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En el capítulo 1 de “Libérense a ustedes mismos” el Dr.

Bach hace referencia en primera


instancia al término de “salud”, la cual según su filosofía, está se logra siguiendo nuestras
corazonadas, deseos, ideales, escuchando nuestra voz interior comandada por el alma.
“Esto es la salud: esto es el éxito, y la felicidad, y la verdadera vocación de servicio. Servir a
través del amor, en la más perfecta libertad de seguir nuestro propio camino”. Es decir, ser
nosotros mismos.

Bach en este capítulo ejemplifica esto con un texto que habla de un niño que le regala a su
madre un cuadro que es perfecto, ya que esté fue hecho con el más puro amor de un hijo
hacia su madre, cada trazo es obra de su imaginación, todo su ser se encuentra ahí. Por el
contrario hubiese sido si este mismo niño hubiera recibido opiniones ajenas de como
pintar este cuadro, sus deseos hubiesen sido interrumpidos por los deseos de otro,
creando en el quizás una incertidumbre en el que hacer, lo cual cambiaria todo, aquí
tenemos la enfermedad que para Bach es “la reacción ante una interferencia. Es un
fracaso y una infelicidad transitoria, y ocurre cuando permitimos a otros que interfieran
con nuestros propósitos en la vida, e implanten en nuestras mentes duda, miedo o
indiferencia”.

Ya tenemos dos conceptos, “salud” y “enfermedad” los cuales para el Dr. Bach debían ser
comprendidos claramente, según sus propias palabras, la “salud” es: “Nuestra herencia;
nuestro derecho. Es la unión total y absoluta entre el alma, la mente y el cuerpo”.

Cada uno de nosotros nace con una misión, con un objetivo, una vocación, no se trata de
la profesión que vamos o queremos desempeñar, sino de la razón por la cual nací, nuestro
cuadro. Muchas veces olvidamos cual es nuestra llamada, y no nos sentimos a gusto con lo
que estamos desempeñando, por eso Bach decía “escogimos la ocupación terrenal y las
circunstancias externas que nos proporcionaran las mejores ocasiones de probarnos al
máximo: venimos con el total conocimiento de nuestro trabajo particular” es decir,
elegimos nuestra ocupación pero si no está al servicio de nuestra vocación pronto
sentiremos la insatisfacción y también con ella la enfermedad “Podemos juzgar nuestra
salud por nuestra felicidad, y por nuestra felicidad podemos saber que estamos
obedeciendo los dictados de nuestras almas”

Puedo comprender que el “secreto” está en ser, en dejarnos llevar por los caminos que
nos muestra la vida, liberarnos de ataduras, miedos, dudas, influencias, etc. Dejar de
poner resistencias y entender que desde que nacemos somos protegidos por el gran
creador, el cual nos envía a este mundo a ser felices y a servir con amor encaminados por
nuestra alma, es a ella a quien debemos escuchar. ”Nuestras almas nos guiaran en cada
circunstancia y en cada dificultad; la mente y el cuerpo, dirigidos por ella, pasaran por la
vida irradiando felicidad y perfecta salud, tan libres de preocupaciones y responsabilidades
como un confiado niño pequeño”.

Un niño se comporta de esta manera, escuchando su voz interior, siguiendo su instinto,


intenta cumplir sus deseos, quizás pueda que sienta miedo, se puede aterrorizar, llorar,
pero lo vive de forma natural, y, si es capaz de manejarlo aprenderá, crecerá gracias a él y
a su valentía. “¿Qué pasaría si en lugar de empeñarme en vivir la vida, dejase que la Vida
viviese en mí?”. Bach en este texto, “Libérense a ustedes mismos” menciona muchas
veces a los niños, dándolos como ejemplo de que ellos si se “entregan” a la vida. ¿Y los
adultos? Así deberíamos ser, entregarnos confiados a la vida, sin cuestionamientos, sin
plantearnos que es correcto o no, muchas veces sabemos que es lo que queremos, pero
nos resistimos, nos auto saboteamos, si tan solo supiésemos que basta con prestar
atención a nuestro interior para estar en paz. Pero nada está perdido, recuerden que
alguna vez también fuimos niños y la chispa del Creador siempre nos acompaña.

Que el Gran Creador de todo

Nos ayude avanzar en Su Trabajo.

Hasta que todos los temores

Y todas las ansiedades

Sean reemplazados por la naturalidad infantil

Y la alegría de vivir.

Dr. Edward Bach,

25 de septiembre de 1935
Libérense a Ustedes Mismos
Capítulo I, II, III