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4.

- RESULTADOS

“Es curioso saber que la observación sobre la actividad antibacteriana del Penicillum fue
hecha en primer lugar por un físico y no por un microbiólogo o médico” (Ledermann, 2006)

Si bien la penicilina es el primer antibiótico, no fue el primer antimicrobiano. En el año de


1859 con los trabajos de Pasteur se logró identificar el origen de las enfermedades
infecciosas. La causa fue asociada con el crecimiento no controlado de microorganismos
patógenos, en alguna parte de nuestro cuerpo, debido al debilitamiento de nuestro sistema
inmune por alguna enfermedad, herida o trauma.

En 1875, el físico inglés John Tyndall, trataba de conocer si las bacterias estaban dispersas
en el aire en forma regular o agrupadas en pequeñas nubes o congregaciones. Para esto
colocaba un gran número de tubos de ensayo con caldo de cultivo en una determinada
área. Si las bacterias estaban dispersas en forma regular todos los tubos debieran mostrar
desarrollo, en caso contrario solo algunos tendrían desarrollo y los otros se mantendrían
limpios. Resultando que algunos de los tubos mostraban en la superficie el desarrollo de
Penicillum, y que una batalla se desarrollaba entre las bacterias y el hongo, siendo siempre
este último el vencedor, las bacterias muertas formaban un sedimento en los tubos
contaminados con el hongo. Tyndall publicó esta observación en 1876 en “Philosophical
Transaction of the Royal Society”, pero debido a que fue hecha siete años antes que Robert
Koch probara que las bacterias podían producir enfermedad (1882), no conllevó mayores
repercusiones.

Pasaron entonces casi 70 años para que en el año de 1928, Alexander Fleming en este
contexto histórico comenzó los estudios de una levadura observada por serendipia en una
placa de petri, inaugurando así la era de los antibióticos.

Este médico nacido en 1881 en Lochfield, Escocia,(Figura 1) destacó en su juventud no sólo


por su inteligencia sino que por sus cualidades de deportista, las que le permitieron obtener
una Beca en la Universidad de Londres en donde él eligió el Hospital Saint Mary, para su
práctica médica y donde permaneció hasta 1955, tres meses antes de su muerte.

Sus trabajos sobre la opsonización y el descubrimiento de la lisozima en 1921 le habían


granjeado prestigio académico y social. En su búsqueda de compuestos antibacterianos,
descubrió que el moco nasal inhibía el crecimiento bacteriano en placas de agar, y que ello
era consecuencia de la actividad de una enzima, a la que bautizaron como lisozima. Con
ella realizó muchísimos ensayos, probándola contra todos los microbios a su alcance. Los
estudios se realizaban con lágrimas y saliva. Para obtener las primeras, los miembros de
laboratorio se exprimían cáscara de limón en los ojos para conseguir la cantidad de
lágrimas necesaria.

Pasaron los años: la gente seguía sucumbiendo ante las infecciones, mientras Fleming
buscaba algún compuesto que curara las enfermedades causadas por bacterias.

Precisamente en 1928, mientras estudiaba cultivos de estafilococos, el investigador observó


el efecto de una levadura que había crecido accidentalmente en uno de sus cultivos de
estafilococo. Como era su costumbre, había dejado las cajas abiertas por varios días sobre
su mesa de trabajo: como otras veces lo había notado con la lisozima, las bacterias
observadas en la periferia del hongo se habían disuelto. Fleming anotó lo observado e
intentó reproducir los resultados, cultivando estafilococos y el hongo, pero no lo logró. De
hecho no es posible reproducirlo en las condiciones descritas en el artículo original, como lo
comprobaron diversos microbiólogos.Fleming aisló éste hongo, el cual fue identificado como
perteneciente al género Penicillium. Este hongo segrega un compuesto químico que es
capaz de inhibir el crecimiento de los estafilococos. Fue así como se descubrió la
penicilina.(figura 2)

Para actuar, la penicilina requiere que las bacterias se reproduzcan y ésta interviene
durante la formación de la pared celular. Pero ambos microorganismos tienen temperaturas
de crecimiento diferentes. Fleming tomó una muestra del hongo y lo cultivó en caldo,
solicitando a un micólogo que lo identificara. Éste, erróneamente, le informó que se trataba
de Penicillium rubrum, acuñándose entonces el nombre de penicilina para este compuesto.
Fue hasta dos años después que Charles Norton, un micólogo americano, lo identificó
correctamente como Penicillium notatum. Trataron de aislar el compuesto pero sólo
pudieron obtener muy pequeñas cantidades; a pesar del informe publicado, no hubo mayor
interés en el hallazgo.

Figura 1.- Fleming en su laboratorio con Figura 2.- placa de petri en la que Fleming
sus cultivos y placas descubrio la penicilina

Durante años el descubrimiento de Fleming pasó casi inadvertido fuera de los círculos
científicos porque no fue capaz de producir suficiente penicilina pura como para probar
experimentalmente su hipótesis en un animal enfermo.
Al comenzar la Segunda Guerra Mundial en 1939, fue cuando ante la necesidad de curar
las heridas infectadas, se desarrollaron programas de investigación masiva sobre las
sustancias capaces de matar a las bacterias. Florey y Chain, que eligieron la penicilina para
sus investigaciones, tuvieron la suficiente constancia y ayuda, tanto científica como técnica
y económica, para llegar a obtener resultados que no sólo probaron la hipótesis de Fleming
sino que hicieron posible la utilización de la penicilina para combatir las infecciones.

La penicilina era muy inestable y requería grandes cantidades de cultivos para su


producción, pero pronto lograron obtener una penicilina semipura y parcialmente estable
que les sirvió para realizar estudios experimentales en animales. Los sorprendentes
resultados fueron publicados en The Lancet el 24 de agosto de 1940. Fleming se maravilló
al leer el informe y rápidamente se dirigió a Oxford para presentarse con Florey y Chain. En
febrero de 1941 un paciente con una muy grave infección estreptocóccica fue tratado con
penicilina y mostró una rápida mejoría. Por desgracia falleció, pues el tratamiento fue
interrumpido a falta de más medicamento.

En ese momento la producción de penicilina era extraordinariamente costosa, pues se


requerían 100 litros de cultivo para producir el tratamiento necesario para un solo día.

Durante los primeros años la penicilina se usó exclusivamente para los soldados heridos,
pero en 1942 hizo su “presentación en sociedad” con motivo del incendio del Cocoanut
Grove, un centro nocturno de Boston, en donde fallecieron más de 200 personas y otras
200 fueron internadas. Los descubrimientos médicos permitieron salvar las vidas de muchos
quemados, quienes de otra forma habrían fallecido por infección. Se usaron plasma, furacín
y penicilina. Ésta última fue enviada en un camión vigilado por el Ejército desde una planta
de Merck al Massachusetts General Hospital.

El tratamiento aplicado a los heridos durante el accidente permitió una evaluación, no


controlada, de la penicilina en un grupo grande de pacientes gravemente enfermos,
disipando las dudas que la industria pudiera haber tenido sobre su eficacia y seguridad. En
esa época los ensayos clínicos controlados no se consideraban necesarios, y sólo los
animales de experimentación se comparaban contra placebos.

Después, durante la segunda guerra mundial, en el año de 1942, la ingeniera química,


Margaret Hutchington Rousseauinvestiga sobre la penicilina que la llevó a diseñar un
proceso de fermentación de tanque profundo, que permitía a los científicos producir
penicilina a gran escala. Como resultado, creó la primera planta comercial de penicilina,
cuyo uso ayudó a las personas a acceder a este medicamento tan necesario. Casi al mismo
tiempo, un grupo de investigadores, entre ellos Dorothy Crowfoot Hodgkin, descubrió la
estructura de la penicilina.

(Figura 3) la ingeniera química, Margaret Hutchington Rousseau diseñó la primera planta


de producción masiva de penicilina
Gracias en parte al trabajo de Rousseau, los avances logrados en la producción de
penicilina salvaron muchas vidas, tanto en la década de 1940 como en la actualidad.

Rousseau también trabajó en otros proyectos importantes, como el desarrollo de gasolina


de alto octanaje que podría usarse como combustible de aviación y la mejora de los diseños
de columnas de destilación.

Figura 4.- La producción de penicilina en la Royal Navy Medical School, Clevedon,


Somerset, 1944( La producción en masa de la penicilina).

Posteriormente a la producción en masa de la penicilina, se descubrieron y desarrollaron


sintéticamente distintas familias de antibióticos. Unas familias tenían especificidad a ciertas
cepas, y otras eran de amplio espectro. La primera familia de antibióticos fue la de los β-
lactámicos, familia a la cual pertenece la penicilina. Después, en el año de 1944, se
encuentra una nueva familia de antibióticos: los amino glucósidos. El primero de éstos fue
un antibiótico que es altamente tóxico para el ser humano, la estreptomicina y en el año de
1963, se encontró la gentamicina, que es una versión benigna de este compuesto. La
clorotetracilina se descubrió a finales de los 40, fue el primer compuesto de la familia de las
tetraciclinas, y el primer antibiótico de amplio espectro. Finalmente, el año de 1962 es de
suma importancia, ya que se produce el primer antibiótico sintético, el ácido nalidixico,
compuesto del cual se desarrolla la familia de antibióticos conocida como quinolonas. Estas
4 familias de antibióticos son las más importantes y la base de los tratamientos con los que
el hombre ataca enfermedades infecciosas a las que se enfrenta diariamente

En los años 40 y 50 del siglo XX se dio un incremento en el promedio de vida del ser
humano, lo que ha sido de suma trascendencia. Este incremento se debió a que se lograron
desarrollar una gran variedad de antibióticos, y a su vez se pudieron producir masivamente.
Como factor adicional, la sanidad en los hospitales, métodos de esterilización e higiene
personal tuvieron un gran mejoramiento. Era tal el optimismo, que se llegó a pensar que la
batalla contra las enfermedades infecciosas había sido ganada y eventualmente estas
enfermedades iban a ser erradicadas.
Los resultados observados en las últimas décadas muestran claramente que se ha
subestimado al rival. El desarrollo de nuevos y más eficientes antibióticos no es comparable
con los mecanismos de defensa que han desarrollado y activado distintas cepas
bacterianas

Antibióticos actuales

Los antibióticos son compuestos químicos segregados por distintos microorganismos para
cumplir con distintas funciones biológicas. A bajas concentraciones, son la base de la
comunicación con microorganismos alrededor al servir como mensajeros y como
reguladores de diferentes procesos bioquímicos en comunidades de bacterias. Al
segregarse en altas concentraciones sirven como mecanismo de defensa al ser letales para
otras cepas que intenten obtener nutrientes de su territorio.

“Como punto irónico y una comparación con una batalla ente David y Goliat, nosotros
somos la especie más joven del planeta, y nos hemos conformado con combatir bacterias
patógenas utilizando compuestos que ellos mismos fabricaron.”(Moronez Ramirez,2009)

Es por esto, que era simplemente cuestión de tiempo que éstos desarrollara un mecanismo
de defensa, y cabe mencionar que dada la naturaleza de los antibióticos, muchos de los
mecanismo de resistencia estaban latentes y previamente codificados en su ADN.

Mecanismos de resistencia

Los antibióticos han salvado millones de vidas, y además han supuesto una revolución en la
medicina. Sin embargo, una amenaza creciente deteriora la eficacia de estos fármacos: la
resistencia bacteriana a los antibióticos El desarrollo de resistencia a algún agente, ya sea
físico o químico, temporal o permanente, es un mecanismo evolutivo de adaptación que
pretende asegurar la supervivencia del organismo. La resistencia en particular a un agente
químico nocivo, como el caso los antibióticos, se genera mediante uno o una combinación
de los siguientes mecanismos: inactivación del antibiótico, modificación del lugar del blanco
de acción del antibiótico, modificación de la permeabilidad de la membrana celular, o la
sobreproducción del blanco de acción del antibiótico hasta sobrepasar la acción nociva de
éste.

Si al poco de introducirse la penicilina en la práctica clínica la gran mayoría de las cepas


de Staphylococcus aureus eran sensibles, actualmente lo son menos del 5-10%. De hecho,
si el Penicillium que permitió a Fleming descubrir la penicilina hubiese contaminado muchos
de los cultivos actuales de S. aureus, es más que dudoso que la hubiese descubierto.

Los microorganismos unicelulares han tomado ventaja de su rapidez para reproducirse y su


abundante población para desarrollar elegantes estrategias de supervivencia.(figura 5)
Durante varios de los procesos como la transducción, traducción, y replicación de la huella
genética o ADN de la bacteria, a menudo surgen mutaciones o alteraciones aleatorias.
Éstas se dan cambiando un gen que existe pero que no se usa, eliminando una parte del
ADN, intercambiando las bases del ADN, o simplemente invirtiéndolo. Este tipo de
mutaciones en la gran mayoría de los casos lleva a la muerte del organismo, sin embargo,
es muy útil cuando se enfrentan ante un agente tóxico, ya que el abundante número de
variaciones aumenta la posibilidad que alguno de los mutantes persista y se amplifique
debido a su rápida capacidad de crecimiento. Esto es esencialmente la base de la teoría
Darwiniana de la supervivencia del más fuerte

Figura 5.- Los genes de resistencia usan diversas estrategias para escapar a la acción de
los antibióticos: formación de una “bomba de expulsión” que extrae el antibiótico del interior
de la bacteria (1); síntesis del un enzima de degradación del antibiótico (2); síntesis de un
enzima que transforma o inactiva el antibiótico (3); modificación de la proteína blanco del
antibiótico de manera que el antibiótico no pueda afectarla (4).

Las infecciones causadas por cepas resistentes e infecciones recurrentes no son solo un
problema de salud, dado que más de 100,000 personas mueren anualmente (cifra solo en
los Estados Unidos), sino que también es un problema económico que se traduce a un
gasto de más de 10 mil millones de dólares adicionales en el sistema de salud.

5.- CONCLUSIONES

6. - BIBLIOGRAFIA

Walter Ledermann D., La historia de la penicilina y de su fabricación, Revista chilena de


infectologia v.23 n.2 Santiago jun. 2006

José Antonio Viruez Soto, Descubrimiento de la penicilina, revista SCIENTIFICA v.6 n.1 La
Paz jun. 2008

Ponce de León R., Samuel. 1998. Notas sobre penicilina. Revista Ciencias, núm. 49, enero-
marzo, pp. 54-57.
Guillermo Acuña L, 2002, Descubrimiento de la Penicilina: Un Hito de la Medicina Cómo el
azar puede ayudar al Científico, Revista medica Clínica Las condes, Vol. 13, No. 1

MORONES RAMÍREZ, Rubén "El uso de la Plata en los antibióticos del


futuro”. Revista Digital Universitaria Unam [en línea]. 10 de octubre de 2009, Vol. 10,
No. 10

Madrid, 2008, Alexander Fleming: la penicilina como medicamento, disponible en:


http://www.madrimasd.org/blogs/microbiologia/2008/03/09/86219 consultado 19/09/2019

Comsol. 2017, The Early Life of Margaret Hutchinson Rousseau, disponible en:
https://www.comsol.com/blogs/happy-birthday-margaret-hutchinson-rousseau/ consultado
19/09/2019

Blog de divulgación científica, Jorge Laborda, 2000, resistencia a los antibióticos, disponible
en: https://jorlab.blogspot.com/2000/04/resistencia-los-antibiticos.html consultado
19/09/2019