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CERCHAS
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8.1. INTRODUCCIÓN

Las cerchas o vigas de celosía se utilizan con más frecuencia en los dinteles y al-
gunas veces en pilares ya que su ventaja consiste en soportar de forma económi-
ca cargas ligeras repartidas cuando las luces son grandes.

Recordemos algunas de las ventajas de estos elementos, citadas en el capítulo 4:

– Si se une el pilar a ambos cordones de una cercha (par superior y tirante in-
ferior) se consigue que aquél quede unido a otro elemento de mucha mayor
rigidez, con lo cual se reduce su longitud de pandeo.

FIGURA 8.1

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EDIFICACIÓN INDUSTRIAL CON ACERO

– El trazado del par materializa la pendiente de los faldones, facilitando ade-


más una buena distribución de la inercia.

– El conjunto de barras de la cercha puede conseguir un buen efecto estético


economizando material.

Este elemento estructural tiene un esquema resistente muy simple. Si se le asimila


a una viga, lo cual es muy adecuado al ser muy elevada la relación luz/canto, se
puede ver que:

– El momento flector se resiste con dos fuerzas iguales de distinto signo, con
un cordón comprimido y el otro traccionado.

– El cortante se resiste con las barras inclinadas (montantes y diagonales),


que se comprimen o traccionan según la organización de esas barras.

– La flecha y giro se pueden calcular de forma aproximada mediante las fór-


mulas de vigas usando el momento de inercia con una disminución del 25%
para tener en cuenta la deformación por cortante.

Ief = 0,75 (As hs2 + Ai hi2)

As y A i son las áreas de los cordones, hs y hi sus respectivas distancias al


centro de gravedad.

Precisamente la gran inercia efectiva de las cerchas hace que las flechas vertica-
les sean muy pequeñas. Para iniciar el predimensionamiento es aconsejable dis-
poner de una inercia que con cargas variables proporcione una flecha del orden
de L/250. Con una relación luz/canto de 12 se puede obtener fácilmente un valor
aproximado de la magnitud de las áreas de cordones.

Hay que tener presente que la cercha más económica no es necesariamente la


más ligera, ya que la fabricación y el montaje dependen de la concepción de las
uniones. Como ya se dijo en el capítulo 4, el ahorro de material puede ser muy im-
portante pero empleando más mano de obra. La eficiencia se consigue reducien-
do el número de nudos y utilizando barras de sección tubular en las piezas com-
primidas.

Las cerchas o vigas de celosía como dintel de naves son muy ventajosas a partir
de 25 metros y pueden alcanzar grandes luces, donde vencen holgadamente a

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FIGURA 8.2

las vigas prefabricadas de hormigón y compiten con las vigas armadas de acero
de canto variable.

Dependiendo de la separación entre pórticos (desde 5 hasta 9 metros) el peso


propio aproximado (kN/m2) de acero S235 de una cercha viene a ser unas 8 milé-
simas de la luz en metros

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8.2. TIPOS DE CERCHA

El tipo de cercha depende esencialmente de varios factores: la pendiente de los


faldones de cubierta, la separación entre correas comparada con el canto, la
unión o entrega con los pilares y el aspecto estético interior.

FIGURA 8.3. Tipos de cerchas

El tipo Warren o la variante Baltimore de canto total variable, a base de diagona-


les inclinadas entre el cordón inferior horizontal (tirante) y el cordón superior incli-
nado (par) que materializa la pendiente del faldón, es la que ofrece mayor senci-

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llez al tener menos nudos, si bien suele ser algo menos ligera que otros tipos.
Desde el punto de vista estético es la más aceptada.

Las barras deben tener su vértice superior coincidiendo con el apoyo de co-
rreas y trabajan comprimidas o traccionadas alternativamente. Las dos centra-
les deben coincidir con la cumbrera, son las de mayor longitud pero las menos
solicitadas.

El tipo Pratt dispone de montantes verticales y de diagonales inclinadas, es la


más eficiente pero tiene más uniones y su aspecto no es tan agradable como la
anterior.

Las diagonales trabajan traccionadas y los montantes verticales comprimidos,


con lo cual se optimiza el diseño, ya que los montantes son más cortos. Debe
organizarse la cercha con un número par de módulos para que coincida un
montante bajo cumbrera y así todas las diagonales resulten inclinadas hacia el
interior, es decir resistiendo a tracción.

Hay muchos otros tipos de cerchas, que pueden ser convenientes en casos par-
ticulares, como la clásica cercha Polonceau para grandes pendientes en faldo-
nes. La Warren con montantes permite reducir la longitud de pandeo del cordón
superior.

8.3. CÁLCULO DE ESFUERZOS

Previamente al cálculo completo de la cercha conviene recordar algunos aspec-


tos básicos de su diseño y obtener manualmente los esfuerzos principales.

Durante muchos años las cerchas se han calculado como elementos de barras
articuladas, que trabajan exclusivamente a esfuerzos axiles. Para ello se procedía
mediante cortes (método de Ritter) o bien con el método general gráfico de Cre-
mona. Para sistemas isostáticos estos procedimientos son fáciles de usar. Para
que estos métodos proporcionen suficiente aproximación son necesarios varios
requisitos, que por otra parte son siempre aconsejables:

– Las barras deben tener sus directrices coincidentes, no puede haber ex-
centricidad en nudos.

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Figura 8.4. Esfuerzos «primarios» en nudo de par

FIGURA 8.5. Esfuerzos «primarios» en nudo de tirante

– Las correas deben incidir precisamente en los nudos. Si no fuese así se


debe pasar la reacción de las mismas a nudos contiguos y al final del cál-
culo añadir la flexión local de vano de cordón.

– El trazado de las barras diagonales debe ser tal que su inclinación varíe en-
tre 30° y 60°, teniendo una distribución lo más regular posible.

– La esbeltez de las barras diagonales debe ser superior a 75.

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El último requisito es para reducir el efecto de los denominados esfuerzos secun-
darios, que se originan porque en realidad los nudos no son articulados. Si se
considera que los nudos son rígidos aparecen flectores en las barras y conse-
cuentemente cortantes, por lo que se modifican los axiles determinados anterior-
mente. Esta influencia de la rigidez de nudos es más notable en los extremos y en
diseños irregulares.

FIGURA 8.6. Esfuerzos «primarios» en apoyo extremo articulado

En el nudo que se representa en la figura 8.6 se advierte claramente el equilibrio


de las fuerzas concurrentes (incluida en este caso la carga de la correa de alero).
Aquí los esfuerzos secundarios son despreciables. Otro ejemplo es el correspon-
diente a la figura 9.6 del siguiente capítulo 9 dedicado a uniones, caso donde so-
lamente existe un flector «de verdad» en el conjunto de tornillos, por excentrici-
dad, y no en el pilar.

Al igual que en el capítulo anterior sobre pórticos es importante destacar que


no se tiene en cuenta la deformación a cortante ni la influencia del acortamiento
por axil, con lo cual hay diferencias al utilizar un programa de cálculo por orde-
nador.

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FIGURA 8.7. Reacción horizontal

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Cuando la cercha se considera articulada en pilar (dada su diferencia de iner-
cia es lo más aproximado) se está del lado de la seguridad en cuanto a es-
fuerzos en la misma. Si se calcula separadamente de los pilares debe modeli-
zarse un apoyo fijo y otro deslizante ya que de lo contrario aparecen falsos
esfuerzos de membrana, debidos al inexistente anclaje horizontal de apoyos.
Lo aconsejable es predimensionar manualmente con el método de Ritter y
comprobar con programa de ordenador, incluyendo los pilares.

También debe tenerse en cuenta que las coordenadas de los nudos (que deter-
minan las dimensiones de las barras) deben tomarse a ejes, lo que en caso de
piezas de canto variable puede tener mucha influencia.

Aunque en un faldón haya muchas correas, la carga no puede ser considerada


como repartida. Hay que introducir las cargas puntuales correspondientes a la re-
acción de cada correa para capturar los flectores del cordón superior.

Es importante tener en cuenta la vinculación de los extremos de la cercha con los


pilares. Lo mejor es que los dos cordones (tirante y par) estén unidos al pilar, ya
que entonces éste estará más coaccionado en cabeza y se mejora su estabilidad.

FIGURA 8.8. Longitudes de pandeo de pilares en plano transversal

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Al analizar la longitud de pandeo de pilares es muy distinto si la conexión con el


dintel se considera articulada o rígida. Dado que el dintel de celosía suele tener
mucha más inercia que el pilar (efectiva o real) si se dispone de dos puntos de
conexión, uno en cada cordón, el pilar pasará a tener un coeficiente de pandeo
en su plano prácticamente de  = 1 si está empotrado y de  = 2 si está articu-
lado. Por el contrario, cuando solamente se tiene la conexión en el hombro, coin-
cidiendo par y tirante con la cabeza del pilar, la unión es prácticamente una arti-
culación. En estos casos el pilar obligatoriamente debe estar empotrado en su
base, el coeficiente de pandeo es  = 2 y la cimentación (que recibirá flectores
por viento, sismo y frenado de puente grúa) debe ser comprobada a vuelco. Es
el típico esquema resistente simple de la nave prefabricada de hormigón.

FIGURA 8.9. Inversión de esfuerzos

El efecto de la inversión de esfuerzos que se produce con la actuación del viento


no es tan importante como en las correas ya que (al igual que en el caso de los
dinteles de pórticos) se tiene más peso propio. No obstante ha de ser tenida en
cuenta su influencia en el cambio de signo de esfuerzo, es decir en el paso de
pieza traccionada a comprimida.

En las cerchas conectadas simplemente a pilares (o sea biarticuladas), para car-


gas verticales descendentes el tirante sólo está sometido a tracción pero con car-

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ga ascendente puede resultar comprimido. También se da ese caso en cerchas
de naves con pilares centrales o intermedios y en las conectadas doblemente a
pilares (la cercha viene a ser una viga continua). Es decir que hay parte del cor-
dón inferior comprimido, incluso sin inversión de esfuerzos.

Así pues hay que arriostrar ese tirante, ya sea mediante tornapuntas desde la
parte superior (desde correas), ya disponiendo algunas cerchas ligeras longitudi-
nales o con tirantes de redondo a lo largo de toda la nave, atando nudos hasta
una viga contraviento añadida al final en los testeros (independiente de la viga
contraviento en el faldón).

El tipo de cercha Warren (con sólo diagonales inclinadas) es el más adecuado


para dintel ya que sus diagonales quedan más preparadas para trabajar en
ambos sentidos, y al llegar a los pilares se pueden orientar bien.

8.4. SECCIONES DE BARRAS

La tendencia actual es utilizar secciones que faciliten la ejecución de uniones


más que el ahorro de peso, ya que tiene más influencia el coste de la mano de
obra. En el capítulo 9 se tratan las uniones más usuales.

En el par o cordón superior se debe disponer un perfil HEA o HEB con el alma
vertical, pese a que la longitud de pandeo en el plano del faldón sea superior a la
del plano de la cercha (distancia entre nudos) ya que hay que facilitar el montaje
y la fijación de los ejiones en los que entregan las correas (ver figura 8.4). Por otra
parte se está a cubierto de que existan correas intermedias que originan flexión
directa. Solamente en el caso de correas entregando en nudos es adecuado un
medio perfil HEA, HEB o incluso medio IPE o IPN. De este modo la unión con dia-
gonales y montantes se puede diseñar sin cartelas, usando el alma, que queda
accesible. Caso aparte es el de utilización de perfiles tubulares, en el cual se
puede elegir una sección rectangular con dimensiones adecuadas para obtener
una esbeltez similar en los dos planos de pandeo. El espesor de los cordones
debe ser superior al de las diagonales que le acometen.

En el tirante o cordón inferior el esfuerzo predominante es de tracción, pero con


todo hay que tener en cuenta la inversión de esfuerzos comentada anteriormente.

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Además del perfil HEA, HEB, medios perfiles o tubulares, una sección interesante
es la UPN con el alma horizontal y las alas hacia abajo, ya que dispone de más
radio de giro en el plano donde la longitud es mayor y ofrece una cara superior
plana que facilita la colocación de cartelas o la entrega directa de diagonales.
También resulta útil un medio perfil con alma suficiente para evitar la interposición
de cartelas (ver figura 8.5).

Las barras interiores pueden ser simples o dobles, pero en todo caso simétricas.
Aunque los cordones sean perfiles abiertos suele ser ventajoso que las diagona-
les y montantes sean tubulares con mayor inercia frente al plano longitudinal, ofre-
ciendo de este modo menos densidad visual. Un par de angulares empresillados
es una buena solución, teniendo una separación mutua idéntica al espesor de la
cartela donde entregan, y cuyo único inconveniente es la dificultad para la aplica-
ción de pintura en el mantenimiento. Otro perfil posible es un único angular con
su eje de simetría en el plano de la cercha, que de este modo tiene más inercia
en el plano perpendicular (donde la longitud de pandeo coincide con su longitud
real), y que requiere estar rasgado en la esquina en una longitud suficiente para
entregar en la cartela y unirse por soldadura con un cordón a cada lado (ver figu-
ra 8.6).

El inconveniente de este último diseño es que no es fácil de ejecutar por un fa-


bricante mediocre, si bien con soldadura sobrada y al no existir carreras de
tensiones de fatiga se logra una gran economía en peso sin menoscabo de la
seguridad. Con todo es mejor que la nave sea muy alta o que haya un falso te-
cho que tape la «ejecución».

Como se señala en el anejo A dedicado al cálculo de estabilidad al fuego, es muy


importante la relación perímetro/área de una sección. Cuando a la estructura se le
exige RF30 o mayor es mejor recurrir a perfiles tubulares.

8.5. PIEZAS DE SECCIÓN COMPUESTA

Los pilares empresillados o en celosía, las cerchas sometidas a axil de conjunto y


las barras formadas por dos perfiles con forros o presillas son un caso particular
de pieza, denominada pieza compuesta, que merece una detenida considera-
ción. Cuando se calculan barras simples se desprecia la deformación por cortan-

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te porque la existencia de alma la hace despreciable. En el caso de las piezas
compuestas, al no existir tal alma, esto ya no es válido. De ahí la recomendación
de cómo considerar el área efectiva en las cerchas al principio de este capítulo.

FIGURA 8.10. Pieza compuesta

Frente al axil de compresión se tiene el mismo problema. La inercia es inferior y


por lo tanto la carga crítica de Euler será inferior, de modo que se está en peores
condiciones frente al pandeo que en una pieza simple. La manera tradicional de
resolver esta situación es añadir una esbeltez complementaria λc a la de la pieza,
que tenga en cuenta esa deformación a cortante.

λef = λ2 + λc2

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En la anterior norma EA-95, proveniente de la antigua norma MV-103, se tratan


ampliamente las diferentes combinaciones de barras y presillas. Por lo general es
mejor usar celosía de relleno de paso corto.

En Eurocódigo 3, parte 1-1, se dedica todo el artículo 6.4 a piezas compuestas.


El tratamiento se basa en la denominada rigidez a cortante SV. Además se con-
templan casos específicos para barras formadas por dos perfiles angulares.

8.6. LONGITUDES DE PANDEO, INFLUENCIA DE ARRIOSTRADOS

En el plano de la cercha la longitud de pandeo de los cordones es la distancia


entre nudos, por lo general coincidente con la separación de correas. Para los

FIGURA 8.11. Longitudes de pandeo

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montantes y diagonales puede reducirse ya que los extremos no son articulaciones
perfectas y la inercia de los cordones es muy superior. Puede tomarse β = 0,90 y si
se analiza con más detalle se reduce ese valor.

En el plano fuera de la cercha, es decir en el sentido longitudinal de la nave las


longitudes de pandeo dependen de cómo se organice el esquema resistente de
conjunto (en el capítulo 10 se expone la estrategia de arriostrados). No hay que
olvidar que debe preverse también un esquema de arriostrados en caso de in-
cendio.

Para el cordón superior la distancia de pandeo estará establecida por el arriostra-


do que proporciona la viga contraviento de cubierta, coincidirá con la posición de
algunas correas pero no de todas. Para el cordón inferior (que como se ha dicho
antes puede estar comprimido en caso de inversión de esfuerzos) la longitud de
pandeo está marcada por la distancia entre secciones inmovilizadas por arriostra-
miento directo en el plano o mediante tornapuntas desde las correas. Para los
montantes y diagonales se toma la longitud geométrica de los mismos.

8.7. CERCHAS DE PERFILES TUBULARES

La utilización de perfiles tubulares tiene varias ventajas: puede optimizarse el di-


mensionamiento de las secciones, se tiene menor superficie exterior con el consi-
guiente ahorro de pintura, el aspecto estético mejora y se está en mejores condi-
ciones frente a incendio. Por el contrario las uniones pueden complicarse en
algunos casos y el precio del material es más alto que el de perfiles abiertos.

El tipo de cercha más adecuado es Warren, ya que es el de menor número de


uniones, donde los nudos son tipo «K». Es conveniente disponer las diagonales
extremas de modo que trabajen a tracción frente a cargas descendentes.

La relación luz/canto no debe ser superior a 15 para obtener un diseño económi-


co. Para disminuir el número de uniones es conveniente reducir al máximo la incli-
nación de las diagonales, teniendo en cuenta que en su encuentro con el cordón
superior deben recibir una correa (así pues el diseño debe realizarse conjunta-
mente). Esa inclinación no debe ser inferior a 30° para evitar problemas de ejecu-
ción de soldadura. La mejor disposición es aquella en la que las diagonales inci-

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den en los cordones sin tocarse mutuamente (uniones directas con espaciamien-
to). En el capítulo 9 se vuelve a tratar el tema de las uniones.

FIGURA 8.12. Ejemplo de tirante con nudo en «K»

Una propiedad ventajosa de este tipo de cercha es que las longitudes de pandeo
de acuerdo con Eurocódigo 3, parte 1-1, se pueden calcular con β = 0,9 para los
cordones entre puntos arriostrados y β = 0,75 para las diagonales. Para perfiles
conformados en frío (UNE-EN 10219) con límite elástico garantizado puede usar-
se la curva europea de pandeo b (parámetro α = 0,34) y para los acabados en
caliente (UNE-EN 10210) la más favorable curva a (parámetro α = 0,21).

La estrategia del diseño se debe basar en optimizar sobre todo el cordón compri-
mido, que suele suponer la mitad de la cercha, así como el cordón traccionado
supone un 30% y las diagonales el 20% restante. La relación lado/espesor debe
estar comprendida entre 15 y 25 en los cordones para no tener problemas de
abolladura local y facilitar las uniones. La dimensión de las diagonales no debe
ser exageradamente pequeña para no producir un efecto de punzonamiento local
en los cordones. Es aconsejable que el espesor de las diagonales sea inferior al
de los cordones. Puede obtenerse una ventaja económica adicional, que mejora

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el comportamiento de las uniones, utilizando acero S355 J2H en cordones y S275
J0H en diagonales.

La Guía de Diseño de ICT (Instituto para la Construcción Tubular) contiene mu-


chas recomendaciones muy útiles y ejemplos de aplicación precisamente para
naves industriales.

8.8. VERIFICACIÓN DEL ESTADO LÍMITE DE SERVICIO

La verificación del estado límite de servicio se reduce a comprobar la flecha de


la cercha. Teniendo en cuenta que puede montarse fácilmente con las contrafle-

FIGURA 8.13

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chas adecuadas para compensar las deformaciones constantes (de peso pro-
pio y una fracción realista de la sobrecarga), todo consiste en calcular la flecha
activa, es decir la debida a acciones variables (nieve o sobrecarga de manteni-
miento).

La determinación de la flecha debe realizarse con el modelo total del pórtico, es


decir incluyendo los pilares ya que aportan rigidez al giro en los extremos, sobre
todo si están conectados los cordones a distinto nivel.

Hay que recordar que el valor límite de flecha activa según la Instrucción EAE es
de L/200.

8.9. VERIFICACIÓN DEL ESTADO LÍMITE ÚLTIMO

La mayoría de las barras están sometidas únicamente a axil. Se debe seleccionar


correctamente la curva europea de pandeo que aplica en cada tipo y plano de
pandeo de las diferentes piezas.

En el cordón comprimido y en algunas diagonales se obtiene esfuerzo flector


cuando se calcula de forma completa con un programa de ordenador, si
bien con un diseño racional la magnitud de este esfuerzo, típicamente se-
cundario, será reducida. En este caso es recomendable aplicar la fórmula
simplificada de la Instrucción EAE para comprobar el pandeo con interacción
axil-flector.

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FIGURA 8.14

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