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Clausula democrática: Venezuela como Estado democrático.

Principio de no
intervención.

El Protocolo de Ushuaia

El 24 de julio de 1998, se firmó en la ciudad de Ushuaia (República Argentina)


el documento conocido como “Protocolo de Ushuaia”. Fue suscripto
originalmente por los miembros fundadores de Mercosur: La República
Argentina, la República Federativa del Brasil, la República del Paraguay y la
República Oriental del Uruguay. Y posteriormente, por la República de Bolivia y
la República de Chile, países asociados al bloque.2 En su primer artículo,
establece que para la integración de los Estados partes, es esencial “…la plena
vigencia de las instituciones democráticas…”3 . Por lo que la aplicación del
mismo se hará en caso de que se verifique la ruptura del orden democrático en
alguno de sus miembros. La Cláusula Democrática del Mercosur es un
mecanismo previsto en los artículos del Protocolo con el que cuenta el bloque
regional para activar de acuerdo a la gravedad de la situación, el alcance de las
medidas a adoptar, pudiendo llegar a la suspensión de cualquiera de sus
miembros en el caso antes mencionado. Posteriormente esta cláusula fue
ratificada y ampliada en 2011 por el protocolo de Montevideo sobre
compromiso con la democracia en el Mercosur (Ushuaia II). Una de las
modificaciones que se verifican es la incorporación “… de cualquier situación
que ponga en riesgo el legítimo ejercicio del poder y la vigencia de los valores
y principios democráticos”.4 Añadiendo a la redacción del texto: la protección
del bienestar de la población, el goce efectivo de los derechos humanos y las
libertades fundamentales.

Los miembros de Mercosur, aplicaron en diciembre del pasado año, la


suspensión jurídica de Venezuela fundamentada en el incumplimiento de
algunos tratados firmados en el marco del bloque. Pero en agosto de este año,
los cancilleres de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay decidieron en una
reunión celebrada en San Pablo (Brasil) la “suspensión política” de Venezuela
en el Mercosur.

https://www.ucsf.edu.ar/wp-content/uploads/2015/08/PeresuttiMercosur1.pdf

La iniciativa de expulsar, o suspender, a Venezuela del Mercosur viola la


normativa de esa institución. No hay nada en el Tratado Constitutivo del
Mercosur ni en los Protocolos de Ushuaia y de Montevideo (Ushuaia II) que
contienen la así llamada “cláusula democrática” que justifique semejante
medida.

Tiene razón la canciller venezolana Delcy Rodríguez cuando denuncia la turbia


maniobra de sus socios sureños como un “golpe de estado” contra la República
Bolivariana. El pretexto empleado por los gobiernos de Argentina, Brasil y
Paraguay es que Caracas incumplió su compromiso de adecuar su normativa
económica a la establecida por el Mercosur. De hecho Venezuela fue
modificando gran parte de sus regulaciones económicas, pero el proceso está
aún sin completar. Incidentalmente, lo mismo puede decirse de los demás
socios del Mercosur, ninguno de los cuales ha adoptado en su integralidad las
normas del Tratado de Asunción. Pero lo que puede ser un pecadillo venial en
Argentina, Brasil y Paraguay se convierte en un monstruoso pecado mortal en
el caso de la República Bolivariana. Este doble estándar es una marca
registrada del imperialismo y sus lacayos locales, como son los gobiernos de
esta infausta Triple Alianza que se arroja con saña en contra de la patria de
Bolívar y Chávez.

No es preciso esforzarse en demasía para comprobar la debilidad de este


argumento, incompatible inclusive con las normas y las prácticas del derecho
internacional que establecen un marco de flexibilidad y diálogo en los casos de
retrasos en el cumplimiento de los acuerdos. En el caso de la Unión Europea los
acuerdos de Maastricht establecían que el déficit en el presupuesto de los
estados no podría representar una proporción mayor que el 3% del PIB y que la
deuda pública no debería bajo ningún concepto superar el 60 % del PIB. Si
Macri, Temer y Cartes fueran gobernantes de algún país europeo estarían
viéndose en figurillas para “suspender” a países como Gracia, Italia, Portugal,
Bélgica, Francia, España, Reino Unido por incumplir con ambas normas, y a
Alemania, Holanda y Austria por sobrepasar el límite impuesto al
endeudamiento público. [1] Pero los países de la Unión Europea, clientes
también ellos de la Casa Blanca, mantienen un criterio de flexibilidad que los
talibanes conosureños no poseen y se desviven por agredir a Venezuela, país
cuyas enormes reservas petroleras, las mayores del mundo, excitan el apetito
insaciable del imperio.

Siendo insostenible el argumento del incumplimiento de la normativa del


Mercosur, los agresores cambiaron de táctica y ahora enarbolan el argumento
de la “cláusula democrática”. ¿Qué dice esta cláusula? La misma fue resultante
de una Reunión del Consejo del Mercado Común (Julio de 1998) ocasión en que
los Presidentes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, amén los de las
Repúblicas de Bolivia y Chile suscribieron el "Protocolo de Ushuaia sobre
Compromiso Democrático" estableciendo que la vigencia de las instituciones
democráticas era condición indispensable para la existencia y desarrollo de los
procesos de integración, y que toda alteración del orden democrático
constituiría un obstáculo inadmisible para la continuidad de la integración
regional.

En la retorcida argumentación de Macri, Temer y Cartes resulta que un


gobierno que ha resistido años de guerra económica lanzada sin tapujos por el
imperio; que ha desbaratado interminables tentativas sediciosas
explícitamente encaminadas, con la inocultable colaboración de Washington, a
derrumbar a un gobierno al que no se lo podía derrotar en las urnas; que a
comienzos de 2014 ha debido soportar meses de subversión sediciosa con un
costo de 43 muertos, casi un millar de heridos, infinidad de edificios públicos y
privados, vehículos de transporte público y de uso particular debe ser acusado
por violación a los principios democráticos.
La víctima se convierte en victimario. En resumen, un gobierno que se ha
defendido de un ataque brutal y lanzado por todos los flancos, que ha
mantenido la institucionalidad democrática, que convocó a veinte consultas
electorales en 18 años; ese gobierno bolivariano es juzgado por otros dos
surgidos de sendos golpes de estado –Brasil y, de modo mediatizado,
Paraguay- y por otro que ha sumido a la Argentina en un acelerado proceso de
involución democrática como violatorio de la “cláusula democrática” del
Mercosur.

Presidentes que para deshonor de sus gobiernos y sus países están incursos en
graves episodios de corrupción –Panamá Papers, Bahama Papers, “Lavajato”,
etcétera- y que atropellan la institucionalidad democrática, censuran a la
prensa opositora y encarcelan o asesinan a dirigentes sociales, gobiernos como
esos, repito, sienten que cuentan con la autoridad moral para juzgar la
democraticidad de la República Bolivariana de Venezuela. Si no fuera por la
injusticia que esto provoca la pretensión sería simplemente cómica, un acto
barato de comicidad a manos de malos actores que simplemente obedecen
órdenes de la Casa Blanca.

El veredicto de la historia será implacable ante este plan para destruir al


Mercosur y, también a la UNASUR y la CELAC, objetivo estratégico y no
negociable del imperio que, para recuperar su hegemonía en esta parte del
mundo, necesita destruir todos los esquemas de integración creados en las
últimas décadas. No lo lograrán, y los tristes y malos gobernantes que
colaboren en tan infame designio sufrirán, más pronto de lo que ellos se
imaginan, el ejemplar escarmiento de sus pueblos.

http://www.motoreconomico.com.ar/opinion/el-espurio-ataque-a-la-venezuela-
bolivariana

El gobierno nacional, a través de la Cancillería de la República, señaló este


sábado que la decisión de los cancilleres del Mercosur de activar la Cláusula
Democrática en Venezuela (Protocolo de Ushuaia) está al “margen de la
legalidad e institucionalidad de esta organización y del Derecho Internacional”.
“La República Bolivariana de Venezuela expresa su categórico rechazo a la
reunión de Cancilleres de Argentina, Uruguay y Paraguay, y el Canciller de
facto de Brasil, celebrada hoy en Buenos Aires, quienes excediendo sus
competencias y atribuciones, y persistiendo en la ilegalidad de vulnerar la
condición de Venezuela como Estado Parte del MERCOSUR, han
tomado decisiones contra Venezuela al margen de la legalidad e
institucionalidad de esta organización y del Derecho Internacional”, refiere
un comunicado difundido por la Cancillería de la República.
La canciller Delcy Rodríguez, calificó la decisión como un “nuevo acto de
injerencia contra Venezuela”, y que a su juicio persiste en “vulnerar”,
desde la “ilegalidad”, la condición de Venezuela como Estado Parte del
Mercosur.
Comunicado:
La República Bolivariana de Venezuela expresa su categórico rechazo a la
reunión de Cancilleres de Argentina, Uruguay y Paraguay, y el Canciller de
facto de Brasil, celebrada hoy en Buenos Aires, quienes excediendo sus
competencias y atribuciones, y persistiendo en la ilegalidad de vulnerar la
condición de Venezuela como Estado Parte del MERCOSUR, han tomado
decisiones contra Venezuela al margen de la legalidad e institucionalidad de
esta organización y del Derecho Internacional.
Esta acción de la nueva Triple Alianza constituye un nuevo intento para
desconocer los derechos de la República Bolivariana de Venezuela, con plena
capacidad jurídica dentro del MERCOSUR, y atenta nuevamente contra el
sistema legal del bloque, afectando no sólo a Venezuela sino a toda la Región,
generando falsos positivos mediáticos que pretenden ser legitimados sobre la
base de un fraudulento consenso. Denunciamos a la comunidad internacional
esta bufonesca injerencia que pretende socavar la soberanía de Venezuela.
Los cancilleres que se reunieron para discutir la “situación de Venezuela”
protagonizaron una dantesca escena. Un canciller de facto, una canciller
disminuida por las criminales políticas sociales y económicas de su país, un
canciller a escasas horas del asesinato de un disidente político y masiva
represión en las calles contra el pueblo, son apenas una muestra de la
fantochería de quienes con desparramada hipocresía e inmoralidad condenan a
Venezuela.
Venezuela reitera, de manera enfática, que sus asuntos internos sólo pueden
ser resueltos por las y los venezolanos, sin injerencismo de ningún tipo, tal
como expresamente está contemplado en la Carta de las Naciones Unidas e
innumerables instrumentos jurídicos internacionales. La derecha regional
intolerante, conformada en coalición interventora, solivianta a la opinión
pública internacional y convierte un conflicto de poderes perfectamente normal
en cualquier democracia vigorosa en groseras justificaciones para avalar su
vulgar intervencionismo.
La República Bolivariana de Venezuela exige el cese del hostigamiento, acoso y
agresiones contra el país y de los intentos de desestabilización adelantados por
este club de gobiernos confabulados de la región y algunos de sus personeros,
todos obedeciendo mandatos imperiales, y hace un llamado a los pueblos a
defender al MERCOSUR y la estabilidad política de Nuestramérica. MERCOSUR
nació, y se desarrolló con los Gigantes del Sur, para la integración social y
productiva de los pueblos, para el crecimiento compartido, el desarrollo
conjunto y la solidaridad.

http://800noticias.com/delcy-rodriguez-desicion-de-mercosur-es-un-nuevo-acto-
de-injerencia-contra-venezuela?
fb_comment_id=1450695988337773_1451510851589620
“Venezuela es un país que ha hecho todo lo necesario en este siglo XXI para
asegurar un sistema democrático más profundo. A los venezolanos y,
particularmente, a los chavistas, les gustan las elecciones. Más de una por año
en promedio. Todas en regla. Las que se perdieron, incluso por la mínima
(referendum constitucional 2007), se reconocieron. Nadie puede dudar de la
democracia venezolana que, además, tiene un sistema de cómputo electoral
muy seguro, avalado por el mismo ex-presidente de Estados Unidos, Jimmy
Carter. El mismísimo Zapatero, ex-presidente español, hace días también
ratificó que los venezolanos votarán libremente.

Y así lo hicieron. Los venezolanos fueron a las urnas. En democracia. Eligieron


como presidente a Nicolás Maduro de manera mayoritaria, 67,7% de los votos,
teniendo así todo el respaldo para gobernar en los próximos años. La oposición
quedó a una gran distancia: Falcón 21,2% y Bertucci 10,7%. Falcón se queda
sin fuerza legítima electoral para asumir la tarea de conformar alternativa. Los
evangélicos aparecen en escena. Veremos qué pasa con ellos en el futuro. Y,
por su parte, la oposición no democrática nuevamente no volvió a participar en
la cita democrática.”

Alfredo Serrano Mancilla: https://www.celag.org/sobre-la-democracia-en-


venezuela/