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UNIVERSIDAD PRIVADA DOMINGO SAVIO

TERMODINÁMICA
DESASTRE EN CHERNÓBYL

DOCENTE: Ing. Patricia Laura Rivas Quispe

ESTUDIANTE: Lizeth Impa Mamani

FECHA: 07-07-19
COCHABAMBA - BOLIVIA

ACCIDENTE NUCLEAR DE CHERNOBYL


El accidente grave se produjo en 1986, cuando explotó el reactor número 4. Posteriormente, a pesar de la
gravedad del accidente y debido a las necesidades energéticas los reactores 1, 2 y 3 siguieron en marcha.

El reactor nuclear 2 de Chernobyl se cerró en el 1991, el reactor 1 en el 1996 y el reactor 3 dejó de


funcionar en el 2000.

Origen del accidente nuclear: la realización de una prueba

El 26 de abril de 1986, debido al diseño fundamentalmente deficiente, la falta de capacitación de los operadores y
la falta de cumplimiento de los procedimientos de seguridad, el reactor número 4 en la VI central nuclear de
Chernobyl en Lenin Memorial fue bastante elevado. En este accidente se liberaron varias sustancias a la atmósfera,
muchas de ellas dañinas debido a que son tóxicas y radioactivas.

Cuando un átomo libera radioactividad, se transforma en otra sustancia. Alternativamente, cambia a un estado en el
que no libera radioactividad nuevamente. Esto significa que la radioactividad disminuye con el tiempo a medida
que se consume el material en cuestión. Una cualidad importante de las sustancias radiactivas es su vida media. Lo
que significa vida media es que cuando el tiempo especificado por la vida media ha pasado, queda la mitad de la
sustancia. A la inversa, esto significa que hace una vida media, existía el doble de sustancia que ahora.

Una de las principales preocupaciones con las consecuencias nucleares es el isótopo yodo 131. I-131 existe en una
cantidad relativamente grande en un reactor y se irradia bastante. Sin embargo, a medida que se descompone,
finalmente se transforma en Xenon-131 químicamente inerte y no radioactivo, que es inocuo.

Inicio de la prueba
A la una de la madrugada del día 26 de abril, los ingenieros iniciaron la entrada de las barras de control en
el núcleo del reactor nuclear con el objetivo de reducir su potencia.

A las 23 horas se habían ajustado los monitores a los niveles más bajos de potencia. Pero el operador se
olvidó de reprogramar el ordenador para que se mantuviera la potencia entre 700 MW y 1.000 MW
térmicos. Por este motivo, la potencia descendió al nivel de 30 MW.
Con un nivel tan bajo, los sistemas
automáticos pueden detener el
reactor debido a su peligrosidad y
por esta razón los operadores
desconectaron el sistema de
regulación de la potencia, el sistema
de emergencia refrigerante del
núcleo y otros sistemas de
protección cuando el sistema ya
estaba a punto de apagar el reactor
nuclear.

Con 30 MW comienza el envenenamiento por xenón. Al darse cuenta se extrajeron las barras de control
con el fin de evitarlo aumentado la potencia del reactor nuclear. Los operadores retiraron manualmente
demasiadas barras de control. El núcleo del reactor disponía de 170 barras de control. Las reglas de
seguridad exigían que hubiera siempre un mínimo de 30 barras bajadas y en esta ocasión dejaron
solamente 8.

Dado que los sistemas de seguridad de la planta quedaron inutilizados y se habían extraído casi todas
las barras de control, el reactor de la central quedó en condiciones de operación inestable y
extremadamente insegura. En ese momento, tuvo lugar un brusco incremento de potencia que los
operadores no detectaron a tiempo.

Cuando quisieron bajar de nuevo las barras de control usando el botón de SCRAM de emergencia, estas
no respondieron debido a que posiblemente ya estaban deformadas por el calor y las desconectaron para
permitirles caer por gravedad.

Finalmente, el combustible nuclear se desintegró y salió de las vainas, entrando en contacto con el agua
empleada para refrigerar el núcleo del reactor. A la 01:23 se produjo una gran explosión, y unos
segundos más tarde, una segunda explosión hizo volar por los aires la losa del reactor y las paredes de
hormigón de la sala del reactor, lanzando fragmentos de grafito y combustible nuclear fuera de la central,
ascendiendo el polvo radiactivo por la atmósfera.

Se estima que la cantidad de material radiactivo liberado fue 200 veces superior al de las bombas
atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki al final de la Segunda Guerra Mundial.
El accidente nuclear fue clasificado como nivel 7 (“accidente nuclear grave”) en la Escala Internacional
de Sucesos Nucleares(Escala INES) del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA). Se trata
del nivel más alto posible, es decir, el accidente de peores consecuencias ambientales.

En esta figura se refleja un ejemplo del comportamiento típico del Xe correspondiente a la


operación antes descrita. Tanto los valores como el momento de inicio de la prueba son sólo orientativos.

Las causas de la explosión del reactor en Chernobyl

Este reactor RBMK de 1000 Megawatts eléctricos es moderado con grafito y enfriado con agua ligera.
Además de potencia eléctrica, producía plutonio-239 para armamento. Por consiguiente el combustible no
podía ser irradiado por largos periodos de tiempo y el reactor estaba equipado con un sistema para cargar
y descargar elementos combustibles sin necesidad de apagar el reactor.

Las causas de la explosión fueron de tres tipos:

 Errores de diseño

El núcleo del reactor RBMK es inestable por debajo de 700 Megawatts térmicos, casi la cuarta parte de su
potencia nominal. En términos más simples, a baja potencia el reactor es difícil de controlar y cualquier
tendencia hacia una reacción en cadena se amplifica rápidamente. Esta característica muy peligrosa es
típica del diseño RBMK. Por fortuna, esta característica está ausente en los diseños occidentales así como
en los reactores soviéticos de agua presurizada VVER. En todos los reactores diferentes al RBMK,
cualquier incremento en la reacción en cadena es automáticamente detenida, gracias al diseño del núcleo
del reactor. La explosión en Chernobyl ocurrió durante una prueba a baja potencia, es decir en un
momento en el cual el reactor estaba inestable. Los ingenieros nucleares rusos sabían de esta inestabilidad
así como los expertos franceses y británicos. Las autoridades soviéticas habían sido advertidas muy bien
antes del accidente de Chernobyl, pero las advertencias cayeron en oídos sordos. !!Esta situación se puede
comparar con un autobús en un camino sinuoso en la montaña y con problemas en el sistema de la
dirección!!
Las barras de control son de carburo de boro con una cubierta de grafito. Cuando la barra de control se
empieza a insertar, el grafito aumenta la reactividad. Este fenómeno peligroso fue observado en 1983 –
tres años antes del incidente de Chernobyl – en un reactor RBMK en la central Ignalina en Lituania.

En el reactor RBMK el moderador neutrónico consiste de 600 toneladas de grafito. No es tanto un error
de diseño sino una propiedad infortunada de ese material; cuando el grafito muy caliente entra en el
contacto con el aire, estalla en llamas. En Chernobyl el fuego del grafito vaporizó los radioisótopos en el
reactor y los dispersó en la atmósfera junto con el humo. Los reactores de agua presurizados occidentales
(PWR) y los reactores de agua hirvientes (BWR) no contienen grafito ni cualquier otro material
inflamable.

En el peor de los escenarios, esta última por lo menos habría reducido y habría retardado el escape de
material radiactivo al ambiente. Semejante contención protege los otros reactores en todo el mundo,
incluso los reactores más recientes (VVER 1000) instalados en la ex-Unión Soviética y en sus estados
satélites.

Errores cometidos por el grupo de operación

Se identificaron seis errores humanos. Se violaron dos reglas permanentes de operación: no operar el
reactor por cualquier periodo de tiempo a un nivel de potencia reducida (debajo de 700 Megavatios-
térmicos), y nunca tener menos de treinta barras de control totalmente insertadas en el núcleo. Un error
consistió en no seguir el procedimiento de prueba, y tres mecanismos de seguridad se pasaron
deliberadamente – uno para la inyección de agua de emergencia, y otros dos para el paro de emergencia.

Es evidente que los operadores no fueron entrenados adecuadamente y no comprendieron la naturaleza


peligrosa de sus acciones. Si no se hubiera cometido cualquiera de estos seis errores, la explosión no
habría ocurrido. Por otro lado, sería demasiado fácil culpar al grupo de operación por la catástrofe; ellos
estaban haciendo su trabajo con el entrenamiento que habían recibido. Ese entrenamiento era insuficiente
y totalmente inconsistente con la falta de características de seguridad pasivas que tiene el diseño del
reactor RBMK.

Causas políticas
En la Guerra Fría, que a veces amenazó en ponerse caliente, el aspecto de la producción de plutonio del
RBMK impuso un sentido de urgencia en su diseño, construcción y operación; ningún tiempo debía ser
“desperdiciado” en mejoras aun siendo esenciales para un funcionamiento seguro. Los científicos e
ingenieros trabajaron bajo una y sólo una pauta: producir plutonio de grado armamento – tanto y tan
rápidamente como fuera posible.

Fue bajo estas circunstancias que el Ministro de Electrificación declaró en una reunión del Politburó el 2
de mayo de 1986, seis días después de la explosión: “A pesar del accidente, el equipo de construcción
cumplirá con sus obligaciones socialistas y pronto empezará a construir el reactor número 5.”

Algunos científicos soviéticos eran estrictamente honrados y abiertos. Otros que también eran
competentes, y reconocidos como tales, estaban más motivados por sus intereses personales que por la
objetividad científica y les faltó valor para ser científicamente rigurosos. Ellos aceptaron o animaron al
poder político en la toma de decisiones cuestionables e incluso peligrosas. El forcejeo por influencias
reemplazó al debate científico, técnico y tecnológico.

Los errores de diseño del reactor no surgieron de la incompetencia de los ingenieros. Eran más bien el
resultado de la dictadura burocrática que se impuso en todas las decisiones del sistema soviético, incluso
las que trataban con la seguridad.

Gráficos