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¿QUÉ ES UN PLAN DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL Y PARA QUÉ SIRVE?

Es una herramienta de planeación para el desarrollo físico del territorio, y en


nuestro caso del Distrito. Un POT se define como el conjunto de objetivos,
directrices, políticas, estrategias, metas, programas, actuaciones y normas
adoptadas para orientar y administrar el desarrollo físico del territorio y la
utilización del suelo. Señala pues los derroteros de las diferentes acciones
urbanísticas posibles que pueden emprenderse.

Las ciudades deben crecer ordenadamente, de manera tal que los recursos con
que se cuentan para el desarrollo de la comunidad, se empleen eficientemente y
de manera sostenible en el tiempo. El POT, nos pone de presente que no todo
está permitido y que lo que sí lo está, debe ser en función de la obtención del
desarrollo más equitativo posible.

LOS PLANES PARCIALES, ¿QUÉ SON?

Los planes parciales son los instrumentos mediante los cuales se desarrollan y
complementan las disposiciones de planificación y gestión contenidas en los
planes de ordenamiento territorial, para las áreas del suelo urbano y para las
áreas incluidas en el suelo de expansión urbana, además de las que deban
desarrollarse mediante unidades de actuación urbanística, macroproyectos u
otras operaciones urbanas especiales. Su principal objetivo afinar la
planificación del territorio, pues el solo POT, no alcanza a tener el detalle
necesario.

VIGENCIA DEL POT

Los POT, tienen tres componentes: estructural y contenidos urbanos de


mediano y largo plazo. El artículo 28 de la ley 388 de 1997, señala la vigencia
para cada una de ellos así:

1- El contenido estructural tendrá una vigencia de largo plazo de al menos 3


periodos constitucionales de las administraciones y la revisión de este contenido
debe coincidir con el inicio de un nuevo periodo de gobierno.

2- EL contenido de mediano plazo tiene una vigencia mínima de dos periodos


constitucionales de las administraciones.

3- El contenido de corto plazo y los programas de ejecución regirán como


mínimo durante un periodo constitucional de la administración municipal.

¿QUE ES LA REVISIÓN DEL POT ?

La revisión del diagnóstico del Plan de Ordenamiento Territorial es un


procedimiento de carácter técnico y jurídico establecido en la misma Ley 388
de1997, cuyo propósito esencial es actualizar, modificar o ajustar sus contenidos
y normas de manera que se alcance la construcción efectiva del modelo
territorial adoptado por el Distrito.

¿QUIENES TIENEN A DERECHO A PARTICIPAR EN LA FORMULACIÓN DE UN POT ?

La misma ley señala sobre la participación democrática que debe promoverse


por parte de la autoridad distrital en todos los estamentos ciudadanos con el fin
de fomentar la concertación entre los intereses sociales, económicos y
urbanísticos, de manera que ello permita “ asegurar la eficacia de las políticas
públicas respecto de las necesidades y aspiraciones de los diversos sectores de la
vida económica y social relacionados con el ordenamiento del territorio
municipal” teniendo en cuenta los principios señalados en el artículo 2 , que son:

1- La función social y ecológica de la propiedad.

2- La prevalencia del interés general sobre el particular.

3- La distribución equitativa de las cargas y los beneficios.

En la formulación del POT interviene el alcalde a través de las Secretaria de


Planeación que lo formula el POT y lo somete al concejo. Pero antes de ello
debe:

 Consultar con CARDIQUE, que es para nuestro caso la corporación


autónoma.

 Con el Consejo Distrital de Planeación, que es una instancia consultiva


obligatoria, en la cual tienen asiento muchas instancias de la sociedad civil, sin
embargo sus opiniones no obligan.

 Con los gremios económicos, agremiaciones profesionales, instituciones


de la sociedad civil de manera que en todas las etapas de consultas, la
comunidad pueda expresar sus inquietudes.

¡CUALES SON ALGUNOS DE LOS ASPECTOS ESTRUCTURALES QUE SE DEFINEN


EN EL POT ?

Los sistemas de comunicación entre las áreas urbana y rural.

 Áreas de reserva y medidas para protección del medio ambiente,


conservación de los recursos naturales.

 Áreas de conservación y protección del patrimonio histórico, cultural


y arquitectónico, para ello también existen los planes especiales de manejo y
protección PEMP. En Cartagena está pendiente de aprobación el del Centro
Histórico y su área de influencia.

 Zonas de alto riesgo naturales para la localización de asentamientos


humanos por amenazas o riesgos naturales.

 Localización infraestructura y equipamientos básicos.

 Clasificación del territorio en suelo urbano, rural y de expansión urbana,


con la correspondiente fijación del perímetro del suelo urbano.

EL EXPEDIENTE DISTRITAL

Por constituir la memoria institucional del proceso de planeación del territorio,


resulta indispensable contar con él, de manera que pueda avocarse
apropiadamente una revisión del POT.
 Aporta instrumentos necesarios para la evaluación de los resultados
obtenidos en la construcción del modelo de ocupación del territorio previsto en
el POT.

 Se convierte en un soporte para que la Administración tome decisiones


correctivas tanto en la gestión misma del POT, como en la revisión y ajuste del
mismo, es aras de la mejora continua y adaptaciones que requiera proceso de
ordenamiento territorial.

 Sirve de archivo técnico e histórico sobre el desarrollo territorial.

ÚLTIMOS ACONTECIMIENTOS RESPECTO DEL POT DISTRITAL

 Durante el 2010 y 2011 se trabajó en una modificación al POT, que estuvo


cumpliendo las fases fijadas por la ley pero que finalmente se declaró no
conciliado por CARDIQUE.

 En el 2012, la alcaldía expidió el decreto 1144, reglamentario de la Zona


Norte y que el Alcalde Terán luego dejó sin vigor, frente a la posición del
Concejo de falta de construcción colectiva y porque además se estaban
haciendo en dicho decreto, algunas modificaciones de fondo.

 El PEMP del centro histórico, listo hace más de 18 meses tampoco se ha


expedido.

Plan De Ordenamiento Y Plan De Desarrollo

Se debe diferenciar lo que es el Plan de Ordenamiento Territorial del llamado Plan


de Desarrollo.

El Plan de Desarrollo parte del programa de gobierno del que otrora fuera
candidato y hoy es Alcalde. La estructura de un programa de Gobierno, luego
convertida en Plan de Desarrollo es más amplia, ya que toma todo tipo de
actuaciones, de manera que permitan llegar a la realización de las propuestas
hechas en campaña. El Plan de Desarrollo se apoya en la Ley 152/94.

La Ley 388/97, ley de Ordenamiento Territorial, plantea acciones en el territorio y


son así mismo apoyo a las políticas sociales y económicas de los municipios.

Mientras el Plan de Desarrollo tiene un horizonte de un periodo de Alcalde, el Plan


de Ordenamiento cobija tres (3) administraciones o periodos de Alcaldes.

Por tanto el ordenamiento territorial esta constituido como un proyecto de largo


plazo, pero contiene acciones de corto y mediano plazo, lo cual quiere decir que
corto plazo hace alusión al primer periodo, de mediano lo del segundo periodo y
de largo plazo el tercer período. Al final del tercer periodo se podrá modificar
totalmente el Plan o en un caso especial mantener el existente, si se decide que
con el se pueda lograr el llamado “imaginario de ciudad” o en términos generales
la ciudad deseada y construida a partir de las diferentes acciones.
¿Qué significa esto? Que tenemos que considerar que los compromisos
efectuados en el Plan deben ser alcanzables en el tiempo dispuesto, y esta
característica exige que en quienes está la decisión, deben pensar la ciudad
desde lo real, con la posibilidad de modificarlas contando con los recursos
necesarios para ello.

Al igual que cualquier Plan, éste requiere de un seguimiento para conocer si se


está llevando en cabal forma, recordemos que “solo lo medible es gerenciable” y
en lo que tiene que ver con el P.O.T., debemos conocer como estaba nuestro
territorio, antes y después. Suponemos que las acciones deben incorporar el
mejoramiento continuo…

No podemos convertirnos en testigos mudos, ya que los logros o los desaciertos


son también responsabilidad de cada uno de nosotros, como parte de esa
comunidad que es a su vez corresponsable.

Pero, ¿conocemos cual es el manejo de los conceptos que presenta el proyecto


de ciudad? ¿Podremos imaginariamente identificar como será nuestra ciudad en
5, 10 ó 20 años?

Crear norma inteligente debe ser la apuesta, unas normas que identifiquen el
sentir de todos, lo búsqueda de todos, el respeto de todos.

En la medida que entendamos que las propuestas son buenas para todos, en ese
momento lograremos que mancomunadamente intervengamos en su construcción
colectiva.

¿Será entonces que desconocemos términos como uso del suelo,


aprovechamiento, índice, impacto, ruralidad, expansión desarrollo, proyectos
estratégicos, plusvalía, compensación, áreas de oportunidad, cargas y beneficios ,
comercio, industria, equipamientos, bordes de protección, centralidad, transporte
masivo, de mediana capacidad, capacidad de soporte, etc. …? Creemos que un
grupo de personas que han tenido acceso directo a ello tienen una deuda con la
comunidad y es por ello por lo que desde la Curaduría Cuarta de Medellín
pretendemos aportar nuestro grano de arena al proceso.

Caminando por la ciudad ella se presenta de diversas formas y es así como


podremos identificar también diferentes formas de actuar sobre cada una de
ellas:

Identificamos sectores que están muy cercanos a la ciudad deseada, pues


presenta adecuadas vías, servicios públicos, cercanía a los diferentes servicios de
salud y educativos, sus características estéticas permiten un disfrute permanente,
con arborización, zonas verdes, transporte cercano al ciudadano, en fin,
podríamos decir que tiene condiciones óptimas para el desarrollo del individuo, de
la familia, de la comunidad, entonces hablamos de zona de consolidación
Nivel 1.

Pero a su vez encontramos otros sectores que con mucha población se identifican
deficiencias en su espacio público, una topografía difícil, accesibilidad precaria,
estaríamos hablando de sectores de mejoramiento integral. Más adelante
identificamos sectores que en la ciudad fueron pujantes y de gran actividad
económica, pero que hoy presentan alto deterioro y hablamos de sectores de
Renovación y otros en donde paulatinamente se cambian las formas o los tipos
de usos, aprovechando sus inigualables condiciones de vías y servicios públicos, y
nos referimos a sectores de Redesarrollo.

Para que la ciudad crezca equilibradamente y le permita a la comunidad un


desarrollo armónico, necesita frente a cada circunstancia acometer acciones e
interpretar resultados.

Cada ciudadano tiene entre ceja y ceja su lote, su parcela, su pedacito de tierra,
pero el concepto de lo Urbano requiere que otros vean esas unidades formando
las manzanas, éstas los barrios, los sectores, las zonas, lo urbano, lo rural y los
territorios con potencialidad de desarrollos futuros.

Unos y otros unidos forman una red de relaciones y de posibilidades que llevan a
que se generen corredores (ya sea por su uso, ejemplo comercio, ya sea por un
servicio, ejemplo el transporte) existen acciones puntuales (centros de barrio o de
sector, centro de ciudad, etc.) o lineales (que generan corredores o bordes) y
estos a su vez tienen jerarquías, ya que tienen también su importancia de
acuerdo con la población que convoca o atrae (local, zonal, ciudad,
metropolitano, regional).

Y es que no podemos ver los proyectos y los planes desde una perspectiva solo
de ciudad, existen circunstancias que hacen que varias comunidades, territorios o
municipios tengan pretensiones comunes, caso manejo de basuras, saneamiento,
el río y las quebradas, el tratamiento de los desechos, la producción de alimentos,
la calidad del aire, el transporte y las comunicaciones, el comercio, las
conexiones, la diversión y hablamos de hechos supramunicipales.

Lo rural igualmente ha sido un tema poco tratado desde la normatividad y


desconocemos que es esa porción un soporte básico para mantener lo urbano y
fundamentalmente en lo que tiene que ver con el medio ambiente, y en ocasiones
con la producción; debido a ello se restringe la subdivisión y se exige que la
ocupación con construcciones sea mínima, vemos en algunos sectores, como
el producto de una división incontrolada genera grandes problemas para
mantener condiciones mínimas de calidad Urbana.

No todo es posible en toda parte, poco se podría controlar cuando junto a una
fábrica de producción se tiene un grupo de viviendas, pero sí es posible
intensificar el bodegaje y la distribución a gran escala en ese sitio.

Es factible tener un comercio menor acompañando la vivienda, pero se hace


necesario restringirlo cuando por su propia característica atenta contra la calma,
la tranquilidad y lo apacible que debe caracterizar la vivienda. Mientras mas
intensivo un uso, existen otros que se desplazan, esto debe ser medido,
planeado, direccionado, de lo contrario estaríamos en un mar de conflictos, donde
el rey sería el “caos”.

Miremos nuestra ciudad y démosle la oportunidad de ser la ciudad para todos,


para la vida, para el descanso, para el comercio, la diversión, el lugar donde
encontremos la diversidad, la seguridad, la diferencia, el empleo, todos juntos
con un respeto mutuo.
4. ORDENAMIENTO TERRITORIAL MUNICIPAL Y DISTRITAL

A diferencia de las políticas sectoriales, las políticas espaciales de desarrollo


buscan reducir las disparidades del desarrollo regional y los problemas de
integración económica-espacial. El ordenamiento territorial es una de estas
políticas, la cual se basa en estrategias de uso y la ocupación del territorio, es
decir, en la disposición ordenada de los habitantes, las actividades y la
infraestructura en el territorio. En este sentido, el ordenamiento
necesariamente debe integrar las políticas sectoriales en los distintos niveles
territoriales. No obstante, como se consideró arriba, las políticas sectoriales
son, en algunos casos, contradictorias entre sí y con el desarrollo territorial
equilibrado, lo que plantea a la política ordenadora grandes retos.

En Colombia, la política de ordenamiento territorial ha tenido su máximo


desarrollo legal en el nivel municipal y distrital, razón por la cual a continuación
se examina en detalle los alcances, planes, categorías espaciales e
instrumentos correspondientes a este nivel territorial.

4.1 NATURALEZA Y ALCANCES DEL OT MUNICIPAL Y DISTRITAL

El OT municipal y distrital tiene su fundamento en el Artículo 311 de la


Constitución Política el cual establece para los municipios el deber de "ordenar
el desarrollo de sus territorios". Este precepto fue retomado por la Ley Orgánica
del Plan de Desarrollo (Ley 152/94), en su Artículo 41, donde se establece que
los municipios, además de los planes de desarrollo, deben contar con un plan de
ordenamiento territorial, elaborado con el apoyo técnico y las orientaciones del
Gobierno Nacional y los departamentos.

La Ley 388 de 1997 desarrolla los anteriores preceptos constitucionales y


legales, dando al OT municipal las bases legales para su aplicación. Dicha ley
parte de la definición del ordenamiento territorial municipal y distrital en los
términos de que éste "comprende un conjunto de acciones político-
administrativas y de planificación física concertados, en ejercicio de la función
pública que les compete...en orden a disponer de instrumentos eficientes para
orientar el desarrollo del territorio bajo su jurisdicción y regular la utilización,
transformación y ocupación del espacio, de acuerdo con las estrategias de
desarrollo socioeconómico y en armonía con el medio ambiente y las
tradiciones históricas y culturales" (Ley 388/97, art. 5).

El OT municipal y distrital se realiza con el objeto de complementar la


planificación económica y social con la dimensión territorial, racionalizar las
actuaciones sobre le territorio y orientar su desarrollo y aprovechamiento
sostenible, mediante la definición de estrategias de uso ocupación y manejo del
suelo, actuaciones urbanas integrales y articulación de las actuaciones
sectoriales que afectan la estructura del territorio municipal o distrital. Todo
ello, tomando en cuenta los objetivos económicos, sociales y ambientales, las
relaciones intermunicipales, metropolitanas y regionales, las condiciones de
diversidad étnica y preservación del patrimonio cultural y la incorporación de
instrumentos que permitan regular las dinámicas de transformación territorial
de manera que se optimice la utilización de los recursos naturales y humanos
para el logro de condiciones de vida dignas para la población actual y futura
(Ley 388/97, art.6).

4.2 EL PLAN DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL MUNICIPAL Y DISTRITAL

Se define como el instrumento básico para desarrollar el proceso de


ordenamiento del territorio municipal, constituido por un conjunto de objetivos,
directrices, políticas, estrategias, metas, programas, actuaciones y normas
adoptadas para orientar el desarrollo físico del territorio y la utilización del
suelo" (Ley 388/97, art. 9). Se distinguen tres tipos de planes:
Los planes de ordenamiento territorial, elaborados y adoptados por las
autoridades de los distritos y municipios con población superior a los 100.000
habitantes, los planes básicos de ordenamiento territorial, elaborados y
adoptados por las autoridades de los municipios con población entre 30.000 y
100.000 habitantes y los esquemas de ordenamiento, elaborados y adoptados
por las autoridades de los municipios con población inferior a los 30.000
habitantes. Cada uno de estos planes tiene tres componentes básicos: un
componente general, un componente urbano y uno rural.

4.2.1 Componente general de los planes de OT

Este componente fija el modelo de ocupación del territorio (intraurbano, rural y


urbano-rural) en términos de la localización y distribución espacial de las
actividades, las grandes infraestructuras que requieren dichas actividades y las
características de los sistemas de comunicación vial que garantizarán la fluida
interacción entre las actividades espacialmente separadas. Incluye los
objetivos y estrategias territoriales de largo y mediano plazo y el contenido
estructural.

Los objetivos y estrategias territoriales de largo y mediano plazo se refieren a la


identificación y localización de las acciones sobre el territorio que permitan
organizarlo y adecuarlo para el aprovechamiento de sus ventajas comparativas
y su mayor competitividad, así como a la definición de las acciones territoriales
para garantizar la consecución de los objetivos de desarrollo económico y
social del municipio o distrito y la adopción de las políticas de largo plazo para
la ocupación, aprovechamiento y manejo del suelo y de los recursos naturales
(Ley 388/97, art. 12).

El contenido estructural, se refiere a los sistemas de comunicación entre el


área urbana y el área rural y su articulación con los respectivos sistemas
regionales; el señalamiento de las áreas de reserva y medidas de protección del
medio ambiente, conservación de los recursos naturales, defensa del paisaje y
del patrimonio histórico, cultural y arquitectónico; La determinación y
localización cartográfica de las zonas que presenten alto riesgo para la
localización de asentamientos humanos, por amenazas o riesgos naturales o por
condiciones de insalubridad; la localización de actividades, infraestructuras y
equipamientos básicos para garantizar adecuadas relaciones funcionales entre
asentamientos y zonas urbanas y rurales; la clasificación del territorio en suelo
urbano, rural y de expansión urbana, con la correspondiente fijación del
perímetro urbano (Ley 388/97, art. 12). Todos estos contenidos deberán ser
compatibles con los determinantes considerados antes.

4.2.2 Componente urbano de los planes de OT

El componente urbano del ordenamiento territorial municipal ha sido tratado, en


términos legales, de manera amplia, con énfasis en la reglamentación de los
usos del suelo. Se destacan en este sentido la Ley 1333 de 1986 (Código de
Régimen Municipal), la Ley 9 de 1989 (Ley de Reforma Urbana) y más
recientemente la Ley 388 de 1997. La Constitución Política de 1991, por su
parte, elevó a precepto constitucional la reglamentación de los usos del suelo
urbano. En los artículos 82, 310, 313, 330 y 334, la CP hace referencias directas
a este tema, estableciendo que las entidades públicas participarán en la
plusvalía que genere su acción urbanística y regularán la utilización del suelo y
del espacio aéreo urbano en defensa del interés común (CP, art. 82). En su
Artículo 313, la CP asigna a los concejos municipales, la función de reglamentar
los usos del suelo y controlar las actividades relacionadas con la construcción y
enajenación de inmuebles destinados a vivienda, función que también es
asignada en el Artículo 330 a los Concejos que se establezcan en los territorios
indígenas.
La Ley 388 de 1997 define al ordenamiento urbano como un instrumento para la
administración del desarrollo y la ocupación del espacio físico urbano y de
expansión urbana el cual debe contener entre otros (Ley 388/97, art. 13):

Las políticas de mediano y corto plazo sobre uso y ocupación del suelo urbano y
de expansión urbana, en armonía con el modelo estructural de largo plazo
adoptado en el componente general y con las previsiones sobre transformación
y crecimiento espacial de la ciudad.

La localización y dimensionamiento de la infraestructura para el sistema vial, de


transporte y la adecuada intercomunicación de todas las áreas urbanas y la
proyectada para las áreas de expansión; la disponibilidad de redes primarias y
secundarias de servicios públicos a corto y mediano plazo; la localización
prevista para los equipamientos colectivos y espacios libres para parques y
zonas verdes públicas de escala urbana o zonal, y el señalamiento de las
cesiones urbanísticas gratuitas correspondientes a dichas infraestructuras.

La delimitación, en el suelo urbano y de expansión, de las áreas de


conservación y protección de los recursos naturales, paisajísticos y de
conjuntos urbanos, históricos y culturales.

La determinación en el suelo urbano y de expansión de las áreas objeto de


diferentes actuaciones urbanísticas.

La estrategia de mediano plazo para el desarrollo de programas de vivienda de


interés social.

Las estrategias de crecimiento y reordenamiento de la ciudad, definiendo sus


prioridades.

La determinación de las características de las unidades de actuación


urbanística.
Este contenido variará en función del nivel de complejidad del territorio
municipal y el tamaño poblacional alcanzado por su cabecera municipal. De
este modo, en la medida en que este tamaño sea mayor, aparecerán nuevas
funciones urbanas y nuevos problemas y, en consecuencia, nuevos y más
complejos objetivos de ordenación. En este sentido, el plan de ordenamiento del
Distrito Capital de Santa Fe de Bogotá y de los municipios de Cali, Medellín,
Barranquilla, Cartagena, Cúcuta, Bucaramanga, Pereira, Ibagué y Manizales
incluirán objetivos y estrategias de ordenamiento urbano distintos en su
naturaleza o alcances respecto a municipios con desarrollo urbano menor como
Quibdó, Riohacha, Magangué o Lorica. Asimismo, el plan de ordenamiento de
estos cuatro últimos municipios incluirá objetivos y estrategias de
ordenamiento urbano distintos en su naturaleza y alcances respecto a
municipios que presenten un menor desarrollo urbano, tales como San Antero,
Chimá, Tenza o San Bernardo del Viento.

El ordenamiento territorial municipal y distrital, en su componente urbano, es


condicionado, también, por la función urbana dominante. De este modo, el plan
enfatizará unos usos o actuaciones urbanas determinadas, según se trate de
una ciudad turística, industrial o comercial. Otro factor condicionador del
ordenamiento urbano lo constituyen los planes de desarrollo de las instancias
sectoriales, con los cuales los planes de ordenamiento deben ser armónicos.

Alcances del ordenamiento urbano

Esos alcances se pueden encontrar en el Decreto-Ley 1333 de 1986 (lo que


quedó vigente después de la Ley 388 de 1997), la Ley 9 de 1979, la Ley 9 de
1989 (lo que quedó vigente después de la Ley 388 de 1997), y la Ley 388 de 1997,
a partir de los cuales se establece que el componente urbano del plan de
ordenamiento municipal y distrital debe:

Clasificar el territorio en suelo urbano, rural y de expansión urbana. El perímetro


urbano no podrá exceder al perímetro de servicios.

Señalar las áreas de localización de actividades comerciales, residenciales,


industriales y recreativas, y definir los usos específicos, intensidades de uso,
cesiones obligatorias, porcentajes de ocupación, tipos y características de
edificaciones y demás normas urbanísticas.
Localizar y señalar las características de la infraestructura vial y de transporte,
los servicios públicos domiciliarios, la disposición y tratamientos de los
residuos sólidos, tóxicos y peligrosos, los equipamientos de servicios de interés
público y social como centros docentes y hospitalarios, aeropuertos,
ancianatos, escuelas y el matadero público.

Señalar las áreas de reserva agrícola, no incorporables al perímetro urbano.

Indicar las áreas de protección ambiental: zonas oxigenantes y amortiguadoras,


áreas con fines de conservación y recuperación paisajista y de preservación del
patrimonio histórico, cultural y arquitectónico, zonas prohibidas para el
vertimiento de desechos y la localización de hospitales, ancianatos e industrias
contaminantes.

Determinar espacios libres para parques y áreas verdes públicas, en proporción


adecuada a las necesidades colectivas.

Señalar áreas reservadas para la construcción de viviendas de interés social


(áreas de reservas de tierra urbanizable).

Indicar las áreas que presentan riesgos para la ocupación humana y el manejo
que ha de darse a estas áreas, así como los planes de recuperación y control
para la prevención de desastres y la relocalización de la población y actividades
ubicada en las áreas críticas.

Fijar pautas y determinar prioridades sobre expansión vial futura y redes


primarias y secundarias de servicios públicos.

Delimitar y orientar el desarrollo de áreas suburbanas, indicando las


intensidades máximas de ocupación y usos admitidos, de acuerdo con las
posibilidades de suministro de servicios públicos domiciliarios.

Categorías espaciales de ordenamiento urbano

De acuerdo con los alcances anteriores se pueden definir como categorías


espaciales de ordenamiento urbano las siguientes:

Suelo urbano: Areas del territorio distrital o municipal destinados a usos


urbanos por el plan de ordenamiento, que cuenten con infraestructura vial y
redes primarias de energía, acueducto y alcantarillado, posibilitándose su
urbanización y edificación, según sea el caso. Pueden pertenecer a esta
categoría aquellas zonas con procesos de urbanización incompletos,
comprendidos en áreas consolidadas con edificación, que se definan como
áreas de mejoramiento integral en los planes de ordenamiento territorial (Ley
388/97, art. 31).

Suelo de expansión urbana: Porción de territorio municipal destinada a la


expansión urbana, que se habilitará para el uso urbano durante la vigencia del
Plan de Ordenamiento. La determinación de este suelo se ajustará a las
previsiones de crecimiento de la ciudad y a la posibilidad de dotación con
infraestructura para el sistema vial, de transporte, de servicios públicos
domiciliarios, áreas libres y parques y equipamiento colectivo de interés público
o social. Dentro de esta categoría podrán incluirse áreas de desarrollo
concertado, a través de procesos que definan la conveniencia y las condiciones
para su desarrollo mediante su adecuación y habilitación urbanística a cargo de
sus propietarios (Ley 388/97, art. 32).

Suelo rural: Terrenos no aptos para el uso urbano, por razones de oportunidad, o
por su destinación a usos agrícolas, ganaderos, forestales, de explotación de
recursos naturales y actividades análogas (Ley 388/97, art. 33). Dentro de estos
suelos se puede incluir las áreas no incorporable a los perímetros urbanos por
pertenecer a las clases agrológicas I, II y III y aquellas correspondientes a otras
clases agrológicas pero que son necesarias para conservación de los recursos
de aguas, control de procesos erosivos y zonas de protección forestal (Decreto
1333/86, art. 54).

Suelo suburbano: Areas ubicadas dentro del suelo rural, en las que se mezclan
los usos del suelo y las formas de vida del campo y la ciudad, diferentes a las
clasificadas como áreas de expansión urbana, que pueden ser objeto de
desarrollo con restricción de uso, de intensidad y de densidad, garantizando el
autoabastecimiento en servicios públicos domiciliarios. Pueden hacer parte de
estos suelos, los correspondientes a los corredores urbanos interregionales
(Ley 388/97, art. 34).

Suelo de protección: Zonas y áreas de terrenos localizados dentro de cualquiera


de las anteriores clases, que por sus características geográficas, paisajísticas o
ambientales, o por formar parte de las zonas de utilidad pública para la
ubicación de infraestructuras para la provisión de servicios públicos
domiciliarios o de las áreas de amenazas y riesgo no mitigable para la
localización de asentamientos humanos, tiene restringida la posibilidad de
urbanizarse (Ley 388/97, art. 35).

Areas comerciales, residenciales, industriales y recreativas: Suelo urbano


destinado en plan de ordenamiento a los usos señalados, indicando las
intensidades de uso, cesiones obligatorias, porcentajes de ocupación, las
clases y usos de las edificaciones y demás normas urbanísticas.

Areas para la construcción de viviendas de interés social: Suelo de expansión


urbana destinado en el plan de ordenamiento al desarrollo de programas de
vivienda de interés social (Ley 388/97, art. 92).

Areas de matadero: Los mataderos se localizarán suficientemente alejados de


industrias, actividades o lugares que generen olores desagradables o cualquier
otro tipo de contaminación. Igualmente aislados de focos de insalubridad y de
viviendas u otras instalaciones ajenas a la actividad del matadero. Las áreas de
matadero deben contar con suficiente agua potable, energía eléctrica y
facilidades para el tratamiento, evacuación y disposición de residuos. Asimismo,
deberán tener buenas condiciones de drenaje de aguas lluvias y vías adecuadas
de acceso (Decreto 2278/82, arts.92 a 97). El Decreto 2278 de 1982 clasifica los
mataderos en razón de su destinación y de su capacidad y disponibilidad
técnica y de dotación, se establece su localización y se normatiza de manera
detallada los requisitos de funcionamiento y de organización interna. Esta
norma es complementada por el Decreto 2162 de 1983 que reglamenta lo
concerniente a la producción, procesamiento, transporte y expendio de los
productos cárnicos procesados, y por la Ley 84 de 1989 (Estatuto Nacional de
Protección de Animales) que establece limitaciones en los procedimientos de
sacrificio de animales destinado al consumo humano.

Areas de ubicación de industrias contaminantes: Las industrias urbanas que por


su naturaleza puedan causar deterioro ambiental estarán situadas en espacios
determinados, de manera que no causen daño o molestia a los habitantes de
sectores vecinos, ni a sus actividades, para lo cual se tendrán en cuenta la
ubicación geográfica, la dirección de los vientos y las demás características
medio y las emisiones no controlables (Decreto 1333/86, art.48).

Espacio público urbano: Areas requeridas para la circulación, recreación,


seguridad y tranquilidad ciudadana, las franjas de retiro de las edificaciones
sobre las vías, fuentes de agua, parques, plazas, zonas verdes y similares; las
necesarias para la instalación y mantenimiento de los servicios públicos
básicos, para la instalación y uso de los elementos constitutivos del
amoblamiento urbano, para la preservación de las obras de interés público y de
los elementos históricos, culturales, religiosos, recreativos y artísticos; para la
conservación y preservación del paisaje y los elementos naturales del entorno
de la ciudad; los necesarios para la preservación y conservación de las playas
marinas y fluviales, los terrenos de bajamar, así como los elementos
vegetativos, arenas y corales y, en general, por todas las zonas existentes o
debidamente proyectadas en las que el interés colectivo sea manifiesto y
conveniente y que constituyan, por consiguiente, zonas para el uso o el disfrute
colectivo (Ley 9/89, art. 5).

Zona prohibida para el descargue de aguas residuales: Aquellas en las cuales no


se podrá descargar, sin tratamiento previo y en entidades y concentraciones
que sobrepasen los niveles admisibles, aguas negras o residuales de fuentes
industriales o domésticas, urbanas o rurales (Decreto-Ley 2811/74, arts. 69 y
138).

Perímetro urbano: suelo urbano delimitada por el Concejo Municipal. Puede


incluir los centros poblados de los corregimientos (Ley 388/97, art. 31).

Perímetro de servicios públicos: Area hasta la cual es técnica y


económicamente posible extender la cobertura de servicios públicos. El
perímetro urbano no podrá exceder al perímetro de servicios (Ley 388/97, art.
31).

Unidad de actuación urbanística: Area conformada por uno o varios inmuebles


explícitamente delimitada que debe ser urbanizada o construida como una
unidad de planeamiento con el objeto de promover el uso racional del suelo,
garantizar el cumplimiento de las normas urbanísticas y facilitar la dotación con
cargo a sus propietarios, de la infraestructura para el transporte, los servicios
públicos domiciliarios y los equipamientos colectivos mediante reparto
equitativo de las cargas y beneficios (Ley 388/97, art. 39).

Zonas de renovación urbana: Areas destinadas a la ejecución de planes de


renovación urbana, los cuales se describen más adelante.

Instrumentos de ordenamiento urbano


Fecha de publicación:

DETERMINANTES DE LOS PLANES DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL


Angel Massiris Cabeza
Instrumentos de ordenamiento urbano

Son diversos los instrumentos de gestión y apoyo técnico de que dispone el ordenamiento urbano
de los municipios. Estos pueden clasificarse como instrumentos de gestión, control y financiero.
Los instrumentos de gestión incluyen, entre otros, planes de ordenamiento urbano, planes
parciales, planes de renovación urbana, declaratoria de desarrollo y construcción prioritaria, bancos
inmobiliarios, expediente urbano y programas de vivienda de interés social.

El plan de ordenamiento urbano es de hecho el principal instrumento de gestión hacia cuyos


objetivos apuntan los demás instrumentos.

Los planes parciales complementan al plan de ordenamiento, en áreas determinadas del suelo
urbano y de expansión, además de las que deben desarrollarse mediante unidades de actuación
urbanística, macroproyectos y otras operaciones urbanas especiales (Ley 388/97; art. 19).

Los planes de renovación urbana son aquellos dirigidos a introducir modificaciones sustanciales al
uso de la tierra y de las construcciones, para detener los procesos de deterioro físico y ambiental
de los centros urbanos, a fin de lograr, entre otros, el mejoramiento del nivel de vida de los
moradores de las áreas de renovación y aprovechamiento intensivo de la infraestructura
establecida de servicios, la descongestión del tráfico urbano o la conveniente rehabilitación de los
bienes históricos y culturales (Ley 9/89, art. 30).

La declaratoria de desarrollo o construcción prioritaria está contenida en el Programa de Ejecución,


de conformidad con las estrategias, directrices y parámetros previstos en el Plan de Ordenamiento
Territorial. La declaratoria obliga a la urbanización de terrenos localizados en suelos de expansión,
así como a aquellos terrenos urbanizables no urbanizados localizados en suelo urbano (Ley
388/97, art.52).

Los bancos inmobiliarios, llamados bancos de tierra en la Ley 9 de 1989, son establecimientos
públicos locales encargados de adquirir, por enajenación voluntaria, expropiación o extinción del
dominio los inmuebles necesarios para la ejecución de los planes de ordenamiento territorial (Ley 9
/89, art. 70; Ley 388/97, art. 118).

El expediente urbano consiste en un sistema de información, conformado por documentos, planes


e información georreferenciada, acerca de la organización territorial y urbana. Este expediente dará
soporte a los diagnósticos y definición de políticas, así como la formulación de planes, programas y
proyectos de ordenamiento territorial (Ley 388/97, art. 112).
Los programas de vivienda de interés social se desarrollan para garantizar el derecho a la vivienda
de los hogares de menores ingresos (Ley 388/97, arts, 91 y 92).

Los instrumentos de control incluyen, entre otros, las licencias de urbanización o construcción,
sanciones, enajenación voluntaria y expropiación.

Las licencias de urbanización o construcción son permisos que otorga la administración municipal
para adelantar obras de construcción, ampliación, modificación y demolición de edificaciones;
urbanización y parcelación en terrenos urbanos, de expansión urbano y rurales; loteo de predios
para urbanizaciones; ocupación del espacio con cualquier tipo de amoblamiento. (Ley 388/97, art.
99)

Para efectos de expedición de las licencias de urbanización o construcción, la administración


municipal podrá designar curadores urbanos, quienes ejercerán la función pública de verificar el
cumplimiento de las normas urbanísticas y de edificación vigentes en el municipio o distrito, a
través del otorgamiento de licencias de urbanización o construcción (Ley 388/97, art. 101).

La ley establece también sanciones para toda actuación de parcelación, urbanización,


construcción, reforma o demolición que infrinja o contravenga los planes de ordenamiento territorial
o sus normas urbanísticas. Se consideran igualmente infracciones urbanísticas, la localización de
establecimientos comerciales, industriales y de servicios que contravengan los normas de uso del
suelo, lo mismo que la ocupación temporal o permanente del espacio público con cualquier tipo de
amoblamiento o instalaciones sin la respectiva licencia (Ley 388/97, art. 103). Las sanciones
consisten básicamente en multas económicas y en casos extremos la demolición de la
construcción.

La enajenación voluntaria y expropiación son instrumentos utilizados para hacer posible el


cumplimiento de lo dispuesto en el plan de ordenamiento. La Ley explica ampliamente los
procedimientos para su aplicación.
Los instrumentos financieros incluyen, entre otros, las compensaciones por obras públicas, la
participación en la plusvalía, el impuesto de estratificación socioeconómica y los aportes de la
Nación destinados a la prevención y atención de desastres.

Las compensaciones por obras públicas se utilizan para reparar los daños ocasionados al
patrimonio de los particulares por la construcción de obras públicas, siempre y cuando los
afectados sean vecinos colindantes (Ley 388/97, art. 128).

La participación en la plusvalía parte del concepto de que las acciones urbanísticas que regulan la
utilización del suelo y del espacio aéreo urbano incrementando su aprovechamiento, generan
beneficios (plusvalía) que dan derecho a las entidades públicas a participar de estos beneficios.
Esta participación se destinará a la defensa y fomento del interés común a través de acciones y
operaciones encaminadas a distribuir y sufragar equitativamente los costos del desarrollo urbano
(Ley 388/97, art. 73). Se consideran como hechos generadores de plusvalía, la incorporación del
suelo rural a suelo de expansión urbana o la consideración de parte del suelo rural como
suburbano, el establecimiento o modificación del la zonificación de usos del suelo, la autorización
de un mayor aprovechamiento del suelo en edificación, bien sea elevando el índice de ocupación o
el índice de construcción, o ambos a la vez (Ley 388/97, art.74).

El impuesto de estratificación socioeconómica fue creado por la Ley 9 de 1989 para los propietarios
y poseedores de las viviendas de estrato alto y medio alto de los municipios con más de cien mil
(100.000) habitantes, destinado a la habilitación de viviendas de estrato bajo que carezcan de
servicios de acueducto y alcantarillado y para la adquisición de tierras con destino a la construcción
de viviendas de interés social (Ley 9/89, arts. 112 y 114).

Finalmente, la Nación destina, de sus ingresos corrientes, recursos financieros para los municipios
destinados a la prevención y atención de desastre, a partir de la adecuación de áreas urbanas y
rurales localizadas en zonas de alto riesgo, reubicación de asentamientos, prevención y atención
de desastres (Ley 60/93, art. 21, numeral 12).

4.2.3. Componente rural de los planes de OT

Se define como un instrumento para garantizar la adecuada interacción entre los asentamientos
rurales y la cabecera municipal, la conveniente utilización del suelo rural y las actuaciones públicas
tendientes al suministro de infraestructuras y equipamientos básicos para el servicio de los
pobladores rurales. El plan de ordenamiento municipal y distrital, en lo que respecta al componente
rural debe contener, entre otros, los siguientes aspectos (decretos 2117/69, 2811/74, 1333/86,
2655/88, 2303/89, 710/90; leyes 21/91, 70/93, 99/93, 160/94 y 388/97):

Las políticas de mediano y corto plazo sobre ocupación del suelo en relación con los
asentamientos humanos localizados en estas áreas.

El señalamiento de las condiciones de protección, conservación y mejoramiento de las zonas de


producción agropecuaria, forestal o minera, así como las áreas para la recreación y el descanso y
definir los usos específicos, intensidades y usos incompatibles.

La consideración de áreas protegidas para la conservación, preservación y/o recuperación de


recursos naturales y paisajísticos, así como áreas para la conservación, preservación y/o
recuperación del patrimonio cultural (histórico, arqueológico, folclórico, etc.) y áreas para la
protección de los sistemas de provisión de los servicios públicos domiciliarios o disposición final de
desechos sólidos o líquidos. El plan debe indicar los usos permitidos, de acuerdo con las
disposiciones pertinentes.

La indicación de las áreas que presentan riesgos para la ocupación humana y el manejo que ha de
darse a las mismas, así como los planes de recuperación y control para la prevención de desastres
y la relocalización de la población y actividades ubicada en las áreas críticas, de acuerdo con las
regulaciones existentes.

El señalamiento de las áreas donde deberán localizarse industrias contaminantes y los controles
sobre emisiones, depósitos de residuos, cinturones de protección ambiental asociados etc.

La determinación de los sistemas de aprovisionamiento de los servicios de agua potable y


saneamiento básico de las zonas rurales a corto mediano plazo y la localización prevista para los
equipamientos de salud y educación.

El señalamiento de áreas de reserva campesina.


La consideración en el plan de áreas de reserva de entidades de derecho público, de desarrollo
empresarial, resguardos indígenas, áreas de reserva minera indígena, tierras de comunidades
negras, reservas de tierras para reubicación de asentamientos humanos, reservas naturales de la
sociedad civil y zonas fronterizas; de acuerdo con las disposiciones específicas que regulan estos
asuntos.

La identificación de los centros poblados rurales y la adopción de las previsiones para orientar la
ocupación de sus suelos y la adecuada dotación de infraestructura de servicios básicos y del
equipamiento social.

La parcelación de predios rurales destinados a vivienda campestre.

Al igual que lo que ocurre con el componente urbano del plan de ordenamiento municipal, el
contenido del componente rural varía en función del nivel de desarrollo, complejidad y
especialización alcanzado por las actividades primarias del municipio dentro en la organización
regional y nacional del territorio, así como por el grado de dotación de recursos naturales que éste
posea y la vocación de uso; y está condicionado por las políticas de desarrollo rural, las directrices,
normas y regulaciones sobre conservación, preservación, recuperación y manejo de recursos
naturales y culturales, las normas sobre infraestructuras básicas relativas a la red vial, sistemas de
abastecimiento de aguas, saneamiento ambiental, suministro de energía, manejo de recursos
mineros, al igual que las estrategias de manejo de zonas expuestas a riesgos y desastres
naturales, de zonas fronterizas, etc.

4.2.4 Proceso de formulación y aprobación de los planes

Todos los municipios deberán formular sus planes de ordenamiento territorial, sujeto a los trámites
de concertación interinstitucional y consulta ciudadana y aprobación del concejo municipal o
distrital. El procedimiento establecido por la Ley 388 de 1997 es el siguiente:

El alcalde, a través de las oficinas de planeación o de la dependencia que haga sus veces, será
responsable de coordinar la formulación oportuna del Proyecto de Plan de Ordenamiento Territorial.

El proyecto de plan se somete a consideración de la Corporación Autónoma Regional o autoridad


ambiental correspondiente, para su aprobación en lo concerniente a los asuntos exclusivamente
ambientales, dentro del ámbito de su competencia de acuerdo con lo dispuesto por la Ley 99 de
1993 y en especial por su Artículo 66, para lo cual dispondrá de treinta (30) días, sólo podrá ser
objetado por razones técnicas y fundadas en los estudios previos. Esta decisión será en todo caso
apelable ante el Ministerio del Medio Ambiente.

Durante el mismo término previsto en el numeral anterior se surtirá la instancia de concertación con
la Junta Metropolitana, para el caso de planes de áreas metropolitanas, instancia que vigilará su
armonía con los planes y directrices metropolitanas, en asuntos de su competencia.

Una vez revisado el proyecto por las respectivas autoridades ambientales y metropolitanas, en los
asuntos de su competencia, se someterá a consideración del Consejo Territorial de Planeación,
instancia que deberá rendir concepto y formular recomendaciones dentro de los treinta (30) días
hábiles siguientes.

Durante el período de revisión del Plan por la Corporación Autónoma Regional, o la autoridad
ambiental correspondiente, la Junta Metropolitana y el Consejo Territorial de Planeación, la
administración municipal o distrital solicitará opiniones a los gremios económicos y agremiaciones
profesionales y realizará convocatorias públicas para la discusión del Plan, incluyendo audiencias
con las juntas administradoras locales, expondrá los documentos básicos del mismo en sitios
accesibles a todos los interesados y recogerá las recomendaciones y observaciones formuladas
por las distintas entidades gremiales, ecológicas, cívicas y comunitarias del municipio, debiendo
proceder a su evaluación, de acuerdo con la factibilidad, conveniencia y concordancia con los
objetivos del Plan.

El documento consolidado después de los pasos anteriores debe ser presentado por el Alcalde a
consideración del concejo municipal, dentro de los treinta días (30) días siguientes al recibo del
concepto del Consejo Territorial de Planeación. En el evento de que el concejo estuviere en receso,
el alcalde deberá convocarlo a sesiones extraordinarias. Toda modificación propuesta por el
concejo deberá contar con la aceptación de la administración (Ley 388/97, art.25).

Si pasados sesenta (60) días desde la presentación del proyecto de Plan de Ordenamiento
Territorial el Concejo municipal no adopta decisión alguna, el Alcalde podrá adoptarlo por decreto.
La ley es enfática en el carácter participativo de la formulación y ejecución de los planes de
ordenamiento. El parágrafo del Artículo 24 es claro en este sentido, al establecer como deber de
las administraciones municipales garantizar la consulta democrática en todas las fases del Plan de
Ordenamiento Territorial incluyendo el diagnóstico, formulación, seguimiento y evaluación. Para
contribuir con esta participación, las administraciones municipales y distritales deberán establecer
mecanismos de publicidad y difusión del proyecto de plan que garanticen su conocimiento masivo,
de acuerdo con las condiciones y recursos de cada entidad territorial.

Además de lo anterior, la Ley 388 de 1997 indica elementos para la organización de la participación
ciudadana en el curso de la formulación y concertación de los planes de ordenamiento territorial.
Tal organización se concibe, para el caso urbano, a partir de barrios o zonas reconocidas por sus
habitantes como referentes de su localización en la ciudad y que definen su pertenencia inmediata
a un ámbito local o vecinal y, para el caso rural, a partir de veredas o zonas de agrupación veredal.
En tales zonas, las organizaciones cívicas debidamente reconocidas podrán elegir
democráticamente representantes que trasmitan y pongan a consideración sus propuestas (Ley
388/97, art. 22).

Una vez que el plan ha sido adoptado, estas mismas organizaciones cívicas podrán mantener su
participación en el ordenamiento del territorio, para proponer la asignación específica de usos y
aprovechamientos del suelo en micro zonas de escala vecinal, los cuales, en las áreas
exclusivamente residenciales, podrán referirse a normas de paisajismo, regulaciones del tránsito
vehicular y demás previsiones tendientes al mantenimiento de la tranquilidad de la zona. De la
misma manera, las organizaciones cívicas podrán formular planes parciales para actuaciones
urbanísticas dentro de su área y podrán ejercer acciones de veeduría ciudadana que garanticen el
cumplimiento o impidan la violación de las normas establecidas (Ley 388/97, art.22).

Una vez que el plan de ordenamiento ha sido adoptado, ningún agente público o privado podrá
realizar actuaciones que no se ajusten a las previsiones y contenidos de dicho plan. En casos en
los cuales los municipios no formulen los planes de ordenamiento dentro de los plazos previstos,
las oficinas de planeación departamental, podrán elaborarlo, quedando en todo caso los proyectos
correspondientes sujetos a los procedimientos de concertación y aprobación, enunciados arriba
(Ley 388/97, arts. 20 y 23). Si finalizado el plazo de vigencia establecido no se ha adoptado un
nuevo plan de ordenamiento territorial, seguirá vigente el ya adoptado (Ley 388/97, art.28).

4.2.5 Armonización de los planes de desarrollo, planes de ordenamiento ambiental y planes


de ordenamiento territorial

En la normatividad que regula la planificación de los municipios colombianos se advierte


claramente la necesidad de armonización de los tres planes fundamentales de estas entidades: el
plan de desarrollo, el plan ambiental y el plan de ordenamiento territorial. Entre el plan de
ordenamiento territorial y el plan de ordenamiento o desarrollo ambiental que establece la Ley 99
de 1993, existen elementos comunes en cuanto a las categorías espaciales de usos de la tierra.
Muchas de las categorías espaciales de uso de la tierra del plan de ordenamiento territorial son de
carácter ambiental, razón por la cual debe existir una estrecha relación entre las corporaciones
autónomas regionales y los municipios para integrar los elementos espaciales del ordenamiento
ambiental del territorio en el plan de ordenamiento territorial y velar por que las estrategias de
desarrollo territorial y ambiental sean compatibles entre sí.

Algo similar ocurre entre el plan de desarrollo y el plan de ordenamiento territorial. Ya se vio en la
primera parte de este artículo, que las distintas políticas sectoriales que hacen parte de los planes
de desarrollo, constituyen determinantes para los planes de ordenamiento, pues estos últimos al
actuar sobre el territorio lo hacen a través de los elementos fundamentales de éste: la población,
las actividades y la infraestructura. Por ello, la diferenciación entre un plan de desarrollo y un plan
de ordenamiento es más formal que esencial. Puede decirse que el ordenamiento corresponde a
una visión territorializada de las políticas y proyectos sectoriales de desarrollo, razón por la cual no
debe existir oposición entre estos planes.

Lo deseable es que los municipios realicen un solo plan que reúna de manera integral y armónica
los tres tipos de planes planteado, el cual bien podría denominarse plan de ordenamiento y
desarrollo territorial sostenible. Sin embargo, esto choca con algunos obstáculos. Uno de estos
obstáculos tiene que ver con los distintos horizontes de tiempo o vigencia que corresponden a cada
tipo de plan. En este sentido, los planes de desarrollo se formulan a tres años, en tanto que los
planes de ordenamiento presentan diversos horizontes, así: el componente estructural tiene una
vigencia de largo plazo, concebido para nueve años (tres administraciones municipales). Los
componentes urbano y rural, pueden tener contenidos a mediano (6 años) y corto plazo (3 años).
Los planes de desarrollo u ordenamiento ambiental, al parecer aún no se les ha establecido su
vigencia, no obstante, a juzgar por lo establecido en el Artículo 31 de la Ley 99 de 1993, numerales
4 y 5, su horizonte de tiempo podría ser de largo plazo.
En la imbricación de los planes en referencia, el carácter determinante de los planes de desarrollo
y de ordenamiento ambiental sobre los planes de ordenamiento territorial no se da en una sola vía.
Los planes de ordenamiento establecen también determinantes para los planes sectoriales y
ambientales, al definir a largo y mediano plazo un modelo de ocupación del territorio que señala su
estructura básica y las acciones territoriales necesarias para su adecuada organización. Este
modelo deberá ser tenido en cuenta en la definición de los programas y proyectos de los planes de
desarrollo (Ley 388/97, art. 21).

4.3 CONSIDERACIONES FINALES

Los nuevos enfoques e instrumentos de planificación que llevan aparejados los planes de OT
exigen cambios en la cultura de planificación existente en el país. Por un lado, se requiere generar
un marco institucional integral en el cual exista una gran fluidez interinstitucional de información,
complementación de acciones y coordinación estrecha en la elaboración de estudios diagnósticos y
prospectivos y en la formulación y ejecución de planes y proyectos.

De otro lado, la ordenación del territorio debe partir de una identificación precisa de problemas
esenciales, relativos al bienestar social, la sostenibilidad ecológica del uso de los recursos
naturales, el equilibrio espacial del desarrollo y la sostenibilidad cultural de los proyectos de
inversión. Tiene que existir una intención de preparar y ejecutar una ordenación que atienda a
dichos problemas y preguntarse sobre los medios con los que se les irá dando solución.

En este sentido, los planes de OT no deben orientarse a resolver todos los problemas existentes
en el territorio, es decir, no pueden concebirse en términos omnivalentes, buscando lograr una
ordenación precisa para todas las contingencias. Así mismo, al formular los planes es necesario
conocer muy bien los medios y recursos que se tienen disponibles para su ejecución. Muchos
planes de OT bien concebidos y con finalidades claras que apuntan a mejorar las condiciones de
vida de la población, fracasan por la falta de medios para llevarlos a cabo, por ello estos planes
deben ser realizables y soportados en regulaciones y controles que permitan ir llevándolos a la
realidad en el momento y con los medios adecuados.

Para lograr el carácter realizable de los planes de OT, se requiere que los planificadores aborden
su formulación dentro de un marco de reflexión adecuado que evite las visiones cortas o
pretenciosas. Esta reflexión, alimentada por un conocimiento profundo de la realidad económica,
social, cultural, politico-administrativa y ambiental del municipio, conduce a un análisis más preciso
de las debilidades y fortalezas, las amenazas y oportunidades presentes, así como a una
dimensión adecuada y valoración ponderada de los verdaderos problemas actuales y de las
situaciones que pueden llegar a ser problemáticas en circunstancias nuevas previsibles o no.

http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/ayudadetareas/politica/plan_nacional_de_
desarrollo#Municipio

http://www.ccb.org.co/Transformar-Bogota/Gestion-Urbana/Ordenamiento-
territorial/Plan-de-Ordenamiento-Territorial

http://www.ccb.org.co/Preguntas-frecuentes/Investigaciones-Bogota-Region-
Seguridad-Ciudadana/Desarrollo-Urbano-y-Regional/Quien-formula-y-aprueba-los-
POT

http://www.yovotoyosumo.com/pot/#1445375913837-71fa70f6-ed0f