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23 de Abril del 2015.

Llegada a la catedral

Queridas hermanos y queridos hermanos, queridos sacerdotes que nos acompañan


hoy, muy querido Sr. Alcalde muchas gracias por su gentileza de estar aquí
acompañando a esta comunidad católica tan amplia y en este caso tan alegre, no con
la alegría superficial que tantas veces manifestamos en cosas que no tienen
importancia sino esa alegría profunda que nace del corazón creyente, que alegría a
merecido la pena madrugar e irse hasta Chunchi hasta Alausí, recorrer esta carretera
que hoy era una auténtica manifestación de fe, un camino de salvación para tanta
gente que expresaba de una y de otra manera la necesidad que tenía de sentirse
querido, amado por la Madre del Señor Jesús que es nuestra Madre.
Ya en Licán se rompieron todos los cálculos y miles y miles de personas hemos
desfilado en peregrinación hasta llegar aquí al corazón de Riobamba, donde está esta
Catedral hermosa que no es más que la manifestación de una fe antigua que ni los
terremotos pueden doblegar, cuando pensamos en traer a la Santísima Virgen algunos
me preguntaban Monseñor y el pueblo responderá?, y yo le dije si porque, porque la
Virgen, la Virgen hace lo que quiere y ella ha querido venir y ella ha querido que todos
nosotros hoy estemos aquí. Nuestra comunidad eclesial necesitaba este momento,
necesitaba que estuviéramos juntos, muchos, aquí no sobra nadie hermanos, alguno
falta pero sobrar no sobra nadie, era necesario que nos viéramos peregrinos
desfilando confiados alegres con esa satisfacción esa alegría ese gozo desde las
personas mayores hasta los niños. Ya llegando un niño pequeñito un encanto se
acercó y me dijo me llevas de la mano y me di cuenta de que a quien llevaba de la
mano era a la Iglesia de Riobamba, queridos hermanos era necesario vernos unos a
otros con la fe a flor de piel, era necesario que más allá de nuestras diferencias
muchas de ellas legítimas otras inoportunas, pero que más allá de los problemas de la
vida cotidiana nos descubrimos hijos y hermanos porque esta es nuestra dignidad y
esta es nuestra condición y no hay ideología, intereses humanos, económicos,
sociales o políticos que puedan quitarnos nuestra dignidad fundamental de ser hijos y
hermanos. Cuando un pueblo olvida esto olvida demasiadas cosas, nosotros los
cristianos, los católicos tenemos que dar ante la ciudad, ante la provincia, ante el país
ante la ciudadanía este ejemplo de unidad, esto es lo que necesitamos, lo que
necesita tu corazón roto, las heridas del corazón no se curan dividiendo más,
fragmentando más, haciéndose daño unos a otros no, las heridas del corazón solo se
curan con la armonía de una fe, de una esperanza mayor, y no solo las heridas del
corazón, las heridas de nuestra sociedad que todavía tiene que contemplar pobrezas
lacerantes en el mundo rural, en el mundo indígena, en nuestros barrios; necesitamos
integrarnos, necesitamos unirnos, necesitamos afirmar que más allá de la dificultad
nosotros sabemos quién ilumina nuestra vida y el que la ilumina nos pide a todos que
renunciando a intereses pequeños seamos capaces de abrir la mano, las entrañas, la
inteligencia, la voluntad, el corazón a nuestros hermanos, querido hermano esto es lo
que la Virgen hoy te recuerda que tienes que ser mejor, mejor esposo, mejor esposa,
mejor padre, mejor madre, mejor hijo, mejor amigo, mejor ciudadano, que tienes que
ser una mujer un hombre de bien un cristiano no hace daño, un cristiano no hace el
mal, un cristiano no engaña, un cristiano no roba, un cristiano no es corrupto, un
cristiano no es un hombre lleno de egoísmo y de codicia que se olvida del dolor de su
hermano, porque si dices que amas a Dios a quien no ves y no amas a tu hermano al
que ves dice Jesús eres un mentiroso, la vida humana, la sociedad no se construye
con mentiras, se construye con la verdad, con la verdad no de amores pequeños,
cuantos amores en tu vida no han sido más que amoríos, la verdad se construye con
amores grandes con una fidelidad que María Santísima te comunica con el ejemplo del
Evangelio, con el ejemplo de su vida, en Belén en la humildad del nacimiento, en la
huida a Egipto huyendo de un tirano que era capaz de matar inocentes con tal de
conservar el poder, María en Nazaret , en la vida diaria ordinaria del cada día, allí
donde un hombre ama u odia, en la vida del trabajo de la educación de Jesús, en la
vida de la carpintería, en la vida pequeña de amores tan grandes, María en los
caminos de Galilea acompañando al hijo los parientes decía que estaba loco quizá
porque arriesgaba demasiado, quizá porque amaba demasiado, quizá porque estaba
dispuesto a dar la vida, María sobre todo a los pies de la cruz allí donde el hijo sufre,
allí donde el hombre sufre, allí donde las llagas de Dios no son más que el relejo de
las llagas del hombre.
Queridos hermanos Dios te pague, muchas gracias.
Queridos hermanos estamos de suerte porque en el camino de la vida, allí donde
sufrimos y donde nos toca luchar no estamos solos vamos a construir una Iglesia
renovada, una Iglesia de comunión de servicio humilde atenta a los jóvenes a los
pobres donde haya sitio para todos, una Iglesia que acoja, que acompañe, que
consuele, una Iglesia que anuncie que Dios es Padre y te quiere y como estas cosas
no se construyen en el aire, hermanos vamos a ser todos mejores personas, mejores
ciudadanos, cuidemos este Riobamba entrañable, que cada uno haga la parte que le
toca, que cada uno se comprometa en construir persona, familia, Iglesia, ciudad, el
Señor nos va a bendecir, no estamos solos, hay que tener esperanza, ella chiquitita,
callada allí, parece que no es nada y es todo, así somos los humanos a veces
aparentamos poco………………
pero tenemos una dignidad que está por encima de cualquier interés, de cualquier
manipulación, somos hijos y hermanos y esto nos tiene que dar coraje, valor y una
profunda alegría y paz, gracias Madre entrañable que has venido del monte santo del
Cisne desde Loja a ver a tus hijos y a ver………………
26 de Abril del 2015. En el estadio

Queridas hermanas y queridos hermanos, queridos vicarios episcopales, queridos


presbíteros y diáconos, queridos hermanos y hermanas de la vida consagrada,
queridos seminaristas, queridos todos que hemos venido hoy aquí a ganar este
partido, a ganar en amor y en fe, porque la venida de la Virgen solo es para esto para
hacernos ganar en amor y en fe, y el amor y la fe serán quienes nos lleven a vivir no
de cualquier manera, a vivir como Dios quiere siendo hijos y hermanos y dando la vida
para que Jesús crezca en el corazón de cada uno, esto nos recuerda la Virgen, nos lo
recuerda no solo con la Palabra que hermosura de Magníficat sino sobre todo con el
ejemplo de su vida, María en Belén en la humildad de la cueva del portal, María en
Egipto huyendo de un poderoso que por mantener el poder era capaz de asesinar a
los inocentes, María en Nazaret en la vida oculta, en la vida de cada día, allí donde el
hombre aprende a trabajar, a amar, a servir, la vida de cada día, la vida ordinaria
donde Dios tiene que estar presente para que podamos vivir en paz, María por los
caminos de Galilea siguiendo de cerca al hijo amado, aquel hijo que cuando nació
alguien a ella le anunció que una espada le atravesaría el corazón, María a los pies de
la cruz donde tiene que estar un cristiano en la cruz por amor o a los pies de la cruz a
los pies de la cruz de tu hermano, recuerden el cuerpo llagado de nuestro muy querido
Señor del Buen Suceso, las llagas de Cristo son las llagas del hombre y María nos
recuerda que no hay amor más grande que estar a los pies de la cruz del hombre de
tantos hombres y mujeres que en nuestra sociedad todavía sufren víctimas de la
corrupción, de la injusticia, del pecado, sobre todo del pecado del que hace daño
pudiendo hacer el bien, hermano en tus manos está hacer el bien, María viene a
recordarnos que tenemos que ser no solo ovejas sino pastores de nuestros hermanos
y el Pastor, el Buen Pastor es aquel que da la vida, es aquel que va delante, es aquel
que guía, es aquel que jala, es aquel que anuncia no solo con la Palabra sino sobre
todo con la vida que somos hijos de Dios, hijos del amor mayor, hijos de la esperanza,
María viene a darnos esperanza; anteayer cuando peregrinábamos de Licán hasta la
catedral de Riobamba era impresionante la marea humana, nunca en Riobamba ha
habido una concentración humana así, pero lo más impresionante no era el número,
eran los rostros, eran los ojos, era el corazón que se salía por los ojos, era la alegría
de un pueblo hambriento de esperanza, de honradez, un pueblo hambriento de
unidad, que hacemos aquí hermanos tantos y tan buenos, anunciar al mundo,
anunciar a todos, al pueblo, a los administradores públicos, a los políticos que no
pueden defraudar la esperanza de un pueblo, este pueblo tan necesitado de unidad,
este pueblo que le grita a los políticos antes que tomar partido por su partido tomen
partido por Riobamba, tomen partido por los pobres, por los jóvenes, por las familias,
por los trabajadores, por todos aquellos que conforman este pueblo entrañable que
peregrina en Riobamba.
Queridos hermanos María viene a darnos una esperanza mayor, María viene a
recordarnos nuestra dignidad la que nadie nos puede quitar, nuestra dignidad de hijos,
nuestra dignidad de hermanos, nuestra dignidad de personas que tienen que ser
amadas, cuidadas y ser capaces de amar y de cuidar lo que aman, queridos hermanos
cuidemos a nuestras familias, cuiden el matrimonio, cuiden a los hijos, cuiden a los
vecinos, cuiden a los pobres, cuiden a todos aquellos que necesitan de su cuidado y la
Virgen te cuidará, porque la Virgen tiene ojos maternales, ella tan pequeña, tan
callada, aparentemente tan frágil tiene este poder, el poder de envolver tu alma para
ser mejor, para servir más, para pastorear tu casa, tu familia, tu pueblo.
Queridos hermanos la visita de la Santísima Virgen es una gran oportunidad, nos ha
sacado de nuestras casas, nos ha puesto a caminar, de esto se trata, de construir de
la mano de María una Iglesia renovada, una Iglesia que tenga la ternura de María, una
Iglesia que cure, que acoja, que sane a los pequeños, a los humildes, una Iglesia que
le recuerde a los poderosos que Dios bendice a todo hombre y a toda mujer cuando
sirve, siembra y cura el corazón del pueblo, una Iglesia humilde como María sin
pretensiones de poder pero que sea recuerdo y conciencia ética en medio de una
sociedad que muchas veces se olvida del hombre, una Iglesia que nos recuerda que
no es la plata, el dinero lo que tiene que mover nuestra conciencia sino el amor al
hombre, la dignidad humana, la salud, el trabajo, el estudio todo aquello que construye
un mundo mejor, una Iglesia que sirva como el corazón del Buen Pastor, una Iglesia
pastoral.
Queridos hermanos estamos en un proceso hermoso de refinición de nuestro proyecto
pastoral, los jóvenes, el mundo indígena, la formación una auténtica evangelización
son prioridades que tienen que ocupar nuestra inquietud pastoral vamos a trabajar
juntos hermanos, no estamos solos al contrario María está con nosotros y aunque
vuelva al monte santo del Cisne ella queda en nuestro corazón, como quisiera yo
Obispo de esta diócesis darles queridos hermanos la alegría profunda que nace del
corazón, como quisiera yo cada día comunicarles la esperanza, esto tiene que hacer la
Iglesia dar a nuestro pueblo la esperanza que necesita para superarse, para recuperar
autoestima, para recuperar dignidad una y mil veces le recordare mientras Dios me dé
palabra y fuerza somos hijos de Dios, de un Dios que nos quiere, de un Dios que
nunca nos abandonará, de un Dios que nos pone en el medio de nuestra relación con
ÉL el bendito rostro de María su ternura entrañable. Así tenemos que vivir y así
tenemos que amar, que Dios les bendiga a todos a los que han venido y a los que no,
a los que permanecen en la Iglesia católica y a quienes la abandonaron, que sepan
que la Iglesia tiene entrañas de misericordia para acoger a todos, vuelvan a casa,
vuelvan a la casa grande, a la casa de sus padres, a la casa de sus ancestros, a la
casa que nunca nunca teníamos que haber abandonado, que la Virgen bendiga a
todos especialmente a los enfermos, a los que nos siguen por la radio, a todos
aquellos que por la enfermedad no han podido venir, sepan que la Virgen está con
todos ustedes. Bendito sea Dios Padre de Nuestro Señor Jesucristo que nos ha
regalado tan bella, tan santa Madre, viva la Virgen del Cisne, viva la Virgen del Cisne,
viva la Virgen del Cisne.
26 de Abril del 2015. En la noche

Hermanas y queridos hermanos, queridos presbíteros, sacerdotes que nos


acompañan hoy es su día, el día del Buen Pastor, es el día de sus párrocos, de todos
los sacerdotes de la Iglesia, queridos todos no es que se nos acabe la alegría, porque
la alegría va en el corazón pero toca despedir esta imagen hermosa de la Santísima
Virgen María reina y madre del Cisne.
La Virgen regresa al Cisne pero la Virgen se queda para siempre en nuestro corazón y
espero querida Reina y Madre que esta no sea la última vez que nos venga a visitar.
Ahí la ven tan pequeñita y calladita parece que no dijera nada pero dice tanto no es
verdad, y cada uno de nosotros a lo largo de estos días hemos experimentado algo
extraordinario el tema no es el número de gente cuando bajábamos de Licán a la
catedral decenas de miles de personas lo mismo que hoy en el estadio, 20.000
personas en el estadio pero no es el número hermanos es la cara, es el rostro, son los
ojos, es la alegría que nace del alma la verdadera alegría y yo comentaba a más de
uno te das cuenta lo contenta que está la gente, te das cuenta la cara de satisfacción,
te das cuenta la palabra amable, te das cuenta, te das cuenta hasta qué punto la
Virgen entra en el corazón del cristiano, la Virgen entra y Dios entra si le dejamos
entrar por eso queridos hermanos la emoción de estos días no tiene que ser un
disparo al aire, no tiene que ser algo efímero, tiene que remover por dentro la fe y las
entrañas de este pueblo, de un pueblo que no solo necesita agua, un pueblo queridos
hermanos que necesita sobre todo esperanza, pensaba yo que podríamos hacer para
dar esperanza a nuestro pueblo, un pueblo que ustedes lo saben bien no siempre ha
sido bien tratado, nuestra historia no ha sido siempre la mejor pero somos gente digna,
gente buena, gente que necesita ser confirmada en la fe y en la esperanza y entonces
me acordé de mi Madre Santísima del Cisne y me dije a mi mismo hay momentos en
la vida de un hombre, momentos en la vida en que la única que puede acariciar las
heridas es la madre y pensando en la madre pensé en ella, porque he sido Obispo de
Loja, fue mi preparación para ser Obispo de Riobamba y que feliz me sentí cuando
pensé esta Madre si va a acariciar nuestro corazón, esta Madre si va a enjugar nuestra
lágrimas y esta Madre nos va a devolver esperanza y a dar alegría, la alegría que el
Papa Francisco nos va a dar dentro de un par de meses cuando nos diga ey
recuperen la alegría de ser cristianos, la alegría del Evangelio. Hoy la cultura
dominante y muchas veces la política quisiera que los cristianos nos quedáramos
encerrados en la Sacristía, no es así la fe se vive en la plaza, la fe se vive en el
trabajo, la fe se vive en la familia, la fe se vive en la calle, la fe se vive allí donde tu
vives y no de cualquier manera porque Dios no quiere que vivamos de cualquier
manera, Dios quiere que vivamos comprometidos con nuestra vida, con la vida de
nuestro pueblo, necesitamos algo más que ir al shoping, necesitamos algo más que
consumir, necesitamos que alguien toque nuestro corazón y nos recuerde que somos
hijos y hermanos y personas y que esa dignidad a nosotros no nos la quita nadie, por
eso no tengan miedo hermanos, vivamos, gocemos, seamos felices, compartamos,
ayudémonos unos a otros, estemos atentos a las necesidades de los pobres, pero no
te olvides de empezar por casa porque a veces el que más te necesita duerme
contigo. La caridad empieza por la propia casa pero no termina ahí, hay que salir al
encuentro de todos aquellos que necesitan de nosotros una palabra amable, que
necesitan de nosotros ayuda, apoyo, que necesitan de nosotros nuestra solidaridad y
eso queremos para nuestra Iglesia queridos hermanos hoy que es el día del Buen
Pastor. Yo no quiero una Iglesia de poder, yo quiero una Iglesia que tenga no poder
pero si autoridad, autoridad moral para decir una palabra a veces crítica, a veces
exigente pero siempre leal para poder llamar al hombre, a todos a vivir como hijos y
como hermanos, hijos de un mismo Dios y de una misma tierra, una Iglesia que acoja
donde nadie quede fuera, hay sitio para todos y si no hay sitio salimos a la plaza pero
una Iglesia acogedora que a cada uno le diga la palabra que necesite, el gesto que
necesite, una Iglesia de misericordia pero una Iglesia también exigente cuando
éticamente el hombre, el que tiene autoridad y el que obedece se despista y no es fiel
a la responsabilidad que Dios le ha dado, si somos cristianos hermanos tenemos que
vivir como cristianos, como es eso que eres cristiano e infiel en tu matrimonio, como es
eso que eres cristiano y no dedicas a tus hijos el tiempo que necesitan, como es eso
que eres cristiano y robas, como es eso que eres cristiano y engañas, como es eso
que eres cristiano y funcionario público y cobras coima hasta por respirar, como es eso
que eres cristiano y vives como si no lo fueras no hermano si eres cristiano tienes que
vivir como cristiano ganaras menos, tendrás menos apariencia, serás menos
lamparoso pero llevarás a Dios en tu corazón y con tu vida con tu honradez anunciarás
que Dios vive en tu corazón creyente buenos ciudadanos y buenos cristianos que no
esperen de nosotros otra cosa y siempre con entrañas de misericordia para estar
atentos a las ovejas flacas, a las heridas, a las perdidas como conscientes que tu
hermano se pierda y no sales a su encuentro, queridos hermanos ojalá que la
esperanza del Evangelio habite en nuestro corazón, ojalá que la esperanza del
Evangelio la proclamemos a los cuatro vientos, la mayoría de esta ciudad es católica
vivamos bien con honradez, trabajemos bien, veamos el futuro con esperanza,
luchemos por un Riobamba mejor y demos ejemplo a todos también a aquellos que
nos tendrían que dar ejemplo a nosotros.
Queridos hermanos que alegría tan grande he sentido en estos días les digo la verdad
que ando un poco roto hoy y viniendo de Licán me di cuenta que torpe no, me di
cuenta de que no tenía 20 años pero el corazón sigue siendo joven y sabes porque es
joven, el corazón sigue siendo joven porque ama, porque ama, por eso hermanos
mantengan la juventud del Evangelio, mantengan el amor, a partir de hoy vamos a ser
un poco mejores, vamos a intentarlo no, sabemos que no estamos solos que desde el
monte santo del Cisne, desde tantos montes santos, desde tantos sitios santos, sitos
de María, ella nos sigue mirando con ternura y nos sigue alentando y diciendo no se
cansen no se cansen caminen siempre por el camino del bien y si se cansan pues
hagan lo mismo que hago yo cuando me canso saben que hago descanso pues
ustedes igual descansemos en manos en brazos de quien de María, que ella les colme
de bendiciones en esta noche, que colme de bendiciones a todo nuestro pueblo a esta
Iglesia peregrina de Riobamba que hoy recupera nuevamente su raíz mariana, cuando
le propuse a los vicarios traigamos a la Virgen un vicario medio despistado me
preguntó puso cara de científico y me preguntó usted cree que el pueblo responderá?,
y le dije no te doy una cachetada porque eres vicario, ha sido suficiente con sentir su
presencia llévenla en el corazón vivamos con esperanza y demos esperanza a nuestro
pueblo, que los cristianos nos distingamos siempre por esto porque tenemos la
esperanza que solo Jesús y María nuestro bendito Dios nos puede dar, que así sea.