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penas crueles, inhumanos

o degradantes
Compendio de convenciones internacionales
en materia de derechos humanos

Tomo VI
Protección contra la tortura
y otros tratos o penas crueles,
inhumanos o degradantes
Tomo VI
Protección contra la tortura y otros tratos o penas
crueles, inhumanos o degradantes

Reproducción realizada para fines educativos con el financiamiento


del Programa de la Unión Europea “Apoyo a la Seguridad y la Justicia
en Guatemala” –SEJUST–

MSc. Thelma Esperanza Aldana Hérnández


Fiscal General de la República y Jefa del Ministerio Público

Doctor Rolando López Morán


Administrador Programa SEJUST

«La presente publicación ha sido elaborada con la asistencia de la


Unión Europea por medio del Programa de “Apoyo a la Seguridad y la
Justicia en Guatemala”. El contenido de la misma es responsabilidad
exclusiva del autor/a, y en ningún caso debe considerarse que refleja
los puntos de vista de la Unión Europea».

Ejemplar gratuito – Prohibida su venta

Esta publicación fue impresa en diciembre de 2015.


La edición consta de 1,500 ejemplares en papel bond beige 80 gramos.
Índice

Convención contra la Tortura y otros Tratos o


Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, 1984................... 9

Protocolo Facultativo de la Convención contra la


Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos
o Degradantes, 2002............................................................... 31

Convención Interamericana para Prevenir y


Sancionar la Tortura, 1985....................................................... 53

Conjunto de Principios para la Protección de Todas


las Personas Sometidas a Cualquier Forma de
Detención o Prisión, 1988....................................................... 63

Principios Relativos a la Investigación y Documentación


Eficaces de la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles,
Inhumanos o Degradantes, 2000........................................... 79

Principios y Buenas Prácticas sobre la Protección de las


Personas Privadas de Libertad en las Américas, 2008.......... 87

Estatuto de Roma de la Corte Penal


Internacional, 1998................................................................ 117
Introducción

Los derechos humanos, inherentes a la dignidad de la persona,


deben siempre ser respetados y garantizados por el Estado, el
cual se organiza para asegurar a sus habitantes el desarrollo
integral y el bien común.

Para el ejercicio del mandato constitucional de investigar,


perseguir penalmente y velar por el estricto cumplimiento
de las leyes del país, el Ministerio Público debe contar con
estrategias, herramientas, instrumentos y decisiones orientadas
para la plena observancia de los derechos humanos.

En consonancia con el Plan Estratégico del Ministerio Público


2015-2019, se presenta este compendio de convenciones
internacionales en materia de derechos humanos, el cual
constituye una herramienta de apoyo, consulta y referencia para
la atención, fundamentación y argumentación legal, que permita
la protección de los derechos de las víctimas cuando estos sean
amenazados, o bien su restitución cuando han sido vulnerados.

El compendio está integrado por seis tomos distribuidos de la


manera siguiente:

Tomo I: Derechos humanos


Tomo II: Derechos humanos de las mujeres
Tomo III: Derechos humanos de la niñez y adolescencia
Tomo IV: Derechos humanos de los pueblos indígenas
Tomo V: Derechos humanos de las personas con discapacidad,
adultas mayores, diversidad sexual y migrantes
Tomo VI: Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
inhumanos y degradantes
Es indispensable el conocimiento y la utilización de este
contenido normativo, a fin de contribuir a romper los paradigmas
que el positivismo jurídico plantea hoy día en la atención de las
víctimas, en la investigación y la persecución penal.

Finalmente, quiero exhortarles a que profundicen en la


lectura, análisis, estudio y aplicación de los instrumentos
internacionales contenidos en el presente compendio, para el
beneficio de las víctimas y para contribuir al fortalecimiento del
Estado democrático de derecho.

Guatemala, diciembre 2015

Thelma Esperanza Aldana Hernández


Fiscal General de la República y Jefa del
Ministerio Público de Guatemala
Convención contra la Tortura y
otros Tratos o Penas Crueles,
Inhumanos o Degradantes
Adoptada y abierta a la firma, ratificación y
adhesión por Asamblea General de Naciones
Unidas en su Resolución 39/46, de 10
de diciembre de 1984
En vigor desde el 26 junio de 1987 de
conformidad con el Artículo 27
Convención contra la Tortura y otros Tratos o
Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes

Adoptada y abierta a la firma, ratificación y


adhesión por Asamblea General de Naciones
Unidas en su Resolución 39/46, de 10
de diciembre de 1984

En vigor desde el 26 junio de 1987 de


conformidad con el Artículo 27

Los Estados Partes en la presente Convención:

Considerando: Que, de conformidad con los principios procla-


mados en la Carta de la Naciones Unidas, el reconocimiento
de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros
de la familia humana es la base de la libertad, la justicia y la paz
en el mundo.

Reconociendo: Que estos derechos emanan de la dignidad in-


herente de la persona humana.

Considerando: La obligación que incumbe a los Estados en


virtud de la Carta, en particular del Artículo 55, de promover el
respeto universal y la observancia de los derechos humanos y
las libertades fundamentales.

Teniendo: En cuenta el artículo 5 de la Declaración Universal


de Derechos Humanos y el artículo 7 del Pacto Internacional
de Derechos Civiles y Políticos, que proclaman que nadie será
sometido a tortura ni a tratos o penas crueles, inhumanos o
degradantes.

Teniendo: En cuenta asimismo la Declaración sobre la Protec-


ción de Todas las Personas contra la Tortura y Otros Tratos o
Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, aprobada por la
Asamblea General el 9 de diciembre de 1975.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
10 inhumanos y/o degradantes

Deseando: Hacer más eficaz la lucha contra la tortura y otros tra-


tos o penas crueles, inhumanos o degradantes en todo el mundo.

Han convenido en lo siguiente:

PARTE I

Artículo 1:
1. A los efectos de la presente Convención, se entenderá por
el término “tortura” todo acto por el cual se inflija intencio-
nadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya
sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de
un tercero información o una confesión, de castigarla por un
acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido,
o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por
cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación,
cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un
funcionario público u otra persona en el ejercicio de funcio-
nes públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o
aquiescencia. No se considerarán torturas los dolores o su-
frimientos que sean consecuencia únicamente de sanciones
legítimas, o que sean inherentes o incidentales a éstas.

2. El presente artículo se entenderá sin perjuicio de cualquier


instrumento internacional o legislación nacional que con-
tenga o pueda contener disposiciones de mayor alcance.

Artículo 2:
1. Todo Estado Parte tomará medidas legislativas, adminis-
trativas, judiciales o de otras índoles eficaces para impe-
dir los actos de tortura en todo territorio que esté bajo su
jurisdicción.

2. En ningún caso podrán invocarse circunstancias excepcio-


nales tales como estado de guerra o amenaza de guerra,
inestabilidad política interna o cualquier otra emergencia
pública como justificación de la tortura.

3. No podrá invocarse una orden de un funcionario superior o


de una autoridad pública como justificación de la tortura.
Convención contra la Tortura y otros Tratos o
Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes 11

Artículo 3:
1. Ningún Estado Parte procederá a la expulsión, devolución
o extradición de una persona a otro Estado cuando haya
razones fundadas para creer que estaría en peligro de ser
sometida a tortura.

2. A los efectos de determinar si existen esas razones, las


autoridades competentes tendrán en cuenta todas las
consideraciones pertinentes, inclusive, cuando proceda,
la existencia en el Estado de que se trate de un cuadro
persistente de violaciones manifiestas, patentes o masivas
de los derechos humanos.

Artículo 4:
1. Todo Estado Parte velará por que todos los actos de tortu-
ra constituyan delitos conforme a su legislación penal. Lo
mismo se aplicará a toda tentativa de cometer tortura y a
todo acto de cualquier persona que constituya complici-
dad o participación en la tortura.

2. Todo Estado Parte castigará esos delitos con penas ade-


cuadas en las que se tenga en cuenta su gravedad.

Artículo 5:
1. Todo Estado Parte dispondrá lo que sea necesario para
instituir su jurisdicción sobre los delitos a que se refiere el
artículo 4 en los siguientes casos:
a) Cuando los delitos se cometan en cualquier territorio
bajo su jurisdicción o abordo de una aeronave o un
buque matriculados en ese Estado.
b) Cuando el presunto delincuente sea nacional de ese
Estado.
c) Cuando la víctima sea nacional de ese Estado y éste lo
considere apropiado.

2. Todo Estado Parte tomará asimismo las medidas necesa-


rias para establecer su jurisdicción sobre estos delitos en
los casos en que el presunto delincuente se halle en cual-
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
12 inhumanos y/o degradantes

quier territorio bajo su jurisdicción y dicho Estado no con-


ceda la extradición, con arreglo al artículo 8, a ninguno de
los Estados previstos en el párrafo 1 del presente artículo.

3. La presente Convención no excluye ninguna jurisdicción


penal ejercida de conformidad con las leyes nacionales.

Artículo 6:
1. Todo Estado Parte en cuyo territorio se encuentre la per-
sona de la que se supone que ha cometido cualquiera de
los delitos a que se hace referencia en el artículo 4, si, tras
examinar la información de que dispone, considera que
las circunstancias lo justifican, procederá a la detención
de dicha persona o tomará otras medidas para asegurar
su presencia. La detención y demás medidas se llevarán
a cabo de conformidad con las leyes del tal Estado y se
mantendrán solamente por el periodo que sea necesario
a fin de permitir la iniciación de un procedimiento penal o
de extradición.

2. Tal Estado procederá inmediatamente a una investigación


preliminar de los hechos.

3. La persona detenida de conformidad con el párrafo 1 del


presente artículo tendrá toda clase de facilidades para
comunicarse inmediatamente con el representante co-
rrespondiente del Estado de su nacionalidad que se en-
cuentre más próximo o, si se trata de un apátrida, con el
representante del Estado en que habitualmente resida.

4. Cuando un Estado, en virtud del presente artículo detenga


a una persona, notificará inmediatamente tal detención y
las circunstancias que la justifican a los Estados a que se
hace referencia en el párrafo 1 del artículo 5. El Estado que
proceda a la investigación preliminar prevista en el párrafo
2 del presente artículo comunicará sin dilación sus resulta-
dos a los Estados antes mencionados e indicará si se pro-
pone ejercer su jurisdicción.
Convención contra la Tortura y otros Tratos o
Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes 13

Artículo 7:
1. El Estado Parte en el territorio de cuya jurisdicción sea
hallada la persona de la cual se supone que ha cometido
cualquiera de los delitos a que se hace referencia en el
artículo 4, en los supuestos previstos en el artículo 5, si no
procede a su extradición, someterá el caso a sus autorida-
des competentes a efectos de enjuiciamiento.

2. Dichas autoridades tomarán su decisión en las mismas


condiciones que las aplicables a cualquier delito de carác-
ter grave, de acuerdo con la legislación de tal Estado. En
los casos previstos en el párrafo 2 del artículo 5, el nivel de
las pruebas necesarias para el enjuiciamiento o inculpa-
ción no será en modo alguno menos estricto que el que se
aplica en los casos previstos en el párrafo 1 del artículo 5.

3. Toda persona encausada en relación con cualquiera de los


delitos mencionados en el artículo 4 recibirá garantías de
un trato justo en todas las fases del procedimiento.

Artículo 8:
1. Los delitos a que se hace referencia en el artículo 4 se con-
siderarán incluidos entre los delitos que dan lugar a extra-
dición en todo tratado de extradición celebrado entre Es-
tados Partes. Los Estados Partes se comprometen a incluir
dichos delitos como caso de extradición en todo tratado
de extradición que celebren entre sí en el futuro.

2. Todo Estado Parte que subordine la extradición a la exis-


tencia de un tratado, si recibe de otro Estado Parte con
el que no tiene tratado al respecto una solicitud de extra-
dición, podrá considerar la presente Convención como la
base jurídica necesaria para la extradición referente a tales
delitos. La extradición estará sujeta a las demás condicio-
nes exigibles por el derecho del Estado requerido.

3. Los Estados Partes que no subordinen la extradición a la


existencia de un tratado reconocerán dichos delitos como
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
14 inhumanos y/o degradantes

casos de extradición entre ellos, a reserva de las condicio-


nes exigidas por el derecho del Estado requerido.

4. A los fines de la extradición entre Estados Partes, se con-


siderará que los delitos se han cometido, no solamente
en el lugar donde ocurrieron, sino también en el territorio
de los Estados obligados a establecer su jurisdicción de
acuerdo con el párrafo 1 del artículo 5.

Artículo 9:
1. Los Estados Partes se prestarán todo el auxilio posible en
lo que respecta a cualquier procedimiento penal relativo a
los delitos previstos en el artículo 4, inclusive el suministro
de todas las pruebas necesarias para el proceso que obren
en su poder.

2. Los Estados Partes cumplirán las obligaciones que les


incumba en virtud del párrafo 1 del presente artículo de
conformidad con los tratados de auxilio judicial mutuo que
existan entre ellos.

Artículo 10:
1. Todo Estado Parte velará por que se incluyan una edu-
cación y una información completas sobre la prohibición
de la tortura en la formación profesional del personal en-
cargado de la aplicación de la ley, sea éste civil o militar,
del personal médico, de los funcionarios públicos y otras
personas que puedan participar en la custodia, el interro-
gatorio o el tratamiento de cualquier persona sometida a
cualquier forma de arresto, detención o prisión.

2. Todo Estado Parte incluirá esta prohibición en las normas


o instrucciones que se publiquen en relación con los debe-
res y funciones de esas personas.

Artículo 11:
Todo Estado Parte mantendrá sistemáticamente en examen las
normas e instrucciones, método y prácticas de interrogatorio,
así como las disposiciones para la custodia y el tratamiento de
Convención contra la Tortura y otros Tratos o
Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes 15

las personas sometidas a cualquier forma de arresto, deten-


ción o prisión en cualquier territorio que esté bajo su jurisdic-
ción, a fin de evitar todo caso de tortura.

Artículo 12:
Todo Estado Parte velará porque, siempre que haya motivos
razonables para creer que dentro de su jurisdicción se ha co-
metido un acto de tortura, las autoridades competentes pro-
cedan a una investigación pronta e imparcial.

Artículo 13:
Todo Estado Parte velará porque toda persona que alegue
haber sido sometida a tortura en cualquier territorio bajo su
jurisdicción tenga derecho a presentar una queja y a que su
caso sea pronta e imparcialmente examinado por sus autori-
dades competentes. Se tomarán medidas para asegurar que
quien presente la queja y los testigos estén protegidos contra
malos tratos o intimidación como consecuencia de la queja o
del testimonio prestado.

Artículo 14:
1. Todo Estado Parte velará porque su legislación garantice a
la víctima de un acto de tortura la reparación y el derecho a
una indemnización justa y adecuada, incluidos los medios
para su rehabilitación lo más completa posible. En caso de
muerte de la víctima como resultado de un acto de tortura,
las personas a su cargo tendrán derecho a indemnización.

2. Nada de lo dispuesto en el presente artículo afectará


a cualquier derecho de la víctima o de otra persona a
indemnización que pueda existir con arreglo a las leyes
nacionales.

Artículo 15:
Todo Estado Parte se asegurará de que ninguna declaración
que se demuestre que ha sido hecha como resultado de tortu-
ra pueda ser invocada como prueba en ningún procedimiento,
salvo en contra de una persona acusada de tortura como prue-
ba de que se ha formulado la declaración.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
16 inhumanos y/o degradantes

Artículo 16:
1. Todo Estado Parte se comprometerá a prohibir en cual-
quier territorio bajo su jurisdicción otros actos que consti-
tuyan tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes y
que no lleguen a ser tortura tal como se define en el artícu-
lo 1, cuando esos actos sean cometidos por un funcionario
público u otra persona que actúe en el ejercicio de funcio-
nes oficiales, o por instigación o con el consentimiento o
la aquiescencia de tal funcionario o persona. Se aplicarán,
en particular, las obligaciones enunciadas en los artículos
10, 11, 12 y 13, sustituyendo las referencias a la tortura por
referencias a otras formas de tratos o penas crueles, inhu-
manos o degradantes.

2. La presente Convención se entenderá sin perjuicio de lo


dispuesto en otros instrumentos internacionales o leyes
nacionales que prohíban los tratos y las penas crueles,
inhumanos o degradantes o que se refieren a la extradición
o expulsión.

PARTE II

Artículo 17:
1. Se constituirá un Comité contra la Tortura (denominado en
adelante el Comité), el cual desempeñará las funciones que
se señalan más adelante. El Comité estará compuesto de
diez expertos de gran integridad moral y reconocida com-
petencia en materia de derechos humanos, que ejercerán
sus funciones a título personal. Los expertos serán elegidos
por los Estados Partes teniendo en cuenta una distribución
geográfica equitativa y la utilidad de la participación de al-
gunas personas que tengan experiencia jurídica.

2. Los miembros del Comité serán elegidos en votación se-


creta de una lista de personas designadas por los Estados
Partes. Cada uno de los Estados Partes podrá designar una
persona entre sus propios nacionales. Los Estados Partes
tendrán presente la utilidad de designar personas que sean
también miembros del Comité de Derechos Humanos esta-
Convención contra la Tortura y otros Tratos o
Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes 17

blecido con arreglo al Pacto Internacional de Derechos Civi-


les y Políticos y que estén dispuestas a prestar servicio en el
Comité constituido con arreglo a la presente Convención.

3. Los miembros del Comité serán elegidos en reuniones


bienales de los Estados Partes convocadas por el Secre-
tario General de las Naciones Unidas. En estas reuniones,
para las cuales formarán quórum dos tercios de los Esta-
dos Partes, se considerarán elegidos para el Comité los
candidatos que obtengan el mayor número de votos y la
mayoría absoluta de los votos de los representantes de los
Estados Partes presentes y votantes.

4. La elección inicial se celebrará a más tardar seis meses


después de la fecha de entrada en vigor de la presente
Convención. Al menos cuatro meses antes de la fecha de
cada elección, el Secretario General de las Naciones Uni-
das dirigirá una carta a los Estados Partes invitándoles a
que presenten sus candidaturas en un plazo de tres meses.
El Secretario General preparará una lista por orden alfa-
bético de todas las personas designadas de este modo,
indicando los Estados Partes que las han designado, y la
comunicará a los Estados Partes.

5. Los miembros del Comité serán elegidos por cuatro años.


Podrán ser reelegidos si se presenta de nuevo su candida-
tura. No obstante, el mandato de cinco de los miembros
elegidos en la primera elección expirará al cabo de dos
años; inmediatamente después de la primera elección, el
presidente de la reunión a que se hace referencia en el
párrafo 3 del presente artículo disignará (sic) por sorteo los
nombres de esos cinco miembros.

6. Si un miembro del Comité muere o renuncia o por cual-


quier otra causa no puede ya desempeñar sus funciones
en el Comité, el Estado Parte que presentó su candidatu-
ra designará entre sus nacionales a otro experto para que
desempeñe sus funciones durante el resto de su mandato,
a reserva de la aprobación de la mayoría de los Estados
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
18 inhumanos y/o degradantes

Partes. Se considerará otorgada dicha aprobación a me-


nos que la mitad o más de los Estados Partes respondan
negativamente dentro de un plazo de seis semanas a con-
tar del momento en que el Secretario General de la Nacio-
nales Unidas les comunique la candidatura propuesta.

7. Los Estados Partes sufragarán los gastos de los miembros


del Comité mientras éstos desempeñen sus funciones.

Artículo 18:
1. El Comité elegirá su Mesa por un periodo de dos años. Los
miembros de la mesa podrán ser reelegidos.

2. El Comité establecerá su propio reglamento, en el cual se


dispondrá, entre otras cosas, que:
a) Seis miembros constituirán quórum.
b) Las decisiones del Comité se tomarán por mayoría de
votos de los miembros presentes.

3. El Secretario General de las Naciones Unidas proporciona-


rá el personal y los servicios necesarios para el desempeño
eficaz de las funciones del Comité en virtud de la presente
Convención.

4. El Secretario General de las Naciones Unidas convocará la


primera reunión del Comité. Después de su primera reu-
nión, el Comité se reunirá en las ocasiones que se prevean
en su reglamento.

5. Los Estados Partes serán responsables de los gastos que


se efectúen en relación con la celebración de reuniones de
los Estados Partes y del Comité, incluyendo el reembolso
a las Naciones Unidas de cualesquiera gastos, tales como
los de personal y los de servicios, que hagan las Naciones
Unidas conforme el párrafo 3 del presente artículo.

Artículo 19:
1. Los Estados Partes presentarán al Comité, por conducto del
Secretario General de las Naciones Unidas, los informes re-
Convención contra la Tortura y otros Tratos o
Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes 19

lativos a las medidas que hayan adoptado para dar efecti-


vidad a los compromisos que han contraído en virtud de la
presente Convención, dentro del plazo del año siguiente a
la entrada en vigor de la Convención en lo que respecta al
Estado Parte interesado. A partir de entonces, los Estados
Partes presentarán informes suplementarios cada cuatro
años sobre cualquier nueva disposición que se haya adop-
tado, así como los demás informes que solicite el Comité.

2. El Secretario General de las Naciones Unidas transmitirá


los informes a todos los Estados Partes.

3. Todo informe será examinado por el Comité, el cual podrá


hacer los comentarios generales que considere oportunos
y los transmitirá al Estado Parte interesado. El Estado Parte
podrá responder al Comité con las observaciones que de-
see formular.

4. El Comité podrá, a su discreción, tomar la decisión de


incluir cualquier comentario que haya formulado de con-
formidad con el párrafo 3 del presente artículo, junto con
las observaciones al respecto recibidas del Estado Parte
interesado, en su informe anual presentado de conformi-
dad con el artículo 24. Si lo solicitara el Estado Parte inte-
resado, el Comité podrá también incluir copia del informe
presentado en virtud del párrafo 1 del presente artículo.

Artículo 20:
1. El Comité, si recibe información fiable que a su juicio pa-
rezca indicar de forma fundamentada que se practica siste-
máticamente la tortura en el territorio de un Estado Parte,
invitará a ese Estado Parte a cooperar en el examen de la
información y a tal fin presentar observaciones con respec-
to a la información de que se trate.

2. Teniendo en cuenta todas las observaciones que haya


presentado el Estado Parte de que se trate, así como
cualquier otra información pertinente de que disponga, el
Comité podrá, si decide que ello está justificado, desig-
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
20 inhumanos y/o degradantes

nar a uno o varios de sus miembros para que procedan a


una investigación confidencial e informen urgentemente
al Comité.

3. Si se hace una investigación conforme al párrafo 2 del


presente artículo, el Comité recabará la cooperación
del Estado Parte de que se trate. De acuerdo con este
Estado Parte, tal investigación podrá incluir una visita a
su territorio.

4. Después de examinar las conclusiones presentadas por el


miembro o miembros conforme al párrafo 2 del presente
artículo, el Comité transmitirá las conclusiones al Estado
Parte de que se trate, junto con las observaciones o
sugerencias que estime pertinentes en vista de la situación.

5. Todas las actuaciones del Comité a las que se hace refe-


rencia en los párrafos 1 a 4 del presente artículo serán con-
fidenciales y se recabará la cooperación del Estado Parte
en todas las etapas de las actuaciones. Cuando se hayan
concluido actuaciones relacionadas con una investigación
hecha conforme al párrafo 2, el Comité podrá, tras celebrar
consultas con el Estado Parte interesado, tomar la decisión
de incluir un resumen de los resultados de la investigación
en el informe anual que presente conforme al artículo 24.

Artículo 21:
1. Con arreglo al presente artículo, todo Estado Parte en la
presente Convención podrá declarar en cualquier momen-
to que reconoce la competencia del Comité para recibir y
examinar las comunicaciones en que un Estado Parte ale-
gue que otro Estado Parte no cumple las obligaciones que
le impone la Convención. Dichas comunicaciones sólo se
podrán admitir y examinar conforme al procedimiento es-
tablecido en este artículo si son presentadas por un Estado
Parte que haya hecho una declaración por la cual reconoz-
ca con respecto a sí mismo la competencia del Comité.
El Comité no tramitará de conformidad con este artículo
ninguna comunicación relativa a un Estado Parte que no
Convención contra la Tortura y otros Tratos o
Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes 21

haya hecho tal declaración. Las comunicaciones recibidas


en virtud del presente artículo se tramitarán de conformi-
dad con el procedimiento siguiente:
a) Si un Estado Parte considera que otro Estado Parte no
cumple las disposiciones de la presente Convención
podrá señalar el asunto a la atención de dicho Estado
mediante una comunicación escrita. Dentro de un pla-
zo de tres meses, contado desde la fecha de recibo de
la comunicación, el Estado destinatario proporcionará
al Estado que haya enviado la comunicación una ex-
plicación o cualquier otra declaración por escrito que
aclare el asunto, la cual hará referencia, hasta donde
sea posible y pertinente, a los procedimientos nacio-
nales y a los recursos adoptados, en trámite o que
puedan utilizarse al respecto.
b) Si el asunto no se resuelve a satisfacción de los dos
Estados Partes interesados en un plazo de seis meses
contados desde la fecha en que el Estado destinatario
haya recibido la primera comunicación, cualquiera de
ambos Estados Partes interesados tendrá derecho a
someterlo al Comité, mediante notificación dirigida al
Comité y al otro Estado.
c) El Comité conocerá de todo asunto que se le some-
ta en virtud del presente artículo después de haberse
cerciorado de que se han interpuesto y agotado en tal
asunto todos los recursos de la jurisdicción interna de
que se pueda disponer, de conformidad con los prin-
cipios de derecho internacional generalmente admi-
tidos. No se aplicará esta regla cuando la tramitación
de los mencionados recursos se prolongue injustifica-
damente o no sea probable que mejore realmente la
situación de la persona que sea víctima de la violación
de la presente Convención.
d) El Comité celebrará sus sesiones a puerta cerrada
cuando examine las comunicaciones previstas en el
presente artículo.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
22 inhumanos y/o degradantes

e) A reserva de las disposiciones del apartado c), el Co-


mité pondrá sus buenos oficios a disposición de los
Estados Partes interesados a fin de llegar a una solu-
ción amistosa del asunto, fundada en el respeto de las
obligaciones establecidas en la presente Convención.
A tal efecto, el Comité podrá designar, cuando proce-
da, una comisión especial de conciliación.
f) En todo asunto que se le someta en virtud del presen-
te artículo, el Comité podrá pedir a los Estados Partes
interesados a que se hace referencia en el apartado b)
que faciliten cualquier información pertinente.
g) Los Estados Partes interesados a que se hace referen-
cia en el apartado b) tendrán derecho a estar repre-
sentados cuando el asunto se examine en el Comité y
a presentar exposiciones verbalmente, o por escrito, o
de ambas maneras.
h) El Comité, dentro de los doce meses siguientes a la
fecha de recibo de la notificación mencionada en el
apartado b), presentará un informe en el cual:
i. Si se ha llegado a una solución con arreglo a lo
dispuesto en el apartado e), se limitará a una
breve exposición de los hechos y de la solución
alcanzada.
ii. Si no se ha llegado a ninguna solución con arre-
glo a lo dispuesto en el apartado e), se limitará a
una breve exposición de los hechos y agregará las
exposiciones escritas y las actas de las exposicio-
nes verbales que hayan hecho los Estados Partes
interesados.

En cada asunto, se enviará el informe a los Estados Partes


interesados.

2. Las disposiciones del presente artículo entrarán en vigor


cuando cinco Estados Partes en la presente Convención
hayan hecho las declaraciones a que se hace referencia en
el párrafo 1 de este artículo. Tales declaraciones serán de-
Convención contra la Tortura y otros Tratos o
Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes 23

positadas por los Estados Partes en poder del Secretario


General de las Naciones Unidas, quien remitirá copias de
las mismas a los demás Estados Partes. Toda declaración
podrá retirarse en cualquier momento mediante notifica-
ción dirigida al Secretario General. Tal retiro no será obs-
táculo para que se examine cualquier asunto que sea ob-
jeto de una comunicación ya transmitida en virtud de este
artículo; no se admitirá en virtud de este artículo ninguna
nueva comunicación de un Estado Parte una vez que el
Secretario General haya recibido la notificación de retiro
de la declaración, a menos que el Estado Parte interesado
haya hecho una nueva declaración.

Artículo 22:
1. Todo Estado Parte en la presente Convención podrá de-
clarar en cualquier momento, de conformidad con el pre-
sente artículo, que reconoce la competencia del Comité
para recibir y examinar las comunicaciones enviadas por
personas sometidas a su jurisdicción, o en su nombre, que
aleguen ser víctimas de una violación por un Estado Parte
de las disposiciones de la Convención. El Comité no admi-
tirá ninguna comunicación relativa a un Estado Parte que
no haya hecho esa declaración.

2. El Comité considerará inadmisible toda comunicación


recibida de conformidad con el presente artículo que
sea anónima, o que, a su juicio, constituya un abuso del
derecho de presentar dichas comunicaciones, o que
sea incompatible con las disposiciones de la presente
Convención.

3. Sin perjuicio de lo dispuesto en el párrafo 2, el Comité se-


ñalará las comunicaciones que se le presenten de confor-
midad con este artículo a la atención del Estado Parte en
la presente Convención que haya hecho una declaración
conforme al párrafo 1 y respecto del cual se alegue que ha
violado cualquier disposición de la Convención. Dentro de
un plazo de seis meses, el Estado destinatario proporcio-
nará al Comité explicaciones o declaraciones por escrito
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
24 inhumanos y/o degradantes

que aclaren el asunto y expongan, en su caso, la medida


correctiva que ese Estado haya adoptado.

4. El Comité examinará las comunicaciones recibidas de con-


formidad con el presente artículo, a la luz de toda la infor-
mación puesta a su disposición por la persona de que se
trate, o en su nombre, y por el Estado Parte interesado.

5. El Comité no examinará ninguna comunicación de una


persona, presentada de conformidad con este artículo, a
menos que se haya cerciorado de que:
a) La misma cuestión no ha sido, ni está siendo examina-
da según otro procedimiento de investigación o solu-
ción internacional.
b) La persona ha agotado todos los recursos de la jurisdic-
ción interna de que se pueda disponer; no se aplicará
esta regla cuando la tramitación de los mencionados re-
cursos se prolongue injustificadamente o no sea proba-
ble que mejore realmente la situación de la persona que
sea víctima de la violación de la presente Convención.

6. El Comité celebrará sus sesiones a puerta cerrada cuando


examine las comunicaciones previstas en el presente artículo.

7. El Comité comunicará su parecer al Estado Parte interesa-


do y a la persona de que se trate.

8. Las disposiciones del presente artículo entrarán en vigor


cuando cinco Estados Partes en la presente Convención
hayan hecho las declaraciones a que se hace referencia en
el párrafo 1 de este artículo. Tales declaraciones serán de-
positadas por los Estados Partes en poder del Secretario
General de las Naciones Unidas, quien remitirá copia de
las mismas a los demás Estados Partes. Toda declaración
podrá retirarse en cualquier momento mediante notifica-
ción dirigida al Secretario General. Tal retiro no será obstá-
culo para que se examine cualquier asunto que sea objeto
de una comunicación ya trasmitida en virtud de este artícu-
lo; no se admitirá en virtud de este artículo ninguna nueva
Convención contra la Tortura y otros Tratos o
Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes 25

comunicación de una persona, o hecha en su nombre, una


vez que el Secretario General haya recibido la notificación
de retiro de la declaración, a menos que el Estado Parte
interesado haya hecho una nueva declaración.

Artículo 23:
Los miembros del Comité y los miembros de las comisiones
especiales de conciliación designados conforme el apartado e)
del párrafo 1 del artículo 21 tendrán derecho a las facilidades,
privilegios e inmunidades que se conceden a los expertos que
desempeñan misiones para las Naciones Unidas, con arreglo
a lo dispuesto en las secciones pertinentes de la Convención
sobre Prerrogativas e Inmunidades de las Naciones Unidas.

Artículo 24:
El Comité presentará un informe anual sobre sus actividades
en virtud de la presente Convención a los Estados Partes y a la
Asamblea General de las Naciones Unidas.

PARTE III

Artículo 25:
1. La presente Convención está abierta a la firma de todos los
Estados.

2. La presente Convención está sujeta a ratificación. Los ins-


trumentos de ratificación se depositarán en poder del Se-
cretario General de las Naciones Unidas.

Artículo 26:
La presente Convención está abierta a la adhesión de todos
los Estados. La adhesión se efectuará mediante el depósito de
un instrumento de adhesión en poder del Secretario General
de las Naciones Unidas.

Artículo 27:
1. La presente Convención entrará en vigor el trigésimo día a
partir de la fecha en que haya sido depositado el vigésimo
instrumento de ratificación o de adhesión en poder del Se-
cretario General de las Naciones Unidas.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
26 inhumanos y/o degradantes

2. Para cada Estado que ratifique la presente Convención o


se adhiera a ella después de haber sido depositado el vi-
gésimo instrumento de ratificación o de adhesión, la Con-
vención entrará en vigor el trigésimo día a partir de la fe-
cha en que tal Estado haya depositado su instrumento de
ratificación o de adhesión.

Artículo 28:
1. Todo Estado podrá declarar, en el momento de la firma o
ratificación de la presente Convención o de la adhesión a
ella, que no reconoce la competencia del Comité según se
establece en el artículo 20.

2. Todo Estado Parte que haya formulado una reserva de con-


formidad con el párrafo 1 del presente artículo podrá dejar
sin efecto esta reserva en cualquier momento mediante no-
tificación al Secretario General de las Naciones Unidas.

Artículo 29:
1. Todo Estado Parte en la presente Convención podrá pro-
poner una enmienda y depositarla en poder del Secreta-
rio General de las Naciones Unidas. El Secretario General
comunicará la enmienda propuesta a los Estados Partes,
pidiéndoles que le notifiquen si desean que se convoque
una conferencia de Estados Partes con el fin de examinar la
propuesta y someterla a votación. Si dentro de los cuatro
meses siguientes a la fecha de esa notificación un tercio al
menos de los Estados Partes se declara a favor de tal con-
vocatoria, el Secretario General convocará una conferencia
con los auspicios de las Naciones Unidas. Toda enmienda
adoptada por la mayoría de Estados Partes presentes y vo-
tantes en la conferencia será sometida por el Secretario
General a todos los Estados partes para su aceptación.

2. Toda enmienda adoptada de conformidad con el párrafo


1 del presente artículo entrará en vigor cuando dos tercios
de los Estados Partes en la presente Convención hayan no-
tificado al Secretario General de las Naciones Unidas que
Convención contra la Tortura y otros Tratos o
Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes 27

la han aceptado de conformidad con sus respectivos pro-


cedimientos constitucionales.

3. Cuando las enmiendas entren en vigor serán obligatorias


para los Estados Partes que las hayan aceptado, en tanto
que los demás Estados Partes seguirán obligados por las
disposiciones de la presente Convención y por las enmien-
das anteriores que hayan aceptado.

Artículo 30:
1. Las controversias que surjan entre dos o más Estados Par-
tes con respecto a la interpretación o aplicación de la pre-
sente Convención, que no puedan solucionarse mediante
negociaciones, se someterán a arbitraje, a petición de uno
de ellos. Si en el plazo de seis meses contados a partir de la
fecha de presentación de la solicitud de arbitraje las Partes
no consiguen ponerse de acuerdo sobre la forma del mis-
mo, cualquiera de las Partes podrá someter la controversia
a la Corte Internacional de Justicia, mediante una solicitud
presentada de conformidad con el Estatuto de la Corte.

2. Todo Estado, en el momento de la firma o ratificación de


la presente Convención o de su adhesión a la misma, po-
drá declarar que no se considera obligado por el párrafo 1
del presente artículo. Los demás Estados Partes no estarán
obligados por dicho párrafo ante ningún Estado parte que
haya formulado dicha reserva.

3. Todo Estado Parte que haya formulado la reserva prevista


en el párrafo 2 del presente artículo podrá retirarla en cual-
quier momento notificándolo al Secretario General de las
Naciones Unidas.

Artículo 31:
1. Todo Estado Parte podrá denunciar la presente Conven-
ción mediante notificación hecha por escrito al Secretario
General de las Naciones Unidas. La denuncia surtirá efecto
un año después de la fecha en que la notificación haya
sido recibida por el Secretario General.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
28 inhumanos y/o degradantes

2. Dicha denuncia no eximirá al Estado Parte de las obligacio-


nes que le impone la presente Convención con respecto a
toda acción u omisión ocurrida antes de la fecha en que
haya surtido efecto la denuncia, ni la denuncia entrañará
tampoco la suspensión del examen de cualquier asunto
que el Comité haya empezado a examinar antes de la fe-
cha en que surta efecto la denuncia.

3. A partir de la fecha en que surta efecto la denuncia de un


Estado Parte, el Comité no iniciará el examen de ningún
nuevo asunto referente a ese Estado.

Artículo 32: El Secretario General de las Naciones Unidas co-


municará a todos los estados Miembros de las Naciones Uni-
das y a todos los Estados que hayan firmado la presente Con-
vención o se hayan adherido a ella:

a) Las firmas, ratificaciones y adhesiones con arreglo a los ar-


tículos 25 y 26.

b) La fecha de entrada en vigor de la presente Convención


con arreglo al artículo 27, y la fecha de entrada en vigor de
las enmiendas con arreglo al artículo 29.

c) Las denuncias con arreglo al artículo 31.

Artículo 33:
1. La presente Convención, cuyos textos en árabe, chino, es-
pañol, francés, inglés y ruso son igualmente auténticos, se
depositará en poder del Secretario General de las Nacio-
nes Unidas.

2. El Secretario General de las Naciones Unidas remitirá


copias certificadas de la presente Convención a todos
los Estados.
Protocolo Facultativo de la
Convención contra la Tortura y
Otros Tratos o Penas Crueles,
Inhumanos o Degradantes
Adoptado y abierto a la firma, ratificación y
adhesión por Asamblea General de Naciones
Unidas en su Resolución 77/199 de 18
de diciembre de 2002
Protocolo Facultativo de la Convención contra
la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles,
Inhumanos o Degradantes

Adoptado y abierto a la firma, ratificación y


adhesión por Asamblea General de Naciones
Unidas en su Resolución 77/199 de 18
de diciembre de 2002

Preámbulo

Los Estados Partes en el presente Protocolo,

Reafirmando: Que la tortura y otros tratos o penas crueles, in-


humanos o degradantes están prohibidos y constituyen viola-
ciones graves de los derechos humanos.

Convencidos: De la necesidad de adoptar nuevas medidas


para alcanzar los objetivos de la Convención contra la Tortura
y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes (en
adelante la Convención) y de fortalecer la protección de las
personas privadas de la libertad contra la tortura y otros tratos
o penas crueles, inhumanos o degradantes.

Recordando: Que los artículos 2 y 16 de la Convención obligan


a cada Estado Parte a tomar medidas efectivas para prevenir
los actos de tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos
o degradantes en todo territorio bajo su jurisdicción,

Reconociendo: Que los Estados tienen la responsabilidad pri-


mordial de aplicar estos artículos, que el fortalecimiento de la
protección de las personas privadas de libertad y el pleno res-
peto de sus derechos humanos es una responsabilidad común
compartida por todos, y que los mecanismos internacionales de
aplicación complementan y fortalecen las medidas nacionales.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
32 inhumanos y/o degradantes

Recordando: Que la prevención efectiva de la tortura y otros


tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes requiere
educación y una combinación de diversas medidas legislativas,
administrativas y judiciales de otro tipo.

Recordando: También que la Conferencia Mundial de Dere-


chos Humanos declaró firmemente que los esfuerzos por erra-
dicar la tortura deben concentrarse ante todo en la prevención
y pidió que se adoptase un protocolo facultativo de la Conven-
ción destinado a establecer un sistema preventivo de visitas
periódicas a los lugares de detención.

Convencidos: De que la protección de las personas privadas


de libertad contra la tortura y otros tratos o penas crueles, in-
humanos o degradantes puede fortalecerse por medios no ju-
diciales de carácter preventivo basados en visitas periódicas a
los lugares de detención.

Acuerdan lo siguiente

Parte I

Principios generales

Artículo 1:
El objetivo del presente Protocolo es establecer un sistema de
visitas periódicas a cargo de órganos internacionales y naciona-
les independientes a los lugares en que se encuentren personas
privadas de su libertad, con el fin de prevenir la tortura y otros
tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes.

Artículo 2:
1. Se establecerá un Subcomité para la Prevención de la Tor-
tura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degra-
dantes del Comité contra la Tortura (en adelante denomi-
nado el Subcomité para la Prevención), que desempeñará
las funciones previstas en el presente Protocolo.
Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y
otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes 33

2. El Subcomité para la Prevención realizará su labor en el


marco de la Carta de las Naciones Unidas y se guiará por
los propósitos y principios enunciados en ella así como por
las normas de las Naciones Unidas relativas al trato de las
personas privadas de su libertad.

3. Asimismo, el Subcomité para la Prevención se guiará por


los principios de confidencialidad, imparcialidad, no selec-
tividad, universalidad y objetividad.

4. El Subcomité para la Prevención y los Estados Partes coo-


perarán en la aplicación del presente Protocolo.

Artículo 3:
Cada Estado Parte establecerá, designará o mantendrá, a nivel
nacional, uno o varios órganos de visitas para la prevención
de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o
degradantes (en adelante denominado el mecanismo nacional
de prevención).

Artículo 4:
1. Cada Estado Parte permitirá las visitas, de conformidad
con el presente Protocolo, de los mecanismos menciona-
dos en los artículos 2 y 3 a cualquier lugar bajo su jurisdic-
ción y control donde se encuentren o pudieran encontrar-
se personas privadas de su libertad, bien por orden de una
autoridad pública o a instigación suya o con su consenti-
miento expreso o tácito (en adelante denominado lugar
de detención). Estas visitas se llevarán a cabo con el fin de
fortalecer, si fuera necesario, la protección de estas perso-
nas contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhuma-
nos o degradantes.

2. A los efectos del presente Protocolo, por privación de li-


bertad se entiende cualquier forma de detención o encar-
celamiento o de custodia de una persona en una institu-
ción pública o privada de la cual no pueda salir libremente,
por orden de una autoridad judicial o administrativa o de
otra autoridad pública.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
34 inhumanos y/o degradantes

Parte II

El Subcomité para la Prevención

Artículo 5:
1. El Subcomité para la Prevención estará compuesto de diez
miembros. Una vez que se haya registrado la quincuagési-
ma ratificación o adhesión al presente Protocolo, el núme-
ro de miembros del Subcomité para la Prevención aumen-
tará a veinticinco.

2. Los miembros del Subcomité para la Prevención serán ele-


gidos entre personas de gran integridad moral y recono-
cida competencia en la administración de justicia, en par-
ticular en las esferas del derecho penal, la administración
penitenciaria o policial, o en las diversas esferas de interés
para el tratamiento de personas privadas de su libertad.

3. En la composición del Subcomité para la Prevención se


tendrá debidamente en cuenta una distribución geográ-
fica equitativa de los miembros y la representación de las
diferentes formas de civilización y sistemas jurídicos de los
Estados Partes.

4. En esta composición también se tendrá en cuenta la necesi-


dad de una representación equilibrada entre géneros sobre
la base de los principios de igualdad y no discriminación.

5. El Subcomité para la Prevención no podrá tener dos miem-


bros de la misma nacionalidad.

6. Los miembros del Subcomité para la Prevención ejercerán


sus funciones a título personal, actuarán con independen-
cia e imparcialidad y deberán estar disponibles para servir
con eficacia al Subcomité.

Artículo 6:
1. Cada Estado Parte podrá designar, de conformidad con
el párrafo 2, hasta dos candidatos que posean las califica-
Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y
otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes 35

ciones y satisfagan los requisitos indicados en el artículo


5, y al hacerlo presentarán información detallada sobre las
calificaciones de los candidatos.

2. a) Los candidatos deberán tener la nacionalidad de un


Estado Parte en el presente Protocolo.
b) Al menos uno de los dos candidatos deberá tener la
nacionalidad del Estado Parte que lo proponga.
c) No se podrá proponer la candidatura de más de dos
nacionales de un Estado Parte.
d) Para proponer la candidatura de un nacional de otro
Estado Parte, el Estado Parte deberá solicitar y obtener
el consentimiento del Estado Parte de que se trate.

3. Al menos cinco meses antes de la fecha de la reunión de


los Estados Partes en que deba procederse a la elección,
el Secretario General de las Naciones Unidas enviará una
carta a los Estados Partes invitándoles a que presenten sus
candidaturas en un plazo de tres meses. El Secretario Ge-
neral presentará una lista por orden alfabético de todos
los candidatos designados de este modo, indicando los
Estados Partes que los hayan designado.

Artículo 7:
1. La elección de los miembros del Subcomité para la Pre-
vención se efectuará del modo siguiente:
a) La consideración primordial será que los candidatos
satisfagan los requisitos y criterios del artículo 5 del
presente Protocolo.
b) La elección inicial se celebrará a más tardar seis meses
después de la fecha de la entrada en vigor del presen-
te Protocolo.
c) Los Estados Partes elegirán a los miembros del Subco-
mité en votación secreta.
d) Las elecciones de los miembros del Subcomité se ce-
lebrarán en reuniones bienales de los Estados Partes
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
36 inhumanos y/o degradantes

convocadas por el Secretario General de las Naciones


Unidas. En estas reuniones, para las cuales el quórum
estará constituido por los dos tercios de los Estados
Partes, se considerarán elegidos al Subcomité los can-
didatos que obtengan el mayor número de votos y la
mayoría absoluta de los votos de los representantes
de los Estados Partes presentes y votantes.

2. Si durante el proceso de selección se determina que dos


nacionales de un Estado Parte reúnen las condiciones
establecidas para ser miembros del Subcomité para la
Prevención, el candidato que reciba el mayor número de
votos será elegido miembro del Subcomité. Si ambos can-
didatos obtienen el mismo número de votos se aplicará el
procedimiento siguiente:
a) Si sólo uno de los candidatos ha sido propuesto por
el Estado Parte del que es nacional, será miembro del
Subcomité para la Prevención ese candidato.
b) Si ambos candidatos han sido propuestos por el Esta-
do Parte del que son nacionales, se procederá a vo-
tación secreta por separado para determinar cuál de
ellos será miembro.
c) Si ninguno de los candidatos ha sido propuesto por
el Estado Parte del que son nacionales, se procederá
a votación secreta por separado para determinar cuál
de ellos será miembro.

Artículo 8:
Si un miembro del Subcomité para la Prevención muere o re-
nuncia, o no puede desempeñar sus funciones en el Subcomité
por cualquier otra causa, el Estado Parte que haya presentado
la candidatura de ese miembro podrá proponer a otra persona
que posea las calificaciones y satisfaga los requisitos indicados
en el artículo 5, teniendo presente la necesidad de mantener
un equilibrio adecuado entre las distintas esferas de compe-
tencia, para que desempeñe sus funciones hasta la siguiente
reunión de los Estados Partes, con sujeción a la aprobación de
Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y
otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes 37

la mayoría de dichos Estados. Se considerará otorgada dicha


aprobación salvo que la mitad o más de los Estados Partes res-
pondan negativamente dentro de un plazo de seis semanas a
contar del momento en que el Secretario General de las Na-
ciones Unidas les comunique la candidatura propuesta.

Artículo 9:
Los miembros del Subcomité para la Prevención serán elegi-
dos por un mandato de cuatro años. Podrán ser reelegidos una
vez si se presenta de nuevo su candidatura. El mandato de la
mitad de los miembros elegidos en la primera elección expira-
rá al cabo de dos años; inmediatamente después de la primera
elección, el Presidente de la reunión a que se hace referencia
en el apartado d) del párrafo 1 del artículo 7 designará por
sorteo los nombres de esos miembros.

Artículo 10:
1. El Subcomité para la Prevención elegirá su Mesa por un
mandato de dos años. Los miembros de la Mesa podrán
ser reelegidos.

2. El Subcomité para la Prevención establecerá su propio re-


glamento, que dispondrá, entre otras cosas, lo siguiente:
a) La mitad más uno de sus miembros constituirán quórum.
b) Las decisiones del Subcomité para la Prevención se to-
marán por mayoría de votos de los miembros presentes.
c) Las sesiones del Subcomité para la Prevención serán
privadas.

3. El Secretario General de las Naciones Unidas convocará la


reunión inicial del Subcomité para la Prevención. Después
de su reunión inicial, el Subcomité se reunirá en las oca-
siones que determine su reglamento. El Subcomité para
la Prevención y el Comité contra la Tortura celebrarán sus
períodos de sesiones simultáneamente al menos una vez
al año.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
38 inhumanos y/o degradantes

Parte III

Mandato del Subcomité para la Prevención

Artículo 11:
El mandato del Subcomité para la Prevención será el siguiente:

a) Visitar los lugares mencionados en el artículo 4 y hacer reco-


mendaciones a los Estados Partes en cuanto a la protección
de las personas privadas de su libertad contra la tortura y
otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes.

b) Por lo que respecta a los mecanismos nacionales de


prevención:
i. Asesorar y ayudar a los Estados Partes, cuando sea ne-
cesario, en la creación de sus mecanismos.
ii. Mantener contacto directo, en caso necesario confi-
dencial, con los mecanismos nacionales de prevención
y ofrecerles formación y asistencia técnica con miras a
fortalecer su capacidad.
iii. Ayudar y asesorar a los mecanismos nacionales de pre-
vención en la evaluación de las necesidades y las me-
didas destinadas a fortalecer la protección de perso-
nas privadas de libertad contra la tortura y otros tratos
o penas crueles, inhumanos o degradantes.
iv. Hacer recomendaciones y observaciones a los Estados
Partes con miras a fortalecer la capacidad y el manda-
to de los mecanismos nacionales para la prevención
de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos
o degradantes.

c) Cooperar, para la prevención de la tortura en general, con


los órganos y mecanismos pertinentes de las Naciones
Unidas así como con instituciones u organizaciones inter-
nacionales, regionales y nacionales cuyo objeto sea forta-
lecer la protección de las personas contra la tortura y otros
tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes.
Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y
otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes 39

Artículo 12:
A fin de que el Subcomité para la Prevención pueda cumplir
el mandato establecido en el artículo 11, los Estados Partes se
comprometen a:

a) Recibir al Subcomité para la Prevención en su territorio y


permitirle el acceso a todos los lugares de detención defi-
nidos en el artículo 4 del presente Protocolo.

b) Compartir toda la información pertinente que el Subco-


mité para la Prevención pueda solicitar para evaluar las
necesidades y medidas que deben adoptarse con el fin
de fortalecer la protección de las personas privadas de su
libertad contra la tortura y otras penas o tratos crueles, in-
humanos o degradantes.

c) Alentar y facilitar los contactos entre el Subcomité para la Pre-


vención y los mecanismos nacionales de prevención.

d) Examinar las recomendaciones del Subcomité para la Pre-


vención y entablar un diálogo con el Subcomité sobre las
posibles medidas de aplicación.

Artículo 13:
1. El Subcomité para la Prevención establecerá, primera-
mente por sorteo, un programa de visitas periódicas a los
Estados Partes para dar cumplimiento a su mandato de
conformidad con el artículo 11.

2. Tras celebrar las consultas oportunas, el Subcomité para


la Prevención notificará su programa a los Estados Partes
para que éstos puedan, sin demora, adoptar las disposi-
ciones prácticas necesarias para la realización de las visitas.

3. Las visitas deberán realizarlas al menos dos miembros del


Subcomité para la Prevención. Estos miembros podrán ir
acompañados, si fuere necesario, de expertos de recono-
cida experiencia y conocimientos profesionales acredita-
dos en las materias a que se refiere el presente Protocolo,
que se seleccionarán de una lista de expertos preparada
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
40 inhumanos y/o degradantes

de acuerdo con las propuestas hechas por los Estados


Partes, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Derechos Humanos y el Centro de las Na-
ciones Unidas para la Prevención Internacional del Delito.
Para la preparación de esta lista, los Estados Partes in-
teresados propondrán un máximo de cinco expertos na-
cionales. El Estado Parte interesado podrá oponerse a la
inclusión de un experto concreto en la visita, tras lo cual
el Subcomité para la Prevención propondrá el nombre de
otro experto.

4. Si el Subcomité para la Prevención lo considera oportuno,


podrá proponer una breve visita de seguimiento después
de la visita periódica.

Artículo 14:
1. A fin de permitir al Subcomité para la Prevención desem-
peñar su mandato, los Estados Partes en el presente Pro-
tocolo se comprometen a concederle:
a) Acceso sin restricciones a toda la información acerca
del número de personas privadas de libertad en luga-
res de detención según la definición del artículo 4 y
sobre el número de lugares y su emplazamiento.
b) Acceso sin restricciones a toda la información relativa
al trato de estas personas y a las condiciones de su
detención.
c) Con sujeción a lo dispuesto en el párrafo 2, acceso sin
restricciones a todos los lugares de detención y a sus
instalaciones y servicios.
d) Posibilidad de entrevistarse con las personas priva-
das de su libertad, sin testigos, personalmente o con
la asistencia de un intérprete en caso necesario, así
como con cualquier otra persona que el Subcomité
para la Prevención considere que pueda facilitar infor-
mación pertinente.
e) Libertad para seleccionar los lugares que desee visitar
y las personas a las que desee entrevistar.
Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y
otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes 41

2. Sólo podrá objetarse a una visita a un lugar de detención


determinado por razones urgentes y apremiantes de de-
fensa nacional, seguridad pública, catástrofes naturales o
disturbios graves en el lugar que deba visitarse, que impi-
dan temporalmente la realización de esta visita. La existen-
cia de un estado de excepción no podrá alegarse como tal
por el Estado Parte para oponerse a una visita.

Artículo 15:
Ninguna autoridad o funcionario ordenará, aplicará, permitirá
o tolerará ninguna sanción contra ninguna persona u organiza-
ción por haber comunicado al Subcomité para la Prevención
o a sus delegados cualquier información, ya sea verdadera o
falsa, y ninguna de estas personas u organizaciones sufrirá per-
juicios de ningún tipo por este motivo.

Artículo 16:
1. El Subcomité para la Prevención comunicará sus recomen-
daciones y observaciones con carácter confidencial al Es-
tado Parte y, si fuera oportuno, al mecanismo nacional.

2. El Subcomité para la Prevención publicará su informe, jun-


tamente con las posibles observaciones del Estado Parte
interesado, siempre que el Estado Parte le pida que lo
haga. Si el Estado Parte hace pública una parte del infor-
me, el Subcomité para la Prevención podrá publicar el in-
forme en su totalidad o en parte. Sin embargo, no podrán
publicarse datos personales sin el consentimiento expreso
de la persona interesada.

3. El Subcomité para la Prevención presentará un infor-


me público anual sobre sus actividades al Comité contra
la Tortura.

4. Si el Estado Parte se niega a cooperar con el Subcomité


para la Prevención de conformidad con los artículos 12 y
14, o a tomar medidas para mejorar la situación con arre-
glo a las recomendaciones del Subcomité, el Comité con-
tra la Tortura podrá, a instancias del Subcomité para la Pre-
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
42 inhumanos y/o degradantes

vención, decidir por mayoría de sus miembros, después


de que el Estado Parte haya tenido oportunidad de dar a
conocer sus opiniones, hacer una declaración pública so-
bre la cuestión o publicar el informe del Subcomité.

Parte IV

Mecanismos nacionales de prevención

Artículo 17:
Cada Estado Parte mantendrá, designará o creará, a más tar-
dar un año después de la entrada en vigor del presente Proto-
colo, o de su ratificación o adhesión, uno o varios mecanismos
nacionales independientes para la prevención de la tortura a
nivel nacional. Los mecanismos establecidos por entidades
descentralizadas podrán ser designados como mecanismos
nacionales de prevención a los efectos del presente Protocolo
si se ajustan a sus disposiciones.

Artículo 18:
1. Los Estados Partes garantizarán la independencia funcio-
nal de los mecanismos nacionales de prevención, así como
la independencia de su personal.

2. Los Estados Partes tomarán las medidas necesarias a fin de


que los expertos del mecanismo nacional tengan las capa-
cidades y los conocimientos profesionales requeridos. Se
tendrá igualmente en cuenta el equilibrio de género y la
adecuada representación de los grupos étnicos y minorita-
rios del país.

3. Los Estados Partes se comprometen a facilitar los recursos


necesarios para el funcionamiento de los mecanismos na-
cionales de prevención.

4. Al establecer los mecanismos nacionales de prevención


los Estados Partes tendrán debidamente en cuenta los
Principios relativos al estatuto de las instituciones naciona-
les de promoción y protección de los derechos humanos.
Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y
otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes 43

Artículo 19:
Los mecanismos nacionales de prevención tendrán como míni-
mo las siguientes facultades:

a) Examinar periódicamente el trato de las personas privadas


de libertad en lugares de detención, según la definición
del artículo 4, con miras a fortalecer, si fuera necesario, su
protección contra la tortura y otros tratos o penas crueles,
inhumanos o degradantes.

b) Hacer recomendaciones a las autoridades competentes con


objeto de mejorar el trato y las condiciones de las personas
privadas de libertad y de prevenir la tortura y otros tratos o
penas crueles, inhumanos o degradantes, tomando en con-
sideración las normas pertinentes de las Naciones Unidas.

c) Hacer propuestas y observaciones acerca de la legislación


existente o de los proyectos de ley en la materia.

Artículo 20:
Con el fin de permitir a los mecanismos nacionales de preven-
ción desempeñar su mandato, los Estados Partes en el presen-
te Protocolo se comprometen a concederles:

a) Acceso a toda la información acerca del número de perso-


nas privadas de libertad en lugares de detención según la
definición del artículo 4, así como del número de lugares
de detención y su emplazamiento.

b) Acceso a toda la información relativa al trato de estas per-


sonas y a las condiciones de su detención.

c) Acceso a todos los lugares de detención y a sus instalacio-


nes y servicios.

d) Posibilidad de entrevistarse con las personas privadas de


su libertad, sin testigos, personalmente o con la asistencia
de un intérprete en caso necesario, así como con cualquier
otra persona que el mecanismo nacional de prevención
considere que pueda facilitar información pertinente.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
44 inhumanos y/o degradantes

e) Libertad para seleccionar los lugares que deseen visitar y


las personas a las que deseen entrevistar.

f) El derecho a mantener contactos con el Subcomité para la


Prevención, enviarle información y reunirse con él.

Artículo 21:
1. Ninguna autoridad o funcionario ordenará, aplicará, per-
mitirá o tolerará ninguna sanción contra ninguna persona u
organización por haber comunicado al mecanismo nacio-
nal de prevención cualquier información, ya sea verdadera
o falsa, y ninguna de estas personas u organizaciones sufri-
rá perjuicios de ningún tipo por este motivo.

2. La información confidencial recogida por el mecanismo


nacional de prevención tendrá carácter reservado. No po-
drán publicarse datos personales sin el consentimiento ex-
preso de la persona interesada.

Artículo 22:
Las autoridades competentes del Estado Parte interesado exa-
minarán las recomendaciones del mecanismo nacional de pre-
vención y entablarán un diálogo con este mecanismo acerca
de las posibles medidas de aplicación.

Artículo 23:
Los Estados Partes en el presente Protocolo se comprometen
a publicar y difundir los informes anuales de los mecanismos
nacionales de prevención.

Parte V

Declaración

Artículo 24:
1. Una vez ratificado el presente Protocolo, los Estados Par-
tes podrán hacer una declaración aplazando la aplicación
de sus obligaciones en virtud de la parte III o de la parte IV
del Protocolo.
Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y
otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes 45

2. Este aplazamiento tendrá validez por un período máximo


de tres años. Después de oír los argumentos del Estado
Parte y en consulta con el Subcomité para la Prevención, el
Comité contra la Tortura podrá prorrogar este período por
otros dos años.

Parte VI

Disposiciones financieras

Artículo 25:
1. Los gastos en que incurra el Subcomité para la Prevención
en la aplicación del presente Protocolo serán sufragados
por las Naciones Unidas.

2. El Secretario General de las Naciones Unidas proporciona-


rá el personal y los servicios necesarios para el desempeño
eficaz de las funciones del Subcomité en virtud del presen-
te Protocolo.

Artículo 26:
1. Se creará un Fondo Especial con arreglo a los procedi-
mientos pertinentes de la Asamblea General, que será ad-
ministrado de conformidad con el Reglamento Financiero
y Reglamentación Financiera Detallada de las Naciones
Unidas, para contribuir a financiar la aplicación de las reco-
mendaciones del Subcomité para la Prevención a un Esta-
do Parte después de una visita, así como los programas de
educación de los mecanismos nacionales de prevención.

2. Este Fondo Especial podrá estar financiado mediante con-


tribuciones voluntarias de los gobiernos, organizaciones
intergubernamentales y no gubernamentales y otras enti-
dades privadas o públicas.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
46 inhumanos y/o degradantes

Parte VII

Disposiciones finales

Artículo 27:
1. El presente Protocolo estará abierto a la firma de todos los
Estados que hayan firmado la Convención.
2. El presente Protocolo estará sujeto a ratificación por cual-
quier Estado que haya ratificado la Convención o se haya ad-
herido a ella. Los instrumentos de ratificación se depositarán
en poder del Secretario General de las Naciones Unidas.

3. El presente Protocolo quedará abierto a la adhesión de


todos los Estados que hayan ratificado la Convención o se
hayan adherido a ella.

4. La adhesión se efectuará mediante el depósito de un ins-


trumento de adhesión en poder del Secretario General de
las Naciones Unidas.

5. El Secretario General de las Naciones Unidas informará a


todos los Estados que hayan firmado el presente Protoco-
lo o se hayan adherido a él del depósito de cada uno de
los instrumentos de ratificación o adhesión.

Artículo 28:
1. El presente Protocolo entrará en vigor el trigésimo día a
partir de la fecha en que haya sido depositado el vigésimo
instrumento de ratificación o adhesión en poder del Secre-
tario General de las Naciones Unidas.

2. Para cada Estado que ratifique el presente Protocolo o se


adhiera a él después de haber sido depositado el vigé-
simo instrumento de ratificación o de adhesión en poder
del Secretario General de las Naciones Unidas, el presente
Protocolo entrará en vigor el trigésimo día a partir de la
fecha en que ese Estado haya depositado su instrumento
de ratificación o de adhesión.
Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y
otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes 47

Artículo 29:
Las disposiciones del presente Protocolo serán aplicables a to-
das las partes componentes de los Estados federales, sin limi-
tación ni excepción alguna.

Artículo 30:
No se admitirá ninguna reserva al presente Protocolo.

Artículo 31:
Las disposiciones del presente Protocolo no afectarán a las
obligaciones que los Estados Partes puedan haber contraído
en virtud de una convención regional que instituya un sistema
de visitas a los lugares de detención. Se alienta al Subcomité
para la Prevención y a los órganos establecidos con arreglo a
esas convenciones regionales a que se consulten y cooperen
entre sí para evitar duplicaciones y promover efectivamente los
objetivos del presente Protocolo.

Artículo 32:
Las disposiciones del presente Protocolo no afectarán a las
obligaciones de los Estados Partes en virtud de los cuatro Con-
venios de Ginebra de 12 de agosto de 1949 y sus Protocolos
adicionales de 8 de junio de 1977 o la posibilidad abierta a
cualquier Estado Parte de autorizar al Comité Internacional de
la Cruz Roja a visitar los lugares de detención en situaciones no
cubiertas por el derecho internacional humanitario.

Artículo 33:
1. Todo Estado Parte podrá denunciar el presente Protocolo
en cualquier momento mediante notificación escrita diri-
gida al Secretario General de las Naciones Unidas, quien
informará seguidamente a los demás Estados Partes en el
presente Protocolo y la Convención. La denuncia surtirá
efecto un año después de la fecha en que la notificación
haya sido recibida por el Secretario General.

2. Esta denuncia no eximirá al Estado Parte de las obligacio-


nes que le impone el presente Protocolo con respecto a
cualquier acción o situación ocurrida antes de la fecha en
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
48 inhumanos y/o degradantes

que haya surtido efecto la denuncia o las medidas que el


Subcomité para la Prevención haya decidido o pueda de-
cidir adoptar en relación con el Estado Parte de que se
trate, ni la denuncia entrañará tampoco la suspensión del
examen de cualquier asunto que el Subcomité para la Pre-
vención haya empezado a examinar antes de la fecha en
que surta efecto la denuncia.

3. A partir de la fecha en que surta efecto la denuncia del Es-


tado Parte, el Subcomité para la Prevención no empezará a
examinar ninguna nueva cuestión relativa a dicho Estado.

Artículo 34:
1. Todo Estado Parte en el presente Protocolo podrá pro-
poner enmiendas y depositarlas en poder del Secretario
General de las Naciones Unidas. El Secretario General co-
municará las enmiendas propuestas a los Estados Partes
en el presente Protocolo, pidiéndoles que le notifiquen
si desean que se convoque una conferencia de Estados
Partes con el fin de examinar las propuestas y someterlas
a votación. Si en el plazo de cuatro meses a partir de la
fecha de la comunicación un tercio al menos de los Esta-
dos Partes se declara a favor de la convocación, el Secre-
tario General convocará la conferencia bajo los auspicios
de las Naciones Unidas. Toda enmienda adoptada por una
mayoría de dos tercios de los Estados Partes presentes y
votantes en la conferencia será sometida por el Secretario
General de las Naciones Unidas a todos los Estados Partes
para su aceptación.

2. Una enmienda adoptada de conformidad con el párrafo


1 del presente artículo entrará en vigor cuando haya sido
aceptada por una mayoría de dos tercios de los Estados
Partes en el presente Protocolo, de conformidad con sus
respectivos procedimientos constitucionales.

3. Cuando las enmiendas entren en vigor serán obligatorias


para los Estados Partes que las hayan aceptado, en tanto
que los demás Estados Partes seguirán obligados por las
Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y
otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes 49

disposiciones del presente Protocolo y por las enmiendas


anteriores que hayan aceptado.

Artículo 35:
A los miembros del Subcomité para la Prevención y de los me-
canismos nacionales de prevención se les otorgarán las pre-
rrogativas e inmunidades que sean necesarias para el ejercicio
independiente de sus funciones. A los miembros del Subcomi-
té para la Prevención se les otorgarán las prerrogativas e inmu-
nidades especificadas en la sección 22 de la Convención sobre
Prerrogativas e Inmunidades de las Naciones Unidas, de 13 de
febrero de 1946, con sujeción a las disposiciones de la sección
23 de dicha Convención.

Artículo 36:
Durante la visita a un Estado Parte, y sin perjuicio de las dispo-
siciones y objetivos del presente Protocolo y de las prerroga-
tivas e inmunidades de que puedan gozar, los miembros del
Subcomité para la Prevención deberán:

a) Observar las leyes y los reglamentos del Estado visitado; y

b) Abstenerse de toda acción o actividad incompatible con el


carácter imparcial e internacional de sus funciones.

Artículo 37:
1. El presente Protocolo, cuyos textos en árabe, chino, espa-
ñol, francés, inglés y ruso son igualmente auténticos, se
depositará en poder del Secretario General de las Nacio-
nes Unidas.

2. El Secretario General de las Naciones remitirá copias certi-


ficadas del presente Protocolo a todos los Estados.
Convención Interamericana para
Prevenir y Sancionar la Tortura
Adoptada en Cartagena de Indias, Colombia, el 9
de diciembre de 1985 en el décimoquinto período
ordinario de sesiones de Asamblea General de
Naciones Unidas
Convención Interamericana para
Prevenir y Sancionar la Tortura

Adoptada en Cartagena de Indias, Colombia, el 9 de diciembre


de 1985 en el décimoquinto período ordinario
de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas

Los Estados americanos signatarios de la presente


Convención,

Conscientes: De lo dispuesto en la Convención Americana so-


bre Derechos Humanos, en el sentido de que nadie debe ser
sometido a tortura ni a penas o tratos crueles, inhumanos o
degradantes.

Reafirmando: Que todo acto de tortura u otros tratos o penas


crueles, inhumanos o degradantes constituyen una ofensa a la
dignidad humana y una negación de los principios consagrados
en la Carta de la Organización de los Estados Americanos y en
la Carta de las Naciones Unidas y son violatorios de los derechos
humanos y libertades fundamentales proclamados en la Decla-
ración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre y en la
Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Señalando: Que, para hacer efectivas las normas pertinentes


contenidas en los instrumentos universales y regionales alu-
didos, es necesario elaborar una Convención Interamericana
que prevenga y sancione la tortura.

Reiterando: Su propósito de consolidar en este continente las


condiciones que permitan el reconocimiento y respeto de la
dignidad inherente a la persona humana y aseguren el ejerci-
cio pleno de sus libertades y derechos fundamentales.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
54 inhumanos y/o degradantes

Han convenido en lo siguiente:

Artículo 1:
Los Estados partes se obligan a prevenir y a sancionar la tortu-
ra en los términos de la presente Convención.

Artículo 2:
Para los efectos de la presente Convención se entenderá por
tortura todo acto realizado intencionalmente por el cual se in-
flijan a una persona penas o sufrimientos físicos o mentales,
con fines de investigación criminal, como medio intimidatorio,
como castigo personal, como medida preventiva, como pena
o con cualquier otro fin. Se entenderá también como tortura la
aplicación sobre una persona de métodos tendientes a anular
la personalidad de la víctima o a disminuir su capacidad física
o mental, aunque no causen dolor físico o angustia psíquica.

No estarán comprendidos en el concepto de tortura las penas


o sufrimientos físicos o mentales que sean únicamente conse-
cuencia de medidas legales o inherentes a éstas, siempre que
no incluyan la realización de los actos o la aplicación de los
métodos a que se refiere el presente artículo.

Artículo 3:
Serán responsables del delito de tortura:

a) Los empleados o funcionarios públicos que actuando en


ese carácter ordenen, instiguen, induzcan a su comisión, lo
cometan directamente o que, pudiendo impedirlo, no lo
hagan.

b) Las personas que a instigación de los funcionarios o em-


pleados públicos a que se refiere el inciso a. ordenen, ins-
tiguen o induzcan a su comisión, lo cometan directamente
o sean cómplices.

Artículo 4:
El hecho de haber actuado bajo órdenes superiores no eximirá
de la responsabilidad penal correspondiente.
Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura 55

Artículo 5:
No se invocará ni admitirá como justificación del delito de
tortura la existencia de circunstancias tales como estado de
guerra, amenaza de guerra, estado de sitio o de emergencia,
conmoción o conflicto interior, suspensión de garantías consti-
tucionales, la inestabilidad política interna u otras emergencias
o calamidades públicas.

Ni la peligrosidad del detenido o penado, ni la inseguridad del


establecimiento carcelario o penitenciario pueden justificar la
tortura.

Artículo 6:
De conformidad con lo dispuesto en el artículo 1, los Estados
Partes tomarán medidas efectivas para prevenir y sancionar la
tortura en el ámbito de su jurisdicción.

Los Estados Partes se asegurarán de que todos los actos de


tortura y los intentos de cometer tales actos constituyan deli-
tos conforme a su derecho penal, estableciendo para castigar-
los sanciones severas que tengan en cuenta su gravedad.

Igualmente, los Estados Partes tomarán medidas efectivas


para prevenir y sancionar, además, otros tratos o penas crue-
les, inhumanos o degradantes en el ámbito de su jurisdicción.

Artículo 7:
Los Estados Partes tomarán medidas para que, en el adiestra-
miento de agentes de la policía y de otros funcionarios públi-
cos responsables de la custodia de las personas privadas de su
libertad, provisional o definitivamente, en los interrogatorios,
detenciones o arrestos, se ponga especial énfasis en la prohi-
bición del empleo de la tortura.

Igualmente, los Estados Partes tomarán medidas similares para


evitar otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
56 inhumanos y/o degradantes

Artículo 8:
Los Estados Partes garantizarán a toda persona que denuncie
haber sido sometida a tortura en el ámbito de su jurisdicción el
derecho a que el caso sea examinado imparcialmente.

Asimismo, cuando exista denuncia o razón fundada para creer


que se ha cometido un acto de tortura en el ámbito de su ju-
risdicción, los Estados partes garantizarán que sus respectivas
autoridades procederán de oficio y de inmediato a realizar una
investigación sobre el caso y a iniciar, cuando corresponda, el
respectivo proceso penal.

Una vez agotado el ordenamiento jurídico interno del respec-


tivo Estado y los recursos que éste prevé, el caso podrá ser
sometido a instancias internacionales cuya competencia haya
sido aceptada por ese Estado.

Artículo 9:
Los Estados Partes se comprometen a incorporar en sus legis-
laciones nacionales normas que garanticen una compensación
adecuada para las víctimas del delito de tortura.

Nada de lo dispuesto en este artículo afectará el derecho que


puedan tener la víctima u otras personas de recibir compensa-
ción en virtud de legislación nacional existente.

Artículo 10:
Ninguna declaración que se compruebe haber sido obtenida
mediante tortura podrá ser admitida como medio de prue-
ba en un proceso, salvo en el que se siga contra la persona
o personas acusadas de haberla obtenido mediante actos de
tortura y únicamente como prueba de que por ese medio el
acusado obtuvo tal declaración.

Artículo 11: Los Estados Partes tomarán las providencias nece-


sarias para conceder la extradición de toda persona acusada
de haber cometido el delito de tortura o condenada por la
comisión de ese delito, de conformidad con sus respectivas
Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura 57

legislaciones nacionales sobre extradición y sus obligaciones


internacionales en esta materia.

Artículo 12:
Todo Estado Parte tomará las medidas necesarias para esta-
blecer su jurisdicción sobre el delito descrito en la presente
Convención en los siguientes casos:

a) Cuando la tortura haya sido cometida en el ámbito de su


jurisdicción.

b) Cuando el presunto delincuente tenga su nacionalidad; o

c) Cuando la víctima sea nacional de ese Estado y éste lo


considere apropiado.

Todo Estado Parte tomará, además, las medidas necesarias


para establecer su jurisdicción sobre el delito descrito en la
presente Convención cuando el presunto delincuente se en-
cuentre en el ámbito de su jurisdicción y no proceda a extradi-
tarlo de conformidad con el artículo 11.

La presente Convención no excluye la jurisdicción penal ejerci-


da de conformidad con el derecho interno.

Artículo 13:
El delito a que se hace referencia en el artículo 2 se considerará
incluido entre los delitos que dan lugar a extradición en todo
tratado de extradición celebrado entre Estados Partes. Los
Estados Partes se comprometen a incluir el delito de tortura
como caso de extradición en todo tratado de extradición que
celebren entre sí en el futuro.

Todo Estado Parte que subordine la extradición a la existen-


cia de un tratado podrá, si recibe de otro Estado parte con el
que no tiene tratado una solicitud de extradición, considerar la
presente Convención como la base jurídica necesaria para la
extradición referente al delito de tortura. La extradición estará
sujeta a las demás condiciones exigibles por el derecho del
Estado requerido.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
58 inhumanos y/o degradantes

Los Estados Partes que no subordinen la extradición a la exis-


tencia de un tratado reconocerán dichos delitos como casos
de extradición entre ellos, a reserva de las condiciones exigi-
das por el derecho del Estado requerido.

No se concederá la extradición ni se procederá a la devolu-


ción de la persona requerida cuando haya presunción fun-
dada de que corre peligro su vida, de que será sometido a
tortura, tratos crueles, inhumanos o degradantes o de que
será juzgada por tribunales de excepción o ad hoc en el Es-
tado requirente.

Artículo 14:
Cuando un Estado Parte no conceda la extradición, someterá
el caso a sus autoridades competentes como si el delito se
hubiera cometido en el ámbito de su jurisdicción, para efec-
tos de investigación y, cuando corresponda, de proceso penal,
de conformidad con su legislación nacional. La decisión que
adopten dichas autoridades será comunicada al Estado que
haya solicitado la extradición.

Artículo 15:
Nada de lo dispuesto en la presente Convención podrá ser in-
terpretado como limitación del derecho de asilo, cuando pro-
ceda, ni como modificación a las obligaciones de los Estados
Partes en materia de extradición.

Artículo 16:
La presente Convención deja a salvo lo dispuesto por la Con-
vención Americana sobre Derechos Humanos, por otras con-
venciones sobre la materia y por el Estatuto de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos respecto del delito
de tortura.

Artículo 17:
Los Estados partes se comprometen a informar a la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos acerca de las medidas
legislativas, judiciales, administrativas y de otro orden que ha-
yan adoptado en aplicación de la presente Convención.
Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura 59

De conformidad con sus atribuciones, la Comisión Interameri-


cana de Derechos Humanos procurará analizar, en su informe
anual, la situación que prevalezca en los Estados miembros de
la Organización de los Estados Americanos en lo que respecta
a la prevención y supresión de la tortura.

Artículo 18:
La presente Convención está abierta a la firma de los Estados
miembros de la Organización de los Estados Americanos.

Artículo 19:
La presente Convención está sujeta a ratificación. Los instru-
mentos de ratificación se depositarán en la Secretaría General
de la Organización de los Estados Americanos.

Artículo 20:
La presente Convención queda abierta a la adhesión de cual-
quier otro Estado americano. Los instrumentos de adhesión se
depositarán en la Secretaría General de la Organización de los
Estados Americanos.

Artículo 21:
Los Estados Partes podrán formular reservas a la presente
Convención al momento de aprobarla, firmarla, ratificarla o ad-
herir a ella, siempre que no sean incompatibles con el objeto
y propósito de la Convención y versen sobre una o más dispo-
siciones específicas.

Artículo 22:
La presente Convención entrará en vigor el trigésimo día a par-
tir de la fecha en que haya sido depositado el segundo instru-
mento de ratificación. Para cada Estado que ratifique la Con-
vención o se adhiera a ella después de haber sido depositado
el segundo instrumento de ratificación, la Convención entrará
en vigor el trigésimo día a partir de la fecha en que tal Estado
haya depositado su instrumento de ratificación o adhesión.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
60 inhumanos y/o degradantes

Artículo 23:
La presente Convención regirá indefinidamente, pero cualquie-
ra de los Estados Partes podrá denunciarla. El instrumento de
denuncia será depositado en la Secretaría General de la Organi-
zación de los Estados Americanos. Transcurrido un año, contado
a partir de la fecha de depósito del instrumento de denuncia, la
Convención cesará en sus efectos para el Estado denunciante y
permanecerá en vigor para los demás Estados Partes.

Artículo 24:
El instrumento original de la presente Convención, cuyos tex-
tos en español, francés, inglés y portugués son igualmente
auténticos, será depositado en la Secretaría General de la Or-
ganización de los Estados Americanos, la que enviará copia
certificada de su texto para su registro y publicación a la Secre-
taría de las Naciones Unidas, de conformidad con el artículo
102 de la Carta de las Naciones Unidas. La Secretaría General
de la Organización de los Estados Americanos notificará a los
Estados miembros de dicha Organización y a los Estados que
se hayan adherido a la Convención, las firmas, los depósitos de
instrumentos de ratificación, adhesión y denuncia, así como las
reservas que hubiere.
Conjunto de Principios para
la Protección de Todas las
Personas Sometidas a Cualquier
Forma de Detención o Prisión
Adoptado por Asamblea General de Naciones
Unidas en su Resolución 43/173, del 9
de diciembre de 1988
Conjunto de Principios para la Protección de
Todas las Personas Sometidas a Cualquier
Forma de Detención o Prisión

Adoptado por Asamblea General de Naciones


Unidas en su Resolución 43/173, del 9
de diciembre de 1988

Ámbito de aplicación del conjunto de principios


Los presentes principios tienen por objetivo la protección de
todas las personas sometidas a cualquier forma de detención
o prisión.

Uso de los términos:

Para los fines del Conjunto de Principios:


a) Por “arresto” se entiende el acto de aprehender a una per-
sona con motivo de la supuesta comisión de un delito o
por acto de autoridad;
b) Por “persona detenida” se entiende toda persona privada
de la libertad personal, salvo cuando ello haya resultado
de una condena por razón de un delito;
c) Por “persona presa” se entiende toda persona privada de
la libertad personal como resultado de la condena por ra-
zón de un delito;
d) Por “detención” se entiende la condición de las personas
detenidas tal como se define supra;
e) Por “prisión” se entiende la condición de las personas pre-
sas tal como se define supra;
f) Por “un juez u otra autoridad” se entiende una autoridad
judicial u otra autoridad establecida por ley cuya condi-
ción y mandato ofrezcan las mayores garantías posibles de
competencia, imparcialidad e independencia.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
64 inhumanos y/o degradantes

Principio 1:
Toda persona sometida a cualquier forma de detención o pri-
sión será tratada humanamente y con el respeto debido a la
dignidad inherente al ser humano.

Principio 2:
El arresto, la detención o la prisión sólo se llevarán a cabo en
estricto cumplimiento de la ley y por funcionarios competentes
o personas autorizadas para ese fin.

Principio 3:
No se restringirá o menoscabará ninguno de los derechos hu-
manos de las personas sometidas a cualquier forma de deten-
ción o prisión reconocida o vigente en un Estado en virtud de
leyes, convenciones, reglamentos o costumbres so pretexto
de que el presente Conjunto de Principios no reconoce esos
derechos o los reconoce en menor grado.

Principio 4:
Toda forma de detención o prisión y todas las medidas que
afectan a los derechos humanos de las personas sometidas a
cualquier forma de detención o prisión deberán ser ordenadas
por un juez u otra autoridad, o quedar sujetas a la fiscalización
efectiva de un juez u otra autoridad.

Principio 5:
1. Los presentes principios se aplicarán a todas las personas
en el territorio de un Estado, sin distinción alguna de raza,
color, sexo, idioma, religión o creencia religiosa, opinión
política o de otra índole, origen nacional, étnico o social,
posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

2. Las medidas que se apliquen con arreglo a la ley y que


tiendan a proteger exclusivamente los derechos y la condi-
ción especial de la mujer, en particular de las mujeres em-
barazadas y las madres lactantes, los niños y los jóvenes,
las personas de edad, los enfermos o los impedidos, no se
considerarán discriminatorias. La necesidad y la aplicación
Conjunto de Principios para la Protección de Todas las Personas
Sometidas a Cualquier Forma de Detención o Prisión 65

de tales medidas estarán siempre sujetas a revisión por un


juez u otra autoridad.

Principio 6:
Ninguna persona sometida a cualquier forma de detención o
prisión será sometida a tortura o a tratos o penas crueles, in-
humanos o degradantes. No podrá invocarse circunstancia al-
guna como justificación de la tortura o de otros tratos o penas
crueles, inhumanos o degradantes.

Principio 7:
1. Los Estados deberán prohibir por ley todo acto contrario
a los derechos y deberes que se enuncian en los presen-
tes principios, someter todos esos actos a las sanciones
procedentes y realizar investigaciones imparciales de las
denuncias al respecto.

2. Los funcionarios que tengan razones para creer que se ha


producido o está por producirse una violación del presen-
te Conjunto de Principios comunicarán la cuestión a sus
superiores y, cuando sea necesario, a las autoridades u ór-
ganos competentes que tengan atribuciones fiscalizado-
ras o correctivas.

3. Toda otra persona que tenga motivos para creer que se ha


producido o está por producirse una violación del presen-
te Conjunto de Principios tendrá derecho a comunicar el
asunto a los superiores de los funcionarios involucrados,
así como a otras autoridades u órganos competentes que
tengan atribuciones fiscalizadoras o correctivas.

Principio 8:
Las personas detenidas recibirán un trato apropiado a su con-
dición de personas que no han sido condenadas. En conse-
cuencia, siempre que sea posible se las mantendrá separadas
de las personas presas.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
66 inhumanos y/o degradantes

Principio 9:
Las autoridades que arresten a una persona, la mantengan de-
tenida o investiguen el caso sólo podrán ejercer las atribucio-
nes que les confiera la ley, y el ejercicio de esas atribuciones
estará sujeto a recurso ante un juez u otra autoridad.

Principio 10:
Toda persona arrestada será informada en el momento de su
arresto de la razón por la que se procede a él y notificada sin
demora de la acusación formulada contra ella.

Principio 11:
1. Nadie será mantenido en detención sin tener la posibili-
dad real de ser oído sin demora por un juez u otra auto-
ridad. La persona detenida tendrá el derecho de defen-
derse por sí misma o ser asistida por un abogado según
prescriba la ley.

2. Toda persona detenida y su abogado, si lo tiene, recibirán


una comunicación inmediata y completa de la orden de
detención, junto con las razones en que se funde.

3. Se facultará a un juez o a otra autoridad para considerar la


prolongación de la detención según corresponda.

Principio 12:
1. Se harán constar debidamente:
a) Las razones del arresto.
b) La hora del arresto de la persona y la hora de su trasla-
do al lugar de custodia, así como la hora de su primera
comparecencia ante el juez u otra autoridad.
c) La identidad de los funcionarios encargados de hacer
cumplir la ley que hayan intervenido.
d) Información precisa acerca del lugar de custodia.

2. La constancia de esas actuaciones será puesta en cono-


cimiento de la persona detenida o de su abogado, si lo
tiene, en la forma prescrita por la ley.
Conjunto de Principios para la Protección de Todas las Personas
Sometidas a Cualquier Forma de Detención o Prisión 67

Principio 13:
Las autoridades responsables del arresto, detención o prisión
de una persona deberán suministrarle, en el momento del
arresto y al comienzo del período de detención o de prisión o
poco después, información y una explicación sobre sus dere-
chos, así como sobre la manera de ejercerlos.

Principio 14:
Toda persona que no comprenda o no hable adecuadamen-
te el idioma empleado por las autoridades responsables del
arresto, detención o prisión tendrá derecho a que se le comu-
nique sin demora, en un idioma que comprenda, la informa-
ción mencionada en el principio 10, el párrafo 2 del principio
11, el párrafo 1 del principio 12 y el principio 13 y a contar con
la asistencia, gratuita si fuese necesario, de un intérprete en las
actuaciones judiciales posteriores a su arresto.

Principio 15:
A reserva de las excepciones consignadas en el párrafo 4 del
principio 16 y el párrafo 3 del principio 18, no se mantendrá a la
persona presa o detenida incomunicada del mundo exterior, en
particular de su familia o su abogado, por más de algunos días.

Principio 16:
1. Prontamente después de su arresto y después de cada tras-
lado de un lugar de detención o prisión a otro, la persona
detenida o presa tendrá derecho a notificar, o a pedir que la
autoridad competente notifique, a su familia o a otras perso-
nas idóneas que él designe, su arresto, detención o prisión o
su traslado y el lugar en que se encuentra bajo custodia.

2. Si se trata de un extranjero, la persona detenida o presa


será también informada prontamente de su derecho a po-
nerse en comunicación por los medios adecuados con una
oficina consular o la misión diplomática del Estado del que
sea nacional o de aquel al que, por otras razones, competa
recibir esa comunicación, de conformidad con el derecho
internacional o con el representante de la organización in-
ternacional competente, si se trata de un refugiado o se
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
68 inhumanos y/o degradantes

halla bajo la protección de una organización interguberna-


mental por algún otro motivo.

3. Si la persona detenida o presa es un menor o una persona


incapaz de entender cuáles son sus derechos, la autoridad
competente se encargará por iniciativa propia de efectuar
la notificación a que se hace referencia en este principio.
Se velará en especial porque los padres o tutores sean
notificados.

4. La autoridad competente hará o permitirá que se hagan


sin demora las notificaciones a que se hace referencia en el
presente principio. Sin embargo, la autoridad competente
podrá retrasar una notificación por un período razonable
en los casos en que las necesidades excepcionales de la
investigación así lo requieran.

Principio 17:
1. Las personas detenidas tendrán derecho a asistencia de
un abogado. La autoridad competente les informará de
ese derecho prontamente después de su arresto y les faci-
litará medios adecuados para ejercerlo.

2. La persona detenida que no disponga de asistencia de un


abogado de su elección tendrá derecho a que un juez u
otra autoridad le designe un abogado en todos los casos
en que el interés de la justicia así lo requiera y sin costo
para él si careciere de medios suficientes para pagarlo.

Principio 18:
1. Toda persona detenida o presa tendrá derecho a comuni-
carse con su abogado y a consultarlo.

2. Se darán a la persona detenida o presa tiempo y medios


adecuados para consultar con su abogado.

3. El derecho de la persona detenida o presa a ser visitada


por su abogado y a consultarlo y comunicarse con él, sin
demora y sin censura, y en régimen de absoluta confi-
Conjunto de Principios para la Protección de Todas las Personas
Sometidas a Cualquier Forma de Detención o Prisión 69

dencialidad, no podrá suspenderse ni restringirse, salvo


en circunstancias excepcionales que serán determinadas
por la ley o los reglamentos dictados conforme a derecho,
cuando un juez u otra autoridad lo considere indispensa-
ble para mantener la seguridad y el orden.

4. Las entrevistas entre la persona detenida o presa y su abo-


gado podrán celebrarse a la vista de un funcionario encar-
gado de hacer cumplir la ley, pero éste no podrá hallarse a
distancia que le permita oír la conversación.

5. Las comunicaciones entre una persona detenida o presa


y su abogado mencionadas en el presente principio no se
podrán admitir como prueba en contra de la persona de-
tenida o presa a menos que se relacionen con un delito
continuo o que se proyecte cometer.

Principio 19:
Toda persona detenida o presa tendrá el derecho de ser visita-
da, en particular por sus familiares, y de tener correspondencia
con ellos y tendrá oportunidad adecuada de comunicarse con
el mundo exterior, con sujeción a las condiciones y restriccio-
nes razonables determinadas por ley o reglamentos dictados
conforme a derecho.

Principio 20:
Si lo solicita la persona detenida o presa, será mantenida en lo
posible en un lugar de detención o prisión situado a una dis-
tancia razonable de su lugar de residencia habitual.

Principio 21:
1. Estará prohibido abusar de la situación de una persona de-
tenida o presa para obligarla a confesar o declarar contra
sí misma o contra cualquier otra persona.

2. Ninguna persona detenida será sometida, durante su inte-


rrogatorio, a violencia, amenazas o cualquier otro método
de interrogación que menoscabe su capacidad de deci-
sión o su juicio.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
70 inhumanos y/o degradantes

Principio 22:
Ninguna persona detenida o presa será sometida, ni siquiera
con su consentimiento, a experimentos médicos o científicos
que puedan ser perjudiciales para su salud.

Principio 23:
1. La duración de todo interrogatorio a que se someta a una
persona detenida o presa y la de los intervalos entre los
interrogatorios, así como la identidad de los funcionarios
que los hayan practicado y la de las demás personas pre-
sentes, serán consignadas en registros y certificadas en la
forma prescrita por ley.

2. La persona detenida o presa, o su abogado, cuando lo dis-


ponga la ley, tendrá acceso a la información descrita en el
párrafo 1 del presente principio.

Principio 24:
Se ofrecerá a toda persona detenida o presa un examen médico
apropiado con la menor dilación posible después de su ingreso
en el lugar de detención o prisión y, posteriormente, esas per-
sonas recibirán atención y tratamiento médico cada vez que sea
necesario. Esa atención y ese tratamiento serán gratuitos.

Principio 25:
La persona detenida o presa o su abogado, con sujeción úni-
camente a condiciones razonables que garanticen la seguri-
dad y el orden en el lugar de detención o prisión, tendrá de-
recho a solicitar autorización de un juez u otra autoridad para
un segundo examen médico o una segunda opinión médica.

Principio 26:
Quedará debida constancia en registros del hecho de que
una persona detenida o presa ha sido sometida a un examen
médico, del nombre del médico y de los resultados de dicho
examen. Se garantizará el acceso a esos registros. Las moda-
lidades a tal efecto serán conformes a las normas pertinentes
del derecho interno.
Conjunto de Principios para la Protección de Todas las Personas
Sometidas a Cualquier Forma de Detención o Prisión 71

Principio 27:
La inobservancia de los presentes principios en la obtención
de las pruebas se tendrá en cuenta al determinar la admisibi-
lidad de tales pruebas contra una persona detenida o presa.

Principio 28:
La persona detenida o presa tendrá derecho a obtener, dentro
de los límites de los recursos disponibles si se trata de fuentes
públicas, cantidades razonables de materiales educacionales,
culturales y de información, con sujeción a condiciones razona-
bles que garanticen la seguridad y el orden en el lugar de de-
tención o prisión.

Principio 29:
1. A fin de velar por la estricta observancia de las leyes y re-
glamentos pertinentes, los lugares de detención serán visita-
dos regularmente por personas calificadas y experimentadas
nombradas por una autoridad competente distinta de la au-
toridad directamente encargada de la administración del lu-
gar de detención o prisión, y dependientes de esa autoridad.

2. La persona detenida o presa tendrá derecho a comunicarse


libremente y en régimen de absoluta confidencialidad con
las personas que visiten los lugares de detención o prisión
de conformidad con lo dispuesto en el párrafo 1 del pre-
sente principio, con sujeción a condiciones razonables que
garanticen la seguridad y el orden en tales lugares.

Principio 30:
1. Los tipos de conducta de la persona detenida o presa que
constituyan infracciones disciplinarias durante la deten-
ción o la prisión, la descripción y duración de las sanciones
disciplinarias que puedan aplicarse y las autoridades com-
petentes para aplicar dichas sanciones se determinarán
por ley o por reglamentos dictados conforme a derecho y
debidamente publicados.

2. La persona detenida o presa tendrá derecho a ser oída


antes de que se tomen medidas disciplinarias. Tendrá de-
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
72 inhumanos y/o degradantes

recho a someter tales medidas a autoridades superiores


para su examen.

Principio 31:
Las autoridades competentes procurarán asegurar, de confor-
midad con el derecho interno y cuando se necesite, la asis-
tencia a los familiares de las personas detenidas o presas que
estén a cargo de éstas, y en particular a los menores, y velarán
especialmente por la tutela de los niños que hayan quedado
privados de supervisión.

Principio 32:
1. La persona detenida o su abogado tendrá derecho a in-
terponer en cualquier momento una acción, con arreglo
al derecho interno, ante un juez u otra autoridad a fin de
impugnar la legalidad de su detención y, si ésta no fuese
legal, obtener su inmediata liberación.

2. El procedimiento previsto en el párrafo 1 del presente prin-


cipio, será sencillo y expedito y no entrañará costo alguno
para el detenido, si éste careciere de medios suficientes.
La autoridad que haya procedido a la detención llevará sin
demora injustificada al detenido ante la autoridad encar-
gada del examen del caso.

Principio 33:
1. La persona detenida o presa o su abogado tendrá derecho a
presentar a las autoridades encargadas de la administración
del lugar de detención y a las autoridades superiores y, de ser
necesario, a las autoridades competentes que tengan atribu-
ciones fiscalizadoras o correctivas una petición o un recurso
por el trato de que haya sido objeto, en particular en caso de
tortura u otros tratos crueles, inhumanos o degradantes.

2. Los derechos que confiere el párrafo 1 del presente prin-


cipio, podrán ser ejercidos por un familiar de la persona
presa o detenida o por otra persona que tenga conoci-
miento del caso cuando ni la persona presa o detenida ni
su abogado tengan posibilidades de ejercerlos.
Conjunto de Principios para la Protección de Todas las Personas
Sometidas a Cualquier Forma de Detención o Prisión 73

3. La petición o recurso serán confidenciales si así lo pidiere


el recurrente.

4. Toda petición o recurso serán examinados sin dilación y


contestados sin demora injustificada. Si la petición o re-
curso fueren rechazados o hubiere un retraso excesivo, el
recurrente tendrá derecho a presentar una petición o re-
curso ante un juez u otra autoridad. Ni las personas deteni-
das o presas ni los recurrentes sufrirán perjuicios por haber
presentado una petición o recurso de conformidad con el
párrafo 1 del presente principio.

Principio 34:
Si una persona detenida o presa muere o desaparece durante
su detención o prisión, un juez u otra autoridad, de oficio o a
instancias de un miembro de la familia de esa persona o de al-
guna persona que tenga conocimiento del caso, investigará la
causa de la muerte o desaparición. Cuando las circunstancias
lo justifiquen, se llevará a cabo una investigación iniciada de la
misma manera cuando la muerte o desaparición ocurra poco
después de terminada la detención o prisión. Las conclusiones
de esa investigación o el informe correspondiente serán pues-
tos a disposición de quien lo solicite, a menos que con ello se
obstaculice la instrucción de una causa penal en curso.

Principio 35:
1. Los daños causados por actos u omisiones de un funcio-
nario público que sean contrarios a los derechos previstos
en los presentes principios serán indemnizados de confor-
midad con las normas del derecho interno aplicables en
materia de responsabilidad.

2. La información de la que se deba dejar constancia en re-


gistros a efectos de los presentes principios estará dispo-
nible, de conformidad con los procedimientos previstos en
el derecho interno, para ser utilizada cuando se reclame
indemnización con arreglo al presente principio.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
74 inhumanos y/o degradantes

Principio 36:
1. Se presumirá la inocencia de toda persona sospechosa o
acusada de un delito y se la tratará como tal mientras no
haya sido probada su culpabilidad conforme al derecho
en un juicio público en el que haya gozado de todas las
garantías necesarias para su defensa.

2. Sólo se procederá al arresto o detención de esa persona


en espera de la instrucción y el juicio cuando lo requieran
las necesidades de la administración de justicia por motivos
y según condiciones y procedimientos determinados por
ley. Estará prohibido imponer a esa persona restricciones
que no estén estrictamente justificadas para los fines de la
detención o para evitar que se entorpezca el proceso de
instrucción o la administración de justicia, o para el manteni-
miento de la seguridad y el orden en el lugar de detención.

Principio 37:
Toda persona detenida a causa de una infracción penal será
llevada sin demora tras su detención ante un juez u otra auto-
ridad determinada por ley. Esa autoridad decidirá sin dilación
si la detención es lícita y necesaria. Nadie podrá ser manteni-
do en detención en espera de la instrucción o el juicio salvo
en virtud de orden escrita de dicha autoridad. Toda persona
detenida, al comparecer ante esa autoridad, tendrá derecho a
hacer una declaración acerca del trato que haya recibido du-
rante su detención.

Principio 38:
La persona detenida a causa de una infracción penal tendrá
derecho a ser juzgada dentro de un plazo razonable o puesta
en libertad en espera de juicio.

Principio 39:
Excepto en casos especiales indicados por ley, toda persona
detenida a causa de una infracción penal tendrá derecho, a
menos que un juez u otra autoridad decida lo contrario en in-
terés de la administración de justicia, a la libertad en espera de
juicio con sujeción a las condiciones que se impongan confor-
Conjunto de Principios para la Protección de Todas las Personas
Sometidas a Cualquier Forma de Detención o Prisión 75

me a derecho. Esa autoridad mantendrá en examen la necesi-


dad de la detención.

Cláusula general: Ninguna de las disposiciones del presente


Conjunto de Principios se entenderá en el sentido de que res-
trinja o derogue ninguno de los derechos definidos en el Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
Principios Relativos a la
Investigación y Documentación
Eficaces de la Tortura y Otros
Tratos o Penas Crueles,
Inhumanos o Degradantes
Adoptados por Asamblea General de Naciones
Unidas en su Resolución 55/89 Anexo, del
4 de diciembre de 2000
Principios Relativos a la Investigación y
Documentación Eficaces de la Tortura y
Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o
Degradantes

Adoptados por Asamblea General de Naciones Unidas en


su Resolución 55/89 Anexo, del 4 de diciembre de 2000

1. Entre los objetivos de la investigación y documentación


eficaces de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhu-
manos o degradantes (en lo sucesivo “torturas u otros ma-
los tratos”) se encuentran los siguientes:
a) Aclarar los hechos y establecer y reconocer la respon-
sabilidad de las personas o los Estados ante las vícti-
mas y sus familias.
b) Determinar las medidas necesarias para impedir que
se repitan estos actos.
c) Facilitar el procesamiento y, cuando convenga, el cas-
tigo mediante sanciones disciplinarias de las personas
cuya responsabilidad se haya determinado en la inves-
tigación, y demostrar la necesidad de que el Estado
ofrezca plena reparación, incluida una indemnización
financiera justa y adecuada, así como los medios para
obtener atención médica y rehabilitación.

2. Los Estados velarán por que se investiguen con prontitud


y efectividad las quejas o denuncias de torturas o malos
tratos. Incluso cuando no exista denuncia expresa, deberá
iniciarse una investigación si existen otros indicios de que
puede haberse cometido un acto de tortura o malos tra-
tos. Los investigadores, que serán independientes de los
presuntos autores y del organismo al que éstos pertenez-
can, serán competentes e imparciales. Tendrán autoridad
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
80 inhumanos y/o degradantes

para encomendar investigaciones a expertos imparciales,


médicos o de otro tipo, y podrán acceder a sus resultados.
Los métodos utilizados para llevar a cabo estas investiga-
ciones tendrán el máximo nivel profesional y sus conclusio-
nes se harán públicas.

3. a) La autoridad investigadora tendrá poderes para obte-


ner toda la información necesaria para la investigación
y estará obligada a hacerlo. Quienes realicen dicha
investigación dispondrán de todos los recursos presu-
puestarios y técnicos necesarios para hacerlo en for-
ma eficaz, y tendrán también facultades para obligar a
los funcionarios presuntamente implicados en torturas
o malos tratos a comparecer y prestar testimonio. Lo
mismo regirá para los testigos. A tal fin, la autoridad
investigadora podrá citar a testigos, incluso a los fun-
cionarios presuntamente implicados, y ordenar la pre-
sentación de pruebas.
b) Las presuntas víctimas de torturas o malos tratos, los
testigos y quienes realicen la investigación, así como
sus familias, serán protegidos de actos o amenazas
de violencia o de cualquier otra forma de intimidación
que pueda surgir de resultas de la investigación. Los
presuntos implicados en torturas o malos tratos serán
apartados de todos los puestos que entrañen un con-
trol o poder directo o indirecto sobre los reclamantes,
los testigos y sus familias, así como sobre quienes
practiquen las investigaciones.

4. Las presuntas víctimas de torturas o malos tratos y sus re-


presentantes legales serán informados de las audiencias
que se celebren, a las que tendrán acceso, así como a toda
la información pertinente a la investigación, y tendrán de-
recho a presentar otras pruebas.

5. a) En los casos en que los procedimientos de investiga-


ción establecidos resulten insuficientes debido a la fal-
ta de competencia técnica o a una posible falta de im-
Principios Relativos a la Investigación y Documentación Eficaces de la
Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes 81

parcialidad o a indicios de existencia de una conducta


habitual abusiva, o por otras razones fundadas, los
Estados velarán por que las investigaciones se lleven
a cabo por conducto de una comisión independiente
o por otro procedimiento análogo. Los miembros de
esa comisión serán elegidos en función de su acre-
ditada imparcialidad, competencia e independencia
personal. En particular, deberán ser independientes
de cualquier presunto culpable y de las instituciones
u organismos a que pertenezca. La comisión estará
facultada para obtener toda la información necesaria
para la investigación que llevará a cabo conforme a lo
establecido en estos Principios.1/
b) Se redactará, en un plazo razonable, un informe en el
que se expondrán el alcance de la investigación, los
procedimientos y métodos utilizados para evaluar las
pruebas, así como conclusiones y recomendaciones
basadas en los hechos determinados y en la legisla-
ción aplicable. El informe se publicará de inmediato.
En él se detallarán también los hechos concretos es-
tablecidos por la investigación, así como las pruebas
en que se basen las conclusiones, y se enumerarán los
nombres de los testigos que hayan prestado declara-
ción, a excepción de aquellos cuya identidad no se
haga pública para protegerlos. El Estado responderá
en un plazo razonable al informe de la investigación y,
cuando proceda, indicará las medidas que se adopta-
rán a consecuencia de ella.

6. a) Los peritos médicos que participen en la investigación


de torturas o malos tratos se conducirán en todo mo-
mento conforme a las normas éticas más estrictas y, en
particular, obtendrán el libre consentimiento de la per-
sona antes de examinarla. El reconocimiento deberá
respetar las normas establecidas por la práctica médi-

1/ En ciertas circunstancias, la ética profesional puede exigir que la informa-


ción tenga carácter confidencial, lo cual debe respetarse.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
82 inhumanos y/o degradantes

ca. Concretamente, se llevará a cabo en privado bajo


control de los peritos médicos y nunca en presencia de
agentes de seguridad u otros funcionarios del gobierno.
b) El perito médico redactará lo antes posible un infor-
me fiel, que deberá incluir al menos los siguientes
elementos:
i. Las circunstancias de la entrevista: el nombre del
sujeto y la filiación de todos los presentes en el
examen; la fecha y hora exactas; la situación, ca-
rácter y domicilio de la institución (incluida la ha-
bitación, cuando sea necesario) donde se realizó
el examen (por ejemplo, centro de detención,
clínica, casa, etc.); las circunstancias del sujeto en
el momento del examen (por ejemplo, cualquier
coacción de que haya sido objeto a su llegada
o durante el examen, la presencia de fuerzas de
seguridad durante el examen, la conducta de las
personas que acompañaban al preso o posibles
amenazas proferidas contra la persona que realizó
el examen); y cualquier otro factor pertinente.
ii. Historial: exposición detallada de los hechos rela-
tados por el sujeto durante la entrevista, incluidos
los presuntos métodos de tortura o malos tratos,
el momento en que se produjeron los actos de
tortura o malos tratos y cualquier síntoma físico o
psicológico que afirme padecer el sujeto.
iii. Examen físico y psicológico: descripción de todos
los resultados obtenidos tras el examen clínico,
físico y psicológico, incluidas las pruebas de diag-
nóstico correspondientes y, cuando sea posible,
fotografías en color de todas las lesiones.
iv. Opinión: interpretación de la relación que exista
entre los síntomas físicos y psicológicos y las posi-
bles torturas o malos tratos. Tratamiento médico y
psicológico recomendado o necesidad de exáme-
nes posteriores.
Principios Relativos a la Investigación y Documentación Eficaces de la
Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes 83

v. Autoría: el informe deberá ir firmado y en él se


identificará claramente a las personas que llevaron
a cabo el examen.
c) El informe tendrá carácter confidencial y se comuni-
cará su contenido al sujeto o a la persona que éste
designe como su representante. Se recabará la opi-
nión del sujeto y de su representante sobre el proceso
de examen, que quedará registrada en el informe. El
informe también se remitirá por escrito, cuando pro-
ceda, a la autoridad encargada de investigar los pre-
suntos actos de tortura o malos tratos. Es responsabi-
lidad del Estado velar por que el informe llegue a sus
destinatarios. Ninguna otra persona tendrá acceso a él
sin el consentimiento del sujeto o la autorización de un
tribunal competente.
Principios y Buenas Prácticas
sobre la Protección de las
Personas Privadas de Libertad
en las Américas
Adoptados por la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos, durante el 131 periodo
ordinario de sesiones, celebrado del 3 al
14 de marzo de 2008
Principios y Buenas Prácticas sobre la
Protección de las Personas Privadas de
Libertad en las Américas

Adoptados por la Comisión Interamericana de Derechos


Humanos, durante el 131 periodo ordinario de sesiones,
celebrado del 3 al 14 de marzo de 2008

Considerando: El valor de la dignidad humana y de los dere-


chos y libertades fundamentales, reconocidos por el sistema
interamericano y por los demás sistemas de protección inter-
nacional de los derechos humanos.

Reconociendo: El derecho fundamental que tienen todas las


personas privadas de libertad a ser tratadas humanamente, y a
que se respete y garantice su dignidad, su vida y su integridad
física, psicológica y moral.

Destacando: La importancia que tiene el debido proceso legal


y sus principios y garantías fundamentales en la efectiva pro-
tección de los derechos de las personas privadas de libertad,
dada su particular situación de vulnerabilidad.

Teniendo presente: Que las penas privativas de libertad ten-


drán como finalidad esencial la reforma, la readaptación social
y la rehabilitación personal de los condenados; la resocializa-
ción y reintegración familiar; así como la protección de las víc-
timas y de la sociedad.

Recordando: Que los Estados Miembros de la Organización


de los Estados Americanos se han comprometido a respetar
y garantizar los derechos de todas las personas privadas de
libertad sometidas a su jurisdicción.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
88 inhumanos y/o degradantes

Teniendo debidamente en cuenta: Los principios y las dispo-


siciones contenidos en los siguientes instrumentos internacio-
nales: Convención Americana sobre Derechos Humanos; Pro-
tocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos
Humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales; Convención Interamericana para Prevenir y Sancio-
nar la Tortura; Convención Interamericana sobre Desaparición
Forzada de Personas; Convención Interamericana para Preve-
nir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer; Conven-
ción Interamericana para la Eliminación de todas las formas de
Discriminación contra las Personas con Discapacidad; Declara-
ción Americana de Derechos y Deberes del Hombre; Pacto In-
ternacional de Derechos Civiles y Políticos; Pacto Internacional
de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; Convención
contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o
Degradantes, y su Protocolo Opcional; Convención sobre los
Derechos del Niño; Convención sobre la Eliminación de todas
las formas de Discriminación contra la Mujer; Convención In-
ternacional para la Protección de todas las Personas contra las
Desapariciones Forzadas; Convención Internacional sobre la
Protección de los Derechos de todos los Trabajadores Migra-
torios y de sus Familiares; Convención sobre la Eliminación de
todas las formas de Discriminación Racial; Convención sobre
los Derechos de las Personas con Discapacidad; Convención
sobre el Estatuto de los Refugiados; Convenio Número 169
sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes;
Convenios de Ginebra de 12 de agosto de 1949, y sus Proto-
colos Adicionales de 1977; Declaración Universal de Derechos
Humanos; Declaración sobre los Principios Fundamentales de
Justicia para las Víctimas de Delitos y del Abuso de Poder;
Principios Básicos para el Tratamiento de los Reclusos; Con-
junto de Principios para la Protección de todas las Personas
sometidas a cualquier forma de Detención o Prisión; Principios
para la Protección de los Enfermos Mentales y el mejoramiento
de la atención de la Salud Mental; Reglas Mínimas para el Tra-
tamiento de los Reclusos; Reglas Mínimas de las Naciones Uni-
das para la Administración de la Justicia de Menores (Reglas
de Beijing); Reglas de las Naciones Unidas para la Protección
Principios y Buenas Prácticas sobre la Protección de las Personas
Privadas de Libertad en las Américas 89

de los Menores Privados de Libertad; Reglas Mínimas de las


Naciones Unidas sobre las Medidas no Privativas de Libertad
(Reglas de Tokio); y en otros instrumentos internacionales so-
bre derechos humanos aplicables en las Américas.

Reafirmando: Las decisiones y jurisprudencia del Sistema Inte-


ramericano de Derechos Humanos.

Observando con preocupación: La crítica situación de violen-


cia, hacinamiento y la falta de condiciones dignas de vida en
distintos lugares de privación de libertad en las Américas; así
como la particular situación de vulnerabilidad de las personas
con discapacidad mental privadas de libertad en hospitales psi-
quiátricos y en instituciones penitenciarias; y la situación de gra-
ve riesgo en que se encuentran los niños y niñas, las mujeres, y
los adultos mayores recluidas en otras instituciones públicas y
privadas, los migrantes, solicitantes de asilo o de refugio, apá-
tridas y personas indocumentadas, y las personas privadas de
libertad en el marco de los conflictos armados.

Con el objetivo: De aportar al proceso de preparación de una


Declaración Interamericana sobre los derechos, deberes y la
atención de las personas sometidas a cualquier forma de de-
tención y reclusión por el Consejo Permanente, en seguimien-
to a la Resolución AG/RES 2283 (XXXVII-0/07).
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
90 inhumanos y/o degradantes

Adopta los siguientes Principios y Buenas Prácticas sobre la


Protección de las Personas Privadas de Libertad en las Américas

PRINCIPIOS Y BUENAS PRÁCTICAS SOBRE LA


PROTECCIÓN DE LAS PERSONAS PRIVADAS DE
LIBERTAD EN LAS AMÉRICAS

Disposición general: A los efectos del presente documento, se


entiende por “privación de libertad”:

“Cualquier forma de detención, encarcelamiento, institucionali-


zación, o custodia de una persona, por razones de asistencia hu-
manitaria, tratamiento, tutela, protección, o por delitos e infrac-
ciones a la ley, ordenada por o bajo el control de facto de una
autoridad judicial o administrativa o cualquier otra autoridad, ya
sea en una institución pública o privada, en la cual no pueda
disponer de su libertad ambulatoria. Se entiende entre esta ca-
tegoría de personas, no sólo a las personas privadas de libertad
por delitos o por infracciones e incumplimientos a la ley, ya sean
éstas procesadas o condenadas, sino también a las personas
que están bajo la custodia y la responsabilidad de ciertas insti-
tuciones, tales como: hospitales psiquiátricos y otros estableci-
mientos para personas con discapacidades físicas, mentales o
sensoriales; instituciones para niños, niñas y adultos mayores;
centros para migrantes, refugiados, solicitantes de asilo o refu-
gio, apátridas e indocumentados; y cualquier otra institución si-
milar destinada a la privación de libertad de personas”.

Dada la amplitud del anterior concepto, los siguientes principios


y buenas prácticas se podrán invocar y aplicar, según cada caso,
dependiendo de si se trata de personas privadas de libertad por
motivos relacionados con la comisión de delitos o infracciones a
la ley, o por razones humanitarias y de protección.
Principios y Buenas Prácticas sobre la Protección de las Personas
Privadas de Libertad en las Américas 91

PRINCIPIOS GENERALES

Principio I: Trato humano

Toda persona privada de libertad que esté sujeta a la jurisdic-


ción de cualquiera de los Estados Miembros de la Organiza-
ción de los Estados Americanos será tratada humanamente,
con irrestricto respeto a su dignidad inherente, a sus derechos
y garantías fundamentales, y con estricto apego a los instru-
mentos internacionales sobre derechos humanos.

En particular, y tomando en cuenta la posición especial de ga-


rante de los Estados frente a las personas privadas de libertad,
se les respetará y garantizará su vida e integridad personal, y
se asegurarán condiciones mínimas que sean compatibles con
su dignidad.

Se les protegerá contra todo tipo de amenazas y actos de tor-


tura, ejecución, desaparición forzada, tratos o penas crueles, in-
humanos o degradantes, violencia sexual, castigos corporales,
castigos colectivos, intervención forzada o tratamiento coerciti-
vo, métodos que tengan como finalidad anular la personalidad
o disminuir la capacidad física o mental de la persona.

No se podrá invocar circunstancias, tales como, estados de gue-


rra, estados de excepción, situaciones de emergencia, inestabili-
dad política interna, u otra emergencia nacional o internacional,
para evadir el cumplimiento de las obligaciones de respeto y ga-
rantía de trato humano a todas las personas privadas de libertad.

Principio II: Igualdad y no-discriminación

Toda persona privada de libertad será igual ante la ley, y ten-


drá derecho a igual protección de la ley y de los tribunales
de justicia. Tendrá derecho, además, a conservar sus garantías
fundamentales y ejercer sus derechos, a excepción de aquéllos
cuyo ejercicio esté limitado o restringido temporalmente, por
disposición de la ley, y por razones inherentes a su condición
de personas privadas de libertad.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
92 inhumanos y/o degradantes

Bajo ninguna circunstancia se discriminará a las personas priva-


das de libertad por motivos de su raza, origen étnico, nacio-
nalidad, color, sexo, edad, idioma, religión, opiniones políticas
o de otra índole, origen nacional o social, posición económi-
ca, nacimiento, discapacidad física, mental o sensorial, género,
orientación sexual, o cualquiera otra condición social. En conse-
cuencia, se prohibirá cualquier distinción, exclusión o restricción
que tenga por objeto o por resultado, menoscabar o anular el
reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos internacional-
mente reconocidos a las personas privadas de libertad.

No serán consideradas discriminatorias las medidas que se


destinen a proteger exclusivamente los derechos de las mu-
jeres, en particular de las mujeres embarazadas y de las ma-
dres lactantes; de los niños y niñas; de las personas adultas
mayores; de las personas enfermas o con infecciones, como
el VIH-SIDA; de las personas con discapacidad física, mental
o sensorial; así como de los pueblos indígenas, afrodescen-
dientes, y de minorías. Estas medidas se aplicarán dentro del
marco de la ley y del derecho internacional de los derechos
humanos, y estarán siempre sujetas a revisión de un juez u otra
autoridad competente, independiente e imparcial.

Las personas privadas de libertad en el marco de los conflictos


armados deberán ser objeto de protección y atención confor-
me al régimen jurídico especial establecido por las normas del
derecho internacional humanitario, complementado por las nor-
mas del derecho internacional de los derechos humanos.

Las medidas y sanciones que se impongan a las personas pri-


vadas de libertad se aplicarán con imparcialidad, basándose
en criterios objetivos.

Principio III: Libertad personal

1. Principio básico

Toda persona tendrá derecho a la libertad personal y a ser


protegida contra todo tipo de privación de libertad ilegal o
Principios y Buenas Prácticas sobre la Protección de las Personas
Privadas de Libertad en las Américas 93

arbitraria. La ley prohibirá, en toda circunstancia, la incomuni-


cación coactiva de personas privadas de libertad y la privación
de libertad secreta, por constituir formas de tratamiento cruel e
inhumano. Las personas privadas de libertad sólo serán recluidas
en lugares de privación de libertad oficialmente reconocidos.

Por regla general, la privación de libertad de una persona de-


berá aplicarse durante el tiempo mínimo necesario.

La privación de libertad de niños y niñas deberá aplicarse


como último recurso, por el periodo mínimo necesario, y de-
berá limitarse a casos estrictamente excepcionales.

Cuando se impongan sanciones penales previstas por la legis-


lación general a miembros de los pueblos indígenas, deberá
darse preferencia a tipos de sanción distintos del encarcela-
miento conforme a la justicia consuetudinaria y en consonan-
cia con la legislación vigente.

2. Excepcionalidad de la privación preventiva de la libertad

Se deberá asegurar por la ley que en los procedimientos judi-


ciales o administrativos se garantice la libertad personal como
regla general, y se aplique como excepción la privación pre-
ventiva de la libertad, conforme se establece en los instrumen-
tos internacionales sobre derechos humanos.

En el marco de un proceso penal, deberán existir elementos


de prueba suficientes que vinculen al imputado con el hecho
investigado, a fin de justificar una orden de privación de liber-
tad preventiva. Ello configura una exigencia o condición sine
qua non a la hora de imponer cualquier medida cautelar; no
obstante, transcurrido cierto lapso, ello ya no es suficiente.

La privación preventiva de la libertad, como medida cautelar y


no punitiva, deberá además obedecer a los principios de lega-
lidad, presunción de inocencia, necesidad y proporcionalidad,
en la medida estrictamente necesaria en una sociedad demo-
crática, que sólo podrá proceder de acuerdo con los límites
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
94 inhumanos y/o degradantes

estrictamente necesarios para asegurar que no se impedirá el


desarrollo eficiente de las investigaciones ni se eludirá la ac-
ción de la justicia, siempre que la autoridad competente fun-
damente y acredite la existencia, en el caso concreto, de los
referidos requisitos.

3. Medidas especiales para las personas con discapacidades


mentales

Los sistemas de salud de los Estados Miembros de la Organi-


zación de los Estados Americanos deberán incorporar, por dis-
posición de la ley, una serie de medidas en favor de las perso-
nas con discapacidades mentales, a fin de garantizar la gradual
desinstitucionalización de dichas personas y la organización de
servicios alternativos, que permitan alcanzar objetivos compa-
tibles con un sistema de salud y una atención psiquiátrica in-
tegral, continua, preventiva, participativa y comunitaria, y evitar
así, la privación innecesaria de la libertad en los establecimien-
tos hospitalarios o de otra índole. La privación de libertad de
una persona en un hospital psiquiátrico u otra institución similar
deberá emplearse como último recurso, y únicamente cuando
exista una seria posibilidad de daño inmediato o inminente para
la persona o terceros. La mera discapacidad no deberá en nin-
gún caso justificar la privación de libertad.

4. Medidas alternativas o sustitutivas a la privación de libertad

Los Estados Miembros de la Organización de los Estados Ame-


ricanos deberán incorporar, por disposición de la ley, una serie
de medidas alternativas o sustitutivas a la privación de libertad,
en cuya aplicación se deberán tomar en cuenta los estándares
internacionales sobre derechos humanos en esta materia.

Al aplicarse las medidas alternativas o sustitutivas a la privación


de libertad, los Estados Miembros deberán promover la parti-
cipación de la sociedad y de la familia, a fin de complemen-
tar la intervención del Estado, y deberán proveer los recursos
necesarios y apropiados para garantizar su disponibilidad y
eficacia.
Principios y Buenas Prácticas sobre la Protección de las Personas
Privadas de Libertad en las Américas 95

Principio IV: Principio de legalidad

Nadie podrá ser privado de su libertad física, salvo por las cau-
sas y en las condiciones establecidas con anterioridad por el de-
recho interno, toda vez que sean compatibles con las normas
del derecho internacional de los derechos humanos. Las órde-
nes de privación de libertad deberán ser emitidas por autoridad
competente a través de resolución debidamente motivada.

Las órdenes y resoluciones judiciales o administrativas suscep-


tibles de afectar, limitar o restringir derechos y garantías de las
personas privadas de libertad, deberán ser compatibles con el
derecho interno e internacional. Las autoridades administrati-
vas no podrán alterar los derechos y garantías previstas en el
derecho internacional, ni limitarlos o restringirlos más allá de
lo permitido en él.

Principio V: Debido proceso legal

Toda persona privada de libertad tendrá derecho, en todo mo-


mento y circunstancia, a la protección de y al acceso regular a
jueces y tribunales competentes, independientes e imparcia-
les, establecidos con anterioridad por la ley.

Las personas privadas de libertad tendrán derecho a ser in-


formadas prontamente de las razones de su detención y de
los cargos formulados contra ellas, así como a ser informadas
sobre sus derechos y garantías, en un idioma o lenguaje que
comprendan; a disponer de un traductor e intérprete durante
el proceso; y a comunicarse con su familia. Tendrán derecho
a ser oídas y juzgadas con las debidas garantías y dentro de
un plazo razonable, por un juez, autoridad u otro funcionario
autorizado por la ley para ejercer funciones judiciales, o a ser
puestas en libertad, sin perjuicio de que continúe el proceso; a
recurrir del fallo ante juez o tribunal superior; y a no ser juzga-
das dos veces por los mismos hechos, si son absueltas o sobre-
seídas mediante una sentencia firme dictada en el marco de un
debido proceso legal y conforme al derecho internacional de
los derechos humanos.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
96 inhumanos y/o degradantes

Para determinar el plazo razonable en el que se desarrolla un


proceso judicial se deberá tomar en cuenta: la complejidad del
caso; la actividad procesal del interesado; y la conducta de las
autoridades judiciales.

Toda persona privada de libertad tendrá derecho a la defensa


y a la asistencia letrada, nombrada por sí misma, por su familia,
o proporcionada por el Estado; a comunicarse con su defensor
en forma confidencial, sin interferencia o censura, y sin dilacio-
nes o límites injustificados de tiempo, desde el momento de
su captura o detención, y necesariamente antes de su primera
declaración ante la autoridad competente.

Toda persona privada de libertad, por sí o por medio de ter-


ceros, tendrá derecho a interponer un recurso sencillo, rápi-
do y eficaz, ante autoridades competentes, independientes e
imparciales, contra actos u omisiones que violen o amenacen
violar sus derechos humanos. En particular, tendrán derecho
a presentar quejas o denuncias por actos de tortura, violencia
carcelaria, castigos corporales, tratos o penas crueles, inhuma-
nos o degradantes, así como por las condiciones de reclusión
o internamiento, por la falta de atención médica o psicológica,
y de alimentación adecuadas.

Las personas privadas de libertad no deberán ser obligadas a


declarar contra sí mismas, ni a confesarse culpables. Las decla-
raciones obtenidas mediante tortura o tratos crueles, inhuma-
nos o degradantes, no deberán ser admitidas como medios de
prueba en un proceso, salvo en el que se siga contra la perso-
na o personas acusadas de haberlas cometido, y únicamente
como prueba de que tales declaraciones fueron obtenidas por
dichos medios.

En caso de condena se les impondrán las penas o sanciones


aplicables en el momento de la comisión del delito o de la
infracción a la ley, salvo si con posterioridad las leyes disponen
de una pena o sanción menos grave, en cuyo caso se aplicará
la ley más favorable a la persona.
Principios y Buenas Prácticas sobre la Protección de las Personas
Privadas de Libertad en las Américas 97

Las condenas a la pena de muerte se ajustarán a los princi-


pios, restricciones y prohibiciones establecidas en el derecho
internacional de los derechos humanos. En todo caso, se les
reconocerá el derecho a solicitar la conmutación de la pena.

Las personas privadas de libertad en un Estado Miembro de la


Organización de los Estados Americanos del que no fueren na-
cionales, deberán ser informadas, sin demora y en cualquier caso
antes de rendir su primera declaración ante la autoridad compe-
tente, de su derecho a la asistencia consular o diplomática, y a
solicitar que se les notifique de manera inmediata su privación de
libertad. Tendrán derecho, además, a comunicarse libre y priva-
damente con su representación diplomática o consular.

Principio VI: Control judicial y ejecución de la pena

El control de legalidad de los actos de la administración públi-


ca que afecten o pudieren afectar derechos, garantías o bene-
ficios reconocidos en favor de las personas privadas de liber-
tad, así como el control judicial de las condiciones de privación
de libertad y la supervisión de la ejecución o cumplimiento de
las penas, deberá ser periódico y estar a cargo de jueces y tri-
bunales competentes, independientes e imparciales.

Los Estados Miembros de la Organización de los Estados


Americanos deberán garantizar los medios necesarios para el
establecimiento y la eficacia de las instancias judiciales de con-
trol y de ejecución de las penas, y dispondrán de los recursos
necesarios para su adecuado funcionamiento.

Principio VII: Petición y respuesta

Las personas privadas de libertad tendrán el derecho de peti-


ción individual o colectiva, y a obtener respuesta ante las auto-
ridades judiciales, administrativas y de otra índole. Este dere-
cho podrá ser ejercido por terceras personas u organizaciones,
de conformidad con la ley.

Este derecho comprende, entre otros, el derecho de presentar


peticiones, denuncias o quejas ante las autoridades compe-
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
98 inhumanos y/o degradantes

tentes, y recibir una pronta respuesta dentro de un plazo ra-


zonable. También comprende el derecho de solicitar y recibir
oportunamente información sobre su situación procesal y so-
bre el cómputo de la pena, en su caso.

Las personas privadas de libertad también tendrán derecho a


presentar denuncias, peticiones o quejas ante las instituciones
nacionales de derechos humanos; ante la Comisión Interame-
ricana de Derechos Humanos; y ante las demás instancias in-
ternacionales competentes, conforme a los requisitos estable-
cidos en el derecho interno y el derecho internacional.

PRINCIPIOS RELATIVOS A LAS CONDICIONES


DE PRIVACIÓN DE LIBERTAD

Principio VIII: Derechos y restricciones

Las personas privadas de libertad gozarán de los mismos de-


rechos reconocidos a toda persona en los instrumentos nacio-
nales e internacionales sobre derechos humanos, a excepción
de aquéllos cuyo ejercicio esté limitado o restringido tempo-
ralmente, por disposición de la ley y por razones inherentes a
su condición de personas privadas de libertad.

Principio IX: Ingreso, registro, examen médico y traslados

1. Ingreso:
Las autoridades responsables de los establecimientos de priva-
ción de libertad no permitirán el ingreso de ninguna persona
para efectos de reclusión o internamiento, salvo si está autoriza-
da por una orden de remisión o de privación de libertad, emitida
por autoridad judicial, administrativa, médica u otra autoridad
competente, conforme a los requisitos establecidos por la ley.

A su ingreso las personas privadas de libertad serán informa-


das de manera clara y en un idioma o lenguaje que compren-
dan, ya sea por escrito, de forma verbal o por otro medio, de
los derechos, deberes y prohibiciones que tienen en el lugar
de privación de libertad.
Principios y Buenas Prácticas sobre la Protección de las Personas
Privadas de Libertad en las Américas 99

2. Registro:
Los datos de las personas ingresadas a los lugares de privación
de libertad deberán ser consignados en un registro oficial, el
cual será accesible a la persona privada de libertad, a su repre-
sentante y a las autoridades competentes. El registro conten-
drá, por lo menos, los siguientes datos:

a) Información sobre la identidad personal, que deberá conte-


ner, al menos, lo siguiente: nombre, edad, sexo, nacionali-
dad, dirección y nombre de los padres, familiares, represen-
tantes legales o defensores, en su caso, u otro dato relevante
de la persona privada de libertad.

b) Información relativa a la integridad personal y al estado de


salud de la persona privada de libertad.

c) Razones o motivos de la privación de libertad.

d) Autoridad que ordena o autoriza la privación de libertad.

e) Autoridad que efectúa el traslado de la persona al


establecimiento.

f) Autoridad que controla legalmente la privación de libertad.

g) Día y hora de ingreso y de egreso.

h) Día y hora de los traslados, y lugares de destino.

i) Identidad de la autoridad que ordena los traslados y de la


encargada de los mismos.

j) Inventario de los bienes personales, y

k) Firma de la persona privada de libertad y, en caso de nega-


tiva o imposibilidad, la explicación del motivo.

3. Examen médico:
Toda persona privada de libertad tendrá derecho a que se le
practique un examen médico o psicológico, imparcial y confi-
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
100 inhumanos y/o degradantes

dencial, practicado por personal de salud idóneo inmediata-


mente después de su ingreso al establecimiento de reclusión
o de internamiento, con el fin de constatar su estado de salud
físico o mental, y la existencia de cualquier herida, daño corpo-
ral o mental; asegurar la identificación y tratamiento de cual-
quier problema significativo de salud; o para verificar quejas
sobre posibles malos tratos o torturas o determinar la necesi-
dad de atención y tratamiento.

La información médica o psicológica será incorporada en el re-


gistro oficial respectivo, y cuando sea necesario, en razón de la
gravedad del resultado, será trasladada de manera inmediata
a la autoridad competente.

4. Traslados:
Los traslados de las personas privadas de libertad deberán
ser autorizados y supervisados por autoridades competentes,
quienes respetarán, en toda circunstancia, la dignidad y los de-
rechos fundamentales, y tomarán en cuenta la necesidad de
las personas de estar privadas de libertad en lugares próximos
o cercanos a su familia, a su comunidad, al defensor o repre-
sentante legal, y al tribunal de justicia u otro órgano del Estado
que conozca su caso.

Los traslados no se deberán practicar con la intención de cas-


tigar, reprimir o discriminar a las personas privadas de libertad,
a sus familiares o representantes; ni se podrán realizar en con-
diciones que les ocasionen sufrimientos físicos o mentales, en
forma humillante o que propicien la exhibición pública.

Principio X: Salud

Las personas privadas de libertad tendrán derecho a la salud,


entendida como el disfrute del más alto nivel posible de bien-
estar físico, mental y social, que incluye, entre otros, la aten-
ción médica, psiquiátrica y odontológica adecuada; la disponi-
bilidad permanente de personal médico idóneo e imparcial; el
acceso a tratamiento y medicamentos apropiados y gratuitos;
la implementación de programas de educación y promoción
Principios y Buenas Prácticas sobre la Protección de las Personas
Privadas de Libertad en las Américas 101

en salud, inmunización, prevención y tratamiento de enfer-


medades infecciosas, endémicas y de otra índole; y las medi-
das especiales para satisfacer las necesidades particulares de
salud de las personas privadas de libertad pertenecientes a
grupos vulnerables o de alto riesgo, tales como: las personas
adultas mayores, las mujeres, los niños y las niñas, las personas
con discapacidad, las personas portadoras del VIH-SIDA, tu-
berculosis, y las personas con enfermedades en fase terminal.
El tratamiento deberá basarse en principios científicos y aplicar
las mejores prácticas.

En toda circunstancia, la prestación del servicio de salud de-


berá respetar los principios siguientes: confidencialidad de
la información médica; autonomía de los pacientes respecto
de su propia salud; y consentimiento informado en la relación
médico-paciente.

El Estado deberá garantizar que los servicios de salud propor-


cionados en los lugares de privación de libertad funcionen en
estrecha coordinación con el sistema de salud pública, de ma-
nera que las políticas y prácticas de salud pública sean incor-
poradas en los lugares de privación de libertad.

Las mujeres y las niñas privadas de libertad tendrán derecho


de acceso a una atención médica especializada, que corres-
ponda a sus características físicas y biológicas, y que responda
adecuadamente a sus necesidades en materia de salud repro-
ductiva. En particular, deberán contar con atención médica gi-
necológica y pediátrica, antes, durante y después del parto, el
cual no deberá realizarse dentro de los lugares de privación
de libertad, sino en hospitales o establecimientos destinados
para ello. En el caso de que ello no fuere posible, no se regis-
trará oficialmente que el nacimiento ocurrió al interior de un
lugar de privación de libertad.

En los establecimientos de privación de libertad para mujeres


y niñas deberán existir instalaciones especiales, así como per-
sonal y recursos apropiados para el tratamiento de las mujeres
y niñas embarazadas y de las que acaban de dar a luz.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
102 inhumanos y/o degradantes

Cuando se permita a las madres o padres privados de libertad


conservar a sus hijos menores de edad al interior de los centros
de privación de libertad, se deberán tomar las medidas ne-
cesarias para organizar guarderías infantiles, que cuenten con
personal calificado, y con servicios educativos, pediátricos y de
nutrición apropiados, a fin de garantizar el interés superior de
la niñez.

Principio XI: Alimentación y agua potable

1. Alimentación:
Las personas privadas de libertad tendrán derecho a recibir
una alimentación que responda, en cantidad, calidad y con-
diciones de higiene, a una nutrición adecuada y suficiente, y
tome en consideración las cuestiones culturales y religiosas de
dichas personas, así como las necesidades o dietas especiales
determinadas por criterios médicos. Dicha alimentación será
brindada en horarios regulares, y su suspensión o limitación,
como medida disciplinaria, deberá ser prohibida por la ley.

2. Agua potable:
Toda persona privada de libertad tendrá acceso en todo mo-
mento a agua potable suficiente y adecuada para su consumo.
Su suspensión o limitación, como medida disciplinaria, deberá
ser prohibida por la ley.

Principio XII: Albergue, condiciones de higiene y vestido

1. Albergue:
Las personas privadas de libertad deberán disponer de espa-
cio suficiente, exposición diaria a la luz natural, ventilación y
calefacción apropiadas, según las condiciones climáticas del
lugar de privación de libertad. Se les proporcionará una cama
individual, ropa de cama apropiada, y las demás condiciones
indispensables para el descanso nocturno. Las instalaciones
deberán tomar en cuenta las necesidades especiales de las
personas enfermas, las portadoras de discapacidad, los niños y
niñas, las mujeres embarazadas o madres lactantes, y los adul-
tos mayores, entre otras.
Principios y Buenas Prácticas sobre la Protección de las Personas
Privadas de Libertad en las Américas 103

2. Condiciones de higiene:
Las personas privadas de libertad tendrán acceso a instalacio-
nes sanitarias higiénicas y suficientes, que aseguren su privaci-
dad y dignidad. Asimismo, tendrán acceso a productos básicos
de higiene personal, y a agua para su aseo personal, conforme
a las condiciones climáticas.

Se proveerá regularmente a las mujeres y niñas privadas de


libertad los artículos indispensables para las necesidades sani-
tarias propias de su sexo.

3. Vestido:
El vestido que deben utilizar las personas privadas de libertad
será suficiente y adecuado a las condiciones climáticas, y ten-
drá en cuenta la identidad cultural y religiosa de las personas
privadas de libertad. En ningún caso las prendas de vestir po-
drán ser degradantes ni humillantes.

Principio XIII: Educación y actividades culturales

Las personas privadas de libertad tendrán derecho a la edu-


cación, la cual será accesible para todas las personas, sin dis-
criminación alguna, y tomará en cuenta la diversidad cultural y
sus necesidades especiales.

La enseñanza primaria o básica será gratuita para las personas


privadas de libertad, en particular, para los niños y niñas, y para
los adultos que no hubieren recibido o terminado el ciclo com-
pleto de instrucción primaria.

Los Estados Miembros de la Organización de los Estados Ame-


ricanos promoverán en los lugares de privación de libertad, de
manera progresiva y según la máxima disponibilidad de sus
recursos, la enseñanza secundaria, técnica, profesional y supe-
rior, igualmente accesible para todos, según sus capacidades
y aptitudes.

Los Estados Miembros deberán garantizar que los servicios de


educación proporcionados en los lugares de privación de li-
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
104 inhumanos y/o degradantes

bertad funcionen en estrecha coordinación e integración con


el sistema de educación pública; y fomentarán la cooperación
de la sociedad a través de la participación de las asociaciones
civiles, organizaciones no gubernamentales e instituciones pri-
vadas de educación.

Los lugares de privación de libertad dispondrán de bibliotecas,


con suficientes libros, periódicos y revistas educativas, con
equipos y tecnología apropiada, según los recursos disponibles.

Las personas privadas de libertad tendrán derecho a participar


en actividades culturales, deportivas, sociales, y a tener opor-
tunidades de esparcimiento sano y constructivo. Los Estados
Miembros alentarán la participación de la familia, de la comu-
nidad y de las organizaciones no gubernamentales, en dichas
actividades, a fin de promover la reforma, la readaptación so-
cial y la rehabilitación de las personas privadas de libertad.

Principio XIV: Trabajo

Toda persona privada de libertad tendrá derecho a trabajar, a


tener oportunidades efectivas de trabajo, y a recibir una remu-
neración adecuada y equitativa por ello, de acuerdo con sus
capacidades físicas y mentales, a fin de promover la reforma,
rehabilitación y readaptación social de los condenados, esti-
mular e incentivar la cultura del trabajo, y combatir el ocio en
los lugares de privación de libertad. En ningún caso el trabajo
tendrá carácter aflictivo.

Los Estados Miembros de la Organización de los Estados Ame-


ricanos deberán aplicar a los niños y niñas privados de libertad
todas las normas nacionales e internacionales de protección
vigentes en materia de trabajo infantil, a fin de evitar, particu-
larmente, la explotación laboral y garantizar el interés superior
de la niñez.

Los Estados Miembros promoverán en los lugares de privación


de libertad, de manera progresiva y según la máxima disponi-
bilidad de sus recursos, la orientación vocacional y el desarro-
Principios y Buenas Prácticas sobre la Protección de las Personas
Privadas de Libertad en las Américas 105

llo de proyectos de capacitación técnico-profesional; y garan-


tizarán el establecimiento de talleres laborales permanentes,
suficientes y adecuados, para lo cual fomentarán la participa-
ción y cooperación de la sociedad y de la empresa privada.

Principio XV: Libertad de conciencia y religión

Las personas privadas de libertad tendrán derecho a la libertad de


conciencia y religión, que incluye el derecho de profesar, manifes-
tar, practicar, conservar y cambiar su religión, según sus creencias;
el derecho de participar en actividades religiosas y espirituales, y
ejercer sus prácticas tradicionales; así como el derecho de recibir
visitas de sus representantes religiosos o espirituales.

En los lugares de privación de libertad se reconocerá la diver-


sidad y la pluralidad religiosa y espiritual, y se respetarán los
límites estrictamente necesarios para respetar los derechos de
los demás o para proteger la salud o la moral públicas, y para
preservar el orden público, la seguridad y la disciplina interna,
así como los demás límites permitidos en las leyes y en el de-
recho internacional de los derechos humanos.

Principio XVI: Libertad de expresión, asociación y reunión

Las personas privadas de libertad tendrán derecho a la libertad


de expresión en su propio idioma, asociación y reunión pací-
ficas, tomando en cuenta los límites estrictamente necesarios
en una sociedad democrática, para respetar los derechos de
los demás o para proteger la salud o la moral públicas, y para
preservar el orden público, la seguridad y la disciplina interna
en los lugares de privación de libertad, así como los demás
límites permitidos en las leyes y en el derecho internacional de
los derechos humanos.

Principio XVII: Medidas contra el hacinamiento

La autoridad competente definirá la cantidad de plazas dispo-


nibles de cada lugar de privación de libertad conforme a los es-
tándares vigentes en materia habitacional. Dicha información, así
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
106 inhumanos y/o degradantes

como la tasa de ocupación real de cada establecimiento o centro


deberá ser pública, accesible y regularmente actualizada. La ley
establecerá los procedimientos a través de los cuales las perso-
nas privadas de libertad, sus abogados, o las organizaciones no
gubernamentales podrán impugnar los datos acerca del número
de plazas de un establecimiento, o su tasa de ocupación, indivi-
dual o colectivamente. En los procedimientos de impugnación
deberá permitirse el trabajo de expertos independientes.

La ocupación de establecimiento por encima del número de


plazas establecido será prohibida por la ley. Cuando de ello
se siga la vulneración de derechos humanos, ésta deberá ser
considerada una pena o trato cruel, inhumano o degradante.
La ley deberá establecer los mecanismos para remediar de
manera inmediata cualquier situación de alojamiento por enci-
ma del número de plazas establecido. Los jueces competentes
deberán adoptar remedios adecuados en ausencia de una re-
gulación legal efectiva.

Verificado el alojamiento de personas por encima del número


de plazas establecido en un establecimiento, los Estados de-
berán investigar las razones que motivaron tal situación y des-
lindar las correspondientes responsabilidades individuales de
los funcionarios que autorizaron tales medidas. Además, de-
berán adoptar medidas para la no repetición de tal situación.
En ambos casos, la ley establecerá los procedimientos a través
de los cuales las personas privadas de libertad, sus abogados,
o las organizaciones no gubernamentales podrán participar en
los correspondientes procedimientos.

Principio XVIII: Contacto con el mundo exterior

Las personas privadas de libertad tendrán derecho a recibir y


enviar correspondencia, sujeto a aquellas limitaciones compati-
bles con el derecho internacional; y a mantener contacto perso-
nal y directo, mediante visitas periódicas, con sus familiares, re-
presentantes legales, y con otras personas, especialmente con
sus padres, hijos e hijas, y con sus respectivas parejas.
Principios y Buenas Prácticas sobre la Protección de las Personas
Privadas de Libertad en las Américas 107

Tendrán derecho a estar informadas sobre los acontecimientos


del mundo exterior por los medios de comunicación social, y
por cualquier otra forma de comunicación con el exterior, de
conformidad con la ley.

Principio XIX: Separación de categorías

Las personas privadas de libertad pertenecientes a diversas ca-


tegorías deberán ser alojadas en diferentes lugares de priva-
ción de libertad o en distintas secciones dentro de dichos esta-
blecimientos, según su sexo, edad, la razón de su privación de
libertad, la necesidad de protección de la vida e integridad de
las personas privadas de libertad o del personal, las necesida-
des especiales de atención, u otras circunstancias relacionadas
con cuestiones de seguridad interna.

En particular, se dispondrá la separación de mujeres y hom-


bres; niños, niñas y adultos; jóvenes y adultos; personas adul-
tas mayores; procesados y condenados; y personas privadas
de libertad por razones civiles y por razones penales. En los
casos de privación de libertad de los solicitantes de asilo o
refugio, y en otros casos similares, los niños y niñas no deberán
ser separados de sus padres. Los solicitantes de asilo o refugio
y las personas privadas de libertad a causa de infracción de las
disposiciones sobre migración no deberán estar privados de
libertad en establecimientos destinados a personas condena-
das o acusadas por infracciones penales.

En ningún caso la separación de las personas privadas de li-


bertad por categorías será utilizada para justificar la discrimi-
nación, la imposición de torturas, tratos o penas crueles, inhu-
manos o degradantes, o condiciones de privación de libertad
más rigurosas o menos adecuadas a un determinado grupo de
personas. Los mismos criterios deberán ser observados duran-
te el traslado de las personas privadas de libertad.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
108 inhumanos y/o degradantes

PRINCIPIOS RELATIVOS
A LOS SISTEMAS DE PRIVACIÓN DE LIBERTAD

Principio XX: Personal de los lugares de privación de libertad

El personal que tenga bajo su responsabilidad la dirección,


custodia, tratamiento, traslado, disciplina y vigilancia de per-
sonas privadas de libertad, deberá ajustarse, en todo momen-
to y circunstancia, al respeto a los derechos humanos de las
personas privadas de libertad y de sus familiares.

El personal deberá ser seleccionado cuidadosamente, te-


niendo en cuenta su integridad ética y moral, sensibilidad a
la diversidad cultural y a las cuestiones de género, capacidad
profesional, adecuación personal a la función, y sentido de
responsabilidad.

Se garantizará que el personal esté integrado por empleados y


funcionarios idóneos, de uno y otro sexo, preferentemente con
condición de servidores públicos y de carácter civil. Como re-
gla general, se prohibirá que miembros de la Policía o de las
Fuerzas Armadas ejerzan funciones de custodia directa en los
establecimientos de las personas privadas de libertad, con la
excepción de las instalaciones policiales o militares.

Los lugares de privación de libertad para mujeres, o las seccio-


nes de mujeres en los establecimientos mixtos, estarán bajo la
dirección de personal femenino. La vigilancia y custodia de las
mujeres privadas de libertad será ejercida exclusivamente por
personal del sexo femenino, sin perjuicio de que funcionarios
con otras capacidades o de otras disciplinas, tales como mé-
dicos, profesionales de enseñanza o personal administrativo,
puedan ser del sexo masculino.

Se dispondrá en los lugares de privación de libertad de perso-


nal calificado y suficiente para garantizar la seguridad, vigilan-
cia, custodia, y para atender las necesidades médicas, psicoló-
gicas, educativas, laborales y de otra índole.
Principios y Buenas Prácticas sobre la Protección de las Personas
Privadas de Libertad en las Américas 109

Se asignará al personal de los lugares de privación de liber-


tad los recursos y el equipo necesarios para que puedan des-
empeñar su trabajo en las condiciones adecuadas, incluyendo
una remuneración justa y apropiada, y condiciones dignas de
alojamiento y servicios básicos apropiados.

El personal de los lugares de privación de libertad recibi-


rá instrucción inicial y capacitación periódica especializada,
con énfasis en el carácter social de la función. La formación
de personal deberá incluir, por lo menos, capacitación sobre
derechos humanos; sobre derechos, deberes y prohibiciones
en el ejercicio de sus funciones; y sobre los principios y reglas
nacionales e internacionales relativos al uso de la fuerza, armas
de fuego, así como sobre contención física. Para tales fines, los
Estados Miembros de la Organización de los Estados America-
nos promoverán la creación y el funcionamiento de programas
de entrenamiento y de enseñanza especializada, contando con
la participación y cooperación de instituciones de la sociedad
y de la empresa privada.

Principio XXI: Registros corporales, inspección de instalaciones


y otras medidas

Los registros corporales, la inspección de instalaciones y las


medidas de organización de los lugares de privación de liber-
tad, cuando sean procedentes de conformidad con la ley, de-
berán obedecer a los criterios de necesidad, razonabilidad y
proporcionalidad.

Los registros corporales a las personas privadas de libertad y a


los visitantes de los lugares de privación de libertad se practi-
carán en condiciones sanitarias adecuadas, por personal cali-
ficado del mismo sexo, y deberán ser compatibles con la dig-
nidad humana y con el respeto a los derechos fundamentales.
Para ello, los Estados Miembros utilizarán medios alternativos
que tomen en consideración procedimientos y equipo tecno-
lógico u otros métodos apropiados.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
110 inhumanos y/o degradantes

Los registros intrusivos vaginales y anales serán prohibidos por


la ley.

Las inspecciones o registros practicados al interior de las uni-


dades e instalaciones de los lugares de privación de libertad,
deberán realizarse por autoridad competente, conforme a un
debido procedimiento y con respeto a los derechos de las per-
sonas privadas de libertad.

Principio XXII: Régimen disciplinario

1. Sanciones disciplinarias:
Las sanciones disciplinarias que se adopten en los lugares de
privación de libertad, así como los procedimientos discipli-
narios, deberán estar sujetas a control judicial y estar previa-
mente establecidas en las leyes, y no podrán contravenir las
normas del derecho internacional de los derechos humanos.

2. Debido proceso legal:


La determinación de las sanciones o medidas disciplinarias y el
control de su ejecución estarán a cargo de autoridades com-
petentes, quienes actuarán en toda circunstancia conforme a
los principios del debido proceso legal, respetando los dere-
chos humanos y las garantías básicas de las personas privadas
de libertad, reconocidas por el derecho internacional de los
derechos humanos.

3. Medidas de aislamiento:
Se prohibirá, por disposición de la ley, las medidas o sanciones
de aislamiento en celdas de castigo.

Estarán estrictamente prohibidas las medidas de aislamiento de


las mujeres embarazadas; de las madres que conviven con sus
hijos al interior de los establecimientos de privación de libertad;
y de los niños y niñas privados de libertad.

El aislamiento sólo se permitirá como una medida estrictamen-


te limitada en el tiempo y como un último recurso, cuando se
demuestre que sea necesaria para salvaguardar intereses le-
Principios y Buenas Prácticas sobre la Protección de las Personas
Privadas de Libertad en las Américas 111

gítimos relativos a la seguridad interna de los establecimien-


tos, y para proteger derechos fundamentales, como la vida e
integridad de las mismas personas privadas de libertad o del
personal de dichas instituciones.

En todo caso, las órdenes de aislamiento serán autorizadas


por autoridad competente y estarán sujetas al control judicial,
ya que su prolongación y aplicación inadecuada e innecesaria
constituiría actos de tortura, o tratos o penas crueles, inhuma-
nos o degradantes.

En caso de aislamiento involuntario de personas con discapa-


cidad mental se garantizará, además, que la medida sea au-
torizada por un médico competente; practicada de acuerdo
con procedimientos oficialmente establecidos; consignada
en el registro médico individual del paciente; y notificada in-
mediatamente a sus familiares o representantes legales. Las
personas con discapacidad mental sometidas a dicha medida
estarán bajo cuidado y supervisión permanente de personal
médico calificado.

4. Prohibición de sanciones colectivas:


Se prohibirá por disposición de la ley la aplicación de sancio-
nes colectivas.
5. Competencia disciplinaria:
No se permitirá que las personas privadas de libertad tengan
bajo su responsabilidad la ejecución de medidas disciplina-
rias, o la realización de actividades de custodia y vigilancia, sin
perjuicio de que puedan participar en actividades educativas,
religiosas, deportivas u otras similares, con participación de la
comunidad, de organizaciones no gubernamentales y de otras
instituciones privadas.

Principio XXIII: Medidas para combatir la violencia y las situa-


ciones de emergencia

1. Medidas de prevención:
De acuerdo con el derecho internacional de los derechos
humanos, se adoptarán medidas apropiadas y eficaces para
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
112 inhumanos y/o degradantes

prevenir todo tipo de violencia entre las personas privadas de


libertad, y entre éstas y el personal de los establecimientos.

Para tales fines, se podrán adoptar, entre otras, las siguientes


medidas:

a) Separar adecuadamente las diferentes categorías de per-


sonas, conforme a los criterios establecidos en el presente
documento.

b) Asegurar la capacitación y formación continua y apropiada


del personal.

c) Incrementar el personal destinado a la seguridad y vigilan-


cia interior, y establecer patrones de vigilancia continua al
interior de los establecimientos.

d) Evitar de manera efectiva el ingreso de armas, drogas, alco-


hol y de otras sustancias u objetos prohibidos por la ley, a
través de registros e inspecciones periódicas, y la utilización
de medios tecnológicos u otros métodos apropiados, inclu-
yendo la requisa al propio personal.

e) Establecer mecanismos de alerta temprana para prevenir


las crisis o emergencias.

f) Promover la mediación y la resolución pacífica de conflic-


tos internos.

g) Evitar y combatir todo tipo de abusos de autoridad y actos


de corrupción; y

h) Erradicar la impunidad, investigando y sancionando todo


tipo de hechos de violencia y de corrupción, conforme a la
ley.

2. Criterios para el uso de la fuerza y de armas:


El personal de los lugares de privación de libertad no emplea-
rá la fuerza y otros medios coercitivos, salvo excepcionalmen-
te, de manera proporcionada, en casos de gravedad, urgencia
Principios y Buenas Prácticas sobre la Protección de las Personas
Privadas de Libertad en las Américas 113

y necesidad, como último recurso después de haber agotado


previamente las demás vías disponibles, y por el tiempo y en la
medida indispensables para garantizar la seguridad, el orden
interno, la protección de los derechos fundamentales de la po-
blación privada de libertad, del personal o de las visitas.

Se prohibirá al personal el uso de armas de fuego u otro tipo


de armas letales al interior de los lugares de privación de liber-
tad, salvo cuando sea estrictamente inevitable para proteger la
vida de las personas.

En toda circunstancia, el uso de la fuerza y de armas de fuego


o de cualquier otro medio o método utilizado en casos de vio-
lencia o situaciones de emergencia, será objeto de supervisión
de autoridad competente.

3. Investigación y sanción:
Los Estados Miembros de la Organización de los Estados
Americanos realizarán investigaciones serias, exhaustivas, im-
parciales y ágiles sobre todo tipo de actos de violencia o si-
tuaciones de emergencia ocurridas al interior de los lugares
de privación de libertad, con el fin de esclarecer sus causas,
individualizar a los responsables e imponer las sanciones lega-
les correspondientes.

Se tomarán medidas apropiadas y se harán todos los esfuerzos


posibles para evitar la repetición de tales hechos al interior de
los establecimientos de privación de libertad.

Principio XXIV: Inspecciones institucionales

De conformidad con la legislación nacional y el derecho inter-


nacional se podrán practicar visitas e inspecciones periódicas
en los lugares de privación de libertad, por parte de institu-
ciones y organizaciones nacionales e internacionales, a fin de
verificar, en todo momento y circunstancia, las condiciones de
privación de libertad y el respeto de los derechos humanos.

Al practicarse las inspecciones se permitirá y garantizará, entre


otros, el acceso a todas las instalaciones de los lugares de pri-
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
114 inhumanos y/o degradantes

vación de libertad; el acceso a la información y documentación


relacionada con el establecimiento y las personas privadas de
libertad; y la posibilidad de entrevistar en privado y de manera
confidencial a las personas privadas de libertad y al personal.

En toda circunstancia se respetará el mandato de la Comisión


Interamericana de Derechos Humanos y de sus Relatorías, en
particular la Relatoría sobre los Derechos de las Personas Pri-
vadas de Libertad, a fin de que puedan verificar el respeto de
la dignidad y de los derechos y garantías fundamentales de las
personas privadas de libertad, en los Estados Miembros de la
Organización de los Estados Americanos.

Estas disposiciones no afectarán a las obligaciones de los Esta-


dos Partes en virtud de los cuatro Convenios de Ginebra de 12
de agosto de 1949 y sus Protocolos adicionales de 8 de junio
de 1977 o la posibilidad abierta a cualquier Estado Parte de
autorizar al Comité Internacional de la Cruz Roja a visitar los lu-
gares de detención en situaciones no cubiertas por el derecho
internacional humanitario.

Principio XXV: Interpretación

Con el fin de respetar y garantizar plenamente los derechos y


las libertades fundamentales reconocidas por el sistema inte-
ramericano, los Estados Miembros de la Organización de los
Estados Americanos deberán interpretar extensivamente las
normas de derechos humanos, de tal forma que se aplique en
toda circunstancia las cláusulas más favorables a las personas
privadas de libertad.

Lo establecido en el presente documento no se interpretará


como limitación, suspensión o restricción de los derechos y ga-
rantías de las personas privadas de libertad, reconocidos en el
derecho interno e internacional, so pretexto de que este docu-
mento no los contempla o los contempla en menos grado.
Estatuto de Roma de la
Corte Penal Internacional
Aprobado el 17 de julio de 1998 por la Conferencia
Diplomática de Naciones Unidas y ratificado por
Guatemala el 12 de abril de 2012.
En vigencia desde el 1 de julio de 2002.
Estatuto de Roma de la
Corte Penal Internacional

Aprobado el 17 de julio de 1998 por la Conferencia


Diplomática de Naciones Unidas y ratificado por Guatemala
el 12 de abril de 2012.
En vigencia desde el 1 de julio de 2002.

Preámbulo:

Los Estados Partes en el presente Estatuto

Conscientes: De que todos los pueblos están unidos por es-


trechos lazos y sus culturas configuran un patrimonio común
y observando con preocupación que este delicado mosaico
puede romperse en cualquier momento.

Teniendo: Presente que, en este siglo, millones de niños, mu-


jeres y hombres han sido víctimas de atrocidades que desafían
la imaginación y conmueven profundamente la conciencia de
la humanidad,

Reconociendo: Que esos graves crímenes constituyen una ame-


naza para la paz, la seguridad y el bienestar de la humanidad.

Afirmando: Que los crímenes más graves de trascendencia para


la comunidad internacional en su conjunto no deben quedar sin
castigo y que, a tal fin, hay que adoptar medidas en el plano na-
cional e intensificar la cooperación internacional para asegurar
que sean efectivamente sometidos a la acción de la justicia.

Decididos: A poner fin a la impunidad de los autores de esos


crímenes y a contribuir así a la prevención de nuevos crímenes.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
118 inhumanos y/o degradantes

Recordando: Que es deber de todo Estado ejercer su jurisdicción


penal contra los responsables de crímenes internacionales,

Reafirmando: Los Propósitos y Principios de la Carta de las


Naciones Unidas y, en particular, que los Estados se abstendrán
de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad
territorial o la independencia política de cualquier Estado o en
cualquier otra forma incompatible con los propósitos de las
Naciones Unidas.

Destacando: En este contexto, que nada de lo dispuesto en


el presente Estatuto deberá entenderse en el sentido de que
autorice a un Estado Parte a intervenir en una situación de con-
flicto armado o en los asuntos internos de otro Estado,

Decididos: A los efectos de la consecución de esos fines y en


interés de las generaciones presentes y futuras, a establecer
una Corte Penal Internacional de carácter permanente,
independiente y vinculada con el sistema de las Naciones Unidas
que tenga competencia sobre los crímenes más graves de
trascendencia para la comunidad internacional en su conjunto,

Destacando: Que la Corte Penal Internacional establecida


en virtud del presente Estatuto será complementaria de las
jurisdicciones penales nacionales.

Decididos: A garantizar que la justicia internacional sea


respetada y puesta en práctica en forma duradera.

Han convenido en lo siguiente:

PARTE I
Del Establecimiento de la Corte

Artículo 1: La Corte:
Se instituye por el presente una Corte Penal Internacional (“la
Corte”). La Corte será una institución permanente, estará fa-
cultada para ejercer su jurisdicción sobre personas respecto
de los crímenes más graves de trascendencia internacional
de conformidad con el presente Estatuto y tendrá carácter
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 119

complementario de las jurisdicciones penales nacionales. La


competencia y el funcionamiento de la Corte se regirán por las
disposiciones del presente Estatuto.

Artículo 2: Relación de la Corte con las Naciones Unidas:


La Corte estará vinculada con las Naciones Unidas por un
acuerdo que deberá aprobar la Asamblea de los Estados Par-
tes en el presente Estatuto y concluir luego el Presidente de la
Corte en nombre de ésta.

Artículo 3: Sede de la Corte:


1. La sede de la Corte estará en La Haya, Países Bajos (“el
Estado anfitrión”).

2. La Corte concertará con el Estado anfitrión un acuerdo re-


lativo a la sede que deberá aprobar la Asamblea de los
Estados Partes y concluir luego el Presidente de la Corte
en nombre de ésta.

3. La Corte podrá celebrar sesiones en otro lugar cuando lo


considere conveniente, de conformidad con lo dispuesto
en el presente Estatuto.

Artículo 4: Condición jurídica y atribuciones de la Corte:


1. La Corte tendrá personalidad jurídica internacional. Ten-
drá también la capacidad jurídica que sea necesaria para
el desempeño de sus funciones y la realización de sus
propósitos.

2. La Corte podrá ejercer sus funciones y atribuciones de


conformidad con lo dispuesto en el presente Estatuto en
el territorio de cualquier Estado Parte y, por acuerdo espe-
cial, en el territorio de cualquier otro Estado.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
120 inhumanos y/o degradantes

PARTE II
De la Competencia, la Admisibilidad y
el Derecho Aplicable

Artículo 5: Crímenes de la competencia de la Corte:


1. La competencia de la Corte se limitará a los crímenes más
graves de trascendencia para la comunidad internacional
en su conjunto. La Corte tendrá competencia, de
conformidad con el presente Estatuto, respecto de los
siguientes crímenes:
a) El crimen de genocidio.
b) Los crímenes de lesa humanidad.
c) Los crímenes de guerra.
d) El crimen de agresión.

2. La Corte ejercerá competencia respecto del crimen de


agresión una vez que se apruebe una disposición de con-
formidad con los artículos 121 y 123 en que se defina el
crimen y se enuncien las condiciones en las cuales lo hará.
Esa disposición será compatible con las disposiciones per-
tinentes de la Carta de las Naciones Unidas.

Artículo 6 Genocidio:
A los efectos del presente Estatuto, se entenderá por “genoci-
dio” cualquiera de los actos mencionados a continuación, per-
petrados con la intención de destruir total o parcialmente a un
grupo nacional, étnico, racial o religioso como tal:

a) Matanza de miembros del grupo.

b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miem-


bros del grupo.

c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de exis-


tencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o
parcial.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 121

d) Medidas destinadas a impedir nacimientos en el seno del


grupo.

e) Traslado por la fuerza de niños del grupo a otro grupo.

Artículo 7: Crímenes de lesa humanidad:


1. A los efectos del presente Estatuto, se entenderá por
“crimen de lesa humanidad” cualquiera de los actos si-
guientes cuando se cometa como parte de un ataque ge-
neralizado o sistemático contra una población civil y con
conocimiento de dicho ataque:
a) Asesinato.
b) Exterminio.
c) Esclavitud.
d) Deportación o traslado forzoso de población.
e) Encarcelación u otra privación grave de la libertad físi-
ca en violación de normas fundamentales de derecho
internacional.
f) Tortura.
g) Violación, esclavitud sexual, prostitución forzada, em-
barazo forzado, esterilización forzada o cualquier otra
forma de violencia sexual de gravedad comparable.
h) Persecución de un grupo o colectividad con identidad
propia fundada en motivos políticos, raciales, naciona-
les, étnicos, culturales, religiosos, de género definido
en el párrafo 3, u otros motivos universalmente reco-
nocidos como inaceptables con arreglo al derecho in-
ternacional, en conexión con cualquier acto menciona-
do en el presente párrafo o con cualquier crimen de la
competencia de la Corte.
i) Desaparición forzada de personas.
j) El crimen de apartheid.
k) Otros actos inhumanos de carácter similar que causen
intencionalmente grandes sufrimientos o atenten
gravemente contra la integridad física o la salud
mental o física.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
122 inhumanos y/o degradantes

2. A los efectos del párrafo 1:


a) Por “ataque contra una población civil” se entenderá
una línea de conducta que implique la comisión múl-
tiple de actos mencionados en el párrafo 1 contra una
población civil, de conformidad con la política de un
Estado o de una organización de cometer ese ataque
o para promover esa política.
b) El “exterminio” comprenderá la imposición intencio-
nal de condiciones de vida, entre otras, la privación
del acceso a alimentos o medicinas, entre otras, en-
caminadas a causar la destrucción de parte de una
población.
c) Por “esclavitud” se entenderá el ejercicio de los atri-
butos del derecho de propiedad sobre una persona, o
de algunos de ellos, incluido el ejercicio de esos atri-
butos en el tráfico de personas, en particular mujeres y
niños.
d) Por “deportación o traslado forzoso de población” se
entenderá el desplazamiento forzoso de las personas
afectadas, por expulsión u otros actos coactivos, de la
zona en que estén legítimamente presentes, sin moti-
vos autorizados por el derecho internacional.
e) Por “tortura” se entenderá causar intencionalmente
dolor o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales,
a una persona que el acusado tenga bajo su custodia
o control; sin embargo, no se entenderá por tortura
el dolor o los sufrimientos que se deriven únicamente
de sanciones lícitas o que sean consecuencia normal o
fortuita de ellas.
f) Por “embarazo forzado” se entenderá el confinamien-
to ilícito de una mujer a la que se ha dejado emba-
razada por la fuerza, con la intención de modificar la
composición étnica de una población o de cometer
otras violaciones graves del derecho internacional. En
modo alguno se entenderá que esta definición afecta
a las normas de derecho interno relativas al embarazo.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 123

g) Por “persecución” se entenderá la privación intencio-


nal y grave de derechos fundamentales en contraven-
ción del derecho internacional en razón de la identi-
dad del grupo o de la colectividad.
h) Por “el crimen de apartheid” se entenderán los actos
inhumanos de carácter similar a los mencionados en el
párrafo 1 cometidos en el contexto de un régimen ins-
titucionalizado de opresión y dominación sistemáticas
de un grupo racial sobre uno o más grupos raciales y
con la intención de mantener ese régimen.
i) Por “desaparición forzada de personas” se entenderá
la aprehensión, la detención o el secuestro de perso-
nas por un Estado o una organización política, o con
su autorización, apoyo o aquiescencia, seguido de la
negativa a admitir tal privación de libertad o dar infor-
mación sobre la suerte o el paradero de esas perso-
nas, con la intención de dejarlas fuera del amparo de
la ley por un período prolongado.

3. A los efectos del presente Estatuto se entenderá que el


término “género” se refiere a los dos sexos, masculino y
femenino, en el contexto de la sociedad. El término “gé-
nero” no tendrá más acepción que la que antecede.

Artículo 8: Crímenes de guerra:


1. La Corte tendrá competencia respecto de los crímenes de
guerra en particular cuando se cometan como parte de un
plan o política o como parte de la comisión en gran escala
de tales crímenes.

2. A los efectos del presente Estatuto, se entiende por “crí-


menes de guerra”:
a) Infracciones graves de los Convenios de Ginebra de 12
de agosto de 1949, a saber, cualquiera de los siguientes
actos contra personas o bienes protegidos por las dis-
posiciones del Convenio de Ginebra pertinente:
i. El homicidio intencional.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
124 inhumanos y/o degradantes

ii. La tortura o los tratos inhumanos, incluidos los ex-


perimentos biológicos.
iii. El hecho de causar deliberadamente grandes su-
frimientos o de atentar gravemente contra la inte-
gridad física o la salud.
iv. La destrucción y la apropiación de bienes, no jus-
tificadas por necesidades militares, y efectuadas a
gran escala, ilícita y arbitrariamente.
v. El hecho de forzar a un prisionero de guerra o a
otra persona protegida a servir en las fuerzas de
una Potencia enemiga.
vi. El hecho de privar deliberadamente a un prisio-
nero de guerra o a otra persona protegida de su
derecho a ser juzgado legítima e imparcialmente.
vii. La deportación o el traslado ilegal, la detención
ilegal.
viii. La toma de rehenes.
b) Otras violaciones graves de las leyes y usos aplicables
en los conflictos armados internacionales dentro del
marco establecido de derecho internacional, a saber,
cualquiera de los actos siguientes:
i. Dirigir intencionalmente ataques contra la pobla-
ción civil en cuanto tal o contra personas civiles que
no participen directamente en las hostilidades.
ii. Dirigir intencionalmente ataques contra bienes
civiles, es decir, bienes que no son objetivos
militares.
iii. Dirigir intencionalmente ataques contra personal,
instalaciones, material, unidades o vehículos par-
ticipantes en una misión de mantenimiento de la
paz o de asistencia humanitaria de conformidad
con la Carta de las Naciones Unidas, siempre que
tengan derecho a la protección otorgada a civiles
o bienes civiles con arreglo al derecho internacio-
nal de los conflictos armados.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 125

iv. Lanzar un ataque intencionalmente, a sabiendas


de que causará pérdidas incidentales de vidas,
lesiones a civiles o daños a bienes de carácter ci-
vil o daños extensos, duraderos y graves al medio
ambiente natural que serían manifiestamente ex-
cesivos en relación con la ventaja militar concreta
y directa de conjunto que se prevea.
v. Atacar o bombardear, por cualquier medio, ciu-
dades, aldeas, viviendas o edificios que no estén
defendidos y que no sean objetivos militares.
vi. Causar la muerte o lesiones a un combatiente que
haya depuesto las armas o que, al no tener medios
para defenderse, se haya rendido a discreción.
vii. Utilizar de modo indebido la bandera blanca,
la bandera nacional o las insignias militares o el
uniforme del enemigo o de las Naciones Unidas, así
como los emblemas distintivos de los Convenios de
Ginebra, y causar así la muerte o lesiones graves.
viii. El traslado, directa o indirectamente, por la Poten-
cia ocupante de parte de su población civil al terri-
torio que ocupa o la deportación o el traslado de
la totalidad o parte de la población del territorio
ocupado, dentro o fuera de ese territorio.
ix. Dirigir intencionalmente ataques contra edificios
dedicados a la religión, la instrucción, las artes,
las ciencias o la beneficencia, los monumentos
históricos, los hospitales y los lugares en que se
agrupa a enfermos y heridos, siempre que no
sean objetivos militares.
x. Someter a personas que estén en poder de una
parte adversa a mutilaciones físicas o a experi-
mentos médicos o científicos de cualquier tipo
que no estén justificados en razón de un trata-
miento médico, dental u hospitalario, ni se lleven
a cabo en su interés, y que causen la muerte o
pongan gravemente en peligro su salud.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
126 inhumanos y/o degradantes

xi. Matar o herir a traición a personas pertenecientes


a la nación o al ejército enemigo.
xii. Declarar que no se dará cuartel.
xiii. Destruir o apoderarse de bienes del enemigo, a
menos que las necesidades de la guerra lo hagan
imperativo.
xiv. Declarar abolidos, suspendidos o inadmisibles
ante un tribunal los derechos y acciones de los
nacionales de la parte enemiga.
xv. Obligar a los nacionales de la parte enemiga a
participar en operaciones bélicas dirigidas contra
su propio país, aunque hubieran estado al servicio
del beligerante antes del inicio de la guerra.
xvi. Saquear una ciudad o una plaza, incluso cuando
es tomada por asalto.
xvii. Emplear veneno o armas envenenadas.
xviii. Emplear gases asfixiantes, tóxicos o similares o
cualquier líquido, material o dispositivo análogos.
xix. Emplear balas que se ensanchan o aplasten fá-
cilmente en el cuerpo humano, como balas de
camisa dura que no recubra totalmente la parte
interior o que tenga incisiones.
xx. Emplear armas, proyectiles, materiales y méto-
dos de guerra que, por su propia naturaleza, cau-
sen daños superfluos o sufrimientos innecesarios
o surtan efectos indiscriminados en violación del
derecho internacional de los conflictos armados,
a condición de que esas armas o esos proyecti-
les, materiales o métodos de guerra, sean objeto
de una prohibición completa y estén incluidos en
un anexo del presente Estatuto en virtud de una
enmienda aprobada de conformidad con las dis-
posiciones que, sobre el particular, figuran en los
artículos 121 y 123.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 127

xxi. Cometer atentados contra la dignidad per-


sonal, especialmente los tratos humillantes y
degradantes.
xxii. Cometer actos de violación, esclavitud sexual,
prostitución forzada, embarazo forzado, defini-
do en el apartado f) del párrafo 2 del artículo 7,
esterilización forzada y cualquier otra forma de
violencia sexual que también constituya una in-
fracción grave de los Convenios de Ginebra.
xxiii. Utilizar la presencia de una persona civil u otra
persona protegida para poner ciertos puntos, zo-
nas o fuerzas militares a cubierto de operaciones
militares.
xxiv. Dirigir intencionalmente ataques contra edificios,
material, unidades y medios de transporte sanita-
rios, y contra personal que utilice los emblemas
distintivos de los Convenios de Ginebra de con-
formidad con el derecho internacional.
xxv. Hacer padecer intencionalmente hambre a la
población civil como método de hacer la guerra,
privándola de los objetos indispensables para
su supervivencia, incluido el hecho de obstaculi-
zar intencionalmente los suministros de socorro
de conformidad con los Convenios de Ginebra.
xxvi. Reclutar o alistar a niños menores de 15 años en
las fuerzas armadas nacionales o utilizarlos para
participar activamente en las hostilidades.
c) En caso de conflicto armado que no sea de índole in-
ternacional, las violaciones graves del artículo 3 común
a los cuatro Convenios de Ginebra de 12 de agosto de
1949, a saber, cualquiera de los siguientes actos cometi-
dos contra personas que no participen directamente en
las hostilidades, incluidos los miembros de las fuerzas
armadas que hayan depuesto las armas y las personas
puestas fuera de combate por enfermedad, herida, de-
tención o por cualquier otra causa:
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
128 inhumanos y/o degradantes

i. Los atentados contra la vida y la integridad cor-


poral, especialmente el homicidio en todas sus
formas, las mutilaciones, los tratos crueles y la
tortura.
ii. Los atentados contra la dignidad personal, espe-
cialmente los tratos humillantes y degradantes.
iii. La toma de rehenes.
iv. Las condenas dictadas y las ejecuciones sin previo
juicio ante un tribunal regularmente constituido,
con todas las garantías judiciales generalmente
reconocidas como indispensables.
d) El párrafo 2 c) del presente artículo se aplica a los con-
flictos armados que no son de índole internacional, y
por consiguiente, no se aplica a las situaciones de ten-
siones internas y de disturbios interiores, tales como
los motines, los actos esporádicos y aislados de violen-
cia u otros actos análogos.
e) Otras violaciones graves de las leyes y los usos apli-
cables en los conflictos armados que no sean de ín-
dole internacional, dentro del marco establecido
de derecho internacional, a saber, cualquiera de los
actos siguientes:
i. Dirigir intencionalmente ataques contra la pobla-
ción civil como tal o contra civiles que no partici-
pen directamente en las hostilidades.
ii. Dirigir intencionalmente ataques contra edificios,
material, unidades y medios de transporte sanita-
rios y contra el personal que utilicen los emblemas
distintivos de los Convenios de Ginebra de confor-
midad con el derecho internacional.
iii. Dirigir intencionalmente ataques contra personal,
instalaciones, material, unidades o vehículos par-
ticipantes en una misión de mantenimiento de la
paz o de asistencia humanitaria de conformidad
con la Carta de las Naciones Unidas, siempre que
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 129

tengan derecho a la protección otorgada a civiles


o bienes civiles con arreglo al derecho internacio-
nal de los conflictos armados.
iv. Dirigir intencionalmente ataques contra edificios
dedicados a la religión, la educación, las artes, las
ciencias o la beneficencia, los monumentos his-
tóricos, los hospitales y otros lugares en que se
agrupa a enfermos y heridos, a condición de que
no sean objetivos militares.
v. Saquear una ciudad o plaza, incluso cuando es
tomada por asalto.
vi. Cometer actos de violación, esclavitud sexual,
prostitución forzada, embarazo forzado, defi-
nido en el apartado f) del párrafo 2 del artículo
7, esterilización forzada o cualquier otra forma
de violencia sexual que constituya también una
violación grave del artículo 3 común a los cuatro
Convenios de Ginebra.
vii. Reclutar o alistar niños menores de 15 años en las
fuerzas armadas o grupos o utilizarlos para parti-
cipar activamente en hostilidades.
viii. Ordenar el desplazamiento de la población civil
por razones relacionadas con el conflicto, a me-
nos que así lo exija la seguridad de los civiles de
que se trate o por razones militares imperativas;
ix. Matar o herir a traición a un combatiente adversario.
x. Declarar que no se dará cuartel.
xi. Someter a las personas que estén en poder de
otra parte en el conflicto a mutilaciones físicas
o a experimentos médicos o científicos de cual-
quier tipo que no estén justificados en razón del
tratamiento médico, dental u hospitalario de la
persona de que se trate ni se lleven a cabo en
su interés, y que provoquen la muerte o pongan
gravemente en peligro su salud.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
130 inhumanos y/o degradantes

xii. Destruir o apoderarse de bienes de un adversa-


rio, a menos que las necesidades del conflicto lo
hagan imperativo.
f) El párrafo 2 e) del presente artículo se aplica a los con-
flictos armados que no son de índole internacional, y,
por consiguiente, no se aplica a las situaciones de ten-
siones internas y de disturbios interiores, tales como
los motines, los actos esporádicos y aislados de vio-
lencia u otros actos análogos. Se aplica a los conflictos
armados que tienen lugar en el territorio de un Estado
cuando existe un conflicto armado prolongado entre
las autoridades gubernamentales y grupos armados
organizados o entre tales grupos.

3. Nada de lo dispuesto en los párrafos 2 c) y e) afectará a


la responsabilidad que incumbe a todo gobierno de man-
tener o restablecer el orden público en el Estado o de
defender la unidad e integridad territorial del Estado por
cualquier medio legítimo.

Artículo 8 bis1: Crimen de agresión:


1. A los efectos del presente Estatuto, una persona comete
un “crimen de agresión” cuando, estando en condiciones
de controlar o dirigir efectivamente la acción política o mi-
litar de un Estado, dicha persona planifica, prepara, inicia
o realiza un acto de agresión que por sus características,
gravedad y escala constituya una violación manifiesta de la
Carta de las Naciones Unidas.

2. A los efectos del párrafo 1, por “acto de agresión” se en-


tenderá el uso de la fuerza armada por un Estado contra la
soberanía, la integridad territorial o la independencia polí-
tica de otro Estado, o en cualquier otra forma incompatible
con la Carta de las Naciones Unidas. De conformidad con
la resolución 3314 (XXIX) de la Asamblea General de las
Naciones Unidas, de 14 de diciembre de 1974, cualquiera
de los actos siguientes, independientemente de que haya

1 Insertado mediante la resolución RC/Res.6, anexo I, de 11 de junio de 2010.


Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 131

o no declaración de guerra, se caracterizará como acto de


agresión:
a) La invasión o el ataque por las fuerzas armadas de un
Estado del territorio de otro Estado, o toda ocupación
militar, aún temporal, que resulte de dicha invasión o
ataque, o toda anexión, mediante el uso de la fuerza,
del territorio de otro Estado o de parte de él.
b) El bombardeo, por las fuerzas armadas de un Estado, del
territorio de otro Estado, o el empleo de cualesquiera
armas por un Estado contra el territorio de otro Estado.
c) El bloqueo de los puertos o de las costas de un Estado
por las fuerzas armadas de otro Estado.
d) El ataque por las fuerzas armadas de un Estado contra
las fuerzas armadas terrestres, navales o aéreas de otro
Estado, o contra su flota mercante o aérea.
e) La utilización de fuerzas armadas de un Estado, que
se encuentran en el territorio de otro Estado con el
acuerdo del Estado receptor, en violación de las condi-
ciones establecidas en el acuerdo o toda prolongación
de su presencia en dicho territorio después de termi-
nado el acuerdo.
f) La acción de un Estado que permite que su territorio,
que ha puesto a disposición de otro Estado, sea uti-
lizado por ese otro Estado para perpetrar un acto de
agresión contra un tercer Estado.
g) El envío por un Estado, o en su nombre, de bandas ar-
madas, grupos irregulares o mercenarios que lleven a
cabo actos de fuerza armada contra otro Estado de tal
gravedad que sean equiparables a los actos antes enu-
merados, o su sustancial participación en dichos actos.

Artículo 9: Elementos de los crímenes:


1. Los Elementos de los crímenes, que ayudarán a la Corte a
interpretar y aplicar los artículos 6, 7 y 8 del presente Esta-
tuto, serán aprobados por una mayoría de dos tercios de
los miembros de la Asamblea de los Estados Partes.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
132 inhumanos y/o degradantes

2. Podrán proponer enmiendas a los Elementos de los crímenes:


a) Cualquier Estado Parte.
b) Los magistrados, por mayoría absoluta.
c) El Fiscal.

Las enmiendas serán aprobadas por una mayoría de dos


tercios de los miembros de la Asamblea de los Estados
Partes.

3. Los Elementos de los crímenes y sus enmiendas serán


compatibles con lo dispuesto en el presente Estatuto.

Artículo 10:
Nada de lo dispuesto en la presente parte se interpretará en
el sentido de que limite o menoscabe de alguna manera las
normas existentes o en desarrollo del derecho internacional
para fines distintos del presente Estatuto.

Artículo 11: Competencia temporal:


1. La Corte tendrá competencia únicamente respecto de crí-
menes cometidos después de la entrada en vigor del pre-
sente Estatuto.

2. Si un Estado se hace Parte en el presente Estatuto después


de su entrada en vigor, la Corte podrá ejercer su competen-
cia únicamente con respecto a los crímenes cometidos des-
pués de la entrada en vigor del presente Estatuto respecto
de ese Estado, a menos que éste haya hecho una declara-
ción de conformidad con el párrafo 3 del artículo 12.

Artículo 12: Condiciones previas para el ejercicio de la


competencia:
1. El Estado que pase a ser Parte en el presente Estatuto
acepta por ello la competencia de la Corte respecto de los
crímenes a que se refiere el artículo 5.

2. En el caso de los apartados a) o c) del artículo 13, la Corte


podrá ejercer su competencia si uno o varios de los Esta-
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 133

dos siguientes son Partes en el presente Estatuto o han


aceptado la competencia de la Corte de conformidad con
el párrafo 3:
a) El Estado en cuyo territorio haya tenido lugar la con-
ducta de que se trate, o si el crimen se hubiere cometi-
do a bordo de un buque o de una aeronave, el Estado
de matrícula del buque o la aeronave.
b) El Estado del que sea nacional el acusado del crimen.

3. Si la aceptación de un Estado que no sea Parte en el pre-


sente Estatuto fuere necesaria de conformidad con el pá-
rrafo 2, dicho Estado podrá, mediante declaración depo-
sitada en poder del Secretario, consentir en que la Corte
ejerza su competencia respecto del crimen de que se tra-
te. El Estado aceptante cooperará con la Corte sin demora
ni excepción de conformidad con la Parte IX.

Artículo 13: Ejercicio de la competencia:


La Corte podrá ejercer su competencia respecto de cualquiera
de los crímenes a que se refiere el artículo 5 de conformidad
con las disposiciones del presente Estatuto si:
a) Un Estado Parte remite al Fiscal, de conformidad con el ar-
tículo 14, una situación en que parezca haberse cometido
uno o varios de esos crímenes.
b) El Consejo de Seguridad, actuando con arreglo a lo dis-
puesto en el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Uni-
das, remite al Fiscal una situación en que parezca haberse
cometido uno o varios de esos crímenes.
c) El Fiscal ha iniciado una investigación respecto de un cri-
men de ese tipo de conformidad con lo dispuesto en el
artículo 15.

Artículo 14: Remisión de una situación por un Estado Parte:


1. Todo Estado Parte podrá remitir al Fiscal una situación en que
parezca haberse cometido uno o varios crímenes de la com-
petencia de la Corte y pedir al Fiscal que investigue la situa-
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
134 inhumanos y/o degradantes

ción a los fines de determinar si se ha de acusar de la comi-


sión de tales crímenes a una o varias personas determinadas.

2. En la medida de lo posible, en la remisión se especificarán


las circunstancias pertinentes y se adjuntará la documenta-
ción justificativa de que disponga el Estado denunciante.

Artículo 15: El Fiscal:


1. El Fiscal podrá iniciar de oficio una investigación sobre la
base de información acerca de un crimen de la competen-
cia de la Corte.

2. El Fiscal analizará la veracidad de la información recibida.


Con tal fin, podrá recabar más información de los Estados,
los órganos de las Naciones Unidas, las organizaciones in-
tergubernamentales o no gubernamentales u otras fuen-
tes fidedignas que considere apropiadas y podrá recibir
testimonios escritos u orales en la sede de la Corte.

3. El Fiscal, si llegare a la conclusión de que existe fundamen-


to suficiente para abrir una investigación, presentará a la
Sala de Cuestiones Preliminares una petición de autoriza-
ción para ello, junto con la documentación justificativa que
haya reunido. Las víctimas podrán presentar observacio-
nes a la Sala de Cuestiones Preliminares, de conformidad
con las Reglas de Procedimiento y Prueba.

4. Si, tras haber examinado la petición y la documentación


que la justifique, la Sala de Cuestiones Preliminares consi-
derare que hay fundamento suficiente para abrir una inves-
tigación y que el asunto parece corresponder a la compe-
tencia de la Corte, autorizará el inicio de la investigación,
sin perjuicio de las resoluciones que pueda adoptar pos-
teriormente la Corte con respecto a su competencia y la
admisibilidad de la causa.

5. La negativa de la Sala de Cuestiones Preliminares a auto-


rizar la investigación no impedirá que el Fiscal presente
ulteriormente otra petición basada en nuevos hechos o
pruebas relacionados con la misma situación.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 135

6. Si, después del examen preliminar a que se refieren los


párrafos 1 y 2, el Fiscal llega a la conclusión de que la infor-
mación presentada no constituye fundamento suficiente
para una investigación, informará de ello a quienes la hu-
bieren presentado. Ello no impedirá que el Fiscal examine
a la luz de hechos o pruebas nuevos, otra información que
reciba en relación con la misma situación.

Artículo 151 bis: Ejercicio de la competencia respecto del cri-


men de agresión (remisión por un Estado, proprio motu)

1. La Corte podrá ejercer su competencia respecto del crimen


de agresión de conformidad con los apartados a) y c) del
artículo 13, con sujeción a las disposiciones de este artículo.

2. La Corte únicamente podrá ejercer su competencia res-


pecto de crímenes de agresión cometidos un año después
de la ratificación o aceptación de las enmiendas por treinta
Estados Partes.

3. La Corte ejercerá su competencia respecto del crimen de


agresión de conformidad con el presente artículo, a con-
dición de que se adopte una decisión después del 1º de
enero de 2017 por la misma mayoría de Estados Partes que
se requiere para la aprobación de una enmienda al Estatuto.

4. La Corte podrá, de conformidad con el artículo 12, ejercer


su competencia sobre un crimen de agresión, resultante
de un acto de agresión cometido por un Estado Parte, sal-
vo que ese Estado Parte haya declarado previamente que
no acepta esa competencia mediante el depósito de una
declaración en poder del Secretario. La retirada de esa de-
claración podrá efectuarse en cualquier momento y será
considerada por el Estado Parte en un plazo de tres años.

5. Respecto de un Estado no Parte en el presente Estatuto, la


Corte no ejercerá su competencia respecto del crimen de

1 Insertado mediante la resolución RC/Res. 6, Anexo I, de 11 de junio de 2010.


Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
136 inhumanos y/o degradantes

agresión cuando éste sea cometido por los nacionales de


ese Estado o en el territorio del mismo.

6. El Fiscal, si llegare a la conclusión de que existe funda-


mento razonable para iniciar una investigación sobre un
crimen de agresión, verificará en primer lugar si el Consejo
de Seguridad ha determinado la existencia de un acto de
agresión cometido por el Estado de que se trate. El Fiscal
notificará al Secretario General de las Naciones Unidas la
situación ante la Corte, adjuntando la documentación y
otros antecedentes que sean pertinentes.

7. Cuando el Consejo de Seguridad haya realizado dicha de-


terminación, el Fiscal podrá iniciar la investigación acerca
de un crimen de agresión.

8. Cuando no se realice dicha determinación en el plazo de


seis meses desde la fecha de notificación, el Fiscal podrá
iniciar los procedimientos de investigación respecto de un
crimen de agresión, siempre y cuando la Sección de Cues-
tiones Preliminares, de conformidad con el procedimiento
contenido en el artículo 15, haya autorizado el inicio de la
investigación sobre un crimen de agresión, y el Consejo de
Seguridad no haya decidido lo contrario de conformidad
con el artículo 16.

9. La determinación de que hubo acto de agresión realizada


por un órgano ajeno a la Corte no irá en perjuicio de las
propias conclusiones de la Corte en virtud del presente
Estatuto.

10. El presente artículo se entenderá sin perjuicio de las dispo-


siciones correspondientes al ejercicio de la competencia
respecto de otros crímenes a los que se hace referencia en
el artículo 5.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 137

Artículo 151 ter: Ejercicio de la competencia respecto del


crimen de agresión (remisión por el Consejo de Seguridad)

1. La Corte podrá ejercer su competencia respecto del cri-


men de agresión de conformidad con el apartado b) del ar-
tículo 13, con sujeción a las disposiciones de este artículo.

2. La Corte únicamente podrá ejercer su competencia res-


pecto de crímenes de agresión cometidos un año después
de la ratificación o aceptación de las enmiendas por treinta
Estados Partes.

3. La Corte ejercerá su competencia respecto del crimen


de agresión de conformidad con el presente artículo, a
condición de que se adopte una decisión después del 1º
de enero de 2017 por la misma mayoría de Estados Par-
tes que se requiere para la aprobación de una enmienda
al Estatuto.

4. La determinación de que hubo acto de agresión reali-


zada por un órgano ajeno a la Corte no irá en perjuicio
de las propias conclusiones de la Corte en virtud del
presente Estatuto.

5. El presente artículo se entenderá sin perjuicio de las dispo-


siciones correspondientes al ejercicio de la competencia
respecto de otros crímenes a los que se hace referencia en
el artículo 5.

Artículo 16: Suspensión de la investigación o el enjuiciamiento:


En caso de que el Consejo de Seguridad, de conformidad con
una resolución aprobada con arreglo a lo dispuesto en el Ca-
pítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, pida a la Corte
que suspenda por un plazo de doce meses la investigación o
el enjuiciamiento que haya iniciado, la Corte procederá a esa
suspensión; la petición podrá ser renovada por el Consejo de
Seguridad en las mismas condiciones.

1 Insertado mediante la resolución RC/Res. 6, Anexo I, de 11 de junio de 2010.


Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
138 inhumanos y/o degradantes

Artículo 17: Cuestiones de admisibilidad:


1. La Corte teniendo en cuenta el décimo párrafo del preám-
bulo y el artículo 1, resolverá la inadmisibilidad de un asun-
to cuando:
a) El asunto sea objeto de una investigación o
enjuiciamiento por un Estado que tenga jurisdicción
sobre él salvo que éste no esté dispuesto a llevar a
cabo la investigación o el enjuiciamiento o no pueda
realmente hacerlo.
b) El asunto haya sido objeto de investigación por un Es-
tado que tenga jurisdicción sobre él y éste haya deci-
dido no incoar acción penal contra la persona de que
se trate, salvo que la decisión haya obedecido a que
no esté dispuesto a llevar a cabo el enjuiciamiento o
no pueda realmente hacerlo.
c) La persona de que se trate haya sido ya enjuiciada por
la conducta a que se refiere la denuncia, y la Corte no
pueda adelantar el juicio con arreglo a lo dispuesto en
el párrafo 3 del artículo 20.
d) El asunto no sea de gravedad suficiente para justificar
la adopción de otras medidas por la Corte.

2. A fin de determinar si hay o no disposición a actuar en


un asunto determinado, la Corte examinará, teniendo en
cuenta los principios de un proceso con las debidas garan-
tías reconocidos por el derecho internacional, si se da una
o varias de las siguientes circunstancias, según el caso:
a) Que el juicio ya haya estado o esté en marcha o que la
decisión nacional haya sido adoptada con el propósito
de sustraer a la persona de que se trate de su respon-
sabilidad penal por crímenes de la competencia de la
Corte, según lo dispuesto en el artículo 5.
b) Que haya habido una demora injustificada en el juicio
que, dadas las circunstancias, sea incompatible con la
intención de hacer comparecer a la persona de que se
trate ante la justicia.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 139

c) Que el proceso no haya sido o no esté siendo sustancia-


do de manera independiente o imparcial y haya sido o
esté siendo sustanciado de forma en que, dadas las cir-
cunstancias, sea incompatible con la intención de hacer
comparecer a la persona de que se trate ante la justicia.

3. A fin de determinar la incapacidad para investigar o en-


juiciar en un asunto determinado, la Corte examinará si el
Estado, debido al colapso total o sustancial de su admi-
nistración nacional de justicia o al hecho de que carece de
ella, no puede hacer comparecer al acusado, no dispone
de las pruebas y los testimonios necesarios o no está por
otras razones en condiciones de llevar a cabo el juicio.

Artículo 18: Decisiones preliminares relativas a la admisibilidad:


1. Cuando se haya remitido a la Corte una situación en virtud
del artículo 13 a) y el Fiscal haya determinado que existen
fundamentos razonables para comenzar una investigación,
o el Fiscal inicie una investigación en virtud de los artículos
13 c) y 15, éste lo notificará a todos los Estados Partes y a
aquellos Estados que, teniendo en cuenta la información
disponible, ejercerían normalmente la jurisdicción sobre
los crímenes de que se trate. El Fiscal podrá hacer la noti-
ficación a esos Estados con carácter confidencial y, cuando
lo considere necesario a fin de proteger personas, impedir
la destrucción de pruebas o impedir la fuga de personas,
podrá limitar el alcance de la información proporcionada a
los Estados.

2. Dentro del mes siguiente a la recepción de dicha notifica-


ción, el Estado podrá informar a la Corte que está llevando
o ha llevado a cabo una investigación en relación con sus
nacionales u otras personas bajo su jurisdicción respecto
de actos criminales que puedan constituir crímenes con-
templados en el artículo 5 y a los que se refiera la infor-
mación proporcionada en la notificación a los Estados. A
petición de dicho Estado, el Fiscal se inhibirá de su com-
petencia en favor del Estado en relación con la investiga-
ción sobre las personas antes mencionadas, a menos que
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
140 inhumanos y/o degradantes

la Sala de Cuestiones Preliminares decida, a petición del


Fiscal autorizar la investigación.

3. El Fiscal podrá volver a examinar la cuestión de la inhibi-


ción de su competencia al cabo de seis meses a partir de
la fecha de la remisión o cuando se haya producido un
cambio significativo de circunstancias en vista de que el
Estado no está dispuesto a llevar a cabo la investigación o
no puede realmente hacerlo.

4. El Estado de que se trate o el Fiscal podrán apelar ante


la Sala de Apelaciones de la decisión de la Sala de Cues-
tiones Preliminares, de conformidad con el artículo 82.
La apelación podrá sustanciarse en forma sumaria.

5. Cuando el Fiscal se haya inhibido de su competencia en


relación con la investigación con arreglo a lo dispuesto en
el párrafo 2, podrá pedir al Estado de que se trate que le
informe periódicamente de la marcha de sus investigacio-
nes y del juicio ulterior. Los Estados Partes responderán a
esas peticiones sin dilaciones indebidas.

6. El Fiscal podrá, hasta que la Sala de Cuestiones Prelimi-


nares haya emitido su decisión, o en cualquier momento
si se hubiere inhibido de su competencia en virtud de
este artículo, pedir a la Sala de Cuestiones Preliminares,
con carácter excepcional, que le autorice a llevar adelan-
te las indagaciones que estime necesarias cuando exista
una oportunidad única de obtener pruebas importantes o
exista un riesgo significativo de que esas pruebas no estén
disponibles ulteriormente.

7. El Estado que haya apelado una decisión de la Sala de


Cuestiones Preliminares en virtud del presente artículo po-
drá impugnar la admisibilidad de un asunto en virtud del
artículo 19, haciendo valer hechos nuevos importantes o
un cambio significativo de las circunstancias.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 141

Artículo19: Impugnación de la competencia de la Corte de la


admisibilidad de la causa:
1. La Corte se cerciorará de ser competente en todas las cau-
sas que le sean sometidas. La Corte podrá determinar de
oficio la admisibilidad de una causa de conformidad con el
artículo 17.

2. Podrán impugnar la admisibilidad de la causa, por uno de


los motivos mencionados en el artículo 17, o impugnar la
competencia de la Corte:
a) El acusado o la persona contra la cual se haya dictado
una orden de detención o una orden de comparecen-
cia con arreglo al artículo 58.
b) Un Estado que tenga jurisdicción en la causa porque está
investigándola o enjuiciándola o lo ha hecho antes.
c) Un Estado cuya aceptación se requiera de conformi-
dad con el artículo 12.

3. El Fiscal podrá pedir a la Corte que se pronuncie sobre una


cuestión de competencia o de admisibilidad. En las actua-
ciones relativas a la competencia o la admisibilidad, po-
drán presentar asimismo observaciones a la Corte quienes
hayan remitido la situación de conformidad con el artículo
13 y las víctimas.

4. La admisibilidad de una causa o la competencia de la Cor-


te sólo podrán ser impugnadas una sola vez por cualquiera
de las personas o los Estados a que se hace referencia en
el párrafo 2. La impugnación se hará antes del juicio o a
su inicio. En circunstancias excepcionales, la Corte podrá
autorizar que la impugnación se haga más de una vez o
en una fase ulterior del juicio. Las impugnaciones a la ad-
misibilidad de una causa hechas al inicio del juicio, o pos-
teriormente con la autorización de la Corte, sólo podrán
fundarse en el párrafo 1 c) del artículo 17.

5. El Estado a que se hace referencia en los apartados b) y c)


del párrafo 2 del presente artículo hará la impugnación lo
antes posible.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
142 inhumanos y/o degradantes

6. Antes de la confirmación de los cargos, la impugnación de


la admisibilidad de una causa o de la competencia de la
Corte será asignada a la Sala de Cuestiones Preliminares.
Después de confirmados los cargos, será asignada a la
Sala de Primera Instancia. Las decisiones relativas a la
competencia o la admisibilidad podrán ser recurridas ante
la Sala de Apelaciones de conformidad con el artículo 82.

7. Si la impugnación es hecha por el Estado a que se hace


referencia en los apartados b) o c) del párrafo 2, el Fiscal
suspenderá la investigación hasta que la Corte resuelva de
conformidad con el artículo 17.

8. Hasta antes de que la Corte se pronuncie, el Fiscal podrá


pedirle autorización para:
a) Practicar las indagaciones necesarias de la índole
mencionada en el párrafo 6 del artículo 18.
b) Tomar declaración a un testigo o recibir su testimonio,
o completar la recolección y el examen de las pruebas
que hubiere iniciado antes de la impugnación.
c) Impedir, en cooperación con los Estados que corres-
ponda, que eludan la acción de la justicia personas
respecto de las cuales el Fiscal haya pedido ya una or-
den de detención en virtud del artículo 58.

9. La impugnación no afectará a la validez de ningún acto


realizado por el Fiscal, ni de ninguna orden o mandamien-
to dictado por la Corte, antes de ella.

10. Si la Corte hubiere declarado inadmisible una causa de


conformidad con el artículo 17, el Fiscal podrá pedir que
se revise esa decisión cuando se haya cerciorado cabal-
mente de que han aparecido nuevos hechos que invalidan
los motivos por los cuales la causa había sido considerada
inadmisible de conformidad con dicho artículo.

11. El Fiscal, si habida cuenta de las cuestiones a que se refiere


el artículo 17 suspende una investigación, podrá pedir que el
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 143

Estado de que se trate ponga a su disposición información


sobre las actuaciones. A petición de ese Estado, dicha infor-
mación será confidencial. El Fiscal, si decide posteriormente
abrir una investigación, notificará su decisión al Estado cuyas
actuaciones hayan dado origen a la suspensión.

Artículo 20: Cosa juzgada:


1. Salvo que en el presente Estatuto se disponga otra cosa,
nadie será procesado por la Corte en razón de conductas
constitutivas de crímenes por los cuales ya hubiere sido
condenado o absuelto por la Corte.

2. Nadie será procesado por otro tribunal en razón de uno


de los crímenes mencionados en el artículo 5 por el cual la
Corte ya le hubiere condenado o absuelto.

3. La Corte no procesará a nadie que haya sido procesado


por otro tribunal en razón de hechos también prohibidos
en virtud de los artículos 6, 7 u 8 a menos que el proceso
en el otro tribunal:
a) Obedeciera al propósito de sustraer al acusado de su
responsabilidad penal por crímenes de la competen-
cia de la Corte.
b) No hubiere sido instruido en forma independiente o
imparcial de conformidad con las debidas garantías
procesales reconocidas por el derecho internacional o
lo hubiere sido de alguna manera que, en las circuns-
tancias del caso, fuere incompatible con la intención
de someter a la persona a la acción de la justicia.

Artículo 21: Derecho aplicable:


1. La Corte aplicará:
a) En primer lugar, el presente Estatuto, los Elementos de
los crímenes y sus Reglas de Procedimiento y Prueba.
b) En segundo lugar, cuando proceda, los tratados apli-
cables, los principios y normas del derecho internacio-
nal, incluidos los principios establecidos del derecho
internacional de los conflictos armados.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
144 inhumanos y/o degradantes

c) En su defecto, los principios generales del derecho


que derive la Corte del derecho interno de los siste-
mas jurídicos del mundo, incluido, cuando proceda,
el derecho interno de los Estados que normalmente
ejercerían jurisdicción sobre el crimen, siempre que
esos principios no sean incompatibles con el presente
Estatuto ni con el derecho internacional ni las normas
y estándares internacionalmente reconocidos.

2. La Corte podrá aplicar principios y normas de derecho res-


pecto de los cuales hubiere hecho una interpretación en
decisiones anteriores.

3. La aplicación e interpretación del derecho de conformidad


con el presente artículo deberá ser compatible con los de-
rechos humanos internacionalmente reconocidos, sin dis-
tinción alguna basada en motivos como el género, defini-
do en el párrafo 3 del artículo 7, la edad, la raza, el color, la
religión o el credo, la opinión política o de otra índole, el
origen nacional, étnico o social, la posición económica, el
nacimiento u otra condición.

PARTE III
De los Principios Generales de Derecho Penal

Artículo 22: Nullum crimen sine lege:


1. Nadie será penalmente responsable de conformidad con
el presente Estatuto a menos que la conducta de que se
trate constituya, en el momento en que tiene lugar, un cri-
men de la competencia de la Corte.

2. La definición de crimen será interpretada estrictamente y


no se hará extensiva por analogía. En caso de ambigüe-
dad, será interpretada en favor de la persona objeto de
investigación, enjuiciamiento o condena.

3. Nada de lo dispuesto en el presente artículo afectará a la


tipificación de una conducta como crimen de derecho in-
ternacional independientemente del presente Estatuto.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 145

Artículo 23: Nulla poena sine lege:


Quien sea declarado culpable por la Corte únicamente podrá
ser penado de conformidad con el presente Estatuto.

Artículo 24: Irretroactividad ratione personae:


1. Nadie será penalmente responsable de conformidad con
el presente Estatuto por una conducta anterior a su entra-
da en vigor.

2. De modificarse el derecho aplicable a una causa antes de


que se dicte la sentencia definitiva, se aplicarán las dispo-
siciones más favorables a la persona objeto de la investi-
gación, el enjuiciamiento o la condena.

Artículo 25: Responsabilidad penal individual:


1. De conformidad con el presente Estatuto, la Corte tendrá
competencia respecto de las personas naturales.

2. Quien cometa un crimen de la competencia de la Corte


será responsable individualmente y podrá ser penado de
conformidad con el presente Estatuto.

3. De conformidad con el presente Estatuto, será penalmen-


te responsable y podrá ser penado por la comisión de un
crimen de la competencia de la Corte quien:
a) Cometa ese crimen por sí solo, con otro o por conduc-
to de otro, sea éste o no penalmente responsable.
b) Ordene, proponga o induzca la comisión de ese cri-
men, ya sea consumado o en grado de tentativa.
c) Con el propósito de facilitar la comisión de ese crimen,
sea cómplice o encubridor o colabore de algún modo
en la comisión o la tentativa de comisión del crimen,
incluso suministrando los medios para su comisión.
d) Contribuya de algún otro modo en la comisión o ten-
tativa de comisión del crimen por un grupo de perso-
nas que tengan una finalidad común. La contribución
deberá ser intencional y se hará:
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
146 inhumanos y/o degradantes

i. Con el propósito de llevar a cabo la actividad o


propósito delictivo del grupo, cuando una u otro
entrañe la comisión de un crimen de la competen-
cia de la Corte; o
ii. A sabiendas de que el grupo tiene la intención de
cometer el crimen;
e) Respecto del crimen de genocidio, haga una instiga-
ción directa y pública a que se cometa.
f) Intente cometer ese crimen mediante actos que su-
pongan un paso importante para su ejecución, aun-
que el crimen no se consume debido a circunstancias
ajenas a su voluntad. Sin embargo, quien desista de
la comisión del crimen o impida de otra forma que se
consume no podrá ser penado de conformidad con el
presente Estatuto por la tentativa si renunciare íntegra
y voluntariamente al propósito delictivo.

3 bis1. Por lo que respecta al crimen de agresión, las disposi-


ciones del presente artículo sólo se aplicarán a las personas
en condiciones de controlar o dirigir efectivamente la acción
política o militar de un Estado.

4. Nada de lo dispuesto en el presente Estatuto respecto de


la responsabilidad penal de las personas naturales afectará
a la responsabilidad del Estado conforme al derecho
internacional.

Artículo 26: Exclusión de los menores de 18 años de la com-


petencia de la Corte:
La Corte no será competente respecto de los que fueren menores
de 18 años en el momento de la presunta comisión del crimen.

Artículo 27: Improcedencia del cargo oficial:


1. El presente Estatuto será aplicable por igual a todos sin
distinción alguna basada en el cargo oficial. En particular,

1 Insertado mediante la resolución RC/Res.6, anexo I, de 11 de agosto


de 2010.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 147

el cargo oficial de una persona, sea Jefe de Estado o de


Gobierno, miembro de un gobierno o parlamento, repre-
sentante elegido o funcionario de gobierno, en ningún
caso la eximirá de responsabilidad penal ni constituirá per
se motivó para reducir la pena.

2. Las inmunidades y las normas de procedimiento especiales


que conlleve el cargo oficial de una persona, con arreglo
al derecho interno o al derecho internacional, no obstarán
para que la Corte ejerza su competencia sobre ella.

Artículo 28: Responsabilidad de los jefes y otros superiores:


Además de otras causales de responsabilidad penal de con-
formidad con el presente Estatuto por crímenes de la compe-
tencia de la Corte:

a) El jefe militar o el que actúe efectivamente como jefe mi-


litar será penalmente responsable por los crímenes de la
competencia de la Corte que hubieren sido cometidos por
fuerzas bajo su mando y control efectivo, o su autoridad y
control efectivo, según sea el caso, en razón de no haber
ejercido un control apropiado sobre esas fuerzas cuando:
i. Hubiere sabido o, en razón de las circunstancias del
momento, hubiere debido saber que las fuerzas estaban
cometiendo esos crímenes o se proponían cometerlos.
ii. No hubiere adoptado todas las medidas necesarias
y razonables a su alcance para prevenir o reprimir su
comisión o para poner el asunto en conocimiento de
las autoridades competentes a los efectos de su inves-
tigación y enjuiciamiento.

b) En lo que respecta a las relaciones entre superior y subor-


dinado distintas de las señaladas en el apartado a), el su-
perior será penalmente responsable por los crímenes de la
competencia de la Corte que hubieren sido cometidos por
subordinados bajo su autoridad y control efectivo, en ra-
zón de no haber ejercido un control apropiado sobre esos
subordinados, cuando:
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
148 inhumanos y/o degradantes

i. Hubiere tenido conocimiento o deliberadamente hu-


biere hecho caso omiso de información que indicase
claramente que los subordinados estaban cometiendo
esos crímenes o se proponían cometerlos.
ii. Los crímenes guardaren relación con actividades bajo
su responsabilidad y control efectivo.
iii. No hubiere adoptado todas las medidas necesarias
y razonables a su alcance para prevenir o reprimir su
comisión o para poner el asunto en conocimiento de
las autoridades competentes a los efectos de su inves-
tigación y enjuiciamiento.

Artículo 29: Imprescriptibilidad:


Los crímenes de la competencia de la Corte no prescribirán.

Artículo 30: Elemento de intencionalidad:


1. Salvo disposición en contrario, una persona será penal-
mente responsable y podrá ser penada por un crimen de
la competencia de la Corte únicamente si los elementos
materiales del crimen se realizan con intención y conoci-
miento de los elementos materiales del crimen.

2. A los efectos del presente artículo, se entiende que actúa


intencionalmente quien:
a) En relación con una conducta, se propone incurrir
en ella.
b) En relación con una consecuencia, se propone causar-
la o es consciente de que se producirá en el curso nor-
mal de los acontecimientos.

3. A los efectos del presente artículo, por “conocimiento” se


entiende la conciencia de que existe una circunstancia o se
va a producir una consecuencia en el curso normal de los
acontecimientos. Las palabras “a sabiendas” y “con cono-
cimiento” se entenderán en el mismo sentido.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 149

Artículo 31: Circunstancias eximentes de responsabilidad


penal:
1. Sin perjuicio de las demás circunstancias eximentes de res-
ponsabilidad penal establecidas en el presente Estatuto,
no será penalmente responsable quien, en el momento de
incurrir en una conducta:
a) Padeciere de una enfermedad o deficiencia mental
que le prive de su capacidad para apreciar la ilicitud
o naturaleza de su conducta, o de su capacidad para
controlar esa conducta a fin de no transgredir la ley.
b) Estuviere en un estado de intoxicación que le prive
de su capacidad para apreciar la ilicitud o naturaleza
de su conducta, o de su capacidad para controlar esa
conducta a fin de no transgredir la ley, salvo que se
haya intoxicado voluntariamente a sabiendas de que,
como resultado de la intoxicación, probablemente in-
curriría en una conducta tipificada como crimen de la
competencia de la Corte, o haya hecho caso omiso del
riesgo de que ello ocurriere.
c) Actuare razonablemente en defensa propia o de un
tercero o, en el caso de los crímenes de guerra, de
un bien que fuese esencial para su supervivencia o la
de un tercero o de un bien que fuese esencial para
realizar una misión militar, contra un uso inminente e
ilícito de la fuerza, en forma proporcional al grado de
peligro para él, un tercero o los bienes protegidos. El
hecho de participar en una fuerza que realizare una
operación de defensa no bastará para constituir una
circunstancia eximente de la responsabilidad penal de
conformidad con el presente apartado.
d) Hubiere incurrido en una conducta que presuntamen-
te constituya un crimen de la competencia de la Corte
como consecuencia de coacción dimanante de una
amenaza inminente de muerte o lesiones corporales
graves para él u otra persona, y en que se vea compe-
lido a actuar necesaria y razonablemente para evitar
esa amenaza, siempre que no tuviera la intención de
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
150 inhumanos y/o degradantes

causar un daño mayor que el que se proponía evitar.


Esa amenaza podrá:
i. Haber sido hecha por otras personas, o
ii. Estar constituida por otras circunstancias ajenas a
su control.

2. La Corte determinará si las circunstancias eximentes de


responsabilidad penal admitidas por el presente Estatuto
son aplicables en la causa de que esté conociendo.

3. En el juicio, la Corte podrá tener en cuenta una circuns-


tancia eximente de responsabilidad penal distinta de las
indicadas en el párrafo 1 siempre que dicha circunstancia
se desprenda del derecho aplicable de conformidad con
el artículo 21. El procedimiento para el examen de una exi-
mente de este tipo se establecerá en las Reglas de Proce-
dimiento y Prueba.

Artículo 32: Error de hecho o error de derecho:


1. El error de hecho eximirá de responsabilidad penal única-
mente si hace desaparecer el elemento de intencionalidad
requerido por el crimen.

2. El error de derecho acerca de si un determinado tipo de


conducta constituye un crimen de la competencia de la
Corte no se considerará eximente. Con todo, el error de
derecho podrá considerarse eximente si hace desaparecer
el elemento de intencionalidad requerido por ese crimen
o si queda comprendido en lo dispuesto en el artículo 33
del presente Estatuto.

Artículo 33: Órdenes superiores y disposiciones legales:


1. Quien hubiere cometido un crimen de la competencia de
la Corte en cumplimiento de una orden emitida por un go-
bierno o un superior, sea militar o civil, no será eximido de
responsabilidad penal a menos que:
a) Estuviere obligado por ley a obedecer órdenes emiti-
das por el gobierno o el superior de que se trate.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 151

b) No supiera que la orden era ilícita.


c) La orden no fuera manifiestamente ilícita.

2. A los efectos del presente artículo, se entenderá que las


órdenes de cometer genocidio o crímenes de lesa huma-
nidad son manifiestamente ilícitas.

PARTE IV.
De la Composición y Administración de la Corte

Artículo 34: Órganos de la Corte:


La Corte estará compuesta de los órganos siguientes:
a) La Presidencia.
b) Una Sección de Apelaciones, una Sección de Primera
Instancia y una Sección de Cuestiones Preliminares.
c) La Fiscalía.
d) La Secretaría.

Artículo 35: Desempeño del cargo de magistrado:


1. Todos los magistrados serán elegidos miembros de la Cor-
te en régimen de dedicación exclusiva y estarán disponi-
bles para desempeñar su cargo en ese régimen desde que
comience su mandato.

2. Los magistrados que constituyan la Presidencia desempe-


ñarán sus cargos en régimen de dedicación exclusiva tan
pronto como sean elegidos.

3. La Presidencia podrá, en función del volumen de trabajo de


la Corte, y en consulta con los miembros de ésta, decidir por
cuánto tiempo será necesario que los demás magistrados
desempeñen sus cargos en régimen de dedicación exclusi-
va. Las decisiones que se adopten en ese sentido se enten-
derán sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 40.

4. Las disposiciones financieras relativas a los magistrados que


no deban desempeñar sus cargos en régimen de dedicación
exclusiva serán adoptadas de conformidad con el artículo 49.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
152 inhumanos y/o degradantes

Artículo 36: Condiciones que han de reunir los magistrados,


candidaturas y elección de los magistrados:
1. Con sujeción a lo dispuesto en el párrafo 2, la Corte estará
compuesta de 18 magistrados.

2. a) La Presidencia, actuando en nombre de la Corte, po-


drá proponer que aumente el número de magistrados
indicado en el párrafo 1 y señalará las razones por las
cuales considera necesario y apropiado ese aumento.
El Secretario distribuirá prontamente la propuesta a
todos los Estados Partes.
b) La propuesta será examinada en una sesión de la
Asamblea de los Estados Partes que habrá de con-
vocarse de conformidad con el artículo 112. La pro-
puesta, que deberá ser aprobada en la sesión por una
mayoría de dos tercios de los Estados Partes, entrará
en vigor en la fecha en que decida la Asamblea.
c) i. Una vez que se haya aprobado una propuesta para
aumentar el número de magistrados con arreglo al
apartado b), la elección de los nuevos magistrados
se llevará a cabo en el siguiente período de sesio-
nes de la Asamblea de los Estados Partes, de con-
formidad con los párrafos 3 a 8 del presente artículo
y con el párrafo 2 del artículo 37.
ii. Una vez que se haya aprobado y haya entrado en
vigor una propuesta para aumentar el número de
magistrados con arreglo a los apartados b) y c) i),
la Presidencia podrá en cualquier momento, si el
volumen de trabajo de la Corte lo justifica, pro-
poner que se reduzca el número de magistrados,
siempre que ese número no sea inferior al indica-
do en el párrafo 1. La propuesta será examinada
de conformidad con el procedimiento establecido
en los apartados a) y b). De ser aprobada, el núme-
ro de magistrados se reducirá progresivamente a
medida que expiren los mandatos y hasta que se
llegue al número debido.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 153

3. a) Los magistrados serán elegidos entre personas de alta


consideración moral, imparcialidad e integridad que re-
únan las condiciones requeridas para el ejercicio de las
más altas funciones judiciales en sus respectivos países.
b) Los candidatos a magistrados deberán tener:
i. Reconocida competencia en derecho y procedi-
miento penales y la necesaria experiencia en cau-
sas penales en calidad de magistrado, fiscal, abo-
gado u otra función similar.
ii. Reconocida competencia en materias pertinentes
de derecho internacional, tales como el derecho
internacional humanitario y las normas de dere-
chos humanos, así como gran experiencia en fun-
ciones jurídicas profesionales que tengan relación
con la labor judicial de la Corte.
c) Los candidatos a magistrado deberán tener un exce-
lente conocimiento y dominio de por lo menos uno de
los idiomas de trabajo de la Corte.
4. a) Cualquier Estado Parte en el presente Estatuto podrá
proponer candidatos en las elecciones para magistrado
de la Corte mediante:
i. El procedimiento previsto para proponer candida-
tos a los más altos cargos judiciales del país.
ii. El procedimiento previsto en el Estatuto de la Cor-
te Internacional de Justicia para proponer candi-
datos a esa Corte.
Las propuestas deberán ir acompañadas de una exposi-
ción detallada acerca del grado en que el candidato cum-
ple los requisitos enunciados en el párrafo 3.
b) Un Estado Parte podrá proponer un candidato que no
tenga necesariamente su nacionalidad, pero que en
todo caso sea nacional de un Estado Parte.
c) La Asamblea de los Estados Partes podrá decidir que
se establezca un comité asesor para las candidaturas.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
154 inhumanos y/o degradantes

En ese caso, la Asamblea de los Estados Partes deter-


minará la composición y el mandato del comité.

5. A los efectos de la elección se harán dos listas de candidatos:

La lista A, con los nombres de los candidatos que reúnan los


requisitos enunciados en el apartado b) i) del párrafo 3, y

La lista B, con los nombres de los candidatos que reúnan los


requisitos enunciados en el apartado b) ii) del párrafo 3.

El candidato que reúna los requisitos requeridos para am-


bas listas podrá elegir en cuál desea figurar. En la primera
elección de miembros de la Corte, por lo menos nueve
magistrados serán elegidos entre los candidatos de la lista
A y por lo menos cinco serán elegidos entre los de la lista
B. Las elecciones subsiguientes se organizarán de manera
que se mantenga en la Corte una proporción equivalente
de magistrados de ambas listas.
6. a) Los magistrados serán elegidos por votación secreta
en una sesión de la Asamblea de los Estados Partes
convocada con ese fin con arreglo al artículo 112. Con
sujeción a lo dispuesto en el párrafo 7, serán elegidos
los 18 candidatos que obtengan el mayor número de
votos y una mayoría de dos tercios de los Estados Par-
tes presentes y votantes.
b) En el caso de que en la primera votación no resulte
elegido un número suficiente de magistrados, se pro-
cederá a nuevas votaciones de conformidad con los
procedimientos establecidos en el apartado a) hasta
cubrir los puestos restantes.

7. No podrá haber dos magistrados que sean nacionales del


mismo Estado. Toda persona que, para ser elegida magis-
trado, pudiera ser considerada nacional de más de un Es-
tado, será considerada nacional del Estado donde ejerza
habitualmente sus derechos civiles y políticos.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 155

8. a) Al seleccionar a los magistrados, los Estados Partes ten-


drán en cuenta la necesidad de que en la composición
de la Corte haya:
i. Representación de los principales sistemas jurídi-
cos del mundo.
ii. Distribución geográfica equitativa.
iii. Representación equilibrada de magistrados muje-
res y hombres.
b) Los Estados Partes tendrán también en cuenta la nece-
sidad de que haya en la Corte magistrados que sean
juristas especializados en temas concretos que incluyan,
entre otros, la violencia contra las mujeres o los niños.
9. a) Con sujeción a lo dispuesto en el apartado b), los ma-
gistrados serán elegidos por un mandato de nueve
años y, con sujeción al apartado c) y al párrafo 2 del
artículo 37, no podrán ser reelegidos.
b) En la primera elección, un tercio de los magistrados
elegidos será seleccionado por sorteo para desempe-
ñar un mandato de tres años, un tercio de los magis-
trados será seleccionado por sorteo para desempeñar
un mandato de seis años y el resto desempeñará un
mandato de nueve años.
c) Un magistrado seleccionado para desempeñar un
mandato de tres años de conformidad con el apartado
b) podrá ser reelegido por un mandato completo.

10. No obstante lo dispuesto en el párrafo 9, un magistrado


asignado a una Sala de Primera Instancia o una Sala de
Apelaciones de conformidad con el artículo 39 seguirá en
funciones a fin de llevar a término el juicio o la apelación
de los que haya comenzado a conocer en esa Sala.

Artículo 37: Vacantes:


1. En caso de producirse una vacante se celebrará una elec-
ción de conformidad con el artículo 36 para cubrirla.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
156 inhumanos y/o degradantes

2. El magistrado elegido para cubrir una vacante desempe-


ñará el cargo por el resto del mandato de su predecesor y,
si éste fuera de tres años o menos, podrá ser reelegido por
un mandato completo con arreglo al artículo 36.

Artículo 38: Presidencia:


1. El Presidente, el Vicepresidente primero y el Vicepresidente
segundo serán elegidos por mayoría absoluta de los magis-
trados. Cada uno desempeñará su cargo por un período de
tres años o hasta el término de su mandato como magistra-
do, si éste se produjere antes. Podrán ser reelegidos una vez.

2. El Vicepresidente primero sustituirá al Presidente cuando


éste se halle en la imposibilidad de ejercer sus funciones
o haya sido recusado. El Vicepresidente segundo sustituirá
al Presidente cuando éste y el Vicepresidente primero se
hallen en la imposibilidad de ejercer sus funciones o hayan
sido recusados.

3. El Presidente, el Vicepresidente primero y el Vicepresiden-


te segundo constituirán la Presidencia, que estará encar-
gada de:
a) La correcta administración de la Corte, con excepción
de la Fiscalía.
b) Las demás funciones que se le confieren de conformi-
dad con el presente Estatuto.

4. En el desempeño de sus funciones enunciadas en el párrafo


3 a), la Presidencia actuará en coordinación con el Fiscal y re-
cabará su aprobación en todos los asuntos de interés mutuo.

Artículo 39: Las Salas:


1. Tan pronto como sea posible después de la elección de
los magistrados, la Corte se organizará en las secciones in-
dicadas en el artículo 34 b). La Sección de Apelaciones se
compondrá del Presidente y otros cuatro magistrados, la
Sección de Primera Instancia de no menos de seis magis-
trados y la Sección de Cuestiones Preliminares de no me-
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 157

nos de seis magistrados. Los magistrados serán asignados


a las secciones según la naturaleza de las funciones que
corresponderán a cada una y sus respectivas calificaciones
y experiencia, de manera que en cada sección haya una
combinación apropiada de especialistas en derecho y pro-
cedimiento penales y en derecho internacional. La Sección
de Primera Instancia y la Sección de Cuestiones Prelimina-
res estarán integradas predominantemente por magistra-
dos que tengan experiencia en procedimiento penal.

2. a) Las funciones judiciales de la Corte serán realizadas en


cada sección por las Salas.
b) i. La Sala de Apelaciones se compondrá de todos
los magistrados de la Sección de Apelaciones.
ii. Las funciones de la Sala de Primera Instancia serán
realizadas por tres magistrados de la Sección de
Primera Instancia.
iii. Las funciones de la Sala de Cuestiones Preliminares
serán realizadas por tres magistrados de la Sección
de Cuestiones Preliminares o por un solo magistrado
de dicha Sección, de conformidad con el presente
Estatuto y las Reglas de Procedimiento y Prueba.
c) Nada de lo dispuesto en el presente párrafo obstará a
que se constituyan simultáneamente más de una Sala
de Primera Instancia o Sala de Cuestiones Preliminares
cuando la gestión eficiente del trabajo de la Corte así
lo requiera.

3. a) Los magistrados asignados a las Secciones de Primera


Instancia y de Cuestiones Preliminares desempeña-
rán el cargo en esas Secciones por un período de tres
años, y posteriormente hasta llevar a término cualquier
causa de la que hayan empezado a conocer en la sec-
ción de que se trate;
b) Los magistrados asignados a la Sección de Apelaciones
desempeñarán el cargo en esa Sección durante todo
su mandato.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
158 inhumanos y/o degradantes

4. Los magistrados asignados a la Sección de Apelaciones


desempeñarán el cargo únicamente en esa Sección. Nada
de lo dispuesto en el presente artículo obstará, sin embar-
go, a que se asignen temporalmente magistrados de la
Sección de Primera Instancia a la Sección de Cuestiones
Preliminares, o a la inversa, si la Presidencia considera que
la gestión eficiente del trabajo de la Corte así lo requiere,
pero en ningún caso podrá formar parte de la Sala de Pri-
mera Instancia que conozca de una causa un magistrado
que haya participado en la etapa preliminar.

Artículo 40: Independencia de los magistrados:


1. Los magistrados serán independientes en el desempeño
de sus funciones.

2. Los magistrados no realizarán actividad alguna que pueda


ser incompatible con el ejercicio de sus funciones judicia-
les o menoscabar la confianza en su independencia.

3. Los magistrados que tengan que desempeñar sus cargos


en régimen de dedicación exclusiva en la sede de la Corte
no podrán desempeñar ninguna otra ocupación de carác-
ter profesional.

4. Las cuestiones relativas a la aplicación de los párrafos 2 y 3


serán dirimidas por mayoría absoluta de los magistrados.
El magistrado al que se refiera una de estas cuestiones no
participará en la adopción de la decisión.

Artículo 41: Dispensa y recusación de los magistrados:


1. La Presidencia podrá, a petición de un magistrado, dispen-
sarlo del ejercicio de alguna de las funciones que le confie-
re el presente Estatuto, de conformidad con las Reglas de
Procedimiento y Prueba.

2. a) Un magistrado no participará en ninguna causa en


que, por cualquier motivo, pueda razonablemente po-
nerse en duda su imparcialidad. Un magistrado será
recusado de conformidad con lo dispuesto en el pre-
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 159

sente párrafo, entre otras razones, si hubiese interve-


nido anteriormente, en cualquier calidad, en una cau-
sa de la que la Corte estuviere conociendo o en una
causa penal conexa sustanciada a nivel nacional y que
guardare relación con la persona objeto de investiga-
ción o enjuiciamiento. Un magistrado será también re-
cusado por los demás motivos que se establezcan en
las Reglas de Procedimiento y Prueba.
b) El Fiscal o la persona objeto de investigación o enjui-
ciamiento podrá pedir la recusación de un magistrado
con arreglo a lo dispuesto en el presente párrafo.
c) Las cuestiones relativas a la recusación de un magistra-
do serán dirimidas por mayoría absoluta de los magis-
trados. El magistrado cuya recusación se pida tendrá
derecho a hacer observaciones sobre la cuestión, pero
no tomará parte en la decisión.

Artículo 42: La Fiscalía:


1. La Fiscalía actuará en forma independiente como órgano
separado de la Corte. Estará encargada de recibir remi-
siones e información corroborada sobre crímenes de la
competencia de la Corte para examinarlas y realizar in-
vestigaciones o ejercitar la acción penal ante la Corte. Los
miembros de la Fiscalía no solicitarán ni cumplirán instruc-
ciones de fuentes ajenas a la Corte.

2. La Fiscalía estará dirigida por el Fiscal. El Fiscal tendrá


plena autoridad para dirigir y administrar la Fiscalía, con
inclusión del personal, las instalaciones y otros recursos. El
Fiscal contará con la ayuda de uno o más fiscales adjuntos,
que podrán desempeñar cualquiera de las funciones que
le correspondan de conformidad con el presente Estatuto.
El Fiscal y los fiscales adjuntos tendrán que ser de diferen-
tes nacionalidades y desempeñarán su cargo en régimen
de dedicación exclusiva.

3. El Fiscal y los fiscales adjuntos serán personas que gocen


de alta consideración moral, que posean un alto nivel de
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
160 inhumanos y/o degradantes

competencia y tengan extensa experiencia práctica en el


ejercicio de la acción penal o la sustanciación de causas
penales. Deberán tener un excelente conocimiento y dominio
de al menos uno de los idiomas de trabajo de la Corte.

4. El Fiscal será elegido en votación secreta y por mayoría


absoluta de los miembros de la Asamblea de los Estados
Partes. Los fiscales adjuntos serán elegidos en la misma
forma de una lista de candidatos presentada por el Fiscal.
El Fiscal propondrá tres candidatos para cada puesto de
fiscal adjunto que deba cubrirse. Salvo que en el momento
de la elección se fije un período más breve, el Fiscal y los
fiscales adjuntos desempeñarán su cargo por un período
de nueve años y no podrán ser reelegidos.

5. El Fiscal y los fiscales adjuntos no realizarán actividad alguna


que pueda interferir en el ejercicio de sus funciones o
menoscabar la confianza en su independencia. No podrán
desempeñar ninguna otra ocupación de carácter profesional.

6. La Presidencia podrá, a petición del Fiscal o de un fiscal ad-


junto, dispensarlos de intervenir en una causa determinada.

7. El Fiscal y los fiscales adjuntos no participarán en ningún


asunto en que, por cualquier motivo, pueda razonable-
mente ponerse en duda su imparcialidad. Serán recusados
de conformidad con lo dispuesto en el presente párrafo,
entre otras razones, si hubiesen intervenido anteriormen-
te, en cualquier calidad, en una causa de que la Corte estu-
viere conociendo o en una causa penal conexa sustancia-
da a nivel nacional y que guardare relación con la persona
objeto de investigación o enjuiciamiento.

8. Las cuestiones relativas a la recusación del Fiscal o de un


fiscal adjunto serán dirimidas por la Sala de Apelaciones:
a) La persona objeto de investigación o enjuiciamiento
podrá en cualquier momento pedir la recusación del
Fiscal o de un fiscal adjunto por los motivos estableci-
dos en el presente artículo.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 161

b) El Fiscal o el fiscal adjunto, según proceda, tendrán


derecho a hacer observaciones sobre la cuestión.

9. El Fiscal nombrará asesores jurídicos especialistas en


determinados temas como, por ejemplo, violencia sexual,
violencia por razones de género y violencia contra los niños.

Artículo 43: La Secretaría:


1. La Secretaría, sin perjuicio de las funciones y atribuciones
del Fiscal de conformidad con lo dispuesto en el artículo
42, estará encargada de los aspectos no judiciales de la
administración de la Corte y de prestarle servicios.

2. La Secretaría será dirigida por el Secretario, que será el


principal funcionario administrativo de la Corte. El Secreta-
rio ejercerá sus funciones bajo la autoridad del Presidente
de la Corte.

3. El Secretario y el Secretario Adjunto deberán ser personas


que gocen de consideración moral y tener un alto nivel de
competencia y un excelente conocimiento y dominio de al
menos uno de los idiomas de trabajo de la Corte.

4. Los magistrados elegirán al Secretario en votación secreta


por mayoría absoluta y teniendo en cuenta las recomen-
daciones de la Asamblea de los Estados Partes. De ser ne-
cesario elegirán, por recomendación del Secretario y con
arreglo al mismo procedimiento, un Secretario Adjunto.

5. El Secretario será elegido por un período de cinco años en


régimen de dedicación exclusiva y podrá ser reelegido una
sola vez. El Secretario Adjunto será elegido por un período
de cinco años, o por uno más breve, si así lo deciden los
magistrados por mayoría absoluta, en el entendimiento de
que prestará sus servicios según sea necesario.

6. El Secretario establecerá una Dependencia de Víctimas y


Testigos dentro de la Secretaría. Esta Dependencia, en con-
sulta con la Fiscalía, adoptará medidas de protección y dis-
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
162 inhumanos y/o degradantes

positivos de seguridad y prestará asesoramiento y otro tipo


de asistencia a testigos y víctimas que comparezcan ante la
Corte, y a otras personas que estén en peligro en razón del
testimonio prestado. La Dependencia contará con personal
especializado para atender a las víctimas de traumas, inclui-
dos los relacionados con delitos de violencia sexual.

Artículo 44: El personal:


1. El Fiscal y el Secretario nombrarán los funcionarios cali-
ficados que sean necesarios en sus respectivas oficinas.
En el caso del Fiscal, ello incluirá el nombramiento de
investigadores.

2. En el nombramiento de los funcionarios, el Fiscal y el Secretario


velarán por el más alto grado de eficiencia, competencia e
integridad y tendrán en cuenta, mutatis mutandis, los criterios
establecidos en el párrafo 8 del artículo 36.

3. El Secretario, con la anuencia de la Presidencia y del Fiscal,


propondrá un reglamento del personal que establecerá las
condiciones en que el personal de la Corte será designa-
do, remunerado o separado del servicio. El Reglamento
del Personal estará sujeto a la aprobación de la Asamblea
de los Estados Partes.

4. La Corte podrá, en circunstancias excepcionales, recurrir


a la pericia de personal proporcionado gratuitamente por
Estados Partes, organizaciones intergubernamentales u
organizaciones no gubernamentales para que colabore en
la labor de cualquiera de los órganos de la Corte. El Fiscal
podrá aceptar ofertas de esa índole en nombre de la Fisca-
lía. El personal proporcionado gratuitamente será emplea-
do de conformidad con directrices que ha de establecer la
Asamblea de los Estados Partes.

Artículo 45: Promesa solemne:


Antes de asumir las obligaciones del cargo de conformidad con
el presente Estatuto, los magistrados, el fiscal, los fiscales ad-
juntos, el secretario y el secretario adjunto declararán solemne-
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 163

mente y en sesión pública que ejercerán sus atribuciones con


toda imparcialidad y conciencia.

Artículo 46: Separación del cargo:


1. Un magistrado, el fiscal, un fiscal adjunto, el secretario o
el secretario adjunto será separado del cargo si se adopta
una decisión a tal efecto de conformidad con lo dispuesto
en el párrafo 2 cuando se determine que:
a) Ha incurrido en falta grave o en incumplimiento grave
de las funciones que le confiere el presente Estatuto y
según lo establecido en las Reglas de procedimiento y
prueba.
b) Está imposibilitado de desempeñar las funciones des-
critas en el presente Estatuto.

2. La decisión de separar del cargo a un magistrado, el fiscal


o un fiscal adjunto de conformidad con el párrafo 1 será
adoptada por la Asamblea de los Estados Partes en vota-
ción secreta:
a) En el caso de un magistrado, por mayoría de dos tercios
de los Estados Partes y previa recomendación aprobada
por mayoría de dos tercios de los demás magistrados.
b) En el caso del fiscal, por mayoría absoluta de los Esta-
dos Partes.
c) En el caso de un fiscal adjunto, por mayoría absoluta de
los Estados Partes y previa recomendación del fiscal.
3. La decisión de separar del cargo al secretario o a un secre-
tario adjunto será adoptada por mayoría absoluta de los
magistrados.

4. El magistrado, fiscal, fiscal adjunto, secretario o secretario


adjunto cuya conducta o cuya idoneidad para el ejercicio
de las funciones del cargo de conformidad con el presen-
te Estatuto haya sido impugnada en virtud del presente
artículo podrá presentar y obtener pruebas y presentar es-
critos de conformidad con las Reglas de Procedimiento y
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
164 inhumanos y/o degradantes

Prueba; sin embargo, no podrá participar por ningún otro


concepto en el examen de la cuestión.

Artículo 47: Medidas disciplinarias:


El magistrado, fiscal, fiscal adjunto, secretario o secretario ad-
junto que haya incurrido en una falta menos grave que la esta-
blecida en el párrafo 1 del artículo 46 será objeto de medidas
disciplinarias de conformidad con las Reglas de Procedimiento
y Prueba.

Artículo 48: Privilegios e inmunidades:


1. La Corte gozará en el territorio de cada Estado Parte de
los privilegios e inmunidades que sean necesarios para el
cumplimiento de sus funciones.

2. Los magistrados, el fiscal, los fiscales adjuntos y el Secreta-


rio gozarán, cuando actúen en el desempeño de sus fun-
ciones o en relación con ellas, de los mismos privilegios e
inmunidades reconocidos a los jefes de las misiones diplo-
máticas y, una vez expirado su mandato, seguirán gozan-
do de absoluta inmunidad judicial por las declaraciones
hechas oralmente o por escrito y los actos realizados en el
desempeño de sus funciones oficiales.

3. El Secretario Adjunto, el personal de la Fiscalía y el perso-


nal de la Secretaría gozarán de los privilegios e inmunida-
des y de las facilidades necesarias para el cumplimiento
de sus funciones, de conformidad con el acuerdo sobre los
privilegios e inmunidades de la Corte.

4. Los abogados, peritos, testigos u otras personas cuya


presencia se requiera en la sede de la Corte serán objeto
del tratamiento que sea necesario para el funcionamiento
adecuado de la Corte, de conformidad con el acuerdo so-
bre los privilegios e inmunidades de la Corte.

5. Se podrá renunciar a los privilegios e inmunidades:


a) En el caso de un magistrado o el Fiscal, por decisión
de la mayoría absoluta de los magistrados.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 165

b) En el caso del Secretario, por la Presidencia.


c) En el caso de los Fiscales Adjuntos y el personal de la
Fiscalía, por el Fiscal.
d) En el caso del Secretario Adjunto y el personal de la
Secretaría, por el Secretario.

Artículo 49: Sueldos, estipendios y dietas:


Los magistrados, el fiscal, los fiscales adjuntos, el secretario y el
secretario adjunto percibirán los sueldos, estipendios y dietas
que decida la Asamblea de los Estados Partes. Esos sueldos
y estipendios no serán reducidos en el curso de su mandato.

Artículo 50: Idiomas oficiales y de trabajo:


1. Los idiomas oficiales de la Corte serán el árabe, el chino,
el español, el francés, el inglés y el ruso. Las sentencias
de la Corte, así como las otras decisiones que resuelvan
cuestiones fundamentales de que conozca la Corte, serán
publicadas en los idiomas oficiales. La Presidencia, de con-
formidad con los criterios establecidos en las Reglas de
Procedimiento y Prueba, determinará cuáles son las deci-
siones que resuelven cuestiones fundamentales a los efec-
tos del presente párrafo.

2. Los idiomas de trabajo de la Corte serán el francés y el in-


glés. En las Reglas de Procedimiento y Prueba se determi-
nará en qué casos podrá utilizarse como idioma de trabajo
otros idiomas oficiales.

3. La Corte autorizará a cualquiera de las partes o cualquiera


de los Estados a que se haya permitido intervenir en un
procedimiento, previa solicitud de ellos, a utilizar un idio-
ma distinto del francés o el inglés, siempre que considere
que esta autorización está adecuadamente justificada.

Artículo 51: Reglas de Procedimiento y Prueba:


1. Las Reglas de Procedimiento y Prueba entrarán en vi-
gor tras su aprobación por mayoría de dos tercios de los
miembros de la Asamblea de los Estados Partes.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
166 inhumanos y/o degradantes

2. Podrán proponer enmiendas a las Reglas de Procedimien-


to y Prueba:
a) Cualquier Estado Parte.
b) Los magistrados, por mayoría absoluta.
c) El Fiscal.

Las enmiendas entrarán en vigor tras su aprobación


en la Asamblea de los Estados Partes por mayoría de
dos tercios.

3. Una vez aprobadas las Reglas de Procedimiento y Prue-


ba, en casos urgentes y cuando éstas no resuelvan una
situación concreta suscitada en la Corte, los magistrados
podrán, por una mayoría de dos tercios, establecer reglas
provisionales que se aplicarán hasta que la Asamblea de
los Estados Partes las apruebe, enmiende o rechace en su
siguiente período ordinario o extraordinario de sesiones.

4. Las Reglas de Procedimiento y Prueba, las enmiendas a


ellas y las reglas provisionales deberán estar en consonan-
cia con el presente Estatuto. Las enmiendas a las Reglas de
Procedimiento y Prueba, así como las reglas provisionales,
no se aplicarán retroactivamente en detrimento de la per-
sona que sea objeto de la investigación o el enjuiciamien-
to o que haya sido condenada.

5. En caso de conflicto entre las disposiciones del Estatuto y


las de las Reglas de Procedimiento y Prueba, prevalecerá
el Estatuto.

Artículo 52: Reglamento de la Corte:


1. Los magistrados, de conformidad con el presente Estatu-
to y las Reglas de Procedimiento y Prueba, aprobarán por
mayoría absoluta el Reglamento de la Corte que sea nece-
sario para su funcionamiento ordinario.

2. Se consultará al Fiscal y al Secretario en la preparación del


Reglamento y de cualquier enmienda a él.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 167

3. El Reglamento y sus enmiendas entrarán en vigor al mo-


mento de su aprobación, a menos que los magistrados de-
cidan otra cosa. Inmediatamente después de su aproba-
ción, serán distribuidos a los Estados Partes para recabar
sus observaciones. Se mantendrán en vigor si en un plazo
de seis meses no se han recibido objeciones de una mayo-
ría de los Estados Partes.

PARTE V
De la Investigación y el Enjuiciamiento

Artículo 53: Inicio de una investigación:


1. El Fiscal, después de evaluar la información de que dis-
ponga, iniciará una investigación a menos que determine
que no existe fundamento razonable para proceder a ella
con arreglo al presente Estatuto. Al decidir si ha de iniciar
una investigación, el Fiscal tendrá en cuenta si:
a) La información de que dispone constituye fundamento
razonable para creer que se ha cometido o se está co-
metiendo un crimen de la competencia de la Corte.
b) La causa es o sería admisible de conformidad con el
artículo 17.
c) Existen razones sustanciales para creer que, aun te-
niendo en cuenta la gravedad del crimen y los intere-
ses de las víctimas, una investigación no redundaría en
interés de la justicia.

El Fiscal, si determinare que no hay fundamento razonable


para proceder a la investigación y la determinación se ba-
sare únicamente en el apartado c), lo comunicará a la Sala
de Cuestiones Preliminares.

2. Si, tras la investigación, el Fiscal llega a la conclusión de


que no hay fundamento suficiente para el enjuiciamiento,
ya que:
a) No existe una base suficiente de hecho o de derecho
para pedir una orden de detención o de comparecen-
cia de conformidad con el artículo 58.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
168 inhumanos y/o degradantes

b) La causa es inadmisible de conformidad con el artículo


17.
c) El enjuiciamiento no redundaría en interés de la justicia,
teniendo en cuenta todas las circunstancias, entre ellas
la gravedad del crimen, los intereses de las víctimas y
la edad o enfermedad del presunto autor y su partici-
pación en el presunto crimen; notificará su conclusión
motivada a la Sala de Cuestiones Preliminares y al Esta-
do que haya remitido el asunto de conformidad con el
artículo 14 o al Consejo de Seguridad si se trata de un
caso previsto en el párrafo b) del artículo 13.

3. a) A petición del Estado que haya remitido el asunto con


arreglo al artículo 14 o del Consejo de Seguridad de
conformidad con el párrafo b) del artículo 13, la Sala
de Cuestiones Preliminares podrá examinar la decisión
del Fiscal de no proceder a la investigación de confor-
midad con el párrafo 1 o el párrafo 2 y pedir al Fiscal
que reconsidere esa decisión.
b) Además, la Sala de Cuestiones Preliminares podrá, de
oficio, revisar una decisión del Fiscal de no proceder a
la investigación si dicha decisión se basare únicamen-
te en el párrafo 1 c) o el párrafo 2 c). En ese caso, la
decisión del Fiscal únicamente surtirá efecto si es con-
firmada por la Sala de Cuestiones Preliminares.

4. El Fiscal podrá reconsiderar en cualquier momento su de-


cisión de iniciar una investigación o enjuiciamiento sobre
la base de nuevos hechos o nuevas informaciones.

Artículo 54: Funciones y atribuciones del Fiscal con respecto


a las investigaciones:
1. El Fiscal:
a) A fin de establecer la veracidad de los hechos, amplia-
rá la investigación a todos los hechos y las pruebas
que sean pertinentes para determinar si hay responsa-
bilidad penal de conformidad con el presente Estatuto
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 169

y, a esos efectos, investigará tanto las circunstancias


incriminantes como las eximentes.
b) Adoptará medidas adecuadas para asegurar la efica-
cia de la investigación y el enjuiciamiento de los crí-
menes de la competencia de la Corte. A esos efectos,
respetará los intereses y las circunstancias personales
de víctimas y testigos, entre otros la edad, el géne-
ro, definido en el párrafo 3 del artículo 7, y la salud,
y tendrá en cuenta la naturaleza de los crímenes, en
particular los de violencia sexual, violencia por razones
de género y violencia contra los niños, y
c) Respetará plenamente los derechos que confiere a las
personas el presente Estatuto.

2. El Fiscal podrá realizar investigaciones en el territorio de


un Estado:
a) De conformidad con las disposiciones de la Parte IX.
b) Según lo autorice la Sala de Cuestiones Preliminares
de conformidad con el párrafo 3 d) del artículo 57.

3. El Fiscal podrá:
a) Reunir y examinar pruebas.
b) Hacer comparecer e interrogar a las personas objeto
de investigación, las víctimas y los testigos.
c) Solicitar la cooperación de un Estado u organización
o acuerdo intergubernamental de conformidad con su
respectiva competencia o mandato.
d) Concertar las disposiciones o los acuerdos compati-
bles con el presente Estatuto que sean necesarios para
facilitar la cooperación de un Estado, una organización
intergubernamental o una persona.
e) Convenir en que no divulgará en ninguna etapa del
procedimiento los documentos o la información que
obtenga a condición de preservar su carácter confi-
dencial y únicamente a los efectos de obtener nuevas
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
170 inhumanos y/o degradantes

pruebas, salvo con el acuerdo de quien haya facilitado


la información.
f) Adoptar o pedir que se adopten las medidas necesa-
rias para asegurar el carácter confidencial de la infor-
mación, la protección de una persona o la preserva-
ción de las pruebas.

Artículo 55: Derechos de las personas durante la investigación:


1. En las investigaciones realizadas de conformidad con el
presente Estatuto:
a) Nadie será obligado a declarar contra sí mismo ni a
declararse culpable.
b) Nadie será sometido a forma alguna de coacción, inti-
midación o amenaza, a torturas ni a otros tratos o cas-
tigos crueles, inhumanos o degradantes.
c) Quien haya de ser interrogado en un idioma que no
sea el que comprende y habla perfectamente conta-
rá, sin cargo alguno, con los servicios de un intérprete
competente y las traducciones que sean necesarias a
los efectos de cumplir el requisito de equidad.
d) Nadie será sometido a arresto o detención arbitrarios
ni será privado de su libertad salvo por los motivos
previstos en el presente Estatuto y de conformidad
con los procedimientos establecidos en él.

2. Cuando haya motivos para creer que una persona ha co-


metido un crimen de la competencia de la Corte y esa per-
sona haya de ser interrogada por el Fiscal o por las autori-
dades nacionales, en cumplimiento de una solicitud hecha
de conformidad con lo dispuesto en la Parte IX, tendrá
además los derechos siguientes, de los que será informa-
da antes del interrogatorio:
a) A ser informada de que existen motivos para creer que
ha cometido un crimen de la competencia de la Corte.
b) A guardar silencio, sin que ello pueda tenerse en cuenta
a los efectos de determinar su culpabilidad o inocencia.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 171

c) A ser asistida por un abogado defensor de su elec-


ción o, si no lo tuviere, a que se le asigne un defensor
de oficio, siempre que fuere necesario en interés de la
justicia y, en cualquier caso, sin cargo si careciere de
medios suficientes.
d) A ser interrogada en presencia de su abogado, a me-
nos que haya renunciado voluntariamente a su dere-
cho a asistencia letrada.

Artículo 56: Disposiciones que podrá adoptar la Sala de Cues-


tiones Preliminares cuando se presente una oportunidad úni-
ca de proceder a una investigación:
1. a) El Fiscal, cuando considere que se presenta una opor-
tunidad única de proceder a una investigación, que tal
vez no se repita a los fines de un juicio, de recibir el
testimonio o la declaración de un testigo o de exami-
nar, reunir o verificar pruebas, lo comunicará a la Sala
de Cuestiones Preliminares.

b) La Sala, a petición del Fiscal, podrá adoptar las me-


didas que sean necesarias para velar por la eficiencia
e integridad de las actuaciones y, en particular, para
proteger los derechos de la defensa.

c) A menos que la Sala de Cuestiones Preliminares or-


dene otra cosa, el Fiscal proporcionará la información
correspondiente a la persona que ha sido detenida o
que ha comparecido en virtud de una citación en rela-
ción con la investigación a que se refiere el apartado
a), a fin de que pueda ser oída.

2. Las medidas a que se hace referencia en el apartado b) del


párrafo 1 podrán consistir en:
a) Formular recomendaciones o dictar ordenanzas res-
pecto del procedimiento que habrá de seguirse.
b) Ordenar que quede constancia de las actuaciones.
c) Nombrar a un experto para que preste asistencia.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
172 inhumanos y/o degradantes

d) Autorizar al abogado defensor del detenido o de


quien haya comparecido ante la Corte en virtud de una
citación a que participe o, en caso de que aún no se
hayan producido esa detención o comparecencia o no
se haya designado abogado, a nombrar otro para que
comparezca y represente los intereses de la defensa.
e) Encomendar a uno de sus miembros o, de ser nece-
sario, a otro magistrado de la Sección de Cuestiones
Preliminares o la Sección de Primera Instancia que for-
mule recomendaciones o dicte ordenanzas respecto
de la reunión y preservación de las pruebas o del inte-
rrogatorio de personas.
f) Adoptar todas las medidas que sean necesarias para
reunir o preservar las pruebas.

3. a) La Sala de Cuestiones Preliminares, cuando considere


que el Fiscal no ha solicitado medidas previstas en el
presente artículo que, a su juicio, sean esenciales para
la defensa en juicio, le consultará si se justificaba no
haberlas solicitado. La Sala podrá adoptar de oficio
esas medidas si, tras la consulta, llegare a la conclusión
de que no había justificación para no solicitarlas.
b) El Fiscal podrá apelar de la decisión de la Sala de
Cuestiones Preliminares de actuar de oficio con arre-
glo al presente párrafo. La apelación se sustanciará en
un procedimiento sumario.

4. La admisibilidad o la forma en que quedará constancia de


las pruebas reunidas o preservadas para el juicio de con-
formidad con el presente artículo se regirá en el juicio por
lo dispuesto en el artículo 69 y la Sala de Primera Instancia
decidirá cómo ha de ponderar esas pruebas.

Artículo 57: Funciones y atribuciones de la Sala de Cuestiones


Preliminares:
1. A menos que el presente Estatuto disponga otra cosa, la
Sala de Cuestiones Preliminares ejercerá sus funciones de
conformidad con las disposiciones del presente artículo.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 173

2. a) Las providencias u órdenes que la Sala de Cuestiones


Preliminares dicte en virtud de los artículos 15, 18 ó 19,
el párrafo 2 del artículo 54, el párrafo 7 del artículo 61
o el artículo 72 deberán ser aprobadas por la mayoría
de los magistrados que la componen.
b) En todos los demás casos, un magistrado de la Sala de
Cuestiones Preliminares podrá ejercer las funciones esta-
blecidas en el presente Estatuto, a menos que las Reglas
de Procedimiento y Prueba dispongan otra cosa o así lo
acuerde, por mayoría, la Sala de Cuestiones Preliminares.

3. Además de otras funciones que le confiere el presente Es-


tatuto, la Sala de Cuestiones Preliminares podrá:
a) A petición del Fiscal, dictar las providencias y órdenes
que sean necesarias a los fines de una investigación;
b) A petición de quien haya sido detenido o haya compa-
recido en virtud de una orden de comparecencia ex-
pedida con arreglo al artículo 58, dictar esas órdenes,
incluidas medidas tales como las indicadas en el artícu-
lo 56 o solicitar con arreglo a la Parte IX la cooperación
que sea necesaria para ayudarle a preparar su defensa.
c) Cuando sea necesario, asegurar la protección y el res-
peto de la intimidad de víctimas y testigos, la preserva-
ción de pruebas, la protección de personas detenidas
o que hayan comparecido en virtud de una orden de
comparencia, así como la protección de información
que afecte a la seguridad nacional.
d) Autorizar al Fiscal a adoptar determinadas medidas de
investigación en el territorio de un Estado Parte sin ha-
ber obtenido la cooperación de éste con arreglo a la
Parte IX en el caso de que la Sala haya determinado,
de ser posible teniendo en cuenta las opiniones del
Estado de que se trate, que dicho Estado manifiesta-
mente no está en condiciones de cumplir una solicitud
de cooperación debido a que no existe autoridad u
órgano alguno de su sistema judicial competente para
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
174 inhumanos y/o degradantes

cumplir una solicitud de cooperación con arreglo a la


Parte IX.
e) Cuando se haya dictado una orden de detención o
de comparecencia con arreglo al artículo 58, y habida
cuenta del valor de las pruebas y de los derechos de
las partes de que se trate, de conformidad con lo dis-
puesto en el presente Estatuto y las Reglas de Procedi-
miento y Prueba, recabar la cooperación de los Estados
con arreglo al párrafo 1 k) del artículo 93 para adoptar
medidas cautelares a los efectos de un decomiso que,
en particular, beneficie en última instancia a las víctimas.

Artículo 58: Orden de detención u orden de comparecencia


dictada por la Sala de Cuestiones Preliminares:
1. En cualquier momento después de iniciada la investiga-
ción, la Sala de Cuestiones Preliminares dictará, a solicitud
del Fiscal, una orden de detención contra una persona si,
tras examinar la solicitud y las pruebas y otra información
presentadas por el Fiscal, estuviere convencida de que:
a) Hay motivo razonable para creer que ha cometido un
crimen de la competencia de la Corte.
b) La detención parece necesaria para:
i. Asegurar que la persona comparezca en juicio.
ii. Asegurar que la persona no obstruya ni ponga en
peligro la investigación ni las actuaciones de la
Corte.
iii. En su caso, impedir que la persona siga cometien-
do ese crimen o un crimen conexo que sea de la
competencia de la Corte y tenga su origen en las
mismas circunstancias.

2. La solicitud del Fiscal consignará:


a) El nombre de la persona y cualquier otro dato que sir-
va para su identificación.
b) Una referencia expresa al crimen de la competencia de
la Corte que presuntamente haya cometido.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 175

c) Una descripción concisa de los hechos que presunta-


mente constituyan esos crímenes.
d) Un resumen de las pruebas y cualquier otra informa-
ción que constituya motivo razonable para creer que
la persona cometió esos crímenes.
e) La razón por la cual el Fiscal crea necesaria la detención.

3. La orden de detención consignará:


a) El nombre de la persona y cualquier otro dato que sir-
va para su identificación.
b) Una referencia expresa al crimen de la competencia de
la Corte por el que se pide su detención.
c) Una descripción concisa de los hechos que presunta-
mente constituyan esos crímenes.

4. La orden de detención seguirá en vigor mientras la Corte


no disponga lo contrario.

5. La Corte, sobre la base de la orden de detención, podrá


solicitar la detención provisional o la detención y entrega
de la persona de conformidad con la Parte IX del presente
Estatuto.

6. El Fiscal podrá pedir a la Sala de Cuestiones Preliminares


que enmiende la orden de detención para modificar la re-
ferencia al crimen indicado en ésta o agregar otros. La Sala
de Cuestiones Preliminares enmendará la orden si estuvie-
re convencida de que hay motivo razonable para creer que
la persona cometió los crímenes en la forma que se indica
en esa modificación o adición.

7. El Fiscal podrá pedir a la Sala de Cuestiones Preliminares


que, en lugar de una orden de detención, dicte una orden
de comparecencia. La Sala, de estar convencida de que
hay motivo razonable para creer que la persona ha cometi-
do el crimen que se le imputa y que bastará con una orden
de comparecencia para asegurar que comparezca efecti-
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
176 inhumanos y/o degradantes

vamente, dictará, con o sin las condiciones limitativas de la


libertad (distintas de la detención) que prevea el derecho
interno, una orden para que la persona comparezca. La or-
den de comparecencia consignará:
a) El nombre de la persona y cualquier otro dato que sir-
va para su identificación.
b) La fecha de la comparecencia.
c) Una referencia expresa al crimen de la competencia de
la Corte que presuntamente haya cometido.
d) Una descripción concisa de los hechos que presunta-
mente constituyan esos crímenes.

La notificación de la orden será personal.

Artículo 59: Procedimiento de detención en el Estado de


detención:
1. El Estado Parte que haya recibido una solicitud de deten-
ción provisional o de detención y entrega tomará inme-
diatamente las medidas necesarias para la detención de
conformidad con su derecho interno y con lo dispuesto en
la Parte IX del presente Estatuto.

2. El detenido será llevado sin demora ante la autoridad judi-


cial competente del Estado de detención, que determina-
rá si, de conformidad con el derecho de ese Estado:
a) La orden le es aplicable.
b) La detención se llevó a cabo conforme a derecho.
c) Se han respetado los derechos del detenido.

3. El detenido tendrá derecho a solicitar de la autoridad


competente del Estado de detención la libertad provisio-
nal antes de su entrega.

4. Al decidir la solicitud, la autoridad competente del Estado


de detención examinará si, dada la gravedad de los pre-
suntos crímenes, hay circunstancias urgentes y excepcio-
nales que justifiquen la libertad provisional y si existen las
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 177

salvaguardias necesarias para que el Estado de detención


pueda cumplir su obligación de entregar la persona a la
Corte. Esa autoridad no podrá examinar si la orden de de-
tención fue dictada conforme a derecho con arreglo a los
apartados a) y b) del párrafo 1 del artículo 58.

5. La solicitud de libertad provisional será notificada a la Sala


de Cuestiones Preliminares, que hará recomendaciones
a la autoridad competente del Estado de detención. An-
tes de adoptar su decisión, la autoridad competente del
Estado de detención tendrá plenamente en cuenta esas
recomendaciones, incluidas las relativas a medidas para
impedir la evasión de la persona.

6. De concederse la libertad provisional, la Sala de Cuestiones


Preliminares podrá solicitar informes periódicos al respecto.

7. Una vez que el Estado de detención haya ordenado la en-


trega, el detenido será puesto a disposición de la Corte
tan pronto como sea posible.

Artículo 60: Primeras diligencias en la Corte:


1. Una vez que el imputado haya sido entregado a la Corte o
haya comparecido voluntariamente o en cumplimiento de
una orden de comparecencia, la Sala de Cuestiones Pre-
liminares se asegurará de que ha sido informado de los
crímenes que le son imputados y de los derechos que le
reconoce el presente Estatuto, incluido el de pedir la liber-
tad provisional.

2. Quien sea objeto de una orden de detención podrá pedir


la libertad provisional. Si la Sala de Cuestiones Preliminares
está convencida de que se dan las condiciones enunciadas
en el párrafo 1 del artículo 58, se mantendrá la detención.
En caso contrario, la Sala de Cuestiones Preliminares pon-
drá en libertad al detenido, con o sin condiciones.

3. La Sala de Cuestiones Preliminares revisará periódicamen-


te su decisión en cuanto a la puesta en libertad o la de-
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
178 inhumanos y/o degradantes

tención, y podrá hacerlo en cualquier momento en que lo


solicite el Fiscal o el detenido. Sobre la base de la revisión,
la Sala podrá modificar su decisión en cuanto a la deten-
ción, la puesta en libertad o las condiciones de ésta, si está
convencida de que es necesario en razón de un cambio en
las circunstancias.

4. La Sala de Cuestiones Preliminares se asegurará de que la


detención en espera de juicio no se prolongue excesiva-
mente a causa de una demora inexcusable del Fiscal. Si se
produjere dicha demora, la Corte considerará la posibilidad
de poner en libertad al detenido, con o sin condiciones.

5. De ser necesario, la Sala de Cuestiones Preliminares podrá


dictar una orden de detención para hacer comparecer a
una persona que haya sido puesta en libertad.

Artículo 61: Confirmación de los cargos antes del juicio:


1. Con sujeción a lo dispuesto en el párrafo 2 y dentro de un
plazo razonable tras la entrega de la persona a la Corte o su
comparecencia voluntaria ante ésta, la Sala de Cuestiones
Preliminares celebrará una audiencia para confirmar los car-
gos sobre la base de los cuales el Fiscal tiene la intención de
pedir el procesamiento. La audiencia se celebrará en pre-
sencia del Fiscal y del imputado, así como de su defensor.

2. La Sala de Cuestiones Preliminares, a solicitud del Fiscal


o de oficio, podrá celebrar una audiencia en ausencia del
acusado para confirmar los cargos en los cuales el Fiscal se
basa para pedir el enjuiciamiento cuando el imputado:
a) Haya renunciado a su derecho a estar presente.
b) Haya huido o no sea posible encontrarlo y se hayan to-
mado todas las medidas razonables para asegurar su
comparecencia ante la Corte e informarle de los cargos
y de que se celebrará una audiencia para confirmarlos.
En este caso, el imputado estará representado por un de-
fensor cuando la Sala de Cuestiones Preliminares resuelva
que ello redunda en interés de la justicia.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 179

3. Dentro de un plazo razonable antes de la audiencia:


a) Se proporcionará al imputado un ejemplar del docu-
mento en que se formulen los cargos por los cuales el
Fiscal se proponga enjuiciarlo.
b) Se le informará de las pruebas que el Fiscal se propon-
ga presentar en la audiencia.
La Sala de Cuestiones Preliminares podrá dictar providen-
cias respecto de la revelación de información a los efectos
de la audiencia.

4. Antes de la audiencia, el Fiscal podrá proseguir la investi-


gación y modificar o retirar los cargos. Se dará al imputado
aviso con antelación razonable a la audiencia de cualquier
modificación de los cargos o de su retiro. En caso de reti-
rarse cargos, el Fiscal comunicará las razones a la Sala de
Cuestiones Preliminares.

5. En la audiencia, el Fiscal presentará respecto de cada car-


go pruebas suficientes de que hay motivos fundados para
creer que el imputado cometió el crimen que se le imputa.
El Fiscal podrá presentar pruebas documentales o un re-
sumen de las pruebas y no será necesario que llame a los
testigos que han de declarar en el juicio.

6. En la audiencia, el imputado podrá:


a) Impugnar los cargos.
b) Impugnar las pruebas presentadas por el Fiscal.
c) Presentar pruebas.

7. La Sala de Cuestiones Preliminares determinará, sobre la


base de la audiencia, si existen pruebas suficientes de que
hay motivos fundados para creer que el imputado cometió
cada crimen que se le imputa. Según cual sea esa determi-
nación, la Sala de Cuestiones Preliminares:
a) Confirmará los cargos respecto de los cuales haya de-
terminado que existen pruebas suficientes y asignará
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
180 inhumanos y/o degradantes

al acusado a una Sala de Primera Instancia para su en-


juiciamiento por los cargos confirmados.
b) No confirmará los cargos respecto de los cuales haya
determinado que las pruebas son insuficientes.
c) Levantará la audiencia y pedirá al Fiscal que considere
la posibilidad de:
i. Presentar nuevas pruebas o llevar a cabo nuevas
investigaciones en relación con un determinado
cargo.
ii. Modificar un cargo en razón de que las pruebas pre-
sentadas parecen indicar la comisión de un crimen
distinto que sea de la competencia de la Corte.

8. La no confirmación de un cargo por parte de la Sala de


Cuestiones Preliminares no obstará para que el Fiscal la
pida nuevamente a condición de que presente pruebas
adicionales.

9. Una vez confirmados los cargos y antes de comenzar el jui-


cio, el Fiscal, con autorización de la Sala de Cuestiones Preli-
minares y previa notificación al acusado, podrá modificar los
cargos. El Fiscal, si se propusiera presentar nuevos cargos o
sustituirlos por otros más graves, deberá pedir una audien-
cia de conformidad con el presente artículo para confirmar-
los. Una vez comenzado el juicio, el Fiscal, con autorización
de la Sala de Primera Instancia, podrá retirar los cargos.

10. Toda orden ya dictada dejará de tener efecto con respecto


a los cargos que no hayan sido confirmados por la Sala de
Cuestiones Preliminares o hayan sido retirados por el Fiscal.

11. Una vez confirmados los cargos de conformidad con el pre-


sente artículo, la Presidencia constituirá una Sala de Prime-
ra Instancia que, con sujeción a lo dispuesto en el párrafo
9 del presente artículo y en el párrafo 4 del artículo 64, se
encargará de la siguiente fase del procedimiento y podrá
ejercer las funciones de la Sala de Cuestiones Preliminares
que sean pertinentes y apropiadas en ese procedimiento.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 181

PARTE VI
Del Juicio

Artículo 62: Lugar del juicio:


A menos que se decida otra cosa, el juicio se celebrará en la
sede de la Corte.

Artículo 63: Presencia del acusado en el juicio:


1. El acusado estará presente durante el juicio.

2. Si el acusado, estando presente en la Corte, perturbare


continuamente el juicio, la Sala de Primera Instancia podrá
disponer que salga de ella y observe el proceso y dé ins-
trucciones a su defensor desde fuera, utilizando, en caso
necesario, tecnologías de comunicación. Esas medidas se
adoptarán únicamente en circunstancias excepcionales,
después de que se haya demostrado que no hay otras po-
sibilidades razonables y adecuadas, y únicamente durante
el tiempo que sea estrictamente necesario.

Artículo 64: Funciones y atribuciones de la Sala de Primera


Instancia:
1. Las funciones y atribuciones de la Sala de Primera Instancia
enunciadas en el presente artículo deberán ejercerse de
conformidad con el presente Estatuto y las Reglas de Pro-
cedimiento y Prueba.

2. La Sala de Primera Instancia velará por que el juicio sea


justo y expedito y se sustancie con pleno respeto de los
derechos del acusado y teniendo debidamente en cuenta
la protección de las víctimas y de los testigos.

3. La Sala de Primera Instancia a la que se asigne una causa


de conformidad con el presente Estatuto:
a) Celebrará consultas con las partes y adoptará los pro-
cedimientos que sean necesarios para que el juicio se
sustancie de manera justa y expedita.
b) Determinará el idioma o los idiomas que habrán de
utilizarse en el juicio.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
182 inhumanos y/o degradantes

c) Con sujeción a cualesquiera otras disposiciones per-


tinentes del presente Estatuto, dispondrá la divulga-
ción de los documentos o de la información que no
se hayan divulgado anteriormente, con suficiente an-
telación al comienzo del juicio como para permitir su
preparación adecuada.

4. La Sala de Primera Instancia podrá, en caso de ser necesa-


rio para su funcionamiento eficaz e imparcial, remitir cues-
tiones preliminares a la Sala de Cuestiones Preliminares o,
de ser necesario, a otro magistrado de la Sección de Cues-
tiones Preliminares que esté disponible.

5. Al notificar a las partes, la Sala de Primera Instancia podrá,


según proceda, indicar que se deberán acumular o separar
los cargos cuando haya más de un acusado.

6. Al desempeñar sus funciones antes del juicio o en el


curso de éste, la Sala de Primera Instancia podrá, de ser
necesario:
a) Ejercer cualquiera de las funciones de la Sala de
Cuestiones Preliminares indicadas en el párrafo 11 del
artículo 61.
b) Ordenar la comparecencia y la declaración de testigos
y la presentación de documentos y otras pruebas re-
cabando, de ser necesario, la asistencia de los Estados
con arreglo a lo dispuesto en el presente Estatuto.
c) Adoptar medidas para la protección de la información
confidencial.
d) Ordenar la presentación de pruebas adicionales a las
ya reunidas con antelación al juicio o a las presentadas
durante el juicio por las partes.
e) Adoptar medidas para la protección del acusado, de
los testigos y de las víctimas.
f) Dirimir cualesquiera otras cuestiones pertinentes.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 183

7. El juicio será público. Sin embargo, la Sala de Primera Ins-


tancia podrá decidir que determinadas diligencias se efec-
túen a puerta cerrada, de conformidad con el artículo 68,
debido a circunstancias especiales o para proteger la in-
formación de carácter confidencial o restringido que haya
de presentarse en la práctica de la prueba.

8. a) Al comenzar el juicio, la Sala de Primera Instancia dará


lectura ante el acusado de los cargos confirmados an-
teriormente por la Sala de Cuestiones Preliminares. La
Sala de Primera Instancia se cerciorará de que el acusado
comprende la naturaleza de los cargos. Dará al acusado
la oportunidad de declararse culpable de conformidad
con el artículo 65 o de declararse inocente.
b) Durante el juicio, el magistrado presidente podrá im-
partir directivas para la sustanciación del juicio, en par-
ticular para que éste sea justo e imparcial. Con sujeción
a las directivas que imparta el magistrado presidente,
las partes podrán presentar pruebas de conformidad
con las disposiciones del presente Estatuto.

9. La Sala de Primera Instancia podrá, a petición de una de


las partes o de oficio, entre otras cosas:
a) Decidir sobre la admisibilidad o pertinencia de las
pruebas.
b) Tomar todas las medidas necesarias para mantener el
orden en las audiencias.

10. La Sala de Primera Instancia hará que el Secretario lleve y


conserve un expediente completo del juicio, en el que se
consignen fielmente las diligencias practicadas.

Artículo 65: Procedimiento en caso de declaración de


culpabilidad
1. Si el acusado se declara culpable en las condiciones indi-
cadas en el párrafo 8 a) del artículo 64, la Sala de Primera
Instancia determinará:
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
184 inhumanos y/o degradantes

a) Si el acusado comprende la naturaleza y las conse-


cuencias de la declaración de culpabilidad.
b) Si esa declaración ha sido formulada voluntariamente
tras suficiente consulta con el abogado defensor.
c) Si la declaración de culpabilidad está corroborada por
los hechos de la causa conforme a:
i. Los cargos presentados por el Fiscal y aceptados
por el acusado.
ii. Las piezas complementarias de los cargos presen-
tados por el Fiscal y aceptados por el acusado.
iii. Otras pruebas, como declaraciones de testigos,
presentadas por el Fiscal o el acusado.

2. La Sala de Primera Instancia, de constatar que se cumplen


las condiciones a que se hace referencia en el párrafo 1,
considerará que la declaración de culpabilidad, junto con
las pruebas adicionales presentadas, constituye un reco-
nocimiento de todos los hechos esenciales que configuran
el crimen del cual se ha declarado culpable el acusado y
podrá condenarlo por ese crimen.

3. La Sala de Primera Instancia, de constatar que no se cum-


plen las condiciones a que se hace referencia en el párrafo
1, tendrá la declaración de culpabilidad por no formulada
y, en ese caso, ordenará que prosiga el juicio con arreglo al
procedimiento ordinario estipulado en el presente Estatuto
y podrá remitir la causa a otra Sala de Primera Instancia.

4. La Sala de Primera Instancia, cuando considere necesaria


en interés de la justicia y en particular en interés de las víc-
timas, una presentación más completa de los hechos de la
causa, podrá:
a) Pedir al Fiscal que presente pruebas adicionales, inclu-
sive declaraciones de testigos.
b) Ordenar que prosiga el juicio con arreglo al procedi-
miento ordinario estipulado en el presente Estatuto,
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 185

en cuyo caso tendrá la declaración de culpabilidad por


no formulada y podrá remitir la causa a otra Sala de
Primera Instancia.

5. Las consultas que celebren el Fiscal y la defensa respecto


de la modificación de los cargos, la declaración de culpa-
bilidad o la pena que habrá de imponerse no serán obliga-
torias para la Corte.

Artículo 66: Presunción de inocencia


1. Se presumirá que toda persona es inocente mientras no se
pruebe su culpabilidad ante la Corte de conformidad con
el derecho aplicable.

2. Incumbirá al Fiscal probar la culpabilidad del acusado.

3. Para dictar sentencia condenatoria, la Corte deberá estar


convencida de la culpabilidad del acusado más allá de
toda duda razonable.

Artículo 67: Derechos del acusado:


1. En la determinación de cualquier cargo, el acusado ten-
drá derecho a ser oído públicamente, habida cuenta de
las disposiciones del presente Estatuto, y a una audiencia
justa e imparcial, así como a las siguientes garantías míni-
mas en pie de plena igualdad:
a) A ser informado sin demora y en forma detallada, en
un idioma que comprenda y hable perfectamente, de
la naturaleza, la causa y el contenido de los cargos que
se le imputan.
b) A disponer del tiempo y de los medios adecuados para
la preparación de su defensa y a comunicarse libre y
confidencialmente con un defensor de su elección.
c) A ser juzgado sin dilaciones indebidas.
d) Con sujeción a lo dispuesto en el párrafo 2 del artículo
63, el acusado tendrá derecho a hallarse presente en
el proceso y a defenderse personalmente o ser asisti-
do por un defensor de su elección; a ser informado, si
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
186 inhumanos y/o degradantes

no tuviera defensor, del derecho que le asiste a tenerlo


y, siempre que el interés de la justicia lo exija, a que se
le nombre defensor de oficio, gratuitamente si care-
ciere de medios suficientes para pagarlo.
e) A interrogar o hacer interrogar a los testigos de cargo y
a obtener la comparecencia de los testigos de descar-
go y que éstos sean interrogados en las mismas con-
diciones que los testigos de cargo. El acusado tendrá
derecho también a oponer excepciones y a presentar
cualquier otra prueba admisible de conformidad con
el presente Estatuto.
f) A ser asistido gratuitamente por un intérprete
competente y a obtener las traducciones necesarias
para satisfacer los requisitos de equidad, si en las
actuaciones ante la Corte o en los documentos
presentados a la Corte se emplea un idioma que no
comprende y no habla.
g) A no ser obligado a declarar contra sí mismo ni a de-
clararse culpable y a guardar silencio, sin que ello pue-
da tenerse en cuenta a los efectos de determinar su
culpabilidad o inocencia.
h) A declarar de palabra o por escrito en su defensa sin
prestar juramento.
i) A que no se invierta la carga de la prueba ni le sea
impuesta la carga de presentar contrapruebas.

2. Además de cualquier otra divulgación de información es-


tipulada en el presente Estatuto, el Fiscal divulgará a la
defensa, tan pronto como sea posible, las pruebas que
obren en su poder o estén bajo su control y que, a su jui-
cio, indiquen o tiendan a indicar la inocencia del acusado,
o a atenuar su culpabilidad, o que puedan afectar a la cre-
dibilidad de las pruebas de cargo. En caso de duda acerca
de la aplicación de este párrafo, la Corte decidirá.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 187

Artículo 68: Protección de las víctimas y los testigos y su


participación en las actuaciones:
1. La Corte adoptará las medidas adecuadas para proteger
la seguridad, el bienestar físico y psicológico, la dignidad
y la vida privada de las víctimas y los testigos. Con este
fin, la Corte tendrá en cuenta todos los factores pertinen-
tes, incluidos la edad, el género, definido en el párrafo 3
del artículo 7, y la salud, así como la índole del crimen,
en particular cuando éste entrañe violencia sexual o por
razones de género, o violencia contra niños. En especial,
el Fiscal adoptará estas medidas en el curso de la investi-
gación y el enjuiciamiento de tales crímenes. Estas medi-
das no podrán redundar en perjuicio de los derechos del
acusado o de un juicio justo e imparcial ni serán incompa-
tibles con éstos.

2. Como excepción al principio del carácter público de las au-


diencias establecidas en el artículo 67, las Salas de la Corte
podrán, a fin de proteger a las víctimas y los testigos o a
un acusado, decretar que una parte del juicio se celebre a
puerta cerrada o permitir la presentación de pruebas por
medios electrónicos u otros medios especiales. En particu-
lar, se aplicarán estas medidas en el caso de una víctima de
agresión sexual o de un menor de edad que sea víctima o
testigo, salvo decisión en contrario adoptada por la Corte
atendiendo a todas las circunstancias, especialmente la opi-
nión de la víctima o el testigo.

3. La Corte permitirá, en las fases del juicio que considere


conveniente, que se presenten y tengan en cuenta las opi-
niones y observaciones de las víctimas si se vieren afec-
tados sus intereses personales y de una manera que no
redunde en detrimento de los derechos del acusado o de
un juicio justo e imparcial ni sea incompatible con éstos.
Los representantes legales de las víctimas podrán presen-
tar dichas opiniones y observaciones cuando la Corte lo
considere conveniente y de conformidad con las Reglas de
Procedimiento y Prueba.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
188 inhumanos y/o degradantes

4. La Dependencia de Víctimas y Testigos podrá asesorar al


Fiscal y a la Corte acerca de las medidas adecuadas de
protección, los dispositivos de seguridad, el asesoramien-
to y la asistencia a que se hace referencia en el párrafo 6
del artículo 43.

5. Cuando la divulgación de pruebas o información de con-


formidad con el presente Estatuto entrañare un peligro
grave para la seguridad de un testigo o de su familia, el
Fiscal podrá, a los efectos de cualquier diligencia anterior
al juicio, no presentan dichas pruebas o información y pre-
sentar en cambio un resumen de éstas. Las medidas de
esta índole no podrán redundar en perjuicio de los dere-
chos del acusado o de un juicio justo e imparcial ni serán
incompatibles con éstos.

6. Todo Estado podrá solicitar que se adopten las medidas


necesarias respecto de la protección de sus funcionarios
o agentes, así como de la protección de información de
carácter confidencial o restringido.

Artículo 69: Práctica de las pruebas:


1. Antes de declarar, cada testigo se comprometerá, de con-
formidad con las Reglas de Procedimiento y Prueba, a de-
cir verdad en su testimonio.

2. La prueba testimonial deberá rendirse en persona en el


juicio, salvo cuando se apliquen las medidas establecidas
en el artículo 68 o en las Reglas de Procedimiento y Prue-
ba. Asimismo, la Corte podrá permitir al testigo que pres-
te testimonio oralmente o por medio de una grabación de
vídeo o audio, así como que se presenten documentos o
transcripciones escritas, con sujeción al presente Estatuto y
de conformidad con las Reglas de Procedimiento y Prueba.
Estas medidas no podrán redundar en perjuicio de los dere-
chos del acusado ni serán incompatibles con éstos.

3. Las partes podrán presentar pruebas pertinentes a la cau-


sa, de conformidad con el artículo 64. La Corte estará fa-
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 189

cultada para pedir todas las pruebas que considere nece-


sarias para determinar la veracidad de los hechos.

4. La Corte podrá decidir sobre la pertinencia o admisibili-


dad de cualquier prueba, teniendo en cuenta, entre otras
cosas, su valor probatorio y cualquier perjuicio que pueda
suponer para un juicio justo o para la justa evaluación del
testimonio de un testigo, de conformidad con las Reglas
de Procedimiento y Prueba.

5. La Corte respetará los privilegios de confidencialidad esta-


blecidos en las Reglas de Procedimiento y Prueba.

6. La Corte no exigirá prueba de los hechos de dominio pú-


blico, pero podrá incorporarlos en autos.

7. No serán admisibles las pruebas obtenidas como resulta-


do de una violación del presente Estatuto o de las normas
de derechos humanos internacionalmente reconocidas
cuando:
a) Esa violación suscite serias dudas sobre la fiabilidad de
las pruebas.
b) Su admisión atente contra la integridad del juicio o re-
dunde en grave desmedro de él.

8. La Corte, al decidir sobre la pertinencia o la admisibilidad


de las pruebas presentadas por un Estado, no podrá
pronunciarse sobre la aplicación del derecho interno de
ese Estado.

Artículo 70: Delitos contra la administración de justicia:


1. La Corte tendrá competencia para conocer de los siguien-
tes delitos contra la administración de justicia, siempre y
cuando se cometan intencionalmente:
a) Dar falso testimonio cuando se esté obligado a decir ver-
dad de conformidad con el párrafo 1 del artículo 69.
b) Presentar pruebas a sabiendas de que son falsas o han
sido falsificadas.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
190 inhumanos y/o degradantes

c) Corromper a un testigo, obstruir su comparecencia o


testimonio o interferir en ellos, tomar represalias con-
tra un testigo por su declaración, destruir o alterar
pruebas o interferir en las diligencias de prueba.
d) Poner trabas, intimidar o corromper a un funcionario
de la Corte para obligarlo o inducirlo a que no cumpla
sus funciones o a que lo haga de manera indebida.
e) Tomar represalias contra un funcionario de la Corte en
razón de funciones que haya desempeñado él u otro
funcionario.
f) Solicitar o aceptar un soborno en calidad de funciona-
rio de la Corte y en relación con sus funciones oficiales.

2. Las Reglas de Procedimiento y Prueba establecerán los


principios y procedimientos que regulen el ejercicio por
la Corte de su competencia sobre los delitos a que se
hace referencia en el presente artículo. Las condiciones
de la cooperación internacional con la Corte respecto
de las actuaciones que realice de conformidad con el
presente artículo se regirán por el derecho interno del
Estado requerido.

3. En caso de decisión condenatoria, la Corte podrá impo-


ner una pena de reclusión no superior a cinco años o una
multa, o ambas penas, de conformidad con las Reglas de
Procedimiento y Prueba.

4. a) Todo Estado Parte hará extensivas sus leyes penales


que castiguen los delitos contra la integridad de su
propio procedimiento de investigación o enjuicia-
miento a los delitos contra la administración de justicia
a que se hace referencia en el presente artículo y sean
cometidos en su territorio o por uno de sus nacionales.
b) A solicitud de la Corte, el Estado Parte, siempre que
lo considere apropiado, someterá el asunto a sus au-
toridades competentes a los efectos del enjuiciamien-
to. Esas autoridades conocerán de tales asuntos con
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 191

diligencia y asignarán medios suficientes para que las


causas se sustancien en forma eficaz.

Artículo 71: Sanciones por faltas de conducta en la Corte:


1. En caso de faltas de conducta de personas presentes en la
Corte, tales como perturbar las audiencias o negarse deli-
beradamente a cumplir sus órdenes, la Corte podrá impo-
ner sanciones administrativas, que no entrañen privación
de la libertad, como expulsión temporal o permanente de
la sala, multa u otras medidas similares establecidas en las
Reglas de Procedimiento y Prueba.

2. El procedimiento para imponer las medidas a que se refie-


re el párrafo 1 se regirá por las Reglas de Procedimiento y
Prueba.

Artículo 72: Protección de información que afecte a la segu-


ridad nacional:
1. El presente artículo será aplicable en todos los casos en que
la divulgación de información o documentos de un Estado
pueda, a juicio de éste, afectar a los intereses de su seguri-
dad nacional. Esos casos son los comprendidos en el ámbi-
to de los párrafos 2 y 3 del artículo 56, el párrafo 3 del artí-
culo 61, el párrafo 3 del artículo 64, el párrafo 2 del artículo
67, el párrafo 6 del artículo 68, el párrafo 6 del artículo 87 y el
artículo 93, así como los que se presenten en cualquier otra
fase del procedimiento en el contexto de esa divulgación.

2. El presente artículo se aplicará también cuando una per-


sona a quien se haya solicitado información o pruebas se
niegue a presentarlas o haya pedido un pronunciamiento
del Estado porque su divulgación afectaría a los intereses
de la seguridad nacional del Estado, y el Estado de que se
trate confirme que, a su juicio, esa divulgación afectaría a
los intereses de su seguridad nacional.

3. Nada de lo dispuesto en el presente artículo afectará a los


privilegios de confidencialidad a que se refieren los apar-
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
192 inhumanos y/o degradantes

tados e) y f) del párrafo 3 del artículo 54 ni la aplicación del


artículo 73.

4. Si un Estado tiene conocimiento de que información o do-


cumentos suyos están siendo divulgados o pueden serlo
en cualquier fase del procedimiento y estima que esa di-
vulgación afectaría a sus intereses de seguridad nacional,
tendrá derecho a pedir que la cuestión se resuelva de con-
formidad con el presente artículo.

5. El Estado a cuyo juicio la divulgación de información afec-


taría a sus intereses de seguridad nacional adoptará, ac-
tuando en conjunto con el Fiscal, la defensa, la Sala de
Cuestiones Preliminares o la Sala de Primera Instancia se-
gún sea el caso, todas las medidas razonables para resol-
ver la cuestión por medio de la cooperación. Esas medidas
podrán ser, entre otras, las siguientes:
a) La modificación o aclaración de la solicitud.
b) Una decisión de la Corte respecto de la pertinencia de
la información o de las pruebas solicitadas, o una de-
cisión sobre si las pruebas, aunque pertinentes, pudie-
ran obtenerse o se hubieran obtenido de una fuente
distinta del Estado.
c) La obtención de la información o las pruebas de una
fuente distinta o en una forma diferente.
d) Un acuerdo sobre las condiciones en que se preste la
asistencia, que incluya, entre otras cosas, la presenta-
ción de resúmenes o exposiciones, restricciones a la
divulgación, la utilización de procedimientos a puerta
cerrada o ex parte, u otras medidas de protección per-
mitidas con arreglo al Estatuto o las Reglas de Proce-
dimiento y Prueba.

6. Una vez que se hayan adoptado todas las medidas razona-


bles para resolver la cuestión por medio de la cooperación,
el Estado, si considera que la información o los documentos
no pueden proporcionarse ni divulgarse por medio alguno
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 193

ni bajo ninguna condición sin perjuicio de sus intereses de


seguridad nacional, notificará al Fiscal o a la Corte las ra-
zones concretas de su decisión, a menos que la indicación
concreta de esas razones perjudique necesariamente los in-
tereses de seguridad nacional del Estado.

7. Posteriormente, si la Corte decide que la prueba es pertinen-


te y necesaria para determinar la culpabilidad o la inocencia
del acusado, podrá adoptar las disposiciones siguientes:
a) Cuando se solicite la divulgación de la información o
del documento de conformidad con una solicitud de
cooperación con arreglo a la Parte IX del presente Es-
tatuto o en las circunstancias a que se refiere el pá-
rrafo 2 del presente artículo, y el Estado hiciere valer
para denegarla el motivo indicado en el párrafo 4 del
artículo 93:
i. La Corte podrá, antes de adoptar una de las con-
clusiones a que se refiere el inciso ii) del apartado
a) del párrafo 7, solicitar nuevas consultas con el
fin de oír las razones del Estado. La Corte, si el
Estado lo solicita, celebrará las consultas a puerta
cerrada y ex parte.
ii. Si la Corte llega a la conclusión de que, al hacer
valer el motivo de denegación indicado en el pá-
rrafo 4 del artículo 93, dadas las circunstancias del
caso, el Estado requerido no está actuando de
conformidad con las obligaciones que le impone
el presente Estatuto, podrá remitir la cuestión de
conformidad con el párrafo 7 del artículo 87, espe-
cificando las razones de su conclusión.
iii. La Corte, en el juicio del acusado, podrá extraer
las inferencias respecto de la existencia o inexis-
tencia de un hecho que sean apropiadas en razón
de las circunstancias.
b) En todas las demás circunstancias:
i. Ordenar la divulgación.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
194 inhumanos y/o degradantes

ii. Si no ordena la divulgación, extraer las inferen-


cias relativas a la culpabilidad o a la inocencia
del acusado que sean apropiadas en razón de las
circunstancias.

Artículo 73: Información o documentos de terceros:


La Corte, si pide a un Estado Parte que le proporcione infor-
mación o un documento que esté bajo su custodia, posesión o
control y que le haya sido divulgado por un Estado, una orga-
nización intergubernamental o una organización internacional
a título confidencial, recabará el consentimiento de su autor
para divulgar la información o el documento. Si el autor es un
Estado Parte, podrá consentir en divulgar dicha información o
documento o comprometerse a resolver la cuestión con la Cor-
te, con sujeción a lo dispuesto en el artículo 72. Si el autor no
es un Estado Parte y no consiente en divulgar la información o
el documento, el Estado requerido comunicará a la Corte que
no puede proporcionar la información o el documento de que
se trate en razón de la obligación contraída con su autor de
preservar su carácter confidencial.

Artículo 74: Requisitos para el fallo:


1. Todos los magistrados de la Sala de Primera Instancia esta-
rán presentes en cada fase del juicio y en todas sus delibe-
raciones. La Presidencia podrá designar para cada causa y
según estén disponibles uno o varios magistrados suplen-
tes para que asistan a todas las fases del juicio y sustituyan
a cualquier miembro de la Sala de Primera Instancia que se
vea imposibilitado para seguir participando en el juicio.

2. La Sala de Primera Instancia fundamentará su fallo en su


evaluación de las pruebas y de la totalidad del juicio. El fallo
se referirá únicamente a los hechos y las circunstancias des-
critos en los cargos o las modificaciones a los cargos, en su
caso. La Corte podrá fundamentar su fallo únicamente en
las pruebas presentadas y examinadas ante ella en el juicio.

3. Los magistrados procurarán adoptar su fallo por unanimidad,


pero, de no ser posible, éste será adoptado por mayoría.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 195

4. Las deliberaciones de la Sala de Primera Instancia serán


secretas.

5. El fallo constará por escrito e incluirá una exposición funda-


da y completa de la evaluación de las pruebas y las conclu-
siones. La Sala de Primera Instancia dictará un fallo. Cuando
no haya unanimidad, el fallo de la Sala de Primera Instancia
incluirá las opiniones de la mayoría y de la minoría. La lectura
del fallo o de un resumen de éste se hará en sesión pública.

Artículo 75: Reparación a las víctimas:


1. La Corte establecerá principios aplicables a la reparación,
incluidas la restitución, la indemnización y la rehabilitación,
que ha de otorgarse a las víctimas o a sus causahabientes.
Sobre esta base, la Corte, previa solicitud o de oficio en
circunstancias excepcionales, podrá determinar en su de-
cisión el alcance y la magnitud de los daños, pérdidas o
perjuicios causados a las víctimas o a sus causahabientes,
indicando los principios en que se funda.

2. La Corte podrá dictar directamente una decisión contra el


condenado en la que indique la reparación adecuada que
ha de otorgarse a las víctimas, incluidas la restitución, la in-
demnización y la rehabilitación. Cuando proceda, la Corte
podrá ordenar que la indemnización otorgada a título de
reparación se pague por conducto del Fondo Fiduciario
previsto en el artículo 79.

3. La Corte, antes de tomar una decisión con arreglo a este


artículo, tendrá en cuenta las observaciones formuladas por
el condenado, las víctimas, otras personas o Estados que
tengan un interés, o las que se formulen en su nombre.

4. Al ejercer sus atribuciones de conformidad con el presente


artículo, la Corte, una vez que una persona sea declarada
culpable de un crimen de su competencia, podrá determi-
nar si, a fin de dar efecto a una decisión que dicte de con-
formidad con este artículo, es necesario solicitar medidas
de conformidad con el párrafo 1 del artículo 93.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
196 inhumanos y/o degradantes

5. Los Estados Partes darán efecto a la decisión dictada con


arreglo a este artículo como si las disposiciones del artícu-
lo 109 se aplicaran al presente artículo.

6. Nada de lo dispuesto en el presente artículo podrá inter-


pretarse en perjuicio de los derechos de las víctimas con
arreglo al derecho interno o el derecho internacional.

Artículo 76: Fallo condenatorio:


1. En caso de que se dicte un fallo condenatorio, la Sala
de Primera Instancia fijará la pena que proceda imponer,
para lo cual tendrá en cuenta las pruebas practicadas y las
conclusiones relativas a la pena que se hayan hecho en el
proceso.

2. Salvo en el caso en que sea aplicable el artículo 65, la Sala


de Primera Instancia podrá convocar de oficio una nueva
audiencia, y tendrá que hacerlo si lo solicitan el Fiscal o el
acusado antes de que concluya la instancia, a fin de practi-
car diligencias de prueba o escuchar conclusiones adicio-
nales relativas a la pena, de conformidad con las Reglas de
Procedimiento y Prueba.

3. En el caso en que sea aplicable el párrafo 2, en la audiencia


a que se hace referencia en ese párrafo o, de ser necesario,
en una audiencia adicional se escucharán las observacio-
nes que se hagan en virtud del artículo 75.

4. La pena será impuesta en audiencia pública y, de ser posi-


ble, en presencia del acusado.

PARTE VII
De las Penas

Artículo 77: Penas aplicables:


1. La Corte podrá, con sujeción a lo dispuesto en el artículo
110, imponer a la persona declarada culpable de uno de
los crímenes a que se hace referencia en el artículo 5 del
presente Estatuto una de las penas siguientes:
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 197

a) La reclusión por un número determinado de años que


no exceda de 30 años.
b) La reclusión a perpetuidad cuando lo justifiquen la ex-
trema gravedad del crimen y las circunstancias perso-
nales del condenado.

2. Además de la reclusión, la Corte podrá imponer:


a) Una multa con arreglo a los criterios enunciados en las
Reglas de Procedimiento y Prueba.
b) El decomiso del producto, los bienes y los haberes pro-
cedentes directa o indirectamente de dicho crimen, sin
perjuicio de los derechos de terceros de buena fe.

Artículo 78: Imposición de la pena:


1. Al imponer una pena, la Corte tendrá en cuenta, de con-
formidad con las Reglas de Procedimiento y Prueba, facto-
res tales como la gravedad del crimen y las circunstancias
personales del condenado.

2. La Corte, al imponer una pena de reclusión, abonará el


tiempo que, por orden suya, haya estado detenido el con-
denado. La Corte podrá abonar cualquier otro período de
detención cumplido en relación con la conducta constitu-
tiva del delito.

3. Cuando una persona haya sido declarada culpable de más


de un crimen, la Corte impondrá una pena para cada uno de
ellos y una pena común en la que se especifique la duración
total de la reclusión. La pena no será inferior a la más alta de
cada una de las penas impuestas y no excederá de 30 años
de reclusión o de una pena de reclusión a perpetuidad de
conformidad con el párrafo 1 b) del artículo 77.

Artículo 79: Fondo fiduciario:


1. Por decisión de la Asamblea de los Estados Partes se esta-
blecerá un fondo fiduciario en beneficio de las víctimas de
crímenes de la competencia de la Corte y de sus familias.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
198 inhumanos y/o degradantes

2. La Corte podrá ordenar que las sumas y los bienes que


reciba a título de multa o decomiso sean transferidos al
Fondo Fiduciario.

3. El Fondo Fiduciario será administrado según los criterios


que fije la Asamblea de los Estados Partes.

Artículo 80: El Estatuto, la aplicación de penas por los países


y la legislación nacional:
Nada de lo dispuesto en la presente parte se entenderá en
perjuicio de la aplicación por los Estados de las penas prescri-
tas por su legislación nacional ni de la legislación de los Esta-
dos en que no existan las penas prescritas en la presente parte.

PARTE VIII
De la Apelación y la Revisión

Artículo 81: Apelación del fallo condenatorio o absolutorio o


de la pena
1. Los fallos dictados de conformidad con el artículo 74 serán
apelables de conformidad con las Reglas de Procedimien-
to y Prueba, según se dispone a continuación:
a) El Fiscal podrá apelar por alguno de los motivos
siguientes:
i. Vicio de procedimiento;
ii. Error de hecho.
iii. Error de derecho.
b) El condenado, o el Fiscal en su nombre, podrá apelar
por alguno de los motivos siguientes:
i. Vicio de procedimiento.
ii. Error de hecho.
iii. Error de derecho.
iv. Cualquier otro motivo que afecte a la justicia o a la
regularidad del proceso o del fallo.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 199

2. a) El Fiscal o el condenado podrán apelar de una pena


impuesta, de conformidad con las Reglas de Procedi-
miento y Prueba, en razón de una desproporción entre
el crimen y la pena.
b) La Corte, si al conocer de la apelación de una pena im-
puesta, considerase que hay fundamentos para revo-
car la condena en todo o parte, podrá invitar al Fiscal
y al condenado a que presenten sus argumentos de
conformidad con los apartados a) o b) del párrafo 1 del
artículo 81 y podrá dictar una decisión respecto de la
condena de conformidad con el artículo 83.
c) Este procedimiento también será aplicable cuando la
Corte, al conocer de una apelación contra el fallo con-
denatorio únicamente, considere que hay fundamen-
tos para reducir la pena en virtud del párrafo 2 a).

3. a) Salvo que la Sala de Primera Instancia ordene otra


cosa, el condenado permanecerá privado de libertad
mientras se falla la apelación.
b) Cuando la duración de la detención fuese mayor que
la de la pena de prisión impuesta, el condenado será
puesto en libertad; sin embargo, si el Fiscal también
apelase, esa libertad podrá quedar sujeta a las condi-
ciones enunciadas en el apartado siguiente.
c) Si la sentencia fuere absolutoria, el acusado será pues-
to en libertad de inmediato, con sujeción a las normas
siguientes:
i. En circunstancias excepcionales y teniendo en
cuenta entre otras cosas, el riesgo concreto de
fuga, la gravedad del delito y las probabilidades
de que se dé lugar a la apelación, la Sala de
Primera Instancia, a solicitud del Fiscal, podrá
decretar que siga privado de la libertad mientras
dure la apelación.
ii. Las decisiones dictadas por la Sala de Primera Ins-
tancia en virtud del inciso precedente serán ape-
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
200 inhumanos y/o degradantes

lables de conformidad con las Reglas de Procedi-


miento y Prueba.

4. Con sujeción a lo dispuesto en los apartados a) y b) del pá-


rrafo 3, la ejecución de la decisión o sentencia será suspen-
dida durante el plazo fijado para la apelación y mientras
dure el procedimiento de apelación.

Artículo 82: Apelación de otras decisiones:


1. Cualquiera de las partes podrá apelar, de conformidad con
las Reglas de Procedimiento y Prueba, de las siguientes
decisiones:
a) Una decisión relativa a la competencia o la admisibilidad.
b) Una decisión por la que se autorice o deniegue la
libertad de la persona objeto de investigación o
enjuiciamiento.
c) Una decisión de la Sala de Cuestiones Preliminares de
actuar de oficio de conformidad con el párrafo 3 del
artículo 56.
d) Una decisión relativa a una cuestión que afecte de for-
ma significativa a la justicia y a la prontitud con que se
sustancia el proceso o a su resultado y respecto de la
cual, en opinión de la Sala de Cuestiones Preliminares
o la Sala de Primera Instancia, un dictamen inmediato
de la Sala de Apelaciones pueda acelerar material-
mente el proceso.

2. El Estado de que se trate o el Fiscal, con la autorización de


la Sala de Cuestiones Preliminares, podrá apelar de una
decisión adoptada por esta Sala de conformidad con el
párrafo 3 d) del artículo 57. La apelación será sustanciada
en procedimiento sumario.

3. La apelación no suspenderá por sí misma el procedimiento


a menos que la Sala de Apelaciones así lo resuelva, previa
solicitud y de conformidad con las Reglas de Procedimien-
to y Prueba.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 201

4. El representante legal de las víctimas, el condenado o el


propietario de buena fe de bienes afectados por una pro-
videncia dictada en virtud del artículo 75 podrán apelar, de
conformidad con las Reglas de Procedimiento y Prueba,
de la decisión por la cual se conceda reparación.

Artículo 83: Procedimiento de apelación:


1. A los efectos del procedimiento establecido en el artículo
81 y en el presente artículo, la Sala de Apelaciones tendrá
todas las atribuciones de la Sala de Primera Instancia.

2. La Sala de Apelaciones, si decide que las actuaciones ape-


ladas fueron injustas y que ello afecta a la regularidad del
fallo o la pena o que el fallo o la pena apelados adolecen
efectivamente de errores de hecho o de derecho o de vi-
cios de procedimiento, podrá:
a) Revocar o enmendar el fallo o la pena.
b) Decretar la celebración de un nuevo juicio en otra Sala
de Primera Instancia.

A estos efectos, la Sala de Apelaciones podrá devolver una


cuestión de hecho a la Sala de Primera Instancia original
para que la examine y le informe según corresponda, o
podrá ella misma pedir pruebas para dirimirla. El fallo o
la pena apelados únicamente por el condenado, o por el
Fiscal en nombre de éste, no podrán ser modificados en
perjuicio suyo.

3. La Sala de Apelaciones, si al conocer de una apelación


contra la pena, considera que hay una desproporción en-
tre el crimen y la pena, podrá modificar ésta de conformi-
dad con lo dispuesto en la Parte VII.

4. La sentencia de la Sala de Apelaciones será aprobada por


mayoría de los magistrados que la componen y anunciada
en audiencia pública. La sentencia enunciará las razones
en que se funda. De no haber unanimidad, consignará las
opiniones de la mayoría y de la minoría, si bien un magis-
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
202 inhumanos y/o degradantes

trado podrá emitir una opinión separada o disidente sobre


una cuestión de derecho.

5. La Sala de Apelaciones podrá dictar sentencia en ausencia


de la persona absuelta o condenada.

Artículo 84: Revisión del fallo condenatorio o de la pena:


1. El condenado o, después de su fallecimiento, el cónyuge,
los hijos, los padres o quien estuviera vivo al momento de
la muerte del acusado y tuviera instrucciones escritas del
acusado de hacerlo, o el Fiscal en su nombre, podrá pedir
a la Sala de Apelaciones que revise el fallo definitivo con-
denatorio o la pena por las siguientes causas:
a) Se hubieren descubierto nuevas pruebas que:
i. No se hallaban disponibles a la época del juicio
por motivos que no cabría imputar total o parcial-
mente a la parte que formula la solicitud.
ii. Son suficientemente importantes como para que,
de haberse valorado en el juicio, probablemente
hubieran dado lugar a otro veredicto.
b) Se acabare de descubrir que un elemento de prueba
decisivo, apreciado en el juicio y del cual depende la
condena, era falso o habría sido objeto de adultera-
ción o falsificación.
c) Uno o más de los magistrados que intervinieron en el
fallo condenatorio o en la confirmación de los cargos
han incurrido, en esa causa, en una falta grave o un
incumplimiento grave de magnitud suficiente para jus-
tificar su separación del cargo de conformidad con el
artículo 46.

2. La Sala de Apelaciones rechazará la solicitud si la conside-


ra infundada. Si determina que la solicitud es atendible,
podrá, según corresponda:
a) Convocar nuevamente a la Sala de Primera Instancia
original.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 203

b) Constituir una nueva Sala de Primera Instancia.


c) Mantener su competencia respecto del asunto, para,
tras oír a las partes en la manera establecida en las
Reglas de Procedimiento y Prueba, determinar si ha
de revisarse la sentencia.

Artículo 85: Indemnización del detenido o condenado:


1. El que haya sido ilegalmente detenido o recluido tendrá el
derecho efectivo a ser indemnizado.

2. El que por decisión final hubiera sido condenado por un


crimen y hubiere cumplido pena por tal motivo será indem-
nizado conforme a la ley de ser anulada posteriormente
su condena en razón de hechos nuevos que demuestren
concluyentemente que hubo un error judicial, salvo que la
falta de conocimiento oportuno de esos hechos le fuera
total o parcialmente imputable.

3. En circunstancias excepcionales, la Corte, si determina


la existencia de hechos concluyentes que muestran que
hubo un error judicial grave y manifiesto tendrá la facultad
discrecional de otorgar una indemnización, de conformi-
dad con los criterios establecidos en las Reglas de Proce-
dimiento y Prueba, a quien hubiere sido puesto en libertad
en virtud de una sentencia definitiva absolutoria o de un
sobreseimiento de la causa por esa razón.

PARTE IX
De la Cooperación Internacional y la Asistencia Judicial

Artículo 86: Obligación general de cooperar:


Los Estados Partes, de conformidad con lo dispuesto en el pre-
sente Estatuto, cooperarán plenamente con la Corte en rela-
ción con la investigación y el enjuiciamiento de crímenes de su
competencia.

Artículo 87: Solicitudes de cooperación: disposiciones generales:


1. a) La Corte estará facultada para formular solicitudes de
cooperación a los Estados Partes. Éstas se transmitirán
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
204 inhumanos y/o degradantes

por vía diplomática o por cualquier otro conducto ade-


cuado que haya designado cada Estado Parte a la fecha
de la ratificación, aceptación, aprobación o adhesión.
Cada Estado Parte podrá cambiar posteriormente esa
designación de conformidad con las Reglas de Proce-
dimiento y Prueba.
b) Cuando proceda, y sin perjuicio de lo dispuesto en el
apartado a), las solicitudes podrán transmitirse tam-
bién por conducto de la Organización Internacional de
Policía Criminal o de cualquier organización regional
competente.

2. Las solicitudes de cooperación y los documentos que las


justifiquen estarán redactados en un idioma oficial del Es-
tado requerido, o acompañados de una traducción a ese
idioma, o a uno de los idiomas de trabajo de la Corte, se-
gún la elección que haya hecho el Estado a la fecha de la
ratificación, aceptación, aprobación o adhesión.

El Estado Parte podrá cambiar posteriormente esa elec-


ción de conformidad con las Reglas de Procedimiento y
Prueba.

3. El Estado requerido preservará el carácter confidencial de


toda solicitud de cooperación y de los documentos que las
justifiquen, salvo en la medida en que su divulgación sea
necesaria para tramitarla.

4. Con respecto a las solicitudes de asistencia presentadas de


conformidad con la presente Parte, la Corte podrá adoptar
todas las medidas, incluidas las relativas a la protección de
la información, que sean necesarias para proteger la segu-
ridad y el bienestar físico o psicológico de las víctimas, los
posibles testigos y sus familiares. La Corte podrá solicitar
que toda información comunicada en virtud de la presente
Parte sea transmitida y procesada de manera que se pro-
teja la seguridad y el bienestar físico o psicológico de las
víctimas, los posibles testigos y sus familiares.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 205

5. a) La Corte podrá invitar a cualquier Estado que no sea


parte en el presente Estatuto a prestar la asistencia
prevista en la presente Parte sobre la base de un arre-
glo especial, un acuerdo con ese Estado o de cual-
quier otra manera adecuada.
b) Cuando un Estado que no sea parte en el presente
Estatuto y que haya celebrado un arreglo especial o un
acuerdo con la Corte se niegue a cooperar en la eje-
cución de las solicitudes a que se refieran tal arreglo o
acuerdo, la Corte podrá informar de ello a la Asamblea
de los Estados Partes o al Consejo de Seguridad, si
éste le hubiese remitido el asunto.

6. La Corte podrá solicitar de cualquier organización inter-


gubernamental que le proporcione información o docu-
mentos. Asimismo, la Corte podrá solicitar otras formas
de cooperación y asistencia que se hayan acordado con
cualquiera de esas organizaciones, de conformidad con su
competencia o mandato.

7. Cuando, en contravención de lo dispuesto en el presente


Estatuto, un Estado Parte se niegue a dar curso a una soli-
citud de cooperación formulada por la Corte, impidiéndo-
le ejercer sus funciones y atribuciones de conformidad con
el presente Estatuto, ésta podrá hacer una constatación en
ese sentido y remitir la cuestión a la Asamblea de los Es-
tados Partes o al Consejo de Seguridad, si éste le hubiese
remitido el asunto.

Artículo 88: Procedimientos aplicables en el derecho interno:


Los Estados Partes se asegurarán de que en el derecho interno
existan procedimientos aplicables a todas las formas de coo-
peración especificadas en la presente parte.

Artículo 89: Entrega de personas a la Corte:


1. La Corte podrá transmitir, junto con los antecedentes que
la justifiquen de conformidad con el artículo 91, una solici-
tud de detención y entrega de una persona a todo Estado
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
206 inhumanos y/o degradantes

en cuyo territorio pueda hallarse y solicitará la cooperación


de ese Estado. Los Estados Partes cumplirán las solicitudes
de detención y entrega de conformidad con las disposicio-
nes de la presente parte y el procedimiento establecido en
su derecho interno.

2. Cuando la persona cuya entrega se pida la impugne ante un


tribunal nacional oponiendo la excepción de cosa juzgada
de conformidad con el artículo 20, el Estado requerido cele-
brará de inmediato consultas con la Corte para determinar
si ha habido una decisión sobre la admisibilidad de la causa.
Si la causa es admisible, el Estado requerido cumplirá la so-
licitud. Si está pendiente la decisión sobre la admisibilidad,
el Estado requerido podrá aplazar la ejecución de la solici-
tud de entrega hasta que la Corte adopte esa decisión.
3. a) El Estado Parte autorizará de conformidad con su
derecho procesal el tránsito por su territorio de una
persona que otro Estado entregue a la Corte, salvo
cuando el tránsito por ese Estado obstaculice o
demore la entrega.
b) La solicitud de la Corte de que se autorice ese tránsito
será transmitida de conformidad con el artículo 87 y
contendrá:
i. Una descripción de la persona que será transportada.
ii. Una breve exposición de los hechos de la causa y
su tipificación.
iii. La orden de detención y entrega.
c) La persona transportada permanecerá detenida du-
rante el tránsito.
d) No se requerirá autorización alguna cuando la persona
sea transportada por vía aérea y no se prevea aterrizar
en el territorio del Estado de tránsito.
e) En caso de aterrizaje imprevisto en el territorio del
Estado de tránsito, éste podrá pedir a la Corte que
presente una solicitud de tránsito con arreglo a lo dis-
puesto en el apartado b). El Estado de tránsito deten-
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 207

drá a la persona transportada mientras se recibe la so-


licitud de la Corte y se efectúa el tránsito; sin embargo,
la detención no podrá prolongarse más de 96 horas
contadas desde el aterrizaje imprevisto si la solicitud
no es recibida dentro de ese plazo.

4. Si la persona buscada está siendo enjuiciada o cumple


condena en el Estado requerido por un crimen distinto de
aquel por el cual se pide su entrega a la Corte, el Estado
requerido, después de haber decidido conceder la entre-
ga, celebrará consultas con la Corte.

Artículo 90: Solicitudes concurrentes:


1. El Estado Parte que haya recibido una solicitud de la Corte
relativa a la entrega de una persona de conformidad con
el artículo 89, y reciba además una solicitud de cualquier
otro Estado relativa a la extradición de la misma persona
por la misma conducta que constituya la base del crimen
en razón del cual la Corte ha pedido la entrega, notificará
a la Corte y al Estado requirente ese hecho.

2. Si el Estado requirente es un Estado Parte, el Estado requeri-


do dará prioridad a la solicitud de la Corte cuando ésta:
a) Haya determinado, de conformidad con lo dispuesto
en los artículos 18 ó 19, que la causa respecto de la cual
se solicita la entrega es admisible y en su decisión haya
tenido en cuenta la investigación o el enjuiciamiento
que lleva a cabo el Estado requirente con respecto a la
solicitud de extradición que éste ha presentado.
b) Adopte la decisión a que se refiere el apartado a)
como consecuencia de la notificación efectuada por el
Estado requerido de conformidad con el párrafo 1.

3. Cuando no se haya adoptado la decisión a que se hace


referencia en el párrafo 2 a), el Estado requerido tendrá la
facultad discrecional, hasta que se dicte la decisión de la
Corte prevista en el párrafo 2 b), de dar curso a la solicitud
de extradición presentada por el Estado requirente, pero
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
208 inhumanos y/o degradantes

no la hará efectiva hasta que la Corte haya resuelto que


la causa es inadmisible. La Corte adoptará su decisión en
procedimiento sumario.

4. Si el Estado requirente no es parte en el presente Estatuto,


el Estado requerido, en caso de que no esté obligado por
alguna norma internacional a conceder la extradición al
Estado requirente, dará prioridad a la solicitud de entrega
que le haya hecho la Corte si ésta ha determinado que la
causa era admisible.

5. Cuando la Corte no haya determinado la admisibilidad de


una causa de conformidad con el párrafo 4, el Estado reque-
rido tendrá la facultad discrecional de dar curso a la solicitud
de extradición que le haya hecho el Estado requirente.

6. En los casos en que sea aplicable el párrafo 4, y salvo que


el Estado requerido esté obligado por alguna norma inter-
nacional a extraditar la persona al Estado requirente que
no sea parte en el presente Estatuto, el Estado requerido
decidirá si hace la entrega a la Corte o concede la extra-
dición al Estado requirente. Para tomar esta decisión, el
Estado requerido tendrá en cuenta todos los factores per-
tinentes, entre otros:
a) Las fechas respectivas de las solicitudes.
b) Los intereses del Estado requirente y, cuando proceda,
si el crimen se cometió en su territorio y cuál es la na-
cionalidad de las víctimas y de la persona cuya entrega
o extradición se ha solicitado.
c) La posibilidad de que la Corte y el Estado requirente
lleguen posteriormente a un acuerdo respecto de la
entrega.

7. Cuando el Estado Parte que reciba una solicitud de la Cor-


te de entrega de una persona reciba también una solicitud
de otro Estado relativa a la extradición de la misma perso-
na por una conducta distinta de la que constituye el crimen
en razón del cual la Corte solicita la entrega:
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 209

a) El Estado requerido, si no está obligado por ninguna


norma internacional a conceder la extradición al Estado
requirente, dará preferencia a la solicitud de la Corte.
b) El Estado requerido, si está obligado por una norma
internacional a conceder la extradición al Estado requi-
rente, decidirá si entrega la persona a la Corte o la ex-
tradita al Estado requirente. En esta decisión, el Estado
requerido tendrá en cuenta todos los factores pertinen-
tes y, entre otros, los enumerados en el párrafo 6, pero
tendrá especialmente en cuenta la naturaleza y la gra-
vedad relativas de la conducta de que se trate.

8. Cuando, como consecuencia de una notificación efectua-


da con arreglo al presente artículo, la Corte haya deter-
minado la inadmisibilidad de una causa y posteriormente
se deniegue la extradición al Estado requirente, el Estado
requerido notificará su decisión a la Corte.

Artículo 91: Contenido de la solicitud de detención y entrega:


1. La solicitud de detención y entrega deberá formularse por
escrito. En caso de urgencia, se podrá hacer por cualquier
otro medio que permita dejar constancia escrita, a condi-
ción de que la solicitud sea confirmada en la forma indica-
da en el párrafo 1 a) del artículo 87.

2. La solicitud de detención y entrega de una persona res-


pecto de la cual la Sala de Cuestiones Preliminares haya
dictado una orden de detención de conformidad con el
artículo 58 deberá contener los elementos siguientes o ir
acompañada de:
a) Información suficiente para la identificación de la per-
sona buscada y datos sobre su probable paradero.
b) Una copia de la orden de detención.
c) Los documentos, las declaraciones o la información
que sean necesarios para cumplir los requisitos de
procedimiento del Estado requerido relativos a la en-
trega; sin embargo, esos requisitos no podrán ser más
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
210 inhumanos y/o degradantes

onerosos que los aplicables a las solicitudes de extra-


dición conforme a tratados o acuerdos celebrados por
el Estado requerido y otros Estados y, de ser posible,
serán menos onerosos, habida cuenta del carácter es-
pecífico de la Corte.

3. La solicitud de detención y entrega del condenado deberá


contener los siguientes elementos o ir acompañada de:
a) Copia de la orden de detención dictada en su contra.
b) Copia de la sentencia condenatoria.
c) Datos que demuestren que la persona buscada es
aquella a la que se refiere la sentencia condenatoria.
d) Si la persona que se busca ha sido condenado a una
pena, copia de la sentencia y, en el caso de una pena
de reclusión, una indicación de la parte de la pena que
se ha cumplido y de la que queda por cumplir.

4. A solicitud de la Corte, un Estado Parte consultará con ésta,


en general o con respecto a un asunto concreto, sobre las
disposiciones de su derecho interno que puedan ser aplica-
bles de conformidad con el apartado c) del párrafo 2 del pre-
sente artículo. En esas consultas, el Estado Parte comunicará
a la Corte los requisitos específicos de su derecho interno.

Artículo 92: Detención provisional:


1. En caso de urgencia, la Corte podrá solicitar la detención
provisional de la persona buscada hasta que se presente
la solicitud de entrega y los documentos que la justifiquen
de conformidad con el artículo 91.
2. La solicitud de detención provisional deberá hacerse por
cualquier medio que permita dejar constancia escrita y
contendrá:
a) Información suficiente para identificar a la persona
buscada y datos sobre su probable paradero.
b) Una exposición concisa de los crímenes por los que se
pida la detención y de los hechos que presuntamente
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 211

serían constitutivos de esos crímenes, inclusive, de ser


posible, la indicación de la fecha y el lugar en que se
cometieron.
c) Una declaración de que existe una orden de deten-
ción o una decisión final condenatoria respecto de la
persona buscada.
d) Una declaración de que se presentará una solicitud de
entrega de la persona buscada.

3. La persona sometida a detención provisional podrá ser


puesta en libertad si el Estado requerido no hubiere reci-
bido la solicitud de entrega y los documentos que la justi-
fiquen, de conformidad con el artículo 91, dentro del plazo
fijado en las Reglas de Procedimiento y Prueba. Sin em-
bargo, el detenido podrá consentir en la entrega antes de
que se cumpla dicho plazo siempre que lo permita el de-
recho interno del Estado requerido. En ese caso, el Estado
requerido procederá a entregar al detenido a la Corte tan
pronto como sea posible.

4. El hecho de que la persona buscada haya sido puesta en


libertad de conformidad con el párrafo 3 no obstará para
que sea nuevamente detenida y entregada una vez que el
Estado requerido reciba la solicitud de entrega y los docu-
mentos que la justifiquen.

Artículo 93: Otras formas de cooperación:


1. Los Estados Partes, de conformidad con lo dispuesto en
la presente Parte y con los procedimientos de su derecho
interno, deberán cumplir las solicitudes de asistencia for-
muladas por la Corte en relación con investigaciones o en-
juiciamientos penales a fin de:
a) Identificar y buscar personas u objetos.
b) Practicar pruebas, incluidos los testimonios bajo jura-
mento, y producir pruebas, incluidos los dictámenes e
informes periciales que requiera la Corte.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
212 inhumanos y/o degradantes

c) Interrogar a una persona objeto de investigación o


enjuiciamiento.
d) Notificar documentos, inclusive los documentos
judiciales.
e) Facilitar la comparecencia voluntaria ante la Corte de
testigos o expertos.
f) Proceder al traslado provisional de personas, de con-
formidad con lo dispuesto en el párrafo 7.
g) Realizar inspecciones oculares, inclusive la exhuma-
ción y el examen de cadáveres y fosas comunes.
h) Practicar allanamientos y decomisos.
i) Transmitir registros y documentos, inclusive registros y
documentos oficiales.
j) Proteger a víctimas y testigos y preservar pruebas.
k) Identificar, determinar el paradero o inmovilizar el pro-
ducto y los bienes y haberes obtenidos del crimen y
de los instrumentos del crimen, o incautarse de ellos,
con miras a su decomiso ulterior y sin perjuicio de los
derechos de terceros de buena fe.
l) Cualquier otro tipo de asistencia no prohibida por la
legislación del Estado requerido y destinada a facilitar
la investigación y el enjuiciamiento de crímenes de la
competencia de la Corte.

2. La Corte podrá dar seguridades a los testigos o expertos


que comparezcan ante ella de que no serán enjuiciados o
detenidos ni se restringirá su libertad personal por un acto
u omisión anterior a su salida del Estado requerido.

3. Cuando la ejecución de una determinada medida de asis-


tencia detallada en una solicitud presentada de confor-
midad con el párrafo 1 estuviera prohibida en el Estado
requerido por un principio fundamental de derecho ya
existente y de aplicación general, el Estado requerido ce-
lebrará sin demora consultas con la Corte para tratar de
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 213

resolver la cuestión. En las consultas se debería conside-


rar si se puede prestar la asistencia de otra manera o con
sujeción a condiciones. Si, después de celebrar consultas,
no se pudiera resolver la cuestión, la Corte modificará la
solicitud según sea necesario.

4. El Estado Parte podrá no dar lugar a una solicitud de asis-


tencia, en su totalidad o en parte, de conformidad con el
artículo 72 y únicamente si la solicitud se refiere a la pre-
sentación de documentos o la divulgación de pruebas que
afecten a su seguridad nacional.

5. Antes de denegar una solicitud de asistencia de conformi-


dad con el párrafo 1 l), el Estado requerido considerará si
se puede prestar la asistencia con sujeción a ciertas condi-
ciones, o si es posible hacerlo en una fecha posterior o de
otra manera. La Corte o el Fiscal, si aceptan la asistencia
sujeta a condiciones, tendrán que cumplirlas.

6. Si no se da lugar a una solicitud de asistencia, el Estado


Parte requerido deberá comunicar sin demora los motivos
a la Corte o al Fiscal.

7. a) La Corte podrá solicitar el traslado provisional de un


detenido a los fines de su identificación o de que pres-
te testimonio o asistencia de otra índole. El traslado
podrá realizarse siempre que:
i. El detenido dé, libremente y con conocimiento de
causa, su consentimiento.
ii. El Estado requerido lo acepte, con sujeción a las
condiciones que hubiere acordado con la Corte.
b) La persona trasladada permanecerá detenida. Una vez
cumplidos los fines del traslado, la Corte la devolverá
sin dilación al Estado requerido.

8. a) La Corte velará por la protección del carácter con-


fidencial de los documentos y de la información,
salvo en la medida en que éstos sean necesarios
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
214 inhumanos y/o degradantes

para la investigación y las diligencias pedidas en


la solicitud.
b) El Estado requerido podrá, cuando sea necesario,
transmitir al Fiscal documentos o información con ca-
rácter confidencial. El Fiscal únicamente podrá utilizar-
los para reunir nuevas pruebas.
c) El Estado requerido podrá, de oficio o a solicitud del
Fiscal, autorizar la divulgación ulterior de estos do-
cumentos o información, los cuales podrán utilizarse
como medios de prueba de conformidad con lo dis-
puesto en las partes V y VI y de conformidad con las
Reglas de Procedimiento y Prueba.

9. a) i. El Estado Parte que reciba solicitudes concurren-


tes de la Corte y de otro Estado de conformidad
con una obligación internacional y que no se re-
fieran a la entrega o la extradición, procurará, en
consulta con la Corte y el otro Estado, atender
ambas solicitudes, de ser necesario postergando
o condicionando una de ellas.
ii. Si esto no fuera posible, la cuestión de las solicitu-
des concurrentes se resolverá de conformidad con
los principios enunciados en el artículo 90.
b) Sin embargo, cuando la solicitud de la Corte se refiera
a información, bienes o personas que estén sometidos
al control de un tercer Estado o de una organización
internacional en virtud de un acuerdo internacional, el
Estado requerido lo comunicará a la Corte y la Corte
dirigirá su solicitud al tercer Estado o a la organización
internacional.

10. a) A solicitud de un Estado Parte que lleve a cabo una in-


vestigación o sustancie un juicio por una conducta que
constituya un crimen de la competencia de la Corte o
que constituya un crimen grave con arreglo al derecho
interno del Estado requirente, la Corte podrá coope-
rar con él y prestarle asistencia.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 215

b) i. La asistencia prestada de conformidad con el


apartado a) podrá comprender, entre otras cosas:
a. La transmisión de declaraciones, documentos
u otros elementos de prueba obtenidos en el
curso de una investigación o de un proceso
sustanciado por la Corte.
b. El interrogatorio de una persona detenida por
orden de la Corte;
ii. En el caso de la asistencia prevista en el apartado
b) i) a:
a. Si los documentos u otros elementos de prue-
ba se hubieren obtenido con la asistencia de
un Estado, su transmisión estará subordinada
al consentimiento de dicho Estado.
b. Si las declaraciones, los documentos u otros
elementos de prueba hubieren sido propor-
cionados por un testigo o un perito, su trans-
misión estará subordinada a lo dispuesto en el
artículo 68.
c) La Corte podrá, de conformidad con el presente pá-
rrafo y en las condiciones enunciadas en él, acceder a
una solicitud de asistencia presentada por un Estado
que no sea parte en el presente Estatuto.

Artículo 94: Aplazamiento de la ejecución de una solicitud de


asistencia con respecto a una investigación o un enjuiciamien-
to en curso:
1. Si la ejecución inmediata de una solicitud de asistencia in-
terfiriere una investigación o enjuiciamiento en curso de
un asunto distinto de aquel al que se refiera la solicitud, el
Estado requerido podrá aplazar la ejecución por el tiempo
que acuerde con la Corte. No obstante, el aplazamiento
no excederá de lo necesario para concluir la investigación
o el enjuiciamiento de que se trate en el Estado requerido.
Antes de tomar la decisión de aplazar la ejecución de la so-
licitud, el Estado requerido debería considerar si se podrá
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
216 inhumanos y/o degradantes

prestar inmediatamente la asistencia con sujeción a ciertas


condiciones.

2. Si, de conformidad con el párrafo 1, se decidiere aplazar


la ejecución de una solicitud de asistencia, el Fiscal podrá
en todo caso pedir que se adopten las medidas necesarias
para preservar pruebas de conformidad con el párrafo 1 j)
del artículo 93.

Artículo 95: Aplazamiento de la ejecución de una solicitud por


haberse impugnado la admisibilidad de la causa:
Cuando la Corte proceda a examinar una impugnación de la
admisibilidad de una causa de conformidad con los artículos
18 ó 19, el Estado requerido podrá aplazar la ejecución de
una solicitud hecha de conformidad con esta Parte hasta
que la Corte se pronuncie sobre la impugnación, a menos
que ésta haya resuelto expresamente que el Fiscal podrá
continuar recogiendo pruebas conforme a lo previsto en los
artículos 18 ó 19.

Artículo 96: Contenido de la solicitud relativa a otras formas


de asistencia de conformidad con el artículo 93:
1. La solicitud relativa a otras formas de asistencia a que se
hace referencia en el artículo 93 deberá hacerse por escri-
to. En caso de urgencia, se podrá hacer por cualquier otro
medio que permita dejar constancia escrita, a condición
de que la solicitud sea confirmada en la forma indicada en
el párrafo 1 a) del artículo 87.

2. La solicitud deberá contener los siguientes elementos o


estar acompañada de, según proceda:
a) Una exposición concisa de su propósito y de la asis-
tencia solicitada, incluidos los fundamentos jurídicos y
los motivos de la solicitud.
b) La información más detallada posible acerca del para-
dero o la identificación de la persona o el lugar objeto
de la búsqueda o la identificación, de forma que se
pueda prestar la asistencia solicitada.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 217

c) Una exposición concisa de los hechos esenciales que


fundamentan la solicitud.
d) Las razones y la indicación detallada de cualquier pro-
cedimiento que deba seguirse o requisito que deba
cumplirse.
e) Cualquier información que pueda ser necesaria con-
forme al derecho interno del Estado requerido para
cumplir la solicitud.
f) Cualquier otra información pertinente para que pueda
prestarse la asistencia solicitada.

3. A solicitud de la Corte, todo Estado Parte consultará con


la Corte, en general o respecto de un asunto concreto, so-
bre las disposiciones de su derecho interno que puedan
ser aplicables de conformidad con el párrafo 2 e). En esas
consultas, los Estados Partes comunicarán a la Corte las
disposiciones específicas de su derecho interno.

4. Las disposiciones del presente artículo serán también apli-


cables, según proceda, con respecto a las solicitudes de
asistencia hechas a la Corte.

Artículo 97: Consultas con la Corte:


El Estado Parte que reciba una solicitud de conformidad con
la presente parte celebrará sin dilación consultas con la Corte
si considera que la solicitud le plantea problemas que puedan
obstaculizar o impedir su cumplimiento. Esos problemas po-
drían ser, entre otros:
a) Que la información fuese insuficiente para cumplir la
solicitud.
b) Que, en el caso de una solicitud de entrega, la perso-
na no pudiera ser localizada, pese a los intentos rea-
lizados, o que en la investigación realizada se hubiere
determinado claramente que la persona en el Estado
requerido no es la indicada en la solicitud.
c) Que el cumplimiento de la solicitud en su forma actual
obligare al Estado requerido a no cumplir una obli-
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
218 inhumanos y/o degradantes

gación preexistente en virtud de un tratado con otro


Estado.

Artículo 98: Cooperación con respecto a la renuncia a la inmu-


nidad y consentimiento a la entrega:
1. La Corte no dará curso a una solicitud de entrega o de
asistencia en virtud de la cual el Estado requerido deba
actuar en forma incompatible con las obligaciones que le
imponga el derecho internacional con respecto a la inmu-
nidad de un Estado o la inmunidad diplomática de una
persona o un bien de un tercer Estado, salvo que la Corte
obtenga anteriormente la cooperación de ese tercer Esta-
do para la renuncia a la inmunidad.

2. La Corte no dará curso a una solicitud de entrega en virtud


de la cual el Estado requerido deba actuar en forma incom-
patible con las obligaciones que le imponga un acuerdo in-
ternacional conforme al cual se requiera el consentimiento
del Estado que envíe para entregar a la Corte a una perso-
na sujeta a la jurisdicción de ese Estado, a menos que ésta
obtenga primero la cooperación del Estado que envíe para
que dé su consentimiento a la entrega.

Artículo 99: Cumplimiento de las solicitudes a que se hace


referencia en los artículos 93 y 96:
1. Las solicitudes de asistencia se cumplirán de conformidad
con el procedimiento aplicable en el derecho interno del
Estado requerido y, salvo si ese derecho lo prohíbe, en la
forma especificada en la solicitud, incluidos los procedi-
mientos indicados en ella y la autorización a las personas
especificadas en ella para estar presentes y prestar asisten-
cia en el trámite.

2. En el caso de una solicitud urgente y cuando la Corte lo


pida, los documentos o pruebas incluidos en la respuesta
serán transmitidos con urgencia.

3. Las respuestas del Estado requerido serán transmitidas en


su idioma y forma original.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 219

4. Sin perjuicio de los demás artículos de la presente parte,


cuando resulte necesario en el caso de una solicitud que pue-
da ejecutarse sin necesidad de medidas coercitivas, en parti-
cular la entrevista a una persona o la recepción de pruebas de
una persona voluntariamente, aun cuando sea sin la presen-
cia de las autoridades del Estado Parte requerido si ello fuere
esencial para la ejecución de la solicitud, y el reconocimiento
de un lugar u otro recinto que no entrañe un cambio en él, el
Fiscal podrá ejecutar directamente la solicitud en el territorio
de un Estado según se indica a continuación:
a) Cuando el Estado Parte requerido fuere un Estado en
cuyo territorio se hubiera cometido presuntamente el
crimen, y hubiere habido una decisión de admisibilidad
de conformidad con los artículos 18 ó 19, el Fiscal podrá
ejecutar directamente la solicitud tras celebrar todas las
consultas posibles con el Estado Parte requerido.
b) En los demás casos, el Fiscal podrá ejecutar la solicitud
tras celebrar consultas con el Estado Parte requerido
y con sujeción a cualquier condición u observación
razonable que imponga o haga ese Estado Parte. Cuando
el Estado Parte requerido considere que hay problemas
para la ejecución de una solicitud de conformidad con el
presente apartado, celebrará consultas sin demora con
la Corte para resolver la cuestión.

5. Las disposiciones en virtud de las cuales una persona que


sea oída o interrogada por la Corte con arreglo al artículo
72 podrá hacer valer las restricciones previstas para impe-
dir la divulgación de información confidencial relacionada
con la seguridad nacional serán igualmente aplicables al
cumplimiento de las solicitudes de asistencia a que se
hace referencia en el presente artículo.

Artículo 100: Gastos:


1. Los gastos ordinarios que se deriven del cumplimiento de
las solicitudes en el territorio del Estado requerido corre-
rán a cargo de éste, con excepción de los siguientes, que
correrán a cargo de la Corte:
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
220 inhumanos y/o degradantes

a) Gastos relacionados con el viaje y la seguridad de los


testigos y peritos, o el traslado, con arreglo al artículo
93, de personas detenidas.
b) Gastos de traducción, interpretación y transcripción;
c) Gastos de viaje y dietas de los magistrados, el fiscal,
los fiscales adjuntos, el secretario, el secretario adjun-
to y los funcionarios de cualquier órgano de la Corte.
d) Costo de los informes o dictámenes periciales solicita-
dos por la Corte.
e) Gastos relacionados con el transporte de la persona
que entregue a la Corte un Estado de detención.
f) Previa consulta, todos los gastos extraordinarios que
puedan ser resultado del cumplimiento de una solicitud.

2. Las disposiciones del párrafo 1 serán aplicables, según


proceda, a las solicitudes hechas por los Estados Partes a
la Corte. En ese caso, los gastos ordinarios que se deriven
de su cumplimiento correrán a cargo de la Corte.

Artículo 101: Principio de la especialidad:


1. Quien haya sido entregado a la Corte en virtud del presen-
te Estatuto no será procesado, castigado o detenido por
una conducta anterior a su entrega, a menos que ésta cons-
tituya la base del delito por el cual haya sido entregado.

2. La Corte podrá pedir al Estado que hizo la entrega que la


dispense del cumplimiento de los requisitos establecidos
en el párrafo 1 y, si fuere necesario, proporcionará infor-
mación adicional de conformidad con el artículo 91. Los
Estados Partes estarán facultados para dar esa dispensa a
la Corte y procurarán hacerlo.

Artículo 102: Términos empleados: A los efectos del presente


Estatuto:
a) Por “entrega” se entenderá la entrega de una persona por
un Estado a la Corte de conformidad con lo dispuesto en
el presente Estatuto.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 221

b) Por “extradición” se entenderá la entrega de una persona


por un Estado a otro Estado de conformidad con lo dis-
puesto en un tratado o convención o en el derecho interno.

PARTE X
De la Ejecución de la Pena

Artículo 103: Función de los Estados en la ejecución de las


penas privativas de libertad:
1. a) La pena privativa de libertad se cumplirá en un Estado
designado por la Corte sobre la base de una lista de
Estados que hayan manifestado a la Corte que están
dispuestos a recibir condenados.
b) En el momento de declarar que está dispuesto a reci-
bir condenados, el Estado podrá poner condiciones a
reserva de que sean aceptadas por la Corte y estén en
conformidad con la presente Parte.
c) El Estado designado en un caso determinado indicará
sin demora a la Corte si acepta la designación.

2. a) El Estado de ejecución de la pena notificará a la Corte


cualesquiera circunstancias, incluido el cumplimiento
de las condiciones aceptadas con arreglo al párrafo 1,
que pudieren afectar materialmente a las condiciones
o la duración de la privación de libertad. Las circuns-
tancias conocidas o previsibles deberán ponerse en
conocimiento de la Corte con una antelación mínima
de 45 días. Durante este período, el Estado de eje-
cución no adoptará medida alguna que redunde en
perjuicio de lo dispuesto en el artículo 110.
b) La Corte, si no puede aceptar las circunstancias a que
se hace referencia en el apartado a), lo notificará al Es-
tado de ejecución y procederá de conformidad con el
párrafo 1 del artículo 104.

3. La Corte, al ejercer su facultad discrecional de efectuar la


designación prevista en el párrafo 1, tendrá en cuenta:
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
222 inhumanos y/o degradantes

a) El principio de que los Estados Partes deben compar-


tir la responsabilidad por la ejecución de las penas pri-
vativas de libertad de conformidad con los principios
de distribución equitativa que establezcan las Reglas
de Procedimiento y Prueba.
b) La aplicación de normas de tratados internacionales
generalmente aceptadas sobre el tratamiento de los
reclusos.
c) La opinión del condenado.
d) La nacionalidad del condenado.
e) Otros factores relativos a las circunstancias del crimen o
del condenado, o a la ejecución eficaz de la pena, según
procedan en la designación del Estado de ejecución

4. De no designarse un Estado de conformidad con el párra-


fo 1, la pena privativa de libertad se cumplirá en el estable-
cimiento penitenciario que designe el Estado anfitrión, de
conformidad con las condiciones estipuladas en el acuer-
do relativo a la sede a que se hace referencia en el párra-
fo 2 del artículo 3. En ese caso, los gastos que entrañe la
ejecución de la pena privativa de libertad serán sufragados
por la Corte.

Artículo 104: Cambio en la designación del Estado de ejecución:


1. La Corte podrá en todo momento decidir el traslado del
condenado a una prisión de un Estado distinto del Estado
de ejecución.

2. El condenado podrá en todo momento solicitar de la Cor-


te su traslado del Estado de ejecución.

Artículo 105: Ejecución de la pena:


1. Con sujeción a las condiciones que haya establecido un
Estado de conformidad con el párrafo 1 b) del artículo 103,
la pena privativa de libertad tendrá carácter obligatorio
para los Estados Partes, los cuales no podrán modificarla
en caso alguno.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 223

2. La decisión relativa a cualquier solicitud de apelación o re-


visión incumbirá exclusivamente a la Corte. El Estado de
ejecución no pondrá obstáculos para que el condenado
presente una solicitud de esa índole.

Artículo 106: Supervisión de la ejecución de la pena y


condiciones de reclusión:
1. La ejecución de una pena privativa de libertad estará su-
jeta a la supervisión de la Corte y se ajustará a las normas
generalmente aceptadas de las convenciones internacio-
nales sobre el tratamiento de los reclusos.

2. Las condiciones de reclusión se regirán por la legislación


del Estado de ejecución y se ajustarán a las normas ge-
neralmente aceptadas de las convenciones internaciona-
les sobre el tratamiento de los reclusos; en todo caso, no
serán ni más ni menos favorables que las aplicadas a los
reclusos condenados por delitos similares en el Estado
de ejecución.

3. La comunicación entre el condenado y la Corte será irres-


tricta y confidencial.

Artículo 107: Traslado una vez cumplida la pena:


1. Una vez cumplida la pena, quien no sea nacional del Es-
tado de ejecución podrá, de conformidad con la legisla-
ción de dicho Estado, ser trasladado al Estado que esté
obligado a aceptarlo o a otro Estado que esté dispuesto a
hacerlo, teniendo en cuenta si quiere ser trasladado a éste,
a menos que el Estado de ejecución lo autorice a perma-
necer en su territorio.

2. Los gastos derivados del traslado de conformidad con lo


dispuesto en el párrafo 1, de no ser sufragados por un Es-
tado, correrán por cuenta de la Corte.

3. Con sujeción a lo dispuesto en el artículo 108, el Estado de


ejecución también podrá, de conformidad con su derecho
interno, extraditar o entregar por cualquier otra vía a la
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
224 inhumanos y/o degradantes

persona a un Estado que haya pedido la extradición o


entrega para someterla a juicio o para que cumpla una
pena.

Artículo 108: Limitaciones al enjuiciamiento o la sanción por


otros delitos:
1. El condenado que se halle bajo la custodia del Estado de
ejecución no será sometido a enjuiciamiento, sanción o
extradición a un tercer Estado por una conducta anterior
a su entrega al Estado de ejecución, a menos que, a peti-
ción de éste, la Corte haya aprobado el enjuiciamiento, la
sanción o la extradición.

2. La Corte dirimirá la cuestión tras haber oído al condenado.

3. El párrafo 1 del presente artículo no será aplicable si el


condenado permanece de manera voluntaria durante más
de 30 días en el territorio del Estado de ejecución después
de haber cumplido la totalidad de la pena impuesta por la
Corte o si regresa al territorio de ese Estado después de
haber salido de él.

Artículo 109: Ejecución de multas y órdenes de decomiso:


1. Los Estados Partes harán efectivas las multas u órdenes de
decomiso decretadas por la Corte en virtud de la Parte VII,
sin perjuicio de los derechos de terceros de buena fe y de
conformidad con el procedimiento establecido en su de-
recho interno.

2. El Estado Parte que no pueda hacer efectiva la orden de


decomiso adoptará medidas para cobrar el valor del pro-
ducto, los bienes o los haberes cuyo decomiso hubiere de-
cretado la Corte, sin perjuicio de los derechos de terceros
de buena fe.

3. Los bienes, o el producto de la venta de bienes inmuebles


o, según proceda, la venta de otros bienes que el Estado
Parte obtenga al ejecutar una decisión de la Corte serán
transferidos a la Corte.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 225

Artículo 110: Examen de una reducción de la pena:


1. El Estado de ejecución no pondrá en libertad al recluso an-
tes de que haya cumplido la pena impuesta por la Corte.

2. Sólo la Corte podrá decidir la reducción de la pena y se


pronunciará al respecto después de escuchar al recluso.

3. Cuando el recluso haya cumplido las dos terceras partes


de la pena o 25 años de prisión en caso de cadena per-
petua, la Corte examinará la pena para determinar si ésta
puede reducirse. El examen no se llevará a cabo antes de
cumplidos esos plazos.

4. Al proceder al examen con arreglo al párrafo 3, la Corte


podrá reducir la pena si considera que concurren uno o
más de los siguientes factores:
a) Si el recluso ha manifestado desde el principio y de
manera continúa su voluntad de cooperar con la Corte
en sus investigaciones y enjuiciamientos.
b) Si el recluso ha facilitado de manera espontánea la
ejecución de las decisiones y órdenes de la Corte en
otros casos, en particular ayudando a ésta en la locali-
zación de los bienes sobre los que recaigan las multas,
las órdenes de decomiso o de reparación que puedan
usarse en beneficio de las víctimas.
c) Otros factores indicados en las Reglas de Procedi-
miento y Prueba que permitan determinar un cambio
en las circunstancias suficientemente claro e importan-
te como para justificar la reducción de la pena.

5. La Corte, si en su examen inicial con arreglo al párrafo 3, de-


termina que no procede reducir la pena, volverá a examinar
la cuestión con la periodicidad y con arreglo a los criterios
indicados en las Reglas de Procedimiento y Prueba.

Artículo 111: Evasión:


Si un condenado se evade y huye del Estado de ejecución,
éste podrá, tras consultar a la Corte, pedir al Estado en que se
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
226 inhumanos y/o degradantes

encuentre que lo entregue de conformidad con los acuerdos


bilaterales y multilaterales vigentes, o podrá pedir a la Corte
que solicite la entrega de conformidad con la Parte IX. La
Corte, si solicita la entrega, podrá resolver que el condenado
sea enviado al Estado en que cumplía su pena o a otro Estado
que indique.

PARTE XI
De la Asamblea de los Estados Partes

Artículo 112: Asamblea de los Estados Partes:


1. Se instituye una Asamblea de los Estados Partes en el pre-
sente Estatuto. Cada Estado Parte tendrá un representan-
te en la Asamblea que podrá hacerse acompañar de su-
plentes y asesores. Otros Estados signatarios del presente
Estatuto o del Acta Final podrán participar en la Asamblea
a título de observadores.

2. La Asamblea:
a) Examinará y aprobará, según proceda, las recomenda-
ciones de la Comisión Preparatoria.
b) Ejercerá su supervisión respecto de la Presidencia, el
Fiscal y la Secretaría en las cuestiones relativas a la ad-
ministración de la Corte.
c) Examinará los informes y las actividades de la Mesa
establecida en el párrafo 3 y adoptará las medidas que
procedan a ese respecto.
d) Examinará y decidirá el presupuesto de la Corte.
e) Decidirá si corresponde, de conformidad con el artícu-
lo 36, modificar el número de magistrados.
f) Examinará cuestiones relativas a la falta de cooperación
de conformidad con los párrafos 5 y 7 del artículo 87.
g) Desempeñará las demás funciones que procedan en
virtud del presente Estatuto y las Reglas de Procedi-
miento y Prueba.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 227

3. a) La Asamblea tendrá una Mesa, que estará compuesta


de un Presidente, dos Vicepresidentes y 18 miembros
elegidos por la Asamblea por períodos de tres años.
b) La Mesa tendrá carácter representativo, teniendo en
cuenta, en particular, el principio de la distribución
geográfica equitativa y la representación adecuada de
los principales sistemas jurídicos del mundo.
c) La Mesa se reunirá con la periodicidad que sea necesa-
ria, pero por lo menos una vez al año, y prestará asisten-
cia a la Asamblea en el desempeño de sus funciones.

4. La Asamblea podrá establecer los órganos subsidiarios


que considere necesarios, incluido un mecanismo de su-
pervisión independiente que se encargará de la inspec-
ción, la evaluación y la investigación de la Corte a fin de
mejorar su eficiencia y economía.

5. El Presidente de la Corte, el Fiscal y el Secretario o sus


representantes podrán, cuando proceda, participar en las
sesiones de la Asamblea y de la Mesa.

6. La Asamblea se reunirá en la sede de la Corte o en la Sede


de las Naciones Unidas una vez al año y, cuando las cir-
cunstancias lo exijan, celebrará períodos extraordinarios
de sesiones. Salvo que se indique otra cosa en el presente
Estatuto, los períodos extraordinarios de sesiones serán
convocados por la Mesa de oficio o a petición de un tercio
de los Estados Partes.

7. Cada Estado Parte tendrá un voto. La Asamblea y la Mesa


harán todo lo posible por adoptar sus decisiones por con-
senso. Si no se pudiere llegar a un consenso y salvo que en
el presente Estatuto se disponga otra cosa:
a) Las decisiones sobre cuestiones de fondo serán aproba-
das por mayoría de dos tercios de los presentes y vo-
tantes, a condición de que una mayoría absoluta de los
Estados Partes constituirá el quórum para la votación.
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
228 inhumanos y/o degradantes

b) Las decisiones sobre cuestiones de procedimiento se


tomarán por mayoría simple de los Estados Partes pre-
sentes y votantes.

8. El Estado Parte que esté en mora en el pago de sus contri-


buciones financieras a los gastos de la Corte no tendrá voto
en la Asamblea ni en la Mesa cuando la suma adeudada sea
igual o superior al total de las contribuciones adeudadas
por los dos años anteriores completos. La Asamblea podrá,
sin embargo, permitir que dicho Estado vote en ella y en
la Mesa si llegare a la conclusión de que la mora se debe a
circunstancias ajenas a la voluntad del Estado Parte.

9. La Asamblea aprobará su propio reglamento.

10. Los idiomas oficiales y de trabajo de la Asamblea serán los


de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

PARTE XII
De la Financiación

Artículo 113: Reglamento Financiero:


Salvo que se prevea expresamente otra cosa, todas las cues-
tiones financieras relacionadas con la Corte y con las reuniones
de la Asamblea de los Estados Partes, inclusive su Mesa y sus
órganos subsidiarios, se regirán por el presente Estatuto y por
el Reglamento Financiero y Reglamentación Financiera Deta-
llada que apruebe la Asamblea de los Estados Partes.

Artículo 114: Pago de los gastos:


Los gastos de la Corte y de la Asamblea de los Estados Partes,
incluidos los de su Mesa y órganos subsidiarios, se sufragarán
con fondos de la Corte.

Artículo 115: Fondos de la Corte y de la Asamblea de los


Estados Partes:
Los gastos de la Corte y de la Asamblea de los Estados Partes,
inclusive su Mesa y sus órganos subsidiarios, previstos en el
presupuesto aprobado por la Asamblea de los Estados Partes,
se sufragarán con cargo a:
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 229

a) Cuotas de los Estados Partes.


b) Fondos procedentes de las Naciones Unidas, con suje-
ción a la aprobación de la Asamblea General, en parti-
cular respecto de los gastos efectuados en relación con
cuestiones remitidas por el Consejo de Seguridad.

Artículo 116: Contribuciones voluntarias:


Sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 115, la Corte podrá
recibir y utilizar, en calidad de fondos adicionales, contribucio-
nes voluntarias de gobiernos, organizaciones internacionales,
particulares, sociedades y otras entidades, de conformidad
con los criterios en la materia que adopte la Asamblea de los
Estados Partes.

Artículo 117: Prorrateo de las cuotas:


Las cuotas de los Estados Partes se prorratearán de conformi-
dad con una escala de cuotas convenida basada en la escala
adoptada por las Naciones Unidas para su presupuesto ordi-
nario y ajustada de conformidad con los principios en que se
basa dicha escala.

Artículo 118: Comprobación anual de cuentas:


Los registros, los libros y las cuentas de la Corte, incluidos sus
estados financieros anuales, serán verificados anualmente por
un auditor independiente.

PARTE XIII
Cláusulas Finales

Artículo 119: Solución de controversias:


1. Las controversias relativas a las funciones judiciales de la
Corte serán dirimidas por ella.

2. Cualquier otra controversia que surja entre dos o más Es-


tados Partes respecto de la interpretación o aplicación del
presente Estatuto que no se resuelva mediante negociacio-
nes en un plazo de tres meses contado desde el comienzo
de la controversia será sometida a la Asamblea de los Esta-
dos Partes. La Asamblea podrá tratar de resolver por sí mis-
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
230 inhumanos y/o degradantes

ma la controversia o recomendar otros medios de solución,


incluida su remisión a la Corte Internacional de Justicia de
conformidad con el Estatuto de ésta.

Artículo 120: Reservas:


No se admitirán reservas al presente Estatuto.

Artículo 121: Enmiendas:


1. Transcurridos siete años desde la entrada en vigor del pre-
sente Estatuto, cualquier Estado Parte podrá proponer en-
miendas a él. El texto de toda enmienda propuesta será
presentado al Secretario General de las Naciones Unidas,
que lo distribuirá sin dilación a los Estados Partes.

2. Transcurridos no menos de tres meses desde la fecha de


la notificación, la Asamblea de los Estados Partes decidirá
en su próxima reunión, por mayoría de los presentes y vo-
tantes, si ha de examinar la propuesta, lo cual podrá hacer
directamente o previa convocación de una Conferencia de
Revisión si la cuestión lo justifica.

3. La aprobación de una enmienda en una reunión de la


Asamblea de los Estados Partes o en una Conferencia de
Revisión en la que no sea posible llegar a un consenso re-
querirá una mayoría de dos tercios de los Estados Partes.

4. Salvo lo dispuesto en el párrafo 5, toda enmienda entrará


en vigor respecto de los Estados Partes un año después de
que los siete octavos de éstos hayan depositado en poder
del Secretario General de las Naciones Unidas sus instru-
mentos de ratificación o de adhesión.

5. Las enmiendas a los artículos 5, 6, 7 y 8 del presente Esta-


tuto entrarán en vigor únicamente respecto de los Estados
Partes que las hayan aceptado un año después del depó-
sito de sus instrumentos de ratificación o aceptación. La
Corte no ejercerá su competencia respecto de un crimen
comprendido en la enmienda cuando haya sido cometido
por nacionales o en el territorio de un Estado Parte que no
haya aceptado la enmienda.
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 231

6. Si una enmienda ha sido aceptada por los siete octavos de


los Estados Partes de conformidad con el párrafo 4, el Estado
Parte que no la haya aceptado podrá denunciar el presente
Estatuto con efecto inmediato, no obstante lo dispuesto en
el párrafo 1 del artículo 127 pero con sujeción al párrafo 2 de
dicho artículo, mediante notificación hecha a más tardar un
año después de la entrada en vigor de la enmienda.

7. El Secretario General de las Naciones Unidas distribuirá a


los Estados Partes las enmiendas aprobadas en una reu-
nión de la Asamblea de los Estados Partes o en una Con-
ferencia de Revisión.

Artículo 122: Enmiendas a disposiciones de carácter


institucional:
1. No obstante lo dispuesto en el párrafo 1 del artículo 121,
cualquier Estado Parte podrá proponer en cualquier mo-
mento enmiendas a las disposiciones del presente Estatuto
de carácter exclusivamente institucional, a saber, el artículo
35, los párrafos 8 y 9 del artículo 36, el artículo 37, el artículo
38, los párrafo 1 (dos primeras oraciones), 2 y 4 del artículo
39, los párrafos 4 a 9 del artículo 42, los párrafos 2 y 3 del ar-
tículo 43 y los artículos 44, 46, 47 y 49. El texto de la enmien-
da propuesta será presentado al Secretario General de las
Naciones Unidas o a la persona designada por la Asamblea
de los Estados Partes, que lo distribuirá sin demora a los
Estados Partes y a otros participantes en la Asamblea.

2. Las enmiendas presentadas con arreglo al presente artículo


respecto de las cuales no sea posible llegar a un consenso
serán aprobadas por la Asamblea de los Estados Partes o por
una Conferencia de Revisión por una mayoría de dos tercios
de los Estados Partes. Esas enmiendas entrarán en vigor res-
pecto de los Estados Partes seis meses después de su apro-
bación por la Asamblea o, en su caso, por la Conferencia.

Artículo 123: Revisión del Estatuto:


1. Siete años después de que entre en vigor el presente Es-
tatuto, el Secretario General de las Naciones Unidas con-
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
232 inhumanos y/o degradantes

vocará una Conferencia de Revisión de los Estados Partes


para examinar las enmiendas al Estatuto. El examen podrá
comprender la lista de los crímenes indicados en el artí-
culo 5 pero no se limitará a ellos. La Conferencia estará
abierta a los participantes en la Asamblea de los Estados
Partes y en las mismas condiciones que ésta.

2. Posteriormente, en cualquier momento, a petición de un


Estado Parte y a los efectos indicados en el párrafo 1, el
Secretario General de las Naciones Unidas, previa la apro-
bación de una mayoría de los Estados Partes, convocará
una Conferencia de Revisión de los Estados Partes.

3. Las disposiciones de los párrafos 3 a 7 del artículo 121


serán aplicables a la aprobación y entrada en vigor de toda
enmienda del Estatuto examinada en una Conferencia de
Revisión.

Artículo 124: Disposición de transición:


No obstante lo dispuesto en los párrafos 1 y 2 del artículo 12,
un Estado, al hacerse parte en el presente Estatuto, podrá de-
clarar que, durante un período de siete años contados a partir
de la fecha en que el Estatuto entre en vigor a su respecto,
no aceptará la competencia de la Corte sobre la categoría de
crímenes a que se hace referencia en el artículo 8 cuando se
denuncie la comisión de uno de esos crímenes por sus nacio-
nales o en su territorio. La declaración formulada de confor-
midad con el presente artículo podrá ser retirada en cualquier
momento. Lo dispuesto en el presente artículo será reconside-
rado en la Conferencia de Revisión que se convoque de con-
formidad con el párrafo 1 del artículo 123.

Artículo 125: Firma, ratificación, aceptación, aprobación o


adhesión:
1. El presente Estatuto estará abierto a la firma de todos los
Estados el 17 de julio de 1998 en Roma, en la sede de la
Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y
la Alimentación. Posteriormente, y hasta el 17 de octubre
de 1998, seguirá abierto a la firma en Roma, en el Ministe-
Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional 233

rio de Relaciones Exteriores de Italia. Después de esa fe-


cha, el Estatuto estará abierto a la firma en Nueva York, en
la Sede de las Naciones Unidas, hasta el 31 de diciembre
del año 2000.

2. El presente Estatuto estará sujeto a la ratificación, acepta-


ción o aprobación de los Estados signatarios. Los instrumen-
tos de ratificación, aceptación o aprobación serán deposita-
dos en poder del Secretario General de las Naciones Unidas.

3. El presente Estatuto estará abierto a la adhesión de cualquier


Estado. Los instrumentos de adhesión serán depositados
en poder del Secretario General de las Naciones Unidas.

Artículo 126: Entrada en vigor:


1. El presente Estatuto entrará en vigor el primer día del mes
siguiente al sexagésimo día a partir de la fecha en que se
deposite en poder del Secretario General de las Naciones
Unidas el sexagésimo instrumento de ratificación, acepta-
ción, aprobación o adhesión.

2. Respecto de cada Estado que ratifique, acepte o apruebe el


presente Estatuto o se adhiera a él después de que sea de-
positado el sexagésimo instrumento de ratificación, acepta-
ción, aprobación o adhesión, el Estatuto entrará en vigor el
primer día del mes siguiente al sexagésimo día a partir de
la fecha en que haya depositado su instrumento de ratifica-
ción, aceptación, aprobación o adhesión.

Artículo 127 Denuncia:


1. Todo Estado Parte podrá denunciar el presente Estatuto
mediante notificación por escrito dirigida al Secretario Ge-
neral de las Naciones Unidas. La denuncia surtirá efecto un
año después de la fecha en que se reciba la notificación, a
menos que en ella se indique una fecha ulterior.

2. La denuncia no exonerará al Estado de las obligaciones que


le incumbieran de conformidad con el presente Estatuto
mientras era parte en él, en particular las obligaciones
Protección contra la tortura y otros tratos crueles,
234 inhumanos y/o degradantes

financieras que hubiere contraído. La denuncia no obstará


a la cooperación con la Corte en el contexto de las
investigaciones y los enjuiciamientos penales en relación
con los cuales el Estado denunciante esté obligado a
cooperar y que se hayan iniciado antes de la fecha en que
la denuncia surta efecto; la denuncia tampoco obstará en
modo alguno a que se sigan examinando las cuestiones
que la Corte tuviera ante sí antes de la fecha en que la
denuncia surta efecto.

Artículo 128: Textos auténticos


El original del presente Estatuto, cuyos textos en árabe, chino,
español, francés, inglés y ruso son igualmente auténticos, será
depositado en poder del Secretario General de las Naciones
Unidas, que enviará copia certificada a todos los Estados.

En testimonio de lo cual, los infrascritos, debidamente autori-


zados por sus respectivos Gobiernos, han firmado el presente
Estatuto.

Hecho en Roma, el día diecisiete de julio de mil novecientos


noventa y ocho.
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Revisión textos: Iris Rueda