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Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en la


ciudad de Barcelona
3.1 Sentido de la propuesta de método de trabajo con la información
policial

En la primera parte de esta investigación se han establecido unas bases teóricas sobre
tres cuestiones fundamentales: el tipo de relación funcional que se establece entre la
policía (y su información) y los subsistemas sociales – político y jurídico - con los que
se conecta en el ejercicio de sus tareas penales; la trascendencia de la información
policial sobre el delito que es obtenida en el ejercicio de esas tareas para la
generación de unas políticas públicas de seguridad racionales en el marco de un
estado social (con la explicitación de los riesgos relacionados con la supuesta crisis de
esa forma de estado);y los límites infranqueables que presenta esa aportación de
racionalidad, tanto desde el punto de vista del esquema en el que debe ser ubicada la
racionalidad jurídico-legislativa (que presenta un importante papel creativo), como
desde el punto de vista del efectivo funcionamiento de las organizaciones que forman
parte del sistema de justicia criminal.

En esta segunda parte se plantea la cuestión de la efectividad de esa aportación de


racionalidad por parte de la información policial a las políticas públicas de seguridad.
Para ello se ha acudido a una investigación empírica sobre una figura delictiva
específica. Ahora bien, esta investigación podría haberse planteado desde diversas
perspectivas: cómo genera, acumula, presenta e interpreta la institución policial la
información sobre ese delito; qué tipo de interconexiones presenta la circulación de
esta información con otras sedes institucionales (o, en su caso, con sedes informales)
cuando se trata de generar propuestas de actuación; etc. Tal como se indicó en el
inicio de este trabajo la opción escogida ha sido considerar dicha información como un
resultado (outpout) que es introducido a su vez (input) en una serie de debates que no
son ahora objeto de es-tudio. Esta perspectiva estática pretende satisfacer dos tipos
de cuestiones: en primer lugar, establecer cuál es el alcance real de la información
disponible sobre un fenómeno de carácter delictivo; en segundo lugar, analizar en qué
medida esa información disponible puede aportar racionalidad a los debates sobre las
políticas públicas de seguridad que se desarrollen sobre tal fenómeno.

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Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

Al partir de unos datos previamente elaborados, este tipo de enfoque presenta una
vertiente marcadamente interpretativa. Pero, por otra parte, también establece una
forma de trabajo con dicha información que pretende obtener, como se verá a
continuación, un resultado de carácter pragmático.

3.2 Cuestiones metodológicas implicadas en la investigación


empírica

3.2.1 Aspectos generales sobre el objeto de la investigación

La investigación sobre la información policial disponible sobre el tráfico de drogas de


síntesis en la ciudad de Barcelona tiene su origen en un proyecto auspiciado por la
Unión Europea y el UNICRI (United Nations Interregional Crime and Justice Research
Institute) y desarrollado en el período 2001-2003. Este proyecto - ​Synthetic Drugs
Trafficking in Three European Cities: Major Trends and the Involvement of Organised
Crime - ​pretendía establecer un análisis comparado entre los mercados de dichas
sustancias en tres ciudades europeas: Turín, Amsterdam y Barcelona.

El objetivo específico del proyecto de investigación consistía en describir el mercado


de drogas sintéticas en cada una de las citadas ciudades – lógicamente, el propio de la
ciudad de Barcelona en el caso del grupo español - en el período comprendido entre
finales de los noventa del siglo pasado y el año 2003 (en el marco del proyecto se
dejaba cierto margen de libertad para que cada grupo de investigación estableciera el
marco temporal más acorde con la problemática analizada, pero siempre se
demandaba una imagen actualizada del fenómeno).

Diversos elementos aportan complejidad a dicho objetivo. En primer lugar, al tratarse


de una investigación sobre un mercado ilegal y, por tanto, sobre actividades y
pobla-ciones ocultas se plantean las cuestiones de la accesibilidad al objeto de estudio
y de la conveniencia de un método de trabajo que plantee varias vías de aproximación

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Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

– estrategias múltiples (Lozares, Martín y López, 1998) – y que establezca controles


de fiabilidad sobre la información que sea obtenida.

En segundo lugar, es importante advertir que la investigación sobre los mercados de


drogas ilegales ya cuenta con una tradición científica propia (Lewis, 1985; Roemer,
1991: 305-327; Ruggiero, 1992 y 1996; Ruggiero y South, 1995), y que dicha tradición
es diversa de los estudios sobre consumos de drogas. Aunque ambas perspectivas
(tráfico/consumo) pueden resultar complementarias en algunos aspectos, no debe
caerse en el error de intentar describir un mercado exclusivamente desde las pautas
de consumo de ciertas poblaciones. En este punto la tentación consiste en que la
comunidad científica dispone de una pluralidad de fuentes de datos que permiten
describir mejor las pautas de consumo que las prácticas del mercado.

En tercer lugar, debe señalarse que aunque existe producción empírica sobre otros
mercados de drogas en la ciudad de Barcelona – marcadamente sobre el de la
cocaína (Díaz, Barruti y Doncel, 1992) – o a nivel nacional – así sobre la marihuana
(Gamella y Jiménez, 2001) – y sobre mercados de drogas de síntesis en otros países
europeos (Kokoreff, 1996), no puede realizarse una traslación automática de sus
resultados al objeto de estudios de esta investigación. Esa producción constituye una
excelente base para construir un marco teórico y metodológico de referencia pero no
se debe asumir de manera automática que el mercado de drogas de síntesis tenga las
mismas características que los otros mercados de drogas barceloneses, ni es posible
trasladar de manera directa las características de los mercados internacionales a la
realidad local que ha sido analizada.

En cuarto lugar, diversos aspectos aconsejan tener presente las características de la


sustancia y, particularmente, las de su uso a la hora de investigar este mercado.

Las drogas sintéticas, también denominadas drogas de diseño o de síntesis, son


sustancias que se crean mediante un proceso de modificación de la estructura química
de determinados productos naturales o de ciertos compuestos farmacológicos
(Capdevila, 1995: 17). Dentro de esta categoría encajan multitud de sustancias, tanto
legales como ilegales, que pueden obtenerse en un laboratorio. De hecho, la historia
de las drogas de síntesis está íntimamente ligada a la evolución de las innovaciones
de la industria química y farmacéutica. Así, por ejemplo, la droga de síntesis más
extendida en la actualidad, el MDMA, fue patentada – aunque nunca comercializada –

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Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

por la compañía farmacéutica alemana Merck en el año 1914 después de obtenerse


dos años antes como subproducto de un fármaco, el Hidrastinín, destinado a la
supresión de las hemorragias nasales y a la inhibición del apetito (Bouso y Rovira,
2003: III-V; Capdevila, 1995: 23).1
En el ámbito farmacéutico la síntesis de sustancias es útil porque permite generar
fármacos más específicos, más potentes y menos tóxicos, para patologías concretas.
Esta particularidad explica que las compañías farmacéuticas destinen recursos a la
investigación de este tipo de sustancias. Pero los expertos apuntan que esta actividad
constituye un terreno ambivalente: si bien es posible que algunas de estas
innovaciones químicas se consoliden en el futuro dentro del mercado farmacéutico
también cabe la posibilidad de que otras acaben en el mercado ilegal (Capdevila,
1995).

El origen de la expresión drogas de diseño s​ e asocia, precisamente, a la producción e


introducción de sustancias sintéticas en el mercado clandestino (Corral y Sopelana,
1998: 389). Este término fue acuñado en los años sesenta por Gary Henderson, un
farmacéutico de la Universidad de California, para referirse a diferentes drogas que
comenzaban a ser objeto de tráfico ilegal y que podían ser fabricadas en laboratorios
clandestinos “a la medida del consumidor” para imitar los efectos de otras drogas cuyo
tráfico era considerado como delito. En consecuencia, la principal ventaja de estas
sustancias consistía en que permitían eludir la persecución penal al no estar incluidas
en los convenios internacionales de fiscalización de sustancias.

Como se ha señalado, la droga de síntesis más conocida y extendida en nuestro


contexto es el MDMA (3,4-metilendioximetanfetamina), también conocida como
éxtasis.​ Esta sustancia puede ser considerada como un derivado de la feniletilamina
obtenido a partir de un proceso de síntesis y presenta una estructura similar a la de la
anfetamina pero añadiéndosele un anillo bencénico y un grupo amino (Capdevila,
1995: 83-98; Corral y Sopelana, 1998: 390; Colom, 1999: 7). “Las formas más
habituales en que esta sustancia se presenta en el mercado ilícito de drogas son
principalmente en forma de comprimidos (pastillas), y en menor medida en cápsulas y
en cristal (una presentación en forma de pequeñas rocas cristalinas que está gozando
últimamente de especial reputación entre los consumidores más experimentados por

1
Para recomponer la historia de esta sustancia, y de las drogas de síntesis en general, se
puede acudir a los textos de Anglada et al. (2002: 466-467), Capdevila (1995: 17-37), Colom
(1999: 8-9), Corral y Sopelana (1998: 390-391) y Gamella y Álvarez (1999: 21-58).

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Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

su supuesta mayor pureza y “claridad” de efecto respecto a los comprimidos).” (Bouso


y Rovira, 2003: III).

Aunque presenta ciertos usos terapéuticos (Capdevila, 1995: 67-72; Corral y


Sopelana, 1998: 391-392), el consumo de esta sustancia se produce esencialmente en
tiempos y espacios de ocio, concretamente en discotecas y otros locales de fiesta
durante los fines de semana (Bouso y Rovira, 2003: II-III; Gamella y Álvarez, 1999:
13-19; Romo, 2001), hablándose en este sentido de un patrón recreativo de consumo
(Corral y Sopelana, 1998: 391). Pero lo cierto es que el MDMA ha convivido
tradicionalmente en el contexto de la ​fiesta con otras feniletilaminas (MDA o ​píldora del
amor​, MDE o ​EVA​, MBDB, etc.) y con otros tipos de drogas - como las anfetaminas y
sus derivados o los alucinógenos, principalmente el LSD -2 y que, además, la
observación del mercado apunta a la constante aparición de nuevas sustancias en el
contexto de la ​fiesta​, entre las más recientes pueden mencionarse el 2CB (“Nexus”), la
ketamina y el GHB (Díaz, Pallarés y Barruti, 2001, 2002 y 2003; Díaz, Pallarés, Barruti
y Espluga, 2004; Pallarés, Díaz, Barruti y Espluga, 2005), que de una manera
simplificada son asimiladas, tanto en un nivel popular y como por los medios de
comunicación, con las drogas de síntesis.3

En consecuencia, la convivencia de diversos tipos de sustancias que presentan pautas


de consumo similares y la progresiva transformación del mercado de drogas (con la
aparición de nuevas sustancias), son las circunstancias que hacen difícil que las
instituciones públicas establezcan una enumeración cerrada de las sustancias que se
incluyen dentro de la categoría de drogas de diseño. De hecho, la categorización
policial y judicial de estas sustancias ha ido variando en el tiempo.4 Esta falta de

Una lista bastante actualizada de los derivados de las feniletilaminas y de los derivados
anfetamínicos, así como la descripción de su estructura química, puede consultarse en Anglada
et al. (2002) y en Colom (1999: 11).

3
El 2CB (2,5-dimetoxi-4-bromo-feniletilamina) sí es una sustancia conectada con el MDMA
pero el GHB (oxibato sódico o gamma hidroxibutirato) y la ketamina son simples anestésicos.

4
Este problema se manifiesta, por ejemplo, en el tratamiento estadístico de la información
institucional sobre estas drogas, limitando sus posibilidades de explotación. Así, es difícil
realizar series temporales comparables sobre ciertos aspectos (incautaciones, etc.) de las
drogas de síntesis ya que a veces los datos oficiales se construyen incluyendo en la misma
categoría a las anfetaminas y a los alucinógenos junto con el MDMA o el MDA, mientras que en
otras oca-siones se diferencian estos tipos de sustancias o, incluso, se considera
separadamente a una única variedad (concretamente, el MDMA).

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Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

concreción aconseja adoptar a los efectos generales de la investigación un concepto


amplio de drogas de síntesis que permita acoger las diversas sustancias que se
asocian al contexto de la ​fiesta y abarcar las posibles innovaciones producidas por la
in-vestigación farmacéutica.5
En lo que se refiere a la relevancia del uso de estas sustancias, parece fuera de
discusión que el intercambio y el consumo de drogas constituyen, entre otras cosas,
prácticas socio-culturales y que, en cuanto tales, su comprensión exige tener muy
presente la cuestión del contexto en el que estas actividades se desarrollan
(Fernandes, 1998 y 2002). En el caso de las drogas de síntesis existe un consenso
generalizado (Bouso, 2003: 105-109; Bouso y Rovira, 2003: II-III; Calafat et al., 1998;
Calafat et al., 2000: 44-46 y 190; Calafat et al., 2001; Caudevilla, 2005; Corral y
Sopelana, 1998: 391; Díaz, Pallarés y Barruti, 2001 ; Espada y Méndez, 2003; Gamella
y Álvarez, 1999; García del Castillo y López, 2005: 397-399; Plan Foral de
Drogodependencias, s.f.; Romo, 2001: 26-29) a la hora de afirmar que estas
actividades están relacionadas de manera preeminente con un consumo de carácter
recreativo y con un ​espacio que presenta unas específicas connotaciones materiales y
simbólicas, ligadas al contexto de la ​fiesta​.

Advierte Romaní (1999: 74-75) que una clasificación de las drogas basada en sus
usos “continúa resultando problemática o, mejor dicho en este caso, contradictoria
porque, o bien suponemos que hay unas constantes universales en todas las
sustancias y los individuos que nos permiten preconizar unos efectos también
universales, que es lo que se buscaría con su uso; o bien reconocemos que en
muchas sociedades hay usos que cumplen funciones y tienen significados diversos al
mismo tiempo, y que a su vez no tienen por qué ser iguales a los de otras sociedades,
con lo que la finalidad de ordenar el campo en el que estamos queda en duda.” Y, por
su parte, Gamella y Álvarez (1999: 90-95) señalan que en materia de usos no sólo se
puede atender a la finalidad buscada sino también a la frecuencia del consumo ante
unas determinadas circunstancias.6 Ambas advertencias deben ser tenidas en cuenta

5
Como podrá observarse más adelante, sólo en algún momento de la investigación ha sido
posible discernir la información relativa a los distintos tipos de drogas de diseño, por lo cual en
este trabajo se han utilizado dos identificadores de carácter genérico para este conjunto de
sustancias: la expresión del argot popular ​pastillas y​ la referencia a la sustancia más extendida,
el MDMA.
6

En este sentido, estos autores diferencian entre usos experimentales (los que no presentan
una pauta o esquema de reiteración), ocasionales o sociales (los que se repiten de forma
espaciada e irregular y que no juegan un papel importante en la vida del consumidor), regulares
o instrumentales (los que se repiten con frecuencia y ante ciertas situaciones reiteradas),

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Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

en materia de drogas de síntesis de manera que no se genere una visión reduccionista


de la fenomenología de su utilización (y en este momento se está haciendo referencia
7
a ámbitos ajenos a la investigación científica y a su aplicación sanitaria) pero no
cuestionan la preeminencia sociológica del consumo recreativo antes comentado.

La preeminencia del uso recreativo de las drogas de síntesis se manifiesta en los


indicadores de consumo manejados por el Observatorio Español sobre Drogas (1998,
1999, 2000, 2001, 2002 y 2003) y por el Plan Nacional Sobre Drogas (1992, 1994,
1995, 1996a, 1996b, 1997, 1998, 1999, 2000 y 2002) a partir de los datos obtenidos en
sus ​Encuestas sobre Drogas a la Población Escolar (1998, 2000, 2002 y 2004) y, en
menor medida, en sus ​Encuestas Domiciliarias sobre Consumo de Drogas (1997,
1999, 2001 y 2003). Así, por ejemplo, en la ​Encuesta sobre Drogas a Población
​ el año 2000 (Observatorio Español sobre Drogas, 2002: 11-42) ​se reconoce
Escolar d
que la diversión y la experimentación de nuevas sensaciones son los motivos
8
fundamentales para el consumo de psicoestimulantes y que los momentos más
frecuentes de consumo de éxtasis son los fines de semana (51,3%) y las “ocasiones
especiales” (36,2%).

Esta preeminencia también aparece reflejada en los trabajos específicos sobre el


consumo de drogas en tiempos y espacios de ocio y sobre drogas de síntesis (Calafat
et al., 1998; Calafat et al., 1999; Calafat et al. 2000; Calafat et al., 2001; Cascalló y

intensivos (cuando el consumo es una costumbre que se lleva a cabo siempre que se repiten
unas mismas circunstancias) y compulsivos (cuando el uso reiterado se percibe como una
necesidad por el individuo aunque le cause algún tipo de problemática o cuando es la
interrupción de ese consumo lo que se la causa).

7
Por ejemplo, Corral y Sopelana citan el patrón de consumo relacionado con el movimiento de
carácter espiritualista denominado ​New ​Age. En este caso, “la droga sirve como método de
autoexploración, para lograr el crecimiento personal, e incrementar las relaciones
interpersonales y en menor medida como deseo de experiencias placenteras.” (Corral y
Sopelana, 1998: 392). Por otra parte, puede encontrarse un relato en primera persona de un
tipo de uso íntimo del éxtasis, muy alejado del contexto de la ​fiesta​, en Anónimo (2003a:
47-56).
Por lo que hace al tema de la frecuencia, Gamella y Álvarez (1999: 96) señalan que a partir
de los datos derivados de sus propias investigaciones se puede “proponer la siguiente
estimación informada de los usuarios [​ de drogas de síntesis] en cada categoría: ​Usuarios
experimentales​: del 20 a 25 por ciento. ​Usuarios ocasionales​: del 35 a 40 por ciento. ​Usuarios
regulares​: del 20 a 25 por ciento. ​Usuarios intensivos​: del 10 a 15 por ciento. ​Usuarios
compulsivos:​ me-nos del 5 por ciento.”

8
El 41,3% de los jóvenes escolares encuestados los consumían para divertirse, el 21,8% para
experimentar nuevas sensaciones y el 19,6% para bailar, según las mismas fuentes.

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Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

Sanclemente, 2004 ; Elzo y Vuelva, 1998; Plan Foral de Drogodependencias, s.f.). El


éxtasis, como la cocaína, “intervienen en la fiesta a última hora, como explica un
usuario de la noche, cuando la fiesta se sitúa en el punto más álgido. Una de las
funciones es incrementar la diversión y otra es alargarla, que dure el máximo de
tiempo.” (Calafat el al., 2000: 152). Varios datos cuantitativos derivados de la
investigación empírica sobre el consumo de drogas “al salir de marcha” en cinco
ciudades españolas (Bilbao, Madrid, Palma de Mallorca, Valencia y Vigo), llevada a
cabo por Calafat el al. (2000: 177-184), ejemplifican la conexión entre el consumo
drogas de síntesis y ocio nocturno: “divertirse” es la respuesta más frecuente (89,3%)
entre los jóvenes cuando se les pregunta por las razones de su consumo, aunque
“disfrutar del baile” (77,3%) también ocupa una posición relevante (la cuarta posición);
este con-sumo se produce con muchísima frecuencia (91,9%) los fines de semana; en
el 92,2% el éxtasis se toma “con amigos” (únicamente un 0,8% de los entrevistados lo
toma “solo”); y en cuanto a los lugares del consumo, el más frecuente es “la discoteca”
(85,8%), seguido de “los afters” y de “las fiestas ​raves”​ .

Sin duda, este uso recreativo tiene mucho que ver con los efectos que el consumidor
espera de estas drogas, esto es, que sean un estimulante más barato, social, duradero
y controlable que otras sustancias que habían sido previamente conocidas y utilizadas
con la misma finalidad. En este sentido, el éxtasis “… ha sido usado como un
estimulante prolongado que proporciona energía y reduce la fatiga al tiempo que
provoca distorsiones perceptivas y cognitivas relativamente suaves que se viven como
propicias para la camaradería, la sensualidad e incluso el erotismo. Esta droga, por
tanto, ha llenado una amplia demanda de estimulantes sociales que intensifican el
disfrute del tiempo en vacaciones y fines de semana mezclándose con otros en
<<​fiestas​>>​ y discotecas multitudinarias.” (Gamella y Álvarez, 1999:16).

Por lo tanto, puede afirmarse que la conexión entre el uso recreativo de las drogas
sintéticas y la cultura de la ​fiesta es un tema pacífico: “… esta droga ha sido el
estimulante favorito de la más importante subcultura juvenil de los noventa, un nuevo
estilo y sensibilidad centrados en gozar de eventos festivos bailando sin parar al son
de una música maquinal y atronadora. Este movimiento ha provocado importantes
transformaciones en la percepción y el uso del tiempo libre y su relación con los
espacios públicos e incluso con procesos culturales como la autoría y la creación
musical.”

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Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

“En consecuencia, la divulgación del ​<<​éxtasis​>> ha venido influida por la difusión de


otras muchas novedades, como la música ​<<​tecno​>>​, ​house o ​<<​bakalao​>>​, las
<<​macrodiscotecas​>>​, las raves o ​<<​fiestas​>> prolongadas y otras prácticas y modos del
nuevo estilo. Se trata de todo un ​<<​paquete​>> de innovaciones en cuya adopción hay
influencias comunes y mutuas.” (Gamella y Álvarez, 1999: 15-16).9
Ahora bien, el hecho de que este tipo de consumo se conecte con dinámicas
estrictamente lúdicas y bastante efímeras no significa que esté exento de significación
social. Como indican Calafat et al. (2000: 32ss.), la ​fiesta ​es un elemento importante
en el tiempo social de los jóvenes ya que representa, precisamente, el tiempo que
éstos pueden definir como propio (frente al tiempo del mercado y de las otras
instituciones de ​los mayores​), estableciendo sus propias relaciones de pertenencia y
su propio orden. En suma, ​salir de marcha tiene también sus reglas, aunque no estén
escritas, su sentido grupal, su propia dinámica temporal y sus propios espacios. Y
todos estos elementos constituyen formas expresivas de una cultura juvenil (Feixa,
1999: 84-105).

En este último sentido, como señala Romaní (1999: 115-116), “podríamos ver… el uso
del éxtasis, tanto en el contexto de lo que denominaríamos las ​<<​nuevas culturas
rave​>> c​ omo en otros más minoritarios, pero siempre de corte generacional e
interclasista, como un intento de recomposición del individuo, dentro de su grupo
<<​biológicamente​>> más inmediato, en busca de aquellos elementos más ausentes en
una soci-dad fragmentada, que reprime la expresión de las emociones a nivel corporal
y se ca-racteriza por el predominio de las relaciones sociales ​<<​duras​>>​.”

“A través de este uso se recuperan elementos como la expresión corporal más o


menos frenética por el baile, en el sentido más amplio del término; las emociones en
las relaciones interindividuales a través de la empatía; se trata de unas prácticas que
permiten también recuperar, y bucear más o menos a fondo, en la propia individualidad

Sobre las características generales de esta ​nueva cultura de la fiesta ver Calafat et al. (2000:
29-46), Gamella y Álvarez (1999: 99-109). Sobre su evolución en España ver Capdevila (1995:
35-37 y 121ss.), Gamella y Álvarez (1999: 110-127) y Oleaque (2004).
Según Gamella y Álvarez (1999: 59-78) la fase de popularización de las drogas de síntesis en
España se situaría entre los años 1990 y 1991, y la fase de vulgarización y de ​consumo masivo
entre 1992 y 1996, produciéndose a partir del año 1997 un progresivo estancamiento en su uso
(fase de rutina y agotamiento del ciclo).

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Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

y, en este sentido, son muy individualistas (uno puede estar tiempo y tiempo bai-lando
ensimismado); pero al mismo tiempo, que sólo se pueden realizar en toda su plenitud
si uno está completamente inmerso en la multitud de iguales, en la propia ​<<​tribu​>>​.
Finalmente, sus efectos alucinógenos podrían facilitar una cierta recomposición del yo
después de la fragmentación provocada sensitivamente por ellos.”

“Se puede interpretar, en definitiva, que quizás debajo de ello haya algún tipo de
búsqueda de identidad, en este mundo tan fragmentado y sin perspectivas de futuro
(por lo menos para grandes sectores de la juventud), pero no de una identidad ​<<​en
mayúscula​>>​, que se refiera principalmente a una pertenencia ideológica, sino de una
identidad actual, material, sensual, ​<<​de piel​>>​… y, por lo tanto, de una identidad que
se expresa en cada ​<<​ahora​>> y ​<<​aquí​>> que se realiza, sin que se plantee un
(im)probable futuro (im)perfecto, como había ocurrido en otras épocas y situaciones
sociales.”

Ahora bien, como indican Gamella y Álvarez (1999: 15-19), para entender los motivos
que llevan a que las drogas de síntesis sean populares entre cierto tipo de población
juvenil no sólo debe tenerse en cuenta su conexión con la cultura de la ​fiesta sino
también el hecho de que, al menos durante su período de popularización a principios
de los años noventa del siglo veinte, consiguieron apartarse de las connotaciones
negativas (problemas de salud, deterioro de las relaciones familiares y personales,
delincuencia, etc.) que eran asociadas a otras sustancias, marcadamente a la heroína,
y que estaban muy presentes en el imaginario colectivo posterior a la transición y a la
consolidación democrática española. Precisamente fue esta capacidad la que permitió
que las ​pastillas​ disfrutaran de una ​buena prensa​ durante un cierto tiempo.10

Las características específicas del producto favorecieron este distanciamiento de las


connotaciones negativas de otras drogas. Aunque por su propia naturaleza se trata de
un sector muy abierto a la innovación, los estudios señalan que las drogas de síntesis

10

Este último tema ha sido estudiado ampliamente por Gamella y Álvarez (1999: 181-229). Estos
autores señalan que durante los años ochenta del siglo veinte los medios de comunicación
dieron una imagen positiva del éxtasis, de manera que pudieron animar “inconscientemente” a
que ciertos sectores de la población la probaran. La orientación de los medios cambia en los
años noventa, cuando empiezan a distribuirse noticias alarmantes sobre la denominada ​ruta del
bakalao​, y se mueve entre ciertas dosis de alarma y la publicitación de las ​novedades del
mercado químico​ a mediados de esa década.
También Caudevilla (2005: 145-150) realiza un sucinto análisis de las tendencias de la
prensa en esta materia.

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Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

más conocidas presentan una composición bastante estandarizada y no suelen ser


objeto de adulteración; en general, estas sustancias se prestan a un tipo de consumo
por vía oral de gran sencillez, muy alejado de las prácticas conectadas con el consumo
endovenoso (Gamella, 1991); y, siempre en base a las expectativas de sus
consumidores, permiten la búsqueda de tipos concretos de efectos gracias a sus
“marcas” o lo-gos.

Pero también puede haber influido en esta ausencia de negatividad el hecho de que
estas sustancias generaran un mercado diferenciado del de otras drogas ilícitas. Los
estudios existentes (Kokoreff, 1996 y 2000; Massari, 2005) subrayan que el mercado
de drogas de síntesis en sus primeras fases de desarrollo presentaba un marcado
carácter ​amateur,​ término con el cual se quiere indicar tanto la no profesionalización
de los implicados en las transacciones como su alejamiento de otro tipo de prácticas
delictivas, y ello a pesar de la – en términos comparativos - alta rentabilidad de la
actividad desarrollada. En estos términos describían Gamella y Álvarez (1991: 71) el
origen de este mercado en el caso español: “En el verano de 1988, el ​<<​éxtasis​>> era
todavía poco asequible en España, aunque circulaban pequeñas partidas en Madrid y
Barcelona y, sobre todo, en Ibiza. La mayoría de los importadores en esta época eran
jóvenes españoles y extranjeros (muchas veces turistas europeos), que trabajaban por
su cuenta y a pequeña escala; manejaban partidas pequeñas, casi siempre decenas o
cientos de ​<<​pastillas​>> y no parecían contar con una infraestructura muy compleja ni
con muchos colaboradores. Los beneficios eran entonces muy altos: duplicaban y
triplicaban con facilidad las inversiones. Al tratarse de una sustancia poco conocida y
cuyo aspecto podía variarse casi de partida a partida, el control era muy ineficaz. Nos
consta que hubo algunos importadores independientes que trajeron directamente alijos
de ​<<​pastillas​>> desde California (nunca, más de dos o tres mil unidades). Uno de los
métodos utilizados consistía en introducirlas es botes de pastillas de fármacos legales,
por ejemplo, vitaminas o pastillas para el desarrollo muscular.”

Por último, la complejidad del objetivo marcado también exige tener presentes desde
un inicio – desde la fase de diseño de la investigación – las problemáticas asociadas a
las drogas de síntesis. Dos motivos de carácter general parecen haber impulsado el
interés por conocer mejor las características de los mercados de drogas de síntesis.
Desde la perspectiva del tráfico, los países receptores destacan el creciente desarrollo
de redes internacionales, especialmente de las que operan desde Europa y Asia hacia

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Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

América del Norte (Anglada et al., 2002: 478-481; Blickman, 2004). Desde la óptica del
consumo, se observa con preocupación la extensión del mismo entre la población más
joven.11

La posición residual de España en el mercado mundial de la producción de drogas de


síntesis, que es reconocida incluso por aquellos autores que intentan acentuar el
aspecto de la diversificación territorial de dicho mercado para minimizar el papel que
desempeñan en él ciertos países – Holanda, marcadamente - (Blickman, 2004: 18),12
hace que el debate se centre en el caso español en el segundo de los citados motivos.

Tal como se acaba de indicar, en los años ochenta el consumo de drogas sintéticas en
España parecía muy reducido, se localizaba en determinadas zonas (Islas Baleares,
Madrid, Barcelona y Valencia) y se realizaba en círculos acotados y muy integrados en
el mundo de la ​fiesta (Bouso y Rovira, 2003: III; Capdevila, 1995: 27; Colom, 1999: 8;
Gamella y Álvarez, 1999: 65-71).13 La información existente en el momento de encarar
la investigación parecía confirmar esta imagen, pero al menos tres cuestiones
aconsejaban mantener la atención sobre este tipo de consumo. En primer lugar, está
por determinar hasta qué punto puede jugar un papel de atracción hacia otros
consumos: por una parte, porque con cierta frecuencia el consumidor de ​pastillas es
en realidad un policonsumidor (Gamella, Álvarez y Romo, 1997; Royo-Isach et al.,
2004: 209), por otra, porque los datos existentes muestran que a pesar de que en
muchos casos al aumentar la edad del consumidor se abandonan las ​pastillas y otras
drogas, en otros supuestos se produce el tránsito hacia otras sustancias, como la
cocaína. ​En segundo lugar, si bien se detecta una estabilización del mercado no es

11

Ambos motivos fueron reafirmados en la Asamblea Extraordinaria de la Organización de las


Naciones Unidas celebrada en Viena en el mes de abril del 2003 (El País, 2003c).

12

Es necesario destacar, en este sentido, la dura polémica existente entre Holanda, y los
Estados Unidos: “El enojo de EEUU con respecto a la industria del éxtasis en los Países Bajos
podría también explicarse en clave política. Las profundas diferencias en política de drogas y
métodos de fiscalización entre los dos países crean tensiones. El gobierno estadounidense
siente poco aprecio por el enfoque liberal de la política de drogas neerlandesa. Se tiende a
culpar a los Países Bajos por el notable aumento en el consumo de éxtasis en EEUU a fines de
los 90, sin tener en cuenta la dinámica nacional que podría haber llevado al incremento de la
demanda.” (Blickman, 2004: 21).

13
Para comprender la conexión entre el consumo de drogas de síntesis y el mundo de la ​fiesta
en un nivel internacional pueden consultarse los textos de Collin y Godfrey (2002) y Oleaque
(2004).

161
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

extraño que aparezcan, aunque sólo sea con carácter temporal, nuevos consumos
asociados a los lugares de fiesta (por ejemplo, de Ketamina y de GHB) 14 que pueden
implicar riesgos para la salud de los consumidores. En tercer lugar, se observa una
preocupación institucional por las posibles consecuencias negativas – todavía no
plenamente confirmadas - del consumo de este tipo de sustancias en diversos
ámbitos, como el de la salud (Bouso y Rovira, 2003: VI-VII; Corral y Sopelana, ​1998:
392-398; Colom, 1999: 13-17; De Benito, 2002; Mediavilla y López, 1999) 15 e, incluso,
el de la seguridad.16

Lo anterior determina que en la investigación vayan emergiendo una pluralidad de


áreas de interés interconectadas entre sí. Así, por ejemplo, la descripción de la
estructura de un mercado emergente tiene evidente interés para la reflexión sobre las
modificaciones que se producen en la delincuencia organizada, pero a su vez, como
hemos visto, esta estructura de mercado se conecta necesariamente con formas de
vida – en el tiempo de ocio – de un determinado sector de la población, y así pueden
ser ensa-yadas multiplicidad de conexiones. Pretender un análisis comprensivo de
todas estas conexiones – en realidad, de las diferentes dimensiones de estas

14
Aunque los datos del Observatori de Nous Consums señalan que en el período
inmediatamente posterior a esta investigación se estaba produciendo un retroceso en el
consumo de estas dos sustancias (Barruti, Díaz y Pallarés, 2002 y 2003).

15

Sobre el debate de los efectos de las drogas de síntesis en la salud pueden consultarse los
trabajos de Bobes – Ed. – (1995), Bobes et al. (2003), Colom et al. (1999), Corral y Sopelana
(1998), Doblin (s.f.), González, Fontela y Pereiro (2006), Peroutka – Ed. – (1990) y Roig-Traver
(1994).

16
Un aspecto concreto de la problemática de seguridad que se asocia a los jóvenes tiene que
ver con los espacios y tiempos de ocio. Según la ​Enquesta de Seguretat Pública de Catalunya
en su edición del 2000 (Departament d’Interior, 2001), la población percibe un aumento de la
violencia en los locales nocturnos (un 52% de los entrevistados cree que ha empeorado la
violencia juvenil en las discotecas). Por otra parte, según la ​Enquesta de Joventut i Seguretat a
Catalunya (​ Departament d’Ensenyament y Departament d’Interior, 2001), un 16% de las
agre-siones físicas más graves que sufren los jóvenes escolarizados catalanes se produce en
disco-tecas, bares o en los alrededores de estos locales. Este mismo instrumento, establece
una tipología de jóvenes a partir de la relación de diversas variables, entre ellas, el consumo de
drogas y las conductas problemáticas reconocidas por los alumnos. El cruce de información
muestra que los jóvenes con mayores consumos de alcohol y drogas son también los que
llevan a cabo más agresiones (contra las personas y contra las cosas). Tales consumos
también pueden aumentar la posibilidad de ser víctimas de agresiones. Finalmente, algunos
entrevistados asocian el consumo de alcohol y drogas sintéticas con conductas violentas
(des-trozos de mobiliario urbano, desórdenes, peleas, etc.).
La relación entre consumo de drogas – con referencias específicas a las drogas de síntesis -
y violencia ha sido analizada, sin llegar a establecerse un nexo causal concreto, en los trabajos
de M. J. Martín López y J. M. Martínez (1998) y J. Elzo (1999).

162
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

conexiones – constituiría un grave error metodológico que conduciría a la inflación


informativa, a una clara simplificación explicativa y al reduccionismo teórico. Para
evitar estos problemas es necesario utilizar un criterio de trabajo basado en la idea de
contención en el contexto de un tipo de investigación de carácter marcadamente
exploratorio (Jorge, 2003). Esto significa que al objetivo escogido – la descripción de
un mercado - debe añadirse el criterio delimitador de la perspectiva producida desde la
institución policial sobre ese mercado (sobre la que existen ya otras aproximaciones) 17
y la orientación finalista del análisis de su racionalidad para la generación de políticas
públicas, de manera que la investigación permita, de manera natural, la emergencia de
las diversas dimensiones implicadas y de sus relaciones – como si se tratara de
buscar las pistas para clarificar un delito (Jorge, 2003: 72-73), las cuales conducirán en
un futuro a diferentes líneas de trabajo – pero sin pretender profundizar sobre cada
una de los mismas (sobre las cuestiones implicadas con la criminalidad organizada o
con el ocio juvenil, por hacer referencia a los ejemplos antes citados).

Para concluir con estos aspectos generales sobre el objeto de investigación, debe
remarcarse que esta misma opción ha determinado que existan importantes
diferencias entre la investigación original y la ahora presentada. La original (AA.VV.,
2003) tiene un marcado carácter descriptivo (de un mercado de drogas en un
momento dado en base a la información disponible). La que corresponde a este
trabajo tiene como punto de partida fundamental la información policial disponible
sobre ese mercado, y ese punto de partida no sólo ha exigido poner de relieve los
aspectos relativos a las fuentes policiales y ampliar al máximo el análisis de la
información basada en las mismas, sino que sobre todo ha generado un método de
trabajo específico con esas fuentes que no se encontraba presente en la previa
explicación de los resultados del trabajo de campo. El siguiente subapartado intenta
explicar los rasgos más generales de dicho método de trabajo.

3.2.2 Estrategia general de aproximación al objeto de estudio

17

Puede consultarse a este respecto el trabajo de Dorn y South (1990).

163
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

Lógicamente, el primer aspecto que se planteó al iniciar el diseño de la investigación


era determinar la información de que se disponía sobre la estructura del mercado de
drogas de síntesis en la ciudad de Barcelona. Desde un primer momento se estableció
una doble estrategia de aproximación a esta cuestión y cada estrategia estuvo a cargo
de un sub-grupo de trabajo específico, que aplicó una metodología propia.18

La primera línea estratégica – desarrollada por un subgrupo de marcado carácter


antropológico liderado por los profesores Mila Barruti y Joan Pallarés - se planteó la
aproximación a los relatos que realizan jóvenes que pertenecen al ​mundo de la noche
sobre las características del mercado. En este caso se querían aprovechar los datos
específicos sobre drogas de síntesis derivados de una operación de carácter anual
que trata sobre los consumos de drogas por parte de la población joven en Barcelona
y otras ciudades catalanas. Este trabajo es desarrollado por el ​Observatori de Nous
Consums de Drogues en l'Àmbit Juvenil (Díaz, Pallarés y Barruti, 2001, 2002 y 2003;
Díaz, Pallarés, Barruti y Espluga, 2004; Pallarés, Díaz, Barruti y Espluga, 2005) - el
cual, a su vez, es gestionado desde la Associació Institut Genus, que se encuentra
ubicada en Barcelona - y constituye un sistema de información de carácter continuado
(diseñado en el año 1998) que se encuentra actualmente integrado en la red
informativa de la Agència de Salut Pública barcelonesa.

El ​Observatori utiliza diversas técnicas para la recogida de información, aunque a


estos efectos era especialmente relevante la derivada de las redes de campo de sus
colaboradores. Estas redes están constituidas por consumidores de drogas, usuarios y
profesionales del ​mundo de la noche​, así como por otras personas relacionadas con
los jóvenes, el ocio o las drogas.19 Las redes se mantienen activas durante todo el año.

18

Las tareas de los dos grupos de investigación (identificadas en adelante como las líneas
estratégicas I y II) exigieron un alto nivel de comunicación. Este aspecto se solucionó mediante
reuniones periódicas de los coordinadores de los grupos de trabajo. En estas reuniones se
confirmaban niveles de saturación en ciertas informaciones, se constataban puntos
contradictorios o aspectos novedosos, etc.
El informe final de la investigación supuso un trabajo de reconstrucción de los dos tipos de
relatos que emergían de cada una de las estrategias diseñadas y de las ideas surgidas de su
contraste.
19

También existe una red de informantes clave, compuesta por profesionales y expertos, a los
que se entrevista a fondo una o dos veces al año, se practican observaciones directas en
escenarios de ocio juvenil, se realiza una encuesta en discotecas y “afters” una vez al año y
otra encuesta auto-administrada a estudiantes en centros educativos de secundaria y
universitarios, finalmente se cuenta con una ficha de itinerarios que se aplica a los miembros de
las redes de campo que son consumidores de drogas.

164
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

Las componen 130 informantes, prácticamente el 40% de los cuales son consumidores
de drogas.

Los datos acumulados por el ​Observatori durante el período de investigación (Díaz,


Pallarés y Barruti, 2001, 2002 y 2003) fueron fundamentales para establecer unas
hipótesis de trabajo básicas en relación al mercado barcelonés de drogas de síntesis.
Si bien es cierto que desde los primeros contactos entre los subgrupos de trabajo
barceloneses se puso de manifiesto que se carecía de informantes en lo que se podría
20
definir como el nivel más alto de la red de tráfico, gracias a los datos que se
derivaban de los trabajos de campo sí se disponía de una primera aproximación a los
niveles intermedio e inferior de la misma.

En concreto, los informes del ​Observatori describían tres niveles de distribución y/o
venta:

● Nivel bajo​. Se trata de un nivel de ​menudeo​, en el que la persona compra – casi


siempre al mismo proveedor - cantidades pequeñas (menos de cien ​pastillas)​ y las
distribuye a un grupo de conocidos y amigos, el cual, a su vez, vende a otros
sujetos en los lugares de ​fiesta.​ Este sistema permite financiar el propio consumo y
otros gastos relacionados con esta forma de ocio. Es frecuente que los vendedores
de este nivel, que han surgido para abastecer al grupo de amigos, asciendan al
nivel superior.

● Nivel medio.​ En este nivel se opera con cantidades mayores (desde cien hasta
quinientas unidades), los vendedores suelen tener una clientela más o menos fija y
actúan en las zonas de consumo (en ocasiones en un ​espacio fijo relacionado con
los lugares de fiesta). Normalmente ofrecen varias sustancias, aunque pueden
estar especializados en una concreta. Parte de estos vendedores combinan esta
actividad con su trabajo habitual, que en algunos casos está relacionado con el
contexto de la ​fiesta​. Algunos de ellos evolucionan con el tiempo al siguiente nivel.

20

Se realizaron diversos encuentros con informantes que habían entrado en contacto con el
sistema de justicia criminal con la finalidad de establecer puentes de comunicación con
personas implicadas en el tráfico que ellos percibieran como de “rango superior” en la
estructura del mercado (las personas que les abastecían de sustancias, por ejemplo), pero la
respuesta fue siempre negativa.

165
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

● Nivel más institucionalizado.​ En este caso, los vendedores tienen una clientela más
amplia y diversificada, mueven mayor número de ​pastillas (más de quinientas) y
suelen dedicarse únicamente a esta actividad. Distribuyen las sustancias a los
vendedores del nivel medio pero también pueden tener su propia clientela. Pueden
ofrecer junto a las ​pastillas​ otras sustancias.

Los informes del ​Observatori también afirmaban que los vendedores de los niveles
medio e ​institucionalizado compraban a redes organizadas o representaban a dichas
redes.21
La información ofrecida por el ​Observatori ​sobre la estructura del mercado tenía, sin
embargo, un carácter meramente aproximativo, ya que tal estructura no es objeto de
análisis específico por parte del mismo. Su utilidad fue triple. Por una parte, sirvió para
definir la estructura básica y parte del cuestionario que sería utilizado por el otro
subgrupo de investigación en su trabajo de campo. En segundo lugar, sirvió de
esquema base para ir acumulando y dando forma a la información que se recibía
desde el trabajo de ambos subgrupos. En este sentido se definieron tres niveles en el
mercado: el de la importación y producción, el de la distribución y el del menudeo. En
el primer nivel - importación y producción – se incluyeron aquellas operaciones por las
cuales las drogas de síntesis ​aparecían en el territorio catalán o barcelonés; con el
segundo – distribución – se hacía referencia a las tareas mediante las cuales esas
drogas ya ​elaboradas llegaban hasta las personas que realizaban las tareas de venta
directa al consumidor (aquí se podría encajar la categoría ​nivel más institucionalizado

21

Para llenar el vacío informativo en lo relativo al nivel superior de la red de tráfico se acudió a la
literatura existente, marcadamente a los trabajos de ​Korf y Verbraeck (1993) – debe tenerse en
cuenta que el primero de estos autores participó como investigador en el grupo holandés
integrado en la investigación internacional antes referida y que sus descripciones del mercado
ya habían sido asumidas en España por Gamella y Álvarez (1997: 209-211) –, a la escasa
literatura (normalmente de carácter institucional) existente y a las noticias de prensa.
El esquema planteado por Korf y Verbraeck (1993: 180) para visualizar la estructura del
mercado de drogas de síntesis en Amsterdam fue retomado y revisado en la investigación
interna-cional (AA.VV., 2003: 47) por el grupo holandés, pero no fue aplicado de manera directa
al caso español. El aspecto más relevante de dicho esquema consiste en identificar cuatro
niveles de producción y distribución ​por encima de los señalados por el ​Observatori b ​ arcelonés.
Se habla de [​ I] grandes laboratorios con capacidad para producir pastillas por encima del millón
de unidades, que estarían en manos de grupos organizados y que presentan tanto ​[II]
capacidad de distribución (cientos de miles de unidades) como de exportación; de ​[III]
pequeños laboratorios que producirían decenas de miles de pastillas, que estarían en manos
de emprendedores mayoristas con conexiones tanto locales como internacionales y que se
relacionarían con los distribuidores del nivel superior; y de [​ IV] laboratorios caseros – con
capacidad para producir miles de ​pastillas - en manos de personas ​asociadas o de
emprendedores individuales. Sobre las complejas relaciones entre estos niveles y entre los
mismos y los inferiores se puede consultar AA.VV. (2003: 40-70).

166
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

a la que se refiere el ​Observatori​); en el tercero, donde encajarían los niveles ​bajo​s y


medio descritos por el ​Observatori,​ se introdujeron aquellas acciones que se referían a
la venta directa al consumidor. Por último, la información derivada del trabajo de
campo antropológico fue utilizada como elemento de contraste de los datos obtenidos
por el subgrupo de trabajo dedicado a analizar el trabajo institucional en esta materia.
Esta última utilidad ha sido especialmente relevante a la hora de presentar los
resultados de este trabajo de investigación.

La segunda línea estratégica – de orientación criminológica y sociojurídica - intentó la


aproximación a la información de la que disponen las instituciones encargadas del
control de dicho mercado ilícito. En este caso la investigación procura describir el
fenómeno a partir de la mirada de las instituciones que constituyen el sistema de
justicia criminal y, por tanto, pretende describir los elementos que inciden ​en esta
forma de mirar​. Debe remarcarse que no se pretendía hacer de la versión institucional
sobre el tráfico de drogas de síntesis en una determinada zona el ​relato real sobre
dicha cuestión. Esta versión se basa en discursos construidos institucional y
socialmente y, en consecuencia, presenta ciertas limitaciones,22 pero pese a ello
permite promover una reflexión sobre el contexto institucional en el que los datos sobre
un fenómeno de-lictivo se construyen y sobre la manera en que se construyen. Por
este motivo la ac-tualización de los datos o la replicación de la investigación empírica
pasaron a un segundo plano o fueron directamente descartadas. Lo que se ha
pretendido es obtener una foto-fija del fenómeno.23

22

Se mantiene en este punto la opción por un construccionismo limitado (Bunge, 1995: 28).
Por otra parte, a los límites señalados por N. Luhmann sobre la capacidad decisoria de las
organizaciones debe añadirse, ahora, lo señalado por M. Douglas (1996b) sobre la forma de
trabajar de las instituciones.

23
Debe señalarse que en ningún momento se desconoció que otros agentes institucionales
diversos a los que integran el sistema de justicia criminal pueden entrar en contacto con el
fenómeno analizado; ocurre, sin embargo, que su percepción sobre las dinámicas del mercado
no es directa. Con esto último se quiere afirmar que las conocen porque o bien reciben
demandas de los actores implicados en el mismo, o bien tienen acceso a los relatos que éstos
elaboran (piénsese, por ejemplo, en algún personal sanitario, en integrantes de servicios
sociales relacionados con población juvenil, en ONG’s que actúan en materia de drogas, etc.).
La información de estos agentes, especialmente la recogida en estudios específicos, fue
incorporada en el marco contextual de la investigación y sirvió, en su caso, como elemento de
contraste de los datos acumulados por el sistema de justicia criminal.

167
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

Entre los aspectos de carácter general que debía encarar esta segunda línea
estratégica se encontraba la complejidad del mapa de instituciones penales que
actúan en la materia.24

En concreto, el mapa institucional de la actuación policial frente al tráfico de drogas es


especialmente complejo en Cataluña. Ello se debe a que existen cuatro cuerpos
policiales (el Cuerpo Nacional de Policía, la Guardia Civil, la Policía de la
Generalitat-Mossos d’Esquadra y las policías locales), a lo que debe añadirse la
presencia ​a su lado del Servicio de Vigilancia Aduanera, que son competentes en
algún sector del control del tráfico, la distribución y la venta de drogas.25 También la
organización judicial española implica diversos niveles territoriales y materiales de
actuación en materia de delitos relacionados con la salud pública.26

24
Este mapa es abordado desde una perspectiva político-institucional, no jurídico-institucional,
y haciendo siempre referencia al momento en que se desarrolló el trabajo de campo.
25

El trabajo de la Europol en esta materia es más informativo y técnico que propiamente


operativo. En el marco de la Unión Europea existe una línea de ​Acción común relativa a las
nuevas drogas sintéticas (de 16 de junio de 1997). En la materia tratada ahora, dicha línea
combina la definición forense de las sustancias que vayan apareciendo – se propone en este
sentido constituir una red de laboratorios europeos con dicha finalidad - con la puesta en
común de los datos policiales que permita descubrir tanto los laboratorios productores como las
organizaciones dedicadas a su fabricación y distribución. Esta información se vuelca en el
fichero de trabajo CASE (siglas en inglés de la citada ​Comprehensive Action against Synthetic
Drugs in Europe)​ de la Europol. Así mismo, la Europol dispone de un sistema de comparación
de la información fotográfica y técnica disponible sobre los laboratorios ilegales descubiertos
(Europol Illicit Laboratory Comparison System). Ambos tipos de información abren la posibilidad
de investigar las conexiones internacionales entre los diferentes laboratorios, los equipos
incautados y los ​intermediarios que facilitan estos equipos. Dicha institución también elabora
(en estrecha cooperación con la policía federal alemana) un catálogo periódico de los logos de
las ​pastillas – Europol Ecstasy Logo System – que es remitido a las policías de los diversos
países.
También la Interpol ha puesto en marcha un proyecto – SYDRUG – centrado en la
recopilación y puesta en común de datos sobre los grupos de delincuencia organizada
dedicados a la producción y distribución de drogas de síntesis en un nivel supranacional.

26
​En el ámbito estatal se encuentran la Audiencia Nacional y los Juzgados Centrales de lo
Penal. La Audiencia Nacional conoce de los delitos de tráfico de drogas que son cometidos por
bandas o grupos organizados, producen efectos en varias provincias y tienen señalada en el
Código Penal una pena superior a cinco años de prisión. Los Juzgados Centrales de lo Penal
actúan en los mismos supuestos cuando la pena prevista no superara los cinco años. En
cualquiera de estos casos la instrucción de los procesos corre a cargo de los Juzgados
Centrales de Instrucción. Por su parte, las Audiencias Provinciales conocen de los delitos que
tienen se-ñalada una pena de más de cinco años de prisión siempre que fueran cometidos por
organizaciones cuyo ámbito de actuación no sobrepase el ámbito territorial provincial; los
Juzgados Penales limitan su actividad a los partidos judiciales y conocen de los delitos
señalados con penas de hasta cinco años de prisión; y los Juzgados de Instrucción se
encargan de la preparación de los casos que enjuician tanto los Juzgados de lo Penal como las
Audiencias Provincia-les.

168
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

Como es bien sabido, la existencia de esta pluralidad de cuerpos policiales viene


motivada por el hecho de que en el estado español existen tres niveles administrativos
- estatal, autonómico y local – que tienen competencias en materia de seguridad (Jar,
1995).

Dependen de la administración del estado el Cuerpo Nacional de Policía, la Guardia Civil


y el Servicio de Vigilancia Aduanera. El Cuerpo Nacional de Policía desarrolla su
trabajo básicamente en los ámbitos urbanos y tiene atribuida competencia exclusiva en
la investigación y persecución de delitos relacionados con la droga, así como en
materia de cooperación policial internacional. Las actuaciones referentes al control del
tráfico de drogas y de la delincuencia organizada son llevadas a cabo por una unidad
específica de este cuerpo, la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO), que
tiene un ámbito de actuación nacional pero que se encuentra descentralizada en
diferentes capitales, así en Barcelona. Este cuerpo, tiene también la competencia
exclusi-va para realizar inspecciones a industrias especializadas en sustancias
químicas, en aplicación de la Ley 3/1996, de 10 de enero, sobre medidas de control de
sustancias químicas catalogadas como susceptibles de desvío para la fabricación
ilícita de drogas.27

La Guardia Civil está presente en el ámbito rural y en el mar territorial y tiene


competencia exclusiva en las actuaciones encaminadas a evitar y perseguir el
contrabando, también tiene asignada la custodia de costas, fronteras, puertos y
aeropuertos. Sus actuaciones de control de tráfico de drogas se realizan a partir de
dos tipos de unidades: en primer lugar, los Equipos de Investigación de Delincuencia
Organizada y Antidroga (EDOA) que son grupos especializados en la investigación y

En el año 1988 se creó la Fiscalía Especial para la Prevención y Represión del Tráfico Ilegal
de Drogas, con sede en Madrid y que extiende sus funciones a todo el territorio nacional. En el
Tribunal Superior de Justícia de Catalunya se ubicaba el Fiscal Delegado de la Fiscalía
Especial para la Prevención y Represión del Tráfico Ilegal de Drogas, y en cada Audiencia
Provincial existe también un fiscal que se encarga de la represión del tráfico de drogas.

27

En el año 2001 se creó la Unidad Central de Inspección de Operadores (UCIO) cuyo cometido
era llevar a cabo tanto el control de este sector como la supervisión de las unidades poli-ciales
con funciones de inspección. En relación con este último extremo, cabe destacar que la UCIO
designa las personas físicas y jurídicas que deben someterse a control durante cada período
anual. Según las fuentes consultadas, durante el año 2002, la Jefatura de Barcelona del
Cuerpo Nacional de policía realizó a petición de la UCIO la inspección de 40 empresas
catalanas. Las actas levantadas no presentaron incidencias.

169
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

persecución de la delincuencia organizada, especialmente la relacionada con el


narcotráfico, y que operan tanto a nivel central como periférico (Ruano, 1998); y, en
segundo lugar, los Grupos Antidroga, integrados en las Unidades de Policía Judicial
presentes en el territorio.

Debe añadirse que tanto las patrullas como los grupos de investigación de carácter local
del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil participan, a su vez, en el control
de la distribución y venta de la droga en los niveles inferiores en los territorios donde
todavía no cumple funciones de policía integral la Policia de la Generalitat-Mossos
d'Esquadra.

Por su parte, el Servicio de Vigilancia Aduanera – que depende de la Agencia Estatal de


Administración Tributaria - es competente para perseguir los ilícitos administrativos y
penales en materia de contrabando que se comentan tanto en el interior del territorio
como en sus fronteras (ya se trate de las intracomunitarias o de las fronteras exteriores
de la Unión Europea), aunque en la práctica las actuaciones del Servicio de Vigilancia
Aduanera – en colaboración con los correspondientes cuerpos policiales - se centran
en el control del contrabando en alta mar y en fronteras exteriores.28
En el nivel autonómico catalán, con la aprobación de la Ley 10/1994 de la Policia de la
Generalitat-Mossos d'Esquadra y con la adopción del acuerdo de la Junta de
Seguridad de 27 de septiembre de 1994 se inició lo que se conoce como el ​proceso de
despliegue territorial de los ​Mossos d’Esquadra.​ Este proceso implica que la Policia de
la Generalitat-Mossos d'Esquadra ha ido asumiendo de forma gradual las funciones
integrales en materia de seguridad en el territorio catalán: en el momento en que se
produce esa asunción en una determinada zona los cuerpos estatales dejan de ejercer
esas funciones, siendo sustituidos sus efectivos por los del cuerpo autonómico. No
obstante, en las zonas donde se ha realizado el despliegue los cuerpos y fuerzas de
seguridad del estado siguen manteniendo las funciones que la ley les otorga en
exclusividad, entre ellas (como se ha indicado más arriba), la represión de la
delincuencia organizada que sobrepase el ámbito territorial de la comunidad o la
vigilancia de puertos, aeropuertos y fronteras.

28

Debe tenerse presente que los controles en las fronteras interiores se han reducido con la libre
circulación en la Unión Europea y la puesta en marcha del espacio Schengen.

170
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

En el momento en que se realizó la investigación este ​proceso de despliegue no se había


completado todavía - faltaba asumir parte de la Área Metropolitana, incluida la ciudad
de Barcelona, y la provincia de Tarragona -,29 lo cual implicaba que existían dos
composiciones distintas del mapa policial en el territorio catalán - ver mapa adjunto en
el que se especifican las diversas fases de este proceso -. En el ​territorio de
despliegue convivían todos los niveles policiales, mientras que en el territorio donde no
se había producido el despliegue concurrían esencialmente las fuerzas del estado con
las policías locales. Los ​Mossos d’Esquadra tenían en este último caso competencias
de actuación muy limitadas.30

29
Sí se había completado la transferencia de las competencias en materia de control y
vigilancia de tráfico, que desde el año 2000 eran ejecutadas por la Policia de la
Generalitat-Mossos d'Esquadra en toda la comunidad autónoma catalana.

30
La competencia con mayor incidencia en el control del mercado de drogas de síntesis que
ejercían los Mossos d’Esquadra en ​territorio de no despliegue era la inspección de locales de
ocio.

171
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

Fuente: Comissaria General Tècnica. Departament d’Interior. Generalitat de Catalunya

172
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

Dentro de la estructura de que disponía la Policia de la Generalitat destacan dos


comisarías generales con competencias para el control del mercado de drogas: la
Comisaría General de Investigación Criminal, que se encarga de la persecución de las
organizaciones criminales que operaban en Cataluña, y la Comisaría General
Territorial, que gestionaba la competencia operativa en el ​territorio de despliegue en
los ámbitos de control de delincuencia no organizada, de policía administrativa y de
seguridad ciudadana.31

Respecto de las policías locales, a los efectos del tema que nos ocupa son destacables
algunas de sus funciones de policía administrativa – también realiza tareas de control
de los locales de ocio y de control del consumo y la tenencia pública de
estupefacientes - y de ​auxiliar del resto de cuerpos policiales en materia de policía
judicial. Por el contexto geográfico al que se refiere esta investigación debe prestarse
atención al papel del la Guardia Urbana de Barcelona: ésta, en aplicación de la Ley
Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana, interviene activamente en las dos
funciones de control que se acaban de comentar y también tiene un papel relevante en
las detencio-nes por tráfico de drogas de síntesis de pequeña y mediana escala.32

31

En la Comisaría General de Investigación Criminal se integra la División de Investigación, y


dentro de ésta se encuentra la Área Central Operativa de Criminalidad Local. Se trata de una
entidad operativa que se encarga – a través de la Unidad de Salud Pública – del desarrollo en
Cataluña de las investigaciones de delincuencia organizada en materia de drogas.
Por lo que se refiere a la actividad de la Comisaría General Territorial es necesario subrayar
tres ámbitos de trabajo: la investigación de delitos relacionados con la producción y el tráfico de
drogas en un nivel local siempre que no se conecten con el crimen organizado – mediante las
Unidades Regionales de Investigación -; el control administrativo de los locales de ocio y de los
espectáculos en aplicación, básicamente, de la ley catalana 10/1990 sobre policía de
espectáculo, actividades recreativas y establecimientos públicos – que corre a cargo de la
Unidad Central de Juegos y Espectáculos -; y el control del consumo y la tenencia en público
de drogas, que desarrollan las diversas Unidades de Seguridad Ciudadana.
Por otra parte, los ​Mossos disponen de un laboratorio en el que se analizan todas las
muestras de ​pastillas decomisadas por los agentes de este cuerpo y por algunas policías
locales en aplicación de sus funciones así como las remitidas por los tribunales que actúan en
zonas de despliegue.​ El departamento de Barcelona del Instituto de Toxicología (Ministerio de
Justicia) se encarga del análisis de las muestras remitidas en los demás casos.

32
Diversas fuentes fiscales y judiciales muestran la importancia de las policías locales en
detenciones por delitos contra la salud pública. La Memoria de la Fiscalía del Tribunal Superior
de Justicia de Catalunya de 1997, por ejemplo, muestra que la Guardia Urbana de Barcelona
rea-lizó 217 de las detenciones por delitos contra la salud pública, prácticamente las mismas
que la Guardia Civil (221). ​En el mismo sentido, el análisis de las sentencias de la Audiencia
Provincial de Barcelona muestra que en un 27,27% de los casos conocidos entre los años 1995
y 2000 tenían su origen en la actuación de la policía local.

173
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

Este complejo mapa institucional ​se traduce necesariamente ​en un complejo sistema
de información interinstitucional que debe ser metodológicamente tenido en cuenta.
Brevemente:

● Se puede afirmar que en cuanto al control de los mercados de drogas no todas


las policías hacen lo mismo ni lo hacen de la misma manera. Esto significa que
cada cuerpo policial puede acumular una información diferente sobre un mismo
fenómeno. Por otra parte, no todos los cuerpos tienen el mismo nivel de
desarrollo organizativo ni la misma presencia territorial. Esto último también
influye en su diferente capacidad de acumulación de información.

● Además, dentro de cada cuerpo existen diferentes unidades implicadas en la


cuestión abordada (seguridad ciudadana, policía administrativa, policía judicial,
policía científica, etc.) y diferentes niveles de organización relevantes (unidades
operativas “pegadas” al terreno, unidades estratégicas que reciben información
por diversos canales, unidades destinadas a la acumulación de información,
etc.). El hecho de que también cada unidad policial acumule una información
diferente sobre el fenómeno tampoco puede pasar inadvertido en la
investigación. 33

Otros aspectos de carácter general que debían ser encarados por esta segunda línea
estratégica hacían referencia a la dimensión temporal y territorial de la investigación.
Desde un punto de vista temporal, tal como se ha indicado anteriormente, no debe
perderse de vista que las drogas de síntesis adquieren relevancia mediática e
institucional a partir de la denominada ​ruta del bakalao​. Los estudios existentes
señalan como etapa de máxima expansión de este fenómeno (y del mercado de
drogas sintéticas conectado al mismo) el período comprendido entre 1992 y 1996. Los
datos relativos a este período son, por tanto, relevantes a la hora de realizar
comparaciones mediante series temporales u otros procedimientos. Desde el punto de
vista territorial, es evidente que los mercados ilícitos de todo tipo mantienen dinámicas

33

​No existe, en consecuencia, un actor policial único sino una pluralidad de relatos que se generan en
sede policial. Y esa pluralidad de relatos ​se produce en un contexto político-institucional
especialmente sensible, en el que un proceso como el de ​despliegue territorial de los ​Mos-sos
acentúa ciertas dinámicas organizacionales, como la competencia y/o la divergencia de
criterios entre unidades y cuerpos.

174
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

interlocales, regionales e internacionales y que no siempre es posible llegar a unidades


de información desagregadas a nivel urbano. Por lo tanto, no será extraño que estos
elementos supralocales adquieran relevancia en la investigación.

Teniendo en cuenta estas cuestiones generales se propuso el siguiente diseño de


investigación:

175
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

176
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

3.2.3 Explicitación de los elementos del diseño de investigación

Como se ha apuntado anteriormente, la primera aproximación a las características del


mercado de drogas de síntesis barcelonés se basó en una pluralidad de fuentes:
literatura especializada, datos estadísticos sobre consumo (en la medida que
estuvieran r-lacionados con temas de tráfico: opinión sobre accesibilidad a las drogas
de síntesis, por ejemplo), datos estadísticos sobre cuestiones problemáticas ligadas a
las drogas de síntesis (incidentes en espacios de ocio, por ejemplo), datos estadísticos
genéricos sobre tráfico e incluso noticias de prensa sobre la materia. ​El trabajo con
estas fuentes debía permitir que se establecieran las dimensiones fundamentales del
objeto de estudio y, a partir de ahí, que se elaborara un cuestionario base para la
realización de las entrevistas – que, como se verá a continuación, constituyen el eje
fundamental de la segunda línea estratégica de trabajo - y una guía orientativa para el
análisis de la esta-dística policial y de la documentación institucional.34

El elemento fundamental para intentar reconstruir el relato institucional al que se viene


haciendo referencia ha consistido en un conjunto de entrevistas a miembros de los
diversos cuerpos policiales, de la abogacía, de la administración de justicia y de otros
ámbitos institucionales.35 Se realizaron un total de veinticinco contactos institucionales

34

Como es lógico, el análisis de la literatura existente sigue “alimentando” el proceso de


investigación: al irse concretando la imagen del mercado mediante el proceso de investigación
se realizaba una relectura de este material, relectura que a su vez reorientaba dicho proceso.

35
El proceso político institucional de ​despliegue de un nuevo cuerpo policial y las dinámicas
organizacionales que comporta – recordar lo indicado en la nota 264 de este texto – aconsejó
la no utilización de técnicas como los grupos de discusión; el temor, en este caso, consistía en
que la confrontación de discursos expertos ​en competencia paralizara la emergencia de los
discursos o los centrara en las cuestiones conflictivas, lo cual no era beneficioso para una
investigación exploratoria. Sin embargo, dicha técnica parece altamente recomendable para el
desarrollo de ciertas cuestiones específicas – como las cuestiones de coordinación entre
instituciones – surgidas de esta primera ​exploración.​

177
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

con la finalidad de poner en marcha y desarrollar estas entrevistas.36 Estos contactos


permitieron obtener veintidós entrevistas de diferentes características.
Un aspecto relevante tanto del diseño de la muestra como de la operativa de las
entrevistas consistía en que los informantes debían representar los diversos niveles
competenciales de actuación institucional comentados en el subapartado anterior. Esto
significa que era necesario identificar correctamente qué instancia oficial era
competente para cada nivel de actividad del mercado, y dentro de cada instancia debía
llegarse hasta las diversas unidades específicas con funciones relevantes para la
materia. La combinación de ambos criterios daba una pista sobre el número mínimo de
entrevistas a realizar. Un esquema de este tipo tiende a resaltar los elementos de
saturación/confrontación, lo cual sirve como guía informal en la realización de las
sucesivas entrevistas.37

Debe tenerse en cuenta que en algún caso - cuando se comprobaba la necesidad de


aclarar ciertos aspectos que había surgido en una entrevista diferente, etc. - se solicitó
una segunda entrevista con algunos entrevistados. También se solicitaron entrevistas
con personal más especializado si las circunstancias lo recomendaban. 38

36
Un contacto institucional ​[CI] equivale a una interlocución entre algún miembro del equipo de
investigación y un sujeto considerado como informante relevante para el objeto de estudio. Los
motivos por los que algunos contactos que no se han incorporado como entrevistas a la
investigación son diversos: [​ caso 1] aceptación del contacto – con aportación de una
información general descriptiva de su ámbito de trabajo - pero negativa a participar más en
profundidad en la investigación por parte del contactado; [​ caso 2] ​reunión informal introductoria
a una información documental o de otro tipo aportada por el contactado; y [​ caso 3] ​reunión
aclaratoria de algún aspecto técnico previamente ya incorporado al contenido de una
entrevista.
37

De manera simplificada - y aplicándolo sólo al ámbito policial - se puede expresar como sigue
(siendo los números romanos representación de cada sujeto hipotéticamente entrevistado):

Actividad de producción e importación:​ GC (I, II,..), CNP (I, II,..), SVA, Mossos (I, II,..)
Actividad de distribución y menudeo:​ CNP (III, IV,…), Mossos (III, IV,..), PPLL (I, II,…)

En el caso de profesionales de la abogacía, miembros de la fiscalía y de la judicatura no se


buscó tanto la saturación como el contraste. En este caso, los contactos y entrevistas
perseguían metas más específicas: o bien contrastar ciertas informaciones policiales o bien
comprobar las conexiones entre la información policial y las actuaciones propias del ámbito
judicial. Por este motivo se realizó un único contacto con cada uno de estos actores.

38
En todos los casos el proceso para llegar a las fuentes de información ha comenzado con la
solicitud, mediante carta dirigida al máximo responsable en Cataluña de la institución de que se
tratara, de una entrevista para proceder a presentar el proyecto y a solicitar el tipo de
información que se considerara oportuna. Por lo general este procedimiento, de por sí lento, ha
generado un nivel de colaboración más que aceptable y ha permitido ir asimilando los factores
de todo tipo (institucionales, políticos, etc.) que podían estar presentes en el desarrollo de la
investi-gación. En algún caso [​ ME-01] esa toma de contacto fue tan relevante que fuera tenida

178
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

A continuación se presenta el listado de contactos ​[CI] y de entrevistas, con la mención


en negrita y entre corchetes del código de identificación – siglas de la institución y
nú-mero asignado a la entrevista - que es utilizado para citarlo como fuente.39

Código entrevista:​ GUB-01


Cuerpo:​ Guàrdia Urbana de Barcelona
Cargo: ​Intendente Mayor, jefe de la División de Seguridad Ciudadana

Código entrevista:​ GUB-02


Cuerpo:​ Guàrdia Urbana de Barcelona
Cargo: ​Sección de Policía Comunitaria (UT2, zona Eixample)

Código​: CI
Institución: ​Departamento de Barcelona del Instituto de Toxicología
Cargo: ​Director

Código entrevista:​ GC-01


Cuerpo: ​Guardia Civil
Cargo: ​Jefe de la Unidad de Análisis de la brigada de Policía Judicial de la Guardia Civil

Código entrevista:​ GC-02


Cuerpo: ​Guardia Civil
Cargo: ​Miembro Grupo Antidroga

Código entrevista: ​CNP-01


Cuerpo: ​Cuerpo Nacional de Policía
Cargo: ​Jefe del Grupo II de drogas sintéticas y precursores de la UDYCO de Barcelona

Código entrevista: ​CNP-02


Cuerpo: ​Cuerpo Nacional de Policía
Cargo: ​Jefe de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de Barcelona

Código entrevista: ​CNP-03


Cuerpo: ​Cuerpo Nacional de Policía
Cargo: ​Jefe de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de Barcelona

Código entrevista: ​SVA-01


Cuerpo:​ Servicio de Vigilancia Aduanera, Dependencia Regional de Aduanas, Cataluña.
Cargo​: Jefe Adjunto Operativo

Código entrevista: ​ME-01


Cuerpo:​ Policia de la Generalitat-Mossos d’Esquadra
Cargo:​ Director General de Seguretat Ciutadana

Código entrevista: ​ME-02


Cuerpo:​ Policia de la Generalitat-Mossos d’Esquadra
Cargo:​ Sotscap de la Comissaria d’Investigació Criminal

Código entrevista: ​ME-03


Cuerpo:​ Policia de la Generalitat-Mossos d’Esquadra
Cargo:​ Cap de la Divisió d’Investigació Criminal

en cuenta, a pesar de sus peculiaridades, como entrevista a los efectos de la investigación.


También tuvieron el mismo tratamiento dos tomas de contacto con mandos policiales o cargos
técnicos de alto nivel ​[ME-04 ​y​ ME-05]​.

39
Los nombres de los entrevistados han sido eliminados, pero siempre figura su institución y su
cargo específico, aspectos que permiten comprobar por sí solos la corrección de la muestra.

179
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

Código entrevista: ​ME-04


Cuerpo:​ Policia de la Generalitat-Mossos d’Esquadra
Cargo: ​Oficina Tècnica de la Divisió d’Informació

Código entrevista: ​ME-05


Cuerpo:​ Policia de la Generalitat-Mossos d’Esquadra
Cargo: ​Cap de Policia Científica, Divisió d’Investigació Criminal

Código entrevista: ​ME-06


Cuerpo:​ Policia de la Generalitat-Mossos d’Esquadra
Cargo: ​Facultatiu del Laboratori de Policia Científica, Divisió d’Investigació Criminal

Código entrevista: ​ME-07


Cuerpo:​ Policia de la Generalitat-Mossos d’Esquadra
Cargo: ​Encarregat del Laboratori de Policia Científica, Divisió d’Investigació Criminal

Código: ​CI
Cuerpo:​ Policia de la Generalitat-Mossos d’Esquadra
Cargo: ​Encarregat del Laboratori de Policia Científica, Divisió d’Investigació Criminal

Código entrevista: ​ME-08


Cuerpo:​ Policia de la Generalitat-Mossos d’Esquadra
Cargo: ​Responsable Area Tècnica de Seguretat Ciutadana de la Comissaria Territorial

Código entrevista: ​ME-09


Cuerpo:​ Policia de la Generalitat-Mossos d’Esquadra
Cargo: ​Responsable Area de Policia Administrativa de la Comissaria Territorial

Código entrevista: ​ME-10


Cuerpo:​ Policia de la Generalitat-Mossos d’Esquadra
Cargo: ​Responsable de la Unitat de Jocs i Espectacles, Area de Policia Administrativa, Comissaria
Territorial

Código entrevista: ​ME-11


Cuerpo:​ Policia de la Generalitat-Mossos d’Esquadra
Cargo: ​Responsable de la Unitat de Salut Pública de la Area Central de Criminalitat Local, Divisió de
Investigació Criminal

Código entrevista: ​ME-12


Cuerpo:​ Policia de la Generalitat-Mossos d’Esquadra
Cargo: ​Cap de Seguretat Ciutadana, Area Bàsica Policial de Granollers

Código entrevista: ​ME-13


Cuerpo:​ Policia de la Generalitat-Mossos d’Esquadra
Cargo: ​Cap de la Unitat d’Investigació, Area Bàsica Policial de Mataró

Código:​ CI
Institución: ​Sección II de la Audiencia Provincial de Barcelona
Cargo: ​Magistrado Presidente

Código entrevista: ​F-01


Institución: ​Tribunal Superior de Justícia de Catalunya
Cargo: ​Fiscal Delegado de la Fiscalía Especial para la Prevención y Represión del Tráfico Ilegal de
Drogas

Código entrevista: ​A-01


Profesión: ​Abogado penalista

Por cuestiones de delegación jerárquica propias de las instituciones a las que se


acudió, las primeras entrevistas fueron realizadas con cargos o responsables del nivel
más alto, pero siempre que fue posible se solicitó mantener contactos con miembros

180
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

de las unidades especializadas que dependían de ese cargo. Para los primeros
contactos se preparó un cuestionario – que seguía el guión de trabajo preparado por
los diversos grupos de investigación que participaban en el proyecto – con la idea de
lle-var a cabo una entrevista estructurada no presencuenciada, pero se dejaba libertad
al entrevistado para introducir temas que considerara relevantes o para descartar
aque-llos temas sobre los que no tuviera información o indicara no tenerla. En la
medida en que se avanzaba hacia entrevistados más especializados – lo que suponía
que se habían producido condiciones de saturación/contradicción en la información o
que surgían nuevos campos temáticos gracias a las entrevistas previas – se trabajó
con entre-vistas focalizadas o hacia entrevistas no dirigidas - si se trataban temas de
alto nivel técnico – (Brunet, Pastor y Belzunegui, 2002: 266-269). Por tanto, el
cuestionario fue adaptado a las características de los actores institucionales
entrevistados cuando sus competencias o su nivel de especialización lo requerían,
convirtiéndose en ocasiones en una mera guía o, incluso, desapareciendo.40

El cuestionario/guión de las entrevistas se preparó teniendo presente que tanto la


información disponible como los debates entre los grupos de investigación implicados
en el proyecto recomendaban diferenciar, para llevar a cabo el análisis del mercado,
las actividades de producción, importación, distribución y venta (o menudeo). Las
grandes líneas del mismo eran:

● Niveles de producción e importación

Zonas de producción

40

Las entrevistas no fueron grabadas, normalmente porque la generación de confianza entre


entrevistadores y entrevistado así lo exigía y excepcionalmente porque así lo solicitó el
entrevistado. Se ha trabajado, por lo tanto, sobre la transcripción de las notas de las
entrevistas, la cual fue realizada inmediatamente después de tener lugar el encuentro. Siempre
que fue posible las entrevistas fueron realizadas por dos entrevistadores – uno en tareas de
conducción, otro en tareas de anotación y de soporte – y se procuró que el
entrevistador-conductor fuera siempre el mismo para el mismo cuerpo/institución o para la
misma área de especialización. Normalmente las entrevistas tuvieron lugar en el centro de
trabajo del entrevistado. Acabada la entrevista, los entrevistadores mantenían un breve
encuentro para repasar las cuestiones relevantes que hubieran surgido o para comentar
aspectos de cualquier tipo que hubieran llamado su atención. Cuando la entrevista no fue
transcrita [​ ME-01, ME-04 y ME-05]​, ya fuera por tratarse de contactos institucionales de alto nivel o
que servían de presentación y/o intermediación institucional (de manera que se privilegió la
creación de un clima de entendimiento al seguimiento de un guión), el entrevistador tomó sus
propias notas personales, que fueron utilizadas para la redacción de los correspondientes
informes.

181
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

✓ Zonas de origen de las drogas de síntesis consumidas o incautadas


en España y en Cataluña

✓ Presencia de laboratorios en España y en Cataluña

✓ Precursores y excipientes

La actividad de importación

✓ Rutas y medios utilizados para la importación de la droga

✓ El papel de Cataluña y de Barcelona en el mercado estatal de


pasti-llas
✓ Tipologías de importadores

● Niveles de distribución y de venta

Características de las actividades de distribución y venta

Accesibilidad a las drogas y lugares de venta

Datos relativos a las ​pastillas

● Tipo de acción de control del mercado desarrollada

La interpretación de las entrevistas se ha realizado sin la ayuda de programas


informáticos especializados en análisis de contenido. En primer lugar se procedió a
señalar en cada entrevista cada uno de los campos temáticos que se acaban de
indicar. Dentro de cada campo temático se procedió a diferenciar, si ello era posible,
los indicadores que servían para explicarlo (por ejemplo, el número y la tipología de los
laboratorios de producción de pastillas), la información valorativa aportada sobre
dichos indicadores y otras categorías de información. Obtenidos esos indicadores, se
ordenó dentro de cada uno el conjunto de citas de las diversas entrevistas que se
referían a los mismos. Así mismo, se realizó un listado de cuestiones conexas que
iban siendo relatados por los entrevistados (por ejemplo, tipos de intervenciones
realizadas para el control del mercado, aspectos de coordinación entre los cuerpos
policiales, etc.) ya fuera por propia iniciativa o como consecuencia de las preguntas de

182
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

los entrevistadores. De entre estas cuestiones se seleccionaron aquéllas que fueron


consideradas, siguiendo criterios teóricos, más relevantes para la investigación. Y se
procedió, por último, a ordenar dentro de cada categoría las citas relacionadas.

Para completar la información derivada de las entrevistas se han explotado fuentes de


información cuantitativa y cualitativa sobre operaciones policiales de represión del
tráfico de drogas.41
La estadística policial fue trabajada desde una perspectiva estrictamente interpretativa.
Existe una multiplicidad de fuentes (que en el momento de realizar la investigación no
seguían los mismos criterios ni ofrecían los mismos indicadores). En algunos casos se
trata de estadística pública y oficial - así, la del Ministerio del Interior -, pero en otros se
trata de estadística administrativa no accesible, por lo cual fue necesario realizar las
correspondientes solicitudes de información. Incluso en el caso de estadísticas
públicas y oficiales fue necesario solicitar ciertas desagregaciones no disponibles en
pu-blicaciones oficiales. Por las cuestiones político-institucionales ya comentadas, es
evi-dente que los ​Mossos d’Esquadra no disponían de series temporales comparables
con las de otros cuerpos, ni sus datos alcanzaban a todo el territorio estudiado.

Al hilo de las entrevistas surgieron referencias a fuentes informativas relevantes. En


ese caso, acabada la entrevista se solicitó el acceso a dichas fuentes - a ser posible
de manera no inmediata sino planteando una nueva cita, con la finalidad de disponer
del tiempo necesario para analizar el contenido de la entrevista con la que se
conectaba -. Este tipo de incidencias se relacionó normalmente con literatura interna
de los cuerpos policiales (boletines, circulares, etc.) y con servicios policiales que
tienen capacidad para producir y acumular información propia (por ejemplo, los
laboratorios de policía científica).

A partir de estos elementos se procuró obtener una primera imagen - Imagen 1, en el


esquema del diseño de la investigación – de la manera en que las instituciones

41

Coincidiendo con el desarrollo de la investigación de campo se estaba realizando una primera


sistematización de datos sobre el fenómeno, coordinada por la Delegación del Gobierno en
Cataluña, a raíz del fallecimiento y de la intoxicación de varios jóvenes que habían consumido
drogas de síntesis en contextos de ​fiesta (Avui, 2002; Ciércoles, 2002; Costa-Pau, 2002; El
País, 2002c y 2002d; Gimeno, 2002a y 2002b; Gimeno y Ricou, 2002; Ricart y Corbella, 2002;
Ríos, 2002a y 2002b; Rodríguez, 2002). En unos pocos casos, esa tarea de sistematización
favoreció la realización de las entrevistas, ya que ciertos informantes se encontraban en pleno
proceso de recopilación de datos.

183
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

penales, y marcadamente la policía, veían el mercado de drogas de síntesis


barcelonés. La virtualidad básica de esta imagen consistía en que debía reflejar las
verdaderas dimensiones de dicho mercado, ligándolas a ciertas problemáticas –
delictivas o no – específicas. Sin embargo esta imagen primera no ofrecía suficientes
garantía métodológicas y, sobre todo, no respondía plenamente a ciertos objetivos de
la investigación.

Por estos motivos, al mismo tiempo que se ponía en marcha el conjunto de tareas que
debía dar lugar a la Imagen 1 del mercado, se prepararon una serie de técnicas de
carácter complementario, las cuales respondían a finalidades diversas. En ocasiones
buscan concretar ciertos aspectos específicos, que iban apareciendo en las entrevistas
o en la documentación manejada; en otros casos, constituyen una especie de
mecanismo de control de la relevancia de ciertos temas a los efectos de los concretos
objetivos de la investigación; finalmente, en ciertos supuestos pueden servir para que
los entrevistadores adquirieran una información suplementaria que les permita
desarrollar de manera más dinámica y autónoma sus entrevistas. En todo caso,
deberían permitir obtener una imagen más completa y detallada del fenómeno
abordado (Imagen 2, en el esquema del diseño de la investigación).

Para concretar – y, en su caso, confirmar – la información derivada de las entrevistas


se procedió al análisis de contenido de una muestra de sentencias de la Audiencia
Provincial de Barcelona. La Sección segunda de la Audiencia autorizó el acceso a sus
expedientes, concretamente a las sentencias relativas a los delitos contra la salud
pública dictadas entre el año 1995 y el año 2000.

Se analizaron cuantitativamente, construyendo las correspondientes bases de datos,


un total de 486 sentencias. En un 9,05% de las mismas se apreciaba tráfico de drogas
de síntesis. Los aspectos analizados fueron los siguientes:

1. Sustancias presentes en las sentencias (relación de sentencias por


tipos de sustancias; número de decomisos por sustancias y cantidades
decomisadas; tráfico de una o varias sustancias; tráfico exclusivo de
drogas de síntesis o combinación de sustancias).

184
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

2. Características de las personas procesadas en los casos de tráfico


de drogas de síntesis (número de detenidos en cada caso;
nacionalidad, edad y sexo de los detenidos; datos sobre los lugares de
origen y de destino de los procesados).

3. Datos sobre el tipo de operaciones policiales que dan lugar a


pro-cesamiento (cuerpo policial actuante; lugar de la detención; medio
de transporte implicado en el caso de tráfico; casos con laboratorios).

Mediante esta cuantificación se pretendían dos cosas: en primer lugar, comprobar si


los datos judiciales confirmaban la información policial sobre ciertos niveles del
merca-do;42 en segundo lugar, afinar la información sobre ciertos indicadores de estos
con-cretos niveles.
Para comprobar hasta qué punto las descripciones del fenómeno realizadas por los
entrevistados se encontraban consolidadas y ​circulaban por ámbitos que fueran más
allá del trabajo policial se procedió a un uso específico del material jurídico. Un estudio
de la normativa y de la jurisprudencia por grupos de casos no sólo explicitaba el marco
jurídico-penal de referencia sino que permitía comprobar si los elementos descriptivos
que emergían de las entrevistas tenían algún tipo de traducción en la decisión jurídica
(en las sentencias judiciales), en otras palabras, si incidían en la racionalidad jurídica.

En este caso, el grupo de investigación partió de una técnica jurídica - estudio de


sen-tencias por grupos de casos similares - que permitía identificar las discusiones
jurídi-cas más relevantes en la concreta materia investigada. A continuación, se hacía
necesario conectar dichas discusiones con las categorías derivadas de las entrevistas,
determinando cuando se producía una correspondencia. En caso de correspondencia
la descripción del fenómeno puede darse por consolidada, en el sentido de que está
pre-ente en más de un circuito decisorio. Sobre estas cuestiones se insiste de manera
más detallada en el siguiente subapartado.

42

Por motivos competenciales – recordar el contenido de la nota 258 de este trabajo – la


Audiencia Provincial no conoce de los supuestos más complejos, es decir, de aquellos casos
en los que el tráfico de drogas de síntesis tiene mayor envergadura o se conecta más
claramente con delincuencia organizada. El análisis de sentencias relativas a estos casos fue
descartado al considerarse que no afectaba directamente al mercado barcelonés. Sin embargo,
sí sería recomendable para la confirmación de ciertas hipótesis, derivadas de la información
policial, sobre los niveles superiores del tráfico de ​pastillas.​

185
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

La tercera técnica complementaria remitía a observaciones no sistematizadas


(Anguera, 1978: 34-43). Como se estaba trabajando en un área temática muy
específica, difícilmente accesible y que presentaba un nivel alto de complejidad
institucional – en otros términos, en un contexto cognitivamente “pesado” – se
consideró oportuno que algunos miembros del grupo de investigación pudieran obtener
refuerzos indirectos mediante ciertas técnicas que, al mismo tiempo que aportan
ciertas dosis de infor-mación, les introdujeran “vivencialmente” en el objeto de estudio.
En esta línea, se rea-lizaron diversas experiencias de observación en distintos
contextos de ​fiesta (en las ciudades de Barcelona, Madrid e Ibiza). Es importante tener
en cuenta que la ​línea estratégica I ​ya cubría el aspecto de la observación desde el
punto de vista de su introducción en los contenidos de la investigación, por lo que el
uso de la observación no sistematizada sirvió fundamentalmente como elemento de
refuerzo para la realización de las entrevistas.43
Para acabar esta apartado, debe recordarse que este conjunto de técnicas tienen
co-mo objetivo primario obtener indicadores sobre cada nivel del mercado de drogas
de síntesis, de manera que se haga posible la valoración de su evolución, la
comparabilidad con otros mercados ilícitos y con otros comportamientos delictivos, etc.

3.2.4 Acotaciones sobre el sentido del dato jurídico

3.2.4.1 Introducción

Un aspecto especialmente relevante de esta investigación, dado el ámbito científico en


el que se enmarca, consiste en integrar de manera conveniente los aspectos jurídicos
con los que se conecta. Sin duda es necesario explicitar los elementos esenciales del
marco jurídico en el que se desarrolla la actividad del sistema penal en la materia
tratada, pero con el objetivo último de esclarecer el tipo de conexión realmente
existente entre la información policial sobre el fenómeno y el dato propiamente jurídico.

43
Básicamente permitieron ganar seguridad frente a los profesionales muy especializados a los
que se debía entrevistar (por ejemplo, se detectaban con más facilidad “lagunas” informativas,
contradicciones, etc.). Las observaciones se documentaron en notas personales del
inves-tigador y en alguna grabación realizada con teléfono móvil, pero no fueron incorporadas
como ​dato​ a la investigación.

186
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

Objetivo que no puede ser asumido desde una perspectiva estrictamente dogmática.
Por este motivo, en este trabajo se realiza un tratamiento diversificado del dato
jurídico. Por una parte, se especifican los elementos descriptivos básicos del
tratamiento jurídico de las diversas áreas de actividad a partir de las cuales la policía
obtiene información sobre las ​pastillas​; esta descripción permite visualizar el marco
habilitante de la actuación de los cuerpos policiales, pero sin que exista voluntad de
entrar en las discusiones técnico-jurídica y técnico-policial sobre tal marco (pues estas
discusiones exigen otro con-texto de estudio para su profundización). Por otra parte,
se presta especial atención a aquellas categorías jurídicas o aquellas doctrinas
jurisprudenciales conectadas directa-mente con el funcionamiento fáctico del mercado
de drogas, con la finalidad ya indica-da de subrayar los nexos existentes entre
racionalidad jurídica y facticidad.

A grandes trazos, el marco jurídico español en materia de drogodependencias se


ca-racteriza por la duplicidad de los sistemas normativos aplicables: conviven normas
de carácter punitivo y sancionador con disposiciones de tipo asistencial y sanitario.44
En el primer grupo normativo, que es el que centra la atención de este estudio, se
combina un sistema de persecución penal con un sistema de control administrativo
(Cuesta, 1993: 54ss.).

3.2.4.2 Líneas generales del tratamiento penal del tráfico de drogas

En el momento en que se realizó la investigación, el Código Penal - en adelante, CP -


español castigaba en sus artículos 368 a 378, entre los delitos contra la salud pública,
diferentes conductas vinculadas al tráfico de drogas y de precursores. Por su parte, la
Ley Orgánica 12/1995 de Represión del Contrabando también castigaba como delito la
entrada de droga en territorio nacional.45

44

Particularmente, sobre el sentido sistémico de la normativa catalana de carácter asistencial y


sanitario ver el trabajo de Domínguez, Gondra y Vallés (2000).

45
En el texto del artículo 368 del CP no aparece una definición del concepto de droga ni una
caracterización de las sustancias que deben ser consideradas como tales a los efectos
penales. Esta circunstancia hace que deba ser considerada como una ​norma penal en blanco o
como portadora de ​conceptos normativos cuyo sentido debe ser integrado con la normativa
administrativa correspondiente y, especialmente, con la normativa internacional – que sea
reconocida y/o integrada en el ordenamiento español a través de los mecanismos legales

187
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

En el artículo 368 CP se castigan las conductas de cultivo, elaboración o tráfico de


drogas, así como las de promoción, favorecimiento o facilitación de su consumo ilegal,
y la posesión o tenencia preordenada al tráfico. Ello implica que se castiga todo ​el ciclo
de la droga​, desde la elaboración hasta el tráfico.46 Como señala Gallego
(Domín-guez, Gallego, Rodríguez y Aneas, 2003: 94) dicha punición se produce por
ínfima que sea la cantidad con la que se trafica, siendo también intrascendente para
que se aplique dicho artículo el porcentaje de principio activo de cada comprimido
incautado, a diferencia de lo que sucede para imponer penas más graves.

El mismo artículo 368 CP diferencia las conductas punibles referidas a las “drogas que
causan grave daño a la salud” de las “que no causan grave daño” a efectos de
imposición de la pena el Código Penal. Si bien durante la primera mitad de los noventa
los tribunales españoles no eran unánimes a la hora de decidir entre estas dos
tipologías, la jurisprudencia del Tribunal Supremo acabó por sentar el criterio de que
las drogas de síntesis deben considerarse como sustancias que causan grave daño a

establecidos - que establecen los listados de sustancias que deben ser consideradas como
drogas a efectos penales.
Sobre la discusión doctrinal y jurisprudencial sobre si la técnica legislativa empleada en el
citado artículo es la de la ley penal en blanco o la de los conceptos normativos puede acudirse
a los trabajos de Joshi (1999: 54-61) y Molina (2008: 46-58).
La consideración de las ​pastillas ​como drogas a efectos penales tiene su punto de anclaje en
las listas I y II (que incluye a anfetaminas, metanfetaminas, fenetilinas, etc.), Anexo I, del
Convenio de Viena de 21 febrero 1971, Herrero (2003: 364) cita las diversas órdenes
ministeriales españolas que incorporan al catálogo de sustancias ilegales sus diversas
variedades (MDA, MDMA, DMA, PMA, MDEA, etc.) desde el punto de vista de su composición
química.

46
“La elaboración se entiende como transformación de la materia prima en droga, esto es,
como el proceso de manipulación necesario para obtener la droga en sus distintas
presentaciones. Por tráfico, en sentido estricto, se entienden todas las acciones destinadas a
introducir en el mercado droga, aceptándose entre otros los actos de adquisición de droga -
compra directa, compra por intermediario, compra desde el extranjero o compra al extranjero,
etc. -, los actos de venta de droga - venta directa o mediante intermediarios, la mediación en la
venta, la per-muta o pago de servicios, etc. -, la donación de droga, el envío de droga o la
recepción en Es-paña de droga enviada desde el extranjero, el almacenaje y transporte. En la
promoción, favo-recimiento y facilitación del consumo ilegal se han incluido conductas de
financiación del trá-fico, almacenaje y custodia de la droga, o la mediación - poner en contacto
vendedor con comprador, compra por encargo, invitación al consumo, etc. -; en general estas
conductas ope-ran como cláusula de cierre que permite castigar cualquier tipo de conducta que
favorezca el consumo ilícito (no autorizado) de droga.” (Domínguez, Gallego, Rodríguez y
Aneas, 2003: 94, nota 14). Sobre la amplitud del ámbito de las conductas típicas en este caso,
puede consultar-se el trabajo de Herrero (2003: 366-369).

188
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

la salud individual,47 y por lo tanto las conductas típicas referidas a estas drogas son
tratadas del mismo modo que, por ejemplo, las relativas a la heroína, cocaína, LSD,
crack, morfina, etc.48

En aplicación de este criterio las conductas de tráfico referidas a drogas sintéticas se


castigaban en el artículo 368 CP con una pena que oscila entre los tres y los nueve
años de prisión, imponiéndose además una pena de multa del tanto al triplo del valor
de la droga objeto del delito. Pero debe tenerse en cuenta que la pena de prisión será
de nueve años de prisión hasta los trece años y seis meses, además de una multa del
tanto al cuádruplo del valor de la droga, si se da alguna de las circunstancias
señaladas en el artículo 369 CP: se faciliten drogas de síntesis a menores de
dieciocho años o a disminuidos psíquicos; se introduzcan o difundan en centros
docentes, milita-res, penitenciarios o asistenciales; se trafique en establecimientos
abiertos al público por los responsables o empleados de los mismos; la cantidad de
droga fuera de noto-ria importancia;49 se facilite droga a personas sometidas a
tratamiento de deshabitua-ción o rehabilitación; las drogas en cuestión se manipulen o

47
Herrero (2003: 365) recoge un buen número de sentencias del Tribunal Supremo que
asientan este criterio. También Gallego (Domínguez, Gallego, Rodríguez y Aneas, 2003: 95,
nota 16) cita diversos fallos en este sentido del alto tribunal. En el mismo sentido, Joshi (1999:
76-83).

48
​Si bien, como señala Gallego (Domínguez, Gallego, Rodríguez y Aneas, 2003: 95, nota 17),
en algunos supuestos aislados en los que los informes analíticos únicamente revelan
genéricamente que nos encontramos ante anfetaminas o derivados anfetamínicos - no
especificando de qué clase específica de sustancia se trata - se han aplicado las penas
referidas a las “sustancias que no causan grave daño a la salud”. Los tribunales – ver las
sentencias del Tribunal Supremo de 16 de marzo de 1998, 27 de abril de 1998, 16 de julio de
1999 y 24 de marzo de 2000 – toman esta vía interpretativa al entender que la aplicación de la
agravación de la pena en los casos de "sustancias que causan grave daño a la salud" requiere
una suficiente determinación de la exacta composición de la sustancia de que se trate, de
forma que se conozcan sus efectos concretos y reales sobre la salud.

49

En virtud de un acuerdo del Pleno de la Sala Penal del Tribunal Supremo de 19 de octubre de
2001 se actualizó toda la jurisprudencia anterior (Sentencia del Tribunal Supremo de 6 de
noviembre de 2001), declarando que la agravación por ​notoria importancia sólo se aplicará en
casos relativos a ​pastillas si se superan las 500 dosis referidas al consumo diario - no
debién-dose confundir los conceptos de “dosis” con los de “pastillas, grageas o comprimidos”
(Sentencia del Tribunal Supremo de 10 de julio de 2000) -, teniéndose únicamente en
consideración la sustancia base o tóxica, es decir, reducida a una pureza del 100%. Con este
criterio la cantidad de notoria importancia comienza en el caso de las drogas sintéticas a partir
de los 240 gramos. Con anterioridad a dicho acuerdo, esta agravación se apreciaba a partir de
las 200 dosis.
Para un análisis general de los criterios jurisprudenciales sobre la ​cantidad de notoria
importancia​ puede consultarse el trabajo de Gallego Soler (1999b).

189
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

adulteren, incrementán-dose el posible daño a la salud individual; el culpable


pertenezca a una organización o asociación que tenga como finalidad difundir droga,
incluso ocasionalmente; el culpa-ble participe en otras actividades organizadas o cuya
ejecución se vea facilitada por la comisión del delito; el culpable sea funcionario,
facultativo, trabajador social, docente o educador, siempre que abuse de su profesión,
oficio o cargo para la comisión del deli-to;50 o se utilice a menores de dieciséis años
para cometer la conducta típica de que se trate. El artículo 370 CP vuelve a aumentar
la pena, que oscila en este caso entre los trece años y seis meses y los veinte años y
tres meses (además de multa del tanto al séxtuplo del valor de la droga) cuando los
autores de la conducta típica sean, por usar un término genérico, los ​responsables de
organizaciones implicadas en el trafico de drogas,51 y en los casos en que se pueda
apreciar en la conducta una extrema gravedad.52 Estas dos circunstancias se aplican
raramente en el caso de las drogas de síntesis, bien por las propias características del
tráfico de este tipo de drogas, bien por dificultades procedimentales.

3.2.4.3 La delimitación entre conductas de autoconsumo y acciones de tráfico

El estudio de sentencias por grupos de casos similares permitió identificar dos


cuestiones jurídicas directamente conectadas con las categorías derivadas de las
entrevistas y que, en consecuencia, eran relevantes para el análisis de las dinámicas
del mercado de drogas de síntesis. Se trata de la posesión de ​pastillas ​preordenada al
tráfico y su consumo compartido.

50
En estos casos, además, se impondrá la pena de inhabilitación especial – de una duración
entre tres y diez años - para empleo o cargo público, profesión u oficio, industria o comercio. La
inhabilitación tendrá una duración de diez a veinte años en el caso de que quien cometa el
delito sea una autoridad o agente de la autoridad en el ejercicio de su cargo (artículo 372 CP).

51
La jurisprudencia requiere en estos casos que se pruebe que se desempeñan efectivamente
labores de control en escalones superiores de la estructura jerarquizada. Generalmente los
“mandos intermedios” se vienen dejando al margen de esta agravación. Sobre este último
aspecto puede consultarse la Sentencia del Tribunal Supremo de 10 de febrero de 1997.

52
La “conducta de extrema gravedad” no debe ser asimilada a la idea de “cantidad de extrema
gravedad”; como señala Herrero (2003: 380-382) la cantidad es un ​elemento a considerar, pero
no es el único ni el más relevante. Sobre esta cuestión se pueden confrontar, además de las
citadas por el propio Herrero, las Sentencias del Tribunal Supremo de 24 de octubre y de 7 de
julio de 2000. Las circunstancias que hacen extremamente grave la conducta, según los
tribunales, suelen guardar relación con el despliegue organizativo y la logística de cada
supuesto de tráfico.

190
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

En la normativa penal española, las conductas referidas al autoconsumo - cultivo para


el autoconsumo, tenencia para el autoconsumo, etc. - son penalmente irrelevantes (en
el sentido de que no constituyen delito ni falta), si bien pueden implicar otro tipo
responsabilidades en el ámbito sancionador administrativo. La cuestión compleja que
se plantea en este punto es cómo se puede saber si una tenencia de droga es para el
autoconsumo, quedando impune penalmente, o si se tata de una tenencia que se
dirige desde el punto de vista de su finalidad (preordenada) al tráfico, que sí es
punible. Lógicamente un inculpado siempre alegará en su defensa que la tenencia es
para el auto-consumo y lo más habitual es que los sujetos que hubieran concertado la
compra de la droga con él no tengan motivos especiales para declarar como testigos
en su contra, por esta razón los tribunales han tenido que establecer determinados
indicios (Joshi, 1999: 198ss.; Molina, 2008: 106-109) a partir de los cuales se puede
tener por proba-do que la posesión se dirige al tráfico:

● que la cantidad de la sustancia aprehendida sea superior a la normal para


consumo de ente 3 a 5 días (excepcionalmente hasta los 10 días);53
● que la sustancia sea muy pura, es decir, cuando sus niveles de pureza no son
los habituales de consumo o no la hacen apta para el mismo;
● que la persona que está en posesión de la sustancia no sea consumidor de la
misma;
● que la sustancia sea encontrada en un lugar predestinado a la distribución y/o
presentada en las dosis o en la forma habitual en el mercado;

53

Los propios tribunales señalan que la fijación de unos límites cuantitativos en este punto puede
generar agravios comparativos si no se tienen presentes las circunstancias de cada caso
concreto. Pero como regla general se estima que el consumo medio diario de un adicto es-taría
en “1,5 gramos de cocaína, 180 miligramos de anfetamina, 60 miligramos de metanfetamina,
480 miligramos de MDMA, MDA o MDEA, y 600 microgramos de LSD.” (Herrero, 2003: 374).
Lo anterior no significa que, en el caso de que concurran otros indicios, no sea posible acreditar
el destino de la sustancia al tráfico con esas mismas cantidades o con otras mucho menores.
Para un análisis de casos concretos pueden consultarse las sentencias citadas por Herrero
(2003: 374-376).
En cuanto a la extensión del término de consumo atípico hasta diez días, Gallego
(Domínguez, Gallego, Rodríguez y Aneas, 2003: 96, nota 20) subraya la sentencia de la
Audiencia Provincial de Huesca de 17 de julio de 2000. Este tribunal absolvió un caso de
tenencia de seis comprimidos de éxtasis y 23.000 pesetas en metálico, citando expresamente
otra sentencia de la misma Audiencia de 22 febrero 2000 que considera que “no es inusual una
cantidad que permita al tenedor cubrir sus necesidades durante un período de diez días.”

191
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

● que se produzca la aprehensión de balanzas de precisión o de otro


instrumental para manipular la droga (sustancias de corte o adulteración, etc.);
● que se encuentre dinero metálico que no se corresponda con el nivel de
ingresos declarados o que carezca de otra procedencia lícita justificable;
● que se encuentre en poder del inculpado notas o contabilidades de ventas de
sustancias o que se hayan obtenido grabaciones legítimas que acrediten
dichas operaciones;
● que se haya comprobado un trasiego continuo (con estancias de visita muy
breves) de consumidores de drogas en el lugar donde se encuentre la droga, lo
cual sería indicio de venta al menudeo:
● que se den elementos en las circunstancias del hallazgo policial de la sustancia
o en la actitud adoptada por el inculpado (por ejemplo, intentar deshacerse de
la droga, darse a la fuga, etc.) que manifiesten esa finalidad de tráfico.

Los tribunales analizan la concurrencia de estos indicios de manera específica en cada


supuesto, lo cual implica que cada caso es valorado de manera autónoma y teniendo
presente todos y cada uno de los indicios existentes.54 Desde otro punto de vista, si la
persona a la que se ha encontrado en posesión de la droga alega su destino exclusivo
al consumo propio deberá demostrar su condición de consumidor mediante las
oportunas pruebas documentales (historia clínica, atención recibida en centros de
deshabituación, etc.) o periciales.

54
“En el concreto ámbito de las drogas de síntesis, se pueden ofrecer los siguientes supuestos
que han servido para afirmar que existe tenencia preordenada al tráfico: tenencia de 170
pastillas de MDMA en una detención policial a la 1.30 de la madrugada, así como considerable
cantidad de dinero (sentencia del Tribunal Supremo de 14 de febrero de 2002); tenencia de
MDMA en cantidad suficiente para consumo de veinte personas en una fiesta, con valor de
mercado cercano a las seiscientas mil pesetas, lo que no parece guardar relación con la
capacidad económica de los acusados (sentencia del Tribunal Supremo de 18 de septiembre
de 2002); tenencia de 22 pastillas de MDMA a la puerta de una discoteca además de una bolsa
que contenía 4,62 gramos de anfetaminas, afirmándose que <​ <​su cantidad y precio
subsiguiente (56.300 ptas.) rebasa lo que normalmente constituye las necesidades de una
persona aficio-nada a las drogas a corto y medio plazo, y de otro, los productos aprehendidos
son de diferen-tes características, circunstancia ésta que se compadece muy poco con la
finalidad de consu-mo por un mismo individuo. Pero sobre todo lo que evita pensar en la
existencia del autocon-sumo es que por el acusado a quien correspondía la carga de la prueba
en este punto, no ha demostrado de forma alguna su cualidad de drogadicto​>> (sentencia del
Tribunal Supremo de 12 de septiembre de 2002); posesión de pequeñas cantidades de drogas
sintéticas, conjunta-mente con otras, habiéndose acreditado actos de venta de otras drogas
(sentencia del Tribunal Supremo de 15 de julio de 2002); posesión de 48 comprimidos de
éxtasis oculta bajo la al-fombrilla del suelo del lado del conductor, dentro de un automóvil, y de
un trozo de hachís de 10,900 gramos.” (Domínguez, Gallego, Rodríguez y Aneas, 2003: 96,
nota 21).

192
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

La segunda cuestión jurídica relevante por el específico tipo de mercado de las drogas
de síntesis es la relativa al denominado ​consumo compartido.​ ​Se trata de supuestos
en los que una persona adquiere ciertas cantidades de droga para su posterior
consumo de todo un grupo de personas, frecuentemente en un contexto de ​fiesta o
similar (Joshi, 1999: 221-226). Estos casos, siempre que concurran determinadas
circunstancias, son equiparados por los tribunales – tanto por las Audiencias
Provinciales como por el Tribunal Supremo - al autoconsumo y, en consecuencia, no
son objeto de sanción penal.55

56
Las circunstancias requeridas por la jurisprudencia para apreciar que existe este
consumo compartido no punible deben manifestar que no va a producirse una
extensión indiscriminada y/o masiva del consumo de la sustancia: que los sujetos que
se agrupan para la adquisición de droga y para su posterior consumo sean adictos,
que estos se encuentren perfectamente identificados, que constituyan un número
reducido y presenten conexiones entre sí, que el consumo se realice en lugar cerrado,
que la cantidad de droga consumida sea “insignificante”, que el consumo sea
inmediato y se produzca en presencia del adquirente y que no exista ánimo de lucro
por parte del su-jeto que realiza la adquisición de la droga.57

55
“Existe en los últimos años una jurisprudencia - tanto en el seno del Tribunal Supremo como
en las Audiencias Provinciales - que, a la vista de la enorme amplitud que tienen los delitos de
tráfico de drogas, tiende a dejar al margen de la sanción penal ciertos casos al considerar que
no poseen lesividad o antijuricidad material (es decir, que no generan un riesgo mínimamente
relevante para el bien jurídico protegido).” (Domínguez, Gallego, Rodríguez y Aneas, 2003: 96-
97). Entre los pronunciamientos judiciales en este sentido Gallego cita, en el trabajo indicado,
las sentencias del Tribunal Supremo de 28 de octubre de 1996 y de 22 de enero de 1997.
Otro supuesto no sancionado, pero no conectado con el objeto de este trabajo, sería el de “la
transmisión de dosis mínimas y gratuitamente a una persona adicta a la sustancia, por parte de
un familiar o persona allegada a dicho consumidor y con la intención de evitarle los sufrimientos
del síndrome de abstinencia o de ayudarle a intentar una paulatina desintoxicación mediante el
consumo de dosis decrecientes.” (Herrero, 2003: 367). En el mismo sentido, Molina (2008:
90-92).

56
A las sentencias del Tribunal Supremo citadas por Gallego (Domínguez, Gallego, Rodríguez
y Aneas, 2003: 97, nota 23) - 8 de marzo de 2000, 20 de julio de 1999, 10 de diciembre de
1998, 20 de enero de 1998 y 4 de mayo de 1998 – cabe añadir las mencionadas por Herrero
(2003: 367).

57

“​En aplicación de esta doctrina, la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid de 7 de junio


de 2001 absolvió a una persona que había adquirido 19 pastillas de éxtasis, 413 miligramos de
ketamina y 5.027 miligramos de sustancia compuesta de anfetamina y cafeína, para consumo
de un grupo de seis amigos, reuniendo para ello 30.000 pesetas. También la Audiencia
Provincial de Huesca de 26 de marzo de 2001 absuelve a quien guardaba 40 comprimidos de

193
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

Es el acusado quien debe demostrar que la droga aprehendida fue adquirida para ser
consumida por un grupo de personas, estos sujetos deben quedar identificados antes
del juicio y su dependencia debe ser acreditada.

3.2.4.4 Tratamiento jurídico de los precursores

El control de las sustancias utilizadas para elaborar o manipular las drogas de síntesis
presenta tanto una vía penal como una vía administrativa.58

Desde el punto de vista penal el anclaje fundamental para su persecución se


encuentra en el artículo 371 CP (Molina, 2008: 227-232), sin que deba olvidarse que el

éxtasis que había adquirido para un grupo de seis personas.” ​(Domínguez, Gallego, Rodríguez
y Aneas, 2003: 97, nota 24).
Por el contrario, los tribunales entienden que la conducta es punible cuando se trata de una
mera intermediación en la compra: cuando el consumo no es inmediato o insignificante –
sentencias de la Audiencias Provinciales de Gerona de 18 de febrero de 2000 y de La Coruña
de 13 de abril de 1999 -, cuando se distribuyen varias sustancias facilitando su consumo
indiscriminado en un contexto festivo - sentencia de la Audiencia Provincial de Baleares de 15
de junio de 1998 -, cuando la adquisición constituye un acto lucrativo que es preparatorio de
una futura fiesta - sentencia de la Audiencia Provincial de Tarragona de 9 de noviembre de
2000 -, etc.
Como es fácil deducir de esta enumeración de caso, el criterio jurisprudencial es claramente
matizable, lo que puede conducir a una aplicación diversa de esta doctrina por parte de los
tribunales. Por este motivo es enumerada por algún entrevistado – concretamente, por el
repre-sentante de la fiscalía – como uno de los resquicios legales y/o procedimentales que
pueden beneficiar a los implicados en un caso de tráfico de drogas si cuentan con una buena
defensa legal y consiguen testimonios que ratifiquen que se dan las circunstancias que
permiten su aplicación.
Otros resquicios señalados como relevantes por la misma fuente son las cuestiones relativas
a la composición de las pastillas - que no llegue a la cantidad que implica tráfico - y la exigencia
de ratificación en juicio de las pruebas analíticas de las sustancias. La explicación relativa a
esta última cuestión es bastante sencilla: según el pleno de la Sala segunda del Tribunal
Supremo, los dictámenes periciales realizados por organismos oficiales no requerían
ratificación en juicio salvo que se impugnara la prueba por alguna de las partes; dicha doctrina
ha sido utilizada por los abogados defensores, en el sentido de adoptar la práctica de impugnar
siempre la prueba analítica, lo cual obliga a la acusación a ratificar la prueba y exige una
presencia permanente de los responsables de los laboratorios en los tribunales, con el
consiguiente riesgo de colapso para su trabajo cotidiano.

58
El artículo 1.10 de la Ley 12/1995 de Represión del Contrabando define los precursores
como sustancias y productos susceptibles de ser utilizados en el cultivo, la producción o la
fabricación de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas.

194
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

artículo 373 del mismo texto legal contempla los actos preparatorios referidos a todas
las conductas típicas sobre drogas así como a las relativas a los precursores.59

Desde el punto de vista de la intervención administrativa, la Ley 3/1996 sobre medidas


de control de sustancias químicas catalogadas susceptibles de desvío para la
fabricación ilícita de drogas habilita al Cuerpo Nacional de Policía para la realización
de inspecciones a las industrias especializadas en la fabricación, manipulación y
distribución de estas sustancias.60

3.2.4.5 Otros aspectos relevantes del control de carácter administrativo

Como ha quedado indicado, las conductas vinculadas al autoconsumo de drogas –


cultivo para el autoconsumo, tenencia para el autoconsumo, etc. - no son sancionables
penalmente pero sí pueden serlo en el ámbito administrativo. Así lo hace Ley Orgánica
1/1992, de Protección de la Seguridad Ciudadana en su artículo 25, que castiga con
una multa (de entre cincuenta mil a cinco millones de pesetas), además de la
incauta-ción de las drogas (y de la suspensión del permiso de conducir vehículos de
motor hasta tres meses y la retirada del permiso o licencia de armas), los supuestos de
consumo en lugares, vías, establecimientos o transportes públicos; la misma sanción
se puede imponer en casos de tenencia ilícita siempre que no constituya infracción
penal.61

59

A lo que debe añadirse, como señala Gallego (Domínguez, Gallego, Rodríguez y Aneas, 2003:
98 y nota 30), que algunas resoluciones judiciales incluyen conductas relativas a precursores
en el contenido del artículo 368 CP.
A efectos penales también debe destacarse que la Ley Orgánica 5/1999 de modificación de
la Ley de Enjuiciamiento Criminal amplió el concepto de «entrega vigilada» a los precursores
con la finalidad de ampliar las posibilidades de su persecución penal. La circulación o entrega
vigilada es una técnica que consiste en permitir que remesas ilícitas o sospechosas de
sustancias ilícitas circulen por el territorio o salgan de él sin interferencia de la autoridad y bajo
su vigilancia, con el fin de descubrir a las personas involucradas en la comisión de algún delito
conectado con las mismas (art. 263 bis Ley de Enjuiciamiento Criminal). Al respecto puede
con-sultarse lo indicado por Molina (2008: 286-300).

60
En esta línea, el Real Decreto 1911/1999 por el que se aprobó la estrategia nacional sobre
drogas para el periodo 2000-2008, destacaba como uno de los objetivos legislativos impuestos
en este plazo “profundizar en la legislación sobre control de precursores, reforzando las
medidas administrativas de control, y la implantación de una red de enlaces policiales que
controlen la fabricación de tales sustancias y su destino”.

61

195
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

Finalmente, debe tenerse en cuenta que en el control del mercado de drogas de


síntesis juegan un papel relevante los instrumentos jurídicos que habilitan la
intervención en los locales que permiten, facilitan o intervienen en el consumo de estas
sustancias. ​Tanto la Ley Orgánica 1/1992 de Protección de la Seguridad Ciudadana,
de ámbito estatal, como la Ley catalana 10/1990, sobre policía de espectáculo,
actividades recreativas y establecimientos públicos, establecen sanciones
administrativas para los locales que toleren el consumo y tráfico de drogas,
estupefacientes y sustancias psicotrópicas.62

3.3 La mirada de las instituciones que controlan el tráfico de las


drogas de síntesis

Conforme a la Ley de Estupefacientes 17/1967, se considera tenencia ilícita la no autorizada


administrativamente (autorización que se puede obtener para un uso industrial, terapéutico,
científico o docente), por lo que la tenencia para el autoconsumo es formalmente sancionable,
como ha declarado en numerosas ocasiones el Tribunal Supremo.
Debe señalarse que conforme a la Ley Orgánica 1/1992 es posible sustituir las sanciones
arriba mencionadas por la expulsión del territorio español en el caso de que las infracciones las
cometa un extranjero. También pueden ser sustituidas, en este caso con carácter general, por
sometimiento a tratamiento deshabituador. Este último extremo está regulado específicamente
en el Real Decreto 1079/1993, de 2 julio, si bien su aplicación práctica no es muy generalizada.
Así, en el año 2000, de 49.469 sanciones impuestas sólo 4.801 se dejaron en suspenso por
aplicación de dicho tratamiento (Observatorio Español sobre Drogas, 2001).
Mohedano y Cuesta (1992: 17) eran muy explícitos en cuanto al sentido de esta normativa:
“la lucha contra la droga no sólo debe operar contra los grandes ​capos​, grandes bandas de
vendedores, sino que debe poner en marcha una política disuasoria que dificulte el tráfico a
través de la ilegalización del consumo, sobre todo del público, teniendo en cuenta que este
consumo indirectamente implica también incitación, estimulación, propagación del propio
consumo, así como irreparables daños, no sólo para la salud del consumidor, sino también
para la salubridad e higiene públicas.”

62
No obstante, el control de los locales de ocio donde se consumen sustancias estupefacientes
se realiza con mucha frecuencia de una forma indirecta aplicando las medidas que estas leyes
u otras normas - como ciertas ordenanzas municipales - establecen sobre horarios de apertura,
medidas de seguridad, etc.

196
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

3.3.1 Niveles de producción e importación

La determinación del peso específico de los países productores en el mercado mundial


de fabricación de ​pastillas se realiza fundamentalmente a partir de tres indicadores: los
laboratorios que han sido descubiertos y decomisados, la incautación de precursores y
la confiscación de ​pastillas ​(cuando es posible relacionarlas con un país de origen).
Estos indicadores se reiteran en los informes de la Oficina de las Naciones Unidas
contra la Droga y el Delito (ONUDD) – cuyas siglas en inglés son UNODC - y del
Observatorio Europeo de las Drogas y Toxicomanías (OEDT) – EMCDDA en idioma
inglés -. La ONUDD los combina con otra serie de indicadores relativos al consumo
para establecer un modelo general de estimación del valor de los mercados de drogas
ilícitas (ONUDD, 2005: 123-144).

Así mismo, estos indicadores constituyen la base a partir de la que se elaboran los
informes de las instituciones policiales, tanto nacionales como internacionales, en lo
relativo a la producción de drogas de síntesis. De hecho, es esta información policial la
que – mediante la cumplimentación por parte de las autoridades estatales de los
correspondientes cuestionarios – sirve en buena medida para elaborar el contenido de
los informes internacionales sobre producción y tráfico de drogas de síntesis y es,
también, la que se incorpora en los apartados relativos al control de la oferta en los
informes del Plan Nacional sobre Drogas español.

En este apartado se realiza un análisis de los datos disponibles sobre los mismos. En
primer lugar, se hace referencia a los datos disponibles sobre las zonas de producción
de las ​pastillas y, en segundo lugar, a los relativos a los mecanismos que se utilizan
para introducirlas en territorio español.

3.3.1.1 Zonas de producción

197
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

3.3.1.1.1 Zonas de origen de las drogas de síntesis consumidas o incautadas en


España y en Cataluña

Según los datos publicados por la ONUDD/UNODC (2004: 350; 2005: 321; 2006: 343)
y por el Observatorio Español sobre Drogas (OED) del Plan Nacional sobre Drogas
(2001: 145-146), en el año 2000 se incautaron en España 891.562 ​pastillas ​de éxtasis.
63

Esta cifra suponía un importante incremento respecto de las incautaciones del año
1999 (357.649 ​pastillas)​ 64
y se mantuvo constante – aunque presentando una ligera
baja - en el año 2001 (860.164 ​pastillas)​ . Fue en el año 2002 cuando se produjo la
mayor incautación de éxtasis en España, llegándose a la cifra de 1.396.142 unidades,
mientras que en los años 2003 y 2004 se produjo una importante disminución -
771.874 y 796.833 ​pastillas,​ respectivamente – (ONUDD, 2004: 350; ONUDD, 2005:
321; UNODC, 2006: 343).65

63

La cifra que hizo pública el Ministerio del Interior en sus ​Anuarios Estadísticos (2000 y 2001)
fue ligeramente inferior, 860.755 ​pastillas ​(ver Tabla 1)​. La diferencia se debe, con mucha
probabilidad, a que estos últimos no contemplaban las incautaciones realizadas por las policías
propias de las comunidades autónomas ni, en su caso, por las policías locales.
La información contenida en los ​Anuarios del Ministerio es utilizada en esta investigación
cuando facilita datos interpretativos relevantes, sin que ello signifique cuestionar los datos
globales del Observatorio Español sobre Drogas y de la ONUDD/UNODC.

64
​ n el año 1998 se habían incautado 194.527 pastillas, 184.950 en el año 1997, 340.444 en el
E
año 1996, 739.511 en el año 1995, 306.501 en el año 1994, 274.423 en el año 1993, 45.352 en
el año 1992 y 22.165 en el año 1991 (Plan Nacional sobre Drogas, 2000a: 24)

65
Las incautaciones realizadas en España durante los años 2003 y 2004, que representaban
77 y 80 Kilogramos respectivamente, colocaban a nuestro país en un nivel cercano al 2% de
las incautaciones mundiales, lejos de los países que encabezaban la lista del sector, pero en
una posición que tampoco es desdeñable. En el año 2003 se habían incautado, por citar a los
países que antecedían a España, 1.255 kilogramos en los Países Bajos (28% de las
incautaciones mundiales), 1.089 en Australia (24%), 585 en el Reino Unido (13%), 445 en
Estados Unidos (10%), 239 en Francia (5%), 141 en Canadá (3%), 129 en Irlanda (3%) y 126
en Alemania (3%). En el año 2004, citando tan solo a los países ​líderes​, se habían incautado
1.632 kilogramos en Canadá (19% de las incautaciones mundiales), 1.500 en Bélgica (18%),
1.335 en Australia (16%), 1.073 en Holanda (13%), 673 en el Reino Unido (8%), 326 en los
Estados Unidos (8%), 300 en China (4%) y 213 en Francia (3%). Todo ello según los datos de
la ONUDD/UNODC (2004: 350; 2005: 321; 2006: 343).

198
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

Ahora bien, las cifras sobre incautaciones no constituyen un indicador directo sobre el
papel de un determinado país en la producción de éxtasis. Es evidente que las
pastillas incautadas pueden tener su origen en otro lugar y también un destino final
diferente. De ahí que mediante las entrevistas y la recopilación de información se
intentara obtener más información sobre los lugares de procedencia del éxtasis
“encontrado” en territorio español.

En general, los entrevistados ​[CNP-01; CNP-03; GC-01; SVA-01; ME-03; ME-11] tendieron a
restar importancia a la producción nacional de drogas de síntesis y resaltaron que la
mayor parte de las mismas tenían su origen en el extranjero. Concretamente, las
instituciones policiales y aduaneras consultadas consideraron que la mayor parte de
las drogas sintéticas que, en el período analizado, pasaban por (y/o se consumían en)
el territorio español procedían de Holanda, de Bélgica y del suroeste de Alemania.
Estas fuentes citaron reiteradamente las ciudades de Ámsterdam, Maastricht y
Bruselas – así como sus zonas de influencia - como los principales centros de
producción de las ​pastillas​ que llegaban a España.66

Holanda, Bélgica y el sur-oeste de Alemania suelen ser considerados como los países
productores clásicos de drogas de síntesis. Son diversos los factores que han
favorecido esta condición. Blickman (2004: 9-18) los ha analizado en referencia al caso
holandés:

a) La presencia de una serie de actividades socioeconómicas ​rutinarias que


hacen de este territorio un centro logístico aprovechable para los
emprendedores del sector (es un gran centro de distribución de bienes lícitos e
ilícitos, cuenta con la presencia de un importante sector químico y es conocida
la existencia de redes criminales con experiencia en el tráfico de otras drogas).

b) Las características del crimen organizado afincado en el país (con amplias


conexiones internacionales, basado en redes de contactos extensas y flexibles,

66

Relacionando el origen de las sustancias con las dificultades existentes para controlar su
producción e importación, en diversas entrevistas ​[CNP-01; CNP-03; ME-02; ME-11] se reiteró la
existencia de laboratorios móviles ubicados en ​trailers ​que circularían por ​Holanda, Bélgica y el
sur de Alemania, dato que ya era conocido desde los años noventa del siglo veinte (Blickman,
2004: 13; Gamella y Álvarez, 1997: 208).

199
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

que premia la obtención de beneficios recíprocos o la resolución de problemas


mutuos sobre la idea de monopolio, etc.).
c) Una experiencia previa en el tráfico de anfetaminas que permitía disponer de
los recursos técnicos y financieros imprescindibles.

d) El hecho de ser unos de los primeros países donde se desarrolló la ​nueva


cultura juvenil​. Esta ​nueva cultura facilitó la difusión, a partir de los ambientes
ligados a la ​fiesta​, del éxtasis en Europa y algunos de sus miembros
participaron ​de manera amateur en las primeras fases de desarrollo de su
industria.

e) La inexperiencia institucional en la manera de hacer frente al nuevo fenómeno:


a mediados de los años noventa del siglo anterior se llegaron a producir errores
policiales que, incluso, fomentaron el desarrollo de la producción ilegal de
pastillas.​ 67

67

“Comenzó así una serie de técnicas de investigación muy controversiales ​[sic] ​(con agentes
secretos, entregas incontroladas de drogas a gran escala, teléfonos intervenidos ilegalmente,
registros clandestinos de domicilios, etc.) cuyo objetivo era acabar con estas organizaciones.
La ley neerlandesa prohíbe el uso de agentes encubiertos para instigar a alguien a traficar. Sin
embargo, los funcionarios de los cuerpos represivos intentaron sortear estas limitaciones. Uno
de los métodos consistía en recurrir a la infiltración a largo término, permitiendo a las
organizaciones delictivas seguir trabajando con docenas de toneladas de cannabis con el
apoyo activo de la propia policía. La idea consistía en apuntar a los dirigentes de la
organización, que nunca participaban activamente en el trabajo delictivo de base. Las
infiltraciones a largo término se emplearon para ganarse la confianza de informantes en la
cúpula. Con el fin de que los informantes se ganaran la credibilidad necesaria, la policía tuvo
que cooperar con los traficantes de drogas. Al final, no estaba claro quién había llevado las
riendas en estas operaciones, si el departamento de inteligencia de la policía o las propias
organizaciones delictivas”
“Varias entregas mayores al reino Unido fueron pasadas por alto. Algo aún más polémico fue
que algunos oficiales de los servicios de inteligencia permitieron que un agente secreto – un
delincuente de poca monta conocido como ​El Caracol – se infiltrara en varias organizaciones
de fabricantes de éxtasis. En primer lugar, aprendió los trucos del oficio de uno de los
tradicionales ‘cocineros’ de anfetaminas del sur. Cuando aquel hombre fue detenido, ​El Caracol
ense-ñó al resto a producir éxtasis, suministró precursores y equipamiento de laboratorio,
montó laboratorios y autoclaves de alta presión, y efectuó reparaciones durante un período de
cuatro años, desde 1992 a 1996. Finalmente, la operación fracasó cuando se denunciaron
estos polémicos métodos. La mayoría de organizaciones contra las que trabajaba ​El Caracol se
desmantelaron en un principio pero, en juicios posteriores contra algunos de los ‘barones del
éxtasis’ del sur, se estimó que los polémicos métodos de investigación eran ilegales, y se liberó
a varios de los líderes de estas bandas. No queda claro hasta qué punto esta operación
contribuyó a la expansión del comercio del éxtasis, pero las actividades del agente secreto
ayudaron a difundir conocimientos sobre la fabricación del éxtasis entre grupos delictivos que
deseaban entrar en el negocio. Por otro lado, puede que la policía también haya obtenido
información valiosa. Sin embargo, algunos de los mayores productores de éxtasis de Limburg
siguen sueltos y, en general, la fabricación de éxtasis sigue floreciendo a tal punto que el
mercado está prácticamente saturado.” (Blickman, 2004: 16-17).

200
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

f) Y, finalmente, el efecto multiplicador que tiene la combinación de los anteriores


factores.68

La consideración de estos países como una importante zona de origen de las drogas
de síntesis se vería refrendada por las tendencias de carácter general marcadas en los
informes internacionales sobre la materia. Así, por ejemplo, si tomamos como
indica-dor el descubrimiento de laboratorios, la Europol (2000a: 18-19) señaló que en
Holanda fueron detectados 36 emplazamientos de elaboración de drogas de síntesis
durante el año 1999 y la Oficina para el Control y la Prevención del Delito – que en el
año 2002 se transformó en la citada Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y
el Delito (ONUDD) - señalaba que en el año 2001 se habían desarticulado 25
laboratorios y 18 en el 2002 (ONUDD, 2004: 284).69

Las cifras correspondientes a períodos anteriores también señalaban el importante


papel productor de los citados “países clásicos”: entre 1976 y 1994 se descubrieron 50
laboratorios en Europa, de los cuales 17 se encontraban en Alemania, 13 en Holanda,
8 en el Reino Unido y 4 en Bélgica (Gamella y Álvarez, 1997: 202, tabla 7.1).70

Aunque, como es lógico, las fuentes estadísticas españolas consultadas no pueden


señalar en todos los casos el origen de las sustancias estupefacientes que han sido

68

En los trabajos de D. Zaich (2002 y 2005) se profundiza, desde la perspectiva de los actores
de origen colombiano implicados en el tráfico de cocaína, en el papel de Holanda como centro
logístico idóneo para esta actividad.

69
El número total de laboratorios desmantelados en la Europa occidental entre los años 2001 y
2002 fue 58: 2 en Alemania, 8 en Bélgica, 1 en Francia y 4 en el Reino Unido, a los que se
deben añadir los indicados para el caso holandés (ONUDD, 2004: 283-284).

70
Algunos especialistas de los Países Bajos (Blickman, Korf, Siegel y Zaitch, 2003; Blickman,
2004) se han esforzado por establecer el papel exacto de los países productores tradicionales
(Holanda, Bélgica y Alemania) en el actual mercado mundial del éxtasis, señalando una
creciente diversificación en cuanto a los países productores. Concretamente, Blickman (2004:
9), que en este punto sigue la información elaborada por las unidades policiales especializadas
del país, señala que la producción holandesa sólo cubriría entre un 32 y un 42% de la demanda
mundial de éxtasis. Esta diversificación es reconocida en los últimos informes internacionales
del Observatorio Europeo de las Drogas y Toxicomanías (OEDT, 2003 y 2004) y de la Oficina
de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, 2003; ONUDD, 2004; ONUDD
2005; UNODC, 2006), pero lo cierto es que estos trabajos siguen señalando a los citados
países como la fuente fundamental de ​pastillas​ para la Europa sur-occidental.

201
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

decomisadas, en un porcentaje elevado de los supuestos en que sí se conoce se


apunta a los países antes indicados. En este sentido, las estadísticas sobre decomisos
elaboradas por el Ministerio del Interior español referentes a los años 1999 y 2000
confirman el peso específico de Holanda y Bélgica como países de procedencia del
MDMA ​(ver Tabla 1)​.

Tabla 1: Origen de los decomisos de


MDMA ​(en ​pastillas)​

País 1999 2000


Holanda 114.485 270.985
Bélgica 39.231 42.800
Desconocido 189.893 546.970
Total 343.609 860.755

Fuente: Elaboración propia a partir del ​Anuario Estadístico


​ del ​Anuario Estadístico 2000 ​(Ministerio del Interior,
1999 y
2000 y 2001)

Y más concretamente, el resultado de las actuaciones del Cuerpo Nacional de Policía


en el 2001 (Comisaría General de Policía Judicial, 2002) apuntaba la misma
71
procedencia: en un 41,51% de los casos el ​éxtasis decomisado procedía de
Holanda, en un 11,41% de Bélgica, y en un 7,6% de Alemania. Por su parte, en el año
2002 (Comisaría General de Policía Judicial, 2003: 72) el origen correspondía en un
35,87% a Ho-landa y en un 1,99% a Alemania.72

Algunos entrevistados ​[SVA-01; ME-03; ME-11]​, basándose en los informes de la Europol,


también mencionaban a los países del centro y del este europeo como punto de

71

Estos datos se refieren a los decomisos iguales o mayores a 100 pastillas.

72
En los pocos casos (cuatro) en los que la muestra de sentencias de la Audiencia Provincial
de Barcelona hace referencia al origen y al destino final de la sustancia también son citados
estos países: en un caso se señala la “procedencia” belga de una red de distribución de
pastillas ​hacia España y en otros tres se indica que el tráfico tenía su origen en Ámsterdam y
destino en nuestro país.

202
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

producción relevante. Señalaban que Bulgaria, Polonia, la República Checa y los


estados bálticos eran productores de drogas de síntesis y que parte de su producción
se dirigía a los mercados de consumo de la Unión Europea. En este sentido, la
OIPC/Interpol informó que 27 laboratorios ilegales fueron descubiertos en la República
Checa durante 1999 y otros 8 en Polonia (Europol, 2000a: 18-19).73 Pero estas
mismas fuentes consideraban que las ​pastillas producidas en estos países no habían
llegado a Cataluña – ni a España, en general - ya que la producción holandesa era
más competitiva en el mercado al producir a más bajo coste.

3.3.1.1.2 Presencia de laboratorios en España y en Cataluña

Como ya se ha indicado, la detección y el desmantelamiento de laboratorios es uno de


los tres indicadores utilizados por los informes institucionales para determinar el peso
específico de los países productores en el mercado mundial de fabricación de ​pastillas.​
Sin embargo, la información existente sobre este concreto indicador suele ser escasa
(UNODC, 2003: 33), tanto en lo relativo a su capacidad productiva (si se trata de un
laboratorio casero, con capacidad para producir unas decenas de ​pastillas
semanalmente, o si tiene una capacidad industrial, produciendo varios centenares de
pastillas o varios kilogramos de sustancia semanalmente) como en lo relativo a las
concretas operaciones a las que se dedica (a la producción de la sustancia base, a la
elaboración de comprimidos, al “corte” de la sustancia, al refinamiento de la misma o a
varias de estas operaciones) lo cual redunda en su fiabilidad.74

73

​Como señala Blickman (2004: 24-25): “Según varias fuentes, en Europa del Este y los países
bálticos tiene lugar una importante producción de éxtasis, aunque el número de laboratorios
decomisados en la región notificado a la ONU es muy reducido… Según el Observatorio
Europeo de la Droga y las Toxicomanías (OEDT) en un informe sobre los Países de Europa
Central y Oriental (PECO) candidatos a la adhesión a la UE, la fabricación de drogas sintéticas
ha aumentado en esa región debido a los escasos mecanismos de control… Estos grupos
suelen hacer uso de laboratorios legales ya existentes y contratan a químicos con experiencia
para fabricar anfetaminas cuya pureza es del 90-100%”.

74
“…el número de laboratorios decomisados representa un burdo indicador si no se conoce la
capacidad de producción combinada con los períodos temporales en que se emplea dicha
capacidad, así como la naturaleza del laboratorio (sólo elaboración de comprimidos o
producción real de MDMA).” (Blickman, 2004: 6).

203
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

Además, debe tenerse en cuenta que la producción de pastillas ​in situ se conecta con
una serie cuestiones de carácter logístico (Gamella y Álvarez, 1997: 207-208): contar
con las materias primas y con el instrumental de producción especializado,75 disponer
de un espacio adecuado para la realización de las operaciones necesarias – el espacio
debe estar bien ventilado y, si es posible, alejado de zonas residenciales, pues la
manufactura de las ​pastillas libera un olor penetrante - y disponer de un espacio de
al-macenaje. La primera de estas cuestiones será analizada en el siguiente
subapartado, tratándose ahora la relativa al espacio físico o laboratorio.

En coherencia con lo señalado en el punto anterior, las fuentes policiales ​[CNP-03;


ME-03; ME-11; ME-12] ​tendían a minimizar la presencia de laboratorios dedicados a la
producción de drogas de síntesis en territorio español. Estas fuentes consideraban que
los laboratorios de ​pastillas se encontraban principalmente en el extranjero, aunque se
habían desarticulado algunos en el estado español y, más específicamente, en la
comunidad autónoma catalana. La Organización Mundial de Aduanas (World Customs
Organization, 2002: 12) también confirmaba la existencia de un pequeño número de
casos de producción en España.

El Cuerpo Nacional de Policía señalaba que a finales de los años ochenta y principios
de los noventa del siglo veinte fueron descubiertos una serie de laboratorios en la zona
de Levante (muy ligada a la ya comentada ​ruta del bakalao)​ . Sobre esta cuestión se

75
El necesario para realizar la síntesis del MDMA o similar, para mezclar de manera uniforme
esta sustancia con los excipientes que le sirven de soporte – es lo que se denomina como
granulado - y para comprimirlo o encapsularlo.
En relación a esta última operación, no debe olvidarse que la cuestión de la forma y del logo
de la ​pastilla le otorga una cierta “distinción comercial” al producto (Gamella y Álvarez, 1997:
208-209; Romero, 2004: 290), por lo que no es intranscendente.
Policialmente se realizan dos consideraciones básicas sobre la presentación de la sustancia
(Bundeskriminalamt, 1999: 3-4). Sobre la presentación en comprimido: “En este contexto
resulta fundamental la conexión existente entre un componente cuasi legal y uno ilegal de las
pastillas llamadas en este mundillo ‘éxtasis’. Dado que por lo general el consumo de pastillas
está ampliamente extendido en los países industrializados esta droga dura se presenta en un
formato socialmente aceptado y así se erige como supuesto garante de una calidad
farmacéutica profesional. De esta forma ​se rebaja en los consumidores de drogas ilegales en
formato de pastilla ​de manera significativa el umbral de inhibición para el consumo​; así mismo
desaparecen los por otra parte clásicos prejuicios aparejados al consumo de drogas”. Y sobre
los logos (en la versión del año 2000 del Catálogo de Drogas Sintéticas de la Europol se
presentaban más de 300 motivos básicos y unas 510 variantes de ​pastillas aparecidas) se
indica: “La gama de estos motivos abarca, como se representa en este catálogo, desde los
números, letras y símbolos hasta acuñaciones de fabricación profesional de símbolos
(orientados a grupos de destinatarios) como marcas comerciales o motivos informáticos y del
cómic. Esta acuñación de motivos confiere a las pastillas un efecto simpático y distrae la
atención del peligro que suponen las substancias específicas de su contenido.”

204
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

definía Esteban Malo (1997: 10), especialista del citado cuerpo policial, en los
siguientes términos: “Durante 1993, fueron dos los laboratorios desmantelados en los
que se estaban procesando este tipo de drogas. En 1994, uno. A lo largo del 95 la cifra
se ele-va a tres, de los doce en total que se descubrieron. Durante 1996, el número se
elevó a cinco, de un total de quince laboratorios caseros desmantelados”.

La evolución de este indicador confirma la presencia de pocos laboratorios. Durante el


año 1999 la policía española descubrió dos laboratorios ilegales dedicados a la
producción de éxtasis y anfetaminas (Europol, 2000a); en enero del 2001 el Cuerpo
Na-cional de Policía desmanteló otro laboratorio, dedicado a la producción de ​speed,​
en la ciudad de Gerona;76 entre junio del 2001 y septiembre del 2002 se
desmantelaron otros dos laboratorios, uno en Madrid y otro en Cataluña (Oficina
Central Nacional de Estupefacientes, 2002);77 durante el año 2003 la Policia de la
Generalitat-Mossos d’Esquadra llevó a cabo detenciones en la zona de Granollers
relacionadas con la manipulación de las sustancias químicas que dan lugar a GHB -
también conocido como éxtasis líquido – (Redacción, 2003); los informes
internacionales (UNODC, 2006: 265-266) indicaban el descubrimiento durante el año
2004 de un laboratorio dedicado a la producción combinada de anfetaminas y
metanfetaminas y de otros dos dedicados exclusivamente a las anfetaminas, pero no
se descubrió ninguno destinado específica-mente a la producción de éxtasis; y en el
año 2005 se desmanteló un laboratorio en la ciudad de Barcelona – incautándose un

76

Este caso no ha podido ser identificado en los informes de las Naciones Unidas. Al respecto
ver ONUDD (2004: 283).

77
La cifra de laboratorios desarticulados en España en el año 2002, tanto según los informes
de las Naciones Unidas (ONUDD, 2004: 287; ONUDD, 2005: 249) como según La Comisaría
General de Policía Judicial (2003: 213) se elevó a 8, aunque no se especificaba a qué tipo de
sustancias concretas se dedicaban, lo cual genera un evidente ​baile​ de cifras.
El desmantelamiento del laboratorio catalán tuvo lugar en Vidreres (Gerona) en septiembre
del 2002. En esta operación la Policía de la Generalitat-Mossos d’Esquadra y el Servicio de
Vigilancia Aduanera incautaron 9 kilos de ​speed en estado puro – que hubieran dado lugar,
según la estimación policial a 400.000 dosis - y 200 kilos de hachís (EFE, 2002; Taberner,
2002). Unos meses después, se realizaron diversas detenciones por acciones de blanqueo de
dinero relacionadas con este caso (S.T., 2003).
Parece oportuno señalar que la persona responsable del laboratorio de Vidreres – que recibía
el sobrenombre de “el químico” - era la misma que había sido detenida, y que había huido de la
justicia, en relación al caso de Gerona en el año 2001.
También fue encontrado material químico para producir unas 7.500 dosis de “éxtasis líquido”
en las localidades de Barcelona y de Sant Adrià del Besòs, en el contexto de una misma
operación policial (Floría, 2002).

205
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

millar de ​pastillas de MDMA y 83 frascos de GHB – (A. F., 2005) y otro en Lérida
(Redacción, 2005: 25).78

En cuanto a sus características, las fuentes consultadas ​señalan que normalmente se


trataba de pequeños laboratorios, aunque algún entrevistado ​[ME-11] ​llegó a afirmar
que “alguno de los desmantelados en los últimos tiempos se acerca al nivel de
sofisticación de los laboratorios holandeses”, haciendo referencia a su capacidad
productiva.

A pesar de que estos datos dibujan un panorama bastante “tranquilo”, en algunas


entrevistas ​[ME-02; ME-12] se observó una cierta preocupación por dos factores que
podrían facilitar el desarrollo futuro de la actividad de fabricación: la simplificación del
ac-ceso a la información sobre producción de ​pastillas gracias a ​internet – este factor
ha sido confirmado por Romero (2004: 281) - y al aumento de publicaciones sobre esta
materia;79 y el hecho de que la producción en el territorio de destino resulte
económicamente razonable ya que aumenta el margen de beneficios al reducir la
cadena de itermediarios.

Es posible que el primero de estos factores favorezca que personas con ciertos
conocimientos de química se atrevan a probar fortuna en este sector – empezando con
pequeñas infraestructuras -, pero el paso a un nivel superior parece exigir de unos
mayo-res conocimientos y, sobre todo, de unas prácticas más consolidadas (Gamella y
Álvarez, 1997: 207). En cuanto al segundo, no debe olvidarse que un tipo de
laboratorio más productivo exige una cierta inversión económica (para adquirir el
instrumental, para conseguir las materias primas, para “gestionar” los locales donde se
realiza la producción, etc.).80 En suma, las figuras del “químico” y del “financiero”,

78
Por la información disponible, parece ser que este último se dedicaba a la elaboración de los
comprimidos o de las cápsulas a partir del polvo de éxtasis previamente adquirido.

79

Como señalaron dos entrevistados ​[ME-06; ME-11]​, en la intervención realizada por Mossos
d'Esquadra en Vidreres se observó que el detenido se guiaba por un libro que podía comprarse
a través de la ​red con mucha facilidad: U. Fester (1996) ​Secrets of Methamphetamine
Manufacture,​ Loompanics Unlimited, Washington, 4ª Ed. Este libro fue ad-quirido, en su versión
actualizada (Fester, 2002), por el autor de este trabajo en una céntrica tienda barcelonesa
dedicada a la divulgación de las cuestiones ligadas a las drogas.

80
Gamella y Álvarez (1997: 207-209) tienden a resaltar las dificultades económicas y logísticas
para la creación de laboratorios clandestinos. Por ejemplo, señalan el alto valor de las materias
primas o del instrumental requerido, también subrayan la necesidad de acudir al mercado negro

206
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

clásicas en esta materia (Gamella y Álvarez, 2007: 208; Korf y Verbraeck, 1993),
exigen un nivel de profesionalización que todavía no parece haberse alcanzado en el
caso español. Además del nivel de conocimientos y del cálculo inversión-beneficios,
debe tenerse en cuenta que la actividad de fabricación conlleva un aumento de
visibilidad de la activi-dad delictiva (no sólo por el local, los olores que despide y el
tránsito que conlleva sino también por la posibilidad de que la policía rastree los
movimientos de las materias pri-mas), cuestión que, sin duda, será valorada por los
emprendedores.81

Lo que no deja de ser curioso es que, en contra de todos estos datos, la proliferación
de laboratorios clandestinos está presente en el imaginario de los consumidores: “El
hecho de que existan estos laboratorios es consecuencia, según los consumidores, de
esta facilidad de poder fabricar este tipo de sustancias, para lo cual unos pequeños
conocimientos químicos y un espacio dotado de material específico son suficientes.”
(Plan Foral de Drogodependencias, s.f.: 117). Esta misma opinión es compartida por

de países productores como Holanda o de países sometidos a menos control que los de la
Unión Europea, como los de la Europa del este o los asiáticos.
Saunders y Shulgyn (1994: s.p.), a partir de entrevistas a productores ilegales de MDMA o
con personas que habían entrado en contacto con gente dedicada a esta actividad, tampoco lo
ven como algo sencillo: “Un grupo me contó su experiencia sobre los problemas de producción.
Lejos de ser una manera fácil de hacer dinero, sonaba como una pesadilla de problemas,
desde explosiones hasta paranoia. Los proveedores deben informar a la policía, así que hay
que comprar los químicos básicos (los “precursores”) a precios inflados (“cambiar dinero por
silencio”), pero esto no elude la posibilidad de un chantaje. La síntesis produce humos
venenosos, y esta gente a veces tuvo que evacuar cuando las cosas se salían de control, y al
volver encontraba su valioso producto goteando desde el cielo raso. A veces, los humos se
alzaban en nubes blancas y podían olerse a kilómetros de distancia. Incluso la venta resultó un
problema mucho más arriesgado – y menos redituable – de lo que habían esperado.”
“Hablé con dos personas que visitaron una fábrica clandestina en Holanda. Uno la describió
como una operación pequeña destinada a producir MDMA en una casa común: el equipo era
de descarte industrial, y consistía en un autoclave y un mezclador de 14.000 rpm. Ninguno de
los dos operarios era químico, aunque uno había trabajado en un laboratorio hospitalario. No
tenían experiencia previa, y se instruyeron a partir de libros y trabajos científicos en librerías
públicas. Tenían cuidado al comprar los precursores, así que se los solicitaban a distintos
proveedores de diferentes países. El costo de montar la fábrica – unas 70.000 libras – corrió
por cuenta de un delincuente que quería reconvertirse al negocio de las drogas. Les llevó seis
semanas a los operarios producir la primera partida, con muchos fracasos, pero dijeron que
podrían haberlo hecho mucho más fácilmente con el equipo adecuado.”
81

A este respecto, la opinión de los funcionarios de la Unidad de Drogas Sintéticas holandesa es


clarificadora: “…la gran oferta de grupos delictivos locales y los bajos precios del éxtasis en los
Países Bajos, así como los vínculos con organizaciones experimentadas en el tráfico, actúan
como elementos disuasivos para que los traficantes extranjeros establezcan sus propias
cadenas de producción. El razonamiento habitual parece ser: ¿por qué molestarse en asumir el
riesgo de crear una compleja infraestructura de producción cuando hay oferta más que
suficiente en otro lugar?” (Blickman, 2004: 9).

207
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

algunos vendedores que participan en los niveles inferiores del mercado: “​¿De dónde
crees que viene el <<éxtasis>> que llega a España? ​Pues esto último yo tengo
en-tendido que son de Amsterdan ​[sic]​. Los que yo tengo son de Amsterdan. Pero,
aquí mismo, puede haber un laboratorio, eh. ​¿Tú crees que hay laboratorios en la
costa? ​Yo creo que sí. Quien me dice a mí que las pastillas no se pueden hacer con
una persona que sepa química y que sepa de compuestos químicos. Una pastilla,
perfectamente, vamos. Es que una persona que sepa química y que sepa de cuatro,
cuatro cosas, cuatro sustancias que tengan cada una una sensación, las una y ya
sepa el más. Las prueba y dice: Ésta tiene tal cosa, ¿no? Pues nada, lanzo. Yo creo
que sí, que las hay, eh. En Valencia yo tenía entendido que las mezcalinas las hacían
los estudiantes de medicina. Yo no sé si es verdad. Pero vamos, eso me lo han dicho
a mí. Y en Valencia tiene que haber mucha gente que haga pastillas, lo veo yo.”
(Romo, 2001: 276). Pero la regla general parece ser que los vendedores manifiestan
tener poca informa-ción sobre el origen y la distribución de las ​pastillas (Plan Foral de
Drogodependencias, s.f.: 118; Romero, 2004: 281).

Finalmente, cuando se solicitó a las fuentes policiales que realizaran una valoración
sobre la posible implantación de laboratorios en Cataluña, los entrevistados no
descartaban que la zona del litoral, especialmente entre Barcelona y Gerona, pudiera
convertirse en un punto de producción y distribución de drogas de síntesis para
consumo en Cataluña y en otras zonas del estado. Consideraban, además, que las
personas que instalan los laboratorios suelen ser nacionales, aunque apuntaban
[ME-11] ​la existencia de informaciones procedentes de la policía holandesa según las
cuales ciudadanos de esa nacionalidad podrían estar instalando laboratorios en
Cataluña.82

3.3.1.1.3 Precursores y excipientes

Ya se ha comentado, en el apartado dedicado a las cuestiones previas a la


investigación empírica, que tanto las instituciones encargadas del control del tráfico de

82

La colaboración de traficantes holandeses con grupos de traficantes autóctonos de diversos


países se encuentra bastante documentada (Blickman, 2004: 26).

208
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

drogas como diversos especialistas (Camí, 1990; Gamella y Álvarez, 1997: 205)
señalan que una estrategia eficaz para disminuir el tráfico ilegal de drogas de síntesis
consistiría en concentrar las actuaciones de control en los productos químicos
necesarios para su elaboración.

Existen diversos métodos para llevar a cabo la síntesis de MDA, MDMA y sustancias
afines.83 El más común consistía en el tratamiento de una cetona, el
piperonil-metil-cetona, con amoniaco o metilamina en condiciones reductoras, pero
cuando la acción institucional ha dificultado el acceso a esta cetona se ha recurrido a
otros precursores como el safrol o el isosafrol (Gamella y Álvarez, 1997: 203-204;
UNODC, 2003: 39).

Este modo de control de la producción de las drogas de síntesis debe enfrentarse, sin
embargo, al reto que plantea la capacidad química de utilizar una amplia gama de
productos equivalentes, incluso de carácter natural, en los procesos de elaboración.
Como indican Gamella y Álvarez (1997: 206): “En el caso de los derivados, hay
muchos productos naturales que pueden usarse como precursores. El detallado
análisis de las posibilidades de la conversión química y la disponibilidad comercial
abiertas a la manufactura clandestina de derivados anfetamínicos llevado a cabo por
Remberg (1995) revelaba que hay un gran número de productos muy concentrados
(como aceites esenciales, concentrados aromáticos, etc.), y las sustancias sintéticas
respectivas, que son vendidos en todo el mundo y resultan muy apropiados para la
conversión en análogos anfetamínicos de anillo sustituido. De hecho, en su repaso de
las opciones abiertas a esa industria clandestina, Remberg concluía que si el número
de fuentes naturales disponibles para la fabricación de derivados anfetamínicos
estimulantes es alta, es, sin embargo, incomparablemente mayor en lo que concierne
a la síntesis de derivados anfetamínicos de anillo sustituido, donde hay un ​<<​amplio
repertorio de materias pri-mas naturales​>>​ (1995:8).”

Existen diversas formas de obtener los precursores (Korf y Verbraeck, 1993): adquirirlo
en el mercado nacional mediante una empresa legal que actúe en un sector en el que
se utilicen normalmente estos productos (por ejemplo, en la industria de la limpieza o
de las pinturas), dicha empresa hace de “tapadera” y desvía cantidades de la
sustancia de que se trate, de manera regular, hacia la industria clandestina de

83
Una clara explicación de estos métodos puede ser consultada en el texto utilizado por la Drug
Enforcement Administration (s.f. [b]: 49-50) en sus seminarios formativos.

209
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

pastillas; adquirirlo en el mercado internacional mediante el mismo mecanismo; o


acudir al mercado negro, lo cual supone un incremento considerable de los precios.

La Europol (2000a: 19) señalaba que la mayoría de los precursores (concretamente


destacaba dos: piperonil-metil-cetona y benzil-metil-cetona) eran importados desde
China y los países de Europa Central y del Este,84 ya que en estos países se
establecen menos controles para dichas sustancias (Blickman, 2004: 24-25). Las
fuentes consultadas ​[SVA-01] ​también indicaron que algunos grupos de delincuentes de
los estados miembros de la Unión Europea se estaban especializando en la
producción de algunos de estas sustancias químicas mediante la utilización de
pre-precursores y productos químicos no registrados en un intento de eludir los
estrictos controles sobre productos químicos que se establecen en la legislación de la
Unión. En el caso espa-ñol, el Servicio de Vigilancia Aduanera no había detectado
movimientos de importación de precursores y, de hecho, sólo se encontraba un caso
de incautación en España en el año 1999 (UNODC, 2003: 43). Las otras instituciones
consultadas tampoco conside-raban que existiera en nuestro estado un mercado negro
de este tipo de sustancias.85 En el único caso conocido en Cataluña (Redacción:
2003), acaecido entre los años 2001 y 2002, el “encargado” del laboratorio ilícito había
utilizado su relación familiar con una empleada de una empresa química de Lliçà de
Valls (provincia de Barcelona) para que ésta adquiriera las sustancias.86

Otros productos químicos necesarios para el proceso de elaboración de drogas de


síntesis son los disolventes, ácidos, cáusticos, catalizadores y reductores. Se trata de
productos fácilmente obtenibles de manera legal, si bien “los productores más
organizados los compran en diferentes fábricas y en cantidades pequeñas, para no
provocar sospechas.” (Gamella y Álvarez, 1997: 207).

84

Este dato es confirmado por la UNODC (2003: 43; 2006: 128 y 140) y por la Organización
Mundial de Aduanas (World Customs Organization, 2002: 28).

85
Sólo un entrevistado ​[ME-11] consideraba que comenzaba a crearse un mercado negro de
precursores, aunque señalaba que lo normal era comprarlos a empresas legales de pequeño o
mediano tamaño.

86

Se trataba de 150 litros de gamma-butirolactona y de 1.406 unidades de 10 ml. de imalgene.

210
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

También es sencillo el acceso a los excipientes al no encontrarse fiscalizados. Las


fuentes consultadas ​[ME-06] ​subrayaban que este fácil acceso tiene efectos inmediatos
en la composición de las pastillas: uno de los excipientes más utilizados, la lactosa, es
una sustancia más barata que alguno de las sustancias que la mitología urbana y
mediática han relacionado con la producción de pastillas (como los raticidas o la
cafeína), de tal manera que el nivel de presencia de estas sustancias en las ​pastillas
incautadas era prácticamente inexistente.

3.3.1.2 La actividad de importación

3.3.1.2.1 Rutas y medios utilizados para la importación de la droga

Las fuentes consultadas ​[SVA-01; GC-01; ME-11] ​señalaban que la importación desde los
centros de producción de las drogas de síntesis situados dentro de la Unión Europea
hacia los destinos que se encuentran en la misma zona geográfica se realizaban
fundamentalmente de dos maneras: o se transportaban pequeñas y medianas
entregas por rutas terrestres (en vehículo privado, en autobuses, etc.),87 o bien se
utilizaba el correo postal. Por su parte, cuando el destino se encuentra en el exterior de
la Unión Europea - los destinos más frecuentes desde Europa eran Norteamérica, Asia
y Australia – se usaban ​correos (personas que transportan, en su cuerpo o en sus
pertenencias, las drogas) que viajan en avión y también el mencionado correo postal.88

87
Según los entrevistados ​[GC-01; ME-11] ​las pequeñas y medianas entregas se situarían entre
las 1000 y las 200.000 ​pastillas,​ pero el criterio es variable. Así, la Comisaría General de
Policía Judicial en su informe del año 1998 considera que el pequeño tráfico llegaría hasta las
4.000 ​pastillas​, el mediano hasta las 34.000 y el gran tráfico comprendería los decomisos que
se encuentran entre esta última cantidad y las 150.000 unidades.
En el año 2002 se llevaron a cabo 5.633. decomisos de mediano tráfico - en los que se
incautaron 63.827 ​pastillas y se detuvieron a 4.460 implicados - y 3.463 decomisos de pequeño
tráfico y de consumo – con 3.105 ​pastillas incautadas y 2.561 implicados detenidos - frente a
84 decomisos de gran tráfico – siendo incautas 1.329.160 ​pastillas y detenidos 192 implicados-.
Como puede observarse, a pesar de ser minoritarios en número de casos, los decomisos de
gran tráfico representan un 95,21% de las drogas de síntesis incautadas (Comisaría General
de Policía Judicial, 2003: 72).

88
La Europol, que en esta materia colabora de manera estrecha con la Bundeskriminalamt
(BKA) alemana, y la Organización Mundial de Aduanas confirman esta información: “Grandes
cantidades de pastillas de éxtasis están siendo contrabandeadas, tanto mediante ​correos como
vía servicios postales urgentes, desde muchos de los principales aeropuertos de los Estados
Miembros a todas las regiones del mundo, en particular a Norteamérica, Sudáfrica, Asia, Israel,

211
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

La modalidad aérea de importación era frecuentemente utilizada para llevar a cabo la


entrada en territorio español ​[GC-01; GC-02]​. Algunas operaciones policiales recientes y
los informes del Comisaría General de Policía Judicial (2002 y 2003) resaltaban el
papel de España, y muy especialmente del aeropuerto internacional de Barajas ​(ver
Ta-bla 2)​, como zona de tránsito de drogas de síntesis procedentes de los países
produc-tores europeos hacia el extranjero (más específicamente hacia Estados
Unidos, Amé-rica Latina, Israel o Australia).

Tabla 2: ​Pastillas​ incautadas


en aeropuertos

MDMA Año 2000 89


y similares
Madrid 151.594
Tenerife 195
Baleares 4.316
Barcelona ​2.800
Granada 2.700

Australia y Nueva Zelanda.” (Europol, 2000a: 25); “El tráfico desde Europa está todavía
dominado por el equipaje de pasajeros y por el sistema de correo express.” (World Customs
Organization, 2002: 12).
89

​Durante el año 2002 (Comisaría General de Policía Judicial, 2003: 72-74) se realizaron 25
decomisos en aeropuertos. El aeropuerto de Barajas seguía encabezando la lista (con 338.280
pastillas,​ que representaban el 99,79% del total decomisado en este tipo de lugares), seguido
del de Mallorca (0,15%) y del de Ibiza (0,06%).
​Como puede observarse en la ​Tabla 2 el aeropuerto barcelonés de El Prat de Llobregat ya
ocupaba un lugar destacado a nivel peninsular en el año 2000 y, según los últimos informes de
la Unitat Central d’Anàlisi Estratègica (2004: 28) de la Policia de la Generalitat-Mossos
d’Esquadra sigue siendo utilizado para la ​entrada​ de drogas de síntesis.

212
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

Las Palmas 770


TOTAL 162.375

Fuente: Elaboración propia a partir del


Anuario Estadístico 2000 (Ministerio del
Interior, 2001)

No obstante, según lo relatado ​[SVA-01; GC-01; GC-02; ME-11]​, los medios y rutas más
habituales de distribución de éxtasis estaban relacionados con el transporte terrestre -
como se ha indicado, en vehículo privado, autobús o tren - de pequeñas o medianas
cantidades que tenían destinos nacionales ​(ver Tabla 3)​. Así, durante el año 2001, el
43% del éxtasis decomisado por el Cuerpo Nacional de Policía se había introducido
por vía terrestre - el 58% de las pastillas incautadas fueron halladas en vehículos - y el
21% había sido transportado en avión (Comisaría General de Policía Judicial, 2002).
La vía terrestre seguía siendo la principal (52,82%) según los datos relativos al año
2002 (Comisaría General de Policía Judicial, 2003: 73).

Tabla 3: Medio utilizado en el transporte


de ​pastillas

Medio Año 2000


Vehículo 408.730
Avión 160.784
Persona 47.622
Correos 2.061
Ferrocarril 304
Desconocido 251.254
TOTAL 860.755

Fuente: Elaboración propia a partir del ​Anuario Estadístico


2000​ (Ministerio del Interior, 2001)

213
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

Dentro de la modalidad del transporte terrestre las instituciones otorgaban ​[SVA-01;


GC-01; GC-02] ​un papel especialmente importante el paso fronterizo, situado en Gerona,
de La Junquera ​(ver Tabla 4)​.90 El correo postal era utilizado en menor medida
aunque, según el Servicio de Vigilancia Aduanera, su uso resultaría favorecido por el
poco control que existe en España sobre el correo privado intracomunitario.

Tabla 4: ​Pastillas​ decomisadas en


aduanas

Provincia 2000
Alicante
Baleares 2.014
Valencia
Gerona (La 44.050
Junquera)
TOTAL 46.064

Fuente: Elaboración propia a partir del ​Anuario


Estadístico 2000​ (Ministerio del Interior, 2001)

90

Los datos sobre decomisos aduaneros del año 2002 lo confirmaban al haberse incautado
129.552 ​pastillas en Girona (La Junquera) y 43.398 en Alicante ​(Comisaría General de Policía
Judicial, 2003: 74).
La Unitat Central d’Anàlisi Estratègica (2004: 28) de la Policia de la Generalitat-Mossos
d’Esquadra sigue otorgando un papel importante al paso de La Junquera en materia de tráfico
de ​pastillas​.

214
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

Los destinos más frecuentes en España de las drogas de síntesis importadas eran
Madrid, por la ya comentada importancia del aeropuerto de Barajas, Cataluña - tanto
Barcelona y su área de influencia como la zona costera -, la zona de Levante y la costa
andaluza (Oficina Central Nacional de Estupefacientes, 2001 y 2002).

Madrid parecía ser también un punto importante de origen o de tránsito de las


sustancias destinadas a la costa andaluza por vía terrestre, y la zona levantina se
perfilaba como punto de distribución de la droga hacia las Baleares – que sería
transportada en barco desde el puerto de Alicante - y hacia Andalucía – siendo, en
este caso, transportada por carretera desde Valencia - (Oficina Central Nacional de
Estupefacientes, 2001 y 2002).

3.3.1.2.2 El papel de Cataluña y de Barcelona en el mercado estatal de ​pastillas

Una primera lectura de las estadísticas policiales coloca a Cataluña, y particularmente


a Barcelona, en una posición relevante dentro del contexto del mercado nacional de
drogas de síntesis. A lo largo de la serie estadística analizada sobre aprehensiones de
estas sustancias, la ciudad y su región presentan cantidades muy significativas, como
muestran las tablas que se presentan a continuación ​(ver Tablas 5 y 6)​.

Más en concreto, dichos datos ponían de relieve tanto el papel de la ciudad de


Barcelona y de su zona de influencia a mediados de los años noventa del siglo veinte
(Tabla 5) - que superaba en importancia a ciudades como Valencia, Madrid y Palma -
como el salto espectacular que afecta a las incautaciones en la comunidad catalana en
el año 2000 ​(Tabla 6)​, salto que la hizo colocarse en el primer lugar de la lista. Los
datos policiales manifiestan que en el año 2000 se incautaron 370.698 ​pastillas en
Cataluña: 202.233 por el Cuerpo Nacional de Policía, 142.189 por la Guardia Civil y
25.276 por la Policía de la Generalitat-Mossos d’Esquadra.

215
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

La evolución de los decomisos realizados en la provincia de Barcelona puede servir


para ilustrar los dos fenómenos que se acaban de comentar: se decomisaron 110.109
pastillas en el año 1994, 193.233 en 1995, 128.803 en 1996, 4.559 en 1997, 38.711 en
1998, 12.525 en 1999 y 150.269 en el año 2000 (Comisaría General de Policía
Judicial, 1995, 1996, 1997, 1998, 1999, 2000 y 2001). En el año 2002, Barcelona
(77.581 ​pastillas​) ocupaba el quinto lugar en la lista de más decomisos por provincia
tras Madrid, Castellón, Málaga y Vizcaya. Cataluña ocupaba ese mismo año (con
325.718 ​pastillas​, lo que equivalía a un 23,33% del total) la segunda posición tras la
comunidad de Madrid (37,84%) y por encima de Valencia (15,24%), Andalucía (9,16%)
y País Vasco (5,73%) (Comisaría General de Policía Judicial, 2003: 87 y 92).

Tabla 5: Jefaturas Superiores de Policía


ordenadas (en 1995) por el % de MDMA
intervenido
Jefaturas 1994 1995 1996
Barcelona 56,04 55,89 39,99
Valencia 31,13 30,60 14,03
Palma 3,34 5,64 6,32
Madrid 2,66 4,61 15,90
Sevilla 2,08 1,07 1,41
Granada 3,90 0,76 15,89
La Coruña 0,30 0,26
Las Palmas de Gran 0,05 0,30 1,11
Canaria
Toledo 0,29 0,25 1,96
Valladolid 0,04 0,21 0,80
Bilbao 0,04 0,17 0,52
Oviedo 0,13 0,11 0,09
Zaragoza 0,32 0,08 1,50
Pamplona 0,37 0,01 0,42
Fuente: ​Estadística Anual sobre Actuaciones contra el
​ Estadística Anual sobre
Tráfico Ilícito de Drogas 1995 y

216
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

Actuaciones contra el Tráfico Ilícito de Drogas 1996


(Comisaria General de Policía Judicial, 1996 y 1997).

Tabla 6: Comunidades autónomas ordenadas


(en 1997) por el % de MDMA intervenido

Comunidad 1997 1999 2000


Autónoma
Madrid 61,62 22,06 21,96
Valencia 12,82 51,94 13,94
Andalucía 6,38 1,34 7,91
Cataluña 5,81 5,60 41,58
Baleares 5,77 7,85 7,48
Canarias 2,46 0,57 1,03
Aragón 1,27 1,23 0,43
Galicia 0,73 0,04 1,71
País Vasco 0,59 0,15 0,21
Murcia 0,51 0,10 0,03
Cantabria 0,48 0,08 0,26
Castilla-León 0,48 7,09 0,25
Castilla-LM 0,46 0,19 2,01
Navarra 0,32 0,35 0,93
Asturias 0,25 0,23 0,18
Extremadura 0,03 1,12 0,06
La Rioja 0,01 0,03 0,04
Ceuta 0,01 0,01 0
Melilla 0 0 0
Fuente: Estadística Anual sobre Actuaciones Contra
el Tráfico Ilícito de Drogas 1997,​ 1999 ​y 2000
(Comisaria General de Policía Judicial, 1998, 2000 y
2001)

No obstante, las instituciones policiales y aduaneras tendieron a relativizar, con


diversos argumentos, estos datos cuantitativos. En primer lugar, señalaban ​[CNP-03]
que, debido a los problemas que presenta la elaboración de las estadísticas y a las
limitaciones que aparecen al interpretarlas,91 los datos sobre incautaciones policiales

91

​La consulta del material estadístico elaborado por la policía española en esta materia permitió
identificar algunos problemas, presentes sobre todo en los años noventa del siglo veinte: los
datos policiales se presentaban estadísticamente en función de las cantidades incautadas, sólo
en los últimos años analizados se detallaba el número de decomisos realizados y la tipología
de decomisos, cuando estos últimos datos permiten entender mejor – aunque sea de manera
parcial o aproximativa - la tendencia e importancia del mercado; hasta el año 2000 no se
suman las incautaciones realizadas por la policía autonómica de Cataluña y no se tiene
información sobre las actuaciones de otros cuerpos policiales autonómicos o de las policías
locales; las unidades en que se expresan las incautaciones no siempre son las mismas
(gramos, unidades, dosis) y era posible encontrar deficiencias en la identificación/codificación
de las sustancias (se agrupaban en una misma categoría, y bajo una misma denominación,
diversos tipos de sustancias, se utilizaban categorías confusas como “otros”, “asimilados”, etc.);

217
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

debían ser considerados únicamente como un indicador indirecto de la actividad de


control policial sobre el tráfico y no como un elemento de medida eficaz de las
características del mercado.

En segundo lugar, interpretaban ​[SVA-01] ​que los aumentos de los decomisos que
presenta Barcelona y su zona de influencia se correspondían con incrementos del
consumo en el área metropolitana y no con una potenciación de la ciudad como punto
de tráfico y de distribución respecto del resto del estado. Es decir, se entiende que
Barcelona era una zona de destino final cuya demanda venía determinada por las
dinámicas de consumo.92
En tercer lugar, y en coherencia con la idea de que la ciudad de Barcelona era una
zona de destino final, explicaban ​[GC-01; ME-11] ​que las ​pastillas que llegaban desde el
exterior y que se consumían en otros puntos del territorio se desviaban hacia estos
lugares antes de llegar a la ciudad (de ahí la importancia de las incautaciones en
Cataluña, que sí sería una ​zona de paso hacia otros destinos). ​En esta línea, uno de
los entrevistados ​[ME-11] indicó que lo habitual era que los ​correos pararan, por
ejemplo, en alguna área de servicio de autopistas cercanas a Barcelona para contactar
con otros sujetos y que desde allí fueran estos ​correos los que realizasen la
distribución a otros puntos. La información extraída de los boletines de la Oficina
Central Nacional de Estupefacientes (2001 y 2002) confirmaba que la área geográfica

y en diversas ocasiones se incluían conjuntamente datos relativos a sanciones penales (tráfico)


y administrativas (consumo) sin indicar sus proporciones.
La propia evolución del mercado de drogas de síntesis, y la atención institucional que
demandaba, ha conducido a una progresiva superación de algunos de estos problemas.
A pesar de ello, parece conveniente insistir en la necesidad de realizar una lectura crítica de
las estadísticas policiales españolas. En este sentido pueden consultarse los trabajos de
Stangeland (1995a y 1995b:108-118). Más en concreto, para una descripción de los aspectos
más generales relativos a los registros oficiales que permiten interpretaciones criminológicas
sobre la relación entre consumos de drogas y delincuencia se puede acudir al trabajo de
Otero-López (1997: 80-90).

92
En este sentido, algún entrevistado ​[CNP-01] señalaba que a partir del año 2000 el consumo
habitual de éxtasis se habría estancado y el ocasional se habría estabilizado (si bien
constataba una mayor demanda de GHB y de ketamina), y que ello se debería, en parte, a la
influencia de los medios de comunicación y de las campañas publicitarias de carácter
preventivo.
Los datos del ​Observatori de Nous Consums de Drogues en l’Àmbit Juvenil apuntan,
efectivamente, a una estabilización del consumo de éxtasis en Cataluña a partir del año 2000 y
a una disminución del mismo a partir del año 2003. Por lo que hace referencia a las ​nuevas
sustancias (GHB, ketamina, 2CB, 2CI, DMT, DOM, etc.) señalan que raramente su consumo ha
ido más allá de círculos muy reducidos y que se percibe una tendencia a la baja al poco tiempo
de su introducción en el mercado (Díaz, Pallarés y Barruti, 2001: 217-218; Díaz, Pallarés y
Barruti, 2002: 102-105; Díaz, Pallarés y Barruti, 2003: 84 y 87; Díaz, Pallarés, Barruti y
Espluga, 2004: 88 y 90; Díaz, Pallarés, Barruti y Espluga , 2005: 64-65 y 71).

218
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

próxima a Barcelona era un lugar de tránsito para algunas distribuciones realizadas


por carretera con destino a Levante y Madrid.

Salvo en el caso del Servicio de Vigilancia Aduanera, los entrevistados no señalaron


que el incremento en las incautaciones estuviera relacionado con un aumento de la
presión policial en esta materia (a raíz, por ejemplo, de fallecimientos de jóvenes que
estuvieran conectados con el consumo de drogas de síntesis). Sin embargo, los datos
presentados en el ​Gráfico 1 ​en relación a los años 2001 y 2002 sí ponen de manifiesto
un incremento en el número de decomisos producidos, tanto general (a partir del mes
de marzo de 2002), como estacional, es decir, en el período comprendido entre junio y
septiembre del año 2002 (si se compara con el mismo período del año 2001), que es
uno de los períodos – junto con las fiestas navideñas - en los que existe más demanda
de ​pastillas​ (Plan Foral de Drogodependencias, s.f.:​ ​133-134; Romero, 2004: 285).

Gráfico 1: Evolución temporal de los decomisos de éxtasis


(Junio 2001-septiembre 2002)

219
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

Fuente: Elaboración propia a partir de los ​Boletines de Actuaciones por Tráfico de Estupefacientes
de la Oficina Central Nacional de Estupefacientes (2001 y 2002).

3.3.1.2.3 Tipologías de importadores

Ciertos indicios apuntaban a la presencia en territorio español de miembros de


organizaciones que traficaban a escala internacional con drogas de síntesis en el
período temporal analizado. A partir del año 2001 algunas operaciones del Cuerpo
Nacional de Policía (Comisaría General de Policía Judicial, 2002) realizadas en
coordinación con organismos policiales de otros estados desmantelaron
organizaciones que utilizaban España como zona de tránsito de ​pastillas entre los
países productores europeos y el extranjero.

Así, en el mes de mayo de 2001 (Marlasca, 2002; ​[CNP-03]​) se produjo la detención en


la población barcelonesa de Castelldefels de Oded Tuito y de otros ciudadanos
israelíes en el marco de la denominada ​Operación Rave,​ coordinada por la Drug
Enforcement Administration. Como consecuencia de esta operación, desarrollada en
diversos países, fueron arrestadas unas doscientas personas de diversas
nacionalidades y se incautaron siete millones de ​pastillas de MDMA. Se daba así un
golpe importante a una compleja organización, liderada por ciudadanos de la citada
nacionalidad, que se dedicaba, desde hacía unos tres años, al tráfico de drogas de
síntesis hacia a Estados Unidos, Canadá, México, Japón, Australia y Nueva Zelanda.
Por lo que respecta al es-tado español, esta operación puso de manifiesto la presencia
en la Costa del Sol de los líderes de esta red, los cuales habían puesto en
funcionamiento diversos negocios legales. Las fuentes policiales sospechaban que
dichos negocios podían ser utilizados para el lavado del dinero procedente del tráfico
de ​pastillas y que otro de los objetivos de la organización era la creación de una
infraestructura de distribución de MDMA en las Islas Baleares.93

93

La existencia de organizaciones, lideradas por ciudadanos de origen israelita, dedicadas al


tráfico de éxtasis desde Europa hacia Estados Unidos usando Europa es resaltada por la
UNODC (2006: 139-140).

220
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

A raíz de esta ​Operación Rave se desarrollaron nuevas investigaciones en España y


en otros países europeos. Como consecuencia de las mismas se produjeron nuevas
detenciones de miembros de la organización israelí y se incautaron unas 100.000
pastillas​. Dentro de este nuevo operativo la Guardia Civil detuvo en el mes de mayo de
2002 a tres personas e incautó 35.000 ​pastillas.​

En el mes de enero de 2003 se desarrolló, también en diversos países, la ​Operación


Pastilán​. En este caso se incautaron 664.147 ​pastillas de éxtasis y fueron detenidas 67
personas que formaban parte de una organización dirigida por ciudadanos de la
República Dominicana (Rodríguez, 2003). La organización utilizaba España como
zona de tránsito y de reclutamiento de ​correos que transportaban las ​pastillas desde
Holanda a los Estados Unidos. En nuestro país, concretamente en Madrid, se
detuvieron 35 per-sonas y se incautaron 240.081 ​pastillas​.

Sin embargo, dejando de lado estos casos, las instituciones consultadas ​[CNP-01;
CNP-03] ​insistieron en la reducida estructuración del mercado nacional. Desde su
perspectiva, en el caso español sería preeminente el pequeño tráfico y, en
consecuencia, el mercado estaría formado en este nivel de actividad por
importadores/distribuidores que no estarían integrados en organizaciones fuertes y que
traerían por carretera pequeñas cantidades de ​pastillas – unas decenas de miles en
los casos más importantes -94 desde Holanda, Bélgica y Alemania. En todo caso, los
especialistas (Gamella y Ál-varez, 1997: 212) señalan que la relación entre los
traficantes/distribuidores y los productores/exportadores extranjeros se basaría en
acuerdos fijos, aunque no sería ​[CNP-03] ​un tipo de relación estable o continuada en el
tiempo.

Así explicaba una de las fuentes entrevistadas ​[ME-11] ​lo que consideraba como la
dinámica ​normal del mercado en su nivel de importación: “Un correo holandés, o
directamente el importador, ​baja ​las ​pastillas desde Holanda en coche o en autocar y
las entrega al comprador que es, a su vez, el encargado de distribuirlas por zonas. En
este nivel la relación con el productor es de tipo cliente/proveedor, no se trata de una

94

Se confirmaría, así, el dato que daban Gamella y Álvarez (1997: 212) unos años antes: “A
diferencia de los observado en Holanda y en el Reino Unido, en España no parece haberse
llegado al nivel del millón de pastillas, o sea, de los cientos de kilos de sustancia distribuida.”

221
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

red ni de una organización. Los holandeses no quieren mantener estructuras,95 les


intere-sa ​colocar ​gran cantidad de pastillas, por eso en este nivel el precio de venta de
la ​pastilla que fija el laboratorio es muy bajo (por ejemplo, 30 céntimos de euro). El
primer comprador, que debe distribuir gran cantidad de ​pastillas,​ también las vende
baratas (por ejemplo, a un euro con treinta céntimos). Precisamente en este nivel es
donde empiezan a aparecer los laboratorios autóctonos. Se trata de gente que quiere
aumentar su margen de beneficio. En un estadio inferior entran los niveles de venta.
En este caso aumenta el margen de beneficio porque venden más caro (por ejemplo, a
nueve euros), pero también son los que asumen más riesgo. En este nivel suele
encontrarse gente joven relacionada con el mundo del ocio que ha subido desde los
niveles de venta inferiores”.

Las fuentes policiales ​[CNP-01; CNP-03; GC-01; GC-02; GUB-01; ME-02; ME-03; ME-11]​, sólo
reconocían cierto nivel de organización en los pocos supuestos más importantes - que
identifican con el mediano y gran tráfico - e insistían en tres aspectos: en el resto de
casos no puede hablarse de organización en el sentido que esta expresión tiene en
otros casos de tráfico de drogas (de cannabis, de cocaína, etc.); que estas otras
estructuras de importación/distribución serían difíciles de dibujar tanto por la diversidad
de su estructura interna como por su carácter dinámico y cambiante;96 y que, con cierta
frecuencia, las “estructuras” dedicadas de tráfico de éxtasis conviven o se solapan con
organizaciones que se dedican al tráfico de otras drogas.

En relación a esta última cuestión, sostuvieron que estas otras redes aprovechaban los
canales de distribución que ya tienen consolidados en el mercado de otra droga para
distribuir ​pastillas,​ obteniendo así un ​plus de rentabilidad.​ Ponían como ejemplo de
este tipo de convivencia la organización desarticulada en la ya mencionada ​Operación
Pastilán​. En este caso, una vez vendidas las pastillas en los Estados Unidos, el dinero

95
La misma idea se manejaba en la literatura especializada a finales de los años noventa del
siglo anterior: “Antes, parece que hubo varios intentos de ciertos exportadores holandeses por
establecerse en España, pero el intento fue abandonado a causa de la escasa rentabilidad que
entonces ofrecía el comercio con nuestro país, así como porque los vendedores a los
escalones inferiores trabajaban a débito, algo a lo que los holandeses no estaban dispuestos.”
(Gamella y Álvarez, 1997: 212).

96

En este mismo sentido se definen el Plan Foral de Drogodependencias (s.f.: 119) y, en relación
al ​trapicheo​ de diversas sustancias, Romero (2004: 271).

222
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

obtenido se enviaba a la República Dominicana, desde donde los ​correos regresaban


a España transportando cocaína, y los beneficios de la venta de la cocaína se volvían
a invertir en la compra de ​pastillas​ en Holanda.

Las instituciones coinciden a la hora de explicar los motivos de este inferior nivel de
estructuración (siempre en relación al tráfico de otro tipo de drogas) de la actividad de
importación:

a) A diferencia de otras sustancias - que tienen zonas de producción localizadas a


causa de las características y necesidades de su cultivo - es posible segmentar
la producción de las drogas de síntesis, lo cual facilita su introducción en el
mercado.

b) Con frecuencia las ​pastillas siguen vías de distribución menos controladas – es


lo que sucede, por ejemplo, con las fronteras interiores de la Unión Europea –.

c) También es frecuente que se trafique con “pequeñas cantidades”, lo cual


fa-cilita el transporte y no constituye un obstáculo para la obtención de
importantes beneficios.

d) Es relativamente sencillo para un individuo pasar de la actividad de menudeo y


distribución a la de importación. Como nos indicó unos de los entrevistados
[ME-02]​, “se trata de ir directamente a Ámsterdam y comprar la mercancía, así
aumentan los beneficios.” 97

e) Finalmente, mientras que otros mercados, como el de la cocaína, se


caracterizan por buscar la apertura y comercialización de la sustancia en
países extranjeros, el del éxtasis se rige por la dinámica del mercado interior,
en el que lo fundamental es tener presente los tipos de eventos (por ejemplo,
los macrofestivales) o de circunstancias que pueden producir un incremento de
la demanda (por ejemplo, los períodos vacacionales).

97

El único elemento que puede presentar alguna dificultad es conseguir los contactos oportunos
en los países productores, pero los entrevistados no consideraban que se tratara de un escollo
insalvable. De todas maneras, reconocían ​[ME-03] que los distribuidores de los niveles
superiores intentan que los de nivel inferior no tengan información sobre los proveedores.

223
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

Desde esta perspectiva, la estructura del mercado del éxtasis vendría definida
fundamentalmente por el contexto en el que funciona, el mundo de la ​fiesta ​[CNP-03;
GC-02; GUB-01]​, y por la tipología de su ​protagonista​, el consumidor que vende para
autoabastecerse y/o obtener un cierto beneficio. Estas mismas características harían,
para algunos de los entrevistados ​[ME-02]​, altamente improbable un cambio sustancial
de la estructura de este mercado.

Ahora bien, estas coincidencias en los relatos institucionales no pueden ocultar que,
como ya en su momento reconocían Gamella y Álvarez (1997: 213), existe muy poca
información de primera mano tanto sobre los importadores como sobre los
intermedia-ios de alto nivel (los que ​mueven cientos o decenas de miles de unidades).
De hecho, las descripciones que realizaban estos autores - basadas en sus trabajos
de campo - no dejaban claro si se trataba o no de los mismos sujetos (Gamella y
Álvarez, 1997: 214). Por su parte, la investigación promocionada por el Plan Foral de
Drogodependencias de la comunidad navarra (s.f.: 119) señalaba que los propios
implicados en la venta minorista de ​pastillas saben muy poco de las personas que
entran las ​pastillas​.98 Por lo tanto, se desconoce el número exacto de eslabones que
puede existir, con cierta habitualidad, entre el importador y el vendedor ​al detalle.​
Gamella y Álvarez (1997: 213-217) sólo se aventuraban a señalar tres datos en base a
la información de la que disponían:

1. “En España tenemos indicios de la existencia de un pequeño grupo de


intermediarios de este tipo, trabajando tanto a nivel de los cientos como de las
decenas de miles de unidades. Se trata generalmente de ​<<​profesionales​>> de
este negocio, que acumulan ​<<​cash​>>​, para usar sus propios términos, y no
alardean de sus ganancias” (Gamella y Álvarez, 1997: 213).

2. Que el nivel de distribuidores de miles de unidades era mucho más frecuente,


estando presente en todas las zonas donde el consumo de drogas de síntesis

98
Mantener desinformados a los vendedores al detalle no sólo es una estrategia de seguridad
ante las posibles actuaciones policiales sino que permite mantener una posición competitiva en
el mercado.
Como se puede observar, la discreción en la transmisión de información - a este respecto
cabe recordar lo indicado en la nota 329 – funciona como un mecanismo ​suave de control del
mercado frente a los utilizados tradicionalmente por la criminalidad organizada: las normas
criminales, la violencia o la corrupción (Mcintosh, 1977: 66-72).

224
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

se había consolidado (Baleares, Madrid, Valencia, Alicante, Sevilla, Granada, la


Costa del Sol y Barcelona).

3. Y que era posible identificar tres o cuatro escalones básicos entre los
distribuidores de decenas de miles hasta los que vendían unidades: el
importador o distribuidor de alto nivel, “a su vez, distribuye esa cantidad entre
cuatro o cinco distribuidores locales que manejan entre 3.000 y 5.000 unidades,
quienes a su vez conocen a otros intermediarios a quienes van pasando la
mercancía en partidas de 100 a 500 unidades.” (Gamella y Álvarez, 1997: 214).

Las fuentes que fueron entrevistadas no parecían disponer una información mucho
más profunda sobre la cuestión de los eslabones existentes entre la actividad de
importación y la de menudeo. Reconocieron que no podían diferenciar los diversos
escalones supuestamente existentes ​[CNP-01; CNP-03] o bien subrayaron la falta de
información sobre estas actividades ​[GC-01]​. Sin embargo, sí pudieron identificar tres
tipologías de importadores/distribuidores de alto nivel, basándose en las
características de los sujetos que las integran:

a) Proveedores que se mueven en el ambiente de la ​fiesta o en el mundo más


genérico del ocio ​[CNP-01; GC-01; GC-02; ME-03]​. Estos proveedores son un referente
inmediato en el mercado local, mantienen una relación de mero cliente con los
productores y en ocasiones se ​profesionalizan (es decir, se dedican en exclusiva a
esta actividad).

Esta categoría ya era conocida desde principios de los años noventa: “Los
importadores en 1990 y 1991 eran en su mayoría jóvenes, de clase media, que
participaban en la industria del entretenimiento y la música (camareros,
disc-jockeys…) quienes, de modo individual o en pequeños grupos, traían
<<​éxtasis​>> a España, casi nunca en cantidades menores de 5.000 unidades.”
(Gamella y Álvarez, 1997: 213). Y algo similar se sostenía al finalizar esa década:
“Algunos de estos ​<<​puntos​>> ​[importadores/contactos] tienen locales abiertos al
público y eso les permite mantener una serie de contactos con muchos clientes
que pueden actuar, a su vez, de menudeadores. Esos negocios no son
necesariamente ​<<​tapaderas​>>​, sino negocios en activo, reales e incluso con
beneficios.” (Gamella y Álvarez, 1997: 214-216)

225
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

Según lo entrevistados, en esta categoría - que encajaría a grandes rasgos con los
perfiles establecidos por el ​Observatori de Nous Consums ​en relación al nivel
institucionalizado de vendedores (Díaz, Pallarés y Barruti, 2001, 2002 y 2003;
Díaz, Pallarés, Barruti y Espluga, 2004 y 2005) - también entrarían diversos grupos
de jóvenes que viajan, por ejemplo, a Holanda con el objetivo de importar éxtasis.
Policialmente se les describe como personas que con mucha frecuencia tienen la
nacionalidad española, de un nivel cultural medio, con buenas relaciones sociales
y con una tendencia a hacer ostentación de riqueza.

Si se analizan los datos estatales sobre detenidos por tráfico de drogas de síntesis
(Ministerio del Interior, 1999 y 2000; Oficina Central Nacional de Estupefacientes,
2002), dato que debe ser aplicado en este nivel de actividad con las debidas
reservas puesto que puede referirse a diversos tipos de vendedores, se observa
que, efectivamente, la nacionalidad que predomina es la española: 155 detenidos
en el año 1999 y 374 en el año 2000 ​(ver Tabla 7)​. Lo mismo sucede si se
consultan los datos estadísticos del laboratorio de la Policia de la
Generalitat-Mossos d’Esquadra (2002): los detenidos o sancionados españoles
entre los años 2000 y 2002 repre-sentan el 73% del total. 99

b) Proveedores de nacionalidad extranjera afincados en España que ya sea ocasional


o periódicamente pueden comprar una determinada cantidad para distribuirla o
venderla.100 Lo relevante en este caso es que estos sujetos mantienen por razón

99

Las estadísticas ponen de manifiesto, más en concreto, que las operaciones policiales suelen
afectar a grupos reducidos – de entre una y tres personas – formados por chicos españoles
cuya edad se encuentra entre los veinte y los veinticinco años.
La presencia estadística de mujeres entre los detenidos es todavía insignificante y los
entrevistados consideran que, efectivamente, tienen poca presencia en el mercado [​ ME-12] pero
que también se ven favorecidas por una menor visibilidad [​ A-01]​. Sobre las características de la
participación de las mujeres en el mercado de ​pastillas se pueden consultar las dos entrevistas
en profundidad a vendedoras recogidas en el trabajo de N. Romo (2001: 239-280) sobre la
relación entre género, ​fiesta​ y drogas de síntesis.
En el año 2002 los detenidos seguían siendo mayoritariamente españoles (325, lo que
representaba el 80.45% del total), a continuación aparecían los de nacionalidad marroquí (21,
que representaban el 5,20%), colombiana (14, que representaban el 3,47%) y holandesa (12,
que representaban e 2,97) y luego una diversidad de países de origen (Comisaría General de
Policía Judicial, 2003: 73).

100

La policía ​[GC-02; ME-03] ​menciona específicamente a ciudadanos de nacionalidad holandesa y


destaca su progresiva implantación en la costa catalana (en concreto, en la localidad
tarraconense de Salou), en Levante y en la Costa del Sol.

226
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

de su origen contactos fuertes y estables con los productores y distribuidores


extranjeros ​[CNP-03; ME-03]​.

Desde la perspectiva policial estos sujetos presentan una mayor especialización


que los traficantes o distribuidores autóctonos, no es extraño que regenten o
trabajen en locales de ocio, tienen un nivel de formación alto, dominan diversos
idiomas, son desconfiados y no hacen ostentación de riqueza (suelen invertir los
beneficios obtenidos en la compra de inmuebles). Las fuentes policiales ​[ME-03] les
asocian a la aparición de niveles incipientes de organización en el mercado.

Con las mismas reservas que se han señalado para la categoría anterior, puede
observarse que los ciudadanos ingleses, holandeses y belgas ocupan en los datos
estatales sobre detenciones un lugar destacado aunque por debajo de españoles y
marroquíes ​(ver Tabla 7)​. La información derivada de la Oficina Central Nacional
de Estupefacientes (2001 y 2002) insiste en que las detenciones de los ciudadanos
holandeses se relacionan tanto con el transporte de pequeñas o medianas
cantidades, en calidad de ​correos​, como con la desarticulación de grupos algo más
organizados.101

c) Casos, ya comentados anteriormente, en los que una organización que trafica con
otro tipo de sustancias (hachís y cocaína principalmente) aprovecha su estructura
ya consolidada para introducir ​pastillas y obtener, de esa manera, un beneficio
superior.102

La presencia de ciudadanos holandeses en operaciones de tráfico de drogas de síntesis en la


zona de la Costa del Sol ha sido recogida en diversas ocasiones en la prensa (El País, 2003 y
2004). También en la denominada ​Operación Garaje se detuvo a ciudadanos españoles,
holandeses y belgas en diversas localidades de Madrid, Valencia y Andalucía con 9 kilos de
éxtasis destinados a Ibiza (Europa Press, 2004).

101
Cabe destacar que las fuentes policiales identifican una variante dentro de esta categoría.
Se trata de grupos de origen magrebí que utilizan los contactos de carácter familiar o personal
con las colonias magrebíes que viven en Holanda para establecer la conexión entre
productores de ​pastillas y distribuidores en el territorio español. Siempre según estas fuentes
[CNP-01]​, en Cataluña se localizarían colectivos de este tipo en la comarca de Osona (en
ciudades como Vic o Torelló).

102

A diferencia de lo que ha ocurrido en otros lugares de España, no se conocen en Cataluña


supuestos de conexión con organizaciones delictivas de cierta entidad. Así, por ejemplo, en el
año 2003, se detuvo en Ibiza a una banda formada por once italianos y un español, que
introducía en la isla 235.000 ​pastillas y de la que la policía afirmó su conexión con la ​camorra
napolitana (Agencias, 2003).

227
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

A partir de las entrevistas ​[CNP-03; GC-01; GC-02; ME-11] ​parece que estas
organizaciones pueden realizar varios tipos de operaciones: realizar el trueque de
su producto habitual por drogas de síntesis ante ciertas ​puntas en la demanda de
​ ue han utilizado
drogas de diseño; aprovechar “el viaje de vuelta” de los ​correos q
para exportar otras sustancias para importar pastillas desde los países
productores; o organizar ​cargamentos mixtos​.103

Según las fuentes aduaneras ​[SVA-01] los cargamentos en los que aparecen drogas
de síntesis suelen contener de manera principal una sustancia ​clásica (hachís,
cocaína, etc.). En el mismo sentido, cabe señalar que el carácter mixto de los
de-comisos es bastante habitual en todos las aprehensiones policiales, si bien se
encuentran más casos de decomisos de varias sustancias cuando se desarticulan
grupos de traficantes, es decir, cuando nos encontramos ante formas más
comple-jas de tráfico (Oficina Central Nacional de Estupefacientes, 2001 y 2002)
(ver Tabla 8)​.104

Dos cuestiones más de entre las señaladas por los entrevistados sobre este nivel
merecen ser destacadas. La primera, que si bien percibían ​[ME-03; ME-11] que estas
diferentes “estructuras” mantenían una cierta competencia entre sí, consideraban que
el mercado no se encontraba saturado y que era lo suficientemente previsible (en
cuanto a las etapas de mayor demanda, incluidas las puntas) como para que no se
produjeran manifestaciones violentas de esa competencia.

En cuanto a la segunda, apuntaban que las organizaciones delictivas procedentes de


países del este, fuertemente estructuradas, también parecían haberse introducido,

103
Aunque estas fuentes policiales señalan que en los últimos tiempos se había detectado este
tipo de prácticas en cargamentos procedentes del norte de África, también subrayan ​[GC-01;
GC-02]​ que no existe un importante canal de importación desde esta zona.
Como se tendrá la oportunidad de ver en el correspondiente apartado, la práctica de la
combinación de sustancias también parece estar presente en la actividad de distribución. En
este sentido, el análisis realizado de la muestra de sentencias de la Audiencia Provincial de
Barcelona pone de manifiesto que en la mayoría de casos de tráfico de drogas de síntesis que
llegaron a este tribunal, concretamente en el 46%, estas sustancias aparecían combinadas con
otras drogas (principalmente con hachís y con cocaína).

104
También puede observarse una manifestación de este tipo de tráfico en las estadísticas
policiales sobre detenciones. Efectivamente, cuando los detenidos pertenecen a grupos más
amplios – lo cual podría asociarse a una mayor complejidad organizativa – es frecuente que su
nacionalidad sea variada. En estos casos resalta cuantitativamente la combinación de
detenidos españoles con marroquíes y colombianos​ (ver Tabla 9)​.

228
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

aunque como actividad secundaria, en el tráfico de drogas de síntesis aprovechando la


existencia laboratorios en sus países de origen. En relación a estos grupos delictivos
un entrevistado señalaba ​[ME-11]​: “No tenemos mucha información sobre las
características y el funcionamiento de grupos de países del este en relación con el
tráfico de drogas de síntesis porque suelen ser muy endogámicos. En este caso sí se
detectan organizaciones estructuradas que no se dedican en exclusiva al tráfico de
drogas de síntesis sino que realizan también robos, falsificaciones, secuestros, trafican
con otras sustancias estupefacientes,… El origen de las sustancias con que trafican
estos gru-pos suele ser laboratorios de los países del este. En Cataluña estos grupos
están más instalados en la zona de Salou.”

Tabla 7: Nacionalidad de
los detenidos

Nacionalidad 1999 2000 105

105

229
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

España 155 374


Marruecos 14 28
Reino Unido 10 22
Holanda 4 15
Alemania 3
Portugal 3
Bélgica 12
Nigeria 7
Italia 5
Francia 4
Otros 8 20

TOTAL 197 487

Fuente: Elaboración propia a partir del ​Anuario Estadístico 1999 ​y del


Anuario Estadístico 2000 ​(Ministerio Interior 2000 y 2001)

Tabla 8: Relación de decomisos mixtos con el número de


detenidos por operación policial

Total Decomisos % decomisos mixtos


decomisos mixtos
1 detenido 33 9 27,3
2 detenidos 25 9 36
3 detenidos 12 5 41,7
4 y 5 detenidos 16 10 62,5
6 a 10
detenidos 14 10 71,4

Total 100 43 43
Fuente: Elaboración propia a partir de los ​Boletines de Actuaciones por Tráfico de
Estupefacientes​ de la Oficina Central Nacional de Estupefacientes (2001 y 2002)

Tabla 9: Nacionalidades por grupos de detenidos

Un detenido
Española 16
Holandesa 6
Marroquí 3
Alemana 2
Belga 1

230
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

Británica 1
Dominicana 1
Estadounidense 1
Portuguesa 1
Siria 1

Dos detenidos
Española 16
Española y dominicana 1
Española y rumana 1
Española e iraní 1
Holandesa y alemana 1
Holandesa y ecuatoriana 1
Marroquí 1
Marroquí y argelina 1
Marroquí y luxemburguesa 1
Rumana 1

Tres detenidos
Española 6
Española e italiana 2
Británica 1
Española y sudamericana 1
Otros extranjeros no especificados 1
Holandesa 1

4 y 5 detenidos
Española 10
Española y marroquí (y otras) 2
Marroquí 2
Española y holandesa 1
Española y sudamericana 1

De 6 a 10 detenidos
Española y marroquí (y belga) 5
Española 4
Española y colombiana 3
Española y holandesa 2
Fuente: Elaboración propia a partir de los ​Boletines de
Actuaciones por Tráfico de Estupefacientes de la Oficina
Central Nacional de Estupefacientes (2001 y 2002)

3.3.2 Niveles de distribución y de venta

Como se acaba de ver, las características del mercado español de drogas de síntesis
y las limitaciones de la información disponible sobre las incautaciones (y sobre otros
indicadores que se obtienen a partir de las mismas) no permiten llevar a cabo una

231
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

delimitación exacta entre la actividad de importación y la actividad de distribución en su


escalón más alto. Y, salvo casos contados, tampoco permiten explicitar de grado de
estructuración (o si se prefiere, de organización) de los grupos implicados en estas
actividades. En este apartado se analiza la información existente sobre la casuística de
la actividad de compraventa de ​pastillas con la finalidad de completar el estudio de los
niveles de este mercado y para comprobar si esta información puede aportar alguna
luz a estos dos problemas.

3.3.2.1 Características de las actividades de distribución y venta

A la totalidad de los entrevistados se les planteó la cuestión de si consideraban


correcta la aplicación de los tres niveles - bajo, medio e institucionalizado - de
distribución y venta de drogas descritos por el ​Observatori de Nous Consums (Díaz,
Pallarés y Barruti, 2001, 2002 y 2003; Díaz, Pallarés, Barruti y Espluga, 2004 y 2005) a
​ n Barcelona. Algunos de los entrevistados
la ​parte inferior del mercado de ​pastillas e
indicaron que por su ámbito de trabajo no podían aportar datos a esta cuestión. Entre
los que sí se definieron fue muy mayoritaria ​[CNP-01; CNP-03; GC-01; GUB-01; ME-10] la
postura consistente en no cuestionar esta aplicación, pero no ofrecieron datos que
pudieran confirmar la validez de esos tres niveles, más allá de referencias genéricas a
un bajo nivel organizativo o a la aparente no profesionalización de los vendedores
implicados. De hecho, los entrevistados manifestaron, de manera reiterada, mayor
interés por explicar otro tipo de cuestiones de carácter casuístico: el perfil del
vendedor-tipo,​ los lugares (y los ambientes) donde se realizaban las compraventas, los
métodos utilizados para reali-zarlas, la composición de las ​pastillas​, su precio, etc.

Este interés por la ​casuística del acto de intercambio seguramente se puede explicar si
se tiene en cuenta que el mercado de las drogas de síntesis era (y es) menos
conocido que el de otras sustancias y que en consecuencia el entrevistado, salvo que
contara con una experiencia muy directa en la materia, usaba en sus respuestas el tipo
de datos acumulados habitualmente por las instituciones policiales para contabilizar
sus actuaciones.106

106

232
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

Esta casuística también está presente en la literatura especializada, aunque a partir de


las investigaciones de campo realizadas los autores han intentado una aproximación a
la descripción de los escalones existentes entre los distribuidores de decenas de miles
de ​pastillas hasta los vendedores de unidades. Al tratar la cuestión de las diversas
tipologías de importadores, ya se ha comentado la posición de Gamella y Álvarez
(1997: 216-227), que sostienen la existencia de tres o cuatro escalones, y ahora se
puede añadir que estos autores otorgan un peso específico en este estrato del
107
mercado a los “mayoristas a cientos” y que subrayan la existencia de múltiples
vendedo-res al detalle (que ​pasarían en un período determinado, por ejemplo en un fin
de semana, entre 50 y 100 pastillas). Por su parte, ​la investigación de campo
promovida por el Plan Foral de Drogodependencias navarro (s.f.: 120-122) también
enumera de ma-nera genérica tres escalones: el vendedor/distribuidor de cientos de
pastillas, el vendedor de cien pastillas “más o menos” y el vendedor de “unas cuantas
pastillas” para sufragar su consumo.

Es evidente que estas dos aproximaciones presentan, otra vez, una cierta
indeterminación. Ahora bien, a diferencia de lo que sucede en el caso de las
actividades de importación y de distribución a gran escala, la razón de la misma no
parece estar tanto en una falta de información como en las propias características de
la “base ancha” de la pirámide del mercado de ​pastillas.​ Efectivamente, ésta parece
escaparse de la catalogación en tipologías estandarizadas debido a que se
corresponde con un mercado de emprendedores individuales que presentan un alto
grado de autonomía y de provisionalidad. Desde un punto de vista comparativo, se
trataría de un mercado más cer-cano a la imagen ​amateur de los primeros traficantes
holandeses de los años ochenta del siglo veinte (Blickman, 2004: 14) que a la de los
traficantes profesionales de otras sustancias. Por este motivo, estaría abierto a fases
de “experimentación empresarial”. Con la expresión “experimentación empresarial” se

Debe recordarse que precisamente en el momento de realizar la investigación las instituciones


preparaban sus aportaciones, normalmente de carácter cuantitativo, para el informe sobre la
situación del mercado de drogas de síntesis que coordinaba la Delegación del Gobierno.

107
“Éste es el nivel intermedio más fácil de conocer mediante el trabajo de campo en entornos de
consumo. En el mercado español es muy típico adquirir partidas de 500 pastillas, una cifra
relativamente cómoda para el capital financiero y relacional de los distribuidores no
especializados. Esa cantidad supone hoy una especie de barrera para los detallistas que, a
partir de ahí, han de contar con más recursos y más contactos.” (Gamella y Álvarez, 1997:
218).

233
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

quiere decir que una persona impli-cada en este sector del mercado puede asumir
normalmente un determinado papel (por ejemplo, distribuidor de cientos de ​pastillas​)
pero que eso no le impide ensayar otros ​roles ​con la intención de aumentar sus
ganancias (por ejemplo, acumulando un cierto ​stock en un período que considere
favorable), analizando, en virtud de esa expe-riencia, su capacidad para asumir riesgo
y para competir con otros emprendedores similares.

Un elemento que confirmaría esta interpretación del mercado de éxtasis como


mercado de carácter personalista y abierto a la experimentación, y en el que las
fuentes de uno y otro tipo manifiestan un amplio acuerdo, es el papel fundamental de
la confianza en todos los tipos de transacciones que se llevan a cabo. El relato de los
entrevistados ​[A-01; GUB-01; CNP-03; ME-12] suele manifestar que el distribuidor ​coloca
las ​pastillas en-tre diversos vendedores utilizando sus contactos personales, los
trabajos de campo resaltan en muchos casos el papel de la amistad en las relaciones
que se establecen entre todos los niveles y tipologías de implicados (Gamella y
Álvarez, 1997, 216ss.; Plan Foral de Drogodependencias, s.f.:120ss.; Romo, 2001:
108
243ss.) y, como se verá inmediatamente, el factor grupal que caracteriza a este tipo
de tráfico otorga un papel fundamental al entorno inmediato – a los conocidos - del
traficante.

109
La relevancia de este elemento parece reforzar la idea de que no existe una red de
distribución muy organizada o, si se prefiere, organizada verticalmente sobre la base
de funciones estandarizadas e impersonalizadas. Pero la contrapartida de esta falta de
estructuración sería la existencia de una ramificación compleja (en el sentido de que
puede presentar diversas composiciones en virtud de los factores concretos que
incidan en los sujetos, en el territorio, en el período de tiempo, etc.) hasta llegar a los
diferentes y múltiples vendedores al detalle ​[CNP-03; GC-01]​. En este punto no debe
obviarse que el hecho de que la distribución y la venta estén poco estructuradas

108

En la investigación de Calafat et al. (2000: 183) se señala que el 71,5% de los consumidores
de éxtasis entrevistados (383) obtenían la sustancia de “un amigo” frente al 44,6 que lo hacían
de “un camello”.

109
Que también estaba presente, por ejemplo, en las primeras fases de estructuración del
mercado holandés (Blickman, 2004: 13).

234
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

resulta favorable para el vendedor ya que reduce la visibilidad de su actividad ilícita y,


en consecuencia, hace más complejo el control policial.110

Cuando se entra en la descripción concreta de la actividad cabe señalar, en primer lugar,


que es muy frecuente que en el escalón superior de este nivel ​se trabaje sobre pedido
(Díaz, Pallarés y Barruti, 2001: 148; Díaz, Pallarés y Barruti, 2002: 162; Díaz, Pallarés
y Barruti, 2003: 138; Plan Foral de Drogodependencias, s.f.: 32). Esto significa que el
distribuidor va recibiendo demandas de los vendedores y cuando la cantidad es
suficiente (por ejemplo, 5000 pastillas) realiza la compra a una persona ubicada en el
nivel superior. También es habitual que cada zona tenga un distribuidor ​[GUB-01] y que
éste procure evitar la competencia en la misma, aunque en ocasiones pueden
aparecer en ella otros proveedores esporádicos. Tanto los entrevistados ​[GC-01] como
los resultados de los trabajos de campo (Díaz, Pallarés y Barruti, 2002: 163; Díaz,
Pa-llarés y Barruti, 2003: 139) ponen de manifiesto que en este escalón el factor de la
es-pecialización respecto a la sustancia es relativo, es decir, que pueden existir
algunos distribuidores especializados pero que normalmente ​se trabaja ​con varios
tipos de sustancias. Todas estas características permiten apuntar que los individuos
que se ubican en este escalón presentan una mayor tendencia hacia la
profesionalización.111

110

El ​Observatori de Nous Consums ha venido manteniendo la preeminencia del elemento


personalista sobre las redes organizadas en el mercado juvenil de la droga presente en
Cataluña (y en Barcelona) hasta uno de sus últimos informes, en el que apunta (Díaz. Pallarés,
Barruti y Espluga, 2004: 144) la percepción de una mayor presencia de estas redes.
En un contexto internacional, sin embargo, las instancias especializadas de control policial
(Bundeskriminalamt, 1999: 2) tienden a contrarrestar la percepción ​amateur de este mercado:
“Una posible causa ​[del descenso temporal en las cifras de incautaciones en Alemania durante el año 1998]
reside en la creciente ​profesionalización ​del ‘mundo del éxtasis’, que deberá ser seguido de
cerca. La proverbial ingenuidad de hace tan sólo unos pocos años, sobre todo, de los
delincuentes juveniles en la obtención y tráfico de drogas sintéticas se ha vuelto esencialmente
más conspirativa debido a un marco de gran presión operativa de la autoridad policial. Cada
vez se distancian más de la transacción rápida de mercancía a cambio de dinero. En el futuro,
con el aprovechamiento del trepidante desarrollo del sector de la electrónica y de las
comunicaciones... se tendrá que contar con un grado de conspiración a todos los niveles cada
vez mayor. También viene a corroborar esto el hecho constatado de que los fabricantes
ilegales de los principales países de origen envían directamente a casa, previo pedido, grandes
cantidades por medio de correos propios de manera prácticamente gratuita.”

111
Algún entrevistado ​[CNP-01] explicaba que, con frecuencia, la profesionalización de los
vendedores de ​pastillas lleva a la búsqueda de un mayor margen de beneficio, finalidad que
intentan conseguir mediante el tráfico de otras sustancias (como la cocaína). También indicaba
que esta apertura a nuevas sustancias les lleva normalmente a cambiar de ambientes
nocturnos y les exige disponer de mayores fuentes de financiación.

235
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

Conforme se descienden escalones es cuando tienden a proliferar los vendedores no


profesionales,112 desde los que pasan un número reducido de pastillas (50-100) en un
fin de semana (Gamella y Álvarez: 1997: 221-227) a los que aprovechan las
circunstancias favorables de una determinada ocasión (o cada vez que esas
condiciones favorables se reiteren) y su fácil acceso a las ​pastillas en ese momento
para hacer negocio.​ Estos sujetos suelen conocer a varios proveedores (Plan Foral de
Drogodependencias, s.f.: 123). Su práctica es la que puede reportar mayores
beneficios (Gamella y Álvarez, 1997: 223), siempre en relación a la cantidad invertida.

Respecto a los escalones medio y bajo, las fuentes entrevistadas ​[A-01; CNP-01; CNP-03;
GC-01; ME-12] coinciden con la literatura existente (Gamella y Álvarez, 1997: 228-229;
Plan Foral de Drogodependencias, s.f.: 33-34) al describir un perfil de
vendedor/consumidor joven (de una media de 24 años), de nacionalidad española, de
sexo masculino,113 que distribuye pequeñas cantidades de pastillas para
autofinanciarse el consumo.114 Algunas fuentes policiales ​[GUB-01] señalaron que,
aunque este era el perfil predominante, en los últimos años se observaba la
introducción en el menudeo de personas procedentes de Marruecos, de Argelia o del
África subsahariana.115 Se piensa que ello podía estar provocado por la disminución en
las ventas de otras sustancias.

112

Que con frecuencia desarrollan otra actividad lucrativa legal - lo cual les permite invertir en su
trapicheo​ (Romero, 2004: 275) – o estudian ​[GC-01]​.

113
Recordar lo señalado sobre la participación de las mujeres en el mercado de ​pastillas en la
nota 331 y ver los datos al respecto recogidos en la ​Tabla 10​.

114
“En algunos casos el motivo fundamental por el que se iniciaron en la compra-venta es
social y no financiero, para aumentar su prestigio e influencia entre amigos o para subvenir a
necesidades grupales, formando redes recíprocas semejantes a las ​<<​trading charities​>> ​o las
<<​mutual societies​>> ​de las que hablan Dorn y sus colaboradores (1992: 3-15). Muchos
vendedores al detalle se inician en esas actividades al intentar proveerse de estas sustancias
para su propio consumo y el de sus amigos. Algunos perseveran en esa actividad, bien al
mismo nivel o escalando y comprometiéndose más.” (Gamella y Álvarez, 1997: 222).
La misma idea sobre la financiación del propio consumo es mantenida por Romero (2004:
273). Debe señalarse que esta idea no es, sin embargo, incompatible con la finalidad de
obtener un dinero fácil, finalidad que parece hacerse más importante en la medida en que el
sujeto ya ha tenido varias experiencias de venta “positivas” (Plan Foral de Drogodependencias,
s.f.: 134; Gamella y Álvarez, 1997: 221).

115
Recordar los datos sobre detenciones expuestos en la ​Tabla 7 y en la ​Tabla 9​, y ver los
incluidos en la ​Tabla 10​.

236
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

Este perfil se refleja con bastante fidelidad en los datos relativos a los detenidos que
fueron juzgados por la Audiencia Provincial de Barcelona ​(ver Tabla 10)​. Como los
casos recogidos en la muestra de sentencias se refieren, como regla general, a la
ven-ta al detalle desarrollada en Barcelona, estos datos complementan los relativos al
estado español que han sido expuestos anteriormente (recordar las tablas 7, 8 y 9).
Además, la explotación realizada ha intentado visualizar las distintas variables (grupo,
nacionalidad, edad y sexo) que la información policial presenta por separado.

Tabla 10:
Datos relativos a sujetos detenidos (Audiencia Provincial de
Barcelona)

Nº CASOS NACIONALIDAD EDAD SEXO

16 a 18 (5)
Española (23) 19 a 21 (10)
1 DETENIDO Belga (2) 22 a 24 (4)
27 Liberiana (1) 25 a 27 (5) 27 Hombres
Marroquí (1) 28 a 30 (2)
34 a 36 (1)
16 a 18 (2)
19 a 21 (7)
Española (19) 22 a 24 (3)
Uruguaya (1) 25 a 27 (2) 20 Hombres
2 DETENIDOS 11 Argentina (1) 28 a 30 (4) 2 Mujeres
Marroquí (1) 31 a 33 (1)
37 a 39 (1)
No especificada (2)
19 a 21 (1)
3 DETENIDOS 2 Española (6) 25 a 27 (1) 6 Hombres
28 a 30 (3)
40 a 42 (1)
19 a 21 (1)
22 a 24 (6)
25 a 27 (4)
Española (18) 28 a 30 (3) 17 Hombres
+ DE 4 DETENIDOS 4 No especificada (4) 31 a 33 (1) 7 Mujeres
Indonesia (1) 34 a 36 (2)
Marroquí (1) 37 a 39 (1)
40 a 42 (1)
49 a 51 (1)
No especificada (4)

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de las sentencias dictadas en materia de delitos
contra la salud pública por la Audiencia Provincial de Barcelona entre los años1995-2000.

237
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

También en estos escalones suelen ofrecerse junto con las pastillas otras sustancias
estupefacientes, principalmente ​speed y hachís.116 La muestra de sentencias de la
Audiencia Provincial de Barcelona aporta algunos datos sobre esta cuestión. Si se
toman en consideración todos los delitos contra la salud pública que se recogen en la
muestra (un total de 486), en un total de 80 aparece reconocido que se traficaba con
varias sustancias, lo que supone un 16,5 %. Como puede verse en la ​Tabla 11​, este
porcentaje se reduce un poco (16%) si lo que se tiene en cuenta es el número de
decomisos totales que corresponden a estos delitos (599 decomisos en total, de los
cuales 98 eran decomisos combinados de varias drogas). Si se analiza por sustancias,
siguiendo con la misma tabla, mientras que en el caso de decomisos en los que esté
presente la cocaína o la heroína, la combinación de sustancias sólo llega hasta el 7% y
el 8%, respectivamente, en el caso de las drogas de síntesis este porcentaje se eleva
hasta el 46%. Para profundizar en esta cuestión, en la ​Tabla 12 pueden observarse las
diversas combinaciones de sustancias que se producen en las 44 sentencias en las
que aparecen, como sustancia principal o no, drogas de síntesis (en 26 sentencias las
drogas sintéticas aparecen combinadas con otras).

TABLA 11:
Decomisos mixtos

Sustancia Total Total % Decomisos


decomisos decomisos combinados
combinados
Drogas de 56 26 46%
síntesis
Hachís 87 29 33%
Cocaína 302 21 7%
Heroína 144 12 8%
Marihuana 2 2 100%
Griffa 8 8 100%

116

Algún entrevistado ​[A-01] ​señalaba, incluso, la existencia de cierta especialización en drogas


estimulantes (​pastillas,​ ketamina, speed, cocaína, etc.) en algunos vendedores, probablemente
actuantes en círculos específicos de consumidores.

238
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

Total 599 98 16%

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de las sentencias dictadas en materia de delitos
contra la salud pública por la Audiencia Provincial de Barcelona entre los años1995-2000.

TABLA 12:
Combinación de las drogas de síntesis con otras sustancias en las sentencias
de la Audiencia Provincial de Barcelona 117

Sustancia 1 Sustancia 2 Sustancia 3 Sustancia 4


[Sustancia
principal]

MDA (2)
Anfetamina (10) Hachís (1) Cocaína (2) Hachís (1)
[5 sola] LSD (1) MDA (1)
Cocaína (1)

Cocaína (2) Hachís (1) MDA (1) Hachís (1)


Anfetamina (1) Griffa (1)

MDA (3)
Hachís (7) Anfetamina (2) Cocaína (2) Cocaína (1)
MDMA (1) Anfetamina (2)
LSD (1)

LSD (1) Heroína (1) MDA (1) Hachís (1)

Hachís (3)
MDA (19) Anfetamina (2) Hachís (2)
[10 solo] Griffa (2) Anfetamina (1)
Cocaína (1)

117

La Sustancia 1 es la sustancia que consta como principal en cada una de las 44 sentencias.
Entre paréntesis se indica el número de casos en que aparece como sustancia principal. Entre
corchetes se indican los casos en que las drogas de síntesis aparecieron como única
sustancia. A partir de ahí se indican las otras sustancias que la acompañaban por orden de
importancia (Sustancias 2, 3 y 4) y con mención, también entre paréntesis, del número de
casos en que esto se produjo.

239
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

LSD (1)

MDMA (5) Cocaína (1) MDA (1)


[3 solo] Hachís (1)

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de las sentencias dictadas en materia de delitos
contra la salud pública por la Audiencia Provincial de Barcelona entre los años1995-2000.

Como indica el Plan Foral de Drogodependencias (s.f.: 131) puede haber varios
vendedores por zona. Lo que no quedó claro es si la convivencia entre estos
vendedores es siempre pacífica: algunos entrevistados señalaron que no existía
conflictividad ​[ME-03] o que, incluso, existía un cierto compañerismo ​[A-01]​, mientras
que otros ​[ME-10; ME-11] ​señalaron que los ​chivatazos realizados a la policía eran un
indicio de todo lo con-trario.

Otras características relevantes que los especialistas y los entrevistados asocian a


es-tos escalones son:

a) No suelen pertenecer a entornos delincuenciales ni mantienen contactos con


ellos (Gamella y Álvarez, 1997: 222; Romo, 2001: 241; ​[GC-01]​). Quizás por este
motivo suelen tener una “​visión relativamente benigna de este comercio y de su
propio papel… Los ​vendedores de pequeñas cantidades de ​<<​éxtasis​>> ​no se
ven a sí mismos como ​<<​camellos​>>​, lo que concuerda con la percepción de
esta droga como ​<<​blanda​>>​, festiva e inocua.” (Gamella y Álvarez, 1997: 221).

Pero ello no impide que a la hora de buscar clientela sean “cautelosos y silenciosos”
(Plan Foral de Drogodependencias, s.f.: 34 y 124), de manera que la forma
habitual para que se establezca el contacto entre consumidores y vendedores
al detalle sea la intermediación de algún conocido o el “boca a boca”.

b) Si bien el traficante suele ser un emprendedor individual, el elemento grupal se


manifiesta informalmente de diversas maneras. Como indican Gamella y
Álvarez (1997: 223): “Con frecuencia, la distribución al detalle se realiza en
grupo, con varios jóvenes participando en diversos papeles y actividades
cooperativas. Unos llevan a los vendedores ​[de escalones inferiores] hasta el que
tiene pastillas, otros protegen a éste, otro conoce al intermediario que

240
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

proporciona las pastillas, etc. La participación en un grupo es a menudo un


elemento central del trapicheo, que con frecuencia toma un carácter y una
motivación más social que comercial. A veces esa cooperación tiene un motivo
comercial. De forma semejante a los ​<<​machacas​>> de heroína, hay
colaboradores en el ​<<​trapicheo​>> que proporcionan compradores o que
informan a éstos del lugar donde se produce la venta o que actúan de
intermediarios, llevando el dinero y trayen-do la ​<<​mercancía​>>​. A cambio ellos
obtienen alguna ​<<​pastilla​>> para su uso, o algo de dinero. En muchos casos, la
base de la cooperación es social, parti-cipar en una actividad que otorga un
sentido de comunidad, de pertenencia. En otras ocasiones, vender en grupo es
una forma de protegerse de los diversos riesgos que acechan a los
<<​trapicheros​>>​, evitando así ​<<​palos​>>​, esto es, el robo de la mercancía o del
dinero, o de ambas cosas.” En el mismo sentido se definen el Plan Foral de
Drogodependencias (s.f.: 34), Romero (2004: 273, 286, 295 y 297), Caudevilla
(2005: 114-115) y algunos entrevistados ​[CNP-03; GUB-01; ME-12]​. Uno de los
entrevistados ​[A-01] ​lo explicaba de la siguiente ma-nera: “En ocasiones un
grupo de amigos se reparten el ​rol de vendedor, van alternando la venta pero,
normalmente, uno lleva todas las ​pastillas,​ aunque las ​pastillas sean para el
consumo de todos.” Dadas las características de este tipo de colaboración,
puede entenderse la dificultad de probar jurídicamente la presencia de cierto
tipo de organización delictiva, “​de manera que en muchos casos los tribunales
consideran que sólo existe un consumo compartido.” ​[F-01]

c) No es raro que entre proveedores y vendedores se trabaje sobre fiado o a


crédito, es decir, que se posponga el pago del precio de las ​pastillas hasta que
el vendedor de nivel inferior haya realizado sus ventas (Gamella y Álvarez,
1997: 222 y 233-4; Plan Foral de Drogodependencias, s.f.: 123).118 ​Pero en los
niveles inferiores se considera mejor cobrar en el momento de la compra. A
pesar de ello, el vendedor al detalle a veces regala algunas ​pastillas​,
probablemente como técnica para hacer nuevos clientes (Romero, 2004: 279).

3.3.2.2 Accesibilidad a las drogas y lugares de venta

118

Sobre el funcionamiento de este sistema de crédito ver Romero (2004: 277-278).

241
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

Los entrevistados que se definieron sobre esta cuestión ​[A-01; GC-01; GUB-01] coinciden
con la literatura (Calafat et al., 2000; Díaz, Pallarés y Barruti, 2001: 150 y 218; Plan
Foral de Drogodependencias, s.f.: 30 y 128) a la hora de no considerar difícil adquirir
pastillas en locales y en fiestas. Esta opinión coincide con los datos hechos públicos
por el Observatorio Español sobre Drogas (2000 y 2002), que señala que la población
escolar percibe que la disponibilidad de este tipo de droga fue en aumento hasta el
año 2002.119

Respecto a los lugares de venta de las ​pastillas​, tanto los entrevistados ​[A-01; CNP-01;
CNP-03; GC-02; ME-12] como la literatura especializada (Díaz, Pallarés, Barruti, 2001:
148-149 y 216; Díaz, Pallarés, Barruti, 2002: 162-163; Díaz, Pallarés, Barruti, 2003:
138-139; Gamella y Álvarez, 1997: 234-235; Plan Foral de Drogodependencias, s.f.:
131) asocian la venta al detalle de drogas sintéticas principalmente con el contexto de
la ​fiesta,​ 120 aunque señalan que lo normal es que las transacciones se realicen en el
exterior de los locales, especialmente en los aparcamientos de esos mismos locales o
en otros que resulten cercanos.121 Aunque no es lo más habitual, también se pueden
realizar ventas en el propio domicilio (Romero, 2004: 294). Si el contacto entre
comprador y vendedor no es directo o visual suelen utilizarse teléfonos móviles para
acordar la transacción y punto de entrega, especialmente cuando se trata de los
escalones medio y superior (Díaz, Pallarés, Barruti, 2001: 148-149).122

119
​Los datos de la ​Encuesta Estatal sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias 2004
(Plan Nacional sobre Drogas, 2005) ​manifiestan que un 31% de los estudiantes encuestados
en 1994, un 32,1% en 1996, un 37,8% en 1998, un 35,00% en el 2000 y un 40,8% en el 2002
pensaba que sería muy fácil conseguir éxtasis. En el año 2004 el porcentaje se reduce hasta el
35,8%. Este porcentaje sólo es superado normalmente por el cannabis, el alcohol y los
tranquilizantes.

120
Esta percepción coincide con la información que aporta el Plan Nacional sobre Drogas
(1996, 30): un 69% de los entrevistados que había consumido durante los 12 meses previos a
la encuesta lo había hecho principalmente en discotecas o salas de fiesta y un 26% en bares.
En el mismo sentido se definen Calafat et al. (2000: 182).

121
Una descripción de los cuatro tipos de escenas relacionadas con el lugar donde se realiza la
transacción puede encontrarse en Plan Foral de Drogodependencias (s.f.: 31-32 y 132-133).

122
Esta forma de venta dificulta el control policial: los vendedores cambian cada mes de móvil,
usan tarjetas pre-pago, etc. ​[GUB-01]​.

242
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

Las fuentes policiales que trabajan más cerca del terreno ​[GUB-01; ME-12] ​identificaron
con facilidad las zonas de la ciudad e, incluso, los locales concretos en los que se
consumía este tipo de sustancias. Este tipo de información les permite establecer ​rutas
de consumo y tráfico en el ámbito territorial en el que son competentes.123

Un punto que suele resultar conflictivo (Gamella y Álvarez, 1997: 235-236) es el de la


​ n el tráfico de las drogas de
participación de los propios profesionales de la ​fiesta e
síntesis. Díaz, Pallarés y Barruti (2002: 165) han manifestado la existencia de indicios
en este sentido. Los entrevistados, por su parte, declararon no tener constancia directa
sobre este punto, aunque uno de ellos ​[GC-01] ​al planteársele el tema ​llegó a afirmar en
referencia a ciertas macrofiestas que “es evidente que en este tipo de fiestas se
obtiene mayor beneficio de la venta de este tipo de sustancias que de las entradas”.

3.3.2.3 Datos relativos a las ​pastillas

Los resultados de las pruebas analíticas a las que fueron sometidas las drogas de
síntesis decomisadas por la Policia de la Generalitat-Mossos d'Esquadra permiten
afirmar que las ​pastillas que se encontraban en el mercado en el momento en que se
realizó la investigación estaban bastante estandarizadas, es decir, que los
comprimidos presentaban características muy similares: el principio activo que se
encontraba en la gran mayoría de casos era el MDMA ​(ver Tablas 13 y 14)​;124 en la

123
Sobre la capacidad de los cuerpos policiales para marcar a partir de la información que
acumulan las zonas de mayor riesgo delictivo ver Stangeland y Garrido (2004).

124
Del estudio de las sentencias de la Audiencia Provincial de Barcelona surgía que en las
sentencias dictadas entre los años 1995 y 2000 – por lógica, relativas a hechos acaecidos con
anterioridad a estas fechas - la sustancia más frecuente e importante era el MDA (aparecía en
28 decomisos, que sumaban ​99.726 pastillas​) . En los últimos años, sin embargo, se reducía la
presencia y cantidad de esta sustancia y comenzaba a aparecer, tímidamente, el MDMA (6
decomisos, que sumaban 303 comprimidos).
En el trabajo de Caudevilla (2005: 101-104) puede encontrarse un resumen de la información
​ s consumidas en
disponible sobre la cuestión del principio activo más frecuente en las ​pastilla
España desde los años ochenta.
Los datos de la Oficina Central Nacional de Estupefacientes (2001 y 2002), relativos al estado
español, y del ​Observatori de Nous Consums (Díaz, Pallarés y Barruti, 2001: 217), relativos a
Cataluña, confirmaban que el MDMA era el principio activo más frecuente en las ​pastillas hacia
el año 2000.

243
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

mayor parte de los casos los excipientes utilizados fueron la lactosa o la celulosa;125 la
126
cantidad de principio activo por dosis era muy similar en todas las muestras,
oscilando entre 0,07 y 0,09 gramos;127 el grado de pureza de todos los comprimidos
solía estar entorno al 30 %; y el peso habitual de una pastilla era de 0,25 gramos. En
cuanto al acabado, se señalaba ​[ME-06] ​que la mitad lo presentan ​casero y la otra
mitad ​profesional.​

Las fuentes policiales conectan estas características con dos aspectos relevantes: la
estabilidad en las zonas de origen de las ​pastillas (o, si se prefiere, el hecho de que no
aparecen en el territorio drogas de síntesis de orígenes “exóticos”) y un bajo nivel de
experimentación en los laboratorios (lo que se conecta con la existencia de pocos
laboratorios caseros). Es decir, la composición y las otras características “externas” de
las drogas de síntesis constituirían indicios que confirmarían las características ya
indicadas del mercado barcelonés.

Tabla 13: Principio activo de las ​pastillas​ en Cataluña. Año 2001

Núm. muestras Porcentaje


MDMA 29 85,3
Anfetamina 4 11,8
Negativo 1 2,9
Total muestras 34 100

Fuente: Elaboración propia a partir de las analíticas del laboratorio de la Policía de la


Generalitat-Mossos d'Esquadra realizadas los meses de octubre y noviembre del año 2001.

125
​Es decir, que, como se ha señalado al tratar el tema de la producción de ​pastillas​, no se
detectaron sustancias adulterantes. El Plan Foral de Drogodependencias (s.f.: 124) ​explica dos
motivos por los que la adulteración – en fases previas a la obtención del comprimido - carecería
de sentido en este tipo de mercado: los vendedores ya obtienen lo que consideran un beneficio
suficiente y esta práctica iría en contra de la regla de confianza que rige la transacción.
También sostienen la no adulteración de las pastillas que se consumen en España Bouso y
Rovira (2003: IV y VI) y Caudevilla (2005: 103).

126
El dato relevante para conocer la dañosidad de las ​pastillas es la cantidad de principio activo y
no el grado de pureza, que es el dato más destacado por los medios de comunicación. Dos
pastillas con la misma cantidad de MDMA - que producirán los mismos efectos - pueden tener
diferente grado de pureza porque una de ellas lleve, por ejemplo, más lactosa.

127
Los especialistas consideran una cantidad ​normal​ hasta 0,09 gramos de principio activo.

244
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

Tabla 14: Principio activo de las ​pastillas​ en Cataluña. Año 2002

Núm. muestras Porcentaje


MDMA 61 84,7
Diclofenac 1 1,4
Efedrina 1 1,4
Negativo 4 5,6
NS/NH 5 6,9
Total muestras 72 100

Fuente: Elaboración propia a partir de las analíticas del laboratorio de la Policía de la


Generalitat-Mossos d'Esquadra realizadas entre los meses de enero y mayo del año 2002.

Sin embargo, esta estandarización chocaba con la percepción de los consumidores.


Hasta el año 2002 los consumidores manifestaban sus quejas por la baja calidad de
las ​pastillas – en algunos casos se llega a decir que podrían estar ​cortadas c​ on
heroína - y consideraban que las cápsulas, de las que había menos oferta, eran
mejores (Díaz, Pallarés y Barruti, 2001: 150-151 y 216; Díaz, Pallarés y Barruti 2002:
103-104 y 165).

La fuente consultada sobre esta cuestión ​[M-06] consideraba que, salvo algún caso
128
aislado de error en la producción o de ​pastillas que tuvieran una procedencia muy
extraña (por ejemplo, traídas tras realizar un viaje a un país asiático o a la Europa del
este), las diferencias de calidad o las adulteraciones no eran concebibles. Insistía en
que los productores tienden a seguir la información conocida, y de fácil acceso, sobre
su composición y elaboración ya que la innovación en este campo es poco racional en
términos económicos: “buscar nuevas composiciones para producir efectos diferentes
en el usuario es caro y requiere una alta especialización en el productor, el cual se
arriesga a perder clientela si la nueva ​pastilla​ produce efectos negativos.”

Por lo que se refiere a los precios, el Cuerpo Nacional de Policía y otras fuentes
consultadas ​[A-01; GUB-01; ME-11; ME-12] apuntaban una tendencia general a la baja ​(ver

128
“Cuando se encuentra una pastilla con más cantidad de principio activo, puede deberse a un
error, a la inexperiencia, al uso de balanzas de poca precisión o a que el proceso de producción
no está perfeccionado.” ​[ME-06]​.

245
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

Tabla 15)​, y relacionaban dicha tendencia con una “normalización” del mercado. En el
período en que se realizó la investigación, los precios de un comprimido podían oscilar
entre 12 y 6 euros dependiendo del lugar de compra y, sobre todo, del momento
exacto de la compra (por ejemplo, las pastillas se encarecen cuando se compran en la
dis-coteca y resultan más baratas, en cambio, en zonas más alejadas de la misma, a
lo largo de una noche el precio se puede ver alterado por las circunstancias o la
deman-da, etc.).

Tabla 15: Precio (en pesetas/unidad) de las ​pastillas​ decomisadas


en España, segundos semestres 1998-2000

1998 1999 2000

Éxtasis 2.275 2275 1.881

Fuente: elaboración propia a partir de los ​Informes núms. 2 y 3 del Observatorio Español sobre
Drogas (1999 y 2000)

3.4 La acción policial sobre el mercado de drogas de síntesis


según sus propios actores

Teniendo en cuenta el objetivo genérico de esta investigación, el relato que las


instituciones encargadas de controlar el mercado de drogas de síntesis hacen de su
actividad es relevante, al menos, en dos sentidos. En primer lugar, porque es posible
que la manera en que éstas actúan tenga alguna influencia sobre su mirada, es decir,

246
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

sobre su forma de aproximarse al fenómeno analizado. En segundo lugar, porque es


evidente que esa actividad entra en interacción con la realidad que se pretende
controlar, influyendo de alguna manera sobre la misma, es decir, produciendo efectos
sociales.

En este apartado se pretende describir cómo explican estas instancias su estrategia


ante el tráfico de ​pastillas con la intención de averiguar si ello algún aspecto relevante
sobre estas dos cuestiones. No se pretende, por tanto, valorar la adecuación de su
actuación a partir de unos determinados parámetros (jurídicos, por ejemplo). Y, desde
luego, al realizar esta descripción no se pretende insinuar que el relato policial sea el
único que deba ser considerado relevante en esta materia.

3.4.1 Rasgos generales de la acción policial

Si bien, como se ha visto en el apartado que describe el marco jurídico e institucional,


todos los cuerpos policiales tienen posibilidades de actuación en ámbitos de represión
penal de las conductas relacionadas con el tráfico, distribución y venta de drogas de
síntesis, si se atiende a la información institucional y a los testimonios de los
entrevistados, se constata que este tipo de operaciones son ​minoritarias si se las
compara con las intervenciones que estos mismo cuerpos realizan frente a otro tipo de
drogas.

El análisis de la muestra de sentencias de la Audiencia Provincial de Barcelona también


manifiesta que los delitos por tráfico de drogas de síntesis tienen una presencia muy
limitada. Debe recordarse que en el período analizado la sección 2ª de la Au-diencia
dictó 486 sentencias relacionadas con delitos contra la salud pública, de las cuales
sólo un 9.05% - 44 casos – hacían referencia a drogas sintéticas. Los decomisos de
sustancias que habían dado lugar a la acción judicial se referían a, en orden de mayor
a menor importancia, la cocaína (302 decomisos), la heroína (144 decomisos) y el
hachís (87 decomisos), las drogas de síntesis (56 decomisos) y otras drogas (10
decomisos). Además, como ya se ha comentado, en estos casos las drogas de
síntesis aparecían frecuentemente en compañía de otras drogas (en 26 de los 56
decomisos, un 46% de los casos).

247
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

Una de las posibles maneras de valorar la intensidad de la presión policial sobre el


tráfico de drogas de diseño consistiría en analizar el origen y el estilo de las
operaciones policiales llevadas a cabo. De las entrevistas resultaba claramente que
estas operaciones no solían derivarse de una investigación previamente orientada
hacia este ámbito, sino de fuentes de información externas, de actuaciones dirigidas a
otro tipo de drogas o de actividades generales de seguridad ciudadana.

Así, por ejemplo, los representantes del Cuerpo Nacional de Policía ​[CNP-01; CNP-02;
CNP-03] manifestaron que su interés se centraba en el control de las actividades de
producción, importación y distribución a gran escala, y reconocieron que las
actuaciones realizadas en estos niveles se iniciaban a partir de informaciones
procedentes de cuerpos supranacionales, como la Europol, o a partir de intercambios
de información operativa entre cuerpos policiales de diversos países. En este sentido,
remarcaron que los contactos con la policía holandesa y la estadounidense eran
bastantes frecuentes. También subrayaron la larga duración y la complejidad de las
investigaciones realiza-das en estos casos.129

Por su parte, el tipo de decomisos realizado por el Servicio de Vigilancia Aduanera


también evidenciaba el carácter subsidiario de la persecución de las drogas de diseño
ya que los decomisos de estas sustancias normalmente venían asociados a
operaciones que estaban dirigidas a la incautación de cargamentos de alguna
sustancia ​clásica​, como la cocaína, la heroína o el hachís ​[SVA-01]​. La información
extraída de los boletines de la Oficina Central Nacional de Estupefacientes (2001 y
2002) no hacía sino corroborar este carácter subsidiario, ya que insistía en la
importancia de los ​cargamentos mixtos en los decomisos de drogas de síntesis. Y esta
misma tendencia se observaba en muchas de las incautaciones de ​pastillas
efectuadas por la Policia de la Generalitat-Mossos d'Esquadra​ ​[ME-06]​.

En lo relativo a los niveles inferiores del mercado, no era infrecuente, según algunos
entrevistados ​[ME-11; ME-12]​, que ciertas operaciones policiales se iniciaran gracias a la

129

En relación con este punto, debe recordarse que la información policial otorgaba un papel
relevante al aeropuerto de Barajas – menor al aeropuerto de El Prat - en el tráfico de ​pastillas
con destino a los Estados Unidos y a América Latina y que, en coherencia con ello, diversas
operaciones policiales se habían centrado en estas rutas.

248
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

colaboración de informantes (como es el caso de detenidos que ofrecen información a


130
cambio de un trato penal más favorable) o, incluso, de manera accidental. Pero lo
más habitual en estos niveles era que las detenciones se realizaran en el desarrollo
rutinario de la actividad policial de seguridad ​ciudadana 131
o de las actuaciones sobre
el consumo de drogas en zonas de ocio o similares ​[GUB-01; ME-12]​.132

Estos datos dibujaban un panorama marcado por dos notas. El hecho de que en los
niveles superiores del mercado se prestara atención a casos que presentaban un
especial interés geopolítico - representado por la ruta Holanda-España-América –
evidenciaba una clara selectividad en los objetivos estratégicos. Por su parte, el
mercado local de drogas de síntesis se sometía a un control penal de “baja
intensidad”.

Pero según las instituciones implicadas en el control de la oferta, esta apreciación no


debía conducir a la conclusión de que se producía una falta de atención o de interés
en esta materia. Lo que ocurría, señalaban, era que la intervención sobre este
mercado se había encauzado hacia ámbitos de control gubernativo o administrativo,
concretamente hacia la sanción del consumo o de la tenencia de drogas, cuando ello
es posible según nuestro marco legal, y hacia la inspección de los locales de ocio.

De manera genérica, esta tendencia se hace visible cuando se observa la actividad


desarrollada por la Policia de la Generalitat-Mossos d’Esquadra (siempre dentro de su
ámbito territorial y material de competencias) sobre este mercado: el 82% de los

130

Uno de los entrevistados ​[ME-11] explicó que una detención, realizada en el año 1999 en Lloret
de Mar (provincia de Gerona), tuvo su origen en el parte enviado por el hospital que trató a un
individuo que había sufrido graves quemaduras cuando su laboratorio ilegal explotó.

131
“Es el control habitual de las patrullas. Van haciendo decomisos. En estos casos son franjas
horarias diurnas o entre las 18 y 24 horas, entre semana. Actúan de oficio o siguiendo las
instrucciones de la hoja de servicio. Por ejemplo, controlando zonas que han sido denunciadas
por los vecinos.” [​ ME-12]

132
Muy pocas de las actuaciones que motivaron las detenciones que acabaron en sentencia
condenatoria en los casos analizados de la Audiencia Provincial de Barcelona se corresponden
con importantes operativos policiales. La mayoría de los supuestos consisten en detenciones
de una o dos personas jóvenes - en la calle, en la discoteca (en tres casos), en estaciones de
autobús o de tren - que transportaban, ellos mismos o en vehículos privados, reducidas
cantidades de ​pastillas​.

249
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

decomisos relativos a derivados anfetamínicos efectuados por este cuerpo entre el


2000 y el 2002 se conectaban con intervenciones de tipo administrativo ​(ver Tabla 16)​.

Tabla 16: Tipo de intervención relacionada


con decomisos de derivados anfetamínicos

2001 2002 Totales y


2000 porcentajes

100 137 295 82%


Administrativa (Ley
Orgánica 1/92) 58

6 31 28 65 18%
Judicial

106 168 86 360 100%


Total

Fuente: E​ laboración propia a partir de las estadísticas del laboratorio de la Policia de la


Generalitat-Mossos d'Esquadra (2002).

3.4.2 Sentido de la actividad policial basada en el control administrativo

Ahora bien, este control de carácter prioritariamente administrativo ha seguido, a su


vez, diversas orientaciones operativo-estratégicas. En un primer momento, la evidente
conexión entre la venta y el consumo de drogas de síntesis y los espacios y las zonas
de ocio que presentan unas determinadas características (​raves,​ locales donde ​se
pincha ​música máquina​, macrofestivales, etc.) provocó que los cuerpos policiales
pusieran en marcha ciertas actuaciones específicas en estos espacios.

Dentro de esta línea de actuación:

a) Se realizaban controles en los eventos puntuales (macrofestivales). Mediante


estos controles se pretendía constatar si sus organizadores disponían de los
permisos necesarios y si cumplían con las condiciones exigidas en la

250
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

legislación (por ejemplo, en materia de seguridad del local) para llevarlos a


cabo. Además, se disponían los servicios necesarios para el desarrollo de las
tareas de seguridad habituales en las inmediaciones de los locales.133

b) Se intentaba localizar e impedir, si ello estaba amparado legalmente, la


realización de ​raves:​ ​“…navegamos por internet para localizarlas. Intentamos
evitar que las monten. Por ejemplo, cortamos el camino forestal de acceso a la
concentración. Comprobamos si los promotores tienen permisos, seguros,… y
si no los tienen ​levantamos las correspondientes actas” ​[ME-10; ME-12]​. Ahora
bien, estas mismas fuentes reconocían que como regla general - es decir,
salvo que se produjera algún tipo de incidente o de desorden público - no
intervenían en los eventos​ ​una vez iniciados.134

c) Se realizaban controles en las discotecas, y en otros locales de ocio, de


carácter ​sospechoso​. La Guardia Urbana de Barcelona remarcó que en el
momento en que se realizó la investigación ya existía en la ciudad un plan
central de inspección de los locales de ocio: “En aplicación de ese plan, cada
fin de semana se inspeccionan tres locales. Se intenta que en dichas
inspecciones se traten de manera conjunta y coordinada las diversas
cuestiones afectadas (sanidad, emergencias, etc.), lo cual implica coordinar la
actuación de los diferentes servicios competentes. La inspección consiste en
comprobar que los locales dispongan de las licencias adecuadas para las
actividades que realizan y en que se cumplan las normativas establecidas.”

133

Este tema fue objeto de un especial cuestionamiento en Cataluña a raíz del fallecimiento, tras
ingerir éxtasis, de un joven andorrano en una fiesta ​dance organizada en mayo del año 2002 en
el Palau Sant Jordi de Barcelona (Gimeno, 2002b: 28). La juez encargada de la investigación
solicitó a las diversas administraciones competentes informes detallados sobre las medidas
adoptadas en este caso concreto (Orovio, 2002; Ríos, 2002a) y acabó “archivando” las
diligencias informativas iniciadas al considerar que no se había producido ninguna irregularidad
por parte de las administraciones o por parte de la organización del evento (Ríos, 2002b).
En conexión con este suceso, y durante la sesión de 28 de junio de 2002, el Pleno del
Parlamento de Cataluña elevó al gobierno autonómico catalán una moción sobre política de
drogodependencias en la que se trataban algunos aspectos conectados con las nuevas formas
de ocio y con el consumo de drogas de síntesis. Concretamente, el Parlamento instaba al
gobierno a potenciar los controles policiales de carácter preventivo en las grandes
concentraciones de ocio estables en las que fuera necesario y a intensificar la colaboración con
las policías locales en esta materia.

134
La evolución en la forma de controlar este fenómeno a partir del año 2001 en Francia, desde
una fase de represión activa hasta una fase marcada por la búsqueda de interlocutores
pertenecientes al ambiente de la ​fiesta con los que negociar, puede seguirse en el trabajo de
Pourtau (2005).

251
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

[GUB-01]​. ​Esta misma fuente señalaba que el control era más intensivo en el
caso de locales sobre los que se tenía noticia (a través de confidentes, de
investigaciones iniciadas por otros cuerpos policiales o de agentes encubiertos)
de la existencia de cierta conexión entre el ambiente de la ​fiesta y el consumo
de drogas de síntesis.

Sin embargo, los entrevistados a los que se consultó de manera más precisa sobre
esta cuestión ​[ME-02; ME-09; ME-10; ME-12] ​insistieron en que estos tipos de intervención
presentaban diversas dificultades:

a) Consideraban “bastante exigente”, en el sentido de limitar la capacidad de


actuación policial, la regulación administrativa que sanciona la implicación de
los responsables de los locales en el tráfico de drogas que tenga lugar en los
mismos. Como señaló un entrevistado ​[ME-09]​: “En las intervenciones en
locales por actividades relacionadas con drogas de síntesis, no se actúa contra
el local directamente, ya que la sanción que recoge la legislación administrativa
requiere la tolerancia del personal del local al consumo de sustancias. Se trata
de un elemento que requiere una conducta activa y que es difícil de probar
debido a las propias características del consumo de pastillas (fácil de tomar) y
por las precauciones que adopta el personal. No obstante, se puede intervenir
alegando otros extremos sancionables previstos en la ley (por ejemplo, se
actúa contra los ​afters​ por incumplimiento de horarios).” 135

b) En referencia a las posibilidades reales de controlar las ​raves​, indicaron que no


solía existir denuncia del propietario del local o del terreno donde se
organizaban (sus “promotores” solían buscar espacios abandonados o
semiabandonados para celebrarlas) y que se carecía de las medidas
cautelares necesarias para paralizar de manera inmediata el evento cuando se
detectaba alguna irregularidad administrativa.

135

Pero manifestaban que incluso si se utilizaba esta última vía de control podían aparecer
presiones: “La policía recibe demandas de los propios ayuntamientos de dejar cierto margen de
actividad (por ejemplo, en el horario de cierre) en fin de semana sobre determinadas zonas
lúdicas, debido a acuerdos previos entre los empresarios de ocio y el municipio.” [​ ME-10]

252
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

c) También subrayaban que las actuaciones policiales en estos espacios podían


resultar extremadamente conflictivas y complejas (por el número de gente
implicada, por las posibles reacciones asociadas al consumo de alcohol o
drogas, etc.) y que, por ello, requerían una cantidad de recursos policiales de la
que no siempre se podía disponer. “Algunas actuaciones policiales en ​raves,​
por ejemplo, han resultado muy problemáticas. Ha habido disparos, han
intervenido helicópteros,…” ​[ME-10]​.

d) Por último, manifestaron que en ocasiones podían derivarse ciertos efectos


136
perversos de la propia actuación policial. Varios entrevistados ​[ME-02; ME-10;
ME-12] coincidieron en el mismo ejemplo: “En una época la actividad policial se
dirigió hacia las compañías privadas de autobuses que realizaban los
transportes de gente joven hacia discotecas conectadas con el ambiente
máquina y que presentaban una gran tolerancia hacia la venta de drogas de
síntesis en los trayectos o, incluso, intervenían en la venta. Estas
intervenciones (mediante agentes de paisano infiltrados) incidían en el ámbito
de la seguridad en el tráfico ya que, ante la presión policial, los jóvenes
consumidores optaban por utilizar sus vehículos particulares para evitar el
control policial. Como es lógico esto ocasionó las quejas de los padres hacia la
actuación de la policía… Como consecuencia de ello, se adoptó una doble
estrategia, presionar a las discote-cas para que no contrataran los servicios de
los transportes privados, intentan-do establecer alternativas de transporte
público; y desviar el control policial ha-cia los aparcamientos de las discotecas.”
137
[ME-02]

136

Con esta expresión se hace referencia en sociología “a las consecuencias contraproducentes


y, por lo tanto, negativas, de los actos. Se trata pues de un tipo específico de consecuencias no
intencionadas.” (Giner, Lamo de Espinosa y Torres, 1998: 232).

137
Se ha hecho mención aquí a las dificultadas manifestadas por los entrevistados que guardan
relación con una estrategia específica dirigida al control de los espacios de ​fiesta conectados
con la compraventa y el consumo de drogas de síntesis. Pero el control de estas sustancias no
es ajeno a otro tipo de problemáticas más generales, propias de cualquier tipo de investigación
policial en materia de tráfico de drogas. Precisamente por este motivo, escapan del o-jeto de
esta investigación, si bien no puede ser desconocida su existencia.
Por ejemplo, en el mes de agosto del año 2002, quince agentes de la Policia de la
Generalitat-Mossos d’Esquadra fueron acusados de organizar (preparar) cuatro operaciones de
tráfico de drogas para detener a los traficantes, sobrepasando los límites legales vigentes para
este tipo de actuaciones. Entre las sustancias decomisadas en esas operaciones – las
sustancias principales eran el hachís y la cocaína - se encontraban 23.000 ​pastillas de éxtasis
(Parals, 2002).

253
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

Como consecuencia de estas dificultades, la estrategia policial en relación a los niveles


inferiores del mercado cambió de orientación. Sin renunciar a la puesta en marcha del
tipo de medidas anteriormente explicadas cuando resultaran claramente efectivas, el
control de carácter administrativo fue privilegiando ciertos tipos de cuestiones y ciertos
espacios. 138

En cuanto a la presión sobre los locales de ocio “más sospechosos”, la actividad


policial pasó a caracterizarse por la persistencia en las labores de inspección sobre
elementos como la seguridad en el interior de los locales (en aplicación, por ejemplo,
de la normativa en materia de emergencias), la idoneidad de las licencias de actividad
de estos locales, la aplicación de las medidas legales destinadas a la protección de
menores (por ejemplo, las prohibiciones de venta de alcohol y tabaco establecidas en
la Ley 20/1985 de prevención y asistencia en materia de sustancias que pueden
generar dependencia), etc.

Varios entrevistados ​[A-01; GUB-01; ​ME-09; ME-10; ME-12] ​consideraron que este tipo de
presión administrativa sobre los locales constituía un elemento de disuasión eficaz: los
empresarios, ante la posibilidad de ser sancionados y con la finalidad de reducir la
presión inspectora​, no sólo se preocupaban por las condiciones de su local sino que
también articulaban las medidas necesarias para evitar la venta y el consumo de
pastillas (y de otras drogas). Prueba de ello sería, según las mismas fuentes, que en
muchos locales habían mejorado las medidas de seguridad privada destinadas al
control de estas conductas.

Mientras tanto, el control más intenso (control sobre la tenencia o el consumo de


drogas a partir de las previsiones de la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad
Ciudadana y, en su caso, control penal del tráfico de drogas) se desplazó al exterior de
los locales ​[ME-09]​, actuándose en los aparcamientos, en zonas ajardinadas cercanas a
139
los locales o en los puntos de acceso a las zonas de ocio (en la carretera, en las

138
Al mismo tiempo que se ensayaban otras alternativas. Por ejemplo, a partir del mes de
no-viembre del 2002 la Guardia Urbana de Barcelona desarrolló programas de carácter
preventivo-informativo en algunas escuelas de la ciudad que incluían cuestiones relacionadas
con el consumo de drogas de síntesis (Anónimo, 2003b: 30-31).

139
Este tipo de espacios podrían ser catalogados – usando la expresión acuñada por Augé
(1996) con otra finalidad - como “no lugares”. Con esta expresión se quiere significar que se
trata de espacios que no están tan pautados normativamente ni tan presionados

254
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

estaciones de ferrocarril, etc.). En este sentido, por ejemplo, los fines de semana se
empezaron a organizar operativos puntuales en las carreteras que conducen a zonas
de ocio muy conocidas para controlar los consumos de alcohol y de drogas ilegales
por parte de los conductores ​[ME-10; ME-12]​.140

Es difícil encontrar datos contrastados que indiquen si estos cambios de orientación


estratégica han tenido alguna incidencia sobre el mercado de ​pastillas​. Tampoco los
entrevistados se definieron sobre esta cuestión. Sólo dos de ellos ​[A-01; ME-11]
opinaron que, con carácter general, la presión policial apenas tenía incidencia en las
fluctuaciones del mercado de drogas de síntesis en la ciudad de Barcelona.141

3.5 Conclusiones de la investigación empírica: hacia un sistema de


indicadores

3.5.1 Introducción

Se ha indicado repetidas veces que lo que se pretende con este trabajo es valorar la
capacidad racionalizadora que tiene la información policial sobre una figura delictiva

comercialmente como los locales de ​fiesta y que, por tanto, permitían que los jóvenes
desarrollaran otro tipo de contactos y de prácticas relacionados con sus pautas de ocio. Como
es bien conocido, la polémica del “botellón” ha generado un intenso debate sobre la necesidad
- y las posibilidades reales – de control de estos espacios.

140
Estos operativos, que reciben denominaciones diversas (“sábados tranquilos”, "brisa", etc.),
suponen el despliegue de efectivos policiales (habitualmente de la policía local y de los Mossos
d’Esquadra) en este tipo de zonas para realizar controles masivos de alcoholemia y de
consumos de drogas.​ ​Este tipo de operaciones suele intensificarse en la época estival.
A partir de las fiestas navideñas del año 2005, la Policia de la Generalitat-Mossos d’Esquadra
comenzó a utilizar el denominado ​drogotest,​ un aparato que permite detectar si un conductor a
ingerido drogas. El ​drogotest se aplica únicamente en los casos en los que el conductor, tras
mostrar una conducción sospechosa, ha dado un resultado negativo en la prueba de
alcoholemia (Foncillas, 2005a y 2005b). Los resultados publicados por la prensa el verano del
2005 (Foncillas, 2005c) ponen de manifiesto que el 57% de los controles practicados con este
aparato tuvieron un resultado positivo (182 casos) y que en un 58,7% de estos resultados
positivos se detectaron drogas de síntesis (107 casos).

141
Según un entrevistado ​[A-01] ​la represión penal de estas sustancias ​“sí afecta a los pequeños
vendedores que ya han sido detenidos y condenados penalmente por tráfico una vez. La
primera vez que son condenados las consecuencias son menores, pero éstos saben que la
segunda condena será mucho más grave, con lo cual muchos abandonan la venta o toman
más precauciones. La primera condena suele ser a tres años de prisión, pero puede sustituirse
por un tratamiento. Los fiscales suelen pedir cinco años de condena por tráfico de éxtasis
pensando ya en negociar una conformidad con el abogado que acaba en tres años de
condena.”

255
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

concreta (tráfico de drogas) en un ámbito temporal y espacial acotado y sobre una


sustancia específica (el mercado de drogas de síntesis barcelonés). También se han
señalado, en el apartado metodológico, las circunstancias que problematizan ese
intento de delimitación del objeto de estudio y se ha subrayado que la referencia a
otras líneas de interpretación posibles – por ejemplo, de carácter criminológico - es
descartada en función del objetico perseguido y del carácter exploratorio de la
investigación que ha sido llevada a cabo. Ahora se hace necesario poner de manifiesto
que para realizarla ha sido necesario no sólo un diseño de investigación (entendido
como el conjunto de métodos y técnicas a emplear) sino también un ​proceso de
construcción del objeto de estudio (Boudon y Lazarsfeld, 1973; Domínguez Amorós,
2000: 87-117; Quivy y Campenhoudt, 1997: 87-149) que se incorpora a dicho diseño.
Este proceso supone descomponer el fenómeno analizado en una serie de
dimensiones y subdimensiones (​proceso de dimensionalización​) que han regido todo
el proceso de acumulación, de interpretación y de contraste de los datos obtenidos.
Además, dentro de ca-da dimensión o subdimensión se ha procedido a señalar los
diferentes elementos con capacidad definidora del fenómeno, que deben permitir
observarlo y cuantificarlo, es decir, sus indicadores empíricos (​proceso de
operacionalización​). Y se hace necesario ponerlo de manifiesto en este momento
debido a que es este doble proceso de dimensionalización y operacionalización el que
permite obtener un resultado que puede ser sometido a un examen de racionalidad.

En consecuencia, los resultados de la investigación exploratoria son ahora


presentados mediante un esquema que vuelve a explicitar dichas dimensiones, que
enumera los indicadores construidos o previamente utilizados por las fuentes
consultadas (o que explicita la necesidad de construirlos), que resalta la información
aportada por dichos indicadores (mediante una ficha estandarizada y unos
comentarios específicos) y que matiza su capacidad definidora mediante la
explicitación de los elementos de contraste que han sido utilizados.

A partir de este esquema de trabajo pueden obtenerse hipótesis para el desarrollo de


investigación empírica específica, pero estas hipótesis dependerán del objetivo
específico de la investigación que sea ensayada. En este mismo sentido se mantiene
que la formulación de unas hipótesis explícitas no era necesaria para llevar a cabo
esta concreta investigación exploratoria, que lo imprescindible era llevar a cabo
correctamente el citado proceso de construcción del objeto de estudio. Ello se debe a

256
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

que en realidad la investigación realiza una ​tarea de reconstrucción del objeto en la


medida en que las instituciones – y marcadamente la policial – ya cuentan con una
manera de mirar y de medir el fenómeno.

Además, esas mismas hipótesis tienen la virtualidad de convertirse en enunciados


útiles (en descargas de información relevante) para procesos decisiorios en sede
organizacional o sistémica. Pero la comprobación de tal virtualidad no corresponde
realizarla ahora, sino en las conclusiones generales de este trabajo.

Si bien el esquema que se acaba de comentar constituye el eje central de las


conclusiones de la investigación empírica, diversos motivos aconsejan abordar en este
momento otros tres aspectos, uno de ellos está directamente conectado con la
descripción del mercado de drogas de síntesis mientras que los otros dos presentan
un carácter más marcadamente metodológico. Por este motivo la estructura que se
presenta es la siguiente:

● Aspectos relativos a la descripción del mercado de drogas de síntesis:

1. Aspecto estático: esquematización de las dimensiones y


subdimensiones del fenómeno analizado; indicadores existentes
basados en fuentes policiales; información resultante de esos
indicadores; elementos de contraste utilizados para cada indicador;
confirmaciones, matizaciones o correcciones resultantes de la tarea de
contraste; e hipótesis derivadas.

2. Aspecto dinámico: relativo a la presencia de la información relativa a


ese mercado en otros procesos decisorios organizacionales, que
presentan determinadas características sistémicas. En concreto se
apuntan datos sobre la circulación de esa información por el sistema
jurídico y se plantean cuestiones que afectan a la generación de
políticas públicas de seguridad por parte del sistema político.

● Aspectos de carácter metodológico:

257
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

1. Breve reflexión sobre la virtualidad de las ​informaciones conexas​.


Como es bien sabido, de una investigación como la desarrollada no sólo
se deriva información sobre el objeto específico de estudio sino también
sobre otras cuestiones relacionadas. Por su propia influencia en dicho
objeto, se realizarán algunas consideraciones genéricas sobre el tema
de la acción de control policial sobre el mercado de ​pastillas,​ pero es
evidente que caben otras posibilidades.

2. Acotaciones sobre el ​método de trabajo con la información policial que


es aportado: características que presenta.

3.5.2 Aspecto estático: la información que acumula la policía

Dimensión I: Zonas de producción

Mediante esta dimensión se intenta establecer dónde se han producido las ​pastillas
encontradas en territorio español (en su caso, barcelonés) con la intención de
determinar si dicho territorio constituye una zona de producción, de importación, de
importación/exportación o mixta.

Subdimensión 1: Zonas de origen

● Indicador 1​: zonas de origen de las pastillas que han sido incautadas en el
territorio español.

Fuente: estadística policial sobre decomisos (puede tratarse tanto de drogas que
entran desde otros países como que se preparan para su salida al
extranjero). Las cifras aportadas por la policía se incorporan en estadísticas
realizadas tanto a nivel nacional como internacional.

Tipos de información aportada: informa sobre la cantidad y, en algunos casos, sobre


el origen de los decomisos por países. Esta última información es la que
permite valorar la capacidad de cada país para producir ​pastillas.​

258
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

Información resultante: poca producción nacional; referencia a los países


productores (y a las modificaciones que se producen en el mercado
internacional).

Contraste mediante entrevistas, documentación gris y literatura: estas fuentes


confirman la escasa producción nacional y la referencia a los países de
origen. Los entrevistados tienden a utilizar el criterio del número de
laboratorios que han sido desmantelados en países extranjeros
(relacionado con el ​indicador 2​) para fundamentar sus valoraciones. Explica
los motivos de los cambios en los países productores.

Subdimensión 2: Capacidad productiva detectada

● Indicador 2​: laboratorios que son desmantelados en territorio español.

Fuente: estadística policial sobre el número de laboratorios desmantelados. Estos


datos también se incorporan en estadísticas realizadas a nivel
internacional.

Tipos de información aportada: el número de laboratorios informa de la capacidad


productiva detectada.

Información resultante: pocos laboratorios y de pequeño tamaño, lo cual confirmaría


la escasa producción nacional y la relevancia de la actividad de
importación.

Contraste: ​en general​ ​confirma la información resultante.

Aspectos específicos aportados por la literatura: señala los ele-mentos relevantes


para su presencia (materias primas, instrumental, espacio de
operaciones, espacio de almacenaje e inversión en co-nocimiento),
demanda una mejora del indicador (señalar su capaci-dad

259
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

productiva y el tipo de operaciones específicas a la que se dedi-ca)


y subraya que en el imaginario de los consumidores suele estar
presente la idea de producción autóctona.

Aspectos específicos aportados por las entrevistas: también apuesta por la posible
mejora del indicador y apunta ciertos factores que podrían implicar
un aumento en el número de laboratorios na-cionales en el futuro.

● Indicador 3​: precursores que son decomisados en territorio español.

Fuente​: estadística policial. Los datos también se incorporan en las estadísticas


internacionales.

Tipo de información:​ cantidades de precursores decomisados.

Información resultante: no existe un mercado negro de precursores en territorio


español.

Contraste: ​en general​ ​confirma la información resultante.

Aspectos específicos aportados por la literatura: Se basa, normalmente, en


estadística comparada. Marca otros posibles países de origen de los
precursores (y destaca como la actividad de control de la Unión
Europea ha desplazado este mercado hacia Asia y Europa del este).

Aspectos específicos aportados por las entrevistas: confirma la información


resultante.

Estos tres indicadores confirman una producción poco relevante en territorio nacional
y, por lo tanto, apuntan a la importancia de la actividad de importación (dimensión II).
Los datos obtenidos sobre esta dimensión no estaban desagregados a nivel catalán o

260
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

barcelonés por lo que la fuente fundamental para valorar la dimensión productiva de


esos territorios específicos provenía de la literatura y de las entrevistas realizadas.

Dimensión II: Actividad de importación

En esta dimensión se incluyen los elementos deben permitir establecer el papel de una
determinada zona geográfica en el mercado internacional o nacional de drogas de
síntesis desde el punto de vista de las rutas que se utilizan en su tráfico. Así mismo,
estos elementos deben permitir avanzar en la caracterización del mercado local.

Subdimensión 1: Rutas y medios

● Indicador 4​: ​pastillas​ incautadas en ​zonas de entrada.​

Fuente​: estadística policial.

Tipo de información: relaciona la cantidad de ​pastillas incautadas con la zona o


espacio por el que se ha ensayado su entrada​ (​ aeropuertos, aduanas, etc.).

Información resultante: señala que el territorio español es utilizado en ciertas


ocasiones como zona de tránsito de pastillas hacia otros destinos si bien no
señala que tenga una especial relevancia en el contexto internacional;
marca algunas rutas de distribución dentro del territorio español; y señala la
preeminencia de las rutas de carácter terrestre.

Contraste mediante las entrevistas y la literatura: ​confirma la información


resultante.

● Indicador 5​: medios de transporte utilizados.

Fuente:​ estadística policial.

261
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

Tipos de información: el medio de transporte al ser vinculado con el volu-men de


sustancia transportada aporta datos sobre el grado de profesionali-zación
de los importadores y sobre el papel del territorio específico en el contexto
de que se trate.

Información resultante:​ reitera la información resultante del ​indicador 4​.

Contraste mediante las entrevistas y la literatura: confirma la informa-ción


resultante.

Subdimensión 2: Aproximación al mercado interior

● Indicador 6​: incautaciones de pastillas en el territorio específico.

Fuente:​ estadística policial.

Tipo de información: número de pastillas que han sido decomisadas en una zona
geográfica concreta. Constituye una desagregación territorial del ​indicador
1​.

Información resultante:​ papel relevante de Barcelona en el contexto nacional.

Contraste mediante la literatura y las entrevistas: las fuentes consultadas subrayan


el carácter indirecto de este indicador. Las entrevistas son fundamentales
para la caracterización del mercado barcelonés: señalan que la cuantía de
los decomisos está íntimamente relacionada con el consumo en la zona
(destino final); también indican que las cercanías de Barcelona constituyen
una zona de tránsito hacia otros mercados internos.

● Indicadores 7, 8 y 9:​ tipología de importadores en base a la nacionalidad de


los detenidos por tráfico de ​pastillas (7), al número de detenidos por

262
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

operación policial (8) y al tipo de decomiso (9). Se pueden combinar entre


sí.

Fuente:​ estadística policial.

Tipos de información: estos indicadores permiten una aproximación a la tipología de


importadores (perfiles) y al tipo de actividad que desarrollan. Esta
información permite, a su vez, ciertas valoraciones sobre el nivel de
estructuración del mercado y sobre la pauta dominante en el mismo.

Información resultante:​ escasa estructuración del mercado.

Contraste mediante las entrevistas y la literatura: las entrevistas resul-tan


fundamentales para la caracterización del mercado barcelonés. Describen
un mercado poco estructurado (lógica del autoabastecimiento y de la
autofinanciación en el contexto de la ​fiesta,​ poca profesionalización de los
actores, coexistencia de diversas estructuras, entrada en el mercado de las
pastillas de organizaciones dedicadas al tráfico ilegal de otras sustancias –
decomisos mixtos -) y resaltan la ausencia de información sobre el nivel de
importación/distribución más alto.

Los indicadores cuantitativos no pueden explicar, por sí solos, la complejidad de esta


dimensión. Es la información derivada de las entrevistas – es decir, la acumulada
informalmente por las diversas unidades policiales implicadas – la que ofrece una
imagen más exacta, aunque incompleta (por la dificultad de acumular datos sobre los
niveles superiores), del mercado barcelonés. En el marco de este material los datos
cuantitativos alcanzan su correcta dimensión explicativa.

Dimensión III: Distribución y venta

Esta dimensión debe aportar los datos necesarios para establecer las características
de las actividades de distribución y venta realizadas en el mercado barcelonés.

263
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

Subdimensión 1: Casuística del acto de intercambio

Fuente:​ literatura y entrevistas.

Tipos de información: la información cualitativa recabada explica las características


de los actos de venta y distribución que se realizan en el mercado
barcelonés.

Información resultante: se dibuja un mercado formado de manera fundamental por


emprendedores individuales que presentan un alto grado de autonomía,
una cierta provisionalidad en la actividad y una relativa especialización. Se
pueden establecer perfiles de vendedores. Es más complejo reconocer con
exactitud los niveles de estructuración del mercado puesto que éste se
caracteriza por la convivencia de diversas prácticas y estructuras. En todo
caso se resalta la importancia del contexto de la ​fiesta.​

Contraste mediante la muestra de sentencias de la Audiencia Provin-cial de


Barcelona: ​confirma la información resultante. La información derivada de
las sentencias se ha explotado siguiendo básicamente los indicadores 7, 8
y 9 de la Dimensión II. Ha sido posible especificar más concretamente la
edad de los detenidos y los tipos de drogas presentes en decomisos
mixtos.

Subdimensión 2: Accesibilidad y lugares de venta

Fuente:​ literatura y entrevistas.

Tipos de información: la información cualitativa aporta datos sobre la accesibilidad a


la sustancia y sobre los lugares de venta.

Información resultante: se considera que las pastillas son bastante accesibles y se


ubica la venta preferentemente en zonas cercanas a lugares de ​fiesta.

264
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

Contraste: ​las encuestas generales sobre drogas aportan datos sobre accesibilidad
que son coincidentes con los indicados.

Subdimensión 3: Datos relativos a las pastillas

Fuente: datos cuantitativos derivados del laboratorio de la ​Policia de la


Generalitat-Mossos d’Esquadra​.

Tipos de información: características sobre la composición química y la presentación


de los comprimidos​.

Información resultante: la composición de las pastillas se encontraba bastante


estandarizada.

Contraste mediante entrevistas: ​confirma la información resultante.

Los datos derivados de la información cualitativa resultan fundamentales para construir


la imagen de esta dimensión. Los datos cuantitativos utilizados pasan, en este caso, a
servir como elemento de contraste de la citada información cualitativa. No fue posible
obtener la desagregación territorial de los indicadores 7, 8 y 9 de la dimensión II, pero
se sustituye de manera satisfactoria con la información derivada de la muestra de
sentencias.

Con carácter general debe resaltarse que el nivel de contradicción existente entre la
imagen del fenómeno que se construye sobre la base de la información policial y la
derivada de otras fuentes es prácticamente nulo. Como regla general, los relatos se
complementan y se enriquecen, lo que favorece el establecimiento de tendencias
interpretativas. Cuando el contraste de fuentes conduce a la saturación informativa se
hace posible discriminar informaciones meramente intuitivas (como sucede con la
supuesta producción nacional de ​pastillas​, con la supuesta adulteración de su
composición, etc.). Otro aspecto genérico que debe ser resaltado en este momento es
que la pérdida de presencia de indicadores cuantitativos en la dimensión III es relativa

265
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

y no significa que no sea posible construirlos. Ciertos indicadores ya se encuentran


formalizados - aunque no siempre se hayan podido obtener para este trabajo concreto
- o forman parte de los intereses que rigen la investigación policial, y, como se ha
demostrado mediante el análisis de la muestra de sentencias de la Audiencia
Provincial de Barcelona, incluso se pueden reconstruir y enriquecer a partir de fuentes
judiciales.142

Anteriormente se ha señalado que la información resultante de estos procesos de


trabajo no sólo permite construir una imagen sobre el mercado barcelonés de drogas
de síntesis sino que también favorece la elaboración de hipótesis de trabajo mucho
más ajustadas, y ello con una ventaja añadida: estas hipótesis pueden construirse
tanto con carácter general como para cada una de las dimensiones y subdimensiones
establecidas. Un ejemplo permite ilustrar esta ventaja.

En la literatura española sobre el mercado de ​pastillas (Gamella y Álvarez, 1997 y


1999) se mantiene la imagen de la ​pirámide truncada para intentar describirlo. La idea
de fondo que expresa esta imagen es sencilla: el nivel de producción nacional de
pastillas sería tan bajo que realmente el mercado adquiere presencia a partir de las
actividades de importación, distribución y venta al por menor. Esta investigación
exploratoria confirma la idea de que en territorio español, y concretamente en
Cataluña, se producen pocas drogas sintéticas pero también subraya que el elemento
específico de este mercado no residiría tanto en este punto como en la configuración
de su estructura: en realidad no constituye un mercado de estructura piramidal sino
que parece responder más bien a una combinación entre los elementos personalistas
(vinculados al contexto de la ​fiesta​), que se heredan de la tradición ​amateur propia del
mercado de los años ochenta y noventa del siglo pasado, con la búsqueda de un ​plus
de rentabilidad por parte de ciertos grupos profesionalizados en el tráfico de otras
sustancias. Por lo tanto, la hipótesis criminológica más potente que resulta de este
trabajo exploratorio es que en el mercado de drogas de síntesis barcelonés se
combinan diversas fórmulas de trabajo y organizativas que no pueden ser descritas
desde un esquema interpreta-tivo que acentúe exclusivamente aspectos jerárquicos
y/o corporativos. Tanto desde el punto de vista de la valoración político-criminal de la

142

La propia dinámica de construcción de los datos cuantitativos en sede institucional tiende a


primar la explotación de los indicadores que finalmente se integrarán en estadísticas nacionales
e internacionales.

266
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

incidencia delictiva de este mercado como desde el punto de vista del establecimiento
de sus mecanismos de control esta hipótesis requeriría estar atentos no sólo a las
modificaciones que se puedan dar en el nivel de producción de ​pastillas sino sobre
todo a las que acaezcan en esa compleja estructura y en la competencia (las
interconexiones, los enfrentamientos por cuotas del mercado, etc.) entre dinámicas
personalistas y grupos más organizados. Esta hipótesis descriptiva estaría, a su vez,
vinculada a otras interpretativas.

Ciertamente parece que determinados niveles y ciertas formas de estructuración de la


actividad de tráfico son funcionales en la medida que garantizan la cobertura del
mercado y un nivel de competitividad más o menos amplio en el mismo, pero sería
necesario comprobar aspectos como los siguientes: hasta qué punto esta decisión
estratégica parte del ​mundo criminal o resulta escogida en base a criterios que
proceden del contexto sociocultural – el mundo de la ​fiesta - en el que se inserta esta
actividad ilícita (deben recordarse en este punto concreto los bajos niveles de violencia
y de criminalidad asociada que se vinculan a la misma); también cabe plantearse si
este tipo de estructuración permite eludir con mayor facilidad el control penal o si es el
control penal el que se acomoda a las características del mercado – tomando una
decisión estratégica de carácter institucional - en base a la información que maneja
sobre el mismo. Sobre este último interrogante se vuelve en estas conclusiones al
tratar la cuestión metodológica de las informaciones conexas al objeto principal de la
investigación.

3.5.3 Aspecto dinámico de la información acumulada por la policía

El análisis dinámico de la información policial exigiría analizar los circuitos que sigue
esta información – vertida en diversos formatos - por una diversidad de organizaciones
y sistemas. Este tipo de análisis permitiría comprobar aspectos muy diversos, relativos
a la transformación, al contraste y al uso de que son objeto los datos acumulados en el
correspondiente formato. Desde el inicio de este trabajo se ha señalado que este tipo
de análisis exigiría un planteamiento diverso del seguido hasta este momento, pero de
la exploración realizada sí se derivan hipótesis de trabajo que pueden ser útiles para el
desarrollo de ese esquema dinámico.

267
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

a) En lo que podríamos denominar como circuito estrictamente policial – el


conformado por las diversas unidades y por los diversos cuerpos competentes en
una materia dada – cabe plantearse hasta qué punto se produce una
fragmentación de la información delictiva que impide, o al menos dificulta, una
visión general del fenómeno de que se trate.
Es muy probable que tras este hipotético efecto fragmentador provocado por la
pluralidad competencial se encuentre el recurso a la estadística como método
estandarizado para dar soporte a las decisiones ​securitarias.​ Ahora bien, si algo
parece deducirse con claridad del contraste al que se ha sometido la información
cuantitativa en este trabajo, es que si esta información es considerada
aisladamente pierde riqueza informativa o, en los casos más graves, no permite
una visualización clara de las cuestiones abordadas, problema que se agudiza en
la medida que el decisor se aleja competencialmente de la temática tratada (es
decir, en la medida en que no es un experto). Así, por ejemplo, una lectura de la
estadística sobre decomisos mixtos no se relaciona intuitivamente con la
determinación de la estructura del mercado de drogas sintéticas.143 Por lo tanto, la
acumulación de información cualitativa permite descodificar ciertos aspectos de los
datos cuantitativos en su funcionalidad decisoria y, en esta medida, supone una
cuota de poder para el experto (o expertos) que la obtenga(n).144

Por este motivo, un análisis dinámico debería dar especial relieve al papel de las
unidades o instancias que asumen el papel de ofrecer al decisor (policial o político)
esta visión genérica de los diversos fenómenos delictivos. Esta cuestión se retoma
al tratar alguno de los aspectos metodológicos de estas conclusiones.

b) Como es bien conocido, a través del atestado policial - y de los contactos


infor-males entre los miembros de la fiscalía y la judicatura y los cuerpos policiales
- se produce una entrada de la información policial en el sistema jurídico.

143

Puede realizarse para comprobarlo una lectura descontextualizada de los datos de las ta-blas
8, 11 y 12 de este trabajo.

144
En otras palabras, en la medida en que esta información no circule por el sistema político,
éste tiene una visión desenfocada del fenómeno (con la consiguiente pérdida de capacidad
negociadora - y con la subsiguiente deslegitimación - frente a la institución policial o frente a
otros interlocutores) y/o debe delegar las decisiones en el nivel operativo policial, es decir,
policializa​ las políticas de seguridad.

268
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

La hipótesis más conocida hasta el momento subraya (Recasens, 1992a) la relevancia


de esta información como base fáctica – privilegiada jurídicamente a efectos de
prueba – de las decisiones judiciales.

De la investigación exploratoria realizada resultan dos nuevas hipótesis sobre este


input informativo. Cuestiones jurisprudenciales como las relativas a la no punición
de la posesión no preordenada al tráfico o del consumo compartido que presente
ciertas características apuntan a un carácter creativo de la información policial
sobre los fenómenos delictivos en sede judicial. En breve, cuando se trata de afinar
los elementos del tipo penal para ajustarlos a una determinada política criminal
sobre el fenómeno delictivo, los jueces recurren a las descripciones fácticas
aportadas por la policía mediante lo que podríamos denominar, en terminología no
jurídica, como ​categorías de ajuste (que suelen remitir a listados de requisitos de
carácter fáctico o, si se prefiere, empírico).

Pero lo más interesante es que, al menos hipotéticamente, estas categorías (​output en


sede judicial) constituyen una nueva información que se introduce en el circuito
policial e influye en su operatividad: establecen las prácticas que resultan
irrelevantes a los efectos de la persecución penal por parte de los cuerpos
policiales y, en su caso, trasladan la presión de su control al campo meramente
administrativo.

c) También cabe plantearse, en la línea marcada por Ericson y Haggerty (1997), la


utilidad pragmática de la información policial para ciertos sectores de la
ad-ministración pública o de la esfera privada conectados con el contexto al que
esa información se refiere. Así, por ejemplo, parte de esos datos pueden ser útiles
en la definición de las exigencias de seguridad (o de carácter sanitario, etc.) en las
negociaciones entre una administración local y un empresario del sector del ocio
que se proponga organizar un evento lúdico destinado a ciertos sectores juveniles.
Lo mismo puede decirse cuando se trate de planificar, coordinar o comprobar el
cumplimiento de estas mismas exigencias en una zona de ocio que presente un
determinado perfil de usuarios.

269
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

d) En realidad todas las hipótesis anteriores remiten de manera secundaria a una


misma cuestión: cómo se produce la entrada, si es que realmente se produce, de
esta información en los procesos decisorios (ya sean los específicamente
destinados a las cuestiones penales o los que integran dichas cuestiones en otras
políti-cas sectoriales) propios del sistema político.

Constatar la existencia de puntos de debate y de toma de decisiones


político-​securitarias no equivale a afirmar la existencia de puntos de conexión (y
mucho menos de carácter estable) entre subsistema policial y sistema político que
se encarguen de acumular, elaborar y transmitir la información necesaria para el
desarrollo racional de los debates ​securitarios y político-criminales. Sobre esta
cuestión se vuelve en las conclusiones generales de esta investigación.

3.5.4 Breve referencia a otros aspectos metodológicos relevantes

De toda investigación, especialmente si tiene carácter exploratorio, surgen cuestiones


conexas al objeto de trabajo principal. Es habitual que dichas cuestiones se puedan
traducir en una o más hipótesis de trabajo derivadas. En este trabajo se ha decidido
dedicar un espacio a una de estas cuestiones debido a su trascendencia. Se trata,
como se ha podido ver, de la referencia a la acción policial sobre el mercado de
dro-gas de síntesis desde la perspectiva de los propios actores que la ejecutan
(apartado 3.4 de esta investigación).

La valoración de esta trascendencia no se ha debido tanto a motivaciones de tipo


contextual de la propia investigación – si bien debe reconocerse que la temática citada
estaba presente en el guión original del proyecto internacional que dio lugar a este
trabajo – como a la pluralidad de hipótesis conectadas con esta cuestión. Realizando
un repaso de lo indicado hasta el momento resaltan las siguientes:

1. Hasta qué punto la información que manejan las instancias penales sobre el
​ s determinante del tipo de control que se ejerce
tipo de mercado de ​pastillas e
sobre el mismo.

270
Segunda parte: Método de trabajo con la información policial sobre el delito

2. De manera más específica, en qué medida las categorías establecidas en sede


judicial para ajustar la persecución penal a conductas político-criminalmente
relevantes inciden de manera efectiva en el tipo de persecución penal aplicada
por los cuerpos policiales.

3. En qué sede, o sedes, se toman las decisiones sobre el tipo de persecución


que corresponde al mercado de drogas de síntesis barcelonés.

Para finalizar la referencia a estas conclusiones sobre la investigación empírica parece


oportuno subrayar de manera sintética algunas cuestiones pragmáticas que hacen
referencia al específico método de trabajo empleado:

1. El diseño de investigación juega un papel fundamental para conseguir una


imagen ajustada del fenómeno delictivo. En la práctica institucional el diseño no
suele incorporarse a los esquemas preparatorios de los denominados informes
de situación por considerarlo un modelo de referencia demasiado exigente.
Pero en realidad este diseño posibilita un planeamiento eficaz de la búsqueda
de la información que resulta relevante (la que se refiere a los indicadores y a
las dimensiones establecidas, o la que puede innovar la construcción
previamente realizada sobre los mismos) y cierta anticipación a los problemas
pragmáticos que esta búsqueda normalmente implica.

2. La ordenación estructurada (la construcción de las dimensiones, de las


subdimensiones, de los indicadores, etc.) de la información permite una
acumulación de la misma no reiterativa y prepara un debate sobre el estado de
la cuestión más sintético, menos disperso y redundante. Es decir, permite
establecer un guión de cuestiones relevantes para el caso de que el fenómeno
tratado entre en la agenda político-​securitaria (o si se hace necesario decidir si
debe entrar en dicha agenda).

Por su parte, la búsqueda y la incorporación de fuentes de contraste favorece tanto


conseguir niveles de saturación satisfactorios como establecer relevancias,
confrontaciones, refutaciones, etc.

En otros términos, ambos procedimientos suponen en sí mismos un ​plus de


elaboración conceptual.

271
Capítulo III: Investigación empírica sobre el tráfico de drogas de síntesis en Barcelona

3. Debe apostarse por una fusión de los datos cuantitativos y cualitativos. Es esta
fusión la que otorga seguridad a los procesos decisorios y no la mera
presentación formal de datos cuantitativos o de relatos particularizados
(experiencias) sobre el fenómeno.

En este caso, la estructura previamente determinada y la lógica del contraste también


aportan criterios que permiten ordenar el material obtenido.

4. Se trata de un método de trabajo que requiere para su ejecución perfiles de


trabajo muy diversos. Este factor apunta organizativamente a la idea de
gabinete técnico con áreas de trabajo especializadas que debería servir como
instancia de asesoramiento al decisor/actor político. También apunta a la
contratación de ciertas tareas de investigación en entornos académicos,
privados o institucionales muy especializados (en la medida que están
familiarizados con alguno de los puntos informativos relevantes del fenómeno).

272