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CONFLICTOS TERRITORIALES EN EL MUNDO

1. El agujero cacahuete

El mar de Okhotsk se encuentra ubicado al norte de la última isla de Japón y al sur de la


península de Kamchatka, en Rusia. Está rodeado parcialmente de territorio ruso, pero es
lo suficientemente grande como para que la zona económica exclusiva del país eslavo no
lo cubra en su totalidad. ¿Resultado? Un gigantesco cacahuete en pleno mar de Okhotsk
que no pertenece a nadie. Son aguas internacionales rodeadas por aguas rusas. Y por
tanto, aptas para la pesca libre. La disputa se mantuvo abierta hasta el año pasado,
cuando la ONU optó acceder a la petición de Rusia y a declarar el aguero del mar de
Okhotsk parte de su zona económica exclusiva.

2. Olivenza y Táliga

España también tiene sus particulares disputas fronterizas con sus vecinos. En este caso,
con Portugal. Olivenza y Táliga son dos municipios que pertenecen al Estado español
desde el fin de las Guerras Napoleónicas, pero históricamente habían formado parte de
Portugal. El Estado luso no reconoce la soberanía técnica del español sobre ambas
poblaciones, y reclama su inclusión dentro de sus fronteras. La disputa, pese a todo, es
una cuestión menor dentro de las relaciones de los países.

3. Islas Kuriles

Volvemos al mar de Okhotsk. Una serie de islas que se extienden desde el sur de la
península de Kamchatka hasta el norte de la isla de Hokkaidō, la más septentrional de
Japón, son motivo actual de disputa entre Rusia y el país nipón. Pertenecen a nivel
administrativo a la Federación Rusa (dentro del oblást de Sajalín), tras los acuerdos
territoriales posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Pese a ello, Japón no se resigna a
perder la soberanía de las islas.
4. Transnistria

Pequeño territorio ubicado al este de Moldavia. De facto, autónomo, pegado a la frontera


ucraniana. Cuenta con amplia presencia militar rusa y no está controlado por el Gobierno
de Chisinau. Moldavia lo considera parte de su Estado, y así está reconocido a nivel
internacional. Sin embargo, y al igual que sucede en Crimea, Osetia del Sur o Abjazia,
está controlado de forma parcial por parte de Rusia. Las élites locales de Transnistria,
rusoparlantes, han solicitado su anexión a la Federación Rusa.

5. Islas Spratly

Volvamos a la costa asiática del Pacífico, donde no hay isla, por diminuta que sea, que no
sea disputada por terceros países. En el caso de las islas Spratly, situadas en la
confluencia de diversas islas del Pacífico sur, son varios los estados que reclaman su
soberanía. China, pese a su lejanía, las exige en su totalidad, del mismo modo que
Vietnam. Taiwan también reclama parte de ellas, del mismo modo que Filipinas, Malasia y
Brunei. En total, seis estados implicados.

6. Islas Sandwich del Sur

Las islas Malvinas no son las únicas que han supuesto una constante fuente de disputa
entre Argentina y el Reino Unido. Aunque en un segundo plano y, sin duda, de un modo
menos dramático, las islas Sandwich del Sur continúan siendo disputadas por ambos
estados. En rigor, por Argentina, que reclama su soberanía e inclusión en su territorio. En
la actualidad, pertenecen tanto de iure como de facto a Reino Unido. Son algunos de los
territorios más meridionales del globo terráqueo.

7. El Polo Norte

Al igual que la Antártida, varios países reclaman la totalidad o parte del Polo Norte. Desde
un punto de vista legal, el Polo Norte no pertenece a nadie, y es un espacio equivalente a
las aguas internacionales. Los cinco países que cuentan con límites fronterizos con dicho
territorio (Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Rusia y Noruega) cuentan con una zona
económica exclusiva limitada a unos 370 kilómetros. Y, en teoría, ahí debería terminar la
disputa. Sin embargo, es más complejo.

Por un motivo: la ONU prevé que un estado pueda reclamar aumentar su zona económica
exclusiva basándose en su plataforma continental. Esto permitiría a algunos de los citado
estados poseer en exclusiva parte de las tierras y aguas del Polo Norte, cuya riqueza en
recursos naturales se cree de suma importancia. Todos ellos han comenzado a hacer
planes para aumentar sus reclamaciones.

8. Sáhara Occidental

Resultado del desastroso proceso de descolonización realizado por España a finales de la


década de los '70, el Sáhara Occidental está dividido hoy en dos territorios de soberanía
disputada. Por un lado, el sector marroquí, costero y más rico. Por otro, el controlado por
el Frente Polisario, en las tierras desérticas del interior. Marruecos no tiene
reconocimiento internacional alguno para controlar el territorio, pero lo hace de facto
desde los Acuerdos de Madrid. El Frente Polisario reclama la totalidad del Sáhara
Occidental, dentro de la República Árabe Saharaui Democrática.

9. La totalidad de China

En la que es posiblemente la disputa territorial más grandilocuente de la era moderna, dos


Estados actuales, con reconocimiento internacional, reivindican la posesión de la totalidad
de China. Son, como es natural, la actual República Popular de China y la República de
China, conocida comúnmente como Taiwan. Esta última es a heredera de la República de
China derrocada por la revolución comunista y la guerra civil posterior a la Segunda
Guerra Mundial. Sus representantes se exiliaron en la isla de Taiwan, desde la que
reclaman el resto del territorio chino.

10. La Antártida

Siete estados distintos mantienen reclamaciones territoriales sobre la Antártida. Cada uno
lo hace en mayor o menor medida, siendo Australia el país que más terreno reclama para
sí. Junto a ellos, Francia, Nueva Zelanda, Gran Bretaña, Argentina y Noruega también
reivindican para sí parte del continente. El Tratado de la Antártida protege al territorio de
actividades militares, pero ni anula ni acepta alguna de las reclamaciones territoriales.
Todos los países implicados han desarrollado diversas bases destinadas a la
investigación científica en las zonas que reivindica.

11. El Donbass y Crimea


Los últimos en sumarse a la lista. Crimea es una pequeña península ubicada al sur de
Ucrania controlada por Rusia desde su invasión el año pasado. Oficialmente sigue
formando parte de Ucrania, dado el escaso reconocimiento internacional con el que la
anexión rusa ha contado. El Donbass, por su parte, mantiene una abierta guerra civil en la
que entran en juego diversos actores. Por un lado Ucrania, que lo considera parte de su
territorio. Por otro, Rusia y las fuerzas secesionistas, que reivindican dos
Estados autónomos o independientes, Luhansk y Donetsk.

12. La isla Hans

Como ya pudiéramos comprobar todos los españoles y marroquíes a cuenta de Perejil, la


capacidad de dos estados para enzarzarse en la disputa de gigantescas piedras
inhabitables es infinita. El caso de la isla Hans es paradigmático: la población más
cercana se encuentra a 200 kilómetros, es un enorme peñón sin vida y, sin embargo,
continúa siendo fuente de polémica entre los gobiernos de Dinamarca y Canadá. Se
encuentra en el remoto canal de Kennedy, entre las aguas marítimas de Canadá y de
Groenlandia, territorio autónomo del Reino de Dinamarca.

13. Y Gibraltar, claro

Volvamos a la península ibérica, donde no podía faltar la disputa territorial más célebre
con la que nos deleitamos todos los españoles cada verano. Desde que pasara a ser
controlada por el Reino Unido tras el Tratado de Utrecht (1715), España ha reivindicado
su soberanía. Trescientos años después, Gibraltar es un territorio británico de
ultramar con su propio primer ministro, y su población cuenta con la ciudadanía británica.
El peñón es motivo de constante disputa y polémica entre ambos países.

14. Guatemala-Belice

Guatemala reclama unos 12.500 kilómetros cuadrados del territorio de Belice. El origen de
esta disputa se remonta al siglo XVIII cuando los británicos iniciaron la exploración
maderera en la zona, con el permiso de España, que tenía la soberanía del territorio.

En 1840 y tras el retiro de España del territorio guatemalteco, el Reino Unido le otorgó el
estatus de colonia a Belice. La disputa territorial fue motivo de varios litigios entre
Guatemala y el Reino Unido y posteriormente con Belice, tras la independencia de este
país en 1981. En 1991 Guatemala reconoció la independencia de Belice y estableció
vínculos diplomáticos, pero poniendo en claro que los límites fronterizos estaban aún en
disputa. En septiembre de este año, el congreso guatemalteco aprobó un proyecto para la
realización de un referendo sobre si el país debe llevar la disputa a la Corte Internacional
de Justicia de la Haya para una resolución final. La propuesta señala que el Estado
guatemalteco respetaría la decisión de este tribunal.
área en cuestión, la isla Calero, en el delta del río San Juan, le pertenece.

Lea también: Disputa fronteriza entre Nicaragua y Costa Rica

El incidente trae a colación crisis similares sobre disputas territoriales que


constituyen un fantasma al acecho en toda la región. BBC Mundo les ofrece un
panorama de algunas de los más importantes diferendos territoriales en América
Latina.

Nicaragua-Colombia

Colombia y Nicaragua mantienen un litigio de larga data por la soberanía de varias


islas en el mar Caribe.

El diferendo, que gira en torno al reconocimiento de un tratado de 1928, se


reactivó en 2001 cuando el gobierno nicaragüense presentó una demanda ante la
Corte Internacional de Justicia de la Haya para que se determinara la soberanía
sobre el archipiélago de San Andrés y Providencia,

En Diciembre de 2007, la Corte Internacional de Justicia decidió que de acuerdo a


un tratado de 1928, las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina,
pertenecían a Colombia.

Sin embargo, al mismo tiempo, declaró que el tratado no determinaba la soberanía


de otros cinco islotes del archipiélago ni tampoco la frontera marítima entre los dos
países.

Honduras-El Salvador

Honduras y El Salvador tienen un historial de más de 100 años de disputas


fronterizas. A fines de la década de 1960, la disputa culminó en la llamada "Guerra
del Fútbol" porque estalló durante los encuentros de clasificación para el Mundial
de Fútbol.

La guerra duró tan solo cuatro días, pero dejó un saldo de 2 mil muertos.

La Corte Internacional de Justicia de La Haya resolvió el conflicto y otorgó dos


tercios del territorio en disputa a Honduras, aunque su dictamen no incluyó la isla
de Conejo en el Golfo de Fonseca.

El gobierno hondureño tiene militares apostados en el islote pero ambos países


reivindican su soberanía sobre este territorio, que tiene una extensión de menos
de un kilómetro cuadrado.
Perú-Chile

Chile y Perú mantienen una disputa en torno a una zona marítima de 35.000
kilómetros cuadrados, rica en recursos pesqueros.

El litigio se deriva de diferentes interpretaciones de tratados suscritos.

Chile sostiene que el límite marítimo es una continuación del paralelo que fija la
frontera terrestre. Perú, en cambio, señala que deben respetarse las 200 millas
náuticas desde su costa.

Siguiendo la lógica chilena la frontera estaría estaría a unos 182 metros tierra
adentro, ya que en ese punto la costa tiene una inclinación hacia el noroeste.

En enero de 2008, el gobierno peruano solicitó a la Corte Internacional de Justicia


de La Haya resolver la disputa y se espera una decisión para fines de 2011.

Bolivia-Chile

Bolivia ha mantenido su reclamo a tener acceso al Océano Pacífico desde que


perdió su salida al mar en una guerra con Chile en 1879.

El conflicto dio pie a numerosas negociaciones y querellas entre ambos países, y


la disputa llevó incluso al rompimiento de las relaciones diplomáticas hace más de
tres décadas.

Con los gobiernos de Michelle Bachelet en Chile y Evo Morales en Bolivia se inició
un acercamiento entre los dos países, que aún se mantiene, pero en última
instancia la relación bilateral está condicionada por el reclamo boliviano de una
salida soberana al mar.

Chile sostiene que existe un tratado de paz entre ambos países que zanjó la
disputa territorial, pero en los últimos años ha dicho que "está abierto a todas las
sugerencias".

Venezuela-Colombia

Venezuela y Colombia mantienen un diferendo por la delimitación marítima en las


aguas del Golfo de Venezuela en el área de la Guajira.

En los años 70 y 80 hubo muchos roces diplomáticos e incluso en 1987, estuvo a


punto de estallar una guerra, tras el ingreso de la corbeta colombiana Caldas en
las aguas en disputa.

Ambos países movilizaron tropas y Venezuela amenazó con hundir la corbeta,


pero el gobierno colombiano ordenó el retiro de ésta tras la intervención de la
Organización de Estados Americanos (OEA).
Desde 1969 ha habido varios intentos infructuosos por llegar a un acuerdo en
torno al tema. A partir de los 90 las partes acordaron congelar las discusiones al
respecto.

Argentina-Reino Unido

Argentina sigue reclamando la soberanía de las islas Malvinas o Falkland en


posesión de Gran Bretaña y cuya soberanía fue causa de un enfrentamiento
armado entre ambos países en 1982.

En 1994, Argentina incluyó su reclamo en la Constitución, en la cual se establece


la intención de lograr la soberanía de las islas por medios pacíficos y de acuerdo a
las leyes internacionales.

Mientras tanto, el Reino Unido negoció para que las islas Falkland o Malvinas
pasaran a ser territorios asociados de la Unión Europea según el Tratado de
Lisboa, suscrito en 2009. Argentina presentó protestó la decisión del bloque
europeo.

Aunque Argentina y el Reino Unido restablecieron vínculos diplomáticos en 1992,


diez años después de la guerra, la disputa volvió a las primeras planas de los
diarios internacionales en mayo pasado cuando Gran Bretaña autorizó la
exploración petrolera en la zona.

Guyana-Venezuela

La zona fronteriza entre Guyana y Venezuela ha sido la causa de muchas disputas


entre estos países vecinos.

La disputa territorial se remonta al siglo XIX, cuando Gran Bretaña estableció la


frontera de su colonia Guyana Inglesa que, según Venezuela, incluyó el territorio
venezolano de Esequibo.

La frontera ha sido escenario de varios incidentes. En 2007, Guyana reclamó a


Venezuela la destrucción de dos dragas mineras que operaban en lo que
considera es su territorio.

Venezuela negó haber utilizado la fuerza y dijo que lo que se hizo fue una
operación para retirar personas que realizaban actividades ilegales de minería.

El territorio en disputa tiene una extensión de 160 mil kilómetros cuadrados y


comprende dos tercios del territorio guyanés