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LAS EXPERIENCIAS DESENCADENANTES1

Abriendo ventanas
Las experiencias desencadenantes o estimuladoras tienen como propósito abrir ventanas a las niñas y niños,
poniéndolos en contacto con fenómenos, ideas y prácticas poco conocidas por ellos y que encierran carga
formativa.

Contribuyen a impregnar a la escuela de realismo, alejándola de artificiosidades.


Además gracias a algunas de ellas los niños no tienen que dejar afuera su vida extra-escolar cuando entran al aula.
Al contrario con estas experiencias la escuela da la bienvenida al mundo infantil y lo aprovecha para que, a partir
de él, a partir de las realidades que ya les son conocidas, los niños adquieran nuevos saberes y destrezas.

Amplían el acervo de experiencias de los estudiantes, base para mayores reflexiones y estudios: creemos muy
importante el papel de alimentadoras de la mente que tienen este tipo de actividades.

van formando un conjunto de conocimientos, prácticas, vivencias y emociones, que poco a poco se van
entretejiendo en la mente de los niños y que dan el fundamento para que surjan nuevas inquietudes.

La colaboración de otras instituciones se hace necesaria para muchas experiencias desencadenantes: la sociedad
debe abrirse para facilitar actividades formativas a los niños.

Base vivencial para construir conocimiento


Las experiencias desencadenantes forman un sustrato de vivencias directas, observaciones e intercambios sobre
los cuales es más fácil y firme la construcción del conocimiento escolar.
Un enfoque que nos parece muy propicio es ofrecer durante los primeros grados abundantes experiencias que
permitan ir construyendo intuiciones poderosas, que puedan luego trabajarse explícita y sistemáticamente.
Son muy importantes las experiencias que contradicen la vivencia cotidiana, por ejemplo, las de movimiento con
roce mínimo, caída de cuerpos en el vacío, o comportamiento de gases a muy bajas temperaturas. Ellas permiten
el acceso a realidades ocultas por las condiciones usuales de nuestra vida.
Las exploraciones y observaciones, tanto bajo la forma de experiencias desencadenantes como bajo la más
modesta de actividades cortas y fértiles, deben ser diversas y abundantes, y deben sucederse año tras año, en
diferentes contextos. Ellas proveen imágenes y episodios que pueden recordarse y reelaborarse posteriormente.
Son actividades exploratorias antes que conclusivas.

Visitas
Las visitas pueden ser de toda clase, de un equipo o de un solo alumno, según el caso. Pueden darse algunas más
abiertas, menos preparadas por los niñod. Y también son convenientes las visitas que ocurren dentro de proyectos
de investigación. Combinar ambos tipos de visitas es importante, pues si todas las salidas fueran exploratorias
quizás el aprendizaje sería demasiado superficial. Y si todas las visitas fueran investigativas posiblemente los niños
se verían demasiado presionados por las exigencias de la labor y podrían perder aprecio y disfrute por salidas y
excursiones que conllevaran siempre tanta demanda de trabajo previo y posterior.
Las salidas abren también nuevas oportunidades para la integración del grupo y su mejor relación con el educador
y ofrecen momentos de interacción social más allá de los tradicionalmente pautados.

Conversaciones con expertos


Se invita a la clase o se va a visitar a una persona con quien vale la pena hablar, pues tiene conocimientos,
experiencias y/o destrezas que puede comunicarnos.
El experto aporta conocimientos abundantes, actualizados y directos sobre su área, complementando la acción del
educador.
Además el experto puede incidir de manera interesante en el área afectiva: por el interés por su campo que
transmite, por los valores que defiende, por la emoción de los relatos de sus vivencias, etcétera.
La gama de expertos puede ser muy amplia: desde un escalador de montañas hasta una especialista en educación
sexual, desde una pintora hasta un ebanista, desde una entomóloga hasta un anciano de la comunidad.
El contacto con científicos y tecnólogos y con trabajadores especializados en áreas científicas y tecnológicas es
además interesante para el estímulo de vocaciones en tales campos.

1 Fragmentos seleccionados del libro: LaCueva, Aurora, Ciencia y Tecnología en la Escuela, Editorial Popular, Madrid, pp. 29-
47.
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Instrumentos que abren mundos
Pensamos en un primer encuentro estimulador, donde la idea será familiarizarse con el aparato y asomarse al
mundo que el mismo abre.
Ejemplos de este tipo de instrumentos serían la lupa binocular, el microscopio, el telescopio, la radio de onda corta,
la red de redes telemática o el correo electrónico.

Conferencias de los niños


La técnica de las conferencias, desarrollada por la escuela freinetiana, consiste en que siempre que un niño tenga
un tema interesante que presentar a sus compañeros puede anotarse para hacerlo. Realizará así una pequeña
exposición, mostrará fotografías y objetos, quizás hará escuchar parte de un disco y, de acuerdo a su edad, se
apoyará en algunas transparencias o podrá utilizar mapas o gráficos. Los temas de las conferencias no deben ser
impuestos por el maestro, sino que han de ser asuntos conocidos por los niños y sobre los cuales ellos quieren
hablar…

Exhibiciones
Montadas por el docente o por un equipo de niños: se centran en algún tema interesante y recogen muestras e
incluso materiales y equipos para que el público realice observaciones o pequeñas experiencias. Las exhibiciones
son seguramente un proyecto para quienes las monta, pero una experiencia desencadenante para quienes las
visitan.

El cultivo de plantas
Se trata de una experiencia amplia, a mediano plazo, que permite aprendizajes muy diversos. Puede plantearse
bajo la modalidad de huerto escolar, jardín de flores, jardín o jardinera de plantas aromáticas, siembra en macetas,
acuario de algas y/o plantas superiores, entre otras opciones.

Contactos con animales


Creemos que el contacto más o menos cercano con animales diversos es una experiencia enriquecedora, que puede
plantear interrogantes para el estudio científico. Invertebrados y algunos vertebrados pequeños pueden
mantenerse en el aula por algunos días, otros animales pueden entrar en ella por una jornada, y aun a otros
podemos visitarlos en su propio ambiente natural.

La cocina
Cocinar en la escuela es una actividad anchurosa, que alude de alguna manera a diversos temas científicos:
mezclas y soluciones, coloides, cambios químicos, combustión, calor, mediciones de peso, volumen y tiempo,
percepción de olores y sabores... También afecta a la educación para la salud, en el aprendizaje por la práctica de
hábitos higiénicos o en la consideración de diversos tipos de alimentos y sus propiedades y efectos.
Rica a la vez en componentes sensoriales y estéticos.

El barro
Trabajar el barro es una actividad bastante abierta, de la cual pueden surgir distintos interrogantes y nuevas
actividades y proyectos. Esta labor plantea retos en cuanto a tipos de barro utilizado, mezclas, moldes, uso del
torno, energía solar, resistencia de materiales y de formas diversas.

Proyectos exploratorios
Son trabajos que invitan a explorar libremente en un área, a «jugar» con materiales y equipos sin muchas
directrices.
Serían ejemplos de proyectos exploratorios: interaccionar con imanes y materiales metálicos y no metálicos;
intentar mezclas entre líquidos y sólidos diversos; indagar lo que pasa con poleas y pesos variados... Luego de
estos encuentros de familiarización y exploración pueden darse discusiones, lecturas, exposiciones del docente,
observación de videos…

Acción comunitaria
Participación de los niños o jóvenes en alguna acción de tipo comunitario, organizada por la propia escuela o, más
comúnmente, por otra institución social. Algunas acciones pueden ser de una sola jornada, como siembra de
arbolitos, recogida de basuras el Día de las playas, entrega de propaganda a la puerta de la escuela en el Día de No
Fumar, etcétera.

Texto libre
Son escritos que los niños traen a la escuela cuando así lo desean. Pueden ser relatos de cosas que les han pasado
o han presenciado, cuentos o poesías inventados por ellos, opiniones, propuestas...
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Es importante el trabajo que se hace con los textos: cada niña o niño lee el suyo, o bien el maestro lo hace.
Recuérdese que nunca habrá treinta textos el mismo día, pues no es una tarea sino un aporte espontáneo: podrá
haber cinco, uno o ninguno. Luego, la clase elige uno a unos pocos que consideran más interesantes. Puede ser
que se le pida a la autora o autor que lo complete o lo mejore de alguna manera, añadiendo precisiones o
aclarando ideas.
En ocasiones, con textos libres sobre un mismo tema pueden hacerse monografías (de animales, de ambientes, de
problemas de salud...). En todo caso, los textos no usados de otra manera o bien las copias de los que tienen otros
destinos pasan al portafolio de cada niño.
Esta actividad permite mejorar el dominio de la escritura y la lectura. Y afina las capacidades de observación,
descripción y narración.
La misma formación científica lograda en la escuela podrá enriquecer los textos libres, pues los niños manejarán
conceptos más variados y potentes y, al saber más, podrán observar mejor su entorno.

Dibujo libre
Es una técnica similar a la anteriormente descrita, pero basada en ilustraciones. En ocasiones puede primar en ella
lo artístico, en otras lo informativo o lo testimonial. Los dibujos también pueden evaluarse colectivamente, como
los textos. Recordemos no alterar su carácter libre, pues de lo contrario se desvirtúa la actividad.

Los niños plantean sus propias preguntas


Durante el desarrollo de algunos temas especialmente propicios, se tiene una hoja grande pegada en la cartelera o
en la pared para que los niños que quieran vayan anotando sus preguntas, firmadas. Luego de un tiempo, se
analiza la lista de interrogantes: ¿qué preguntas se pueden responder entre todos?, ¿qué preguntas quisieran
consultar en la biblioteca?, ¿qué preguntas quedan pendientes para grados superiores? Hay incluso preguntas que
los científicos todavía están estudiando y que no tienen aún respuesta fundada.

Lecturas «libres» y del docente


La propuesta es leerlas a los niños poesías, fábulas, cuentos sobre temas vinculados a la clase de ciencias, porque
aludan a animales, plantas, diversos ambientes, el agua, los fenómenos del tiempo, profesiones determinadas...
También, leerles libros informativos interesantes, o capítulos de los mismos: animales de la selva, vida en una
estación espacial, bibliografía de un científico o tecnólogo, episodios llamativos de la historia de la ciencia o de la
tecnología... De estos textos pueden leerse unas pocas páginas cada día, para no cansar a los estudiantes.

Canciones
Cantar canciones relacionadas con ambientes naturales, animales, plantas, oficios, alimentos... Importa cuidar la
calidad artística de las canciones elegidas, así como la de los cuentos y poesías...
Conviene buscar canciones en los repertorios infantiles y folklóricos (tanto propios como de otros países), así como
en los de compositores populares y más «académicos».

Colecciones de obras de arte


La idea es coleccionar reproducciones de pinturas, dibujos y grabados sobre temas de la naturaleza: mar, árboles,
flores, perros, caballos, selva, sabana... Conviene buscar autores nacionales y de otros países.

Videos
Observar películas de ficción o documentales que puedan tener algún interés para el área. Por una parte,
documentales sobre ecosistemas diversos, viajes de exploración, vidas de científicos y tecnólogos, entre otros.
Puede irse organizando una buena videoteca gracias a grabaciones de programas relevantes de televisión, a
donaciones de empresas y a algunas compras. En ocasiones, luego de la proyección puede organizarse un cine-
foro.

Correspondencia interescolar
Anima a los niños a leer y a escribir, puesto que se hace con un sentido: para comunicarse con otros niños.
Los alumnos no solamente pueden intercambiarse escritos, sino también dibujos, fotografías (incluso de ellos
mismos trabajando en clase o en salidas), casetes grabados por ellos mismos, y hasta objetos como minerales,
flores, dulces típicos o pequeñas artesanías.
El intercambio epistolar vale más la pena cuando se desarrolla entre escuelas de localidades diferentes,
preferiblemente situadas en zonas disímiles (costa y montaña, campo y metrópolis, indígenas y criollos), lo que
asegura que los niños tendrán novedades que comunicarse entre sí.