Anda di halaman 1dari 19

EL HIJO POR NACER ES UN SER HUMANO DESDE LA

CONCEPCIÓN, SEGÚN LA CIENCIA

Argumentos científicos en contra del aborto


Follow @ElentirVigo Mar 19·7·2016 · 20:43 10

Los partidarios del aborto suelen decir que las tesis provida están
inspiradas, exclusivamente, en dogmas religiosos. Incluso consideran que
prohibir el aborto sería una imposición religiosa.

¿Un puñado de células? El aborto mata a un ser humano con hasta 43.000
millones
El aborto, medio de control social con fines racistas

La realidad es muy distinta. Los argumentos científicos en contra del aborto


son abundantes, pues demuestran que la víctima del aborto es un ser humano, y
como todo ser humano merece protección. Por el contrario, los abortistas tienen
que recurrir a falacias y a la demagogia ante la falta de argumentos
científicos a favor del aborto. Veamos algunos ejemplos.

¿El hijo por nacer es parte del cuerpo de la madre?


El argumento más común de los abortistas sostiene que el hijo por nacer es parte
del cuerpo de la madre, y que ella debe decidir hacer con su cuerpo lo que le dé la
gana. Veamos lo que dice la ciencia:
“En el caso concreto del aborto, y de acuerdo con los datos actuales de la
ciencia, la realidad es que desde la concepción existe una vida humana y que
el embrión –hasta la octava semana– y el feto –a partir de la novena semana–
es un ser humano singular, distinto e independiente de la madre, que
necesita del claustro materno para su desarrollo. Señalar, como se propende a
proclamar, que el aborto es un ejercicio de libertad porque la mujer es dueña de
su propio cuerpo, es una falsedad, porque el aborto afecta a una vida distinta a
la de la mujer embazada, que es además la de su propio hijo.“ (Nicolás Jouve
de la Barreda. Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de
Madrid y Catedrático de Genética en la Universidad de Alcalá. Ha sido presidente
de la Sociedad Española de Genética y colaborador de la Cátedra de Bioética
UNESCO. Fuente: CiViCa)
¿Las mujeres conciben seres no humanos?
Uno de los argumentos típicos de los abortistas es que los hijos por nacer que son
abortados no son seres humanos. La ciencia no dice lo mismo:
“A partir de la concepción –lo que marca el antes y el después ‐ el cigoto
humano, dotado de la autonomía biológica que le confiere su material
genético, evoluciona y se desarrolla en dependencia del medio que le da
sustento y soporte, el cuerpo de su madre. La comunicación con la madre
gestante se produce desde el primer día, mediante señales hormonales a las
que el organismo que lo gesta responde aportando las condiciones para el
desarrollo del feto. Son innumerables los detalles que se conocen sobre este
desarrollo, y son altamente sugerentes para la fundamentación biológica del
valor que esta etapa de la vida humana merece.“ (César Nombela Cano,
Rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y Catedrático de
Microbiología de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de
Madrid. Fue presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de
España. Fuente: AGEA)
¿Un embrión sólo es un puñado de células, y no un ser humano?
Otro argumento típico de los abortistas para cosificar la vida humana en sus inicios
es sostener que se trata, sin más, de un puñado de células. ¿Y qué dice la ciencia
al respecto?:
“Así que incluso en un embrión de una semana, con esas nuevas técnicas,
podemos decir ya, “él es un hombre” o “ella es una mujer”, y por tanto sabemos
que el embrión ya es, de hecho, una persona humana. Y, si no estoy
confundido con el Inglés; cuando se refiere al embrión yo no diría “eso”,
porque sabemos que ahí hay un ser humano. Como un marinero sobre su
barco, yo preferiría decir: ella está ahí. Recuerden que el pequeño embrión
humano posee ya las propiedades que nos permiten reconocer que ella es
una mujer, por ejemplo. Rebasa a mi imaginación como genetista que los
legisladores, sabiendo que este embrión de una semana es una niña, ¡no se
dieran cuenta, al mismo tiempo que es una persona humana!” (Jérôme Lejeune.
Médico genetista francés, descubridor de la anomalía cromosómica que provoca el
síndrome de Down, y considerado el padre de la genética moderna. Fue Profesor
de Genética Fundamental en la Facultad de Medicina de la Universidad de París,
miembro de la Academia Pontificia de las Ciencias, miembro de la Academia de
Ciencias Morales y Políticas de Francia, miembro de la Academia Nacional de
Medicina de Francia, miembro de la Real Sociedad de Medicina de Londres y
Doctor Honoris Causa por numerosas universidades. Fuente: Testimony before
the Louisiana Legislature, publicado por la Fondation Lejeune).
¿Es aceptable matar al hijo no nacido por estar enfermo o ser
discapacitado?
Otro de los frentes abiertos por los abortistas es el del aborto eugenésico.
Sostienen que es un acto de crueldad traer a seres humanos enfermos o
discapacitados al mundo, y que lo más piadoso que se puede hacer con esos hijos
por nacer es abortarlos. ¿Y qué dice la ciencia?
“La lista de anomalías detectables por DGP [Diagnóstico Genético
Preimplantatorio] o DP [Diagnóstico Prenatal] va en aumento, al tiempo que se
ofrece el aborto eugenésico como una opción en cuanto se detecta una posible
anomalía. La situación actual en relación con el aborto eugenésico es realmente
alarmante. La terminación del embarazo, practicada sobre fetos vivos por
motivos de «riesgo fetal», supone un 3% del total de abortos en España y es
el tipo de aborto que más directamente afecta a los ginecólogos del sistema
público de sanidad. En cualquier caso, acabar con la vida del feto enfermo o
discapacitado, diagnosticado antes de nacer, es de una extremada crueldad
y atenta contra el código deontológico de la profesión médica al acabar
deliberadamente con la vida de un ser humano indefenso y lesionar la salud
sexual y reproductiva de la mujer.” (Nicolás Jouve. Fuente: Nueva Eugenesia y
Diagnóstico Prenatal, CiViCa).
¿Legalizar el aborto reduce el aborto clandestino y el riesgo para las
madres?
Otro argumento habitual del movimiento abortista es que legalizar el aborto hace
que se reduzca la práctica de abortos clandestinos, que suponen un grave riesgo
para la salud de las madres que abortan. El informe científico más exhaustivo
hecho hasta ahora dice lo contrario:
“Los protagonistas originales de reformas para las leyes de abortos, han rebatido
que una gran proporción de los casos de abortos clandestinos hasta ahora
tratados en hospitales, y casi todas las muertes resultantes, fueron debidas
a interferencia criminal. Ellos postularon que la legislación del aborto eliminaría
esto y esgrimieron argumentos y evidencias en contra. Nuestras cifras nos
indican… que a pesar de un marcado aumento en el número de abortos
terapéuticos (legales) desde 1968 a 1969, desafortunadamente, no hubo un
cambio significativo en el número de casos de abortos clandestinos que requerían
ingreso en un hospital. El hecho de que la legalización del aborto no haya,
hasta el momento, reducido materialmente el número de abortos, ni de
muertes producidas por abortos de todas clases, no es sorprendente. Esto
confirma la experiencia de la mayoría de las naciones y fue pronosticado por el
Colegio en su declaración de 1966.” (Informe del Real Colegio de Obstetricia y
Ginecología del Reino Unido, publicado por el British Medical Journal en mayo
de 1970. Fuente: Hay Alternativas).
¿El aborto es la mejor solución en caso de embarazo por violación?
Los abortistas han hecho de los casos de embarazo por violación uno de sus
argumentos más potentes para defender la legalización del aborto. Sostienen que
tener al hijo de un violador hace que la madre prolongue el trauma de la violación
toda su vida. El mayor estudio científico hecho hasta la fecha se titula “The
Sorrow of Sexual Assault and the Joy of Healing” (2011), elaborado por el
doctor David C. Reardon, Julie Makimaa (concebida por violación) y Amy Sobie
(ver referencia en VidaHumana.org). El estudio analizó 192 casos de mujeres
embarazadas como consecuencia de una violación y 55 casos de personas
concebidos por violación. De las 192 mujeres violadas, 28 lo habían sido por
incesto. El 69% de las mujeres entrevistadas decidió dar a luz, el 29% abortó y
el 1,5% sufrió un aborto espontáneo. Los resultados sorprenderán a más de uno:
 De las 133 mujeres que optaron por dar a luz, ninguna dijo estar
arrepentida de ello. Ni una sola dijo que preferiría haber abortado. El 80% de
ellas expresó felicidad por haber tenido a su hijo. “Los sentimientos de la mujer
hacia el niño mejoran durante el embarazo”, concluye el estudio, y “reconocen
que el niño es una víctima inocente igual que ellas”.
 De las 56 mujeres que abortaron, sólo una dijo no tener ningún
remordimiento. Seis de ellas no quisieron hablar del aborto. Una víctima de
incesto dijo no estar segura de lo que hizo. Cuatro afirmaron tener numerosos
remordimientos por haber abortado, y 44 de esas mujeres se arrepintieron de
haber abortado. El 93% de las mujeres que abortaron reconocieron que el
aborto no solucionó sus problemas y que no se lo recomendarían a otras mujeres
en su situación.
 De las 55 personas concebidas por violación, ninguna dijo que
preferiría haber sido abortada. Muchos de ellos expresaron indignación e
incluso rabia hacia la idea de que fuesen “productos de maldad” o de que hijos
concebidos por violación deban ser abortados.
1. En las primeras semanas, se trata sólo de un puñado de células. Puedo
hacer con mi cuerpo lo que quiera.
Desde el instante de la concepción, existe ya un ser vivo con ADN humano único,
que tiene que mandar un mensaje químico a la madre para que no luche contra él.
Desde que es sólo una célula, su propio ADN dirige todo el programa de su
desarrollo y crecimiento, hasta el nacimiento y más allá. Las dudas, a este
respecto, del pasado han sido despejadas por la ciencia. [Ver, por ejemplo,
este artículo en una revista médica – Nota de ForumLibertas.] A las dos
semanas de la concepción (más o menos cuando se nota la primera falta), está
completamente implantado en el útero. Una semana más tarde, ya se le están
formando el cerebro, la médula espinal y los ojos; y unos días después le latirá el
corazón. Sí, se alimenta de la madre, pero también lo hace un bebé recién nacido.
2. Abortar es un derecho.
No. Abortar es un delito, despenalizado en España en tres supuestos: que el
embarazo sea fruto de una violación, que se presuma que el niño nacerá con
«graves taras (sic) físicas o psíquicas» y que sea un grave riesgo para la vida y la
salud física o psíquica de la madre. A pesar de las graves carencias de su
sentencia, el Tribunal Constitucional rechazó en 1985 [ver AQUÍ la sentencia] que
sea un derecho, pues los derechos de la mujer no pueden «prevalecer
incondicionalmente» frente a la vida del nasciturus. A pesar de lo que
el lobby abortista intenta hacer creer a los países que se oponen al aborto, todavía
no han conseguido que ningún documento de las Naciones Unidas reconozca un
supuesto derecho al aborto.
3. La cárcel no es una solución para la mujer que aborta, que ya de por sí ha
tenido que tomar una decisión difícil.
En España no hay ninguna mujer en la cárcel por haber abortado. En las últimas
actuaciones judiciales por presuntos delitos de aborto, se ha dejado a las mujeres
de lado y sólo han sido interrogadas como testigos. Además, en la cárcel hay
muchas personas por haber cometido actos mucho menos graves (pequeños
traficantes, chavales que cometieron una estupidez, personas que necesitaban
dinero…)
4. Si el aborto no es legal, las mujeres arriesgarán su vida abortando
clandestinamente.
El aborto nunca está justificado, sea legal o ilegal. La amenaza del aborto
clandestino es una manipulación del lobby abortista. El doctor Bernard Nathanson,
pionero arrepentido del aborto en Estados Unidos, ha reconocido que las
estadísticas que daban de abortos ilegales y de las muertes que causaban
«eran completamente falsas». En España se decía que eran cerca de cien mil
[El Paísdecía 300.000]. Los cien mil no se han alcanzado hasta después de 23
años de total permisividad. De hecho, en Nicaragua, un año después de que en
2006 se ilegalizara el aborto, la tasa de mortalidad materna se había
reducido.
5. ¿Cómo no va a poder abortar una mujer si su vida está en peligro?
Podría ocurrir que, por tratar de salvar la vida de la madre, los médicos, sin
buscarlo, mataran al niño. Estos casos son rarísimos en la práctica, y el Código
Penal español recoge esta extrema necesidad como eximente en su artículo 20.5.
No es necesario que se despenalice ni que se legalice el aborto para
solucionarlos.
6. Una mujer que ha sido violada, ¿debe cargar con el hijo «de su violador»?
Ese niño inocente, que también es de la madre, no debe pagar un crimen tan
execrable con su vida. Si la madre no se ve capaz de criarlo, puede darlo en
adopción, y así romperá el ciclo de violencia. La violación es uno de los
argumentos más manipulados a favor del aborto. Hace dos años, en Estados
Unidos, un Comité de Mujeres Embarazadas por Asalto Sexual quiso hacerse oir:
«Nos ofende profundamente cada vez que nuestra difícil situación se explota para
promover los intereses políticos de otros». En los dos únicos estudios sobre
estos casos, se descubrió que aproximadamente el 70% de mujeres en esta
situación decidieron tener el niño. Además, el Elliot
Institute (www.afterabortion.org), que estudia el síndrome post-aborto, en una
encuesta a estas mujeres, descubrió que al 80% de las que habían abortado les
había causado más mal que bien y se arrepentían.
7. Es cruel permitir que nazcan niños con graves malformaciones o
deficiencias, o que van a morir nada más nacer.

Ninguna sociedad ha tenido tantos medios (técnicos y sociales) como la nuestra


para curar o mejorar la calidad de vida de muchos enfermos. ¿Quién y dónde
traza la línea de lo que es una vida con calidad? Que cada vez haya más abortos
por malformaciones menores y perfectamente solucionables como el labio
leporino es una consecuencia lógica de hacer depender la dignidad de la calidad.
Se habla de calidad en vez de felicidad, que todos pueden alcanzar si alguien
(hay mucha gente dispuesta) los acoge y les da cariño. Incluso en el caso de
que un niño vaya a morir poco después de nacer, ¿no vale la pena compartir con
él el mayor tiempo posible?
.
8. Se debe proteger la intimidad de la mujer que aborta.
El argumento de la intimidad (con el que se legalizó el aborto en Estados Unidos),
ya presupone que es una decisión de la madre, no un crimen. Si no, cualquier
investigación policial sería una violación de la intimidad. Las clínicas que dicen
defender la intimidad de las mujeres llamadas a testificar olvidan que, al tirar su
documentación, fueron ellas quienes facilitaron que las localizaran. Muchos
centros abortistas (como demostró una estudiante estadounidense) defienden la
intimidad de las menores hasta el punto de callar, incluso si las
acompañan novios (o posibles pederastas) mucho mayores. Su celo es tal que
son incluso reacios a entregar a la propia mujer una copia de su historial completo,
como ha denunciado laAsociación de Víctimas del Aborto.
9. No se debe criticar el aborto, porque ya es una decisión muy difícil: nadie
quiere abortar.

La tesis de los partidarios del aborto es tan débil que sólo pueden defenderla
diciendo que, en realidad, es un mal necesario que nadie quiere -salvo quienes se
lucran-. Si nadie quiere abortar, las Administraciones deben ofrecer un verdadero
asesoramiento y ayudas a las embarazadas con dificultades; o, por lo menos, no
retirar las subvenciones a las asociaciones que lo hacen.
10. No pueden imponerse las propias opiniones o creencias a los demás.

Todos los argumentos en contra del aborto de estas páginas se basan en datos
científicos, y en argumentos racionales. Curiosamente, casi siempre son los
abortistas los primeros en mencionar la religión para desacreditar todos los
argumentos de los provida. Cualquier razón contra el aborto es una creencia. Por
el contrario, sus partidarios pueden imponer su opinión a toda la sociedad, incluso
a los no nacidos que son eliminados.
LOS TÓPICOS DE LA IZQUIERDA ABORTISTA, DESMONTADOS
CON LA SENCILLEZ IMPLACABLE QUE PROPORCIONA EL
SENTIDO COMÚN.
REDACCION HO. Las publica la Fundación Burke bajo la rúbrica de Pepe Álvarez
de las Asturias, con el título de 28 razonables razones contra el aborto que
hasta los progres pueden entender, y constituyen un interesante argumentario
para abordar los tics abortistas de la progresía:
1. No es interrupción.
Interrumpir es detener la continuidad de una acción, o sea, que luego se reanuda.
En el aborto, obviamente, no hay reanudación posible. Podríamos hablar de
frenar, liquidar, finiquitar, sacrificar, extirpar, truncar, tronchar, erradicar, triturar...
pero de interrumpir, ni por asomo.
2. No es voluntaria.
Si no se dan opciones, si no se facilitan alternativas, la decisión no es voluntaria,
es obligatoria. En los abortorios de España no les muestran las ecografías de su
embarazo, ni les informan de alternativas distintas a abortar, porque la ley no les
obliga a hacerlo, como sucede en otros países.
Un 75% de las mujeres que abortan no lo hacen por decisión libre, sino
acosadas por grandes dificultades frente a las que no ven otra salida. Sólo es
libre quien tiene alternativas para optar. Y muchas mujeres se ven obligadas por
presiones insoportables de sus parejas, de sus familias y de su trabajo.
Mientras, los colectivos feministas y pro abortistas integristas no sólo se oponen a
que se ofrezca información y apoyo integral a las mujeres embarazadas, para que
puedan tener a sus hijos y criarlos si quieren, sino que luchan encarnizadamente
para que aborten sin posibilidad de elección. Quieren que las mujeres aborten,
no que solucionen sus problemas. Quieren que el aborto no sea libre sino
obligatorio.
3. No es feminista.
La activista gay Beatriz Gimeno afirma que «en el fondo del debate sobre el aborto
late el miedo milenario a que las mujeres controlen sus cuerpos y su sexualidad
sin permiso de los hombres» Ésta es una de las falacias más tópicas y
recurrentes. Sin embargo, lo que subyace en el aborto es un machismo
despiadado, ejercido también por las (y los) feministas radicales.
Para Conrado Giménez, presidente de Fundación Madrina, «El problema es el
acoso que sufre la mujer por el hecho de ser madre, el mobbing maternal, en
tres entornos: personal-familiar, social y laboral. El 68% de las mujeres que
atendemos sufren violencia de género (...) El 60% de las mujeres maltratadas
manifiestan que han abortado al menos una vez.» Además, 9 de cada 10
embarazadas sufren acoso en el trabajo y el 25% son despedidas.
Y claro, eso a las feministas de pro no les preocupa. Porque la Gimeno y
compañía sólo persiguen borrar todo atisbo de su propia naturaleza femenina, y
especialmente concebir hijos. Odian hasta tal punto ser ellas las embarazadas en
lugar de los hombres, que prefieren matar esa vida (y que todas las mujeres lo
hagan) antes que reconocerse diferentes al género masculino. Una lógica
absurda, injustificada y letal.
4. No es un derecho.
Toda mujer tiene derecho a recibir una educación sexual adecuada. Tiene derecho
a recibir información sobre las alternativas. Tiene derecho a recibir asistencia
psicológica y sanitaria. Tiene derecho a recibir ayuda económica.
Pero ninguna tiene derecho a matar una vida. Aunque viva dentro de su
cuerpo. Es esa vida la que tiene derecho a ser protegida. Igual que tampoco
existe el derecho a adoptar, sino a ser adoptado. Ni siquiera existe el derecho a
ser madre, legalmente hablando. Aunque para el escritor chino Lin Yutang «De
todos lo derechos de las mujeres, el más grande es el de ser madre».
5. No es socialista.
Más bien lo contrario, es absolutamente capitalista. Las clínicas abortistas son un
negocio millonario amparado por el Estado y los Gobiernos Autonómicos. En
muchos casos su único fin es el lucro, que por 3.200 € son capaces de abortar a
un no nacido sano de 26 semanas, sin peligro alguno para la madre, como
demuestran infinidad de testimonios (no sólo sobre el ‘doctor' Morín).
Como dice el doctor Jesús Poveda «El camino hacia un abortorio es más conocido
y más facilitado que el camino hacia los ginecólogos que defienden y respetan la
vida». Por algo será. El propio Poveda recuerda cómo «uno de los que trabajan en
un abortorio de estos me dijo en cierta ocasión: ‘Poveda, a veces me llama la
atención lo que soy capaz de hacer por dinero'».
6. No es salud.
Ni sexual ni reproductiva, ni física ni psicológica, ni operatoria ni
postoperatoria.Los centros de aborto no informan a la mujer sobre los detalles de
este tipo de intervención, las consecuencias físicas y psicológicas que tiene.
Secuelas y efectos que van desde su muerte, perforaciones uterinas, pérdidas
y prematuridad del siguiente hijo, alteraciones del deseo sexual, esterilidad y
graves alteraciones psiquiátricas.
El síndrome pos-aborto es una traumática y dolorosa realidad que siempre se ha
tratado de ocultar, y de la que ahora Esperanza Puente, portavoz de REDMADRE,
desvela decenas de testimonios en su libro "Rompiendo el silencio" (Libros
Libres). Un argumento demoledor e irrebatible.
7. No es constitucional.
«La vida del nasciturus, en cuanto éste encarna un valor fundamental -la vida
humana- garantizada en el artículo 15 de la Constitución, constituye un bien
jurídico cuya protección encuentra en dicho precepto fundamento constitucional»
(sentencia 53/1985 del tribunal Constitucional). A día de hoy, que yo sepa, ambas
dos vigentes: la Constitución y la sentencia del Tribunal Constitucional.
8. No es política social.
Nacidas como contrapeso a las injusticias sociales y laborales de la Revolución
Industrial, hoy el objetivo de las políticas sociales es la búsqueda del bienestar y la
mejoría de las condiciones materiales de vida de la población.
El espíritu es el mismo: amparar y proteger a los más desfavorecidos, con especial
dedicación a los eslabones más débiles de la sociedad, esto es, los pobres, los
inmigrantes, los desempleados, los minusválidos, los niños... y digo yo que
también las mujeres embarazadas sin recursos y los niños no nacidos. Pero
no. Los programas sociales del Estado destinados a mujeres embarazadas
sin recursos que quieran tener a su hijo son directamente CERO. Y no se
atisban mejorías. Menos mal que cuentan con las organizaciones provida.
9. No es solidaria.
Si tomamos la solidadridad como sinónimo de apoyo, respaldo, ayuda o defensa,
el aborto en sí mismo es justo lo contrario. Porque ni apoya a la mujer
embarazada, ni respalda su situación, ni la ayuda a superarla ni, desde luego,
defiende la vida que lleva dentro. Frente a los valores de entrega, caridad y amor a
la vida de otro que promueven las organizaciones Provida, los partidarios del
aborto transmiten conceptos puramente
egoístas: mi cuerpo, mi derecho, mi bienestar, mi comodidad, mivida... yo, mi, me,
conmigo.
10. No es talante.
La nueva ley del aborto enfrenta a la sociedad. Premeditadamente además. Ha
nacido con la intencionalidad clara de separar aún más la supuesta línea entre
izquierda y derecha, entre presuntos progresistas y presuntos cavernícolas.
Para arrinconar y condenar a los que se enfrenten a ella (con la Iglesia como
cabeza visible, o cabeza de turco) esgrimiendo la excusa del fundamentalismo y la
crispación. Puro talante.
11. No es un logro de la sociedad.
Todos los expertos coinciden: el aborto es un fracaso de la sociedad. De toda
la sociedad. «Falta una auténtica red social para evitar que una mujer, ante
un embarazo no deseado, recurra al aborto. Yo aborté hace más de diez años
y todavía hoy sufro sus consecuencias», denuncia Esperanza Puente. Existe
una reveladora carencia de recursos e interés, por parte del Estado, tanto en
el ámbito asistencial como en el ámbito de la formación y la información.
Algo que, según Jesús Poveda, evitaría 3 de cada 4 abortos. Eso sí que sería
un logro de la sociedad.
12. No defiende a la mujer.
Una ley de plazos que facilite el aborto y trate de banalizarlo no está en
consonancia con lo que quieren las mujeres: «La mujer no demanda el aborto,
sino que se le ayude a seguir adelante con el embarazo. Cuando se les
informa bien de las ayudas que puede recibir, tres de cada cuatro chicas de las
que atendemos en la fundación siguen adelante».
Lo dice Conrado Giménez, y él lo sabe bien: en ocho años Fundación Madrina ha
atendido a 133.000 mujeres. Defender a la mujer es informar de las opciones y
ofrecer los apoyos necesarios para que puedan, si quieren, tener a su hijo y
atenderlo. Y eso no lo hacen ni las asociaciones proabortistas ni, desde luego, el
Estado.
13. No es progresista.
No dejar nacer a un ser humano es matar todo su futuro. No dejar nacer cientos
de miles de seres humanos es matar el futuro de una sociedad. Y, de paso,
envejecer considerablemente la población. ¿Es eso progreso? ¿Ésta es la
evolución que queremos? El siguiente avance, en nombre de ese progreso, será
quitarse de en medio a los improductivos ancianos. Y después a los enfermos,
terminales o no. ¿Cuál será el siguiente paso?
14. No es moderno.
Ir de moderno con el hip hop del bombo puede ser ridículo a la vez que
contraproducente.Ganarse los votos de los jóvenes anulando cualquier regla moral
es una irresponsabilidad. Pero si además incitamos a las adolescentes a realizar
un acto de gran trascendencia disfrazado de bagatela, sin contar con ayuda ni
información ni formación, ni siquiera el consejo de sus padres, eso no es ser
moderno, no es ser guai, no es ser colega, es ser miserable.
¿Qué pensarán cuando se enteren, unos años después, de que aquello que le
extirparon del ‘bombo' no era un quiste, sino un hijo, con sus piernas y brazos, sus
ojos, su cerebro, su corazón palpitante y todo su futuro por vivir? La nueva ley
convertirá el aborto en un medio de planificación familiar, en un método
anticonceptivo que no va a hacer más felices a las adolescentes; sólo las hará
más inconscientes y, a la larga, más desgraciadas.
15. No es inocuo.
Más bien inicuo (por cruel e injusto). Un aborto no es una irrelevante operación de
apendicitis o de agmíldalas. Ni una liposucción (aunque haya métodos abortistas
tristemente parecidos). Es la muerte y extracción de un ser vivo singular,
independiente de la madre que lo cobija. No se trata de desinflar un bombo
lleno de aire -invisible, inodoro e indiferente-, como pretenden hacernos
creer, especialmente a las frágiles mentes adolescentes.
Es, en muchos casos, una experiencia traumática que puede provocar, además de
las físicas, secuelas psicológicas severas cuando la mujer (o la niña) que ha
abortado toma conciencia de la verdadera naturaleza de su acto. O sea, cuando
es consciente de que lo que le han extirpado es a su propio hijo. «Las mujeres no
nos embarazamos de lechugas, sino de hijos» dice Esperanza Puente. Los
testimonios de mujeres arrepentidas son desgarradores, y tremendamente injustos
(con ellas y con sus hijos no nacidos), porque una simple ecografía antes de la
operación podía haber evitado dos víctimas.
16. No es libertad.
La auténtica libertad nace del respeto a la vida, de la humildad, y de la
generosidad hacia el otro. Hoy, abolida la esclavitud, nadie es dueño de nadie;
nadie es propiedad de nadie. Ni siquiera un hijo. La madre no concibe a su hijo
como una propiedad suya; es más, tiene la obligación moral (y natural) de
protegerlo hasta que se pueda valer por sí mismo, dentro y fuera de su cuerpo.
Hasta que ese hijo pueda también ejercer su propia libertad.
17. No es "europeo".
Continuamente se nos planta en la cara el ejemplo de países europeos
"legislativamente más avanzados" que han superado el trauma del aborto y ahora
son una sociedad feliz y sin complejos. Lo que nos ocultan es que esos países
están reduciendo notablemente el número de abortos precisamente porque
ahora están legislando a favor de la prevención, la información y la
asistencia (notificación a los padres si un menor quiere abortar, supervisión de las
clínicas, espera de 24 horas, información obligatoria de alternativas, los pacientes
deberán saber que pueden ver al feto por imagen ultrasónica y escuchar el latido
del corazón, etc.).
Países como EE.UU. o Alemania, que han fomentado políticas de apoyo a la mujer
embarazada y medidas de supervisión en los centros de aborto, o como Bélgica y
Holanda, que tienen el porcentaje de abortos más bajo del continente pese a sus
leyes más permisivas, gracias también a su política de educación sexual. Pero en
lugar de aprender de los errores de los demás, preferimos cometer los nuestros.
Muy patriota.
18. No es ciencia.
Frente a las simplezas demagógicas que argumentan los abortistas,
la Declaración de Madrid es una de las iniciativas más importantes y tajantes de
los últimos años en la lucha por la vida de los no nacidos y en defensa de la
verdadera libertad y responsabilidad a la hora de decidir si abortar o no. Más de
2.000 profesores de universidad, investigadores,
Académicos, médicos, científicos e intelectuales de diferentes profesiones y
pensamientos se han unido para declarar que «existe sobrada evidencia
científica de que la vida empieza en el momento de la fecundación. Los
conocimientos más actuales de Genética, Biología Celular y Embriología así
lo demuestran»; «el cigoto es la primera realidad corporal del ser humano
(...) y su ADN es resultado de la adición de los genes paternos y maternos en
una combinación nueva y singular»; «el embrión y el feto (...) no forman parte
de la sustantividad ni de ningún órgano de la madre, aunque dependa de ésta
para su propio desarrollo». Sobran los comentarios.
19. No es racional.
Para la Comisión de presuntos expertos de la ministra Aído, el feto no es viable a
antes de la semana 22, y por tanto no es ser humano y por tanto es eliminable sin
problemas. Pero a partir de ese tan preciso momento, por arte de magia, el feto ya
sí es viable y por tanto se convierte en ser humano y por tanto ya no es eliminable.
En teoría, claro, porque los centros abortistas reclaman un par de semanas
más de feto no viable y por tanto eliminable y por tanto contabilizable. Todo
muy racional y científico.
Y yo me pregunto, ¿por qué no hasta la semana 21, y salvamos unas cuantas
vidas? ¿O hasta la 33, que también es un número muy chulo y hacemos más
negocio? ¿O hasta justo antes de cortar el cordón umbilical, que en el fondo es
como si el feto siguiera dentro del cuerpo materno? ¿O, ya puestos, hasta que
sepa alimentarse solito, que es cuando realmente se convierte en un ser humano
viable, respetable y digno?
20. No es democrático.
La nueva ley del aborto no formaba parte del programa del PSOE en las
pasadas elecciones generales. El hecho de plantearla ahora, en plan sorpresa, no
es precisamente una muestra del juego democrático (ése que los ciudadanos
ejercen una vez cada cuatro años, y poco más).
Si además añadimos que se está gestando (paradógica palabra) a puerta cerrada,
prácticamente a escondidas, y sin apenas escuchar la voz de los objetores, el
nivel de democracia no aumenta precisamente. Y si encima invade el terreno
más íntimo de las personas, que es el de las propias convicciones morales,
tratando de manipular las conciencias a favor de las tesis oficiales, todo atisbo de
democracia se esfuma tan rápidamente como la esencia humana de un cigoto en
manos de la ministra paritaria (que no paritoria).
21. No es una mejora.
En contra de la opinión de médicos, psicólogos, organizaciones especializadas,
fundaciones y demás expertos, para la docta filósofa y humanistaLeire Pajín, el
gran logro de la nueva ley de plazos será «despojar de trabas» y hacer «menos
traumático el aborto», que además era una demanda social que millones de
mujeres estaban pidiendo a gritos. Para eso se creó la ‘Subcomisión sobre la
reforma de la regulación de la Interrupción Voluntaria del Embarazo en el marco
de una nueva norma sobre derechos y salud sexual y reproductiva', que, ya sólo
en el nombre, dos de cada tres palabras son mentira.
Pero lo que supone realmente la Ley de Plazos es que el aborto podrá ejercerse al
antojo de cualquier mujer que lo solicite, sin supuestos, ni informes, ni estudios, ni
responsabilidades de ningún tipo, con el único límite de unos plazos
supuestamente justificados. En los países donde se ha establecido esta ley el
resultado es unánime: más banalización, más embarazos, más abortos, más
indefensión, más adolescentes y más veces. Y eso, sencillamente, no es una
mejora.
22. No es un bien.
Nadie aborta por gusto o por placer. Las pro-abortistas saben que el aborto no es
algo deseable en sí mismo, aunque se cuiden mucho de divulgar tan poco
feminista idea. Destruir una vida nunca puede ser un bien. Engendrarla sí, por
principio. Es curioso, además, cómo las mismas líneas de pensamiento que
defienden el derecho a la vida de los animales, o detestan la pena de muerte de
asesinos confesos, al mismo tiempo desprecian la vida inocente que nace de sus
propios cuerpos.
El propio presidente Zapatero reconoció que el Estado de Derecho obliga a tener
«consideración a la vida» y se reafirmó en su «valor y responsabilidad de luchar
por lo que creemos, que es el valor supremo de la vida». Claro que no se
refería a la vida de los inocentes no-nacidos, sino a la del malnacido De Juana
Chaos.
23. No respeta los derechos humanos.
No me lo invento yo, lo dice la Declaración Universal de los Derechos Humanos:
«... la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento
de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los
miembros de la familia humana...» (Primer punto del Preámbulo). «Todos los seres
humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos» (Art. 1). «Todo individuo
tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona» (Art. 3).
El simple hecho de condenar a muerte a un feto sólo por presentar
malformaciones o síndrome de Down, sin ninguna otra consideración, es una
violación en toda regla de estos artículos. Y es reconocer sin ambages que una
persona -ya nacida- con malformaciones o síndrome de Down no tiene la
misma dignidad intrínseca ni los mismos derechos que una persona "sana", tanto
como para no permitir ni que nazca. De ahí a la eugenesia, un pasito. Ya lo dijo
Tito Livio: «Ningún crimen tiene fundamentos razonables».
24. No es económicamente rentable.
Con miles de intervenciones desde los 345 euros en la octava semana hasta los
6.000 por encima de las 22, el aborto es indudablemente un negocio no ya
rentable, sino millonario. Y eso en tiempos de crisis. Pero sólo para los centros
abortistas, claro. Para el resto de la sociedad es, además de todo lo dicho
anteriormente, una gigantesca pérdida económica.
El presidente de Fundación Madrina, Conrado Giménez, ha evaluado en el 5% del
PIB la pérdida de riqueza que supone el aborto en nuestro país en concepto de
«pobreza y desierto demográfico» y por «la marginación y falta de conciliación que
sufre la mujer madre en el mundo del trabajo» (un 25% de las mujeres
embarazadas son despedidas). «Hasta un 6% del PIB podríamos invertirlo en
apoyar a la mujer», calcula Giménez, con el fin de contrarrestar los efectos
negativos del mobbing maternal y el consecuente aborto. Apuesto a que antes se
lo gastarán en campañas de condones y bombos.
Y por cierto, ¿cuánto nos cuesta cada adopción realizada en países extranjeros?
25. No es solución.
La única solución es que el aborto sea la última solución posible. El aborto es casi
siempre un problema profundo. Para la madre, para su entorno familiar y laboral,
para la sociedad... Por mucho que se empeñen las feministas liberadoras de
cuerpos y conciencias, el aborto es un fracaso de principio a fin, y más allá. Desde
el embarazo imprevisto hasta el trauma pos-aborto, pasando por las presiones y
depresiones, las secuelas físicas y la soledad.
La única solución es evitarlo en lo posible. Pero ¿cómo? Tal vez encontremos la
clave en lo que afirma el doctor Poveda: «dejan de abortar los que dejan de
ignorar. De hecho, el ecógrafo de cuatro dimensiones es el aparato que más vidas
está salvando, porque con él se ve muy bien lo que ocurre y lo que hay en el
vientre de la mujer, y ver es informar. (...) El éxito de salvar una vida pasa
porque la madre vaya al ginecólogo y vea la ecografía de su hijo; y luego, que
desde las asociaciones provida seamos capaces de solucionar esas cuestiones
que llevan a la mujer a recurrir al aborto». «Quien salva a un hombre salva a la
humanidad», dice el Talmud. Digo yo que también será aplicable a las mujeres y a
sus hijos.
26. Los provida no son de derechas.
La bipolaridad izquierda-derecha asociada a defensa-rechazo del aborto es
absolutamente infundada. Hay miles de votantes del PSOE que consideran esta
nueva ley una locura sangrienta e innecesaria. El problema es que, salvo
excepciones (Manuel Arbeloa, Francisco Vázquez) pocos políticos socialistas se
pronuncian en ese sentido. Pero sí los ciudadanos: «no hay en nuestros días una
afirmación más reaccionaria que la del derecho de una persona sobre la vida del
hijo no nacido.
Es el derecho de propiedad más absoluto concebible, más allá del derecho del
amo sobre el esclavo. Y es una vergüenza para la izquierda que levante la
bandera del ese pretendido derecho». Lo dicen los Socialistas Cristianos. «No
sólo somos izquierda y rechazamos el aborto, sino que lo rechazamos
precisamente por serlo (...) Debemos hacerque el vientre de la madre sea el lugar
que la naturaleza ha hecho que sea: el lugar más protegido».
Igualmente hay muchos políticos y votantes del PP (y de la derecha en general)
que ante el drama del aborto simplemente no saben, no contestan. O incluso lo
apoyan.
27. No son la Iglesia Católica.
Es también muy recurrente y maniqueo asociar a la Iglesia Católica con los
ataques al proabortismo (más que con la defensa de la vida). La mismísima Leire
Pajín avisa a los obispos de que «no confundan política y religión». Pero no cuela.
La defensa de la vida del no-nacido no es una cuestión de fe religiosa. Iglesias de
TODAS las confesiones defienden el valor universal de cada persona y por
tanto se oponen al aborto como concepto. Pero no confundamos esta batalla con
una lucha religiosa.
Existen muchos ateos y agnósticos que defienden la vida humana como principio.
Y también hay no pocos católicos confesos que defienden abiertamente el
derecho al aborto (Asociación de Católicas por el Derecho a Decidir; o el propio
Pepiño) y otros muchos que no defienden ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario.
Por otro lado, la mayoría de las Organizaciones y Fundaciones Provida son
aconfesionales, y su única religión es la defensa de la vida del no-nacido y el
apoyo sin condiciones a la mujer, cualesquiera que sean sus creencias y sus
circunstancias.
28. No son fundamentalistas.
Ni la Iglesia ni los movimientos provida pretenden que se encierre en la cárcel a la
mujer que aborta (ni quieren acabar con el lince ibérico, dicho sea de paso); es
más, son los únicos que se ponen siempre del lado de la mujer, al contrario que
organizaciones pretendidamente feministas (y en realidad bastante integristas),
que lo único que persiguen es que la mujer aborte, sí o sí, independientemente de
sus circunstancias.
Los provida rechazan el aborto, pero no a la mujer que aborta, de modo muy
especial si se ve obligada a realizarlo como única salida, no como opción, por no
contar con ningún otro tipo de ayuda ni alternativa. Por eso centran todo su
esfuerzo en reducir el número de abortos indeseados, que son la inmensa
mayoría. Y lo hacen con respeto, entrega, generosidad y gran sacrificio personal.
Su único enemigo, por llamarlo de alguna manera, son los centros abortistas que
hacen del aborto un multimillonario negocio, trampeando las leyes vigentes. Los
mismos que piden más semanas de inviabilidad para aumentar su contabilidad, los
mismos que reconocen ser capaces de cualquier cosa por dinero, los mismos que
trituran fetos de 26 semanas o más a tanto el gramo, los mismos que empujan a
una menor a abortar ilegalmente en aguas internacionales...
REVISTA CIENTÍFICA PUBLICA UN ESTUDIO SOBRE LAS
CONSECUENCIAS PSICOLÓGICAS DEL ABORTO
Se trata de la publicación “Psychiatry and Clinical Neurosciences”

26 JULIO 2013REDACCIONMEDIOS DE COMUNICACIÓN Y MEDIA


La revista científica “Psiquiatría y Neurociencias Clínicas” acaba de publicar (julio
de 2013) un importante estudio sobre las consecuencias psiquiátricas y
psicológicas del aborto en las mujeres, titulado “Aborto y salud mental posterior:
revisión de la literatura”. Este estudio analizó todos los estudios científicos
publicados desde 1995, que evaluó la salud psicológica y psiquiátrica de las
mujeres que habían tenido un aborto, en comparación con aquellas que o bien
habían dado a luz a un bebé o habían tenido un aborto involuntario.

Los autores recuperaron treinta estudios que analizaron la depresión, los


trastornos de ansiedad (por ejemplo, trastorno de estrés postraumático) y el abuso
de sustancias en las mujeres estudiadas. Un cuadro detallado y exhaustivo
describe todos los estudios, con especial atención a la edad, la escala que se
utiliza para la evaluación, los resultados, y por tipo de estudio.

Los estudios se clasificaron de acuerdo con el resultado del embarazo (parto,


parto involuntario aborto espontáneo) en comparación con el aborto. Los
resultados fueron muy interesantes y daban una nueva luz al fenómeno del aborto.

a. En 19 estudios que compararon el aborto con el parto, trece mostraron un


riesgo claro para al menos uno de los problemas mentales reportados en el grupo
de aborto, en comparación con el parto, mientras que cinco documentos no
mostraron diferencias. Solo un informe reportó un resultado negativo para la
maternidad.

b. Algunos estudios compararon aborto frente a embarazos no deseados que


terminan en el parto (este enfoque es importante, ya que un parto planificado
puede ser una razón para el aborto por temor a un trauma psicológico): cuatro
estudios encontraron un riesgo mayor en los grupos de aborto y en tres no hay
diferencia.

c. Por último, los autores analizaron nueve estudios que compararon el aborto
contra el aborto espontáneo (ambos terminan con la pérdida del feto): tres
estudios mostraron un mayor riesgo de trastornos mentales debido al aborto,
cuatro no describe ninguna diferencia y en dos, la ansiedad y la depresión a corto
plazo fueron más altas en el grupo de aborto involuntario, mientras que la
ansiedad a largo plazo y la depresión en el grupo de aborto.

Lo que surge de este análisis es que parece difícil argumentar que el aborto no
tiene consecuencias psicológicas o psiquiátricas: ningún estudio –con una sola
excepción—entre 30, mostró que las consecuencias del aborto son más bajas que
la maternidad, incluso en el caso del aborto “terapéutico” o en el caso de tener
hijos no planificados.

Los autores solicitan más estudios en este campo, para comparar más los
estudios que utilizan métodos y resultados similares, mientras escriben, “El riesgo
de que el aborto pueda ser correlacionado con trastornos mentales posteriores,
necesita una evaluación cuidadosa, con el fin de ofrecer a las mujeres información
completa cuando se enfrentan a una embarazo difícil “.

La conclusión de los autores es que “la pérdida del feto parece exponer a las
mujeres a un mayor riesgo de trastornos mentales que el parto; algunos estudios
muestran que el aborto puede ser considerado un factor de riesgo más relevante
que el aborto involuntario”.