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ÉTICA DE LA RESPONSABILIDAD Y RESPETO

1. INTRODUCCIÓN
La reflexión ética sobre los actos humanos está muy interesada en la responsabilidad que el ser humano tiene sobre
los mismos y se cuestiona continuamente hasta qué grado está involucrado en ellos.
El tema de la responsabilidad moral es recurrente, tanto en la ética filosófica como en la teología moral y, en no
pocos casos, crea un gran interés en ambientes políticos y profesionales.
2. DESARROLLO DEL TEMA
● Descripción del problema de la responsabilidad
El mundo de hoy se enfrenta a nuevos desafíos que surgen de las diversas maneras de concebir el área laboral, las
relaciones familiares y el entramado del ámbito social. Esta creciente complejidad en las relaciones de la vida
humana conduce a la necesidad para un número, cada vez más grande, de personas de crear espacios
decisionales no previstos, en el intento de alcanzar a organizar correctamente estas mismas relaciones vitales. Existe
una real tensión entre la creciente especialización en todas las áreas y la necesidad de buscar una suficiente
integración de todas ellas.
Hoy más que nunca se siente esta necesidad de integrar las actividades, coordinarlas y englobarlas, de modo que
no se pierdan en el bosque de las sucesivas divisiones.
Viendo precisamente que entre tareas asignadas pueden quedar espacios sin ocupar, se requiere de una nueva
coordinación, que permita la correcta ocupación de estos
tiempos, lo cual presupone no sólo la utilización de la acción hacia un fin, sino también que el sujeto esté informado
sobre los fines, además de que posea la competencia para alcanzarlos. Por un lado, el radio de acción de nuestro
obrar es más extenso, por el otro, los conocimientos acrecentados sobre las consecuencias de la acumulación del
obrar humano, lleva a nuestra responsabilidad campos cuya responsabilidad los hombres en el pasado ni siquiera
tenían conciencia.

● Factores importantes de la ética de la responsabilidad


Estos factores están provocando que en nuestra cultura el principio de responsabilidad adquiera un significado
moral creciente.
➔ Complejidad creciente de las relaciones sociales.
➔ Diferenciación de los diversos subsistemas sociales.
➔ Capacidad creciente de la ciencia en el predecir las consecuencias a largo plazo del obrar humano.
➔ La rápida variación de los límites de la condición humana

La rápida descripción de estos factores nos permite descubrir que en el obrar humano, actualmente, el término de
responsabilidad es de uso frecuente. Ya Max Weber sostenía que era precisamente la ética de responsabilidad,
que debía ser adoptada por los políticos, pero como iremos viendo más adelante, el concepto de ética de
responsabilidad que él utilizaba no tenía nada que ver con el concepto cristiano de responsabilidad. Hoy se pone
un gran acento sobre la ética de la responsabilidad, parece que se ha convertido en sinónimo de moralidad, y no
en pocas ocasiones también la doctrina moral cristiana es con frecuencia presentada en términos de
responsabilidad.

● El concepto de responsabilidad
La responsabilidad, buscando precisar su significado, es una cualidad del responsable, es la obligación de
responder de una cosa. El responsable está obligado a responder de sus actos o a responder de alguna cosa. Ya
en su etimología latina respondeo, es decir, responder, significa contestar a una carta, contestar a esto en los
siguientes términos; si en el campo jurídico, resolver a una consulta de derecho, contestar con una orden de que se
realice algo; responder en justicia, acudir ante un tribunal; corresponder; ser proporcionado a...; estar a la altura
de...; corresponder a la generosidad de uno.

HISTORIA DEL PROBLEMA Y DE LA CONTROVERSIA

● La ética de responsabilidad según Max Weber.


Es preciso recordar que el concepto de “ética de responsabilidad” ha sido introducido por Max Weber. Con la
introducción de tal concepto Weber ha perseguido no una intención ética, sino más bien política. El quería privar
del derecho de hacer política a las personas que sostenían una posición radicalmente pacifista, sobre la base de su
convencimiento moral relativo al rechazo incondicionado del uso de las armas.
Weber tenía un gran respeto por la posición de la persona, que en ningún caso está dispuesta a matar, y no
compartía la opinión de que una persona con tales convicciones éticas debiera asumir la responsabilidad por
eventuales graves consecuencias debidas a su elección. Podría de hecho también darse el caso que el pacifismo
de masa por una parte favorezca la aparición de una guerra.
Quien está convencido que en ningún caso deberá disparar no debe revisar su opinión, -según Weber-, por
cualquier posible consecuencia de esta clase. Pero todo será muy diferente si el pacifista se convierte en elemento
activo, y comienza a actuar políticamente por el rechazo en masa de las armas. En este caso se le podrán imputar
las consecuencias de su decisión.
Que el político deba obrar según la ética de la responsabilidad significa pues, para Weber que el político debe
evaluar sus actos sobre la base de las consecuencias para el destino de la sociedad y debe, por lo tanto, sopesar
los pros y los contras de las varias modalidades operativas que tiene a su disposición. Si no está dispuesto a una de
estas modalidades por motivos éticos, en ciertos casos debe transferir a otros su responsabilidad.
La Ética del Respeto
La palabra ‘respeto’ forma parte de nuestro hablar cotidiano. Todo el mundo lo usa, sabe lo que significa y
entiende que el respeto a las personas y a determinadas cosas que es un buen ejemplo de conducta moral. Esta
palabra, también, es usada en los discursos de carácter moral y político y en las teorías éticas de todos los tiempos:
Respeto a la dignidad humana, Respeto a los animales y a la naturaleza
¿Qué es el respeto?
El respeto es una actitud o una experiencia común que cuando se da, no se siente como algo extraño o
problemático, donde tratar con respeto a alguien significa tratarlo con atención.
Del respeto se dice, con razón, que empieza con uno mismo (autoestima) y de ahí surge la idea de dignidad,
independiente del comportamiento: Toda persona es valiosa independientemente de su comportamiento. Así
también, “La acción que deriva del respeto es el cuidado”.
Hasta cierto punto, cada persona puede “elegir su modo de actuar y su identidad” (roles con los que se identifica,
valores culturales o morales que acepta, la idea que uno tiene de sí mismo). El “yo real” y el “yo ideal” pueden
causar problemas si son muy diferentes o uno percibe una realidad distorsionada. Con lo cual, si tendemos a
convertirnos en nuestro “yo ideal” estaremos, en principio, avanzando por buen camino. En el libro citado, Peter
Singer estudia diversos temas, de los que destacamos los siguientes:
1. Respeto a los animales: “Si un ser sufre, no puede existir ningún tipo de justificación moral para rechazar que ese
sufrimiento sea tenido en cuenta”, porque “el dolor y el sufrimiento son malos y deberían ser evitados o minimizados,
independientemente de la raza, el sexo, o la especie del ser que sufra”. Singer no olvida que “se hace que los
animales tengan una vida miserable para conseguir que su carne esté disponible para los humanos al menor coste
posible”. Concluye que comer carne es un “lujo” en un mundo hambriento y ambientalmente acosado.
Antropocentrismo a Biocentrista
2. Respeto por la pobreza y riqueza absoluta: Muy relacionado con el punto anterior porque, por ejemplo, en los
países ricos la mayoría de los cereales se invierten en alimentar a los animales para convertirlo en carne, leche y
huevos. “Si dejáramos de alimentar a los animales con cereales y soja, la cantidad de comida que ahorraríamos –si
la distribuyéramos entre los que la necesitan– sería más que suficiente para acabar con el hambre en el mundo”:
Singer es muy partidario de que gobiernos e individuos hagan donaciones para paliar la pobreza extrema: “no dar,
aún en nuestro derecho, está mal, porque llevar una vida ética es algo más que respetar los derechos de otros”.
3. Respeto por el Medio Ambiente: Si conservamos a precios desorbitados ciertas obras de arte, ¿cuánto deberíamos
pagar para conservar bosques, ríos, animales y otras maravillas naturales? Algunos filósofos defienden que el
comportamiento ético respeta la vida sin preguntarse por la medida de su valor, pero para Singer lo importante es
el sufrimiento y la conciencia y “las plantas no tienen conciencia” por lo que concluye que “no es evidente el
motivo por el cual debemos venerar más a un árbol que a una estalactita, o a un organismo unicelular que a una
montaña”. Habría, por tanto, que estudiar a qué seres con conciencia afecta la muerte de un árbol, la destrucción
de una montaña, etc. Dicha ética consideraría que todas las acciones que son perjudiciales para el medio
ambiente son éticamente discutibles, y las que son innecesariamente perjudiciales sencillamente son malas. (…)
Para una ética del medio ambiente la virtud supondría guardar y reciclar los recursos, y lo contrario sería el
despilfarro y el consumo innecesario “. Una ética del medio ambiente rechaza los ideales de una sociedad
materialista en la cual el éxito se calibra por la cantidad de artículos de consumo que uno puede acumular. En su
lugar, juzga el éxito en términos de las capacidades propias y la consecución de una realización y satisfacción
reales. Promueve la frugalidad, en la medida en que es necesaria para minimizar la contaminación y asegurar que
todo lo que se puede volver a usar se vuelva a usar. Tirar a la ligera materiales que se pueden reciclar constituye
una forma de vandalismo. (…) Debemos examinar de nuevo nuestro concepto del despilfarro”. Las teorías éticas
que abordan el tema de cómo hemos de comportarnos en nuestra relación con el medio ambiente se dividen en
dos grandes grupos:
a. Las éticas ambientales antropocéntricas y
b. Las éticas ambientales no antropocéntricas.
Las primeras consideran que lo único que tiene valor moral intrínseco es el bienestar humano; todo lo demás tiene
sólo un valor instrumental, es decir, vale en la medida de que contribuye al bienestar de los humanos o lo promueve
[…] Una ética ambiental no antropocéntrica, en cambio, amplía el espectro de las cosas intrínsecamente valiosas e
incluye en él, además del bienestar humano, el bien de seres naturales no humanos.