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Mal

La idea de mal o maldad se asocia a los accidentes naturales o comportamientos


humanos que se consideran perjudiciales, destructivos o inmorales y son fuente de
sufrimiento moral o físico. Desde este segundo punto de vista menos general y
vinculado a lo humano, se denomina más bien perversidad.1

Puede ser estudiada por la psicología, la ética o la moral, la antropología, la


sociología,2 la política,3 el derecho, la religión,4 la historia y la filosofía. Como tal
lo estudia la ponerología.

Algunas definiciones indican que la maldad es el término que señala la ausencia de


la bondad que debe tener un ente según su naturaleza o destino.5 De esta forma, el
mal sería la característica de quien tiene una carencia, o de quien actúa fuera de un
orden ético, convirtiéndose, en consecuencia, en alguien o algo malo.6

Índice
El Bien y el Mal, cuadro de Victor
El mal para la psicología Orsel
El mal para la ética
El mal para la sociología
El mal para la filosofía
Definiciones de filósofos
El mal para la antropología
El mal para la política
El mal para la religión
Véase también
Referencias
Enlaces externos

El mal para la psicología


Una investigación en que han participado psicólogos daneses y alemanes y que realizó 2500 encuestas7 ha resumido el carácter
de la maldad humana o perversidad en nueve rasgos que han llamado "factor oscuro de la personalidad" o "Factor D". Estos
rasgos "maximizan el interés individual" conscientemente "sin tener en cuenta su inutilidad ni el daño que puede ejercer sobre
otra persona o los demás". Esos "nueve rasgos oscuros" son

1. Egoísmo, definido como "preocupación excesiva por el beneficio propio a expensas de los demás y de la
comunidad".
2. Maquiavelismo: "Actitud manipuladora e insensible hacia los demás, acompañada de la convicción de que el fin
justifica los medios".
3. Desconexión moral: "Un estilo de procesamiento cognitivo que permite comportarse de manera amoral sin sentir
remordimiento alguno por ello".
4. Narcisismo: "Una auto-admiración excesiva, acompañada de un sentimiento de superioridad y de una necesidad
extrema de atraer constantemente la atención de los demás".
5. "Creencia persistente en que uno es mejor que los demás y por tanto merece ser tratado mejor: se llama
derecho psicológico".
6. Psicopatía: "Falta de empatía y autocontrol, a lo que se agrega el comportamiento impulsivo".
7. Sadismo: "Deseo de infligir daño" o violencia "mental o física a otros por placer".
8. Interés propio: "Deseo de promover y destacar el propio estatus social"
9. Rencor: "Destructividad y disposición a causar violencia o daño a otros, incluso a costa de infligirse daño a sí
mismo".

El mal para la ética


Para la ética es una condición negativa atribuida al ser humano que indica la
ausencia de principios morales, bondad, caridad o afecto natural por el entorno y
los entes que figuran en él.

El mal para la sociología


Actuar con maldad también implica contravenir deliberadamente los códigos de
conducta, moral o comportamiento oficialmente correctos u ortodoxos en un
grupo social, acercándose al concepto sociológico de anomia. Philip Zimbardo
sugirió en 2007 que los actos malvados de la gente son el resultado de la
identidad colectiva, fundándose en su experiencia previa del Experimento de la
cárcel de Stanford, que fue publicada en el libro The Lucifer Effect:
Understanding How Good People Turn Evil.
Moisés llevando las Tablas de la Ley
por José de Ribera, (1638)
El mal para la filosofía
La cuestión filosófica sobre la naturaleza del mal depende de si la moralidad es
absoluta, relativa o ilusoria. Con arreglo a ello se oponen distintos conceptos y escuelas de pensamiento: para el absolutismo
moral, el bien y el mal son conceptos incondicionados y establecidos por una deidad o deidades, por la naturaleza, por la moral,
por el sentido común o por alguna otra fuente. Para el relativismo moral, las normas del bien y del mal son variables y productos
de una cultura local, costumbre o prejuicio determinados. Para la amoralidad el bien y el mal carecen de sentido, ya que no existe
un ingrediente moral en la naturaleza, y el universalismo moral intenta encontrar un compromiso entre el sentido absoluto de la
moral y el punto de vista relativista afirmando que la moralidad solo es flexible hasta cierto punto y que lo que es realmente
bueno o malo se puede determinar mediante el examen de lo que se considera comúnmente como el mal entre todos los seres
humanos.

Entre los problemas que la existencia de mal ha planteado todos los tiempos, uno es de particular importancia: la cuestión de lo
que es el mal o la maldad y por qué existe así como su concepto antagónico, el bien o bondad. Escuelas filosóficas dualistas como
el maniqueísmo plantean la existencia de estos dos principios antagónicos. Sócrates, en su teoría del intelectualismo moral,
identifica el mal con la ignorancia. Para su discípulo Platón el mal es aquello en lo que no participa de ninguna manera la idea del
Bien y entiende que como las ideas son perfectas y positivas, todo lo malo es imperfecto y exclusivo del mundo sensible, y
escribió que hay relativamente pocas formas de hacer el bien y por el contrario infinidad de maneras de hacer el mal y que pueden
tener un impacto mucho mayor en nuestras vidas y las vidas de otros seres capaces de sufrimiento.8 En Plotino, la materia es
identificada como el mal y como la privación de toda forma de inteligibilidad.9 Spinoza afirma que lo bueno es todo lo que es
útil para nosotros, mientras que el mal es "lo que sin duda sabemos que nos impide poseer todo lo que es bueno". Además afirma
que "el conocimiento del mal es un conocimiento inadecuado"10 Leibniz afirma en su Ensayo de Teodicea. Acerca de la bondad
de Dios, la libertad del hombre y el origen del mal (1710) que el bien es más abundante en el mundo que el mal, porque vivimos
"en el mejor de los mundos posibles". David Hume, en su obra Diálogos sobre la religión natural (1755), vuelve a formular el
problema en los términos en los que ya lo había formulado el griego Epicuro: “¿Es que Dios quiere prevenir la maldad, pero no es
capaz? Entonces no sería omnipotente. ¿Es capaz, pero no desea hacerlo?
Entonces sería malévolo. ¿Es capaz y desea hacerlo? ¿De dónde surge
entonces la maldad? ¿Es que no es capaz ni desea hacerlo? ¿Entonces por qué
llamarlo Dios?”. Rousseau afirmaba que "el hombre es bueno por naturaleza"
y es la sociedad la que lo corrompe; asimismo, "no hacer el bien ya es un mal
muy grande"; Voltaire, en cambio, no distingue entre el mal de la naturaleza o
físico y el mal moral o perversidad y rechaza la doctrina del pecado original,
pero sin embargo proclama la existencia del dolor y su conciencia en el
hombre y el beneficio de la esperanza.11 Edmund Burke afirma que "para que
triunfe el mal, basta con que los hombres de bien no hagan nada." En Kant, el
ser humano tendría una propensión hacia el mal, a pesar de su disposición
original para el bien. La tarea del bondadoso sería, pues, según su imperativo
categórico, la de dar ejemplo como héroe o mártir. Friedrich Nietzsche en su
Más allá del bien y el mal (1886) afirma que hay que superar la moral
judeocristiana y los filósofos del futuro deben transmutar sus valores
creándose otros más propios y fundados en la voluntad de poder, el vitalismo
dionisiaco, la imaginación y la autoafirmación, negando una moral universal y Caída de Satán, grabado de Gustave
por tanto un mal único para todos los seres humanos. Hannah Arendt, en Doré para ilustrar un pasaje del
Eichmann en Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad del mal (Barcelona: Paraíso perdido de John Milton. Non
Lumen, 1999) retoma la cuestión del mal radical kantiano, politizándolo. serviam!, "¡No serviré!", gritó Satanás.
El ángel caído Mammon afirma en la
Analiza el mal cuando este se ciñe a grupos sociales o al propio Estado. Según
obra de Milton que «es mejor reinar en
la autora, el mal no es una categoría ontológica, no es naturaleza ni metafísica.
el infierno que servir en el cielo».
Es político e histórico: es producido por seres humanos y se manifiesta solo
cuando encuentra espacio institucional y estructural para ello, debido a una
elección política. A la trivialización de la violencia corresponde, para Arendt, el
vacío del pensamiento donde la banalidad del mal se asienta.12

Definiciones de filósofos
Tomás de Aquino: "Puesto que todo ser, en cuanto tal, es bueno, y el
mal, en la medida en que exista, pertenece al no-ser."
Francisco Suárez: "[...] El mal no puede ser algo positivo que por su
naturaleza y en sí mismo sea malo totalmente, el mal por el que una
cosa se denomina mala no es una cosa o forma positiva ni tampoco es
una mera negación, sino que es la privación de perfección debida a su
ser."
Descartes: "[...] Según la filosofía, el mal no es nada real, sino solo una
privación."
Malebranche: "El mal se puede tomar de tres maneras: como privación
del bien, como dolor, o como la cosa que causa privación del bien o que Grupo escultórico de Caín y Abel
produce dolor.
en Bagnères-de-Luchon
Leibniz: "El mal puede ser metafísico, físico y moral; el mal metafísico
consiste en la simple imperfección, el mal físico en el padecimiento, y el
mal moral en el pecado."
Sartre: "El mal es el otro nacido del miedo que el hombre honesto tiene ante su libertad, es una proyección y una
catarsis [...] el otro que el ser, el otro que el bien, el otro que sí mismo."

El mal para la antropología


El antropólogo estadounidense Ernest Becker, quien según el filósofo Sam Keen es un pionero en el desarrollo de un "Ciencia del
Mal",13 afirma que "la dinámica del mal se debe a la negación de la condición de criaturas", es decir, cuando la "armadura del
carácter" (desarrollada por la persona para reprimir el hecho de que se va a morir) falla en crear una autoilusión protectora, y el
individuo se ve entonces ante una impotencia que comienza por infundirle angustia y, por fin, terror. Ya no es un ser humano
"normal", cuya neurosis proviene de la "negación de la muerte" y es amortiguada por un conjunto de símbolos y conceptos
capaces de hacerlo vivir una vida adaptada. No: ahora él está sin máscaras ante la vida. El mundo se le presenta como un
ambiente hostil, lo que le obliga a intentar modificarlo para eliminar los accidentes, la inseguridad, que en el fondo no son más
que aspectos inherentes a la vida en la Tierra. Para Becker, al no conseguirse actualizar la transferencia original, es decir, no
depositar su necesidad de seguridad psíquica en un Ser trascendental, el individuo comienza a negar su condición de criatura y,
por consiguiente, también la de sus semejantes, los cuales pueden entonces ser eliminados en el proceso de hacer el mundo un
lugar más seguro, y de ahí el mal.

El mal para la política


Enfrentado a las utopías políticas del renacimiento, Maquiavelo presupone que la malignidad humana es ineludible y no puede ser
erradicada: lo único que se puede hacer es cultivar una virtù que permita una audaz política del mal menor por medio de la
llamada razón de Estado. Queda, naturalmente, para escándalo de los siglos posteriores, si esto no supone en realidad querer el
mal o un abandono de lo más hermoso de la condición humana, el deseo de bien y de utopía, como afirma el filósofo alemán
Peter Sloterdijk en su influyente Crítica de la razón cínica (1983), pues Hannah Arendt escribió que "la debilidad del argumento
del mal menor ha sido siempre que los que escogieron el mal menor olvidan muy rápido que han escogido el mal".14 Pero
insistiendo en las ideas relativistas del maquiavelismo, Hobbes afirma que: «Mientras los hombres viven sin ser controlados por
un poder común que los mantenga atemorizados a todos, están en esa condición de guerra, guerra de cada hombre contra cada
hombre». Es decir, que el poder político colectivo atemoriza a los hombres (keep them all in awe) y gracias a ese «temor
reverencial», gracias al miedo, se constituye un cuerpo político capaz de frenar mediante dominio y violencia (es decir, mediante
el mal) la guerra y el caos continuo. La inclinación malvada de los hombres hace de nuevo necesaria la alianza del poder con el
mal mismo para producir los resultados adecuados de la convivencia y la paz. Para el liberalismo, el poder es un mal, desde
luego... y un mal necesario, pero, por eso mismo, si queremos disfrutar de la seguridad que produce frente a la anarquía, también
debemos controlarlo y limitarlo, ya que sin esta contención no es útil, no produce sus funciones asignadas, que son la seguridad,
la paz y la convivencia; el mal, pues, ya que nos es necesario, ha de ser domado (esgrimiendo frente a él nuestros derechos),
sometido (al consentimiento de los obedientes), vuelto sensible a nuestros intereses (mediante la representación), despedazado
(dividiendo sus poderes), regulado (sometiéndolo al imperio de la ley). Pero el hecho es que, frente a las tiranías que expresaban
en el mundo antiguo las formas malvadas del estado, las utopías modernas que niegan la complejidad del hombre reduciéndola a
una definición limitada han terminado fraguando formas nuevas y sin precedentes de estado maligno denominadas totalitarismos:
el nacionalismo, el nazismo o el estalinismo y que según Hannah Arendt se fundan en lo que llama banalidad del mal, «un
sistema o institution tal que inmuniza a sus miembros contra la realidad de lo que es cometido y contra la inhumanidad de sus
códigos, y los vuelve cómplices de su opresión mutua».15 Así, este mal se funda en la ausencia de pensamiento, en la
incapacidad para pensar o juzgar; para ella esta superficialidad, esta falta de profundidad, precisamente, la pasividad y la
rutinización de la obediencia, es lo que permite el surgimiento del mal absoluto. El holocausto es indesligable de la racionalidad
tecnológica, de la burocratización del pensar y el actuar, de las jerarquías sociales que permiten eludir el juicio por uno mismo
remitiéndose a lo que determinen las autoridades establecidas. Para Zygmunt Bauman es propio de las "mentalidades de
jardinero", para las cuales la imagen del mundo es una selva que ha de transformarse en un jardín mediante la modificación y la
manipulación hasta «domarlo» y ajustarlo a las exigencias ideológicas de modo que sea de manera absoluta «lo que debe ser».
Por otra parte, el psiquiatra Andrzej Łobaczewski (1921-2008) afirma que el mal tiende a disfrazarse e instalarse en el poder
(patocracia) en su libro Political ponerology: a science on the nature of evil adjusted for political purposes (Grande Prairie: Red
Pill Press, 2006).16

El mal para la religión


Para las religiones abrahamánicas (judaísmo, cristianismo, islamismo) la concepción del mal deriva del dualismo con el bien y de
la relación con un principio llamado Dios; se reduce al concepto de pecado. Para el teólogo liberal Walter Wink y la teología de la
liberación, sin embargo, el mal puede ser también estructural y una forma de violencia. El budismo cree más bien en el principio
del karma y que el sufrimiento es la consecuencia inevitable de afectos klesa que impiden la liberación o nirvana, principalmente
tres: la ignorancia, la aversión o ira y la avidez o deseo (conocidas entre los budistas como los tres venenos). Porque el concepto
de mal de la ética budista es consecuencialista en la naturaleza y no se funda en deberes para con una divinidad. Otras veces
aparece personificado con diversos nombres: Satanás, Ahrimán, Mara...

Véase también
Árbol del conocimiento del bien y del mal
Banalidad del mal
Bien común
Bien (filosofía)
Ética
Experimento de Milgram
Moral
Nihilismo
Problema del mal
Teodicea
Violencia

Referencias
1. El DRAE define perverso en dos acepciones: 1. "Sumamente malo, que causa daño intencionadamente" y 2.
"que corrompe las costumbres o el orden y estado habitual de las cosas". El DRAE trae también el sustantivo
perversión, definida como «acción y efecto de pervertir», y este como "viciar con malas doctrinas o ejemplos las
costumbres, la fe, el gusto, etc." o "perturbar el orden o estado de las cosas».
2. Luis Moreno Fernández, reseña de Salvador Giner, Sociología del mal (Madrid, La Catarata, 2015) publicada en
Reis. Revista Española de Investigaciones Sociológicas Nº 154, Abril - Junio 2016, pp. 173-176:
http://www.reis.cis.es/REIS/PDF/REIS_154_121459938147478.pdf
3. Rafael del Águila, "De los males políticos", en Revista de Libros, 1-XI-2001:
http://www.revistadelibros.com/articulos/el-mal-y-la-politica
4. François Bousquet, "Interpretaciones del mal en las religiones y las culturas", traducción del artículo "Versions du
mal à travers religions et cultures", Revue d’éthique et de théologie morale 227 (2003) 9-30 publicada en
Selecciones de Teología, vol. 43,
http://www.seleccionesdeteologia.net/selecciones/llib/vol43/172/172_bousquet.pdf
5. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «maldad» (http://dle.rae.es/
maldad). Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. Consultado el
29 de julio de 2018.
6. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «mal» (http://dle.rae.es/ma
l). Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. Consultado el 29 de
julio de 2018.
7. Moshagen, Morten, Hilbig, Benjamin E., & Zettler, Ingo (in press). "The dark core of personality". Psychological
Review. doi: 10.1037/rev0000111
8. Cherniss, Harold (1954). The Sources of Evil According to Plato. American Philosophical Society. pp. 23–30.
ISBN 90-04-05235-6. JSTOR 3143666
9. "Plotinus", en Stanford Encyclopedia of Philosophy, 30-VI-2003: https://plato.stanford.edu/entries/plotinus/
10. Baruch Spinoza, Etica , parte IV "De la bondad humana o de la fuerza de los afectos"
11. Pac, Andrea (2004). «Voltaire: el poema sobre el desastre de Lisboa o el axioma "todo está bien" » (http://sedici.u
nlp.edu.ar/bitstream/handle/10915/17566/Documento_completo.pdf-PDFA.pdf?sequence=1&isAllowed=y). V°
Jornadas de Investigación en Filosofía – 9 al 11 de diciembre de 2004.
12. Carlos Alberto Navarro Fuentes, "De la condición humana a la banalidad del mal. Hannah Arendt", en revista
Reflexiones Marginales 33, (2016) http://reflexionesmarginales.com/3.0/category/33/33-2016-articulos/
13. Ernest Becker, Escape from Evil Simon & Schuster, 1985
14. Hannah Arendt, Responsabilité et jugement, 2003, p. 79: "Politiquement, la faiblesse de l'argument du moindre
mal a toujours été que ceux qui choisissent le moindre mal oublient très vite qu'ils ont choisi le mal"
15. «Comment tel système ou telle institution immunise ses membres contre la réalité de ce qui est commis et contre
l'inhumanité de ses codes, et les rend complices de leur oppression mutuelle». Michel Blay, Dictionnaire des
concepts philosophiques, Larousse, 2013, p. 489.
16. Lobaczewski, Andrej (2009). «The nature of Evil» (https://www.bibliotecapleyades.net/sociopolitica/polpon/politica
lponerologyccr.htm). Political ponerology.

Enlaces externos
Wikcionario tiene definiciones y otra información sobre mal.
Wikiquote alberga frases célebres de o sobre Mal.

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