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CU R SO ABRE VIADO

DI

METAFÍSICA Y FILOSOFÍA NATURAL


C U R S O A B R E V IA D O

DK

METAFÍSICA I FILOSOFIA NATURAL


PO R

D- JUAN MANUEL ORTI Y LARA


CATEDRÁTICO DE ESTA ASIGNATURA EN LA UNIVERSIDAD DE MADRID

VMIFMQKO DHLA *
ACADEMIA ROMANA DE SANTO TOMÁS DE AQ.UINO

Con licencit de U Autoridad eclesiástica.

SEGU.NDA EDICIÓN
corregida y aumentad».

V o lu m e n I .

metafísica g e n er a l u ontología

M A D R ID
SO CIEDAD E D IT O R IA L D E SA N FRANCISCO DE B ALES
c a lle ti? ¡a B o ls a , nútt*cro ÍO.

1897
INDICE

Págin j i .

Advertencia del autor......................................................................... $


Introducción.......................................................................................... .....9

O NTO LO G Í \

Capítulo I. — Del ente ó i er común.

§ 1 — Definición y división del en te.............................. ..............13


§ II.— De la potencia y del acto ............................................ .... 16
§ III.— Del principio de contradicción..................................... .... 19
§ IV.— De la esencia y de la existencia......... ..................... .... 2 1
¡§ V .— Continuación del anterior sobre U esencia v ia
existencia....................................................................... .... 24
§ VI.— Del ente de razón y de su diferencia del ente ideal. 27

Cap. II .— De Iús propiedades trascendentales Jelen it.

§ 1.— De la unidad........................................................................ .... 30


§ 1 1 .— De la identidad y de la distinción................................ .... 33
§ III.— De la verdad. ................................................................. .... 36
§ IV — Del bien.............................................................................. ....38
§ V .— Del m a l............................................................................... ....40

Cap. III.— De las categorías.

§ 1 —De la substancia................................................................. .... 48


§ 1 1 —Subsistencia, supuesto y persona................................ .....52
§ III.— Del accidente en general....................................................54
§ 1V.— De la cantidad.......................................................................55
V .— De la cualidad........................................................................ 57
§ VI.— De la categoría de relación.......................................... .....60
Páfimaí.
§ VII.— De la acción y de la pasión........................................ 64
Nota sobre las cuatro últimas categorías.............. 67

Cap. IV .—Del principio y de la causa.

§ I.— Principio y principiado..................................................... 68


$ 1 1 . — Concepto y divisiones de la causa............................... 69
$ M .— De la causa eficiente........................................................ 71
§ IV.— De los principios con que obra la causa eficiente,
y de la causalidad de la misma............................ 74
§ V .— De la eficiencia de las cosas criadas........................... 78
§ VI.— De la causa material y de la form al........................ 81
§ VII.— De la causa final............................................................. 84
$ VIII.— Qye todo agente obra por algún fin....................... 88
$ IX.— De la causa ejemplar...................................................... 9 1
§ X. — Del principio de causalidad y del de razón su fi­
ciente......................... •................................................. 93

Cap. V .—De ¡a perfección del ser.

§ I.— Concepto y maneras de la perfección.......................... 9$


§ II.— De lo simple y de lo compuesto................................... 98
§ 111.— De lo infinito y de lo finito.......................................... 10 1
§ IV.— De la existencia y naturaleza de la idea de lo n -
finito............................................................................. 104
§ V.— Del ente necesario y del contingente......................... 106
¡5 V I.— Del ser mutable y del ser inmutable.......................... 108
§ VII.— Del orden.......................................................................... ■ 11
§ VIH.—De la belleza................................................................... 114
ADVERTENCIA DEL AUTOR
A L A PRIMERA EDICIÓN

Cuando saqué á ¡u s el volumen prim ero de m is Ltooio-


nes Sum arisim as de Metafisioa y Filosofía natural, en el cual
se contiene el tratado prim ero de la prim era de estas dos
ciencias, ó sea la Ontología, fu é m i intento exponer todas
las partes de que consta la Filosofía teórica ó especula­
tiva. No era extraño por cierto d este designio el otro
volumen que he ofrecido á los que estudian estas mate­
ria s , en que se encierra una buena parte de la P sicología.
P ero engolfado yo en estos estudios, más acaso de lo que
perm iten las propias fu ersas, no ha faltado quien, celoso
como el que más de la enseñanaa de la juventud escolar,
d que está consagrado con toda el alm a, me ha pedido
que redusca toda la M etafísica, inclusa la Filosofía n a­
tural, á la más breve suma y compendio en que pueda
verse reducida y condensada, en obsequio de los que se
dedican foraosam ente A su estudio, dedicando no más que
el breve tiempo que les deja libre el de otras m aterias
menos importantes, aunque no menos forsosas según la
ley. No es otro el origen n i otra la raaón de este Curto
abreviado de M etafísica y de Filosofía natural, que algunos
tienen por parte de ella, aunque sólo sea preparación y
como escala por donde se sube d la sabiduría propiamente
dicha.
Hermanar la integridad de la doctrina con la suma
concisión y brevedad que el estado actual de la enseñanaa
impone á los tratados elementales, concillando además
aquellas dotes con la posible claridad en m aterias tan
6 Advertencia.

abstrusas y escabrosas como s*w éstas: tal es el problem a


que he procurado resolver, a s í en el presente Curso como
en el que cuasi tí la p a r con él he consagrado ti ¡a ense-
ftanaa de la Psicología, de la Lógica y de la ¿tica en ¡os
institutos y colegios de segunda enseñanza. S i he salido
ó no con m i intento, no soy yo quien debe ju zg a rlo , sino
los profesores y los mismos alumnos, d quienes deseo
ayudar en el estudio laborioso, pero fecundo y nobilísim o,
de la ciencia más digna de su estima y afición entre las
ciencias Humanas. No olviden , s in embargo, que, ence­
rrado en tan pocas páginas el saber filosófico, no puede
parecer con toda aquella am plitud y riqueza de textos,
ejem plos y explicaciones con que se muestra en compen­
dios mayores, y sobre todo en fuentes tan copiosas como
las que corren en obras clásicas de verdadera filo so fía ,
antiguas y modernas, entre las cuales debo citar con pre
feren cia, pues es de autor español, la que está publicando
con admiración y aplauso general el R d o . P . U r r A b u r u ,
de la Compañía de Je stls; y a si, por vía de explicación y
comentario, sobre todo en cuestiones d ifíciles ,• no dejen
de acudir d estas fuentes y beber en ellas la abundancia,
la claridad y la pure 3a y excelencia de la sabiduría esco
lástico-tomista, que por dicha nuestra aparece de nuevo
en las escuelas mismas donde se vió suplantada no hace
mucho por los errores y funestos d ¡lirio s del sensualism o
inglés y del idealism o germánico, que de tres siglos á
esta parte í ietten corrompiendo el pensamiento y la ense-
ñanca con detrimento y ruina de la R eligión y de la
sociedad.
INTRODUCCIÓN
S o b re la M e ta fís ic a e n g e n e r a l.

P reg un ta. ¿Qyé se entiende por Metafísica?


Metafísica, atendido el origen de esta p a la b r a
R e sp u e sta .
(lira td (fiama) es la ciencia que contempla las razones que a b s ­
traen de toda materia1 . Toda ella, dice Santo Tomás (Proem.
in melapb. Aristot.), versa sobre las cosas que están separadas
de la materia en la realidad y según el concepto de la razón.
Tales cosas pueden decirse que están más allá {ultra) de las
cosas físicas, y asi fueron llamadas vltranaturales por Santo
Tomás de Aquino (transnaturaüa).
P. ¿Cuáles son los tres grados de abstracción cuyo co­
nocimiento nos ayuda para determinar el objeto de la Meta­
física?
R. El primero de ellos es aquel en que la mente abstrae
de materia sensible individual, no de materia común-, en este
grado el entendimiento abstrae, al formar, por ejemplo, la
especie hombre, de estas carnes y de estos huesos, pero no puede
abstraer de carnes y huesos en general sin que dicha especie
desaparezca. El segundo grado abstrae no sólo de la materia
sensible individual, sino también de la común, y propone á la
mente la sola materia inteligible significada por la palabra ex­
tensión. Por último, el tercer grado abstrae de toda materia.

1 Es común sentencia de los tutores, que i los catorce libros que Aristóteles es­
cribid acerca de esta materia, y i los cuales did ti nombre de fúo\ofia prima
(*rijv *pu)T7]v ^iX.030<plav), los escritores posteriores A tí les llamaron m tiafbicoi; y
que el origoi de e»te nombre fué haberlos colocado Andrdmco de Rodas en la oompí-
beidn que bisa de l o obras del Eatagirista, después ((Lfitá. poit, ultra) de los libros
fis ia t .
(O Ontologia.

conviene á saber, de la sensible individual, como este ó aquel


color, de la sensible común como color, y de la inteligible,
como cantiJait extensiva. En este grado son consideradas las
cosas que ó por su naturaleza excluyen toda materia, como las
substancias espirituales, ó que pueden considerarse exentas de
toda materia, inclusa la inteligible común, y estar separadas
de ella en la realidad como ente, uno verdadero y otras no
pocas razones que asi convienen á los cuerpos como á los
espíritus.
P. ¿Qué distinción hicieron los antiguos en las ciencias
según este grado tríplice de abstracción?
R. En el primer grado pusieron las ciencias físicas; en el
segundo las matemáticas; y en el tercero la metafísica, cuyo
es el oficio de exponer las cosas que por su naturaleza existen
sin materia, y las que pueden existir sin ella.
P. Según esto ¿cómo se ha definido la Metafísica en razón
de su objeto?
R. Metafísica es la ciencia que contempla el ser (ens) en
cuanto es ser, y las cosas que tienen conexión necesariamente
con él, conviene á saber, las propiedades del ente, las razones
comunes de substancia y accidente, las divisiones del ente, la
razón de causa, y otras conexas asimismo con el ser (quae itt
ente per se insunt), según añadió Aristóteles á la definición que
dió de la Metafísica: Scientla quae speculatur ens in quantum ens.
P. ¿Qué 5eniido tienen estas palabras?
R. El sentido es que habiendo de explorar la Metafísica
lo que es común á Dios y á las cosas criadas, asi las que están
separadas de la materia como las que están mezcladas con
ella, supuesto que únicamente el ser en cuanto ser (ens prout
ens, vel utsic), abstraído de toda materia, abraza las cosas
comunes á todas ellas, sólo teniendo por objeto al ser asi
considerado, puede extenderse á las substancias inmateria­
les. De donde se infiere que sólo son objeto adecuado de la
Metafísica el ser y las cosas que se siguen de él, y que las
cosas que carecen de materia, no constituyen este objeto, sino
Introducción. It

de «lias se Ira la subiendo la mente al conocimiento de «lias


por medio de conceptos análogos, tomados de los que convie­
nen asimismo á las cosas corpóreas, empleando para esto el
doble procedimiento de negación y de excelencia, mediante
el cual se pueden convertir en conceptos propios de dichas
substancias inmateriales los conceptos que les son comunes
con las substancias corpóreas.
P. ¿En qué se divide la Metafísica?
R. Divídese en dos partes, no.á la verdad,como el género
en sus especies, sino como de un todo á que pertenecen dos
tratados; una de esas partes trata, en efecto, de cosas precisi-
•oamente inmateriales, ó inmateriales secundum conceptum\ y la
otra de las que son inmateriales secundum esse, ó negativa-
mente inmateriales, cuales son las substancias espirituales y la
causa primera de todas las cosas.
P. ¿Qyé nombres han sido dados á la Metafísica?
R . Ha sido llamada Filosofía primera porque considera
las primeras causas; Metafísica fué llamada en razón de con­
siderar las cosas inmateriales ó separadas de la materia, y teolo-''
gia y ciencia divina en razón de tratar de la substancia divina,
á cuya consideración se ordena toda la filosofía
P. ¿En qué se suele dividir entre los modernos la Meta­
física?
R . En Ontología ó Metafísica general, cuyo objeto prin­
cipal es el ente en común, y la cual considera las cosas inma­
teriales según los conceptos de nuestra mente; y Metafísica
especial, que considera las cosas positivamente inmateriales.
P. ¿Cuál es el fin de la Metafísica?
R . La Metafísica conviene con las demás ciencias especu­
lativas en estar ordenada á la contemplación de la verdad; pero
además de este fin común tiene como propio el declarar la
naturaleza, las propiedades y las causas del ente, en cuanto es
ente, y de las partes de él en cuanto abstraen de la materia
según el orden de la existencia (secundum esse).
P. ¿Ojié utilidad reporta la Metafísica?
II Onlologia.

R . Lo primero, esta ciencia ilustra y perfecciona más que


ninguna otra al entendimiento, contemplando las cosas espi­
rituales y divinas y las razones y principios comunes i todas
las cosas, y los atributos generales de todas ellas. Lo segundo,
es reguladora de las demás ciencias porque versa sobre las
cosas más inteligibles, que son las inmateriales, y sobre las
causas comunes y universales, á todas las cuales conviene la
razón de ente; por esa razón es también la más intelectual, y
como tal la que tiene el dominio y dirección de las demás.
P. ¿Qyé oficios competen á la Metafísica respecto de las
otras ciencias?
R. Dos son en este punto los oficios de la Metafísica.
Uno es asignar á las otras ciencias su respectivo objeto y pro­
bar, en caso necesario, que tal objeto y no otro es el de cada
una de ellas. Otro es prestar á las ciencias inferiores los prin­
cipios comunes que ellas s u p o n e n y defender asi á éstos como
á los que son propios de cada ciencia, contra los sofismas y
cavilaciones de los escépticos.
P. ¿De cuántos modos confirma la Metafísica los prime­
ros principios?
R . De dos modos, á saber: declarando los términos de
que estos principios constan, para que asi resalte su evidencia;
y corroborando la verdad de ellos mediante la demostración
indirecta ó ab absurdo, con que se prueba que es imposible
negarlos sin caer el que los niega, en palmaria contradicción.

I Eitos principios son, dí«e Ssnto Tomfc» de Aquino, semilla de lo* conocimien­
to* subsiguientes y m ones tcrninalr» del saber (semina cmmmm teqttnilum cogmiiic-
mwm, ralúm s semtn&ies scituftanm ). Qq disp., De verit., q. XI, i . I.
ONTOLOGÍA

C A P Í T U L O PRIMERO
D el e s t o é s e r m m í b .

SI
Difinición y división del ente.

P. ¿Qyé significa la palabra latina enñ


R. Para declarar los sentidos en que se usa la palabra
latina ens (en castellano ente, y también ser), conviene saber,
que , tratándose de conocer un objeto cualquiera, se puede
investigar, lo primero, si es ó existe, y lo segundo, qué cosa
sea. A la primera de estas dos cuestiones (an sit res) respón­
dese, en caso de ser afirmativa la respuesta, que la cosa es 6
existe , ó posee el ser de la existencia ; y á la segunda (quid
sit res) respóndese manifestando lo que es la cosa, ó el ser de
su respectiva esencia. Esto supuesto, decimos que la palabra
ens significa de ordinario el un ser y el otro, el ser de la esen­
cia y el de la existencia, debiéndose advertir que ens se dice
del verbo esse, ó en otros términos, que el nombre ens se
impone á toda cosa, no en razón de significar el ser de la
esencia, sino en razón de significar el ser de la existencia.
P. ¿Qyé sentido tiene la palabra latina ens , según que
se usa como nombre ó corno participio?
R. En ambos casos significa la esencia y la existencia ;
pero cuando es usada participialiter, el ser de la existencia, ó
sea el acto de ser en el sentido de existir (esse, actas essendi),
u Onlologia.

es su significado principal ó formal; y cuando se usa nomi-


naliter, sucede lo contrario, que entonces la palabra ens denota
principalmente el se/ <ie la esencia r pyes aunque también
significa la existencia, pero te significa por modo secundario,
ó sea en cuanto del mismo acto de ser ó existir, significado
por la palabra esse, recibe el ens este nombre de ens.
P. ¿Cómo definiremos, pues, al ente ejv cuanto es ob­
jeto de la Metafísica?
R. Entiéndese por ente todo aquello que existe ó puede
existir (id quod existit vel existere potesl), ó aquello cuyo acto
es ser ó existir (id cujus actus est esse).
P. ¿En qué se divide el ente ó ser común , objeto de la
Metafísica?
R. El ente común, objeto de |a metafísica, se divide en
actual y posible . El primero significa la esencia , según que
está , como sujeto , bajo el ser actual de la existencia ; y el
segundo significa la esencia sin el ser actual de la existencia.
P. ¿Qué otras divisiones se hacen del ente ó ser real?
R. El ente real se divide : primero, en creado é increado,
ó sea en criador y criatura; segundo , en necesario y contin­
gente; teircero, en espiritual y material.
P, ¿Cómo se prueba que la idea de ente es la primera
que adquiere nuestro entendimiento?
R. Diciendo que el entendimiento p:isa de las nociones
más comunes y confusas, que son impcrfcctisimas, para lle­
garse á las más distintas y perfectas , y que todo otro cono»
cimiento supone la noción de ser.
P. ¿Por qué especie de abstracción adquiere el entendl-
mienio la idea primitiva de ente?
R. Por aquella con que considerando nuestra mente este
ó aquel objeto corpóreo sin cualidad alguna sensible, se lo re­
presenta ante todo bajo la razón comunísima de ente.
. P. ¿De qué modo adquiere el entendimiento la idea
refleja de ente?
R . Esta idea la adquiere el entendimiento volviendo por
Del ente ó.'ur'común.

medio de la reflexión sobre la idea primitiva de ser, en Iacua 4


puede ver que se resuelven todas las demás ideas,, asi como
puede distinguir en la razón de ente, asi representado, los
principios de que consta, ásaber^ la razón de esencia y la de
existencia. ,
P. ¿Qjié representa al entendimiento el concepto; de ente?
R . Como concepto comunísimo que es, su representa­
ción se extiende á todo lo que tiene ó puede tener ser, á las
substancias y á los accidentes, á Dios y á las criaturas.
P. ¿Podemos formar algún concepto de la nada?
- R . Ciertamente, pues lo expresantes con la palabra nada;
pero este concepto es un ente de razón que excluye de si toda
posibilidad y todo acto de existir.
P. ¿Qué conceptos nacen de las dos ideas unidas de, ser
y de tío ser?
R . bos de limite y determinación. Limite es la carencia de
ulterior realidad en alguna cosa; y determinación es aquella en­
tidad por la cual la cosa es ó se hace tal cosa y no tal otra.
P. ¿Es por ventura el ens predicado esencial de todas las
cosas?
R. Ens, usado como nombre, es predicado esencial de to­
das las co^as, porque en este sentido significa la esencia, y nin­
gún predicado más esencial que aquel que se enuncia de algu­
na cosa diciendo que es ente ó ser; mus usado como participio,
sólo es predicado esencial de Dios, cuya esencia es ser ó existir.
P. ¿Entra el concepto de ser en todos los conceptos infe­
riores al mismo y en las diferencias de esLos conceptos?
R . Sin duda alguna, pues que las varias esencias y dife­
rencias esenciales de las cosas están constituidas por las dife­
rencias que median entre los conceptos inferiores ó subordi­
nados al ente.
P. Según esto, ¿deberemos tener al ente por el género
supremo en que están contenidos todos los géneros y espe­
cies inferiores á él?
R . No; el ente no es propiamente género, porque no
16 Ontnlngi*.

se puede contraer á ninguno de los conceptos inferiores á ¿I


por medio de diferencia alguna que no sea también ser ó ente.
P. ¿Se predica siempre el ente en el mismo sentido?
R . La razón de ente ó ser varia m ucho según que se
predica de la substancia ó del accidente , de Dios ó de las
criaturas.
P. ¿Qyé especie de analogía es la del ser ó ente según
que se predica de la substancia ó del accidente, de Dios ó de
las criaturas?
R . Es analogía de atribución intrínseca, la cual Irene
lugar cuando la cosa signficada por el nombre conviene pro­
piamente á los miembros de que se predica, mediando entre
ellos un orden ó conexión interna en razón de la cual á uno
de ellos conviene primeramente y per se, y á lo s demás se*
cundaiiamente y de modo que dependan de aquél. Asi, la
t ida se atribuye propiamente á Dios y á las criaturas vivien­
tes; pero á Dios por modo primario, y á las criaturas dotadas
de vida sólo con analogía de atribución interna.

§ II

De la potencia i del acto.

P. ¿Qyé se entiende por potencia, considerada como tér­


mino ó concepto trascendental, y en qué se divide?
R . No es otra cosa la potencia sino el principio de algún
acto emanado de el!a ó en ella recibido. En el primer caso la
potencia es activa; en el segundo pasiva.
P . ¿Qyé actos responden á cada una de estas potencias?
K . A la potencia pasiva .responde el acto que Ij informa
y perfecciona, suponiéndose en ella imperfección ó deficien­
cia;! y á la potencia activa, el acto que de ella emana, et
cual supone perfección en la misma, pues nada es principio
activo, sino según que está en acto ó es perfecto.
P. ¿En q ué se divide la potencia pasiva?
Del ente ó ser común. Í7
R . En natural y obediencial. L a primera dice orden al
agente natural, y, por tanto, la capacidad que tiene, es finita;
la segunda se dice obediencial, por comparación con la causa
prúnera ¿ infinita, que puede reducir á toda criatura á algún
acto superior ¿ aquel que ella puede ejecutar según su natu­
raleza.
P. ¿Qyé es potencia objetivaT
R. La potencia objetiva, llamada por los modernos posi­
bilidad, porque se considera en la cosa que se dice y en razón
de decirse posible, es la que conviene con la cosa según que
la misma cosa es objeto ó término de la consideración de la
mente, ó por respeto á las causas de que depende.
P. ¿En qué se divide la posibilidad?
R. En intrínseca ó absoluta, y extrínseca ó relativa. Se
dice de una cosa que es extrínseca ó relativamente posible, ha­
bido respecto á la potencia en que está contenida como en
su causa; y se dice que es intrínseca ó absolutamente posible,
habido respecto á sus términos, cuando el predicado no re­
pugna esencialmente al sujeto.
P. ¿Qyé se entiende por posibilidad física, y qué por
posibilidad moralt
R . A diferencia de la posibilidad interna, que lleva tam­
bién el nombre de lógica por convenir á la cosa según que
es objeto del entendimiento, la posibilidad física es la que
con denominación extrínseca se dice de las cosas, bien por
comparación con el orden físico, en cuyo caso se denomina
posible lo que puede suceder sin necesidad de que se suspen­
dan milagrosamente las leyes de la naturaleza, bien por com ­
paración á alguna causa determinada en la que se considera
virtud suficiente para producirla. La posibilidad moral es
otro modo de la posibilidad extrínseca ó relativa, según el
cual se dice posible para alguna causa lo que no sobrepuja
su virtud ni es tan dificultoso, que no sea producida por ella
nunca ó casi nunca.
P. ¿Qyé se entiende por acto?
i
18 Ontologia.

R. El concepto de acto no se puede definir á causa de


su simplicidad; mas por via de descripción puede decirse, que
asi como bajo el nombre de potencia se entiende aquello por
lo que alguna cosa es capaz de recibir en si alguna perfección,
asi bajo el nombre de acto se entiende aquello por lo que
alguna cosa es constituida en principio por el cual es y obra.
El acto es, pues, cierta perfección de la cosa, perfectio quaedam,
pues por él, lo que está en potencia para ser y para obrar,
recibe estas dos cosas.
P. ¿En qué se divide el acto?
R. Considerado absolutamente ó en si mismo, el acto se
divide en entitativo y formal. Acto entitativo es el acto mismo
de ser ó existir, por el cual se dice de alguna cosa que existe
ó es ente; y acto formal, la misma forma de la cosa, según que
por la palabra forma se significa la esencia, ó también aquel
acto por el cual la cosa es esta cosa ó tal cosa, y de tal gran­
dor ó virtud, ó sea de este ó aquel modo. Y considerado res­
pectivamente , se divide: i . ’ en puro, que no se mezcla con
potencia alguna, llamado también irreceptus, ó no recibido
en ninguna potencia ni de ninguna potencia, ó en otros tér­
minos, que no es acto de potencia alguna, ni potencia para
ningún acto, y este acto es Dios; y no puro, que se mezcla
con potencia, y es receptas, ó recibido de alguna potencia ac­
tiva en alguna potencia pasiva. 2 .• En acto primero y acto
segundo (actas primas, actas secundas), ó sea en forma y ope­
ración, porque de la forma ó ser formal de cada cosa, que es
el acto primero de ella, dimana la respectiva operación, ó acto
segundo, al que ordinariamente se llama acto, conforme á su
significación primitiva.
Del ente ó ter.común. 19

§ IU

Del principio de contradicción.

P. ¿Qué axiomas se fundan en el concepto de ser?


R. Tres, á saber: el de identidad, el de contradicción,
y el de exclusión de medio entre dos extremos.
P. ¿De que manera se formulan estos tres principios?
R. El principio de identidad se enuncia en un juicio en
•que se afirma del ser el mismo ser que es objeto de la simple
aprehensión, diciéndose por tanto: Loque es, es. El prin­
cipio de contradicción se enuncia mostrando la oposición ma­
yor de todas , que es la contradicción , en estos términos : el
ser excluye al no ser, ó como más plenamente se dice en las
escuelas, «es imposible que una cosa sea y no sea al mismo
tiempo : imfiosstbile est ídem simul esse et non esse.» Por últi­
mo, en el tercer axioma se excluye el medio entre los térmi­
nos de la contradicción, diciéndose que la cosa , cualquiera
que ella sea, «ó es ó no es: quodlibet aut est aut non est».
P. ¿Por qué se dice en el principio de contradicción
«una misma cosa, idern» , y se usa de la palabra sim ul, que
expresa el tiempo?
R. Dicese «la misma cosa, idem», para significar que lo
que es, sólo excluye al no ser bajo aquella razón en que e s :
v. gr. , lo que es efecto de alguna causa, es imposible que
sea causa de ella, pero bien puede ser causa de otra, y en
este caso es efecto y causa á un mismo tiempo ; y se dice
«al mismo tiempo, simul», porque en tiempos diferentes una
misma cosa puede tener predicados incompatibles. Es pues
inadmisible, aun bajo este concepto, el principio de contra­
dicción desfigurado por Kant en estos términos: El predicado
que conviene á un sujeto, no le repugna.
P. ¿Cuál de aquellos tres principios es generalmente
usado en las escuelas?
so Ontotogia.

R. El de contradicción únicamente ¡ porque el de ex­


clusión de un tercero es una misma cosa con el de contra­
dicción, ó por lo menos se halla contenido en él ; y el de
identidad es inútil en el raciocinio , pues cualquiera que sea
la proposición menor que se le aftada , nunca da de si con­
clusión alguna que no sea la misma menor añadida, como
puede verse en el siguiente ejemplo : Lo que es, es: es asi que
el bombre es mortal: luego el hombre es mortal.
P. ¿Hay otros primeros principios además del de con­
tradicción?
R. Otros principios se conocen además del de contra­
dicción, v. gr. , el que llaman de ra^ón suficiente: «Nada
hay sin razón suficiente» , ó , en otros términos : «Para que
una cosa exista más bien que para que no exista, ó para exista
de tal modo más bien que de tal otro, se requiere algo por
lo cual sea determinada á existir más bien que á no existir,
ó á existir de este modo más bien que de este otro». Pero el
principio de contradicción es superior á los demás supuesto
que no sólo es verdadero principio, sino es el primero de todos
los principios, en el cual se fundan y resuelven los demás.
P. ¿Por qué decis del principio de contradicción que es
verdadero principio?
R. Porque la verdad enunciada por él es conocida por
si misma, y no necesita ni sufre ser demostrada.
P. ¿Y que titulos son los suyos para tener la categoría
de principio absolutamente primero?
R . Es el primero de todos en el orden cronológico, y
antecede en él á todos los demás juicios, porque las ideas de
ser y de no ser son las primeras que concibe nuestro enten­
dimiento. y la relación que media entre ellas, es lo primero
que expresa la mente en el orden de nuestros juicios. Y es el
primero en el orden lógico, porque asi como todas las nocio­
nes del entendimiento se^esuelven en la noción de ser, asi
todos los principios y verdades' que conocemos y podemos
conocer, se resuelven en el ¡mneipio de contradicción , con
Del ente ó ter común. 91

el que enunciamos el concepto elementalisimo y primitivo de


ser según que excluye al no ser. Es pues el más conocido
y el más universal de todos los principios, y la ley trascen­
dental de toda afirmación y negación. Todos los.demás prin­
cipios se fundan, por consiguiente, en ¿I, y aun se demues­
tran indirectamente por él; de forma que si alguno dudase
de la verdad de los otros principios, bastariale para salir de la
duda, advertir que no puede negarlos sin caer en contradic­
ción, ó lo que es lo mismo, sin afirmar que una misma cosa
puede ser y no ser á un mismo tiempo, lo cual es absurdo.
P. ¿No puede ser tenido por principio absolutamente
primero de conocimiento el cogito, ergo sum, de Descartes?
R. El «cogito, ergo sum, ó pienso, luego existo», de Des­
cartes, lejos de ser el principio absolutamente primero, ni
siquiera merece el nombre de principio, pues se reduce á
enunciar el hecho de la propia existencia, el cual no contie­
ne en si ninguna otra verdad respecto de la cual pueda ser con­
siderado como principio. La proposición en que afirmamos
este hecho, puede decirse primera en razón de enunciar ese
hecho, que no depende de principio alguno de conoci­
miento, pues ¿1 mismo se ofrece con evidencia á los ojos del
entendimiento; mas esa misma proposición supone de una
parte varios conceptos anteriores, sin los cuales no podría
concebirse, y de otra necesita apoyarse en el principio de
contradicción, porque si una cosa pudiera ser y no ser al
mismo tiempo, bien podríamos pensar y no pensar, y existir
y no existir á la vez.

§ IV

Dt la esencia y de la existencia.

P. ¿Qyé es esencia?
R. La noción de esencia no puede ser definida á causa
de su simplicidad; puede sí ser interpretada la palabra esen­
Ontoloffto.

cia, derivada de la latina esse, mediante la descripción que se'


hace de la esencia, ahora aténdiendo á lo que es en simisma,
ahora considerándola en orden al entendimiento que la con­
cibe, ahora, finalmente, á la operación y movimiento qué
de ella procede.
P- ¿Qué es la esencia considerada en si misma?
R. Aquello segt'ot lo cual alguna cosa tiene ser, ó es
constituida en algún grado determinado de lo que tiene ser;-—
aquello por lo cual la cosa es constituida en su propio g é ­
nero y especie;—aquello por lo cual la cosa es lo que es, y
no es otra cosa. Más brevemente: aquello que constituye á
la cosa.
P. ¿Qyé otros nombres tiene la esencia asi considerada?
R. Llámase también forma, porque denota cierta deter­
minación ó especificación; y asimismo se denomina en latín-
res, con que se da á entender que la cosa tiene alguna
esencia.
P. ¿Cómo se describe la esencia considerada en orden
al entendimiento?
R. Describesela^diciendo, que es «lo que primero se
concibe acerca de la cosa», entendida esta prioridad, no en
el sentido de ser la esencia lo que primeramente percibi­
mos en la cosa, sino en el de ser lo que á la cosa la constitu­
ye tal, y Xe donde se derivan las propiedades de ella como de
su raiz. Considerada de esta suerte la esencia se llama quiddi-
taa, por ser ella objeto de la definición, que explica lo que la
cosa es, q u i d res sit; y en atención á esto mismo es llamada
tambl&it definición, porque la definición declara qué sea la
cosa definida.
P. ¿Cómo se describe la esencia considerada en orden á
la propia operación?
R. Bajo este respecto la eseficia se llama naturaleza, la
cual definió Aristóteles diciendo 4et!#la substancia ó esencia de
aquellas cosas que en si mismas, en cuanto son las mismas, tie­
nen el principio del movimiento»; y contrayéndose á la esen-
Del ente á u r común. 93:

cía de los seres sensibles, «el principio y la causa del movimien­


to y del reposo del respectivo sujeto primeramente y per se,,
y no secundum accidens.»
P. Las esencias de las cosas criadas, ¿son simples ó com­
puestas?
R. Descartes y sus discípulos las dieron por simples;
pero en realidad constan de principios diferentes, como son el
género y la diferencia, teniendo, por tanto, algo en que con­
vienen unas con oirás, y algo en que no convienen: de aqui
los vínculos comunes que enlazan á unas cosas con o tras, y
que no pueda hacerse de ellas una sola cosa ó esencia común,
como pretenden los panteistas.
P. ¿Qyé propiedades deben considerarse en las esencias
dje las cosas?
R. Las esencias de las cosas son necesarias, inmutables,
indivisibles y eternas, aunque sólo con eternidad negativa.— Su
necesidad consiste en sur imposible q je consten de otras no­
tas diferentes de las que tienen.— Son inmutables porque no
pueden dejar de ser siempre las mismas.— Indivisibles, porque
son el conjunto de las notas ó partes, ora fisicas, ora metafí­
sicas, que constituyen i cada esencia en cuanto están unidas;
ninguna de las cuales, por consiguiente, separada de las de­
más, tiene la misma esencia que la qué en unión con las de­
más notas, ella constituye. El alma, por ejemplo, que es parte
esencial del hombre, ella sola, separada del cuerpo, no es el
bombre. Por esta razón las esencias han sido comparadas á los
números, cada uno de los cuales tiene su propia especie, á que
no puede añadirse ni quitarse ni aun la más minima fracción
sin que perezca.— Por último, son eternas, con eternidad ne­
gativa, porque jamás comenzó á ser verdad, ni jamás dejará
de serlo, que las notas de esta ó aquella esencia, y no otras,
son las que verdaderamente la constituyen.
P. ¿Qyé especie de necesidad es la de las esencias?
R. Las esencias de las cosas, según que existen ó tienen
ser fuera de la nada (in rerum natura), son hipotéticamente ne-
94 Oñtotogia.

cesarías con relación á Dios, que les da el ser que tienen; y


consideradas en razón de los principios que las constituyen,
son absolutamente necesarias.
P. ¿Las esencias tienen de si mismas sus principios cons­
titutivos, ó los tienen de Dios?
R . De Dios los tienen ciertamente: verdad fundada sobre
este triple fundamento: la independencia divina, la dependen­
cia de todas las cosas de D ios, y la misma esencia de las co­
sas, que no podrían tener ser alguno ideal, si no hubiera al­
guna inteligencia en que estuviesen representadas.
R . ¿Penden por ventura las esencias de las cosas de la
libre voluntad de Dios?
R . Asi lo sonó Descartes, quien llegó á decir que los tres
ángulos del triángulo son iguales á dos rectos porque Dios ha
querido que lo sean, dando á entender que si Dios hubiera
querido, los dichos tres ángulos equivaldrían, por ejemplo,
á tres rectos. Mas contra tamaño absurdo claman á una la
verdad de las esencias mismas, la certeza científica con que las
conocemos, y la misma naturaleza divina.
P. ¿De qué penden, pues, las esencias de las cosas?
R . Las esencias de las cosas penden formalmente del en*
tendimiento divino, y remota ó mediatamente de la misma
divina esencia.
i v
Continuación del anterior i obre ¡o esmea y la existencia.
P. ¿Qyé se entiende por existencia}
R. Llámase existencia al acto por el cual la esencia espues­
ta fuera de la mente (sistitur extra conceptum mentís), y , tratán­
dose de las criaturas, fuera desús causas y fuera de la nada
Más brevemente: la existencia es la actualidad de la esencia.

i HablanJo con propiedad, sólo de la* criaturas puede predicarse la exifteocta;


de Otos se dice propiamente que t i. Eatre los filósofos antiguos entendíase por esu tatlt
lo q ue a per o tra c o u 4 tie n e * c r d e o tra c o m . D icttxr a s i n a * * QJJASI u a u o arm es.
(RicarJo de S . Víctor.)
Del ente 6 ter común. *8

P. La esencia y la existéncia, ¿son lo mismo en toda


cosa criada, ó se distinguen únicamente entre sí con distin­
ción de razón?
R. Sobre esta cuestión están divididos los autores. La
sentencia de Santo Tomás es, que en toda cosa criada la esen­
cia se distingue realmente de la existencia.
P. ¿Qyé razones abonan esta semencia?
R. Entre otras varias, es muy de notar la que se funda
en la contingencia de las criaturas, á las cuales no conviene
esencialmente el acto de existir, y cuya esencia puede ser en­
tendida por medio de un concepto adecuado en que no se
incluya ni aun implícitamente la existencia.
P. ¿Q yé otros argumentos prueban la distinción real en
las cosas criadas entre esencia y existencia?
R. Uno de ellos es, que ser en sentido de existir (en la­
tín esse), se predica de la cosa que es ó existe según que es
participado ó recibido por ella: la cosa es participante del esse,
y el esse es aquello de que la cosa participa: son por consi­
guientes distintos uno de otro esos dos elementos del com ­
puesto ontológico que se llama etts. Si las cosas criadas tuvie­
ron el ser en razón de su esencia, identificándose entonces
ésta con aquél, no lo tendrían por modo de participación, sino
serian ellas su propio ser ( esse suum), y no podrían menos de
existir, supuesto que la esencia de las cosas, en razón de los
principios que la constituyen, es necesaria. Otra razón es que
la dicha distinción es necesaria para explicar la multiplicidad
y diversidad de la existencia en las cosas criadas; multiplici­
dad y diversidad de que no puede darse razón sino suponien­
do que son múltiples y diversas las esencias en las cuales es
recibido el ser de la existencia, que de suyo no es múltiple ni
diverso, sino recibe estas condiciones del sujeto ó potencia
que lo recibe. Asi, el ser de Sócrates y el de Platón son del
uno y del otro respectivamente en cuanto el ser se halla indi­
vidualmente en cada uno de ellos; el ser ó existencia del oro
supone la esencia de este metal, etc. Si tales esencias se iden-
16 Onlologia.

tifkasen con la respectiva existencia, ésta dejaria de ser tal


existencia, individual ó especifica, supuesto que la existencia
está constituida por los principios de la esencia, y no habría
razón para que no fuera, v. g r ., el ser de oro, el de plata
ó cobre.
Este mismo argumento puede hacerse considerando á la
existencia (esse) según que es finita y causada; condiciones
que le convienen en razón de ser finitas y causadas las esen­
cias en que el seres recibido, yaque el ser de si mismo, confor­
me á la propia razón de ser, no puede decirse que es finito ni
producido. En suma, el ser, en la significación de existir, re­
cibe toda su denominación y propiedad y condición de la
esencia ó cosa que es ó existe.
P. ¿No bastará para esa explicación distinguir lógicamen­
te la existencia de la esencia de suerte que siendo idénticas
entre s i , se nos ofrezcan, sin em bargo, bajo conceptos dife­
rentes, equivaliendo virtualmente cada una de ellas á la otra?
R. No; porque lo que virtualmeute equivale á alguna
perfección, debe contenerla en si misma con mayor perfección
ó en grado por lo menos igual. Es asi que la esencia de la
criatura contingente no contiene la perfección de su existen­
cia, pues si la contuviera, la misma existencia le seria esen­
cial, dejando, por consiguiente, de ser contingente para tor­
narse en necesaria, lo que es absurdo; luego la esencia y la
existencia no equivalen virtualmente la una á la otra.
P. ¿A qué se reducen todas las objeciones contra la dis­
tinción real entre esencia y existencia?
R. Tudas se reducen á confundir la realidad con la exis­
tencia, no reconociendo por real sino á la existencia misma en
concreto, y excluyendo todo medio entre la nada y esta mis-
rnk existencia, sin advertir que entre estos dos términos está,
en los seres contingentes, el ser real de la respectiva esencia,
ó/sea la potencia ó capacidad real para existir, de la cual es en
ellas complemento real el acto de existir ó la existencia con­
cretamente considerada.
Del ente ¿ wr común. S7

P. ¿Deberá de ser considerada la existencia como un


accidente de la esencia?
R . Tomada la palabra accidente en sentido lato el ser
que sobreviene y como que se añade á la esencia y la com*
pleta, tiene cierta razón de accidente; pero tomado el acci­
dente en sentido estricto, según que no es cosa alguna subs­
tancial, sino que supone ya constituida la substancia existen­
te, la existencia no es accidente sino parte integral de la cosa
misma que existe.

§ VI

Del ente de ra^ón y de su diferencia del ente ideal.

P. ¿Qyé se entiende por ente de ra{ón?


R . Lo que sólo tiene ser en la aprehensión de la razón';
ó en otros términos: lo que no tiene ser in rerum natura
entre las cosas que existen fuera de la mente , pero es apre­
hendido de ella como si lo tuviera. A la muerte, v. g r . , que
en sí no tiene ser alguno real, pues es privación del ser en que
consiste la vida, nos la representamos como si realmente exis­
tiera, visitando así la choza del pobre como el palacio del rey.
P. ¿De cuántos modos puede tener alguna cosa ser en
el entendimiento?
R. De tres modos : subjetiva, efectiva y objetivamente.
Tienen ser subjetivamente en el entendimiento las cosas in­
herentes á él como accidentes al sujeto, v. g r . , los hábitos
intelectuales y las especies inteligibles. Tienen ser efectivamente
en dicha potencia las cosas producidas por ella, como el acto
mismo de entender. Y , por último, existen ó tienen ser
objetivamente en el entendimiento las cosas que por él son
aprehendidas, ahora tengan ó puedan tener ser fuera de él,
ahora todo su ser consista en la aprehensión de la razón. En
el primer caso tenemos el ser ó ente ideal, y en el segundo el
ente de razón.
IR Onlología.

P. ¿Qyé diferencia hay , pues , entre el ente ideal y el


ente de razón?
R. El ente ideal es el que tiene ser objetivamente en
el entendimiento, pudiendo existir, ó existiendo en la reali­
dad; el cual ser consiste en la semejanza de sí mismo que
todo objeto conocido causa en el alma, mediante la cual es
conocido de ella. Distínguese , pues, el ente ideal del ente
de razón, en que al ente ideal corresponde fuera de la mente
alguna cosa que existe ó puede existir, mientras que al ente
de razón no corresponde nada en la realidad, pues de_ tal
suerte depende del entendimiento, que sin él no puede darse
en parte alguna.
P. ¿De cuántos modos es el ente de razón?
R. De dos modos, á saber: fundado, y sin fundamento
alguno en ¡a realidad, como un circulo cuadrado, ó cualquiera
otra cosa imposible.
P. ¿En qué se divide el ente de razón fundado en la
realidad?
R. En carencia concebida á modo de forma, como es,
por ejemplo , la misma muerte , cuando de ella decimos que
«á nadie perdona; » y en relación de ra^ón , ú orden conce­
bido en las cosas cuando las distinguimos en varios concep­
tos— al hombre, v . g r ., en animal y racional— que después
ordenamos entre sí de suerte que uno de ellos sea superior y
el otro inferior, produciéndose asi por la razón estas relacio­
nes puramente lógicas ó entes de razón.
P. ¿En qué se divide la carenciaf
R. En negación y privación. Negación es la caréncia de
forma en sujeto no apto, como la carencia de vida en el mi­
neral, ó la carencia sin sujeto, como la obscuridad; y priva­
ción, la carencia de forma en sujeto apto, como el error en
el entendimiento, la falsedad en la moneda, etc.
CAPÍTULO II
D e la a p r o p ie d a d e s t r u e e a d e a t a l e i d e l e n te .

P. ¿Qyé son propiedades trascendentales del ente , y


qyé otros nombres llevan?
R . Llámanse propiedades trascendentales' del ente aque­
llos modos comunísimos del ente , que convienen á,todo lo
que es ó puede ser, y que, sin añadirle ninguna diferencia,
explican y declaran este concepto , mostrándolo con mayor
expresión. Llámanse también atributos, y los antiguos les
dieron el nombre de pasiones del ente , al que se refieren se­
gún que es ente (in quantum ens) , y no en cuanto es tal ó
cual ente *.
P. ¿Cuántos son los atributos del ente?
R. Tres son los atributos del en te, á saber : unum,
verum, bonum, ó sea, considerados en abstracto, unidad,
verdad y bien. Algunos añaden á estos atributos res y aliquid,
pero sin razón, porque res es lo mismo que ens tomado como
nombre, y no se enuncia del ente por modo de adjetivo,
pues es substantivo, ni explica lo que sea el ente, como de­
bería explicarlo en caso de ser propiedad de él. Lo mismo

t Sod trascendentales lo mismo que el ente de que se predican, el cual, á causé de


estar Incluido en todas las cosas» y de predicarse de lodos, sobrepujando y crasccn-
diando ¿ lodo* )ri péeerot y especie* en que é«tn se dividen, sin Mr él milano género,
se dice traíccndenta!; y te distingue de lo um w rsal, porque lo universal esti en mtubas
cosas, pero do en tedas, y sdlo de muchas se predica, pero ao de toJas como lo tras»
cendefltal| ó sea como el ente y sus propiedades 6 modoi comunísimos.
2 En cuanto el este es U t ócw al eme, bien puede tener pasiones reales que sean
divtmUs de él : a*i el bombret e n te especial, puede tener y tiene propiedades también
etpeciaUs, que no están incluidas en la razón de humanidad; pero las pasiones del ente
como tal no se dislsngueo realmente de ¿1«
30 OnUAogia.

puede decirse de aliquid en cuanto significa «lo que no es


nada», poi’que en este sentido no se distingue de ens. Tam­
bién se toma aliquid en el sentido de aliud quid, significando
división y distinción de cualquiera otro ; mas en este sen»
tido no se diferencia de unum, pues uno significa precisa­
mente lo que siendo en si mismo indiviso, se distingue de
todo lo demás.

§ »

D t hi unidad.
\

P. ¿Qyé significa la palabra uno?


R. Lo mismo que ser indiviso ; y de aqui la siguiente
definición : «Uno es el ente que no esta dividido;» y esta
otra : «El ente se dice uno en cuanto en sí mismo es in­
diviso.»
P* ¿Qyc es, pues, lo que añade el concepto ue uno al
de ente?
R. Ninguna cosa añade uno á ente fuera de la negación
de división; negación que expresa aquella perfección con que
el ente se contiene á si mismo sin derramarse ó dividirse en
muchas cosas ó entes.
P. ¿Se convierten por ventura entre si ser y uno?
R. Que uno es concepto trascendental, y por lo mis­
mo se convierte con ser, dedúcese fácilmente de esta razón:
que si hubiera alguna cosa que en si no fuera indivisa, sino
actualmente estuviere dividida, no seria una, sino muchas.. La
carencia de división, en que consiste la razón de unidad, no
añade al ente cosa alguna positiva, y por consiguiente, uno
es lo mismo que ente expresado bajo la razón de indiviso , que
no le añade cosa ninguna.
P. ¿Que es unidad cuantitativaf
R. Unidad cuantitativa ó numérica, tpmada esta palabra
estrictamente, es la que resull» en la cantidad 'de la unión de
Ds las propiedades trascendentales dei ente. 31

las partes de que consta, de forma que allí donde las partes
de la cantidad se unen mutuamente, hacen uno; pero si se
dividen, se hacen muchas unidades ó número cuantitativo, el
cual es una muchedumbre de unidades cuantitativas.
P. ¿En qué se distingue la unidad cuantitativa de la tras­
cendental?
R. En que la unidad trascendental es el mismo ser indi­
viso, y la unidad cuantitativa ó numérica sobre consistir en
indivisión conserva algo perteneciente al género ó predica­
mento de la cantidad, á saber, aquello que resulta en ésta de
la unión de las partes de que consta. En otros términos: la
indivisión de la cosa en si constituye la unidad trascendental;
y la indivisión de la cosa en si en orden á la cantidad, la uni­
dad numérica ó cuantitativa.
P. ¿A qué se opone la unidad trascendental?
R . La unidad trascendental se opone á la multitud ó nú­
mero trascendental por modo de privación, como lo indiviso á
lo que esta dividido; multitud que no se distingue de las co­
sas mismas divididas conjuntamente tomadas, según que
ninguna de ellas es la otra, no añadiéndoles por consiguiente
sino una relación de razón, ó sean dos negaciones, pues que
la multitud niega la indivisión de algo en si mismo y la niega
de otra cosa.
P. Y la unidad numérica ¿á qué se opone?
R. A la multitud cuantitativa ó número propiamente dicho,
respecto del cual tiene razón de principio, de parte y de medi­
da. Es en efecto principio del número, porque éste resulta de
la división de la unidad cjantitativa ó sen del continuo, que
en si es uno, cada una de cuyas partes, hecha la división, es
una unidad numérica, y todas ellas forman en concepto de
partes la multitud cuantitativa ó sea el número, medido en
efecto por la unidad que en ¿1 se repite.
P. ¿Cómo se define, pues, el número ó cantidad discreta?
R. La multitud medida por la unidad: multitudo ntensu-
rata per unum'.
31 Ontologia.

P. ¿Qyé es, pues, lo que aftade U multitud cuantitativa,


ó número propiamente dicho, á la trascendentali
R . Añádele el accidente de la cantidad que en aquella se
da, y del cual prescinde la segunda.
P. ¿De cuántos modos es la división negada ó excluida
por la unidad?
R . De dos, á saber: una la división del ser en muchos
seres de la misma razón: asi, cuando decimos un bombre, una
ciudad, negamos que tal hombre sean muchos hombres, y
tal ciudad muchas ciudades; y otra la división del ente en los
principios que le constituyen, y de este modo la unidad del
bombre, por ejemplo, excluye la división ó separación actual
en él del cuerpo y del alma racional. Esta es la unidad que
llaman formal ó esencial.
P. ¿En qué se divide la unidad formal ó esencial?
R . La unidad formal ó esencial se divide: i.* en unidad
per seo simpliciter, y unidad per accidens ó secundum quid; y
2 .‘ en unidad de simplicidad, y unidad de composición.
P. ¿Qyé es uno per se, y qué uno per ocridens)
R. Llámase uno per se ó simpliciter aquello cuyo ser es
verdaderamente indiviso, y por lo mismo, habl.mdo con todo
rigor y según la fuerza del término, es un ser, y no muchos;
y es uno per accidens ó secundum quid lo que siendo muchas
cosas en realidad por razón de estar divididas según el ser,
goza sin embargo d e indivisión bajo algún concepto, v . g r., el
de colección, orden, efecto ó algún otro respecto ó habitud.
P. ¿Qué es unidad de simplicidad, y qué unidad de com­
posición t
R . Unidad de simplicidad es la que excluye, no sólo á
la división, sino á la divisibilidad del ser: tal es la simplici­
dad de las substancias inmateriales; y unidad de composición es
la de aquellos seres que, actualmente indivisos, pueden divi­
dirse ó resolverse en partes: tal es la unidad de las substancias
materiales.
P. ¿En qué se divide la unidad de composición?
De Uu propiedadtt trascendental*) del ente. 33

R. La unidad de composición unas veces es unidad per


se, como la unidad del continuo, v. g r ., una linea, una su­
perficie, etc., ó la unidad de todo compuesto natural, como
un mineral, una planta, un animal, etc., y en general esta
unidad tiene lugar cuando muchas cosas, la potencia y el acto,
por ejemplo, se completan mutuamente en un solo y mismo
género; y otras veces es unidad per accidens, la cual se echa
de ver ora en muchas cosas que forman conjunto, como un
montón de trigo, ora en las cosas ordenadas en forma, por
ejemplo, de ejército, ó en obras artificiosamente compuestas,
v. gr., un reloj; ora en la composición de substancia y acci­
dente; ora por fin en la unidad llamada dinámica, cuando
muchas causas se juntan á modo de un solo agente para pro­
ducir el mismo efecto.
P. ¿Qyé es unidad universal, y qué unidad numéricat
R . La unidad universal es la indivisión del ser que sien­
do uno puede hallarse sin embargo en muchas cosas (unum
in multis), como hombre, cuya razón objetiva es en si indivi­
sa, y no obstante se distingue y multiplica en tantos seres
cuantos son los individuos en que se encuentra. Dicha unidad
es genérica 6 especifica, según que niega la división del géne­
ro ó la de la especie. A entrambas se contrapone la unidad que
pertenece al individuo, el cual de tal manera es uno, que no
se puede comunicar á muchas cosas en concepto de inferiores
y sujetas á él, como Pedro.

i »

De la identidady de la distinción.

P. ¿Qyé cosa es identidad?


' R. Antes de definirla conviene decir, que la identidad es
unidad ó unión, ya porque las cosas que concebimos como
una, son en realidad muchas, ya porque realmente no son sino
una sola, de la cual usa empero la razón como si fueran mu-
3
34 Ontologia.

chas para afirmar su unidad Según esto podemos definir la


identidad diciendo que es la unidad de muchas cosas que con­
vienen en la entidad siendo distintas, ahora en la realidad,
ahora tan sólo según el concepto de la razón.
P. ¿Cuántas maneras de identidad hay?
R. La identidad, así como la unidad en que se funda,
sólo puede ser de dos maneras : una de ellas propiamente
dicha, cuando la unidad es del mismo ser real ; y otra secun­
dum quid , que consiste en la conveniencia de muchas cosas
distintas en lo que genérica ó específicamente es uno. Aquella
identidad puede llamarse numérica, porque la cosa es numé­
ricamente una ; esta otra genérica ó especifica, según que lo
uno en que convienen muchas cosas, es género ó especie.
P. ¿En qué se divide la identidad según la cual muchas
cosas se dicen idénticas entre si?
R. Según es la unidad, real ó impropia, en que muchas
cosas se unen, así se divide la identidad. Cuando muchas
cosas convienen en la esencia, la identidad es esencial; cuando
convienenen alguna cualidad, su identidad se llama semejanza;
y si convienen en cantidad, la identidad de ellas toma el nom­
bre de igualdad.
P. ¿Y en qué se divide la identidad lógica ó propiamente
dicha?
R. En física y moral. Física es la que se dice de las cosas
cuya realidad física persevera, como son las substancias espi­
rituales ; y moral la que pertenece ¿ las cosas cuyos princi­
pios constitutivos se van sucesivamente renovando en todo ó
en parte, como las substancias materiales, los cuerpos llama­
dos morales, etc.
P. ¿Qyé cosas se dicen distintas, y cómo se define la
distinción?

i lienH iai, dice Aristóteles, inufij t^uaeiam essm tí* est m i pbtriwm aui 4111um ut
pluribui ulatur, 111 puta quum áieoi, i/u m silri ipsi ídem, ut duobu im m i/u» u titr. M*-
t»ph., IV, 9.
De tai propiedadtt trateendentalei del ente. 38

R. Son distintas aquellas cosas una de las cuales no es


la otra Defínese, pues, la distinción diciendo que es «caren­
cia de unidad entre muchas cosas.»
P. ¿A qué se opone, pues, la distinción?
R . La distinción se opone á la identidad, como la multi­
tud se opone á la unidad.
P. ¿Cuántas maneras hay de distínciónt
R . Como las cosas que concebimos como muchas, ó lo
son en realidad fuera de la mente, ó lo son sólo en nuestra
mente, representada una misma cosa por muchos conceptos,
resultan dos maneras de distinción: una real, que media eiltre
las cosas que realmente son muchas ; y otra de rayón , que
procede tan sólo del entendimiento, sin realidad ninguna
fuera de él.
P. ¿En qué se divide la distinción real?
R. Dividese , lo primero , en mayor y menor ó modal:
la primera tiene lugar entre las substancias divididas ó sepa­
radas, numéricamente al menos, entre si, v. gr. , entre So-
crates y Platón, ó entre los principios que constituyen la
substancia compuesta, como el alma y el cuerpo; y la segun­
da, la que media entre la substancia y las modificaciones que,
dejando á salvo la esencia, pueden existir ó no existir en
aquella, como la tierra y su movimiento; esta distinción se llama
real, no porque el modo se distinga realmente de su sujeto,
sino porque el sujeto puede estar sin este modo con indepen­
dencia de nuestro entendimiento.
P . ¿De cuántos modos es la distinción lógica?
R . De dos, á saber: una llamada de ra^on raciocinante
(rationis ratiocinantis) , la cual es obra puramente del enten­
dimiento, sin fundamento alguno por parte del objeto que
se concibe, v. gr., la distinción entre el sujeto y el atributo
en la proposición yo soy hombre; y otra llamada de ra%ón ra •

i «Dtitincu cnlm aunt, quorum unum non est alhid.» (S. T h ., Contra ge*t.k
I. 7>0
36 Ontologia.

docinada (ratiotiis ratiocinatae) y , atendiendo al fundamento


de ella, virtual, la cual tiene lugar cuando á pesar de ser
una sola y misma cosa los objetos que concibe el entendi­
miento, hay en ella ra2Ón para ser expresada por medio de
conceptos distintos.

§ III

De ¡d verdad.

P. ¿Qyé cosa es la verdad, y cuáles son su ; especies?


R. La verdad ha sido definida: Adaequatio mteUectus et
ret, la conformidad entre el entendimiento y la cosa. Esta
definición conviene á las tres especies de verdad que se dis­
tinguen según que la verdad se considera en tas cosas mis­
mas, ó en las ideas que tenemos de ellas, ó en tos signos con
que las expresamos: in essendo, in cognoscendo, in signifi­
cando. De aqui la división de la verdad en metafísica, lógica y
moral.
P. ¿Qyé es verdad metafísica, y con qué otros nombres
es denominada?
R. La verdad metafísica es el mismo ser real de las co­
sas en cuanto dice relación de conformidad al entendimiento,
principalmente al divino, del cual depende como de su regla
y principio. Llámase también trascendental, porque no se
circunscribe á ningún género de cosas determinado, sino re­
side en todo ser real; y lleva asimismo el nombre de objetiva,
porque se identifica con la cosa conocida según que ésta es
inteligible ó tiene aptitud para engendrar en nuestro enten­
dimiento un juicio verdadero.
P. ¿Son entre si convertibles los conceptos de verda­
dero y de entef
R. Ser y verdadero son conceptos que mutuamente se
convierten, pues en realidad hacen uno: por el mismo caso
de ser alguna cosa, puede decirse que es verdad que es, no
De la¡ propiedades traieemdenlales del ente. 37

siendo ella verdadera por ninguna otra cosa sino por si mis­
ma. No es la verdad trascendental sino la entidad de la cosa
en cuanto dice relación al entendimiento.
P. ¿Cuáles son las propiedades de la verdad ontológica?
R. Tres son las propiedades de la verdad ontológica:
unidad, eternidad e inmutabilidad.
P. ¿Bajo qué respectos atribuimos estas dotes á la
verdad? \

R. Primeramente, se las atribuimos según la verdad de


la mente divina, que ve todas las cosas con un conocimiento
simplicisimo, eterno é inmutable, por el cual se regulan to­
das, participando de tales dotes en razón del respecto y con­
formidad que dicen con él; y en segundo lugar, se dice una,
eterna é inconmutable la verdad de las cosas en razón de las
respectivas esencias, consideradas absolutamente ó en si
mismas.
P. ¿Qyé se opone á la verdad ontológica, y de cuántas
maneras puede decirse falsa alguna cosa?
R . A lo verdadero, metafísicamente considerado, se
opone lo falso. De dos modos pueden decirse falsas algunas
cosas: ó porque el entendimiento juzga erróneamente que
no responden al concepto á que responderían si fueran vei>
daderas, como si alguno entendiese con error que tal moneda
no es de ley, llamándola por esto falsa; ó porque la cosa in­
duce á la mente á formar algún juicio falso de ella, tenién­
dola por lo que no es en realidad, sino sólo en apariencia:
en este sentido se dice del oropel, que es oro falso, sólo por­
que parece oro, aunque en realidad sea verdadero oropel, no
siendo por tanto la falsedad sino una denominación extrínseca
que se da á las cosas, no por razón de las cosas mismas, sino
por respecto á algún falso juicio del entendimiento.
i IV

Dtl bún.

P. ¿En que coasiste la razón objetiva de bien?


R . La razón objetiva de bien consiste en ser alguna cosa
apetecible, ó como lo definió Aristóteles: «Es bien lo que
todas las cosas apetecen.»
P. ¿Y que es apetibilidad?
R . La propiedad c intrínseca virtud del ente, por la cual
mueve éste é inclina hacia si al apetito, ó tendencia de toda
cosa á su propia perfección, ora sea este apetito el natural,
ora el sensitivo, ora, por último, el racional, que se llama
voluntad.
P. ¿De dónde proviene que sea el bien apetecible?
R . La apetibilidad del bien se explica diciendo que pues
todas las cosas tienden á su propia perfección, ó sea ¿ lo que
respectivamente les conviene ó las perfecciona, como el bien
no sea sino la perfección del ser en cuanto es apta por mover
ó inclinar á sí al apetito ó tendencia á la misma, síguese cía*
ramente que el bien es de suyo apetecible.
P. ¿A qué se da el nombre de perfecciónt '
R. Dase el nombre de perfección al ser en acto, y el de
perfecto á todo lo que es en acto, de forma que tenga actual­
mente la cosa perfecta todo el ser que le convenga, según el
modo como le conviene.
P. ¿En qué se diferencia la razón de bien de la de ente
ó ser?
R . Bien y ser son realmente una misma cosa, y sólo difie­
ren en nuestra mente, porque toda cosa es apetecible en
cuanto es perfecta, ó sea en cuanto tiene en acto el ser en que
consiste la perfección por la cual es apetecible.
P. ¿Qyé es, pues, lo que aftade el concepto de bien al
de ente?
De la» propiedades trascendentales del ente. 39

R. El concepto de bien añade al de ente el respecto al


apetito, la relación de conveniencia con él, asi como la ver­
dad añade por su parte al ente el* respecto al entendimiento,
ó sea la relación de conformidad con esta potencia, debiendo*
se entender por aquella conveniencia la integridad ó perfec­
ción de la cosa, por la cual es esta última apta para mover el
apetito, asi como por esta conformidad se entiende la misma
realidad de la cosa verdadera según que es cognoscible.
P. ¿En qué se divide el bien?
R. El bien se divide: i.% en absoluto y relativo; 2 en
verdadero y aparente; 3 .“ , en honesto, útil y deleitable; y 4.°, en
metafisico, físico y moral.
P. ¿Qyé se entiende por bien absolutoí
R. Bien ó bondad absoluta (bonum sibij es la perfección
de la cosa, por la cual tiene ésta todo lo que, en razón de con­
venirle, apetece ella con apetito, ora natural, ora sensitivo, ora
racional, llamado voluntad; y bondad relativa (bonum alien) es
esta misma perfección en cuanto por ella la cosa tiene aptitud
para perfeccionar á otras, y excitar, por consiguiente, y cum­
plir en otras el deseo ó inclinación á su bien.
P. ¿Cómo se definen el bien verdadero y el aparentei
R. Por bien verdadero se entiende el que es tal como se
le estima y conoce; y por bien aparente aquel bien puramente
existimado que no tiene ser en la realidad.
P. ¿En qué se subdivide el bien verdadero?
R. En bien principal y bien secundario. El bien principal
es el que satisface la propensión principal del ente, v. gr., en
el hambre la fruición de Dios; y el bien secundario el que sa­
tisface otras inclinaciones subordinadas del ente, siendo orde*
nable al bien principal, como en el hombre el conocimiento
de la verdad.
P. ¿Qyé son respectivamente el bien honesto, el bien útil
y el bien deleitable1
R. Bien honesto se dice el que por si mismo es apeteci­
ble, como la virtud; bien útil el que se apetece por razón de
Onlologia.

otro bien que tenga razón de fin, como la medicina ; y bien


deleitable el que es apetecible por razón del deleite que trae
consigo.
P. ¿Qyé se entiende por bien melafisico, y qué por bien
fisico y por bien moralt
R. Bien metafisico es el mismo bien trascendental, que
se convierte con el ente, no habiendo, por tanto, cosa alguna
que en razón de ser deje de ser buena ; bien físico ó natural
es el que conviene á cada cosa particular según su naturaleza,
ó sea lo que es conforme con las perfecciones naturales debi­
das al sujeto ; y bien moral el que concuerda con las reglas
de las costumbres.

§ v
Del mal.

P. ¿Qyé se entiende por malt


R. El mal, formalmente considerado, es la privación de
bien: ésta es la razón de ser llamado malo lo que está privado
del bien ó perfección que le compete.
P. F.l mal formalmente considerado, ¿es cosa positiva ó
negativa?
R. El mal formalmente considerado es cosa negativa,
'pues consiste en la privación de bien , el cual se convierte
con el ser, siendo claro que la privación de ser es cosa negativa.
P. ¿En dónde se encuentra y reside el mal?
R. El mal reside en alguna cosa buena , como en suje*
to. La razón es, porque siendo privación de bien, supone
algo que esté privado de él ; y este algo en razón del ser que
tiene, es realmente bueno,
P, ¿Qué bien es el que quita el mal en el sujeto en que
se encuentra?
R . No quita el mal ciertamente en el sujeto el bien que
se identifica con el ser del sujeto misino, y que dura tanto
De las propiedades trascendentales del ente. II

como ¿I, sino sólo quita el bien que se opone al mismo mal:
v. gr. , el vicio no quita al vicioso el bien que consiste en su
propio ser actual de hombre, sino lo que quita en él, es el bien
moral de la virtud; la enfermedad coexiste con el ser del en­
fermo, y sólo excluye á su contrario la salud, etc.— Otro
bien hay en el sujeto, que no lo quita el mal, sino sólo lo
disminuye, y es la habilidad del sujeto para el acto; por
ejemplo, el abuso de los deleites sensibles disminuye y embota
la fuerza y penetración del entendimiento, aunque no las des­
truya enteramente.
P. ¿Cuál es la causa agente del mal?
R . La causa agente del mal no puede convenir sino á
algún sujeto ó principio bueno, porque ninguna cosa puede
ser causa sino en cuanto tiene ser, y todo lo que tiene ser,
considerado como tal, es bueno. Importa afkadlr que el
agente que es causa del mal, no puede causarlo per se, sino
sólo per acctdens, conviene á saber: ó por deficiencia del agente,
en razón de la cual no es eficiente, ó por la del instrumento que
emplea, ó por defecto de la materia ó de la forma del efecto.
P. ¿De qué modo acaece este último defecto?
R. Por parte de la forma del efecto ocurre accidental­
mente el mal , cuando con alguna forma va necesariamente
unida la privación de otra form a; v . g r. , cuando el león de­
vora ai ciervo, esto es bien para el león, pero bien á que se
junta el sufrimiento y la muerte del ciervo, que es mal para
el ciervo.
P. ¿En qué se divide el mal?
R. Divídese, primero, en absoluto y relativo; segundo ,
en físico y moral, y tercero, en mal de culpa y mal de pena.
P. ¿Qye entendéis por mal absoluto, y qué por mal re?
lalivót
R. Por mal absoluto ó simpliciter se entiende lo que en si
mismo (secundum se) es malo, v. gr., la falta de salud; y por
mal relativo (malum alteri) lo que no es malo en si mismo, ó
sea en el sujeto donde se considera, sino sólo es mal deálgu-
u OnMogia.

na otra cosa, como acaece cuando el fuego destruye el leño,


con lo cual no pierde su ser de fuego, sino antes lo sustenta y
amplifica, aunque sea malo para el leño.
P. ¿Qyé entendéis por mal físico , y qué por mal moralt
R. Mal físico es la privación de alguna forma ó parte que
requiera la integridad de la cosa; y mal moral la privación
del bien que consiste en la honestidad ó rectitud de las accio­
nes libres.
P. ¿En qué consiste el mal de culpa y el mal de pena?
R. El mal de culpa consiste en el defecto de la acción
libre que carece del orden de conformidad que debe tener
con la norma de las costumbres; y el mal de pena, originado
del anterior, é inferior á él, consiste en la carencia de bien
debido impuesta por razón de la culpa cometida.
P. ¿Puede darse un mal supremo, que sea causa de
tudo mal?
R . Contra el error de los Maniqueos, que hay un mal
sumo, primer principio de todos los males, opuso Santo To­
más de Aquino las razones siguientes:
I. «Asi como el bien sumo está separado de todo mal,
asi habría de estar el mal sumo separado de todo bien: lo cual
se opone á la sentencia, que el mal está como en sujeto en
alguna cosa buena.»
II. «Si hubiese alguna cosa sumamente mala, seria sin
duda mala por razón de su esencia, asi como lo que es suma­
mente bueno, por razón de la esencia es bueno. Pero lo pri­
mero es imposible, porque el mal no tiene esencia alguna.»
III. «Aquello que es primer principio, no es causado por
ninguna cosa; es asi que todo mal es causado por alguna cosa
buena: luego no es primer principio el m al.»
IV. «El mal no obra sino en virtud del bien (porque
siendo como es el mal privación, no puede obrar per se, sino
sólo en cuanto con él se junta algo bueno). Por el contrario,
el principio primero obra con virtud propia.»
V . «Como lo que es per accidens, sea posterior á lo que
De tas propiedada trascendental# del ente.

es per se, no es posible que sea primero aquello que es per


acctdens. Es asi que el mal no ocurre sino accidentalmente y
fuera de lá intención del principio agente (praeter intentioncm):
luego es imposible que sea el mal primer principio.»
VI. «Todo mal tiene causa per accidem. Es así que el
principio primero no tiene causa ni per se ni per accidens:
luego es imposible que sea primer principio en ningún gé­
nero.»
CAPITULO III

J> e 1

P. ¿Qyé se entiende por categoríast


R. Las categorías ó predicamentos en latin, conforme á la
traducción dada por Boecio de aquella palabra griega, son los
géneros supremos ó universalisimos á que, según Aristóteles,
pueden reducirse todas las cosas, los cuales muestran por con­
siguiente todos los predicados que pueden enunciarse de ellas.
P. ¿De cuántos modos puede tomarse la voz categoriat
R.. De dos modos. En uno de ellos se entiende por caie-
goria la conveniente disposición y colocación de los géneros y
especies desde un género supremo hasta los individuos conte­
nidos en ¿ 1. Asi de un individuo cualquiera de nuestra espe­
cie decimos que está comprendido debajo del género animal,
el cual á su vez está contenido bajo el género viviente, y éste
bajo el género supremo ó categoría de substancia, pudiéndose
predicar todos los géneros y dicha especie de tal individuo(
Este modo de considerar las categorías es el que expresa la se­
gunda parte de la definición que hemos dado de ellas, y es
propio del lógico, El otro modo, propio del metafisico, es el
que las considera según que consisten en los mismos géneros
supremos de las cosas reales, *<Jue son conceptos universales
directos de ellas concebidos por la mente.
P. ¿Qyé ser es el que se divide en categorías, ó en otros
términos, cuál es el principio de las categorías?
R. El principio de las categorías es el mismo ser real ob­
jeto de la Metafísica, el ens tomado como nombre, que prima­
riamente significa la eseheia y secundariamente la existencia,
Dt las categorías.

el cual se divide según los modos de ser especiales ó propios


de las naturalezas significadas por él y comprendidas en las
categorías ó predicamentos.
P. ¿Qyé diferencia hay entre los modos ó propiedades
trascendentales del ente y aquellos otros en que consisten las
categorías?
R. Unos y otros convienen en ser modos ó propiedades
que nada añaden al ente, por via de diferencia alguna que no
sea el mismo ente; pero se diferencian en que los primeros,
v. gr., la razón de uno, convienen á todo lo que tiene ser,
mientras que las categorías son modos especiales de ser que á
unas cosas convienen y á otras no: por ejemplo, la categoría
de cantidad expresa un modo de ser propio de una esencia
diferente de las que expresan los demás predicamentos, v. gr.,
el de cualidad.
P. ¿No deberá el mismo ens ser tenido por categoría?
R. No por cierto, porque las categorías son géneros su­
premos que se predican en un mismo sentido de todos sus
inferiores, y el ser ó ens ni es propiamente género ni se pre­
dica de todas las cosas que le están sujetas unívocamente: sólo
en sentido análogo se enuncia el ente de la substancia y de los
accidentes, etc.
P. ¿Y el ente infinito puede ser puesto en las categorías
ó pertenecer á alguna de ellas?
R. Si el ser infinito perteneciese á alguna categoría, por
fuerza habría de estar en ella hajo la misma razón univoca en
que estuvieran las demás cosas contenidas en la misma. Pero
en Dios no hay nada común unívocamente con los seres fini­
tos: luego no puede colocarse en ningún predicamento. Ade­
más, todo lo que pertenece á esta ó aquella categoría, añade
alguna diferencia al concepto ó género común significado por
la misma; es asi que en Dios, en razón de su absoluta simpli­
cidad, no hay composición alguna de género y diferencia, lue­
go no es posible encerrarlo en ningún género. Digamos puesr
que Dios, en quien se encuentra la plenitud del ser y por con­
&B Oitologia.

siguiente toda perfección y nobleza, está fuera de todos los


géneros y á todos los contiene eminencialmente sin poder ser
incluido en ninguno.
P. Supuesto que el ens, que se divide en categorías,
consta de esencia y existencia, ¿de cuál de estos dos principios
se hace la división de él en categorías?
R . Esta división se toma de la esencia, en la cual comu­
nican las cosas contenidas en los respectivos géneros, no
ciertamente del acto dz existir, por el que se distinguen los In­
dividuos dentro de su respectiva especie y género.
P. ¿Cuántos son los predicamentos ó categorías?
R. A diez las redujo Aristóteles, la primera de las cua­
les es substantia, y las nueve restantes son los varios modos 6
accidentes de la substancia, conviene á saber: quantitas, quali-
tas, relatio, actto, passio, ubi, guando, situs, babitus.
P. ¿Cuál es la razón que indujo á Aristóteles á consignar
este número?
R . El ser diez las cosas que acerca de algún objeto pue­
den investigarse, á saber: qué sea, qué cantidad tenga, qué
cualidad, á qué otra cosa se refiera, qué baga, qué padezca,
donde esté, cuando, cómo esté, qué hábito ostente: quid est,
quanta, qualis, quo referatur, quid agat, quid patiatur'. Véase
cómo declaró Santo Tomás de Aquino la razón de esa divi­
sión del ser en categorías y del número que de ella resulta:
«El ser (ens), dice Santo Tomás, se divide en predicamentos,
no unívocamente como el género y las especies, sino según el
modo diverso de ser. Los modos de ser tienen proporción
con los modos de enunciar una cosa de otra (pratdicandi)t
supuesto que predicando alguna cosa de alguna otra decimos
que esto es aquello, y asi los diez géneros del ente se dicen
diez predicamentos. Ahora bien, esta operación tiene lugar
de tres modos. Uno de ellos es cuando de algún sujeto se pre­
dica lo que pertenece á su esencia, como cuando digo: «Só-

l I, j Phync., lect. V.
De las categorías. *7

crates es hombre», ó: «El hombre es animal», y según esto


tenemos el predicamento de substancia. Otro modo es aquel
con que se predica de una cosa algo que no pertenece á su
esencia, pero tiene inferencia en ella, y esto ya por parte de
la materia del sujeto, y según esto tenemos el predicamento
de la cantidad, ya por parte de la forma, y tenemos la cuati-
dad, ó con respecto á otra cosa, y de aqui la relación. El tercer
modo es cuando algo extrínseco se predica de algo por modo
de alguna denominación. El ser algo denominado por alguna
cosa extrínseca se da en cierto modo en todas las cosas, y
especialmente en las que pertenecen al hombre. Por modo
común tiene lugar, ó según la razón de causa ó según la ra­
zón de medida. Pues como sean cuatio los géneros de causas,
dos de ellos partes de la esencia, es á saber, materia y forma,
la predicación que por parte de ellos pudiera hacerse, según
ellos, pertenece al predicamento de substancia. La causa final
no causa cosa alguna sin la eficiente, pues que el fin en tanto
tiene razón de causa en cuanto mueve al agente. Qjieda,
pues, la sola causa agente, y asi, según que algo es denomi-
nado por ella, es predicamento de pasión, ya que padecer no
es otra cosa sino recibir algo del agente. Por el contrarío,
según que la causa agente es denominada por el efecto, tene­
mos el predicamento de acción, puesto que el agente es el
acto del agente en otra cosa diferente de él. Cuanto á la me­
dida, hay una que es extrínseca y otra intrínseca. La intrín­
seca, como la longitud, pertenece al predicamento de la can­
tidad. Las medidas extrínsecas son el tiempo y el lugar. Se­
gún que algo es denominado pnr el tiempo, es predicamento
guando, y según que es denominado por el lugar, es ubi y
situs; éste añade al ubi el orden de las partes en el lugar.
A otros animales la naturaleza les dio suficientemente aque­
llas cosas que pertenecen á la conservación de la vida, como
los cuernos, las uñas. Así cuando de ellos se dice que están
armados, vestidos, etc., no se les denomina por algo extrín­
seco á ellos, sino por algo que en ellos se da. Pero cuan­
u Ontnlnfia.

do del hombre se dice que está armado ó vestido, se le deno­


mina por algo extrínseco, que no tiene razón ni de causa ni
de medida, y de aqui el especial predicamento que lleva el
„ nombre de babitus
P. ¿Cuáles son los dos géneros supremos en que puede
distribuirse el ser?
R. L o s dos géneros supremos en que puede distribuirse
el ser, son la substancia y el accidente. La razón es, porque las
cosas de que enunciamos cualquiera categoría, ó son de tal
modo que no han menester de otro sujeto que las sustente,
para existir conforme á su naturaleza; ó de tal otro modo, que
necesitan de algún sujeto distinto de ellas, en el cual existan
como en sujeto: en el primer caso tenemos la categoría de
substancia, y en el segundo la categoría de accidente.
P. ¿Qyé categorías se consideran en la de accidente?
R . Las nueve siguientes tomadas de Aristóteles, en to­
das las cuales es significado el ser en otra cosa, y en cada una
de ellas el modo diferente de ser en otra cosa: quantitas, qua-
litas, relatio, adió, passio, ubi, quando, sifus y babitus.

%I
D e la s u b s ta n c ia .

P. ¿Qyé significan las palabras substancia y accidentesf


R. La palabra substancia, derivada de substo, significa
lo que está debajo (sub-stat), el sujeto¡ y la palabra accidente,
de adeadit, significa lo que está sobre otra cosa. Es pues
la substancia lo que se concibe como primer apoyo ó sus­
tentáculo de todo lo demás que sobreviene en cada cosa, ó sea
de los accidentes, los cuales se allegan (accedunt) á ia cosa
constituida en su primer ser, ó sea en el ser de la substancia.
P. ¿Cómo definiremos, pues, la substancia1

l I, 3 Pyhtic , leet. V.
De la* categorías.

R . Substancia es la cosa á cuya naturaleza conviene


exirtir per se, ó no en otra cosa, como en sujeto.
P. ¿Cóm o definieron la substancia Descartes y Espi­
nosa?
R . Descartes definió la substancia, «lo que existe de tal
manera, que no necesita de ninguna otra cosa para existir;»
y Espinosa, «lo que es en si y por si mismo se concibe, ó
sea lo que para ser concebido no necesita que se conciba otra
cosa de donde pueda proceder el concepto de substancia».
P. ¿De qué vicio adolecen estas definiciones?
R. De incluirse en ellas la razón de independencia abso­
luta, óaseidad (a se), que sólo conviene á la substancia divina.
P. ¿Qyé origen tiene la idea de substancia?
R. La experiencia asi interna como externa nos da á
conocer la multitud y variedad de modificaciones que acaecen
dentro y fuera de nosotros mismos; y nos dice además, que
estas modificaciones suelen sucederse unas á otras, y que hay
algo debajo de ellas, modificado por ellas, que es uno, idén­
tico y permanente: por donde claramente echamos de ver, que
á diferencia de tales modificaciones, el sujeto que las experi­
menta, existe per se, no adherido á ninguna otra cosa como á
sujeto de inherencia. De esta manera se llega la mente á la
noción de substancia, que luego la misma mente aplica á to­
das las cosas á que conviene el ser de esa manera, siendo de
notar, que juntamente con esa idea, es formado también el
concepto de accidente.
P. ¿Qyiénes son entre los modernos los que niegan valor
real ú objetivo á la '.dea de substancia?
R . Kant y los positivistas modernos. Según Kant el con­
cepto de substancia es una forma puramente subjetiva ó cate­
goría a priori producida por el entendimiento en virtud de su
propia actividad, independientemente de toda realidad; y los
positivistas por su parte, siguiendo al sensualista Locke, que
tenia á la substancia por un mero conjunto de cualidades sen­
sibles, representadas par las sensaciones, sostienen que la idea
4
BO Outología.

que tenemos de la substancia es mera ilusión psicológica.


P. ¿Qyé razones evidencian el valor real y objetivo del
concepto de substancia?
R . La primera de ellas es el mismo concepto de substan­
cia y de accidente: el primero es de cosa que existe en si y no
en otra; el segundo de cosa que sólo puede existir en otra; el
accidente supone pues esta otra, la cual ó es substancia, y en
este caso es preciso admitir la realidad de la substancia, ó es
accidente, que pide otra cosa en que existir; pero no pu
diéndose proceder in tnfittiíum, lo cual es absurdo, al fin es
preciso parar en el concepto de una cosa que no exista en otra,
sino en si misma, lo que es reconocer la realidad del concep­
to de substancia. La segunda es el testimonio de la conciencia
y de los sentidos, que, como antes hemos visto, nos certifican
de algo idéntico y permanente que subsiste en medio del flujo
y variedad de fenómenos, asi internos como externos, que á
cada paso se están sucediendo en nosotros y fuera de nos­
otros, en el mundo sensible.
P. ¿En qué se divide la substancia?
R. Según que está en la realidad ó en el entendimiento,
divídese la substancia en singular y universal, ó sea en prima
y secunda, entendiéndose por substancia prima el individuo,
y por substancia secunda los géneros y especies comprendi­
dos debajo de la categoría de substancia.— Atendido el modo
de su perfección, divídese la substancia en completa c incom­
pleta.— Y por razón de los diversos modos específicos según
los cuales es determinada la razón genérica de substancia,
ésta es ó corpórea ó material ó espiritual entre las cuales se
contienen respectivamente las innumerables substancias fini­
tas, que difieren específicamente entre si.
P. ¿Qyé se entiende por substancia completa, y qué por
substancia incompleta9
R. Se dice completa en razón de la especie, ó simple­
mente completa, la substancia que no sólo existe per se, sino
que además k la negación de existir en otra, añade la de exis­
De lat categoría». 01

tir con otra substancia, como bombre, piedra , ángel; é incom­


pleta, en la misma razón de especie, la que á la negación de
ser en otra cosa, añade el orden natural á ser con fltra subs­
tancia para componer la naturaleza específica correspondiente,
como el alma humana, que es substancia incompleta en razón
de estar ordenada á juntarse con el cuerpo para constituir la
naturaleza especifica de bombre.— En razón de la substancia/i-
dad se dicen también computas aquellas substancias que pue­
den ejercer por si mismas, y de hecho ejercen, las operacio­
nes especificas que les son prppias, con independencia Intrín­
seca subjetiva de otra substancia, á que por ventura estén
unidas, como las mismas almas racionales, que ejercitan los
actos de entender y querer con independencia intrínseca de
los órganos; y se dicen incompletas, según la misma razón de
substancíalidad, las substancias que de tal suerte están unidas
con otra, que no sólo hacen con ella un solo ser especifico,
sino también un solo principio subjetivo de operación especi­
fica, como el alma de ¡os brutos, cuyas operaciones especificas
son los actos sensitivos, en los cuales concurren los órganos
en calidad de coprincipios, y no sólo por via de simple minis­
terio, como en las operaciones intelectuales, propias y especi­
ficas del alma humana, la cual por esta razón es intrínseca­
mente independiente del cuerpo, y, como tal substancia, com­
pleta en razón de substancíalidad.
P. ¿A qué se da el nombre de individuoi
R. Llámase individuo al ser que de tal modo está deter­
minado y restringido, que no puede ya dividirse por medio
de diferencias en muchos seres tales como él es, existiendo
por tanto indiviso en si mismo, y dividido de todos los demás
que existen ó pueden existir en la misma especie. Más breve­
mente: «Lo que en si mismo es indiviso, y de las demás co­
sas está dividido con división última.»
P. ¿A qué se da el nombre de principio de individuación,
y qué principio es este?
R . Llámase principio de individuación á la raiz ó funda­
53 Ontologia.

mentó por el cual la substancia es constituida en su ser de


Individuo; ó lo que es lo mismo, á la razón de donde pro­
cede en cada substancia singular su unidad indivisible en
muchas cosas tales como ella, ydividida de cualquiera otra.
Este principio en las substancias materiales, según la doctrina
de Sanio Tomás de Aquino, es la materia, no según que es
indiferente para hallarse en este ó aquel individuo (materia
communis I, sino según que dice orden á la cantidad (materia
signata quantitate), es decir, según que está, bic et nunc, bajo
determinadas dimensiones. En las substancias espirituales que
son recibidas en la materia (las almas racionales), el princi­
pio por el cual son individuales, es el orden que dicen á los
cuerpos con que se unen. Por el contrario, en las substan­
cias meramente espirituales, los ángeles, por ejemplo, como
estas substancias no son recibidas en materia alguna, y no
pueden por consiguiente ser multiplicadas en tantos indivi­
duos cuantos son los que resultan de la materia según que
dice orden á las dimensiones de la cantidad, no tienen fuera
de si principio alguno material por el cual sean individuos,
ni se diferencian unas de otras por diferencias meramente
numéricas, sino ellas por si mismas se hacen individuas, y
no se distinguen unas de otras con distinción simplemente
numérica, sino especifica, cual es la que existe entre formas
ó naturalezas diferentes. Por último, como el ser divino,
en razón de su misma pureza ó perfección infinita, sin mez­
cla de no ser, no solamente no es recibido en materia, pero
ni en esencia alguna que no sea su mismo ser purísimo y
simplicisimo, es por esta misma razón uno é individuo.

§ li

Subsistencia, supuesto y persona. -

P. ¿Qyé se entiende por subsistenciat


R. Entiéndese por subsistencia el acto ó perfección por
De lai categrrias. 53

el cual existe la substancia completa, conviene á saber, la


substancia que ni tiene su ser en otra cosa como en sujeto,
ni lo tiene en otra cosa como en todo del cual haga parte,
sino el ser que tiene, es de ella misma (sui ipsius), no lo co­
munica á ninguna otra cosa ; y pues el obrar sigue al ser, tal
substancia es el principio de sus actos, los cuales se le atri­
buyen á ella propiamente. Más brevemente : la subsistencia
es aquella perfección por la cual la naturaleza en toda subs*
tanda individua, es sui ipsitu, y no de otra substancia.
P. ¿Y qué se entiende por supuesiot
R. Llámase supuesto á la misma subsistencia tomada en
concreto. Defínese, por tanto, el supuesto: «Substancia in­
dividua y completa que incomunicablemente subsiste.» Si
el supuesto está dotado de inteligencia, recibe el nombre de
persona.
P. ¿Cuál fué la definición de persona que dió Boecio?
R. La definición de Boecio es : «Substancia individua
de naturaleza racional , individua substantia rationalis na-
turae.»
P. ¿No consiste acaso el ser de persona en la conciencia
que la naturaleza tiene de si?
R . No ; porque bajo el nombre de persona, se entiende
el modo especial y más noble de subsistir que tienen las
substancias cuya naturaleza es racional, sobre las que son
simplemente individuas, ó meros supuestos : de donde se
sigue, que aquellas substancias tengan conciencia de si y de
sus operaciones, mas no que esta conciencia sea lo que cons­
tituya su personalidad.
P. ¿Consiste acaso la identidad de la persona en la con­
ciencia de las propias acciones y en la memoria?
R. Tal han creído algunos, siguiendo á Locke ; pero
esta opinion es errónea, pues aunque asi la conciencia como
la memoria, nos testifican de la identidad de nuestra persona,
la primera, percibiendo un sujeto siempre uno, y siempre el
mismo en medio de la pluralidad y diversidad de los acciden­
61 OnUtogia.

tes que en él sobrevienen y se suceden, y la segunda, su­


poniendo esa misma identidad, sin la cual seria imposible
ningún recuerdo ; pero esto mismo prueba que la identidad
personal es primero, con prioridad al menos de naturaleza,
que los actos de dichas facultades.

§ 111

Dtl accidente en gtntral.

P. ¿Qué se entiende por acddeutef


R . Por accidente se entiende la cosa á que conviene exis­
tir en otra como en sujeto.
P. El ser del accidente ¿es realmente distinto del ser de
la substancia?
R. La distinción real entre el ser de las substancias y el
de los accidentes es una verdad de sentido común, pues no
hay nadie que dentro y fuera de si, en todas las cosas que le
rodean, no distinga los innumerables modos, estados y m u­
danzas que se suceden, adrirtiendo en cada caso, que el su­
jeto de estas mudanzas es uno. idéntico, permanente, y que
ellas son muchas, diversas, sucesivas, las cuales sobrevienen
y añaden s ü propio ser al respectivo sujeto, sin el c u a l no se
dan, mientras que el sujeto que las recibe, puede estar sin
ellas, conservando su ser cuando las pierde.
P. ¿En qué suelep dividirse los accidentes?
R. Tomando la palabra accidente en sentido latísimo, se­
gún que comprende las nueve categorías de Aristóteles que
están fuera de la substancia, divídese el accidente en intrínse­
co, que modifica Intrínsecamente á la substancia, como blanco,
virtuoso; y extrínseco, que denomina t la substancia por otra
cosa que tiene relación con ella, como ligado, conocido, amado.
El intrínseco se divide á su vez en absoluto y respectivo, según
que afecta á la substancia ó en si misma, ya en razón de la ma­
teria, y tenemos la cantidad, ya en razón de la forma, y se
De la$ categorías. 88

tiene la cualidad: ó comparada con otra, según la categoría de


relación. Por último, el accidente absoluto se divide en físico y
modal: el primero afecta realmente ¿ la substancia, v. g ., la
cantidad, el color, el sabor, el segundo consiste en la mera
determinación de la substancia. Este último es absolutamente
inseparable de la substancia; el primero puede existir separa­
do de ella.
P. ¿Pueden, en erecto, existir los accidentes físicos sin
actual inherencia en la substancia?
R. Por virtud divina pueden, sin duda alguna, existir de
esta manera; porque Dios puede hacer todo lo que no implica
contradicción, y tal modo de existir no es intrínsecamente
imposible.

§ IV

D¿ la

P. ¿Qué se entiende por eantidadf


R. La cantidad, ontolágicamente considerada, es el acci­
dente por el cual está distribuida en partes la substancia ma­
terial, y ésta se domina cuanta-, ó lo que es lo mismo, la ex­
tensión de las partes en orden á si mismas, ó la distribución
en varias partes, cada una de las cuales está fuera de las otras.
P. ¿Qué otros efectos causa formalmente la cantidad en
la substancia á que está inherente?
R. Los otros efectos de la cantidad, además de la dis­
tribución en partes, son: i l a extensión en orden al lugar,
ó sea la ocupación de algún lugar determinado; 2 .0, la im­
penetrabilidad, á causa de la cual no puede la substancia estar
con otra en el mismo idéntico lugar; 3.°, la divisibilidad en
partes, cada una de las cuales permanece bajo el mism.i res­
pecto en que se divide el todo: v. gr., dividido un todo largo,
las partes son largas; dividido uno sólido, cada una de las
partes son también sólidas; 4.0, la mensurabilidad, que nos
permite reducir á número la cantidad de las cosas sensibles
06 Ontologia.

comparándola con alguna otra que se adopta por medida.


Ninguna de estas propiedades pertenece á la esencia de la
cantidad, antes proceden todas ellas de la extensión, como
de su raiz. Primero es, en efecto, tener la cosa partes, que
ocupar lugar y excluir de él á las demás substancias mate­
riales, y que poder ser dividida y mensurada ; y precisa­
mente porque tal substancia tiene partes dispuestas en orden
á si, puede decirse de ella que posee estas propiedades.
P. ¿Qué propiedades tiene la cantidad?
R. Tres son las propiedades de la cantidad: 1 . a, no
tener contrario propiamente dicho , porque lo grande y lo
pequeño son términos relativos, pero no contrarios, antes
pueden hallarse en un mismo sujeto con relación á cosas
diversas, como el hombre, v. gr., que es grande respecto de
una hormiga, y pequeño en comparación del elefante; 2.*, no
admitir grados de intensión ni remisión, esto es, no ser
capaz de más ni de menos intensiva ó esencialmente, y asi,
según esta razón, tan cantidad es la de la hormiga como la
del elefante ; y 3 .' que en razón de la cantidad las cosas
mensurables son iguales ó desiguales , según el respeto que
dicen á la unidad de medida.
' P. ¿En qué se divide la cantidad?
R. La cantidad, incluyéndose en ella la multitud, se
divide en continua y discreta. Cantidad continua es aquella
cuyas partes están unidas y trabadas unas con otras por al.
gún término común, el cual no es propiedad de las partes
ligadas por él, sino es fin de la primera y principio de la si­
guiente, v. g r., la linea, y en general cualquiera dimensión
ó magnitud. La discreta, por el contrario, es aquella cuyas
partes no tienen vínculo alguno que las una entre si, sino
cada una de ellas está separada de las demás, v. g r., un nú­
mero ó una multitud cualquiera.
P. ¿En qué se divide la cantidad continua?
R. La cantidad continua se divide en permanente, que
es la extensión en partes que existen á la vez (simui); y su-
De la» categorías. 57

cestva ( propiamente no es esta cantidad) ó sucesión de


partes que existen unas en pos de otras (deinceps). Esta últi­
ma se divide en tiempo, ó sucesión continua del movimiento;
y oración, tomada esta palabra en la acepción de cualquiera
voz ó sonido de instrumento, con tal que conste de partes ó
sonidos que se sucedan unos á otros.
P. ¿De qué partes consta la cantidad permanente ó ex­
tensiva?
R . La cantidad continua permanente consta de tres di­
mensiones: longitud, latitud y profundidad. Las tres se nos
ofrecen siempre unidas en las substancias corpóreas á que
pertenecen; mas podemos considerar la longitud sin la lati­
tud y sin la profundidad, y entonces concebimos la linea ; ó
la longitud y la latitud sin la profundidad, y así nos repre­
sentamos la superficie. También podemos considerar unidas
las tres dimensiones con abstracción de toda materia sensi­
ble, y formar asi la idea de cuerpo matemático, que es un ente
de razón, aunque con fundamento en la realidad.
P. ¿A qué otra cosa fuera de las dichas se da también
el nombre de cantidad?
R . En sentido metafórico se da el nombre de cantidad,
no ya dimensiva, sino virtual, á la mayor ó menor perfección
de las substancias espirituales, considerada en orden á su
naturaleza, ó á su duración, ó á su fuerza ó actividad. En
tales substancias aquello se dice mayor, que es más excelente:
tn bis quae non mole magna sunt, dice acertadamente San
Agustín, boc est majus esse, quod est nulius esse.

I v
De la cualidad.

P . ¿Qyé es cualidadt
R . Cualidad, según Santo Tomás de Aquino, es «la
determinación de la substancia á algún ser accidental, con­
58 Ontologia.

forme á alguna medida.» Pero como el Santo Doctor no pro­


pusiera en esta sentencia una definición ex professo de la cua­
lidad, puede darse ésta de Alberto Magno, diciendo que es
«el accidente que completa y perfecciona á la substancia, asi
en el ser como en el obrar»'.
P. ¿Cuáles son las especies en que se divide la cualidad?
R. Cuatro son las especies de este accidente, á saber:
hábito y disposición, potencia é impotencia, pasión y cualidad
pasible, forma y figura. Las dos primeras se refieren al sujeto,
en cuanto tiene ser, y las dos últimas en cuanto es principio
de operación.
P. ¿Qyé se entiende por ihábito, y qué por disposición?
R. El hábito es una cualidad según la cual se ha este
bien ó mal en orden á su naturaleza y á la operación y fin de
ella. Esta misma cualidad se llama disposición, cuando fácil­
mente desaparece del sujeto. Aristóteles dió de la disposición
y del hábito una definición común, diciendo que son cuali­
dades que determinan el sujeto á haberse bien ó mal, quali-
tates determinantes subjectum ab bene vel male se babendum.
P. ¿Qyé condiciones se requieren para que alguna cosa
sea capaz de hábitos?
R. Tres cosas se requieren para que alguna cosa sea
capaz de hábitos: primera, que se'halle de algún modo en
potencia respecto de aquello para lo cual dispone el hábito:
v. gr., el entendimiento está en potencia respecto á las conclu­
siones, para cuyo cqnocimiento le dispone la ciencia. Segun­
da, que la cosa no esté determinada i una sola operación,
porque, si lo estuviere, la ejecutarla naturalmente sin nece­
sidad del hábito, como acaece en los animales, que hacen
instintivamente aquellas obras á que están respectivamente
inclinados. Tercera, que concurran muchos principios para

I Aúo es más explícita y acabada o t a definición que d¡4 ct eximio Su iret de la


cualidad: «La cualidad es cieno accidente absoluto adjunto 4 Ii substancia criada para
complemento de >u perfección u i mn el ser e m e en el obrar.» (Met. 4isptd.% 4a,
aect. 1, d. 5 .)
De tai categorías. 5#

disponer al sujeto i una de aquellas cosas respecto de las


cuales está en potencia, los cuales se pueden conmensurar
de varios modos. Según esto, se llaman disposiciones ó hábitos
la salud, la hermosura y otras cualidades i este tenur, que
envuelven cierta conmensuración de muchas cosas que pue­
den ser conmensuradas de diversos modos.
P. ¿Qyé especies ó maneras de hábitos suelen distin­
guirse?
R. Atendiendo á los principios activos de donde los há­
bitos proceden, dividense éstos en naturales, adquirida é in­
fusos. Si se mira á la naturaleza de ellos, se dividen en buenos
órnalos. Por último, en consideración á la diferencia especi­
fica de los objetos á que respectivamente se ordenan, los
hábitos se dividen conforme á las diversas razones formales
de lo que puede ser conocido y apetecido.
P. ¿De qué modo son definidas la potencia y la impotenciaf
R . A la potencia se la define diciendo que es el princi­
pio quo próximo ordenado por la naturaleza para obrar pri­
meramente y per se. Esta especie de cualidad comprende, no
sólo á la virtud natural de obrar, sino á la de resistir: conser­
va el nombre de potencia cuando es fuerte y vigorosa, y obra
fácilmente y padece con dificultad; y lo trueca por el de
impotencia si es lánguida y débil, y obra con dificultad, y
fácilmente padece.
P. ¿Qyé se entiende por pasión y cualidad pasiblel
R . La palabra pasión, demás de significar otro predica­
mento especial, conviene á saber, la recepción de alguna
forma que actualmente se bace en sujeto preexistente, se usa
en el sentido de cualidad procedente de pasión, según se echa
de ver en las cosas sensibles principalmente. Defínesela di­
ciendo que es la cualidad que causa en las cosas sensibles
aquella alteración que precede á la corrupción y generación
de ellas, ó que se sigue de esta alteración. El calor, por
ejemplo, causa en muchas substancias el movimiento de al­
teración que sobreviene en sujetos que lo reciben, y que por
60 OmMogia.

efecto de este m ovim ien to adquieren cualidades q u e an tes no


tenían, v . g r .. el olor. De estas cu alid ad es, unas son fu gaces,
com o el calar camada por el movimiento; otras p erm an entes,
co m o la palide\ del semblante en los q u e tienen el tem p era­
m ento m elancólico: en el prim er caso llevan el n om bre de
pasiones¡ en el segu n d o de cualidades pasibles.
P. ¿Q yé se entiende por figura yformaf
R. Por figura se entiende «la cualidad q u e resulta de la
term inación de la cantidad considerada en si m ism a '» . Mas si
esta cualidad se considera según q u e existe con cretam en te en
esta ó a q u e lla cosa natural ó a rtiñ cia l.to m a e l nom bre de forma.
P. ¿Q yé propiedades tiene la cualidad?
R. T re s son las propiedades d e la cualidad, seg ú n A r i s ­
tó teles. La prim era, tener contrarío, aunque no todas las cua­
lidades le tienen: tienen contrarío la v / r t o J, el calor, la sa­
lud, e tc .; y no le tienen las figuras, la lu%, etc. La segu n d a,
ser suscep tib le de m ás y de m en os, de intensión v rem isión,
com o el calor, aunq ue otras cualidades hay q u e no tienen tal
propiedad, v . g r . , la figura. \a tercera, serfu n d am en to de seme­
janza y desemejanza entre las cosas; porque aqu ellas son sem e­
jan tes, que convienen en la cualidad; y aqu ellas otras d esem e­
ja n tes q ue no convienen en cualidad.

S vi
De ¡o categoría de relación.

P. ¿Q yé se entiende por relaciónt


R La palabra relación, en su sentido m ás g en eral, d e­
nota el orden ó respecto de una cosa á otra. Considerada en
concreto, aquellas cosas se dicen relativas, cu ya esencia no es
sino ser de algún m odo en orden á algo (essead.) L lám ase tam -

i Q uilitas m u ltan » ex termioatiooc quantitatis. ( 5 . T h , in k m . , diyt., 16


q .'a , ». i.)
De hu talegoriat. 01
bién en.el idiom a de la escuela babitudo, connotatio. respectas y
. comparado, p o rq u e el concepto de relación no se considera se­
g ú n la com paración á aq u ello en q u e está, sino según la com ­
p aración á algo de fuera.
P. ¿ Q y é cosas deben distin guirse en toda relación?
R . T re s cosas con vien en á toda relación, y deben distin­
g u irse en ella: sujeto, ó ser que se refiera á otra cosa; término,
ó ser al que otra cosa se refiere; y fundamento, ó razón seg ú n
la cual una cosa se refiere á otra; p rin cip io , d ecim os, ó razón
p or la cual se refiere el su jeto al térm in o . En la relación de
semejanza del sol con las estrellas, sol es el sujeto, estrellas el
término, y la magnitud y dem ás razones en q u e se com para con
ellas, el fundamento de esa relación.
P. ¿En q u é se divide la relación?
R. D ivídese la relación en real, lógica y mixta, según
que el respecto de una cosa á otra está, ó en la m ism a natu­
raleza de las cosas independientem ente de la operación del e n ­
tendim iento, com o cu an d o a lg u n a s cosas por su naturaleza
están ordenadas entre s i, v . g r . , el cuerpo grave al centro
adonde tien d e; ó en la aprehensión del en ten d im ien to , que
com para un term ino con o tro , v . g r ., el hombre al animal en
concepto de especie á género; ó sólo se encuentra en uno de
los e x tre m o s, poniéndola en el otro la ra z ó n , com o el o r ­
den del sentido á lo sensible, y la relación entre Dios y las cria­
turas.
P. ¿ Q y é e x ig e toda relación real?
R. Cuatro c o s a s : p rim era, sujeto real; s e g u n d a , funda­
mento real en el sujeto ; tercera, término real y realm ente exis­
tente; y cuarta, q ue el fundam ento sea realmente distinto del
término.
P. ¿Q ué especies d e relaciones reales se distin gu en c o ­
m u n m en te con A ristóteles en M etafísica?
R . T re s esp ecies de relaciones reales distingu en con
A ristóteles los m etafisicos. 1.a prim era com pren de i las que
se fundan en la unidad y el número, tom ados en sentido
«J OnUtoQta.

laxo, según q ue d esignan conformidad y diversidad: las q u e


se fundan en la u n id ad , son identidad, semejanza éigualdad;
y la s q u e se fundan en el n ú m ero , diversidad, desemejanza,
desigualdad, y la relación de lo exceden te á lo exce d id o ,
com o el duplo á su mitad, el triplo á su tercera parte. La se ­
gu n d a com pren de á las q u e se fundan en la acción y la pa­
sión, com o son todas las q u e m edian entre lo activo y lo pa­
sivo, la causa y el efecto, ora sea la causa natural, com o el
padre respecto al bijo, ó ya obre artificialmente com o el pin­
tor respecto de la pintura. Por ú ltim o, la tercera clase com ­
prende las relaciones que se fundan en la medida, y en lo q ue
es capaz de ser mensurado por ella (mensura et mensurabite),
entendiéndose aquí por m edida el m ism o ser de algu n a cosa,
según q ue m ra{on de su perfección se refiere á otra cosa, com o
medida de la perfección de ésta : tales son las relaciones de
ciencia i escible, de inteligencia á inteligible, de apetito á ape­
tecible, de amor á amable, de imagen á original, y, en g e n eral,
de todo lo que recibe el ser especificativo de otra cosa, al prin­
cipio que lo esp ecifica.
P . ¿Q iié otra d ivisión hacen los au tores de la relación?
R. D ivídese la relación en mutua y no mutua. La p ri­
m era es la m ism a relación estrictamente real, en la q u e el
orden ó respecto de donde resu lta, se encuentra en uno y
otro e x tre m o , cada uno d e los cu ales se refiere al otro, com o
en tre padre é hijo; y no mutua, q u e resulta de referirse un
extre m o á o tro , sin q ue este otro se refiera á aq u él: asi la
ciencia se ordena á su objeto, m as el objeto seg ú n el ser q u e
tiene propio é independiente del p ensam ien to, no se refiere
¿ la ciencia; asi la criatura se ordena á Dios, pero Dios no se
ordena á la criatura.
P . A d em ás de las y a d ich as, ¿se hacen algu n as otras
d ivision es de la relación?
R. D ivídese a d e m á s , p rim e r o , en relación secundtm
d ici y relación secundum esse, la cu al d ivisión se aplica asi á
la s relaciones reales com o á las d e razón ; y se g u n d o , en
De las categorías. 63

trascendental y predicamental ó categórica, de la q u e se trata


p rop iam en te en este lu ga r.
P . ¿C óm o se definen las relaciones llam adas secundum
d ici y secundum essef
R. La relación secundum d ici su ele definirse com o cosa
q u e au n q u e sea a b so lu ta , no puede sin em b argo e x p re ­
sa rse ó decirse (dici) sino por m odo de orden ó respecto á
otra cosa; y la relación secundum esse se explica diciendo ser
a q u e llo c u yo propio ser consiste en el respecto ó habitud ¿ otra
co sa . « S o n , p u e s, relativas las cosas secundum esse, dice
San to T o m ás, cuando los n o m bres son im puestos para s ig ­
nificar las m ism as relaciones; y relativas secundum dici, cuan­
d o son im pu esto s para sign ificar p rincipalm ente las cu alid a­
d es ú otras cosas del m ism o g én ero , á las cuales se sigu en
sin em bargo las relaciones, siendo indiferente para esto q u e
las relaciones sean reales ó sólo de razón
P. ¿Q yc se entiende por relación trascendental, y q u é
p or relación preiicalmentatf
R. La relación trascendental, llam ada asi porq u e tras­
ciende á todos los g é n e ro s de cosas finitas, es la m ism a e n ti­
d ad de la cosa ab so lu ta, ordenada á otra por su m ism a n a tu ­
raleza: asi el alma incluye esencialm ente un respecto tras­
cen dental al cuerpo, el accidente á la substancia, la materia á
la forma, al acto la potencia; y la relación predicam ental es el
accidente c u yo ser todo e s haberse ó m irar á otra co sa , com o
igualdad, semejanza, paternidad, filiación, e tc ., c u y o ser co n ­
siste ú nicam en te en puro respecto.

I Q .f, d á t. Pot. q. 7, t, 10 »d I
| VII

De la acciÓHy de la pasión.

P. ¿C óm o se definen los predicam en to s de acción y d e


pasión?
R . Llám ase acción al origen de la m utación ó m o v i­
m iento, seg ú n q u e com ienza d e alguna co sa y se term ina en
algu n a otra, com o la acción de ilu m in a r, q u e em ana de a l­
gú n cu erpo lu m in o so , y se term ina en otros cu erp o s; y se
da el nom bre de pasión ¿ dicha m utación ó m ovim ien to , se ­
gú n q u e es recibida de algu n a cosa en la que es su jeto d e la
m utación ó m ovim ien to.
P. ¿A q u é se dan resp ectivam en te los nom bres de efecto,
agente y paciente?
R.. Por efecto se entiende el térm ino intrínseco de la a c­
ción , ó com o lo da á enten der la m ism a palabra effectus ó
effectio, aquello que es h ech o , res facta: la claridad, por
e jem p lo, es efecto propio é intrínseco de la acción de ilu m i­
nar. A l principio de donde procede la acción se le da el
nom bre de agente ó causa eficiente; y el su jeto ó- térm ino e x ­
trínseco en q u e la m ism a acción es re c ib id a , se d enom ina
paciente.
P. ¿ED q ue se distingue esta categoría del m ovim ien to y
de la relación?
R. D istín gu ese la acción del m ovim iento en q u e el
m ovim ien to no es sin o el m ism o efecto in fieri, ó sea la p ro ­
ducción de la cosa q u e pasa del, no ser al se r, y se halla por
con siguien te in vía, no d enotando m odo alguno de s e r , sin o
sólo la tendencia de algu n a cosa á s e r, m ientras q ue al c o n ­
cep to de acción pertenece ser algo que flu ye ó procede del
a g e n te , asi com o pertenece al concepto de pasión ser re cep ­
ción del efecto en el paciente en que el m ism o m o vim ien to
se te rm in a .— Y d istin gu en se la acción y la pasión de la reía-
Di ím eaisgérias. 65

ción q u e m edia entre la cau sa y el e fe c to , porque las a c c io ­


n es y p asio n es, en cuanto im plican m o v im ien to , son cosas
diferentes de las relacio n es, las cuales se sigu en de las a c cio ­
nes y p asiones.
P . ¿E n q ué se distinguen una de otra la acción y la
pasión?
R. La acción y la pasión solo se distinguen entre si con
distinción de razón ; en realidad son una m ism a cosa, pues
am b as con vien en en ser un solo m o vim ien to q u e em an o del
a g e n te , y es recibido en el paciente. Pero au n q u e realm ente
sean lo m ism o, d isiin gu en se sin em b argo en nuestra, m ente
en razón de los dos respectos ó habitudes q u e im plican , todo
lo cual puede exp resarse diciendo q u e la m ism a entidad que
flu ye del a g e n te , en cuanto procede de ta l su jeto yen d o i
tal otro , ab boc in boc, se llam a acción, y en cuanto es reci­
bida en el p a c ie n te , teniendo el ser en tal su jeto de tal otro,
in boc ab boc, se llam a pasión. T o d avía puede esto declararse
m ejor con el ejem p lo del licor q u e sale de la botella y entra
en la copa, q ue es el m ism o, au n q u e d istin ga la m ente entre
el salir de la botella, el ser recibido en la co p a, y la tendencia
ó m ovim ien to que va de la prim era á la seg u n d a, todo lo cual
es realm ente una sola cosa.
P . ¿Cuántas m an eras h ay de acción?
R . La acción se d ivide en inmanente y transitiva, segú n
q u e perm anece en el agen te, ó q u e sale de él. L a segunda no
es perfección del a g e n te , sino del su jeto en q u e es recibido
el térm ino p rod ucid o ; y la p rim era es perfección del agente
m ism o , en el cual perm anece. El térm ino de la acción transi­
tiva se llam a propiam ente efecto, el c u a l, segú n q u e es reci­
bido de ctra c o s a , lleva el nom bre de pasión; m as el térm ino
de la acción inm anente se d enom ina acto. Esta m ism a acción
conserva el nom bre de tal. m ientras q u e la transitiva se d en o­
m ina factio ó effectio.
P . ¿Q yé es lo que se requiere para la acción de a lgú n ser
en otro ser?
5
66 Ontelogia.

R. R e q u iérese tan sólo la conjunción del a g e n te con el


sujeto en q u e h aya d e ejercer inm ediatam ente su v irtu d ,
tocándole por alguna de las dos m an eras de contacto q u e se
d istin gu en , á saber: de cantidad, com o cu and o un cu crp o toca
á otro cu erpo ; y de virtud, com o cuando a lgú n espíritu obra
sobre otro esp íritu , ó sobre algu n a cosa corpórea.
P. ¿Q y é otra división se h ace d e las acciones?
R. D ivid en se en instantáneas y sucesivas, seg ú n q u e el
efecto es p ro d u cid o , ó su b itán eam en te, ó con tiem p o. La
acción con q u e es producido el fruto por la p la n ta , es suce­
s iv a ; pero la acción con que el sol ilum ina ¿ la tie rra , e s ins­
ta n tá n ea . pues la ilu m in a ció n , añade S an to T o m á s , no es
m ovim ien to, sino térm ino del m ovim ien to .
P . ¿ Q y é conclusiones p roced en , tratándose de dich as
acciones, de la conexión q u e m edia entre la noción de tiem ­
p o y d e m ovim ien to?
R . Las sigu ien tes: p rim era, la causa instan tánea ob ra
sin m ovim ien to, y la sucesiva m ediante el m o v im ien to . S e ­
gu n d a : en las acciones instan táneas no es a n tes el hacerse la
cosa (fierij q ue el ser (quam esse), y asi lo que se hace, es
cuando se d ice; por el contrario, en las acciones su cesiv as el
efecto no es sino en el térm ino del m ovim ien to . T e rc e ra : en
las acciones su cesiv as la causa precede en la duración al efecto
producido por ella; y , por el con trario, en las instantáneas
el efecto existe ju n tam en te en el orden de la duración con
aq u ello d e q u e p rocede, com o el esplendor en el fu eg o , ó en
el sol.
P. ¿Qué otra distinción se. hace tratándose de la acción?
R. S eg ú n q ue e s producida toda la substancia de la
c o sa , ó q u e es inm utado lo q u e y a e x iste , la acción es, ó crea­
ción, ó sim p le efección ú operación. Esta últim a e s, ó genera­
ción ó alteración, seg ú n q u e el efecto producido e s una nu e­
va substancia— á cu ya producción precede la destrucción de
algu n a form a su b sta n c ia l, perm anecien do la m ateria— ó q u e
el efecto producido es algú n accidente.
De lat categorías. 67

P. ¿Q yé cosas deben notarse en este lu gar acerca de la


creación?
R. Dos, á saber: q ue la acción creadora es instantá­
n e a , p orque no p resupon ien do m ateria en qué ejercerse, no
ad m ite en si m ovim ien to ni sucesión ; y que no pertenece á
las acciones q u e se in clu yen entre los predicam en tos, pues
la creación activa no es sin o la su bstancia m ism a de Dios con
relación de razón á las criatu ras, y dependencia real de las
criaturas d e Dios, y la creación pasiva, ó sea el hecho de
p roced er de Dios las cosas criad as, no e s acción, sin o efecto
de dicha acción.

NOVA SOBRE LAS CUATRO ÚLTIMAS CATEGORÍAS

D espués de haber tratado de la acción y d e la pasión sólo


quedan por expo n er las categorías ubi, quando, situs y babitus.
La p rim era de e lla s, ubi, es la determ inación de la cosa según
el lu gar q u e ocupa; quando e s la determ inación tom ada del
tiempo; situs la determ inación de las cosas en el respectivo
lugar, com o si algu n o está de pie ó sen tad o; y babitus, el
m odo q ue resulta en el hom bre de estar vestido, ó ceñido de
a rm a s, ó d e llevar cualesquiera orn am en tos.— De estas dos
últim as categorías, com o denom inaciones extrín secas q u e son
sin im portancia algu n a, no h a y necesidad d e tratar; de las
prim eras hablarem os en Filosofía natural tratando del lugar
y del tiempo.
CAPÍTULO IV

Del p rin cip io y de l a criuui.

§1

Principio y principiado.

P. ¿Q yé se entiende por principio, y q u é por princi­


piado?
R. Llám ase principio á aquello de que procede alguna
c o sa , y principiado á lo que procede de algú n principio.
P- ¿Q yé es lo que requ iere la razón de principio?
R. Dos cosas requiere la razón de p rincipio: una de
ellas, que sea primero, no solam ente respecto del principia­
d o, sino tam bién en aquel ord en , al m en o s, ó serie en que se
le considera; y la otra, q u e entre el principiado y el princi­
pio h aya alguna m anera de conexión.
P . ¿Q yé especie ó m anera de con exión ha de m ediar
entre dos ó m ás cosas para que una de ellas sea tenida por
verd ad ero principio d e la otra?
R. La conexión q ue consiste en habitud ó respecto ne­
cesario de una cosa con otra, y ju n tam en te en aquel influjo
p ositivo en razón del cual una de ellas es la razón de ser de
la otra.
P. ¿En q ué órdenes se halla esta m an era de con exió n ,
y q ué principios resultan en ellos?
R . Dicha con exió n se da en el orden lógico, cuando a l­
gu n a cosa es la razón por la cual se llega la m ente al cono­
cim iento de otra; y en el orden real ó físico, cu an d o una cosa
es la razón de que otra sea, en ten d ién d ose este ser (en las
Del principio y d éla causa. 69

cosas criad as), ah ora seg ú n los princip ios que co n stitu yen su
esencia, ahora según q u e una cosa influye ó da á otra el ser
de la existencia. De aquí tres m an eras de princip io, á sa b er:
de conocim iento, de esencia y d e e x isten cia, cognoscendi,
essendi, existendi, el p rim ero de los cu ales e s d e orden lógico,
los otros dos de orden real, y los tres están contenidos en
aquella célebre definición del principio q u e dió A ristóteles:
Primum unde aliquid aut est, autfit, aut cognoscitur '.

§ H

Concepto y divisiones de la causa.

P. ¿Q yé se entiende p or causa?
R . Causa es el princip io q u e influye per se el ser en
otra cosa.
P. ¿Q yé diferencia h ay, p u es, entre causa y principio?
R. La diferencia q ue h a y , es la de la especie con el g é -
ñero: el principio, que es aqui el g é n e ro , significa sim p le ­
m ente aquello de q u e procede alguna cosa; y la c a u sa , q ue
es aq u i la esp ecie, añade al principio esta d iferencia: q u e la
cosa q u e procede del p rincipio, es distinta y dependiente del
m ism o.
P. ¿En qué se d istin gu e la causa de la condición y de la
ocasión?
R. En q ue ni la condición ni la ocasión influyen per se el
ser, p ues la prim era de ellas es sólo un requisito, algu n as
ve c es necesario (conditio sine qtia ñor), para la acción de la
c a u sa ; y la segunda se reduce á la oportunidad que ofrece
para el ejercicio de la m ism a.
P. ¿En cuántos g én ero s ha sid o d ividida la causa?

i T A lepuito* sivat o£tv 5* ítm v »¡ •jtjvrtcr ^ •pjvwaKíTm . (Mfetapb. iv , l ) En


esta definición observó S u á re i, que no fié considerado el am or ó el querer, porque
la ratón de ser querida alguna cosa se identifica con la razón del ter ó del conocimiento •
(Míiapb., disp. 1 2, sect i.)
70 Ontologia.

R. En cuatro g é n e ro s dividen la causa los filósofos, s i­


gu ien d o á A ristóteles, á sab er: final, formal, eficiente y ma­
terial, que son tod as las causas p or que puede e x p o n erse la
cosa q u e se desea conocer cuando se p regu n ta el por q u é de
la m ism a (cur). Esta cu estió n , en efecto , se resu elve c u m ­
p lid am ente, tratándose de las su bstan cias co m p u estas, c u a n ­
do se responde declarando de q u é principio tien e la cosa su
se r, de q u é m ateria ha sido hecha, á q u é principio debe el
pertenecer á esta ó aquella esp ecie, y qué fin ha m ovid o al
agen te á hacerla; ó para d ecirlo en los térm inos de la es­
c u ela, cuando se responde exp o n ien d o a quo, ex quo, per
quod y propter quod la cosa sea .
P. ¿O ye otras causas se suelen nom brar ad em ás d e esas
cuatro?
R. La causa instrumental, la objetiva y la ejemplar, de
las cuales la prim era y tercera se reducen á la eficiente, y la
seg u n d a suele ser reducida á la form al.
P. ¿De qué otros m odos pueden d ividirse las cau sas?
R. La división inm ediata de la causa es en interna y ex­
terna, á la prim era de las cuales p erten ece la material y la
formal, p ues am b as quedan dentro del efecto; y á la segund a
la eficiente y la final, q ue no com ponen el efecto, y son d is­
tintas por algú n m odo de él. D ivídese asim ism o la causa en
real é intencional, según q u e influ ye el ser en el efecto, ó in ­
ten cion alm en te, com o la causa final, ó realm ente, com o las
otras tres cau sas.— Por últim o, las causas de un m ism o efecto
s e dividen en coordinadas y subordinadas: son coord in ad as si
u na de ellas no depende de la otra, com o dos estrellas fijas
q u e ilum inan el h orizonte; y son subordinadas si una d e ellas
depende de otra, ora accid en talm en te, ó en orden ¿ la acción ,
com o el hijo que está bajo la potestad d e su padre, ora esen ­
cialm en te, com o las criaturas del C riador, de quien a b so lu ta ­
m en te dependen.
III

De la causa eficiente.

P. ¿Q yé se entiende por cau sa eficiente?


R. La causa eficiente es el principio extrín seco de donde
procede prim eram ente el m ovim ien to ó producción d e la cosa
p or m edio de la acción; ó en otros térm in o s: el principio
p o r el cual se hace algo que no era; ó el principio q u e por
m edio de su acción da la existen cia á algu n a cosa nueva.
P . ¿Posee la causa eficiente la perfección de su afecto?
R . Si hubiera en el efecto alguna perfección no co n te ­
nida por algún m odo en su causa, esta perfección no tendría
ciertam ente c au sa, porque es im posible q u e la causa dé a l­
gun a perfección que ella no tenga de algu n o de los m odos
con q ue las perfecciones están en las cosas.
P. ¿A q u é se da el nom bre de condición y de ocasión ó
causa ocasiona¡?
R. E ntién dese bajo el nom bre de condición todo aquello
que se req u iere para que la causa produzca su efecto, en el
cual no tien e sin em bargo la condición influjo a lgu n o ; y
bajo el n o m b re de ocasión se entiende aq u ello con cu ya p re ­
sen cia obtiene la causa la op ortun id ad de ob rar, con la cual,
y no por si m ism a, m u eve y excita la ocasión á la causa e fi­
ciente á ob rar en tal m om ento m ás bien q u e en tal o tro , etc.
P . ¿Q iié esp ecies hay de condiciones?
R. Las cond iciones, ó disponen la virtu d de la causa
eficiente para la acción, ó la aplican , ó al m enos rem ueven los
im ped im en to s (causa removens probt'bens); y así varían según
la variedad d e las cau sas, ó la de los su jeto s en q u e éstas
obran, ó d e las circun stancias q u e acom pañan á su acción, etc.
A d em ás hay con d icion es q u e pueden su p lirse, com o la lu%
del día, req u isito para la visió n , puede ser suplida con la lu^
de algu n a bujía; y condiciones q u e no pueden absolutam en te
73 Onlolojia.

su plirse (conditio sirte qua non), com o q u e una cosa toqu e á


otra ó se ju n te con ella de algún m odo para p roducir el efecto
recibido en la m ism a.
P. ¿En q ué se d ivid e la causa eñcienteP
R. Las d ivisiones q u e traen todos los au tores de la
causa eficiente son éstas:
I. Causa primera, y causa segunda. Causa p rim era es la
q u e n o depende de otra c au sa; y causa segun da la q u e , bajo
cu a lq u ier concepto q u e sea . dep en d e de otra cau sa.
II. Causa universal y causa particular. Causa particular
es la q ue p rod uce sólo una especie de efecto s, com o el ani­
m al otro anim al com o é l; y causa universal aquella cu ya v ir­
tu d se extien d e á todos los efectos q ue pueden ser p ro d u ci­
d o s, cu ya causa se dice absolu tam en te u n iv e rsa l, ó sólo á
todos los efectos de m uchas esp ecies distintas, com o el sol,
del cual se dice que es causa de la generación de todas las
cosas q ue h a y debajo de él.
III. Causa per se y causa per accidens. C ausa per se e s la
q u e produce aquello á que se ordenn por su natu raleza, ó , si
es libre, aquello que tira á ob rar; y causa per accidens a q u e ­
lla que no teniendo de su y o , ó com o tal cosa, con exió n con
el efecto, le acon tece sin em b argo el ju n ta rse con é l, ora por
parte de la cau sa, cuando algun a cosa está accidentalm ente
unida con e lla, ó sea con el principio ó su jeto de la acción,
com o si al arquitecto le acontece ser m ú sico , y se dice q u e
el tal m úsico d irige la obra; ora por parte del efecto, cuando
al efecto se ju n ta accidentalm ente otro efecto, co m o si a lg u ­
n o , abriendo un sep u lc ro , d escubre un tesoro, que enton­
ces se dice de él q u e es causa de la invención del tesoro
en razón de la conexión accidental de ésta con la e x c a ­
vación.
IV . Causa física y causa moral. La prim era influye en el
efecto con su propia virtu d ; y la segu n d a m u ev e á obrar á
la causa seg ú n q u e ésta es cog n o scitiva : s o n , p u es, causas
m orales e l imperio, el consejo, las súplicas, las amenazas.
Del principio y de la causa. 73

en cuanto m ueven á ob rar al agente físico co g n o scitivo , así


c o m o los prem ios y los castigo s q u e se proponen resp ectiva­
m ente al m érito y al dem érito.
V. Causa principal y causa instrumental. Causa p rinci­
pal e s la q u e obra con virtud p ro p ia, com o la vista es causa
principal de la visión; y ca u sa in strum en tal la q u e obra en
virtud de otra cosa, no obrando por tanto para sí sin o para
otro, com o el s ie rv o , ó com o lo s,ap arato s de q u e se ayu d a
la vista para el acto de la visión.
V I. Causa próxima ó inm ediata, y remota ó m ediata,
según q u e entre el agente y la acción m edia otro agen te ó no.
V il. Causa necesaria y causa libre: en tre las cuales hay
esta diferen cia, q ue la prim era, su p u e sto s los requ isitos
todos d e la acción, no puede dejar de o b rar, estando ad em ás
determ inada á un solo efecto, y haciendo de por si todo lo
q u e p ued e; y la causa libre es todo lo contrario.
V III. Adecuada é inadecuada. La prim era es idónea para
producir todo el efecto ; la segu nd a ha m en ester el au xilio
de las otras causas para p rod u cirlo. La causa adecuada su ele
d istinguirse de la total, á la q ue se opone la parcial.
IX . Unívoca, equivoca y análoga. C ausa univoca es la que
produce su efecto sem ejante específicam ente á e lla ; causa
equivoca, aquella cu yo efecto le es sem ejante en razón de p er­
tenecer al m ism o g é n e ro ; y causa análoga, aquella c u yo
efecto participa la sem ejanza de ella por alguna m anera de
an alogía.
X . Perficiente, disponente, adjuvante y auxiliante, q u e
son otros cuatro m od os d e la causa eficiente en u m erad os y
declarados por San to T o m á s de A q u in o con las palabras s i­
gu ientes: «D icese perficiente la causa eficiente q u e produce
la últim a p erfección de la cosa, com o es lo q u e induce la
form a substancial en las cosas natu rales, ó la artificial en las
obras de las artes, co m o el que edifica la casa. Disponente
es la que no induce la últim a form a p erfectiva, sino sólo
prepara la m ateria para que reciba la form a: en este sen tid o.
74 Ontologit.

el q u e desbasta las piedras 6 pule las m aderas, se dice q u e


hace la casa. T al causa no se llam a con propiedad e ficien te ,
porque eso que asi se hace, no e s casa sino en potencia. Más
propiam ente será eficiente cuando induce la últim a d isp o si­
ción , á la q ue se sigu e de necesidad la form a, q u e es com o el
hom bre da el ser al hom bre sin p rod u cir el entendim iento
q u e le vien e de fu era. Adjuvante se dice la causa según q ue
obra para el efecto, en lo cu al se diferencia del a gen te p rin ­
cipal, porque éste obra con fin p rop io , m ientras q u e el a y u -
dante obra para fln ajen o, com o el q u e a y u d a al R e y en la
gu erra, q ue ayu d a para el fin del R e y . T a l es la disposición
de la causa segunda respecto al (in de la cau sa prim era, p o r­
q u e la causa segunda obra por el fin de la prim era en tod os
los agentes ordenados unos á otros, com o el m ilitar al fin del
c iv il. La causa auxiliante difiere de la principal en q u e le da
á ésta el fin y la form a de ob rar. T a l es el orden ó respecto
del prim er agen te por m edio del entendim iento á todo a gen te
segu n d o: porq ue el prim er agente intelectual da siem p re el
fin y la form a de obrar al seg u n d o a g e n te , com o el q u e c o n s­
truye la nnve, al operario, y el en ten dim iento prim ero á toda
la naturaleza

' i iv

De los principios con que obra la causa eficiente, y de ¡a causalidid


de la misma.

P. ¿Q yé principios de acción se consideran en las cau sas


eficientes?
R . Para responder á esta cuestión hace la escuela u n a
división de la causa en causa q u e obra ut quod, y causa q u e
obra ut quo. La causa llam ada ut quod es aquella q u e p ro d u ­
ce el e fe c to ; a s i, tratándose de las su bstancias c o m p u esta s,
com o el h om bre, el todo substancial e s el principium quod, ó

l MdMft., lee. 3.
Del principio y de (a cauta. 73

sea la causa q ue obra ut quod. Y la causa ut quo e s la m ism a


virtud op erativa, con la cual obra el principium quod, v . g r ., la
ra^ón, con la cual el alm a hum ana discurre.
P. ¿C u áles son los principios con q u e las substancias
com pu estas producen su s efectos?
R. C om o estos efectos sean de dos clases, á saber: acci­
dentales, com o el movimiento del aire, y substanciales, com o el
ser de una planta, la causa ó principio ut quo de q ue necesita
la substancia, tiene q ue ser, ó algu n a form a accidental de ella,
ó la form a substancial q u e, ju n to con la m ateria, constitu ye
el com pu esto substancial ó causa ut quod.
P. ¿Pueden ser consideradas las substan cias criadas com o
principio inm ediato y p róxim o de la acción?
R. N inguna substancia criada puede ser principio in m e­
diato y p róxim o de obrar, sin o todas su s acciones las hacen
las criaturas por m edio de su s resp ectivas p otencias, las c u a ­
les son distintas realm ente del su jeto ó substancia ind ivid u a
de q ue dim anan.
P. ¿C óm o se prueba que las potencias natu rales son d is­
tintas de las substancias q u e con ellas obran?
R. Pruébase esta con clu sió n , 1 . ° , porque en una misma
substancia individua pueden darse m uchas potencias natu ra­
le s, numérica y específicamente distintas, y . g r ., en el alma bu-
mana el entendimiento y la voluntad, en los animales las poten­
cias vegetativas y las sensitivas; y 2 ° , porque las substancias
criadas, en razón de sus respectivas naturalezas son principios
de donde proceden radical ú o rigin alm en te acciones de d ife ­
rentes especies, respecto de las cu ales, seg ú n q u e pertenecen
á esta ó la otra especie, son indiferentes; y por esta razón , si
no fuera por las varias potencias q u e radican en las respectivas
su b stan cias, d istinguiénd ose de ellas, y q u e están d e te rm in a ­
das á d iversas especies de acción, las substan cias criadas no
podrían obrar.
P. ¿De dónde proceden las potencias n atu rales, por m e"
dio de las cuales obran las substan cias criad as?
7b Ontologia.

R. Proceden d e las esencias m ism as de las cosas, a u n ­


q u e no com o de causa eficiente, sino por m odo d e em a n a ­
ción ó resultancia. La causa eficiente de ellas e s la m ism a q ue
p rod uce, con el m ism o acto que á ellas, el s e r de la su b sta n ­
cia adornada de tales potencias, del cual se sig u e n ecesaria­
m en te el ser d e las m ism as.
P. ¿En qué con siste la causalidad de la causa eficiente; y
an te todo, q ué se entiende por causalidadf
R. Entiéndese por causalidad en g en eral, aquello por lo
cu al es constituido el agen te en acto seg u n d o, d istinto de la
potencia operativa, que le constitu ye en acto prim ero; por
donde se v e , q ue la causalidad de la causa eficiente consiste
en la acción, ó, m ejor dich o, en obrar (agere), ve rbo en infini­
tiv o con q ue se exp resa el concepto de activid ad ju n tam en te
con el de su actual ejercicio.
P. ¿Q yé condiciones se r equieren para este ejercicio?
R. Las cinco sigu ien tes: i que la causa eficiente exista
realm ente con e x iste n c ia actu al; 2 . a, q u e tratándose de la
causa finita, preexista algu n a cosa ó su jeto en que pueda obrar;
3 .* , que la causa eficien te y el sujeto en que haya de ob rar,
se distingan de algún m odo entre si; 4 .*, q u e entre el agente
y el paciente se dé algu n a d esem ejan za; y 5.", que el agente
toqu e de algún m odo con su virtu d á la cosa ó su jeto q ue ha
d e recibir su acción, para lo cual se requiere q u e e s t é presente
en él, porque donde no está la cosa, allí no es nada, y la nada
no p ued e obrar.
P . ¿ D e c u án to s m od os se d ic e estar presente el
ag e n te ?
R . La presencia del agente es de dos m an eras, á saber:
inmediata ó mediata, según q u e ob ra, ó por contacto, ora de
cantidad, ora de virtud no difundida fuera de é l; ó por v irtu d ,
q u e él difunde fuera de sí. Esta últim a tiene lu gar ó por
m edio de instrum ento, com o el pincel em p lead o por el p in to r,
ó 'p o r em anación, com o acontece en la acción de los cu erpo s
olorosos en el resp ectivo sen tido, ó por proyeccion es com o
Del principio y de la cauta. 77

los g é rm en es de las raíces, ó com unicando el a g e n te á otro la


virtu d p ro d u ctiva.
P . ¿Q yé es instrumento ó causa instrumental?
R. Por instrumento se entiende la causa que obra en vir­
tud de otra, ó en otros térm in o s: q ue obra por algu n a virtu d
q u e no le pertenece por nin guno de los m odos con q u e un
a gen te se dice q ue obra con virtu d p rop ia.
P. ¿Q y c m od os son éstos?
R. S e dice de a lgu n a co sa q u e ob ra con virtud propia,
i . a , cuando la virtu d d e obrar es prop ied ad del agen te, v . g r . ,
del fuego es propia la fuerza ó virtu d q u e tien e d e calentar; 2 .0,
cu an d o, aunque no sea propiedad del a g e n te , está su b ord i­
nada á otra virtud q u e es propiedad de é l, com o la virtu d de
la caridad se subordina á la voluntad, explicán d ose asi que el
am or á D ios proceda del h o m b re com o de causa principal;
y 3 . 0, cuando la virtud operativa es recibida en el agen te
com o en su jeto , v. g r ., el calor en el agua, de la cual se dice
q u e está caliente cuando recibe la form a del calor, q u e no es
propiedad del a g u a , sino virtud recibida en ella.
P . ¿Q yé virtu d e s, p ues, aquella con q u e obra la causa
in stru m en tal?
R. Es la virtud transeúnte ó m oción que recibe de la
causa p rin cip al. Por donde á la razón de in stru m en to p e rte ­
nece el ser movsns motum, porque d e la causa principal recibe
el im p u lso ó m oción con q ue obra, y m ediante la cual es ele­
vado á la consecución del efecto de la causa principal.
P. D em ás d e la m oción q u e recibe de la causa principal,
¿tiene la instrum ental algun a virtu d propia con q u e coopera
para el efecto de la causa principal?
R. C iertam en te; p o rq u e, com o dice m u y bien S an to T o
m ás d e A q u in o , el instrum en to no ejecuta la acción in stru ­
m ental sino ejercitan d o la virtud propia.
P. ¿C uántas especies h ay de in stru m en to s?
P. El instrum ento se d ivid e, según los varios m odos
conque una cosa p ued e obrar por virtu d de o tra . i . ° , en
78 Ontologla.

moral y físico. In strum en to moral es el q u e obra sólo m oral*


m en te, com o un contrato, un documento, una moneda, ó m o ­
ralm ente e s m ovido por la causa principal, co m o el siervo
por su señor; é instrum en to físico el q u e físicam ente es m o ­
vido y físicam ente ob ra, com o un arma de fuego. 2 ' En ins-
irumentum quodé instrumentum quo : el prim ero es el m ism o
su jeto agente q ue sirve á otro su p u esto , com o el báculo al
caminante, la semilla al árbol en la g e n e ra c ió n ; y el segundo
e s la rrism a virtu d de obrar m en o s principal, la cu al es ó
propiamente d ich a, conviene ¿ sab er, la m oción d erivada al
instrumentum quod; ó impropiamente d ic h a, con vien e á sa b er,
alguna virtud de la m ism a causa principal q u e in flu y e sola­
m ente en el efecto según la conexión q u e tiene con otra
v irtu d , com o la virtud accidental p róxim a en la generación
d e la form a substancial 3 .° E n artificial, q u e sirve al artífi­
c e, com o el cincel; natural, q u e sirv e á las causas naturales,
com o las manos, la lengua, los ojos; y sobrenatural, d e que
D io s usa para producir efectos sob ren atu rales, com o de las
palabras sacram entales para cau sar en nosotros la san tid ad .
4 .® En conjunto y separado, segú n q u e se une con la causa
principal, com o los sentidos con el en ten d im ien to ; ó q u e no
se une con ella, com o la sem illa q ue obra in stru m en talm en te
d esp u és de separada del árbol.

§ V

De la eficimcia de las cosas criadas.

P. ¿Q yién , en la antigüedad y en los tiem pos m od ern os,


inclusos tam bién lo s n u estro s, han n egad o y com batido la
virtud eficiente de las cosas criadas?
R. Entre los an tiguos, los árab es, y aun a lg u n o q u e
otro filósofo escolástico, c u yo error renovaron en los tiem p os

l Amat., Imltí. pbilou, Metaph., líb. iv, q. ii, art. 4.


Del principio y de lajcam a. 79

m u d em o s los discípulos de D escartes, esp ecialm ente G eu -


lincx y M allebranche; y recien tem ente los que lodo lo e x p li­
can por m edio del m ovim iento de los á to m o s, al que dan
errón eam en te el nom bre de fuerza, pues el m ovim ien to en si
m ism o considerado no expresa virtud algu n a eficiente, sino
sólo tiene razón d e efecto.
P . ¿A q u é se reduce la doctrina de los an tigu o s en este
pu n to , y con q ué nom bre es conocida en la historia de la
.filosofía?
R. R edú cese á decir, q u e ninguna criatura tiene nin .
gu n a acción en la producción de los efectos n a tu ra les; y asi
el fu ego, dicen, no calienta, sin o Dios es quien causa el ca­
lor estando el fuego presente, y lo m ism o vienen á decir en to ­
dos los dem ás efectos naturales. Doctrina conocida con el
nom bre de ocasionalismo, por sosten er su s au to res, llam a­
dos ocasionalistas, que las cosas en cu y a presencia causa Dios
los efectos q ue se les a trib u y e n , son ú nicam en te la ocasión de
q u e Dios los produzca, sin q u e ellas por su parte hagan nada.
P. ¿Se dan grad o s y diferencias entre los partidarios del
ocasionalism o?
R. T re s grad o s y diferencias se dan en tre ellos, según
q u e lo profesan con m ayo r ó m en or rigor : los más rigidos
niegan á todas las criaturas la razón de c au sas eficientes;
otro s, no tan rig id o s, conceden á las in teligencias cierta v ir­
tud eficiente; y , por últim o , los ben ign os ó m oderados ú n i­
cam en te rehúsan esta virtu d á las substancias inanim adas.
P . ¿De dónde tom aron los an tigu os la ocasión para con
ceb ir tal errur?
R . T o m áro n la de considerar q u e Dios está verd ad era­
m ente en todas partes y en todas las c o sa s, y que con la in ­
m ensidad de su virtu d toca á todas las que ocupan lu gar,
siendo com o es la causa universal del ser.
P. ¿C on q ué argu m en to s se d em uestra contra los o c a ­
sionalistas la realidad y eficiencia de las causas segundas?
R. E sta eficiencia es una verdad que con sta p or la e x ­
80 OnUlogia.

p erien cia, asi interna co m o e x te rn a . La interna n os enseñ a


q u e no ten em o s necesidad sino de q u erer para p roducir in n u ­
m erables a cto s, ora in m an en tes, ora tran sitivos, de los c u a ­
les, asi com o de los q u e ejecutam os con otras p o ten cias, nos
tenem os por verd ad eras cau sas eficientes en fu erza de la p ro ­
pia co n cien cia; y la experien cia extern a, aunque incapaz de
aprehender per se en las cosas sen sib les la razón de causa,
p ero la percibe Indirectam ente ó per accidens, en cuanto ésta
pertenece á la m ism a cosa ó su jeto percibido por el sentido.
— Esta m ism a verdad s e evidencia a priori, ó sea tom ando el
discurso de la perfección de la virtu d d iv in a , considerada ora
según su propia razón (secundutn se), ora en el fin por el cual
ob ra, ora en la sabiduría con que obra.
P. ¿Se puede d em ostrar esto m ism o ab absurdo, por las
consecuencias notoriam ente falsas y m onstruosas de la teoría
d e las causas ocasionales?
R. Con esta doctrina de las causas ocasio n ales son in ­
com patibles la libertad de a lb e d río , la razón de m érito y d e ­
m érito y la diferencia entre el bien y el mal m oral. De ella se
d erivan lógicam ente el panteísm o y el e x trp tic is m o : este
ú ltim o , p orque si no d am o s crédito á la exp erien cia y á la
razón , que nos certifican de la actividad de las substancias
criad as, antes que tenerlas por m eras ocasiones seria m ás
razonable n egarles la e x iste n c ia ; y el p rim ero , porque si los
actos de entender, seg ú n los m ás rigid os patronos de dicha
te o ría , fueran actos del m ism o D ios, lógicam ente se podría
inferir de aquí que la substancia del alm a ra c io n a l, de donde
ta le s actos p roced en , es la m ism a substancia divina. F in a l­
m e n te , « s i las cosas criadas carccicscn d e acción en la p ro ­
ducción de los efectos, nin gu na naturaleza de ser criado podría
ser conocida por el efecto; y de esta su erte se nos fiarla im p o ­
sible todo conocim iento de la ciencia n atu ral, en la cual las
d em o stracio n es son tom adas de los efectos

l Coni. Cení., 1. c.
5 VI

De la causa material y dt la form al.

P. ¿Q y é sign ifican las palabras forma y materia?


R. Los vo cab lo s forma y materia están tom ad os de las
ob ras ó p rod uccion es de las a rte s: p or e je m p lo , en u n caba­
llo de bronce, el bronce es la m ateria, y la semejanza del caballo
esculpida en e lla ,e s la fo rm a . Donde se v e , q u e la m ateria
es de su yo indiferente para recibir esa ú otra form a. A todo
su jeto , p u es, q u e de por si es indiferente para recibir esta
ó aqu ella form a, d e las m u ch as q u e puede recibir, y que
puede por tanto ser determ inado por varios m odos ó razon es,
se le da en general el nom bre d e materia; asi com o se da el
nom bre de forma á aquello por lo cual el sujeto es d eterm i­
nado por cierto m odo ó razón. S eg ú n esto la m ateria en g e ­
neral es cualquiera sujeto determinable, y la form a el principio
determinante. U no y otro vocab lo han pasado á las cosas in c o r­
póreas, según q u e son concebidas bajo la razón de sujeto
capaz de ser determ inado p or otra cosa para con stitu ir alguna
razón cierta d e ser.
P . ¿Q yé división suele hacerse de la m ateria?
R. La m ateria suele dividirse en m ateria ex qua, in qua,
y circa qttam. S e dice ex qua la m ateria respecto del c o m ­
p u esto de m ateria y form a, ó respecto de la form a q u e de ella
es educida. S e dice in qua la m ateria respecto de la form a que
en ella es in tro d u cid a, au n q u e puede tam bién el in qua to ­
m arse en a b strac to , según que dice habitud ó respecto á la
form a com o inherente á la m ateria. P o r ú ltim o , se dice circa
qttam la m ateria acerca de la cu al obra el agen te.
P. ¿D e cuántos m od os puede e s t a r la form a en la m a­
te ria ?
R. P ued e estar la form a en la m ateria, ó com o en su jeto
S
BS Ontologia.

de información ó adhesión-, co m o está en el cu erpo el alm a h u ­


m ana, de m odo q u e p ued e existir sin é l; ó com o en su jeto
de sustentación ó inbesión, com o está en el cuerpo del bruto
el alm a irracion al, q u e no puede e x istir so la , ó com o está
en la cera la figura de e sfe ra , q u e tam poco puede existir sin
m ateria.
P. ¿O ye se entiende por materia prima, y q u é por ma­
teria segundaf
R. L a m ateria prima, llam ada asi p orq u e niega ó e x ­
c lu ye otra m ateria prim era, y por referirse á la se g u n d a , es
la que no supone ningún su je to anterior; p co m o la definió
A ristó teles: el prim er sujeto del cual se hace algu n a cosa,
primum subjectum ex quo fit aliquid'. En otros térm in o s: la
m ateria se dice prima cu an d o es considerada seg ú n q u e está
destituida de toda form a, y es capaz de recibirlas todas. Y
m ateria segunda se dice la q ue y a supone un su jeto an terior,
ó sea la que está y a dotada de algun a form a.
P . ¿De cuántos m odos se dice y entiende la form a?
R. «De tres m od os, dice San to T o m ás. En uno de ellos
se dicc forma, según q ue por ella (a qua) e s form ada la cosa,
com o de la form a del a gen te procede la form ación del efec­
t o ... O tro inodo de d ecirse la form a es el q u e se em plea al
decirse, que seg ú n ella (secundum quam) es form ada algun a
cosa, com o el alm a es la form a del h om bre, y la figu ra de
la estatua es la form a del mármol... Del tercer modo se dice
form a de algu n a cosa aquello á sem ejanza de lo cual ( 'a i
quod) es form ad a y constitu ida a lgu n a cosa, y esta es la form a
e jem p lar; y en esta significación suele tom arse el nom bre
idea,' de m odo q u e sea lo m ism o idea q u e form a á la que
algu n a cosa im ita .» De estas tres acep cion es, la principal es
la s e g u n d a , y la prim era y tercera son an alógicas, por la
analogía q u e tien en con la q u e e s propiam ente f o r m a ,
conviene á saber, con aqu ella segú n la cu a l es form ada la

i Pbysic., c. 9.
Del principio y de la cauta. 83

cosa, form a llam ada intrínseca, porq u e por la m ism a n atu ra­
leza se ordena á d eterm in ar intrínsecam ente al su jeto , el cual
es den om inado por ella.
P. ¿En q u é se d ivide la form a intrínseca?
R. En form a metafísica, im prop iam en te llam ad a forma,
q u e es form a del tod o, y eq u iva le á la esen cia, no teniend o,
por ta n to , causalidad p rop iam enle d ic h a; y form a física, ó
p ropiam ente dich a, que es form a de la parte, ó sea de la
m ateria, y parte del com pu esto q u e hace con ella. La.form a
física se d ivide en substancial y accidental. La prim era es la
substancia incom pleta que ju n to con la m ateria con stitu ye
la esencia de la substancia com pu esta; y la se g u n d a , la que
sobreviene al su je to y a com pleto en el ser de su b stan cia.
A m b a s convienen en ser acto ó perfección, y en conferir á la
cosa el ser de tal co sa ; pero de la form a substancial se d ice,
que da el ser simpliciter, ó sea el ser p rim ero, que no tien e
otro su jeto , y de la accid ental, q u e da cierto ser secundario:
la blancura, v . g r ., no da á la nieve el ser denieve, sino sólo
el ser de blanca.
P . ¿En q ué consiste la causalidad de la m ateria y d e la
orm a?
R. La razón por la cual así la m ateria com o la (brir<a
influyen en su efecto, ó son constitu id as en razón de cau­
sas, ó, lo q ue es lo m ism o , la causalidad de la m ateria y de
la form a, no consiste en acción algu n a de ninguna d e ellas
en la otra, sino en la m utua com unicación de la propia rea­
lidad por su unión inm ediata para constituir el com pu esto
su bstancial ó el accidental.
P. ¿Cóm o se llam a el efecto causado p or la form a, y en
qué se divide?
R. L lám ase efecto formal, y se d ivide en primario y se­
cundario. Efecto form al prim ario es el com pu esto con creto:
asi la estatua es efecto form al respecto d e la form a que h a y
en e lla ; y el hambre, efecto form al respecto del alma q ue
inform a al cuerpo. El efecto form al se d istin gu e inadecuada -
84 Ontologia.

(nente de la causa fo rm a l, porq u e ad em ás de la causa form al,


in c lu y e tam bién al su jeto . Efecto form al secundario e s aquel
q u e lleva con sigo el p rim ario , y con el se enlaza n ecesaria­
m en te.

S VII

De la causa final.

P . ¿Q yé se entiende por fin í


R . P o r fin se entiende el bien por el cu al obra la causa
eficiente (propter quod causa ejficiens operatur), ó aquello en
gracia de lo cual es hecha alguna cosa (id cujm grafía aliquit
f i i ) '.
P . ¿En q ué sentido usam os aqui la palabra gracia9
R. Esta palabra se la suele em plear en dos sen tid o s, ¿
saber, objetiva y formalmente, significándose en el prim ero la
m ism a amabilidad del objeto, y en el segu n d o el amor y pro­
pensión hacia él: gracias á su am abilidad el fin excita al am or
de si, 'y p or efecto de este am or so m o s m ovidos á hacer otras
co sa s á causa del fin (propter finem).
P . ¿Qué significan los n om bres intención del fin, ó s im ­
p lem ente intención, motivo, medio y remediot
R. Se da el nom bre de intención al acto con q u e a p ete­
cem o s el fin, seg ú n que ha de conseguirse por m ed io s; moti
vo es el bien final q ue m u eve á la vo lu n tad y determ ina el
m ovim ien to con q u e se pasa al fin; medio todo lo que con d u ­
ce á c o n se gu ir el fin; y remedio lo q u e rem u eve los Im p ed i­
m entos.

i Algunos entienden por fin «I* Idea de un efecto futuro previsto, la cual determi
na la «cci¿n ó l i excelencia d«l mismo efecto» (P . Jan ct), ó «una idea que, poseída por
el espíritu, p re erste i su rro pú realización y sirve de centro de eraden am ien to á
tos diversos medios conducentes i su realización» (L iard ), Pero co o tn esta idea de la
finalidad, observa muy atinadamente el P . Delm ás en su excelente Ontoiogij (París,
* R c ta u i, 189 6), que sus autores: l . ° , confunden la causa final con la causa ejemplar;
2 > , restringen el fin »ólo al tffciendus, no lo distinguen suficientemente de loí
m cdioi, y 4.0, parecen atender «ntcamer.te & lo que acontece en las obras artificiales.
Del principio y déla cauta. 83

P. ¿De cuántas m an eras p ued e considerarse el fin?


R. De d os, á saber: en la intención y en la ejecución
(tn intentione et in executionej. Considerado en la in tención,
el fin m u e v e á si á la vo lu n tad , y en siendo q u e es conse­
gu id o , la term ina y aquieta. En otros térm in o s: el fin, com o
bien q u e e s, y p o r con siguien te apetecible, causa a m o r en la
vo lu n tad ; y este am o r tien de á con segu ir ese m ism o bien y
á descansar en él co m o en su cen tro. De aqu i la m áx im a :
Qjiod est prius in intentione est posterius in executione.
P. ¿C óm o se prueba q u e el fin debe ser tenido por causa
verdadera y p rop iam en te dicha?
R.. Con el siguien te raciocinio: A q u ello debe ser tenido
por verdadera cau sa, que in flu ye realm ente en el efecto; es
asi que el fin influye real y verd ad eram ente en el efecto, m o ­
viendo m oral é intencionalm en te á ob rar al a g e n te , q u e , á no
se r m o vid o , no obraría: luego el fin debe ser tenido por v e r-
verdadera causa.
P. ¿C óm o decís del fin q u e es cau sa, e sto es, principio
q u e in flu ye ser, siendo com o es fin ó término, que en m u ­
chos casos ni siquiera tiene se r an tes de la acción?
R. Esta dificultad se resu elve distinguiendo entre el fin
intentado (finis intentus) y el fin con segu ido (finis obtmtus):
éste es ciertam ente térm in o de la acción; pero aquél es p rin ­
cipio de ella, pues au n q u e carezca de ser en la realidad, lo
tiene siem p re en la intención, que es p recisam en te cuando
hace su efecto, com o el bien de la salud, q u e siendo com o es
aprehendida del enferm o, le m u eve á buscar el rem edio de
su m al.
P. ¿En q u é se d ivide el fin?
R. He aqui las principales d ivision es del fin:
I. Finis qui vel cujus, y finis cui. El prim ero es la cosa
q u e intentam os con seguir, en gracia de la cual elegim o s los
m edios q u e conducen á ella, por e jem p lo : la ciencia, la salud;
el seg u n d o denota el su jeto para el cual se apetece y procura
eJ bien.
86 Onloiogía.

II. Fin formal é interior, y objetivo y extrínseco, á los


cuales llam a S an to T o m á s cujus el quo. Fin ob jetivo e s aquel
bien q ue deseam os alcanzar; y fin form al la posesión de este
bien. N o son propiam ente dos fin e s , sin o uno s o lo , co n ­
vien e á saber: la cosa y la posesión de e lla : en « e l a v a ro » ,
por ejem p lo, «el dinero y la posesión del d inero no son sino
un solo fin » .
III. Finis efficiendus etfinis obtinendus. A q u el es produ­
cid o p o r la operación del a g e n te , com o la resolución de algú n
problem a geo m étrico ; y éste es el q u e p reexiste á la operación
con que sim p lem en te se ad qu iere, com o una h eredad. El fin
q u e se hace con la operación (finis qu ifit), es de dos m a n e ­
ras: una que consiste en la m ism a op eración , v . g r ., en tocar
algún in stru m en to ; y otro el q ue resulta de e lla , com o del
acto d e edificar la casa edificada.
IV . Finis operis et finis operantis. Fin de la obra es aquel
á que se ordena la obra por su n atu raleza y sus propiedades:
se llam a tam bién intrínseco, propio, físico; y fin del agente el
q u e éste q uiere y se propone co n segu ir con la obra q u e h ace,
por lo cual se d enom ina tam bién fin extrínseco, particular,
ético. La acción de edificar, por e jem p lo , tiene por fin propio
el edificio q ue ha de le va n ta rse ; pero el fin del q u e la hace,
puede ser el lucro ú otro bien cu alqu iera. Bien será ad vertir,
q u e por la vo z obra no se entien d e aqui necesariamente la cosa
becba, sino tam bién puede ser sign ificad a la acción m ism a, y
q u e el fin del agente es ó absoluto ó condicionado', asi Dios al
crear quiere absolutam ente su gloria, la cu;il se sigu e de esa
acción n ecesariam en te; y con d icion alm en te q u iere la b ien an ­
danza de la criatura ra c io n a l, bienandanza q u e no se sigu e
sin o puesta que sea por la m ism a criatura la condición de que
depende el cu m plim ien to d e este fin divino^ e s á saber, c u m ­
plir ella la voluntad de D ios.
V . Próximo y remoto. Próximo es el fin que se apetece
sin que haya de por m sd io ningún otro f i n ; y remoto el que
se apetece habiendo de por m edio uno ó m ás fines en lazados
OH principio y de la causa. 87

con é l, v . g r ., cuan d o se desea algún titulo con q u e poder


e jercer algún oficio ó profesión p ara'la subsistencia propia ó
ajen a.
V I. Ultimo é intermedio. Ultimo es aquel fin q u e por si
m ism o se d esea, y todos los dem ás fines son queridos por él;
fin q ue no puede tener razón de m edio, pues en él se detiene
la v o lu n ta d , sin poder q u erer ninguna otra cosa fuera d e él;
por esta razón el bien en q u e consiste tal fin , tiene q u e ser
honesto y no útil, p ues no se ordena á nin gún otro bien. Fin
intermedio es aquel por el cual q u erem o s algun a cosa, siendo
él á su ve z querido por otra. A sí el que siembra m ira al fruto
q u e e s p e r a ; pero este fin se ordena á la vida presente del
labrador, la cual i su vez se ordena á la fu tu ra : la vida pre­
sente es, p ues, fin interm edio.
V il. Fin total y fin parcial. Fin Mal es el que de por
sí e s razón suficiente de o b rar, com o todo b ie s h onesto p re s­
crito por la ley; y fin parcial, el bien q u e no m u eve al a gen ­
te solo y de por si, sino necesita para m overle ir acom pañado
de otro f in , co m o el atractivo de Lu letras en m uchos de los
q u e las cu ltivan .
VIII. Fin primario y secundario, división que apenas se
d istingue de la anterior. Fin primario es el apetecido p rim e­
ram ente y de por si; y fin secundario el q u e se a p e te ce , a u n ­
q u e no sea necesariam ente m ed io , por su con exión con otro
fin, com o si algu n o saliera á paseo para reparar las fuerzas y
ver ¿ algún am igo.
IX . Fin natural y fin sobrenatural. Fm natural es el q u e
no excede las fuerzas de la n atu raleza, com o la ciencia de lo
q u e el h om bre puede sab er con la sola luz de la ra z ó n ; y fin
sobrenatural, el q ue sólo puede alcanzarse por solo el auxilio
de la divina gracia, com o la clara visión de Dios.
P. ¿E n q u é con siste la virtu d ó razón de cau sar propia
del fin?
R. El principio ó razón de causar propia del fin , ó la
causalidad del fin (finalizado) considerada in actu primo, e s su
88 Onlologia.

m ism a bondad real ó a p a re n te , con la cual se atrae el apetito


del agente m oviendo á éste á ob rar.
P . ¿ Q y é condición requiere el principio ó razón form al
de causar propia del fin para m o ver el apetito ó inclinación
del agente?
R . La virtu d de causar propia d el fin tien e por condi- -
ción ó req u isito , q ue sea aprehendida la bondad del m ism o
fin : asi al enferm o no le m o verla la salud á buscar la m edicina
co n ven ien te, si no le fuera conocido el bien de la salu d.
P. ¿En q u é consiste la causalidad del fin , considerada en
acto se g u n d o ; ó q u é es aquello p o r lo cu al el fin es constitu i­
do en razón p or la cual obra el agente?
R. La causalidad del fin in actu secundo es el am o r ó
deseo de si que inspira el fin á la vo lu n ta d : de aqui q ue en
tanto tiene el fin razón de cau sa, en cuanto q u e por el deseo
y am o r de si m u eve á la acción. Asi lo enunció e x p resam en te
S an to T o m á s, diciendo, que asi com o el influir de la cau sa
eficiente es obrar, asi el influir de la causa final es ser apete­
cida y deseada.

S VIII

Que todo agente obra por algún fin.

P. ¿Con qué razones se evid encia q u e todo a gen te obra


por algún fin?
R. Para d em o stiar esta verdad conviene saber, q u e de
dos m odos se dice que algú n agen te obra propter fitum: p ri­
m ero , cuando es m ovido por alguna cosa q u e le atrae con su
bondad, conocida co m o tal por el en tend im ien to, y apetecida
de la vo lu n tad , conociendo el a gen te adem ás aqu ellas otras
cosas q ue le puedan se rv ir para obtener el bien q u e se le o fre ­
c e , au n q u e éste por ventura no exista en la realidad; y s e g u n ­
d o , cu an d o el fin en gracia del cual obra el a ge n te , n o está
presente en él por m odo de apreh en sión , d e form a que sea
Del principio g dé la cauta.

con ocid o de ¿1 co m o tal fin, y que ju n ta m en te sean conocidos


los m edios cond ucentes com o tales m ed ios. De las cosas q u e
obran propter finem del p rim er m odo, q u e son los s e re s in te ­
lectu ales, puede tam bién decirse que obran ex fine, es decir,
teniendo ante los ojos y conociendo com o bien aq u ello q u e les
m u ev e a obrar, y d irigién d o se á él librem ente con los m edios
op o rtu n os; y de las q u e obran propter finetn del seg u n d o m odo
se puede decir q ue obran cum fine, esto e s, siend o dirigidas
al (in sin q u e ellas lo con o zcan , y e stas son las criatu ras irra ­
cio n ales, de las cu ales unas carecen absolu tam ente d e toda p o ­
tencia co g n o scitiva , y otras están dotadas tan sólo de sen tid os,
con q ue conocen las cosas q u e son bu enas para e lla s, y á que
tiende la inclinación de su apetito , ejecu tand o ellas m ism as
para alcan zarlas las acciones con ven ien tes, pero sin con o cer en
tales cosas la razón de bu en as, ni apreh en d er en tales acciones
la razón de m edios conducentes á su con secu ción . C onocidos,
p u es, esos dos m odos de obrar propter finem, es fácil d e m o s­
tra r, q ue asi los seres in telectu ales, com o los irracionales,
ah ora sean estos sen sitivos, com o los an im ales, ahora carezcan
de toda potencia c o g n o sc itiva , com o los m inerales y las p la n ­
ta s, obran re a lm e n te propter finem.
P. ¿C óm o probarem os a h o ra , que asi los agentes in te­
lectuales, q ue conocen el fin , com o los q u e tienen un c o n o ­
cim ien to im perfecto de é l, ó ab solu tam en te no lo conocen,
obran propter finemf
R. C u an d o obra algún a gen te libre, el acto q u e ejecu ta,
ó es intención del fín, ó uso de los m edios con ven ien tes al
fin , ó go zo del fin y a o b ten id o ; y en todos estos casos cla ra ­
m ente se echa de v e r que obra propter finetn. Y si el agen te
obra por necesidad n a tu ra l, las operacion es q u e e je rc ita, no
son casu ales, sino ciertas y d efinidas, pues las ejerce en fuerza
de cierta propensión y d eterm in ación de la naturaleza, te ­
niendo asim ism o definido el m odo con q u e ob ra, y el térm ino
adonde tien de; porq ue «todo Ím petu del agente tiende á al­
gu n a cosa c ierta». E s asi q u e la determ inación de la naturaleza
90 Ontologia.

es un cierto im pu lso y dirección p ro ven ien te de la causa pri­


m era, Inteligente y sapientísim a, de q u ien no procede efecto
a lgu n o q u e no se diríja a determ inado Tin: lu ego las cosas q u e
obran necesariam en te, com o son los m in erales, las plantas y
los an im ales, obran tam bién propter finem; fin que no e x iste
form alm en te en ellas, sino sólo existe en la intención d e la
causa prim era.
P . ¿De qué m odo su ele enunciarse en las escuelas el
m od o de obrar propter finem de los a g en tes, ora intelectu ales,
ora sen sitivos, ora desprovistos de toda virtu d cognoscitiva? i
R. De estos últim os se dice que obran executive, com o
la saeta dirigida al blanco q u e ella no co n o ce; de los agen tes
sen sitivos se dice q ue obran aprebmsive, porq u e aprehenden
el fin por el cual obran, com o las go lond rinas, que en entrando
el Invierno se representan interiorm ente la conveniencia de las
region es m eridionales, de donde luego son m ovidas á transm i­
grar á ellas; y de los agen tes intelectuales se dice que obran
directive, pues no sólo ejercitan acciones cond u centes al fin ,
y conocen la bondad de é l, pero tam bién conocen las razones
q u e al fin lo hacen am ab le, y la proporción de los m edios en
orden á ¿1, de donde se m ueven á ordenarlos al fin.
P . ¿T iene algún valo r en las ciencias el estudio y con o­
cim ien to de las causas finales?
R. Es tal la im portancia y tan gran d e el v a lo r del e stu ­
dio y conocim iento de las causas finales, en las ciencias m u y
p articularm en te, q u e una ve z conocido en orden á algu n a
cosa el respectivo fin , luego se esclarece y confirm a el co n ­
cepto ó definición d e e lla. Porque com o tod o agen te ob re
propter finem, seg ú n sea este fin, asi debe de ser la op eración
con q ue se d irige á é l; y cual es la operación del m ism o
a gen te, tal debe d e ser su naturaleza.
De la causa tjemplar.

P. ¿Q ué es causa ejempíar ó idealf


R. Entiéndese por causa ejemplar, tom ad a esta palabra
en su sen tido propio y usu al, la forma ó idea q u e reside en la
m ente del artífice, y á la cual m ira éste para im itarla en la
obra q ue hace; ó m ás b re ve m en te : « A q u e llo á cu ya im itación
se hace alguna co sa.»
P. ¿Q ué se entiende aquí p or forma ó ideal
R. ¡dea, vo z griega ( !-3ía), usada prim eram ente por Pla­
tón, significa lo m ism o que en latin forma', tom ada la pala­
bra forma en uno de su s tres sen tid o s, á sab er, forma ad
quam, con form e á la cual se form a algu n a cosa; y lo m ism o
que species, de cuya voz hubieron de usar los latin os, porq u e
en razón de tal form a ó idea la cosa ideada tom a por form a
de im itación la respectiva esp ecie. La idea, pues, en dicho
sentido es la form a in teligib le de la cosa q u e ha de hacerse,
preconcebida en la m ente del artífice; ó como enseña Santo
T o m á s, «la form a qup alguna cosa im ita segú n la intención
del a g e n te , q u e d eterm ina el fin q u e se p ro p o n e 1 »; ó com o
antes la definió P lató n : «La razón de la cosa percibida por la
inteligencia, y seg ú n la cual se hace la co sa ’ » ; á m ás b reve-

1 « l$¿a graecfl, latine fvrm* diciturj undt p«r id u s int«lliguntar formae iHanim
rerum pnctcr ¡psas res existente».» ( S T h., i p , q. 15 , • . I.)
2 «/dea. dice Santo Tomfe, conforme con Sao Agustín (De eivit. D ei, 1. su,
c. ix v ) , estforma, quam aliquid tmifaiur ex tnUntivne a g etía , qui dítermmat sibi fitu n *
(De verít,, q. y a. l) . El mismo Santo Doctor observa que lo que imita a alguna for­
ma acaso, no se dice qcc es formado conforme • «Ha (ad iOém), porque d conforme
( l f ad) parece implica orden al fin; y así cuando la forma ejemplar 6 la idea es «.ad
quam aliquid forma tur, *porU 1t quod form an exemplartm w / ideam aliquid imiietur per
se, non per acciiens».
3 «Ratiorei inidligeotia percepta, qua re» efficiatur.» (Ap. Limb., Q uaeJ. metapb.,
thes. 167.)
93 Ontdo&a.

m ente todavía: «L a form a de lo q u e se piensa hacer, forma


rei fiendae.»
P. ¿En q u é consiste la causalidad de la causa e je m p la r?
R. L a causalidad d e la causa ejem p lar con siste en la d e­
term inación y dirección de la virtud eficiente, seg ú n q u e im ­
p rim e en el efecto la sem ejanza de la idea ó form a eje m p la r
con la cual obra el agen te.
P . ¿A q u é género de causas, de los cu atro en q u e éstas
se d ividen, se reduce m ás propiam ente la ideal?
R. R ed ú cese más propiamente al gén ero de la cau sa for­
m al, y dentro de este gén ero , á la q u e form a la cosa por
m edio de im ita ció n , es d ecir, determ inando la o b ra , no á la
verdad in trín secam en te, com o la d eterm ina la form a intrín ­
seca (form a secundum quam, ó m ejor d ic h o , per quam), por
vía de inherencia, sino en su fuente y raíz (form a ad quam),
com o idea de c u y a im itación la obra recibe su especie.
P. ¿Por qué decís más propiamente?
R. P o rqu e de algún m odo la cau sa eje m p la r puede r e ­
ducirse a la eficiente y á la fin al. R e d ú cese ¿ la eficien te, por­
que por m edio de la idea el artífice es ilustrado* determ inado
y dirigido en orden á ejecu tar la o b ra , habiéndose respecto
de él la form a inteligible com o la form a natu ral respecto del
agente n atu ral, la cual es d e algú n m odo principio efectivo
con q u e obra el a g e n te . Y se reduce á ia final, p o rq u e la cosa
ideada, dice San to T o m á s , es por la idea (propter ideam), y
la perfección de e lla , según q u e e s tom ada de la id e a , es a l­
canzar la sem ejanza de su e je m p la r; y porque el intento del
artífice es expresar y com o dar á luz la idea q u e oscila, por
decirlo a si, en su m ente.
I X
i
Del principio de caus ilidad y del áe ra{dn suficiente.

P. ¿Q ye principios son los conocidos respectivam ente


bajo los nom bres principio de causalidad y principio de ra\ón
suficientet
R. El principio de causalidad es: «N o hay efecto sin c a u ­
s a » , ó «todo lo que em pieza á e x istir, tiene su cau sa eficiente»,
ó «lo q u e no e s, no em pieza á ser sin o por la virtu d de a lg u ­
na cosa q u e tiene se r: Non est effectus sine causa.— Quidquid
existere incipit, efficientem sui causatn babtt. — Quod non est,
non incipit esse, nisi per aliquid quod est.»— Y el principio de
razón suficien te: «N ada e s sin razón su ficien te : Ntbil est sine
raticne suficiente.»
P . ¿Q yé sign ifican las palabras raqón suficiente?
R. La palabra ra^ón significa en este lu gar aquello p o r lo
cual a lgu n a cosa es, ó existe, ó es conocida ó afirm ad a (ratio
essendi, ratio existendi, ratio cognoscendi); y la palabra sufi­
ciente s ig n ifica , q u e en dándose ó m ediando esta razón , se
tien e todo lo q ue se requ iere para q u e la cosa explicada por
ella (rationatum) sea, ó e x ista , ó sea conocida.
P. ¿Q ué ju icio d eb em os fo rm a r acerca de este principio?
R. Fste princip io e s u n iversalisim o y e v id e n te : u niver-
salisim o porque se extien d e asi al orden lógico com o al onco­
ló g ic o ; y evidente porque es inm ediata su conexión con el
principio d e con trad icció n : si para cada una de las cosas q u e
son, ó existen, ó son conocidas, no h u b ie ra , en ellas ó fuera
de ellas, algo suficiente para constitu ir su esencia, ó ser razón
de su existencia, ó de su cogn oscibilid ad , seria forzoso dudar
de las m ism as bajo esos tres con ceptos, dejando de ser im p o ­
sible q ue fueran y no fueran á un m ism o tiem p o.
P . ¿En q u é se distin gu en uno de otro el principio de
causalidad y el de razón su ficien te?
Onlvlogia.

R. T o m a n d o e l principio de causalidad en aq u el sentido


restricto q u e se sign ifica al decir, que «todo lo que se h ace ó
com ienza i existir tien e causa eficiente de s i» , p ued e d ecirse
qu e está com pren dido en el de razón su fic ien te ; m as si se
tom a en toda la exten sión que pertenece a l orden de la causa­
lid ad , no sólo e ficien te , sin o tam bién fo rm a l, y ejem p lar, y
fin al, no se d istin g u e del principio de razón su ficien te. Y á la
v e rd a d , to d o lo q u e e s, tien e la razón intrínseca ó cau sa fo r­
m al de su ser; y si d epende de otra co sa , tiene razón suficiea*
te e x trín seca de s t se r, q u e no es otra cosa sino la ca u sa efi­
cien te, la ejem p lar y la final d e la m ism a.
CAPÍTULO V
Di

I l

Concepto y maneras de la perfección.

P. ¿Q yé cosa se dice q u e es perfecta?


R. A ristóteles deñnió lo perfecto (cuya nom bre sale de
perficere, hacer del todo, y viene á ser lo m ism o que hecho
to talm en te, totaliter factum), «aqu ello fuera de lo cu al no hay
recibir parte ninguna de lo q u e le p ertenece»; lo q u e equ ivale
á decir, q ue « e s perfecta aquella cosa á la q u e nada falta de
lo que debe de h ab er en e lla » . Santo T o m á s , por su parte,
llam ó perfecto á «todo a q u e llo á que nada falta, segú n el m odo
de su p erfecció n » .
P. ¿ Q y é cosas se dicen absoluta, y q u é otras relativa­
mente perfectas?
R. A q u ello se dice absolutamente perfecto en que ni se
g ú n su n atu raleza, ni con respecto á ninguna otra co sa , se
halla defecto a lgu n o ; y relativamente perfecto se llam a aquello
á q u e nada falla en a lg ú n género determ in ado. S egú n esto,
deberá ser llam ado imperfecto todo aquello á lo cual falta a lg u ­
na cosa.
P . ¿Q ué se entiende por perfección?
R. E s perfección toda realidad q u e se halla ó puede ha­
llarse en el e n te . S i esta realidad se requ iere para constitu irse
la esencia de la cosa , la perfección es esencial; m as si sólo
pertenece á ella com o com plem en to d e la m ism a , tom a el
.nom bre de accidental.
06 Onlologia.

P. ¿Q y é son perfecciones pardales, y q u é perfección


total f
R. Son p erfecciones parciales la s p arte s, ora re a le s , ora
v irtu a le s . de que resulta la cosa p e rfe c ta ; y es perfección
total la forma del todo q u e resulta de la unión de dichas
p artes.
P . ¿De cuántos m odos entendem os q u e es la perfección
de alguna cosa?
R . La perfección de alguna cosa puede entend erse de la
entidad de e lla , y de su v irtu d , y de su fin (perfectio quoaJ
eniilatem, quoad virtutem, quoad finem). La prim era (perfectio
entitatis) es la q u e m ira á la cosa en su su b sta n c ia , y es la
form a del t o d o , la cual resulta de la integridad de las partes.
Perfecto se dice el hombre en su e sp e c ie , seg ú n esta m an era
de perfección, en razón de constar de cuerpo y alma racional.
La perfección en cuanto á la virtu d (perfectio virtutis) m ira á
la idoneidad q ue conviene al su jeto para las ob ras q u e le son
propias, de form a q ue no ten ga m ás ni m enos de lo que debe
tener para hacerlas bien. Y , p o r ú ltim o , l:i perfección re sp e c ­
to del fin (perfectio finís) es la que com pete a l:i cosa q u e ha
obtenido el fin á que está ord en ad a, com o el hombre q u e con­
sigue la suprema felicidad.
P. ¿C u ál es la norm a seg ú n la cu al se ju zg a de la p e r­
fección del ente relativo?
R . El ser ha de ju zg arse tanto m ás p e rfe c to , p rim ero,
cuanto es m ás noble su fin ; seg u n d o, cuanto de m enos p o ­
tencias y actos necesita para con segu irlo; y tercero, cuanto su
operación es m ás p erfecta.
P . ¿Q yé perfecciones son llam ad as simples ó puras, y qué
otras mixtas?
R . Entre las perfecciones p arcia les, hay unas q u e se di­
cen simples ó simpiie.iter, y otras mixtas ó secandum quid.
Perfecciones sim ples ó puras son las q u e no dejnn v e r en el
p ropio concepto sino p erfecció n , sien d o por con sigu ien te t a ­
les, q ue de ellas puede d ecirse a q u e llo d e S an A n se lm o , que
De la perfección del ser. 07

ab solu tam en te son m ejotes q u e lo que no e s e lla s (omnino


potiores sint quam non ipsae), y p or tanto, q u e si s e quita de
ellas el lim ite q ue tengan en algú n sujeto , pueden ser fo r­
m alm ente in ñ n itas. M ás claram ente todavía : « S im p le s son
las que en su concepto form al no expresan im perfección a l­
g u n a , y por lo m ism o no exclu yen la coexistencia de otra
perfección m ayo r en el m ism o sujeto T ales son , por e je m ­
p lo , la vida, la voluntad, la inteligencia. Por el co n trario , se
dicen perfecciones m ixtas ó secundum quid las que si bien
im plican algun a entidad en razón de la cual son perfecciones,
pero llevan en si esencialm ente alguna m ezcla de im perfección,
por lo cual en algún su jeto es m ejor no tener esta m anera de
perfección q u e te n e rla , com o en el hombre, según el ejem p lo
del m ism o S an A n selm o , es m ejor no ser oro, que ser oro. Más
b re ve m en te : «L as m ix ta s expresan en su concepto form al una
m ezcla de perfección é im perfección, y por esta razón e xclu yen
del sujeto á que pertenecen, toda perfección de un orden s u p e ­
rior al su yo La vida vegetativa y la sensitiva son claros e je m ­
p lo s de perfección m ix ta ; p u es por lo que tienen de vida, son
perfecciones, y-porlo que tienen respectivam en te de vegetativa
y d e sensitiva,contienen im perfección. O tro ejem p lo de perfec­
ción m ixta es la razón ó entendim ien to d iscu rsivo ; el cu al,
com o potencia intelectual es p erfecció n , y com o d iscu rsiva,
q u e no entiende sino pasando de una verdad á o tra , y no in ­
tu itivam en te, im plica im perfección.
P. ¿D e cuántos m odos se dice h allarse la perfección en
algú n sujeto ?
R . De tres m o d o s, á s a b e r : fo rm a l, virtual y em inen-
cialm ente (formaliter, virtualiter, eminenter). Se dice q ue la
perfección se halla formalmente en algú n su jeto , cuando está en
él según su razón esp ecifica, com o el calor en el fuego, la vir­
tu d nutritiva en las plantas, la sensibilidad en los animales, la
ra^ón en el hombre. Yirtualmenle, cu an d o el su jeto puede
i M oan va, EUrumtm i t Ontologia, part. i, cap. «, ■. ni.
a tbid.
7
90 Q nlalofia.

p roducir la perfección q u e d ecim os hallarse en ¿1 por m o d *


v irtu a l, v . g r ., las flores y los frutos en las plantas; y cuantió
p o r si so lo puede hacer lo m ism o q u e la perfección q u e s e dice
estar en é l , en el caso de hallarse separada de él: de este m odo
decim os del alma racional del hombre que es sensitiva y vege­
tativa , porq ue tiene virtud para hacer lo q ue el alm a sensitiva
en los brutos, y la vegetativa en las plantas. Y , por últim o , se
dice q u e la perfección se halla en algún su jeto eminencialmtnte,
cuando es poseída de él por m odo m ás perfecto q u e la m ism a
perfección form alm ente con sid erad a, y a sea poseída minen-
ter-formaliter, y en este sentido la razón de sensitivo está for­
m alm ente en el h om bre, p ero con em inencia sobre el m odo
com o está en los an im ales, ó ya eminenter■virtualiter, com o
acaece cuand o el su jeto tiene las p eifecciones, no form alm ente
consideradas, sino por m odo superior, q u e es com o están en
Dios las perfecciones de los seres criad o s, las cuales se con­
tien en en D ios, no form al, sino em in encialm ente, porque se­
gú n q ue están en D ios, distan infinitam ente de las perfeccio­
n a de las criaturas.
P. ¿E n q u é cosas es considerada la perfección por la On-
tologia?
R . La O ntologia considera la p erfe cció n , p rim ero, en lo
q u e toca á la esencia del s e r ; seg u n d o , en orden á la e x is te n ­
cia de é l ; y tercero , seg ú n q u e se origina de las relaciones
q u e hay en las cosas.

§ »

Dt lo simple y de ¡o compunta.

P. ¿ Q y é cosa se dice simple, y cuál compuesta?


R.Simple d ecim o s lo q u e no consta de m uchos en tes
ni puede reso lverse en m u c h o s , com o el alma humana.; y
compuesto lo que consta de m u chas cosas, com o un edificio,
ó puede resolverse en m u ch as, com o una Hnea. L a sim pli-
De la perfiorión del u t . M
cldad se opone á la com po sició n , com o la unidad á la m u l­
titu d .
P. La sim plicidad y la co m p o sició n , ¿son p erfecciones
ab solu tas del su je to sim p le y del com p u esto ?
R . La sim plicidad y la com po sició n no son dos ptrftc-
dotui absolutas, ó form as distintas del su je to sim p le y del
co m p u esto re sp e ctiva m e n te , sin o dos modos diferentes con
q u e es poseída alguna perfección a b s o lu ta , com o la estulta,
la acción, etc.
P . ¿Q yé es m is p e rfe c to , lo sim ple ó lo com pu esto ?
R. Lo sim ple es m ás perfecto q u e lo com p u esto , p o r­
q u e com o la perfección sea s e r , y lo u no y el ser se c o n v ie r ­
ta n m utuam ente allí donde es m ayo r ó m ás perfecta la
u n id a d , com o acontece en lo sim p le , alli h ay m ás ser y p e r­
fecció n .
P . ¿Qué es la causa ó razón de se r m ás uno lo sim p le
•que lo com puesto?
R. La razón es, porque la sim plicidad no sólo in cluye
in d ivisió n sin o indivisibilidad, y ni in clu ye en si im perfección
a lg u n a , ni e x clu y e á nin gu n a perfección; m ientras q u e lo
c o m p u esto , au n q u e realm en te in d iviso, no es in d ivisible, é
in c lu y e lim ites y dependencia: lim ites entre su s partes, cada
u n a d e las cuales carece del ser d e las otras; y dependencia
•del lodo repecto de las partes q u e lo co m p o n e n .
P. ¿La sim plicidad es perfección positiva ó negativa?
R. Q y e la sim p lia d a d es cosa p o s it iv a , lo pru eba la e x ­
p erien cia in te rn a , con lo cual no percibim os c iertam en te ne­
g a c io n e s ni p riva c io n e s, sino realidades sim p les y positivas.
P. ¿E x clu ye p or ven tu ra lo sim ple todo gé n e ro de com ­
p osició n ?
R . Para responder á esta p regu n ta d eb em os saber lo q u e
-enseña la filosofía an tigua sobre la s tres m an eras de co m p o ­
s ic ió n q ue pueden co n sid e ra rse , á s a b e r: física, lógica y me-
i «No « otra com ser, sino ser uno S ib U a tin e qusm mmmm ase,» S . A u go st., De
100 Ontotogia.

taflsica. S e dice físicamente c o m p u esto lo q u e consta de p artes


realm ente distintas unas de otras, ora sean in tegran tes, com o
las raíces, tronco y ramas de que consta un árbol, ora sean
principios naturales, com o el alma racional y el cuerpo ani­
mado de ella en cada hombre. Metaftsicamenie com pu esto es
e l q ue resulta de la potencia y del a c t a , de la esen cia y
la e x iste n cia , de la naturaleza y la personalidad. En tod os
estos se n tid o s, el h om bre m ism o es com pu esto m etafisico.
Por últim o , se dice lógicamente com pu esto lo que consta d e
g é n e ro y d iferen cia; y tam bién en este sen tido es el h o m b re
co m p u esto , p u es consta deanim aly'de racional. H echa est:»
d iv isió n , d ecim os q u e la sola com posición exclu id a por 1»
sim p le es la física, q u e se da en las cosas exten sas y c o rp ó ­
re a s , m as no la lógica ni la m etafísica, donde no hay p rop ia­
m ente p arte s, sino principios y propiedades c u y a plu ralidad,
distinción é intim a trabazón nada tienen q u e ver con las d e
las p artes del com pu esto lisico y corpóreo.
P. ¿Se d a , sin e m b a rg o , a lgu n a sim plicidad su p erio r á
la q u e sólo e x clu ye á la com posición física?
R. La sim plicidad q u e sólo excluye á la co m p o sició n
física , e s la q ue con vien e á las criaturas m ás e x c e le n te s;
pero sobre ella, á infinita distancia de ella, está la sim plici­
d a d absoluta de D io s, a la cual repugna todo gen ero de
com po sició n , y en ra z ó n 'd e la cual d ecim o s de D ia s q u e es-
sim plicisim o.
P. ¿Q yé otras excelen cias tiene lo sim p le sobre lo c o m ­
p u esto , d erivad as d e su m ism a sim plicidad?
R. Dos excelencias principales tienen las irosas sim p le s;
una de ellas n o perecer por disolución de p artes, p ues-no la s
tien en , lo cual debe decirse del espíritu h u m an o cuando sp
sep ara d e la m ateria con q u e está unido en cada h o m b re ; y
la seg u n d a, río poder em an ar ó salir de n in gu n a substancia
com pu esta — q ue seria ten er la m ism a naturaleza q u e ella, y
s e r , por c o n sig u ie n te , com pu esta— ni de n in gu n a s u b s ta n ­
cia sim p le , de donde no es posible q u e 's e desp ren d a p arte
De ¡a perfección del ter. 101

a lg u n a . Lo com p u esto , p o r el contrarío, perece por d isolu ción


d e sus p artes, y resulta de la nueva disposición ú ordenación
d e las m ism as.
P . ¿Q ué añade el concepto d e todo al de compuesto, y en
q u é se d ist'n gu e de lo perfecto?
R . El concepto de todo dice sobre el de compuesto, q u e
e n éste no falta ninguna de las p artes q u e le com ponen; y se
d istin gu e de lo perfecto, en q u e este concepto prescinde abso­
lu tam en te de partes, y no sólo con vien e á las su bstan cias
c o m p u e sta s, sino tam bién y con m ayoría de razón á las subs*
«ancias sim p les '.

§ III

Dt lo infinito y délo finitos-


(
P. ¿Q yé se entiende por finito y qué por infinites [•
R. Finito es lo q ue tiene H m ites; é infinito lo q u e no eSy
fin ito . « A lg u n a co sa — enseña San to T o m á s — se dice infinita
« n razón p recisam ente de no ser fin ita » \
P. La idea de lo finito, ¿es positiva ó negativa?
R. A n te todo dfJbem os d istin gu ir aquí la noción d e lo
fin ito considerado se g ^ n el modo com o es concebido por nues­
tra m e n te , y la n o ción rde lo finito considerado según lo que
en ella se concibe: atendiendo al m odo com o es con ceb id o lo
fin ito , la noción q u e tenem os de ¿ I , es en teram en te p ositiva,
p ues á lo finito ? e le concibe com o A cosa real, la cual tiene
ümites; y aten d ien d o ¿ lo q u e en dicha noción se concibe (q u e
e s co m o le considera la O n to logla), la noción q u e de él tene­
m os, en parte es afirm ativa , y en parte n egativa. Es afirm a­
tiva en cuanto expresa algu n a realidad p o sitiva, au n q u e lim i*

i Bien n añadir que c! todo, como ta l, es cosa perfecta; y que la* partes, como per-
tes, aoo im perfectas, puesto que ea tal coooepto tienen su rasdo de ter <n el todo, 7 j e
d m d , d o de si mismas.
a «Inflaitian dicitar aliquid ex eo, qaed oan e*t flaitum . (I p ., q . 7 , 1 .)
Oiitotofto.

tad a; y es n egativa en cuanto niega d e esta realidad la perfec­


ción excluida por el lim ite .
P. ¿Q yé origen tiene la idea de lo finito?
R. Esta idea, seg ú n D escartes con todos los ontologistas,.
se funda en la noción de lo infinito, y n o p u ed e ser por ta n to
adquirida sin o previo el concepto de lo infinito. Pero no es di­
fícil en ten d er, q u e para concebir lo finito no es preciso p o n e r
lím ites m entalm ente á lo infinito, com o suponen los on tolo-
gistas, con gran peligro de d ar en el pan teísm o ; sino basta
p ercibir alguna cosa de m anera que se vean exclu id o s de e lla
el ser y las perfecciones que se ven en otras cosas, ó q u e se I»
considere com o una de las m uchas cosas á que puede aplicar­
se la razón abstracta de su esencia, sin q u e ésta seencuentre-
agotada en n in gu n a de ellas.
P. ¿En q ué s e d ivide lo infinito?
R. Lo infinito se d ivide en esen cial ó absolutamente in fi­
nito, é infinito secundum quid. El p rim ero se considera en la
razón d e ente ó ser, y el seg u n d o en cierto género de ser, v . g r . r
en la cantidad. Lo que del p rim er m odo es infinito, es infinito-
absolutam ente y por tod os los m od os, porque contiene to d a
la am p litud del se r, que se extiend e y dilata infinitam ente y
sin térm in o , y es ig u al con ella, dq form a que no puede c o n ­
cebirse ningún bien ni perfección q u e form al ó e m in en tem en ­
te n o se halle contenida en toda la am plitud del ser. El seg u n ­
d o, ó sea el infinito secundum quid, es aqu ello m ayo r ni m á s
perfecto q u e lo cual no puede haber nin gu na otra cosa en al­
g ú n orden ó gén ero de wtte.
P . ¿En qué se d ivid e lo infinito secundum qu iJf
R . En categoremátíeo (infinitan actu) y syncategortmático
(tnftnitum potentia). E l if\ffai\o categoremdtico ó actual es lo
m ix im o en su o rd e n , y no puede crecer de m odo a lg u n o ,
p orq u e nada tiene fuera de si d e lo q u e le p erten ece; y el
infinito smeaUgpremátko 6 potencial es lo q u e siendo fin ito
Según las partes determ inadas que tiene actu alm en te, p u ed e
sin em b argo crecer y au m entarse siem p re in infinitmm. T r a ­
Dt la perfección del ter.

tán d o se, p u es, de lo actualm ente infinito en algú n g é n e ro , no


es posible concebir otra cosa m ayo r en el m ism o g én ero ; m a s
si se trata de lo potencialm ente infinito, siem p re puede c o n ­
cebirse a lgu n a cosa q u e sea m ayo r que él en el m ism o o rd en .
P. ¿Q p é otra división se hace en las escuelas de lo in fi­
n ito ?
R. D ivídese tam bién lo infinito en privativo y negativo.
Infinito privalive es aq u ello q u e . tal com o e xiste en la reali­
d ad, tiene indudablem ente lim ites; pero considerado en su
p ropio g én ero , carece de e llo s, co m o la can tidad , q u e nunca
e xiste actualm ente sin o lim itad a , y e n si m ism a no tien e
ningún lim ite. Por el contrario, lo infinito negativa es aquello
de lo cual ha de quitarse todo lim ite. El prim ero se dice infi­
nito por privación de com plem en to (per privationem cgmple-
lúmis); el seg u n d o se dice tal por p rivación de to d o lim ite
(per privationem Imitationis).
P. ¿Se ha dado a lgu n a definición de lo infinito q u e , m e­
jo r que la m eram ente n o m in al, tom ada de la voz infinito( se
pueda entend er, aunque sólo proporcionalm en te, d e esas tres
m an eras de infinito?
R . Esa definición la dtó A ristó tele s, diciendo ser lo in fi­
nito «aqu ello q u e no es agotado ó absorbido por nin gu n a de
las cosas que participan de él, sino antes estas cosas, por m ás
q u e reciban de é l. siem p re les q u ed a p or recib ir alguna otra
cosa fuera de si m ism as, cujus secundum quantitaiem accipien-
tibus semper est aliquid aliud extra accipere».
P . ¿ Q v é propiedades convienen á lo in fin ito , seg ú n ftié
definido p or A ristó teles?
R. Las principales son las dos sigu ien tes:
1. L o infinito no puede ser agotado p o r p artes que se
v ayah sucediendo unas á o tra s ; entendiéndose aq u i por ago­
tar, no q u e se vaya tom and o poco á poco lo m ism o idénti­
cam ente q ue h a y en lo in fin ito , sino q u e se le pueda ig u a lsr
m ensuránd olo por partes y ju n tán d o las en un todo exacta­
m ente ig u al á lo infinito. De donde se sig u e q u e lo infinite fio
OnUAogía.

p ued e ser recorrido ni n u m e ra d o , y que la diferencia de lo


finito á lo infinito es infinita.
II. Lo infinito actual en algú n g é n e ro no p ued e ser s u
p erad o p or otro infinito del m ism o g é n e ro ¡ m as puede serlo
p or otro infinito d e otro g é n e ro , v . g r . , la infinidad de hom ­
bres posibles es sobrepujada por la infinidad de o jo s de di­
chos h om bres, cada uno de los c u a le s tiene dos ojos.

§ IV

De U existencia y naturaleza dt la idea de lo infinito.

P. ¿ S e da realm ente en n u estro en ten dim iento la idea


d e lo infinito?
R . Q ye realm ente pen sam o s ó concebim os lo infinito,
se echa de v e r , p rim ero , en q ue todos le n o m b ram o s, pues
lo q u e no se co n o ce, no se nom bra; se g u n d o , en la índole de
nuestro en ten d im ien to , el cu al, en entendiendo algu n a c o s í,
luego tom a el vuelo hacia lo infinito 1 ; y te rc e ro , en q u e si
no conociéram os lo infinito, se nos haría im posible d iscer­
nirlo de lo finito y de lo in d efin id o, y del conjunto d e los
seres que com ponen el u n iverso , y del ser ontológico, com ún
ó u n iversal, q u e se d ivide en categorías.
P. ¿E n q u é se d istin gu e la idea de lo infinito de la idea
de ló indefinido1
R . Esta últim a representa á aq u ello q ue por su natura­
leza tiene fin, au n q u e no señalado, p u es cu alqu iera q u e sea
su térm in o , puede crecer ó d ism in u ir sin lim ite algú n fijo;
y por el contrario, la idea de lo infinito representa lo que en
razón d e su absoluta plenitud carece absolu tam en te de tér­
mino.
P . ¿ Q u é distinción hacem os en tre la idea de lo infinito,
y la de todo y de universo ab solu tam en te considerados?
(i) lotflllcctus r a t e r ; ¡otdligendoaliquid, io infinitun citeoditur. ( S . T r ., Co§~
Jrm G m i„ I. it c . i.)
Dt la perfeaUm del u r. 106

R. A lgu n o s filósofos, an tigu o s y m odernos— entre éstos


K ra u se — han confundido las n o cion es de todo y de universo
con la de infinito, atribuyend o á éste la deGnición de aqu éllos,
ó sea diciendo q ue lo infinito es aqu ello fuera de lo cual no
h ay nada, El no tener fuera de si nada de aqu ellas cosas que
abarca ó com pren de com o partes, con viene en efecto, al todo
con siderad o simpliciter y al universo, pero no á lo in fin ito , el
cual no e x ig e no tener nada fuera de si, sino p oseer en sí la ple­
nitud del ser y de la perfección, de la cu al participan en cierto
m odo los seres que hacen parte d e este todo m ás com p ren ­
siv o q ue todos los d e m is todos a ctu a le s, ¿ q u e llam am os
universo.
P. ¿E xp resan asim ism o cosas d iversas la idea de infinito
y la idea co m u n ísim a del serf
R. C ierta m e n te; porque la idea de lo infinito representa
al ente infinito actual en toda la com pren sión de su s perfeccio­
n e s , y la idea d e ser com ún expresa sólo aqu ella m anera de
infinidad que consiste en la extensión con que puede predicar­
se de todo lo q ue e s y puede s e r , no pudiendo llam arse infi­
nito este ser com u n ísim o , sino porque pueden crecer siem pre
en perfección las cosas d e q u e se p red ica.
P . ¿Q ué e s , p u e s, lo que expresa la idea de lo infinito,
absolutam ente considerado?
R. Lo infinito absolutam ente considerado expresa una
realidad q ue e x iste esencialm ente por si m ism a, sim plicisiih a,
absoluta y p le n a , en que se contienen sin lim itación alguna
por m ed o excelen tísim o todas las perfecciones reales y p o ­
sibles.
P. ¿Esta noción de lo infinito es positiva ó negativa?
R. La noción de lo in fin ito , seg ú n q u e es concebido de
nuestro entend im iento, es parte positiva y parte negativa. Es
positiva en cuanto representa lo q u e se entiende por m«dio
d e ella (quoad id quod mtelligitur); y e s n egativa e n cuanto
al m odo de conocerse en ella lo infinito (quoad modum conci-
piendi), que es concebido en efecto seg ú n és exp resad o por
Ontotogtu,

la vo z infinito, con la que no se ex p re sa lo infinito tal com o


p ositivam en te es en si, sino sólo se dice de él, q u e no es
finito, ó q u e es una entidad q u e no tiene lim ite'n in g u n o .
P . ¿Q yé origen tien e la idea de lo infinito?
R. La idea d e lo infinito no es in n ata , com o decía D e s­
c a rte s , ni se adquiere por la intuición inm ediata de D io s,
c o m o quieren los on tologistas, ni por m edio de la continua
adición q ue puede hacer el entend im iento d e cosas finitas,
sin o por total y positiva rem oción de lim ites, y sobre todo
por m edio del discurso con q u e la m ente se eleva al con o ci­
m ien to d e la causa p rim era, y entiende q ue el autor increado
de to d as las cosas contiene en su absoluta sim plicidad toda la
p lenitud del ser.

§ V

ZMente necesario y del contingente.

P. ¿Que se entiende por necesaria, y q u e por contingenM


R. «Necesario es lo q ue no p ued e no ser y contingento
lo q u e puede ser y no ser *.»
P . ¿D e cuántos m odos se dice que es a lg u n a cosa ntce-
saria, ó en q ué se divide la necesidad?
R . Se dice necesaria alguna cosa ora absolu tam ente,
cuando no puede m enos de ser, cualquiera que sea 1a condi*
ción q u e se p o n ga, com o el circulo es redondo; ora hipotéti­
cam en te, ó bajo de co n d ició n , v . g r ., si alguno corre, necesa­
riamente cambia de lugar.
P. ¿Se halla acaso en las cosas contingentes la necesidad
hipotética?
R. A esta p regunta respondem os con San to T o m á s, que
las cosas con tin g en tes pueden con siderarse d e d o s m aneras:

i Iftttts* nt quai am petatuon estt. ( S. Th., { p., q. 8a, i. 3.)


» C t t h t fn s a i ip *á p vm ta a rtrn H tisi. (Ib., q. 19, *. ) . )
De ¡a p trfK áim 4el ter. m

un» d e ellas según que son contingentes, y la otra seg ú n q u e


(aflad id a q u e sea a lgu n a c o n d ic ió n )s e halle en ellas algo n e ­
cesario. Po rque no hay cosa algu n a eontigente q u e no ten g a
en si algo necesario. Cosa contingen te e s , por e je m p lo , en sí
m ism a, que Sócrates corra, m as p orq u e el respecto del acto
de correr al m ovim ien to e s n ecesario , necesaria cosa e s q u e
Sócrates se mueva si corre.
P. ¿En q ué se d ivide la necesidad absolu ta?
R. D ivídese la necesidad absoluta en metafísica, física y
moral, La prim era se funda en la esencia de las cosas (ta m ­
bién resulta d el concepto que form am os de ellas, y en este
caso se dice lógica) ; la segu n d a en las leyes de la naturaleza,
y la tercera en las costu m b res de los h om bres. Dicese, p u es,
metafisicamente necesario lo q u e , atendida la esencia de la c o sa,
no puede m enos de s e r , com o q u e el circulo sea redondo; y
ó física ó m oralm ente necesario lo q u e con form e á las leyes
d é l a naturaleza, ó dada la Indole y condición d é l o s h o m ­
bres, es im po sible q ue no sea, v. g r . , q u e los g ra v e s no tie n ­
dan á su c e n tro , ó q u e el h om b re no diga la verdad cuando
está dispuesto á sellar con la propia san gre su testim on io.
P. ¿S o n , por v e n tu ra , c o n v ertib les el ente llam ado a se,
y el ente necesario?
R . Q y e el ente q u e es por si m ism o (ensa se), ó q u e
tien e en si m ism o la razón de su existen cia, existe necesaria­
m en te, y viceversa, q u e el ser q u e necesariam ente e x is te , e s
a se, pruébase ficilm en te c o n sid eran d o , cuanto á lo p rim ero ,
qu e al ser que es por si m ism o , únicam en te podem os con ce­
birlo com o tal siend o una m ism a cosa en él la esencia con la
existen cia, y repugnand o q u e sea concebido com o no e x is ­
tente; y cuanto á lo segund o, q u e aquello e x iste necesaria­
m en te, que n o puede m enos de e xistir, cu y a no existen cia
re p u g n a , y q u e si tu viera la e x iste n cia , no de si m ism o , sin o
de o tro , dejaría de ser necesario.
P. ¿ P o r ven tura no puede ser tenido por con tin gen te
tod o lo que e s?
toe Ontvlogia.

R . C iertam en te no; porque si todo lo q u e e s, fu era c o n ­


tin gen te, todo seria por otra cosa (ab alio), y todo dependería
de otra cosa, sin q u e h ubiera un ser por el cual fu eran , y del
cual dependieran las d em ás cosas. A h ora b ie n : rep u gn a q u e
todo sea por otra c o sa, y q ue no exista esta otra cosa q u e sea
por si m ism a ó a se.
P. ¿ Q y é corolarios se sigu en d e la doctrina establecida
sob re el ser necesario y el con tin g en te?
R. S igu e n se las p roposiciones sigu ien tes : i .* L o abso­
lu tam en te necesario n o tiene principio ni puede ten er fin;
quod necessartum est esse, semper e s t 2.* N inguna cosa c o n ­
tin gen te existe ni puede existir, que no sea producida por
a lgu n a c a u sa . 5.* Lo contingente puede d ejar de e x istir.

S VI
Del ser mutable y del ser inmutable.

P. ¿ Q y é se entiende por mutación, y qué p o r mutabi­


lidad?
R. « A l concepto de m utación pertenece q u e a lg o se
halle de otra m anera ahora y antes ' » , y por esto p ued e ser
definida , « el tránsito de alguna cosa de este ó del otro
m odo de haberse á otro diferente >»; y la m utabilidad por
su parte «aquella condición del ser en razón de la cual p u ed e
p asar algun a cosa de un m odo de haberse á o tro » .
P. ¿Q u é cosa requiere tod a m utación?
R. T re s cosas requiere toda m utació n : 1 . * , su jeto d e la
m u ta ció n , á que se da tam bién el nom bre d e materia, to m a ­
da esta p alabra en sen tido lato ; 2 .', térm ino aquo, ó p riv a ­
ció n , la cual denota en el su je to , ju n tam en te con ausencia

1 S . Th. C*nt. C e n t t III, 7a.


2 «De míeme muUtiorús est, quod aliquid ídem it hibeat aliier nuoc et priu».»
( S . T h.# I q ., p. 4 5 » * - a id a.)
) Ibid.
De ¡a perfeetió* del ter. 109

de algu n a form a, potencia ó capacidad de recib irla, y asi se


dice q u e todo lo que por algú n m odb sé m u d a, está de algú n
m odo en potencia 1 : por esta privación en ten d em os q u e
em pieza la m utación, por la cual pasa ó va pasando la m ism a
p rivación; y 3 .* , térm ino ad quem, ó sea aqu ella form a que
ad qu iere lo que se m uda, y que antes no tenia en so b re v i­
niendo la cual la m ateria es constituida en cierta entidad d e ­
term inada .
P . ¿Q ué divisiones se hacen de la m utación?
R . La m utación se d ivide: 1 en instantánea y sucesiva;
2 .a, en externa ó interna; 3 . 0, en substancial y accidental.
P . ¿Qué se entiende por m utación instantánea, y q ué por'
m utación sucesivat
R. D icese instantánea la m utación, cuando entre la p o­
tencia del sujeto y el acto perfecto, ó sea la form a, no hay
m ed io, siendo ella ad quirid a*en un in stan te, v . g r ., la que
acaece en el entendim iento cuando adquiere la form a ideal
con q ue entiende la cosa representada por ella; y se dice su­
cesiva, cuando el sujeto ad qu iere la form a por partes q u e se
van sucediendo con cierto progreso continuado, co m o ló sc o *
lores que van tom ando su cesivam en te las flores y los frutos,
ó cQmo la figura q u e van adquiriendo del m ism a m odo las
plantas y los anim ales.
P. ¿Q yé es m utación extern a, y qué m utación internat
R. Es m utación externa la q u e inm uta solam en te ¿ algún
m odo d e haberse el su jeto respécto de otras c o s a ;, v . g r ., la
m udanza q ue se dice acaecer en el sol en caso de eclipse; j
m utación interna la q ue experim en ta el sujeto en razón de
ad quirir ó de perder algand coiít; v . g r ., a ja n d o de enfermo
se torna alguno sano, ó vice ve rsa . La cu al .acaece, ó in c o r­
porándose una substancia en otra, co m o las su bstan cias q ue

1 «Omne quod quoeufnqua modo m utttur, u t altquo kiodo id potcnlift.» (Ib*, q.


9.
a «Omne quod m ovclur (i. e . m u titu r), m stu n o aliquid acquirit, et pertiogjt a i
ilu d *d quoJ prius ion pertingtbit.» (Ib., q. 45 1
, .)
HO (Híak^ú.

se asim ilan l*s p lantas y an im ales, ó sep arán d ose una s u b s ­


t r a í a de o t r a , el alma racional, v . gr., d el cuerpo humano; ó
p or adquisición ó por privación de cierta cu alid ad , v . g r ., la
virtud; ó fin alm en te p o r vai lar el orden en las partes d e a lg u ­
na C063.
P. ¿Q yé m utación es llam ada en las escuelas substancial
y q y é otra accidental)
R. Llám ase en las escuelas substancial la m utación q u e
acontece alH donde el su jeto , en adquiriendo q u e ad qu iere la
n u e va form a, no con serva su prop io ser, v , g r ., cu an d o el
m anjar se co n vierte en la substancia del v ivie n te . E species
d e esta m utación son únicam en te la corrupción y la genera­
ción. Y se da el nom bre de accidental á aqu ella otra m utación
q u e pasa cu an d o el su jeto , obtenida la form a, conserva su
propio ser, com o el agua cuando de fría se vuelve caliente. D e
este gén ero d e m utación hay ¿ a n ta s esp ecies cu an tas son las
de lo s accidentes.
P. ¿Es a sim ism o mutación el trán sito de alguna cosa
q u e pasa to ta lm en te del no ser al se r, ó q ue p or el contrarío
fuere reducida á la nada?
R . A nin guna d e esas dos cosas se las den om ina p r o ­
piam ente mutación, sino creación 1 y destrucción total re sp e c ­
tivam en te; pero en sen tido lato ó m enos propio, asi el s e r
c re a d a co m o el s e r aniquilada alguna cosa pueden reducirse á
la m utación su b stan cial.
P. ¿Q yé ser es absolu tam ente in m u tab le, y qué otro
e stá su je to á m utación?
R . A bsolutam ente inm utable es el ser ab solu to, por­
q u e , com o acto p u rísim o q u e es, en q u e no hay por con si­
gu ien te m ezcla de no ser ni potencialidad algu n a, no puede
adquirir nin guna perfección q u e n o te n g a , ni grad o en ella
m ás alto q u e el m odo perfectisim o con q u e la tien e, la cual

i « la cr«ftt|«M par quam produoctur to U «obstantu renun, m b pftteat acoipi i/»>


<pdd Idem alitrr le kabcai nunc ct priui.» (S. Th., 1 p., q. 4 5 ,1. a.)
De la pirfKCÜm M ter. 4*1
le p erte n ec í esen cialm en te, y no la puede por consigu iente
p erder. Por el con trario, hállase sujeto á m utación el ente
re la tiv o , p orq u e sien d o com o e s , no cieitam en te s e r puro,
sino ser m ezclado con no se r, puede recibir el ser y perfec -
ción de que c a re c e , respecto del cu al se dice q u e está en po -
to n d a .
P . ¿Q yé d eb em o s p ensar del proceso y flu jo perpetu o
d e l ser en q u e p u so S ch ellin g lo a b so lu to , y del proceso
eterno del werdm ó devenir en q u e H egel puso á su v e z el
absoluto del m ism o Sch ellin g?
R. Que sem ejan te c o n c e p to , sobre ser en si m ism o ra­
d icalm ente contrario al verdadero concepto de lo absolu to, ó
s e a del ser m ism o que por si subsiste, conduce en linea recta
al n ih ilism o , com o q uiera q u e un ser á qu ien se supone su jeto
i esa evolución continua, y pasando perpetuam ente de una
cosa á otra en incesante flujo y m ovim ien to, no e s sin o m era
potencia p asiv a, ó , m ejor d ich o, es un concepto en teram en te
vacio , á que nada corresponde en la realidad.

§ V il

Del orden.

P. ¿Qué cosa es orden?


R. El orden fue definido por San A g u stín , «la coloca­
ción de las cosas, ora ig u ale s, ora d esigu a les, en su respec­
tivo lu gar, partum dispariumque rerum sua cuique loco tributas
dispositio ' ». Las palabras partum dispariumque rerum sign ifi­
can la m ateria sujeta al o rd e n , el cual su pone alguna p lu rali­
dad, ora sea ésta de partes en algú n todo, ora de térm inos
relacionados entre s i; y las vo ces sua cuique leca * fribuens
dispositio » significan la razón propia y formal del orden ó sea

1 Dt Civil. D o , u i , i ).
2 L xm, te toma aquí metafóricamente.
y Dispotiriia, tomada o l í palab n .cn sentido m u ; lato, u el oníe i de le que ti roe
p i r t « , ordo babtnlis parles.
Ití • Ontologia.

la unidad, m erced á la cual se encuentran en su lu ga r las c o ­


sas de que consta la m ateria del orden.
P. ¿A q ué se da el nom bre de principio del orden?
R. Se da el nom bré-de principio del orden á aquello de
donde el orden se d e riv a , v . g r ., al fin q ue ha de con segu irse
con actos d iferen tes, los cuales deben con d u cir tod os al fin
m ism o \
P . ¿Cuáles son las especies del orden que proceden del
principio del o rd en .m ism o ?
R. El orden es de tres m an era s, q u e correspon den á los
tres d iverso s principios de que p ro c e d e, á s a b e r : orden se-
seg ú n el luqar ó la cantidad (tom ada esta palabra en sentido
la to ), al cual se pueden reducir el. orden segú n el tiempo
(orden cronológico) , y el orden de dignidad; orden lógicot
segú n el que son las cosas en ten d id as; y el orden que c o m ­
prende toda habitud de dependencia del efecto respecto d e
la c a u sa , ora sea ésta eficiente ó final, ora form al ó m aterial.
A esta especie de orden se reducen e l.d e las partes en el todo,
y el orden moral.
P . ¿Q ué cosas se dice que tienen prioridad , y q u é m a­
neras de prioridad se consideran?
K. Se dice q ue tienen p riorid ad , tratándose del orden,
las cosas m ás allegarlas al principio del orden m ism o. Esta
prioridad puede ser de tiempo, de dignidad, de subsistendi
consequentia (de este m odo bombre es antes q u e animal, por­
q u e de ser uno bombre se infiere que es animal, no v ice v e r­
sa ), y d e naturaleza.
P. ¿De cuántos m odos se considera la prioridad de na­
tu raleza?

■ Si bien K mira, la nocido de orden adem ia de I i dispoticióa de m u ch u a n a s


incluye U m b i i J el fln, porque no puede concebirse el orden lin alguna norma i prin­
cipia del orden mismo, norma que dependa del Gn por razón del cual ex ¡«te el ofden.
Puede, por U n to , interpretara* lo menta de San Aguatia eo la definioidn que d i¿ del
orden «poniéndola de c ita manera: «E l orden e l la diipoaicida en virtud de l i cual
cota* 6 iguale* ó deaigualea o ¿upan reapectivim eate tu kigar y responden al fln alie n a ­
do i cada una de ellas.»
De la psrfieeián del ter. 113

R. De dos m odos, á sab er: según el orden de generación


en la causa m a te ria l, donde se procede de lo im perfecto á lo
p erfecto; y según el orden de perfección y de intención en las
otras cau sas, en el cual se p ro c e d e , por el c o n trario , de lo
p erfecto á lo im perfecto.
P. ¿Q u é otras d ivision es se hacen del orden?
R. D ivídese asim ism o el orden en estático y dinámico,
según que son ordenadas las cosas ó las operacion es; en sim­
ple ó compuesto, según q ue procede el orden de una ó de m u ­
chas relacion es; y atendiéndose á las relaciones, ora ló g ica s,
ora reales, d e donde p roviene, el orden e s , ó simétrico si se
m ira ¿ la igualdad ó desigualdad de m uchas cosas; ó armónico,
si proviene de la semejanza ó desemejanza de ellas; ó final, si
nace de la relación d e los m edios al respectivo fin.
P. ¿El orden es producido por algu n a causa?
R. Sin duda algun a, porq ue es algo real y p ositivo q u e
se añade á m an era de form a á las cosas en que penetra; y no
producido á la verdad por si m ism o , porque nin guna co sa
se da á si m ism a el se r, sin o por virtud de algun a cosa per
se, y no per acciiens.
P. ¿Cuál e s la causa del orden?
R. T o d a o b ra en q ue se m u estra una disposición orde­
nada y con stan te, e s efecto d e algu n a causa inteligente
La razón es porque los efectos tien en q u e ser p rop orcion a­
dos á su s causas; y así es preciso q ue loda obra en q u e se
echa de ver la disposición de m uchas cosas bajo d eterm in a­
dos resp ecto s, sea producida por algu n a c a u sa , capaz de
proponerse algún fin , d e p ercibir ciertas relacion es, de haccr
q u e concurran en la ejecución de su designio á los dem ás

) Esta proposición puede también confirmarse diciendo que el signo en que cono­
cemos naturalmente q a c los h om b ro son racionales, y que tknco el uso de la rauki,
es el orden que te echa de ver en üux discursos y operaciones, consideradas en último
análisis con relación al fin que se proponen. No es preciso, pues, ser uno «alienista»
para discernir i estes sujetos de los locos 6 dementes: bastá atender á lo q je dice y hace
cada cual, f ver si habla y obra ordenando ó no sus obras y palabras conforme al Iq
que se propone,
9
m Ontologia.

agen tes ó in strum en tos que intervienen en la obra, y aun de


fijar los o jo s en algún dechado ó ideal q u e le sirv a de m odelo.

| VIH

De la belleza.

P. ¿A qué se da el nom bre de bello?


R. Bellas son , dice San to T o m á s , aqu ellas cosas q u e , en
siendo vistas ó con o cid as claram en te, causan en el án im o de
leitc: quae visa placent.
P. ¿Q yé otras definiciones suelen darse de lo bello?
R. Las definiciones de la belleza q u e ordinariam ente se
leen en los q ue tratan d e Estética, son éstas: «L a unidad en
la variedad '» ,— «el esp len d o r ó claridad en la p erfección»,—
«el esplendor de lo v e rd a d e ro ,— «la m anifestación del orden
ó de la perfección natural d e los seres al entendim iento» «la
bondad de la cosa según q u e deleita en siendo conocida.» San
A lberto M agno definió el con cepto d e lo bello d iciendo que
consiste en el resplandor de la form a sob re partes proporcio­
nadas de la m ateria ó sobre d ive rsa s fuerzas ó acciones: ra­
tio puhbri in universal! consistít in resplendentia formae super
partes materias bene proportionatas, vtl super diversas vires vel
actiones.
P. ¿No puede decirse q ue la belleza es cosa su b jetiva y
d ependiente d e las d isposicionesjvarias de los h om b res, y por
consiguiente, variable y relativa?
R. N o: la belleza es de su y o objetiva y real, la m ism a
absolutam ente para tod os los h om bres en q u ien es las facul­
tades del alm a han llegado á cierto grado suficiente d e cul­
tu ra. La razón e s, porq ue de los objetos en q u e se hallan las
notas propias de la belleza, un rostro hermoso, por ejem p lo ,

i Esta ct la célcbic Jtfinición de PUtdn y San Agustín. Unitat i» m ultituásnt tt


vurietük,. De veri relig., c. 33.
Itf la prrfecc.iAn dtl ser.

una sonata de Mo^art, una catedral gótica, un alma adornada


con todas ¡as virtudes cristiams, no se dice q u e son bellos para
unos, y para otros d eform es, sino absolutam ente se dice de
ellos que son h erm o so s.— P ru ébase asim ism o esta verdad por
el com ún sen tir de los h om b res, que se echa aquí de v e r en
reconocerse en todas las artes reglas o b jetivam en te necesarias,
sin cu y a observancia no resultan bellas las respectivas p ro ­
ducciones artísticas. Pruébase lo tercero por q u e á los q u e se
niegan caprichosam ente á reconocer la belleza de tales obras,
se les considera destituidos del sen tido de lo bello, ó sea de
la (acuitad intelectual de d iscern irlo ; y p o rq u e del au tor de
cualquiera obra notablem ente bella se dice que ha obtenido
fama im perecedera, etc.
P. ¿En q u é se diferencian entre si el bien y la belleza?
R. El bien y la belleza n o difieren entre si en la reali­
dad, sino sólo según n u estro m odo de entender. U na cosa
se dice buena en cuanto es sim plem en te térm in o del apetito
ó inclinación al bien; y la m ism a cosa se dice bella, no según
q u e agrad a sim p lem en te al apetito, sino porque la vista ó
conocim iento de ella agrad a: lo bello es térm ino tam bién
del apetito , pero no ab so lu tam en te, sino só lo en concepto
de objeto p róxim o de la contem plación intelectual y consi­
gu ien tem en te á esta contem p lación.
P, ¿En q ué se diferencia lo verdadero de lo bellot
R. En q u e verdadera se dice una cosa seg ú n la entidad
de la cosa sim p lem en te; y betta según q u e en si m ism a es
debidamente proporcionada, pues que en esta debida propor­
ción consiste la b elleza.
P. ¿Q yé elem en tos entran en la constitución real de la
belleza?
R. De tres cosas consta la razón objetiva de belleza, á
saber: p rim era, la integridad ó perfección q u e debe tener
toda cosa según su naturaleza y su fin; segu nd a, la debida
p roporción ó consonancia y arm onía de los elem en tos de ella,
distintos unos d e o tro s con distinción por lo m enos virtu al,
116 OnMogia.

los cuales han de conspirar en la unidad del todo de tal m a­


nera que cada uno de ello s corresponda á la respectiva n atu ­
raleza; y tercera, la claridad y su avid ad de la luz, tom ada
esta palabra en sen tido lato, según q u e hace m anifiesta a l­
gu n a cosa á los ojos del a lm a
P. ¿Cuál es la razón de cau sar deleite la belleza de las
cosas com o tal?
R. La razón porque nos deleitan las cosas bellas com o
tales, consiste en ser la aprehensión de la belleza bien y p er­
fección del en tend im iento, con el cual tienen tales cosas p ro­
porción y conform idad , pues en la belleza se contiene la razón
de orden, y al entendim iento le es connatural y propio conocer
el ord en. A si se e xp lica tam bién , que el sen tido se deleite en
las cosas debidam ente proporcionadas q ue se ofrecen ante su s
ojos, ó se perciben con los oíd os, porque en los sen tidos se
halla una com o centella ó participación de la virtu d intelectual.
P. ¿Q yé d ivision es suelen hacerse de la belleza?
R. La belleza ha sido dividida en real, ideal y artificial.
Belleza real es la q u e pertenece á las cosas m ism as, las cuales
son tanto m ás bellas cuanto m ay o r e s su bondad ó perfección
intrínseca, y cuanto m ás exactam en te responden al tipo es­
pecifico resp ectivo . Belleza ideal es la d s aquellas cosas q u e
poseen la perfección correspon dien te á su esp ecie en grad o
tan e m in en te , q ue no se da ninguna de ellas que sea tan p e r­
fecta entre las q u e realm ente existen . Por últim o, se entiende
por belleza artística ó artificial la s obras ó producciones de tas
bellas artes, c u yo oficio es procu ram os la viva y clara in tu i­
ción de la belleza, perteneciente al orden su p rasen sib le, c o n ­
cebido idealm ente por el artista, cu y a concepción debe rep re­
sen tar algún s b je to superiorm en te b e llo .— T am bién se d ivid e
la belleza en corpórea, espiritual y moral. La belleza corpó rea,

i «A d pulcriiudintm tria re q jiru n tu r. Primo quUlcm tnU¿riias, live perfecúo,


q u ae enlm diminuta tu n t, hoc ¡pso lu rp ia sunt* E l débilj proportio sivr ccmionantia.
E l iterum cUntas; uode quae habeat c i b r a n aitidum , pulcra cs»e dicuntur.» i.» a " ,
q . X X X IX , a. 8 , c .
De h perfección del ser. 117

llam ada tam bién sensible, por darse en cosas percibidas por
lo s sen tid o s, bien que ella sea ob jeto d e la apreh ensión in te­
lectual, es la q u e definió San A g u stín : «La co n gru en cia ó
conform idad de las p artes, acom pañ ad a d e cierta su avid ad de
c o l o r L a belleza espiritual ó inteligible es la que resplandece
en las su b stan cias in m ateriales, en las cuales se consideran
perfecciones esen ciales, q ue pueden ser com parad as c o n j a s
partes de los cuerpo s, y perfecciones accidentales q u e hacen
las veces del color con q u e é sto s se nos m uestran, pudiéndose
así ve r el orden q ue reina en todas ellas. Por últim o, la b e­
lleza moral es la q u e se h alla en las acciones q u e hacen los
h om bres de conform idad con las reglas eternas é in m u tab les
de las c o stu m b res.
P. ¿Es lo m ism o bello q u e su blim e?
R . Lo sublime no se distingue esencialm ente de lo bello,
sino antes es la belleza que en grad o su p e rio r tienen las co­
sas cu ya perfección es tanta, que exced e sobrem anera á nu es­
tra capacidad, y causa en nuestro ánim o, ju n tam en te con el
deleite espiritual, cierto com o estu p or y reverencia.
P. ¿S e da asim ism o belleza en Dios?
R. Sobre toda belleza criada, está con infinita ven taja la
belleza del C riador, causa de toda la perfección, consonancia
y clarid ad , así física com o esp iritu al, q u e se contem plan en
cada cosa según su propia especie ó n ú m ero, y seg ú n su ten ­
dencia ú ordenación al fin últim o de todas ellas, q u e es ta m ­
bién D ios, y de todo el orden q u e resplandece en el u n iverso:

.. .puichrum pulcbtrrirrms ipst


Mwndnm mente gerem, timilique imagine forma ns *.

A si Santo T o m á s d e A q u in o , expon ien d o lo q u e enseña


el autor de Drvinis Nominibus, dice q ue San D ionisio llam a á

i «Pulchriludo est coogrucntii partium cura quídam colorís Ju iv iU tc .* < E p Í5 t, 1 5 1


ad Ncbriüiuai.r
a R o e c id , Ü tcm td . p b i í m 1. 3 . m e t r . 9 .
Ovlologia.

Dios supcrsubstantiale pulcbrum, porq ue i todas las cosas c ria ­


das les da D ios belleza, seg ú n el ser propio de cada una de
ellas, y se la da en cuan to es causa de la consonancia y clari­
dad en todas ellas. En Dios e stá, p u es, la belleza com o en su
fuenle; pues au n q u e e s absolu tam ente sim p le, y la belleza
consiste en el o rd en , el cual supone m ultitu d y com posición,
pero en Dios tod as las p erfecciones de las cosas criadas están
reunidas, sin lim ite ni im perfección a lg u n a , p orq u e, co m o se
dice en las escuelas, repitiéndose la sentencia del A reop agita:
Quae dispersa sunt in inferiort'bus adunantur in superioribus;
y asi, aun q ue Dios es absolu tam ente sim p le, pero sus in fin i­
tas perfecciones entendem os q u e son el m ism o Dios, y con s­
tituyen su absoluta unidad.

FIN DE LA METAFÍSICA GENERAL Ú ORTOLOGÍA