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 Quiero decir que el enseñar y el aprender se van dando de manera tal que, por un lado,

quien enseña aprende porque reconoce un conocimiento antes aprendido y, por el otro,
porque observando la manera como la curiosidad del alumno aprendiz trabaja para
aprehender lo que se le está enseñando, sin lo cual no aprende, el educador se ayuda a
descubrir dudas, aciertos y errores.
 El aprendizaje del educador al educar se verifica en la medida en que éste, humilde y
abierto, se encuentre permanentemente disponible para repensar lo pensado, para
revisar sus posiciones; se percibe en cómo busca involucrarse con la curiosidad del alumno
y los diferentes caminos y senderos que ésta lo hace recorrer.
 El educador aprende primero a enseñar, pero también aprende a enseñar al enseñar algo
que es reaprendido por estar siendo enseñado.
 La responsabilidad ética, política y profesional del educador le impone el deber de
prepararse, de capacitarse, de graduarse antes de iniciar su actividad docente.
 Siendo así, en el nivel de una posición crítica que no opone el saber del sentido común a
otro saber más sistemático o de mayor exactitud, sino que busca una síntesis de los
contrarios, el acto de estudiar siempre implica el de leer, aunque no se agote en éste. De
leer el mundo, de leer la palabra y así leer la lectura del mundo hecha anteriormente. Pero
leer no es mero entretenimiento ni tampoco es un ejercicio de memorización mecánica de
ciertos fragmentos del texto.
 En las culturas letradas, si no se sabe leer ni escribir, no se puede estudiar, tratar de
conocer, aprender la sustantividad del objeto, reconocer críticamente la razón de ser del
objeto.

CARTA 2.
 Miedo e inseguridad.
 La cuestión que aquí se plantea no es negar el müdo. Aun cuando el peligro que lo genere
sea ficticio, el miedo en sí, sin embargo, es concreto. La cuestión que se presenta es la de
no permitir que nos paralice o nos persuada de desistir fácilmente, de enfrentar la
situación desafiante sin lucha y sin esfuerzo.
 Con estas reflexiones quiero subrayar que lo dificil o la dificulr tad están siempre
relacionados con la capacidad de respuesta del sujeto que, frente a lo dificil y a la
evaluación de sí mismo en cuanto a la capacidad de respuesta, tendrá más o menos miedo
o ningún müdo o miedo infundado o, reconociendo que el desafio sobrepasa los límites
del miedo, se hundirá en el Pánico.
 Estudiar es un quehacer exigente en cuyo proceso se da una sucesión de dolor y placer, de
sensación de victoria, de derrota, de dudas y alegría. Pero por lo mismo estudiar implica la
formación de una disciplina rigurosa que forjamos en nosotros mismos, en nuestro cuerpo
consciente.
 Desdichadamente, lo que se viene practicando en la mayoría de las escuelas es llevar a los
alumnos a ser pasivos con el texto. Los ejercicios de interpretación de la lectura tienden a
ser casi su copia oral. El niño percibe tempranamente que su imaginación no juega: es algo
casi prohibido, una especie de pecado.
 Insisto en la importancia indiscutible de la educadora en el aprendizaje de la lectura,
indicotomizable de la escritura, a la que los educandos deben entregarse.
 Es preciso, ya finalizando, que los educandos, al experimentarse cada vez más
críticamente en la tarea de leer y de escribir, perciban las tramas sociales en las que se
constituyen y se reconstituyen el lenguaje, la comunicación y la producción del
conocimiento.

TERCERA CARTA.

 La segunda razón enunciada para explicar la opción en favor del curso de formación
magisterial coincide con, y al mismo tiempo refuerza, la ideología que reduce a la
maestra como profesional a la condición de tía.
 Este pasado colonial, presente en el arbitrio de los poderosos, en la soberbia de los
administradores arrogantes, es una de las explicaciones del sentimiento de
impotencia, del fatalismo con que reaccionamos muchos de nosotros. Es posible que
todo esto debilite el ánimo de muchas maestras y que por lo mismo "acepten" ser tías
en vez de asumirse profesionalmente. Puede ser que esto también explique en parte
la posición de las normalistas que hacen el curso de preparación para el magisterio
mientras "esperan un casamiento".
 Lo que vale contra este estado de cosas es la lucha política organizada, es la
superación de una comprensión corporativista por parte de los sindicatos, es la
victoria sobre las posiciones sectarias, es la presión junto a los partidos progresistas de
corte posmoderno y no con el tradicionalismo izquierdista. Es no entregamos al
fatalismo, que no sólo obstaculiza la solución, sino que refuerza el problema.
 Es evidente que los problemas relacionados con la educación no son solamente
pedagógicos. Son políticos y éticos, como cualquier problema financiero.
 Ninguna sociedad se afirma sin el perfeccionamiento de su cultura, de la ciencia, de la
investigación, de la tecnología, de la enseñanza. Y todo esto comienza con la
preescuela.

CUARTA CARTA.

 Me gustaría dejar bien claro que las cualidades de las que voy a hablar y que me
parecen indispensables para las educadoras y para los educadores progresistas
son predicados que se van generando con la práctica. Más aún, son generados de
manera coherente con la opción política de naturaleza crítica del educador.
 De hecho, no veo cómo es posible conciliar la adhesión al sueño democrático, la
superación de los preconceptos, con la postura no humilde, arrogante, en que nos
sentimos llenos de nosotros mismos. Cómo escuchar al otro, cómo dialogar, si sólo
me oigo a mí mismo, si sólo me veo a mí mismo, si nadie que no sea yo mismo me
mueve o me conmueve. Por otro lado, si siendo humilde no me minimizo ni
acepto que me humillen, estoy siempre abierto a aprender y a enseñar. La
humildad me ayuda a no dejarme encerrar jamás en el circuito de mi verdad. Uno
de los auxiliares fundamentales de la humildad es el sentido común que nos
advierte que con ciertas actitudes estamos cerca de superar el límite a partir del
cual nos perdemos.
 Autoritarismo frente al cual podremos esperar de los hijos o de los alumnos
posiciones a veces rebeldes, refractarias a cualquier límite como disciplina o
autoridad, pero a veces también apatía, obediencia exagerada, anuencia sin crítica
o resistencia al discurso autoritario, renuncia a sí mismo, miedo a la libertad.
 Sin embargo, es preciso que ese amor sea en realidad un "amor armado", un amor
luchador de quien se afirma en el derecho o en el deber de tener el derecho de
luchar, de denunciar, de anunciar. Es ésta la form~ de amar indispensable para el
educador progresista y que es preciso que todos nosotros aprendamos y vivamos.
 Por su parte, la seguridad requiere competencia científica, claridad política e
integridad ética. No puedo estar seguro de lo que hago si no sé cómo
fundamentar científicamente mi acción o si no tengo por lo menos algunas ideas
de lo que hago, de por qué lo hago y para qué lo hago, si sé poco o nada en favor
de qué o de quién, en contra de qué o de quién, hago lo que estoy haciendo o
haré.
 Es viviendo -no importa si con deslices o incoherencias, pero sí dispuesto a
superarlos-Ia humildad, la arnorosidad, la valentía, la tolerancia, la competencia,
la capacidad de decidir, la seguridad, la ética, lajusticia, la tensión entre la
paciencia y la impaciencia, la parsimonia verbal como contribuyo a crear la escuela
alegre, a forjar la escuela feliz. La escuela que es aventura, que marcha, que no le
tiene miedo al riesgo y que por eso mismo se niega a la inmovilidad. La escuela en
la que se piensa, en la que se actúa, en la que se crea, en la que se habla, en la que
se ama. Se adivina aquí la escuela que apasionadamente le dice sí a la vida, y no la
escuela que enmudece y me enmudece.
 "¿Qué puedo hacer, si siempre ha sido así? Me llamen maestra o me llamen tía
continúo siendo mal pagada, desconsiderada, desatendida. Pues que así sea." Ésta
en realidad es la posición más cómoda, pero también es la posición de quien
renuncia a la lucha, a la historia.