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Mª Teresa Ortega Monasterio


José Manuel Sánchez Caro
Guadalupe Seijas de los Ríos-Zarzosa

MOCIACIÓN BÍBLICA E~Pi\ÑOLA

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editorial verbo divino
EXPOSICIÓN

A TRAVÉS DE LOS SIGLOS:


HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO
Patrocina ,
Instituto de Lenguas y Culturas del Mediterráneo y de Oriente Próximo
Centro de Ciencias Humanas y Sociales
Consejo Superior de Investigaciones Científicas
Fundación Abadía de Montserrat 2025
Biblioteca de la Universidad de Salamanca
Asociación Española de Estudios Hebreos y Judíos
Moleiro Editor
Organiza
Asociación Bíblica Española
Comisarias
Mª Teresa Ortega Monasterio
Guadalupe Seijas de los Ríos-Zarzosa
Textos
Mª Teresa Ortega Monasterio
José Manuel Sánchez Caro
Guadalupe Seijas de los Ríos-Zarzosa
Fotografías
© Abadía de Montserrat
© Biblioteca General Histórica, Universidad de Salamanca
© Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid
© Biblioteca Pública del Estado, Burgos
© Biblioteca Tomás Navarro Tomás, CSIC
© Biblioteca Vaticana
© Bodleian Library, University of Oxford
© Patrimonio Nacional

© Editorial Verbo Divino, 2012


© Asociación Bíblica Española
© Ma Teresa Ortega Monasterio, José Manuel Sánchez Caro y Guadalupe Seijas de los Ríos-Zarzosa

Diseño de cubierta: Francesc Sala


Maquetación y diseño de interior: NovaText. Mutilva (Navarra)
Impresión: Gráficas Lizarra. Villatuerta (Navarra)
ISBN: 978-84-9945-308-8
Depósito legal: NA 1.329-2012

Actividad subvencionada con el proyecto de investigación del Ministerio de Economía y Competiti-


vidad (FFI201 l-15696-E).
,;

Indice

PRESENTACIÓN 7

l. Los PRIMEROS TESTIMONIOS, por Guadalupe Seijas de los Ríos-Zarzosa 13


El texto del Antiguo Testamento . . . .. . .. .. .. . . . . .. . .. .. . . . . .. . .. .. .. . . .. . . . . . .. . .. .. .. . . . . .. . . . . . . . . . 14
El texto del Nuevo Testamento 16
Papiros y códices . . . . . . . .. . . . . . . . .. .. . . .. .. . . .. . .. .. . . . . .. . . . .. . . . . . . .. . .. . . . . . . .. . . . . . . . . . . .. .. . . .. . . .. . . .. . . 22

2. EL TEXTO HEBREO 25
El texto hebreo en la Edad Media, por Guadalupe Seijas de los Ríos-Zarzosa . .. . 25
El texto como artificio, por Mª Teresa Ortega Monasterio 29
Manuscritos hebreos sefardíes, por Mª Teresa Ortega Monasterio 34

3. LA BIBLIA EN LATÍN, por José Manuel Sánchez Caro 43

4. BIBLIAS RABÍNICAS Y BIBLIAS POLÍGLOTAS, por Mª Teresa Ortega Monasterio 51

5. TRADUCCIONES ROMANCEADAS, por José Manuel Sánchez Caro 59

6. LA ILUMINACIÓN DE LOS MANUSCRITOS, por Mª Teresa Ortega Monasterio 67

7. EDICIONES MODERNAS DE LOS TEXTOS, por Guadalupe Seijas de los Ríos-Zarzosa 73

8. TRADUCCIONES MODERNAS DE LA BIBLIA, por José Manuel Sánchez Caro 77

BIBLIOGRAFÍA ······································································································· 85

RECURSOS EN INTERNET . . .. . . . . . . .. ... . .. .. . . . .. . . .. . . .. .. . .. . . .. .. .. . .. . . . . .. . . . .. .. . . . . . . .. . . . . . . . . .. . . . . .. . 89

ÍNDICE DE IMÁGENES . . . .. . .. .. .. . . .. .. . . . . .. . . ... .. . . .. . . .. . .. . . . . .. .. . .. . . . . . . .. . .. .. . . . . .. .. .. .. . . . . .. .. . ... .. 91

ÍNDICE DE BIBLIAS CITADAS . . .. . . .. . .. . . . .. .. . .. . . . . .. .. . . . . . . . .. .. .. . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . .. .. .. . . . . . . .. . . .. . . . 93


Presentación

,.

Las ediciones de la Biblia se han multiplicado en los últimos años y


han hecho fácilmente accesible al gran público unos textos que en otro
tiempo estuvieron reservados a unos pocos. Ahora bien, detrás de estas
ediciones que a nosotros nos llegan generalmente en forma de traducción,
se encuentran los textos originales: antiguos libros escritos en lenguas
semíticas, el hebreo y el arameo; y otros más recientes, escritos en griego.
Estos textos, que fueron conservados y transmitidos a lo largo de los siglos
en diversos formatos y soportes, han ido dejando vestigios que podemos
rastrear para reconstruir la historia de su transmisión.
Este es el objetivo de la exposición organizada por la Asociación Bí-
blica Española (ABE) con motivo del III Congreso Bíblico Internacional,
que bajo el título «Los rostros de Dios en la Biblia» se ha celebrado en Se-
villa a comienzos del mes de septiembre. Junto a los debates y discusiones
de los expertos, hemos querido ofrecer a sus ciudadanos y visitantes una
exposición de carácter divulgativo centrada en el texto bíblico y en la his-
toria de su difusión.
De manera didáctica y amena la muestra se detiene en los soportes em-
pleados a lo largo del tiempo (papiros, manuscritos, códices, biblias impre-
sas, ediciones informáticas), el modo de escribir los rollos o los scríptoria to-
ledanos cuyos manuscritos gozaron de gran fama por su belleza y calidad.
Presenta también diversos tipos de biblias: las Biblias iluminadas, las Polí-
glotas, las Rabínicas que surgen en el Renacimiento -auténticos compendios
del texto bíblico en distintas lenguas- y las Biblias romanceadas como la Bi-
blia de Alba o la Biblia del Oso. También habrá un espacio para las edicio-
nes impresas de los siglos XIX y XX, así como para los proyectos de edición
actuales y los avances informáticos aplicados a la edición del texto bíblico.
8 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

Es una exposición sobre el texto de la Biblia y su evolución en la his-


toria, sus manuscritos y sus ediciones, en la que se muestran algunas pie-
zas representativas, generalmente facsímiles de muy buena calidad, proce-
dentes de diversas bibliotecas y fondos bibliográficqs antiguos.

La exposición ha sido ideada y organizada por dos expertas conoce-


doras del texto bíblico: María Teresa Ortega Monasterio y Guadalupe Sei-
jas de los Ríos-Zarzosa. María Teresa Ortega, profesora de investigación
del CCHS-CSIC, es especialista en manuscritos bíblicos hebreos y ha par-
ticipado en la elaboración del catálogo de los manuscritos hebreos de la co-
munidad de Madrid y en la organización de la exposición Las Biblias de
Sefarad: las vidas cruzadas del texto y sus lectores, de la Biblioteca Nacional
de Madrid (febrero-mayo de 2012). Por su parte, Guadalupe Seijas, pro-
fesora titular de Departamento de Estudios Hebreos y Arameos de la Uni-
versidad Complutense de Madrid, ha centrado su actividad investigadora
en la sintaxis del texto hebreo de la Biblia y en el estudio de las masoras
(anotaciones marginales) de los manuscritos bíblicos.

Para escribir el presente catálogo se ha unido a ellas José Manuel Sán-


chez Caro, profesor emérito de la Universidad Pontificia de Salamanca,
conocido por sus escritos sobre la hermenéutica y el canon bíblico, y por
sus trabajos sobre la historia de la Biblia en España. Juntos han preparado
un texto de amena lectura, que introduce al lector o lectora interesados en
el fascinante mundo de los manuscritos bíblicos y su transmisión hasta lle-
gar a las traducciones actuales de la Biblia. Es más una introducción que
un catálogo, aunque también puede considerarse como tal, pues no solo
sigue el itinerario de la exposición, sino que se va deteniendo a explicar al-
gunos de los textos mostrados en ella.
No es fácil organizar un evento cultural como este en nuestros tiempos;
quizás por ello sea más necesario expresar nuestra gratitud a las institucio-
nes que lo han hecho posible con su colaboración y apoyo. A la Biblioteca
Tomás Navarro Tomás del CCHS-CSIC (Madrid), a la Abadía de Montse-
rrat, a la biblioteca de la Universidad de Deusto, al Centro de Estudios Teo-
lógicos de Sevilla y a Moleiro Editor, que prestaron los fondos exhibidos. A
la Delegación del CSIC en Sevilla, que proporcionó el espacio físico para la
PRESENTACIÓN 9

exposición y su apoyo para la organización de las actividades. Al Museo


Oriental del Real Colegio PP. Agustinos de Valladolid, que cedió las vitri-
nas. A las bibliotecas que han cedido gratuitamente los derechos de repro-
ducción de las imágenes de sus manuscritos: Biblioteca de la Universidad de

Salamanca, Abadía de Montserrat, Biblioteca Histórica de la Universidad
Complutense de Madrid, Biblioteca Bodleiana de la Universidad de Oxford
y Biblioteca de la Universidad de Cambridge. Al Instituto de Lenguas y
Culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo del CCHS del CSIC, al
Departamento de Estudios Hebreos y Arameos de la UCM, a la Asociación
Española de Estudios Hebreos y Judíos y al Ministerio de Economía y
Competitividad, que han patrocinado o apoyado económicamente este
evento.
Todos los que de una forma u otra hemos participado en la organiza-
ción de este evento cultural albergamos el deseo de que la visita a la expo-
sición y la lectura de este libro cumplan la misión de introducir a quien
esté interesado en esta fascinante historia, gracias a la cual el texto de la Bi-
blia es hoy fácilmente accesible para todos.

Santiago Guijarro Oporto,


Presidente de la ABE
,.

a Biblia es una de las obras que

L más han influido en la cultura


europea, pero cuando el lector
abre este libro no se pregunta por el tex-
to original ni por su proceso de trans-
misión. El propósito de esta exposición
es, precisamente, guiar al visitante en
un periplo de siglos que comprende
desde los primeros testimonios del tex-
to, pasando por el Medievo y el Renaci-
miento, hasta nuestros días.
D Los primeros testimonios

La Biblia nace como un conjunto de libros escritos en hebreo en el


seno del judaísmo; es lo que se conoce como Biblia hebrea. En la ciudad
de Alejandría se llevó a cabo la traducción del texto hebreo de la Biblia al
griego helenístico, la Septuaginta. Primero se tradujo el Pentateuco (siglo
III a.C.), más tarde los profetas (siglo II a.C.) y, por último, los demás li-
bros de la Biblia (siglo I a.C.). Por aquel entonces aún no se había deter-
minado qué libros de la última sección (Ketubim en las biblias hebreas;
Hagiógrafos en las biblias cristianas) formaban parte del canon bíblico; por
ello la Septuaginta -también denominada LXX- incluyó el texto griego de
algunos libros que, finalmente, quedaron excluidos del canon de la Biblia
hebrea como Tobías, Judit, Susana, Bel y el Dragón, Macabeos, Sabiduría
de Salomón, Eclesiástico, Baruc, carta de Jeremías y las adiciones griegas
al libro de Ester, pero que sí fueron admitidos más tarde en el canon cris-
tiano. Estos libros reciben el nombre de deuterocanónicos.
Los seguidores de Jesús de Nazaret utilizaron la versión griega de las
Escrituras, que era la utilizada en el judaísmo de la Diáspora, a la que in-
corporaron textos propios: hechos y dichos de Jesús (Evangelios), las car-
tas y el Apocalipsis. Surge así la Biblia cristiana como la unión de las Es-
crituras sagradas de Israel (Antiguo Testamento) y los escritos propios
(Nuevo Testamento). En tanto que este grupo se fue distanciando del ju-
daísmo hasta su separación definitiva, los judíos dejaron de considerar la
Septuaginta un texto propio y abandonaron su uso.
En el siglo III d.C., Orígenes constató el estado de corrupción en el
que se encontraba el texto griego de la Biblia debido al descuido y la desi-
dia de los escribas que lo copiaban, que modificaban el texto con añadidos
y omisiones. Consciente de esta situación, se propuso restaurar el texto
14 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

griego y para ello emprendió una obra sin precedentes: la Hexapla. En ella,
Orígenes compara el texto de la Septuaginta con otras versiones para de-
tectar las coincidencias y variantes e indicó mediante signos las omisiones
y añadidos encontrados. La obra consta de 6 columnas , dispuestas en para-
lelo para facilitar el análisis comparativo: texto hebreo (1 ª col.), transcrip-
ción griega (2ª col.), las revisiones del texto de la Septuaginta llevadas a
cabo por judíos: Aquila (3ª col.), Simmaco (4ª col.) y Teodoción (6ª col.)
y el texto de la Septuaginta (5ª col.). La obra nació con una finalidad apo-
logética. Orígenes quería disponer de un texto bíblico que no fuera recha-
zado por los judíos al aducir los cristianos pasajes que no estaban incluidos
en sus Escrituras. La primera copia de la Hexapla fue encontrada en 1896,
fecha en que el cardenal Mercati descubrió restos de un ejemplar en un pa-
limpsesto de la Biblioteca Ambrosiana de Milán que contenía fragmentos
del libro de los Salmos.

El texto del Antiguo Testamento

Hasta el descubrimiento de los manuscritos del mar Muerto, el texto


hebreo bíblico más antiguo era el Papiro Nash del siglo II a.C., que conte-
nía una combinación de los preceptos de Ex 20 y Dt 5, y la Shemd (Dt
6,4-5), la principal confesión de la fe en Yahvé en el judaísmo. Se conser-
vaban, además, algunos fragmentos datados entre los siglos VI-VIII d.C.,
encontrados en la guenizá de El Cairo, una especie de trastero en la sina-
goga Ben Ezra de dicha ciudad, y algunos códices bíblicos incompletos
procedentes de Egipto y Palestina (datados entre los años 900 y 1100) de
la colección Firkovich, perteneciente a la Biblioteca Nacional de Rusia en
San Petersburgo. Habrá que esperar a principios del siglo XI para disponer
de las primeras biblias hebreas completas como los códices de Alepo o
Leningrado.
El descubrimiento accidental en 1947 de los manuscritos bíblicos del
mar Muerto (Qumrán y otras cuevas próximas) dio un vuelco a la inves-
tigación. Las excepcionales condiciones climatológicas de la zona y el he-
cho de que se depositaran protegidos para ser recuperados más tarde, per-
LOS PRIMEROS TESTIMONIOS 15

mitieron que los manuscritos se conservaran en muy buenas condiciones.


Se hallaron copias de todos los libros -con la excepción de Ester y Nehe-
mías- datados entre los siglos III a.C. y I d.C.
Estos rollos permitieron demostrar la existencia.de un cierto pluralismo
textual en toda Palestina, ya que muchas de las copias encontradas procedían
de fuera de la comunidad. La diversidad textual atestiguada en Qumrán ( el
Pentateuco Samaritano, el texto hebreo que subyace a la traducción de la
Septuaginta, el texto protomasorético y textos propios de Qumrán) es un fiel

l. 11Q5, Sal 121,1-123,2


16 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

reflejo del judaísmo de aquella época, cuyos rasgos distintivos eran el dina-
mismo y la pluralidad (fariseos, celotas, saduceos, esenios, etc.). Los aconte-
cimientos políticos, sociales y religiosos del cambio de era contribuyeron a
que el texto protomasorético fuera la única tradición textual que pervivió y,
~
por consiguiente, se puede sostener que entre los años 70 y 150 d.C. (épo-
ca romana) se impuso un determinado tipo textual. Aunque la importancia
de Qumrán para establecer la historia del texto se circunscribe a los textos
bíblicos allí encontrados, estas cuevas aportaron testimonios fundamentales
para conocer el proceso de formación del canon bíblico (literatura apócrifa)
y cómo era la comunidad que se estableció allí (textos propios).

El texto del Nuevo Testamento

El Nuevo Testamento fue escrito en griego y se han conservado nu-


merosas copias, cantidad que supera los 5.800 ejemplares, muchos de los
cuales están incompletos. El texto se ha transmitido en dos formatos dis-
tintos, rollos y códices de papiro o pergamino.

El número de papiros asciende a más de un centenar, la mayoría de


ellos muy fragmentarios, que proceden principalmente de Egipto. Se sue-
len identificar por un número precedido de una P, a medida que se van pu-
blicando. Su antigüedad los hace muy valiosos al estar muy próximos a los
originales. Es el caso, por ejemplo del papiro P52, un fragmento muy pe-
queño que contiene tres versículos del cap. 18 de Juan, datado hacia la mi-
tad del siglo II d.C. Dos son las colecciones más importantes de papiros,
conocidas por los nombres de los mecenas que las adquirieron: Chester
Beatty y Martín Bodmer. En la primera (Chester Beatty) destacan tres ma-
nuscritos del Nuevo Testamento que se remontan al sigló III o a finales del
siglo II y a comienzos del siglo III. El P45 era un códice que contenía los
cuatro evangelios y los Hechos; del que solo se nos quedan unas 30 pági-
nas; el P46 conserva 86 hojas originales con las Epístolas paulinas; y el P47
está formado por 1 O hojas que contienen los capítulos 9-17 del Apocalip-
sis. En la segunda colección (Martín Bodmer) sobresalen el P66 (ca. 200),
que conserva 75 hojas con el evangelio de Juan casi completo; el P75 (175-
o LOS PRIMEROS TESTIMONIOS 17

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2. Ms. P46 fol. 73r, 2 Cor 11,33-12,9


le
;-
225) con restos de 72 hojas que testimonian parte de los evangelios de Lu-
1-
cas -la copia más antigua- y de Juan, y el P72 (siglos III-IV), que contiene,
)S
en un códice de alrededor de 190 páginas, las dos cartas de Pedro, así co-
mo la carta de Judas, además de otras obras cristianas.
1-

s, Sin embargo, el descubrimiento de los papiros de Oxirrinco (Egipto)


:r en 1895-1896 enriqueció de forma notable el conocimiento del texto del
a- Nuevo Testamento. Se trata del corpus de papiros más numeroso y más
el antiguo del Nuevo Testamento y comprende testimonios de 18 libros del
)S total de 27 que lo componen, si bien se encuentran en un estado bastan-
;1- te fragmentario. Junto a estos también se descubrieron gran cantidad de
147 papiros bíblicos y miles de fragmentos de papiros literarios y documenta-
)- les de época grecorromana. Además de varias copias de la Septuaginta,
1) , aparecieron apócrifos y otros textos como himnos, sermones y oraciones
)- en número significativo que han sido determinantes a la hora de esclare-
18 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

cer el contexto sociocultural e intelectual de la comunidad cristiana don-


de se copiaban los textos.
En el mundo cristiano pronto se impuso el códice sobre el rollo. Paula-
tinamente, el papiro con el que al principio se confeccionaban los códices
fue sustituido por el pergamino, elaborado a partir de la piel de animales
como el ternero o el cabrito. Era un material caro, por lo que con frecuen-
cia se borraban y reutilizaban. Es el caso de algunos códices que se llaman
palimpsestos por conservar las huellas de un escrito borrado con anterioridad.
Los manuscritos unciales o mayúsculos están escritos solo con letras mayús-
culas. Se trata de un texto seguido, sin separación de palabras y con escasos
signos de puntuación. Se conservan más de 300. Los cuatro más importan-
tes son el Sinaítico, el Vaticano, el Alejandrino y el Efrén rescripto. En todos
ellos el texto del Antiguo Testamento corresponde a la LXX.

El Códice Sinaítico (01 = ~) recibe su nombre del lugar donde perma-


neció hasta el siglo XIX, el monasterio de Santa Catalina en el monte Sinaí.
Posteriormente el códice se dividió y sus páginas se repartieron entre la bi-
blioteca de la Universidad de Leipzig, la Biblioteca Nacional de Rusia en
San Petersburgo y la Biblioteca Británica. Un proyecto reciente ha unifi-
cado las páginas del códice que ahora puede ser consultado completo. Da-
tado en la primera mitad del siglo IV y escrito en Egipto o Cesarea, es el
único que contiene la Biblia en su totalidad excepto 2 Macabeos, además
de 4 Macabeos, la Carta de Bernabé y el Pastor de Hermas. El texto del
Nuevo Testamento es la copia más antigua que se conserva. El códice in-
cluye numerosas correcciones y anotaciones que son de gran utilidad para
averiguar la historia de la fijación del texto.

También de la primera mitad del siglo IV, es el Códice Vaticano (03 =


B), que se encuentra en la biblioteca de la que toma su nombre. Su origen
es incierto, aunque la mayoría de los investigadores se inclinan por situar-
lo en Egipto, o quizá en Alejandría. Contiene el texto íntegro de la Biblia
griega excepto la Oración de Manasés y los libros de los Macabeos, aunque,
en la actualidad, faltan pasajes de Génesis, Salmos, una parte de las Epís-
tolas paulinas y el Apocalipsis. Es el de mejor calidad tanto por su manu-
factura como por la calidad del texto que trasmite.
:o LOS PRIMEROS TESTIMONIOS 19

1-

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:n 3. Códice Vaticano B fol. 594v 595r, 2 Esdras 1


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1-

a- El Códice Alejandrino (02 = A) es del siglo V d.C. Copiado en Egipto,


el fue trasladado Londres en 1628 y actualmente se encuentra en el Museo Bri-
ás tánico. El Antiguo Testamento contiene los libros deuterocanónicos, inclu-
el yendo 3-4 Macabeos y Salmos de Salomón, así como La Epístola a Marceli-
1- no y el sumario de los Salmos de Eusebio de Cesarea. El Nuevo Testamento
ra añade 1 y 2 Clemente, si bien en este códice faltan folios en varios libros.
También del siglo V es el Códice Efrén Rescripto (04 = C). Se trata de
un palimpsesto que se conserva en la Biblioteca Nacional de París. La Bi-
blia que se había copiado inicialmente en el códice se borró para escribir
:n
sobre él los tratados de san Efrén Sirio. Solo han sobrevivido partes de al-
.r -
gunos libros del Antiguo Testamento y de todos los del Nuevo, menos de
ia
2 Tesalonicenses y 2 Juan.
e,
s- Además de los cuatro grandes códices unciales, se puede destacar tam-
u- bién por su antigüedad el Códice Beza (05 = D). Lleva por nombre el ape-
llido de su descubridor, el humanista francés Teodoro de Beza, quien en
20 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

1581 lo donó a la Universidad de Cambridge, donde se ha conservado has-


ta nuestros días. Se trata de un texto bilingüe griego y latino fechado en el
siglo V, que contiene los Evangelios y Hechos de los Apóstoles, parte de las
cartas de Juan (aunque no completos) y una parte , de 3 Juan. Algunos espe-
cialistas creen que se trata de la copia de un documento mucho más anti-
guo; lo que -de ser cierto-, ofrecería una versión anterior de los Evangelios.
El pergamino P. Monts. Roca 11-17 es la pieza más destacada de la ex-
posición. Se data entre los siglos VIII y IX. Se trata de un fragmento que
contiene el texto de Le 9,29-50 en lengua copta y escritura uncial, Las di-
mensiones del pergamino son de 19,2 x 18,1 cm y corresponde a la parte

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re.
el.Ni<
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4. Ms. P. Monts. Roca tt.i». Le 9,29-50


o LOS PRIMEROS TESTIMONIOS 21

;- superior externa de un códice escrito a dos columnas, de las que se con-


~1 servan una y parte de la segunda, y que pudo haber sido un tetraevange-
lS lio. El margen inferior se ha perdido por completo. El número de caracte-
res por línea oscila entre 9 y 18 y se calcula que~ cada columna tendría
l- aproximadamente unas 33 líneas. Pertenece a la colección Roca-Puig de la
s. Abadía de Montserrat. Esta colección forma parte, junto con otras co-
lecciones orientales, de la Abadía de Montserrat desde el fallecimiento de
.e
Ramón Roca-Puig en 2001, quien la legó a dicha Abadía. Cuenta con
l-
aproximadamente 1.500 fragmentos de papiro, pergamino y papel, lama-
e
yoría en lengua griega y copta, aunque también hay algunos en latín, ára-
be y demótico. Esta colección, de extraordinario valor, conserva algunas
piezas excepcionales, como son una página de códice en papiro con unos
80 versos de la Ilíada de Homero, un códice del siglo IV misceláneo en pa-
piro y otro códice del siglo VII que contiene el comentario a Génesis y a
Zacarías de Dídimo el Ciego. La colección está siendo restaurada y estu-
diada desde 2004 por un grupo de investigadores del CSIC, la Universi-
dad Pompeu Fabra y la Universidad de Leiden.
Junto a estos testimonios hay que mencionar también los códices mi-
núsculos (desde el siglo IX) escritos con caracteres cursivos o minúsculos,
de los que nos han llegado casi 3.000, los leccionarios (selección de pasa-
jes del Nuevo Testamento, con excepción del Apocalipsis, que eran leídos
en las celebraciones litúrgicas) de los que se conservan más de 2.400, y las
citas del Nuevo Testamento que aparecen en los sermones y comentarios
de los Padres de la Iglesia.
De la misma forma que el texto hebreo del Antiguo Testamento ex-
perimentó una evolución desde una etapa de pluralidad textual a otra en
la que se estabilizó el texto y triunfó una tradición sobre las demás, tam-
bién el texto griego del Nuevo Testamento experimentó un proceso simi-
lar, aunque no hay acuerdo sobre cómo evolucionó dada la gran cantidad
de testigos. Relacionando unos manuscritos con otros tradicionalmente se
habla de que ya en una primera fase (desde el siglo II al siglo IV) coexistían
cuatro tipos textuales: alejandrino, occidental, bizantino y cesariense. Sin
embargo, en la actualidad hay una tendencia a evitar esta clasificación por
considerarla artificial y no ser adecuada para todos los libros del Nuevo
22 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

Testamento. De todas formas, está bastante extendida la opinión de que el


texto representado por el tipo alejandrino (P66, P75, Sinaítico y Vaticano) es
generalmente el más antiguo y el de mejor calidad, aunque no faltan quie-
nes piensan que el occidental, o incluso el bizantino, son mejores.

Papiros y códices

Como ya se ha mencionado, en la antigüedad los textos se escribían


en rollos (en latín, volumína), que se fabricaban uniendo diversas hojas de
papiro y, con menos frecuencia, de pergamino.
El papiro es un soporte de escritura elaborado con fibras de un tipo
de junco acuático de tallo largo, que crecía en Egipto. Para su fabricación,
primero se formaba una capa de fibras en paralelo sobre la cual se dispo-
nía una segunda capa perpendicular a la primera. A continuación se gol-
peaba con un martillo de madera para que la savia de las fibras actuase co-
mo adhesivo natural y quedasen pegadas. Una vez secadas y pulidas, se
conseguía un material apto para la escritura. Las hojas de un mismo ta-
maño se unían por los extremos para formar un rollo. Su longitud era con-
siderable, pudiendo llegar hasta los 40 metros; la altura, en cambio, era va-
riable, dependiendo del uso y la época.
El rollo fue paulatinamente sustituido -excepto para los libros sagra-
dos del pueblo judío- por el códice, un conjunto de hojas encuadernadas,
escritas por ambas caras. Al principio eran de papiro y luego de pergami-
no. Este formato empezó a utilizarse en el siglo I de nuestra era y se con-
solidó con la expansión del cristianismo, hasta llegar a ser el formato es-
tándar de los libros canónicos cristianos. De hecho, los testimonios más
antiguos del Nuevo Testamento corresponden a códices.
El códice presenta claras ventajas con respecto al rollo. Es más barato,
manejable y fácil de llevar, los textos se pueden localizar fácilmente y, so-
bre todo, el espacio del que se dispone es significativamente mayor, al uti-
lizarse ambas caras. De todas formas, es posible que su adopción sistemá-
tica para los libros del Nuevo Testamento se deba no solo a factores de tipo
o LOS PRIMEROS TESTIMONIOS 23

el práctico, sino también a razones doctrinales, como la voluntad de dife-


~s renciarse del pueblo judío.
El códice podía estar formado por una sola hoja, pero era más frecuente
que estuviera compuesto por varias hojas dobles (bifolio), lo que suponía
cuatro páginas de escritura. Lo habitual era que el códice constara de varios
cuadernos cosidos entre sí y protegido por una cubierta de tapas duras. Por
regla general, cada cuaderno comprendía cuatro folios doblados por la mi-
tad y escritos por ambas caras, que corresponde a ocho hojas o dieciséis pá-
_n ginas. Se han encontrado códices cristianos de tamaño variable. Los más
le grandes parecen responder a las necesidades de lectura pública y de la litur-
gia; mientras que los de dimensiones más reducidas -algunos pueden con-
siderarse auténticas miniaturas- muestran el interés de los cristianos por dis-
10
poner de copias para la lectura personal. Al igual que en otros libros de la
n,
época, los primeros textos reflejan una escritura seguida (scriptura continua),
)-
sin separación entre palabras y con una puntuación inexistente o muy esca-
,1-
sa. Progresivamente se fueron introduciendo signos gráficos para facilitar la
)-
lectura. Mediante recursos diversos se indicaban las principales unidades de
se
sentido o el comienzo de párrafo o sección, por mencionar algunos de ellos.
a-
Con respecto a la disposición del texto, los testimonios más antiguos repro-
1-
ducen el texto en una sola columna que ocupa toda la página. Sin embar-
a-
go, se han conservado algunos del siglo II y III escritos a doble columna y
desde el siglo N se escribían a veces en tres y cuatro columnas. Esta nueva
a- disposición no solo estaba orientada a facilitar la lectura; también refleja el
LS, interés por la belleza de la caligrafía, a medida que crecía la veneración por
Ll- los libros sagrados y su uso solemne en las celebraciones litúrgicas.
tl-
Un rasgo característico de los códices cristianos es el uso de los llama-
:s- dos nomina sacra. Se denominan así algunas palabras de denso contenido
ás teológico que se escriben en forma abreviada y que se distinguen fácilmen-
te por llevar encima una línea horizontal. Las primeras en abreviarse fueron
o, Dios, Señor, Cristo y Jesús y aparecen en los textos más antiguos que se
0- conservan. Más tarde se añadieron algunas más. Aunque no se sabe el cómo
tl- ni el porqué de su uso, es posible que reflejen un respeto hacia Dios y hacia
á- Jesús semejante al que los escribas judíos mostraban con respecto al nom-
)0 bre divino, si bien la práctica cristiana es distinta y más uniforme.
1 El texto hebreo

El texto hebreo en la Edad Media

Como todas las lenguas semíticas, el hebreo establece el significado de


las palabras a partir de raíces consonánticas. Por su propia naturaleza la es-
critura consonántica puede dar lugar a lecturas incorrectas, confusas o
ambiguas, ya que un mismo esquema consonántico puede leerse de ma-
neras distintas. Así, la palabra formada por las consonantes qtl 'matar'
puede leerse como qatal 'mató' (perfecto), qetol 'mata' (imperativo), qotel
'mata' (presente) o qatol 'matar' (infinitivo). Dudar entre una lectura u
otra tiene implicaciones en la exégesis e interpretación del texto, dado que
la Biblia es un texto revelado y, por tanto, sagrado. Surge así la necesidad
de fijar la pronunciación correcta para evitar cualquier posible distorsión
y para ello se crean sistemas de signos especiales que, al principio solo in-
dicaban las vocales, pero que, progresivamente, irán adquiriendo mayor
complejidad. Con el tiempo se añadirán otros signos (acentos) para mar-
car la sílaba tónica de la palabra, las pausas -que establecen los límites de
las unidades de sentido-, y la cantilación. Todos estos signos, que reciben
el nombre de puntuación, tenían por objeto transmitir fielmente una tra-
dición de lectura atestiguada desde muy antiguo.
Al mismo tiempo en los manuscritos -no así en los rollos destinados a
la liturgia sinagoga!, en los que no se podía incluir ningún elemento ajeno
al texto- se fueron añadiendo notas en los márgenes laterales (masora par-
va) y superior e inferior (masora magna) o al final de los libros o partes de
la Biblia (masora finalis). Estas anotaciones consignaban datos sobre el nú-
mero de secciones, versículos, expresiones, palabras o letras, así como ob-
servaciones relativas al texto. Su objetivo era preservar las anomalías y ex-
26 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

cepciones y advertir a los copistas de posibles errores para lograr que el tex-
to fuera copiado con rigor y exactitud. También se incluyeron indicaciones
relativas a la disposición del texto, de acuerdo con el tipo de espacio en
blanco que debía separar dos secciones. El térmip.o petuhá 'abierta' indica
que la nueva sección se inicia a comienzo de línea. La sección anterior pue-
de terminar sin concluir la línea previa, o en el caso de que apenas quede
espacio al final de la línea precedente, se deja una línea completa en blan-
co. Setumá 'cerrada' indica que la sección no empieza al comienzo de una
nueva línea, sino que se deja un espacio en blanco, que al menos debe ser
el equivalente a tres letras, para separar las perícopas. También puede suce-
der que el nuevo parágrafo se inicie en una nueva línea, pero indentada.

Asimismo se marcan las secciones litúrgicas o pasajes que se debían


leer en el servicio sinagoga! del sábado. Su extensión difiere según se siga
la tradición babilónica (parashiyyot), que lee todo el Pentateuco en un ci-
clo anual, o la tradición palestinense (sedarim), que lo divide en un perio-
do trianual. Junto a la lectura de la Torá en la liturgia sinagoga! también
se incluía la lectura de algunos pasajes seleccionados de los Profetas, que
reciben el nombre de haftarot.

Al principio solo se indicaban las vocales añadiendo algunas conso-


nantes, llamadas matres lectiones, en pasajes difíciles para evitar errores de
lectura, hecho que ya está atestiguado en los manuscritos del mar Muerto.
Con la fijación del texto consonántico en el siglo II d.C. y, por consi-
guiente, la imposibilidad de incorporar nuevas matres lectiones, fue necesa-
rio inventar otros signos para indicar las vocales. A partir del siglo VI los
masoretas empezaron a utilizar signos diacríticos (puntos y rayas coloca-
dos encima y debajo del texto consonántico) para consignar las vocales y
acentos. Los manuscritos encontrados en la guenizá de El Cairo han sido
determinantes para conocer los distintos sistemas de puntuación: babiló-
nico, palestinense y tiberiense. Cada uno de estos sistemas no refleja, en lo
esencial, pronunciaciones diversas del texto bíblico, sino que son maneras
distintas de representar la pronunciación de las palabras.

El sistema babilónico (siglos VII-IX) nos ha llegado a través de manus-


critos yemeníes. Los signos se escriben encima de las consonantes (supra-
-
o EL TEXTO HEBREO 27

e- lineal) y emplea las letras álef (~), waw (7), yod (') y ayin (.l.)) para indicar
~s las vocales. Se han identificado dos tipos de puntuación babilónica: «sen-
n cilla» (vn) y «complicada» (vnt-rxr).
:a El sistema palestinense (siglos VIII-IX en Siria y IX-X en Tiberias) es el
menos conocido y documentado de los tres. Al igual que la puntuación
le babilónica también es supralineal y utiliza una serie de ocho signos gráfi-
1-
cos para indicar las vocales, que consiste en la letra álef acompañada de
ta
puntos y rayas encima. Se trata de un sistema menos adecuado y perfec-
~r
cionado que el babilónico, por lo que no llegó a cristalizar.
e-
La puntuación tiberiense es más tardía y su desarrollo tuvo lugar entre
el 780 y el 930. A diferencia de los dos sistemas anteriores es infralineal (con
in
excepción del holem) y utiliza siete signos para las vocales y tres más para las
~a semivocales. Es el sistema más completo porque refleja de forma precisa y
1-
detallada la pronunciación del texto hebreo. Dentro del sistema tiberiense
)-
hubo varias escuelas como la de Ben Naftalí y la de Ben Asher, conocida fa-
:n milia de masoretas, cuyos miembros más destacados fueron Moshé y su hijo
1e
Aarón. Nos han llegado cuatro manuscritos de esta escuela:

El manuscrito Or 4445 (British Library) contiene gran parte del Pen-


D-
tateuco (Gn 39,20 a Dt 1-33). No está fechado, pero se data entre los
ie
años 820 y 850.
o.
;1- El Códice de Profetas de El Cairo (896?) fue escrito en Jerusalén, pero
a- tras la primera cruzada terminó en la sinagoga caraíta de El Cairo. Solo
os contiene los libros correspondientes a la sección de Profetas de la Biblia
.a - hebrea (desde Josué a Malaquías). Según indica el colofón del manuscrito
y fue vocalizado y dotado de masoras por Moshé ben Asher, aunque hoy en
io día hay autores, como M. Beit-Arié, C. Sirat o M. Glatzer, que dudan de
ó- su autenticidad y lo consideran más tardío.
lo
El Códice de Alepo se data en la primera mitad del siglo X. Se conservó
durante siglos en la sinagoga de Alepo (Siria), pero tras la revuelta judía de
1947 desapareció. Cuando se pudo recuperar, una parte del manuscrito se
LS- había perdido: Gn 1,1 a Dt 28,26 y desde Cant 3,12 hasta el final (Eclesias-
·a- tés, Lamentaciones, Ester, Daniel, Esdras y Nehemías). En la actualidad está
28 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

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5. Códice de Profetas de El Cairo, ]os 12,7-13,2

en el Museo de Israel de Jerusalén. En el colofón se indica que Aaron ben


Asher anotó la puntuación y la masora. La importancia atribuida a este có-
dice se debe, en gran medida, a Maimónides, gran sabio judío del siglo XII,
quien afirmó que este códice debía servir como modelo con respecto a la dis-
posición del texto bíblico, si bien en el judaísmo se hizo también extensivo
al propio texto por su alto grado de fidelidad con la tradición tiberiense.
El Códice de Leningrado (B 19a) abarca toda la Biblia y se encuentra en
la Biblioteca Nacional de Rusia en San Petersburgo. Es el códice cornple-
:o EL TEXTO HEBREO 29

to más antiguo que se conserva, y según consta en su colofón es de 1008-


1009. Su puntuación fue copiada de códices corregidos según Ben Asher.

El sistema tibieriense se fue imponiendo sobre los demás hasta el si-


glo XlV, época en que los demás sistemas dejaron <le utilizarse definitiva-
mente.

El texto como artificio

Un manuscrito es un objeto vivo. El manuscrito nos habla, solamen-


te hay que entender su lenguaje. Partimos de esta base para enfrentarnos a
la historia de una serie de códices y documentos que contienen el texto bí-
blico en hebreo. Su vida ha sido larga, ha pasado por muchas etapas en su
composición y varios artesanos han prestado sus conocimientos y su tra-
bajo para conseguir un resultado de calidad que ha llegado, en muchos ca-
sos, a nuestros días.
El manuscrito se presenta de varias formas: puede consistir en un vo-
lumen completo o en unos pocos folios o fragmentos. Tanto se puede apli-
car el término manuscrito a una carta, a un contrato, a varios folios o a un
códice. En el caso de los manuscritos hebreos, se conservan pocos que da-
ten de periodos tempranos, sobre todo si hablamos de materiales extensos
como ya se ha mencionado. A partir del siglo X, se conservan ejemplares de
textos hebreos, pero la mayor parte de la producción que ha llegado a nues-
tros días se fecha entre los siglos XlI a XVI. Con la invención de la impren-
ta, la producción manuscrita -en cuanto a biblias se refiere- desaparece y
'.n es sustituida por el nuevo material impreso que, en sus primeros tiempos,
)- intenta imitar a los manuscritos.
[I, La historia de los manuscritos hebreos forma parte de otra historia
S- mucho más amplia: dada la dispersión del pueblo judío, su historia coin-
TO cide en gran medida con la de los manuscritos árabes, bizantinos o latinos
y su estudio debe ser comparativo entre todos ellos. La ciencia de la codi-
'. n cología y la paleografía nos lleva a conocer cómo fueron concebidos estos
e- documentos, cómo se realizaron y cómo se utilizaron; también el entorno
30 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

cultural en el que se producen, el papel que desempeñan en la vida reli-


giosa y en la educación de sus lectores o propietarios y la finalidad para la
que fueron hechos.
La Biblia adopta en el judaísmo dos formas de presentación: el rollo
y el códice. Ambas conviven durante siglos ya que su finalidad es distinta.
El rollo se utiliza para la lectura sinagoga! en el marco de la liturgia de las
festividades. En él se copia el texto consonántico del Pentateuco o del li-
bro de Ester y, por lo tanto, no está vocalizado, aunque algunas letras se
adornan con tagim 'coronas'. El códice se copia bien por encargo o bien
por iniciativa propia del copista, como objeto suntuoso regalado a perso-
najes ilustres o como un bien preciado en las familias, que pasa con fre-
cuencia como herencia de padres a hijos.
Las biblias hebreas siempre siguen una serie de normas propias del ju-
daísmo a la hora de copiarse. Se deben escribir con letra hebrea cuadrada.
Precisamente la letra cuadrada sefardí era conocida por su belleza y aspecto
regular y fue alabada en numerosos escritos, comparándola con escrituras
procedentes de otras regiones, como puede ser la asquenazí o la oriental.
Un elemento de gran importancia a la hora de escribir una Biblia eran
los materiales que se debían utilizar. Ya en el Talmud se dice cómo se debe
escribir la Torá, y Maimónides en su obra Mishné Torá explica muy clara-
mente qué materiales deben utilizarse. Para los mejores códices bíblicos se
utilizaba el pergamino, al tratarse de un material más noble y que se conser-
va mejor. Ello requería una selección y preparación de la piel muy cuidada
y siguiendo unas normas determinadas. La preparación del pergamino se ha-
cía de forma distinta dependiendo de las zonas de escritura, es decir, adop-
tando las costumbres del entorno geográfico donde se realizaba la copia.
En la zona sefardí la preparación consistía en adobar la piel del animal
con una mezcla de yeso, para hacerla más resistente. Si la cantidad de yeso
era excesiva, la piel se volvía más rígida, como ocurre con los manuscritos
del norte de Italia. En España, sin embargo, resultaban más suaves, distin-
guiéndose bien una cara de la otra. La piel debía afeitarse y pulirse en la cara
externa, la del pelo del animal. A veces, en etapas más tardías y sobre todo
en Asquenaz -término que designa las comunidades judías del centro y este
:o EL TEXTO HEBREO 31

li-
la

lo ,.
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ste Biblioteca Tomás Navarro Tomás, CSIC
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32 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

de Europa-, también se teñía la parte interna de la piel, con lo que apare-


ce pulida y áspera a la vez. Generalmente, la parte que estaba en contacto
con la carne tiene un aspecto más brillante y lisa que la parte del pelo, que
suele ser más áspera y rugosa. El texto se escribe 2or los dos lados. En caso

de dejarse libre una cara para ser utilizada para iluminaciones u otros fines,
se debe dejar libre la parte externa de la piel, la del pelo. Maimónides en la
obra citada, especifica la forma en que debe tratarse el pergamino. La vite-
la es el mejor tipo de pergamino. Se obtiene de la piel de cabrito nonato y
se utiliza en manuscritos especialmente cuidados. Generalmente se utiliza-
ba piel de cría de ternera a la que se añade una mezcla de yeso, dando ex-
celentes resultados. Las tintas también eran importantes. Debían tener la
mínima cantidad de óxido -para que con el tiempo no se corroyeran los
materiales-, ser indelebles y de color intenso. La palabra tinta ya aparece en
la Biblia, en J r 36, 18. En este caso, parece referirse a una tinta hecha a base
de carbón, como ocurre en Oriente Próximo, de tipo sólido diluida en
agua. También Maimónides da una receta de tinta en su obra, basada en la
nux vómica, con una mezcla de resina y miel. En Europa, los judíos adop-
tan la costumbre cristiana y utilizan tintas líquidas, aunque en ocasiones les
añaden demasiadas sales metálicas, lo que las hace más corrosivas.

Otro elemento importante es el formato del códice. Existen biblias de


gran formato (con más de 44 cm de alto por 33 cm de ancho), o de
pequeño formato, aunque hay que tener en cuenta que las dimensiones ori-
ginales han sido modificadas por la encuadernación. También varía la for-
ma: cuadradas, oblongas y rectangulares, que son las más usuales. La com-
posición de los cuadernos resultantes es muy variable. Se pueden encontrar
cuaterniones, quiniones, seniones, etc. También aquí es importante el en-
torno geocultural y se siguen las tradiciones de cada lugar. Los quiniones
eran muy utilizados en Oriente e Italia y los cuaterniones en la zona
asquenazí, Bizancio y la Península Ibérica, siguiendo las pautas de los ma-
nuscritos latinos. Para facilitar la escritura en los cuadernos y no dar lugar
a equivocaciones del escriba en el orden de las páginas se utilizan los recla-
mos, que pueden ser de página o de cuaderno. Consiste en copiar la pri-
mera palabra de la página o cuaderno siguiente en el margen inferior
izquierdo de la página o cuaderno anterior, de forma que se pueda corn-
:o EL TEXTO HEBREO 33

probar que el texto que sigue es el correcto. En otras ocasiones se recurre


:o simplemente a numerar el cuaderno, lo que generalmente se hace por me-
ie dio del alfabeto hebreo, utilizando el valor numérico de las letras. Estas nu-
;o meraciones ya se encuentran en los códices orientales más antiguos. Si apa-
:s, recen en números arábigos, muchas veces en orden inverso al de la escritura
la hebrea, en general son producto de poseedores tardíos del manuscrito, que
e- eran cristianos y numeran según su costumbre. El escriba es anónimo en
y muchos casos, a no ser que exista colofón. Por eso, en ocasiones, los escri-
a- bas señalan estos reclamos de forma particular, dando con ello una peque-
x:- ña seña de identidad propia que permite identificarlos en cada caso. A
la veces, aparecen ornamentaciones en dichos reclamos. Se trata de decora-
)S ciones muy simples que reflejan un origen geocultural determinado, si bien
:n cada escriba adopta variantes que le son específicas a su persona. Este hecho
se es muy útil a la hora de identificar varias manos en un mismo manuscrito.
:n Otras veces aparecen distintos elementos en la escritura que permiten tam-
la bién identificar al autor, como es la forma de rellenar las líneas del texto, ya
p- que no deben separarse las palabras. Finalmente, hay manuscritos en los
es que puede encontrarse un acróstico con las letras o iniciales de su nombre.

La página requiere un preparado especial antes de ser escrita. Se hace


un pautado, para conseguir que la distribución del texto sea correcta y que
ie
cada elemento del texto tenga su lugar correspondiente. Para ello se utili-
ie
zan distintas técnicas, siendo las más usuales el pautado con mina de plo-
'.1-
mo o el pautado a punta seca. En los países islámicos se utiliza la mastara
,r-
o tablero con las líneas señaladas que permitía marcar varias páginas al
n-
mismo tiempo por el sistema de presionar los folios sobre el tablero. Tam-
ar
bién se hace en ocasiones un picado en la parte lateral de la página para se-
n-
ñalar la distancia entre las líneas del texto. Los esquemas de pautado va-
es
rían de unas zonas a otras y ofrecen muchas posibilidades de combinación
aa
de los textos. Al escribirse el texto bíblico en columnas, dos o tres gene-
a-
ralmente, y al incorporarse las masoras parva y magna a cada página, los es-
ar
pacios de cada elemento deben estar fijados previamente.
a-
n- Dependiendo de la procedencia, los códices se diferencian no solamen-
or te en el material utilizado y en el modo de prepararlo, sino también en el
n- tipo de escritura y en las iluminaciones. Para identificar paleográficamente
34 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

un manuscrito se deben tener en cuenta varios factores: si ha sido copiado


por diferentes manos, los tipos de escritura, la localización, la datación y los
materiales. El colofón, si lo hay, sirve de gran ayuda, ya que puede aportar
datos sobre el escriba, fecha, lugar, etc. Los tipo\ de escritura hebrea suelen
clasificarse en cinco grandes tipos dependiendo de la zona geográfica donde
se producen: área islámica oriental (Yemen, Egipto, Palestina, Siria, Irak, este
de Turquía y Persia), área islámica occidental (Magreb, España, Portugal y
Provenza), occidente europeo (norte de Francia, Alemania e Inglaterra), Ita-
lia y, finalmente, Asia Menor y Grecia. Cada una de estas escrituras, depen-
diendo del trazo, puede ser, a su vez, cuadrada, cursiva o semicursiva y todas
ellas pueden integrar varias subclases, pero coinciden en una serie de carac-
terísticas que las agrupan. Las biblias, como ya se ha indicado, deben escri-
birse siempre en letra cuadrada, tanto su texto como sus masoras, dejándo-
se los otros tipos de letra para escritos de géneros distintos, como pueden ser
los comentarios, la liturgia, la filosofía, la ciencia, la literatura, etc.

Manuscritos hebreos sefardíes

La producción manuscrita hebrea durante la Edad Media es muy


amplia, tanto en los centros dedicados a la copia de obras de toda índole
como por los escribas y copistas particulares. Pero, desgraciadamente, la
mayor parte de estas obras se han perdido. Sin duda, la expulsión de los
judíos de territorios hispánicos tuvo mucho que ver: aunque una gran par-
te de ellos se llevaron algunas de las obras que tenían en su poder, sobre
todo biblias suntuosas que eran orgullo de muchas familias sefardíes, que-
daron atrás la mayor parte de los manuscritos que no podían llevarse o no
estaban autorizados a ello. Más tarde, la Inquisición también tuvo un
papel destacado, destruyendo una parte importante de lo que había que-
dado, como puede comprobarse en los archivos españoles, al encontrar
una inmensa cantidad de fragmentos de códices hebreos reutilizados para
reforzar encuadernaciones de todo tipo de libros. Pero a pesar de estos obs-
táculos, muchos manuscritos hebreos consiguieron sobrevivir, y actual-
mente se conservan en las mejores bibliotecas del mundo. En España no
1- -

co EL TEXTO HEBREO 35

do quedan grandes colecciones, pero todavía se pueden encontrar colecciones


los importantes en la biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid, la
tar Biblioteca Nacional, la biblioteca de la Abadía de Montserrat y la de El
len Escorial, además de obras sueltas en otras (Real Academia
, de la Historia,
ide Universidad de Salamanca, Universidad de Valladolid, Biblioteca Capitu-
ste lar de Sevilla, Palacio Real, Museo Lázaro Galdiano, etc.). De ellas, la que
ly custodia el fondo antiguo de la Universidad Complutense es una de las
ta- pocas colecciones en España que presentan una notable unidad, gracias a
~n- la mentalidad de los redactores de la Políglota Complutense. La tradición
:las textual española, en cuanto a manuscritos hebreos se refiere, era excelente
ac- y los redactores de la Políglota decidieron basarse en algunos de ellos para
:n- establecer los textos. En su conjunto, esta colección es de procedencia
lo- española, toledana la mayoría y de contenido bíblico, que es lo que más
ser interesaba para el fin primordial de la composición de la Políglota y a sus
fines didácticos, pero también hay muchos manuscritos de contenido gra-
matical y exegético. Casi todos los documentos proceden de la colección
de Alfonso de Zamora, excepto el BH ms. 617, que procede del Colegio
Imperial de la Compañía de Jesús y que tuvo una azarosa historia al servir
de parapeto en las trincheras de la Guerra Civil en Madrid. Finalmente,
ha podido restaurarse en gran parte, gracias a la labor del equipo de res-
my
tauración de la propia biblioteca de la Universidad Complutense.
ole
, la En los manuscritos hebreos medievales sefardíes se aprecia un alto
los grado de similitud con los manuscritos orientales y sus continuadores, los
ar- manuscritos de la España islámica, sobre todo en lo referente al trabajo de
Jre los escribas. Hay que tener en cuenta que las copias de las biblias suponen
Je- un trabajo extremadamente cuidadoso, ya que se trata de copiar el texto
no sagrado. Así como en las decoraciones se permitían mayores innovaciones,
un la copia del texto debía ser fidedigna, exactamente copiada de manuscri-
tos de muy buena calidad textual o corregidos según códices modelo. Los
rar escribas, al copiar el texto, imitaban a menudo otros elementos, como el
ara estilo, las masoras y el tipo de decoraciones textuales o micrografías de
bs- otros códices. De ahí que por medio del estudio del texto, puedan identi-
tal- ficarse escuelas o tratados masoréticos de renombre que han podido servir
no como modelo para copias posteriores.
36 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

El manuscrito M1 de la Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla de


la Universidad Complutense de Madrid es una de las mejores biblias he-
breas que se conservan en las bibliotecas españolas. Consta de 340 folios
en pergamino de excelente calidad, de gran formato
, y escrita a tres co-
lumnas con una bella letra cuadrada sefardí.
La masora parva se escribe en los márgenes y entre las columnas y la
masora magna en tres líneas en el margen superior y cuatro en el inferior.
Esta última es en muchos casos ornamental, sobre todo en los márgenes

7. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid,


BH MSS 1, fol. 158r, 2 Re 25,17-30
co EL TEXTO HEBREO 37

de externos de los primeros libros del Pentateuco, formando micrografías con


1e- motivos vegetales y geométricos, que en algunas ocasiones recuerdan a
lOS grandes candelabros. Su vocalización guarda gran similitud con la de los
:o- mejores códices orientales representantes la tradicjón más depurada. Las
parashiyyot se indican en los márgenes por medio de la abreviatura tD7El o
la de la letra El decoradas. El orden de los libros bíblicos coincide con el pres-
or. crito en el Talmud de Babilonia.
1es El manuscrito reproduce una nota de compra que hasta época muy re-
ciente se tomó por el colofón, donde se afirma que lo adquirieron los her-
manos Isaac y Abraham ben Maimón en Toledo en 1280. Una producción
toledana parece plausible y estaría corroborada por la indicación de seda-
rim, característica propia de las biblias del Reino de Toledo; no obstante, las
micrografías en forma de candelabros no aparecen en ningún otro manus-
crito toledano del que se tenga constancia. Al final de las secciones de la Bi-
blia hebrea (Pentateuco, Profetas Anteriores, Profetas Posteriores y Cróni-
cas) se incluyen amplias notas masoréticas con informaciones diversas.
El manuscrito formó parte de la colección del converso Alfonso de Za-
mora (1476-1531) profesor de hebreo en Salamanca y Alcalá de Henares,
por quien fue utilizado y anotado. Así se aprecia, por ejemplo, en su carac-
terística forma de numerar los capítulos o de poner el nombre de los libros
bíblicos. Está aceptado que fue el manuscrito utilizado de forma mayorita-
ria para la composición del texto hebreo de la Políglota de Cisneros. Con-
serva la encuadernación original en piel del siglo XVI, con el correspon-
diente escudo en dorado de la universidad a la que perteneció; de allí pasó
a la colección de la biblioteca de la Universidad Central, en el siglo XIX.
El manuscrito G-11-8 de la Real Biblioteca de El Escorial presenta ano-
taciones, indicaciones de capítulos, raspaduras de los nombres latinos de
los libros para sustituirlos por los nombres hebreos y líneas serpenteantes
en tinta roja. Estos añadidos fueron hechos por Alfonso de Zamora, quien
utilizó esta biblia para la corrección del texto hebreo de la Políglota Com-
plutense.
De la colección de Zamora pasó a manos de Arias Montano, quien
también la utilizó para la composición de la Biblia Regia. Al morir, dejó
38 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

lll'' ~ó,
:;

8. Ms. G-II-8 fol. 264r, Jon 4,4-Miq 1,11.


Real Biblioteca del Monasterio de El Escorial
co EL TEXTO HEBREO 39

todos sus manuscritos en legado a la Biblioteca de El Escorial, pero este


códice permaneció durante un tiempo retenido en el convento de Santia-
go de la Espada en Sevilla, hasta que fue reclamado expresamente por el
rey Felipe III, pudiendo llegar por fin a la Biblioteca del Escorial en 1602.

Debido a la excelente tradición textual de los manuscritos sefardíes,
muchas de sus biblias fueron utilizadas en más de una ocasión como mo-
delo de texto correcto y preciso. Este es el caso de esta biblia completa, da-
tada en el siglo )(V de 386 folios en pergamino y escrita a dos columnas,
con puntuación tiberiense, en letra cuadrada sefardí muy cuidada. El tex-
to se dispone según las prescripciones religiosas judías en las secciones co-
rrespondientes de Pentateuco, Profetas, Salmos, Proverbios y Job, y está
dotado de masora solamente en el Pentateuco, aunque también con algu-
nas lagunas (folios 14 a 18). La masora magna se escribe en dos líneas en
el margen superior y tres en el inferior, mientras que la parva ocupa los es-
pacios entre las columnas, como es habitual. Se señalan las haftaroten Pro-
fetas, pero no las parashiyyot ni los sedarim, aunque se respetan los espacios
en blanco prescritos para las secciones abiertas o cerradas. El orden de los
libros presenta escasas variaciones al propuesto por el Talmud, ya que an-
tepone Proverbios a Job y Cantar de los Cantares a Eclesiastés. Como es
frecuente en estos manuscritos, aparecen algunas correcciones al texto de
una mano distinta, generalmente muy similar a la que presenta la masora,
aunque en ocasiones no coincide, y más tardía. Al carecer de colofón, des-
conocemos quién copió el manuscrito y donde fue escrito, pero guarda
grandes similitudes con otros códices sefardíes. Presenta numerosas y be-
llas iluminaciones, como la del folio 1 v, que está ricamente decorado en su
totalidad, formando dibujos geométricos en dorados, plateados, rojo y
verde. Al comienzo de los libros bíblicos, se inscribe la primera palabra en
viñetas ornamentales con motivos florales o vegetales y geométricos; otras
veces, estas viñetas decoradas aparecen en espacios en blanco. Su encua-
dernación, que comienza a deteriorarse, es original de estilo mudéjar, con
broches y cortes dorados.
Uno de los manuscritos medievales hebreos escritos en España y más
importantes en la historia textual de la Biblia es la Biblia de Kennicott. Se
trata de la Biblia más decorada de la producción sefardí del siglo )(V, aun-
40 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

9. Ms. Kenn 1, fol. 119r, Dt 33,1-29. Biblioteca Bodleiana, Universidad de Oxford


:o EL TEXTO HEBREO 41

que su masora es de estilo más sencillo, con escasas micrografías. Según el


colofón de su escriba fue copiada en La Coruña en 1476 para Don Isaac
ben don Salomón de Braga, solo 16 años antes de la expulsión y es la más
tardía que se conserva de las biblias escritas en Esp~ña. Poco se conoce del
autor del encargo. Isaac de Braga era el hijo menor de Don Salomón de
Braga. La familia debía provenir de Portugal, de la ciudad del mismo nom-
bre, donde había muchos comerciantes en lanas y tejidos y con los que La
Coruña mantenía relaciones comerciales. En el colofón, Moisés de Zaba-
ra se refiere a él como «muchacho encantador».

Algunos autores, como Cecil Roth, encuentran una plasmación de su


entusiasmo y juventud en la exuberancia del trabajo, lleno de iluminacio-
nes y dibujos. Sin embargo, no se encuentra constancia de ninguno de los
dos, ni el padre ni el hijo, en los documentos publicados sobre los judíos
de España o Portugal de esta época. Solamente ha aparecido en La Coru-
ña una lápida, sin fecha, en la que consta que se entierra a la «mujer de
Don Isaac». Dado que esta lápida parece tardía, podría coincidir con la es-
posa del muchacho. Isaac de Braga debió salir de España en fechas cerca-
nas a la expulsión, probablemente llevándose su Biblia. Queda en el ám-
bito de lo desconocido las peripecias que debieron suceder al manuscrito
hasta que Benjamín Kennicott lo adquirió.

Está comúnmente aceptado que el escriba tomó como modelo la Biblia


de Cervera, escrita en 1300 y conservada en la Biblioteca Nacional de Lis-
boa. Esta suposición se basa en que en la de Cervera hay una nota de posee-
dores que afirma que uno de ellos, Don David Mordechai, vivía en Coru-
ña, por lo que se cree que su biblia estuvo al alcance del copista de la Biblia
de Kennicott. Entre otras similitudes, sus dimensiones son muy parecidas,
el texto bíblico se escribe en dos columnas por página y ambas incluyen una
copia del Sefer Miklol de David Kimhi, uno de los más importantes tratados
gramaticales medievales. La copia de esta obra junto a una Biblia significa-
ba una importante ayuda para el estudioso del texto hebreo y su escritura,
ya que proporcionaba reglas de escritura, vocalización y acentuación. Sin
embargo, en cuanto al texto bíblico, Moisés de Zabara sigue una recensión
d distinta de la que sigue la Biblia de Cervera.
42 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

La Biblia de Kennicott se conserva actualmente en la Biblioteca Bod-


leiana de Oxford, de cuya colección forma parte desde 1872. Había per-
tenecido desde 1771 a la colección privada de los mecenas Radcliffe, al ser
comprada por indicación de su bibliotecario, Benjamin
, Kennicott y del
que recibe el nombre. Está escrita sobre pergamino, de magnífica calidad,
en letra cuadrada sefardí, muy bella, con tinta marrón oscuro. La disposi-
ción del texto bíblico es en dos columnas por página de 30 líneas cada una,
respetándose los libros o fragmentos poéticos según la disposición acos-
tumbrada, numerándose los Salmos con letras hebreas decoradas. A partir
del siglo XIII cada vez es más común escribir dos columnas en cada página
en lugar de las tres que presentan con frecuencia los manuscritos más tem-
pranos. La justificación de las líneas se hace por los métodos más usuales,
de ensanchar algunas letras susceptibles de serlo o de comprimir el texto
para poder terminar la palabra. El texto tiene puntuación tiberiense con
vocales y acentos, y se indican al margen las secciones abiertas {petuhot) o
cerradas (setumot) por medio de la letra ::i o las tres consonantes de lapa-
labra iD7::l, generalmente con iluminaciones o dentro de un panel rectan-
gular decorado.
La Biblia de Kennicott es uno de los manuscritos más significativos
del siglo XV español. No se trata de una copia más de la Biblia hebrea he-
cha por los judíos españoles, sino que representa el máximo nivel en la ca-
lidad de dichos manuscritos, tanto por la exactitud de su copia como por
las decoraciones que la acompañan.
íl

co

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er-
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I] La Biblia en latín
1d,
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:1a,
)S-

·tir Una de las características de la Biblia cristiana es precisamente su


na constante traducción. No debemos olvidar que los primeros cristianos, re-
m- partidos a lo largo y ancho de los países que formaban el Imperio roma-
es, no, comienzan ya desde sus mismos inicios a leer la Escritura Sagrada (la
cto Biblia judía) en la versión griega llamada de los Setenta, la Septuaginta.
on Fueron muy pocos los que leyeron la Biblia judía en el original hebreo y
)o en las versiones parafrásticas arameas, salvo los cristianos de lengua siríaca,
)a- que pronto tuvieron sus propias traducciones. Pero, aunque la lengua grie-
m- ga continuó siendo durante mucho tiempo lengua de comunicación en to-
dos los países que se asoman al Mediterráneo, pronto comenzaron a ha-
ros cerse versiones a la lengua del imperio, es decir, al latín.
1e- El primer autor que tiene citas bíblicas en latín es Tertuliano (160-
ca- 220), que escribe en el norte del África cristiana a finales del siglo II. Y el
ior primer testigo indiscutible de una versión latina es el gran obispo de Car-
tago san Cipriano (m. 258), que refleja una versión hecha del griego en el
siglo II, ciertamente anterior a las correcciones que introdujo en los ma-
nuscritos griegos Orígenes (m. hacia 254), el mayor estudioso del texto bí-
blico en su tiempo. El problema era que el texto bíblico latino se adaptaba
en cada lugar a la liturgia o, simplemente, era corregido por todo el que se
sentía con suficientes conocimientos del griego. Así, esta primera versión la-
tina, que suele conocerse como antigua versión latina africana (Vetus latina
africana) fue pasando a los países cristianos de Europa, especialmente a la
Península Italiana (Italica), a algunas regiones de la Galia y a las provincias
romanas de Hispania, sufriendo constantes modificaciones y cambios. Aún
hoy se discute si se trata de distintas versiones o, más bien, de una versión
que iba cambiando a partir de un doble proceso: la adaptación a los ma-
44 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

nuscritos griegos autorizados que se iban conociendo y el ajuste del voca-


bulario a la liturgia y a los modos de hablar de cada región. Ya san Agustín,
a finales del siglo IV, se queja de las muchas divergencias que encuentra en
el texto latino de la Biblia, lo que producía no p9cas confusiones textuales,
lo que él primero y luego san Jerónimo (m. 420) llaman vitiosis sima uarie-
tas. Y precisamente esta variedad es lo que lleva a san Jerónimo, en un pri-
mer momento, a revisar el texto latino de referencia a partir de manuscri-
tos griegos; luego, a traducir algunos libros bíblicos a partir de lo que él
llama la verdad hebrea, es decir, del texto hebreo masorético, dando origen
así a lo que, andando el tiempo, será la versión comúnmente usada en la
Iglesia latina, la versión Vulgata.
En España el texto latino más antiguo nos llega con bastante probabili-
dad a través de África, aunque adquiere en la Península Ibérica su propia con-
figuración. Si los manuscritos reflejan solo variantes de la versión africana, o
si puede hablarse de una ¼tus latina Hispana, como defendía Teófilo Ayuso,
el mayor investigador del texto bíblico latino en nuestras tierras, es cuestión
discutida. Sea como fuere, los manuscritos de origen español pueden conte-
ner el texto antiguo latino o la Vulgata, o esta última con variantes del texto
antiguo. Entre unos y otros hay catalogados unos 200 manuscritos, que cu-
bren el tiempo que va del siglo V al siglo XIII. Por lo demás, conviene recor-
dar que los primeros manuscritos con el texto de la Vulgata llegan a España
todavía en vida de su autor, antes incluso de que hubiese completado su ver-
sión latina de la Biblia hebrea. Ello se debe al interés del mecenas cristiano
Lucinio Bético, que vivía en algún lugar de la Bética, la Andalucía actual, y
quería tener las obras de san Jerónimo y el mejor texto de la Biblia. Para ello
no duda en organizar una expedición desde Hispania, quizá desde el puerto
de Almería, hasta Belén, pasando probablemente por Cesarea Marítima o al-
guna otra ciudad costera de Tierra Santa. En la expedición iban seis ama-
nuenses con sus respectivos criados con el fin de hacer posible la copia direc-
ta de los manuscritos jeronimianos. Esta singular historia puede leerse en las
cartas 71 y 75 del santo Padre, la primera dirigida a Lucinio Bético el año
398, la segunda algún tiempo después a su viuda hispana Teodora.
De entre los códices hispanos de origen español y conservados en la
península, puede verse en la exposición una edición facsímil de la Biblia
co LA BIBLIA EN LATÍN 45

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la l:at ilquaunb n't¡uiu.íftfrm ttun ftr, rq1[rrc aqnaa mariu~auefqJ mfripli,
111amrlttú:niuif1nu nqunn qur mir fflttfup tc1.tii.JEtfadú f uápr 1 manr
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f1rmamrtttíj,ét fadú f ira.merauinu nurat mta eíam uiunm in nmé fue:·
lli- nruu fmunmmtú nlú:, fadú f urtpr - iunfrttta i rcptílin-·¼ lrlñan mtt 1mm
tt mane niro frcúJ:i9.IDMt urca ttuu. fprcieo ÍijllU.Jf ad-úq¡ f ira.íEt fedttt?
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lnrú unib awareatatina.íft:fadú f ~ .• ~innr rrp~ltim i ITTlteceft,tn.fEt
,o ita.íEt uor@uit nrun erínnm teitam: ~tllit hrµu tP. eme heuú¡er.~fr.'JJ,ana;
m, mn{ll!egíi11ntfq; aqua1t nwrllautt 111un;geít1\i,i\?-rmaninh@uitii,1~e
n!tmll:ef~~U.tlltt nruu rp !ff~ benfi:tt n~Utª~ p¡:eí1.~pifn~ mmja,,etu~lu,
ón mr:í5t!lll11ttt rrc~a 4;ba ll!ttttteit~J tíll~!fh·J ~¡a 11¡1tpúq¡,J0,\'fQm1q;.
famittfümrtt: 1 ltnnu p'Jtm!Eij füncu ¡¡p,:th _qli,moutl'U~ .¡, re~ttt. ~;qtaµ1r
te- früdúiu,imromun füü:nú9 Ianm in nmn4oíemany1\\íl{ltltfo.(1t1tutii.nt1
.to füunipn fit fup rrcrii.fEt fadú f ita.íEt fuij:an ymaginf:ilrl ~-eauit tllütma,
protufü rera lJrdJá uiretttf 1farlrnté' fm!h'feminiin-eauit ooMirnelli~lt~
:u- fnuf iu~m umun fuú:ligttúQJ farifo ¡¡¡ iltin tirun:1 ntt.J!nft(tt 1ntrtj'plit11,
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rindan:, fütt ig f!(lria 1 tpn !t ni2~ 1 n ~11füfá liqnu''qJe 4ñdn rr~,t~P~!
no nnnon:ut luttat m ftrmamcro mt·tt fünmtt !TflltO ftu·Ut:ftttt ueb101-tfra
,y itlumtnft ttltá.IEt fadú HtaJfcdtq; - 1nuidín aíant!birim,óttiir, üohttti
' ttuu nun tumiada magtta:Iumímc itli. uniurdin ij utrm#ur in mra>¼J
llo µ1Í!_iuu ttt pc~ct llirí:tt lymit~J~ mi~1~ t;? '•,t_'\lutb3 t-~nninm ~iu~\lttir ~aptár~ti
ur ptlfet ttedl/.!: ftdlau,fJlp:Jíturf~ó 1i1 -;, ,.: , , :prfrettl¡u.ffrfudú rll1ta;\l'l1n1n¡; ttun
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la 10. Biblia de Gutenberg, ed. facsímil del ejemplar conservado en la Biblioteca Pública
lía del Estado en Burgos; vol. II, fol. Ir. Prólogo de san Jerónimo al libro de los Proverbios
46 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

Visigótica de León, actualmente en la Colegiata de San Isidoro en León.


Conocida también como Biblia de Florencio y Sancho, nombres de los co-
pistas, es un bello códice en pergamino, de 517 folios, que mide 47 x 34
cm. Está escrito a dos columnas de 51 líneas cada
, una. Contiene la Biblia
entera en su versión Vulgata, pero con lecciones añadidas de la Vetus lati-
na, además de bellas ilustraciones románicas. Se terminó de escribir el año
960 en el escritorio del monasterio de Valeránica (Burgos).
El texto latino de la Vulgata es también el contenido del principal li-
bro editado en la imprenta de tipos móviles de Gutenberg, que la había
inventado y desarrollado. La Biblia de Gutenberg (ca. 1398-1468) o Biblia
de cuarenta y dos líneas se publica en Maguncia (Alemania) el año 1456.
Aún es deudora, en cuanto a su forma externa, de los grandes códices ma-
nuscritos, pero inaugura una época nueva, el tiempo de la imprenta, que
hará posible, sobre todo mediante el impulso de la reforma protestante,
una gran difusión del texto bíblico en latín y en lenguas vulgares o autóc-
tonas. Comprende en total 1.282 páginas y parece que se editaron unos
180 ejemplares, la mayoría de los cuales fueron iluminados y adornados
posteriormente a mano. Existe un número significativo de biblias publi-
cadas antes de 1500, es decir, incunables, como la Biblia latina, editada en
Basilea por el conocido editor Johannes Amerbach en 1482, de 572 folios,
como consta en el colofón, que alaba la bella impresión del ejemplar, ador-
nado a veces con alguna miniatura a mano y letras capitales sobriamente
dibujadas.
Ya se ha mencionado que Gutenberg inaugura una época de esplendor
bíblico. Nunca hasta entonces se había multiplicado el número de ejem-
plares de la Biblia como lo hizo la imprenta. En concreto, la Biblia latina se
editaría infinidad de veces, en general con el texto -más o menos cuidado-
de la Vulgata. Los aires del Renacimiento fomentan el deseo de leer la Bi-
blia en sus lenguas originales y en una versión latina sin errores. Por otra
parte, se multiplican los esfuerzos por acomodar la versión latina al texto
bíblico original, hebreo y griego, del Antiguo y Nuevo Testamento. Loren-
zo Valla, Erasmo, Castiglione, Sanctes Pagnino y otros muchos llevan a
cabo interesantes iniciativas. Pero, sin duda, una de las epopeyas más im-
portantes en este campo es la edición de la Biblia Políglota Complutense,
co LA BIBLIA EN LATÍN 47

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34 LIBER GENESIS
HEBRAICE BERESITH, ID Esr
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In principio, curn vcríionc Sanris Pagnini, '
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m- 11. Biblia hebraica. Eorundem latina interpretatio Xantis Pagnini. Amberes, 1584,
LSe, Gn 1,1-18. Biblioteca Tomás Navarro Tomás, CSIC
48 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

publicada entre 1515 en Alcalá de Henares. Aunque las políglotas aparecen


tratadas con más detalle más adelante, aludiré sin embargo al ejemplar de
la Biblia Regia o Políglota de Amberes en atención a su texto latino. Se tra-
ta de un volumen de esta Políglota, que tendrá especial demanda y éxito.
~
Es el volumen VI (a veces el VIII), que suele encontrarse en solitario en al-
gunas bibliotecas. Contiene, por una parte, el texto hebreo del Antiguo Tes-
tamento con la versión latina interlineal del humanista Sanctes Pagnino,
por considerarse más literal y cercana al texto hebreo que la Vulgata. Por la
otra parte del volumen se ofrece el texto griego del Nuevo Testamento con
una versión latina interlineal, que es básicamente la Vulgata. De este volu-
men se hicieron varias reimpresiones o tiradas aparte, probablemente por-
que resultaba útil para el estudio y práctico para el bolsillo tener toda la Bi-
blia en un solo tomo, en sus lenguas originales y con una versión latina
interlineal muy ajustada a los textos originales.
Pero la historia continúa. El concilio de Trento (1545-1563) pone las
bases para elaborar una edición cuidada de la Vulgata, sin los numerosos
errores con que circulaba. Tras una primera edición insatisfactoria, llevada
a cabo bajo la autoridad del papa Sixto V en 1590, su sucesor Clemente
VIII lleva a cabo en 1592 y en ediciones subsiguientes lo que desde en-
tonces sería la Vulgata Sixto-Clementina, el texto oficial y auténtico de la
Biblia para la Iglesia católica durante siglos. Este es, en consecuencia, el
texto que se editará en lo sucesivo en la Iglesia católica. La exposición re-
coge una edición en dos volúmenes (Madrid 1790) que tiene especial in-
terés. La llevó a cabo jean-Baptiste Duhamel ( 1624-1706) en el año 1705.
Duhamel, hombre de saber enciclopédico y primer secretario de la Acade-
mia de Ciencias en Francia, había publicado poco antes unas Institutiones
Biblicae (París 1698). Todos los conocimientos e instrumentos que allí
había estudiado pasaron a esta edición (y a otras ediciones diferentes de la
suya), convirtiéndose así en uno de los instrumentos bíblicos más usados
por los estudiosos en el siglo XVIII. De hecho, en España sus añadidos serán
texto de cabecera para todos los lectores ilustrados de la Biblia latina.
Ese mismo año verá a luz la primera traducción completa católica de
la Biblia castellana, hecha precisamente a partir de la Vulgata. Y es que
también en este terreno la Vulgata tuvo su protagonismo. Es en 1783
co LA BIBLIA EN LATÍN 49

:en cuando el Tribunal de la Inquisición española permite las versiones de la


de Biblia a las lenguas vulgares. Desde 1559, fecha de la publicación del ín-
ra- dice de libros prohibidos del inquisidor general Fernando de Valdés, esta-
to. ban prohibidas las traducciones de la Biblia. A partir de la supresión de
~
al- esta prohibición y hasta el primer tercio del siglo XIX se llevarán a cabo en
.es- España más de medio centenar de versiones bíblicas. Ninguna debía ha-
10, cerse a partir de las lenguas originales, sino desde el latín de la Vulgata. Así
· la nace la edición llevada a cabo por el Felipe Scío de San Miguel (Valencia
on 1790-1793). Diez grandes volúmenes, preciosamente editados, pero carí-
lu- simos. La segunda edición (Madrid 1794), revisada para ajustarse más li-
or- teralmente a la Vulgata, se edita en 19 volúmenes más manejables. Esta
Bi- versión es también la que usará el agente británico de la Sociedad Bíblica
ma de Londres, George Borrow, conocido por su obra La Biblia en España,
para hacer su edición del Nuevo Testamento en un volumen (Madrid
1837). Cuarenta años escasos después, Félix Torres Amat lleva a cabo,
las
también del latín, una versión más fluida, que tendría enorme éxito y que
sos
se sigue reeditando en nuestros días (Madrid 1823-1825). Ambas son el
ida
eco del texto latino de la Vulgata en nuestra propia lengua. Un texto lati-
1te
no que durante la segunda mitad del siglo XX ha sido admirablemente
~n-
revisado por los benedictinos de la Abadía de San Jerónimo en Roma,
: la
autores de la edición crítica más perfecta de la Vulgata (1926-1994).
el
Finalmente, recordemos que el texto de la Vulgata, ajustado en nuestros
re-
días al original hebreo para el uso litúrgico, es la llamada Neovulgata, cuya
m-
segunda edición, la actualmente oficial, fue declarada typica el año 1979
)5.
por el papa Juan Pablo II.
ie-
nes
allí
da
los
·án

de
[Ue
83
Biblias rabínicas
1 y biblias políglotas

En el siglo XVI comienzan a surgir ediciones de la Biblia que son de


gran importancia tanto para cristianos (biblias políglotas), como para ju-
díos (biblias rabínicas). Estas ediciones, elaboradas en diferentes círculos
culturales por distintos protagonistas y con distintos métodos de compo-
sición, desempeñan un papel primordial en la literatura bíblica. Las biblias
rabínicas ofrecen el texto hebreo bíblico más correcto así como los más im-
portantes comentarios medievales hechos a estos textos, acompañados de
la traducción aramea del texto bíblico o Targum. La imprenta de Bomberg
se establece en Venecia en la primera mitad del siglo. Daniel Bomberg, que
había nacido en Amberes en el seno de una familia cristiana, se dedica a
imprimir obras en hebreo desde 1517, siendo una de las más destacadas la
Biblia Rabínica. Se hacen tres ediciones, la primera ( 1517) fue dirigida por
Felix Pratensis, de origen judío y convertido al cristianismo en 1506, que
ya había publicado dos años antes una traducción latina de los Salmos. La
segunda edición (1524-1525) es la más conocida. Se encargó de ella Jacob
ben Hayyim, quien, al ser judío y no converso como Pratensis, tiene mu-
cho más predicamento entre sus correligionarios. Con estas ediciones se
recupera el texto original de la Biblia hebrea, así como todo el conjunto de
obras que van a ayudar a su comprensión y su estudio, como son el Tar-
gum, los comentarios medievales (Rashi, Abraham ibn Ezra, Kimhi, Leví
ben Gershon), y obras gramaticales diversas. Por primera vez y de forma
conjunta se imprimen una serie de obras en hebreo que ilustran la inter-
pretación de la Biblia.
El texto de esta biblia se convirtió en el texto estándar en el judaísmo.
La obra comprende cuatro volúmenes e intenta imitar la apariencia de los
manuscritos bíblicos: el texto hebreo aparece en la columna central, el Tar-
52 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

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12. Biblia Rabínica de Jacob ben Hayyim, comienzo del libro de Números.
Biblioteca Tomás Navarro Tomás, CSIC

gum en una columna paralela y las masoras parva y magna en los márge-
nes superior, inferior e intercolumnales. Los comentarios se añaden en los
márgenes externos de cada página y al final de la obra aparece la masora
finalis, así como listas y tratados masoréticos. Uno de los valores añadidos
de esta edición es el de incluir discusiones que no habían tenido lugar en
las anteriores ediciones bíblicas, como son el conflicto entre la literatura de
los Sabios y la masora en lo que se refiere al texto bíblico hebreo, y el va-
lor que adquiere la masora como elemento primordial en los comentarios
bíblicos. Este hecho representa un estadio muy avanzado respecto al estu-
dio de la gramática hebrea y a la exégesis comparada.
Con el surgimiento del humanismo en Europa durante el siglo XVI se
constata la necesidad de contar con obras que consigan defender la fe cris-
tiana basándose en la propia Biblia, que representaba el eje teológico en el
cristianismo. Así surgen las biblias políglotas, realizadas por especialistas
!CO BIBLIAS RABÍNICAS Y BIBLIAS POLÍGLOTAS 53

en las distintas lenguas de la Biblia, de carácter aglutinante, que reúnen al


mismo tiempo tanto los textos originales de la Biblia como versiones a
otras lenguas y distintas obras complementarias que ayuden a su interpre-
tación y comprensión. Las políglotas surgen, no sqlamente para defender
la fe cristiana desde los textos originales de la Biblia -hecho ya sobrada-
mente original y avanzado para la época-, sino también para servir de ata-
que a las herejías que pudieran darse en medio de los amplios debates pro-
ducidos en el seno de las corrientes humanista en general y erasmista en
particular. La enorme influencia de Erasmo en los intelectuales españoles
de la época hace que estos concedan mayor importancia a las lenguas ori-
ginales y al estudio de su gramática. La formación especializada en estu-
dios bíblicos y rabínicos de los expertos elegidos para realizar estas obras
proporcionaría mejores y más sólidos argumentos para rebatir las posibles
herejías. El interés de los promotores por las lenguas hace que por prime-
ra vez los trabajos se basen en las lenguas originales en las que se escribie-
ron las Escrituras: griego, latín, hebreo, arameo, etc. Está comúnmente
aceptado que el origen de estas biblias se encuentra en la Hexapla de Orí-
genes, aunque no falta quien rebata esta idea a favor de algunas ediciones
aisladas anteriores, como el Salterio de Agostino Giustiniani, publicado en
Génova en 1516 por Pietro Porro y editado en ocho columnas, entre las
ge- que incluye una traducción al árabe.
los La Biblia Políglota Complutense representa la mayor empresa cultural
ora del Cardenal Cisneros (1436-1517). Sabemos de la importancia que este
Ios concedía a las lenguas originales; pensaba que su conocimiento era crucial
en
a la hora de interpretar las escrituras y por eso decide rodearse de expertos
de
en lenguas dándole a la filología un protagonismo muy destacado. Bajo el
va-
amparo de la universidad de Alcalá de Henares un amplio equipo de ex-
1os
pertos, entre los que se encontraba Antonio de Nebrija, realiza esta obra.
tu-
Aunque no se hace una nueva traducción latina -se editó el texto de la Vul-
gata por consejo de Diego López de Zúñiga y del propio Cisneros-, la labor
r se hecha por Alfonso de Zamora, Alfonso de Alcalá y Pablo Coronel sobre el
ns- texto hebreo es inmensa. El primero de ellos ostenta la cátedra de hebreo
1 el en dicha universidad desde 1512 y consigue reunir una serie de manus-
.tas critos bíblicos y comentarios de gran importancia. Dada su excelente for-
54 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

mación en escuela rabínica, él mismo realiza copias manuscritas de textos


bíblicos en hebreo incluyendo traducciones interlineales al latín y al caste-
llano, que probablemente las utilizaba en sus clases para la enseñanza del
hebreo. Tanto Coronel como Alfonso de Zamo~a contribuyeron notable-
mente para formar la colección de manuscritos hebreos utilizados para la
edición de la Políglota. Además, Alfonso de Zamora, deja siempre su hue-
lla en los manuscritos, incluida su faceta de copista. Obra suya son varios
de los ejemplares que hoy se conservan en nuestras bibliotecas.
En Alcalá se habían afincado varias imprentas, pero la de más renom-
bre es sin duda la de Arnao Guillén de Brocar. Este famoso impresor fue
llamado a Alcalá en 1511 especialmente para instalarse allí y dedicarse a la
impresión de la Políglota, trabajo que le haría famoso y que se prolongó

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13. Biblia Políglota Complutense, edición facsímil, Gn 27,45-28,9


JCO BIBLIAS RABÍNICAS Y BIBLIAS PO LÍGLOTAS 55

(tos hasta 1517. Anteriormente había estado trabajando en Alemania, Pam-


ste- plona y Logroño, y los tipos que confeccionó para esta ocasión resultaron
del tan logrados que se utilizaron posteriormente por muchos otros impreso-
ble- res, como Plantino en la Biblia Regia. También tuvo
, que procurarse tipos
·a la griegos. Llegaron a imprimirse más de 600 ejemplares en papel y una can-
me- tidad pequeña en vitela, destinados a poseedores de especial relevancia.
nos Actualmente solo se conservan tres en vitela, uno de ellos en la Biblioteca
Histórica de la Universidad Complutense de Madrid. En otros casos, se
conservan incompletos, a falta de algún volumen.
::>m-
fue La tarea de la Políglota Complutense encuentra su continuación unos
a la cincuenta años más tarde, con la edición de la Biblia Regia o Políglota de
ngó Amberes (1568-72), realizada por Benito Arias Montano en la imprenta de
Plantino y bajo el mandato de Felipe II, con el encargo especial de dar im-
portancia al texto hebreo, como se refleja en alguna de las cartas que el
monarca envió a Montano. Continúan con ello los estudios sobre el texto
hebreo del Antiguo Testamento, basándose también en manuscritos origi-
nales, muchos de ellos procedentes de la colección de Alfonso de Zamora.
La edición de esta políglota consta de ocho volúmenes y conserva el
orden de libros bíblicos de la Vulgata. El Antiguo Testamento ocupa los
cuatro primeros tomos, siendo su texto hebreo el resultado de colacionar
el texto impreso en las biblias rabínicas de Venecia con el texto de la Polí-
glota Complutense. Tanto para el texto del Targum como para la traduc-
ción latina que le acompaña, se utilizan las traducciones que hicieron Al-
fonso de Zamora y Pablo Coronel para la Complutense, una vez revisadas
por Arias Montano, y el texto griego que corresponde al de la Septuagin-
ta. El Nuevo Testamento ocupa el quinto volumen, incluyendo el texto
griego, el de la Vulgata y la versión siríaca con su traducción latina. Se
completa la obra con el llamado Apparatus, obra de Arias Montano, con-
sistente en tres volúmenes; en el VI incluye el Nuevo Testamento griego
con traducción interlineal latina que mezcla el texto de la Vulgata con su
propia traducción, el texto del Antiguo Testamento hebreo acompañado
de la traducción de Sanctes Pagnino y una pequeña obra suya de carácter
gramatical sobre ciertas características del hebreo, lo que hace patente su
enorme preocupación por esta lengua. En los volúmenes restantes se in-
56 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

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0'J~1Yl1~ it1i1'.11,:'?11i)~")p7 u'9J or:Wt;i1 iJJ'.1'~7 . gicntil5ufq; JEgyptiis,.occutreru.hc_aqua::·&\
-r7~1 :i:i7;:,-r,~ 19;J.'J oi;i;:, i::i_tp!) ' : 9?0 lírJ:l ,,' (irnoluit~os Dorninus in rncdiis lluéhbus.-. ·
.L · · · · · · ., · L 'S ? , · i'' ·Rcucr~c1udunt aqua:,& opcruerunt currus ,;1. 1

··N-.; c:J;'.:;l Ot"P".l~~ t:::l'~:;lii i1J17~ 7'!J ;:i, onq:l@t'l [ G & cquitcs cunóti exercitus l'h:iraonis,qt{iTc- '"
i1VJ'J 1:::i?n ?~iill' ,,:¡:i, ,, : ¡r,~-¡Jl Ci1:l "1~VJ ,,'
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rant quaíi pro muro adexnis & Iiniílris. .·li:I;\'.
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11J &Moyíifcmocius. CAP. xv. ,
J1~1i1 n;i¡¡;,•n· n~ S~i\!'.J! lJJ'I ílii'.ir.l "1'W'l~, , ' TVnc ccci1út Moyícs & filij Ifrocl carmen
- ",' - ·, .. '' · L .. , ., , ,.L" 1 A hocDom1110,&d1xcrunt:CantemusDo-
-,,:i íl)i1',? i1")'P~ ii;)~? 1'")t:l~¡'l il}i1',? míno,gloriosc cnim magnífica tus cll:,cquum ~¡J
r1"1r.ln l·lj,' , : O'J m,:i; 7'.'l:J11 D1D i1N:l , mb ' & afccnforcm dciccir in m~rc.'Fortitudo mea
,,., ... L. , ,·-,L'." i_'L'._' , ;T 0• 1 &lausmcaDominus,&faétuscll:mihiinfa-
'Tl7~ 1n,;i~1 l7~ i1) ,1Jt1V'7 ?"'i1;J nz lL1té.illc Dcus me',& glorificabocú:Deuspa-
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:ir1 N,¡>> 7).Ji111'. n! Ml¡ií.J C3'1.~l '7 f¡\i11\li')~ 7l.')l\i19 1Dl 'lll 1~¡~1;! 11) N)l;l ¡,:nr,11N917l.) 11( n> 01').tl :il¡ií.J11 !1 "11;!~! 'r
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PJ'l'l"\~r;i 1~p,n n,•~9~, 1 Mt:'11? ri1ai;i 'l' 1~'1;!! N~>t,;i N')111>1 '?' 1J'l;l! 1 NJ1~? N/R\lP~ mi:,.¡ ¡m•'?.11 \!l!;l N)l;>mi;i l
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v1"<r;i'f1, i,;1?111n"1.v."'flt11 19,º;i ry·wtl , 0 , 11: PJ'Ji''iiry 1:i t1 ,¡111r;'~
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14. Biblia Políglota de Amberes, 1572, Ex 14,26-15,11


57
=o BIBLIAS RABÍNICAS Y BIBLIAS POLÍGLOTAS

cluye una gramática y vocabulario siríaco de Andreas Masius, un diccio-


nario sirio-arameo de Guy Le Fevre de la Boderie y un diccionario hebreo
de Sanctes Pagnino. El sistema que siguió Montano para desarrollar esta
labor es, en general, el sistema exegético de Erasmo, que da la máxima im-
portancia al sentido gramatical, y por ello fue dur~mente criticado, sobre
l . .. todo por León de Castro. En el Praejatio expone ya sus ideas sobre la im-
portancia de la fiel transmisión del texto hebreo.

1,11
Arias Montano se encontró con múltiples dificultades para realizar es-
,11,

ta obra, tanto desde el punto de vista económico como para conseguir los
permisos papales necesarios para su impresión. Finalmente, vió la luz en
1572, representando un excelente trabajo filológico y de crítica textual, al
mismo tiempo que servía para los fines religiosos del rey Felipe II.
[.~
1!,1¡
En Europa surgen a partir del siglo XVII otras biblias políglotas. Una
.!,I'

de las más famosas es la de Políglota de Brian Walton (I 600-1661), edita-

15. Biblia Políglota de Walton, Job 1,1-11. Biblioteca Tomás Navarro Tomás, CSIC
58 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

da por Thomas Roycroft en 1657 en Londres. Walton estaba especial-


mente interesado en ofrecer los textos hebreo y siriaco del Antiguo Testa-
mento, cuyo estudio le había tenido ocupado durante varios años, como
explica en el prólogo. La obra consta de seis volúmenes
, y los distintos tex-
tos se editan también en columnas, como en las políglotas anteriores. El
Antiguo Testamento ocupa los cuatro primeros volúmenes. El Nuevo Tes-
tamento se imprime en el quinto volumen, acompañado de los textos de
versiones antiguas, como la Peshitta (siríaco), la Vulgata, y versiones etió-
pica, árabe y persa, y ofrece las lecturas del Códice Alejandrino al lado del
texto griego. El volumen sexto incluye varias listas de colaciones con di-
versos manuscritos y variantes textuales.
L-

,J
1 Traducciones romanceadas

e
,_
Es una paradoja constatar que las más antiguas biblias castellanas, ro-
manceadas como se acostumbra a llamarlas entre los especialistas, son hoy
accesibles en portales electrónicos, lejos de sus originales y en general es-
pléndidos manuscritos. Algunas de ellas, incluso, han pasado del manus-
crito original a la edición digital, sin el estadio intermedio de la obra im-
presa. Tanto el portal electrónico dedicado a la Fazienda de Ultramar, uno
de los más complejos y antiguos códices con textos bíblicos, como el con-
junto de las biblias medievales romanceadas, pueden hoy consultarse có-
modamente en la red, rodeadas de información suficiente para saber bien
de qué se trata.
Se entiende por biblias romanceadas todas aquellas traducciones he-
chas en las distintas lenguas utilizadas en la Península Ibérica. La versión
de la Biblia al castellano nace cuando esa lengua está todavía, si no en sus
primeros balbuceos, ciertamente antes de constituirse en lengua bien de-
sarrollada. Es probable que los dos textos más antiguos de nuestra Biblia
castellana hayan nacido por iniciativas de extranjeros afincados en tierras
hispanas. La Fazienda de Ultramar es el relato del viaje a Tierra Santa, real
o supuesto, de Aymerich de Malafaida, arcediano de Antioquía, como él
mismo se describe en una carta que precede a su escrito, donde aparece
como amigo personal del obispo de Toledo Don Raymundo (m. 1151).
Es posible que su relato, real o ficticio, no lo sabemos con certeza, se
hiciera en latín. Al traducir el texto al castellano (entre 1220 y 1230), el
escriba (o escribas, pues parece que hay varios) ha adjuntado determina-
dos textos bíblicos relativos al lugar que se describe. Todos en lengua cas-
tellana, unos traducidos del hebreo y otros de la Vulgata. El manuscrito,
de 86 folios, fue editado por Moshé Lazar en 1965, y se conserva en la
60 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

16. Fazienda de Ultramar. S. XIII, fol. 22v, Nm 13,16ss. Universidad de Salamanca,


Biblioteca General Histórica, Ms. 1997
:o TRADUCCIONES ROMANCEADAS 61

Universidad de Salamanca, proveniente del Colegio de San Bartolomé.


Está disponible en una página web dirigida por David Arbesú. El otro tex-
to es una versión parcial de los Salmos, que se encuentra en el manuscrito
ES de El Escorial. Aunque la copia es antigua, el ,romanceamiento parece
de mediados del siglo XIII, al igual que sucede con el manuscrito E6 y el
resto de los libros bíblicos del ES. El conjunto contiene una Biblia prácti-
camente completa. El autor de la versión de los Salmos es Hermann el Ale-
mán, un universitario que había estudiado en París, donde conoció al papa
que le haría obispo de Astorga hacia 1266. Pertenecía a la orden teutóni-
ca y fue traductor prestigioso de Aristóteles y de Averroes, además de
miembro del grupo de traductores de Toledo. Don Hermano, como se le
llamaba en Astorga, traduce el salterio hacia 1270, quizá para la General
Estoria de Alfonso X el Sabio. Lo traduce «segund cuerno está en el ebray-
go», a tenor de sus propias palabras, si bien no es fácil decir si la versión se
hace directamente del hebreo o, como era costumbre en muchos casos, de
la Vulgata latina.

No es este el lugar para presentar una detallada exposición de la rica


colección de biblias romanceadas en castellano. De nuevo, una magnífica
página web, dirigida por Andrés Enrique-Arias y patrocinada por la Uni-
versidad de las Islas Baleares, pone los textos a disposición de curiosos e
investigadores, ofreciendo una bibliografía casi exhaustiva sobre cada ma-
nuscrito. Sobresale sin duda la obra promovida por Alfonso X el Sabio en
la escuela de traductores de Toledo. Me refiero a la General Estoria, obra
con la que emprende la gigantesca tarea de hacer una completísima histo-
ria del mundo desde sus orígenes hasta la actualidad que él vive. ¿Qué
fuente más fiable para ello que la Biblia, libro santo que habla de los orí-
genes del universo y narra la historia santa conocida y venerada por el pue-
blo cristiano? Esta es la razón por la cual se proyecta una traducción com-
pleta de toda la Biblia, en su mayor parte, a partir de la Vulgata latina.
Luego se entrelaza con otros textos autorizados en una especie de centón
de textos y datos, con los que se construye esta peculiar visión medieval de
la historia. La obra nunca fue terminada, pues el rey murió antes de que
se le diera culminación, y los traductores y escribientes se dispersaron des-
pués. Por eso, no pudo ser leída en su tiempo, aunque se encuentra repar-
62 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

tida en varios códices del último tercio del siglo XIII. Hoy, afortunada-
mente, está a nuestra disposición en la red.

Pero el gran depósito de manuscritos con biblias romanceadas sigue sien-


do la Biblioteca Real del Monasterio de El Escorial, promovida por Felipe II
con el asesoramiento, entre otros, de Arias Montano. Por otro lado, una de
las características de estas versiones romanceadas castellanas es que no sola-
mente se hacen del latín de la Vulgata -como sucede en casi toda Europa-,
sino que varias de ellas se traducen directamente del hebreo. Es una clara hue-
lla de la presencia larga y fecunda de tantos judíos en España hasta finales del
siglo XV. Así, por ejemplo, la Biblia del manuscrito E3 de El Escorial (entre
1425-1450) traduce todos los libros bíblicos del hebreo, salvo naturalmente
aquellos acogidos en la Biblia católica, que no fueron escritos en esa lengua,
como es el caso de los libros de los Macabeos, cuya versión procede de fuen-
tes latinas. Con este texto prácticamente coincide la llamada Biblia de Ajuda,
en Portugal, copiada entre 1420 y 1430, que contiene el Pentateuco, Josué y
Jueces, más la versión castellana de la Meguillat Antiochos o el Rollo de Antío-
co, escrito judío que cuenta la historia de la Hanukkd o fiesta instituida cuan-
do los Macabeos derrotaron al rey sirio Antioco en el siglo II y purificaron el
templo reconsagrándolo para el culto judío. La Biblia de los manuscritos es-
curialenses E7 y E5 ( entre 1400 y 1445), así como el manuscrito E4, cuyo
ejemplar parece haber sido copiado a principios del siglo XV, son un claro
ejemplo de ello. Algo parecido puede decirse de la llamada Biblia de Évora
(1429), por conservarse en la biblioteca pública de esa ciudad portuguesa.
Los libros bíblicos son aquí traducidos del hebreo (no es una Biblia comple-
ta). Lo mismo sucede con algunos ejemplares manuscritos de la Biblioteca
Nacional y de la Real Academia de la Historia.

Pero sobre todas ellas se eleva por su trabajo académico, por sus co-
mentarios y por la belleza de sus ilustraciones la llamada Biblia de Guzmán
o Biblia de Alba -patrimonio de esta familia-, encargada por Luis de Guz-
mán, gran maestre de la orden de Calatrava, al rabino Moisés Arragel de
Guadalajara, quien concluyó la traducción del hebreo el año 1430.

Se trata de un interesante modelo de colaboración entre judíos y cris-


tianos ilustrados (la versión era revisada por un experto franciscano y otro
ÜBLICO TRADUCCIONES ROMANCEADAS 63

mada-

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' y otro 17. Biblia de Alba. Edición de 1920, Gn 3,24-4,12
64 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

dominico) y una muestra, tanto del interés de un cristiano viejo por la Bi-
blia hebrea, como del conocimiento por parte de un judío del texto y de
la tradición latinas. Textos, comentarios -en los que el rabino introdujo
mucha de la sabiduría tradicional judía- e imágenes,
, en gran parte tam-
bién de tradición judía, forman un conjunto armónico lleno de sapiencia
y belleza, como pocas veces se ha logrado a la hora de confeccionar una
biblia manuscrita o impresa.

Es llamativo que la primera noticia que tengamos de las versiones ro-


manceadas al catalán o valenciano -no es este el lugar adecuado para tra-
tar la distinción de ambas lenguas- sea una prohibición, la de traducir la
Biblia «en rornancio», como afirma el concilio de Tarragona del año 1233,
en tiempos de Jaime I de Aragón. Aunque puede dudarse de que existie-
ran en ese momento versiones catalanas de la Biblia, ya que esta prohibi-
ción se hizo probablemente por seguir las indicaciones del concilio de To-
losa (1229) contra los albigenses, más que por necesidades de su reino.
Todas las versiones se tradujeron a partir del latín, a diferencia de lo que
ocurría con el castellano, donde muchas tomaron como punto de partida
el hebreo. La Biblia más antigua de la que tenemos noticia parece ser la lla-
mada Biblia de Alfonso 11, traducida a partir de 1287 por Jaume de Mont-
juich. También es interesante la Biblia rimada de Romeu Sa Bruguera, cuyo
salterio parece ser del siglo XIII. Pero, sin duda, la más conocida de todas
es la Biblia «arrornancada de lengua latina en la nostra valenciana, por lo
molt reverent Micer Bonifaci Ferrer» (m. 1417), prior de la cartuja de Por-
ta Caeli y hermano de Vicente Ferrer, impresa en Valencia tras cuidadosa
revisión del inquisidor Jaume Borrell, el año 1478; la persecución poste-
rior de todas las biblias romanceadas y otras circunstancias hicieron que de
ella conozcamos hoy solo una hoja, precisamente la que contiene el colo-
fón. Existe un proyecto de edición de todos estos textos, tanto publicados
como inéditos. Actualmente está en marcha una magna empresa en Cata-
luña. Se trata del Corpus Biblicum Catalaunicum, una edición crítica com-
pleta de las traducciones bíblicas catalanas y de textos en catalán directa-
mente relacionados con la Biblia desde sus inicios en el siglo XIII hasta
comienzos del siglo XIX, promovido por la Asociación Bíblica Catalana. La
serie comprenderá 35 volúmenes, de los que ya se han publicado tres.
=o TRADUCCIONES ROMANCEADAS 65

~i- Pero a las versiones les llegó también la hora de la imprenta. Nos ha-
de llamos ante una historia que es al mismo tiempo admirable, por el esfuer-
.JO zo de quienes hicieron posible la traducción e impresión de textos bíblicos,
n- y triste, porque se lleva a cabo en medio de disputas, religiosas o de exilios
obligados como el de los judíos expulsados de España en 1492. Ellos, jun-
na to a la llave de la puerta de sus casas, inútil esperanza de un retorno, lleva-
ron consigo el amor a la lengua castellana. Dos obras, entre otras, merecen
recordarse aquí. La más temprana es el llamado Pentateuco de Constantino-
0-
pla, impreso por Soncino el año 1547 en Constantinopla y escrito en ladi-
a-
no, la lengua de los judíos sefardíes, que se convirtió en el dialecto de los
la
judíos españoles de Oriente, tras su expulsión de los reinos hispanos; en
3,
este caso además el texto está escrito en caracteres hebreos. La segunda es
e-
una obra magna y de gran influencia en posteriores traducciones. Me re-
n-
fiero a la Biblia de Ferrara, «Biblia en lengua española, traducida palabra
O-
por palabra de la verdad hebraica por muy excelentes letrados, vista y exa-
O.
minada por el officio de la Inquisición», como reza la portada de la edición
J.e
impresa en esa ciudad italiana, allá por 1553, que fue traducida o patroci-
ia
nada por los ilustres judíos Abraham Usque y Yom Tob Atías. Se trata de
a-
una versión muy literal, con muchos hebraísmos, lo que hizo que pronto
u-
fuese difícil de entender y tuviera que ser constantemente revisada. Pero esa
ro
as misma literalidad la hizo utilísima a la hora de traducir del hebreo los tex-
lo tos bíblicos. Nada tiene por eso de particular, que fuera usada por traduc-
,r- tores posteriores, entre otros, por Casiodoro de Reina, exmonje del mo-
sa nasterio jerónimo de San Isidro del Campo en Sevilla, desde donde parece
e- que huyó al extranjero con una veintena de monjes, para evitar el auto de
ie fe que el Santo Oficio celebró allí en 1559. Dedicó doce años de su vida a
D- la traducción de la Biblia, que publicó en Basilea el año de 1569. Es la co-
OS nocida como Biblia del Oso, así llamada por el ex libris de su primera pá-
a- gina, característico de la casa editorial. Se trata de un castellano castizo y
a- agradable, con cierto sabor arcaico. Entre sus fuentes, además del texto he-
a- breo y la Vulgata, cuenta con la versión literal del Antiguo Testamento
ta hebreo de Sanctes Pagnino y la Biblia de Ferrara, «por darnos la natural y
~a primera significación de los vocablos hebreos, y las differencias de los tiem-
pos de los verbos, como están en el mismo texto, en lo qual es obra digna
66 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

de mayor estima». Por razones diversas, algunos ejemplares se encuaderna-


ron y publicaron con portadas diferentes, quizá para despistar a la Inquisi-
ción o por puro afán de negocio. En 1569, Cipriano de Valera, otro mon-
je de San Isidro de Sevilla, edita el Nuevo Testamento
, de Reina en Londres
con pocas modificaciones y un prólogo notable. Tres años después, en
1602, imprime en Ámsterdam la llamada Biblia del Cántaro, también
en razón del ex libris editorial. Se trata de una revisión de la de Casiodoro
de Reina, aunque no lo cita, que consiste en correcciones de algunas pala-
bras y frases de Reina, eliminación de los textos no hebreos que existían en-
tre corchetes, supresión de algunos paralelismos y colocación de los deute-
rocanónicos al final. Esta Biblia, que cayó en desuso relativamente pronto,
fue recuperada en la segunda mitad del siglo XVIII. Con la actualización de
su lengua y tras diversas revisiones se ha erigido en la Biblia de la tradición
protestante de lengua española, la Biblia Reina-Valera, que sigue editán-
dose hoy día en multitud de formatos. Finalmente, por mor de justicia,
digamos que esta no fue la única versión bíblica hecha por españoles
protestantes, aunque sí la única completa. El humanista Juan de Valdés
(m. 1541) tradujo magníficamente al castellano los Salmos, el evangelio se-
gún Mateo y casi todas las cartas paulinas. El helenista Francisco de Enzi-
nas (m. 1552) tradujo completo el Nuevo Testamento al castellano, publi-
cado en Amberes el año 1543. Y, finalmente, Juan Pérez de Pineda publicó
en Ginebra el año 1556 un Nuevo Testamento y una traducción de los Sal-
mos al año siguiente, ambas en bello castellano. Claro que, como también
decía Menéndez y Pelayo a este propósito, no debemos admirarnos mucho
de los primores de la lengua, porque «¿quién no escribía bien en aquel glo-
rioso siglo?». No podemos dejar de mencionar las versiones de Fray Luis de
León a algunos salmos, Cantar de los Cantares y el libro de Job. Desgra-
ciadamente, no pudieron leerse impresas en su tiempo, por la prohibición
de traducir y leer textos bíblicos en lenguas romances, vigente en España
con gran rigurosidad desde 15 5 9.
:o

a-
,1-
[1-

~n
m La iluminación
de los manuscritos

~n
ro
a-
rr- La decoración e iluminación de los manuscritos hebreos ocupa un lugar
e- especialmente destacado dentro de las manifestaciones artísticas en la cultura
o, judía medieval. Se combina la faceta artística con la religiosa, las decoracio-
:le nes con los ritos. Con ello, el artista se plantea el reto de conseguir creaciones
originales sin dejar de cumplir las leyes del judaísmo que le son impuestas.
>n
[1-
Generalmente se admite que los judíos no aceptan el arte figurativo y que, se-
la, gún la ley judía, están prohibidas las iluminaciones en los rollos de la ley que
es se leen en la sinagoga, así como la representación de figuras humanas. Estas
és prohibiciones están tomadas del Talmud, ya que en la Biblia solamente se es-
;e- pecifica hacer ídolos en el pasaje de Ex 20,4, donde se dice: «No te fabricarás
i1-
escultura ni imagen alguna de los que existe en los cielos por arriba o de lo
u que existe en la tierra por abajo, o de lo que hay en las aguas bajo la tierra».
có Pero más adelante, en el pasaje que describe la fabricación del arca de la alian-
11- za, dice: « ... harás dos querubines de oro ... y los rostros de ellos estarán vuel-
~n tos el uno hacia el otro» (Ex 25,18-20). Es decir, todo depende de las inter-
10
pretaciones que se le den a estos pasajes y a otros del texto sagrado, dentro del
o- contexto histórico de cada momento. Por lo tanto, en la Edad Media y en te-
de rritorios cristianos, se hacían todo tipo de decoraciones, sobre todo en los có-
dices y no tanto en los rollos sagrados. La iluminación de los manuscritos se
)n incrementa con el paso de los años y las influencias del arte cristiano hasta lle-
ña gar a su culmen en los siglos XIV y XV. El arte en estos manuscritos debe en-
cuadrarse en el contexto histórico circundante. Los judíos, al estar dispersos
y convivir con otros pueblos, se dejan influenciar por el entorno y así van sur-
giendo las distintas formas de manifestaciones artísticas. Si nos centramos
concretamente en la Península Ibérica, tanto el arte mudéjar como el gótico
influyen notablemente en las decoraciones de los manuscritos hebreos y sur-
gen las famosas biblias sefardíes, reconocidas tanto por la calidad de sus tex-
68 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

tos, que siguen la depurada tradición oriental, como por sus iluminaciones,
bellísimas y extremadamente cuidadas.
En las iluminaciones se utilizan varios recursos. Uno de ellos, ya señala-
do, es el de la micrografía: se trata de adornos hechos a base de letras del al-
fabeto hebreo, reproduciendo anotaciones masoréticas, fragmentos de texto
bíblico, y cualquier tipo de información que se considerase relevante para el
manuscrito. En ocasiones, incluso el colofón aparece escrito en esta forma. El
texto forma dibujos con motivos florales o geométricos generalmente, pero a
veces también representan animales o formas humanas. Los objetos litúrgicos
del Templo también se representan con cierta frecuencia. Las micrografías
que se reproducen en los manuscritos sefardíes son, en cierto modo, simila-
res en los motivos y las formas, aunque cada escuela tiene sus diseños más ca-
racterísticos. Así, tenemos los típicos candelabros de tres o de siete brazos que
encontramos en las biblias catalanas, o los motivos florales de las biblias tole-
danas o castellanas. Es decir, las diferencias se deben más a estilos locales que
a tradiciones distintas aunque, indudablemente, los manuscritos catalanes es-
tán más influenciados por el arte gótico que los toledanos. El entorno cultu-
ral de los centros de producción influye notablemente en el resultado final y
los judíos que vivían en la península entre los siglos XIII a XV conviven con los
cristianos y el arte gótico. Por otra parte, la cultura islámica les influía en gran
medida a través del arte mudéjar, sobre todo en Castilla y Aragón, pero no
tanto en las regiones del norte de la península, donde la influencia del gótico
era más acusada. Todo ello se plasma en las formas utilizadas para las micro-
grafías y las decoraciones de los manuscritos.
Existen varias teorías acerca de si los autores de las iluminaciones eran
judíos o no. La mayoría de los estudiosos, como B. Narkiss, C. Roth y J.
Gutmann, así lo afirman, basándose generalmente en que se cita el nombre
del artista en el manuscrito. Este es el caso de los sefardíes Yosef ha-Serfatí,
el mismo que decoró la Biblia de Cervera, o de Yosef ibn Hayyim, el ilu-
minador de la Biblia de Kennicott. Entre los asquenazíes existen numerosos
artífices de magníficas decoraciones, como, por ejemplo, Joel ibn Simeón.
Pero aún en el caso de que su nombre permaneciera en el anonimato, el co-
nocimiento de la tradición judía, del Talmud y del Midrás que se refleja en
las decoraciones supone una autoría judía. Curiosamente, en ocasiones las
:o LA ILUMINACIÓN DE LOS MANUSCRITOS 69

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co-
ten
: las 1 18. Ms. Kenn 1, fol. 318r. Biblioteca Bodleiana, Universidad de Oxford
70 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

iluminaciones se dibujan de derecha a izquierda, no en sentido contrario,


tal y como se hace en los manuscritos cristianos. Sin embargo, hay ocasio-
nes en los que se ha demostrado que el iluminador participaba tanto en ma-
nuscritos judíos como cristianos. ~
En el ámbito cristiano, la iluminación de los manuscritos adquiere
tanta o más importancia que en el ámbito judío. Aquí no nos encontra-
mos con las limitaciones propias del judaísmo, por lo que el arte adquiere
su más amplio desarrollo. Las técnicas utilizadas son, como ya hemos
apuntado, las mismas para todos, no habiendo en muchos casos distinción
entre unos y otros, aunque cada zona geográfica y cada iluminador impri-
ma su propio carácter. En la Edad Media, el gótico encuentra una de sus
vías de desarrollo en los códices, que incluyen decoraciones que nos llegan
a hablar tanto o más que los propios textos.
El texto bíblico adquiere una especial importancia ya que, al tratarse de
textos religiosos de vital importancia, es motivo de trabajos destacados que
han llegado a nuestros días en la forma de códices iluminados con comenta-
rios bíblicos (beatos) o de libros de horas, que contenían la liturgia para las
distintas horas del día. Cada libro de horas es único, ya que se componía ex-
clusivamente para aquellas personas de la nobleza que deseaban incorporar
los elementos de la vida monástica a su vida cotidiana. Los textos incluidos
se centran tanto en la recitación como en el canto de un número de salmos
y letanías, siempre haciendo referencia a la devoción cristiana y, debido a sus
iluminaciones, representan una fuente de iconográfica de primer orden en el
cristianismo medieval. Originalmente los libros de horas constaban de un
texto especial para cada hora litúrgica del día, de ahí su nombre. Uno de los
más conocidos es el del Duque de Berry, realizado en Francia entre 1412 y
1416, por los hermanos Van Limburg, miniaturistas del propio Duque.
También el Libro de Horas de Juana I de Castilla se realiza hacia 1500, con
miniaturas de Gerard Horenbout, el mejor miniaturista flamenco del siglo
XVI. Se conserva en la British Library de Londres. En la misma biblioteca se
guarda el Breviario de Isabel la Católica. El Maestro del Libro de Oración de
Dresde es su iluminador principal y pone un énfasis especial en las represen-
taciones de la destrucción y posterior reconstrucción del Templo de Jerusa-
lén, así como en escenas del rey David con sus músicos. Está realizado en
:o LA ILUMINACIÓN DE LOS MANUSCRITOS 71

o, Flandes a fines del siglo XV y presenta, además, una profusa decoración en


)- los márgenes del manuscrito que lo hace único en su género. El libro de ho-
a- ras de Carlos V se realiza en París y se atribuye al taller del iluminador Jean
Poyer entre los siglos XV y XVI. En la segunda página del, manuscrito hay una
inscripción del siglo XVII: «His liber fuit Magni Imperatoris Caroli Quinti».
re
Parece ser que fue un regalo que recibió de un donante anónimo, siendo muy
a-
joven; de ahí su especial carácter moralizante. El manuscrito estuvo en poder
re
de la casa de Austria hasta que el rey Felipe III se lo regaló al cardenal
)S
Francois de Joyeuse. En el siglo XVIII pasó a manos del cardenal Francisco Ja-
m
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lS
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a-
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Le.
in
lo
se
de
n-
;a-
:n 19. Libro de Horas de Carlos V, edición facsímil 1999, p. 89, Jn 6,1-15
72 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

vier de Zelada, quien lo incluyó en el legado que hizo a la Catedral de Tole-


do tras su muerte. En 1869 pasó a la Biblioteca Nacional de España, donde
actualmente se conserva. El códice está escrito en vitela, con unas medidas
de 230 x 153 mm en letra gótica y en latín, profusamente ilustrado en 320
páginas completas y en 3 a doble página, de sus 333 páginas. Contiene es-
cenas del Antiguo y Nuevo Testamento, alegorías, imágenes de santos, etc.
Por otra parte, los beatos, género específicamente hispánico, son los
distintos manuscritos que copian el comentario al Apocalipsis de san Juan
que se realizan en la alta Edad Media. Los más famosos son los del Beato
de Liébana, abad del monasterio de Santo Toribio escritos entre los siglos
X y XI. Contienen excelentes miniaturas, y representa un avance impor-
tante en los campos de la teología, geografía y política. Se trata de una obra
en XII libros, todos ellos con la misma estructura: a cada texto le acom-
paña una ilustración y el comentario, es decir una explicación con alegorías
y analogías. Quedan unos treinta manuscritos iluminados del Comentario
del Apocalipsis redactado por Beato en Abadía de Santo Toribio de Liéba-
na entre 776 y 786, de los que veinticinco están completos.
Por último, mencionar la Biblia Pauperum o Biblia de los Pobres, un
género que surge a finales de la Edad Media. Su nombre fue aceptado a par-
tir de 1769, cuando K. H. Heinecken lo utilizó por primera vez para de-
signar estos manuscritos. Consisten en una colección de imágenes que en-
frentan escenas de la vida de Jesús con sus episodios paralelos de la historia
antigua de Israel, que, según la tradición cristiana, preparan la venida del
Mesías. Se realizan con la intención de representar visualmente la Biblia,
aunque de forma diferente a una simple ilustración de la misma. En este
caso, las imágenes son las protagonistas, mientras que el relato escrito que-
da en un segundo plano, llegando en ocasiones a desaparecer o quedar en
un breve texto. Estas biblias, como las moralizantes, se escriben general-
mente en lengua vernácula. En la página aparecen los textos explicativos en
las cuatro esquinas, mientras que la imagen central representa las escenas de
la vida de Jesús, en orden cronológico. Todo ello va rodeado de más escenas
del Antiguo Testamento, generalmente de profetas. Existen actualmente
pocos manuscritos de estas biblias, todos atribuidos a la escuela de Jan Van
Eyck y procedentes de tres zonas geográficas: Austria, Baviera y Weimar.
)

e
s
)
i Ediciones modernas
de los textos

,s
n
El estudio del texto bíblico continúa suscitando enorme interés entre
·o
los investigadores y sigue latente la necesidad de contar con ediciones del
,s
·- texto fiables y precisas.
a Las ediciones modernas del texto hebreo han pasado de reproducir un
l- texto ecléctico, considerado más correcto, pero sin atestiguar en ningún
LS manuscrito, a reflejar fielmente el texto de un determinado códice. Así su-
' .O cede en la 3ª edición de la Biblia Hebraica (BHK) en la que Kittel ya no
L- edita el texto de la Segunda Biblia Rabínica, sino que opta por reproducir
el códice de Leningrado. K. Elliger y W Rudolph hicieron una nueva edi-
n ción en 1977, la Biblia Hebraica Stuttgartensia, cuyo aparato crítico se ade-
·- cua a los principios modernos de la crítica textual, y se muestran mucho
:- más prudentes a la hora de aceptar conjeturas o proponer correcciones del
L- texto. En la actualidad la Biblia Hebraica Quinta (BHQ), a cargo de The
a United Bible Societies Hebrew Old Testament Text Critical, se propone
~1 hacer una edición diplomática que reproduzca fielmente no solo el texto
l, consonántico vocalizado y acentuado, sino también las masoras del ma-
:e nuscrito, a diferencia de la BHS donde la masora aparecía normalizada y
,_
sistematizada en un volumen aparte. Hasta el momento solo se han pu-
n blicado cinco fascículos, el último de ellos, Jueces (2011).
1-
n El equipo de Filología Bíblica Biblia del Consejo Superior de Investi-
le gaciones Científicas (CSIC) formado por C. Muñoz Abad, E. Fernández
is Tejero, Mª T. Ortega Monasterio y Mª J. de Azcárraga Servert y dirigido
te por F. Pérez Castro editó el texto y las masoras de El Códice de Profetas
.n de El Cairo y, al mismo tiempo, realizó distintos estudios sobre este ma-
nuscrito (1979-1997).
74 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

Dos son las ediciones en curso del códice de Alepo. La Universidad


Hebrea de Jerusalén encargó a M. H. Goshen-Gottstein la edición de este
manuscrito, cuyo aparato crítico, además de las versiones antiguas, tam-
bién tiene en cuenta las citas del texto bíblico qu~ aparecen en la literatu-
ra rabínica. Hasta el momento solo se han publicado los libros de Isaías,
Jeremías y Ezequiel. La segunda, a cargo de la Universidad de Bar-Ilán
(Israel), lleva por nombre Miqraot Gedolot ha-Keter. Sigue el modelo de las
biblias rabínicas y junto al texto bíblico y sus masoras reproduce el Tar-
gum y algunos de los comentarios medievales judíos más importantes
como los de Rashi, David Kimhi o Abraham ibn Ezra, entre otros.

Las ediciones del texto griego de la Septuaginta también se hacen eco


de posturas distintas con respecto a la edición del texto. La de la Univer-
sidad de Cambridge, The Old Testament in Greek according to the Text of
Codex Vaticanus (1906-1940, aunque quedó incompleta) a cargo de A. E.
Brooke, N. McLean y H. St. J. Thackeray optó por hacer una edición di-
plomática y reproducir fielmente el texto de un solo manuscrito, en este
caso, el del códice Vaticano, indicando en el aparto crítico las variantes. En
cambio, la edición de Gotinga prefirió establecer y editar el posible texto
griego original. En esta línea se sitúa la edición crítica de A. Rahlfs et al.,
y realizada por los miembros del proyecto Septuaginta Unternehmen de
Gotinga, Septuaginta. Vetus Testamentum Graecum auctoritate Societatis
Litteratum Gottingen editum, aún en curso cuyo primer volumen fue el de
Salmos (1931) y la edición crítica manual de A. Rahlfs Septuaginta, id es
Vetus Testamentum graece iuxta LXX interpretes (1935).

En relación con el texto de la Vetus latina, desde 1949 está en marcha


una edición crítica desde el monasterio benedictino de Beuron (Alemania)
y Teófilo Ayuso publicó los volúmenes de Salmos y Octateuco (1953,
1962 y 1967) dentro del proyecto Biblia Políglota Matritense.

Muchas ediciones modernas del texto del Nuevo Testamento han edi-
tado el texto tal cual se ha transmitido, sin intervenir en él para establecer
el texto más correcto. L. F. K. von Tischendorf publicó hasta 24 ediciones
pero la más importante de todas fue Novum Testamentum Graece. Editio
Octava Critica Maior (1869-1872) basada en el texto del códice Sinaítico,
:o EDICIONES MODERNAS DE LOS TEXTOS 75

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:o, 20. Ediciones modernas de la Biblia
76 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

mientras que B. F. Wescott y F. J. A. de Hort editaron The New Testament


in the Original Greek a partir del códice Vaticano.
Las ediciones manuales más conocidas son The Greek New Testament,
dirigida por un comité formado inicialmente poP' K. Aland, M. Black, B.
M. Metzger y A. Wikgren y editada por la United Bible Societies, que va
por su 4a ed., y la Novum Testamentum Graece, editada por E. Nestle en
1898 y de la que a partir de la 25ª ed. se hizo cargo revisándola a fondo K.
Aland. En la actualidad la Nestle-Aland alcanza la 27ª ed. (desde la 26ª ed.
el texto griego es el mismo que el de la 3ª ed. de la UBS). Se trata de un
texto ecléctico, a partir de las mejores lecturas de los distintos manuscritos,
aunque concede al códice Vaticano cierta superioridad sobre los demás.
En ámbito español cabe mencionar la edición de J. M. Bover y P. J.
O'Callaghan, Nuevo Testamento trilingüe (1977), que recoge el texto grie-
go preparado por Bover en 1943. Este también es un texto ecléctico con
preferencia por lecturas alejandrinas. En la 5ª ed., O'Callaghan sustituyó
el texto de la Vulgata por la edición de la Neovulgata y añadió con otras
mejoras una traducción castellana que había realizado Bover.
Finalmente cabe señalar que los avances aportados por la aplicación
de la informática a la edición y tratamiento de textos también han llegado
a la Biblia. Se han creado programas específicos (Bible Works, Accordan-
ce Bible Software, Classical Text Editor) que permiten al usuario escoger
el texto bíblico sobre el que desea trabajar, al tiempo que ofrece el texto de
otras versiones (lenguas antiguas) y numerosas traducciones a lenguas mo-
dernas. Se trata de herramientas que facilitan en gran medida el análisis
comparativo. Junto a los textos en sus lenguas originales, ofrecen acceso
directo a materiales de estudio como gramáticas o diccionarios y actúan
como concordancias, capaces de localizar los pasajes en que aparece una
misma palabra o expresión. Las posibilidades que dejan entrever -muchas
de ellas aún por desarrollar- nos sitúan ante un horizonte prometedor para
la historia de la transmisión y estudio del texto bíblico.
:o

nt m Traducciones modernas
W de la Biblia _
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B. ,,
va
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K.
d.
Desde el punto de vista de la historia de las versiones bíblicas, desde
m
1559 no se vuelve a publicar en España ninguna traducción de la Biblia,
>S,
total o parcial, hasta que en 1783 se concede permiso para hacerlo, siem-
pre que la traducción se haga a partir de la Vulgata. Ya hemos aludido, al
J. tratar de las versiones latinas, a las importantes traducciones de Scío
e- (1790) y Torres Amat (1823). A ellos hay que añadir en tiempos de la Ilus-
m tración un grupo numeroso de traductores de libros bíblicos. Entre los
,ró más ilustres, recordemos a fray Anselmo Petite OSB, monje de San Millán
as de la Cogolla, que tradujo los evangelios, con una importante repercusión;
al jesuita Ángel Sánchez, que elaboró una notable versión en verso de los
>n Salmos y los libros sapienciales con amplios comentarios; al laico ilustra-
lo do Tomás González Carvajal, que publicó en 12 magníficos volúmenes la
n- versión y comentario de los Salmos, Cantar de los Cantares, los libros sa-
er pienciales e Isaías; y al canónigo Juan Manuel Bedoya, cuyas versiones en
:le verso de casi los mismos libros quedaron en manuscrito.
o- A comienzos del siglo XX se inicia un movimiento de recuperación de
;1s
los estudios bíblicos. Quizá lo más importante fue la fundación en Madrid
so el año 1925 de la Asociación para el Fomento de los Estudios Bíblicos en
m España (AFEBE). Los nombres de algunos de aquellos fundadores son ya
1.a
un inicio esperanzado del renacer de los estudios bíblicos y de las versio-
as
nes de la Biblia en España. Recordemos, entre otros, a los canónigos
ra
Eloíno Nácar y Teófilo Ayuso, a los dominicos Alberto Colunga y Fran-
cisco Barbado Viejo y al jesuita José María Bover. En este círculo precisa-
mente nace la idea de una nueva traducción de la Biblia al castellano, que
sin embargo no podrá llevarse a cabo hasta la década de los cuarenta. En
efecto, fruto de este impulso y del floreciente movimiento bíblico europeo,
78 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

fortalecido con la gran encíclica bíblica Divino A.ffiante Spiritu de Pío XII
de 1943, nace un año después la primera versión católica completa de la
Biblia hecha directamente de los textos originales, que inaugura lo que
será una magna colección de libros católicos, la BAC. Sus autores fueron
~
Alberto Colunga y Eloíno Nácar, ambos estrechamente vinculados a la
ciudad de Salamanca. Es la que comúnmente se conoce como Biblia
Ndcar-Colunga. Hecha en un correcto castellano y con amplias notas, aun-
que hoy requeriría una cierta revisión para adecuarse mejor a los avances
de la ciencia bíblica, ha tenido numerosas y diversas ediciones, con más de
ocho millones de ejemplares impresos. Tres años después, en 1947, y en la
misma editorial José María Bover y el hebraísta Francisco Cantera publi-
caban la Sagrada Biblia, una nueva traducción de la Biblia en dos volú-
menes. De factura más literal que la anterior, con un lenguaje menos flui-
do, pero con notas más eruditas, fue revisada en 1975 por el propio
Francisco Cantera y el jesuita Manuel Iglesias y, más recientemente en
2009 con notables mejoras. Es una Biblia con buenas notas técnicas e in-
troducciones actualizadas. La traducción, al querer ser muy fiel a los ori-
ginales, es algo áspera, pero sigue la tradición de las versiones literales, ini-
ciada tan brillantemente por la Biblia de Ferrara.

Entre las traducciones populares, recordemos la Biblia de La Casa de


la Biblia. Publicada por La Casa de la Biblia (Madrid 1966), ha tenido
también muchísimas ediciones. Ha dado origen a dos biblias diferentes en
la actualidad. La publicada con el título La Biblia (Madrid 1992) por la
misma institución en las editoriales Sígueme, Atenas, PPC y Verbo Divi-
no. Es aceptable, aunque irregular según los libros y los traductores. El cas-
tellano es claro y las notas son útiles para el lector medio, sin tecnicismos
y tratando de introducir globalmente a las distintas secciones del texto bí-
blico, con una atención preferente a las aplicaciones pastorales. Existe una
adaptación de esta traducción para la América hispana, con el título La Bi-
blia de América (Madrid 1994). Por otra parte está La Biblia de las Edi-
ciones Paulinas (Madrid 196 5). Tiene un origen parecido al anterior. Se
publica en el mismo tiempo y fue objeto de una profunda revisión. Esta
edición revisada (Madrid 1988), dirigida por Evaristo Martín Nieto, tiene
un lenguaje claro y unas introducciones y notas suficientes y orientadas a
TRADUCCIONES MODERNAS DE LA BIBLIA 79

facilitar la comprensión del texto en una perspectiva pastoral. En la actua-


lidad está siendo objeto de una nueva revisión.
No faltan tampoco importantes versiones recientes de la Biblia. Re-
cordemos, en primer lugar, la Nueva Biblia de jerusalén (Bilbao, Desclée
1967, 1975, 1998, 2009). Se trata de la adaptación de la prestigiosa Bible
de jérusalem, elaborada por la Escuela Bíblica Francesa en esa ciudad des-
pués de muchos años de trabajo. Se aceptaron las introducciones, las notas
y los paralelos bíblicos, y se hizo una nueva traducción al castellano en equi-
po, dirigida por J. A. Ubieta, cuyo resultado es magnífico. La traducción,
al principio algo dura e irregular, fue perfeccionándose en las sucesivas re-
visiones, especialmente en la última de 2009, que incorpora los últimos
avances de la investigación y mejora el castellano, especialmente en los li-
bros poéticos. Existe una versión en CDRom, útil y de fácil manejo, aun-
que en ocasiones plantea problemas con los nuevos sistemas operativos.
Especialmente interesante desde el punto de vista de la lengua es la
Nueva Biblia Española (Madrid, Cristiandad 1975). Se trata de una tra-
ducción completa de la Biblia al castellano, hecha por un equipo dirigido
por los jesuitas L. Alonso Schokel (AT) y J. Mateas (NT), en la que se re-
coge el trabajo llevado a cabo en la traducción de algunos leccionarios para
el uso litúrgico, con ocasión de la entrada de las lenguas propias en la li-
turgia romana. Se buscó y, por tanto, esta es una de sus características, que
los textos pudieran ser proclamados y cantados en nuestra lengua con gus-
to y facilidad. El resultado es un bello castellano que, si bien alcanza cotas
altísimas en los Salmos, Job, Cantar de los Cantares, Ezequiel y Prover-
bios, en el Nuevo Testamento algunas traducciones desmerecen del con-
junto. Tiene sobrias introducciones y un vocabulario final bien hecho,
aunque carece de notas. Es la Biblia de más agradable lectura castellana.
l Posteriormente se hizo una edición del NT con abundantísimas notas, di-
rigida por J. Mateas y publicada en la editorial Cristiandad (Madrid
1982), aunque las notas resultan de difícil comprensión para el lector or-
dinario y no se libran en algunos casos de cierta parcialidad en la inter-
l pretación del texto. Esta Biblia, debido a circunstancias de su casa edito-
rial, fue publicada con una amplia revisión en la llamada Biblia del
a Peregrino (Bilbao, EGA-Mensajero 1993). Realizada también por L. Alon-
80 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

so Schokel, recoge para el AT la traducción de la Nueva Biblia Española


con las muchas variantes que el autor ha ido introduciendo en la traduc-
ción de los libros bíblicos sobre todo a partir de los amplios comentarios
que ha ido publicando solo o en colaboración durante los últimos años.
En cuanto al NT, se trata de una nueva traducción• hecha directamente por
Alonso Schokel con la ayuda de algunos colaboradores. La del AT es una
traducción buena, que matiza muchos pasajes de la elaborada para la edi-
ción anterior. La traducción del NT es aceptable, aunque contiene algu-
nos pasajes demasiado literales. En su primera edición no lleva notas al
texto, aunque sí introducciones a los libros y secciones de libros. Se com-
pensó publicando un segundo volumen más pequeño con amplias notas al
AT y NT que, en sucesivas ediciones se ha integrado en el texto. Junto a
ella se ofrece una «edición de estudio» en tres grandes volúmenes con am-
plias introducciones a los libros y un breve comentario seguido a cada uno
de ellos. Ha sido publicada conjuntamente por las editoriales Sal Terrae,
EGA y Verbo Divino.

Como es natural, no pueden citarse aquí todas las biblias en lenguas


españolas que existen en el mercado. Nos limitaremos a mencionar algu-
nas de ellas. Deberíamos recordar el esfuerzo de la editorial Herder para
poner al día su traducción de la Biblia, preparada por Serafín de Ausejo.
En su versión actual, La Biblia (Barcelona 2005), revisada por Marciano
Villanueva, se ha querido hacer un texto claro, que pudiera leerse en voz
alta sin obstáculos, con introducciones y notas actualizadas.

Merece señalarse también la edición llevada a cabo por las Sociedades


Bíblicas bajo el título Santa Biblia. Dios habla hoy (Sociedades Bíblicas-
Claret, Madrid 1992). Tiene el carácter de edición interconfesional, al
haber sido aprobada por la Conferencia Episcopal Latinoamericana
(CELAM). Su característica especial es el lenguaje sencillo y popular, que
evita los términos difíciles y técnicos.

Aunque el mayor acontecimiento editorial en el campo del ecume-


nismo bíblico ha sido la publicación de La Biblia. BTI Biblia Traducción
Interconfesional, primera versión completa de la Biblia en castellano elabo-
rada conjuntamente por católicos y protestantes. Este proyecto bíblico se
81
TRADUCCIONES MODERNAS DE LA BIBLIA

iniciaba en 1973 con la traducción del Nuevo Testamento, cuya primera


edición se presentaba en 1978, y culminaba en 2008 con la aparición de
5
La Biblia. BTI Biblia Traducción Interconfesional, editada conjuntamente
por la BAC, Verbo Divino y Sociedades Bíblicas Unidas (Madrid 2008).
r Se trata de una edición avalada por la Conferencia 'Episcopal Española y
a las Sociedades Bíblicas Unidas de España. La traducción está hecha a par-
tir de las lenguas originales por un equipo interconfesional, coordinado
por representantes de las Iglesias protestantes en España y de la Conferen-
J cia Episcopal Española. Una versión en buen castellano, que cierra un lar-
go proceso comenzado en 1973, con varias etapas: Nuevo Testamento
(1978), traducción catalana (1993), vasca (1994) y bable del Nuevo Tes-
a tamento y los Salmos (1997).
l- Es también de justicia recordar la versión realizada por profesores de la
o Universidad de Navarra, Sagrada Biblia, y que se conoce como Biblia de
-, Navarra. La edición principal comprende 5 volúmenes, editados definiti-
vamente entre los años 1983 y 2004. Esta edición integra también la ver-
sión neovulgata. A lo largo de los años se ha ido revisando la traducción de
lS
algunos textos bíblicos y, sobre todo, se han ajustado los criterios de las
1-
introducciones y las notas. El resultado es muy positivo. Se trata de un tra-
ra
bajo en equipo, hecho con criterios acertados y cuyo responsable es la Fa-
o.
cultad de Teología de Navarra. Hay una edición popular en un solo volu-
LO
men, coeditada por Eunsa y MTF (2008).
)Z
No podemos aquí entrar en detalles de versiones de la Biblia a otras
lenguas españolas. Digamos, solamente, que en Cataluña el movimiento
es bíblico dio sus frutos especialmente en el trabajo de los benedictinos de
LS-
Montserrat, La Biblia de Montserrat, bajo la dirección de Dom Buenaven-
al tura Ubach. Ya en 1928 habían iniciado una magna traducción de toda la
rra
Biblia con comentarios, que al final constará de 32 volúmenes. También
ue en Cataluña, la Fundación Bíblica Catalana inicia en 1929 una traducción
de la Biblia que concluirá el año 1948 y constará de 15 volúmenes. Más
te- actual y más popular, hay que mencionar la versión llevada a cabo por la
'án Asociació Bíblica de Catalunya, La Bíblia. Biblia Catalana. Traducció in-
terconfessional (Claret-Soc. Bibliques Unides, Barcelona 1993), con su edi-
se ción para las Islas Baleares, editada por los obispos de las Islas. En vasco,
82 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

la versión más popular es la Biblia Elkarte Batuak/Elizen Arteko Biblia


Elkartea (Bilbao 1994, 2006). Finalmente, en lengua gallega, la versión
más importante y actual es A Biblia. Traducción ó galego das linguas ori-
xinais (Vigo, 1989), cuya 2ª edición ha sido revisada por X. Fernández
Lago (1992).
Una importancia especial reviste la culminación, después de más de
veinte años de trabajo, de la Sagrada Biblia (Madrid, 2010). Es la versión
de la Biblia hecha a partir del texto de los leccionarios oficiales -es decir,
de los textos bíblicos seleccionados para ser proclamados en las celebra-
ciones de la liturgia de la Iglesia católica-, después de una revisión a fon-
do llevada a cabo por un amplio y competente equipo de expertos dirigido
por Domingo Muñoz y Juan Miguel Díaz Rodelas. Se han revisado los
textos que se habían traducido antes para los leccionarios (casi todos del
equipo de Alonso Schokel) y se han traducido los textos que faltaban, res-
petando el mismo estilo. Está concebida para proclamarse en alto, tiene un
buen castellano, y cuenta con introducciones y notas claras y suficientes,
sin ser una Biblia de estudio. Está llamada a convertirse en la «Vulgata es-
pañola», pues es la Biblia que desde ahora figurará en la liturgia y, sobre
todo, en la catequesis y la escuela. Supone un acontecimiento de primera
magnitud y está llamada a crear lenguaje religioso, pues el hecho de oírla
en estos tres ámbitos hará que muchos pasajes suyos se aprendan de me-
moria, como de hecho ya ha ocurrido con no pocos salmos que se cantan
en las celebraciones litúrgicas. Ha sido promovida por la Conferencia
Episcopal Española y se edita en su editorial, la BAC. La edición mayor
tiene letra cómoda y es particularmente bella.
Finalmente, demos noticia de un proyecto singular que aún está en
marcha. Se trata de la versión de los Setenta o Septuaginta al castellano.
Dirigida por el jesuita Natalio Fernández Marcos, de reconocido prestigio
internacional, y por la filóloga bíblica trilingüe Mª Victoria Spottorno,
ambos investigadores del CSIC, se ha emprendido esta versión singular,
que tiene un especial interés. En efecto, tras el estudio de los documentos
bíblicos hebreos de Qumrán, se tiene hoy la convicción de que la versión
griega de los Setenta traduce en no pocas ocasiones un texto hebreo tan
antiguo o más que el texto masorético, habitualmente editado. Esto y el
TRADUCCIONES MODERNAS DE LA BIBLIA 83

LA BIBLIA GRIEGA

SEPTUAGINTA

l. PENTATEUCO

I .A IB~Blil

NÁCAR - COLUNGA
""""'

21. Traducciones modernas de la Biblia


84 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

hecho de que, nacida en el judaísmo alejandrino, haya sido la Biblia cris-


tiana por excelencia desde los primeros días del cristianismo hasta hoy, han
hecho evidente la importancia de un texto injustamente preterido. La ver-
sión castellana, que se lleva a cabo por un equipo de
~
especialistas, está sien-
do bellamente editada por la editorial salmantina Sígueme con el título La
Biblia griega. Septuaginta. Hasta ahora han aparecido dos volúmenes: Pen-
tateuco (2005) y libros históricos (2011).
Hasta aquí una breve recensión de la numerosa producción hispana
en los últimos setenta años. Habría que añadir otras muchas, sin olvidar
las versiones específicas aparecidas en América Latina, en particular, la ver-
sión argentina pionera de Straubinger, y la Biblia Latinoamericana (1970),
elaborada en Chile por el misionero francés Bernard Hirault y por el padre
R. Ricciardi, después de muchos trabajos. Prescindiendo de su valor aca-
démico, no debe olvidarse que ha sido una de las biblias más editadas y
populares en Latinoamérica, hoy publicada por Verbo Divino. En la ac-
tualidad se está llevando a cabo la primera traducción de la Biblia hecha
en América Latina, con traductores latinoamericanos y destinada a los his-
panohablantes de América. Se trata de la Biblia de la Iglesia en América, co-
nocida como BIA. El Consejo episcopal Latinoamericano (CELAM) se ha
hecho cargo del proyecto que tiene como objetivo lograr una versión que
aúne la fidelidad al texto original con un texto comprensible y apropiado
al lector contemporáneo. Se sitúa, por tanto, a medio camino entre una
traducción popular y una traducción científica. Su finalización está pre-
vista para el año 2014 y hasta el momento se ha publicado el volumen co-
rrespondiente al Nuevo Testamento (2011).
Pero es imposible decirlo todo en un espacio inevitablemente limita-
do. Valgan los datos aquí consignados, para atestiguar la primavera bíbli-
ca hispana, paralela sin duda al florecimiento del viejo siglo XVI y superior
a él en cuanto al número y la calidad de las versiones de ese libro eterna-
mente actual que es la Biblia.
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MüLEIRO EDITOR, M.: www.moleiro.com
Oxyrhynchus: A City and its texts. Virtual Exhibition: http://www.papyrology.ox.ac.uk/
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The Gutenberg Bible at the Ransom Center:
http://www.hrc.utexas.edu/ exhibitions/ permanent/ gutenberg/
http:/ /www.gutenberg.org/files/ 19870/ 19870-h/
~
Indice de imágenes

l. 11Q5, Sal 121,1-123,2 15


2. Ms. P fol. 73r, 2 Cor 11,33-12,9
46 17
3. Códice Vaticano B fol. 594v 595r, 2 Esdras 1 19
4. Ms. P Monts. Roca Il-17r, Le 9,29-50 20
5. Códice de Profetas de El Cairo, Jos 12,7-13,2 28
6. Mishné Torá de Maimónides. Venecia, 1574-1575. Biblioteca Tomás Navarro Tomás,
CSIC 31
7. Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, BH MSS 1, fol. 158r,
2Re25,17-30 36
8. Ms. G-II-8 fol. 264r, Jon 4,4-Miq 1,11. Real Biblioteca del Monasterio de El Escorial 38
9. Ms. Kenn 1, fol. 119r, Dt 33,1-29. Biblioteca Bodleiana, Universidad de Oxford 40
10. Biblia de Gutenberg, ed. facsímil del ejemplar conservado en la Biblioteca Pública del
Estado en Burgos; vol. II, fol. lr. Prólogo de san Jerónimo al libro de los Proverbios 45
11. Biblia hebraica. Eorundem latina interpretatio Xantis Pagnini. Amberes, 1584, Gn
1,1-18. Biblioteca Tomás Navarro Tomás, CSIC 47
12. Biblia Rabínica de Jacob ben Hayyim, comienzo del libro de Números. Biblioteca
Tomás Navarro Tomás, CSIC 52
13. Biblia Políglota Complutense, edición facsímil, Gn 27,45-28,9 54
14. Biblia Políglota de Amberes, 1572, Ex 14,26-15,11 56
15. Biblia Políglota de Walton, Job 1,1-11. Biblioteca Tomás Navarro Tomás, CSIC 57
16. Fazienda de Ultramar. S. XIII, fol. 22v, Nm 13,16ss. Universidad de Salamanca, Biblio-
teca General Histórica, Ms. 1997 60
17. Biblia de Alba. Edición de 1920, Gn 3,24-4,12 63
18. Ms. Kenn 1, fol. 318r. Biblioteca Bodleiana, Universidad de Oxford 69
19. Libro de Horas de Carlos V, edición facsímil 1999, p. 89, Jn 6,1-15 71
20. Ediciones modernas de la Biblia 75
21. Traducciones modernas de la Biblia . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . .. . . .. . . . .. . . . . . . . . . .. . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . 83
T

Índice de biblias citadas

A Biblia (gallego), 82 Biblia Nácar-Colunga, 78


Beato de Liébana, 72 Biblia Pauperum, 72
BH MSS 1 de la Biblioteca Histórica de la Biblia Políglota Complutense, 46-48
Universidad Complutense de Madrid, Biblia Políglota de Amberes, 48, 55
36-37
Biblia Políglota de Brian Walton, 57-58
Biblia arrornancada de Micer Bonifaci Fe-
Biblia Rabínica de Ben Hayyim, 51-52
rrer, 64
Biblia Regia (cf Biblia Políglota de Amberes)
Biblia de Ajuda, 62
Biblia de Alba, 62-64 Biblia Reina-Valera, 66

Biblia de Alfonso 11, 64 Biblia rimada de Romeu Sa Bruguera, 64

Biblia de América, 78 Biblia visigótica de León, 46


Biblia de Cervera, 41, 68 Códice Alejandrino, 19
Biblia de Évora, 62 Códice Beza, 19-20
Biblia de Femara, 65 Códice de Alepo, 27-28, 74
Biblia de Florencia y Sancho (cf. Biblia visi- Códice de Leningrado, 28-29
gótica de León) Códice de Profetas de El Cairo, 27, 73
Biblia de Gutenberg, 45-46 Códice Efrén Rescripto, 19
Biblia de Guzmán (cf. Biblia de Alba) Códice Sinaítico, 18
Biblia de Kennicott, 39-42 Códice Vaticano, 18
Biblia de Navarra, 81 Elizen Arteko Biblia Elkartea (cf. Biblia El-
Biblia del Cántaro, 66 karte Batuak)
Biblia del Oso, 65-66 Fazienda de Ultramar, 59-61
Biblia del Peregrino, 79 General Estoria, 61
Biblia de la Iglesia en América, 84 Hexapla, 14
Biblia Elkarte Batuak, 81 La Biblia, 78, 80
Biblia Hebraica (BHK), 73 La Bíblia. Biblia Catalana. Traducció inter-
Biblia Hebraica Quinta, 73 confessional, 80
Biblia Hebraica Stuttgartensia, 73 La Biblia. BTI. Biblia Traducción Intercon-
Biblia latina de J. Amerbach, 46 fesional, 80
Biblia Latinoamericana, 84 La Biblia de Montserrat, 81
94 A TRAVÉS DE LOS SIGLOS: HISTORIA DEL TEXTO BÍBLICO

Manuscrito E3 de El Escorial, 62 Nueva Biblia Española, 79


Manuscrito E4 de El Escorial, 62 Nuevo Testamento Trilingüe, 76
Manuscrito ES de El Escorial, 62 Pentateuco de Constantinopla, 65
Manuscrito E7 de El Escorial, 62 Sagrada Biblia, 78
Manuscrito G-II-8 de la Real Biblioteca de Santa Bibliae Dios habla hoy, 80
El Escorial, 37-39 Septuaginta, 13-14, 82
Manuscrito Or 4445, 27 Verus latina, 43
Neovulgata, 49 Vulgata, 44, 49
Nueva Biblia de Jerusalén, 79 Vulgata Sixto-Clementina, 48