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Educación para la vida en los Centros Infantiles

Los primeros 5 años de vida de los niños y niñas, es la etapa en la


que se construye los cimientos del desarrollo humano, de ahí la
importancia de contribuir cuidadosamente a la formación de su
identidad, su relación con el medio, el cuidado de sus valores y
actitudes, su seguridad y su autoestima, su personalidad y
creatividad.

Las políticas y programas de atención y educación inicial deben tomar


en cuenta seriamente la necesidad de atender a los niños y niñas en
estas edades, independientemente de la condición socio-económica
de la familia.

La educación inicial y la primera infancia constituyen una de las


preocupaciones primordiales que se debe impulsar desde la
autoridades, involucrando en primer lugar a los padres, educadores y
la comunidad en su conjunto, de este modo asegurar una atención
integral a los niños y niñas que asisten a los centros infantiles
satisfaciendo sus necesidades afectivas, físicas, sociales, cognitivas y
expresivas.

Se debe garantizar las oportunidades equitativas de aprendizaje y


desarrollo, haciendo efectivo el ejercicio de uno de sus derechos
elementales que es el derecho a la educación.

ANTECEDENTES

Si bien los progresos en cuanto a la atención a niños menores de 6


años en centros infantiles han tenido un notable crecimiento desde
1990 con un 2,4% a cerca del 22% a la fecha, estos esfuerzos fueron
llevados adelante desde la preocupación de la iglesia católica, y otros,
como algunas ONGs, por su preocupación hacia esta población y la
importancia de la educación en estas edades.

La necesidad mayor ahora es la de dar calidad de atención y


educación y garantizar una mayor cobertura creando y ampliando
centros, así como formando profesionales especialistas en el área.

En este sentido existe la preocupación por la calidad de este nivel


educativo y la necesidad de generar estrategias que faciliten la
formulación y la complementación de políticas específicas para la
educación inicial que respondan a sus finalidades y funciones.

Es preciso validar modelos de atención, gestión, diseño, desarrollo


curricular y de evaluación que sean compatibles y coherentes con los
propósitos de las modalidades y con las características de los
contextos y de la población atendida, ya que hasta ahora no existe un
plan general integral desde las instancias gubernamentales del área,
dejando a su libre albedrío a cada Centro o institución que presta
estos servicios.

Por ello es urgente potenciar, sistematizar, evaluar y socializar


experiencias educativas exitosas que se trabajan en los centros
infantiles y a partir de ellas generar nuevas propuestas que
respondan a la realidad concreta de esta población. Entre estas
experiencias se encuentra la ejecutada por la Fundación Sembrando
Esperanza, que ha sido elaborada y puesta en práctica desde hace 15
años, con resultados exitosos que han sido reconocidos por las
unidades educativas a las que asisten los niños egresados de los
centros FUNDASE, así como por las mismas autoridades de educación
del Municipio,

motivo por el cual se renuevan permanentemente los convenios entre


las Juntas Vecinales, el Gobierno Municipal y la FUNDASE, para que
esta se haga cargo de la administración y desarrollo y calidad
educativa de tres Centros Infantiles, el CEI Sagrado Corazón de
Jesús, el CEI Virgen de la Fuensanta y el CEI Beata Piedad de la Cruz.
Esta experiencia se basa en el Enfoque Educativo “Educación para la
Vida”.

ENFOQUE EDUCATIVO - EDUCACIÓN PARA LA VIDA

Un aporte importante al desarrollo de la educación infantil en el


distrito 3 de la ciudad de El Alto es la sistematización del trabajo
realizado hace 15 años en centros infantiles impulsados por la
parroquia Jesús Obrero y la Fundación Sembrando Esperanza con el
objetivo de “Contribuir a potenciar las habilidades de aprendizaje en
niños y niñas menores de seis años mediante una educación integral
de calidad y calidez que les permita contar con mayores
oportunidades para ingresar a la escuela sin dificultad”.

El enfoque Educación Para La Vida, posiciona al niño-niña como


sujeto que vive, piensa, ama y sueña en comunidad, como una
persona completa, sujeta de pensamiento, de afectos y de vida social
propia, plantea otros desafíos a su educación.