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Actualmente la tecnología se encuentra en cualquier lugar, en el hogar no escapamos de

esta realidad. Lcdo podría decirnos si realmente es necesario el uso de la tecnología en el


hogar?

La tecnología forma parte del día a día, y un factor importante a considerar es que las nuevas
generaciones han crecido con ellas. En este sentido, decir que sean necesarias, seria
considerarlas como indispensables; y de esa forma, ciertamente no lo son, pero si es
pertinente aceptar que pueden contribuir al desarrollo de actividades que en otras épocas
podría haberse visto expresado en horas de búsqueda, desplazarnos físicamente a un
espacio determinado. Como lo sería ir a la biblioteca municipal para realizar una actividad
de la escuela, por ejemplo. Cosa que en la actualidad, puede ser muy diferente al consultar
a través de un buscador en la internet.
Ahora, el hogar puede contar con tantos recursos tecnológicos como la situación económica
lo permita, y no menos importante, como el grupo familiar llegue a consensuar. Este último
punto quizás responda más puntualmente la interrogante, y es que suele ser un espacio
que no se discute en algunos hogares, asumiéndolo como tácito o que puede ser
incentivado por una persona del núcleo familiar (sea este papá, mamá o incluso los mismos
hijos).

De igual forma podría llegar a perjudicar a nuestros hijos?


Puede ser perjudicial en la medida que no exista una supervisión o participación
activa de los adultos en esta experiencia, ya que los jóvenes no suelen filtrar los contenidos
y la tecnología puede darte el acceso a un sinfín de elementos a los que podrían no estar
preparados para procesar, como es el caso de los más pequeños del hogar. Es por ello, que
si bien se han desarrollado contenidos que son capaces de estimular todos sus recursos de
atención y forman parte de los procesos de aprendizaje; es prudente considerar que si no
es establecido un límite en su uso, la tecnología puede abrumar otros espacios también
necesarios en la infancia y la juventud, como el desarrollar vínculos afectivos adecuados con
sus pares, familiares y con su entorno, los cuales son esenciales para su desarrollo.
Debe existir un límite en su uso?
Ciertamente debe existir un límite, ahora lo que llamaríamos como una justa medida
parte de ese consenso que hacía mención anteriormente, ya que los adultos nos
establecemos como gerentes de hogar, y en este sentido, es pertinente dialogar sobre las
costumbres, los valores y la rutina diaria que se desarrolla en cada hogar. Podemos ver
hogares en los que la televisión, los videojuegos o el acceso a contenidos a través de
internet se han vuelto las nuevas niñeras o la principal fuente de entretenimiento, bien sea
por lo que es “lo único” que logra mantenerlos quietos por un momento, o porque nos
permite a los adultos realizar otras actividades.
Puede encontrarse así una historia en cada hogar, como pueden ser niños altamente
demandantes, los cuales pueden contar con una amplia diversidad de recursos tecnológicos
y a pesar de eso decir que están “aburridos”; y es algo que probablemente nuestras
generaciones, o las anteriores, era difícil de contemplar, siendo un balón, un envase plástico
o un árbol un recurso suficiente para entretenerse toda una tarde.
Un ejemplo de ello podría ser el uso de los teléfonos celulares por parte de los
jóvenes, ¿son necesarios? ¿Debemos los padres considerar que nuestros hijos tengan un
teléfono? ¿Cuál es la edad pertinente para tener un teléfono celular? Son quizás algunas de
las interrogantes que se realizan en algunos hogares, y que forman parte de ese dialogo que
he buscado fomentar en cada hogar a través de la entrevista. Considerar nuestra rutina
diaria y nuestros valores como gerentes de hogar (haciendo mención tanto a mamá, papá
o algún adulto significativo), son elementos pertinentes a considerar para identificar el
celular como una herramienta útil, como el saber si nuestros hijos llegaron de la escuela
cuando aún nos queda una larga jornada laboral por concluir. Por ello invitaría a realizarse
una interrogante como lo es ¿están nuestros hijos preparados para asumir la
responsabilidad del cuidado de un teléfono celular? ¿hemos promovido o incentivado un
uso adecuado de esta herramienta tecnológica?

Que opina del uso de las tecnologías en la escuela?

Considero que la educación tiene la capacidad de incluir una diversidad de recursos


como parte de la experiencia pedagógica y a través de los cuales enriquece los procesos de
aprendizaje. Nuestra juventud requiere de herramientas que se adapten a sus necesidades,
y sobre todo a su realidad, por lo que no incluir sabiamente la tecnología seria como no
dotarlos de conocimientos para desenvolverse como personas integrales en sociedad. EL
uso de proyectores multimedia, o el desarrollo de bibliotecas digitales pueden fomentar
ampliamente el desarrollo de contenidos que estarían al alcance de todos y consolidan
aprendizajes que lleguen a ser significativos.
Ahora, otro aspecto de esa realidad, podría estar asociado al uso de la telefonía
celular en un grupo de jóvenes ansiosos por integrarse socialmente, y donde la necesidad
de pertenecer y ser aceptado puede generar casos lamentables. De allí, que algunas
instituciones asuman posturas especificas con respecto a su uso en las instalaciones, o
contrarresten este fenómeno usándolas a su favor como un medio de comunicación con los
jóvenes, con sus representantes, o incluso promoviendo contenidos académicos, culturales
y relacionados con su asistencia regular a clases.
Alguna recomendación para el núcleo familiar
Algunos hogares ven aun el uso de la tecnología como algo peligroso y que les genera
escepticismo, por lo que una acotación final podría orientarse al hecho de atreverse a
conocerlas y participar de forma activa en este proceso de transición a nuevos contenidos.
Es posible ver como hijos ayudan a sus padres a realizar movimientos bancarios, o poder
acceder a información sobre un espacio de interés familiar, como agendar una cita médica,
realizar el trámite de un documento legal, o información sobre un sitio turístico para un
momento en familia. Siendo habilidades que igualmente podrán permitirles supervisar los
contenidos a los cuales tienen acceso sus hijos, establecer límites y sobre todo, integrarlos
como núcleo familiar para que estén lo más cerca de la “justa medida” deseada.