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Carta para padres de niños en iniciación deportiva

¿Es usted padre de un niño que dice ser deportista? ¿De qué deporte? No importa.
Quiero dialogar con usted porque a lo largo de mis cuarenta años de actividad con chicos en el
deporte, he adquirido una experiencia que bien puede serle de interés para con su trato con su niño
deportista.
Sabe, en esta época de tantas inseguridades, malas compañías, inclinación hacia el vicio, el hacer
deporte es la mejor experiencia que se puede hacer como protección al crecimiento sano del niño.
Debemos entonces tener en cuenta cuales son las pautas a cubrir de acuerdo a las edades con que
se inicie.
Los padres suelen olvidarse en la mayoría de los casos que sus hijos tienen etapas de crecimiento
que deben respetarse en este trajinar de sus inicios deportivos.
Es necesario que un niño al acercarse a una Institución para participar de sus actividades
organizadas consiga luego la orientación que le permita incursionar donde mejores posibilidades
tenga.
Que cumpla las etapas de crecimiento disfrutando en todo momento de lo que hace, sin traumas
por imposiciones impropias a su edad.
La autoridad, sin suprimirse debe (como dice Piaget) reducirse al mínimo y poder llegar a establecer
lo antes posible, relaciones de reciprocidad afectiva e intelectual con los niños.
Se debe hacer comprender no imponer las cosas. Es decir, enseñarle algo al niño a través de su
participación para que él descubra por sí mismo lo que se le quiere mostrar.
El niño antes del lenguaje tiene una inteligencia sensorio - motriz, es decir practica como lo es él de
valerse de un palo para traer otro objeto, o voltear un tapete para acercar algo que está encima y
que Piaget equiparó más o menos al nivel de inteligencia de un mono.
También Piaget nos dice que en los niños encontramos respuestas que aparecen regularmente a
los 5 y 6 años, otras de los 7 a los 9 años y otras en la pre – adolescencia.
Además se debe tener en cuenta que hay una incidencia del medio social donde se vive, en las
experiencias que un chico puede tener. Es decir que la acción sociológica influye también en el
crecimiento de un chico.
Todo lo precedente, queridos padres, nos habla de una progresión en la enseñanza de una crianza,
cualquiera sea el conocimiento que se quiera hacer llegar.
Como nosotros estamos en lo que compromete a una iniciación deportiva debemos saber que ésta
debe ser utilizada como un medio y no como a un fin, a la formación de la personalidad infantil.
Se deben respetar las etapas que componen el aprendizaje deportivo y que son
 El desenvolvimiento motor (6 a 8)
 El desenvolvimiento de la Iniciación deportiva (9 a11)
 La iniciación deportiva especializada (12 a 13)
 Especialización deportiva (14 a 15)
Por ello, cuando acerque a su hijo a alguna Institución deportiva tenga en cuenta quienes son los
profesionales que tienen a cargo la actividad.
Que exista una acción conjunta y permanente entre idóneos en deportes profesionales y dirigentes
en todo lo concerniente a la iniciación deportiva infantil, será necesario.
Debemos señalar que en ciertos casos existen dificultades en su aplicación que radica en la
insuficiencia docente de quien esté a cargo de los niños.
 Deberemos también crear conciencia del necesario e imprescindible examen de salud como
acción preventiva
 Tener presente que la actividad deportiva en niños debe ser: Libre, Creativa, Espontánea,
Placentera
Respetando sus interese lúdicos, evitando la excesiva intromisión de los adultos, las situaciones de
tensión, la inconducta deportiva, el ansia de ganar a toda costa y la exaltación del triunfo.
Debemos Valorizar la predisposición al aprendizaje y el esfuerzo del niño más que a su rendimiento.
El chico debe jugar al deporte que fuere, como a las figuritas, a la bolita o a la mancha, sin ningún
tipo de conflicto; más que a la natural alegría o tristeza de ganar o perder.
Es necesario que la orientación del pequeño deportista esté dirigida a crear hábito de DEPORTE para
TODA LA VIDA y no para cumplir un ciclo alto rendimiento en determinada edad.
Por lo expuesto queda una vez más como conclusión que:
 No se juega CONTRA sino CON otros.
 No hay REEMPLAZOS, hay PARTICIPANTES.
 No se ORDENA, se aconseja.
 No hay SELECCIONES.
 DEBE amoldarse al grado de MADUREZ emocional y física de los chicos en la actividad.
Para que sirva como orientación en su incursión como padre de un deportista, agrego un decálogo
que alguien supo escribir alguna vez anónimamente.
1. Usted no debe insistir en ser el entrenador de su hijo, ni darle consejos continuamente. Este
tipo de actitudes perjudican a la formación de la personalidad del chico. El entrenamiento debe
realizarlo una persona idónea, esto le crea un sentido de responsabilidad al niño lo que se
reflejará en el futuro.
2. Trate de no observar las prácticas de su hijo en demasía, esto crea una situación de
desconfianza hacia él y hacia el propio D.T.
3. En el único caso en que debe aconsejar a su hijo, es cuando el se lo pida, pero sin que la
“habilitación” le de a ud. la atribución de realizar recriminaciones, muy por el contrario deben
ser sus palabras, de aliento.
4. No debe ser juez de la competencia que juegue su hijo, ni debe mofarse de los contrarios que
lo enfrentan, tampoco debe aplaudir en forma estruendosa o hacer gestos figurativos que
llamen la atención. Ud. debe ser un observador silencioso ante un triunfo o una derrota,
inculcando una real superación entre todos los deportistas.
5. Cuando su hijo juega o participa debe hacerlo por sus propios medios y por ninguna causa Ud.
debe controlar la situación, no debe conversar con los jueces, no discuta clasificaciones o
tantos, ni siquiera el fixture.
6. Si el triunfo acompaña a su hijo y lo felicitan sea solamente agradecido sin aparatosidad, ni
tampoco se pase a la indiferencia, muy acostumbrada en estos casos.
7. Cuando el resultado le es adverso, no pida explicaciones de ningún tipo a su hijo, no le diga
tampoco “lo que ud. hacía en su juventud”... además tenga en cuenta que si él decide hacerlo
participe de alguna falla y su comentario para repararla, nacerá de él.
8. Ud. tampoco debe elegir los torneos o competencias en las que su hijo debe participar, ni ser su
seguidor o custodio. Tampoco debe inscribirlo sin su previa autorización, ya que su
participación debe estar siempre a su conformidad.
9. Tampoco debe arreglar partidos o carreras, ni horarios, ni nada que se de exclusiva
determinación del protagonista.
10. No magnifique el o los trofeos ganados por su hijo, tampoco de más valor a unos que a otros,
inclusive nunca incite a participar de tal o cual competencia, poniendo por medio el valor de los
premios, el deporte verdadero no requiere regalías, sino el simple y amplio sabor de la
satisfacción por lo realizado.
11. Ud. no debe forzar a su hijo a entrenarse cada vez más, no quiere fabricar un campeón, si
quiere tener un campeón en la familia, empiece por serlo Ud. como el mejor ejemplo. El es
quien debe elegir su camino y si él quiere puede, él es el que debe.
12. En el único momento que debe intervenir cuando su hijo disputa un partido o carrera, es cuando
se comporte antideportivamente o cuando ciega de nervios arroje implementos, insulte o
agreda a adversarios, o jueces, llamándole a la realidad y nunca consintiendo o buscando el
motivo, aunque existiera, para justificar sus desbordes.
13. Tampoco quiera transferir el deporte de su agrado o que Ud. practique, déjelo que él decida por
el que le gusta, su mente y su cuerpo armonizarán mejor y si tiene condiciones naturales en la
disciplina elegida podrá progresar.
14. Tampoco quiera a toda costa ser una prolongación propia en su hijo, si el sigue en su mismo
deporte si Ud. no llegó “lejos” no pretenda buscar el éxito con el cuerpo de su hijo y si Ud. brilló
en sus mejores tiempos, no le exija “topes” de performances, ni similitudes, y ni siquiera haga
comparaciones. Deje libre de tensiones a su niño.
15. Cuando su hijo es un niño no lo trate como si fuera aún más, son muchos los pequeños que se
estancan en el deporte y en su personalidad por el excesivo cariño y consentimiento.
16. No se interne en alguna disciplina deportiva, en sus comisiones directivas con el propósito de
“facilitar” el “ascenso” de su hijo y si su hijo abandona ese deporte por otro, sepa respetar el
compromiso asumido terminado el período, el mandato o la responsabilidad asumida sin
altibajos, por el contrario demuestra el total desinterés por los “acomodos” o las ambiciones
“extra-deportivas”.

Un apretón de manos entre ocasionales rivales es tan saludable que premia al perdedor con el más
grande de los trofeos: LA AMISTAD.
Jorge Gutiérrez - www.EntrenadorBasquet.com.ar