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1.

INTRODUCION:
El flujo de energía es uno de los modelos conceptuales que mejor organizan el
conocimiento disponible acerca del funcionamiento de los ecosistemas. En tal
sentido constituye un valioso auxiliar didáctico en la ecología. El diagrama de
flujo de energía establece un puente entre disciplinas al relacionar conceptos
físicos tales como las leyes de la termodinámica, con procesos bioquímicos,
como la fotosíntesis y la respiración, o biológicos, como las interacciones entre
especies. Da a su vez un marco conceptual común para comprender los procesos
que ocurren en sistemas naturales y en sistemas manejados o modificados por
el hombre tales como los ecosistemas urbanos y los agros ecosistemas. Uno de
los aspectos claves en la discusión del flujo de energía es identificar el nivel de
organización a la cual tienen lugar: el ecosistema. El ecosistema abarca a la
comunidad biótica y a su ambiente físico. Este cambio en el nivel de organización
tiene consecuencias muy importantes en nuestra percepción del objeto de
estudio. Para el análisis de la transferencia de energía en el ecosistema dejamos
de considerar a las poblaciones individuales y en cambio agrupamos los
organismos de acuerdo a sus similitudes en cuanto a la fuente de energía que
utilizan: productores, consumidores primarios o secundarios,
descomponedores. Muchos procesos clave a nivel de individuo (acumulación de
biomasa) o de población (tasas de crecimiento) se integran en nuevos procesos
(la productividad o el consumo) a este nivel de organización. Un recurso
particularmente útil en la discusión del flujo de energía en el ecosistema es la
comparación entre sistemas naturales y sistemas manejados por el hombre. Los
cambios en las magnitudes de los flujos, los mecanismos de modificación de esos
flujos y los recursos para lograrlos permiten mejorar nuestra percepción de los
límites impuestos por la naturaleza a los agros ecosistemas. En este capítulo
discutiremos los aspectos claves del flujo de energía en los ecosistemas. Este
capítulo se organiza en torno de los aspectos que consideramos más importantes
para la comprensión de los procesos de transferencia de energía en el
ecosistema. Estos incluyen la definición de sistema y modelo, la conexión entre
las leyes de la termodinámica y el funcionamiento de los ecosistemas, la idea de
eficiencia trófica y tiempo de residencia, la identificación de los controles
ambientales de los distintos flujos parciales y las consecuencias de las acciones
de manejo sobre el funcionamiento de los ecosistemas. Finalmente presentamos
una serie de ejercicios o actividades que ejercitan el uso de los conceptos
relacionados al flujo de energía.

2. FLUJO DE ENERGIA:
El Flujo de energía y nutrientes en un ecosistema es el nombre que recibe la
totalidad de la cadena trófica, así como el flujo de cualquier fuente aprovechable
de energía. El flujo de energía es el aprovechamiento de los productos primarios
y secundarios por organismos que a su vez utilizaron consumidores
primarios herbívoros de los cuales se alimentan los consumidores secundarios es
básica para el funcionamiento de cualquier ecosistema. Gracias a las
interacciones que se dan entre diferentes organismos, la energía fluye de especie
a especie. Sin embargo, a medida que esta va ingresando al cuerpo humano que
a su vez regresa al ecosistema, su cantidad disminuye. La cantidad de nutrientesy
energía en la Tierra es muy pequeña, y por eso tiene diferentes ciclos.

3. COMO FLUYE EL FLUJO DE ENERGIA EN EL ECOSISTEMA:


Todo ecosistema está integrado por seres vivos en un medio en donde la vida
transcurre de una forma dinámica y ejemplo de ese dinamismo son los
intercambios de materia y de energía que fluyen a través de cadenas y tramas
alimenticias entre sus componentes.
La energía que los organismos autótrofos almacenan y ponen a disposición de
otros organismos de la comunidad a lo largo de un periodo específico se conoce
como productividad primaria neta y se mide en calorías o en términos de
biomasa.
La cantidad de vida que un ecosistema puede sostener se denomina capacidad
de carga, y está determinada por la energía que capturan los productores de ese
ecosistema.

Por ejemplo:
En el ambiente acuático, su productividad se distribuye en sentido vertical: la
parte superior de las aguas recibe más iluminación y participa activamente en la
producción, los organismos que mueren se van al fondo y de allí los minerales
que se obtienen de la descomposición suben a la superficie por los movimientos
de urgencia y son utilizados por los organismos del fitoplancton.
En el ambiente terrestre, la materia inorgánica que se encuentra en el suelo es
absorbida por las raíces y transportada por el sistema vascular hasta las hojas de
la copa de los árboles, donde se capta la energía radiante para realizar la
fotosíntesis, y por tanto, la productividad de biomasa es más alta. Después, la
caída de las hojas y su descomposición determina el retorno de los elementos al
suelo.
Ecosistemas de baja productividad tenemos: el desierto, donde la escasez de
agua limita la productividad, y las aguas profundas de los océanos, donde la luz
solar es limitada.
Ecosistemas de alta productividad: estuarios y las selvas tropicales donde los
recursos abundan.
4. NIVEL TROFICO:
El nivel trófico es la posición que ocupan los organismos por su nivel de
alimentación dentro de las cadenas alimenticias. Por lo anterior, todos los
organismos que comparten hábitos alimenticios similares se encuentran en el
mismo nivel trófico.
Seguramente te preguntarás cómo sabemos quién se come a quién. El método
más sencillo es la observación directa, pero se dificulta cuando los organismos
son microscópicos, sus hábitos de caza son nocturnos o en ambientes de difícil
acceso. El método utilizado en las aves es el análisis del contenido estomacal: en
el caso de los organismos rapaces se analiza el bolo alimenticio; otro método es
el de isótopos radiactivos que permite marcar a las plantas o animales con
radioisótopos y luego buscar a los organismos que se lo han comido con un
detector. De esta forma se construyen las cadenas, redes o tramas.

5. NIVELES DE FLUJO DE ENERGIA:


a) AUTROTOFOS O PRODUCTORES:
Es la capacidad de ciertos organismos de sintetizar todas las sustancias
esenciales para su metabolismo a partir de sustancias inorgánicas, de
manera que para su nutrición no necesitan de otros seres vivos.
Los organismos autótrofos producen su masa celular y materia orgánica
a partir del dióxido de carbono, que es inorgánico, como única fuente de
carbono, usando la luz o sustancias químicas como fuente de energía.
Los seres heterótrofos, como los animales, los hongos y la mayoría de
bacterias y protozoos, dependen de los autótrofos, ya que aprovechan la
materia que estos contienen para fabricar moléculas orgánicas
complejas.
Los heterótrofos obtienen la energía rompiendo las moléculas de los
seres autótrofos que han comido. Incluso los animales carnívoros
dependen de los seres autótrofos, porque la energía obtenida de sus
presas procede en última instancia de los seres autótrofos que sus presas
comieron.

b) HETEROTROFOS O CONSUMIDORES:
La nutrición heterótrofa (del griego hetera, otro, desigual, diferente; y
trofeo, que se alimenta) —en contraste con la nutrición autótrofa— es
aquella en la cual la materia orgánica es transformada en nutrientes
(también orgánicos) y energía.12 Los animales, los protozoos, los hongos
y gran parte de las bacterias y de las arqueas son organismos
heterótrofos.34

En el organismo heterótrofo las sustancias nutritivas son materias


orgánicas ricas en energía (carbohidratos, lípidos, proteínas), pues los
seres heterótrofos son incapaces de transformar materia inorgánica en
orgánica. Estos organismos, por tanto, dependen de la materia orgánica
sintetizada por los organismos autótrofos, o de otros seres heterótrofos.
6. REDES O TRAMAS ALIMENTICIAS:
Las comunidades naturales rara vez tienen grupos bien definidos de productores,
consumidores y desintegradores en relación lineal como se ilustran en las
cadenas alimenticias. Sin embargo, una red alimenticia muestra múltiples
cadenas alimenticias interconectadas efectivas dentro de una comunidad
específica. Cada nivel representa un eslabón en la cadena alimenticia, y por
tanto, la estructura trófica del ecosistema (relación productor-consumidor) está
constituida por los niveles tróficos donde están situados todos los organismos de
la comunidad.
7. PORAMIDE ALIMENTICA:
Estudios de diversas comunidades indican que la transferencia de energía entre
los niveles tróficos tiene una eficiencia de aproximadamente 10%. Esto significa
que a medida que la energía pasa de un organismo a otro en la cadena
alimenticia, parte de esa energía se emplea en diversas funciones. Por ejemplo,
una planta de cereal utiliza 90% de la energía solar que capta para sus funciones,
y el 10% restante lo emplea para formar sus tejidos, que servirán de alimento al
primer consumidor. Del 10% que el consumidor primario toma del productor,
utiliza el 90% para sus funciones metabólicas y el 10% restante para formar sus
tejidos que serán aprovechados por el consumidor secundario.

Esta ineficiente transferencia de energía entre los niveles tróficos se conoce


como “ley del diezmo”. Los organismos que ocupan los primeros niveles tróficos
disponen de mayor cantidad de energía que los de las partes superiores, lo que
determina que la mayoría de las cadenas o redes alimenticias sólo tengan cuatro
o cinco niveles tróficos. Cabe aclarar que los desintegradores no están
representados en las pirámides por la dificultad de cuantificar su número y peso.

8. PRODUCTIVIDAD EN EL ECOSISTEMA:
Es de interés conocer la producción de materia orgánica de los ecosistemas o de
un área determinada para un manejo adecuado y poder regular las cosechas o el
aprovechamiento de los recursos naturales disponibles. No se puede cosechar
más de lo que se produce o cazar o pescar más de lo que produce un área
determinada, de lo contrario se estaría causando problemas en la disponibilidad
de los recursos, como la extinción o la merma de las poblaciones.

Para determinar la producción se mide la productividad, que es la producción de


materia orgánica o biomasa en un área determinada por unidad de tiempo. En
otras palabras, es la cantidad de materia orgánica acumulada en un determinado
tiempo en un área determinada. Se suele distinguir entre productividad primaria,
secundarla y biológica.
 LA PRODUCTIVIDAD PRIMARIA: Es la cantidad de materia
orgánica producida por las plantas verdes, con capacidad de
fotosíntesis u organismos autótrofos, a partir de sales minerales,
dióxido de carbono y agua, utilizando la energía solar, en un área
y tiempo determinados.
Se expresa en términos de energía acumulada (calorías/ml/día o
en calorías/ml/hora) o en términos de la materia orgánica
sintetizada (gramos/m2/día o kg/hectárea/año), que es el
método más fácil y asequible. Por ejemplo, podemos calcular la
productividad de una hectárea de alfalfa en un año, con cuatro
cortes, pesando la materia obtenida fresca o en seco. Podríamos
en determinadas regiones llegara unos 100 000 kg/ha/año en
peso húmedo.
En este caso hablamos de productividad neta, donde ya se ha
descontado el consumo de energía hecho por las mismas plantas
para vivir o respirar. La productividad bruta o total engloba la
totalidad de la biomasa acumulada y la energía gastada en el
metabolismo de las plantas.

 LA PRODUCTIVIDAD SECUNDARIA: Es la materia orgánica


producida por los organismos consumidores o heterótrofos, que
viven de las sustancias orgánicas ya sintetizadas por las plantas,
como es el caso de los herbívoros. Por ejemplo: se puede deducir
que una hectárea de pasto ha producido 1 000 kg de vacuno/año
en ciertas condiciones, pesando la carne de los animales.

 LA PRODUCTIVIDAD BIOLÓGICA: Es la velocidad de


acrecentamiento de la biomasa en un periodo y una superficie
determinados, que puede ser por año en una hectárea. La
productividad natural puede ser mejorada y superada con
técnicas de cultivo Intensivo, pero con frecuencia pueden
producirse daños irreparables al ecosistema.

9. BIOMASA:
La biomasa es la cantidad de materia acumulada en un individuo, un nivel trófico,
una población o un ecosistema. La primera acepción se utiliza habitualmente en
Ecología. La segunda acepción, más restringida, se refiere a la biomasa «útil» en
términos energéticos formales: las plantas transforman la energía radiante del
Sol en energía química a través de la fotosíntesis, y parte de esa energía química
queda almacenada en forma de materia orgánica; la energía química de la
biomasa puede recuperarse quemándola directamente o transformándola en
combustible.
La biomasa de la madera, residuos agrícolas y estiércol continúa siendo una
fuente principal de energía y materia útiles en países poco industrializados.
En la primera acepción, es la masa total de toda la materia que forma un
organismo, una población o un ecosistema y tiende a mantenerse más o menos
constante. Su medida es difícil en el caso de los ecosistemas. Por lo general, se
da en unidades de masa por cada unidad de superficie. Es frecuente medir la
materia seca (excluyendo el agua). En la pluviselva del Amazonas puede haber
una biomasa de plantas de 1.100 toneladas por hectárea de tierra.
Pero mucho más frecuente es el interés en la «producción neta» de un
ecosistema, es decir, la nueva materia orgánica generada en la unidad de
superficie a lo largo de una unidad tiempo, por ejemplo, en una hectárea y a lo
largo de un año. En teoría, en un ecosistema que ha alcanzado el clímax la
producción neta es nula o muy pequeña: el ecosistema simplemente renueva su
biomasa sin crecimiento a la vez que la biomasa total alcanza su valor máximo.
Por ello la biomasa es uno de los atributos más relevantes para caracterizar el
estado de un ecosistema o el proceso de sucesión ecológica en un territorio
(véase, por ejemplo, Odum, 1969).
En términos energéticos, se puede utilizar directamente, como es el caso de la
leña, o indirectamente en forma de los biocombustibles (nótese que el etanol
puede obtenerse del vino por destilación): «biomasa» debe reservarse para
denominar la materia prima empleada en la fabricación de biocombustibles.
La biomasa podría proporcionar energías sustitutivas a los combustibles fósiles,
gracias a agro combustibles líquidos (como el biodiesel o el bioetanol), gaseosos
(gas metano) o sólidos (leña), pero todo depende de que no se emplee más
biomasa que la producción neta del ecosistema explotado, de que no se incurra
en otros consumos de combustibles en los procesos de transformación, y de que
la utilidad energética sea la más oportuna frente a otros usos posibles (como
abono y alimento, véase la discusión que para España plantea Carpintero, 2006).
Actualmente (2009), la biomasa proporciona combustibles complementarios a
los fósiles, ayudando al crecimiento del consumo mundial (y de sus
correspondientes impactos ambientales), sobre todo en el sector transporte
(Esteban, 2008). Este hecho contribuye a la ya amplia apropiación humana del
producto total de la fotosíntesis en el planeta, que supera actualmente más de
la mitad del total (Nardo y Valero, 1999), apropiación en la que competimos con
el resto de las especies animales y vegetales.
9.1. CLASIFICACION:
 LA BIOMASA NATURAL es la que se produce en la naturaleza sin
intervención humana. Por ejemplo, la caída natural de ramas de los
arboles (poda natural) en los bosques.
 LA BIOMASA RESIDUAL es el subproducto o residuo generado en las
actividades agrícolas (poda, rastrojos, etc.), silvícolas y ganaderas, así
como residuos de la industria agroalimentaria
(alpechines, bagazos, cáscaras, vinazas, etc.) y en la industria de
transformación de la madera (aserraderos, fábricas
de papel, muebles, etc.), así como residuos de depuradoras y el
reciclado de aceites.

 LOS CULTIVOS ENERGÉTICOS son aquellos que están destinados a la


producción de biocombustibles. Además de los cultivos existentes
para la industria alimentaria (cereales y remolacha para producción
de bioetanol y oleaginosas para producción de biodiesel), existen
otros cultivos como los lignocelulósicos forestales y herbáceos y
cosechas.
10. BIOMASA COMO ENERGÍA ALTERNATIVA
 Emisiones de CO2 (dióxido de carbono). En general, el uso de biomasa o
de sus derivados puede considerarse neutro en términos de emisiones
netas si solo se emplea en cantidades a lo sumo iguales a la producción
neta de biomasa del ecosistema que se explota. Tal es el caso de los usos
tradicionales (uso de los restos de poda como leña, cocinas de bosta, etc.)
si no se supera la capacidad de carga del territorio.

 En los procesos industriales, puesto que resulta inevitable el uso de otras


fuentes de energía (en la construcción de la maquinaria, en el transporte
de materiales y en algunos de los procesos imprescindibles, como el
empleo de maquinaria agrícola durante el cultivo de materia prima), las
emisiones producidas por esas fuentes se contabilizan como emisiones
netas. En procesos poco intensivos en energía pueden conseguirse
combustibles con emisiones netas significativamente menores que las de
combustibles fósiles comparables. Sin embargo, el uso de procesos
inadecuados (como sería la destilación con alambique tradicional para la
fabricación de orujos) puede conducir a combustibles con mayores
emisiones.

 Hay que analizar también si se producen otras emisiones de gases de


efecto invernadero. Por ejemplo, en la producción de biogás, un escape
accidental puede arruinar completamente el balance cero de emisiones,
puesto que el metano tiene un potencial 21 veces superior al dióxido de
carbono, según el IPCC.

 Tanto en el balance de emisiones como en el balance de energía útil no


debe olvidarse la contabilidad de los inputs indirectos de energía, tal es
el caso de la energía incorporada en el agua dulce empleada. La
importancia de estos inputs depende de cada proceso, en el caso del
biodiesel, por ejemplo, se estima un consumo de 20 kilogramos de agua
por cada kilogramo de combustible: dependiendo del contexto industrial
la energía incorporada en el agua podría ser superior a la del combustible
obtenido.

11. DESVENTAJAS:
 Quizá el mayor problema que pueden generar estos procesos es la
utilización de cultivos de vegetales comestibles (sirva como ejemplo el
maíz, muy adecuado para estos usos), o el cambio de cultivo en tierras,
hasta ese momento dedicadas a la alimentación, al cultivo de vegetales
destinados a producir biocombustibles, que los países ricos pueden
pagar, pero a costa de encarecer la dieta de los países más pobres,
aumentando el problema del hambre en el mundo.

 Su incineración puede resultar peligrosa y producir sustancias tóxicas.


Por ello se deben utilizar filtros y realizar la combustión a temperaturas
mayores a los 900 °C.

 No existen demasiados lugares idóneos para su aprovechamiento


ventajoso.

 Al subir los precios se financia la tala de bosques nativos que serán


reemplazados por cultivos de productos con destino a biocombustible.

http://www.peruecologico.com.pe/lib_c2_t17.htm

http://uapas1.bunam.unam.mx/ciencias/flujo_de_energia/

https://es.slideshare.net/simonmelgarejo/flujo-de-energia-en-los-ecosistemas

http://www.sisal.unam.mx/labeco/LAB_ECOLOGIA/Ecologia_y_evolucion_files/X.%20ecosiste
mas%20.pdf