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LA ARGUMENTACIÓN ORAL EN EL INTERROGATORIO JUDICIAL

Las pregustas y respuestas, uno de los métodos más efectivos usados en los debates
judiciales, más precisamente en los interrogatorios, en donde se intenta extraer la mayor
información posible a testigos y peritos, con la finalidad de establecer y construir argumentos
que aporten veracidad y lógica a la teoría del caso. Pero, para extraer el mayor provecho
posible de ésta técnica (interrogatorio), es importante saber preguntar y saber qué se va a
preguntar, pues, se debe tener en cuenta cuáles son las cuestiones que nos favorecen, y cuales
nos restan puntos, para evitarlas en todo momento. Otro punto importante a tener en cuenta,
al momento de preguntar, es que se debe evitar las presuntas falaces o irrelevantes, ya que,
el juez, como director de la audiencia, está evaluando constantemente cada una de las
mismas, así como lo que responde el interrogado, para con ello ir construyendo su decisión
final.
Ahora bien, es menester dejar en claro que, sólo se puede hablar de respuesta, bien sea directa
(Se entrega completa la información) o indirecta (No se entrega la información completa,
solo la conocida), cuando se está de frente a una pregunta bien formulada, pues, si se
determina que lo preguntado es falaz, el interrogado no entregará una respuesta sino una
contestación. Así pues, estaríamos ante una respuesta cuando el interrogado brinda la
información pretendida; y es una contestación cuando no se entrega la información querida,
sino que, se contesta con otra pregunta que en el mayor de los casos no tiene conexión directa
con lo cuestionado. También se estaría hablando de contestación cuando, quien responde no
entrega la información querida, y sería aceptada en el entendido que la desconoce en su
totalidad, partiendo del principio de buena fe.
Por otro lado, tenemos las preguntas falaces, las cuales, en la mayoría de los casos, son
aquellas consideradas complejas o cargadas, mismas que, pretenden colocar trampas al
interrogado para que se comprometa con afirmaciones puestas en la misma. Ante ese tipo de
preguntas se debe estar muy pendiente por la contraparte, con la finalidad de que solicite al
juez su rechazo o reformulación y así evitar que su testigo o perito cometa errores al momento
de afirmar los presupuestos contenidos en las mismas.
Acto seguido, se debe señalar que, no solo se trata de la técnica de preguntas y respuestas o
contestaciones sin hacer nada más, sino que, tanto las partes como el juez deben estar muy
pendientes de lo cuestionado y de los respondido, realizando así una evaluación de los
mismos, así pues, en el primer caso, se debe identificar muy bien el tipo de pregunta, sus
presupuestos, su complejidad, si constituye falacias en su contenido y su relevancia para con
el caso planteado, para así, evitar en la medida de lo posible, preguntas inútiles o que atenten
de manera directa contra el principio de carga de la prueba, que son aquellas que buscan
extraer una afirmación sin haber sido probada por la parte interesada.
En el mismo sentido, se deberá hacer un estudio o evaluación de la respuesta o contestación
a dicha pregunta, si es directa o indirecta, y a su vez la relevancia de la misma, para con ello,
tratar de ubicar las respuestas evasivas, pero, ésta evaluación siempre se debe realizar
teniendo en cuenta necesariamente lo preguntado, en ningún caso será válida una evaluación
por separado.
Ahora, tenemos que, los testimonios y toda la información extraída de los sujetos
interrogados, pueden constituir prueba para el descubrimiento o esclarecimiento de un hecho,
siempre que los mismos sean conducentes, pertinentes y útiles, así como la información
extraída de los mismos. Entonces, en el caso de los peritos, tenemos que éste constituye un
órgano de prueba, pues, es la persona que proporciona el conocimiento, el cual se va a ver
reflejado en un dictamen pericial, siendo éste un elemento de prueba, mismo que lleva
inmerso un objeto de prueba, que sería el tema probatorio, es decir lo que se pretende saber
con ese elemento de prueba.
Finalmente, resulta de vital importancia que, de los testimonio e interrogatorios realizados
dentro del proceso judicial, las partes extraigan la mayor información posible, y con ello
creen argumentos probatorios bien reforzados, esto es, que, para la resolución de un debate
sobre determinado asunto, se deben tener una serie de argumentos enlazados entre sí, con la
finalidad de emitir un mayor grado de veracidad y razonabilidad a lo que se pretende probar,
y así mismo, tener argumentos necesarios para defendernos a los ataques de la contraparte,
esto, con el objetivo de que el debate sea resuelto a nuestro favor, ya que, si por el contrario,
no se fundamente lo necesario, usando un solo argumento sin otro tipo de refuerzo, muy
fácilmente podrá ser derrumbado por la contraparte, y eso muy posiblemente hará perder el
proceso.