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Cuidando a los que cuidan: Viviendo en su presencia

Cómo dar una clase atractiva sin perder el


objetivo
“En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del
cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de
los entendidos, y las revelaste a los niños”
Mateo 11:25
Objetivo: mostrar la importancia de preparar la clase, que se procure lograr la
información, formación y transformación y no tan solo el entretenimiento.

Introducción: Tan importante como lo que se enseña, es el método que se utiliza al enseñar.
Algunas veces los maestros tienen un buen tema, pero sucede que no lo prepararon
adecuadamente o eligieron un método incorrecto. Nuestro modelo es Jesús de Nazaret, el
es el maestro, multitudes se reunían para escucharlo, entre estas multitudes había
hombres, mujeres y niños. Todos comprendían el mensaje, los entusiasmaba su enseñanza,
renunciaron a todo para seguirle. ¿Qué hacía Jesús?
1. Preparación espiritual del maestro (Lucas 5:16)
Enseñar a las nuevas generaciones la fe no es una misión que cualquiera pueda
cumplir, se requiere de una espiritualidad extraordinaria que sensibilice a los
enseñadores. Jesús de Nazaret, pasaba las noches orando, las madrugadas en la
presencia del Padre, para dedicarse en el día a la enseñanza de los misterios del
reino de Dios. No se trata de dedicar una hora a orar por la clase y los discípulos,
sino de mantenerse en oración, pidiendo al señor la sabiduría necesaria para
presentar su Palabra.
2. Preparación intelectual (Lucas 2:52)
Para poder presentar una clase que valga la pena ser escuchada, los maestros
requieren estudiar disciplinadamente la lección. Algunas veces, las personas que
trabajan con niños subestiman su audiencia y no estudian adecuadamente las
lecciones, confían en el conocimiento previo de los pasajes bíblicos y no aprovechan
los aportes ofrecidos por la lección. Cada maestro debe asegurarse de comprender
la lección, tiene una semana para estudiar el material que ha sido elaborado con el
propósito de capacitar al expositor para que tenga un extraordinario desempeño.
3. Descifrando del objetivo
Conocer el texto es una labor que debe asumirse con diligencia, para comprender
aspectos como: el autor del texto, sus destinatarios, el objetivo del escrito, la
realidad socioeconómica y cultural en la que el texto es producido y el género
literario al que pertenece. Estos insumos pueden volver la clase interesante y sin
embargo irrelevante al oyente. Es necesario que los expositores pidan al Espíritu
Santo el corazón para poder escuchar su voz en medio de la información contenida
en el pasaje bíblico. Seguramente la clase debe perseguir algo más que llenar la
cabeza de información. Ese algo más es el objetivo que el Espíritu Santo tiene y es
lo que le dará vida a la lección, es una información que logra la formación del
carácter de Cristo en la vida de los oyentes y la transformación de la mente y el
corazón de los discípulos de Cristo.
4. Preparación del método
Cada rango de edad tiene unas características propias de aprendizaje. Por lo tanto,
es necesario que los expositores se ubiquen en los rangos de edad para elegir los
métodos adecuados. El método, es el camino que el expositor elige para entregar su
mensaje, aunque el mensaje sea extraordinario, si no elige el mejor método, puede
fracasar y no lograr el objetivo perseguido.
El mejor ejemplo lo tenemos en Jesús de Nazaret, su mensaje se difundió
principalmente en los campos de Galilea. Por lo tanto, las imágenes que Jesús utilizó
para presentar el mensaje del reino de Dios fueron agrícolas. La gente comprendía
la analogía, la metáfora y la parábola. No se puede improvisar, es necesario
planificar. Nadie comienza un viaje sin definir la ruta.
Al trabajar con niños y adolescente el mejor método es el lúdico, que consiste en
aprender jugando. En algunas iglesias los niños no tienen la autorización para jugar.
Primero, porque algunos consideran que es pecado jugar en los recintos sagrados.
Segundo, porque no se cuenta con espacios adecuados para jugar. Tercero, porque
en algunas iglesias se han tenido experiencias negativas (accidentes) al realizar
juegos. Cuarto, porque se desconoce el poder pedagógico existente en los juegos.
Quinto, porque a los niños se les pone a jugar para “matar el tiempo” y no para
establecer una enseñanza. De esta manera se desaprovecha un genial recurso
pedagógico.
Utilizar el juego cómo recurso suena divertido, pero es algo que requiere de mucha
preparación, a partir de la lección se deben preparar los juegos y dinámicas que
refuercen el aprendizaje. Algunas veces, en el material vienen sugeridas actividades,
cuando es así, todo lo que tiene que hacer el expositor es comprender de qué se
trata la actividad y asegurar los recursos materiales necesarios para realizar la
actividad. Tiene una semana para prepararse.
En algunas ocasiones, será el expositor quién tendrá que buscar el mejor juego o
dinámica para afirmar la enseñanza contenida en la lección. Actualmente, en
internet es posible encontrar opciones funcionales, en ocasiones se pueden tomar
elementos disponibles en el lugar donde se sirve la enseñanza. Jesús utilizó lo que
había en cada lugar, contó historias interesantes que la gente podía comprender,
porque conocía algunas historias que eran similares.
Lo genial del método lúdico, es que puede volver comprensible lo complejo, es un
camino que le abre el acceso a los niños al misterio del reino de Dios. El maestro no
complica ni confunde, explica y aclara. Su misión se logra cuando los oyentes
obtienen algo más que información, adquiriendo valores para la vida y comprensión
clara de Dios y su reino.
5. Los desafíos del método
Lo que hoy es novedoso, mañana es viejo y obsoleto. Esta realidad presenta un
permanente desafío a aquellos que se dedican a la enseñanza. El juego que sirvió
para establecer una enseñanza, no servirá de la misma manera para aprender algo
nuevo. Esto implica, que los expositores se convierten en permanentes buscadores
de recursos, esto puede volver emocionante la preparación de la próxima clase.
A todos nos encanta recibir enseñanzas de personas que se han preparado
adecuadamente y han preparado su clase con los recursos necesarios. Pero qué
terrible es sufrir una clase de alguien que no se preparó ni preparó ningún recurso.
Habla y habla, pero no dice nada.
El método lúdico presenta un verdadero desafío para los maestros de Biblia, es un
desafío a la creatividad, investigación, observación, sensibilidad. Un desafío a
bajarse y comprender cómo aprenden los niños en cada etapa de la vida, crear
condiciones ambientales adecuadas para la enseñanza, sonidos, colores, olores y
emociones. El método lúdico es emocionante porque permite utilizar todos los
sentidos para aprender y no solamente el ojo y el oído. Aquí esta el desafío,
involucrar todos los sentidos para lograr el gran objetivo de enseñar los misterios de
la Palabra de Dios en unos lenguajes comprensibles para los más pequeños.

Conclusión: A Jesús lo seguían multitudes de todas las edades, nadie se aburría con él y la
gente sencilla comprendía su mensaje. A Pablo se le dormía la gente (Hechos 20:9 Eutico),
a lo mejor su método no era el más adecuado aunque el mensaje era extraordinario. No
podemos negociar el mensaje, pero debemos hacerlo digerible a la audiencia, para que
aprendan y vuelvan por más. Nadie debe presentarse a servir una clase sin estar en
permanente preparación y haber trabajado la clase preparando los recursos necesarios para
que se logre el gran objetivo: que el mensaje del reino de Dios informe, forme y transforme
la mente y el corazón de los oyentes.