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¿Es Posible aún una

Interpretación Global de los


Fenómenos Recientes de
Violencia en Colombia?

Daniel Pécaut*

•Profesor, Instituto de Altos Estudios, París


¿UNA INTERPRETACIÓN GLOBAL DE LA VIOLENCIA?

La pregunta que quiero formular esta no-


che es si todavía tiene sentido hablar de los Siendo tantos los
fenómenos de violencia en un sentido general.
fenómenos de violencia,
La pregunta merece ser planteada. Es fácil
comprobar que ya no son muchos los investi- la interpretación de conjunto
gadores en Colombia que se atreven a sugerir en el plano regional
interpretaciones globales.
llega a ser tan difícil como
El libro "Colombia: Violencia y Demo-
cracia" intentó presentar una interpretación de la interpretación a nivel
este tipo al poner el énfasis en los factores nacional.
políticos y sociales que supuestamente identi-
ficaban la nueva unidad de los fenómenos de
violencia. Sin embargo el mismo libro ponía con el problema de la vivienda o los problemas
el acento sobre el hecho de que las expresiones del servicio público; el crecimiento de las pro-
de violencia eran sumamente diversas y de que piedades en manos de los narcos o de otros
la mayor parte de los homicidios no se relacio- grandes propietarios; la presencia de múltiples
naban con luchas políticas y sociales. De esta organizaciones armadas (militares, guerrillas,
manera la interpretación formulada al princi- paramilitares); la descomposición social; etc.
pio del libro parecía quedarse corta frente al Siendo tantos los fenómenos de violen-
hecho de la difusión de las múltiples formas de cia, la interpretación de conjunto en el plano
violencia. regional llega a ser tan difícil como la interpre-
No es para sorprenderse que en los últi- tación a nivel nacional. Además, no hay razo-
mos años se haya dado prioridad a las mono- nes suficientes para pensar que la región, con
grafías regionales, cuyo aporte me parece su- el problema de definición que tal noción plan-
mamente considerable. Estas monografías tea, sea necesariamente el contexto pertinente.
plantean problemas que no son muy distintos Por qué no ir hasta el nivel del municipio o de
de los problemas de cualquier estudio de al- las veredas? De hecho me parece que hacen
cance nacional. Sugieren generalmente que en falta estudios más descriptivos de lo que ocu-
el nivel regional existen también múltiples rre en los municipios, o en lugares con un alto
formas de violencia. En el caso de Urabá, para clima de violencia, donde se muestre por ejem-
tomar un ejemplo, las monografías mencionan plo la manera como la gente adapta su conduc-
un conjunto de elementos como la importancia ta a un ambiente impregnado por una gran
de las corrientes migratorias de orígenes muy presencia de la violencia.
diversos y los problemas de coexistencia que Existen otras razones que nos llevan a
de allí resultan; los conflictos sociales de la pensar que cualquier ensayo de interpretación
zona bananera; los efectos de la débil presen- global podría estar condenado de antemano.
cia del Estado; los enfrentamientos por la tie- Así por ejemplo -para no mencionar sino al-
rra; las movilizaciones urbanas relacionadas gunos puntos- no hay nada que cambie más
rápido que las expresiones de violencia. La
Texto de la conferencia dictada por el profesor Daniel violencia de hace seis años no es la misma que
Pécaul en el auditorio del Banco de la República en
Cali el día miércoles 13 de octubrede 1993, en el marco
la de ahora. Y no es por casualidad que los
de sus actividades como Profesor Visitante en la Maes- estudios globales que se han realizado han
tría en Sociología del Departamento de Ciencias So-
ciales de la Universidad del Valle. La edición y
puesto el énfasis en un primer momento en el
corrección del texto ha estado a cargo de J. Alberto aspecto sociopolítico de la violencia, y en un
Valencia, Director de la Maestría en Sociología, Uni-
valle, Cali. La versión de la conferencia que aquí
segundo momento, en la relación con el nar-
presentamos ha sido revisada por el autor. cotráfico; ahora se está poniendo el énfasis en

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BOLETÍN SOCIOECONOMICO № 27 JUNIO de 1994

lo que se podría llamar una violencia cotidiana momento dado esos fenómenos toman una
ordinaria y bastante anónima en muchos as- forma regional, lo que no es obvio de por si.
pectos. Actualmente son muy pocos los que piensan
No pretendo en esta conferencia presen- que exista un factor explicativo principal. Sa-
tar una interpretación global. Pero pienso que bemos que todo esta mezclado, que el narco-
vale la pena hacer al menos un esfuerzo para tráfico está presente en todas partes, que las
esbozar algunas líneas de interpretación. guerrillas están distribuidas sobre gran parte
Cuando decimos - l o que es de sentido del territorio nacional, que el funcionamiento
común- que las diversas dinámicas de violen- institucional está influenciado por esos facto-
cia interfieren entre si, afirmamos implícita- res, etc.
mente que a pesar de todo tenemos que buscar Igualmente son muy pocos los que pien-
lo que hace que fenómenos tan distintos pue- san que el conjunto de tales fenómenos vaya a
dan tener cierto vínculo común. Cuando habla- desembocar, un día cualquiera, en cambios de
mos de la regionalización de las dinámicas de gran envergadura. Parecería más bien que tales
violencia, tenemos que analizar por qué en un dinámicas de violencia se estuvieran rutini-
zando y que una vez más el sistema colombia-
son muy pocos los no es capaz de adaptarse a ellas o de absorber-
las. Al menos esta es la impresión que uno
que piensan que el conjunto puede tener hoy a sabiendas de que realmente
de tales fenómenos esos fenómenos son bastante impredecibles, y
vaya a desembocar, que mañana pueden suceder muchas cosas.
Pero a pesar de que es posible suponer que se
un día cualquiera, pueden presentar de nuevo grandes aconteci-
en cambios de mientos, también es cierto que las estructuras
gran envergadura profundas de este país no van a cambiar de
manera significativa.
Me voy a referir a cinco temas. 1. Un
somero balance de lo que queda de las anterio-
res interpretaciones. 2. La constitución de los
actores de violencia a través del conflicto por
el control de los recursos económicos. 3. Los
actores y su conformación como redes de po-
der. 4. El imaginario prosaico de la violencia
de hoy. 5. La crisis general del Estado-Nación
en muchos países como nuevo contexto del
fenómeno de violencia en Colombia.
1. Somero balance de las interpreta-
ciones anteriores

Al revisar las interpretaciones, hay que


dejar de lado de una vez por todas la referencia
al carácter del sistema político (el Frente Na-
cional etc.) o a las condiciones de miseria de
varias zonas del país para explicar los fenóme-
nos de violencia. No niego que tales factores
puedan haber tenido cierto papel indirecto;

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¿UNA INTERPRETACIÓN GLOBAL DE LA VIOLENCIA?

han resuelto.
A mi manera de ver, Es importante mencionar tres elementos
que aparecían en las interpretaciones anterio-
esa orientación neoliberal res: la gran ausencia o precariedad del Estado;
no implica un cambio la existencia de una población importante por
significativo en la tradición fuera de la institucionalidad oficial; y la com-
pleja relación que se presenta en Colombia
colombiana y no tiene punto entre periferias y centros.
de comparación con A mi manera de ver en la noción de
las implicaciones de un precariedad del Estado se confunden varios
aspectos que hay que diferenciar. No hay que
cambio similar en países reducir esa noción a la idea de ausencia del
como México, Uruguay, Estado como ocurre en algunas zonas como
Argentina y por Urabá o el Guaviare, o en muchas otras. Hay
que tener en cuenta también la capacidad que
supuesto Chile el Estado tiene de formular en términos sim-
pero el hecho es que tales factores no existen bólicos una imagen de la unidad nacional o una
como tales, sino a través de las interpretacio- imagen que sea aceptada por los diversos sec-
nes que a ellos dan algunos actores organiza- tores de la opinión pública. Hay que saber si el
dos. La manera como algunos actores formu- Estado tiene autoridad, en el sentido de ser
laron una interpretación del Frente Nacional capaz de tener un control sobre sectores de la
marcó de cierta manera las conductas de rebel- población sin acudir a la fuerza. Hay que reco-
día de algunos sectores de la población para nocer que dentro del Estado ha habido una
que el problema del Frente Nacional llegara a mezcla bastante compleja de intereses priva-
ser una referencia casi obvia. dos y de intereses públicos y una ausencia en
muchos casos de políticas voluntaristas. Y no
Con respecto al segundo aspecto es indu-
hay que olvidar la poca capacidad de regula-
dable que cualquier sociólogo, inclusive inci-
ción de los conflictos sociales con que cuenta
piente, sabe que en ningún caso se puede pasar
el Estado.
directamente de una situación de miseria a una
situación de rebeldía. Por el contrario, de una No son muchos los cambios que se han
situación de extrema miseria no se derivan producido con relación a la presencia del Es-
condiciones para acciones organizadas de tado y hay que reconocer que en cuanto a los
cualquier tipo que sean; hay que suponer la fenómenos de violencia, sigue siendo una va-
existencia de actores que actúen como media- riable importante. En los últimos años se ha
dores. presentado una cierta modernización del Esta-
Si factores de este tipo, como por ejemplo do en algunos campos, entre otras razones
la crisis de credibilidad en los políticos o el porque el Estado colombiano ha tenido que
abandono de muchas regiones del país, tuvie- diseñar una política internacional para enfren-
ran de por si una capacidad explicatoria, habría tar el problema del narcotráfico o porque ha
muchas razones para pensar que ahora con hecho un esfuerzo para reconstruir un sistema
mayor razón, ese tipo de situaciones podrían judicial. Ha habido también una moder-
desembocar en conductas de movilización co- nización de las fuerzas armadas y de la policía.
lectiva. La credibilidad en buena parte del En algunas zonas periféricas hay una mayor
personal político es actualmente mucho menor presencia del Estado. Sin embargo no se puede
de lo que era a finales de los años setenta. Y decir que la capacidad de regulación del Esta-
por supuesto las situaciones de miseria no se do haya progresado en el campo social. Ac-

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BOLKTIN SOCIOECONÓMICO № 27 JUNIO de 1994

en cuenta la cultura, insisten en el hecho de que


son muy pocos los actores los campesinos de ciertas zonas - e n la Costa
Atlántica por ejemplo- tienen sus propias for-
sociales constituidos
mas de organización y no esperan mucho del
y muy pocos los conflictos Estado. Sin embargo, a pesar de eso, al mismo
sociales organizados. tiempo —y como parte de una forma de socia-
bilidad campesina— esos mismos campesinos
Y por tales razones la
están atentos a ver si el Estado hace algo. Esta
capacidad de regulación del ambivalencia prevalece en muchos sectores
Estado es débil con relación al Estado: la desconfianza sigue
presente, pero siempre acompañada al mismo
tiempo de una solicitud de mayor presencia del
tualmente muchos hablan de la orientación Estado.
neoliberal del gobierno como si se tratara de Con respecto a la existencia de una im-
un cambio mayor. A mi manera de ver, esa portante población por fuera de la institucio-
orientación neoliberal no implica un cambio nalización oficial, me parece -como algunos
significalivo en la tradición colombiana y no analistas como Fernán González, por ejemplo,
tiene punto de comparación con las implica- lo han afirmado- que este hecho hace parte de
ciones de un cambio similar en países como los elementos de larga duración de la historia
México, Uruguay, Argentina y por supuesto nacional. Desde el siglo XVIII y XIX siempre
Chile. ha habido un porcentaje importante de la po-
La presencia del Estado en el campo de blación que escapa aí control de las autorida-
la regulación social siempre ha sido muy débil. des, tanto publicas como privadas, y que tiene
Para hablar de regulación social hay que supo- la costumbre, en muchos casos, de vivir por
ner la existencia de actores y conflictos socia- fuera de la ley, creando reglas locales que no
les más o menos organizados y que el Estado tienen nada que ver con las reglas oficiales. Me
pueda tener una presencia allí. Creo que debi- parece que este tema sigue siendo muy impor-
do precisamente a los factores de violencia que tante porque es lo que sigue aconteciendo en
atraviesan el tejido social de esta sociedad son muchas zonas de Colombia y por tal motivo
muy pocos los actores sociales constituidos y mantiene un gran poder explicativo. Es intere-
muy pocos los conflictos sociales organizados. sante ver cómo la gente es capaz de manejar
Y por tales razones la capacidad de regulación formas de regulación propias -que van cam-
del Estado es débil. biando muy rápidamente- y de crear sus pro-
pias normas provisionales que garantizan for-
En cuanto a la autoridad del Estado, me
mas de coexistencia.
parece que se mantiene la misma situación de
siempre. Basta viajar a algunas zonas del país Con respecto a la compleja relación entre
para comprobar que sigue vigente lo que es las periferias y los diversos centros de Colom-
una tradición colombiana, sobre todo en las bia hay que tener en cuenta que este hecho
zonas de colonización, o en las zonas periféri- hace parte de los factores de larga duración en
cas. Hay una desconfianza inmensa con rela- la problemática colombiana, a pesar del cen-
ción al Estado -sobre todo en las zonas en que tralismo de la anterior Constitución. Es evi-
presencia del Estado significaba militares y dente que existe un alto grado de negociación
policía- pero al mismo tiempo existe la espe- descentralizada a todos los niveles entre los
ranza de que el Estado pueda hacer algo. políticos de las zonas apartadas de Colombia
Los mejores análisis sobre el campesina- y los políticos de los centros departamentales
do colombiano, sobre todo los que han tomado o nacionales. No hay que olvidar que el clien-
¿UNA INTERPRETACIÓN GLOBAL DE LA VIOLENCIA?

telismo político ha servido para asegurar, a los años 40 y 5 0 - se puso el énfasis durante
pesar de todo, cierto tipo de comunicación mucho tiempo en la conformación de los acto-
entre las periferias y el centro. res a través del conflicto partidario. Hubo que
Existen muchas razones para pensar que esperar bastante tiempo para que los estudios
el problema de las zonas que están por fuera pusieran de presente el papel de las estrategias
del control de las metrópolis o de las grandes propiamente económicas.
ciudades, se va a fortalecer en los años que En el nuevo episodio de la violencia de
vienen, tanto por la presencia de recursos eco- los últimos 15 años, no ha sido necesario es-
nómicos, que se están descubriendo en ellas, perar tanto tiempo para descubrir la importan-
como por la política de descentralización, o cia de las estrategias económicas. Durante mu-
por la crisis del anterior clientelismo. cho tiempo se ha afirmado que al lado de los
¿Cuál será el resultado? Es muy tempra- actores propiamente políticos hay otros acto-
no aún para reflexionar sobre el tema. Pienso res con un carácter más claramente económi-
que de cierta manera -y volveré sobre este co, como los narcotraficantes.
punto un poco más tarde- que aquí puede estar Me parece obvio, visto desde ahora, que
la fuente de nuevas formas de conflicto, que desde finales de los años setenta, el desarrollo
pueden llegar a ser muy importantes en los del narcotráfico ha jugado un papel suprema-
años que vienen. Existen muchas condiciones mente determinante en el crecimiento y en la
para que se conformen formas de organización constitución de los diferentes actores que des-
regionales con capacidad de generar conflictos pués se han vinculado de diferentes maneras
con los poderes centrales mayores que los que con los procesos de violencia.
se han conocido hasta ahora. Quiero destacar que los polos de mayor
Los tres puntos que he mencionado su- conflicto y de mayor violencia no son las zonas
gieren que los efectos de la fragmentación más pobres del país o con una menor presencia
permanente que ha marcado la historia colom- del Estado, sino las zonas que tienen mayor
biana tienen buenas posibilidades de perdurar, importancia tanto en la elaboración de algunos
teniendo en cuenta que la fragmentación no es productos como en su comercialización. Hay
un hecho en sí, sino el producto de múltiples mayor violencia en las zonas donde hay culti-
fenómenos y de las múltiples estrategias de vo de droga, producción de petróleo, oro, es-
diversos grupos.

2. La constitución de los actores de


violencia a través del conflicto por el
Existen muchas
control de los recursos económicos condiciones para que se
No se pueden analizar los fenómenos de conformen
violencia sin hacer referencia a los actores. La formas de organización
violencia no es un hecho estructural, ni un regionales con capacidad
problema de cultura. Creo que la idea de una
cultura de la violencia como factor explicativo de generar conflictos
es una hipótesis muy dudosa. Hay que tener con los poderes centrales
siempre presente las condiciones de constitu-
mayores que los
ción de los actores de violencia, que los hacen
capaces de crear un conjunto de situaciones que se han conocido
que permiten el desarrollo de múltiples formas hasta ahora
de violencia.
Al hablar de la primera violencia —la de

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BOLETÍN SOCIOECONÓMICO № 27 JUNIO de 1994

meraldas, y últimamente en las zonas del Café. nal. Por el otro en esas zonas se están produ-
He estado revisando las últimas estadísti- ciendo ahora recursos sumamente importan-
cas sobre los municipios más violentos de tes. En muchos casos, por no tener una tradi-
Colombia. Según un informe oficial entre los ción de desarrollo económico, se plantea más
35 municipios más violentos -según el núme- que en otras regiones el problema de cómo
ro de homicidios (lo que se puede discutid- utilizar esos recursos, y entonces se abre el
los 24 más violentos, se ubican en un área espacio para que diversos actores disputen su
conformada por parte de Antioquia, Norte del participación en la distribución de los recur-
Valle, Risaralda y Caldas; dos hacen parte de sos. Este sería el caso sobre todo de los muni-
la zona esmeraldífera de Boyacá y uno de la cipios donde el enfrentamiento tiene un carác-
zona de Cundinamarca limítrofe con la ante- ter m á s p o l í t i c o , e s d e c i r , d o n d e s e
rior. Hay seis ubicados en el pie de monte de contraponen actores organizados que dispo-
la cordillera Oriental: uno de ellos en el Arau- nen de una capacidad de utilización de fuerza
ca, dos en Casanare, dos en Caquetá, uno en el armada para controlar esos recursos.
Putumayo. Un poco más aislados hay un mu- Es posible que ese modelo - s i uno da
nicipio en los Llanos Orientales de Arauca y crédito a lo que aparece en la prensa o a lo que
otro en el sur de Bolívar. puede aprender charlando con la gente- se
En la mayoría de los casos la violencia es generalice en los meses o en los años que
mayor en los municipios que se ubican en vienen, es decir, que el conflicto por la apro-
zonas bastante significativas desde el punto de piación de los recursos se amplíe también en
vista económico. Si ahora se está presentando muchas zonas del país a la capacidad de influir
una violencia tan fuerte en las zonas cafeteras sobre la afectación de los recursos públicos, o
no es por casualidad, ni tampoco es un proble- también a la capacidad de esos actores de
ma de delincuencia común. Se trata de hecho controlar el mercado de trabajo en diversas
de la presencia de actores organizados que por zonas. Nos encontramos entonces frente a un
una razón u otra consideran ahora esas zonas sistema que está muy lejos de lo que anterior-
como un importante centro de operación. mente se consideraba como conflictos socia-
En las zonas en que se presentan los ma- les, o luchas sociales con presencia de fuerzas
yores enfrentamientos se combinan varios ele- sociales que expresan sus propios problemas.
mentos. Por un lado, el hecho de que antes de Estamos frente a un conflicto de repartición
producir los recursos que ahora producen eran entre actores que, como lo voy a decir ahora,
de hecho zonas deprimidas que se encontraban tienen una representatividad muy precaria de
por fuera de la inserción en la economía nacio- los sectores de población que están bajo su
control.

Si ahora se está 3. Los actores y su conformación co-


mo recles de poder
presentando una violencia
Cuando hablo de actores me estoy refi-
tan fuerte en las riendo a actores de violencia. No estoy hablan-
zonas cafeteras do de lo que algunos llaman actores sociales
no es por casualidad, (los campesinos, los obreros, los artesanos,
etc.) sino de actores que manejan instrumen-
ni tampoco tos de fuerza y que son capaces de imponer
es un problema de estrategias de control sobre la población y de
delincuencia común desarrollar metas estratégicas.
La noción de redes de poder tiene la ven-

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tuja de que es supremamente neutral. Es el
término más adecuado, en mi opinión, para
designar un conjunto de actores (ilegales, le-
gales, o que tienen comportamientos y accio-
nes en ambos sentidos) que, a través del uso de
una dosis más o menos considerable de coac-
ción y de la referencia a una racionalidad
instrumental, llegan a ejercer un control sobre
determinados recursos económicos en algunos
sectores de la población, a veces con una base
territorial, aunque no necesariamente.
Al hablar de red de poder, estoy pensando
en todos aquellos grupos que manejan una
capacidad de coacción, inclusive por medios
armados. Ya he hecho referencia a algunos de
esos grupos. Pueden existir también a nivel
local algunos grupos políticos, más o menos
tradicionales, que tienen la misma capacidad
de acción. situación de violencia les impide estar presen-
La noción de red de poder es por supuesto tes. Una región como Urabá -que nunca fue
sumamente fluida. Una red de poder se puede una zona con una presencia muy fuerte de
dividir y subdividir en muchos casos. Un cartel élites aunque si de partidos tradicionales- ya
de la droga es una red de poder en la medida no es una zona en la que los partidos tradicio-
en que supone cierta coordinación para contro- nales pueden tener, al menos en algunos sec-
lar tanto un recurso económico como a los que tores, una presencia muy fuerte. En la zona de
participan en el proceso. Pero es claro también Barrancabermeja se ve cómo, en la última
que dentro de esa red global puede haber en un década, se ha incrementado poco a poco la
momento dado una división en un multitud de ausencia, por decirlo así, de los que tenían
subredes. antes la capacidad de ser líderes políticos y de
La idea de red de poder nos permite in- establecer una comunicación entre los proble-
troducir flexibilidad en la comprensión de la mas locales y los problemas nacionales.
organización del conjunto de esos actores. Por Hablar de red de poder es una manera de
lo demás hablo de redes de poder para poder decir que en un contexto donde existen zonas
abarcar algunos de los elementos que están de vacío del poder tradicional, se puede esta-
presentes en algunas entrevistas que he reali- blecer la presencia de un conjunto de redes de
zado y en las observaciones que he podido poder que en muchos casos pueden desempe-
hacer viajando un poco por este país. ñar funciones no tan diferentes de las que
Me parece que en muchas zonas de Co- ejercían las antiguas élites o los políticos tra-
lombia -y no siempre en zonas de coloniza- dicionales como por ejemplo el control del
ción reciente- hay una situación de gran vacío empleo, la presión para utilizar de tal o cual
de poder (como se decía en los tiempos en que manera los recursos públicos, etc.
se utilizaba el lenguaje marxista-leninista) en Otra razón que justifica él uso de esta
el sentido de que ya no hay élites políticas noción es su importancia para referirse a las
presentes, ni en muchos casos, élites económi- zonas colombianas en las que no existe previa-
cas. Esto se debe muchas veces al desgaste que mente una organización fuerte de la población
han sufrido; otras al hecho de que la misma y que en un momento dado se convierten en

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zonas importantes desde el punto de vista de gicas o por razones de cálculo a largo plazo.
la producción de recursos. Por el contrario, se presenta el hecho de que
El problema que se presenta aquí es el cada uno tiene que adaptar su conducta para
problema clásico: Cuando se dice -lugar co- mantenerse en la zona, para sobrevivir o para
mún desde hace 8 años- que en muchas zonas salvar lo que pueda salvar. Por lo tanto la
- d e colonización por ejemplo- la guerrilla extensión de tales redes de poder va acompa-
actúa como un seudo-Estado y hace justicia ñada en muchos casos de la difusión de una
(una justicia más o menos empírica pero que relación puramente instrumental.
es eficaz), se parte de la idea de que en las Otro problema es que cuando se consoli-
zonas donde existen conflictos bastante fuer- dan redes de poder de este tipo, el proceso va
tes se crea la necesidad de establecer cierto acompañado, en la mayor parte de los casos,
tipo de coacción para llegar a dar cierta forma por un debilitamiento sumamente claro de lo
de identidad y de unidad a esa población. que anteriormente podía ser considerado como
La noción de red de poder tiene que ver movimientos sociales, o como formas de orga-
con el análisis de algunos sociólogos (como nización surgidas de la base. En muchos casos
Olson por ejemplo) que han observado que no puede haber períodos en que se presenta una
basta con la existencia de intereses comunes combinación de la presencia de diversas redes
entre los diversos individuos de un lugar dado de poder con formas de acción y de moviliza-
o de una empresa dada para que se conforme ción social que mantienen la autonomía de la
un interés común. De cierta manera, para que población. La experiencia más inmediata sin
exista una definición del interés común se embargo nos indica que realmente son muy
necesita, o que un grupo intervenga con cierto pocas las zonas del país en que se pueden
grado de coacción, o que un grupo sea capaz encontrar todavía fuertes movilizaciones.
de dar gratificaciones diferenciales a la pobla- Cuando las redes de poder se estabilizan, con
ción o a los que se relacionan con la organiza- su gran capacidad de coacción, el terreno ya
ción. Ese tipo de análisis me parece que puede no se presta, al menos provisionalmente, para
adaptarse a lo que sucede en varias zonas de la formación de movimientos sociales, en el
Colombia. sentido en que he utilizado la palabra. Lo que
cuenta, por el contrario, no es entonces la
De allí se deduce que la ampliación de las
articulación entre las redes de poder y la po-
redes de poder que se ha presentado en los
blación, sino las diversas estrategias que esas
últimos años en Colombia va acompañada, en
redes de poder desarrollan y las mezclas -por
muchos casos, de una relación meramente ins-
decirlo a s í - o las interferencias entre las estra-
trumental por parte de la gente de base de la
tegias de tales grupos o de tales redes de poder
población con relación a los actores que ma-
con los conflictos que existen en un momento
nejan instrumentos de violencia. En otros tér-
dado. Estamos aquí frente a un análisis en
minos no hay una lealtad por razones ideoló-
términos de estrategias que se formulan en
condiciones en las que se van recreando a cada
cómo dar una cierta momento las reglas de juego. Ya no se trata de
un análisis de tipo clásico en que se buscaba
forma de organización identificar la manera como un actor político
a una población representaba o no un determinado grupo so-
cial.
bastante atomizada
como es la de varias zonas Hay que tener en cuenta también que
donde prevalecen las redes de poder no hay
del país. condiciones para que se mantenga lo que se

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¿UNA INTERPRETACIÓN GLOBAL DE LA VIOLENCIA?

podría llamar un espacio público. Un espacio


público se define como un ámbito en que se en los lugares en que están
pueden expresar diversas opiniones y desarro-
llar múltiples interacciones entre grupos socia-
presentes las redes
les. No es entonces por casualidad que en las de poder, la gente tiene que
zonas donde las redes de poder tienen mayor adaptarse. En muchos
presencia la gente habla de la ley del silencio,
para referirse al cerramiento de lo que se po-
casos adopta como su propia
dría considerar como un espacio público. estrategia individual una
En la misma dirección hay que anotar manera de replegarse
finalmente que en los lugares en que están sobre su vida privada,
presentes las redes de poder, la gente tiene que
adaptarse. En muchos casos adopta como su es decir, de no meterse en
propia estrategia individual una manera de los asuntos generales
replegarse sobre su vida privada, es decir, de
no meterse en los asuntos generales. Para man-
tenerse, para salvar lo que pueda de su vida, Nada semejante ocurre con los fenóme-
cada cual tiene que pensar solamente en su nos de la violencia contemporánea. Es posible
ámbito privado. Por este motivo en muchas que todavía a finales de los años setenta o a
zonas donde existen redes de poder estableci- principios de los ochenta existieran todavía
das es increíble y sorprendente ver la ausencia algunos elementos de continuidad con el pasa-
de nuevo liderazgo en las comunidades. Y si do a través de lo que aún subsistía de las
uno le pregunta a la gente le explican que antiguas guerrillas liberales o comunistas, o a
cualquier obra que se emprenda tiene que res- través de las trayectorias individuales que hi-
ponder ante las diversas redes de poder que cieron posible, por ejemplo, que muchos de los
compiten en la zona. que se formaron en la experiencia de los años
cincuenta en el campo más conservador, pu-
4. El imaginario prosaico de la violen- dieran reinterpretar su pensamiento conserva-
cia de hoy dor en el marco de un fundamentalismo revo-
Para referirse a la violencia de los años lucionario de nuevo tipo.
cincuenta se puede hablar de un imaginario de Al estudiar la transformación de los acto-
la violencia por varias razones. Los fenómenos res de violencia de los últimos años, creo que
de violencia presentaban, a pesar de todo, una se viene al suelo la posibilidad de reconstruir
dimensión que tenía que ver con lo sagrado, un imaginario similar. La manera como los
acentuado con la intromisión de la iglesia y de jóvenes guerrilleros de 16 o 17 años -que por
la religión. Se puede afirmar también que ha- lo demás son numerosos en los grupos guerri-
bía una representación de lo político en térmi- lleros- ven la problemática de la guerrilla o la
nos de una oposición amigo-enemigo -para manera como los colonos o la gente de las
retomar las palabras de Cari Schmitt. Igual- zonas de grandes conflictos ven la situación,
mente se puede suponer que había cierta arti- no tiene nada que ver con ese imaginario de la
culación entre las experiencias personales de violencia anterior. En el mejor de los casos los
la violencia y la representación de la violencia jóvenes guerrilleros o los colonos expresan el
a nivel de la nación; los que la padecían per- sentimiento de injusticia que los llevó a las
sonalmente podían tener la ilusión de pensar guerrillas o el hecho de que encontraran allí
que el país de todas maneras estaba viviendo una forma de identidad colectiva que no tenían
una historia global de violencia. antes. Sin embargo no se puede decir que por

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BOLETÍN SOCIOECONÓMICO № 27 JUNIO de 1994

ese motivo haya entonces un imaginario glo- nacionales.


bal. Por el contrario, se va imponiendo u n a No obstante mucha gente está convenci-
dimensión p u r a m e n t e instrumental. Tanto da —y a veces los mismos investigadores- que
en los actores de violencia como en los indivi- esa violencia es la misma de siempre y que
duos ubicados en las zonas de influencia de Colombia ha tenido siempre una historia de
esos actores, se presenta una visión sumamen- violencia. De esta manera lo que está ocurrien-
te prosaica de la violencia; se supone que la do ahora sería lo mismo de hace 40 años, lo
violencia no es más que un conjunto de intere- mismo de los años treinta, lo mismo de la
ses y de estrategias que giran alrededor de esos guerra de los mil días, lo mismo del siglo XIX.
intereses. Este es el gran mito colombiano.
Me parece interesante observar que en Este mito me parece falso. Creo que hay
esas condiciones la experiencia de violencia muchas discontinuidades, y muchos períodos
llega a ser en muchos aspectos mucho más en que Colombia no ha sido un país particular-
destructiva que la experiencia de la violencia mente violento. Así como en otros países hay
anterior, porque se hace más difícil relacionar mitos revolucionarios, en Colombia existe el
la propia experiencia personal de la violencia mito de la permanencia de la violencia como
con una historia global, es decir, con los acon- dimensión que explica todo lo que acontece.
tecimientos a nivel nacional. Se construye así Se trata de un mito de origen. La extensión de
una separación bastante grande entre la expe- este mito permite que la gente esté de cierta
riencia vivida por las gentes y lo que acontece manera mucho más disponible para considerar
a nivel de la política nacional. Se produce que los acontecimientos son asuntos normales,
entonces una crisis —por decirlo así- de lo que con los que hay que contar, y frente a los cuales
se podría llamar un sentimiento de ciudadanía, hay que adaptarse. Pero para ellos no hay nada
que supone una capacidad para interpretar y nuevo en la historia colombiana.
para entender la historia y los acontecimientos Este mito me parece profundamente
que se están dando a nivel de la historia global. opuesto a la idea de la construcción de una
De esta manera, el desfase de los aconteci- ciudadanía democrática. No habrá construc-
mientos que vive la gente en un lugar, y las ción de una ciudadanía democrática en este
evoluciones y los cambios que se dan a nivel país mientras tanta gente esté convencida de
nacional es tan grande, que en muchos casos que en el fondo de los acontecimientos colom-
la gente no le presta atención a los hechos bianos sólo existe el principio de una violencia
repetitiva. Para concluir este punto debo ano-
tar que me parece muy peligroso, como a veces
muchos de los que se hace en los análisis de violencia, generalizar
se formaron en la todavía mucho más el tema de la violencia y
mezclar la violencia familiar, la violencia or-
experiencia de los años dinaria, etc. con la violencia que tiene que ver
cincuenta en el campo más con la violencia de los actores organizados.
conservador, pudieran No hay investigaciones que permitan
reinterpretar su pensamiento aclarar si existe una relación entre el cuadro de
violencia organizada, llevada a cabo por acto-
conservador en el marco res identificables y organizados, y el desarro-
de unfundamentalismo llo de una violencia que podríamos llamar
ordinaria. Creo que esta es una hipótesis muy
revolucionario
importante y yo la comparto. Existe en efecto
de nuevo tipo una correlación entre la violencia organizada

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BOLETÍN SOCIOECONÓMICO № 27 JUNIO de 1994

ese motivo haya entonces un imaginario glo- nacionales.


bal. Por el contrario, se va imponiendo u n a No obstante mucha gente está convenci-
dimensión p u r a m e n t e instrumental. Tanto da —y a veces los mismos investigadores- que
en los actores de violencia como en los indivi- esa violencia es la misma de siempre y que
duos ubicados en las zonas de influencia de Colombia ha tenido siempre una historia de
esos actores, se presenta una visión sumamen- violencia. De esta manera lo que está ocurrien-
te prosaica de la violencia; se supone que la do ahora sería lo mismo de hace 40 años, lo
violencia no es más que un conjunto de intere- mismo de los años treinta, lo mismo de la
ses y de estrategias que giran alrededor de esos guerra de los mil días, lo mismo del siglo XIX.
intereses. Este es el gran mito colombiano.
Me parece interesante observar que en Este mito me parece falso. Creo que hay
esas condiciones la experiencia de violencia muchas discontinuidades, y muchos períodos
llega a ser en muchos aspectos mucho más en que Colombia no ha sido un país particular-
destructiva que la experiencia de la violencia mente violento. Así como en otros países hay
anterior, porque se hace más difícil relacionar mitos revolucionarios, en Colombia existe el
la propia experiencia personal de la violencia mito de la permanencia de la violencia como
con una historia global, es decir, con los acon- dimensión que explica todo lo que acontece.
tecimientos a nivel nacional. Se construye así Se trata de un mito de origen. La extensión de
una separación bastante grande entre la expe- este mito permite que la gente esté de cierta
riencia vivida por las gentes y lo que acontece manera mucho más disponible para considerar
a nivel de la política nacional. Se produce que los acontecimientos son asuntos normales,
entonces una crisis —por decirlo así— de lo que con los que hay que contar, y frente a los cuales
se podría llamar un sentimiento de ciudadanía, hay que adaptarse. Pero para ellos no hay nada
que supone una capacidad para interpretar y nuevo en la historia colombiana.
para entender la historia y los acontecimientos Este mito me parece profundamente
que se están dando a nivel de la historia global. opuesto a la idea de la construcción de una
De esta manera, el desfase de los aconteci- ciudadanía democrática. No habrá construc-
mientos que vive la gente en un lugar, y las ción de una ciudadanía democrática en este
evoluciones y los cambios que se dan a nivel país mientras tanta gente esté convencida de
nacional es tan grande, que en muchos casos que en el fondo de los acontecimientos colom-
la gente no le presta atención a los hechos bianos sólo existe el principio de una violencia
repetitiva. Para concluir este punto debo ano-
tar que me parece muy peligroso, como a veces
muchos de los que se hace en los análisis de violencia, generalizar
se formaron en la todavía mucho más el tema de la violencia y
mezclar la violencia familiar, la violencia or-
experiencia de los años dinaria, etc. con la violencia que tiene que ver
cincuenta en el campo más con la violencia de los actores organizados.
conservador, pudieran No hay investigaciones que permitan
reinterpretar su pensamiento aclarar si existe una relación entre el cuadro de
violencia organizada, llevada a cabo por acto-
conservador en el marco res identificables y organizados, y el desarro-
de unfundamentalismo llo de una violencia que podríamos llamar
ordinaria. Creo que esta es una hipótesis muy
revolucionario
importante y yo la comparto. Existe en efecto
de nuevo tipo una correlación entre la violencia organizada

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¿UNA INTERPRETACIÓN GLOBAL DE LA VIOLENCIA?

y la violencia ordinaria; p ?ro considero que no


hay que sacar conclusiones apresuradas mien- Así como en otros países
tras no se conozcan bien algunos aspectos,
hay mitos revolucionarios,
como por ejemplo la violencia familiar. Existe
violencia familiar, como en todas las ciudades en Colombia existe el mito
del mundo, pero no es evidente que sea mayor de la permanencia
que hace 40 años; la diferencia estriba tal vez
en que ahora es una violencia más estigmati-
de la violencia
zada, mucho más perceptible que antes. como dimensión
5. La c r i s i s g e n e r a l d e l e s t a d o - n a c i ó n
que explica todo
c o m o nuevo contexto del f e n ó m e n o lo que acontece.
de violencia en Colombia

El último punto es el problema de la crisis colombianas. La actuación de los jóvenes ya


del Estado-nación que se presenta en el mundo no expresa una conciencia de conflictos socia-
y el nuevo contexto de los fenómenos de vio- les. Estos jóvenes no tienen la capacidad ni la
lencia en Colombia. posibilidad de definir enemigos; carecen de
He hablado hasta ahora como si todos metas que se puedan definir con precisión;
esos fenómenos de violencia fuesen pura y muchas veces lo que ocurre en estos casos es
simplemente colombianos. Sin embargo hay lo que algunos sociólogos calificaban como un
que reconocer que muchos de los elementos fenómeno de rabia. Existe por una parte el
que he mencionado también se presentan en problema de la existencia de un debilitamiento
muchos países del mundo. La crisis del Esta- de las antiguas regulaciones sociales, y por
do-nación, o la crisis de los actores sociales, otra, la presencia de procesos de exclusión
son situaciones que es posible observar en la sumamente radicales, que ya no son problemas
inmensa mayoría de las sociedades. de explotación de clase en que los dos adver-
Es necesario entonces formular dos pre- sarios se ubican en un campo común; los jóve-
guntas. En primer lugar, hasta qué punto algu- nes excluidos tienen la convicción de que no
nos de los fenómenos de violencia que pode- pertenecen al mismo mundo de los otros.
mos observar en Colombia son fenómenos La diferencia que me parece importante
que, de cierta manera, existen bajo las mismas señalar es que en Colombia, a pesar de todo,
formas en otras sociedades. O dicho en otros ha habido en los últimos años algunos modelos
términos: Qué habría de común entre los pro- de éxito social entre los jóvenes de los sectores
blemas de las comunas nororientales de Me- populares. Se ha presentado el caso de perso-
dellín, de Aguablanca en Cali o de Ciudad nas que lograron un ascenso social fantástico,
Bolívar en Bogotá y los problemas de algunos que "coronaron", o que tuvieron éxito en su
suburbios franceses o norteamericanos? pequeño trabajo. Estos modelos de movilidad
Creo que no hay que olvidar que las di- social han desempeñado un papel bastante im-
mensiones del problema van mucho más allá portante en la conformación de algunos grupos
de las características específicas de la sociedad como ha ocurrido en algunas ciudades, como
colombiana. Algunos estudios sociológicos Medellín, entre otras.
sobre los movimientos, las revueltas y la vio- Otra diferencia es que del hecho de que
lencia en algunos suburbios de grandes ciuda- esos jóvenes participen del consumo más mo-
des francesas llegan a conclusiones muy simi- derno y al mismo tiempo estén excluidos de
lares a las que se pueden sacar del estudio de todos los mecanismos de regulación social de
lo que ocurre en ciertas zonas de las ciudades una sociedad, se derivan resultados diferentes

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BOLETÍN SOCIOECONÓMICO № 27 JUNIO de 1994

cuando la rabia se limita a manifestarse en El problema es saber si a través de los


explosiones sin mayores consecuencias, que nuevos fenómenos de constitución y de orga-
cuando se trata de situaciones en las que hay nización de periferias, de lo que se llama reor-
una tradición de posesión y de utilización de denamiento territorial, no se van a inventar
armas que viene desde antes. redes de poder -para mantener el mismo vo-
Aparte de lo anterior el problema princi- cabulario- que busquen una fuente de legiti-
pal me parece que puede ser el siguiente: Cuál midad en identidades culturales imaginadas. Y
es la relación entre la desestructuración de los hablo de identidades culturales imaginadas
conflictos sociales - q u e ha llegado en Colom- porque creo que en algunas zonas, como por
bia como en muchas sociedades en el mundo ejemplo la Costa Atlántica, hay una historia
a un punto sumamente alto- y la violencia ligada con una comunidad de experiencia cul-
ordinaria? tural, que hace contraste con su ausencia en
Se podría construir la hipótesis de que los otras regiones del interior del país.
fenómenos de violencia que aparecen en Bra- El desarrollo de identidades que se pre-
sil, en Argentina, en Francia, en Estados Uni- sentan como identidades culturales puede lle-
dos y en muchos otros países, son una forma gar a ser en los años que vienen otra posibili-
de expresión desestructurada de conflictos so- dad de conflicto.
ciales, totalmente individualizados, que se ma-
6. Conclusión
nifiestan ahora a través de conductas o de
experiencias cotidianas de vida. Es obvio que no contesté la pregunta que
En otras sociedades en que se presenta la formulé inicialmente, pero lo que he hecho es
crisis del Estado-nación y la crisis de los acto- tratar de poner el acento sobre el cambio de
res sociales, se observa el fortalecimiento de orientación que habría que intentar ahora. Los
identidades culturales (construidas por inicia- viejos análisis sociológicos que trataban de
tiva de grupos ilustrados) que hacen posible la identificar la manera como un grupo repre-
relación con la sociedad global y que tienen un sentaba a un sector de la población, no sirven
papel bastante importante actualmente en mu- para mucho; menos aún los análisis en térmi-
chos lugares del mundo. La segunda pregunta nos de causalidad, que buscan en el sistema
sería entonces la siguiente: Se va a llegar en político las razones por las cuales los actores
Colombia a la construcción de nuevas unida- toman caminos de violencia. Creo que hay que
des y de nuevas identidades, a través de la utilizar instrumentos sociológicos relaciona-
producción o de la conformación de una ima- dos con el análisis de las estrategias y de las
gen de cierta similitud cultural? Hasta el mo- interferencias entre estrategias, tal como apa-
mento me parece que la suerte de Colombia ha rece por ejemplo en toda la literatura sobre
sido que, en la mayoría de las zonas, la expe- juegos estratégicos. Si lo que he afirmado
riencia del desplazamiento de la población y acerca de la autonomía de los actores de la
de la mezcla de poblaciones de diferentes orí- violencia con relación a cualquier sector de la
genes ha sido tan grande que realmente los población tiene cierto grado de validez, el
fenómenos de violencia no se han apoyado análisis en términos de estrategias puede llegar
mucho en identidades culturales constituidas. a ser importante, ya que pone el énfasis sobre
Lo han hecho más bien en las redes de poder factores de coacción, de transacción, de con-
que mencionaba anteriormente que son formas flicto, entre tales actores.
de constitución de identidad, sin un apoyo
cultural. Nada más por el momento. Gracias.

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