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INTRODUCCION AL ESTUDIO DEL DERECHO PROBATORIO EN VENEZUELA

La Prueba (Tema 1)

Nociones Generales

La palabra prueba en sentido estrictamente gramatical, expresa la acción y efecto


de probar y también la razón, argumento o instrumento u otro medio con que se
pretende mostrar y hacer patente la verdad o falsedad de un hecho o cosa.
Etimológicamente la prueba, proviene del latín probo (bueno, honesto) y
probandum (recomendar, aprobar, hacer fe). La prueba es un elemento esencial
del juicio, porque en él es necesario demostrar, por una parte, la existencia de los
hechos en que los litigantes fundan sus pretensiones y por otra, la verdad de las
afirmaciones y razonamientos formulados en ellas.

La prueba, es el medio y la forma que oportunamente ofrecido, admitido, recibido,


debatido y evaluado en la etapa del juicio oral, será el elemento lógico que permita
dar sentido a la sentencia dictada por el juez.

Concepto

Es aquella actividad que desarrollan las partes con el tribunal para adquirir el
convencimiento de la verdad o certeza de un hecho o afirmación fáctica o para
fijarlos como ciertos a los efectos de un proceso. La prueba es el elemento
procesal más relevante para determinar los hechos, a efectos del proceso ya que
para obtener un fallo al fondo se exige una reconstrucción de los hechos.

Dentro de la actividad probatoria, la prueba es el elemento material que permite


crear un determinado conocimiento judicial. Dentro del proceso penal venezolano,
en la fase de juicio oral, la ley establece a las partes la carga de demostrar al juez
la verdad de los hechos alegados, su existencia o contenido quedaran fijados en la
conciencia judicial, según la eficacia de los medios y el debate que de ellos se
haga.

Fuentes Legales y Naturaleza Jurídica

Los modernos procesalistas enseñan que la naturaleza jurídica del régimen


probatorio pertenecen al campo procesal, ya que tanto en su aplicación como en
su estudio toca de lleno esta actividad procesal, sin embargo, en normas de
derecho sustantivos encontramos elementos específicos que caracterizan la
naturaleza específica de la prueba.

De esta manera encontramos que la naturaleza jurídica del régimen probatorio


estaría contenida principalmente en el Código Orgánico Procesal Penal y que
también encontramos disposiciones de carácter probatorio en otras leyes como: el
Código de Justicia Militar, La Ley Orgánica para la Protección de Niñas, Niños y
Adolescentes, La Ley Orgánica sobre el Derecho de la Mujer a una Vida Libre de
Violencia, Ley Orgánica contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al
terrorismo, la Ley de Delitos Informáticos, entre otras.

Artículo 49 CRBV (Debido Proceso)

Artículo 397 CPC (Libertad Probatoria)

Artículo 289 COPP (Prueba Anticipada)

Objeto de las Pruebas (Tema 2)

Objeto

El objeto de la prueba está centrado en demostrar la veracidad o certeza de los


hechos que al ser alegados, llevan consigo la necesidad de determinar su
verosimilitud. Carnelutti, sostiene que el objeto de las pruebas judiciales está
centrado en las afirmaciones que hagan las partes en el juicio. Mientras que Devis
Echandía, establece que el objeto de la prueba está constituido en los hechos no
admitidos y que no se encuentran en la esfera de los hechos notorios, puesto que
la verdad absoluta que encierra estos hechos no admiten debate alguno y por ello
no exigen pruebas en contrario.

Teorías

Son muchas y diferentes las definiciones que se han dado sobre el objeto de la
prueba. Ello ha generado confusiones acerca de conceptos relacionados pero
esencialmente distintos, tales como: objeto, necesidad y carga de la prueba.

La teoría clásica, considera que el objeto de la prueba lo constituyen los hechos,


es decir, los sucesos que acontecen en la realidad y que son introducidos por las
partes en el proceso, cuestión acorde con el aforismo <<da mihi factum, dabo tibi
ius>> (dame los hechos, yo te daré el derecho). Bajo esa concepción el término
hecho se empleaba en un sentido amplio, comprensivo de todo lo que puede ser
percibido.

El profesor CHIOVENDA dice que el objeto de la prueba <<son los hechos no


admitidos y no notorios, puesto que los hechos que no pueden negarse sine
tergivertione no exigen prueba>>

El profesor DEVIS ECHANDÍA opina que << el objeto de la prueba está formado
fundamentalmente por los hechos>>. A pesar de las divergencias respecto al
objeto de la prueba se coincide que el objeto de la prueba son los hechos que se
alegan como fundamento del derecho que se pretende.

Explica el profesor TARUFFO que la noción clásica de la prueba se fundamenta


sobre la idea que la prueba sirve para establecer la verdad de uno o más hechos
relevantes para la decisión. Así, pues, se parte de la visión de que el hecho es el
objeto de la prueba.

No obstante, la teoría clásica ha sido cuestionada. Por ejemplo, CARNELUTTI


sostenía que el objeto de las pruebas judiciales son las afirmaciones de las partes.
Sobre esta base algunos autores sostienen que el objeto de la prueba no lo
constituyen los hechos de la realidad sino las afirmaciones que las partes realizan
en torno a dichos hechos.

EN NUESTRA DOCTRINA NACIONAL se ha asentado el concepto que el objeto


de la prueba <<es demostrar la veracidad y certeza de ciertos hechos>>. En
cuanto a la jurisprudencia nacional ésta ha sido reiterativa, por ejemplo, la extinta
Corte Suprema de Justicia en sentencia del 6 de febrero de 1969 fijó: <<La
relación litigiosa queda constituida y circunscrita, en cada caso concreto, por los
hechos alegados en la demanda y su contestación>>.

Puede decirse que el objeto de la prueba es todo lo que es susceptible de


probarse, los cuales son hechos materiales o situaciones jurídicas de las que
emanan derechos y excepcionalmente las normas jurídicas. Mientras, debe
considerarse como tema de la prueba lo que debe probarse en un litigio
determinado, esto es, la materia a la que se ocupa la actividad probatoria en el
proceso y sobre la cual se persigue convencer al juez.
Juicios de Hechos y de Derechos

El artículo 389 del Código de Procedimiento Civil Venezolano en su ordinal 1º


hace la distinción entre los llamados juicios de hecho y de puro derecho al
establecer lo siguiente: No habrá lugar a lapso probatorio cuando “el punto sobre
el cual versare la demanda, aparezca así por ésta como por la contestación ser de
mero derecho”, teniéndose a los juicios de mero derecho como aquellos donde las
partes están de acuerdo con los hechos, ya que la discrepancia sólo surge en la
norma legal que ha de ser aplicada al caso controvertido.

También expresa el Ordinal 2º del mismo artículo: “Cuando el demandado haya


aceptado expresamente los hechos narrados en el libelo y haya contradicho
solamente en el derecho.” No está demás advertir que sólo los hechos están
sujetos a prueba, el derecho no lo está; mas el principio no es exclusivista ya que
admite contadas excepciones, debiendo abrirse a pruebas en las situaciones de
seguidas especificadas:

a) Cuando en el proceso se discute la existencia o no de una ley.

b) En el caso de invocarse los usos o las costumbres y estas son negadas por la
contraparte.

c) Al referirse a la aplicación del Derecho extranjero, el artículo 2 del Código Civil


presume que todos los habitantes de la República conocen la ley; conforme a esta
norma los jueces en su noble oficio tienen la obligación de saber el derecho
positivo y aplicarlo en cuanto sea menester, pero jamás se les podrá requerir que
tengan conocimiento del Derecho extranjero, y al serle pedida su imposición, el
interesado deberá aportar la prueba de existencia de la norma alegada y su
aplicabilidad al caso en estudio.

LA PRUEBA DE LOS HECHOS

Se ha afirmado que en el proceso únicamente los hechos son objeto de la prueba


por ser esencial al resultado del juicio y así lo pauta la norma procesal absoluta
contenida en el artículo 388 del Código de Procedimiento Civil; pero como toda
regla admite su excepción, tenemos que el lapso probatorio no se abrirá en los
casos siguientes: a) cuando el demandado haya aceptado los hechos alegados
por el actor y sólo contradicho el derecho y b) cuando el demandado haya
aceptado tácitamente los hechos. En el caso de la confesión se admite como
virtual presunción la conformidad con ellos.
Pero en el proceso se dan hechos que no necesitan ser probados, así tenemos:
Cuando el hecho ha sido confesado judicialmente por la contraparte antes del
juicio, en el acto de contestación de la demanda o antes de abrirse la causa a
pruebas, ya que con ella queda descartada la procedencia de la demostración de
la existencia del hecho cuestionado, es la excepción que surge en cierta clase de
juicios que por sus características no admiten la confesión.

Devis Echandía expresa que no basta el silencio del adversario para que el hecho
se considere admitido, salvo norma legal que lo diga o que tácitamente lo
consagre.

El artículo 362 del Código de Procedimiento Civil establece que si el demandado


no acudiere al acto de la contestación de la demanda se le tendrá por confeso en
cuanto no sea contraria a derecho la petición del actor y no probare durante el
término probatorio nada que le favorezca. Del espíritu de la norma se desprende
que el reo podrá enervar la acción del demandante, mediante las pruebas
tendentes a destruir los hechos que ha admitido tácitamente, pero, es de advertir
que no podrá promoverlas sobre hechos nuevos ajenos a la controversia
planteada, sino limitarse a destruir la aceptación tácita de aquellos.

Hechos que no son Objeto de Prueba

A.) Hechos Admitidos: Aunque los hechos hayan sido afirmados o articulados en
la demanda, ellos no forman parte del thema probandum si han sido admitidos por
la contraparte. Se dice que el hecho es admitido, y por tanto, excluido del thema
probandum, cuando la parte reconoce en forma expresa o tácita la existencia del
hecho afirmado por el adversario.

Se produce la admisión, enseña Carnelutti, cuando una parte afirma un hecho ya


afirmado por la contraparte. En otras palabras, se entiende por admisión: “La
posición como presupuesto de la demanda, de un hecho ya presupuesto en la
demanda contraria”.

La admisión tácita de los hechos se produce cuando la ley atribuye al silencio de


la contraparte el valor de una admisión de los hechos afirmados por el adversario.
La forma más común de este tipo de admisión tácita se tiene cuando el
demandado no da contestación a la demanda, caso en el cual se produce lo que la
ley denomina “confesión ficta”, que recae sobre los hechos afirmados en la
demanda (Art. 362, C.P.C.).

En nuestro derecho puede distinguirse entre el simple reconocimiento o admisión


del hecho, que no es más que un modo de fijación formal de los hechos mediante
la declaración de voluntad de la parte (negocio jurídico procesal), y la confesión
verdadera y propia, provocada mediante las posiciones juradas que puede
formular una de las partes a la contraria, que es un medio de prueba; pues la
llamada “confesión ficta” de los hechos, por falta de contestación a la demanda, no
es un medio de prueba, sino también una forma tácita o presunta de fijación formal
de los hechos, que admite prueba en contrario y es equivalente al reconocimiento
o admisión de los hechos en el proceso. Esta distinción no es pacífica. Contra ella
conspira el peso de una tradición civilista que ve una confesión en toda
manifestación de voluntad, y ha llegado a los extremos de considerar como
confesión a las alegaciones del actor en la demanda; al allanamiento del
demandado, que es un modo de autocomposición procesal; y a las alegaciones
del demandado en la excepción; contra el principio generalmente admitido, según
el cual la excepción no importa confesión.

Cuando el hecho afirmado por una de las partes es reconocido espontánea o


tácitamente por la contraria, se dice que el hecho está admitido y queda fuera del
debate probatorio (thema probandum). En estos casos, la ley, apoyándose en el
principio dispositivo, otorga a las partes un poder de disposición sobre el material
de hecho que ha de tener en cuenta el juez para dictar la sentencia, y se vale al
mismo tiempo de la iniciativa y del interés de las partes, manifestado en el
contradictorio, como expediente eficaz para que sean sacados a la luz del debate
probatorio aquellos hechos que su propio interés les lleva a probar como
fundamento de sus pretensiones, de tal modo que, como enseña Carnelutti, “los
hechos afirmados concordemente tienen que ser puestos por e! juez en la
sentencia”.

La ley procesal, mediante las normas que regulan el debate probatorio, se interesa
en que se circunscriba lo mas posible el campo de disentimiento entre las partes, y
les ofrece con este fin, la facultad de limitarlo según su propio interés, a los hechos
realmente controvertidos y excluir así del debate, aquellos admitidos como efecto
de la libre determinación de los litigantes. A tal fin, la ley admite que mediante un
negocio jurídico procesal, unilateral o bilateral, las partes puedan excluir del
debate probatorio no sólo ciertos y determinados hechos (Art. 397), sino lo que es
más radical, el debate probatorio mismo, cuando el demandado haya aceptado
expresamente los hechos narrados en el libelo, o cuando las partes de común
acuerdo, convengan en ello (Artículo 389, Ord.2 y 3, C.P.C.).

De acuerdo con lo expuesto, la admisión de los hechos tiene en nuestro sistema


las siguientes características que la diferencian de la confesión:
1. Es una manifestación del poder de disposición que concede la ley procesal a las
partes sobre los hechos que debe tomar en cuenta el juez en la sentencia, y no es
un auténtico medio de prueba.

2. Supone necesariamente la previa alegación por una de partes del hecho objeto
de la admisión por la contraria.

3. Es siempre espontánea y no provocada.

4. Puede adoptar la forma expresa o tácita y puede verificarse al tiempo de la


contestación de la demanda (Artículos 361-362, C.P.C.) o de la reconvención (Art.
367, C.P.C.), durante el lapso probatorio (Art. 401, C.P.C.); en el acto de informes
en primera instancia (Art. 511, C.P.C.) o en segunda (Art. 517, C.P.C.) y en el
lapso de pruebas de cualquier incidencia que lo requiera.

5. Admite prueba que la desvirtué. Nuestra casación ha decidido que aun en el


caso de la llamada “confesión ficta” (rectius: admisión tácita o presunta), ésta no
desvirtúa los efectos de las pruebas acumuladas en el proceso consistentes en
instrumentos que tienen la fuerza de documentos públicos, cuyos efectos no se
hacen negatorios en virtud de una simple presunción legal; ni tampoco tratándose
de instrumentos como la letra de cambio, que sólo tienen eficacia jurídica cuando
reúnen los extremos esenciales para su validez”.

6. La admisión del hecho, vincula al juez en cuanto a la posición del hecho. Así
como el juez no puede poner un hecho que no ha sido afirmado por una de las
partes, del mismo modo el juez no puede dejar de poner un hecho admitido, esto
es, afirmado por todas las partes. Sin embargo, esta vinculación del juez por la
admisión, no excluye la valoración del hecho en su sentencia con el conjunto de
todas las pruebas, y consecuencialmente la posibilidad de la prueba contraria que
pueda desvirtuar el hecho.

B.) Legalmente Presumidos: Tampoco son objeto de prueba los hechos


presumidos por la ley. De las presunciones trata el Código Civil Venezolano en el
Libro III, Título III, Capítulo IV, Sección Tercera, que regula la prueba de las
obligaciones y su extinción, siguiendo así la tradición del código civil francés.

El Articulo 1.394 del Código Civil Venezolano, las define así: “Las presunciones
son las consecuencias que la Ley o el juez sacan de un hecho conocido para
establecer uno desconocido Toda presunción está constituida por tres elementos
necesarios: el hecho conocido; el hecho desconocido o presumido y el nexo de
causalidad entre el hecho conocido y el hecho presumido.
El Código Civil distingue las presunciones establecidas por la ley o presunciones
legales, de las que puede establecer el juez, o “presunciones homini”, las cuales
quedan a la prudencia del juez, quien no debe admitir sino las que sean graves,
precisas y concordantes; y solamente en los casos en que la ley admite la prueba
testimonial (Art. 1.399 C.C.). No se admite ninguna prueba contra la presunción
legal cuando, fundada en esta presunción, la ley anula ciertos actos, o niega
acción en justicia, a menos que haya reservado la prueba en contrario (Art. 1.398
C.C.).

El nexo de las presunciones con el tema de la prueba deriva de que la presunción


legal dispensa de toda prueba a quien la tiene a su favor (Art. 1.397 C.C.); lo que
ha llevado a algunos autores a considerar que la presunción provoca una inversión
en la carga de la prueba.

Pero esta doctrina es generalmente rechazada, porque en la dispensa de la


prueba no está insito el concepto de la inversión de la carga de la prueba. No
obstante la existencia de la presunción, la carga de la prueba pesa siempre sobre
aquel a quien incumbe. En efecto, quien invoca la presunción a su favor tiene la
carga de probar el hecho conocido en el cual se funda la presunción, pero no la de
probar el hecho desconocido, pues éste se considera pro- hado por la ley; y
también el nexo de causalidad, reconocido y preestablecido por la misma ley. Así
pues, aquel que está obliga do a suministrar la prueba de un hecho, sucumbe
relativamente al hecho, si no suministra la prueba; si a su favor mulita una
presunción legal, se hace necesario para su adversario hacer la prueba, no
pudiendo invocar la máxima; puesto que el actor ha probado en su asunto,
mediante la presunción legal.

C.) Hechos Notorios: El Código de Procedimiento Civil, establece que: “Los


hechos notorios no son objeto de prueba” (Art. 506).

Tradicionalmente, aun sin disposición expresa, la doctrina y la práctica judicial


venían admitiendo que los hechos notorios no requerían prueba; siguiendo así la
máxima del derecho común. No está escrita en ningún texto de nuestro derecho
positivo, decía Mortara; la disposición general según la cual la notoriedad de un
hecho baste para dar la prueba en juicio. Y sin embargo, este es un principio que
ninguno se atreve a negar, y que recibe frecuentes aplicaciones. Tal vez casi
inadvertidas, en la práctica cotidiana”.

Desde el punto de vista práctico, interesa determinar cuándo un hecho es notorio;


o cómo se convierte un hecho en notorio; lo que nos lleva al problema de los
caracteres de la notoriedad y consecuencialmente, a la definición del hecho
notorio.

Tradicionalmente se distingue la notoriedad que haría superflua la prueba, de


aquella que está puesta por la ley como base de un derecho. En el primer caso,
dada la notoriedad del hecho, queda excluida su prueba. En el segundo, la
notoriedad forma parte del supuesto de hecho de la norma, y debe ser probada,
sin exigir la prueba de la veracidad del hecho. Así, la posesión de estado de hijo
legítimo, resulta de una serie de hechos que en con junto concurren a demostrar
las relaciones de filiación y de parentesco entre un individuo y la familia a la cual él
pretende pertenecer, entre ellos: “Que haya sido constantemente reconocido como
tal en la sociedad” (Art. 206 C.C.); pero esta notoriedad debe ser probada, porque
forma parte del supuesto de hecho de la norma. Asimismo, la notoriedad o
publicidad que caracteriza a la posesión legítima, tiene que ser probada junto con
los demás elementos que la caracterizan (Art. 772 C.C.).

De dos maneras —dice Stein— se convierte un hecho en notorio: por la forma en


que el hecho ha sucedido, o por el modo en que el hecho ocurrido ha sido
divulgado.

Así, por ejemplo, un terremoto; una inundación; la elección del Presidente de la


Nación: son hechos que toda la masa del pueblo contempla. y es testigo de su
existencia. En cambio, en otros casos, el hecho es percibido por un pequeño
grupo y luego se convierte en notorio por su divulgación; de tal modo que en estos
casos es la transmisión la que engendra la notoriedad, ya mediante la publicación
oficial, o la ciencia histórica o los periódicos. Sin embargo, en atención a la
posibilidad de errores en tales publicaciones, se exige por algunos autores “que la
transmisión sea incontrovertible”.

En general, la doctrina llega al concepto de la notoriedad por exclusión,


precisando lo que no entra en esta noción, pero que puede fácilmente confundirse
con ella.

Así, se enseña que notoriedad no es conocimiento general. Un hecho puede ser


notorio sin ser conocido por todos. Tampoco la notoriedad supone conocimiento
absoluto. Basta la posibilidad de verificar la existencia del hecho acudiendo a una
sencilla información. Asimismo, notorio no quiere decir conocimiento efectivo. No
se requiere la percepción directa del hecho; basta su difusión en el medio
respectivo; la pacifica certidumbre; o como dice Couture: una especie de
seguridad intelectual con que el hombre reputa adquirida una noción. Finalmente,
lo notorio no abarca el conocimiento por todos los hombres de un mismo país o de
un mismo lugar. Así, por ejemplo las ferias agrícolas son notorias para la gente del
campo y no para la de la ciudad; ciertos actos culturales o artísticos, son notorios
para la gente de la ciudad y no lo son para la del campo.

Los hechos notorios son concretos sucesos que aparecen en el proceso como
premisas menores del silogismo en que consiste la sentencia; a diferencia de las
máximas de experiencia, que por ser reglas generales extraídas de la experiencia
aparecen en las premisas mayores generales no jurídicas, llamadas por ello
“premisas mayores fácticas””. Y si bien, las máximas de experiencia, lo mismo que
los hechos notorios, constituyen una excepción a la regla de que el juez no debe
utilizar en el proceso su conocimiento privado y tienen en común la notoriedad,
porque ambas nociones entran en la cultura normal, propia de un determinado
círculo social en el tiempo en que se dicta la decisión, esto no las convierte en un
fenómeno único, por que la notoriedad, en ambos casos, sólo tiene trascendencia
en cuanto es tomada en cuenta por la ley para eximir a unos y otros, de la prueba
correspondiente.

D.) Hechos Evidentes: son los hechos conocidos por todos, cuya característica
no es dudosa pero que se puede de alguna manera demostrar. Ejemplo de ello: La
noche es oscura y el día es claro. También es un hecho evidente que un cuchillo
sirva para cortar.

E.) Hechos Normales: son aquellos que desde el punto de vista natural se
considera que se realizan en una forma normal. Ejemplo: el amor que siente una
madre pro su hijo, ya que algo anormal seria que una madre no quisiera a su hijo,
entonces cuando se presenta un hecho donde la madre dice que quiere a su hijo
esto no hay que probarlo ya que es una situación normal.

CONDUCENCIA, PERTINENCIA Y UTILIDAD DE LA PRUEBA

1) LA CONDUCENCIA: Es la idoneidad legal que tiene una prueba para demostrar


determinado hecho. Supone que no exista una norma legal que prohíba el empleo
del Medio para demostrar un hecho determinado. El sistema de la Prueba Legal
de otra parte, supone que el medio que se emplea, para demostrar el hecho, está
consagrado en la ley.

La conducencia es una comparación entre el medio probatorio y la ley, a fin de


saber, si el hecho se puede demostrar en el proceso, con el empleo de ese medio
probatorio.
Ejemplo: Si se pretende acreditar la Paternidad Valiéndose de un documento
privado podemos decir que ese documento no es idóneo para demostrar la
paternidad

2) LA PERTINENCIA: Es la adecuación entre los hechos que se pretenden llevar


al proceso y los hechos que son tema de la prueba en este. En otras palabras, es
la relación de facto entre los hechos que se pretenden demostrar y el tema del
proceso. Así, como en nuestra vida diaria, el estar conversando con una persona
sobre un determinado tema, consideramos bienvenidos a los que quieren hablar
sobre lo mismo y predicamos la impertinencia de quienes introducen
conversaciones sobre otros temas, exactamente lo mismo sucede en el proceso.

La sanción en nuestros diálogos para la persona que introduce temas que no


tienen nada que ver con lo que se venía hablando, es el reproche y en el proceso
es el rechazo in limine de la prueba. Sin embargo, como la pertinencia puede ser
inmediata o mediata con el tema de la prueba, cuando exista duda sobre ella, es
decir, que no sea tan manifiesta, se puede decretar y diferir, digamos así, su
definitivo pronunciamiento, una vez se dicte la sentencia o en el auto que falla el
incidente, ya que la decisión inicial sobre la pertinencia, no ata al juez.

3) LA UTILIDAD: los autores modernos del Derecho Probatorio resaltan el móvil


que debe estimular la actividad probatoria que no es otro que el de llevar
probanzas que presten algún servicio en el proceso para la convicción del Juez:
de tal manera, que si una prueba que se pretende aducir no tiene este propósito,
debe ser rechazada de plano por aquel.

En principio las pruebas inconducentes e impertinentes son inútiles, pero puede


suceder que a pesar de que la prueba se conducente y pertinente resulte INUTIL
como en estos casos

·Cuando se llevan pruebas encaminadas a demostrar hechos contrarios a una


presunción de derecho, esto es, de las llamadas que no admiten prueba en
contrario.

·Cuando se trata de demostrar el hecho presumido sea por presunción jure et de


jure y iuris tantum cuando no se está discutiendo aquel.

·Cuando el hecho está plenamente demostrado en el proceso y se pretende con


otras pruebas demostrarlo. Por ejemplo, el hecho es susceptible de confesión esta
confesado y se piden otras pruebas para demostrarlo.
·Cuando se trata de desvirtuar lo que ha sido objeto de juzgamiento y que ha
hecho tránsito a Cosa Juzgada en el evento en que se trata de demostrar con
otras pruebas lo ya declarado en la sentencia que ha hecho tránsito a cosa
juzgada.

En términos generales, se puede decir que la prueba es inútil cuando sobra por no
ser idónea, no en si misma, sino con relación a la utilidad que le debe prestar al
proceso, ya que este solo puede recaudar las pruebas necesarias para el
pronunciamiento del fallo. Si nos valiéramos de una metáfora, podríamos decir que
el proceso de conducir las pruebas que le sean absolutamente necesarias para
probar el fallo y que no puede darse el lujo de recaudar pruebas que sobren,
superfluas, redundantes o corroborantes, cuando esto no sea absolutamente
necesario

Los Hechos Negativos

Se subdividen en negaciones absolutas y aparentes.

- Negaciones Absolutas: Son aquellas que tienen su fundamento en la nada


y no implican en consecuencia ninguna afirmación opuesta, indirecta o
implícita.

· Ejemplo: Cuando en un proceso se alegue que el demandado nunca ha ido


a Paris, es absoluta, ya que no esta determinado en el tiempo ni el espacio y por
no implicar ninguna afirmación positiva, no requiere ser probada.

- Negaciones Aparentes: Son aquellas que contienen una afirmación hecha


en forma negativa, que revisten carácter definido, puesto que en definitiva,
son afirmaciones contrarias.

· Ejemplo: Cuando se alega que el demandado en una fecha determinada, no


estuvo en Paris, negación ésta que implica una afirmación, ya que si en la fecha
señalada no estuvo en París, es porque estuvo en otra parte. Estas si requieren
ser probada.

En la legislación venezolana están excluidas de prueba las afirmaciones y las


negaciones indeterminadas, que no refieran a un hecho concreto acaecido en un
lugar y en un momento determinado. Un ejemplo de un hecho negativo, pero
concreto puede citarse el artículo 1194 del Código Civil que libera al propietario de
un edificio o de una construcción de la obligación de responder de los daños
causados por la ruina de estos, si prueba que la “ruina no ha ocurrido por falta de
reparaciones o por vicio en la construcción”, en otras palabras el propietario tiene
que demostrar que no se ha faltado y que tampoco la construcción tenia defectos,
supuestos que constituyen hechos negativos, pero como se dijo antes, hechos
negativos concretos.

Principios que Rigen la Práctica de la Prueba (Tema 3)

Competencia

Significa que el mismo tribunal que ha conocido de loas alegaciones debe


conocer de las pruebas que se aportan para contrastar los hechos aducidos. Es
lógico que el tribunal que conoce de la demanda y en la cual se constituyó la
relación jurídico-procesal, por ser allí donde se expusieron los hechos que sirven
de base a la pretensión, tenga que conocer de las pruebas y de los hechos que se
tratan de probar.

Necesidad de la Prueba y Prohibición de Aplicar el Conocimiento Privado del Juez.

Se refiere a la necesidad de que los hechos sobre los cuáles se basa la sentencia
se encuentren acreditados mediante la debida prueba. El juez no podría resolver
con base en su conocimiento personal privado, pues ello impediría el
contradictorio.

Unidad de la Prueba.

Alude a que las pruebas han de analizarse en conjunto, a fin de adquirir un


convencimiento global de la cuestión. Generalmente la convicción no se obtiene al
hacer una evaluación aislada de la prueba, sino de su totalidad. Dispone el artículo
507 del Código de Procedimiento Civil que: “A menos que exista una regla legal
expresa para valorar el mérito de la prueba, el Juez deberá apreciarla según las
reglas de la sana crítica.". Esta disposición viene a recoger lo que en doctrina se
ha denominado como "el principio de la unidad de la prueba". En su virtud, el Juez
no puede analizar los elementos de juicio que aportan las partes al proceso
aislada e individualmente, sino en su conjunto, para darles de acuerdo a la sana
crítica o a la tarifa legal, el valor que les corresponde.

En el proceso de valoración que realiza el Juzgador, es necesario que examine


primeramente las diversas pruebas con las que se pretende demostrar cada uno
de los hechos, para luego evaluar globalmente todos ellos, separando los que son
favorables a las hipótesis que manejan el actor y el demandado, de las que son
desfavorables a sus intereses. Finalmente, debe estudiarlas comparativamente de
forma tal, que la conclusión que adopte constituya una verdadera síntesis de la
totalidad de los medios probatorios y de los hechos que en ellos se contienen,
para por último aplicar a la relación jurídica la normativa de fondo atinente al caso
que se somete a su conocimiento. En la búsqueda de hacer justicia, fin primordial
de la función jurisdiccional, es preciso actuar con suma cautela. Deben tomarse en
cuenta hasta los más pequeños detalles y todas las pruebas, para determinar si
son o no importantes en la resolución de la litis. En el proceso de valoración de los
elementos de juicio, de conformidad con la sana crítica no basta aplicar la lógica,
es también oportuno recurrir a las reglas de la experiencia humana suministradas
por la sicología, la sociología y la técnica, que son las que verdaderamente dan al
Juez el conocimiento de la vida y de los hombres y le permiten distinguir con
certeza lo que es verdadero de lo que es falso.

Al adoptar el Juzgador una decisión con respecto al proceso, haciendo uso de


estas reglas, se encuentra sujeto a varias limitaciones, puesto que no se trata de
un mecanismo legal que pueda utilizar de manera absoluta e irrestricta. Así:

a.- Está obligado a fundamentar en la sentencia sus apreciaciones o


razonamientos solo en los elementos constantes en los autos, sin que pueda
aplicar el conocimiento privado que eventualmente pudiera tener sobre los hechos.

b.- Debe respetar el valor que la ley le señala expresamente a algunas probanzas.
En este sentido, al interpretar esa norma jurídica, debe tenerse presente que la
frase "...apreciarán los medios de prueba en conjunto, de acuerdo con las reglas
de la sana crítica,...", no significa que los Juzgadores estén librados y puedan
pasar por inadvertida la llamada prueba tasada, es decir aquélla a la que la ley le
asigna un determinado valor, como ocurre en nuestro ordenamiento con los
documentos o instrumentos públicos, mientras no sean argüidos de falsos y con la
confesión que ostentan el carácter de plena prueba, pues éste es el principio que
rige en materia civil, al seguir el Código de rito y el Código de Procedimiento Civil,
el sistema mixto, con algunas pruebas legales o tasadas y otras sujetas a la libre
apreciación...”. El incumplimiento de este principio puede tener consecuencias
procesales severas.

Contradicción e Igualdad de Oportunidad para la Prueba

Principio eminentemente constitucional, que implica que la prueba debe producirse


otorgando audiencia o en general permitiendo la intervención de la parte contraria.
Lo anterior para ser eficaz. Indica Kielmanovich al respecto que: “…Una prueba
que se ha producido a espaldas del otro litigante, por regla general, es ineficaz. El
cúmulo de normas del procedimiento probatorio es un conjunto de garantías para
que la contraparte pueda cumplir su obra de fiscalización…”. Algunos criterios
indican que el problema no se encuentra al producir la prueba, como indica este
autor. Algunas pruebas anticipadas en materia de medidas cautelares ameritan
llevarse a cabo antes de citar a la parte contraria. (Por ejemplo la inspección
judicial extralitten). Lo determinante para el cumplimiento de este principio será
comunicar aunque sea con posterioridad a la práctica, y admitir contraprueba.

Publicidad de la Prueba.

La publicidad en sentido procesal es hacer público (acceso y lugar) los actos del
proceso. En esta acepción la publicidad del proceso puede existir o bien respecto
de las partes o con relación a terceros.

Con relación a las partes, tiene que ver con su participación en la práctica de la
prueba, deben conocer la prueba, poder impugnarla o contradecirla, y discutirla en
sus alegatos.

Con relación a terceros, se debe analizar si son terceros que actúan en tercerías o
los terceros adhesivos o con interés. los terceros sin interés en proceso se aplica
el artículo 24 del Código de Procedimiento Civil que pauta que se procederá a
puertas cerradas cuando así lo determine el juez por motivo de decencia publica.

Documentación

El procedimiento en nuestra legislación es esencialmente escrito, con algunas


excepciones, cuando toma las formas verbales. La razón de la documentación,
porque el juez al que da terminada la etapa probatoria, procede a la vista de la
causa, lo cual consiste en el estudio de las alegaciones y defensas y el examen de
las pruebas, siendo imprescindible que el resultado de ellas conste porque
confiado a la memoria, haría vacilante el juicio y en consecuencia la decisión.

Preclusión de la Prueba.

Todo lo relativo de la práctica de la prueba debe efectuarse dentro de los lapsos


probatorios señalados para su promoción y evacuación, es decir, no puede
proponerse ni evacuarse sino dentro de los lapsos señalados en la ley procesal,
bajo pena de no ser considerado por haber precluído tanto en el espacio como en
el tiempo. Sin embargo, la rigurosidad del principio comporta sus excepciones: la
confesión judicial puede ser solicitada junto con la introducción del libelo y
evacuado en todo el curso y grado de la causa hasta el comienzo del informe para
la sentencia; el juramento decisorio o deferido (Art. 420 CPC) en cual estado o
grado del proceso y los instrumentos públicos (435 CPC) podrán presentarse en
todo tiempo hasta los últimos informes.

En resumen, este principio se refiere a que hay una oportunidad para la práctica
de la prueba; ello con el fin de evitar sorpresas.
Inmediación.

Este principio supone que el juez tenga contacto directo con las partes y reciba
personalmente la prueba. Lo contrario obliga al Juez a creer en las actas
judiciales, lo que es riesgoso, pues como bien decía Radbruch “…se puede
aventurar la paradoja de que siendo los poetas los únicos que saben decir por
escrito la verdad, este carisma no suele ser propio de cualquier redactor de actas
judiciales…”.

Imparcialidad del juez en la dirección y apreciación de la prueba. Indica que el


único norte que debe orientar al juez al solicitar y apreciar la prueba debe ser la
búsqueda ideal de la “verdad”.

Concentración de la prueba.

Sugiere resolver a muy escaso tiempo de precluidas las pruebas, y que resuelva el
mismo juez que las recibió. La falta de concentración de la prueba perjudica
mucho al juez sentenciador cuando difiere del que practicó la prueba. Por ejemplo
en casos de reconocimiento judicial, muchas veces la falta de expresividad del
acta, o la consignación de hechos irrelevantes aunado al hecho de que el juez
perceptor no dicta la sentencia, determina que se pierda el sentido de la diligencia.

Libertad de la prueba.

Las partes deben disponer de libertad probatoria para valerse de todos los medios
lícitos de prueba que puedan demostrar sus respectivas afirmaciones de hecho,
interesa también para el cumplimiento de la finalidad de la prueba destinada a
lograr el convencimiento del juez sobre la existencia o inexistencia de los hechos
controvertidos, que haya libertad probatoria. La regla es que las partes pueden
acudir a cualquiera de los medios conforme estimen conveniente y que las
restricciones y excepciones son de derecho estricto y dichas excepciones y
restricciones no se pueden aplicar analógicamente a supuestos distintos a los
previstos por la Ley, solo se limita esa libertad en razón de la moralidad o de la
inutilidad de la prueba.

Pertinencia y conducencia o idoneidad de la prueba.

Este principio es una limitación al principio de libertad de medios de pruebas, pero


necesario, pues esta vinculado a principios procesales de economía y celeridad
procesa y al de inmaculación de la prueba. No puede confundirse pertinencia con
conducencia, la primera se refiere a la correspondencia o relación que debe
existir entre el hecho objeto de prueba y el hecho controvertido, y la segunda a la
aptitud o idoneidad legal o lógica que existe entre el medio de prueba y el hecho
controvertido.
La Carga de la Prueba y su Valoración (Tema 4)

Carga Procesal

La carga procesal es un derecho que la Ley nos otorga para realizar un acto
dentro de un procedimiento que a través de él consigamos ciertos beneficios a
nuestro favor. En otras palabras, es el ejercicio de una facultad cuando dicho
ejercicio aparece necesario para el logro del propio interés.

Obligación y carga tienen en común el elemento formal. Las dos vinculan la


voluntad del individuo, pero en la obligación la voluntad está vinculada para
realizar el interés ajeno, mientras que en la carga se protege el interés propio.

La carga supone el poder derecho de que gozan las partes, contrapuesto al poder
deber que corresponde al juez. Mientras el órgano jurisdiccional está obligado a
ejercitar las facultades que la ley le otorga para impartir justicia, las partes no
tienen la obligación de ejercitar sus derechos en juicio, pero si quieren obtener
ciertos resultados han de efectuar determinados actos. Por esto, puede definirse la
carga procesal como los requisitos que establece la ley de ejecutar determinados
actos procesales si se desea lograr ciertos efectos legales.

El juez está sujeto a un imperativo categórico, mientras que el que pesa sobre las
partes es condicional.

Los momento más resaltantes en los que incide la carga procesal son los
siguientes:

1) La presentación de la demanda. Ésta se apoya en el principio general de que el


proceso civil sólo puede iniciarse a solicitud del demandante.

2) La carga de la contestación de la demanda. Ella implica la necesidad del


demandado de dar respuesta oportunamente a las alegaciones que el actor
presenta en su contra ya que de no hacerlo su rebeldía generará una
consecuencia jurídica que en nuestro ordenamiento puede contribuir al
pronunciamiento de confesión ficta en la sentencia y en contra del demandado.

Clases de Pruebas

Si bien uno de los principios rectores de esta materia es la libertad de la prueba, el


COPP, salvo en el caso de la confesión, dedica especial atención a los medios de
prueba tradicionales. Estos en el Derecho Penal Venezolano son:
a) Testimonial: Testimonio es la narración que hace una persona de hechos
relacionados al objeto del proceso, de los cuales ha tenido conocimiento, de
manera directa o indirecta. Es del género de las llamadas pruebas personales; el
testigo es un órgano de prueba quien debe trasmitir al juez el conocimiento que
tiene sobre determinados hechos o circunstancias.

Se estudia en esta categoría procesal: la obligación de declarar y las excepciones


a la misma (por la calidad o la dignidad o los impedimentos físicos del testigo). Las
clases de testigos (presencial o referencial; técnico o calificado; juramentado o no.
La rueda de reconocimiento y el careo.

b) Experticia: El experto nunca deberá pronunciarse sobre aspectos jurídicos y


solo limitarse a la descripción del objeto de su experticia.

c) Documental: El COPP no se refiere dentro de las normas referidas al régimen


probatorio a la prueba documental. Solo se hace referencia a este medio de
prueba en las disposiciones relativas al desarrollo del juicio oral, indicando que los
documentos serán leídos y exhibidos en el debate, señalándose su origen y
excepcionalmente prescindiendo de la lectura íntegra del mismo o la reproducción
total de una grabación.

d) La Confesión: Es toda manifestación escrita o verbal, en la cual un sujeto


procesal imputado de estar conectado a algún comportamiento delictual, reconoce
a cualquier título su participación o intervención personal en el mismo. El COPP a
diferencia del CEC (ya derogado) no la prevé como medio de prueba, sino más
bien como un medio de defensa. Se apreciará en el debate de acuerdo a la mayor
o menor fe que pueda merecerle.

e) Comprobación de Hechos en Casos Especiales:

1) Autopsias o necropsias

2) Exhumación

3) Incautación de correspondencia

4) Intercepción de grabaciones telefónicas o conversaciones abiertas

f) Prueba Anticipada: Es aquella que en el proceso penal venezolano se realiza,


en principio, en la fase preparatoria, por razones de urgencia y la necesidad de
asegurar su resultado, pudiendo ser apreciada por el juez como si se hubiera
practicado en juicio, siempre que se incorpore allí mediante lectura del acta que la
contiene. Constituye uno de los caso de excepción que se aparta de los principios
de inmediación y oralidad en el proceso penal acusatorio, mediante los cuales el
juez o los jueces sólo pueden basar su pronunciamiento final en las pruebas que
hayan sido practicadas o incorporadas en el debate oral del juicio que uno presidió
y en el que todos estuvieron necesariamente presentes. Se encuentra fundada
desde el artículo 813 hasta el 815 del Código de Procedimiento Civil.

Deber, Derecho o Carga de la Prueba:

Artículo 1.354 CC: Quien pida la ejecución de una obligación debe probarla, y
quien pretenda que ha sido libertado de ella debe por su parte probar el pago o el
hecho que ha producido la extinción de su obligación.

Artículo 506 CPC: Las partes tienen la carga de probar sus respectivas
afirmaciones de hecho. Quien pida la ejecución de una obligación debe probarla, y
quien pretenda que ha sido libertado de ella, debe por su parte probar el pago o el
hecho extintivo de la obligación.

OJO: Los hechos notorios no son objeto de prueba.

+ Necesidad de la Prueba: El Estado necesita la prueba para llegar a la verdad y


debe indicarle a las partes que hechos debe probar.

+ Distribución: Cada parte debe probar lo que alega, pro lo que la parte actora
deberá probar los hechos constitutivos y la parte demandada, deberá probar los
hechos impeditivos, modificativos y extintivos.

+ Inversión de la Carga: Es la figura que consiste en hacer pesar la carga de la


prueba sobre la parte que originariamente no está obligado a soportar este
gravamen. Es decir, es cuando al dar contestación, se alegan nuevos hechos y se
invierte la carga de la prueba a la contraparte.

Artículo 445 CPC. Negada la firma o declarado por los herederos o


causahabientes no conocerla, toca a la parte que produjo el instrumento probar su
autenticidad. A este efecto, puede promover la prueba de cotejo, y la de testigos,
cuando no fuere posible hacer el cotejo.

+ La Confesión Ficta La Contra Prueba: Artículo 362 CPC. Si el demandado no


diere contestación a la demanda dentro de los plazos indicados en este Código se
le tendrá por confeso en cuanto no sea contraria a derecho la petición del
demandante, si nada probare que le favorezca.
En este caso, vencido el lapso de promoción de pruebas sin que el demandado
hubiese promovido alguna, el Tribunal procederá a sentenciar la causa, sin más
dilación, dentro de los ocho días siguientes al vencimiento de aquel lapso,
ateniéndose a la confesión del demandado.

En todo caso, a los fines de la apelación se dejará transcurrir íntegramente el


mencionado lapso de ocho días si la sentencia fuere pronunciada antes de su
vencimiento.

Solo quedará al confeso ficto, las prohibiciones del ley, cosa juzgada, caducidad
de la acción y falta de cualidad del actor.

 Valoración de la Prueba en el Procedimiento Oral y Escrito:

+ Libre Convicción: Es la apreciación directa e inmediata por parte del Juez, de los
medios de pruebas evacuados.

+ La Tarifa Legal: La ley impone al Juez que forma debe aplicar para valorar la
prueba.

Artículo 508 CPC: Para la apreciación de la prueba de testigos, el Juez examinará


si las deposiciones de éstos concuerdan entre si y con las demás pruebas, y
estimará cuidadosamente los motivos de las declaraciones y la confianza que
merezcan los testigos por su edad, vida y costumbres, por la profesión que ejerzan
y demás circunstancias, desechando en la sentencia la declaración del testigo
inhábil, o del que apareciere no haber dicho la verdad, ya por las contradicciones
en que hubiere incurrido, o ya por otro motivo, aunque no hubiese sido tachado,
expresándose el fundamento de tal determinación

+ La Sana Crítica:

Artículo 507 CPC. A menos que exista una regla legal expresa para valorar el
mérito de la prueba, el Juez deberá apreciarla según las reglas de la sana crítica.

Artículo 509 CPC. Los Jueces deben analizar y juzgar todas cuantas pruebas se
hayan producido, aun aquellas que a su juicio no fueren idóneas para ofrecer
algún elemento de convicción, expresándose siempre cuál sea el criterio del Juez
respecto de ellas.

+ La Valoración de los Indicios: Artículo 510 CPC. Los Jueces apreciarán los
indicios que resulten de autos en su conjunto, teniendo en consideración su
gravedad, concordancia y convergencia entre sí, y en relación con las demás
pruebas de autos.
Periodos de Práctica de la Prueba (Tema 5)

En los Procedimientos Ordinarios Escrito y Oral:

 Apertura del Lapso Probatorio: Artículo 388 CPC. Al día siguiente del
vencimiento del lapso del emplazamiento para la contestación de la
demanda, sin haberse logrado la conciliación ni el convenimiento del
demandado, quedará el juicio abierto a pruebas, sin necesidad de decreto o
providencia del Juez, a menos que, por deberse decidir el asunto sin
pruebas, el Juez lo declare así en el día siguiente a dicho lapso.
El vencimiento del lapso del emplazamiento en caso de oposición de
cuestiones previas es el momento de que se resuelvan estas.

 No Apertura del Lapso Probatorio: Artículo 389 CPC. No habrá lugar al


lapso probatorio:

Ø Cuando el punto sobre el cual versare la demanda aparezca, así por ésta como
por la contestación, ser de mero derecho.

Ø Cuando el demandado haya aceptado expresamente los hechos narrados en el


libelo y haya contradicho solamente el derecho.

Ø Cuando las partes, de común acuerdo, convengan en ello, o bien cada una por
separado pida que el asunto se decida como de mero derecho, o sólo con los
elementos de prueba que obren ya en autos, o con los instrumentos que
presentaren hasta informes.

Ø Cuando la ley establezca que sólo es admisible la prueba instrumental, la cual,


en tal caso, deberá presentarse hasta el acto de informes.

 Apelación del Auto de No Apertura: Artículo 390 CPC. El auto del Juez por
el cual se declare que no se abrirá la causa a pruebas, fundado en los
casos 1°, 2° y 4° del artículo anterior será apelable, y el recurso se oirá
libremente.

 Lapso de Promoción y Evacuación: Artículo 392 CPC. Si el asunto no


debiere decidirse sin pruebas, el término para ellas será de quince días
para promoverlas y treinta para evacuarlas, computados como se indica en
el artículo 197, pero se concederá el término de la distancia de ida y vuelta
para las que hayan de evacuarse fuera del lugar del juicio.
 Lapso para Convenir u Oponerse: Artículo 397 CPC. Dentro de los tres días
siguientes al término de la promoción, cada parte deberá expresar si
conviene en alguno o algunos de los hechos que trata de probar la
contraparte, determinándolos con claridad, a fin de que el Juez pueda fijar
con precisión los hechos en que estén de acuerdo, los cuales no serán
objeto de prueba. Si alguna de las partes no llenare dicha formalidad en el
término fijado, se considerarán contradichos los hechos. Pueden también
las partes, dentro del lapso mencionado, oponerse a la admisión de las
pruebas de la contraparte que aparezcan manifiestamente ilegales o
impertinentes.

 Admisión: Artículo 398 CPC. Dentro de los tres días siguientes al


vencimiento del término fijado en el artículo anterior, el Juez providenciará
los escritos de pruebas, admitiendo las que sean legales y procedentes y
desechando las que aparezcan manifiestamente ilegales o impertinentes.
En el mismo auto, el Juez ordenará que se omita toda declaración o prueba
sobre aquellos hechos en que aparezcan claramente convenidas las partes.

 Evacuación: Artículo 400 CPC. Admitidas las pruebas, o dadas por


admitidas conforme a los artículos precedentes, comenzarán a computarse
los treinta días destinados a la evacuación; pero si hubieren de practicarse
algunas mediante comisión dada a otro tribunal, se hará el cómputo del
lapso de evacuación del siguiente modo:
 Comisión en el Lugar del Juicio: Si las pruebas hubieren de practicarse en
el lugar del juicio, se contarán primero los días transcurridos en el Tribunal
después del auto de admisión hasta la salida del despacho para el Juez
comisionado exclusive, y lo que falta del lapso, por los días que transcurran
en el Tribunal comisionado, a partir del día siguiente al recibo de la
comisión.
 Comisión Fuera del Lugar del Juicio: Si las pruebas hubieren de evacuarse
fuera del lugar del juicio, se contarán a partir del auto de admisión: primero
el término de la distancia concedido para la ida; a continuación, los días del
lapso de evacuación que transcurran en el Tribunal comisionado, a partir
del día siguiente al vencimiento del término de la distancia, de lo cual dejará
constancia el comisionado; y finalmente, el término de la distancia de
vuelta. No se entregarán en ningún caso a las partes interesadas los
despachos de pruebas para los jueces comisionados. Si las comisiones no
fueren libradas por falta de gestión del interesado, el lapso de evacuación
se computará por los días que transcurran en el Tribunal de la causa.
 Apelación sobre Negativa y La Admisión de Pruebas: Artículo 402 CPC. De
la negativa y de la admisión de alguna prueba habrá lugar a apelación y
ésta será oída en ambos casos en el solo efecto devolutivo.
Si la prueba negada fuera admitida por el Superior, el Tribunal de la causa
fijará un plazo para su evacuación y concluido éste, se procederá como se
indica en el artículo 511. Si la prueba fuere negada por el Superior, no se
apreciará en la sentencia la prueba si hubiere sido evacuada.

 Término Ultramarino: Artículo 393 CPC. Se concederá el término


extraordinario hasta de seis meses para las pruebas que hayan de
evacuarse en el exterior, siempre que concurra alguna de las circunstancias
siguientes:
1) Que lo que se intentare probar haya ocurrido en el lugar donde haya de
hacerse la prueba.
2) Que haya constancia de que los testigos que deban declarar residan en el
lugar donde haya de evacuarse la prueba. (no aplica en juicio el oral)
3) Que, en el caso de ser instrumental la prueba, se exprese la oficina donde
se encuentren los instrumentos o la persona en cuyo poder existan.