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Bioética Y Principios Fundamentales

Legislación Sanitaria 1

Dina Restrepo Lora


Víctor Sierra Ipuana
Yulissa Torres González
Juan Rapalino Díaz
Luis angel Rodriguez
Sindi Pizarro Carrillo

Docente: Esperanza Díaz Arroyo

Universidad De La Costa

26 de febrero de 2019
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RECORRIDO HISTÓRICO DE LA BIOÉTICA

BIOÉTICA

La bioética es una rama de la ética, encargada de proporcionar y examinar los principios de

conducta más adecuados para el ser humano en relación con la vida (vida humana, animal y

vegetal).

La Bioética es una ciencia conductual porque estudia la conducta humana, no analiza los

fenómenos naturales ni lo que hacen los seres vivos no conscientes. Su campo no se limita a la

actividad en los campos de la investigación biomédica y la atención en salud, si no que se

extiende a toda la actividad humana que se dirija la vida, porque el bien a tutelar por ella es

precisamente la vida. Así se incorporan los atentados contra el medio ambiente, el racismo, la

discriminación, el genocidio, etc.

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LA BIOÉTICA

Autonomía: Derecho del paciente a participar en la toma de decisiones en cuanto a la

realización de complementarios y aplicación de tratamientos. De él deriva uno de los aspectos

más violados en la práctica médica: el consentimiento informado.

El principio de autonomía da origen a la norma moral, de no coartar la libertad de la persona y

nos remite a la obligación de aplicar el consentimiento informado ante la toma de decisiones en

el campo de la salud. Lo cierto, es que en el modelo social emergente, se tiende a que cada cual

tenga derecho a opinar sobre su salud en ejercicio de su libertad, y para lo que se requiere de un

conocimiento, es decir, estar bien informado, la comprobación de la competencia del enfermo

para decidir y la ausencia de coerción


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Beneficencia: La obligación de los profesionales de la salud de actuar siempre en bien del

paciente.

Diego Gracia considera que estos son los llamados principios de máximos, porque partiendo

de nada se aspira a alcanzar el máximo cumplimiento de los mismos, pero no cumplirlos no

implica necesariamente una actuación no ética.

El principio de beneficencia puede generar situaciones dilemáticas, en donde el acto de

beneficencia se contrapone a la no comisión de un mal, daño o perjuicio; en estas situaciones

priva la máxima de no causar daño, a menos que tal perjuicio esté intrínsecamente relacionado

con el beneficio por alcanzar y en donde el paciente o su representante conjuntamente con el

profesional de la salud considere al daño como inferior en relación con el beneficio por obtener y

esté dispuesto a asumirlo.

El principio de no maleficencia no debe ser considerado de forma aislada ya que muchos

procedimientos en el área de la salud pueden ocasionar daños y/o sufrimientos, así como causar

riesgos al paciente, sin embargo se justifican en razón de los beneficios que puedan generar, que

por supuesto deben superar al dolor y la discapacidad

Justicia: Con sus dos vertientes, la Justicia Distributiva, que involucra el acceso a la salud

para todos y la no discriminación en materia de salud.

Este principio está relacionado con la norma moral de dar a cada quien lo que necesita, de la

cual se derivan diversas obligaciones, como realizar una adecuada distribución de los recursos,

proveer a cada paciente de un adecuado nivel de atención, y disponer de los recursos

indispensables para garantizar una apropiada atención de salud


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El principio de justicia, en un sentido general, está relacionado con la concepción de la salud

como un derecho humano fundamental que debe ser garantizado por la sociedad o por el Estado.

Por otra parte, la justicia distributiva según Platón consiste en la distribución de honores, fortuna

y de todas las demás cosas que cabe repartir entre los que participan de la sociedad y la

concreción práctica del principio de justicia está directamente relacionado con la economía, o sea

la disposición de recursos necesarios para garantizar la salud; en muchos casos justicia y

economía se contraponen

No Maleficencia: De posterior incorporación, este principio incorpora la necesidad de no

hacer daño al paciente y se basa en la relación Costo-Beneficio en salud.

Justicia y No Maleficencia son Principios de Mínimos, porque para que se cumplan es necesario

cubrir un mínimo de requisitos exigidos.

Se diferencia del principio de beneficencia en que pudiese en ocasiones hacer el bien al

paciente y sin embargo, acontecer complicaciones no contempladas que eventualmente pudieran

perjudicarlo directa o indirectamente

Solidaridad: Es un principio de reciente formulación, no incorporado por todos los autores,

pero a nuestro juicio el más importante de todos. Si no somos solidarios con el que sufre, si no

sentimos el dolor ajeno como propio, nunca podremos tener una actuación ética.

REGLAS DE LA BIOÉTICA

Las tres reglas básicas de la bioética son:

 Confidencialidad.

 Veracidad.
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 Consentimiento informado.

Consentimiento informado

El consentimiento informado se define como la aceptación libre por parte de una paciente de

un acto diagnóstico o terapéutico después de haberle comunicado adecuadamente su situación

clínica. Los requerimientos básicos necesarios para que sea válido son: libertad de decisión,

competencia para decidir e información suficiente. Es una autorización dada por el paciente sin

ninguna coacción o fraude, basada en el entendimiento razonable de lo que sucederá, incluyendo

la necesidad del tratamiento, los riesgos y beneficios del mismo, cualquier alternativa disponible.

Quedando constancia de la anuencia mediante la firma de un documento.

(Modelo consentimiento informado).


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EXCEPCIONES DEL CONSENTIMIENTO INFORMADO.

Las excepciones a la necesidad de obtener el CI son las siguientes:

 Cuando la no intervención suponga un riesgo para la salud pública.

 Cuando no esté capacitado para tomar decisiones, en cuyo caso el derecho

corresponderá a sus familiares o personas allegadas.

 Cuando la urgencia no permita demoras por poder ocasionarse lesiones

irreversibles o existir peligro de fallecimiento.


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EXCEPCIONES AL DERECHO PROFESIONAL.

Según el artículo 38 de la ley 23 de 1981 la revelación del secreto profesional se podrá hacer:

 Al enfermo en aquello que estrictamente le concierne y convenga:

 A los familiares del enfermo, si la revelación es útil al tratamiento.

 A los responsables del paciente, cuando se trate de menores de edad o de

personas mentalmente incapaces;

 A las autoridades judiciales o de higiene y salud, en los casos previstos por la Ley.

 A los interesados, cuando por defectos físicos irremediables o enfermedades

graves infectocontagiosas o hereditarias, se pongan en peligro ka vida del cónyuge o de

su descendencia.

ÉTICA Y BIOÉTICA

La ética es la ciencia que estudia la moral del hombre en sociedad. Se trata de una ciencia

práctica o normativa pero también de una ciencia teórica. Está constituida por una serie de reglas

de conducta que señalan una obligación, un deber ser. Esta vertiente del pensamiento ético se

denomina ética deontológica y se diferencia de la mera deontología en que ésta última no

establece una reflexión sobre las obligaciones y deberes morales, sino solamente los presenta

como códigos a cumplir

La ética es normativa porque estudia las normas morales cuya naturaleza es eminentemente

práctica, y además proporciona los elementos de reflexión que la fundamentan. Sin embargo, no

se ocupa de prescribir normas para distinguir los hechos justos de los que no lo son, sino que se

esfuerza en contestar preguntas más generales y fundamentales como ¿qué es lo que califica a
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una acción como buena o mala, como justa o injusta? Por otra parte, debe distinguirse entre el

moralista que prescribe, crea normas y recomienda un modo de vida que cree justo y bueno, del

ético, que tomando como base la moral históricamente determinada, se encarga de analizarla y

explicarla

La bioética es una disciplina reciente, que nació en el seno de la cultura norteamericana como

respuesta a la necesidad social y profesional de encontrar una solución para los nuevos dilemas

éticos que surgían a causa del avance tecnológico. De acuerdo con la definición otorgada por la

enciclopedia de bioética, la entenderemos como "estudio sistemático de la conducta humana en

el área de las ciencias de la vida y el cuidado de la salud, en cuanto que dicha conducta es

examinada a la luz de los valores y principios morales". Naturalmente, esta definición sólo

representa uno de los aspectos abarcados por ella, puesto que bioética es una palabra transversal

e interdisciplinar, que comprende gran parte de disciplinas científicas y en la cual intervienen

otras como la medicina, ciencias biosanitarias, derecho, política, economía, filosofía, biología,

psicología, antropología, sociología, bioquímica, estadística, ingeniería y sobretodo, ética. Cada

una de estas ciencias aporta principios y observaciones que entran a formar parte de este vasto

conjunto multidisciplinar que constituye hoy la bioética.

Sin embargo, lo que Van Rensselaer sugirió en 1971 con la palabra bioética fue la unión del

mundo de los hechos, de la ciencia, y el mundo de valores, y en particular de la ética, por

considerar que se desplazaban por caminos divergentes. Una aclaración necesaria en este punto,

es que el trabajo de Van Rensselaer surgió desde el ámbito de la medicina, más acotado que el

concepto de bioética global, aceptada ésta como una ética de la vida pero entendida en lato

sensu, y que apunta a los actos del hombre sobre la vida humana, así como animal y
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medioambiental. Sin embargo, ha sido la medicina, la que ha contribuido en forma decisiva al

surgimiento y aplicación práctica de la bioética y a su posterior expansión y sobre todo,

justificación, en el ámbito del hombre enfermo.

La bioética se diferencia de la ética médica en que ésta última se refiere exclusivamente a la

búsqueda del bien en los seres humanos enfermos y de aquellos en quienes se intenta promover

la salud, mientras la bioética aborda todos los problemas inherentes a la vida, aunque debe

reconocerse que la mayoría de los hasta ahora planteados, son médicos o propios de la

investigación biomédica.

EL CÓDIGO DE NÜREMBERG

Primer documento internacional regulatorio sobre la experimentación en seres humanos en

1947 El documento, cuyo objetivo es proteger la integridad de la persona que se somete a un

experimento, estipula las condiciones necesarias para la realización de trabajos de investigación

con seres humanos, poniendo especial relieve en el consentimiento voluntario de las personas

participantes de los estudios, en los riesgos justificados, en los beneficios anticipados, en la

disminución del sufrimiento físico y mental de los sujetos, en el retiro de los mismos en el

momento deseado sin sufrir represalias de ningún tipo y por último, que las investigaciones sean

desarrolladas por científicos idóneos y capacitados.

En abril de 1947, el Dr. Leo Alexander sometió a consideración del Consejo para los

Crímenes de Guerra seis puntos que definían la investigación médica legítima. El veredicto del

juicio adoptó estos puntos y añadió cuatro más. Estos diez puntos son los que constituyen el

Código de Núremberg.

Entre ellos, se incluye el consentimiento informado y la ausencia de coerción, la


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experimentación científica fundamentada y la beneficencia del experimento para los sujetos

humanos involucrados.

Los diez puntos son:

1. Es absolutamente esencial el consentimiento voluntario del sujeto humano. Esto significa que

la persona implicada debe tener capacidad legal para dar consentimiento; su situación debe ser

tal que pueda ser capaz de ejercer una elección libre, sin intervención de cualquier elemento de

fuerza, fraude, engaño, coacción u otra forma de constreñimiento o coerción; debe tener

suficiente conocimiento y comprensión de los elementos implicados que le capaciten para hacer

una decisión razonable e ilustrada. Este último elemento requiere que antes de que el sujeto de

experimentación acepte una decisión afirmativa, debe conocer la naturaleza, duración y fines del

experimento, el método y los medios con los que será realizado; todos los inconvenientes y

riesgos que pueden ser esperados razonablemente y los efectos sobre su salud y persona que

pueden posiblemente originarse de su participación en el experimento. El deber y la

responsabilidad para asegurarse de la calidad del consentimiento residen en cada individuo que

inicie, dirija o esté implicado en el experimento. Es un deber y responsabilidad personales que no

pueden ser delegados impunemente.

2. El experimento debe ser tal que dé resultados provechosos para el beneficio de la sociedad, no

sea obtenible por otros métodos o medios y no debe ser de naturaleza aleatoria o innecesaria.

3. El experimento debe ser proyectado y basado sobre los resultados de experimentación animal

y de un conocimiento de la historia natural de la enfermedad o de otro problema bajo estudio, de

tal forma que los resultados previos justificarán la realización del experimento.

4. El experimento debe ser realizado de tal forma que se evite todo sufrimiento físico y mental

innecesario y todo daño.


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5. No debe realizarse ningún experimento cuando exista una razón a priori que lleve a creer el

que pueda sobrevenir muerte o daño que lleve a una incapacitación, excepto, quizás, en aquellos

experimentos en que los médicos experimentales sirven también como sujetos.

6. El grado de riesgo que ha de ser tomado no debe exceder nunca el determinado por la

importancia humanitaria del problema que ha de ser resuelto con el experimento.

7. Deben realizarse preparaciones propias y proveerse de facilidades adecuadas para proteger al

sujeto de experimentación contra posibilidades, incluso remotas, de daño, incapacitación o

muerte.

8. El experimento debe ser realizado únicamente por personas científicamente cualificadas. Debe

exigirse a través de todas las etapas del experimento el mayor grado de experiencia (pericia) y

cuidado en aquellos que realizan o están implicados en dicho experimento.

9. Durante el curso del experimento el sujeto humano debe estar en libertad de interrumpirlo si

ha alcanzado un estado físico o mental en que la continuación del experimento le parezca

imposible.

10. Durante el curso del experimento el científico responsable tiene que estar preparado para

terminarlo en cualquier fase, si tiene una razón para creer con toda probabilidad, en el ejercicio

de la buena fe, que se requiere de él una destreza mayor y un juicio cuidadoso de modo que una

continuación del experimento traerá probablemente como resultado daño, discapacidad o muerte

del sujeto de experimentación.

LA DECLARACIÓN DE HELSINKI

En 1964, la Asociación Médica Mundial, en Helsinki, promulgó la Declaración de Helsinki en

la que aparecen en forma clara dos capítulos, uno dedicado a la investigación médica combinada

con asistencia profesional y el otro referente a la investigación biomédica no terapéutica. Esta


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declaración ha tenido considerable influencia en la formulación de las legislaciones y de los

códigos de conductas internacionales y nacionales. La última revisión fue realizada en Corea en

el año 2008. Se trata de un planteamiento internacional de gran alcance. Fundamentalmente,

establece pautas éticas para los médicos que realizan investigación biomédica clínica y no

clínica, y estipula, entre sus diversas reglas, la obligatoriedad de obtener el consentimiento

informado de las personas que participan en la investigación. Adapta sus principios a la ética de

la profesión médica, introduce las nociones de riesgo-beneficio para los sujetos experimentales y

afirma la necesidad de la revisión de los protocolos de investigación por parte de un comité

independiente de los investigadores, lo que ha sido mantenido y reforzado en la última revisión

LA DECLARACIÓN DE TOKIO

Son normas directivas para médicos con respecto a la tortura y otros tratos o castigos crueles,

inhumanos o degradantes, impuestos sobre personas detenidas o encarceladas.

Para fines de esta Declaración, la tortura se define como el sufrimiento físico o mental

infligido en forma deliberada, sistemática o caprichosamente por una o más personas, que actúan

solas o bajo las órdenes de cualquier autoridad, para forzar a otra persona a entregar

informaciones, hacerla confesar o por cualquier otra razón.

Declaración

1. El médico no deberá favorecer, aceptar o participar en la práctica de la tortura o de otros

procedimientos crueles, inhumanos o degradantes, cualquier sea el delito atribuido a la víctima,

sea ella sospechosa, acusada o culpable, y cualquiera sean sus creencias o motivos y en toda

situación, incluido el conflicto armado o la lucha civil.


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2. El médico no proporcionará ningún lugar, instrumento, substancia o conocimiento para

facilitar la práctica de la tortura u otros tratos crueles, inhumanos o degradantes, o para disminuir

la capacidad de resistencia de la víctima a soportar dicho trato.

3. Cuando el médico preste asistencia médica a detenidos o prisioneros que son o podrían ser

interrogados más adelante, debe ser muy cuidadoso para asegurar la confidencialidad de toda

información médica personal. El médico debe informar a las autoridades correspondientes toda

violación de la Convención de Ginebra.

4. Como se estipula en la Resolución de la AMM sobre la Responsabilidad de los Médicos en

la Documentación y la Denuncia de Casos de Tortura o Trato Cruel, Inhumano o Degradante y

como una excepción a la confidencialidad profesional, el médico tiene la obligación ética de

informar los maltratos, cuando sea posible con el consentimiento de la persona, pero en ciertas

circunstancias cuando la víctima no puede expresarse libremente, sin consentimiento explícito.

5. El médico no utilizará o permitirá que se use, en lo posible, conocimientos o experiencia

médicos o información de salud específica de las personas con el fin de facilitar o ayudar de otra

manera el interrogatorio, ya sea legal o ilegal, de dichas personas.

6. El médico no deberá estar presente durante ningún procedimiento que implique el uso o

amenaza de tortura, o de cualquiera otra forma de trato cruel, inhumano o degradante.

7. El médico debe gozar de una completa independencia clínica para decidir el tipo de

atención médica para la persona bajo su responsabilidad. El papel fundamental del médico es

aliviar el sufrimiento del ser humano, sin que ningún motivo, personal, colectivo o político, lo

aleje de este noble objetivo.


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8. En el caso de un prisionero que rechace alimentos y a quien el médico considera capaz de

comprender racional y sanamente las consecuencias de dicho rechazo voluntario de

alimentación, no deberá ser alimentado artificialmente, como se estipula en la Declaración de

Malta de la AMM sobre las Personas en Huelgas de Hambre. La decisión sobre la capacidad

racional del prisionero debe ser confirmada al menos por otro médico ajeno al caso. El médico

deberá explicar al prisionero las consecuencias de su rechazo a alimentarse.

9. Recordando la Declaración de Hamburgo de la AMM sobre el Apoyo a los Médicos que se

Niegan a Participar o a Tolerar la Tortura u Otras Formas de Trato Cruel, Inhumano o

Degradante, la Asociación Médica Mundial respalda e insta a la comunidad internacional,

asociaciones médicas nacionales y colegas médicos a apoyar al médico y a su familia frente a

amenazas o represalias recibidas por haberse negado a aceptar el uso de la tortura y otras formas

de trato cruel, inhumano o degradante.

10. La Asociación Médica Mundial pide a las asociaciones médicas nacionales que insten a

los médicos a continuar su formación profesional y educación sobre derechos humanos.


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CONCLUSION

El desarrollo de este trabajo ha demostrado la importancia que tiene reflexionar acerca de una

Bioética Integral como ciencia de la vida. Es importante no reducirla únicamente al marco de las

Ciencias Médicas sino que debemos entenderla en la amplitud con la que se ha presentado y a

partir de ella realizar estrategias para la protección de la vida en toda su diversidad. Este espacio

de reflexión que ofrece la Bioética debe servir para analizar los problemas que se discuten en el

mundo y en particular el que necesita el Sistema Nacional de Salud en beneficio del pueblo.
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