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El Positivismo Incompleto

Se puede observar claramente, que a través de la historia el hombre siempre ha tenido sed
de saber, y de igual manera ha sentido la necesidad de conocer más a fondo la realidad, su
realidad. Ha buscado zacear estos anhelos cognoscitivos, de todas las maneras posibles; al
principio se enfocó en las hipótesis que surgían de sus observaciones diarias, no satisfecho se
acercó a la religión y al no obtener las respuestas esperadas se refugió en la ciencia, la cual le
brindó confort, confianza y seguridad. Es así que deja de ser un animal a merced de la naturaleza,
para convertirse en un ser que busca y encuentra respuestas lógicas al estudiar en forma
experimental los mecanismos de los sucesos y elementos que se encuentran en su entorno.

De este modo surge el movimiento filosófico que se originó a principios del siglo XIX en
el continente europeo, donde tuvo una poderosa influencia, así como en otras partes del mundo
occidental, incluyendo a todo el continente americano. Este fue el positivismo, el cual según
Mach (2004) plantea que absolutamente todas las teorías que se construyan acerca de la realidad
deben ser validadas empírica y lógicamente, y las proposiciones no aptas para ser validadas
deben ser rechazadas.

Es decir que tesis aprioristas derivadas de cualquier ideología, como por ejemplo
hipótesis del tipo "acción divina" o "milagro", no tendrán ningún tipo de validez mientras no se
encuentre evidencia para ello.

Continuando con el postulado positivista, como lo plantea Carnap (citado por Peréz,
2004):

Una proposición está dotada de sentido si existe un medio empírico de verificar si es verdadera o
falsa. Por lo tanto, toda proposición sintética para la cual no exista medio alguno de verificarla es,
evidentemente, carente de sentido: no dice nada, no afirma ni niega nada del mundo mismo, puesto que
no podemos comprobar de ninguna manera si lo que dice es verdadero o falso.

Según lo anterior el hecho de que sustantivos abstractos, es decir elementos que no se


pueden tocar, como lo son el amor, la justicia y/o la libertad no sean factibles de evidenciar
experimentalmente, supone que pasan a ser inexistentes. Lo cual está errado, ya que aunque
físicamente no estén, estos se encuentran presentes en todas las situaciones a las que se exponen
los seres humanos, provocando y generando cambios en la realidad, al relacionarse
intrínsecamente con los resultados empíricos en otras palabras con la ciencia; por lo tanto,
contrario a lo que dice Carnap, estos elementos ciertamente tienen un sentido relevante en la
existencia del mundo mismo. Como lo afirma Gadamer (citado por Flores 2009):

El conocimiento es fundamental para la existencia humana. Para el hombre todo conocimiento es


una constante interpretación, y a sí mismo, interpretar es reconocer la realidad que se comprende, y, al
mismo tiempo, esta realidad es comprendida desde una determinada situación caracterizada por estar el
hombre inmerso en ella y por formar parte de ella.

Dicho de otro modo, para encontrar explicaciones a cerca de la realidad es necesario tener
en cuenta los distintos factores que están en juego al momento de hacer y formular teorías, por
un lado están los componentes cuantitativos o positivistas y por otro, están los cualitativos o
interpretativos, y juntos componen la existencia de la realidad, ambos se complementan y
brindan respuestas más estructuradas sobre el conocimiento.

Referencias
Carnap R., & Mach E. (2004). ¿Existe el método científico? Recuperado de:
http://ained.files.wordpress.com/2009/10/ruy-perez-tamayo-existe-el-metodo-
cientifico1.pdf

Gadamer H.G. (2009). Epistemología y hermenéutica: entre lo conmensurable lo


inconmensurable. Recuperado de:
http://www.facso.uchile.cl/publicaciones/moebio/36/flores.pdf