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Herbert Read

La educación, según Read, deberá orientarse a: “...preservar la totalidad


orgánica del hombre y de sus facultades mentales, en forma tal que a medida que
pasa de la niñez a la edad adulta, del salvajismo a la civilización, conserve sin
embargo esa unidad de conciencia que constituye la única fuente de armonía social y
de felicidad individual. Identificamos en esta afirmación otros elementos cruciales en
la concepción de H. Read: su insistencia a través de las páginas que la educación
debe buscar como fin último no la generación de conocimientos sino de sabiduría, no
la producción de mayor cantidad de obras de arte sino mejores personas y mejores
sociedades. Su concepción es que la educación debe ser ante todo integradora,
mutualista, generadora de compensaciones y equilibrios, una forma incesante
propiciadora de felicidad.

Su tesis original la lleva hasta identificar el arte y la educación en un mismo y único


fin. Está convencido, con absoluta certeza de este hecho, al afirmar: “... la finalidad del
arte en la educación, que debería ser idéntica a la finalidad de la educación misma”.
Considera que la educación ha padecido una tendencia exagerada, no conveniente,
hacia el pensamiento lógico, “incapaz de actividad imaginativa y pensamiento
sensorial”. Le suma además a esta ‘aberración' de nuestros sistemas educativos
tradicionales, el “hábito de establecer territorios separados y fronteras inviolables”,
contrariando la estructura orgánica, integradora, de nuestra mente y nuestra sociedad.
Considera que “...la concepción aceptada de la educación como colección de materias
en competencia, enseñadas por especialistas separados en aulas separadas, es tan
grotesca que no puede responder a principio alguno de organización, sino solo a la
acumulación caótica de un proceso histórico no dirigido”

“Mi punto de partida es la sensibilidad estética”, afirma H. Read, haciendo una


invitación a quienes de algún modo estamos vinculados con la educación para que
nuestra actitud monótona y displicente y nuestra visión sesgada de las actividades
propias del oficio, se encaminen por la ruta de la estética, de la belleza, de la
creatividad, del juego. La invitación que hace el autor es un cambio de paradigma en
la concepción que se tiene de la educación, tanto para maestros como para
estudiantes y padres de familia. Es tener la convicción y la decisión de que un cambio
pequeño en la práctica educativa, por parte de los maestros, generará un salto
dialéctico en los estudiantes. Es una invitación a los Estados para que su política
educativa genere espacios reales donde la enseñanza y la práctica del arte en las
escuelas y colegios sea un hecho revolucionario. Dicho de otra manera: “Necesidad
de ampliar nuestras estrategias de enseñanza a fin de que podamos desarrollar
técnicas que presenten y manipulen la información de nuevas maneras”. Debemos
aplicar novedosas prácticas educativas que motiven a estudiantes en el proceso
sencillo y diáfano de sembrar sabiduría en campos fértiles de creatividad.

En otro aparte, complemento a lo que venimos comentando, el mismo Read nos dice:
“En última instancia, no hago distinciones entre ciencia y arte, salvo como métodos, y
creo que la oposición entre ambas en el pasado se ha debido a una concepción
limitada de ambas actividades. El arte es representación, la ciencia es explicación -de
la misma realidad-“. La visión amplia de Read se extiende al campo de la ciencia. La
interpretación que podemos hacer de su teoría es que la parte estética, bella, está
presente en todos los campos de la actividad humana, no solo en el arte, también en
la ciencia, porque aquí también hay belleza.

“En efecto, mi pretensión importa nada menos que lo siguiente: que el arte,
ampliamente concebido, debería ser la base fundamental de la educación. Pues
ninguna otra materia puede dar al niño no solo una conciencia en la cual se hallan
correlacionados y unificados imagen y concepto, sensación y pensamiento, sino
también, al mismo tiempo, un conocimiento instintivo de las leyes del universo y un
hábito o comportamiento en armonía con la naturaleza”.[[H. Read, op. cit., p. 89]]
Pretensión alcanzada con creces en algunos sitios de este mundo, pero aun por
alcanzar en el nuestro.