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De La Torre Galván Renato de Jesús

6*A T/N Psicopatología Infantil.


Abel es una película mexicana, dirigida por Diego Luna.
Protagonizada por Christopher Ruiz-Esparza.
Se estrenó en mayo de 2010 en México.

ABEL
Abel, 9 años, segundo hijo del matrimonio entre su madre Cecilia y su padre Anselmo, su hermana mayor
Selene se encuentra actualmente en la etapa de la adolescencia y su hermano Paul, con una edad
aproximadamente entre los 4 o 5 años de edad.

De los primeros 7 años de vida de Abel se desconocen detalles de su desarrollo, suponiendo que de no hacer
mención de algún problema grave, Abel mantuvo una infancia normal. A partir del abandono del padre Abel
presenta afectaciones en la conducta, producidas por el abandono de su padre y obviamente por la situación
disfuncional que vive la familia, observable por su desinterés en la interacción social, esto provoca que sea
internado en una institución psiquiátrica para atención profesional. En la semana de prueba para reintegrarlo al
núcleo familiar, Abel cambia radicalmente de conducta.

En las primeras observaciones se le nota con una conducta ausente ante cualquier estimulo de tipo social,
conductas repetitivas y en ocasiones un poco agresivas, todo este conjunto de actitudes harían suponer un
posible autismo. Una vez que comienza a socializar con la familia su conducta se percibe de manera distinta,
socializa con las personas en su entorno y utiliza leguaje formal y educado no típico de su edad. Presenta
conductas paternas con los dos hermanos, ideas delirantes de ser el padre de ellos, actitud patriarcal y actitud
edipica hacia su madre, y se ve él como cabeza de la familia, lo cual la madre trata de mantenerlo así
pretendiendo que pueda haber un avance en el, pues por lo menos dice ya estar de esa manera socializando
mas. Estos delirios provocan roces entre la familia, siendo detonantes de múltiples discusiones entre su
hermana adolescente y su madre. Abel mantiene actitudes autoritarias producidas y adoptadas por las películas
que observa en las que se refleja el autoritarismo de un padre.

Definitivamente podemos identificar que la personalidad de Abel, es anormal. Podemos decir que Abel no se
conforma con el papel de hijo e inclusive tiene conductas extremas como el creer que ha mantenido relaciones
sexuales con su madre desde su contexto en el que asume el papel de padre aun en su infancia, así mismo
podemos mencionar que Abel, no cumple con los roles esperados para su edad ya que trata de vivir y solucionar
problemas abstractos propios de un adulto.

Abel presenta una psicopatología con características propias de la psicosis. Y por los síntomas observados en el
niño y según los criterios del DSM IV, podríamos ubicar su trastorno entre una esquizofrenia indiferenciada con
un patrón no especificado (F20.38) en este tipo de esquizofrenias no predomina un síntoma concretamente si no
que podría más bien tener ciertos rasgos de algunas otras como la paranoide, catatónica, heberfrenica, etc.

Finalmente después de intentos por reintegrar a Abel en sociedad y familia, y después de una situación extrema
al casi morir él y su hermano, situación desbordante sirviendo de detonante para que Abel sea internado e
intervenido así como evaluado en una clínica con mayor especialización.