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MARCO TEÓRICO:

Desarrollo histórico de la escuela secundaria

Según Luis Zanotti la escuela entendida como un modelo organizativo, no inició diferenciando los
niveles tal como lo está hoy en día, ni se podía distinguir una enseñanza instrumental, la única
institución escolar con aspectos formales, era la universidad.
No es hasta el siglo XX que la escuela media es considerada un sistema educativo formal.
La escuela media nace como consecuencia de la progresiva estructuración pedagógica y operativa de
los cursos preparatorios “clásicos” para el acceso a la universidad. Nació como un tipo de institución
escolar bien definida en sus objetos esenciales; bien caracterizada en su alumnado (grupos
minoritarios de la sociedad, jóvenes de la alta burguesía en asenso económico, cultural y político de
los tiempos modernos) y bien perfilada en sus modalidades didácticas y pedagógicas.

En Argentina, la estructuración de la escuela media se define en el decreto del 14 de marzo de 1863,


por el cual el presidente Mitre crea el Colegio Nacional de Buenos Aires y en las inmediatas y
sucesivas creaciones de establecimientos idénticos en todo el país.
Estos colegios nacionales eran una especie de liceos modernos que mantuvieron los caracteres
sociales y pedagógicos antiguos.

La revolución industrial coincide con la difusión de la alfabetización y la enseñanza elemental


universal. Es causa y consecuencia de la expansión de la escuela primaria a las capas más amplias de
la población.
Es causa, porque las nuevas formas del trabajo y las nuevas formas de vida social y domestica
necesitan individuos con un mínimo de instrucción, aptos para desenvolverse en un medio cultural,
incluyendo el laboral y el político que responde a esa brusca aceleración de las líneas y por lo tanto
la necesidad de mayor capacitación mental y a la disminución progresiva de requerimientos
musculares. Es consecuencia, porque el aumento de la productividad generado por las nuevas formas
laborales permite ir distrayendo del esfuerzo del trabajo a grupos humanos que se reclutan entre los
más jóvenes

El proceso es siempre el mismo: la transformación tecnológica de la postguerra es causa y


consecuencia, a la vez, del crecimiento de la enseñanza media. Es causa porque necesita recursos
humanos con mayor capacitación que la que puede brindar la sola alfabetización o la sola enseñanza
elemental, y es consecuencia porque posibilita distraer de las tareas productivas propiamente dichas
a capas de la población hasta edades mucho más avanzadas que antaño.
La escuela media recibe ahora a inmensas cantidades de alumnos y se le pide que se torne universal
como antaño se le pidió a la enseñanza elemental. Se convierte en escuela universal y común.
La escuela elemental, en su modelo organizativo, en sus definiciones pedagógicas, en sus elementos
humanos profesionales, tuvo una enorme ventaja: surgió “ex ovo”. Fue creada para responder a una
circunstancia histórica y no tenía compromisos con el ayer.
De la escuela ya no debemos pretender un producto acabado, listo para desenvolverse por toda su
vida con el bagaje informativo y la formación adquiridos de una vez para siempre, sino un producto
listo para adaptarse a las cambiantes e imprevisibles necesidades de un mundo en evolución constante.

La enseñanza media tiene los siguientes objetivos:


-La formación básica o general
-La orientación
-Preparación para los estudios superiores
-Educación para el mundo del trabajo
-Movilidad social o igualdad de oportunidades

Inclusión con calidad en la escuela secundaria

Según Claudia Romero el nivel secundario es hoy decisivo para la inclusión de los jóvenes en la vida
social, económica y política, sobre todo en los sectores más pobres.

Durante el siglo XX hubo una gran expansión del nivel secundario, y generó una heterogeneidad de
la matrícula, los alumnos de hoy no solo son de altas clases sociales sino también forman parte los
sectores populares. Así como creció la matricula también crecieron los índices de fracaso, repitencia,
deserción y abandono, es decir la escuela no logra procesar la diversidad que ha dejado entrar. El
problema de la escuela secundaria es que no puede sostener a los alumnos que han ingresado y genera
variadas formas de exclusión educativa:

- La exclusión total, es decir el no acceso, es en cierto modo invalidante, hoy quedar fuera de la
escuela secundaria es quedar fuera dela educación básica por lo tanto es quedar fuera de la sociedad.

- La exclusión temprana, aquellos jóvenes que ingresan a la educación secundaria, pero no termina,
fracasa, repite reiteradamente y se va.

-La inclusión sin calidad, sin garantías de aprendizaje. Son los alumnos que ingresan, permanecen e
incluso egresan, pero no aprenden o tienen un nivel de aprendizaje muy bajo.
El fracaso del sistema educativo no es solamente el resultado de los alumnos, si no es reproducir
desigualdades, acrecentarlas y legitimarlas.

El ADN: contrato selectivo, matriz curricular rígida y cultura anárquica.

Tres características sintetizan el formato escolar del Nivel Secundario: el contrato fundacional
selectivo, la matriz curricular rígida y fragmentada, y una cultura que funciona como “anarquía
organizada” y constituyen el ADN de la escuela secundaria.

La escuela nace a partir de un compromiso de selección, su misión es la formación de cierta “elite”


de la burocracia estatal y de los maestros. Además, hay una matriz curricular, una propuesta curricular
altamente académica que es rígida a la vez que fragmentada.

La escuela secundaria desarrolla un currículo del siglo XIX, con profesores del siglo XX u alumnos
del siglo XXI que además de ser socialmente heterogéneos son generacionalmente distantes y portan
una nueva identidad cultural.

Para poder avanzar en la tarea de construcción de una justicia educativa para la escuela secundaria,
es necesario producir un doble compromiso con el deseo de aprender y con el poder enseñar. La
educación necesita reconectar con el camino del deseo, el deseo de saber; con la pregunta, con la
posición de estudiante que también requiere ser transitada nuevamente por profesores, directores y
funcionarios La escuela necesita fortalecerse en su poder de enseñar, reconstruir la función
pedagógica y con ella de autoridad de liderazgo, pero también de acompañamiento y de escucha.

La autora Cecilia Cresta nos habla sobre el porque asistir a la escuela secundaria considerándolo como
algo bueno y teniendo que ver como el crecimiento saludable de los mas jóvenes. Ella plantea algunas
interrogantes: ¿Por qué la obligatoriedad en la escuela secundaria? ¿Por qué ahora? ¿Cómo hacemos?

La obligatoriedad de la escuela secundaria implica pensar en la perspectiva de la educación como un


derecho, una concepción que convoca a los educadores de reapropiarse de el, asumiendo la tarea de
abrir el abanico de fuentes y tematizar asuntos referidos a distintos ordenes de la realidad y la vida,
que tengan vinculación con los desafíos de la vida actual, en el marco de un proyecto colectivo, en
democracia.

Se aspira a la escuela con sus puertas abiertas al saber y los conocimientos, en donde los estudiantes
puedan saber a partir de sus saberes escolares previos y también saberes sobre la vida. A esto la autora
se refiere a la apropiación del conocimiento significativo, una escuela que planifique y priorice la
enseñanza de los procesos de apropiación y producción de conocimientos, por sobre los de adhesión
o aprendizaje repetitivo.
La promoción de año en la escuela secundaria:

Según Daniel Feldman, la promoción a la cual nos remitimos es aquella referida a decisiones
institucionales o del sistema del paso entre un grado/ año y otro del trayecto educativo, están reguladas
por decisiones externas y que no dependen del profesor.

Los actuales mecanismos de promoción que aspiran a la certificación de niveles determinados de


conocimientos y capacidad, y a garantizar la posibilidad de continuidad de los aprendizajes no se
condicen con los actuales mecanismos de promoción, debido a que los planes señalan lo que se debe
enseñar, pero no lo que los sujetos deben aprender, ¿Deben dominar todas las partes por igual? ¿Cuál
es el nivel con el que se espera que dominen esos contenidos? ¿Qué tipo de cosas deben saber o que
desempeño deben tener?

El sistema de promoción por cantidad de materias aprobadas carece de significado en cuanto a los
aprendizajes requeridos y además no toma en cuenta la continuidad de los aprendizajes porque puede
cursarse cualquier materia sin haber aprobado la anterior. Los criterios de promoción en las escuelas
secundarias responden más a necesidades del sistema administrativo y a limitaciones de la
organización escolar que a un criterio pedagógico identificable.

La idea de promoción responsable no consiste en la mejora per se de los indicadores, sino en disminuir
el fracaso y mejorar la retención, al tiempo que sostener el esfuerzo de los alumnos y mejorar los
niveles de aprendizaje.

Los sistemas de promoción dependen de su capacidad para relacionarse y dialogar adecuadamente


con las prácticas y estructuras actuales asentadas.

Existen tres opciones básicas que podrían flexibilizar los requisitos de promoción tales como

- Primera opción: El aumento del número de materias previas que habilitan a la promoción del año
siguiente: considera la posibilidad de un aumento de las materias de un año que se puedan adeudar.
Para ello puede establecerse un parámetro fijo o variable. Por ejemplo, permitiendo adeudar más
materias en primer año que en los últimos. Tal vez la modificación en una materia previa puede
permitir el acceso al curso siguiente de un grupo.

- Segunda opción: Utilizar algún sistema de ponderación de criterios de desempeño y flexibilización,


consiste en tomar en cuenta distintas variables que flexibilicen el parámetro básico. Podrían
considerarse por ejemplo el promedio de calificaciones de un estudiante, su trayectoria académica o
su progresión durante el año escolar. En este caso el criterio es que el número total de materias previas
que se admite como máximo se fija con el promedio del alumno. Esta estrategia asume que es posible
aumentar el número de materias adeudadas cuando el alumno demuestra en algunas asignaturas su
capacidad para el estudio y el mantenimiento de un ritmo de trabajo.

Otro criterio de desempeño puede ser la trayectoria anterior de un alumno, incluyendo sus promedios
y niveles de aprobación. Estos criterios que analizan su trayectoria académica en años anteriores son
particularmente útiles en los casos que circunstancias particulares y coyunturales afectaron el
rendimiento del alumno.

Por último, se puede considerar la progresión en los rendimientos durante el año en curso. Por
ejemplo, un estudiante que ha tenido un rendimiento bajo en varias materias pero que este ha sido
ascendente.

Un ejemplo es dar la posibilidad de aumentar el número de requerimientos pendientes de aprobación,


ponderando un progresivo aumento del rendimiento: se privilegia el progreso del estudiante y no solo
la resultante del promedio que combina por igual, sus mejores y sus peores momentos.

-Tercera opción: Pueden flexibilizarse los criterios de promoción mediante la actividad de Consejos
o Comisiones, que actúan evaluando cada caso dentro de ciertos límites establecidos y toman sus
decisiones con criterios como rendimiento general del estudiante, progreso, trayectoria anterior,
situación personal actual, evaluación del equipo de profesores.

Es posible tener propuestas a diferencia de las anteriores, implican una modificación del criterio
básico como puede ser el establecimiento de un sistema de correlatividades.

Contratos y sistemas complementarios de cursado y apoyo.

Los contratos consisten en acuerdos explícitos entre la escuela, los estudiantes y los padres para
permitir la promoción al curso siguiente bajo ciertas condiciones y compromisos. Es posible
establecer de dos formas los compromisos mediante el uso de contratos: Una es habilitar un mayor
número de previas a cambio de compromisos de cursado y aprobación en los años siguientes: cursadas
complementarias, clases de apoyo. La otra consiste en habilitar mayor número de materias adeudadas
a cambio de un compromiso de rendimiento durante el año que se pretende promocionar. La cursada
a contra turno de las materias adeudadas puede ser una manera de minimizar la necesidad de recursos
que no siempre estén disponibles. Pero también se puede recurrir a cursos de verano, utilización de
los días sábado u horas complementarias.