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FACULTAD DE DERECHO

ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO

ENSAYO

LA RESPONSABILIDAD CIVIL DEL MAGISTRADO

Profesor(a):

GERARDO FRANCISCO LUDEÑA GONZALEZ

Alumno (a)

GOMEZ ARCE, IAN EBSEN

LIMA – PERÚ

2019- I
LA RESPONSABILIDAD CIVIL DEL MAGISTRADO

INTRODUCCION
En el presente trabajo se desarrollará algunas ideas de la responsabilidad civil del Juez en
el desarrollo de su actividad jurisdiccional, su tratamiento en el derecho comparado y
legislación nacional, plateándose algunas ideas para el resarcimiento efectivo a la víctima
afectada producto del error judicial, en los casos de actuación culposa u dolosa del
magistrado, teniendo en cuenta que el panorama jurídico no es claro, incluso en el
derecho comparado y la jurisprudencia, al haber posiciones totalmente distintas.

Los medios de comunicación nos presentan frecuentemente sobre algún caso judicial
criticado por las decisiones adoptadas por los magistrados, efectuándose diversos juicios
de valor en torno a ellos. Se exige al juez que, en el desempeño de su función
jurisdiccional, cumpla con su deber fundamental de dictar una sentencia objetiva y
materialmente justa, para realizar los fines del proceso (fines concreto y abstracto),
consolidar el Estado social y democrático de derecho, y reafirmar su auténtica y cabal
legitimación de ejercicio, caso contrario y bajo otras circunstancias, incurría
en responsabilidad civil.

La responsabilidad civil es la situación jurídica en la que se encuentra un sujeto de


derecho de tener que dar cuenta frente a otro de ciertos actos o hechos que infringen
el ordenamiento jurídico, por lo que debe soportar un gravamen que procura la
rehabilitación o reparación del orden quebrantado. La responsabilidad civil puede
considerarse como una garantía de los ciudadanos al resarcimiento de los posibles daños
ocasionad En dicho sentido, esta actuación judicial genera la responsabilidad
jurisdiccional que admite tres modalidades básicas: civil, penal y disciplinaria. A ellas es
posible añadir la así denominada responsabilidad patrimonial del Estado-juez, que se
configura de manera objetiva, en supuestos de error judicial o anormal
funcionamiento de la administración de justicia, sin que sea necesario demostrar la
existencia del elemento subjetivo de la conducta del magistrado, pues basta con la acción
u omisión que da origen al daño y la correspondiente relación de causalidad por una
actuación judicial incorrecta.

Se ha dicho que la responsabilidad civil de los jueces no se ha presentado en la


práctica y se han propuesto reflexiones solo sobre la base de casos ocurridos en alejados
países. Tal afirmación y forma de propuesta casuística resulta inadecuada. Ya en primera
instancia, en Lima, se ha condenado a pagar millones por daños ocurridos en el ejercicio
de la función jurisdiccional. De igual manera, la Corte Suprema, hace poco, ha
desarrollado algunas ideas sobre el cómputo del plazo en que debe interponerse esta
demanda de RC.
Más recientemente, se han presentado demandas y el caso “Román” de los “CNM-
audios” nos ofrece una interesante oportunidad para analizar los alcances de la regla
general de RC de los jueces prevista en el Art. 509 del CPC. Es más, estoy convencido
que esta RC puede servir para enfrentar los casos de inaplicación o apartamiento
inmotivado de los Plenos Casatorios Civiles.

DESARROLLO
El error judicial puede dar lugar a distintos tipos de responsabilidades, que implica
la responsabilidad, la obligación de reparar un daño, por sí o por otro, como
consecuencia de una causa legal. En la especie, la obligación pesa sobre el Estado por
error de un tribunal de justicia, uno de sus muchos órganos, que causa un daño
específico: la injusticia. Desde una óptica de las diferentes ramas del derecho podemos
distinguir al menos las siguientes:

1. La responsabilidad civil del juez, que implica su obligación personal de resarcir


patrimonialmente los daños producidos, transcendiendo su accionar el marco de
la falta de servicio.

2. La penal, en el caso de que su actividad se encuadre en alguno de los tipos


previstos por el Código Penal.

3. Su responsabilidad política, en cuanto el ejercicio incorrecto de su función como


juez dé lugar a un juicio político o jury de enjuiciamiento.

4. La responsabilidad administrativa, en sede disciplinaria.

5. La responsabilidad directa y objetiva del Estado, al margen o subsidiariamente de


la persona del juez, por la falta de servicio o errores judiciales en la
administración de justicia.

Por su parte, se entiende que el juez debe responder por los daños y perjuicios que
ocasiona, con arreglo a las leyes de la materia (artículo 200º del Texto Único Ordenado
de la Ley Orgánica del Poder Judicial), siendo el pago de dicha obligación, solidaria entre
el Estado y el juez que expidió la resolución causante del agravio conforme lo dispone
el artículo 516 del Código Procesal Civil. Sin embargo, si bien existe la obligación del
Estado de reparar económicamente los daños lesivos a la esfera jurídicamente
garantizada, el problema que se presenta usualmente es cómo separar y posteriormente
ejecutar una sentencia que resulte de un proceso judicial –en caso sea declarada fundada
a favor del justiciable–, si tenemos en cuenta, que por un lado se encuentra la
responsabilidad personal del juez y en otro la responsabilidad del Estado, a todo
supuesto de daño por errores judiciales que se producen, aún cuando el juez haya
actuado con una diligencia razonable, o por el contrario con dolo o culpa inexcusable o
leve.

Por otra parte, cómo podríamos establecer una compensación efectiva de la víctima, y
así procurar la reducción de los costos administrativos del funcionamiento del sistema
de responsabilidad civil en materia de la actividad judicial, si el panorama jurídico no es
claro. Incluso en el derecho comparado y la jurisprudencia hay posiciones totalmente
diferentes, que en la concretización de la función judicial, la relación del Estado-juez
(establecida por el positivismo Kelsiano), que genera graves perjuicios a los justiciables
llevándolos a soportar una carga indebida, plasmada en muchos casos en la demora
indebida, el funcionamiento defectuoso del servicio de justicia y el error judicial, la
actuación culposa o dolosa del magistrado o en la misma denegación de la justicia; lo que
se buscará desarrollar en la presentes líneas.

La responsabilidad del juez está basada en el criterio de la culpa objetiva, por cuanto la
misma norma está fijando los parámetros de conducta del juez. Sin embargo, se observa,
con razón, que, si bien en cierta medida se han objetivado las
conductas dolosas o culposas, ello ha sido hecho en forma por demás confusa y equívoca,
cuando lo sensato era establecer claros títulos de imputación de responsabilidad.

En lo que se refiere a la responsabilidad del Estado, se sostiene que sería en algún caso
directa y en otros, indirecta. Se afirma así también que la responsabilidad del Estado-juez
es objetiva. Es decir, la existencia de dolo o culpa es irrelevante porque no se trata de
valorar un determinado comportamiento, sino de verificar si se dan o faltan los
presupuestos legales que hacen surgir el derecho a la indemnización. La antijuridicidad
no reside en una actuación ilícita o contraria al derecho (antijuridicidad subjetiva) sino
en el hecho de que el sujeto no tiene el deber de soportar el daño que se le ha producido
(antijuridicidad objetiva).

Los procesos judiciales de indemnización por error judicial en nuestro país ha tenido
una aplicación casi nula, debido a la falta de implementación por parte del legislador de
un sistema de reparación efectiva del Estado hacia las víctimas del error judicial y así
como la interpretación restrictiva que se ha realizado al precepto constitucional que la
consagra, entre otras razones en el gran costo económico que significa al Estado asumir
la responsabilidad e indemnizar a las víctimas y la eventualidad de que el este pueda
repetir contra el juez.

El error judicial que es producido por la decisión jurisdiccional emitida por parte del
juez, se encuentra enmarcado dentro de la responsabilidad civil que ha sido estudiada en
principio como una de las formas de control del Poder Judicial a través de su órgano
jurisdiccional, como contrapeso a la independencia del juez, valor reconocido en un
Estado de derecho. A dicha función se aúna la de resarcir los daños producidos a los
justiciables como una modalidad de responsabilidad extracontractual; encontrándose su
regulación impregnada de las características del Poder Judicial de cada país.

No responde el juez del civil law en los mismos términos que al resto de los ciudadanos,
sino que, su responsabilidad está sometida a limitaciones tanto materiales como
procesales. Las materiales se traducen en la limitación del concepto de imputación a los
supuestos de culpa grave o incluso dolo. Las procesales se concretan en que, como
ocurre en el derecho francés, alemán e italiano, no se puede reclamar directamente al
juez: el ciudadano ha de dirigirse contra el Estado y este después, por vía de regreso,
contra el juez. En tanto, que se ha seguido un camino autónomo e independiente por
parte del derecho español, pues paralelamente a la acción contra el Estado se puede
accionar directamente contra el juez que ha causado daño por dolo o culpa.

El principal obstáculo procedimental dentro de un proceso indemnizatorio es que el


único marco normativo, que regula la indemnización por los errores judiciales es la
contemplada por la Ley 24973 y su reglamento establecido en la Resolución 001-90-
FNI, el mismo que hasta la actualidad no ha sido implementado, y no cuenta con recursos
económicos efectivamente asignados para el pago de las sentencias ejecutoriadas; no
contemplando todos los supuestos, siendo en muchos casos las indemnizaciones
resarcidas económicamente después de varios años con fondo de naturaleza distinta.

Resulta necesaria la modificación legislativa de la norma constitucional, para que de esa


manera se haga efectiva la responsabilidad del Estado y reparen los daños derivados de
los errores judiciales, no encontrándose el derecho de acción restringido solamente a
materias penales, sino ampliarse a los demás procesos, para que así la acción
indemnizatoria cobre plena aplicación y quede librada de los elementos que afectaban su
existencia práctica de los derechos que esta acción está obligada a tutelar, no pudiendo
continuar sumida en la nebulosa del subjetivismo y la malentendida interpretación,
respetándose los derechos de las personas y reparándose de manera eficaz los errores
cometidos, pudiendo de esta manera el Estado avanzar hacía el desarrollo y aspirar a
una nación unida, que respete los derechos constitucionales de sus ciudadanos.

Se deben modificar los errores que presentan los articulados de nuestra norma procesal,
necesarios para una correcta regulación de la responsabilidad personal del juez; y por
otro lado extenderse la responsabilidad del Estado a todo supuesto de daños por
errores judiciales que se produce aun cuando el juez haya actuado con una diligencia
razonable, o por el contrario con dolo o culpa inexcusable o leve, no importando, en
consecuencia, la culpabilidad del juez, sino el daño injustamente producido; alcanzando
los fines de la responsabilidad civil, cuales son la incentivación de precauciones necesarias
a efectos de evitar daños por los errores judiciales o el mal funcionamiento de la
administración de justicia; la compensación efectiva de la víctima, y la reducción de los
costos administrativos de funcionamiento del sistema de responsabilidad civil en materia
de actividad judicial.