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Capitulo II: Marco teórico e hipótesis

ANTROPOLOGIA FILOSOFICA

El ser humano es, de todos los seres que existe en el cosmos o universo físico, el
único que se extraña de su existencia. Las cosas materiales, los entes inorgánicos como:
las piedras, la tierra, la arena, el agua, los instrumentos, etc., no tienen conciencia de
nada los vegetales, aunque seres vivos, tampoco parecen tenerlos. Los animales
inferiores tienen reflejos y tal vez una vaga conciencia, una nebulosa percepción del
entorno que lo rodea. Los animales superiores, especialmente los mamíferos, tienen
conciencia de las cosas, las perciben, asumen actitudes ante ellos, tratan de poseerlas o
de evitarlas. Pero no tienen conciencia de sí, es decir no saben que existen, que tienen
un yo único, insustituible, diferente de todos los demás sujetos. Solo el ser humano tiene
verdadera conciencia de sí, y experimenta una nítida impresión de existencia única y
propia y distingue entre su experiencia, entre lo que sucede en él y lo que sucede fuera
de él.

Por el hecho de tener conciencia de sí y de diferenciarse con precisión de todo lo


que no es él, el hombre siente asombro ante el mundo y ante sí mismo. El efecto, desde
que, niño aún, comienza a darse cuenta de que hay un mundo diferente de su persona,
que funciona de manera independiente, que parece no tener nada que ver con su
voluntad, que presenta aspectos agradables, pero también amenazadoras, comienza a
pensar que su existencia es extraña. Cuando comienza a recordar sus primeros años, sus
recuerdos se van volviendo cada vez mas vagos, hasta que desaparecen de la nada. Hay
un momento en que él viene al mundo, pero no se da cuenta de esta venida. Además
vienen al mundo sin haber elegido la existencia. Conforme avanza en la vida, se da
cuenta de que, así como su conciencia comenzó, así también terminará. Este
descubrimiento le produce estupor y angustia.

DEFINICION:

Se define como el estudio filosófico del hombre, como la búsqueda de una


síntesis global de todos los aspectos del hombre. La tarea consiste en revelar la unidad
de su función general que coordine todas las creaciones del ser, que presente al mito, la
religión, el arte, etc. Como variaciones sobre un mismo tema.
En otros términos la antropología filosófica trata de la ciencia y de la estructura esencial
del hombre, de su lugar en el cosmos, de su origen metafísico y de su físico y el destino
que le espera al morir. Las preguntas claves son: ¿Qué es el hombre? ¿Cuál es su lugar
en el cosmos? ¿Cuál es su destino?...

OBJETO DE ESTUDIO DE LA ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA

Su objeto o tema central es el conocimiento del ser del hombre. Esto quiere decir
que concentra su interés en lo esencialmente humanos, sin embargo, resulta muy difícil,
casi imposible definir los límites de este tema y aislarlo de sus múltiples implicaciones.
Así, por ejemplo, no es objeto de la antropología filosófica la teoría de la cultura; sin
embargo, hombre y cultura constituyen una unidad indisoluble, porque la cultura es el
medio indispensable, creado por el mismo hombre, para poder vivir, pues sin el medio
cultural el hombre no podría desenvolverse ni realizarse como tal. Por esto la
antropología filosófica no puede prescindir de la cultura.

En la misma forma la sociología, como ciencia que estudia aspectos sociales


indispensables al hombre, no puede ser separada de la antropología filosófica, pero
tampoco es propio incorporarla dentro de ella.

Lo mismo ocurre con la historia, porque toda meditación profunda acerca del
hombre, desemboca en el problema del origen, sentido, dirección o finalidad de su
existencia. O sea, en esta otra dimensión del hombre que es su historicidad. No es
propio agregar a la antropología filosófica la filosofía de la historia, pero sería absurdo
eliminar de ella las consideraciones de esta índole.

Por último, en este afán por delimitar bien el objeto de estudio de la


antropología, es lógico no inmiscuir en el conocimiento del hombre del examen del
conjunto de todas las cosas; pero, el estudio en profundidad lleva forzosamente a
indagar por los últimos fundamentos del ser humanos y, por lo tanto, a entrar en
consideraciones metafísicas, inseparables del problema metafísico del ser, o sea de la
totalidad.
2.1. BASES TEÓRICAS

El hombre: problema teórico y práctico

El problema consiste en determinar la presencia del ser humano:

¿Qué es el hombre?, ¿quién soy yo?, ¿cuál es el sentido de la existencia humana? Estos
y otros interrogantes por el estilo se imponen en el campo de la antropología filosófica.
En todas las épocas y niveles culturales, bajo formas y desde perspectivas distintas, han
acompañado al hombre en su caminar. Hoy se plantean más urgentemente a todo el que
quiere vivir su existencia de un modo auténticamente humano. Dichos interrogantes
tienden a ocupar el lugar más importante en el conjunto de la reflexión filosófica. A
primera vista parece que la humanidad se encuentra en este momento histórico más
madura que lo estuvo en el pasado para responder a tales cuestiones. En efecto, nunca
fue tan amplio y especializado el desarrollo de las ciencias del hombre (biología,
fisiología, medicina, psicología, sociología, economía, política, etc.), ciencias que tratan
de explicar la enorme complejidad del comportamiento humano y proporcionar los
instrumentos necesarios y útiles para regular la vida del hombre. Cada uno de estos
sectores científicos contiene un amplio programa de conocimientos concretos y precisos
sobre el hombre, de manera que cuatro o cinco años de estudios universitarios
constituyen apenas una primera iniciación. Coincidiendo con el enorme aumento de los
conocimientos científicos y tecnológicos, se plantea un difuso interrogante sobre el
significado humano de esta gigantesca empresa cultural. Hoy ya no se puede seguir
soñando con que el programa científico pueda conseguir casi automáticamente una vida
mejor o que la creación de nuevas estructuras sociales pueda proporcionar la clave
última y definitiva para superar las miserias humanas. Las inmensas posibilidades
positivas que la civilización técnica e industrial ofrece al hombre no están exentas de
ambigüedad. Un mundo dominado exclusivamente por la ciencia o la tecnología podría
incluso ser inhabitable no sólo desde una perspectiva biológica, sino sobre todo desde el
punto de vista espiritual y cultural. Tras dos guerras mundiales y después de los campos
de exterminio donde fueron eliminados millones de hombres inocentes, no se puede
contemplar el proceso científico y tecnológico con esa ingenua superficialidad tan
característica del siglo XIX.
LA BÚSQUEDA DEL SER DEL HOMBRE

Cuando el hombre medita sobre su ser encuentra de inmediato una serie de


profundidad insondalbe. Uno de los más difíciles, es el siguiente: por tener conciencia
del yo, se da cuenta de que hay dos realidades completamente distintas: su propia
realidad a la que pertenece su conciencia y la realidad diferente de él, la realidad del no-
yo. Esta realidad que no es él, está integrada por otros hombres, por seres vivos y por
seres inorgánicos. Todos ellos están compuestos de materia. La materia de los seres
vivos, cuando se analiza químicamente, resulta ser idéntica a la materia de los seres
inorgánicos, se reduce a una combinación de metales y metaloides. Por esos desde que
el hombre comenzó a meditar racionalmente sobre su ser, hubo pensadores que
sostuvieron que el único que existía era la materia. En consecuencia, el ser del hombre
es un ser material.

Todo es materia en el universo, materia que adopta diferentes formas pero que es
la misma en todas partes y en todas las épocas. La conciencia no es sino un producto de
la materia una función de células cerebrales que son materia altamente organizada, el
ser humano, no es, pues, sino un producto de la naturaleza, una manifestación más de
sus fuerzas ciegas e indiferentes.

Pero también desde el comienzo hubo pensadores que negaron que el ser pudiera
reducirse a la materia. Hasta el momento nadie ha explicado cómo es que la materia
puede producir conciencia, la conciencia conserva su aspecto irreductible a nada que no
sea ella misma. La materia es el fondo un concepto abstracto. Nunca lo vemos ni lo
tocamos. Solo vemos diferentes cosas y personas. Para explicar ciertos movimientos de
los cuerpos y ciertas combinaciones de sustancias, elaboramos el concepto de materia y
llegamos a la conclusión de que hay una materia, que es la sustancia universal de los
cuerpos, gracias a la cual estos tienen consistencia. Pero esto no explica la conciencia,
puesto que el concepto de materia ha sido elaborado por nuestra propia conciencia. Para
explicar la conciencia hay, pues, que suponer una sustancia diferente de la materia, una
sustancia espiritual que hace posible la existencia de nuestro yo. Durante siglos los
partidarios de la primera tesis han estado discutiendo con los partidarios de la segunda.
La discusión sigue hasta hoy en día, lo que prueba su importancia. Efectivamente, es
muy importante llegar a una conclusión sobre la alternativa planteada. Si el ser del
hombre es puramente material, sus normas de conducta sus esperanzas, el significado de
sus existencia, serán muy diferentes de aquellas que tendrá si su ser es espiritual. Por
eso, los pensadores de los tiempos han tenido tanto interés en llegar a una solución.

EL HOMBRE COMO SER NATURAL

Es el Naturalismo Evolucionista la concepción filosófica, que sostiene que es


hombre es esencialmente de naturaleza material, y que todo aquello que se denomina
espíritu es un producto de la materia y que puede ser completamente explicado
recurriendo a las leyes que rigen la realidad material.

El hombre es un ser natural en un triple sentido. En un primer lugar, su cuerpo es


un cuerpo natural constituido o compuesto por los elementos con los que está hecho el
mundo material.

En segundo lugar, su cuerpo está sujeto a las leyes del mundo material, en el
sentido que está sujeto al cambio, a las transformaciones propias de la materia viva o
inerte, orgánica o inorgánica. El cuerpo humano está sujeto a la ley de la gravedad y
como ser vivo a las leyes biológicas.

En tercer lugar, el hombre como ser natural necesita para su supervivencia del
concurso del mundo natural, ejemplo: Requiere de oxígeno y elementos naturales para
su metabolismo. La paleontología ha mostrado con abundante material de ´prueba los
cambios que ha sufrido el hombre como ser natural; ha podido establecer la evolución
de predecesores: El Pithecantropus, Australipithecus, Sinanthopus, el hombre de Pekin,
el homo Neardenthalensis. La biología ha mostrado la complejidad del cerebro humano,
la complejidad de su lenta maduración (biológicamente el hombre no ha seguido el
sistema muscular sino el sistema nervioso). El cerebro humano es excepcionalmente
grande con relación a la cara y muy complejo(se ha comprobado que el cerebro
humano, especialmente a través de la vista y de la yema de los dedos, emana
radiaciones magnéticas, producto, tal vez, de modificaciones físico- magnéticas en las
células). La Bioquímica, La genética, la Anatomía, la Fisiología, la sociología y otras
ciencias mas, han contribuido enormemente en el conocimiento del hombre como ser
natural.

La importancia del lado material del hombre ha sido subrayada por el papel que
juega el cerebro en la vida humana, porque cuando este se daña, la vida humana
prácticamente acaba y por eso definimos al hombre como cerebro de sus artefactos. Es
parte sustantiva del hombre su lado natural; sin embargo es un solo lado.

En 1589 Darwin publica el libro que incito al debate más enardecido en


Inglaterra cuyo título completo era: “El origen de las especies mediante la selección
natural y la supervivencia de las razas favorecidas en la lucha por la vida” más conocida
como “El origen de las especies”, en la cual expuso la teoría de la transformación
biológica de las especies animales, lo que aumento el éxito de la concepción naturalista.

El Homo Sapiens es un eslabón más de la escala zoológica que por su alto


desarrollo cerebral ha sido capaz de fabricar herramientas y ser Homo Faber (hombre
fabricante) con capacidad de transformar la naturaleza y convertirla en su modo. A este
proceso de adecuación de la naturaleza a las necesidades del hombre es lo que se ha
llamado Humanización de la naturaleza. Según el naturalismo, lo que ha permitido el
paso del hombre primate al hombre actual es el trabajo, que es, además, la característica
que diferencia a este de los otros animales. Según el materialismo culturalista, lo que
diferencia al animal humano es el manejo de símbolos como el lenguaje, el arte, la
filosofía o cualquier otra manifestación cultural, que necesariamente consiste en
símbolos. Esta tesis propone que en vista, de esta característica, tan especial de los
humanos, el hombre ya no se define como animal racional sino como un, “animal
simbólico”, tesis planteada por el filósofo contemporáneo Ernest Cassirer.

EL HOMBRE COMO SER ESPIRITUAL

Consideramos ahora otro punto de vista sobre el ser del hombre. Al asumir otro
tipo de concepción, no dirigimos nuestra concepción a hechos como la evolución
biológica, la conformación del órgano humano, la posición vertical, el cerebro, etc. ,
sino, por el contrario nos interesamos, mas bien, por la interioridad del hombre por su
capacidad consciente y reflexiva, por la racionalidad y por el lenguaje. Ponemos en
relieve las funciones psíquicas del individuo, su vida mental, etc., a esto y a otras cosas
más se refiere el Espiritualismo entendiéndose como tal a la corriente filosófica que
sostiene que el hombre es, esencialmente, de naturaleza espiritual y que,
conscientemente, no se reduce a un mero producto de la naturaleza material ni está
regido por las leyes que gobiernan a éste.
El espíritu tampoco se reduce a actividades psicológicas que se cumplen
mediante procesos fisiológicos y bioquímicos que ocurren en el cerebro y que son
procesos de la materia viva u orgánica. El espíritu es de naturaleza inmaterial y su
esencia es la libertad. El hombre es diferente de los animales porque es un ser libre, pero
es libre porque es un ser espiritual. Gracias a su espíritu, el hombre puede decirle no a
sus impulsos instintivos y puede liberarse de la naturaleza. A diferencia del animal, que
tiene que estar reaccionando permanentemente a los estímulos del ambiente, el hombre
puede refugiarse en la interioridad de su conciencia y ensimismarse en el reino de su
pensamiento.

El espíritu no es la negación absoluta de los elementos naturales y materiales del


hombre, sino es la afirmación de lo esencial del hombre, el espíritu, es algo
completamente nuevo, que no puede ser comprendido mediante las leyes que regulan la
materia, pues, además, él constituye el principal explicativo último de la realidad. El
espíritu entendido en términos personales, se denomina espíritu subjetivo para
diferenciarlo de la cultura que es considerada el espíritu objetivo. Así mismo, los
espiritualistas teístas (creyentes en Dios), identifican al espíritu, como principio
explicativo supremo, con Dios.

Podemos anotar algunas de las características que atribuye el espiritualismo al hombre:

1. El hombre es un ser que lo transforma todo.

El hombre transforma en alimento los elementos minerales, vegetales y/o


animales, puede alimentarse de raíces, tallos, hojas y/o semillas, de animales del
río, del mar, de selva, de montaña, y/o de aves. No se especializa en
determinados patrones alimenticios.

El hombre es Universal en el sentido que puede ser herbívoro, carnívoro,


frugívoro, etc., igualmente, cualquier pedazo de tierra lo transforma en su casa
con piedras, maderas, fierros o con cemento o, simplemente, con paja o barro, no
se queda en un mismo tipo de vivencia.

Pero otro aspecto importante, es que transforma las cosas en sustitutos de


sus órganos. Pero algo de mayor importancia es la transformación de si mismo,
el hombre se transforma él mismo, ambientando sus capacidades y sus
necesidades.
El hombre está haciéndose y transformándose permanentemente y, está
transformándolo todo diariamente, por eso es un transformador universal.

2. El hombre es un ser social. El hombre no vive solo.

El hombre no transforma nada solo, no trabaja nada solo, no actúa solo,


no vive solo, el hombre vive en grupo, el hombre es un ser gregario,
comunitario.

La historia a registrado la vida del hombre desde siempre en grupo, en


hordas, en tribus, en gens, como en sociedades, culturas y/o civilizaciones. En la
vida diaria se ve asociado en clubes, círculos, en la familia que es el grupo
natural.

El hecho de ser social significa estar entre otros, con otros, contar con los
otros, en otras palabras pertenecer a un grupo y esto, a su vez, requiere conocer
las costumbres, los usos del grupo. Si no saben las costumbres, ni las ciencias, ni
las ideas, ni las lenguas del grupo, no pueden pertenecer ni integrarse a él.

Por eso, el hombre necesita apropiarse de las ideas, de las ciencias, de las
costumbres y del la lengua del grupo. Desde que nace el hombre comienza este
proceso de integración al grupo. En grupos organiza, también la integración, es
el proceso sistemático que se llama educación.

La vida del hombre será mejor, en cuanto mejor este incorporado e


integrado al grupo, en esto se distingue del animal. El animal madura
rápidamente para la vida adulta.

3. El hombre es un ser consciente. El hombre tiene conciencia.

El hombre es un ser que se da cuenta de lo que hace, de lo que necesita,


de lo que aspira, de lo que tiene. Se da cuenta, transforma una cosa en otra. Es
consciente de lo que construye y de lo que destruye, se da cuenta que debe
trabajar, esforzarse, pero se da cuenta también que necesita descansar y, también
ser feliz.
El hombre es capaz de separar entre lo que él es, como cuerpo y como
espíritu y lo que le rodea como mundo, como mundo de representaciones. En ese
sentido la conciencia lo representa todo, lo que pasa en la naturaleza, en la
sociedad, en su propia sociedad, en su propia conciencia. La conciencia es una
fábrica de representaciones.

Así como distingue al mundo, también distingue la historia, su pasado, su


presente y su futuro. La conciencia proyecta el futuro, prevé lo que puede
ocurrir, lo que venir, la conciencia tiene el poder de procurar mundos posibles,
sucesos probables, Es un privilegio exclusivo del humano.

4. El hombre es un ser libre.

Ser libre es tener la oportunidad de elegir, de optar entre por lo menos


dos casos.

Al hombre lo vemos desde que aparece sobre la tierra, habitando,


viviendo en sus formas más variadas, habitando desde las cuevas hasta las
enormes rascacielos y, hoy, en las modernísimas estaciones espaciales. No ha
tenido jamás una única y exclusiva forma de vestir. Ha elegido formas de
sombrero, zapatos, etc. (aunque la verdadera libertad consiste, en no solo
desearlos, sino en poseerlos).

Ha sido libre para inventar los medios de educación, ha inventado la


escritura, el teléfono, la radio, la televisión, etc.

Algo que debe parecer sorprendente es que ha inventado diversas


lenguas, diversos sistemas de comunicación mediante los cuales se entienden
comunidades pequeñas y grandes, el hombre no está ligado a ningún idioma
naturalmente. El hombre puede aprender cualquier lengua, porque la lengua es
un invento humano.

El hombre es libre porque elige su propio ser, el hombre desde que nace
no tiene ningún ser definido de una vez y para siempre, su ser se va haciendo
diariamente, permanentemente. En eso se distingue, también del animal, que su
ser está definido, desde que nace, el tigre es tigre desde que nace, por eso el
animal no tiene historia.