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¿PARA QUE FUTURO EDUCAMOS?

¿Para qué sociedad estamos educando y para qué socie-


dad debemos educar? Es esta la pregunta guía con la que
nos internaremos en el análisis del tema

Si partimos de nuestra Ley Federal de Educación (en-


cargada de explicitar el espíritu del artículo tercero consti-
tucional) vemos que nuestro hacer educativo apunta o de-
be apuntar a metas concretas de realización.

La tarea que nos proponemos para este capítulo se di-


vidirá en dos etapas: en la primera, trataremos de ver en
qué grado los educadores asumen el compromiso de cum-
plir con tales metas y , en la segunda, averiguar qué vigen-
cia mantienen las mismas en el momento actual. En otras
palabras: si el educador cumple con el espíritu de la ley y
si el contenido de la misma necesita una adecuación o, en
su caso, una transformación total.

La Ley Federal de Educación, en su artículo primero,


nos dice que: "Las disposiciones que contiene son de or-
den público y de interés social,". Destacamos lo de interés
social y nos preguntamos: ¿en qu é grado cumple con esta
disposición el maestro rutinario, apático y burocratizado
cuya tarea no va más allá de la observancia mínima del as-
pecto estrictamente reglamentario?

La burocratización de una tarea es la suplantación del


interés social por el individual. Yo cumplo, dice el maes-
tro burocratizado; y en ese "yo cumplo" va implícito el
deseo de hacer lo mínimo posible; acaso lo suficiente
para salvar las apariencias y mantenerse en el cargo y en
la nómina presupuestal.

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·Cuántos actuamos así y cuántos del otro modo? La
Mantener el cargo es el objetivo básico de todo sujeto
n.:sp~esta queda como tarea para ejercicios de autocrítica.
burocratizado, objetivo que no resulta difícil de lograr en
un sistema de controles laxos y de bajos niveles de exigen-
cia. Todo lo demás queda ausente: esfuerzo, superación, El artículo quinto resulta más explícito aún , ya que in-
generosidad , entusiasmo y todo aquello que permite acari- Jica pautas concretas para la acción educativa: la que "ten-
ciar una meta de interés social. Jrá las siguientes finalidades" . ..

¿Qué porcentaje de nuestro cuerpo docente cabe den- A través de catorce incisos se señalan en forma explíci-
tro de esta categoría? No estamos en condiciones de res- ta las finalidades propuestas. Nos limitaremos a comentar
ponder a la pregunta; pero sí, estamos seguros, de que no solamente aquellos que apuntan a lo estrictamente forma-
representa una cantidad despreciable ni ínfimamente mino- tivo-individual. Dejamos de lado, en esta oportunidad ,
ritaria. aquellos que suponen -para su cabal cumplimiento- la
existencia de condiciones socio-económicas especiales.
El artículo segundo procura reforzar y ampliar al pri-
mero al expresar que: " La educación es un medio funda- Inciso te rcero: " Alcanzar, mediante la enseñanza de la
mental para formar al hombre de manera que tenga sentido lengua nacional, un idioma común para todos los mexica-
la solidaridad social, ". (Sub. N .) . nos . . .". ¿En qué condiciones nos hallamos los profesores
para cumplir con esta finalidad? Nos re ferimos a la genera-
Nadie da lo que no tiene . Para formar una conciencia
lidad del profesorado, no exclusivamente a los de Idioma
solidaria hay que empezar por ser solidario uno mismo . E 11
Español y Literatura, puesto que el mandato es para todos.
este terreno nos queda mucho por recorrer. Debemos em-
pezar por ser solidarios en nuestro propio ámbito educati-
vo;. pero solidarios en el sentido más amplio , no en el mez- Podemos decir que el dominio del idioma materno por
-
qumo Y restringido de la retribución mutua de f parte de nuestro cuerpo docente, en general, es bajo. Y al
( " h oy por· mi,, mañana por tí" ). No quedamos en la avores hablar de dominio no nos referimos solamente al número
¡·
d ·d d so i- de vocablos y acepciones que se utilizan, sino también a la
an a que se limita a estrechar filas en torno a al ,
c - . gun
ompanero en desgracia (desgracia que muchas vec capacidad de expresarlos y comprenderlos e n distintos
1 . ' es, se
a procura él mismo con su irresponsabilidad y de campos semánticos. Hay una tendenci a generalizada alma-
·6 ) • spreocu-
paci n . Ser solidario con nuestros colegas es p ti . ~ej~ de frases hechas y al uso de estructuras rígidas, que
tare ar cipar en
as comunes, trazar planes comunes y tratar de . impide aprovechar debidamente el rico potencial comuni-
sarl os con nuestro meJor . esfuerzo Ser soli"d . unpul-
t al . anos con nues- cante de nuestro idioma. Quizás, la. pobreza en el número
ros umnos es proporcionarles toda la ayuda de de vocablos , no fuere tan grave si esos vocablos no estuvie-'
mos capac (" t b · que sea-
. . es ra aJar con ellos , no cóntra ellos") S sen limitados a escasas acepciones y sujetos a rígidas for-
hdano ' en fi n, es actuar con espíritu de e . · er so-
mas de construcción .
do de participación . quipo, con sentí-

Estas limitaciones
. . (en el número de vocabl os y. acepcio-
.
nes Y en la ng¡dez de estructuras) se enraízan -en el ámbi-
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to de la educación fonnal- con dos descuidos básicos en ¿Cuántos bachilleres, en la actualidad , han leído esa
que solemos incurrir : el del fomento sistemático de la lec- tidad de libros? Y no estoy limitando la pregunta ama-
t ·:111

tura y el del uso pennanente del diccionario . tnias ni áreas del saber, sino que me estoy refiriendo a to-
das las lecturas realizadas desde el momento en que apren-
En una encuesta realizada en el Instituto Piloto de Pay- di ó a leer hasta el instante en que obtuvo el grado de bachi-
sandú, Uruguay , en 1973 , sobre materiales de lectura del lk r. Y , si no resultase chocante , podría hacer extensiva la
alumnado, se obtuvo, entre otros, el siguiente resultado: pregunta al propio cuerpo docente .
un estudiante de humanidades al tenninar su bachillerato,
había leído total o parcialmente (consultas), un promedio De aquellas limitaciones se generan círculos viciosos
de ciento cincuenta libros y otros documentos en cinco que contribuyen , a la vez , a empobrecer el uso del idioma.
materias , a saber: literatura , historia, filosofía , psicología y l ln caso muy generalizado ; el maestro procura utilizar, tan-
sociología. Se incluían , desde luego , lecturas que algunos lo en su exposición oral como en sus apuntes de clase , ex-
llamarían extraprogramáticas , como por ejemplo , en lite- clusivamente ténninos que son del absoluto conocimiento
ratura, novelas y narrativa en general y en sociología, obras del alumno. Excluye , así, toda terminología que considere
de políticos en boga y la pro fusa producción que, en ese de difícil comprensión para la clase , salvo términos nuevos
entonces, circulaba respecto a Cuba y a la doctrina social propios de algún campo del saber, cuya utilización sea im-
de la iglesia. prescindible para su comprensión (caso concreto de los tér-
minos técnicos). Con ello, a la vez que resta oportunidades
Corresponde aclarar que, esta generación , desde que in- al alumno para que enriquezca su vocabulario , empobrece
gresó a la Enseñanza Secundaria, lo hizo dentro del Plan Pi- consecuentemente el suyo .
loto (experimental) ; plan que entre otros aciertos, tuvo el
de eliminar el texto de estudio. Dicho material era sustitui- Inciso sexto : " Enriquecer la cultura con impulso crea-
do por lecturas diversas que se realizaban , ya en obras y dor y con la incorporación de ideas y valores universales" .
documentos recomendados por el maestro , ya en materia-
les obtenidos a iniciativa del alumno. De este modo, no El problema de la cultura se conecta directamente con
era raro ver a estudiantes de primer año de secundaria, hur- el anterior. Si no se lee y si no se tiene un dominio adecua-
gando en las páginas de La Biblia, La Ilíada, La Odisea, do del idioma (elemento básico de la comunicación) resul-
Vidas Paralelas de Plutarco, La Conquista de las Galias de tará muy difícil el acceso a un nivel aceptable de cultura.
César, revistas, periódicos y publicaciones de diversa índo-
le. Lecturas que se realizaban en forma directa en las mis- Por otra parte , el aspecto cultural como hecho en sí,
mas obras y no através del tubo colector de las antolo- como manifestación " complementaria" de la actividad
gías (sustituto eufemístico de los programas por objeti- educativa, está muy descuidado en todas las ramas de la en-
vos), que condicionan - tanto o más al estudiante - que señanza. En el capítulo anterior nos ocupamos ampliamen-
toda la tecnología educativa y sus correspondientes ob- te del problema, poniendo el énfasis en la cultura del edu-
jetivos conductuales. cador. Nos remitimos a lo expuesto y reiteramos la necesi-
dad de despertar en el educando una permanente apetencia

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de saber y de superación. res o alumnos- a excluir cuanto conocimiento tenga que
ver con otras áreas que no sean las (pretendidamen te) pro-
En el inciso décimo nos habla de la necesidad de "vigo- pias.
rizar los hábitos intelectuales que permiten el análisis ob-
jetivo de la realidad", en tanto que el undécimo se refiere Esta exclusión convierte en ilusoria toda intención de
a la necesidad de "propiciar las condiciones indispensables proceder a un desarrollo armónico de la personalidad del
para el impulso de la investigación , la creación artística y la educando. Y otro tanto podemos decir del propósito de in-
difusión de la cultura". culcar en el alumno "su sentido de responsabilidad social y
su espíritu creador". Responsabilidad social ¿ante qué? Si
Tendríamos que empezar por inculcar y desarrollar el estudiante desconoce nuestra problemática social, mal
"hábitos intelectuales" en el propio educador, hábitos co- puede sentirse responsable ante ella. No podemos sentir-
mo el de la lectura, la reflexión , el análisis, la crítica (con nos responsables ante lo ignorado, y nuestra realidad social
su correspondiente autocrítica) , la organización , la meticu- (como problemática común) es desconocida para nuestro
losidad, la paciencia, el orden , etc., para poder así, vigori- alumno, el que sólo conoce de ella aspectos aislados y , así-
zarlos en el alumno. Todo esto llevaría a nuestro educador mismo , los de incidencia puramente personal. No hay en él
a la conquista de una cultura y a la asunción de un com- un sentimiento de problemática común , porque ésta no le
promiso social indispensable para despertarle ese "impulso llega más que en forma segmentada y anecdótica, a través
de investigación " que incluiría la propia " creación artísti- de experiencias individuales.
ca". Ya dijimos que no es por falta de conocimientos me-
Y ¿qué decir de su "espíritu creador"? Creador ¿de
todológicos que nuestro educador no investiga (ni crea),
qué? y ¿para qué? No se crea porque sí, sino para .algo ·' en
sino por ausencia de un cierto compromiso con la tarea
de buscarle soluciones a la problemática social . general , para mejorar o para transformar una situación .

El artículo veinte dice textualmente : "El fin primor- ¿Siente necesidad de transformar algo nuestro alumno?
dial del proceso educativo es la formación del educando. Y, en caso de sentirlo, ¿sabe lo que quiere transformar?
Para que éste logre el desarrollo armónico de su personali- Entre tanto ¿qué hacemos los maestros para despertar ta-
dad , debe asegurársele la participación activa en dicho pro- les apetencias en nuestro alumnado? Nuestra misma labor
ceso , estimulando su iniciativa, su sentido de responsabili- cotidiana dentro del aula (hablo en términos de generali-
dad social y su espíritu creador" . dad) va dirigida al condicionamiento rutinario y conformis-
ta del alumno. Evaluamos con prescindencia total de todo
Frases como " desarrollo armónico de la personalidad", atisbo de creatividad. Al alumno sólo se le exige recordar,
" responsabilidad social " y " espíritu creador", nos suenan a memorizar y (en el mejor de los casos) aplicar mecánica-
oquedad dentro de un clima de unilateralidad informativa mente. La imaginación y el ingenio creador no tienen cabi-
-pretendidamente especializada- en la que los campos del da -sino excepcionalmente- en nuestras aulas .
saber se dividen de un modo tajante y abrupto. División
que lleva a quienes están dentro de un área -sean profeso- Para poner fin a este análisis , digamos que, el artículo

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cuarenta y cinco procura resumir los aspectos más relevan- tigo de cargo que se empeña en recordarnos nuestras culpas
tes de una personalidad debidamente formada. En tal senti- colectivas. Entre tanto , los pocos comprometidos (en teo-
do nos habla de la necesidad de que el educando " desarro- ría y en acción), ven diluirse sus esfuerzos en un mar de in-
lle su capacidad de observación , análisis , interrelación Y de- diferencia, seudo radicalismo y laizzes faire.
ducción ", " adquiera una visión de lo general y de lo par-
ticular" , "ejercite su reflexión crítica", etc. En síntesis -en un marco de tendencia general- pode-
mos decir que estamos educando para la rutina, para el
El artículo se comenta por sí mismo. Todo lo antedi- inmovilismo , para las salidas fáciles , para la ley del menor
cho viene en apoyo de nuestra actitud de escepticismo an- esfuerzo , para el no-compromiso, para la ocultación de
te la posibilidad de cumplir (en las actuales condiciones nuestra realidad , para la deshumanización del egresado ; en
subjetivas) con dichos propósitos . Los comentarios hechos fin , para todo lo que lleva al debilitamiento cultural y mo-
en torno a estos cinco artículos de nuestra Ley Federal de ral de nuestro pueblo.
Educación , son suficientes para dar una idea acerca de la
relación que guarda nuestra labor docente con las exigen- Convendría hacer algunas puntualizaciones respecto a
cias legales. Nuestro accionar está por debajo de las aspi- nuestra educación tecnológica en particular. Fuentes diver-
raciones reglamentarias ; no ha llegado a cubrir las expec- sas nos informan que algunos egresados de diferentes
tativas del legislador en los rubros indicados . (Dejo de la- lnstitu tos Tecnológicos ocupan cargos de supervisión
do todas las excepciones , me atengo a la generalidad). Sin en las empresas que laboran. 14 De acuerdo a este dato
embargo no son pocos los incumplidos que vociferan con- concluímos que estamos preparando a un técnico que no
tra la ley y claman por una legislación "más avanzada", siempre irá a ejercer una tarea acorde con la capacita-
más revolucionaria . Una vez más nuestras dudas se convier- ción recibida, dado que irá a ocupar un cargo adminis-
ten en interrogantes : una legislación más avanzada ¿para trativo, para el cual no fue preparado. No hay que per-
qué ? ¿para que la distancia entre la acción docente y los der de vista los casos en que el individuo pasa a ocupar car-
mandatos de la ley se ensanchen todavía más? ¿para regor- gos administrativos a raíz de sus propias dotes personales y
dearnos con un producto teórico for export? ¿para algo no por incapacidad para ejercer el cargo técnico específico .
que nuestra imaginación no alcanza siquiera a sospechar? Lo formativo-específico se nos escaparía así de las manos
Nuestra América sub-desarrollada, dependiente , tercer- y quedaría como tarea básica de las empresas privadas , a
mundista, ya está atiborrada de "progresos manuscritos ". cumplir, ya en sus centros de enseñanza, ya en la misma fá-
Cumplamos con los mandamientos de la ley vigente ; haga- brica.
mos efectivos sus postulados , luego (sol amen te luego) , es-
taremos en condiciones de exigir reformas radicales. El problema se agrava si tomamos en cuenta el hecho
de que , con el correr del tiempo, las tareas de supervisión
y vigilancia, quedarán en su totalidad a cargo de las mismas
máquinas. De ese modo, el campo de trabajo de nuestros
El tedioso y recurrente tema del compromiso en la egresados se restringirá cada día más .
educación 1 3 vuelve , una y otra vez , como un molesto tes-
,

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Si son desterrados de su área específica (hablamos en MEJORAR EL PRESENTE Y ANTICIPAR EL FUTURO
términos generales), en breve lo serán de la administrativa.
¿Cuánta culpa tendremos los maestros en ese proceso de
deterioro? Mucha. Los bajos niveles de exigencia académi- Esperar las condiciones óptimas para comenzar una tarea
ca nos llevarán a la formación de un técnico de escasos co- es la mejor manera de posponerla para la eternidad. No
nocimientos y de bajo nivel cultural. Todo ello apareja, existen condiciones óptimas, ni es dable esperar que se den
además, una escasa capacidad de aprendizaje, cuando este en ningún plano de la actividad humana. Las grandes em-
cambiante mundo de la tecnología exige , precisamente, re- presas siempre se han realizado con los recuISos (humanos
forzar esta capacidad. y materiales) disponibles en el momento en que fueron
concebidas. Tenemos necesidad de un profundo cambio
Es fácil satisfacer las aspiraciones de quienes se confor- cualitativo en nuestra educación. Así lo expresan con énfa-
man con el título , lo difícil es preparar a un hombre capaz sis los documentos oficiales y todos cuantos han estudiado
de insertarse dinámicamente en el mercado de trabajo. El con profundidad y criterio científico el problema. ¿Por
problema se nos agravará en la medida en que el ingreso al dónde empezar? Los puntos de la madeja son múltiples,
GA TT nos imponga la tarea de competir en el mercado in- pero nosotros tomaremos uno: el de la educación del edu-
ternacional con nuestra propia tecnología, la que, a su re- cador, como quedó dicho desde el principio. Es necesario
traso tecnológico , agrega una pronunciada debilidad en su prepararlo para una empresa de mayor relieve que la ac-
estructura administrativa y en sus mismas perspectivas de tual. En tal sentido se ha hablado y se habla mucho de
organización y desarrollo. Ya se manifiesta un primer sín- "mejoramiento docente", pero no se nos dice qué se en-
toma preocupante: la reconversión industrial. Se ha presen- tiende por mejoramiento docente, ni para qué lo quere-
tado a la reconversión como sinónimo de modernización. mos. Dos cuestiones, entonces, se imponen al análisis: en
Y ello encierra, en cierta medida, una verdad. La iniciati- qué consiste el mejoramiento docente y para qué queremos
va privada ma/,gré luí, en una situación competitiva (aquí mejorar.
la competencia es internacional), deberá procurar mante-
nerse al día, so pena de ser absorbida por empresas que El diccionario de la Real Academia Española nos dice
utilizan tecnologías más actualizadas, una sólida adminis- que mejoramiento es la acción y efecto de mejorar yque
tración y con perspectivas de expansión y desarrollo acor- mejorar es adelantar, acrecentar una cosa, haciéndola pa-
des con la situación de la industria internacional del mo- sar de un estado bueno a otro mejor. A la vez nos dice
mento. Para ello tendrá que mejorar sus máquinas y supe- que mejor es lo que es superior a otra cosa y que la exce-
rar su personal. La educación pasa a un primer plano de la de en una cualidad natural o moral.
competencia empresarial.
De todo esto sacamos muy pocas derivaciones pa-
En este plano ubicamos a las ideas pedagógicas de Iván ra elaborar un concepto acabado de mejoramiento do-
Ilich quién , en su afán de liberar al educando de la escolari- cente; no inferimos una pauta para saber cuándo mejo-
dad tiranizante , lo entregaba atado de pies y manos a los ramos en la docencia, ni a partir de qué, ni con referen-
caprichos de los empresarios. cia a qué.

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De las definiciones que nos han dado los participan- tivable o apresable numéricamente .
tes en los múltiples cursos de mejoramiento docente que
hemos impartido en los Institutos Tecnológicos, tomamos Si bien este rendimiento no ha de ser ajeno a la la-
aquéllas que apuntan a lo socio-cultural y procuramos in- bor docente (no caemos en el simplismo de negarlo) ha-
cluirlas dentro de una más amplia que las comprenda a to- brá que empezar a conceder su importancia a aquellas
das. Esta definición (propuesta por mis alumnos de la actitudes generadas en el alumno por la misma dinámica
maestría del CIIDET), expresa que: "el mejoramiento do- espiritual del aula y que escapan a toda medición apresa-
cente es un proceso de asimilación y dominio de conoci- ble cuantitativamente. Nos referimos al gusto por la asig-
mientos y técnicas , que implica juicios de valor cuyo con- natura; al sentido de responsabilidad ante el estudio, a la
tenido está determinado por los valores sociales dominan- intensidad del esfuerzo realizado para alcanzar el dominio
tes en los respectivos contextos socio-culturales". de temas que , por diversos motivos , se le dificultan y otros
aspectos que no son posibles de ser apresadas a través de
Independientemente de las definiciones que se puedan "pruebas objetivas de evaluación". A todo ello deberá agre-
ofrecer y de la mayor o menor originalidad de cada una, garse el desarrollo de la capacidad crítica y reflexiva del
lo que importa destacar es la incidencia que el proceso de alumno para una mejor comprensión de su mundo y de su
mejoramiento pueda tener sobre el alumno . En la defini- tiempo. Para que el educador pueda ejercer esta influencia
ción proporcionada, esta incidencia no se manifiesta de un es necesario que domine su asignatura y sepa enseñar, ade-
modo expreso, pero sí de una manera tácita, desde el mo- más de sentirse atraído por el contenido de la misma y
mento en que esos " conocimientos y técnicas" y sus res- ser consciente de sus proyecciones socio-culturales. Todo
pectivos "juicios de valor", de un modo u otro, incidirán ello supone la presencia de un educador:
en la formación del educando.
Comprometido con los intereses de las mayorías .
Esta incidencia se expresará -en primer término- a Sensibilizado ante la problemática social.
través del entusiasmo que el alumno manifieste por la Consciente del significado y alcance de la tarea que, co-
asignatura y su deseo de aprenderla, independientemente mo educador, puede ejercer en pro de las transforma-
del rendimiento (entendido en términos de medición-eva- ciones sociales.
luación) que , en los hechos, se obtenga. El rendimiento- Avido de conocimientos que le permitan una constante
producto-medible, no siempre refleja la buena o mala superación.
calidad del maestro , ya que en ese resultado influyen Intérprete crítico y ejecutor decidido de los principios
factores ajenos a la labor docente. Así, la mala alimen- rectores de la Educación Pública Mexicana .
. tación del alumno, la falta de condiciones materiales ,
culturales y espirituales dentro del hogar; la mala salud, Estos cinco puntos constituirían el meollo de toda su
los factores hereditarios negativos , como los derivados acción educativa, una especie de pilares políticos sobre los
del alcoholismo, la sífilis y la desnutrición , conspiran cuales se elevarían los demás aspectos de su hacer docente .
contra la obtención de niveles de rendimientos consi-
derados adecuados por los adictos de la evaluación obje- Lo anterior no significa la formación de maestros regí-

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plir una función mecánica y consignista, sino un maestro
que, dentro de las variaciones propias de todo ser humano
educado para vivir en un régimen de libertad, reúna las
condiciones esbozadas en los cinco puntos que acabamos/
de enunciar.*

* El CIIDET se hace partícipe de esta orientación, al establecer co-


mo actitudes positivas de su egresado, en investigación educativa,
el estar:
Sensibilizado ante la problemática social en general y de la
educación técnica en particular.
Consciente del significado y alcance de su tarea como educa-
dor e investigador.
Avido de conocimientos que le permitan una constante supera-
ción.
Dispuesto a convertirse en intérprete crítico y ejecutor de los