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AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO

Magistrado ponente

STC16185-2018
Radicación n.º 11001-02-04-000-2018-01941-01
(Aprobado en sesión de cinco de diciembre de dos mil dieciocho)

Bogotá D. C., diez (10) de diciembre de dos mil


dieciocho (2018).

Se decide la impugnación formulada por el actor frente


al fallo proferido el 27 de septiembre de 2018 por la Sala de
Casación Penal de esta Corporación, que no accedió a la
acción de tutela promovida por Roger Enrique Gómez
Bornachera contra las Salas de Casación Laboral -Sala de
Descongestión Nro. 2- de esta Colegiatura y Laboral del
Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santa Marta, el
Juzgado Laboral de Descongestión de esa ciudad y la
Electrificadora del Caribe S.A. E.S.P. - Electricaribe, a cuyo
trámite fueron vinculados las partes e intervinientes en el
asunto criticado.

ANTECEDENTES

1. El promotor del amparo, a través de apoderado


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judicial, reclamó la protección de sus derechos al debido


proceso, vida, seguridad social, mínimo vital, igualdad,
indexación de las mesadas retroactivas de la pensión
convencional, «vulneración de la constitución» y pago
oportuno del reajuste de la pensión convencional,
presuntamente conculcados por las autoridades judiciales
acusadas.

En consecuencia, solicitó ordenar i) «revocar las


sentencias de la Corte Suprema de Justicia - Sala Laboral, el
Tribunal de Justicia (sic) de Santa Marta - Sala Laboral y el
Juzgado de Descongestión Laboral... de Santa Marta»; ii) «a
los tutelados...[,] conceder la pensión convencional desde el
15 de octubre de 2006..., todos los beneficios de los artículos
del referente convencional de la ley 4ª de 1976 pactado en la
cláusula octava de la convención de Electromagdalena de
1985[,] vigente en la convención de Electricaribe...[;] realizar
los reajustes de las mesadas pensionales ordinarias y
adicionales de junio y diciembre de cada año desde el...
2007...[;] el pago de las mesadas retroactivas ordinarias y
adicionales de junio y diciembre...».

Subsidiariamente, pidió «conceder... el reajuste de la


pensión convencional otorgada... en el año 2010, por medio
de una nueva sentencia judicial por el referente convencional
de la ley 4ª de 1976[,] en 15% anual vigente en la convección
de Electricaribe a partir del año 2010[,] con sus incrementos
anuales de las mesadas ordinarias y adicionales de junio y
diciembre...»; y «[f]allar con las facultades de los jueces de
tutela con criterios extra y ultra petita» (folios 33 a 35,

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cuaderno 1).

2. Son hechos relevantes para la definición de este


asunto los que a continuación se sintetizan:

2.1. Narró el quejoso que «fue trabajador de la


Electrificadora del Magdalena S.A. - ESP, desde el 15 de
Octubre de 1986 hasta el 15 de Agosto de 1998 y sustituido
patronalmente desde el 16 de Agosto de 1998 a la
Electrificadora del Caribe S.A. - ESP hasta el 31 de Diciembre
de 2009. Por convenio de sustitución patronal entre las dos
empresas con todos los derechos y beneficios convencionales
extralegales vigentes para trabajadores y pensionados;
donde obtuvo su pensión convencional por Electricaribe el 1º
de enero de 2010...».

2.2. Señaló que cumplió 53 años de edad el 2 de


noviembre de 2003 y 20 años de servicio a Electricaribe el 15
de octubre de 2006, por lo que en la última data se hizo
acreedor de la pensión convencional establecida en el
artículo 12 de la convención colectiva de 1987, según el cual
tenían derecho a tal prestación los hombres que cumplieran
50 años de edad y 20 años de servicio.

2.3. Por ello, el 11 de diciembre de 2006 solicitó a


Electricaribe el reconocimiento de la pensión convencional,
la que le fue negada el 21 de marzo de 2007 por no cumplir
los requisitos establecidos para tal efecto en el Acta de
Acuerdo de 18 de septiembre de 2003, suscrita entre
Sintraelecol y Electricaribe, la cual incrementó en 3 años el
requisito de tiempo de servicio.

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2.4. Al estar desacuerdo con lo anterior y con la


pensión convencional que le fue otorgada sólo desde el año
2010, demandó a Electricaribe ante el juez laboral, con
miras a obtener el reconocimiento de la mentada prestación
desde octubre de 2006, con sus respectivos reajustes y
retroactivos, aduciendo que para entonces estaba vigente la
convención colectiva del año 1987, siendo ineficaces las
reformas introducidas a través del Acta de Acuerdo de 2003,
como ya lo había definido la jurisdicción en casos similares
al suyo.

2.5. Surtidas las etapas de rigor, en sentencia de 4 de


mayo de 2012 el Juzgado Laboral de Descongestión de Santa
Marta negó las pretensiones al concluir, en esencia, que el
Acta de Acuerdo de 2003 cumplía todos los presupuestos
legales para ser válida y, por ende, vinculante para el
demandante. Decisión que apeló el inconforme (folios 179 a
182, cuaderno 1).

2.6. El 25 de abril de 2013 la Sala Laboral del Tribunal


Superior de Santa Marta confirmó la decisión referida a
espacio pero al considerar que, de acuerdo al parágrafo
transitorio 3º del Acto Legislativo 01 de 2005 (que adicionó el
artículo 48 de la Constitución Política)1, la convención colectiva
invocada por el censor perdió vigencia el 13 de octubre de
2005, sin que, para entonces, aquél contara con un derecho
adquirido, por lo que, para octubre de 2006, como él lo pidió,
1
«Parágrafo transitorio 3º. Las reglas de carácter pensional que rigen a la fecha de vigencia de
este Acto Legislativo contenidas en pactos, convenciones colectivas de trabajo, laudos o
acuerdos válidamente celebrados, se mantendrán por el término inicialmente estipulado. En los
pactos, convenciones o laudos que se suscriban entre la vigencia de este Acto Legislativo y el 31
de julio de 2010, no podrán estipularse condiciones pensionales más favorables que las que se
encuentren actualmente vigentes. En todo caso perderán vigencia el 31 de julio de 2010».

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no era aplicable. Contra esa determinación el tutelante


formuló recurso extraordinario de casación (folios 182 a 185,
cuaderno 1).

2.7. El 17 de julio de 2018 la Sala de Descongestión


Nro. 2 de la Sala de Casación Laboral de esta Corte resolvió
no casar la sentencia del Tribunal al concluir, en lo medular,
que «el demandante no atacó la razón principal que tuvo el ad
quem para fallar como lo hizo», resaltando que:

...indicó que uno de los yerros en que incurrió el fallador


colegiado, consistió en considerar que las convenciones colectivas
de Electromagdalena, siendo la última la celebrada en el año
1998, no estaban vigentes. No entendió el impugnante, que esta
fue precisamente en la que basó su decisión el Tribunal, cuando,
previó el cálculo de sus prórrogas legales, asentó que dentro del
término en que rigió, no cumplió con las condiciones para
pensionarse conforme a ella.

Enderezó su ataque resaltando los puntos ya relacionados en el


acápite correspondiente, pero olvidó hacerlo sobre la razón de la
decisión, que no fue otra que, el no cumplimiento de la edad y el
tiempo de servicio, antes del 13 de octubre de 2005. Vale decir,
debió por la vía indirecta, atacar este argumento neural de la
decisión. Como no lo hizo, se tiene que dejó incólume el aspecto
central del fallo (folios 186 a 192, cuaderno 1).

2.8. En sede de tutela, en copioso escrito, cuestionó el


gestor que las autoridades acusadas desconocieron sus
garantías esenciales al no concederle la pensión convencional
desde octubre de 2006 y todas las demás prerrogativas
derivadas de ello, como lo exigió, pasando por alto que
cumplió todos los requisitos establecidos en la convención
colectiva de 1985 para tal efecto, la que, en su sentir, sí
estaba vigente para aquella data, dado que de conformidad

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con lo establecido por la jurisprudencia, el Acta de Acuerdo de


2003 -suscrita entre Sintraelecol y Electricaribe- no tenía
ningún efecto vinculante, a más que el principio de
favorabilidad respecto a las modificaciones introducidas por la
Ley 100 de 1993 debió aplicarse de cara a lo contemplado en
el Acto Legislativo 01 de 2005, entendiéndose que, como
también lo ha determinado la jurisprudencia, tal
normatividad no restó efectos al pacto colectivo inicial.

Resaltó que su ruego resulta acorde a los precedentes


judiciales existentes sobre la materia, tanto en la jurisdicción
constitucional como en la ordinaria, los que ignoraron las
sedes judiciales acusadas, birlando su derecho a la igualdad
(reseñó, entre muchas otras, las sentencias CC T-516/03; T-
526/10 y T-234/11; CSJ SL, 3 abr. 2008, rad. 29907; SL, 24
abr. 2012, rad. 39797; SL, 8 may. 2012, rad. 37523; SL, 25
sep. 2012, rad. 39783; SL, 7 nov. 2012, rad. 39132; SL, 20
mar. 2013, rad. 54265; SL3088, 13 mar. 2014; SL8768, 8 jul.
2015; y SL, 29 mar. 2017, rad. 56514).

Añadió ser un sujeto digno de especial protección por


parte del Estado porque lo que actualmente percibe no le
alcanza para sufragar las necesidades básicas de su hogar;
tiene una deuda «con la cooperativa CEDEC por... $4.375.972»;
y «es un adulto mayor de 65 años de edad y padece
enfermedades de las siguientes patologías: dolor lumbar y
espalda, nicturia frecuente, parestesias y disestesias en
manos, pérdida progresiva de peso y problemas
neurosiquiátricos y [su] señora... padece de las enfermedades:
taquicardia paroxística y artrosis de rodilla izquierda,

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estreñimiento crónico, hemorroides internas, pólipo de colón,


incontinencia urinaria» (folios 1 a 37, cuaderno 1).

3. La demanda de amparo fue formulada el 10 de


septiembre de 2018 y admitida a trámite por la Sala de
Casación Penal de esta Corte el día 12 siguiente (folios 1,
166 y 168, cuaderno 1).

LAS RESPUESTAS DE LOS CONVOCADOS

1. El Juzgado Quinto Laboral de Santa Marta limitó


su intervención a reseñar las decisiones adoptadas de fondo
en el asunto fustigado e indicó que «ha sido respetuoso, en
sus actuaciones, del debido proceso» (folio 178, cuaderno 1).

2. La Sala de Descongestión Nro. 2 de la Sala de


Casación Laboral de esta Corporación anotó que la
salvaguarda debía negarse «en atención a que la decisión
adoptada..., en el sentido de no casar el fallo proferido por el
Tribunal..., se sustentó en determinar si los argumentos
presentados, por la vía de puro derecho (único cargo), tenían la
virtualidad de mostrar, con la contundencia que exige el
recurso, algún error que ameritara el quiebre de la sentencia de
segunda instancia».

Añadió que lo dicho permite evidenciar que lo pretendido


por el reclamante es «revivir un debate que ya finalizó, a partir
de consideraciones personales o subjetivas... que no se pueden
anteponer a las argumentaciones del funcionario que las
profiere» (folios 194 y 195, cuaderno 1).

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Radicación n.° 11001-02-04-000-2018-01941-01

LA SENTENCIA IMPUGNADA

La Sala de Casación Penal de esta Corporación negó el


amparo al considerar que «demostrado está que en el trámite
del proceso ordinario laboral que adelantó [el quejoso]
contra... Electricaribe, estuvo asistido por un profesional del
derecho, quien cuando lo consideró necesario intervino, tanto
así que frente a las decisiones que le resultaron
desfavorables interpuso y sustentó los recursos que consideró
pertinentes», a lo cual añadió que «al revisar el
pronunciamiento dictado el 17 de julio de 2018, se advierte
que la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de
Justicia..., al resolver el recurso extraordinario de casación
interpuesto por el apoderado del aquí accionante, de manera
clara y precisa expuso los motivos por los cuales no casó la
sentencia del Tribunal» (folios 213 a 228, cuaderno 1).

LA IMPUGNACIÓN

La formuló el accionante insistiendo en los


planteamientos expuestos en la demanda de tutela (folios
235 a 254, cuaderno 1).

CONSIDERACIONES

1. Al tenor del artículo 86 de la Constitución Política,


la acción de tutela es un mecanismo singular establecido
para la protección inmediata de los derechos fundamentales
de las personas, frente a la amenaza o violación que pueda

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derivarse de la acción u omisión de las autoridades públicas


o, en determinadas hipótesis, de los particulares.

Por lineamiento jurisprudencial, este instrumento


excepcional no procede respecto de providencias judiciales,
salvo que el funcionario adopte una decisión por completo
desviada del camino previamente señalado, sin ninguna
objetividad, afincado en sus particulares designios, a tal
extremo que configure el proceder denominado «vía de
hecho», situación frente a la cual se abre camino el amparo
para restablecer las garantías esenciales conculcadas
siempre y cuando se hayan agotado las vías ordinarias de
defensa, dado el carácter subsidiario y residual del
resguardo y, por supuesto, se observe el requisito de la
inmediatez connatural a su ejercicio.

2. Por ende, en los precisos casos en los cuales los


funcionarios respectivos incurran en un proceder claramente
opuesto a la ley, por arbitrario o antojadizo, puede intervenir
el juez de tutela con el fin de restablecer el orden jurídico si
el afectado no cuenta con otro medio de protección judicial.

Si bien los falladores ordinarios tienen la libertad


discreta y razonable para la interpretación y aplicación del
ordenamiento jurídico, los jueces constitucionales pueden
inmiscuirse en su función, cuando aquellos incurren en una
flagrante desviación del mismo.

Al respecto, la Corte ha manifestado que:

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…[E]l Juez natural está dotado de discreta autonomía para


interpretar las leyes, de modo que el amparo sólo se abre paso si
“se detecta un error grosero o un yerro superlativo o mayúsculo
que, abrupta y paladinamente cercene el ordenamiento positivo;
cuando tenga lugar un ostensible e inadmisible resquebrajamiento
de la función judicial; en suma, cuando se presenta una vía de
hecho, así denominada por contraponerse en forma manifiesta al
sistema jurídico, es posible reclamar el amparo del derecho
fundamental constitucional vulnerado o amenazado...” (CSJ
STC, 11 may. 2001, rad. 00183; reiterada en STC4269-
2015, 16 abr.).

Así pues, se ha reconocido que cuando el Juez se


aparta de la jurisprudencia, sin aportar argumentos
valederos o cuando se presenta un defecto sustantivo en el
proveído, entre otros, se estructura la denominada «vía de
hecho».

3. Ahora, de entrada, es claro que el reclamante


reúne las condiciones para ser considerado un sujeto de
especial protección por parte del Estado, dado que
actualmente tiene 65 años de edad -de acuerdo a su
documento de identidad nació el 2 de noviembre de 1953-,
supuesto que, de conformidad con lo establecido en el
artículo 7º de la Ley 1276 de 2009 (según el canon 1º de
dicha norma la misma «tiene por objeto la protección a las
personas de la tercera edad (o adultos mayores)…»), permite
aseverar que aquél hace parte del grupo poblacional de las
personas de la tercera edad o adultos mayores, entendidos
éstos como «aquella[s] persona[s] que cuenta[n] con sesenta
(60) años de edad o más. A criterio de los especialistas de los
centros vida, una persona podrá ser clasificada dentro de
este rango, siendo menor de 60 años y mayor de 55, cuando

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sus condiciones de desgaste físico, vital y psicológico así lo


determinen».

4. Zanjado lo anterior, descendiendo al caso de


autos, observa la Corte que el accionante enfila su crítica
contra las providencias de 4 de mayo de 2012, 25 de abril de
2013 y 17 de julio de 2018, proferidas por el Juzgado Laboral
de Descongestión de Santa Marta, la Sala Laboral del
Tribunal Superior del Distrito Judicial de esa ciudad y la Sala
de Descongestión Nro. 2 de la Sala de Casación Laboral de
esta Corte, mediante las cuales, en su orden, no se accedió a
las pretensiones respecto al reconocimiento de la pensión
convencional desde octubre de 2006, se mantuvo esa decisión
y no se casó la dictada por el ad-quem.

4.1. En el fallo del Juzgado, acorde con lo sintetizado


por el Tribunal, las pretensiones de la demanda fueron
negadas porque:

...de acuerdo con la vigencia, al actor le es aplicable el acuerdo del


18 de septiembre de 2003, el cual está debidamente depositado,
y tiene las características que define el artículo 467 del Código
Sustantivo del Trabajo; que despacha desfavorablemente la
súplica de ineficacia e inaplicabilidad del acta de acuerdo 2003,
por cuanto no es competente para ello; sobre el reajuste de la Ley
4 de 1976, dijo, luego de transcribir el artículo octavo de la
convención colectiva de trabajo cuya aplicación se solicita, que
sólo se aplica a quienes, a la fecha de suscripción del acuerdo
convencional, detentaran el estatus de pensionados; que quienes
se pensionaron en vigencia de otros sistemas de reajuste
pensional, no tienen derecho al reajuste que se reclama; sobre los
reajustes de pensión teniendo en cuenta el auxilio de transporte y
lo contemplado en la convención colectiva de trabajo de 1981, ya
se dijo cuál era la aplicable por encontrarse vigente al momento
de causarse la pensión, y por ello, mal haría el despacho en hacer

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uso de una convención que no le aplica, pues en ese momento,


todavía no se había configurado el derecho pensional; transcribe
el punto octavo de la convención colectiva de trabajo de 1985,
para decir que de ella no se desprende que se excluya a los
pensionados del pago de aportes por los servicios de salud
propios y de su núcleo familiar; luego de transcribir el artículo
séptimo de la convención colectiva de 1970, dice que esa
disposición se refiere a la cobertura familiar en salud a los
miembros del núcleo familiar del pensionado hasta tanto el
Instituto Colombiano de Seguros Sociales asuma la cobertura del
servicio de salud, hecho que ya se produjo desde el advenimiento
de la Ley 100 de 1993, que es posterior a la Ley 4 de 1976 y a la
convención cuya aplicación se pide; que en el parágrafo segundo
se indica que la empresa sólo debe pagar el excedente por la
prestación del servicio, que en este caso son los padres del
trabajador o pensionado cuando éste tiene esposa o compañera e
hijo, evento en el cual las disposiciones legales prevén que los
padres pierden el derecho a ser atendidos, y por esta previsión
convencional son atendidos por la empresa; que los restantes
miembros del grupo familiar, en este caso, la esposa y los hijos,
son cubiertos por la afiliación a la EPS del actor, razones por las
cuales no prospera la súplica del pago del riesgo de salud.

4.2. Decisión que apeló el reclamante señalando, en lo


medular, que:

...como cumplió los requisitos en vigencia del acto legislativo 1 de


2005, se le debe aplicar el principio de favorabilidad contemplado
en el artículo 53 de la Constitución Nacional, porque no se pueden
pactar nuevas condiciones, para hacer efectivo el derecho de la
pensión convencional; que no se debe tener en cuenta el artículo
51 del acta de acuerdo del 2003, en consonancia con el
pronunciamiento de la Sala Laboral del Tribunal del Atlántico, el
cual transcribe, quien considera nulo dicho acuerdo para otorgar
pensiones convencionales en vigencia del Acto Legislativo 1 de
2005; que se le debe aplicar el artículo 7 de la convención
colectiva de trabajo de 1981, para tenerse en cuenta el auxilio de
transporte como factor salarial; que respecto del incremento
salarial por la Ley 4 de 1976, dice que no es correcto el
razonamiento que hace la a quo, por cuanto la convención
colectiva de trabajo es una sola y el Sindicato de Trabajadores
certificó la vigencia del punto convencional de la Ley 4 de 1976

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para todos los pensionados con la convención de Electricaribe;


que la a quo no se pronunció sobre los 30 días de prima de
servicios que Electricaribe le dejó de pagar... en todos los meses
de diciembre de los años 1998 a la fecha de finalización del
contrato; que Minprotección sancionó a la demandada por
vulnerar la convención de 1963 de Electromagdalena, artículo 3,
sobre la prima de servicio del segundo semestre, y el Tribunal
Superior, Sala Laboral, de Santa Marta, condenó a Electricaribe a
cancelar los 45 días de prima de servicios en la sentencia de
radicado 438-01; que la convención colectiva de trabajo de 1970,
obliga a la demandada al pago del riesgo de salud; y que en
ningún momento el parágrafo segundo está haciendo alusión al
servicio de salud de los padres que está muy preciso en el artículo
7 de la convención colectiva de Electromagdalena de 1970.

4.3. La Sala Laboral del Tribunal mencionado confirmó


la determinación del a-quo pero al concluir que la
convención colectiva invocada por el gestor no estaba vigente
para octubre de 2006, atendiendo a lo establecido en el Acto
Legislativo 01 de 2005; lo que hizo en los siguientes
términos:

El demandante solicita la aplicación del artículo duodécimo de la


convención colectiva de trabajo de 1987..., el cual reza de la
siguiente manera:

“La empresa podrá reconocer y conceder la pensión plena de


jubilación al trabajador sindicalizado o no sindicalizado que se
beneficie de la presente convención, que el día... (1º) de enero de
1987 tuviere... (10) años o más de servicio a la empresa cuando
cumpla 20 años de servicio, cualquiera que sea su edad.
“Para los trabajadores que el 1º de enero de 1987 tuvieren menos
de... (10) años de servicio a la empresa, tendrán derecho a
solicitar la pensión al cumplir 20 años de servicio y 50 años de
edad si fueren hombres..., caso en el cual la empresa la
reconocerá”.

El artículo 48 de la Constitución Política, adicionado por el Acto


Legislativo 1 de 2005, dispuso una especie de régimen de
transición, con el fin de salvaguardar derechos adquiridos de los

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trabajadores:

“Parágrafo transitorio 3°: Las reglas de carácter pensional que


rigen a la fecha de vigencia de este Acto Legislativo contenidas en
pactos, convenciones colectivas de trabajo de trabajo, laudos o
acuerdos válidamente celebrados, se mantendrán por el término
inicialmente estipulado”...

En el caso de marras, la convención colectiva de trabajo de 1987,


tuvo una vigencia inicial, pactada en la cláusula primera, de dos
años, a partir del 1 de enero de 1987 hasta el 31 de diciembre de
1988.

A su vez el artículo 478, ibídem, estipula la prórroga automática


de las convenciones colectivas así:

“A menos que se hayan pactado normas diferentes en la


convención colectiva, si dentro de los sesenta (60) días
inmediatamente anteriores a la expiración de su término las
partes o una de ellas no hubiere hecho manifestación escrita de
su expresa voluntad para darla por terminado, la convención se
entiende prorrogada por períodos sucesivos de seis (6) en seis (6)
meses, que se contarán desde la fecha señalada para su
terminación”...

Lo anterior implica que la convención colectiva mantiene su


vigencia hasta tanto sea derogada por una nueva, e, incluso, las
cláusulas anteriores, deben ser derogadas, sustituidas o
modificadas expresamente por el nuevo acuerdo convencional, de
lo contrario, continuarán vigentes y surtiendo los efectos que en
ellas contemplan a beneficio de los trabajadores.

De ahí que le corresponda al empleador demostrar que perdieron


fuerza tales reglas convencionales, y, como en este caso, no está
probado que la cláusula duodécima de la convención colectiva de
trabajo de 1987 haya sido derogada, modificada o sustituida, ella
continuó vigente, y habrá de determinarse, cuál fue el término de
vigencia de la última convención suscrita entre el sindicato de
trabajadores y el empleador, para efectos de su aplicación al caso
de marras.

En ese sentido, la última convención colectiva de trabajo que


aparece aportada al plenario, es la suscrita el 14 de abril de
1998..., y dentro de los trece artículos que aparecen en la copia

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simple aportada no se estipula el término de vigencia, sin


embargo, de conformidad con el artículo 477 del Código
Sustantivo del Trabajo, en estos casos, se entenderá celebrada
por términos sucesivos de seis en seis meses, y se tomará la
fecha de su firma, esto es, el 14 de abril de 1998.

Por consiguiente, si se entiende prorrogada de seis en seis meses,


de conformidad con lo estipulado en el Código Sustantivo del
Trabajo, la última prórroga empezó el 14 de abril de 2005 y
terminó el 13 de octubre de 2005, interregno temporal en el cual
debió configurarse el derecho pensional del demandante para que
se entienda un derecho adquirido; sin embargo, y, como viene
demostrado, el actor cumplió 50 años de edad el 2 de noviembre
de 2003, pero completó el tiempo de servicios de 20 años, el 15 de
octubre de 2006, esto es, con posterioridad a la finalización de la
vigencia de la regla convencional, lo que quiere decir que el actor
no logró consolidar el derecho a la pensión mientras estuvo
vigente la regla convencional.

Aunado a ello, debe decirse que la jurisprudencia constitucional


mencionada por el recurrente, se refiere a sentencia de tutela que
tiene un efecto inter partes, así como también, las providencias de
los Tribunales Superiores citados, por lo que no puede pretender
beneficiarse de las decisiones que, aunque afectaron a la misma
demandada, lo fue respecto de otros trabajadores y/o
pensionados.

El fracaso de la pretensión del reconocimiento de la pensión de


jubilación, afecta la prosperidad del reajuste de la primera
mesada con base en el promedio de lo devengado en el último año
de servicios.

El argumento discurrido para absolver por la pensión


convencional, sirve de sustento a la Sala para la absolución del
reajuste de la Ley 4 de 1976, consagrado en la cláusula octava de
la convención colectiva de trabajo de 1985, así como las
pretensiones de reliquidación de la pensión, con ocasión de la no
inclusión del auxilio de transporte como factor salarial.

Respecto de los beneficios de salud, ha de advertirse que la Ley


100 de 1993, desde su expedición, ha pretendido ser el vértice de
una seguridad social integral, donde se eliminen los privilegios de
ciertos grupos y se unifiquen para toda la población, evitando la
existencia de múltiples sistemas paralelos, y por el contrario,

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preservar la unificación de éstos en igualdad de condiciones para


todos los afiliados, tanto los directos como sus familiares.

Ese es el espíritu consagrado en el nuevo sistema de seguridad


social integral, que, a través de sus principios, pretende
garantizar la protección de todas las personas, sin discriminación
alguna, permitiendo la solidaridad y una cobertura integral de
todos los sectores económicos, regiones y comunidades.

Siendo, entonces, la Seguridad Social un servicio público


obligatorio, cuya dirección, coordinación y control está a cargo del
Estado, y que será prestado por las entidades públicas o privadas
en los términos y condiciones establecidos en la Ley 100 de 1993,
se deben entender adaptados al sistema todos los beneficios que
con anterioridad se venían aplicando en los diferentes sectores.

Aunado a ello, no es posible condenar por estos conceptos por


cuanto no está demostrado, por el demandante, que haya
sufragado gastos de asistencia médica, quirúrgica y demás
servicios allí señalados, siendo imposible disponer una sanción en
abstracto. En lo referido a la inclusión del auxilio de transporte
como factor salarial para la reliquidación de las prestaciones
sociales, la Sala se permite decir que el demandante no
discrimina en su demanda cada una de las prestaciones sociales,
cuya reliquidación pretende, siendo la única concretada el auxilio
de cesantía.

Sin embargo, se observa a folios 28 y 30 documentos contentivos


de la liquidación de prestaciones sociales del demandante y del
salario base de cesantía, respectivamente, y se incluye dentro de
la base de liquidación de la cesantía el auxilio de transporte en
valor de $670.090, generando un promedio devengado de
$1.611.392, el cual sirvió de base para liquidar la cesantía final.

Lo anterior significa que el auxilio de transporte sí fue tenido en


cuenta para liquidar la cesantía definitiva del actor, por
consiguiente, no habrá lugar a condena alguna por este concepto.

Por último, respecto de la solicitud del pago de 30 días por


concepto de prima de servicios, se observa que ésta no fue
incluida dentro del acápite de las pretensiones de la demanda,
por lo que, en virtud del principio de congruencia, no podría la
Sala pronunciarse sobre la misma, al carecer de facultades extra
y ultra petita, que son propias de los jueces de primera instancia.

16
Radicación n.° 11001-02-04-000-2018-01941-01

En vista de que no se elevará ninguna condena, tampoco prospera


la pretensión de intereses moratorios e indexación.

4.4. Sentencia del ad-quem que el 17 de julio de 2018,


apoyándose en precedentes de la Sala de Casación Laboral de
esta Corte (CSJ SL, 8 may. 2013, rad. 45799; AL993-2017 y
SL2042-2018), resolvió no casar la Sala de Descongestión Nro.
2 de la misma Colegiatura tras exponer, en lo medular, que:

...la demanda presenta graves deficiencias técnicas


insubsanables, por ser el recurso de casación dispositivo; aunado
a que en su extenso escrito, pretende sustentar el cargo sin
señalar cuando transcribe al Tribunal y cuando comienza su
argumentación. Tales falencias son:

1.- Al fijar el alcance de la impugnación, no indicó lo que debía


hacer la Corte con la sentencia de primer grado; simplemente,
pidió que se «case totalmente» la... del Tribunal, «mediante la cual
confirmó la sentencia proferida por el Juzgado...[,] la cual absolvió
a la demandada de las súplicas de la demanda, consistentes en
[…]». Vale decir, no precisó si la sentencia del a quo debía ser
confirmada, modificada o revocada, siendo su deber hacerlo, ni
qué debía resolver la Corte una vez instalada en sede de
instancia. En últimas, no formuló pretensión impugnaticia...

2.- Al acusar la sentencia como violatoria de la ley sustancial «por


la vía directa», esta vía de puro derecho, tendiente a demostrar
que el Tribunal por «infracción directa», se rebeló contra el
contenido de los artículos 21 y 467 CST, no permite aludir a
aspectos propios de la senda de los hechos...

La censura, no cumple con esta técnica cuando para desarrollar el


cargo manifiesta,

Que, el Tribunal no se pronunció concretamente sobre el Acta de


Acuerdo del 18 de septiembre de 2003, que modificó la convención
colectiva de Electromagdalena, para introducir nuevos requisitos
para liquidar prestaciones sociales y pensión convencional de los
trabajadores convencionados de ELECTRICARIBE Distrito
Magdalena, afectándolo, porque no dio crédito a su pensión

17
Radicación n.° 11001-02-04-000-2018-01941-01

convencional de acuerdo con el artículo 12 de la Convención de


Electromagdalena de 1987.

Punto que, a no dudarlo, debió atacar por la «senda indirecta», que


es la propia para enrostrar errores de hecho provenientes de la
falta de apreciación de un documento auténtico, como en este
aparte lo quiere hacer ver el impugnante.

Así como, cuando enfila su argumento en las circunstancias


factico-probatorias consistentes en que,

[…] yerra el Tribunal al no aplicar el art. 7° de la Convención de


Electromagdalena de 1981 para considerar factor salarial a todos
los conceptos devengados por el trabajador en dinero o en especie
en el último año de servicio para liquidar prestaciones sociales y
la pensión de jubilación convencional del actor […]

Que, por lo tanto «todas las convenciones colectivas de trabajo de


Electromagdalena son pruebas fundamentales para que
prosperen las reclamaciones laborales del actor» […]

todo se debe realizar con base en la prueba convencional del


artículo 7° de la convención de Electromagdalena de 1981, para
liquidar los factores salariales y el art. 12 de la convención de
Electromagdalena de 1987 para otorgarle la pensión convencional
al actor desde el 15 de octubre de 2006. […]

Más aun, cuando critica,

Que, igualmente se equivocó el Tribunal al asentar que no está


demostrado que el actor haya sufragado gastos asistenciales y,
que el auxilio de transporte se incluyó en la liquidación de la
cesantía, que por tanto no habría lugar a dicha condena.
Equivocación surgida del mismo artículo 40 del acta de acuerdo
de 2003, que establece los factores salariales, dentro de los
cuales no está el auxilio de transporte. De igual forma, que es
válido como pensionado convencionado, para él y su grupo
familiar, el reconocimiento del referente de la Ley 4ª de 1976 en
forma integral, que está pactada en la CCT Electromagdalena de
1985.
Y, cuando concluye que,

Respecto de las primas, indica que el ad quem las negó, porque


consideró que no estaban incluidas dentro de las pretensiones,

18
Radicación n.° 11001-02-04-000-2018-01941-01

siendo que, en la demanda se consignaron los siguientes aspectos


sobre los 30 días de la prima de servicio:

XVII. En la convención colectiva de trabajo de Electromagdalena


de 1963 en el artículo tercero hay pactado (sic) 45 días de prima
de servicio y la empresa Electricaribe está cancelando 15 días
solamente.

Queriendo con esto significar, más bien, una «apreciación errónea»


de la demanda. Pero, ninguno de estos argumentos, conlleva a la
demostración de que el Tribunal infringió directamente las normas
citadas. Por el contrario, se enfilan, por la vía equivocada, al
señalar errores de hecho con base en la valoración probatoria,
propio de la vía indirecta...

3.- El fundamento central del Tribunal para confirmar el fallo


absolutorio, consistió en que, la CCT de 1987, tuvo una vigencia
inicial pactada en la cláusula primera, de dos años, a partir del 1°
de enero de 1987 hasta el 31 de diciembre de 1988; que, a su
vez, según al artículo 478 CST, se entiende prorrogada por
períodos sucesivos de seis en seis meses desde la fecha señalada
para su terminación, cuando dentro de los 60 días
inmediatamente anteriores a la expiración de su término, no se
exprese la voluntad de darla por terminada.

Que, conforme al artículo 479 ibídem, formulada la denuncia de la


CCT, según lo regulado legalmente, ésta continuará vigente hasta
tanto se firme una nueva, y que,

[…] lo anterior implica que la CCT mantiene su vigencia hasta


tanto sea derogada por una nueva, e, incluso, las cláusulas
anteriores, deben ser derogadas, sustituidas o modificadas
expresamente por el nuevo acuerdo convencional, de lo contrario,
continuarán vigentes y surtiendo los efectos que en ellas
contemplan a beneficio de los trabajadores.

De ahí, que le corresponda al empleador demostrar que perdieron


fuerza tales reglas convencionales, y, como en este caso, no
está probado que la cláusula duodécima de la CCT 1987
haya sido derogada, modificada o sustituida, ella continuó
vigente, y habrá de determinarse, cuál fue el término de
vigencia de la última CCT suscrita entre el sindicato de
trabajadores y el empleador, para efectos de su aplicación
al caso de marras.

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Radicación n.° 11001-02-04-000-2018-01941-01

En ese sentido, la última CCT que aparece aportada al


plenario, es la suscrita el 14 de abril de 1998 [f.° 103-108],
y dentro de los 13 artículos que aparecen en la copia
simple aportada no se estipula el término de vigencia, sin
embargo, de conformidad con el artículo 477 CST, en estos
casos, se entenderá celebrada por términos sucesivos de 6
en 6 meses, y se tomará la fecha de su firma, esto es, el 14
de abril de 1998 (negrilla fuera del texto).

De esta manera, asentó el ad quem que,

[…] la última prórroga empezó el 14 de abril de 2005 y


terminó el 13 de octubre de 2005, interregno temporal en el
cual debió configurarse el derecho pensional del
demandante para que se entendiera un derecho adquirido;
sin embargo, y, como viene demostrado, el actor cumplió 50
años de edad el 2 de noviembre de 2003, pero completó el
tiempo de servicios de 20 años, el 15 de octubre de 2006,
esto es, con posterioridad a la finalización de la vigencia
de la regla convencional, lo que quiere decir que el actor no
logró consolidar el derecho a la pensión mientras estuvo
vigente la regla convencional (negrilla y rayas fuera del texto).

Lo anterior, conduce a la Sala a concluir que el ad quem negó las


pretensiones, no por considerar que las convenciones colectivas
aportadas por el demandante no estaban vigentes; menos emitió
juicio de valor respecto de que la tantas veces mencionada «acta
de acuerdo» del 18 de septiembre de 2003 las hubiera modificado,
sino que, basó su decisión, precisamente al considerar que como
no se probó que la cláusula 12 de la CCT de 1987, cuya
aplicación siempre reclamó el actor como fuente normativa de su
pensión convencional, hubiera sido derogada, modificada o
sustituida, ella continuaba vigente.

Señaló, además, que habría de determinarse cuál fue el término


de vigencia de la última convención aplicable al caso. Para ello,
explicó que, la que aparecía aportada al plenario, era la suscrita
el 14 de abril de 1998..., en cuyo cuerpo no se estableció su
vigencia; que así, de conformidad con el artículo 477 CST, calculó
sus prórrogas y determinó que estuvo vigente hasta el 13 de
octubre de 2005, fecha límite hasta la cual debió el demandante
reunir los requisitos para su pensión y así poder entenderla como
un derecho adquirido, lo cual no sucedió, dada la data en que

20
Radicación n.° 11001-02-04-000-2018-01941-01

completó el tiempo de servicios (15 de octubre de 2006).

De tal aserto, se concluye que el demandante no atacó la razón


principal que tuvo el ad quem para fallar como lo hizo, sino que, se
limitó a cuestionar situaciones de hecho y probatorias ajenas a
esta vía, así como, a señalar «equivocaciones» totalmente alejadas
de la realidad procesal, enfilando su ataque respecto de
conclusiones a las que jamás arribó el Tribunal.

Así, indicó que uno de los yerros en que incurrió el fallador


colegiado, consistió en considerar que las convenciones colectivas
de Electromagdalena, siendo la última la celebrada en el año
1998, no estaban vigentes. No entendió el impugnante, que esta
fue precisamente en la que basó su decisión el Tribunal, cuando,
previó el cálculo de sus prórrogas legales, asentó que dentro del
término en que rigió, no cumplió con las condiciones para
pensionarse conforme a ella.

Enderezó su ataque resaltando los puntos ya relacionados en el


acápite correspondiente, pero olvidó hacerlo sobre la razón de la
decisión, que no fue otra que, el no cumplimiento de la edad y el
tiempo de servicio, antes del 13 de octubre de 2005. Vale decir,
debió por la vía indirecta, atacar este argumento neural de la
decisión. Como no lo hizo, se tiene que dejó incólume el aspecto
central del fallo... (folios 196 a 208, cuaderno 1).

5. Bajo ese contexto, se deduce la procedencia del


resguardo impetrado, al encontrarse que la conclusión del
ad-quem criticado fue contraria tanto a los precedentes
vigentes de la Sala de Casación Laboral de esta colegiatura
como a la actual jurisprudencia constitucional.

En efecto, se destaca que el Tribunal acusado para


adoptar la decisión que dictó en segunda instancia en contra
del aquí accionante, señaló que «la última convención
colectiva de trabajo que aparece aportada al plenario, es la
suscrita el 14 de abril de 1998..., y dentro de los trece
artículos que aparecen en la copia simple aportada no se

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Radicación n.° 11001-02-04-000-2018-01941-01

estipula el término de vigencia, sin embargo, de conformidad


con el artículo 477 del Código Sustantivo del Trabajo, en estos
casos, se entenderá celebrada por términos sucesivos de seis
en seis meses, y se tomará la fecha de su firma, esto es, el 14
de abril de 1998»; luego de lo cual, aseveró, que acorde con
el parágrafo transitorio 3º del Acto Legislativo 01 de 25 de
julio de 2005, aquel pacto perdió toda fuerza vinculante a
partir del 13 de octubre de ese año, al concluir que «si se
entiende prorrogada de seis en seis meses, de conformidad
con lo estipulado en el Código Sustantivo del Trabajo, la
última prórroga empezó el 14 de abril de 2005 y terminó el 13
de octubre de 2005». Supuesto que la también accionada
Sala de Descongestión Nro. 2 especializada en lo Laboral de
esta Corte se abstuvo de estudiar de fondo ante la falta de
técnica que advirtió en la demanda de casación.

Sin embargo, la conclusión a la que arribó el Tribunal


encausado no resulta de recibo en sede constitucional al
apartarse, sin justificación válida, de la interpretación que
de esa disposición normativa (esto es, el Acto Legislativo 01
de 2005) se ha dado por vía jurisprudencial, mediante la
cual se ha dilucidado que la convención colectiva objeto de
estudio fue «objeto de sucesivas prórrogas por cuenta de lo
dispuesto en el artículo 478 del Código Sustantivo del
Trabajo», por lo que las reglas pensionales establecidas en
ella «subsisten hasta el 31 de julio de 2010, fecha fijada como
límite a la pervivencia de los beneficios pensionales
extralegales»; lo que ha dejado por sentado la especialidad
laboral a través de su órgano de cierre y ha sido validado por
la Corte Constitucional.

22
Radicación n.° 11001-02-04-000-2018-01941-01

5.1. Al respecto, en sentencia de 9 de agosto de 2017


(SL12498, rad. 49768), la Sala de Casación Laboral de esta
Corte hizo una línea jurisprudencial desde el año 2007 en
punto al alcance uniforme que ha dado al canon normativo
atrás referido, en los términos que, por su trascendencia
para el presente asunto, en lo que aquí interesa, a
continuación se transcriben in extenso:

...el fundamento central del fallo del Tribunal es jurídico y tuvo


como soporte el criterio interpretativo de esta Corporación vertido
en la sentencia SL 31000, 31 en. 2007, en la que se estudió el
contenido y alcance del parágrafo transitorio 3 del Acto Legislativo
01 de 2005.

...es un hecho indiscutido entre las partes que la convención


colectiva de trabajo no fue objeto de denuncia, de manera que por
efecto del artículo 478 del Código Sustantivo del Trabajo se
prorrogó automáticamente por periodos sucesivos de 6 meses.

En las condiciones descritas, el problema jurídico que debe


resolver la Sala se contrae a dilucidar si la expresión «por el
término inicialmente pactado» contenida en el Acto Legislativo 01
de 2005, significa que los nuevos acuerdos convencionales o
pactos que rijan al momento de la promulgación de la referida
reforma constitucional, conservan su vigencia en materia
pensional exclusivamente por el tiempo de duración expresamente
acordado. O si, por el contrario, respecto de ellos es predicable la
prórroga automática de 6 en 6 meses prevista en el artículo 478
del Código Sustantivo del Trabajo, limitada, en todo caso, hasta el
31 de julio de 2010.

Antes de abordar el meollo de la cuestión planteada, vale recordar


que el Acto Legislativo 01 de 2005 pretendió superar la
proliferación y dispersión de requisitos y beneficios reflejada en
regímenes pensionales autónomos y heterónomos que, en criterio
del constituyente derivado, comprometían la sostenibilidad
financiera del sistema y creaba situaciones de inequidad. Para
ello se suprimieron los regímenes especiales y exceptuados, salvo
el de la Fuerza Pública, el Presidente de la República y los demás

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Radicación n.° 11001-02-04-000-2018-01941-01

expresamente abordados en ese acto reformatorio; se anticipó la


finalización del régimen de transición, y paralelamente se
consagró, a partir de su vigencia, la prohibición de establecer en
«pactos, convenciones colectivas de trabajo, laudos o acto jurídico
alguno, condiciones pensionales diferentes a las establecidas en
las leyes del sistemas general de pensiones».

En relación con la función de unificación normativa y prestacional


pretendida con el Acto Legislativo 01 de 2005, esta Corporación
en sentencia SL 39797, 24 abr. 2012, expuso:

Antes de la expedición del Acto Legislativo número 1 de 2005, la


Ley 100 de 1993 buscó la unificación de los diversos regímenes
existentes en materia de pensiones, tanto en el sector privado
como en el público, y consagró un sistema universal que brindara
la protección de la seguridad social en igualdad de condiciones y
bajo las mismas reglas a toda la población, salvo las excepciones
en ella señaladas.

[…] Posteriormente, con la expedición del Acto Legislativo No. 01


de 2005 que adicionó el artículo 48 de la Constitución Política, las
reglas de carácter pensional de derechos extralegales y
convencionales tomaron otro rumbo, en la medida que por
voluntad del constituyente, a partir de su vigencia no es dable en
ningún caso pactar beneficios o prerrogativas que desarticulen el
sistema general de pensiones, o alteren la uniformidad de
prestaciones respecto de un grupo particular de ciudadanos, pues
tajantemente prohíbe convenir condiciones pensionales
diferentes a las legalmente establecidas, aún cuando sean más
favorables a los trabajadores.

Así pues, en lo que específicamente guarda relación con la materia


colectiva, la modificación constitucional abrogó la posibilidad de
las partes de acordar, mediante pacto, convención o cualquier acto
jurídico, reglas pensionales diferentes a las consignadas en el
sistema general de pensiones. Sin embargo, para no afectar los
derechos adquiridos y las expectativas legítimas de las partes
respecto a la estabilidad de lo previamente acordado, dispuso un
periodo transitorio, así:
[…] Parágrafo transitorio 3º. Las reglas de carácter pensional
que rigen a la fecha de vigencia de este Acto Legislativo
contenidas en pactos, convenciones colectivas de trabajo, laudos o
acuerdos válidamente celebrados, se mantendrán por el
término inicialmente estipulado. En los pactos, convenciones o

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Radicación n.° 11001-02-04-000-2018-01941-01

laudos que se suscriban entre la vigencia de este Acto Legislativo


y el 31 de julio de 2010, no podrán estipularse condiciones
pensionales más favorables que las que se encuentren
actualmente vigentes. En todo caso perderán vigencia el 31 de
julio de 2010.

La jurisprudencia de esta Sala de la Corte, en sentencia SL


31000, 31 en. 2007, reiterada en SL 30077, 23 en. 2009, SL
39797, 24 abr. 2012, SL1409-2015 y SL4963-2016, interpretó y
desentrañó de esa disposición las siguientes reglas:

a).-- El “término inicialmente estipulado” hace alusión al que las


partes celebrantes de un convenio colectivo expresamente hayan
pactado como el de la duración del mismo, de manera que si ese
término estaba en curso al momento de entrada en vigencia del
acto legislativo, ese convenio colectivo regiría hasta cuando
finalizara el “término inicialmente pactado”. Ocurrido esto, el
convenio pierde totalmente su vigencia en cuanto a materia
pensional se refiere y no podrán las partes ni los árbitros disponer
sobre dicha materia en un conflicto colectivo económico posterior.

b).-- En el caso en que al momento de entrada en vigencia del Acto


Legislativo un convenio colectivo estaba vigente por virtud de la
figura de la prórroga automática.

c).-- Cuando la convención colectiva de trabajo a la entrada en


vigencia del acto legislativo se encuentra surtiendo efectos por
virtud de la denuncia de la convención colectiva de trabajo y la
iniciación posterior del conflicto colectivo de trabajo que no ha
tenido solución.

En las dos últimas situaciones, debe advertirse que la convención


sigue vigente por ministerio de la ley y no por voluntad de las
partes. En estos casos, de conformidad con el parágrafo 3º
transitorio, las disposiciones convencionales en materia de
pensiones continúan su observancia hasta el 31 de julio de 2010
y no pueden las partes ni los árbitros, entre la vigencia del acto
legislativo y el 31 de julio de 2010, pactar o disponer condiciones
más favorables a las que están en vigor a la fecha en que entró a
regir el acto legislativo.

Quiere decir lo anterior, que por voluntad del constituyente


delegado, las disposiciones convencionales en materia de pensión
de jubilación que se encontraban rigiendo a la fecha de entrada

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Radicación n.° 11001-02-04-000-2018-01941-01

en vigencia del Acto Legislativo 1 de 2005, mantendrán su curso


máximo hasta el 31 de julio de 2010, lo que indica que ni las
partes ni los árbitros pueden regular condiciones más benéficas a
las estipuladas, pues la voluntad superior les ha prohibido
expresamente tratar ese punto.

Nótese que, a juicio de esta Corporación, del precepto


constitucional objeto de análisis se desprende una primera regla,
consistente en que la expresión «término inicialmente pactado»
hace alusión al tiempo de duración expresamente acordado por
las partes en una convención colectiva de trabajo, de manera que
«si ese término estaba en curso al momento de entrada en
vigencia del acto legislativo, ese convenio colectivo regiría hasta
cuando finalizara el “término inicialmente pactado”». Esto, desde
luego, se refiere a aquellos acuerdos colectivos o reglas
pensionales que sean negociadas por primera vez antes de la
vigencia del Acto Legislativo 01 de 2005 y cuya fecha de
finalización sea ulterior a esta reforma constitucional.

La segunda y tercera hipótesis, básicamente expresan un mismo


razonamiento, en el sentido que en el evento de que la convención
haya sido objeto de sucesivas prórrogas por cuenta de lo
dispuesto en el artículo 478 del Código Sustantivo del Trabajo, las
reglas pensionales subsisten hasta el 31 de julio de 2010, fecha
fijada como límite a la pervivencia de los beneficios pensionales
extralegales. A modo de ejemplo, si el vencimiento de un acuerdo
colectivo ocurrió en diciembre de 2004 y por fuerza de la
renovación legal aludida se ha extendido en múltiples ocasiones
de 6 en 6 meses, las prestaciones pensionales allí previstas
subsistirán hasta tanto sean eliminados por voluntad de las
partes y como máximo hasta el 31 de julio de 2010.

La distinción entre ambos escenarios, a primera vista, parecería


arbitraria, empero no lo es. En la primera situación, el
constituyente delegado tuvo de presente la necesidad de respetar
y darle plenos efectos a los compromisos y términos expresamente
acordados por las partes, en ejercicio de su derecho de
negociación colectiva, que les permite pactar libremente el tiempo
de vigencia de los beneficios convencionales, sin que ello pueda
ser abolido unilateralmente por una disposición jurídica. Se evitó
así, la restricción e imposición heterónoma a lo que
autónomamente habían negociado las partes y sobre lo cual
recaían sus expectativas legítimas de que lo acordado iba a tener
cierta estabilidad laboral.

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Radicación n.° 11001-02-04-000-2018-01941-01

Con esta fórmula podrían darse eventos en los que las reglas
pensionales no solo se extiendan más allá del año 2005 sino,
incluso, del 31 de julio de 2010, tal como sería el caso de una
convención colectiva suscrita por primera vez en el año 2004, con
una vigencia de 10, 12 o 14 años.

Este punto también fue objeto de pronunciamiento por la Corte


Constitucional en sentencia SU-555 de 2014, en la que al estudiar
la compatibilidad de las recomendaciones emitidas por el Comité
de Libertad Sindical, adoptadas por el Consejo de Administración
de la OIT, relativas a que el gobierno colombiano debía adoptar
«las medidas necesarias a fin de que los convenios colectivos que
contienen cláusulas sobre pensiones, cuya vigencia va más allá
del 31 de julio de 2010, mantengan sus efectos hasta su
vencimiento», sostuvo:

La primera recomendación que la OIT dirige al gobierno


colombiano consiste en que se mantengan hasta su vencimiento
los efectos de las convenciones y pactos colectivos cuyo término
haya sido fijado para una fecha posterior al 31 de julio de 2010.
Esto es exactamente lo que establece la primera parte del
parágrafo transitorio tercero cuando indica que " Las reglas de
carácter pensional que rigen a la fecha de vigencia de este Acto
Legislativo contenidas en pactos, convenciones colectivas de
trabajo, laudos o acuerdos válidamente celebrados, se
mantendrán por el término inicialmente estipulado”. Lo
anterior se traduce en que el Acto Legislativo no está
desconociendo los derechos adquiridos en materia pensional
derivados de pactos y convenciones colectivas. Y está siguiendo lo
establecido en el artículo 58 Superior, así como en la
jurisprudencia constitucional, especialmente lo señalado en la
Sentencia C-314 de 2004.

[…] Además, como se indicó en precedencia, también con el


parágrafo transitorio tercero se respeta incluso la expectativa
legítima de aquellos trabajadores que, si bien no cumplían
requisitos a la entrada en vigencia del Acto Legislativo, sí se
encontraban cobijados por pactos o convenciones colectivas
celebradas antes del 29 de julio de 2005 y con fecha de
vencimiento posterior al año 2005 o, incluso, al 31 de julio de
2010 fecha límite fijada por el constituyente. Éstos tenían una
legítima expectativa de ser pensionados de acuerdo a las reglas
del pacto o convención colectiva que firmaron mientras

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Radicación n.° 11001-02-04-000-2018-01941-01

continuara vigente, y así lo reconoce la norma constitucional al


establecer que seguirán rigiendo hasta el término de su
vencimiento.

Esto es justamente lo que está recomendando el Comité Sindical


de la OIT, que las pensiones convencionales que contengan reglas
de carácter pensional mantengan sus efectos hasta la fecha de su
vencimiento. En últimas, que se respeten los derechos adquiridos
y las expectativas legítimas, que es lo mismo que garantiza el Acto
Legislativo 01 de 2005 tanto en el Parágrafo transitorio segundo
como en el tercero, en los que establece una regla para derechos
adquiridos y también una regla de transición para garantizar que
se satisfagan las expectativas legítimas de pensión.

Y todo lo anterior, garantiza también la protección de la


negociación colectiva en cuanto no ignora lo hasta ese momento
negociado y decidido en un contexto de libertad sindical.

En el segundo escenario, es decir, cuando las reglas pensionales


de la convención venían siendo objeto de una o varias prórrogas
automáticas antes de la vigencia del Acto Legislativo 01 de 2005,
la cuestión adquiere otros matices.

En efecto, aquí, la renovación de los acuerdos se produce por


ministerio de la ley, no por voluntad de las partes. En este caso,
de conformidad con el parágrafo transitorio 3, los beneficios
pensionales perdurarán hasta el 31 de julio de 2010, fecha en
que perecen por expreso mandato constitucional. Por la misma
razón, es válido que los trabajadores alcancen los requisitos
pensionales durante las prórrogas automáticas iniciadas antes
del 29 de julio de 2005 y que continuaron su curso hasta el 31 de
julio de 2010, data en que las reglas pensionales contenidas en
las convenciones colectivas se extinguen.

Igualmente, la Corte Constitucional, en la citada sentencia de


unificación, adoptó este criterio de la Corte Suprema de Justicia,
en los siguientes términos:
Con relación a la segunda parte de este parágrafo transitorio: “En
los pactos, convenciones o laudos que se suscriban entre la
vigencia de este Acto Legislativo y el 31 de julio de 2010, no
podrán estipularse condiciones pensionales más favorables que
las que se encuentren actualmente vigentes. En todo caso
perderán vigencia el 31 de julio de 2010” la Constitución también
protege las expectativas de aquellos que cumplieron los requisitos

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Radicación n.° 11001-02-04-000-2018-01941-01

para acceder a la prestación convencional entre el 29 de julio de


2005 y el 31 de julio de 2010, como consecuencia de las
prórrogas de aquellas convenciones que se encontraban vigentes
antes de la entrada en rigor del Acto Legislativo. Prórrogas que
conservarán los mismos beneficios que venían rigiendo, teniendo
en cuenta la prohibición de pactar condiciones más favorables.

En estos eventos, teniendo en cuenta que por virtud del artículo


478 del Código Sustantivo del Trabajo las convenciones colectivas
podrán prorrogarse automáticamente cada seis meses cuando
sesenta días antes de su vencimiento las partes no manifiestan
su voluntad expresa de terminarlas, existiría la expectativa
legítima de pensionarse incluso cuando los requisitos no se
cumplen antes del término inicialmente pactado sino también
después de él por la acostumbrada renovación sucesiva de los
pactos y convenciones.

Sin embargo, teniendo en cuenta el imperativo que contempla el


Acto Legislativo, relacionado con la expiración de toda regla
pensional distinta a las consagradas en el sistema general de
pensiones el 31 de julio de 2010, todas las prórrogas que se
produzcan de manera automática con posterioridad al 29 de julio
de 2005, quedarán sin efectos inexcusablemente en la fecha límite
estipulada en el artículo 48 Superior. Es decir, si una regla
pensional se consignó en una convención con fecha de
vencimiento de febrero de 2003, se fue renovando
automáticamente cada seis meses, la última renovación expira el
31 de julio de 2010, con independencia de que al contabilizar los
seis meses, éstos finalicen en una fecha posterior.

Bajo ese entendido, este parágrafo transitorio sólo protegería los


derechos y expectativas de aquellos que cumplen los requisitos
para acceder a las pensiones convencionales contempladas, entre
el 29 de julio de 2005 y el 31 de julio de 2010. Por el contrario, no
podría constituir una expectativa legítima la de aquel trabajador
que, en virtud de una renovación automática de la convención,
que, sin la citada prohibición vencería con posterioridad al 31 de
julio de 2010, adquirió su derecho después de dicho límite.

[…] Se considerarán expectativas legítimas las de aquellos


trabajadores que cumplieron los requisitos durante las prórrogas
automáticas de las convenciones (vigentes, es decir, cuyos
términos iniciales no se vencieron a la entrada en vigencia del
acto legislativo) que se realizaron entre el 29 de julio de 2005 y el

29
Radicación n.° 11001-02-04-000-2018-01941-01

31 de julio de 2010.

A juicio de la Sala, con base en esta lectura del parágrafo


transitorio 3 es posible armonizar y dar coherencia lógica a las
expresiones «se mantendrán por el término inicialmente
estipulado» y «en todo caso perderán vigencia el 31 de julio de
2010». La primera alude a la observancia del término inicial de
duración de la convención expresamente pactado por las partes
en el marco de la negociación colectiva de trabajo y, la segunda, a
las prórrogas legales automáticas de las convenciones o pactos
que desde antes de la entrada en vigencia del Acto Legislativo de
01 de 2005 venían operando, en tal caso las reglas pensionales
subsisten hasta el 31 de julio de 2010.

De esta forma, entones, es posible compatibilizar y dar contenido


a cada uno de los preceptos constitucionales, pues no cabe duda
que cada uno de los entes del texto objeto de análisis expresa una
regla y, por ello, la labor interpretativa de la Corte debe ser
garantizar en la mayor medida la eficacia de cada uno de sus
enunciados y buscar que en sus relaciones exista interacción
material y lógica entre sí y con el resto de la Constitución.

5.2. Por ese sendero, en un caso simétrico al aquí


auscultado en el que, valga anotar, el demandante
estructuró su derecho pensional sólo hasta el 28 de
diciembre de 2007 -esto es, con posterioridad al accionante
en el caso del epígrafe, quien cumplió los requisitos
convencionales el 15 de octubre de 2006-, con sentencia de
11 de abril de 2018 (SL1055, rad. 59795) la Sala de
Casación Laboral de esta Corte casó la proferida el 28 de
agosto de 2012 por la Sala Laboral del Tribunal Superior de
Barranquilla -que había negado el reconocimiento
prestacional-, reiterando su acrisolada jurisprudencia sobre
la materia, lo que hizo en los siguientes términos:
La controversia gira en torno a establecer si los incrementos a que
hace referencia la Ley 4ª de 1976, consagrados dentro de la
Compilación de los Convenios Colectivos suscrito por la
Electrificadora del Atlántico S.A. E.S.P. y Sintraelecol 1998-1999,

30
Radicación n.° 11001-02-04-000-2018-01941-01

exactamente en el artículo 2.º del Acuerdo Convencional 1983-


1985, perdieron su vigencia el «31 de diciembre de 2005», como
consecuencia de la entrada en rigor del Acto Legislativo 01 de
2005.

Dada la senda escogida por la censura, parte la Corte de los


siguientes supuestos fácticos encontrados por el ad-quem
acreditados en la litis: i) que el actor es beneficiario del Acuerdo
Convencional suscrito en 1983, incluido dentro de la Compilación
de Convenios Colectivos suscritos por la Electrificadora del
Atlántico y Sintraelecol 1998-1999; ii) que estructuró su derecho
pensional el 28 de diciembre de 2007 y, iii) que el valor de su
mesada pensional no supera el tope de cinco (5) SMLV.

Esta Corporación, al abordar una controversia similar a la


formulada en el sub lite, contra la misma entidad aquí
demandada, expuso en la sentencia SL050-2018, que a su vez
rememoró la decisión proferida bajo el radicado SL5844-2014,
que el Acto Legislativo 01 de 2005 no desconoció los derechos
adquiridos en materia pensional consolidados con anterioridad al
31 de diciembre de 2010. Así se pronunció la Sala en dicha
oportunidad:

[…] Realmente, incurrió el Tribunal en el yerro hermenéutico que


se le endilga, al dar en el fallo recurrido un entendimiento a la
norma que no corresponde a su verdadera exégesis, debido a que
el reajuste pensional controvertido en el presente juicio, en
realidad, constituye un derecho legítimamente adquirido por los
pensionados demandantes, de conformidad con las reglas
pensionales existentes, debido a que la pérdida de vigencia de
las disposiciones pensionales, que dispuso la reforma
constitucional establecida en el Acto Legislativo 01 de 2005, no
abarca el desconocimiento de los derechos consolidados con
anterioridad al 31 de julio de 2010, mientras los estatutos
convencionales que le dieron nacimiento tuvieron vigor, como en el
presente caso.

En efecto, en la sentencia SL5844-2014, al estudiar un asunto


similar al hoy analizado por esta Sala, se dijo:

Para resolver los cargos, es suficiente con señalar que el tema


traído por la censura ya ha sido dilucidado por esta Sala de la
Corte, de lo que es ejemplo la sentencia de 23 de enero de 2009,
radicación 30077, a la que pertenecen los siguientes párrafos:

31
Radicación n.° 11001-02-04-000-2018-01941-01

Ahora bien, descendiendo a la órbita de lo jurídico, la controversia


se centra en definir si el beneficio convencional del reajuste
pensional de la Ley 4ª de 1976 que se le concedió a los
demandantes, puede extenderse más allá de la vigencia del Acto
Legislativo No. 01 de 2005, que señaló en su parágrafo 2° que ‘A
partir de la vigencia del presente Acto Legislativo no podrán
establecerse en pactos, convenciones colectivas de trabajo, laudos
o acto jurídico alguno, condiciones pensionales diferentes a las
establecidas en las leyes del Sistema General de Pensiones’, y en
el parágrafo transitorio 3° que ‘Las reglas de carácter pensional
que rigen a la fecha de vigencia de este Acto Legislativo
contenidas en pactos, convenciones colectivas de trabajo,
laudos o acuerdos válidamente celebrados, se mantendrán por el
término inicialmente estipulado. En los pactos, convenciones o
laudos que se suscriban entre la vigencia de este Acto Legislativo
y el 31 de julio de 2010, no podrán estipularse condiciones
pensionales más favorables que las que se encuentren
actualmente vigentes. En todo caso perderán vigencia el 31 de
julio de 2010’, o por el contrario si se extinguen definitivamente y
en este último evento desde el 29 de julio de 2005 cuando cobró
vigencia dicho acto legislativo, o a partir del 31 de julio de 2010.

Para resolver este interrogante, se debe comenzar por decir que la


expedición del Acto Legislativo número 1 de 2005 no hace perder
el derecho al reajuste pensional de marras, por tratarse de un
derecho legítimamente adquirido de conformidad con las reglas
pensionales existentes para el momento en que se reconoció, así
la norma convencional que le dio origen desaparezca.

Lo anterior obedece a que la pérdida de vigencia de las reglas de


carácter pensional contenidas en convenciones colectivas de
trabajo, pactos colectivos de trabajo, laudos arbitrales y en
acuerdos válidamente celebrados, no comporta la merma de los
derechos adquiridos, mientras esos estatutos o actos estuvieron
en pleno vigor.

Sin embargo, es menester aclarar que de los apartes transcritos


del Acto Legislativo en comento, se extrae una regla general,
consistente en que a partir de la vigencia del citado acto
legislativo, no se puede acordar en pactos, convenciones
colectivas, laudos o acto jurídico alguno, regímenes pensionales
diferentes a los establecidos en las leyes que regulan el sistema
general de pensiones. Es decir, que desde entonces, no es lícito

32
Radicación n.° 11001-02-04-000-2018-01941-01

que los convenios colectivos de trabajo o actos jurídicos de


cualquier clase establezcan sistemas pensionales distintos a los
implementados por la ley, aun cuando sean más favorables a los
trabajadores.

Del mismo modo, queda vigente un régimen de naturaleza


transitoria, según el cual las condiciones pensionales que regían
a la fecha de vigencia del acto legislativo contenidas en convenios
colectivos de trabajo, laudos o acuerdos válidamente celebrados,
mantienen su vigencia por el término inicialmente estipulado sin
que en los convenios o laudos que se suscriban entre la vigencia
del acto legislativo y el 31 de julio de 2010, puedan pactarse
condiciones pensionales más favorables a las que se encontraren
vigentes, perdiendo vigencia en cualquier caso, en la última
calenda anotada.

Ahora, el <término inicialmente estipulado> hace alusión a la


duración del convenio colectivo, de manera que si ese término
estaba en curso al momento de entrada en vigencia del acto
legislativo, dicho acto jurídico regiría hasta cuando se finalice.
Ocurrido esto, la convención colectiva de trabajo pierde totalmente
su vigencia en cuanto a materia pensional se refiere.

Lo que significa, que por voluntad del constituyente, las


disposiciones convencionales respecto de las pensiones de
jubilación que se encontraban rigiendo a la fecha de expedición
del Acto Legislativo No. 01 de 2005, mantendrán su curso máximo
hasta el 31 de julio de 2010, ello con el propósito de que esta
materia sea regulada exclusivamente por la ley de seguridad
social, la cual tiende a evitar la proliferación de pensiones a favor
de un mismo beneficiario y a acabar los dispersos regímenes en
ese aspecto, procurando con ello cumplir con los fines y principios
que le fueron asignados y que aparecen consignados en el Título
Preliminar, Capítulos I y II de la Ley 100 de 1993 y el artículo 48
de la Carta Política.
En este orden de ideas, a partir del 31 de julio de 2010 perderán
vigor ‘Las reglas de carácter pensional que rigen a la fecha de
vigencia de este Acto Legislativo’, pero no los derechos que se
hubieran causado antes de aquella data al amparo de esas reglas
pensionales, como es el caso de los reajustes pensionales objeto
de condena que se concedieron mientras la norma convencional
que los creó estaba rigiendo.

Finalmente, es de precisar que la circunstancia de que la

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Radicación n.° 11001-02-04-000-2018-01941-01

sentencia impugnada se haya dictado después de promulgado el


Acto Legislativo No. 1 de 2005, no tiene ninguna incidencia en la
medida que en la presente causa no opera la aplicación de ese
mandato constitucional en forma retrospectiva como lo sugiere el
censor, pues se repite el derecho a los reajustes en los términos
de la Ley 4ª de 1976 como beneficio convencional, se adquieren
en virtud de la aplicación de la norma convencional existente y
vigente para la fecha de causación del derecho.

Vistas así las cosas, como los reajustes pensionales se causaron


en vigencia de la norma convencional 1998- 1999, es por lo que
constituyen derechos adquiridos, que no podían ser desconocidos
por las disposiciones del Acto Legislativo 01 de 2005.

En aplicación del anterior precedente jurisprudencial debe indicar


la Corte que el Tribunal incurrió en error al hacerle producir
efectos inmediatos al Acto Legislativo 01 de 2005 frente al
acuerdo convencional contentivo del derecho reclamado por el
actor, pues al haber estructurado el actor el derecho pensional el
28 de diciembre de 2007 y estar vigente la convención colectiva a
la entrada en rigor del referido Acto, sus efectos tendrían vigencia
en todo caso hasta el 31 de julio de 2010, y no como lo
erradamente lo concluyó el ad quem hasta el 31 de diciembre de
2005, según lo consagrado en el Parágrafo Transitorio 3.º, ibídem.

Lo anterior, toda vez que no fue materia de controversia la


prórroga automática de la convención colectiva, de conformidad
con lo dispuesto en el artículo 478 del C.S. del T. y de la S.S.

Así las cosas, el cargo prospera y, en consecuencia, se casará


totalmente el fallo impugnado...

6. El panorama expuesto deja ver que para denegar


el reconocimiento de la pensión convencional reclamada por
el accionante, junto con todos los beneficios derivadas de
ella, el Tribunal criticado concentró su análisis en que para
el momento en que aquél acreditó los requisitos
convencionales el pacto colectivo había perdido vigencia, de
conformidad con el entendimiento que dio al parágrafo
transitorio 3º del Acto legislativo 01 de 2005, el cual fue

34
Radicación n.° 11001-02-04-000-2018-01941-01

contrario a la jurisprudencia vigente desde del año 2007


respecto a la interpretación de esa norma, acorde con la
cual, en casos como el aquí expuesto, la convención colectiva
que ataba a Electricaribe con sus empleados y pensionados
tenía plenos efectos hasta el 31 de julio de 2010; lo que, sin
duda, permite advertir la incursión en causal especifica de
procedencia del resguardo supralegal invocado.

7. De acuerdo a lo aquí consignado, se impone


revocar el fallo constitucional de primera instancia y, en su
lugar, conceder el resguardo rogado por Roger Enrique
Gómez Bornachera, garantizando los principios de justicia y
equidad, sin perjuicio de la cosa juzgada, particularmente,
porque aquél es una persona de la tercera edad y por tal
situación merece una especial protección por parte del
Estado.

Por tanto, se infirmará la determinación del a-quo


constitucional para, en su lugar, acceder al amparo
reclamado, dejando sin efecto las sentencias de 17 de julio
de 2018 y 25 de abril de 2013, proferidas, en su orden, por
la Sala de Descongestión Nro. 2 de la Sala de Casación
Laboral de esta Corporación y la Sala Laboral del Tribunal
Superior de Santa Marta, así como las decisiones que de
éstas dependan, ordenando a la última colegiatura que
profiera una nueva en la que resuelva el asunto sometido a
su conocimiento, con base en la jurisprudencia nacional
vigente en cuanto al alcance e interpretación del Acto
Legislativo 01 de 2005 de cara a la convención colectiva cuya
aplicación reclamó el accionante, acorde con las anteriores

35
Radicación n.° 11001-02-04-000-2018-01941-01

consideraciones.

DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,


en Sala de Casación Civil, administrando justicia en nombre
de la República y por autoridad de la ley, revoca el fallo
impugnado y en su lugar:

Primero. Concede el amparo a los derechos al debido


proceso y a la igualdad del accionante.

Segundo. Deja sin efecto la sentencia proferida el 17


de julio de 2018 por la Sala de Descongestión Nro. 2 de la
Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia,
así como el fallo emitido el 25 de abril de 2013 por la Sala
Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santa
Marta, y las providencias que de estos dependan, en el
proceso ordinario laboral incoado por Roger Enrique Gómez
Bornachera contra la Electrificadora del Caribe S.A. E.S.P. -
Electricaribe (rad. 47001-31-05-005-2011-00480).

Tercero. Ordena a la Sala Laboral del Tribunal


Superior del Distrito Judicial de Santa Marta que en el
término de un (1) mes, contado a partir de que reciba el
expediente contentivo del proceso criticado, emita la decisión
que corresponda, atendiendo las razones consignadas en
esta providencia.

Cuarto. Ordena al Juzgado Quinto Laboral de Santa

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Radicación n.° 11001-02-04-000-2018-01941-01

Marta, remitir de inmediato el expediente objeto de la queja


constitucional a la Sala Laboral del Tribunal Superior de esa
ciudad, para que dé cumplimiento a lo resuelto en el ordinal
anterior.

Quinto. Dispone que la autoridad accionada entere a


esta Corporación sobre el cumplimiento de la orden, a más
tardar dentro de los tres (3) días siguientes al vencimiento de
aquel término.

Sexto. Comuníquese a los interesados, remítaseles


copia de esta providencia y envíese el expediente a la Corte
Constitucional para la eventual revisión.

AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO


Presidente de Sala

MARGARITA CABELLO BLANCO

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO

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LUIS ALONSO RICO PUERTA

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ

OCTAVIO AUGUSTO TEJEIRO DUQUE

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA

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