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AL ACECHO

Era la víspera de navidad en el espléndido municipio de San Antero, un pueblo tranquilo,


cálido, con bellas playas y zonas turísticas excepcionales, majestuosos patrimonios
culturales y personas amables, trabajadoras y amigables. Un pueblo unánime con
democracia participativa, con gente emprendedora que dedicaba su tiempo a suplir la
necesidades del pueblo respondiendo a sus llamados. En navidad la multitud de personas
gozaba con las fiestas y los villancicos, muchas familias inician la tradicional rutina de
hornear galletas de navidad y decorar las casas por dentro y por fuera con las
instalaciones navideñas y luces multicolores ya que San antero era un pueblo con mucho
espíritu navideño. La mayoría eran contagiosos fanáticos de esta fecha tan amena en la que
todos se regocijaban especialmente por la armonía que preponderaba. Era un momento, un
mes, un tiempo para compartir y disfrutar en familia, con los amigos y demás seres
queridos y para brindar por un nuevo año próspero y de felicidad. San antero muy famoso
por su convivencia pacífica alcanzaba el grado de merecedor titular de este elogio popular,
más que todo como solía destacarse en navidad o al menos hasta el 24 de diciembre del
2012.

San Antero dejo de ser un pueblo pacífico justamente el 24 de diciembre del 2012 ya que
ocurrió en esta fecha una terrible masacre tan aberrante y vil que para muchos es mejor no
recordar. Este acto macabro conmovió al pueblo de una forma tan aterradora que los
habitantes del barrio calle central, calle arriba, barrio Gótico, e incluso calle abajo
(denominaciones comunes y tradicionales de los barrios) empacaron sus maletas y
emigraron fugazmente lejos de su tierra natal para olvidarse de la atrocidad. Se llegó a
pensar que habían despertado al diablo en el pueblo y es que, en efecto, la forma como
ocurrió la masacre fue de tal manera tan inhumana y poco creíble que muchos profesaban
que era obra del maligno. Los cuerpos federales declararon que el número de muertes no se
constataba con claridad. Se presume que murieron 17 personas; todas asesinadas por el
mismo individuo quien ha sido catalogado como el más siniestro psicópata que haya podido
vivir en San Antero y como uno de los sucesos más fatídicos que sufrió San Antero en
nochebuena. Los jóvenes de San antero apodaron la fecha 24 de diciembre de 2012 como el
año de la masacre navideña, otros como el año del asesino de la bolsa de regalos. La
controversia y la polémica era inmensa hasta el punto que los familiares de las victimas

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hicieron huelga y hasta acciones de carácter constitucional contra el departamento de
policías local y la alcaldía municipal por su indebida presión e inasistencia sancionatoria
pertinente hacia el nefasto sujeto que mato a las 17 personas y más…

Todo empezó un día antes del 24 de diciembre en el sector costero conocido como: “la
viuda de blanco”, una zona turística de playas y exótica diversión hotelera y comercial para
turistas y jóvenes San anteranos, con brisas resoplantes de día y frio intenso acompañado
de espesas nieblas por la noche.

Esa noche, (23 de diciembre para ser exactos) llegan los jóvenes de preparatoria: Gaspar,
pedro y Ana en una alucinante Moto FZ a divertirse un rato en la orilla del mar. Eran como
las 11:35 pm pero ellos ignoraban el peligro ya que tenían siempre la genuina idea de que
San antero era un pueblo seguro y que por ende no había nada que temer aun en las frías y
nebulosas noches, por lo que tendieron una sábana vieja y despercudida en el suelo
arenoso, se sentaron en dicha sabana sintiendo la humedad de la arena escarchada por la luz
de la luna. Una vez allí sentados se dispusieron a charlar y a pasarla chévere en momentos
de ocio como escuchar música a bluetooth con unos miniparlantes, a tirarse al friolento mar
y chapucear en medio del clarecer de la luna. El agua estaba fría así que emergieron de
inmediato. En ese silencio de la penumbra se escuchan unos pasos y al mismo tiempo la
neblina se apodera del espacio. Unos pasos sobresaltan a Gaspar quien muy osado se dirige
a los misteriosos pasos escondidos en la neblina, entre tanto que se dirige a ciegas hacia la
recóndita neblina les promete a Ana y pedro volver enseguida. Ana y pedro asintieron para
estar ellos dos solos un rato. Era una noche con luna llena que incitaba al romance. Pedro
puso a reproducir música romántica para ambientar el deseo e inspirarse sexualmente.
Como pedro empapado y tenía frio utiliza ese banal pero funcional pretexto para quitarse
la playera y el pantalón. Ana hizo lo mismo. El deseo sensual se apresuro como ráfaga de
viento; Ni Ana ni pedro se dieron cuenta de cuando unieron sus cuerpos y se besaban por
todas las extremidades acariciándose y circundando cada parte, fundiéndose en la humedad
con tanta pasión y lujuria que se olvidaron de Gaspar y del hecho de que ya llevaba media
hora sin regresar después de seguir los misteriosos pasos de alguien. Después del sofoco se
preguntaron ¡porque no había llegado Gaspar, que había pasado con el! se levantaron del
suelo, se vistieron y empezaron a llamar a Gaspar pero este no aparecía, luego Ana
encuentra los tenis de Gaspar y allí se percata de unas huellas que daban su ubicación hacia
una antigua casa deshabitada. Ana sigue las huellas y estas terminan en el frente de la casa
donde hay un tenebroso silencio y unos sonidos como de un intruso. Ana voltea pero solo
ve neblina. Pero luego lo que ella cree que es su imaginación se convierte en terror y
espanto al hallar rastros de sangre en el césped y 3 dedos en el suelo, su horror no termina
sino hasta cuando observa a un gato negro lamiendo un brazo mutilado en el césped. Antes
de que ella gritara un psicópata se le acerca por detrás, le tapa la boca y le corta la garganta
con un bisturí. Ella muere con un grito seco y un desaire en sus tiernos ojos. Luego mete el

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cadáver de Ana en un saco y a continuación va por pedro. Pero pedro, aunque se
encontraba helado de miedo, ya estaba prevenido con un bastón de hierro y un paquete de
cigarrillos, intranquilo y tajante se aproxima a la boca del lobo esforzando la vista en la
sombría neblina.

Con una voz aguda, casi entrecortada pero fuerte llama a Ana pero al llamarla tres veces y
ninguna respuesta pedro traga saliva y deja caer el paquete de cigarrillos en señal de
irrefutable preocupación y miedo. Se encontraba confuso y esta vez llamaba con profunda
desesperación y pánico a Ana y a Gaspar, y replicaba frenético: ¡si es una broma, ya estuvo
bueno! Pero su eco resonó en el silencio de la noche. La neblina no lo dejaba distinguir
nada. Pero de pronto el siente que hay alguien más con él y que no se trataba ni de pedro ni
de Ana, no por los pasos ni por el penetrante silencio sino por la respiración irregular del
sujeto, era una respiración opresiva, como con síntomas de disnea, totalmente fuera de
aireación. Pedro voltea para todos lados, paranoico, gritando a la neblina: ¿qué quieres?
Los pasos se escuchaban más cerca acompañado de un ruido oxidado y metálico como de
una arma cortopunzante, pedro tiembla y corre a ciegas entre la niebla pero en su intento de
escapar resbala y se fractura la pierna, el grita de dolor con un crujir de dientes tan
penetrante que no tuvo tiempo de escuchar y ver con claridad al hombre que se apresuraba
hacia el para degollarlo con un machete (aunque luego quemaría su cadáver) Pero pedro
hizo un esfuerzo para ponerse en pie y trata de huir a cojeando a saltos pero cuando se va
disipando la neblina el mira hacia el frente y percibe la sombra de una persona familiar
que se acercaba mas y mas. Los ojos de pedro dejan caer sus últimas lágrimas. El asesino se
le acerca con un tridente dispuesto a clavárselo sin piedad. Pedro continua persistente en su
plan de intentar huir saltando de una pierna aunque en vano porque el asesino le lanza el
trinchon y se lo inserta en la espalda. Pedro cae al suelo escupiendo sangre y sufriendo
dolorosamente con los ojos rojos retorciendo su cuerpo. El asesino se le aproxima con
suprema iniquidad y le entierra con mayor fuerza el tridente, haciéndole un hoyo en la
espalda y como acto final le saca el tridente de la espalda, voltea el cuerpo de pedro y con
el machete le corta la cabeza. Un festival de sangre pringaba el suelo y la cabeza de pedro
quedo como guirnalda para el siniestro asesino quien de una vez mete la cabeza en el saco y
se aleja limpiando el machete y quemando los restos de órganos que no se iba llevar como
el brazo y los dedos de Gaspar, que por cierto aun no habían terminado con él. El asesino le
mocho el brazo y lo dejo demacrado e inconsciente en un asiento de hierro, amarrado con
luces navideñas y con un taladro ajustado mecánicamente a su cara cuya punta ondulada
estaba destinada a perforar su boca. Gaspar gritaba con todas sus fuerzas pero nadie lo
podía escuchar. A esa hora, (salvo los marihuaneros y drogadictos de otros alucinógenos
que se trababan después de medianoche) nadie pasaba por la playa y como era casi navidad
los turistas y residentes pasan la noche en el centro, en las discotecas, en el parque o en
compañía de familiares. Además de que, para colmo, Gaspar estaba encerrado en el sótano
de una casa deshabitada, por lo que mucho menos podían ayudarlo. Al rato entra el asesino
con el saco en la mano derecha y el machete en la otra mano, Gaspar le suplicaba

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desesperadamente: ¡no, por favor no me hagas daño!, ¡suéltame por favor!, pero sus
quejidos fueron inútiles. El asesino encendió el taladro y este le destrozo la boca a Gaspar
en un instante rajándole la mandíbula y desprendiéndole la cara en dos partes, luego el
asesino lo toma y le termina de desprender de forma enfermiza el cráneo y lo almacena en
el saco. En cuanto al cuerpo lo jala desquiciadamente, lo rocía con gasolina y le prende
fuego. Al ver el asesino su obra realizada, observa las llamas, con sus ojos la contempla y
exclama con fervor: ¡que lindas luces!...

Al amanecer los familiares de las victimas recibieron en la puerta de sus casas un paquete
de regalo anónimo cuyo contenido eran las partes mutiladas de Gaspar, Ana y pedro. Este
agreste hecho tan desalmado estremeció al pueblo entero dejando sorprendidos a todos
aquellos que aun creían en la paz y en la armonía perpetua e inquebrantable que sosegaba a
todos desde generaciones remotas. Pero aun no terminaba, solo era el inicio de una ilógica
masacre. El asesino tenía más regalos que repartir en la noche del 24 de diciembre. Los
regalos con las partes humanas venían con una pérfida nota: <en esta víspera de navidad
repartiré los regalos que están en mi bolsa>. Esta frase alarmo al departamento de policías
local quienes aseguraron tomar todas las medidas drásticas que fueran necesarias para
detener y capturar al asesino. Empezaron por interrogar a algunos trabajadores de la zona
pesquera, a vendedores ambulantes, analizando coartadas, reuniendo cualquier información
que estuviese relacionada con lo ocurrido, instalando cámaras de seguridad en algunos
barrios marginados y promulgando la orden de toque de queda: quien no esté en su casa a
las 9: pm será sancionado con pena pecuniaria y pena privativa de la libertad hasta que el
juez dicte absolución. Pero estas estrategias policivas no iban a detener la misión del
psicópata de seguir matando sin aparente causa justificada para conseguir “más regalos que
repartir”.

En la mañana del 24 de diciembre, el joven Jimmy Petro se había levantado con un


entusiasmo insólito de su cuarto dispuesto a desayunar vorazmente su yuca con suero para
luego ir a desempacar los paquetes que contenían los nuevos adornos navideños para su
hogar. Mientras preparaba las instalaciones del árbol de navidad su mama, la Sra. Elsa, le
notifica meticulosamente la trágica noticia de la masacre ocurrida en las playas de la viuda
de blanco. Jimmy al escuchar la noticia con detalles, se entristeció tanto que deja caer los
farolitos de argamasa que estaba limpiando no solo por Ana y Gaspar sino también porque
pedro era su mejor amigo. Sus ojos se humedecieron de lamento. La Sra. Elsa lo abraza.

-¿Cuándo paso y quien fue el desgraciado que lo hizo?-pregunta Jimmy mientras se


limpiaba las lágrimas desalentado.

-Anoche, casi a medianoche, un desquiciado los mato escarnecedoramente y entrego las


partes mutiladas a los familiares…fue horrible, -la Sra. Elsa se lleva las manos a la cara -en

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San antero no pasaban estas cosas, ¡por Dios!-luego lo consuela- sé que tú y pedro eran
muy buenos amigos. Lo lamento. Ahora ya no tienes otro amigo igual, excepto Eider quien
te ha brindado su amistad incondicionalmente. Quiero que la pases muy bien en esta
navidad. Con tus amigos, con tu tío miguel, aunque él está un poco deschavetado y…loco,
de todas formas te quiere, en el fondo tú sabes que te quiere y que daría la vida por ti.

-Su afecto hacia mí, o de cualquier ser querido que me rodea no valdrá de nada si mi
tristeza por lo que paso, me sigue ahogando, no podre sentirme mejor después de lo que
paso aunque me brinden singular afecto –expresa Jimmy desconsolado.

-Hijo, a veces nosotros amamos aquello que es prohibido, aquello que hace daño, eso que
destruye, pero se sabe muy bien que nos hace sentir mejor y es por eso que no podemos
dejarlo. –Le alienta la Sra. Elsa en tono sumiso –sé que pedro era tu mejor amigo, así como
ahora lo es Eider pero…

-Mama, pedro era más que un amigo-murmura Jimmy entre lagrimas- era como un
hermano para mí, Ana y Gaspar también eran muy buenos amigos, aunque no me
defendieron cuando…-Jimmy recuerda un momento penoso de su pasado y lo esquiva
tratando de reprimirlo- cuando paso lo que paso-luego le susurra al oído- mama, no es
coincidencia que hayan matado a amigos tan cercanos, si el maniaco comete los asesinatos
siguiendo una secuencia ¡creo que ese bastardo vendrá por mí! Tengo miedo de que venga
por mí.

-No, ¡no digas eso!-le reprende la Sra. Elsa-esa atrocidad no se volverá a repetir ni contigo
ni con nadie más. Seguramente el psicópata no es de aquí, sino de algún otro pueblo o
vereda lejana de mala muerte. Lo que le paso a tus amigos fue algo horrible pero créeme
solo fue al por golpe de mala suerte, se encontraban en el lugar equivocado. Eso es todo.

-Probablemente. Y espero que el asesino ya esté lejos de aquí, no quiero ni imaginarme lo


que sería capaz de hacer si se queda aquí. ¿Quién haría algo así? –le queda pensando y
luego comenta haciendo memoria- tal vez puede que sea el mismo asesino que mato a
aquel niño en el mes de mayo del año pasado a machetazos por el barrio “séptima puerta” y
al otro por la calle “el gato negro” una noche de abril. Si utilizo un machete tal vez sea el
mismo asesino, teniendo en cuenta el modus operandi- argumenta Jimmy desahogado-pero
la policía no puede detenerlo, ya conoces la ineptitud de la autoridades locales
supuestamente competentes. Además el asesino sabe como entrar en las casas, digo, los
mato en un lugar abandonado –a Jimmy le entra un sentimiento de angustia –mama, ¡no
me dejes solo!

-Jimmy tienes 18 años, a mi me parece que esa edad ya los jóvenes saben cuidarse solos-
afirma la Sra. Elsa casi que de buen humor- además esta casa es segura y está bajo
protección divina por lo tanto no tienes motivos para “temblar las carnes”.

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-Pero no estoy de acuerdo contigo en que la casa sea segura. Más bien casi seguro. El patio
pantanoso que tenemos no se ve confiable, dentro de esos sobrepoblados arbustos pueden
esconderse animales y personas… Personas malas, asesinas- asegura Jimmy señalando el
patio que media más de 30 metros de largo.

- Bueno, ya no te preocupes por eso. Despeja tu mente y enfócate estudiando un libro.


También puedes entretenerte en internet o viendo televisión mientras yo vuelvo. No me
tardare –le asegura la Sra. Elsa y agrega en voz baja- solo llevare a tu loco tío miguel a un
centro de rehabilitación mental- mientras le comentaba en voz baja miraba a su alrededor
cerciorándose de que no estaba cerca su esposo y le susurra al oído-el doctor dice que en la
última cita se salió de control y lo ataco. El tío miguel puede ser potencialmente peligroso.
No es seguro tenerlo aquí. Podría hacerle daño a alguien.

-Sí, entiendo-suspira Jimmy- extrañare las veces en que me divertía con él, era una
diversión inusual y poco coherente ya que rara vez el tío me entendía pero estuve
reflexionando y creo que es mejor estar con el “especial tío” que con algunos de mis
supuestamente amigos, los cuales, sin que yo lo pudiera prever, me apuñalaron por la
espalda cuando baje la guardia, es decir cuando deposite mi confianza en ellos. Lo más
triste es que llegaron al punto de traicionarme y de humillarme frente a los demás-profiere
Jimmy indignado recordando una secuela de un momento de traición y humillación que
vivió en su escuela ocasionada por sus amigos.

-Jimmy por favor –le suplica la Sra. Elsa preocupada- entierra el pasado. No es bueno vivir
con rencor ni con odio. Sé que lo que te hicieron tus amigos de esconderte la ropa colegial
mientras tú te aseabas en el baño escolar después de la clase de educación física estuvo mal,
muy mal hecho y fue un acto inmaduro y de mal gusto pero no debes pensar todo el tiempo
en ese recuerdo amargo. Entre más respires por esa herida, más daño te haces a ti mismo.

-Pero mama jamás podría olvidarlo, ¡por eso es que en este pueblo pasan cosas malas! ¡fue
la peor humillación de mi vida!- exclama Jimmy con profunda ira- y apuesto a que no
quieres saber los detalles de las burlonas ofensas que emitieron todos los que estaban allí
presentes cuando me vieron salir como adán en el huerto de eden. Y aun después de
vestirme con la conciencia cargada de vergüenza, me escriben en las redes sociales más
conocidas como Facebook y WhatsApp cosas injuriosas. Fue un cyberbullying que duro
una semana Eso que me hicieron nunca se los ha perdonar incluso aunque exprese con mi
boca que los he perdonado por esa mala broma en mi corazón no lo voy a olvidar. Por más
que lo intente por más esfuerzo que trate de reprimir mi rencor simplemente no puedo
olvidarlo.

-Hijo, ¡por dios olvida eso!, no te ahogues en un vaso de agua. Acostúmbrate desde ahora a
mirar el lado bueno de las cosas, de la vida-le aconseja dándole un leve abrazo fraternal-

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además, por lo que tengo entendido no solo hubo críticas negativas sino también algunas
críticas positivas y hasta piropos e impresiones y creo que debiste capturar muchas miradas.
–le comenta ruborizada- me contaron que muchas chicas quedaron asombradas cuando
contemplaron tu atlético cuerpo y el asunto que está más abajo- la sra Elsa suelta una
carcajada jovial- me imagino que muchas chicas se privaron de la exacerbación al observar
tremendo asunto que tienes en el hangar. Hasta le tomaron fotos a tu paquete, debieron ser
unas chicas emocionadas por tus dotaciones pero no te preocupes yo les convencí para que
eliminaran esas fotos, por lo menos aquellas en las que sales de cuerpo completo.

-Supongo que tratas de hacerme sentirme mejor, como siempre lo has intentado hacer -
Jimmy mira a su mama, quien le sonríe dulcemente- está bien mama eso ya lo he olvidado,
pero nunca más volveré a confiar en otra persona, solo en ti- profiere Jimmy más calmado y
cambia de tema - y entonces me dejaras aquí solo cuidando la casa. Está bien, creo que
sobreviviré la noche. Lo más difícil que me tocaría hacer es ir hasta allá atrás a alimentar a
los pulgosos esos, que por cierto cuando se van a llevar a esos cachorritos.

- Ah sobre eso, me llamaron discretamente diciéndome que la hija de la doctora yorladis,


como es que se llama…-hace memoria- ¿Mónica? Si Mónica, ella vendrá a llevarse unos
perritos junto con su primo Erick así que no hay problema.

-¿papa también ira contigo?-le pregunta desanimado

-Desde luego que Si, él tiene que ir a firmar unos papeles referentes a la política de
protección de la institución. –Afirma la Sra. Elsa levantándose- Bueno, no se hable más, te
dejo encargada la casa, ya sabes que hacer. Hoy hay toque de queda así que no vengas tarde
si vas a salir.-luego pregunta a la concurrencia-por cierto ¿dónde estabas anoche? Viniste
tarde. Eso es poco usual en ti. ¿Con quién andabas?

-Solo salí un rato con unos… compañeros, creo que me embriague anoche. Qué raro que no
amanecí enguayabado. No recuerdo muy claramente lo que me paso anoche. De lo único
que me acuerdo es que vine satisfecho y me sentía con una actitud… placentera. -Jimmy se
rasca la cabeza dudando- más o menos así fue. Yo personalmente diría que estaba en
gabanna club y eso es de esperarse porque en este pueblo no hay mucho que hacer un fin de
semana en la noche. Del parque a la discoteca, de la discoteca al parque o a un asado o
fiesta privada.

-Mmm, ya. –Expresa la Sra. Elsa desentendida-Voy a fingir por ahora que te entendí pero
luego, cuando tengas la memoria fresca me lo confiesas todo…-la Sra. Elsa toma su cartera
hace un breve rezo- Bueno ahora si me voy con tu padre a hacer la diligencia. Dile a tu
padre que se apure que el taxi está esperando.

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Jimmy fue a la recamara de su padre para avisarle que se apresurara. El papa desenredo una
cadena gruesa escondida en unos parapetos para colocársela al tío miguel por si le daban
sus ataques de locura. Una vez que le colocaron los grilletes en las manos y pies, el pidió
que le buscaran su vieja mascara de softbol. Aunque sabían que la pedía la máscara por
pura pretensión nihilista, aun así se la buscaron y se la ajustaron a la cara para evitar que se
enojara como niño encaprichado.

-Como pueden pasar esas cosas terribles en San antero. San antero era un pueblo de paz
antes mi abuelo siempre me decía que era uno de los pueblos más pacíficos de todo el
departamento. Como han cambiado los tiempos. –Le comenta su padre suspirante de
nostalgia y lamento –es que como si ya los principios y valores que nos inculcaron desde
generaciones pasadas se hubieran evaporado, nuestra cultura y nuestros principios morales
hayan perecido. No podemos olvidar quienes somos y de dónde venimos. Somos
descendientes del indio caribe, gente con sangre luchadora, guerrera, trabajadora. No
podemos dejar perder los pocos valores humanos que nos quedan.

-Hay unos drogadictos que se van a embriagar y fumar después de medianoche en la orilla
del mar. Es posible que hayan visto algo –supone Jimmy –si es así, esos testigos podrían
ayudar a agilizar la investigación criminal.

-¡si claro! –Aduce el sr Petro en retintín –por supuesto, ya deben estar muertos.

-La policía también está investigando e interrogando a los pescadores artesanales –le
comenta Jimmy observando la noticia en su móvil –tal vez lleguen a dar con el asesino si
algún testigo vio o escucho algo.

-Puede que también interrogan a julio, el hermano de Marisol, él está en el negocio de la


importación artesanal de peces. Para mí que él es uno de los sospechosos. Él tiene un arma
de fuego y eso me da mala espina.

-¿Porque lo dices papa?-pregunta Jimmy enredado –de pronto solo tiene un arma por
seguridad, para actuar en defensa propia y considerando lo que paso ayer, creo que sería
sensato portar una.

-Pero no la adquirió solo para defensa personal sino por vanidad. El hecho de que él juegue
béisbol, no le da el derecho de portar un arma de fuego. No la necesita, un revolver es un
gasto innecesario y un pésimo aliado.

-Pero tú tienes todo un arsenal de armas cortopunzantes en tu habitación.

-Es muy diferente porque las necesito para serruchar, martillar, cortar, alijar y afinar la
madera para crear un bello mueble. Son gajes del oficio de la carpintería. Aunque si no
fuera carpintero también las tendría aquí guardadas porque en mi poder no son peligrosas

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esas armas cortopunzantes sino útiles, provechosas. El arma en si no es mala, sino quien la
carga. Todo es relativo.

-Papa, odio interrumpir tu discurso pero mama te manda a decir que te apresures. Le dice
Jimmy ajeno a la inspiración de su padre-El taxi está afuera esperando.

-Ohh verdad. Gracias por avisarme hijo, enseguida salgo, es solo que me causa mucha
tristeza lo que paso anoche. ¡Eso es inhumano! Y sabes que pienso, que el asesinato fue
como algo personal, es decir, ¿porque ahora? ¿Porque en esta navidad? ¿Porque en la
playa? y ¿porque los torturo antes de matarlos? Deduzco que fue una venganza, ¡una vil y
puta venganza!

-¿Porque sería venganza papa? Ni Ana ni pedro ni Gaspar estaban metidos en malos
pasos… ¿Y quién haría algo así solo para vengarse? –le cuestiona Jimmy

-Tal vez es alguien que le molesta o le incomoda la felicidad, el sosiego ajeno. Una persona
envidiosa, con hambre de codicia y venganza es capaz de hacer cualquier cosa con el fin de
saciarse –le explica pensativo –hijo, jamás accedas a guardar rencor en tu corazón, eso…
eso corroe el alma, ¡te convierte en alguien que no eres! Ese sentimiento de tirria convierte
a las personas buenas en…crueles.

Jimmy asiente desganado sin mirarlo a los ojos, el señor petro recoge unos documentos de
una repisa y se dispone a retirarse, jalando cautelosamente al tío miguel con la cadena.
Jimmy se despide cordialmente de su tío con un gesto de manos.

El taxista les pita el claxon varias veces, aduciendo que abordaran rápido. Al tío miguel lo
metieron en el maletero del auto por protección de él y de todos. El sr Petro le recordó a
Jimmy antes de irse que el señor Jorge, vecino temperamental del barrio, le ofrecía la
oportunidad de trabajar con él vigilando su casa por la noche. A Jimmy no le parecía una
buena idea, a él no le agradaba el señor Jorge. Le parecía un tipo muy arrogante y
presumido, pero para no contender con su padre le responde desganado que lo iba a
considerar. Su respuesta fue suficiente para que el señor Petro asimilara la opción que tenía
su hijo de tomar sus propias decisiones bajo ninguna presión.

Una vez que todos subieron el auto arranca a toda marcha. Jimmy se despide nuevamente
con la mano. Como eran las 10:00 am, Jimmy decide matar el tiempo, dedicándose a
cualquier labor cotidiano. Primero empieza a decorar el árbol, preparar las galletas
navideñas, instalar el juego de luces en las ventanas y en las rejas, se sentó a navegar en
google desde su computador hp para explorar Facebook y al revisar sus notificaciones y
mensajes se estresa al ver que le habían llegado un total de cero. Revisa su bandeja de
entrada en el correo y también divisa lo mismo, cero mensajes. Apaga el computador y
busca algún libro que leer, pero ni una placida lectura de julio Verne podía quitarle el estrés
que le arrumaba. Se pone a barrer la sala para distraer la mente y desarraigarse del estrés

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que lo apoderaba. Después saca la basura, pero al hacerlo percibe un desierto a su
alrededor. Parecía que solo se encontraba el en un barrio despoblado. No había ni una sola
persona caminando por el andén de la calle, no pasaban motos y las puertas de las casa
estaban cerradas. Parecía el medio oriente. Por si fuera poco el sol lanza su llamarada a una
temperatura extrema de 36 grados centígrados. Con ese abrasivo calor Jimmy se acuesta
con el abanico a máxima velocidad pero lo despierta una inesperada llamada que colgó
antes de que el pudiera responder. El observa la pantalla del teléfono y se da cuenta de que
era un número desconocido. Vuelve a sonar el teléfono. Jimmy se levanta y activa el
altavoz preguntando quien era pero nadie le contesta, después de esperar una voz extraña le
responde: ¡feliz navidad Jimmy! ¡Espero verte pronto! La voz sonaba un tanto quejumbrosa
como de ultratumba. Jimmy colgó la llamada y cerró la puerta de su casa. Con profundo
temor y temblor se asoma por la ventana pero no divisa a nadie. Abre la puerta y sin
cerrarla cruza la calle para estar en compañía de Eider posiblemente hasta después de
almuerzo.

Jimmy toca la puerta tres veces seguidas y la mama de Eider, la Sra. Julieta le abre y le dice
con tono tosco que Eider está durmiendo. Pero Jimmy le insiste que necesitaba verlo
porque le iba a decir algo importante, entonces la Sra. Julieta, mirando con recelo a Jimmy
y de mala gana acude a despertar a Eider. Jimmy espera en la terraza sentando en actitud de
decoro, cuando de repente pasa por su lado maría julia, su exnovia. Habían terminado su
relación, aparte de las múltiples discusiones que fomentaban sobre quien mandaba en la
relación, también se dejaron porque se aburrieron de su amor poco afectivo e interesado,
además de que a la Sra. Julieta no le simpatizaba mucho Jimmy, y María julia se enamoró
de alguien más extrovertido y adinerado.

Jimmy la saluda sinceramente, con un gesto de concordia. Ella le sonríe sin ánimo y hace
un gesto positivo, no obstante se esforzó por corresponderle con un poco de lastima.

-¿No sabía que te habías vuelto tímido? –Le reprocha María julia indiferente –acaso
siempre fuiste así y solo disimulabas estar conmigo para agradar a mi hermano Eider.

-No suelo ser tan tímido –le responde Jimmy altivo –solo cuando la ocasión lo amerita.

-Entonces la ocasión que amerito que termináramos la relación fue porque la voz de tu
conciencia te lo decía o fue mi hermano quien te metió cizañas y tu caíste en la trampa, ¿o
es que también tiendes a hacer lo que te manden? –le induce María julia.

-¡Nadie me mando! –Se defiende Jimmy sintiéndose menoscabado–no necesite consejo


para saber lo que tenía frente a mí. Solo fui más listo y me di cuenta que no vale la pena
luchar por alguien que no te merece. Además tú debes de saber mejor que yo que terminar
una relación no es fracaso. Fracaso es continuar una relación improductiva, inestable,
carente de sinceridad.

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-Debí darme cuenta que preferías hacer caso a la voz de tus “amigos” que a la voz de tu
pareja –le increpa María julia –lo que se me hace raro es que con Eider sigues igual y
conmigo cambiaste totalmente de actitud.

-Mi padre me enseño que si no te aman, no ruegues, no te arrodilles, el amor no se suplica


ni se exige, solo acontece. Y entre nosotros lo único que aconteció fueron desacuerdos,
malos entendidos y una distancia que parecía no importarnos.

-Deberías sincronizarte en tus… -María julia observa a Jimmy con displicencia –


preferencias, no sea que te equivoques más adelante. Analiza bien tu pasado para que
puedas comprender como será tu futuro. Recuerdas que cuando nos conocimos yo fui la
que te eche la mirada, no al revés, yo fui quien tomo la iniciativa de empezar la relación,
puse mi confianza conmigo para ver que tal eras, pero lo que me parece gracioso es que
después que te fijaras en mí, no te llegue a decir el “si acepto” ser tu novia pero tu vivías
con la fantasía de que te había aceptado. Por eso te seguí el juego para no desilusionarte y
porque a la vez, siendo franca, si me llegaste a gustar un poco a pesar de que en esos meses
andabas más con pedro que conmigo, y después tuviste más apego con mi hermano porque
fue uno de los pocos que te defendió por la bochornosa maldad que te hicieron en el
bachillerato. Asi que vi que nuestra relación no estaba llamada a prosperar. Le hacías más
caso a Eider que a mí y… -María julia se abate – no quería importunarte en los planes que
tenías con otras personas, si es que todavía los tienes.

-Creo que mirar atrás y ver todo el camino recorrido te hace pensar que es mejor no dejarse
caer. Y no te preocupes por mí, preciosa, conozco mis límites, mi historia y lo que será de
mis planes más adelante.

-Eso lo dudo, Jimmy –le confronta María julia –lo que sí quiero que escuches y acates de
mi hermano Eider con toda verraquera es que cuando él te invite a salir con unas amigas, tu
respuesta sea afirmativa, independiente si no te vas a drogar o embriagar, sal y disfruta de
una juventud real pero no puedes permitir que se termine el año sin que te hayan quitado la
virginidad.

-De que hablas, yo no soy…-tartamudea Jimmy - no soy…

-No mientas, Jimmy –le interrumpe María julia hastiada –si eres virgen, se te nota en todo
tu tambaleante ser. ¿No te da vergüenza tener una gran pistola entre las piernas sin
estrenar? –le sonsaca María julia sin gracia- Y lamento que hayas sido virgen cuando te
conocí pero yo no lo era y tu inexperiencia y poca iniciativa me dieron ánimos para no
luchar por algo que tal vez no llegue a funcionar ni ahora ni dentro de unos años.

-Estas siendo injusta conmigo, ¡no me conoces tanto como crees!! –Le amonesta Jimmy
irritado –ni siquiera intentaste tener ese nivel de intimidad…

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-Si lo intente, lo que pasa es que eres muy cerrado para darte cuenta de ello. –le infiere
María julia. –dicho esto no tengo otra cosa que decirte más que, ¡suerte en tus planes e
iniciativas!

Concluyendo con el aguijón injurioso que le lanza a Jimmy sigue su camino, pero antes de
que saliera por el portón Eider, que escucho parte de la conversación, la llama: !otra vez te
vas a perder hasta el amanecer como una zorra! ¡No tienes que cuidar a la abuela!” ¡O es
que ya tu nuevo novio te quiere sacar a vivir!

María julia le increpa: todos los malditos jóvenes salen en navidad a emborracharse y
parrandear desmedidamente y por si fuera poco tú no eres mi padre para decirme que hacer
o para donde debo ir, ¡yo voy y vengo cuando me dé la puta gana!

Así siguieron enfrascados en la misma discusión. María julia estrilaba a su hermano por su
excesiva sobreprotección y vigilancia hacia ella quien estaba en mayor desacuerdo por
cuanto alegaba que acababa de cumplir los 18 años y Eider discutía por el libertinaje y
malcriadez de maría julia, aunque ninguno de ellos tenía la razón en absoluto, solo peleaban
a regañadientes, como es natural que dos hermanos se peleen desmesuradamente.

Terminada la discusión María se larga pataleando y profiriendo palabras vulgares. Luego


Eider se relaja y se dirige a Jimmy saludándole afanoso

-Como estas amigo, que hay de nuevo, ¡todo bien!

-Si eh bien. –Jimmy agacha la cabeza acongojado- Mentira no tan bien, de hecho no estoy
bien. Por eso vine a visitarte un rato. Ando un poquito aburrido y con algo de estrés.

- Ya veo. No será que todavía le sigues dando vuelta mental al pequeño trauma de aquella
vez en la que te quedaste sin ropa por culpa de Erick y otros compañeros y saliste desnudo
enfrente de todos. No creo que agobiarse con hechos tormentosos del pasado sea bueno
para tu salud. Pensar en ello te estresa, por eso es que pasas estresado, además tu sabes
cómo es el imbécil de Erick, solo porque es el mejor pitcher del club de béisbol juvenil ya
se cree la patada. No es más que un puto bravucón. No le prestes atención.

-Si lo que dices es cierto, no debería darle mente. Ese suceso ya quedo atrás, enterrado en el
pasado, en lo más profundo de mi subconsciente, -afirma Jimmy algo inseguro- todos
pasamos por un mal recuerdo y lo superamos. A veces lo que no te destruye te fortalece.

-Si pero también a veces las heridas y rupturas emocionales siguen respirando y
recobrándose lentamente en el subconsciente, por si no lo sabias.

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-Ya no tiene importancia- objeta Jimmy- si vives con el pasado, te pierdes tu futuro

-Jimmy pero si eres consciente que el de la idea de hacerte la maldad fue de Erick. ¿No me
digas que lo perdonaste de verdad?-le pregunta confundido –porque una cosa es superar un
suceso vergonzoso y otra cosa es perdonar al que provoco ese suceso vergonzoso.

-Ah sí, claro que sí lo perdone, y fue una de las cosas más difíciles que he hecho en mi vida
-afirma Jimmy descontento- supongo que dejar el pasado atrás implica duramente perdonar
el daño moral que me hizo. Pero me costó hacerlo, créeme.

-Ya te enteraste de lo que le paso a pedro, Ana y Gaspar.-Eider le refiere la noticia con un
gesto asqueado, casi repulsivo-le chuzaron la espalda con un objeto puntiagudo y le
cortaron la cabeza. El cuerpo no lo han encontrado pero la cabeza…-Eider lo pronuncia con
nauseas – la empacaron en un paquete de regalos y se la enviaron a los familiares. ¡Ya no
hay temor a Dios eh!

-¡Que terrible suceso!, quien demonios haría algo asi!-exclama Jimmy indignado, pero no
tanto por la enfermiza sevicia sino por la falta de seguridad que predominaba en zonas
visitadas frecuentemente y por la protección que yacía omitida y que debían brindar el
cuerpo federal en los lugares más desolados Como las playas de la viuda de blanco.

- Porque se irían a la playa los tres. Gaspar también fue pero de metiche, porque Ana y
pedro tenían sus motivos personales para ir a la playa a medianoche -balbucea Eider
insinuando erotismo.

-¿Cómo sabes que pedro y Ana eran amantes? –Pregunta Jimmy consternado – sé que tu no
gustabas de pedro porque el andaba detrás de Ana, y como ella te gustaba…

-Todo el mundo sabía que pedro y Ana era amantes, menos tú, así mismo todos sabían tu
aversión hacia Ana: tu no gustabas de Ana, y ¡no sé porque rayos! –Objeta Eider –porque si
bien ella participo en la pesada broma que te jugaron en el colegio, Gaspar y pedro también
fueron cómplices y con ellos no te enojaste tanto.

-Le tenía cierto disgusto a Ana, no era por lo de la…-Jimmy se queda pensando y se
retracta- por lo que paso en el colegio, sino porque era muy creída, puta; se creía la última
coca cola del desierto y además era algo hipócrita. Ella solía hablar mal de mí a mis
espaldas. Me entere por boca de un primo. En fin, ella es bien puta y sus padres la mal
acostumbraron.

-En eso si tienes razón, creo que los padres no le dieron suficientes fuetazos cuando ella era
una culigacada. –comenta Eider sin contener la risa.

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-Debimos invitar a Gaspar, Ana y pedro al centro. Haya hubiésemos estado lejos del
peligro. Menos mal que nosotros si fuimos prudentes y salimos únicamente al centro a
tomar solo unos tragos de lite, ¿cierto que si?

-¿En el centro contigo?- Eider se rasca la cabeza dubitativo-yo no estuve en el centro


contigo ayer. Estuve en el club de billares echándome unas partidas ¿Tu dónde estabas?

-En realidad no me acuerdo –Jimmy se esfuerza en recordar-Tengo entendido que Salí


anoche como desde las ocho de la noche pero no recuerdo a donde- afirma Jimmy
desubicado

-Lo que te tiene en las nubes es tanto recordar a mi hermana, que por cierto, yo mismo te
dije que ella no era para ti. Yo se que ella no puede ser una santa pero se asemeja más a una
puta de cabaret- asegura Eider protuberantemente- créeme, te lo digo por mi experiencia
con “viejas” bandidas como ella.

-Me parece una locura perder el tiempo con chicas bandidas, es obvio que resulta
placentero pero podrían tener sida, sífilis, o ambas o podrían ser las amantes predilectas de
algún “parasco” o de las bacrim y aunque no fuera así hay que cuidarse –le advierte Jimmy
seriamente- El sida se ha propagado mucho en este pueblo. ¡No entiendo porque no
compran preservativos! ¡De por sí que los regalan!

-No me juntes con los del montón –le reprocha Eider – si bien es cierto que en estos
tiempos abunda el sida por falta de educación sexual no es del todo cierto que me vaya a
contagiar de esa enfermedad solo por ligar con una que porte el virus. Yo si me cuido.
Semanalmente me compro preservativos de referencias confiables.

-Y debo adivinar que gastarte tu mesada de la semana en licor también hace parte de tus
planes verdad –le dice Jimmy con tono jocoso.

-¡Brujo eres que adivinas! –Exclama Eider en una faena risueña- si no tomo los fines de
semana no me consideraría costeño, mucho menos san anterano.

Jimmy se fija en la certeza que sobresale en los ojos verdes de Eider y no puede evitar
expresar de un gesto sorpresa en sus cejas y de antemano le propone:

-¿Qué vas a hacer hoy? ¿Tienes planes pendientes o improvisaras? Porque esta noche tenía
pensado comprar una caja de cervezas águila light. Nos la tomamos en la terraza. ¿Qué
dices?

-Pues que te digo…depende. En la noche tengo planes con ciertas chicas lindas y malas.-
Eider se saborea los labios –puede que no deba tomar esta noche, lo que necesito es un red

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bull, media docena de condones y buena tula para llevarme a una que tengo en la mira a un
motel lejano.

-Porque no, en vez de follarte a esas viejas zorras, mejor me acompañas esta noche ya que
mis papas se van a tardar y no quiero estar solo en nochebuena y menos después de todo lo
que ha pasado.-le dice Jimmy tratando de hacerle cambiar de idea.-te lo puedo como buen
amigo que te considero

-¿Estás loco o qué?- exclama Eider con tono gangoso- crees que voy a abandonar estos
polvazos seguros nada más por darte el gusto de acompañarte. Hoy es día de follar o tomar
y follar o de solo tomar y al día siguiente follar pero en fin el punto es que ya tengo planes
pendientes. –le recalca Eider cruzado de brazos-Y además prefiero ir a follarme a esas
viejas que estar en una casa solo con otro hombre, porque se ve raro si captas. Así que no
voy a perder semejante “ponche de navidad”.

- Hablas como pedro, te comportas como pedro, ¡estas igual a pedro!- le sermonea Jimmy
enfadado- siempre pensando en sexo y en la rumba colectiva, en las pasiones desordenadas
y promiscuas, en todo lo que es a nuestra desgracia pasajero. Te empeñas solo en buscar tu
propio beneficio y no el de tus prójimos. Me extraña que pienses de esa manera. Hoy vas a
pensar solo en ti cuando lo más importante en tu vida social son los amigos, aquellos que te
dan la mano en los momentos difíciles, aquellos que te estiman desinteresadamente,
aquellos que no se alejarían a pesar de los problemas que te invadan. La amistad es muy
valiosa porque no existen condiciones para que florezca. Eso es lo que debes hacer,
considerar primero a los amigos. Casi nunca te pido favores pero si así te quieres divertir,
entonces jodete- dicho esto se va votando chispas por los ojos.

Eider mira alejarse a Jimmy con aire de desconcierto. Eider tenía claro los lazos de amistad
que mantenía con Jimmy pero también sabía que no siempre podía responder con un “SI”
solo para complacer a un amigo si en principio no es lo que él quiere. <No se puede vivir
tratando de complacer a todo el mundo porque simplemente es imposible> pensó Eider
mientras se adentraba a su casa.

Antes de cruzar la calle, Marisol, la vecina, llama a Jimmy desde su casa diciéndole de que
desde ayer había multitud de goleros sobrevolando el cercado y el patio trasero de su casa.
Jimmy le responde: <No son míos, si quieres domestícalos y quédatelos, no me gustan los
goleros>.

-¿No crees que sea por algún animal muerto en tu patio? –le reprocha Marisol

-¡Eso quisieras no es así! –le replica Jimmy con sarcasmo.

-Oye, ¿cuál es tu problema? –se sofoca Marisol cruzada de brazos –sabes, Laura, la que
organizo el pesebre del barrio, me conto sobre tus cambios de humor, ¡malgeniado! Eso se
debe al problema que tuviste con algunos de tus compañeros en el colegio, la famosa broma
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del chico desnudo atrapado en el baño y luego obligado a salir sin ropa para que todos le
tomaran fotos de sus genitales, eso ya paso, ¡supéralo hombre! –Le apela insistente – tu
problema es que eres demasiado SUSCEPTIBLE.

-Y tu problema, es que tu hermano mayor no te ha enseñado a no meterte en problemas


ajenos.- exclama Jimmy colmado- Tus padres no lo han hecho porque ni siquiera conviven
contigo lo suficiente.

-Creo que tu madre es muy flexible contigo, tal vez sea hora de que tú mismo se lo digas, y
no la gente, porque las demás personas se enteran –le redarguye Marisol impresionada por
el mal humor de Jimmy -No es saludable que los papas resuelvan siempre los problemas de
los hijos.

Jimmy no le presta atención, se sentía nuevamente estresado, el solo hecho de quedarse en


su casa y no tener con quien compartir esa noche le acomplejaba. Va entrando a su casa
cuando de repente escucha un golpe seco y se da cuenta de que la puerta de su casa estaba
cerrada y con seguro. Él no tenía llaves para abrir la puerta principal. De inmediato se
asoma por la ventana, al no ver a nadie intenta saltar la cerca de su casa que el daba acceso
al callejón del patio. Salta por la cerca y al bajar se encuentra con un paquete de regalo mal
envuelto y vacio. No tenia nota, solo estaba cubierto de una mancha roja… de sangre.

Como un rayo Jimmy suelta el paquete y se resguarda en su casa. A toda prisa toma el
celular y llama a su prima Glenda para pedirle que lo acompañara.

-Alo? ¿Quien habla?- la suspicacia de Glenda exigía una pronta respuesta.

-Hola Glenda soy yo Jimmy.- se identifica en voz baja y un poco aturdido del pánico.-
necesito que me ayudes. Estoy solo en casa. Encontré un paquete de regalo salpicado de
sangre, estaba vacío, puedes venir por favor.

-No puedo. Ahora estoy en el trabajo y no me dan permiso para salir. Descríbeme con
exactitud el paquete.

-Era un paquete de regalo con sangre…

- ¿Humana?- le interrumpe Glenda – ¿la sangre que estaba en el paquete era de animal o…
humana? las palabras de Glenda se entrecortan en una pronunciación de pánico

-Creo que era sangre de una persona, por lo menos así parece –susurra Jimmy temblando

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-¡no puede ser!, ¿pero como saber si es de una persona o de un animal?-exclama Glenda
horrorizada- de todas formas ya no es una broma. Tiene nota, una pista, algún dato que
identifique al remitente.

-Nada. No tenía nada escrito. Alguien se empotró a mi casa y lo dejo ahí tirado. La teoría
más evidente es que mientras yo estaba en casa de Eider alguien subió por el tejado o
saltando el muro de la parte delantera de la casa. Si esta teoría es cierta la persona que dejo
el paquete podría estar… dentro de… -Jimmy temblaba, dejando caer el celular y
terminando la frase suspensiva- …dentro de mi casa.

Jimmy se apresura a cerrar todas las puertas y a encerrarse en su cuarto. Glenda aún estaba
en la línea y gritaba pidiéndole que contestara. Jimmy recoge el celular y
escalofriantemente pronuncia como un presagio: ¡el asesino esta aquí, y si esta aquí vino
por mí!!

-Cálmate Jimmy –le consuela Glenda – en estas navidades hacen muchas bromas pesadas.
Puede que sea algún idiota que quiera jugarte “una mala pasada” ya sabes cómo son
algunos de tus compañeros, odiosos y perequeros.

-¡En qué clase de broma utilizan sangre real para asustar a alguien! –Increpa Jimmy sin
alzar la voz – ¡esto no puede ser una puta broma! ¡Alguien me está acechando!

-Jimmy, contrólate, la policía en vinculación con los soldados de las fuerzas armadas están
tomando medidas drásticas en la búsqueda y captura del maniaco. Por lo que dudo que en
pleno día el presunto asesino este rondando por las calles y menos en tu patio.

-y… ¿qué dice el alcalde sobre los asesinatos?, ¿que ha pronunciado al respecto?

-Aun no lo sé. Sabré sobre su planteamiento del problema cuando regrese de sus vacaciones
en Miami, florida.

-¡El alcalde se fue a vacacionar a Miami en medio de esta crisis! ¿Él puede hacer eso?

-Por supuesto que si –Glenda no puede evitar reírse –él es el alcalde. Y como están las
cosas aquí, no fue una mala idea. Si yo fuera la alcaldesa también me hubiese ido pero a
Cancún-México.

-Estoy asustado, muy asustado ¡al borde de orinar mis pantalones! –susurra Jimmy

-Cálmate Jimmy te oyes alterado, ¿acaso tienes gripa? –Jimmy responde afirmativamente –
en ese caso respira hondo, tomate una píldora para la gripa y procura no caer en una crisis
paranoica. Hazme caso. Quizá solo se trata de una mala broma de navidad para burlarse
cuando salgas orinado del miedo.- Glenda le hace recuperar la compostura, invitándolo a
que se tranquilizara- la sangre puede ser artificial.

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-No lo sé Glenda esa sangre se veía muy real.-objeta Jimmy-la verdad es que no creo que se
trate de un juego- de repente se escuchan golpes bruscos en el patio –Glenda, alguien está
en el patio, ¿qué me sugieres que haga?-Jimmy solloza el teléfono con pánico.

-Lógicamente debes asomarte con suma prudencia primero, para no dar cabida a una falsa
alarma. Asómate y observa sigilosamente el patio y me dices si logras ver a alguien.-le
indica Glenda

Jimmy se mueve con pasos lentos y temblorosos siguiendo al pie de la letra las
instrucciones de su prima. Se asoma cautelosamente y observa de lejos a un hombre parado
junto a la rebosante maleza cuyo rostro estaba cubierto con una máscara de softbol y en la
mano derecha cargaba un hacha aparentemente bien afilado. Jimmy exclamo con trémulo
asombro: ES EL TIO MIGUEL.

-Glenda, ¡no me lo vas a creer! ¡Es el tío miguel! -exclama Jimmy intrigado llevándose las
manos a la cabeza- no puedo llamar a la policía por dos razones: uno, porque es mi tío e
indudablemente no me hará daño y sé que tal vez me escuchara; y dos porque él no es
consciente de sus actos.

-Suponiendo que sea con certeza tu tío miguel ¿qué harás entonces? ¿Esperaras conversar
con tu esquizofrénico tío hasta que te haga daño?- le regaña Glenda- llama a tus padres
¡tonto! No tienes más opciones, no solo tu vida estaría en juego sino también la de otras
personas inocentes.

Jimmy asiente tratando de auto calmarse en un sosiego inexplicable y le cuelga


asegurándole antes que la llamaría para avisarle cualquier novedad. Acatando las
sugerencias de Glenda, se apresura a Marcar al número de la Sra. Elsa pero esta no
contesta. Marca al número del sr pero pero tampoco responde. Ambos teléfonos se iban a
buzón de mensajes. “si el tío miguel les hizo daño jamás me lo perdonaría” pensó Jimmy
remordiéndose de culpa. Recordó que al tío miguel le fascinaba jugar a papa Noel y a
repartir regalos, pero nunca se imaginó que llegaría hasta esos límites espeluznantes.
Nuevamente toma el celular y llama a Glenda en cuanto ella contesta Jimmy la despreocupa
señalándole en tono más aplacado que él tenía la situación bajo control. Glenda no contesta
enseguida, lo duda pero le aclara que si necesitaba algo solo tenía que volver a llamar y ella
acudiría en su ayuda.

Jimmy asintió con un si precipitado y colgó. En ese momento alguien toca la puerta a
golpetazos como queriendo derribarla. Jimmy saca de una caja de herramientas para
carpintería un martillo por si tenía que tomar medidas más radicales. Con excesiva
precaución extiende la mano izquierda a la cerradura y cuando abre la puerta se lleva una
gran sorpresa al encontrar parados frente a su puerta a Mónica y Erick. Pero su sorpresa no
fue exactamente ver a sus antiguos enemigos de nuevo sino percatarse de la actitud
enajenada y desvergonzada de los dos al entrar a un casa ajena, indiferentes de la situación

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anterior en la que hicieron salir a Jimmy desnudo del baño escolar. Totalmente apáticos y
sin sentimiento de culpa alguno, más bien con picardía y sátira.

Erick y Mónica llegaron a la casa de Jimmy con la intención descarada de adueñarse de los
cachorritos que tanto detestaba Jimmy, pero más detestaba el hecho de que los futuros
dueños de esos cachorros compartían también el sentimiento de rabia y amargura q en
ocasiones atormentaba a Jimmy.

-¡Que más “vale mia”! cuanto tiempo sin verte al natural! ¡Como se te ha ido! -exclama
Erick con jocoseria -donde están los cachorritos, ¡espero que no estén enfermos y rabiosos
como el dueño!

-¡No me digas que estas solo Jimmy!- murmura Mónica soltando una burlona carcajada.
Luego le dice a Erick-: mama y papa por fin dejaron solo al pequeño bebito, ¡no es tan
tierno! ¡Que la mama le haya quitado el biberón significa que se está haciendo hombrecito!

-También me da gusto escuchar sus habladurías retoricas, par de hipócritas- vocifera Jimmy
satíricamente- aparte de llevarse a los perritos no tienen nada más que hacer en mi casa. Así
que no se demoren, porque estoy horneando galletas navideñas- y luego en tono burlón les
dice-: no quiero compartir galletas de navidad con amigos imaginarios. Eso sería realmente
detestable incluso para papa Noel.

-No te preocupes “mister mandingo”-le increpa Mónica- tan pronto examinemos a los
perritos y los metamos en la bolsa, nos largaremos. Ahora, dinos ¡donde están los
garrapatosos esos!

Jimmy les señalo al fondo del patio una mini casa hecha de ladrillos de piedra caliza y
hojas de zinc. Allí estaban los perritos esperando a sus nuevos amos. Ladraban por la
inesperada llegada de Mónica y Erick y por alguien mas que estaba a punto de salir de la
nada.

-Vayan por los perritos que yo iré a la tienda a comprar mi cena. El tiempo avanza, ya son
las 3.00 de la tarde. -Jimmy va sacando un fajo de billetes de su bolsillo- ojala cuando yo
vuelva no estén aquí. Ah y tengan cuidado que hay locos sueltos.

-¿Cuáles locos sueltos? Aquí el único loco eres tú, tarado- Erick lo provoca al tiempo que
lo empujaba, para burlársele jactanciosamente. –Ahora será mejor que te muevas de aquí
porque si no te mueves, habrá un asesinato –el tono de amenaza de Erick no causo reacción
alguna en Jimmy más que de fastidio y decepción.

-Solo quiero que se lleven los perritos tan pronto como sea posible, pero no soporto la
presencia de ustedes en mi casa, porque es una presencia que emana azufre y odio a mi
vida. –les confiesa Jimmy airado

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-Lamento que seas tan hipersensible Jimmy –le dice Mónica en actitud engreída –pero
tienes que ser muy hombre para soportar a ciertas personas, más aun, tienes que ser hombre
para soportarte a ti mismo.

Jimmy les guardaba tanto rencor que ni siquiera les advirtió sobre su loco tío miguel y
sobre el peligro que corrían si se adentraban en el patio.

Sin embargo solo se limitó a mencionar únicamente, que detrás de los boscosos arbustos se
escondían toda clase de bichos y animales ponzoñosos, y que por lo tanto caminaran con
absoluto cuidado y les pidió desganado que si querían podían llevarse a la mano alguna
herramienta filosa que garantizara la posibilidad de su protección, ya que, según les
explicó, el martillo que tenía en la mano era para defensa personal, considerando la
masacre ocurrida la noche anterior.

Mónica y Erick, un tanto confundidos fingen acatar lo que les dice solo para salir del paso.
Al momento en van caminando hacia el fondo del patio, Mónica pregunta casi a gritos: ¿y
ese portillo?

-Ah ese portillo se encuentra allí desde hace rato – le contesta Jimmy moderadamente.

-¿Y los vecinos no se molestan por ese portillo? –pregunta Erick reparando con la vista la
apertura del hueco.

-La casa de al lado está deshabitada desde hace años, mi tío Miguel y yo teníamos acceso a
esa casa, jugábamos al escondite.

-¡Que infantiles!, murmura Erick volteando a ver a Jimmy con desagrado- tenían que ser tío
y sobrino. Por lo menos ya sabemos de dónde sacaste lo pavoroso.

Jimmy no le contestó, prefirió ignorarlo, dándole la espalda para sacar dinero debajo de una
mesa e irse a la tienda de víveres. Cuándo se aleja de la casa, Mónica y Erik se aprovechan
cínicamente de la impotencia de Jimmy para llamarles la atención y se dirigen a la cocina,
saqueando el refrigerador, extrayendo lácteos y algunas frutas y en ese arrebato de locura y
conmovedor placer por irrumpir en la casa como ellos quisieran decidieron darse gustos en
sus deseos pasionales practicando sexo con descargada impudicia en la cocina. Después se
dieron el libido lujo de hacerlo oral en el patio, sin saber que había alguien que los estaba
vigilando detrás de los arbustos. Después que terminaron el coito se encaminaron hacia el
sombrío patio.

-Qué bueno que no está el tío de Jimmy aquí en la casa, ese tipo me da miedo –comenta
Mónica- ahora ya está donde pertenece: en un manicomio.

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-Tal vez se lleven a Jimmy a que le haga compañía,-propende Erick- ya que él se identifica
e interactúa más con su loco pariente que con otras personas.

-Me es una lástima que no me haya podido acostar con él, porque no está nada mal –se
saborea Mónica- el problema es que… no encuadraríamos –confiesa desencantada –él es
famoso y ya la mayoría de personas que vieron el video y las fotos sabemos que lo tiene
grande, pero su actitud tiende a confundirme. ¿Estará tan adolorido como dice que está?

-cuando un ladrón entra a una casa, ¿enciende las luces o prefiere tenerlas apagadas?

-apagadas obviamente –responde Mónica –para que no sepamos que hay un intruso en la
casa

-Así es Jimmy –sustenta Erick –él no quiere que sepamos la ira y el dolor que lleva por
dentro, pero sus ojos lo delatan, porque los ojos son como luces que iluminan el alma.

-¿Porque tanto enojo, tanto odio que intenta enfrascar? Quien le enseñaría a ser así,
¡quisiera saber quién lo corrompió a tal punto que quiera ser indiferente a todo!

-Conoces la historia de lucifer en el principio y la caída de los Ángeles –le infiere Erick

-Si pero no comprendo que tiene que ver…

-El diablo era antes lucifer, un Ángel de inigualable belleza, el más fiel de todos los
Ángeles, comandaba toda la legión de Ángeles y era único y perfecto entre todos los
Ángeles y era el de mayor agrado para Dios. Pero después se revelo ante dios y quiso hacer
lo que él quisiera y no lo que dios le demandaba, quería ser igual a dios y se levantó contra
el… el punto es, ¿quién corrompió a lucifer?

-Pues nadie, el mismo se corrompió. Su envidia, su complejo de incompetencia…su


codicia.

-¿El mismo se corrompió? ¿De su corazón no fue que provino la envidia y la codicia?

-¿Entonces lo que me quieres decir es que a veces nosotros mismos nos corrompemos
cuando dejamos encerrados en nuestros corazones sentimientos negativos, antivalores?

-No lo habrías podido haber dicho mejor –le aplaude Erick- y ese es el perfil de Jimmy, no
quiere enfrentar su ira interior, y si no la enfrenta no lo superara.

Mónica escucho unas pisadas que provenían del callejón, Erick fue a averiguar quién era,
con pasos inciertos pero osados, Erick caminaba hacía el callejón emprendedoramente con
una llave inglesa en la mano y moviendo los brazos, aparentando musculatura. Se avecina
más al peligro, sin todavía percibirlo. Erick se acerca hasta donde está la caja de regalos
vacía y al ver las manchas de sangre, se sobresalta y queda paralizado. Retoma su osadía y

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continúa avanzando apretando la llave inglesa. El maniaco se le va aproximando por la
parte de atrás. Tan perturbador fue el arrinconamiento que estando detrás de Erick no tenía
el la posibilidad de salir con vida. Cuándo Erick llega al final del sendero, sus ojos se
paralizan cuando observa otro paquete de regalo ensangrentado. Su tensión fue tan
abrumadora que deja caer la llave inglesa y no detecta auditivamente las pisadas siniestras
del asesino que estaba detrás de él. Antes de que pudiera decir auxilio, un martillazo en la
cabeza lo desploma en el suelo, pero no muere con ese martillazo. El asesino revisa su
pulso y al saber que sigue vivo lo arrastra y lo recuesta en la pared, neutralizándolo con
unos golpes en la cara. Erick sangraba mucho, su mirada de horror exteriorizaba los dolores
físicos que padecía.

El asesino le enrolla en la boca un cable de luces navideñas, para que no gritara con sus
últimos alientos. Le amarró las manos con un alambre de púas y le coloca de adorno un
gorrito rojo de navidad y sólo por macabra diversión le corta tres dedos, para dejarlos en el
cuarto de Jimmy. Erik dejaba salir lágrimas de dolor, sus manos sangraban con impetuosa
fluidez, los cables de luces le maltrataban la encía y en su cabeza no paraba la hemorragia.

El asesino toma unas tijeras y vacila un rato con Erick, amedrentándolo, haciendo
movimientos con las tijeras que indicaba que le iba a cortar la cara como una tira de tela.
Pero todavía no lo pensaba torturar hasta el límite, sino hasta cuando capturara a Mónica.

Mónica no escucha nada de lo que pasa en el callejón, su atención se centró en los tiernos
cachorritos, los cuales no dejaban de ladrar. Mónica no tardó en presentir una presencia
extraña, se da la vuelta y sólo ve los matorrales y extensos arbustos. Trata de llamar a Erik
varias veces, como no recibe respuesta alguna, intenta huir por aquél “laberinto pantanoso”,
pero antes de que ella escapara el asesino se la aparece de frente, le tapa la boca con la
mano y la trata de asfixiar. Mónica intenta forcejear pero es inútil; el asesino le golpea la
cara con una piedra y ésta cae inconsciente. El psicópata la carga y la esconde en el patio de
la casa abandonada de al lado, para torturarla.

Jimmy culmina su compra y se va a casa, cuando llega se sorprende y baila jubilosamente


al notar que Mónica y Erick ya se habían ido. Corriendo va directamente a la mini casa de
los cachorritos y al verlos todavía ahí, se imagina que no se habían ido, sino que primero
iban a jugarle una mala broma. Jimmy corrió a su cuarto y allí vomitó sagazmente cuando
mira los tres dedos cortados de Erick en su cama. Un calambre le sobreviene a Jimmy;
siente una vibración en el pecho, se tira al piso y le da llave a su cuarto. Lo primero que se
le ocurre hacer es marcar el número de Glenda, ésta contesta y Jimmy atina a decir –
encontré tres dedos en mi cama, creo que son los dedos de Erick, mi tío se salió de control
y esta vez no creo controlarlo, ¡necesito que vengas!

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Glenda lo escucha atentamente con una expresión atónita, pero aprieta el celular y le
responde, para crearle un cierto sentido de seguridad.- Debes llamar a la policía, ya no hay
más opción. No importa si es tu tío debes hacer lo correcto por encima de los lazos que los
unen. Además los policías no lo pueden encarcelar, el juez de conocimiento lo declarara
demente y lo encerraran hasta tiempo indefinido en un hospital psiquiátrico.

Jimmy le susurra con una voz ahogada: “si me voy ahora o si llamo a la policía le hará
daño a Mónica y Erick, necesito salvarlos. Lo sé porque él quiere jugar conmigo… está
jugando” esto es un juego para él. Debo seguirle el juego para poder salvar a Mónica y a
Erick.

Eran las 5:15 p.m., Jimmy no comprendía como el tío Miguel se soltó de las grilletas y
como escapó del taxi, para ocultarse precisamente en su casa, para desatar sus juegos
perversos; pero si sabía una cosa con convicción: sino socorría a Mónica y Erik no los
volvería a ver más.

Jimmy, con voz firme le argumenta su idea a Glenda: - Dame un poco más tiempo para
encontrar a Mónica y Erick, ahora es mi responsabilidad.- Glenda duró callada unos
segundos, luego exhala y le suplica, -“No, es demasiado arriesgado, y si te atrapa quién te
salvará”. La policía es la fuerza pública encargada de promover la seguridad y salvaguardar
la vida de las personas. No lo hagas tu responsabilidad. Déjalo en manos de la policía.

Antes de que Jimmy pudiera decir algo más una voz sobre humana proveniente del patio le
interrumpe la palabra. Era Mónica, la cual la habían ensartado en un gancho incrustado en
la pared de la casa vecina, el cual tenía forma de signo de interrogación, esta herramienta
le desolló con ímpetu desfleque la piel a Mónica rasgándole el pellejo que cubre la columna
vertebral. Los gritos de dolor de Mónica sobrepasaban todo dolor antes visto. Sus quejidos
eran peores que los dolores de parto. El asesino le coloca una mordaza en la boca y la
esconde en el baño. Allí le corta el cabello con las tijeras, y como un cirujano le chuza las
manos con la punta de las tijeras y le va rasgando en rodajas, el pellejo de la piel de los
brazos.

Jimmy cuelga la llamada, tenía la esperanza de que si convencía a su tío, tal vez
permanecería ileso, pero sino moriría. Fue a la cocina a buscar las llaves de su moto
“Ducati”, pero no las encontró – esta vez el tío Miguel fue más listo. Dedujo al mismo
tiempo que desplegaba el cuchillo del porta cubiertos y con pasos discretos se dirige al
callejón. Allí logra divisar que su motocicleta se encontraba desinflada en las dos llantas.
Más adelante en el rincón de la pared que limitaba con la calle allí estaba Erick, medio
muerto con un par de puñaladas en el estómago. Después de eso escucha un estrepitoso
ruido que provenía de la casa de al lado; sin pensarlo dos veces Jimmy se lanza a correr a
salvar a Mónica, pensó que Erick por el momento no corría peligro. Se introdujo a gatas por

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el portillo y mira para todos los ángulos y dimensiones. Su corazón late a un ritmo
impresionante, rastros de sangre sirven de guía y la ruta termina en el baño, donde Jimmy le
quita la mordaza y le promete sacarla de allí, pero Mónica continuaba con el mismo miedo,
como si el asesino aún estuviera allí con ella. De pronto sin previo aviso el asesino les
cierra la puerta del baño con candado. Jimmy se desespera con total histeria gritando ¡tío
Miguel, déjanos salir, maldito! ¿Porque nos haces esto?

Mónica se alteró aún más y sollozaba de espanto y desesperación, como una parapléjica
abandonada; nunca se imaginó que el día de navidad, el mejor día del año se iba a convertir
en su último y más siniestro día.

De una patada Jimmy derribó la puerta apolillada, consoló a Mónica afirmándole que
regresaría pronto. Con una gran ira y un descontrol alterado, Jimmy trata de buscar al tío
Miguel en la sala de la casa vecina. Busco por todos lados pero al ver que no encontraba
rastro se dirige corriendo al patio de la casa vecina recorriendo los pasillos de la sombría
casa abandonada pero en su aceleramiento resbala en la baldosa deslizante de cerámica
quedando Jimmy inconsciente.

El tío Miguel se encontraba ahora en el callejón con Erick con el descabellado propósito de
apuñalarlo con un bisturí y estrujarle los dedos de los pies con una pinza. Ahora Erick
lloraba lágrimas de sangre; la última puñalada que recibió fue en el ojo izquierdo, el cual le
penetró hasta el cerebro, en el lóbulo frontal. El asesino empieza a payasear con el cadáver
de Erick como si fuera un títere. Desenvuelve el saco, le abre con el bisturí el abdomen y le
desprende quirúrgicamente, el hígado y los riñones. Le desamarra los brazos y entierra el
cadáver en una fosa que había cavado. Los perritos olfatean el cadáver y empiezan a
escarbar.

El asesino camina sigilosamente hacia la casa de Jimmy con el hacha en la mano izquierda
y el machete en la derecha revisando las habitaciones. Luego se esconde detrás de los
muebles de la sala al percibir a una persona que tocaba la puerta de la sala ansiosamente.

Se trataba de Juan, un amigo de Erick, que al notar que la puerta estaba medio abierta, entra
vociferando que la señora Yorladis, lo había mandado a buscar porque ya eran las 6:10 de
la noche. Siguió adelante para tratar de echar un vistazo al patio, en ese momento se apagan
las luces, la sala queda semi oscura, el joven prende la linterna de su móvil y grita: “Erick
soy yo Juan, ¿dónde estás? Tu mamá te manda a buscar a ti y a Mónica.” Solo hay silencio.
Detrás de los muebles estaba esperando el asesino, quien acababa de cortar con las tijeras
los fusibles de electricidad. Juan alumbra para todas las dimensiones, un sudor frío le
recorre la piel.

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El asesino va deslizando el machete que se encontraba oculto debajo del sofá y se le para de
frente, Juan queda en un instante como en estado de shock, pero vuelve en si moviendo la
cabeza negativamente, el asesino caminó dos pasos más; ahora se encontraban cara a cara,
Juan quedó boquiabierto y las palabras no le podían salir de la impresión y el susto, sólo el
machetazo que recibe en la pierna lo hace agacharse y doblegarse arduamente, crujiendo los
dientes y maldiciendo en la semioscuridad de la noche.

Juan intenta realizar un movimiento defensivo pero el asesino lo ataja; las últimas palabras
de Juan fueron: ¿por qué haces esto?, al terminar su minuciosa frase, el asesino le corta la
cara verticalmente con el machete, más unos veinte machetazos en todo el cuerpo, el
maniaco licua su corazón añadiéndole trozos de manzana al licuado y prepara ponche
agregando los ojos de Juan. El resto del cuerpo lo despelleja en pedacitos y lo mete en una
bolsa de basura. Luego prende las luces navideñas, conecta de nuevo los fusibles, prende el
árbol de navidad de la sala, prepara el comedor con banquetes y postres y saca del horno las
galletas de navidad para servirlas en la mesa del comedor.

Deja la casa impecable, engancha el muérdago junto con pintorescas luces escarchadas en
la entrada de la puerta y envuelve la mitad de la cabeza mutilada en papel de cera y lo
guarda en un paquete de regalos.

Jimmy despierta con un retumbante dolor de cabeza, se levanta del piso e intenta
recapitular los hechos. Se sentía absorbido por el pánico, estaba loco de ira, escandalizado,
con su odio y temor acumulado, decide llamar a la policía, a penas éstos contestan, Jimmy
les exclama alterado que había un psicópata en su casa, que era peligroso, que llevaran
refuerzos, por el tono de voz entre cortado y al borde de la desesperación los policías le
creyeron y acudieron en el acto a la casa de Jimmy. Entretanto Jimmy se queda paralizado
en la casa deshabitada, gimiendo de rabia, atormentado por la idea de que si salía de ese
escondrijo podía suceder lo peor.

Mónica se encontraba sofocada y moribunda cuando el asesino llega para darle sus “buenas
noches” con un hachazo en la cabeza. No solo le abrió la cabeza con el hacha, sino que a
demás le removió el cerebro y lo almacenó en el saco. El cadáver lo dejó allí colgado. Al
oír el sonido de una patrulla, el asesino escala el tejado y observa a una patrulla de policía
estacionarse justo frente a la casa de Jimmy, el asesino aprieta el machete y aguarda
vigilante el momento oportuno.

Marisol, la chica que vive diagonal a la casa de Jimmy al ver desde el marco de la puerta de
su casa a los policías entrar a la casa de Jimmy le dice a su hermano Julio que iba de salida:
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“no te demores, mira que algo pasó en la casa de Jimmy, tengo miedo. Después de lo que
pasó en la Viuda de Blanco no es prudente que me quede sola en casa”.

-Tú sabes que tengo un compromiso con mis vales de la universidad y con mis “amiguitas”,
he quedado que iría a rumbear con ellos y no los voy a decepcionar. Al menos no esta
noche -objetó Julio – pero trataré de no demorarme. Desgraciadamente hoy tenía que ser el
aniversario de papá y mamá, así que tendrás que cuidar la casa sola, por eso te pido por
amor a Dios que no le abras la puerta a nadie, entendiste, ¡a nadie!

-Está bien, suspiró Marisol- cuenta con que no le abriré a nadie -y luego suspira
descontenta-“feliz oscura navidad”.

La policía entra a inspeccionar la casa, requisando el lugar y sólo hallaron galletas


horneadas, las baldosas recién trapeadas, todas las luces encendidas y unos perritos en la
entrada del patio con… sangre en el hocico. Los dos policías desabrocharon sus revólveres
y apuntaron hacia el patio. El color rojo del ponche infundía miedo, pues literalmente
estaba hecho con la sangre de Erick y Juan.

Durante la inspección el asesino se les aparece de repente en sus narices y les da la


bienvenida como mejor lo hace, a uno de ellos le propina un hachazo en la garganta, al otro
lo descuartiza con el machete de un solo zarpazo. Después de la carnicería mete estos
cadáveres en el saco. Pero ya no quedaba espacio para más restos de cadáveres, así que
trituró con un martillo que consiguió en la caja de herramientas del padre de Jimmy el resto
orgánico que quedaba y con la sierra eléctrica termino de cortar en fracciones pequeñas
los cuerpos, en la habitación de carpintería del padre de Jimmy. Hizo todo un desastre. Las
paredes quedaron tan manchadas de sangre que parecía un auténtico cuarto de tortura de la
era medieval.

Eran las 7:30 de la noche y nadie escucha el ruido de la motosierra porque medio
vecindario celebraba en la casa del señor Elkin con cánticos y décimas y demás villancicos,
repartiendo galletas y entonando monótonamente y con entusiasmo canciones navideñas
cerca del barrio Gótico. En la celebración estaban presentes la mamá de Eider, el señor
Jorge, Laura (una viuda que vive cerca de la casa de Jimmy) y muchos niños entusiastas del
vecindario. Todos celebraban en consenso unánime, alegre y solidariamente ignorando el
grave peligro que acechaba en el barrio.

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María Julia, había llegado de la fiesta enojada y pataleando, con un escandalizador llamado,
le abrieron la puerta y mencionó que volvería a salir que le prestaran las llaves del carro; se
las prestan y sube al auto, pero antes de irse se puso sus lentes, prende la linterna y
comienza a leer las instrucciones del preservativo que le habían regalado para una noche
salvaje. Eider la ve desde su ventana y le hace una seña vulgar con el dedo mientras se
vestía y se perfumaba con un perfume fino de lacoste.

El asesino tomó los cadáveres triturados de los policías y los bota en la canasta de basura
que quedaba en la esquina de la entrada del barrio más cercano. Nadie se percató de su
caminata porque se movía en la penumbra de la noche con excesiva circunspección.

Jimmy quedó absorto, casi turulato al notar que había un silencio tanto en su casa, como en
la casa vecina. Sale de su escondite y se dirige al baño de la casa vecina, pero se lleva una
sorpresa al encontrar el baño vacío- ¡llegue tarde! “ya la mató, /santo Dios/ exclamo entre
quejidos. Como un rayo se introdujo por el portillo y fue a buscar a Erick, pero al no
encontrarlo se dirigió con mucha reserva al baño a encerrarse con cerrojo. En la ducha
marca al número de Glenda susurrándole – < ¡los ha matado!, a Mónica a Erick y a los
policías. ¡Esto está mal prima! ¡seguirá matando gente! >. Glenda aprieta los labios ante el
enredo de los acontecimientos y piensa un segundo sobre la poca información que tenía
para encasillarla en coherencia con la realidad. No comprendía como el tío Miguel se
desencadenó sólo, sometió a los papas de Jimmy y para colmo de males fue directamente a
su casa para iniciar una ola de matanzas. ¿Con qué objetivo? A demás que recuerda que por
la tarde le había comentado un secretario de la Alcaldía que en la estación de policía
arrimaron unos turistas paisas aterrorizados, confesando que habían visto pasar antes de
anoche a tres jóvenes en una FZ en concreto dos hombres y una mujer, poco después a
alguien más en una “Ducati” y aseguraron que el aspecto del último no era el de una
persona mayor, pero no le describieron el rostro, porque iba muy rápido en la moto y no se
fijaron bien en él por lo que deja claro que el tío Miguel no era el único sospechoso.

Jimmy cuelga antes de que Glenda le diera una respuesta. Glenda verifica si en verdad se
había escapado el tío miguel llamando al número de la Sra. Elsa pero esta no le contesta, le
marca al número del sr Petro pero tampoco contestaba. Ambos tenían los celulares
apagados. <será que alguien les apago los celulares> medito Glenda con pavor al tiempo
que se alistaba en su oficina, armada de un valor intemperante tomó un mototaxi y
desafiando el peligro le da la dirección de la casa de Jimmy.

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Jimmy termina de bañarse consolado con la esperanza de que su tío no le haría daño cuando
de pronto oye el ruido de un hacha en su cuarto, esta vez no intenta dialogar con el tío
“Miguel”, recurre a la habitación de su padre, con la intención de conseguir dinero y
largarse, cuando otra vez le dan nauseas, las paredes, el piso y las cortinas estaban bañadas
de sangre, había sangre regada en los colchones y en el closet, Jimmy volvió a vomitar y se
quedó pasmado, en aras de desmayarse, de rodillas sin saber qué hacer.

La Sra. Yorladis llama preocupada al teléfono fijo de la casa de Jimmy para cerciorarse de
que su hijo Erick estaba todavía en su casa. Desesperada porque nadie le contestaba
decidió llamar por última vez y una voz responde con su respiración asmática.

-Alo, ¿con quién hablo? ¿Se encuentra Erick en la casa? –le interroga angustiada

-está en el ponche –le responde la voz con sofoco –en la cocina, en el cuarto, ¡decorando
las paredes!

-Disculpa, ¿es que hay fiesta en la casa? –le pregunta confundida.

-Hay fiesta en la casa. Las luces deslumbrantes, luces deslumbrantes –le cuchichea la voz –
las paredes pintadas de colores, las paredes alegran la casa, ¡hay regalos que repartir!

La Sra. Yorladis lo tomo como un chiste de poca gracia pero interpreto que Erick se había
quedado en la fiesta privada de Jimmy junto con Mónica y otros amigos, por lo que le
sobrevino un inmenso alivio.

-Ya que Erick se quedó en la fiestecita dile que le mande a decir yo que tiene que estar aquí
antes de las 9 de la noche porque hay toque de queda y el muy bien lo sabe. Y que no se
vayan a olvidar traerme los cachorritos por estar emborrachándose. Es más, debieron
traérmelos antes de irse a la fiesta, si es que fueron a buscarlos.

La voz no le contesta más, le cuelga y se va hacia el patio a buscar el hacha.

Laura está entonando alegremente la canción “noche de paz, noche de amor” junto al
pesebre, cuando el señor Jorge le pidió el favor de ir a la tienda por más soda para los
niños. Ella asiente en ir y no tardó en resonar su Grito de ultratumba que estalló
estrepitosamente en todo el vecindario. Un grito tan horripilante que hasta los perros
aullaban. Los demás fueron a ver qué había ocurrido y encontraron a Laura sentada en el
pavimento llorando con nostalgia y horror, todos dedujeron que era por los dos cadáveres
que había encontrado en la canasta de basura ubicada a la entrada del barrio Gótico.

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Al santiamén el señor Jorge manda contactar a los federales y estos llegan al instante y
ordenan a todos que se vayan a dormir y que aseguren bien sus casas, todos obedecen a las
autoridades, resguardándose en sus casas con la mayor seguridad posible. Varias patrullas
llegaron a sellar el área con los listones de policía, impidiendo el peaje en la escena del
crimen, los policías en conjunto con el cuerpo técnico de investigación trasladan los
cadáveres a la morgue, hacen un pequeño chequeo y luego de realizar un breve
procedimiento oficial se retiran.

Glenda ve pasar a varias unidades y a la patrulla estacionada frente a la casa de Jimmy, con
profundo temor se baja de la moto y con una linterna se adelanta a la casa. Al entrar no ve
nada raro aun, las luces siguen prendidas, las baldosas fueron fregadas recientemente, la
puerta del patio estaba abierta. Busca en todas las habitaciones, en el baño, en la cocina y
no lo encuentra, solo ve la piscina de sangre que hay en el cuarto del papá de Jimmy.
Glenda se asombra y exclama- ¡Qué clase de monstruo habita esta calle!

María Julia ya había terminado de maquillarse. Se sienta en la silla delantera del auto para
leer las instrucciones de las píldoras anticonceptivas que le había regalado su novio, luego
de haberlas leído introduce la llave e intentar arrancar, pero el auto no enciende. La calle
estaba sola, aun así María Julia como por intuición, podía sentir que no estaba sola; se
apresura a prender la linterna de su celular y observa que afuera no hay nadie y se percata
demasiado tarde al mirar por el espejo retrovisor que el verdadero peligro estaba dentro del
auto, detrás de ella, como una sombra siniestra el asesino ella exclama: ¡pero que rayos
haces aquí! Solo cuando lo examina con el hacha en la mano. María Julia grita. “Hay por
Dios, ¡auxilio, socorro/ ayúdenme/ por favor no! Nadie la escucha ya que las ventanas
estaban cerradas, por lo que el sonido estaba atrapado. María Julia es interrumpida con dos
hachazos que le hacen chocar su cara contra la ventana delantera del auto. El vidrio queda
estillado y chapuceado de sangre; para divertirse con ella el asesino le toma sus largos
cabellos y le estrella su cabeza contra la ventana de la puerta delantera. El impacto produjo
un chirrido seco. El cadáver lo dejó en el acto. Ahora el asesino se dirigía a la casa de
Marisol.

Marisol se sentía con dolor de cabeza, así que se fue a dormir. El tosco golpetazo que le dan
a la puerta la despierta, con una toalla alrededor incurre a abrir la puerta sin el más mínimo
destello de temor; cuando abre la puerta le pregunta al sujeto parado frente a ella: ¡qué
quieres! ¿Buscas a mi hermano julio? el asesino no medió palabras, abruptamente la
empuja al suelo, Marisol se arrastra por el piso, con la mano sangrada levantando el brazo
tratando de alcanzar el teléfono. El verdugo le corta la mano para que no tomara ningún

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dispositivo telefónico y luego le exprime la lengua con la pinza. Marisol ya no podía gritar
pero con sus últimas fuerzas se levanta y corre hacia la puerta de la terraza, pero el asesino
la detuvo jalándole el cabello, y arrastrándola a la oscuridad de la sala para machetearla,
hasta romperle todos los huesos. Una vez que acabo con Marisol, prosiguió a la casa de
Laura.

Glenda no salió de la casa de Jimmy, tenía muchas ideas enredadas; tenía que aclarar sus
pensamientos. Reflexionó sobre una hipótesis aturdidora después de mucho pensarlo, sale
del cuarto de Jimmy para trasportarse en la patrulla estacionada, pero ésta no tenía las
llaves pegadas, se devuelve y las busca en la habitación de Jimmy desordenando todo a su
paso.

Laura enciende la luz roja de su habitación después de colocar los regalos debajo del árbol.
De pronto escucha un ruido en la lóbrega sala. Laura se levanta con un cuchillo en la mano
minuciosamente camina hacia la sala y ve que el árbol de navidad estaba desorganizado, sin
las luces que le había rodeado. Laura palideció de horror- ¡Por favor váyase quien quiera
que sea! – implora Laura sujetando la linterna con las dos manos. El asesino se muestra
saliendo de la sombra, como un monstruo con una máscara de softbol. Laura lo amenaza
sujetando el cuchillo- “un paso más y le juro que lo mato”, el asesino le tira el martillo en la
frente, Laura cae delirando y con una grieta en la frente. El asesino la amarra de pies a
cabeza con los cables de las luces navideñas y la ensancha en el parachoques de la patrulla
de los policías asesinados. Enciende la sirena y arranca.

La velocidad con la que conduce es de 160 km por hora. La patrulla iba tan rápido que el
grito de Laura cuando volvió en sí, sonó agudamente como un fino quejido sin expansión, -
¡Auxilio, socorro por favor!, gritaba Laura con toda su energía. Aterrada por que estando
ahí amarrada al parachoques, de seguro tendría una muerte fea, era exactamente lo que el
asesino pensaba hacer, triturarle los huesos estrellando el carro de policía contra un árbol.
Rumbo al Puerto de Cispatá halló una bonga, se detuvo y retrocedió un poco para tomar
impulso, luego acelera al máximo y choca la patrulla contra la bonga repetidas veces hasta
que quedó machacado el cuerpo de Laura, sus huesos triturados y su cabeza goteando
materia gris. Desengancha el cuerpo de Laura y acelera de nuevo a la calle central.

La siguiente víctima de la lista del maniaco era el señor Jorge; un hombre amable pero
recio, impetuoso con un carácter tan ácido y vigoroso que cuando estaba sólo en el kiosco

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trasero de su casa recurría a su fiel y vieja amiga la escopeta, para que le hiciera compañía
y le brindara confianza en las noches.

El asesino se cuela por la cerca, el señor Jorge despierta al oír las pisadas extrañas y prepara
su escopeta con los cartuchos que tenía a la mano. La brisa sopla indicando muerte, al señor
Jorge le tiemblan las manos, nunca había sentido tanto miedo. El asesino se le aparece y
velozmente le arrebata la escopeta, el señor Jorge levanta las manos señalando que se
rendía, pero sin compasión el asesino lo enrolla con una gruesa cadena en la boca,
apretándolo hasta el punto de quebrarle la mandíbula y desprenderle la quijada. Murió sin
agonizar, su cara quedó parcialmente descamada. Con gasolina y unos fósforos hallados en
la cocina le prendió fuego al cuerpo y mete en el saco sólo la mandíbula.

Glenda marca al número de Jimmy, pero no le responde, se va al buzón de mensajes, se


cansa de buscar las llaves y de esperar a Jimmy a sí que sale con la esperanza que está bien,
no se asombra que la patrulla ya no está estacionada al frente. Como último recurso cruza a
la casa de Eider para terminar de armar el rompecabezas; ya no sentía tanto horror como
antes.

Eider estaba en su cuarto observando las diez llamadas perdidas en su Smartphone y


reflexionando acerca de las palabras que le dijo Jimmy- “considerar primero a los amigos”,
se olvida de su cita erótica en el barrio el minuto, se puso a pensar que tal vez juzgaba
mucho a su hermana, pero no se juzgaba el mismo. Fue entonces, cuando se propone
hacerle compañía a su amigo Jimmy; con un paquete de regalo Eider se dirige a la casa de
Jimmy, pero en vez de localizar a Jimmy se encuentra con Glenda quien en estado de
alarmante desesperación incurre a preguntar por el paradero de Jimmy. – No, no he visto a
Jimmy- afirma Eider- desde esta mañana no lo he visto ¿le habrá pasado algo?

-¡Peor! -afirma Glenda escandalizada, - tenemos que encontrarlo. Alguien está matando
gente y no se detendrá. Jamás se detendrá si no lo encontramos. A no ser que él nos
encuentre primero.

Eider observa el auto en el que su hermana supuestamente iba a salir. Un pensamiento atroz
le sobrevino a la mente.- Glenda ¿Has visto a mi hermana María Julia? Pregunta Eider con
el ánimo frustrado.

-No desde que llegue hasta este barrio, hay que buscar a estos dos desaparecidos,- sugiere
Glenda- antes de que ya no los volvamos a ver. Tenemos que estar preparados para lo que
viene.

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-Han pasado cosas extrañas en esta calle, comenta Eider- “he escuchado gritos que yo creía
que eran de alegría, de regocijo, de recocha. Porque “la vaganbudina y el berroche” es algo
que nos caracteriza a nosotros pero ahora solo escucho un extraño silencio ¿Qué está
pasando?

-Escucha Eider quédate en tu casa y comunícate con tu hermana. – le ordena Glenda entre
lágrimas.- Y no salgas. Yo iré a buscar al…-Glenda se retracta de decir la palabra asesino –
a la persona responsable.

-¡Estás demente!, exclama Eider ásperamente.- ¿acaso Quieres morirte? ¡Es mejor
refugiarse en nuestras casas hasta mañana! No somos la policía.

-¿La policía cuando ha servido para un…? -Glenda intenta controlar su temperamento –te
voy a explicar algo que ignoras, hay un asesino suelto que anda matando gente sin ningún
tipo de escrúpulo, no se puede razonar con él y no podemos dejar que nos encuentre
desprevenidos porque nos matara sin compasión. El asesino puede saltar muros, entrar a las
casas fácilmente, aun si estás bajo llave o con cerradura. Y… -le cuesta pronunciar las
palabras -Dudo de que sea el tío Miguel, el asesino es hasta cierto punto astuto y su
movilización es ágil y coordinada – sustenta Glenda dejando escapar las lágrimas.- no
puede ser tan listo, se trata de… de otra persona.

-¿El tío Miguel? Bueno tienes razón en eso, -corrobora Eider,- tengo entendido que está
más loco que una cabra, pero ejecutar una serie de asesinatos correctamente planeados, sin
dejar pista es muy extraño. Indiscutiblemente el asesino no es él.

Glenda observa para todos los lados, con mirada zigzagueante.

-¿Marisol está sola en su casa? Pregunta Glenda preocupada.

-Creo que sí, Julio salió en su moto para una fiesta con sus amigos en la discoteca sauko si
mal no estoy ¿Por qué lo preguntas?

-¿Julio tiene una Ducati?- pregunta azarada.

-Sí, y salió en esa bella nave con su casco, hace como una hora y media. ¿Pero por qué lo
preguntas? ¿Sospechas de él? –infiere Eider envuelto en un pánico desconcertante

Glenda permaneció en silencio arraigando sus pensamientos para analizar nuevas opciones.

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-No, no es eso, es que no debió dejar sola a Marisol- precisó Glenda,- además -observa la
puerta entre abierta- ¿Marisol suele dormir con la puerta entre abierta y las rejas sin
candado?

-solo si está esperando una visita sexual -murmulla Eider –por lo que creo que hoy es el
día idóneo.

-pero sucede que cuando dejas la puerta de tu casa abierta, cualquiera puede entrar –afirma
Glenda en suspenso.

Ambos corren envueltos en un pensamiento suculento de horror hacia la casa de Marisol,


pero luego huyen despavoridos cuando observan el panorama sangriento.

Glenda no podía creer lo que había visto; no solo fue macheteada sino torturada con las
más terribles armas y con las más sádicas ganas de matar. Glenda le ordena con rigor por
última vez a Eider que se quedara en su casa oculto y que buscara la forma de comunicarse
con las autoridades, mientras ella buscaba a Jimmy empezando con cualquier indicio que
diera con su paradero. Glenda agonizaba de acojono, sus pasos se tornaron lentos, se sentía
observada por un ser maligno. Siguió caminando por la acera, ocultándose detrás de la
sombra de un arborescente palo de Zaragoza.

Eider avanzó a su casa con poca determinación y con alta tensión observando para todas las
direcciones a la expectativa. El corazón se le quería salir de su caja torácica, marco al
número de emergencias desde su Smartphone pero la línea estaba ocupada. Apagó las luces
principales y la de su móvil y entra a su alcoba, pero al rodar la cortina tiembla de espanto
y da un paso atrás, llorando incesantemente cuando ve a la señora Julieta apuñalada en el
corazón y con la cabeza perforada con un taladro. Por si fuera poco la abuela también había
sido atacada, con la garganta atravesada con un cuchillo de cocina. Eider pierde la
compostura, sale de la alcoba con el corazón agitado; por sus mejillas corrían lágrimas de
desesperación e histeria, su llanto aumenta cuando ve a su hermana María Julia dentro del
auto acuchillada y destripada hasta en los sesos, camina hacia atrás desmoronado en su
interior, gimiendo; cuando una voz siniestra le emite minuciosamente por detrás: “Feliz
navidad Eider”.

Eider queda paralizado, el asesino que estaba detrás de él, le tapa la cara con una bolsa
negra de plástico y lo estrella contra la ventana de la casa; dejando su cuerpo
dolorosamente lastimado y con una intensidad arrolladora lo arrastra al cuarto… lo amarra
con unas cadenas gruesas y oxidadas, le cose la boca con hilo y aguja y lo avienta en la
cama acolchonada. Como Eider ya no puede gritar sólo puede gemir incansable y
mortalmente. El asesino enciende el taladro. El ruido del taladro no se escucha, porque le
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subió hasta el máximo volumen al reproductor de DVD con música rock and roll de fondo.
Solo sobresalía el sonido de la música en la alcoba. Eider se retorcía quebrajosamente,
rogando que no le hiciera daño. El asesino se le acerca con movimientos amenazantes, le
“mete presión”, vacilando con sádica soplonería.

El macabro se montó encima de él y con su mano sucia de sangre le manosea la cara,


papachándolo con una morbosa ternura. Los ojos de Eider imploraban piedad al límite de la
desesperación. Eider se esfuerza por abrir su boca cosida, pero el asesino lo detiene
atacándolo a puñetazos en la cara. Luego con algodón y alcohol le restriega la cara
haciéndole arder las heridas. El asesino se prepara para darle la puñalada final con el
machete, pero su carnicería es interrumpida por la potente voz de Glenda: <“Detente
maldito desgraciado”>, su imponente voz rechina en la alcoba, pero aun así el asesino no se
acongoja, sino que con más animo le atina a enterrarle el cuchillo a Eider, pero Glenda no
se lo permite, porque le lanza una vajilla de cristal en la espalda. El asesino se sulfura y
afilando el machete contra el piso se dispone a perseguir a Glenda. Esta sale disparada de la
alcoba a la calle corriendo con todas sus fuerzas. El asesino la persigue con el taladro en la
mano izquierda y el machete en la otra.

Glenda huye amilanada hacia el barrio Gótico, cuyas astas de luz no estaban funcionando
como era debido, por lo que esconderse en la oscuridad de un barrio poco iluminado
constituía una estrategia proporcionalmente segura.

Julio el hermano de Marisol regresa de la alborotadora fiesta en sauko y se encuentra con


un chamuscado río de vísceras, sangre y pellejo destripado y al percatarse de la manera más
desagradable que la “carne molida” era la de su hermana Marisol, saca el revolver de su
padre, quien aun no ha regresado de su aniversario y con los ojos inyectados de ira y remota
cólera, sale a la calle dispuesto a tomar venganza.

Eran las 10:15 p.m. a esa hora predominaba la neblina en la negra noche y Julio agitaba las
manos dispersando la niebla y tropieza con la patrulla desquebrajada y el parachoques
destrozado y enredado con luces navideñas, pero al observar detalladamente divisa las
manchas de sangre y cabello en el parachoques. Julio se lleva las manos a la cabeza,
aterrorizado, comienza a sudar frio pero manteniendo firme su ánimo de venganza, comenta
para sí mismo “si es un asesino en serie no debe estar muy lejos”, objetó Julio al tiempo
que recargaba el revólver y apuntaba hacia el vacío con movimientos cautelosos.

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Eider sometido con las cadenas se aferra contra el colchón, doblando los pies porque sabía
que lo que estaba por hacer le iba a doler, con las manos empuñadas, Eider trata de abrir su
boca con todas sus fuerzas partiendo los hilos que tiene atravesados en sus labios, sus
labios se deshilachaban, el martirio era feroz, pero su insistencia y voluntad de
desprenderse de esa escabechina lo era más. Con retorcidos jalones Eider se esfuerza
sobrehumanamente, y se arranca esos hilos que le agujeraron los labios. Con los labios
sangrados grita desesperadamente. Julio oye los gemidos y acude de inmediato a rescatarlo,
desencadenándole y lamentándose por la acribillada barbarie que sufrió Eider en el rostro.

-¿Quién te hizo esto?- refunfuña Julio enardecido - vengaré el asesinato de Marisol, y por
Dios santo el de las demás sangres inocentes ¡vamos! ¿dime quien fue?

-¡Si te digo quien fue no me lo vas a creer! -confiesa Eider llorando- jamás hubiera creído
que El sería capaz.

Glenda se oculta en las ramas de un frondoso árbol de Zaragoza, no podía llamar a


emergencias porque su celular, estaba descargado. Estaba exhausta, sosteniéndose
débilmente con las ramas. La sombra del asesino era un obstáculo para que ella pudiera
bajar. Los guantes ensangrentados del asesino agitaban el machete de norte a sur. Las
manos de Glenda brotaban sangre, ya no podía sujetarse más. Vertiginosamente se desliza
por el tronco, cuando un llamado familiar le eriza la piel y la hace voltearse sobresaltada.

-Glenda ¡qué bueno que estás aquí! - exclama Jimmy, saliendo de la esquina de la tienda-
¿Qué ha pasado? Entre en shock por un momento por el siniestro panorama que vi en mi
casa, no sabía que hacer prima, pero me conforta saber que ya estás aquí. ¡TÚ Y YO
PODEMOS DETENER AL TÍO MIGUEL!

Glenda controla sus nervios, trata de mantener la calma e intemperantemente lo confronta.-


Jimmy, con el dolor de mi alma tengo que decirte la realidad: ¡TU ERES EL ASESINO!- le
dijo Glenda con los ojos empapados de lágrimas- tú eres… el asesino, tus eres quien ha
hecho…cosas terribles.

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-No, no lo soy-¡mentira! Protesta Jimmy encolerizado.- ¡El asesino es mi tío Miguel! Acaso
perdiste la razón, ¡estas tremendamente equivocada!

-No Jimmy, me temo que no es así. Tú eres el que está equivocado. Tu eres el asesino, tu
mataste a Mónica, a Erick, a Marisol a los policías y no se a cuantos más. – Luego le
explica – tienes un raro síntoma de “desorden de multipersonalidad”. Al tratar de reprimir
tu rencor y odio acumulado, lo que hiciste fue exteriorizarlo sin saberlo, manifestando otra
personalidad que tú no puedes percibir. La personalidad de un psicópata asesino. Tu
personalidad de asesino era la forma por la que salía a flote tu ira y tu rencor por lo que te
hicieron en la escuela, jamás olvidaste el trauma de ese mal trato. Lo mantuviste oculto en
tu subconsciente hasta que lo dejaste salir sin darte cuenta, todo el odio que guardaste, toda
la ira se convirtió en la locura de otra personalidad que fue creándose en ti lentamente.

-¡El asesino es mi tío Miguel, yo lo vi! Deja de estar hablando estupideces – contesta
Jimmy más encolerizado.

-No Jimmy tú te imaginaste ver al tío Miguel, tu mente visualiza al tío Miguel, pero él no
está aquí; eres tú. Nadie más ha visto al tío Miguel excepto tú, tengo bases lógicas para
afirmar que tu si eres el asesino.

-¿Cuáles a ver? Pregunta Jimmy aflorando trastorno en su confusa y asmática voz. - ¿Qué
te hace suponer que yo soy el asesino?

-Bueno, primero - empieza Glenda sintéticamente pero a la vez guardando la distancia de el


a la defensiva – el asesino atacó a Gaspar, Ana y Pedro los cuales eran tus amigos, pero
dejaron de serlo el día que patrocinaron la mala broma de esconderte la ropa, por eso los
seguiste en tu moto “Ducati” y te llevaste las herramientas mecánicas de tu padre, los
seguiste con un casco; te llevaste un saco para almacenar las partes mutiladas. Encontré un
saco ensangrentado en el callejón de tu casa y un montón de bolsas de regalo. El paquete de
regalo vacío cubierto de sangre lo habías dejado tirado ahí antes de anoche, cuando saltaste
por el muro para no despertar a la señora Elsa Luego despiertas sin saber dónde estabas
anoche, ¿ya recuerdas? Si aun no has recordado, te refrescaré la memoria, confirmándote
que cuando observaste el panorama sangriento en el cuarto de tu padre, tu personalidad de
psicópata despierta y, como un, disculpa la expresión, un maldito monstruo sádico, sales a
matar gente con todas las armas afiladas, que a tu imaginación perversa se la puede ocurrir.
Por si necesitas más pruebas mírate las manos, y echa un vistazo al machete que cargas en
la mano derecha.

Jimmy observa el machete que sostenía y por fin se da cuenta que él era el asesino, pero
que no lo sabía, porque su trastornada mente psicótica le visualizaba otras escenas, por
ejemplo se acordaba que vino de la tienda con las manos vacías, porque nunca fue a la

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tienda, en realidad se dio la vuelta subió el muro y le da el martillazo a Erick, y atrapa a
Mónica para torturarlos a ambos. El nunca recibió una llamada extraña todo se lo imaginó.
Las galletas de navidad no las puso hornear, la puerta no se cerró sola, el mismo la cerró.
Es por esa razón que Marisol le abrió la puerta, o cuando se le aparece al señor Jorge este
no le dispara, porque quedaban pasmados de la impresión, ya que a Jimmy lo consideraban
un joven juicioso, educado, sano y de buenas costumbres… todo este tiempo Jimmy estaba
persiguiendo a un asesino que estaba dentro de él. Dentro de su mente. El nunca se ocultó
en la sala de la casa abandonada de al lado, mientras la personalidad de Jimmy pensaba en
una cosa, su personalidad psicópata lo mantenía desalojado de sus “casillas”, haciéndolo
ver, oír y sentir otro “mundo”.

Jimmy se postra llorando, no solo por percatarse de que el asesino estaba inherente a su
personalidad, sino también porque al no tener entendimiento de sus actos, había cobrado la
vida de muchos inocentes.

-Tienes un serio problema de Disociación – concluye Glenda llevando sus ensangrentadas


manos a la cara de Jimmy- Necesitas ayuda psicológica y psiquiátrica para que te puedan
curar de ese raro trastorno, con un buen tratamiento te despojaras de tu otra personalidad.
Ten en cuenta que debes responder por estos crímenes, no con cárcel porque tu conducta la
ejecutaste sin entendimiento de lo que hacías. Te declararan inimputable y te estudiaran en
un… hospital para personas con tu problema.

-Me encerraran en un manicomio como al tío miguel –sostiene Jimmy crujiendo los dientes
de fiereza.

-Es por tu protección y el de otras personas, comprende que representas un peligro para las
personas que te rodean.

-Pero no lo entiendo, por qué me convierto en un asesino sin darme cuenta- pregunta
Jimmy desorientado.- ¿dónde me encuentro cuando el aparece? Esto… ¡esto es una locura!
¡No logro entender!

-Veras Jimmy, puedes adquirir otra personalidad debido a la vehemente tensión psíquica, al
estrés insoportable, o por haber sufrido abusos físicos o psicológicos. Todas estas causas las
tienes tú, te estresas con facilidad cuando estás solo, deseas hablar con alguien una buena
charla pero tu terco remordimiento proveniente de tu ideología “los amigos verdaderos no
existen” te lo impide. Puedes pasar de una personalidad a otra sin darte cuenta. Cuando tu
personalidad de asesino domina, tú entras en un estado de “amnesia”, no recuerdas nada.
Tu personalidad original queda en blanco.

-Pero… Jimmy balbucea con ganas de vomitar pero se aguanta – no… ¡no se supone que
mi otra personalidad tiene que ser parecida a mi personalidad original!
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-No, eso es variante, en la mayoría de los casos las diversas personalidades tiene
características opuestas entre sí. Cuando “domina una personalidad no se recuerda lo
correspondiente a la otra.”

-Pero yo hablé con mi tío la voz sonaba real- protesta Jimmy con incredulidad, sin dejar de
condolerse- ¿Cómo es eso posible?

-Eso es posible si lo logras imaginar, las dos personalidades pueden desconocerse o hablar
entre sí. Tu mente recrea algunos episodios de psicosis.-le termina de explicar Glenda con
locución exasperada- Lo sé porque la psicología es una de las ramas de mi profesión.

-Tal vez he estado fingiendo durante tanto tiempo que nadie se ha dado cuenta… ni siquiera
yo –sostiene Jimmy con el cuerpo temblando de absoluta intriga –nunca había soltado mi
verdadero yo, solo una parte.

Ahora por fin Jimmy había entendido lo que le sucedía, si quería buscar al asesino solo
tenía que mirarse al espejo. Su estómago se le revolvió y empezó a vomitar y a delirar. En
realidad deliraba porque no estaba dispuesto a recibir tratamiento para su trastorno, a ser
atendido en un hospital psiquiátrico para que le hicieran una serie de rigurosas pruebas,
ampollarle e inyectarle todos esos medicamentos. Le aturdía la idea de permanecer
encerrado en la habitación blanca, y lo que era peor ser señalado por todo el pueblo como
un desquiciado demente.

Entre la oscura y nublosa noche, Glenda espera con paciencia a que Jimmy le responda, ella
no se atreve por miedo a resaltar nada más. Temiendo a que nuevamente la “Psique” de
Jimmy se alterara y saliera a flote el maniaco que el llevaba dentro.

Lentamente Jimmy va perdiendo el control de sus impulsos, sus manos se tensan, su mirada
se vuelve oscura y fúnebre, aprieta el machete y poco a poco va renaciendo el psicópata. Su
tendencia psicópata quiere salir de nuevo, pero el trata de luchar contra ese instinto para
que no emerja, pero desgraciadamente el asesino retorna.

-Jimmy, por favor, escúchame trata de luchar –le implora Glenda retrocediendo

-Jimmy se fue –le contesta sádicamente levantando el hacha – ¡ahora estoy yo!

Glenda retrocede con un grito desesperado y alucinante y corre hacia la casa de Eider.
Entre la neblina logra ver la silueta de Eider y a julio. Cuando los logra ver con lucidez allí
parados los previene que corran por sus vidas.

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-¡Corran ahí viene otra vez! –grita Glenda exaltada

-Ya llamé al número de emergencias y me aseguraron que no tardaran – comenta Julio al


mismo tiempo que corría. Al enterarse de que Jimmy era el asesino no se atrevía a
dispararle por respeto a sus padres.

Eider salta el muro para subirse al tejado de su casa. Julio trata de ganar tiempo
amedrentando a Jimmy con la pistola, mientras Glenda escapaba, escondiéndose en el patio
de Eider.

Julio le apunta previniéndolo de que no diera un paso más. Jimmy no obedece a las
intimidaciones, se le acerca con el machete, le traspasa la panza, haciéndole un corte tan
amplio que las tripas se le desprendieron y caían como “cuero remojado” en el pavimento.

Glenda lanza un grito de horror, el cual revela su estancia. Jimmy retira el machete de la
barriga de julio y con su siniestra veracidad acude corriendo hacia donde está Glenda. Eider
observa la persecución desde el tejado, no se atreve a bajar de allí, después de todo el
horror que había vivido esa noche, atrofiado por todo lo que lo que hizo Jimmy, de
torturarlo, matar a su madre, a su hermana y a su abuela y a Julio quien si tenía las agallas
para vengar la muerte de su hermana. La idea de vengarse le daba vueltas a Eider; sentía
remordimiento de culpa ¿si él no proporcionaba ayuda para detener a Jimmy, entonces
quien?

Estando Glenda acorralada en el patio de Eider, Jimmy le tira una piedra en la cabeza y esta
cae inconsciente. En ese segundo llega otra patrulla de policía con dos policías de turno en
su interior. Los policías bajan entre la penumbra de la niebla y entre la opacidad divisan la
silueta de Jimmy.

-¿Joven tu hiciste la llamada de emergencia? – le interroga el oficial. ¿Dónde está el


victimario?

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En medio del entoldamiento de la neblina, Jimmy se aprovecha de su candor e inocencia
para arrimarse a los policías. Eider los ve desde el tejado y se enviste de coraje para salvar a
Glenda, mientras los policías se ocupaban de Jimmy.

Los dos policías bajan las armas y proceden a interrogar a Jimmy, pero este le contesta con
un machetazo a cada uno. Al oficial que le hizo la pregunta preliminar le cortó la pierna y
le abre la garganta. Al otro lo vuelve añicos a machetazos, tajándole todo su cuerpo en
rodajas.

Eider observa la cruel matanza con la mirada estupefacta y se retracta de salvar a Glenda,
el miedo le impide avanzar.

Jimmy suelta el machete y se dirige a su casa a buscar la motosierra; su pérfida mirada


localiza a Glenda, quien todavía estaba inconsciente. La toma por las piernas y la arrastra
por el césped, luego la carga y la conduce hacia el traspatio de la casa de Eider donde la
coloca suavemente en el suelo, como si fuera una princesa durmiendo.

Eran las 11:50 p.m. a esa hora solo se podía escuchar el ruido de la motosierra, el rustico
sonido despierta con sorpresiva euforia a Glenda. Ella sabía que si intentaba correr la
alcanzaría, su única ayuda para salvaguardarla por al menos un mínimo tiempo de 10
minutos sería su fluidez verbal.

-Jimmy por favor no lo hagas, se que en alguna parte debajo de esa macabra personalidad,
se encuentra mi adorable primo, quien yo creía que sería incapaz de matar a una mosca. Por
favor Jimmy, lucha contra tu otro “yo” tu verdadera identidad está clamando por salir.
¡Déjala salir!

La táctica verbal de Glenda no funciona; Jimmy le aprieta los brazos con un cinturón y con
sutil sarcasmo tétrico le enrolla en la boca los intestinos de Julio para que no prosiguiera en
su discurso. La personalidad dominante de asesino estaba haciendo desaparecer la del
verdadero “yo” de Jimmy.

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Eider no soporta quedarse escondido como un cobarde, se mete a la casa de Jimmy y se
arma con un cuchillo de cortar carne y una varilla puntiaguda de hierro. No se metió a su
propia casa para no observar de nuevo los cadáveres de su madre, hermana y abuela.
Recorrió el callejón del garaje y armándose de una valentía ineludible da el primer paso
hacia el oscuro patio de su casa.

Al pisar el césped del patio Eider llora quebrantado pero una fuerza en su interior lo reta a
seguir adelante. Se arma de osadía y transforma su miedo en furia arrasadora. Sin pensarlo
dos veces corre a toda marcha, dispuesto a enfrentarse a su amigo y enemigo a la vez.

A media noche llegan los padres de Jimmy y se bajan del auto del hermano del sr Petro.
Con escalofrió van entrando sin escatimar la niebla que reinaba y el silencio desolador que
enfriaba la sangre; solo lograron divisar muy opacamente las patrullas de la policía y la
puerta principal de la casa que estaba entreabierta. No notaron los cadáveres de los oficiales
y de Julio tirados en la mitad de la calle por la neblina cegadora.

La señora Elsa estaba discutiendo enfrascada con su esposo desde el camino del andén
hasta la entrada. – ¿Cómo pudiste confabularme en tu plan?- exclama la señora Elsa
eufórica,- no debí apagar mi celular para que Jimmy pensara que ya no lo quería. ¡Sabes
cómo se estresa mi muchacho cuando se siente solo!

-Es simple psicología,- asegura el sr petro-. Cuando un joven se siente solo en casa, busca
la manera de distraerse con cualquier cosa que pueda interactuar e integrarse, en internet, en
los videojuegos, yendo al cerrito a pasear, o sale y socializa con sus amigos y amigas y se
divierte un buen rato- y añade:- ¡Jimmy lo necesita! ¡Definidamente lo necesita!

-Espero que tu plan funcione.- corrobora la señora Elsa.- para mí fue bastante engorroso
con simplemente alejar al loco tío Miguel de Jimmy, el cual era una mala influencia para él.
Espero que su estancia en el manicomio tenga un lapso extensivo.

Cuando empujan la puerta para abrirla al completo y entran a la sala ven el comedor
arreglado, el piso fregado, la casa decorada con luces y decoraciones extrañas y… unos
cuantos restos de cadáveres magullados por los perritos. De inmediato revisan el cuarto y
avistan el sangriento escenario de sesos, huesos y piel triturados.

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La señora Elsa se lleva las manos a la cara espantada con un dolor inimaginable, su llanto
incontrolable le comunica una y otra vez; -¿por qué?/ ¿por qué?/ ¿por qué?/.

El papá corre despavorido a conectar su teléfono al servicio móvil y en cuanto lo logra


marca el número de atención del Hospital Psiquiátrico. Ya estaban seguros de que su hijo se
había salido de control.

En el montuno traspatio Jimmy no dejaba de torturar a Glenda, azuzándola con valurda


bufonada. Con su motosierra Jimmy la observaba con una alucinante mirada, los ojos de
Glenda enrojecieron de susto; estaba totalmente paralizada del miedo. Al momento que
Jimmy estaba a punto de sajarle la motosierra en la cabeza, Eider se le lanza de lado
propinándole una serie de cuchillazos en el costado; Jimmy grita con arduo dolor, pero
esquiva el último cuchillazo y golpea a Eider con el puño cerrado en la nariz. Eider cae
desangrado. Jimmy se pone de pie mal herido, pero con la misma furia anómala enciende
la motosierra, pero Eider le da una feroz patada en la rodilla haciéndolo caer de nuevo. La
motosierra cae casi cerca de la pierna de Glenda. Eider se le tira encima con un impulso
supremo y empiezan a forcejear violentamente.

Glenda se quita las tripas de la boca con gesto asquiento, se desenreda con todas sus fuerzas
y con una varilla de hierro enmohecida que encuentra intenta insertarla en el muslo de
Jimmy, pero se ve impedida por la posibilidad de lastimar a Eider en el intento.

En plena batalla mortal Jimmy está venciendo a Eider, sus movimientos y puños
exabruptos lo noquean ferozmente, hasta que fácilmente lo voltea boca abajo y como en
repudiable gesto de acoso y placer, le soba lentamente el cuello dirigiendo su dedo índice
hasta donde pensaba clavarle la nuca. Toma aliento y con el cuchillo que antes estaba en las
manos de Eider, intenta clavárselo en el cuello. Eider se resiste volteándose y anteponiendo
su brazo, pero Jimmy va con fuerza impresionante envistiéndolo hasta que la punta del
cuchillo le apunta el ojo izquierdo. Jimmy le roza el cuchillo por la mejilla, Eider trata de
esforzarse más resistiendo el ataque pero su estado de debilidad lo limitan, se hallaba sin
fuerzas. Cuando Jimmy estaba a punto de clavarle la puñalada final en el ojo de Eider,
Glenda lo detiene, enterrándole sin piedad inmerecida la punta de la varilla de hierro en la
pierna. Jimmy aúlla con implacable dolor cayendo al suelo y retorciéndose en el césped,
Glenda desentierra la varilla de su pierna y le golpea el rostro con toda su energía. Eider se
levanta coactivo aprovechando que el maniaco está en el césped, se sienta sobre él, lo
golpea varias veces en la cara; con el puño cerrado le da duro con una fuerza exorbitante
partiéndole la nariz y con los nudillos le segmenta los incisivos principales.

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Jimmy queda desmayado por los porrazos que recibió. Eider llego a pensar por un
momento una idea totalmente fuera de cohesión. Se dijo a si mismo <podría ser que yo le
gustara>. Discurrió después de percibir como le sobaba el cuello con estilo meloso. Luego
reflexiono que tal vez su cerebro se vio afectado en parte por su abstinencia a no querer
salir del closet. Pero Eider esfumo esa idea de su cabeza al instante y con un divino y
satisfactorio sarcasmo le increpa a Jimmy.- ¡una vez me dijiste que era primordial
considerar a los amigos, bueno pues, yo te considero merecedor de esta golpiza maldito
lunático… por todo el daño y asesinatos que has hecho de forma impiadosa, podríamos
considerar que aquí se desquitan las almas inocentes que tu mataste con extrema crueldad
“amigo”- Dicho esto Eider se prepara para descuartizarlo con la motosierra pero Glenda, al
reflexionar sobre todos los sucesos acontecidos y sobre todo para no darle continuidad al
mal inhumano que esa noche había germinado, lo detiene del brazo.- ¡ Lo que el necesita es
un manicomio!.-le dice Glenda en tono suplicante –el pagara por todo lo que ha hecho,
responderá por sus crímenes pero no aquí, no en esta tierra y no por nuestra mano. Su
castigo más grande en esta tierra será el de vivir encerrado por el resto de su vida en una
celda de seguridad, solo y en la oscuridad.

Eider se opone. Protestando severamente con los ojos aguados- El mató a mi hermana, a mi
abuela y a mi madre y a medio vecindario, se merece la pena de muerte y el infierno.-
exclama Eider sulfurado –deberíamos cortarlo en pedazos tal y como él pensaba hacer con
nosotros. El no manifestó ni una sola gota de piedad, porque habríamos de mostrarnos
piadosos con él.

-Si lo matamos, ¿a quién beneficiara: a los que ya fallecieron, a nosotros o solo a ti?
¿Estarías dispuesto a ensuciarte las manos con sangre que no vale la pena, a rebajarte a su
nivel, a seguir tus deseos de venganza? Te recuerdo que por deseos de odio y venganza fue
como Jimmy creo al monstruo… no quiero que seas como el, que guardes rencor en tu
corazón y que ese rencor acumulado crezca hasta un punto en el que te domine…solo
quiero… -Glenda casi rompe a llorar - q esto que paso hoy, 24 de diciembre, no se repita
nunca más. Ni aquí ni en ningún otro pueblo.

-¡Quiero vengar a mi hermana, a mi madre y a mi abuela! es tanto como pedir y hacer


justicia: dar a cada quien lo que se merece- responde rotundamente –como la ley del talión,
ojo por ojo, diente por diente.

Glenda mueve la cabeza negativamente y le dice.-te entiendo, y tienes razón. Él se merece


un castigo severo, el más cruel que pueda haber. Pero créeme que matarlo no les devolverá
la vida a tus familiares. Además él no era consciente de sus actos, cuando sea curado de sus
trastornos, lo sentenciará el juez a cumplir una pena que le llevaría toda su vida en un
manicomio.

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-Pero… pero.- A Eider no se le ocurre que argumento lógico vociferar, así que deja de
gruñir. Con la moral y el alma partida suelta la motosierra.

Cuando ve el cuerpo lastimado de Jimmy se observa a si mismo malherido y con un


sentimiento iracundo sin desahogar se da cuenta que el daño psicológico puede ser más
progresivo e hiriente que el daño físico. Llego a la conclusión que guardar rencor y deseos
de venganza no le ayudarían en nada, solo contribuirían a crear un mal interior, como un
veneno que se ingiere sin percibir los efectos sino hasta cuando un día, como una bomba
detonada, estalla y sale a la luz aquel sentimiento de odio que tomo forma con el paso de
los años. Decidió despojarse de todo odio y tratar de superarse ese traumático acaecimiento.

Lo cargan hacía la calle en donde se encuentran con sus padres y el camión con los
médicos clínicos y psiquiatras. De inmediato lo trasladan al hospital psiquiátrico. La mamá
no deja de llorar, vio a su sobrina Glenda y la abrazó y lloraron inconsolablemente.

-Yo siempre le recordaba que no tenía que juzgar a aquellos que le fallaron porque nadie es
perfecto. Todos cometemos errores –le refiere la Sra. Elsa a Glenda en gemidos lamentos-
que más bien él debía demostrarles que con o sin los que le fallaron, él podía tener una vida
mejor. Una paz interior. Pero lo que hizo fue guardar odio, almaceno mucho rencor en su
corazón hasta que el odio tomo forma…tomo vida propia. Jamás creí que esto llegaría a
pasar –la Sra. Elsa rompe a llorar de nuevo.

-Tía, hay algo que debo contarle. –le confiesa Glenda – se me hizo extraño que Jimmy
culpara al inofensivo tío miguel por los asesinatos, porque hasta donde tengo entendido el
tío miguel es relajado, sano y nunca ha tratado de huir o de lastimar a…

-Le mentimos a Jimmy –expresa la Sra. Elsa con profundo dolor y vergüenza –le hicimos
creer que el tío miguel era peligroso con el fin de que se alejara de él. A mi esposo y a mí
nos pareció una excelente idea, es obvio que el tío miguel, por su deficiencia mental no
representa nada positivo para la vida social de Jimmy, y nos estábamos preocupando
porque con la única persona con la que interactuaba Jimmy sin discusiones ni malos
entendidos era con el tío miguel. Lo hicimos por su bien, para que fuera como otros chicos,
socializara normalmente con otros, saliera y se divirtiera, ¡pero todo se fue de cabeza!

-Entonces por eso era que Jimmy le atribuía los asesinatos al tío miguel –murmura Glenda
impresionada – no se preocupe tía, sé que usted trataba de hacer lo correcto. Sabe, lo que si
se me hizo bastante raro, y fue de ahí que empecé a sospechar, fue de qué Jimmy estaba tan
asustado que se encerró en la casa, pero no lo suficiente como para no llamar a la policía y
decir que él lo tenía todo bajo control. CREO QUE NUNCA FUE JIMMY SOLAMENTE,
ahí estaban los dos, el maniaco y Jimmy o solo el maniaco pero nunca fue Jimmy solo, e
incluso el maniaco hasta pudo haber hablado conmigo desde antes de descubrirlo, en el
momento en que Jimmy me llama por teléfono…

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-Ya por favor ¡detente! –Le implora la Sra. Elsa quebrantada en llanto –no quiero saber
detalles. Suficiente tuve con esta horrenda noche.

Fue una noche realmente espantosa para ellos. La más horrible de todas las noches. La
noche de nochebuena.

En la mañana se podía ver claramente el charco de sangre en la mitad de la calle. Los


inspectores, peritos y detectives forenses de la estación de policía quedaron abrumados
hasta el tope de la indignación y la agitación al ver las perturbadoras escenas de
aniquilación tanto en la calle como en algunas casas vecinas. La investigación criminal que
adelanto el cuerpo técnico de investigación en el perímetro de los hechos reporto la muerte
de 4 oficiales de policía y de 10 civiles en la calle central, sin mencionar el reporte
informado de los asesinados en las playas de la viuda de blanco: Gaspar, Ana y Pedro.

Cuando la policía junto con el equipo forense de investigación registraron, por medio de
orden judicial, la habitación de Jimmy hallaron, además de extraños dibujos linajudos
pintados en la pared, elementos peculiares insólitos debajo de la colchoneta como unas
marionetas de tela con la foto de algunos de sus compañeros, algunos cigarrillos, regalos de
navidad mal envueltos, alucinógenos como xanax, extasis puro, dronsodipol, y otros
estimulantes psicotrópicos clandestinos; en su escaparate encontraron unas cadenas
enrolladas con luces navideñas, bisturí, guantes, bolsas de plástico, un muñeco hecho con
material preservativo y otros compendios estremecedores que dejaron impactados,
boquiabiertos a los forenses. Hallaron en esa habitación cosas tan retorcidas e ilógicas que
procuraron nunca más volver a entrar a ese fusco lugar.

Poco después unos vendedores de manillas y collares les avisaron a la policía judicial y a
medio pueblo que oyeron al capellán de un navío sobresaltarse por la aparición de dos
cadáveres, al parecer de unos vagabundos drogadictos, flotando en las aguas cerca del
muelle. Pero como la policía judicial no tenía suficiente evidencia sólida que permitiera
inferir que Jimmy Petro había sido el responsable directo de esos crímenes, no se los
adjudicaron en su lista de delitos imputados hasta no hallar más elementos probatorios
conducentes. Cuando el coronel observo los reportes de las muertes y todo el informe
pericial de los crueles asesinatos cometidos cerca del barrio Gótico no pudo evitar expresar
con asombro: <Jesucristo ampáranos>.

El resto de familias que sobrevivieron en el barrio, (que no estaban en la lista de la


carnicería) se mudaron lejos del pueblo. Eider no fue la excepción, se mudó a Cartagena
con sus tíos y allá, tal como prometió en su conciencia pidió cita para ser atendido
psicológicamente; con el fin de reponerse de los daños psíquicos-morales producto de la

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tragedia además que quería suprimir posibles traumas subconscientes. Su conmoción por el
escarnecedor hecho tardó en abandonarlo pero después de varios meses supero ese percance
y vivió su vida plena sin ningún tipo de obstáculo mental.

En cuanto a las demás familiares que se quedaron en San antero, decidieron despuntar la
adversidad y la angustia recordando que el pueblo había sido una vez tierra de paz y sana
convivencia desde generaciones incontables. Muchas familiares pusieron manos a la obra al
programa “familias saludables y amorosas para la paz” con el fin de prevenir y garantizar
que la masacre ocurrida el 24 de diciembre del 2012 no se volviera a repetir nunca más. Se
realizaron campañas de promoción social y valores humanos, charlas psicoorientadoras,
consejos comunitarios de atención a la ciudadanía, y muchas otras capacitaciones en aras a
rescatar los principios y valores que se habían perdido con el pasar del tiempo. El señor
Elkin fue uno de los principales fundadores y promotores del proyecto para la
reconstrucción de la paz y la seguridad local, resaltando en sus discursos que el odio y la
venganza consumen el alma y corroen todo lo que alcanzan, que es posible lograr una
superación plena teniendo como meta definidas una serie de valores morales esenciales
para formar al ser humano como una persona de bien para la sociedad. Pese a aquel
desahucio, San antero logro recuperarse de ese horrible recuerdo. Volvió a recuperar la paz.

En cuanto a Glenda, ella renuncio sin miramientos de su puesto de trabajo en la comisaria


de familia y se fue a vivir a montería con su hermano mayor, Sebastián. Como su hermano
trabajaba en la gobernación, con la ayuda de él, Glenda obtuvo un puesto en la secretaria de
educación en tan solo unas semanas. Estando en la ciudad, Glenda trataba de sufragar el
sufrimiento y mortandad inéditos que vivió en esa terrible noche de navidad, poco a poco
fue superando el post trauma y llevando un ritmo de vida laboral estable y una sana relación
con sus compañeros de trabajo y con un joven psicólogo que había conocido en su oficina
poco a poco ese fantasma interior de horror se le fue desvaneciendo.

Los padres de Jimmy lo iban a visitar en el psiquiátrico muy a menudo con la irresoluta
esperanza de que comportara cambios favorables con el pasar del tiempo. Allí, encerrado
en una habitación cubierta con ventanas de vidrio templado irrompible, Jimmy llevaba
puesto un chaleco de fuerza en su cuerpo. Los psiquiátricos le habían inyectado carbonato
de litio para aligerar su comportamiento depresivo con episodios psicóticos en aumento, le
habían realizado numerosos exámenes en el lóbulo frontal y detectaron “Psicosis Reactiva”.
Su personalidad Psicópata dominaba más que la propia.

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Lo bañaron con agua helada, le inyectaban morfina para relajarlo y como parte de la
psicoterapia le suministraban leves descargas de electricidad en la yema de los dedos y en
todos los estudios y análisis que le hicieron no habló ni se resistió.

Cierto día entra la señora Elsa a la sala de espera y le pregunta en secreto a la enfermera
que atendió a Jimmy.- ¿Por qué no habla Jimmy,- por qué está como paralizado, como si
estuviera “en las nubes”?

La enfermera le susurra al oído.- Ayer solo me dijo algo.-

-¡Qué te dijo!- pregunta la señora Elsa con desespero.-

La enfermera le susurra nuevamente:

-Está esperando la próxima navidad.

Fin

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