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Frente al paradigma positivista y cuantificador encontramos el paradigma naturalista, que

entiende la evaluación como una estimación, en vez de hacerlo como medida. El paradigma
naturalista, de orientación cualitativa, surgió con el objetivo de corregir las limitaciones del
paradigma positivista. Utilizado inicialmente en el campo de la investigación sociológica, pasó al
ámbito educativo no para evaluar en principio a los alumnos, sino para evaluar los diseños
curriculares. Para Filstead (1986): «El paradigma cualitativo constituye un intercambio dinámico
entre la teoría, los conceptos y los datos, con retroinformación y modificaciones constantes de la
teoría y de los conceptos, basándose en los datos obtenidos». Para Beltrán (1991), «La evaluación
cualitativa intenta dar respuesta a la formulación de juicios a través de técnicas y procesos que
concluyen en una formulación expresada de modo verbal». Algunas de esas técnicas de recogida
de datos que se utilizan actualmente como instrumentos al servicio de una evaluación cualitativa
son: entrevistas más o menos estructuradas, pruebas orales, observación sistemática, etc. A este
respecto Casanova (1995) dice que la evaluación de los procesos de aprendizaje ha de hacerse
mediante procedimientos cualitativos: «Si nos centramos en la evaluación de aprendizajes, poco o
nada tiene que decir la evaluación cuantitativa, porque se evalúan procesos, porque las decisiones
a tomar deben tener un carácter inmediato y porque la cantidad como expresión de un
aprendizaje no significa nada». Considera esta autora que en educación: «No todo es
cuantificable, ni medible, ni conviene que lo sea. Lo más importante de una persona es
precisamente lo que no se puede medir». Para Bolívar (1998), la evaluación cualitativa puede
llamarse también: 1. Interpretativa ya que se interesa por los significados que son interpretados a
partir de la observación 2. Naturalista, en tanto que trata de captar las realidades y acciones de la
forma en que se presentan o suceden 3. Fenomenológica, ya que intenta conocer los hechos
humanos a través de la experiencia humana 4. Descriptiva, por pretender una representación
detallada y completa de los hechos. El mismo Bolívar considera que las dimensiones que
caracterizan a una evaluación cualitativa son: 26, aunque no hace mover nada por sí misma. Es la
volun

3. Contemplar el progreso del alumno como marco de referencia. Su función principal es


proporcionar elementos de información sobre el modo de llevar la práctica docente y posibilitar
una reflexión sobre ella. 4. La evaluación cualitativa en la mayoría de situaciones y contextos se
configura como un estudio de caso (de cada alumno individualmente considerado). Lo que sucede
en la realidad es que raramente la evaluación se desarrolla bajo uno solo de los paradigmas de
forma «pura», sino que en la práctica se utilizan elementos de ambos, por lo que puede decirse
que en lo que a evaluación se refiere coexisten ambos paradigmas. Por otra parte, la polémica
referida a la contraposición paradigma cuantitativo-paradigma cualitativo, no ha sido exclusiva de
la evaluación, sino que las diferencias entre ambos han sido frecuentes en multitud de campos
científicos y de investigación, y se han producido también en otros ámbitos que se encuentran
lejanos del mundo educativo, ya que hay que tener en cuenta que tampoco en el mundo de la
empresa se realizan solamente valoraciones cuantitativas. La idea armonizadora de ambos
paradigmas ha sido defendida por multitud de autores, entre los que cabe citar a Sieber (1973),
Parlett y Hamilton (1977), Guba (1978), Weis (1982), Rodríguez Diéguez y Beltrán (1985) y Cook y