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DEFINICIÓN Y

CAUSAS DE LA
DISGRAFÍA
- Carla Salinas Martínez
INTRODUCCIÓN A LA DISGRAFÍA

Actualmente, el término disgrafía hace referencia a cualquier dificultad a nivel de escritura que
impide que la persona pueda desarrollar esta capacidad con normalidad. No obstante, para
poder especificar mejor qué significa la digrafía, nos referiremos a ella como la dificultad que
tienen las personas que la padecen para recordar y dominar la secuencia automática de
movimientos motores que son necesarios en el momento de escribir letras o números y formar
palabras. En consecuencia, podemos afirmar que es un trastorno que afectará tanto a la
escritura de letras o palabras de forma aislada como a la producción de textos. Además, se
incluirá aquí, en consecuencia a estas dificultades que acabamos de nombrar, la ortografía. No
obstante, como no hay una definición clara y consensuada de la disgrafía para separarla de la
dislexia (dado que algunos autores incluyen también dificultades de ortografía (dificultades
disortográficas), entre otras, dentro de la disgrafía), aquí siempre que hablaremos de disgafía
haremos referencia, únicamente, a las dificultades grafomotoras, dado que las dificultades de
producción las trataremos en el capítulo de disortografía y dislexia.

No se debe olvidar, y es de suma importancia, que debemos tener la capacidad de distinguir


entre aquella persona que tienen “mala letra” de las personas que realmente padecen un
trastorno.

DEFINICIÓN Y CARACTERÍSTICAS DE LA DISGRAFÍA

Como en la mayoría de los trastornos del aprendizaje, según el autor al que hagamos referencia,
dispondremos de distintas clasificaciones. A nuestro entender, podemos encontrar las siguientes
definiciones:

• Disgrafía evolutiva: es aquélla que presentan los alumnos que no tienen ningún trastorno que
la explique ni puede ser explicada por dificultades intelectuales (por ende, su coeficiente
intelectual se encuentra entre la media, o incluso por encima de la media, de la población), no
tienen ningún daño sensorial grave, han tenido una estimulación adecuada (es decir, han tenido
la oportunidad de hacer un buen aprendizaje y se les ha atendido según sus necesidades) y no
padecen trastornos neurológicos ni lesiones cerebrales que puedan explicar el trastorno. Aquí,
se entiende que la disgrafía es un trastorno funcional dado que no está vinculada a una lesión
neurológica como sería la disgrafía de los adultos. La disgrafía aparece cuando el alumno
empieza a escribir y a leer, momento en el que se empiezan a notar las primeras dificultades y
momento clave en que los maestros deben estar atentos a su posible presencia para intervenir
en el aula, derivar al profesional oportuno y asesorar a la familia de modo que se puede corregir
cuanto antes y evitar así unas mayores dificultades futuras.
Así pues, hablaremos de disgrafia cuando la calidad de la escritura (legibilidad, regularidad de
la letra[1], alineación de letras y palabras) y la velocidad gráfica sean deficientes para su edad
cronológica, aun sin sufrir dificultades neurológicas o intelectuales. Hay que tener en cuenta
que, a veces, hay algunos alumnos que la disgrafía viene explicada por trastornos motrices, que
deberemos tenerlos en cuanta para su intervención, ya que podría requerir de pautas
específicas.

Según Portellano (2001), podemos distinguir distintos tipos de digrafías:

• Disgrafía primaria y disgrafía secundaria. La disgrafía primaria hace referencia al niño que
tienen dificultades grafomotoras que no se explican por dificultades funcionales o madurativas.
La disgrafía secundaria, se referirá a aquella disgrafía que se explica como consecuencia de un
trastorno de más importancia. Ésta también es conocida como disgrafía sintomática.

• Disgrafía disléxica y disgrafía motora o caligráfica. La disgrafía disléxica es explicada por las
dificultades disléxicas del alumno, afectando al contenido de la escritura asemejándose, sus
errores, a los que haría un alumno con dislexia: omisión de letras, silabas y palabras; confusión
de letras con el mismo sonido; confusión de letras que mantienen una similitud simétrica;
inversión o transposición del orden de las palabras; invención de palabras; añadido de letras y
silabas; errores de segmentación de silabas, palabras y letras. La disgrafía motora es aquélla
que afecta a la calidad de la escritura (grafomotricidad), de los cuales destacan, según
Portellano (2001): trastorno de la forma de las letras; trastorno en el tamaño de las letras;
deficiencia en el espacio de las letras dentro de una palabra, entre las palabras y entre las
líneas; ligamientos defectuosos entre las letra de las palabras; trastornos de la presión (sea por
exceso o por defecto); trastorno de la fluidez y el ritmo escritor; trastornos de la direccionalidad
de los giros; alteraciones tonicopusturales de los niños.

• Disgrafías periféricas: las dificultades residen en la translación a "patrones de la representación


ortográfica de la palabra". Durante la traslación, nos podemos encontrar distintas disfunciones
que conllevan a una diversidad de disgrafías. El mismo autor, nos indica algunas de ellas:

• Disgrafía de Buffer grafémico: tiene una disfunción en la memoria de trabajo


ortográfica. Esto dificulta que sepan qué grafemas deben usar para escribir una palabra
de modo que cometerán omisiones o substituciones.
• Disgrafías alográficas: es cuando se presenta una alteración en el almacén alográfico
(donde almacenamos la forma gráfica que tiene una letra). Tener alterado el "almacén"
supone problemas en la identificación de una letra que está escrita en distintas
tipologías. Por ejemplo, no sería capaz de distinguir a/A o a/a
• Disgrafía apraxia: es aquella en la cual se tiene alterado el procedimiento motriz
necesario para la realización de la letra.
• Disgrafía aferente: relacionada con una lesión en el hemisferio derecho, es la
alteración a la capacidad de organizar espacialmente la escritura en una hoja
manteniendo la horizontalidad de los párrafos.

• Disgrafías centrales: Según el autor, son las que están relacionadas con los aspectos
lingüísticos involucrados en la escritura de la palabra. En estos tipos de disgrafía, se
describieron las habilidades afectadas implicadas en el proceso de escritura dando lugar a una
clasificación de la disgrafía y dislexia. Uno de los modelos más usados es el modelo de doble
ruta (Cotheart, 1978).
Extraído de Tolchinsky, 2013

Como podéis ver, cada ruta da acceso a un tipo de información que afecta a la estructura y
lectura de una palabra. Para una escritura correcta, debe activarse tanto la ruta fonológica como
la léxica.

Bien ¿qué sucede si alguna de las rutas se encuentra alterada? Es cuando aparecen las
siguientes clasificaciones de la disgrafía:

• Disgrafía superficial: usan la ruta léxica de forma selectiva, es decir, sólo para palabras que les
son conocidas. Con ello, nos encontramos niños que escriben correctamente las palabras
regulares, no obstante, presentan dificultades con las palabras que puedan ser ambiguas y que
sólo se escriben de una determinada manera, por ejemplo <abia-había>. Como se puede ver,
estas personas no tendrían dificultades para acceder por vía fonológica, pero sí por tendrían
dificultades para acceder al almacén ortográfico. Así pues, cuando escriben, si no recuerdan
cómo se escribe una palabra, usarán la ruta fonológica dando por resultado que la palabra sea
escrita tal como se pronuncia.

• Disgrafías fonológicas: los niños que presentan esta disgrafía, tendrán preservada la ruta
léxica, de manera que escribirán correctamente las palabras conocidas (independientemente de
si son regulares o ambiguas) aunque presentarán dificultades para escribir palabras
desconocidas, pseudopalabras, derivadas y de función dado que no están representadas en el
léxico ortográfico. El autor, nos indica los principales errores que cometen:
• Errores derivativos.
• Omisión de grafemas y sílabas.
• Inversión o transposición de sílabas.
• Adición de grafemas y sílabas.
• Unión y fragmentación inadecuada de grafemas, sílabas y palabras.
• Substitución de una palaba por una pseudopalabra.
• Substitución de una pseudopalabra por otra pseudopalabra.
• Lexicalizaciones.
• Cambiar de funciones (confundir artículos, preposiciones, pronombres,
conjunciones…).

Estos errores, dado que se cometen cuando no se conoce la palabra o es una pseudopalabra,
estarán sujetos a la frecuencia del uso de la palabra.

• Disgrafías profundas o mixtas: en este caso, los niños que padecen esta disgrafía, tienen
afectadas tanto la ruta fonológica como la léxica, siendo la primera la más afectada. Esto hará
que tengan dificultades propias de la disgrafía superficial y de la fonológica.

Como siempre, debemos distinguir cuándo se trata de una disgrafía o cuando se trata de una
dificultad generalizada. La diferencia está en que las disgrafías presentan un déficit, una pérdida
o una incapacidad, mientras que en las dificultades generalizadas no.

En realidad, la dificultad generalizada se puede considerar como “un retraso” en el aprendizaje


de la composición escrita y que, por lo tanto, acabará corrigiendo los errores como el resto de
sus compañeros que no presentan dificultades sólo que de forma más tardía. Los errores,
además, son propios del proceso de aprendizaje, pero, como decíamos, se prolongarán hasta
muy entrada la escolarización.

Además, estas dificultades en ocasiones están ligadas al poco uso de las pautas de la escritura
(planificar, escribir un esbozo, repasar, rehacer…) con lo cual, antes de diagnosticar, debemos
asegurarnos de que el niño haya participado de todos estos procedimientos (que no son
alteraciones).