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Pasaporte al olvido

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22/9/2016

La Biblia está cargada de historias de hombres y mujeres que Dios escogió para una misión específica.
Previamente trató con ellos, los preparó y los acompañó por la senda que les tocó transitar. Entre esos bellos
relatos, emerge la extraordinaria vida de José. Digo extraordinaria porque José era un joven común y corriente,
pero Dios le agregó a su historia ese plus, ese “extra” que hizo de su vida ordinaria, una extraordinaria.

Todo comienza cuando José tiene diecisiete años. Es un adolescente muy amado por sus padres, puesto que
había nacido milagrosamente cuando Jacob -su padre- ya estaba avanzado en edad. Esto hizo que él fuera quien
gozara de todos los privilegios de la casa de Jacob y que su padre lo quiera y lo sobreprotegiera más que a todos
sus hermanos.

Por supuesto que esta situación ya creaba un ambiente de tensión en la relación de José con sus hermanos y,
como si eso fuera poco, la situación comienza a agravarse más cuando José recibe unos sueños y con la emoción
que estos le causaron se los cuenta a sus hermanos, en quienes aumenta en sobremanera los sentimientos de
celos y envidia.

A partir de este momento comienza una nueva etapa en la vida de José. Una nueva estación llega a su vida. El
proceso de Dios inicia, llevándolo por una serie de situaciones inexplicables, pero que ayudarán a preparar el
carácter de José para el momento del cumplimiento de esos sueños.

Pareciera que estos sueños que José recibió de parte de Dios fueron sellos en su pasaporte a una vida impensada.
La secuencia de escenas de su vida aparentemente lo envían a vivir en el olvido. Pero Dios tiene en sus manos a
José, ningún día es en vano; todo forma parte de un plan maestro gestado en el cielo.

La extraordinaria vida de José la puedes leer en los capítulos de Génesis del 37 al capítulo 42 y he aquí un
resumen de los episodios vividos en aquellos días:

Todo empieza cuando José tiene 17 años y tiene un sueño (Génesis 37:5, 8, 11)
Lo arrojan a un pozo (Génesis 37:23-24)
Lo venden como esclavo (Génesis 37:27-28)
Trabaja en la casa de Potifar donde Jehová está con él (Génesis 39:1-6)

Parece increíble todo lo que José tiene que atravesar en esos años, sin embargo es parte de un proceso donde
Dios cuida de él. Es interesante notar que hasta este punto de la historia no hay registros bíblicos de que José se
haya quejado de Dios, lo haya insultado o haya renegado contra el cielo por todo lo que le toca vivir. Pero sí es
interesante observar que aún en medio de la incertidumbre, la soledad, la inestabilidad, el hambre, el saber que
estaba lanzado al olvido con sus padres convencidos de que él había muerto; aún en medio de tanto dolor y de
tanta adversidad, José realizaba todas las tareas que le encomendaban con excelencia, dedicación y esmero. En
todo lo que hacía se comportaba prudentemente. Y lo mencionan varios versículos de la historia y las personas a
su alrededor son testigos: Dios estaba con él. Y su favor hacía que todo lo que José tocaba… prosperaba.

“Desde el día en que José quedó encargado de la casa y de las propiedades de su amo, el SEÑOR comenzó a
bendecir la casa de Potifar por causa de José. Todos los asuntos de la casa marchaban bien, y las cosechas y los
animales prosperaron” (Génesis 39:5, Nueva Traducción Viviente)

La confianza intacta
Aun así, la secuencia de situaciones adversas continúa:

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Fue llevado injustamente a la cárcel (Génesis 39:20)
Fue promovido a jefe en la cárcel (Génesis 39:21-23)
José interpreta sueños y pide que se acuerden de él (Génesis 40:14)
El jefe de los coperos NO SE ACUERDA DE JOSÉ, SINO QUE LE OLVIDÓ (Génesis 40:23)

En este resumen de versículos podemos ver una vez más a José en situaciones impensadas. Como cualquier otro,
como un esclavo y ahora prisionero en este punto crucial de su vida, José pudo haber perdido todas las
esperanzas. Pareciera que la vida le jugó una mala pasada y que esto le acompañará hasta el resto de sus días.
Pero, sorprendentemente, encontramos a José poniendo lo mejor de él y todo su empeño en cuanta tarea que se
le asigna. Esto lo lleva a ser promovido como administrador de la cárcel.

En la escena siguiente vemos a José interpretando los sueños del panadero y del copero del Faraón, quien queda
libre, cumpliéndose así la interpretación del sueño de José. Como mínimo acto de agradecimiento éste pudo haber
ayudado a José, pero no fue así; el versículo 23 del capítulo 40 lo plasma muy claramente con las siguientes
palabras: “Y el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que le olvidó”.

Y no fue sino hasta dos años después que surgió una nueva oportunidad para que el copero pueda recordar a su
amigo José, el reo.

Aquí llegamos a un momento histórico en la vida de José, quien yace en medio de las sombras de una fría y
húmeda celda, en algún lugar recóndito de Egipto. Llegamos al momento que llevaría a José a una nueva etapa y
este versículo clave lo describe:

“…Había un joven, esclavo del capitán de la guardia. Le contamos nuestros sueños, y a cada uno nos interpretó el
sueño” (Génesis 41:12)

Así como ocurrió con José, puede ocurrir contigo. No importa en la situación en que te encuentres, ni cuánta
adversidad nuble tu panorama en este momento. Sigue el ejemplo de José y pon tu mayor esfuerzo y esmero en
todo lo que estés haciendo ahora. No lo olvides, todo es parte de un tiempo silencioso de preparación. Dios te tiene
en un proceso que te llevará a convertirte en tu mejor versión, si así lo decides. Cuando te sientas olvidado,
ignorado y subestimado; cuando has ayudado a personas que nunca ni te han brindado un gesto de
agradecimiento, no permitas que esto dañe tu corazón. Al contrario, recuerda:

“Cuando tienes el favor de Dios, los planes del enemigo se le vuelven en contra, lo que es para destrucción Dios lo
cambia en promoción y bendición”.

Mantén tu confianza intacta en Dios, porque en cualquier momento viene una nueva oportunidad y tiene que
encontrarte listo. Y todo lo que era para destrucción, Dios lo convertirá en bendición. Y así como ocurrió con José
ocurrirá contigo:

¡LLEGARÁ EL DÍA EN QUE SE ACORDARÁN DE TI!

Pero todavía hay más. Existen otros episodios que José tiene que vivir:

“Era José de edad de treinta años cuando fue presentado delante de Faraón rey de Egipto; y salió José de delante
de Faraón, y recorrió toda la tierra de Egipto” (Génesis 41:46)

Entre el sueño de José y este punto en su vida pasaron 13 años para ver cómo las promesas se empezaban a
cumplir.

“Y José era el señor de la tierra, quien le vendía a todo el pueblo de la tierra; y llegaron los hermanos de José, y se
inclinaron a él rostro a tierra” (Génesis 42:6)

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Una vez más Dios cumpliendo con lo que dijo que ocurriría con José. De igual manera lo hará contigo. Aunque
pase el tiempo, tus sueños se cumplirán, así como se cumplieron a cabalidad los sueños que tuvo José.

El tiempo de preparación
Pero todo fue luego que haya sido procesado por Dios.

• José esperó trece años para que se cumplan sus sueños.


• David esperó también varios años desde la unción hasta ser rey.
• Pablo atravesó 13 años desde su conversión hasta su primer viaje misionero.

No lo olvides: “La espera produce carácter. Algunos por saltarse esta estación se pierden lo mejor del camino,
creyendo que todo se trata de avanzar rápido”.

No subestimes tu tiempo de preparación, porque es clave. Es una estación que no puede saltarse. No busques
atajos. No todo en la vida se trata de llegar rápido. Los tiempos en los cuales Dios trata contigo en el anonimato, en
lo silencioso, son los que a la larga te brindarán el carácter para sostener el tiempo del cumplimiento de las
promesas. Es en esta estación que Dios te moldea, te convierte en alguien firme, estable, que soporta las pruebas,
que robustece su confianza en él y sobre todo en donde te equipa para que llegues a ser la persona que él pensó
que podrías ser.

La historia ha demostrado que “Todo gran líder en algún momento ha sido motivo de risa, y todo gran sueño ha sido
motivo de burla”. Pero es en tu génesis, en tus inicios donde descubres de qué estas hecho. Es ahí donde se
demuestra que la vida te puede moler o te puede pulir.

Todo depende del material con que estés hecho. Así que transita por esta senda de la mano de Dios, aunque te
sientas en el olvido. Tus padres pueden estar ausentes. Tus hermanos pueden haberte abandonado. Y aunque el
cielo parece cada vez más oscuro y silencioso, no dudes ni por un segundo. Él está contigo. No se ha olvidado de
ti. Él tiene el control de todas las cosas. Si puedes atravesar este valle de su mano y haciendo tus tareas con
prudencia y de la mejor manera, tu promoción será inminente. Pero cuando llegue ese momento nunca olvides que:

“Cuando Dios te bendice y te promueve, es simplemente para que abras las puertas de tus graneros y
bendigas a más gente como lo hizo José”.

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