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INTRODUCCIÓN

He considerado importante el tema, y por ello su elección, partiendo principalmente


desde lo que nos plantean los Fines, Objetivos Generales y Fundamentos de la
Educación, habiendo analizando la realidad actual de nuestra sociedad y viendo la
necesidad de hacer concreto cada uno de esos valores en el vivir cotidiano de todas
las personas, sin tener en cuenta, condiciones, posiciones, etc. Es necesario que
podamos enfrentarnos a cada uno de los valores y hacer que formen parte de
nuestra actitud como persona íntegra dentro del ambiente donde convivimos.

Lo que deberíamos tener en cuenta es la significación de los valores en cuanto a lo


que hace a la sociedad y a la persona. Pero su importancia no radica simplemente
en conocerlos, sino, y por, sobre todo, hacerlo parte de uno. No sé si de decir que
con ellos hemos de aprender algo, pues considero que es un tema que muchos
conocen pero que muy pocos lo han puesto en práctica que es el fundamento
principal de ello.

Analizando las condiciones actuales por las que camina la sociedad, hemos de notar
que estos valores son una condición imprescindible para el relacionamiento.

Los valores forman parte de nuestra realidad que sí requeriría de una visión crítica
y un análisis exhaustivo para poder ajustar lo que dicen los materiales respecto a
ellos (los valores) con la realidad actual y teniendo en cuanta las diversas
situaciones tanto personales como sociales.

Lo destacable en nuestra actualidad es que se ha ido cambiando el verdadero


concepto por los que son llamados "pseudovalores", o sea, el considerar un
contravalor como un atributo o virtud de la persona cuando realmente se trata de un
atropello a la esencia de los valores. Pero, tampoco debemos olvidar que existen
los llamados "contravalores" que son los que en realidad perjudican o minimizan al
hombre y a la sociedad.

Además, es necesario resaltar que en las prácticas democráticas y en la coherencia


de vida siempre son los valores, de cualquier tipo, que toman un papel protagónico
en la concreción de dichos modos de vida.
IMPORTANCIA DE LOS VALORES
Entendemos los valores como los
principios que rigen los comportamientos
humanos, y dirigen las aspiraciones de los
individuos, o incluso de sociedades, en pro
de su perfeccionamiento o realización.
Son las pautas que marcan los
comportamientos humanos, y/o sociales,
orientándolos hacia conductas que
presumen la mejora en el desarrollo de la
persona o de una colectividad.

Sin embargo, de una manera más específica, para definir los valores, debemos
distinguirlos atendiendo a su condición como valores individuales (valores
humanos), o como valores colectivos, de los que se distinguen los valores sociales
y los valores culturales.

Los primeros, se nutren de las premisas que impulsan al ser humano en su progreso
en la continua búsqueda de la perfección. En cambio, los valores sociales son los
principios que gestan las acciones comunes de los individuos que pertenecen a una
colectividad. Y en tercer lugar, los valores culturales se identifican con la base sobre
la que se desarrolla la identidad de un pueblo, sus usos y costumbres.

Por tanto, y partiendo de su definición, los valores son importantes y necesarios,


pues son los pilares sobre los que se cimenta la identidad humana, nos sirven de
guía para poder convivir sobre la base de la sinergia social, y son la condición que
forma y distingue a una comunidad.

Pero no todos los valores poseen la misma importancia, los valores se sistematizan
y organizan de forma jerárquica en sistemas de valores que los interrelacionan entre
sí, formando relaciones de necesidad y dependencia entre ellos. De este modo,
dependiendo del grupo social en cuestión, se concede más relevancia a unos
valores que a otros, a pesar de que entre todos ellos existan relaciones de
interdependencia. Y así, sobre estos valores centrales se materializan como el
Ordenamiento Jurídico, que se instituye con el fin de proteger, organizar y regular
la convivencia en un orden social deseado.

Por ello, la formación en valores se hace imprescindible, tanto como son importantes
los valores en sí mismos, para procurar que los mismos pervivan y se solidifiquen
en las relaciones sociales, desde una perspectiva de cohesión e integración en la
convivencia. A través de la familia, la escuela, y el resto de grupos sociales a los
que pueda pertenecer la persona, se lleva a cabo la formación en valores por medio
de la interacción social. Sin embargo, según las últimas tendencias educativas, se
pretende institucionalizar y planificar esta formación con el objetivo de humanizar la
educación, reconociendo la importancia incuestionable que sustentan los valores.
Siempre han existido asuntos más
importantes que otros para los seres
humanos. Por ello, valoramos personas,
ideas, actividades u objetos, según el
significado que tienen para nuestra vida.

Sin embargo, el criterio con el que


otorgamos valor a esos elementos varía
en el tiempo, a lo largo de la historia, y
depende de lo que cada persona asume
como sus valores.

En las organizaciones, los valores permiten que sus integrantes interactúen de


manera armónica. Influyen en su formación y desarrollo como personas, y facilitan
alcanzar objetivos que no serían posibles de manera individual. Para el bienestar
de una comunidad es necesario que existan normas compartidas que orienten el
comportamiento de sus integrantes. De lo contrario, la comunidad no logra funcionar
de manera satisfactoria para la mayoría.

Cuando sentimos que en la familia, la escuela, el trabajo, y en la sociedad en


general, hay fallas de funcionamiento, muchas veces se debe a la falta de valores
compartidos, lo que se refleja en falta de coherencia entre lo que se dice y lo que
se hace.

Por ejemplo, es difícil saber cómo enseñar a los hijos el valor “tolerancia”, si nuestros
líderes y gobernantes insultan permanentemente a todos aquellos con quienes
tienen diferencias de opiniones. Igualmente resulta cuesta arriba promover el valor
“respeto” si hay maestros, profesores, jefes o padres que frente a situaciones
complejas defienden sus decisiones argumentando: “Aquí se hace lo que yo digo”
o “Las cosas son así porque sí”. En términos prácticos es poco probable que una
comunidad funcione bien (y no digo “perfecto”) si las personas que la integran no se
basan en ciertos principios que orienten permanentemente su forma de
relacionarse, en las buenas y en las malas.

Con la palabra “comunidad” me refiero a la pareja, la familia, el trabajo, el salón de


clases, el condominio, los vecinos, la ciudad, el país y a cualquier otra instancia de
relación con otras personas. Si no compartimos sus valores no nos sentiremos bien,
ni funcionaremos de manera adecuada en esa comunidad. Tampoco nos producirá
satisfacción ser parte de ella.

Para la cultura organizacional de una empresa los valores son la base de las
actitudes, motivaciones y expectativas de sus trabajadores. Los valores son la
columna vertebral de sus comportamientos. Si los valores no tienen significados
comunes para todos los empleados, el trabajo diario se hace más difícil y pesado.
El ambiente laboral se vuelve tenso, la gente trabaja con la sensación de que no
todos reman en la misma dirección y los clientes pagan las consecuencias.
Como pilares de una empresa, los valores no sólo necesitan ser definidos. La
empresa debe darles mantenimiento, promoverlos y divulgarlos constantemente.
Sólo así sus trabajadores tendrán mejor oportunidad de comprender sus
significados y ponerlos en práctica en sus labores diarias.
Los valores son las normas de conducta y actitudes según las cuales nos
comportarnos y que están de acuerdo con aquello que consideramos correcto.
Todos los padres deseamos que nuestros hijos se comporten de forma educada,
pero sin que se conviertan en niños temerosos o conformistas, ni transformándonos
nosotros en padres exigentes y quisquillosos. Hay algunos valores fundamentales
que todas las personas debemos asumir para poder convivir unos con otros y que
son importantes tener siempre presentes y cumplir sin perjudicar a nadie.

Durante los primeros años nuestros hijos aprenden tanteando el terreno y probando
cosas. A través de pequeños actos, nuestro hijo va percibiendo qué está bien y qué
no debe hacer. A partir de la edad de 3 años, ya saben ver en otros niños lo que
hacen mal y lo que hacen bien: “Miguel es muy guapo porque me da besos” o “David
se porta mal porque da patadas”. A partir de los 5 y 6 años, los niños tienden a mirar
a los adultos y ver en ellos el claro ejemplo de lo correcto: por eso intentan ser como
ellos y comportarse como ellos. De esta manera aprenderán mucho sobre valores.

La adquisición de buenos valores depende, como casi todo en la vida de nuestro


hijo, de sentirse querido y seguro, de desarrollar lazos estables con sus padres y de
tener confianza en sí mismo. Sólo sobre una base de amor y seguridad podrá
aprender e interiorizar los valores éticos correctos. Lo más importante: el ejemplo
que dan los padres en su forma de relacionarse con los demás, de pedir las cosas,
de ceder el asiento, de repartir lo que les gusta, de renunciar a algo, de defender a
alguien, etc. Un comportamiento de los padres que transmite tolerancia, respeto,
solidaridad, confianza y sinceridad empapa a los hijos de todos estos valores y
aprenden a actuar respetándolos siempre.

Los valores pueden variar mucho según las culturas, las familias o los individuos.
Existen diferentes tipos de valores:

Valores familiares: Hacen referencia a aquello que


la familia considera que está bien y lo que está mal.
Tienen que ver con los valores personales de los
padres, aquellos con los que educan a sus hijos, y
aquellos que los hijos, a medida que crecen, pueden
aportar a su familia. Los valores familiares son los
primeros que aprenderá nuestro hijo y, si sabemos
transmitirlos con paciencia, amor y delicadeza,
pueden ser una buena base en la que apoyar, aceptar o rechazar otras
experiencias, actitudes y conductas con los que se irá encontrando a lo largo de su
vida.
Valores socioculturales: Son los valores que
imperan en la sociedad en el momento en que
vivimos. Estos valores han ido cambiando a lo
largo de la historia y pueden coincidir o no con
los valores familiares. Puede ser que la familia
comparta los valores que se consideran
correctos a nivel social o que, al contrario, no
los comparta y eduque a sus hijos según otros
valores. En la actualidad, intentamos educar a
nuestros hijos en el respeto, la tolerancia, la
renuncia a la violencia, la consideración y la
cortesía, pero vivimos en una sociedad en la que nuestros hijos pronto descubren
que también imperan otros valores muy diferentes como el liderazgo, el egoísmo, la
acumulación de dinero, el ansia de poder, e incluso el racismo y la violencia. Los
valores familiares determinarán, en gran medida, el buen criterio que tenga nuestro
hijo para considerar estos otros valores como aceptables o despreciables, o para
saber adaptarlos a su buen parecer de la mejor manera posible.

Valores personales: Los valores personales


son aquellos que el individuo considera
imprescindibles y sobre los cuales construye
su vida y sus relaciones con los demás.
Acostumbran a ser una combinación de
valores familiares y valores socioculturales,
además de los que el propio individuo va
aportándose a sí mismo según sus vivencias
personales, su encuentro con otras personas o
con otras culturas en las que, aun imperando una escala de valores diferente a la
suya, el individuo encuentra actitudes y conductas que considera valiosas y las
incorpora a sus valores más preciados.

Valores espirituales: Para muchas personas la


religión es un valor de vital importancia y
trascendencia, así como su práctica. De la misma
manera, la espiritualidad o la vivencia íntima y
privada de algún tipo de creencia es un valor
fundamental para la coherencia de la vida de
mucha gente. Los valores espirituales pueden ser
sociales, familiares o personales y no tienen que
ver con el tipo de religión sino con el sentimiento
que alimenta esa creencia.
Valores materiales: Los valores materiales son
aquellos que nos permiten nuestra subsistencia y
son importantes en la medida en que son necesarios. En la actualidad, vivimos un
alza a nivel social, de los valores materiales: el dinero, los coches, las viviendas y
lo que a todo esto se asocia como el prestigio, la buena posición económica, etc.
La responsabilidad que tenemos los padres en la transmisión de estos valores a
nuestros hijos es crucial. Los valores no se transmiten vía genética, por eso es tan
importante tenerlos en cuenta en la educación. Pero debemos saber que los valores
no se enseñan independientemente del resto de cosas, ni a través de grandes
explicaciones o dando una lista con aquello que consideramos correcto y lo que no,
esperando que nuestros hijos la memoricen. Los valores se transmiten a través del
ejemplo práctico, a través de la cotidianidad, de nuestro comportamiento en el día
a día, en aquello que los hijos observar hacer a sus padres.

Importancia De Los Valores En La Sociedad


Ayudan a progresar
Los valores individuales ayudan a los individuos a
avanzar hacia la perfección o lo más cercano que
puedan estar de la misma. Es importante que las
personas constantemente se muevan hacia delante
en sus vidas. De esta manera es posible que la
productividad sea factible y que los logros puedan
ser realizados. Los buenos valores ayudan a cada
miembro individual alcanzar sus metas particulares.

Manejan las acciones comunes de los individuos en una sociedad


Los valores son importantes ya que se
convierten en los determinadores básicos de
las percepciones, opiniones y actitudes de una
sociedad. Ayudan a decidir si las preferencias o
los eventos son buenos o malos, importantes o
significantes y correctos o equivocados.

Amplían la identidad de una sociedad y de una cultura


Los valores tienen muchas funciones sociales. Aquellos
valores que se derivan de la experiencia común unen
familias, tribus, sociedades y naciones. Cuando los valores
son implementados, los estándares de la sociedad se
pueden mantener. Lo valores son la tela que crea la cultura;
si las personas mienten, engañan y roban, la cultura de la
sociedad no será saludable.
Otorgan las herramientas para la autorrealización
Los valores son necesarios para saber cómo
reaccionar a situaciones difíciles. Los valores
también son necesarios para formar relaciones
duraderas con aquellos que nos rodean. Los
valores importan porque actúan como un grupo
de reglas y guías para los eventos que encuentra
un individuo a lo largo de su vida. Tener un
conocimiento de los valores importantes para
cada persona ayuda a que pueda enfrentar
correctamente una situación para tomar mejores
decisiones. De esta manera, un individuo puede alcanzar la autorrealización y ser
la mejor versión de el mismo que puede ser. Esto solo puede ser logrado a través
de la aplicación de un buen sistema de valores.

Hacen que la sociedad y las personas funcionen mejor


Una sociedad con una buena estructura de
valores hace que las personas puedan
relacionarse mejor. Idealmente, cada valor
significa lo mismo para cada individuo. Todos los
individuos de una sociedad deben compartir los
mismos valores básicos para poder construir una
buena cultura y una buena sociedad. Cuando los
valores están bien implementados la sociedad
puede funcionar de manera ordenada y funcional.
Esto le permite a las personas tener una
conciencia sobre los propósitos; pueden solucionar rápida y satisfactoriamente los
problemas que se presentan. Los valores sociales hacen que los problemas
individuales se conviertan en problemas colectivos que afectan a todas las personas
que viven en sociedad. Se puede lograr una solución en conjunto a todas las
dificultades afrontadas.

Cambian el comportamiento humano


El comportamiento de las personas puede ser
cambiado a través de un sistema de valores.
Gracias a esto, es posible que las personas
cambien su comportamiento para mejor. Los
valores son una manera efectiva de corregir y
reformar comportamientos negativos en los
individuos y en una sociedad.
Aportan algo positivo a al bienestar común
Los valores sociales siempre aportan algo y
funcionan para que todos los individuos se
favorezcan sin distinciones. Esto hace posible que
la convivencia sea algo positivo y beneficioso para
todos. Las leyes y los sistemas jurídicos también
refuerzan esta convivencia, pero los individuos de
la sociedad no se mantienen al margen de cometer
hechos delictivos solo por esa razón. La sociedad
se puede mantener estable gracias a la práctica de
los valores ya que crean una base de respeto mutuo
entre los individuos que conviven juntos.

Proveen satisfacción personal


Una buena base de valores otorgará satisfacción
personal, ayudará a las interacciones sociales, y
avanzará la supervivencia de una sociedad. Los
valores no solo eliminan aspectos negativos de
un individuo, también ayudan a cultivar
personalidades que pueden disfrutar los frutos
de una cultura positiva al máximo.

Facilitan la socialización
Los valores se traspasan y se transmiten hacia
los niños durante su socialización primaria y
secundaria. Es bastante complicado hacer que
un adulto aprenda nuevos valores, por eso son
inculcados desde niños. En la familia suele ser
el primer ambiente donde se inculcan los
valores. Los padres tienden a ser los principales
formadores de sus hijos, por lo que es
importante que los valores se transmitan de
generación en generación. La escuela también es uno de los ambientes más
importantes donde se aprenden los valores que facilitan la socialización.

Permiten que un individuo juegue varios papeles


Uno de los objetivos principales de un buen
sistema de valores es crear un individuo
completamente integrado; que tiene la
flexibilidad de jugar varios papeles en su vida.
Esto quiere decir que puede ser un
líder/seguidor asertivo, un buen ciudadano
local y del mundo, un crítico reflexivo, un letrado
científico o estético, y un activista social.
Porque los valores son los que dan sentido a nuestra vida. Los valores humanos
son los que demuestran la clase de persona que somos. Son los que muestran
nuestro comportamiento ante la vida y las diferentes situaciones a las que nos
enfrentamos. La sociedad en la que vivimos adolece cada día más de valores,
primando más el egoísmo, el interés personal y la indiferencia. El ¡qué mas da!, ¡da
lo mismo!, ¡todo da igual! y el a ¡mí que me importa!, está en la boca de la gran
mayoría de las personas, encogiéndose de hombros ante cualquier situación que
exija un comportamiento que requiera ética, honestidad y mantener los principios
básicos de moralidad.

Tener educación, respeto, ser sincero, actuar con honestidad, ser responsable, ser
fiel, solidario, etc. no da lo mismo que no serlo. ¿Cómo va a dar lo mismo ser
respetuoso con la gente que nos rodea, que no serlo? ¿Cómo va a ser lo mismo ser
honesto, cobrar el dinero justo, devolver lo que no es nuestro, no engañar en las
cuentas, que no serlo?

El mantener los valores que autentifican y dignifican al hombre, es una fuente de


satisfacción y plenitud que marca y deja huella allá por donde vamos, ganándonos
a su vez el respeto de todo aquel que se cruza en nuestro camino.

El egoísmo y la indiferencia ante las personas y las cosas que tenemos a nuestro
alrededor, puede que satisfaga puntualmente nuestras iras, rencores u odios ante
la sociedad, las injusticias o la podredumbre que se han cruzado en nuestro camino,
pero esa misma reacción desechando y renunciando a los valores fundamentales
del ser humano, rebotará en nosotros recibiendo eso mismo por lo que actuamos
con rebeldía.

Como dice en uno de los enlaces que adjunto, "los valores se convierten en guías
y pautas que marcan las directrices de una conducta coherente. Se convierten en
ideales, indicadores del camino a seguir. De este modo, nos permiten encontrar
sentido a lo que hacemos, tomar las decisiones pertinentes, responsabilizarnos de
nuestros actos y aceptar sus consecuencias. Nos permiten definir con claridad los
objetivos de la vida. Nos ayudan a aceptarnos tal y como somos y estimarnos. Nos
hacen comprender y estimar a los demás. Facilitan la relación madura y equilibrada
con el entorno, con las personas, acontecimientos y cosas, proporcionándonos un
poderoso sentimiento de armonía personal".
CARACTERÍSTICAS DE LOS VALORES
Una de las características de los valores es la
que se denomina polaridad, ello significa que
a cada valor corresponde un antivalor, a
aquello que posee un sentido valioso para la
existencia se opone el significado de lo que no
tiene sentido para la misma.

¿Qué hace que algo sea valioso? La


humanidad ha adoptado criterios a partir de
los cuales se establece la categoría o la
jerarquía de los valores.

Algunos de esos criterios son:

(a) Durabilidad: los valores se reflejan en el curso de la vida. Hay valores que son
más permanentes en el tiempo que otros. Por ejemplo, el valor del placer es más
fugaz que el de la verdad.

(b) Integralidad: cada valor es una abstracción íntegra en sí mismo, no es divisible.

(c) Flexibilidad: los valores cambian con las necesidades y experiencias de las
personas.

(d) Satisfacción: los valores generan satisfacción en las personas que los
practican.

(e) Polaridad: todo valor se presenta en sentido positivo y negativo; Todo valor
conlleva un contravalor.

(f) Jerarquía: Hay valores que son considerados superiores (dignidad, libertad) y
otros como inferiores (los relacionados con las necesidades básicas o vitales). Las
jerarquías de valores no son rígidas ni predeterminadas; se van construyendo
progresivamente a lo largo de la vida de cada persona.

(g) Trascendencia: Los valores trascienden el plano concreto; dan sentido y


significado a la vida humana y a la sociedad.

(h) Dinamismo: Los valores se transforman con las épocas.

(i) Aplicabilidad: Los valores se aplican en las diversas situaciones de la vida;


entrañan acciones prácticas que reflejan los principios valorativos de la persona.

(j) Complejidad: Los valores obedecen a causas diversas, requieren complicados


juicios y decisiones.
JERARQUÍA DE VALORES
Los valores pueden categorizarse obteniendo cierto
rango, ya que no todos poseen la misma
importancia. Por ello decimos que se jerarquizan los
valores, es decir, se sitúan en niveles superiores,
intermedios, inferiores o similares a otros. Dependen
de las decisiones que partan de un valor supremo,
del cual se desprenden otros para ordenarse en
forma concatenada.

La apropiación moral, los actos y la sociedad en que


se vive poseen normas de conducta; por ejemplo, el
niño, desde muy pequeño, aprende «qué debe hacer» y «qué es bueno» (para él y
para todos). Ese conjunto de normas es justamente, lo que se llama «moral». Se
puede, pues, llamar «moral» al código de normas acerca de lo que se considera
«bueno». Si el ser humano es un animal «político» (es decir, social),
necesariamente es también un animal «moral».

La moral es un conjunto de normas o reglas de acción y de valores, ya que las


normas señalan que algo se debe hacer porque se considera como «bueno».

Toda sociedad cuenta con un código de normas morales, normas sobre el deber y
lo bueno, es decir, con una moral. El modo como los miembros de la sociedad
acepta esas normas y las practican puede ser llamado moralidad. Puede darse el
caso de que, existiendo una «moral», exista también «inmoralidad».

La moral kantiana reposa sobre un postulado fundamental: «la libertad», que se


evidencia en el momento en que el sujeto moral es quien se da a sí mismo las
normas morales, es «autónomo» (Ley de sí mismo).

La ética formal kantiana se reduce a:

• Las normas morales han de poseer validez universal.

• Rechaza la ética del bien (éticas teológicas).

• Propone una ética deontológica y procedimental en la que se establece un único


criterio para reconocer las normas morales.

• Reposa sobre la autonomía de la voluntad racional que no se rige por el capricho,


sino que quiere lo que debe querer.

• Lo verdaderamente bueno, por encima de otra cosa es la «buena voluntad».


TIPOS
a. Valores Religiosos
Hemos visto que, en el tema de los valores, la religión juega un papel muy
importante, ya que de ella, muchos valores son conocidos y aprendidos. La religión
plantea la idea de los valores tanto para un objetivo que es Dios, más que nada, y
un fin subjetivo, la santidad. Pero para llegar a estos fines es necesario realizar
ciertas actividades que comprometan al sujeto a llevar una vida armoniosa, tanto
con su Creador como con sus demás seres del mundo actividades muy
imprescindibles que son el culto interno (personal) y el culto externo (comunitario)
y, por, sobre todo, la práctica de las virtudes sobrenaturales

En este caso la persona debe dejarse guiar por lo que dice la fe. Busca la realización
del hombre para que éste a su vez pueda llegar "ser santo", es decir, la
autorrealización personal de cada individuo religioso.

Los valores religiosos son todos aquellos valores como:

El amor

*La caridad

*La santidad

*El amor al prójimo

*La obediencia

*La misericordia

*El respeto a la religión.

b. Valores Morales
Además de los valores religiosos nos encontramos con estos tipos de valores (los
morales) cuya vital importancia radica en el hecho de que con finalidad objetiva
busca la bondad del hombre y también su felicidad. Para ello es se hace
imprescindible la incorporación de las virtudes humanas dentro del mundo de
actitudes que poseemos como seres humanos. La preponderancia de la práctica de
estos valores es que la libertad está dirigida por la razón y también busca, más que
nada la autorrealización de los hombres; busca hacer del ser humano un ser íntegro
y con pautas de conducta establecidas que regulan el comportamiento pero que no
tienen una obligación pero que requiere de una disposición ante ellos.

Los valores morales son todos aquellos como:


El Amor

El Agradecimiento
El Respeto

La Amistad

La Bondad

La Dignidad

La Generosidad

La Honestidad

La Humildad

La Justicia

La Laboriosidad

La Lealtad

La Libertad

La Paz

La Perseverancia

La Prudencia

La Responsabilidad

La Solidaridad

La Tolerancia

c. Valores Estéticos
Este tipo de valor cuenta con un objetivo
primordial que es la belleza. Con ellos busca
establecer una armonía perfecta en el universo
y para ellos propone la contemplación, la
creación y la interpretación de todo cuanto se
encuentre a su alrededor como actividad para
llegar a ella.

Utilizando el sentido común, distinguimos estos


grados de belleza y sus conceptos afines:
-Lo gracioso

-Lo grandioso

-Lo elegante

-Lo sublime

-Lo ridículo

-Lo trágico

d. Valores Intelectuales
La búsqueda constante de la verdad
forma parte del objetivo fundamental
de este tipo de valor; la sabiduría
como fin subjetivo, que hace a cada
persona, se consigue por medio de la
abstracción y construcción de los
conocimientos y la adquisición de
nuevas ideas teóricas que
fundamenten los previos
conocimientos. Para ello es necesario
la razón, pero no un tipo de
racionalidad cualquiera, sino aquel que ayude a la elevación de la intelectualidad
del hombre.

Así encontramos una serie de tipos de valores que, de una u otra manera, nos
facilitan la actividad cotidiana en lo que respecta al bienestar personal y social de
cada uno. Entre los ya citados podemos destacar además los valores afectivos que
busca más que nada el amor, el placer, el afecto; los valores sociales que son
estereotipos que la sociedad planta como modelo de vida basado en el poder, en la
fama y en el prestigio y que busca más que nada la interacción de los seres
humanos dentro de un contexto social; los valores físicos, que ante cualquier otra lo
que busca es el bienestar físico o corporal de las personas por medio de la salud y
la higiene; por último podríamos hablar de los valores económicos, que más que
nada lo que busca es el bienestar, la riqueza a través de las cosa que tienen un
valor convencional por medio de negocios y la correcta administración de los bienes.

Entre los valores intelectuales están:

Curiosidad
Interés por el conocimiento
Comprensión
Cultura
Criticidad
Inteligencia
NORMAS, VALORES Y CONCIENCIA
Actos, actitudes y carácter representan el
aspecto personal de la estructura moral. Las
normas y los valores son, en principio, supra-
personales; parecen tener carácter «objetivo», y
se «interiorizan» por medio de la conciencia.

Acerca de las normas morales (la «moral» como


código), son necesarias, no solo para la
sociedad, sino también para el individuo,
especialmente en sus primeros años de vida, de
lo contrario puede producirse la anomia que
provoca desconcierto en él y dificulta su integración social. Los valores morales, por
ejemplo: la justicia, la veracidad y el altruismo, trascienden las normas. Es decir,
nunca una norma puede agotar el contenido de un valor, es que los valores son
ideales que conllevan una exigencia de realización. Representan el deber ser, no el
ser o el hecho. Los valores, al ser exigencias, se convierten en llamadas hacia lo
mejor, el deber ser.

Los valores legitiman las normas, pero la aplicación de éstas puede hacerse de dos
maneras: rígida y flexiblemente. La conciencia moral representa la personalidad de
las normas y los valores, y la posibilidad de la autonomía moral. Sin embargo, se
trata de un concepto que se usa frecuentemente con enorme ambigüedad y que
necesita ser aclarado. La conciencia moral no es una «cosa» o una «entidad»
misteriosa que habita dentro de nosotros, como parecen sugerir expresiones como
«el gusano de la conciencia» o «la voz de la conciencia».

Pero no existen tales afirmaciones. La conciencia es, simplemente, la capacidad de


juzgar acerca del valor moral de los propios actos. Cuando las normativas se
cumplen surge la moralidad. Es la puesta en práctica de lo propuesto por una
sociedad. Desacatar las normas de la ley es estar sujeto a alguna pena o castigo,
posee una fuerza que se impone en forma obligatoria, por ejemplo, la ley dice que
la persona que cometa violación o crimen alguno será condenado a tantos años de
prisión.

MORAL Y ÉTICA: VALORES ABSOLUTOS Y RELATIVOS


La moral es un conjunto de normas y
modelos de vida, establecido dentro de un
sistema que regla la conducta del varón y la
mujer. Esa serie de normas tiene como
objetivo dirigir el sentimiento, el
pensamiento y las acciones de las
personas, brindando modelos de los
comportamientos ideales.

Las acciones acometidas deben implicar la asunción libre y responsable de ciertos


valores en pos de hacer el bien. El varón y la mujer son completamente libres para
decidir, es decir, existe una autonomía moral sujeta a lo que él o ella decide hacer
o no hacer. Cada varón y mujer, de acuerdo con ciertas situaciones, decidirán qué
hacer. La teoría opuesta a ésta es la heteronomía moral; la misma considera
verdadera la existencia de un orden moral objetivo. A modo de conclusión, es
fundamental decir que los seres humanos creen tener conciencia, sin dejar de
aceptar que tienen también una parte que no es consciente, fuerzas que inciden
sobre su conciencia. La conducta moral del ser humano moderno está influenciada
por la secularización y el secularismo, busca justificarse ante sí mismo, no precisa
hacerlo ante nadie, especialmente ante la religión.

LA ÉTICA DE LOS VALORES


Apareció en Alemania con la obra de Max Scheler El Formalismo en la Ética y la
Ética material de los valores (1916). El título da a entender que Scheler va a
presentar, frente a la ética formal de Kant, una ética material o de contenidos, esos
contenidos son los valores.

a. La ética de Scheler
• Niega que el «valor» sea una cualidad «natural».

• Afirma que es el «valor» una cualidad sui géneris


que solo puede ser captada por un tipo especial
de intuición. Las filosofías del valor, que surgieron
a finales del siglo XIX, pueden dividirse según el
modo como responden a esta pregunta: ¿Tienen
las cosas valor porque las deseamos
(subjetivismo), o las deseamos porque tienen
valor (objetivismo)?

b. Teorías subjetivistas
Los valores carecen de realidad objetiva. Es el
ser humano quien da valor a las cosas, éstas
valen solo en la medida en que son apreciadas,
deseadas, etc. Estas teorías son, en general,
psicologistas, irracionalistas y relativistas:
explican la creación de los valores por procesos
psicológicos (individuales o colectivos) de tipo
sentimental (irracional); ello hace que las cosas
«valgan» para aquellos que les conceden valor y
en la medida en que se lo conceden.

Posiblemente, la obra sistemática más importante es la Teoría general del valor de


R.B. Perry, para quien nada posee valor hasta que no se presta interés. Y ya que
cualquier tipo de interés puede dirigirse hacia cualquier objeto y convertirlo por ello
mismo en valioso, no tiene sentido investigar qué cualidades ha de tener un objeto
para que pueda llegar a ser valioso.
En Francia, E. Durkhein desarrolla una explicación sociológica del origen de los
valores. Sartre, en cambio, defiende una concepción muy individualista que parte
de un ateísmo consecuente. «Es muy incómodo que Dios no exista, porque con él
desaparece toda posibilidad de encontrar valores en un cielo inteligible, por lo que
cada ser humano se encuentra solo con su libertad y con la obligación de crear sus
propios valores. Ahora bien, decir que nosotros creamos los valores no significa
nada más que esto: la vida a priori no tiene sentido: le corresponde a cada uno darle
sentido, y el valor no es sino ese sentido que se elige».

Pero Sartre corrige este exagerado individualismo al afirmar con Kant que el
individuo debe hacerse responsable de su elección, como si eligiera para toda la
humanidad.

c. Teorías objetivistas
Los valores son independientes del ser
humano, que no los crea, sino únicamente los
descubre. También son independientes
respecto a las cosas mismas, con lo cual se
afirma la existencia de un ámbito de la
realidad distinta de la naturaleza. Scheler es
el que mayor repercusión tuvo en este
ámbito.

d. La teoría de los valores de Scheler


Para Scheler, el ser humano se encuentra rodeado
de un «mundo de valores». Los valores son
totalmente objetivos: la persona no los inventa, no
los crea, porque son independientes de ellos. Las
cosas son únicamente «portadores» de valores, y
éstos están en las cosas, pero no son producidos por
las cosas. Scheler proclama la plena autonomía de
los valores.

LA PRÁCTICA DE LOS VALORES


La educación en valores debe concretarse en la
cotidianeidad. Con referencia al compromiso, ésta
hace que una actitud de carácter general (valor) se
aplique a una realidad particular o concreta, así por
ejemplo, si se mantiene una actitud de justicia
(valor), las personas se comprometen con la
solución de los problemas de injusticia, por lo menos
hasta su alcance. La vida es un permanente campo
de lucha en el que a las mejores aspiraciones se les
oponen grandes y pequeños obstáculos que no
dejan prosperar, y frente a ellos es necesario forjarse una voluntad fuerte para lograr
los objetivos propuestos (valores).
Se llega así, a la definición de virtud como la apropiación y realización de un valor,
de tal modo que una persona virtuosa es aquella que se esfuerza en su vida diaria
por realizar el bien, la verdad, el amor, la ayuda mutua, entre otros.

La virtud es una fuerza que motiva a realizar permanentemente solo lo que es


debido. Recuerda que los valores o virtudes engendran deberes, y que la práctica
de éstos se constituye en llevar una vida virtuosa.

La solidaridad es un elemento esencial de toda relación humana; ya que ella es la


que da sentido a la dimensión del ser humano como ser en relación con los otros.
El ser humano existe en el mundo acompañado de otros, semejantes a él.

Se deduce, por tanto, que en orden a la apropiación de los valores tanto para el
grupo como para el individuo, es necesario concretar las actitudes en compromisos,
así por ejemplo, el respeto a las personas implica aceptar sus forma de ser, sus
puntos de vista, sus quejas, sus derechos, etc.

El proceso de valoración del ser humano incluye una compleja serie de condiciones
intelectuales y afectivas que suponen: la toma de decisiones, la estimación y la
actuación. Las personas valoran al preferir, al estimar, al elegir unas cosas en lugar
de otras, al formular metas y propósitos personales. Las valoraciones se expresan
mediante creencias, intereses, sentimientos, convicciones, actitudes, juicios de
valor y acciones. Desde el punto de vista ético, la importancia del proceso de
valoración deriva de su fuerza orientadora en aras de una moral autónoma del ser
humano.

Es importancia destacar en este aspecto, que las prácticas de valores producen en


el hombre un equilibrio tanto personal como social. Ante esto, podemos decir que
los contravalores o Antivalores son el retroceso hacia una sociedad primitiva en
donde solo reinaba la desigualdad entre otras muchas características que podemos
mencionar ante esto. Es decir, la práctica de valores nos ayuda a construir, en
cambio los contravalores destruyen y producen una sensación de insatisfacción en
el hombre.
CONCLUSIÓN

Por los cambios tan acelerados que se han experimentado en las últimas décadas,
como consecuencia de los avances tecnológicos y la promoción del libre mercado,
todo evaluado bajo la perspectiva de competitividad, eficiencia, eficacia, rentabilidad
y economicidad, se han deteriorado las relaciones humanas, debido a la nueva
jerarquía de valores que se basan más en un bienestar material individual y se
descuida la dignidad de la persona. Comprendimos que los valores son un conjunto
de creencias que nos dictan la forma de conducta más aceptada socialmente.

Los valores determinan las normas morales, es decir que los valores establecen un
modelo de conducta aceptable en una sociedad y para garantizar que este modelo
sea observado por los miembros de esa sociedad se emiten las normas que regulan
la actuación del individuo dentro de la sociedad. La relación entre ética y los valores
es que la primera es el estudio de los actos humanos o costumbres y los valores
son en sí esos actos o costumbres preferidos o aceptados por una sociedad.

Solo el ser humano tiene conciencia moral porque solo él tiene capacidad o
conciencia de sí mismo, de valorizarse y poder juzgar su conducta. Es importante
utilizar la brújula de la "conciencia emocional", para evaluar si la actividad que
vamos a emprender vale la pena. Como conciencia emocional se entiende como la
capacidad de reconocer el modo en que nuestras emociones afectan a nuestras
acciones y la capacidad de utilizar nuestros valores como guía en el proceso de
toma de decisiones.

El éxito de las personas en cualquier actividad depende más de las competencias


emocionales que de las capacidades cognitivas. En un mundo tan cambiante
encontramos que la flexibilidad, la posibilidad de adaptarse al cambio es más
importante que la experiencia. Entendemos que el ser humano no solamente actúa
por razonamiento, también influyen las emociones y los sentimientos.
E-GRAFÍA / BIBLIOGRAFÍA

https://www.importancia.org/valores.php

https://elvalordelosvalores.com/la-importancia-de-los-valores/

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