Anda di halaman 1dari 8

MCA Business & Postgraduate School

Educational Excellence online

Técnicas para la Escritura Narrativa

Módulo 4. Uso del lenguaje

Clase 3. Funciones del lenguaje literario

1.1.- Introducción

El lenguaje literario, a diferencia de otros tipos de lenguaje propios de la escritura de no


ficción, busca influir en el ánimo del lector y sobre todo en su manera de ver el mundo. Para
un ejercicio consciente de nuestras potencialidades en el campo de la escritura, debemos
conocer el alcance de cada una de estas expansiones o posibilidades de la escritura de ficción.

La primera que debemos tener en cuenta es la Función Estética: la misma plantea que la
literatura transmite la belleza a través de la palabra, haciendo surgir en el lector el goce
espiritual y la sensibilidad estética. En esta función interviene de forma decisiva la capacidad
de ingenio, invención, originalidad y atrevimiento del autor. Muchos escritores
experimentados opinan que esta marca de la escritura narrativa puede obtenerse convirtiendo
nuestro desempeño como escritores en una fuente de realización, disfrute y vehículo para
canalizar incluso lo desagradable que nos sucede. La función estética implica capacidad de
observación y empatía, advertir lo que a menudo otros pasan por alto, entrar en la piel de un
personaje de lleno, asumir su sensibilidad y sus antecedentes en cuanto a familia, educación,
círculo de amigos, entre otras condicionantes que conforman la complejidad de cualquier
universo humano.

1.2.- Desarrollo: ¿Cómo funciona el lenguaje literario?

La otra función del lenguaje literario que debemos tener en cuenta es la Social: la obra
literaria es testimonio de una época, de ideales más o menos perceptibles y del entorno
histórico en el cual se desenvuelve. Incluso una obra de corte histórico da testimonio del
tiempo en que se produce, aunque mire hacia temas y sucesos del pasado. Una novela escrita
en nuestros días sobre la antigüedad clásica griega, no será igual en el tratamiento del tema o
el lenguaje que una novela sobre el mismo periodo escrita a fines del siglo XIX. Tanto una
obra como otra, tal vez involuntariamente, serán un testimonio indirecto de su propia época,

1
Este material es propiedad de MCA Business and Postgraduate School
MCA Business & Postgraduate School
Educational Excellence online

de los problemas que invariablemente continúan preocupándonos a pesar de un transcurso


de siglos. Ya dependería de nosotros como autores hacer énfasis o no en temas de contenido
social, pero todas las obras, por intimistas que pudiesen resultar, desarrollan inevitablemente
un ambiente o escenario social de sustento de su trama.

Veamos un ejemplo de ello en Los miserables de


Víctor Hugo, donde aparece un retrato magistral de
las primeras décadas del siglo XIX en Europa,
especialmente en Francia:

Un domingo por la noche Maubert


Isabeau, panadero de la plaza de la
Iglesia, se disponía a acostarse
cuando oyó un golpe violento en la
puerta y en la vidriera de su tienda.
Acudió, y llegó a tiempo de ver pasar
un brazo a través del agujero hecho
en la vidriera por un puñetazo. El
brazo cogió un pan y se retiró.
Isabeau salió apresuradamente; el ladrón huyó a todo correr pero Isabeau corrió
también y lo detuvo. El ladrón había tirado el pan, pero tenía aún el brazo
ensangrentado. Era Jean Valjean. Esto ocurrió en 1795. Jean Valjean fue
acusado ante los tribunales de aquel tiempo como autor de un robo con fractura,
de noche, y en casa habitada. Tenía en su casa un fusil y era un eximio tirador y
aficionado a la caza furtiva, y esto lo perjudicó. Fue declarado culpable. Las
palabras del código eran terminantes. Hay en nuestra civilización momentos
terribles, y son precisamente aquellos en que la ley penal pronuncia una
condena. ¡Instante fúnebre aquel en que la sociedad se aleja y consuma el
irreparable abandono de un ser pensante! Jean Valjean fue condenado a cinco
años de presidio. Un antiguo carcelero de la prisión recuerda aun perfectamente
a este desgraciado, cuya cadena se remachó en la extremidad del patio. Estaba
sentado en el suelo como todos los demás. Parecía que no comprendía nada de
su posición, sino que era horrible. Pero es probable que descubriese, a través de
las vagas ideas de un hombre completamente ignorante, que había en su pena

2
Este material es propiedad de MCA Business and Postgraduate School
MCA Business & Postgraduate School
Educational Excellence online

algo excesivo. Mientras que a grandes martillazos remachaban detrás de él la


bala de su cadena, lloraba; las lágrimas lo ahogaban, le impedían hablar, y
solamente de rato en rato exclamaba: "Yo era podador en Faverolles". Después
sollozando y alzando su mano derecha, y bajándola gradualmente siete veces,
como si tocase sucesivamente siete cabezas a desigual altura, quería indicar que
lo que había hecho fue para alimentar a siete criaturas. Por fin partió para Tolón,
donde llegó después de un viaje de veintisiete días, en una carreta y con la
cadena al cuello. En Tolón fue vestido con la chaqueta roja; y entonces se borró
todo lo que había sido en su vida, hasta su nombre, porque desde entonces ya
no fue Jean Valjean, sino el número 24.601. (Hugo, 2013, pp.22-23)

Por otra parte, tenemos la Función Musical: la organización de los elementos de la lengua
está distribuida de tal manera que su armonía produce un efecto sonoro agradable. Grandes
escritores coinciden en que la buena narrativa, se reconoce, entre otros atributos, por su
capacidad para crear, desde el punto de vista auditivo, una sensación de ritmo o progresión
armónica, una fluidez interna en el discurso que no tiene nada que ver con la rima que se da
en la poesía. Incluso, la buena prosa narrativa, excluye cualquier posibilidad de sonidos
medianamente cercanos desde lo fonológico, es decir, desde la semejanza de pronunciación
que pudieran tener unas palabras y otras a la cual llamamos cacofonía. El ritmo interno es
más sutil, no se vale de palabras artificiosas o altisonantes, sino de las precisas, las adecuadas
y las que mejor transmiten un mensaje por su claridad y elegancia en sí mismas. Un ejemplo
de ello lo encontramos en Rayuela, de Julio Cortázar, una novela con un alto contenido lírico,
el cual garantiza en buena medida la progresión desenvuelta de su trama:

Preferíamos encontrarnos en el puente, en la terraza de un café, en un cine-club


o agachados junto a un gato en cualquier patio del barrio latino. Andábamos sin
buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos. Oh Maga, en cada
mujer parecida a vos se agolpaba como un silencio ensordecedor, una pausa
filosa y cristalina que acababa por derrumbarse tristemente, como un paraguas
mojado que se cierra. Justamente un paraguas, Maga, te acordarías quizá de
aquel paraguas viejo que sacrificamos en un barranco del Parc Montsouris, un
atardecer helado de marzo. Lo tiramos porque lo habías encontrado en la Place
de la Concorde, ya un poco roto, y lo usaste muchísimo, sobre todo para meterlo
en las costillas de la gente en el metro y en los autobuses, siempre torpe y

3
Este material es propiedad de MCA Business and Postgraduate School
MCA Business & Postgraduate School
Educational Excellence online

distraída y pensando en pájaros pintos o en un dibujito que hacían dos moscas


en el techo del coche, y aquella tarde cayó un chaparrón y vos quisiste abrir
orgullosa tu paraguas cuando entrábamos en el parque, y en tu mano se armó
una catástrofe de relámpagos fríos y nubes negras, jirones de tela destrozada
cayendo entre destellos de varillas desencajadas, y nos reíamos como locos
mientras nos empapábamos, pensando que un paraguas encontrado en una
plaza debía morir dignamente en un parque, no podía entrar en el ciclo innoble
del tacho de basura o del cordón de la vereda. (Cortázar, 2015, pp.16-17)

Como una cuarta función podemos destacar la


Función Cultural: la literatura afirma y transmite
los valores universales, comunes de la humanidad.
Por tanto, crea conciencia en la gente para
establecer su vida en sociedad de acuerdo a valores
y normas determinados. Pero también es un reflejo
de lo local, de lo micro, de lo heredado, de la
tradición, de los saberes ancestrales que forman
parte de una visión global de la cultura como
fenómeno de expresión de la identidad. La función
cultural permite que unos pueblos tengan información sobre las formas de vida, costumbres
y proyecciones de otros, cuyos valores son tan legítimos como los de cualquier otro. Una
historia narrada en La Paz, Bolivia, si está bien contada, y posee elementos de valor literario,
tendrá la misma validez que una desarrollada en Nueva York, puede gozar de la misma
universalidad, aunque no sean ni lejanamente parecidos los contextos. Veamos a
continuación una muestra de la función cultural del lenguaje literario presente en las últimas
líneas de la Ilíada de Homero:

Así dijo llorando, y la inmensa muchedumbre prorrumpió en gemidos. Y el


anciano Príamo dijo al pueblo:

778 -Ahora, troyanos, traed leña a la ciudad y no temáis ninguna emboscada por
parte de los argivos; pues Aquiles, al despedirme en las negras naves, me
prometió no causarnos daño hasta que llegue la duodécima aurora.

4
Este material es propiedad de MCA Business and Postgraduate School
MCA Business & Postgraduate School
Educational Excellence online

782 Así dijo. Pronto la gente del pueblo, unciendo a los carros bueyes y mulas,
se reunió fuera de la ciudad. Por espacio de nueve días acarrearon abundante
leña; y, cuando por décima vez apuntó la aurora, que trae la luz a los mortales,
sacaron llorando el cadáver del audaz Héctor, lo pusieron en lo alto de la pira y
le prendieron fuego.

788 Mas, así que se descubrió la hija de la mañana, la Aurora de rosáceos dedos,
congregóse el pueblo en torno de la pira del ilustre Héctor. Y cuando todos
acudieron y se hubieron reunido, apagaron con negro vino la parte de la pira a
que la violencia del fuego había alcanzado; y seguidamente los hermanos y los
amigos, gimiendo y corriéndoles las lágrimas por las mejillas, recogieron los
blancos huesos y los colocaron en una urna de oro, envueltos en fino velo de
púrpura. Depositaron la urna en el hoyo, que cubrieron con muchas y grandes
piedras, y erigieron el túmulo. Habían puesto centinelas por todos lados, para
no ser sorprendidos si los aqueos, de hermosas grebas, los acometían.
Levantado el túmulo, volviéronse; y, reunidos después en el palacio del rey
Príamo, alumno de Zeus, celebraron un espléndido banquete fúnebre.

804 Así hicieron las honras de Héctor, domador de caballos.

En el caso de la Función Afectiva, el lenguaje literario tiene más carga emotiva que el lenguaje
cotidiano, pues su principal preocupación es sensibilizar al lector con el contexto social de la
obra. De esta manera, produce sugestiones de color, luz, sonido y no sólo percepciones, sino
que puedan ser sentidas y vividas. La función afectiva se encarga de suscitar reflexiones sobre
los valores y antivalores propios del ser humano y de transmitir un mensaje casi siempre
esperanzador sobre la capacidad que todos tenemos para hacer de nuestro entorno un lugar
mejor, donde la tolerancia y la convivencia sean posibles, sin que por ello se tenga visión
ingenua de la sociedad en que vivimos. En esta función, los grandes temas suelen ser el amor,
la amistad, el respeto, la diversidad, el merecimiento de la vida, la solidaridad, el
desprendimiento y la posibilidad de ver en el otro sus potencialidades por encima de sus
limitaciones. A continuación, proponemos un ejemplo de la función afectiva desde una obra
maestra de la novela contemporánea, Seda, de Alessandro Baricco:

No había más signos sobre la hoja que tenía en la mano: la última. Pero cuando
la volteó para dejarla vio en el reverso unas líneas adicionales, tinta negra en el

5
Este material es propiedad de MCA Business and Postgraduate School
MCA Business & Postgraduate School
Educational Excellence online

centro de la página blanca. Alzó la mirada hacia Hervé Joncour. Sus ojos la
miraban fijamente, y ella entendió que eran ojos bellísimos. Bajó de nuevo la
mirada al folio.

-No nos veremos más, señor, dijo.

-Lo que era para nosotros, ya lo hemos hecho y tú lo sabes. Créeme: lo hemos
hecho para siempre. Conserva tu vida al margen de mí. Y no dudes ni un
segundo, si es útil para tu felicidad, en olvidar a esta mujer que ahora te dice,
sin remordimiento, adiós.

Estuvo un rato mirando la hoja, después la puso sobre las otras, cerca de sí,
encima de una mesita de madera clara. Hervé Joncour no se movió. Sólo volteó
la cabeza y bajó los ojos. Se encontró mirándose la raya de los pantalones,
apenas insinuada pero perfecta, sobre la pierna derecha, de la ingle a la rodilla,
imperturbable. Madame Blanche se levantó, se inclinó sobre la lámpara y la
apagó. En la habitación quedó la poca luz que, desde el salón, llegaba hasta allí.
Se acercó a Hervé Joncour, se quitó de los dedos un anillo de minúsculas flores
azules y lo dejó cerca de él. Después atravesó el cuarto, abrió una pequeña puerta
pintada, escondida en la pared, y desapareció, dejándola entreabierta detrás de
sí. Hervé Joncour permaneció largo rato en esa extraña luz, girando entre los
dedos un anillo de minúsculas flores azules. Llegaron del salón las notas de un
piano cansado: disolvían el tiempo, hasta hacerlo casi irreconocible. Finalmente
se levantó, se acercó a la mesita de madera clara, recogió las siete hojas de papel
de arroz. Atravesó el cuarto, pasó sin volverse delante de la pequeña puerta
entreabierta y se marchó. (Baricco, 2011, p.61)

Como otra de las funciones indispensables dentro del lenguaje literario, tenemos la Función
Simbólica. Dicha función está íntimamente relacionada con la función poética, mediante la
cual nos transfiere a otro universo posible, más allá del lenguaje directo de las palabras. Es la
búsqueda de un significado connotativo, alegórico y personal. Esta posibilidad actuante del
lenguaje literario no se advierte de forma directa, sino que su existencia es por completo
transversal, plurivalente y basada en la inferencia.

6
Este material es propiedad de MCA Business and Postgraduate School
MCA Business & Postgraduate School
Educational Excellence online

Percatarse de lo simbólico depende de cada lector,


pero este elemento, sin abusar de él, debe estar
presente en toda obra de valía. Es lo que implica una
búsqueda, una asociación inteligente para el lector y
un desafío para el cual hay aportes y guías, pero
sobre el que no ha sido pronunciada una última
palabra. Un ejemplo claro de esta función, se
encuentra en el capítulo del Quijote en que el
protagonista decide arremeter contra los molinos de
viento de la llanura manchega. Como lectores todos
sabemos que se trata de una locura, de un hecho
absurdo y alejado por completo de un actuar racional. Pero, ¿qué significan estos molinos?,
¿con qué elementos de nuestra vida diaria y nuestra interacción con los otros podemos
relacionarlos? Las preguntas serían otras tantas y las respuestas también. Esa es la función
simbólica: las palabras han dicho solo una parte, nuestra capacidad reflexiva dirá el resto,
pero cada lector tiene su propia verdad, su propio modo de ver, y ahí radica uno de los grandes
valores de toda obra literaria: el poder de sugerencia sobrepasa al valor fijo de las palabras.

Por último, proponemos analizar la Función Evasiva. Ella comprende que, la literatura sirve
como medio de evasión de problemas sociales o personales; se convierte en una terapia por
medio de la cual el autor expresa sus emociones y conflictos internos, así como los problemas
colectivos de una sociedad que casi siempre están a tono con el universo individual de ciertos
lectores. En este sentido, tanto el escritor hace un alto respecto a las demandas de su vida y
su sociedad, como lo hace también el lector. Por lo general, el lenguaje literario deja su huella
por la capacidad de comunicación que posee. Un lector, generalmente disfruta de forma más
intensa aquellas obras con las que logra identificarse por ciertos temas, vivencias y situaciones
ficticias que tocan de cerca su propio universo. Si dominamos cada uno de estos aspectos que
anteriormente hemos abordado, sabremos el camino que nos llevará a una cercanía mayor
con nuestro público lector, sus necesidades y expectativas. Este es el desafío de narrar, una
experiencia de donde saldremos enriquecidos, con mayor juicio crítico y una profunda
conciencia de nuestras posibilidades en el campo de la escritura.

7
Este material es propiedad de MCA Business and Postgraduate School
MCA Business & Postgraduate School
Educational Excellence online

Bibliografía:

Baricco, A. (2011) Seda. Barcelona: Anagrama

Cortázar, J. (2015). Rayuela. Bogotá: Alfaguara

García Jiménez, J. (1994). La imagen narrativa. Madrid: Paraninfo

García Márquez, G. (1995). Del amor y otros demonios. Buenos Aires: Sudamericana

Heras, E. (comp.) (2002). El desafío de la ficción. La Habana: Abril

Hugo, V. (2014). Los Miserables. Barcelona: Planeta

Lukács, G. (1974). Teoría de la novela. Madrid: Grijalbo

8
Este material es propiedad de MCA Business and Postgraduate School