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ARTÍCULO 194.

- El Juramento que deben prestar los funcionarios públicos, según lo


dispuesto en el artículo 11 de esta Constitución, es el siguiente;

"¿Juráis a Dios y prometéis a la Patria, observar y defender la Constitución y las leyes


de la República, y cumplir fielmente los deberes de vuestro destino? - Sí, juro.- Si así lo
hiciereis, Dios os ayude, y si no, El y la Patria os lo demanden."

“…La Constitución Política costarricense, y el Derecho de la Constitución que la


informa y contiene, es claro que define una determinada estructura del Estado, con
competencias y obligaciones concretas para cada uno de los Poderes de la República,
cuyos representantes, precisamente para asumir el cargo, deben prestar el denominado
«juramento constitucional», cuya formulación normativa se encuentra en el artículo
194 de la Constitución Política. Esta fórmula del juramento constitucional, señala de
manera expresa que quien asume un cargo dentro de los altos Poderes de la República,
debe comprometerse con observar y defender la Constitución, cumpliendo fielmente
los deberes de su propio destino… Así, se colige con relativa sencillez, que en el
proceso de formulación de las leyes, los Diputados se encuentran obligados a observar
la Constitución, lo que implica evitar, en lo posible, la realización de procedimientos
inconstitucionales y la emisión de normativa que resultare contradictoria con la
Constitución. Precisamente para evitar esta posibilidad de antinomias constitucionales,
el ordenamiento prevé diferentes procesos para la garantía y protección de la
Constitución, tales como la acción de inconstitucionalidad y las consultas
legislativas ±que pueden ser preceptivas o facultativas-…” Sentencia 9253-12

“…Así, el juramento que deben hacer los funcionarios públicos contenido en el


artículo 194 de la Carta Política, de observar y defender la Constitución y las leyes de
la República y cumplir fielmente sus deberes. Al asumir funciones y al obligarse a
cumplir las leyes, por el juramento Constitucional no pueden bajo ninguna excusa
dejar de hacerlo…” Sentencia 08920-11.

“…Si bien éste no es un recurso formalista y, en general cualquier persona está


legitimada para su interposición, debe existir, al menos, una amenaza objetiva a los
derechos fundamentales del recurrente, o del amparado…” Sentencia 10338-01.

“tema del juramento constitucional -juramento por el que de manera inequívoca se


promete observar y defender la Constitución-, aconseja recordar que esta expresión -la
defensa de la Constitución- comprende la preservación de la propia Constitución, en
cuanto ley superior a cuyas disposiciones y principios se subordinan en el plano
jurídico las personas y los poderes públicos, y su reparación en los casos en que sea
agraviada de modo general o particular. En consecuencia, los medios para la defensa
de la Constitución, o lo que es igual, los medios de control de la constitucionalidad,
son varios y tienen diversa naturaleza. Ha de verse en el juramento constitucional uno
de ellos, y, naturalmente, no un medio reparador, ya que no está precedido de agravio
alguno, sino un medio de preservación de la Constitución: se pretende que la gravedad
de la fórmula del juramento, que la propia Constitución suministra, y la sacralidad del
rito que se cumple en ocasión de aquél, se impongan al jurante de tal manera que le
inclinen a la obediencia de la Constitución durante su tránsito por la función pública.
Así, pues, el juramento no se reduce, como alguna vez se ha dicho, a mero acto
protocolario, esto es, a formalismo más o menos banal: si el jurante, en el acto del
juramento, cumple un requisito pleno de sentido desde la perspectiva de la
Constitución, el órgano que lo recibe cumple por su parte una función de defensa de la
Constitución, valga decir, ejerce un medio de control preventivo de la
constitucionalidad, si bien es cierto que de singular carácter. De otro lado, el recurso de
amparo contra órganos o servidores públicos, no obstante su marcado relieve subjetivo
-pues lo que con él se intenta es garantizar derechos y libertades fundamentales-, obra
también como medio para la defensa de la Constitución, en supuestos en que acciones
o simples actuaciones materiales de aquellos órganos o servidores, han violado, violan
o pueden violar aquellos derechos y libertades, o en los casos de omisión de las
funciones o deberes de dichos órganos o servidores que tienen el mismo resultado: en
todos estos supuestos, la infracción concreta e individualizada se proyecta,
evidentemente, sobre la propia Constitución, puesto que el orden creado por ésta se
quebranta…” Sentencia 3529-96