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I- DE LOS HECHOS QUE MOTIVARON EL INICIO DE LA

INVESTIGACION Y DE LO ACTUADO COMO CONSECUENCIA DE ESTA.

En fecha 22 de marzo de 2018, la Fiscalía General de la Nación, remitió a esta


Fiscalía de Delitos Económicos y Complejos de 1 turno, Memorando N° 256/2018,
adjuntando pendrive con reproducción del “Informativo Sarandí” emitido en la
misma fecha, por Radio Sarandí 690 AM. “...a los efectos que pudieran
corresponder”.

En dicho programa radial, fue entrevistado el Dr. PGP, ex Director, años atrás, del
Banco de la República Oriental Uruguay y este manifestó haber utilizado una tarjeta
de crédito corporativa que le otorgaba el banco estatal, para realizar pagos que
excederían aquellos para los cuales se le brindaba dicha tarjeta institucional, entre
ellos, los correspondientes al aporte a su partido político.

Con motivo de tales dichos, la Fiscalía confecciono una carpeta investigativa, que
se tramito a partir del NUNC que a tales efectos se generó, N.º 2018093740, y como
primer medida se confeccionó Oficio N.º 25, de 13 de abril de 2018, el que se dirigió
al Sr. Presidente del Directorio del Banco de la República, con la finalidad de saber
entre otras cosas, el período en el cual el imputado integro el Directorio, si se otorgan
a los Directores tarjetas corporativas, desde cuando, como se regula y controla su uso
y si el denunciado, a partir de los hechos que motivan esta investigación, efectuó
alguna devolución por los gastos en los que incurrió, remitiendo la documentación
que acredite tal extremo.

A raíz de ello, por nota N.º 092/18, de fecha 9 de mayo de 2018 y por nota
complementaria de la anterior, N.º 102/2018, del 30 de mayo de 2018, el Directorio
del organismo contesta el referido oficio señalando:

a- que el Dr. PGP fue designado como director del BROU, por Resolución del Poder
Ejecutivo, tomando posesión de su cargo el 6 de abril de 1995 y posteriormente
designado para un segundo período consecutivo desde el 13/4/2000, cesando el 21 de
marzo de 2005.
b- que el uso de las tarjetas de crédito corporativas se ha realizado a partir del año
1992, no existiendo reglamentación de esa época al respecto, siendo regulada su
utilización recién por resoluciones del banco de fechas 1 de noviembre de 2005 y de
2 de enero de 2018.
c- que el imputado entrego al organismo, por concepto de restitución de gastos
efectuados con la tarjeta de crédito institucional, por el período 2000-2005, por nota
presentada en fecha 22 de mayo de 2018 y mediante cheques, las sumas de $
389.128,64 (pesos uruguayos trescientos ochenta y nueve mil ciento veintiocho,
64/100) y U$S 1.160 (dolares USA un mil ciento sesenta). No contándose con
documentación correspondiente al período 1995-2000, en virtud del tiempo
transcurrido, la que se estaba procurando ubicar.
d- que en cuanto a los controles de tarjetas, la relación de gastos resultante de los
estados de cuenta se enviaban al Departamento de Intendencia con la conformidad de
los Directores hasta mayo del año 2000 y después de esa fecha, se comenzaron a
enviar a las respectivas secretarías y al Sector Contrataciones y Pagos del
Departamento de Abastecimientos.

Asimismo, acompaña testimonio de las Resoluciones, informes y notas del Banco,


y de las presentadas por el imputado, testimonio de los dos cheques entregados por
aquel, y de los estados de cuenta derivados del uso de la tarjeta institucional del ex
director GP. (Anexos I a V).

Esta Fiscalía a su vez, solicito mediante comunicación con la Presidenta del


Directorio del Partido Nacional, información sobre los aportes del investigado al
partido y como se hacían estos efectivos.

En fecha 17 de octubre de 2018 se recibe nota del Directorio, en la que se indica


que G P realizo aportes partidarios de acuerdo a lo que dispone el art. 46 literal a de
la Carta Orgánica, y que dicho aporte se abono al cobrador que concurría
personalmente, el que extendía el recibo pertinente.

Por otra parte, en Sede de la Fiscalía se tomo declaración al imputado en presencia


de su Defensa Letrada y este posteriormente, acompaño por escrito presentado el 14
de marzo de 2019, documentación consistente en recibos expedidos en ocasión de
hacer sus pagos personales de afiliación al partido y sector político al que pertenecía,
entre otros.

II- DE LAS RESULTANCIAS DE LA INVESTIGACION Y LA


TRASCENDENCIA PENAL RELEVADA EN EL ACCIONAR DESPLEGADO
POR EL INVESTIGADO

De los informes incorporados, documentación agregada, declaración recibida,


audio radial y demás resultancias que surgen de la carpeta investigativa se puede
concluir que:

Desde el año 1992 se autorizo el uso de las llamadas tarjetas corporativas, a


integrantes del directorio del BROU, no existiendo regulación específica en cuanto a
su uso sino hasta noviembre de 2005.
Que el indagado ocupo un cargo en el Directorio de dicha institución bancaria,
entre abril de 1995 y marzo de 2005, y que en ese tiempo se le otorgo e hizo uso de
la llamada tarjeta corporativa o institucional.
Que si bien su uso no estaba reglamentado, igualmente queda claro que se
trataba de una tarjeta institucional, destinada a afrontar gastos derivados de la
naturaleza y obligaciones del cargo que ostenta su titular.
Así lo dice el propio interesado en su reportaje radial y lo reitera en Sede de la
Fiscalía al ser interrogado al respecto.
El análisis de la información colectada, en especial los estados de cuenta de la
tarjeta que utilizaba, revelan la utilización de la misma por su portador, para gastos
que en principio no tienen justificación.
Lo que queda claro, es que utilizaba la tarjeta para realizar retiros en efectivo,
como consta en los múltiples estados de cuenta agregados y que muchos de esos
retiros implicaban la obtención de dinero que luego utilizo para el pago de los aportes
partidarios, específicamente al partido Nacional al cual estaba afiliado.
Ello se desprende como se adelanto, de la admisión que de tal circunstancia
hace el propio imputado en la audición radial, en su posterior declaración ante la
Fiscalía y en las notas presentadas por este al BROU, con fecha 18 de abril y 10 de
mayo de 2018 y se refleja en los retiros de dinero que hacía utilizando la tarjeta
institucional, además claro esta y en forma indiciaria, queda de manifiesto al hacer
devolución al Banco de una importante suma de dinero, por su iniciativa y al
trascender públicamente los hechos,
El Partido Nacional en su informe de fecha 17 de octubre de 2018 remitido a
esta Sede Fiscal, da cuenta que la contribución mensual obligatoria al partido, esta
fijada en un “...5 % de los sueldos líquidos de ciudadanos nacionalistas en cargos
políticos, de particular confianza u otros que allí se detallan, en favor del Tesoro
Partidario.”, conforme lo establece su propia Carta Orgánica.
El pago se hacía directamente al cobrador y la gran mayoría de las
veces en efectivo, como surge de los recibos agregados, por lo que se tomaban como
efectuados con el sueldo del ciudadano que ocupa el cargo político o de confianza en
el Estado de acuerdo a la normativa partidaria aludida.

También hacía pagos a otras instituciones partidarias, extremo


que también emerge de los recibos incorporados a la carpeta investigativa.

Es decir entonces, que el destino que a ese dinero le daba el imputado, no esta
comprendido dentro de aquellos para los cuales se otorgaba la tan mentada tarjeta de
crédito, por algo se la llama institucional o corporativa, y si bien su uso no estaba
reglamentado por ese entonces, como lo dice el propio imputado, se admitía
solamente que fuera utilizada para atender obligaciones o compromisos naturales al
cargo, regalos institucionales, gastos en restaurantes, hotelería, etc.
Pero, como se dijo, la contribución al partido debía efectuarse con dinero
resultante de sus ingresos (sueldo líquido) y nunca puede admitirse que se hiciera con
dinero proveniente de una tarjeta institucional, por ser de naturaleza distinta al
sueldo, significando su utilización con tales fines, una desviación del debido uso
corporativo que se tenía que hacer con la tarjeta.
El imputado, sacó entonces un beneficio indebido, evitando gastar de su propio
sueldo, al hacer el pago de sus obligaciones particulares partidarias, apropiándose y
gastando dinero del Estado del que estaba en posesión a través de la tarjeta
institucional, para afrontar un gasto que nada tiene que ver con las necesidades del
BROU y con la función que cumplía el Director como funcionario del Ente.

Como bien dice el Tribunal de Cuentas en su Ordenanza N.º 90 de fecha 2 de


mayo de 2018, sobre reglamentación del uso de las tarjetas corporativas, : “...la
Constitución de la República y la Ley han establecido los principios generales que
rigen la conducta de los funcionarios públicos a los efectos de orientar su
actuación hacia el fin público;”, “...que entre dichos principios, son de particular
importancia en el caso que nos ocupa, los siguientes: interés público, legalidad,
probidad, publicidad, transparencia y buena administración financiera;”

La conducta desplegada en la especie se aleja de tales principios y la apropiación


por parte de un funcionario público del dinero del que esta en posesión por razón de
su cargo, perteneciente al Estado, en beneficio propio, se adecua plásticamente al tipo
penal previsto en el art. 153 del Código Penal, esto es, el delito de peculado, conducta
ilícita que desplegó en forma continuada hasta que ceso en su cargo, en marzo de
2005.

En este aspecto dice Langón refiriéndose a los delitos contenidos en el Título IV


del Código Penal, dentro del que se ubica el Peculado, al que se adecua típicamente el
accionar del imputado como sujeto activo: “...que se tutela el buen desempeño de
los cargos públicos, la normalidad funcional, el prestigio de la administración, la
transparencia de la gestión, la imparcialidad y objetividad de los servidores
públicos, la continuidad de la función, el respeto debido por parte de los
particulares a los funcionarios…….y aún la regularidad del sistema político, el
régimen democrático republicano, etc”.
“ ...es en última instancia la objetividad, legalidad e imparcialidad exigible a la
función pública, lo que vincula estas figuras con la desviación del fin de
realización de los intereses generales que tiene dicha función y con el abuso de
poder.”

Extremos y conceptos aplicables al caso en estudio como se desprende del


análisis de los hechos y la participación que en los mismos le cupo al imputado.

Se descarta de la investigación realizada la comisión de otros ilícitos, como


los establecidos en el Dec. Ley 14.294, de 31 de octubre de 1974, en la redacción
dada por las Leyes 17.016 de 22 de octubre de 1998 y 17.835 de 23 de setiembre de
2004, vigentes al momento de los hechos, en lo que tiene que ver con el lavado de
activos.
En efecto, como se ha sostenido por doctrina aplicable en la especie, el
lavado : “...ha sido concebido como un proceso que se moviliza en los sistemas
económicos y que tal como señala Díez Ripolles se refiere a “ los procedimientos
por los que se aspira a introducir en el tráfico financiero legal los cuantiosos
beneficios obtenidos a partir de la realización de determinadas actividades
delictivas especialmente lucrativas, posibilitando así un disfrute de los aquellos
jurídicamente incuestionados.”
“Los diferentes autores han aportado definiciones de similar tenor…..todos
tienen en común que se trata de procesos complejos que tienen al menos tres fases
estratégicas sucesivas que son la ocultación, el control y cobertura y la integración
o blanqueo propiamente dicho, o como lo ha señalado el GAFI, la fase de
colocación (destinada a hacer desaparecer la enorme cantidad de dinero metálico
derivada de las actividades ilegales mediante el depósito del mismo en manos de
intermediarios financieros, la adquisición de títulos al portador, etc.)...”.
“La complejidad y sofisticación del proceso, tal como lo señala Cervini nos da
cuenta de otra cuestión, que es la de que las manifestaciones de lavado constituyen
modalidades de macro o extracriminalidad contemporánea caracterizada por una
desviación estructural vinculada al ejercicio abusivo de los mecanismos o resortes
superiores de la economía.” (Acosta, Natalia- “Lavado de activos algunos aspectos
de interés”, en Revista de Derecho Penal N.º 22, pág. 135).
Y si bien existen diversas opiniones sobre el bien jurídico tutelado, se sostiene
en jurisprudencia que: “...el proveyente entiende siguiendo a Isidro Blanco
Cordero, que el bien jurídico protegido por la norma en análisis es el normal
funcionamiento de la economía lícita, concretizado en la libre competencia...”
( Sent. Interlocutoria de 8 de noviembre de 2007, Juzgado Letrado de Primera
Instancia en lo Penal de 4° turno, Juez: Díaz, Jorge- en Revista de Derecho y
Tribunales, comentada por el Dr. Gabriel Adriasola, págs. 163 a 192).

La conducta desplegada por el imputado, no parece en principio estar destinada


a violentar el mencionado bien jurídico, considerando además que “...la
construcción típica del delito base de blanqueo se estructura subjetivamente en
función a la intencionalidad del agente...” ( Cervini, Raúl- “El delito de blanqueo
de capitales de origen delictivo” , 2008, pág. 111).

No pudiendo en la especie inferirse el dolo, de lo que son las circunstancias del caso
de acuerdo con los principios generales. (art. 40 de la Ley 19.574, ya contemplado en
el art. 61 del Dec. Ley 14.294), desde que, la utilización indebida de la tarjeta
corporativa, fue destinada al pago de compromisos particulares, entre los que estaban
los que emanaban de su afiliación partidaria, como cualquier otro gasto o compra que
con dicha tarjeta se realizara, en forma reprochable pero burda y sencilla, ajena a la
complejidad propia de la figura del lavado de activos.

Situación comparable con lo ocurrido en otros y recientes casos de pública


notoriedad.
III- SOBRE LA IMPOSIBILIDAD DE EJERCER LA PRETENSION PENAL
RESPECTO AL DELITO DE PECULADO QUE SE ENTIENDE
CONFIGURADO.-

Como se dijo ut supra, numeral II, de la investigación realizada emerge prima


facie la responsabilidad penal del indagado García Pintos, en cuanto a la comisión del
delito continuado de Peculado. (CÓDIGO PENAL, arts. 58, 60 numeral 1 y 153).
Ahora bien, tal figura delictiva es castigada con una pena de un año de
prisión a seis años de penitenciaría, además de la inhabilitación especial de dos a seis
años.
Por otra parte de la evidencia incorporada, se desprende que los hechos
ocurrieron entre abril de 1995 y marzo de 2005, habiendo llegado a conocimiento de
esta Fiscalía el 22 de marzo de 2018.
Es decir, que computando el tiempo transcurrido desde la fecha en que el
accionar delictivo del imputado ceso en su consumación, esto es, en tiempo
concordante con aquel en el que el investigado ceso en su cargo ( 21 de marzo de
2005), hasta que tomo conocimiento la justicia de los referidos hechos para que se
diera inicio a la investigación, transcurrieron 13 años.

El art. 117 del Código Penal, establece:

“ Del término de prescripción de los delitos”

“Los delitos prescriben:

“1°. Hechos que se castigan con pena de penitenciaría:

…………………………………………… c- Si el máximo es mayor de dos, hasta


los diez, a los diez años.”

Y, a su vez, el art. 119 del mencionado cuerpo normativo, indica que el término de
prescripción empieza a correr para los delitos continuados, “...desde el día en que se
ejecuta el último hecho o se realiza la última acción.”.

No se observa por otra parte que hubieran operado causas de interrupción o


suspensión de la prescripción.

Por lo expuesto, y en las referidas circunstancias, siendo como se dijo que el


peculado tiene una pena máxima de 6 años de penitenciaría, el plazo de 10 años para
que se considere prescripto el delito, y por ende la extinguida la posibilidad de ejercer
la acción penal, opero en marzo de 2015.
El Tribunal de Apelaciones en lo Penal de 2º Turno, refiriéndose al instituto de la
prescripción, y a la seguridad jurídica, que debe partir de las leyes vigentes y de los
plazos temporales establecidas por estas, sostuvo:

“ El instituto de la prescripción presenta dos ángulos de apreciación, como


fundamento de su existencia:

A) Por un lado, la garantía social de la sanción a los delincuentes, aún


cuando no fueran esclarecidos los sucesos en forma inmediata, la que se reservará
por un lapso razonable, acorde a las circunstancias concretas.

En ese estado de situación, la ley fija, teóricamente, el momento ideal, en el


cual, se estima, se desvanecerá el interés social en el castigo.

B) Por otro lado, aparece la seguridad general y de los involucrados en


particular, frente al efectivo ejercicio del derecho de la sociedad a requerirles que
asuman sus responsabilidades.

De no existir un límite, sería algo indefinido en el tiempo, contrariando, en ese


caso, los principios generales de derecho, en cuanto al ejercicio de cualquier tipo de
derecho, puesto que, su no ejercicio o el desinterés, los llevan a desaparecer.

Procede armonizar ambos intereses, lo que, en concreto, no es otra cosa que


definir las reglas de convivencia social, en este caso concreto, dentro de los
parámetros regulados por las normas vigentes y específicas en la materia (artículos
117 a 124, 129 y 130 del Código Penal)”. (S. 141 de 30 de mayo de 2012).

Así las cosas, es de aplicación en la especie lo previsto en el art. 98 del C.P.P., que
preceptuá que el Fiscal podrá dar por terminada una investigación ya iniciada, si de la
investigación y denuncia que la motivo, resulta “...que se encuentra extinguida la
responsabilidad penal del imputado….” (Art. 98.1 del Código del Proceso Penal),
por lo que se dispondrá el archivo de las actuaciones, sin perjuicio, notificándose al
denunciado.

Montevideo, 10 de mayo de 2019.