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La maleta de la ciencia

60 experimentos de aire y agua


y centenares de recursos para todos

Enric Ramiro Roca


Serie Didáctica de las ciencias experimentales

© Enric Ramiro Roca

© de esta edición: Editorial GRAÓ, d'IRIF, SL


C/ Hurtado, 29. 08022 Barcelona
www.grao.com

1.ª edición: septiembre 2010


ISBN: 978-84-9980-769-0

Diseño de portada: Xavier Aguiló

Quedan rigurosamente prohibidas, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción o
almacenamiento total o parcial de la presente publicación, incluyendo el diseño de la portada, así como la
transmisión de ésta por cualquier medio, tanto si es eléctrico como químico, mecánico, óptico, de
grabación o bien de fotocopia, sin la autorización escrita de los titulares del copyright. Si necesita
fotocopiar o escanear fragmentos de esta obra, diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos
Reprográficos, www.cedro.org).
Dedicado a los que se equivocan y lo vuelven a intentar, y lo corrigen, y no se cansan.
Índice

Prólogo, Manolo Fernández Tapia

Introducción
Cómo utilizar este libro para aprender y sobrevivir
Una ojeada a la ciencia escolar
¿Por qué no se realizan más experimentos en las aulas?
¿Cómo podemos utilizar la maleta de la ciencia?
Un recurso al alcance de todos y gracias a muchos
Referencias bibliográficas

Primera parte. Aire


Fundamentación científica de los experimentos de aire, Rafael Garcia Molina
1. ¿El aire ocupa espacio?
2. ¿Qué globo será más rápido?
3. ¿El aire pesa?
4. ¿Cómo sabemos que existe el aire?
5. ¿Cómo funciona un helicóptero?
6. ¿Qué papel caerá primero?
7. ¿El aire ejerce fuerza?
8. ¿Cómo funciona un paracaídas?
9. ¿Por qué se atraen dos pelotitas?
10. ¿Cómo podemos conseguir que un avión gire continuamente?
11. ¿Una bolsa puede tumbar un libro?
12. ¿El aire puede marcar goles?
13. Cuando soplamos, ¿por qué no cae la pelota?
14. ¿Puede funcionar un coche con aire?
15. ¿Existe el globo que no revienta?
16. ¿Se puede inflar un globo dentro de una botella?
17. ¿Es posible sostener una bolita en el aire sin tocarla?
18. Al exprimir un objeto, ¿saca la lengua?
19. ¿Cómo funcionan las alas de los aviones?
20. ¿Cómo podemos construir un cohete?
21. ¿Una hoja de periódico puede romper una regla?
22. ¿Puedes introducir una bolita de papel en una botella soplando fuerte?
23. ¿Puedes subir el agua con el aire?
24. ¿No puedes beber con pajita?
25. ¿Los palillos también se enamoran?
26. ¿Cómo podemos construir una fuente divertida?
27. ¿Cómo podemos construir unos pulmones artificiales?
28. Los globos, ¿saben compartir el aire?
29. ¿El aire tiene pegamento?
30. ¿Puedes construir un aerodeslizador?

Ideas y experimentos de aire para los más pequeños

Segunda parte. Agua


Fundamentación científica de los experimentos de agua, Dani Jiménez
1. ¿Podemos comprimir el agua?
2. ¿El agua tiene pegamento?
3. ¿Cuánto aire te cabe en los pulmones?
4. ¿Por qué no se moja un pañuelo dentro del agua?
5. ¿Cómo podemos transportar agua con pajitas?
6. ¿Cae el agua en un cubo invertido?
7. ¿Puede mantener el equilibrio un bote de refresco en diagonal?
8. ¿Existe la botella de agua intermitente?
9. ¿Cómo puede entrar el agua y no salir?
10. ¿Cómo se construye un embudo obediente?
11. ¿Cómo se puede construir un surtidor de agua?
12. ¿La pimienta negra tiene miedo al jabón?
13. ¿Cómo se fabrica un sifón?
14. ¿Por qué limpia el jabón?
15. ¿Cómo puedo hacer que suba y baje el submarino?
16. ¿Cómo puedo construir un barco que navegue con jabón?
17. ¿Cómo puedo hacer trenzas o dejarle barba al agua?
18. ¿El agua tiene barriga?
19. ¿Dónde es mayor la mancha?
20. ¿Cómo podemos hacer un círculo perfecto con un hilo?
21. ¿Cómo podemos imitar a la primavera?
22. ¿Cómo podemos construir una fuente transportable?
23. ¿Cómo conseguir que aparezca una estrella regándola?
24. ¿Cómo funciona el ascensor del agua y el vino?
25. ¿Cómo se puede construir un reloj de agua?
26. ¿Puedes conducir una gota?
27. ¿Cómo conseguiremos un trasvase barato y ecológico?
28. ¿Cómo hacer que dos vasos se enamoren?
29. ¿El agua puede ir hacia arriba de forma natural?
30. ¿La pelota de pimpón se puede enamorar?

Ideas y experimentos de agua para los más pequeños

Recursos para hacer experimentos


Bibliografía sobre ciencia y experimentos
Iniciación a la experimentación práctica
Temáticas relacionadas con la ciencia
Para ampliar y completar conocimientos
Bibliografía sobre ciencia y experimentos
Museos de ciencia y planetarios del Estado español
Fichas de experimentación
Aire
Agua
Prólogo

Manolo Fernández Tapia


Profesor, divulgador científico y colaborador del Museo Principia de
Málaga

Todos reconocemos que una persona culta es aquella que entiende de arte,
música, pintura, ha leído literatura clásica y moderna, conoce la historia de su
país y del mundo, incluso puede hablar de cine, teatro, etc. con conocimiento de
causa. No obstante, raramente se considera culto a quien tenga sólidos
conocimientos científicos. Resulta extraño que a alguien que pueda explicar lo
que ocurre en el día a día, sepa interpretar fenómenos de nuestro universo,
conozca los mecanismos de algunas máquinas o el funcionamiento del cuerpo
humano, no se le considere una persona culta.
Todos deberíamos tener unos mínimos conocimientos científicos, no sólo para
explicar lo que ocurre a nuestro alrededor y entender noticias que aparecen en
radio, televisión, prensa, etc. sino, sobre todo, para evaluar si lo que nos dicen
tiene una base científica y puede ser cierto, o se trata de fábulas a las que
muchas veces nos estamos acostumbrando.
Desgraciadamente, durante gran parte de la historia de la humanidad, se han
utilizado conocimientos científicos o artilugios basados en ellos para someter a
una parte de la población. No debe extrañarnos, pues, durante mucho tiempo, la
lectura, escritura y el conocimiento derivado de estas acciones, ha sido propiedad
exclusiva de unos pocos. El pueblo era analfabeto y, por tanto, muy fácil de
engañar. Este tipo de esclavitud –que ha llegado hasta nuestros días– se basa en
impedir el acceso al conocimiento a gran parte de la población.
Por el contrario, hay quienes dedican su tiempo a enseñar estos
conocimientos a los otros, fundamentalmente a niñas y niños. En una palabra, se
dedican a divulgar ciencia con la mera idea de formar mejores ciudadanas y
ciudadanos. Uno de ellos es Enric Ramiro quien, además de impartir sus clases
de Lengua y literatura en su centro de trabajo, dedica gran parte de su tiempo –
que los demás solemos dedicar a actividades de ocio– a lograr que cualquier
individuo adquiera las bases necesarias para una sólida y completa personalidad.
Un claro ejemplo es La maleta de la ciencia. Este libro nos muestra –mediante
experiencias sencillas, claras y didácticas– cómo se puede desarrollar en todo tipo
de personas, independientemente de su formación, la capacidad de observar,
reflexionar y adquirir aptitudes que le permitan hacer construcciones, montajes,
extraer conclusiones y aplicaciones. En definitiva, se les enseña a hacer ciencia.
Aun así, los esfuerzos que se hacen para divulgar conocimientos científicos a
todo tipo de gente en la actualidad, se ven enturbiados por programas
radiofónicos y de televisión en los que alguien, presuntamente con grandes
conocimientos, difunde ciertas mentiras e inexactitudes que logran calar en
mucha gente, deseosa de salir de la rutina y a la cual entusiasma la posibilidad
de observar fenómenos extraños. La propagación de la ciencia es una de las
actividades que crea más satisfacción, pues consigue un alto grado de aceptación
entre el público (de cualquier edad), puesto que la comprensión es fácil, y
además sus objetivos son visibles desde un principio. Se necesitan científicos que
dediquen sus esfuerzos a desentrañar lo más íntimo e inmenso de la materia. Y
se necesitan, desde luego, quienes pongan en práctica los conocimientos que se
vayan adquiriendo. De la misma forma, precisamos humanistas, historiadores,
literatos, geógrafos, etc. que nos sitúen y nos den a conocer nuestra realidad
presente y pasada.
Es evidente que necesitamos cubrir nuestros ratos de ocio gozando de la
música, pintura y otras actividades que han creado para nosotros. De nada
servirían si no hubiera personas que aproximasen estos conocimientos al público
en general, que les enseñase las bases mínimas para que pudieran gozar de
ellos, y no se sintieran infravalorados cuando se los encontrasen.
Hasta hace poco, la popularización de la ciencia era patrimonio exclusivo de
los centros de enseñanza. Allí, los programas educativos no están encaminados a
este tipo de cultura general, sino que siguen unos patrones –bastante poco
actualizados, por cierto– destinados a aquel alumnado que, hipotéticamente, va a
seguir estudios científicos. La verdad es que cuando el docente de una
asignatura determinada imparte su clase, lo hace como si todo su alumnado –o,
al menos, gran parte– fuera a cursar estudios superiores de esa asignatura. Pero,
en realidad, sólo uno de cada cien seguirá estudios relativos a su asignatura.
Sin embargo, lo que necesita el alumnado y, en general, todo el mundo, son
unos mínimos conocimientos para desarrollarse en la vida, para analizar y
entender lo que ocurre a su alrededor, para seguir una conversación, entender un
libro o una noticia de un medio de comunicación. En definitiva, una formación
ciudadana, una alfabetización funcional, crítica y democrática. Y dentro de ella,
una cultura científica general con la que discernir si lo que nos cuentan o lo que
vemos puede ser real o se trata de un suceso imposible, que muchas veces nos
quieren vender como verídico.
En el Estado español, desde hace unos años existen centros o museos de
ciencia donde la sociedad puede observar ciertos experimentos, realizarlos con
sus propias manos y entenderlos de una manera fácil y entretenida. Empezó en
la década de 1970 con la creación por la Caixa del Museo de la Ciencia de
Barcelona; posteriormente se inauguró el de La Coruña, y así fueron
sucediéndose hasta los más de veinte centros de ciencia actuales repartidos por
toda la geografía española. Estos núcleos de cultura, así como los planetarios y
otros lugares, contribuyen a acercar la ciencia al visitante, y a no considerarla
como lejana, abstracta y sin contacto con la realidad.
Por eso es necesario preparar a nuestro alumnado desde su infancia en este
interés por la ciencia. Los primeros años de la enseñanza infantil y primaria son
fundamentales para despertar esta curiosidad. Hay que mostrarle experiencias
que llamen su atención en vez de intentar, como muchas veces hacemos, que
aprenda conceptos de memoria que olvidarán muy pronto y que, además,
conseguirán que aumente cada vez más su aversión por todo lo relacionado con
la ciencia.
De este modo estamos viendo cómo cada año disminuye el número de
alumnos y alumnas que se matriculan en cursos de secundaria y bachillerato
dentro la rama de ciencias y cómo se vacían las aulas de las facultades de
ciencias.
El uso de los laboratorios, en clase o específicos, es imprescindible para
enseñar cualquier asignatura de ciencias; esto exige horas de preparación, una
disminución del número de alumnos o desdoblamiento del curso para aprovechar
esas clases prácticas, material apropiado, etc. Está claro que gran parte de esto
no es una realidad en la mayor parte de los centros de enseñanza ni en los
planes de estudio de muchas comunidades, pero debería ser una reivindicación
de los docentes si queremos conseguir que nuestros alumnos y alumnas de hoy
se conviertan en el futuro en personas cultas, en el más amplio sentido de la
palabra.
Con libros como La maleta de la ciencia se consigue que renazca esta ilusión
por la divulgación y la firme creencia de que los docentes conseguirán que sus
alumnos y alumnas sean personas más curiosas y más interesadas en aprender;
en definitiva, mejores personas. Pero la ciencia no es patrimonio curricular, como
demuestra este libro, sino que todas y todos podremos acceder a ese mundo
científico de una forma lúdica y agradable a la vez que impecablemente erudita y
correcta, a través de las sencillas prácticas que se proponen.
Introducción

Muy importante
Estas páginas revelan el motivo de la realización del libro y la metodología de uso. No es un libro de
recetas, sino fichas para experimentar el proceso científico.
Lea atentamente esta introducción y en caso de duda consulte con el autor: enricramiro@hotmail.com

Cómo utilizar el libro para aprender y


sobrevivir
En primer lugar, echemos una rápida ojeada a la evolución de la ciencia
escolar, para pasar luego a los motivos que explican la carencia de prácticas en
los centros educativos, marquemos las principales líneas de actuación para el uso
de este volumen y acabemos con una breve explicación sobre la estructura del
libro y los agradecimientos correspondientes.

Una ojeada a la ciencia escolar


El aprendizaje de la ciencia, tal como sucede con las demás disciplinas,
durante mucho tiempo ha sufrido, y sufre, el predominio del modelo transmisivo.
Las consecuencias de este panorama han sido más graves, si cabe, en unas
materias donde la práctica es fundamental, como las relacionadas con la física, la
química o las ciencias naturales. Igualmente, ha predominado una tendencia
hacia al tratamiento no problemático de los diferentes temas, con títulos que
parecen etiquetas, definiciones que no entiende el alumnado y secuencias
realizadas a imagen de la epistemología que apenas se relacionan con las
estructuras cognitivas de los estudiantes.
Predomina una lógica disciplinar que sólo es comprensible para quien ya
conoce el tema y trata aquello que el docente sabe que después necesitará. Así,
el alumno o alumna no entiende por qué está haciendo lo que hace, qué vendrá
a continuación, cuánto se ha adelantado y lo que queda por avanzar, y como
resultado, no se siente en absoluto motivado. Este planteamiento olvida la
necesidad de partir de situaciones problemáticas para que el alumnado se sienta
implicado.
Además, generalmente se crea una separación bastante definida entre el
estudio de los conceptos y sus prácticas; ejercicio habitual que no guarda
paralelismo alguno con la actividad científica real (Martínez, Sifredo y Verdú,
2005) y representa un factor distorsionador en el proceso de enseñanza-
aprendizaje. De hecho, la inmensa mayoría de los libros de texto se estructuran
de esta forma, respondiendo a una tradición asumida acríticamente por la mayor
parte del colectivo docente. Otra de las características comunes es la escasa
atención a los contenidos de tipo actitudinal que, en el caso de la ciencia, es
fundamental, además de incluir el complemento de una propuesta de examen
reducida a contenidos fácilmente mensurable y convertido en finalidad. Este
esquema rompe totalmente con la filosofía del proceso científico y orienta de
forma errónea la actividad de profesorado y alumnado.
Por lo tanto, proponemos plantear los experimentos como un trabajo de
investigación a través de situaciones problemáticas adaptadas al alumnado de
educación infantil y primaria. Las actividades están pensadas de forma abierta y
creativa, dando una gran importancia a sus ideas previas e inspirándose en el
trabajo cotidiano de los científicos. Para conseguirlo, proponemos que no falten
los siguientes pasos en cada uno de los experimentos:
Debate sobre el interés de la propuesta (si el trabajo es en equipo) o
reflexión (si es individual) después de leer el título y la explicación de cada
ejercicio.
Estudio significativo de la situación con la formulación de preguntas y
redacción de las ideas que favorezcan la implicación del alumnado en el
ejercicio y la emisión de hipótesis.
Elaboración y puesta en práctica de estrategias de resolución del
experimento a partir de ideas previas.
Reformulación de pensamientos e hipótesis planteados inicialmente a partir
de ciertas pistas en forma de preguntas que se le ofrecen y pretenden
crear un conflicto cognitivo en su zona de desarrollo próximo. Redacción,
si corresponde, de una nueva propuesta.
Lectura de toda la información que se le ofrezca sobre la práctica, revisión
del trabajo confeccionado hasta el momento y estructuración de la
información nueva.
Análisis y comunicación de los resultados entre el grupo (y, si se cree
conveniente, con el resto de la clase), y planteamiento de posibles
problemas nuevos.
Difusión de la actividad a través de los diversos medios de comunicación
que se consideren oportunos: tablón de clase o del colegio, hoja
informativa, revista escolar, blog, página web, intercambio con otros
centros educativos, circular a padres y madres, BIM (Boletín de
Información Municipal), televisión local…

De esta forma, la evaluación se considera un importante instrumento de ayuda


para la progresión en la resolución de problemas planteados, y consigue
integrarse plenamente en todo el proceso de enseñanza-aprendizaje (Pozo y
otros, 1992).
¿Por qué no se realizan más experimentos en
las aulas?
Hasta 1970, los trabajos sobre el aprendizaje de las ciencias se desarrollaron
mayoritariamente siguiendo la teoría de Piaget y la corriente conductista en su
línea gagnetiana –especialmente en el mundo anglosajón–, que tiene una mayor
tradición respecto al trabajo científico en el mundo escolar (Serrano y Blanco,
1988). A partir de la segunda mitad de esta década hay una constancia empírica
masiva de que, antes de la introducción formal de la ciencia, el alumnado
desarrolló un pensamiento propio sobre los fenómenos naturales y muchas de
estas ideas permanecieron inalterables en la formación posterior. Este hecho ha
despertado el interés de muchos investigadores como Ausubel (Pozo y Gómez,
1998), con un nuevo enfoque hacia un fenómeno conocido por muchas formas:
ciencia infantil, marcos alternativos, errores conceptuales, preconceptos o
representaciones del alumnado, entre otras.
Ante esta situación, unos docentes creen que el problema está en la falta de
estudio e interés por parte del alumnado, otros piensan que radica en la falta de
una buena base epistemológica, y otros buscan las soluciones a partir de
métodos y estrategias nuevos. El hecho innegable es que, a pesar de una buena
preparación de las clases, el alumnado no aprende lo que el docente intenta
enseñarle. Una de las conclusiones es que las ideas del profesorado sobre el
punto de partida del alumnado son erróneas. Por lo tanto, gran parte de las
dificultades en el aprendizaje de los conceptos científicos pueden estar
relacionadas con las ideas que tiene el alumnado sobre los fenómenos y con los
objetivos que adjudican a las actividades de aprendizaje que han sido adquiridas
a lo largo de la experiencia cotidiana y que, de forma consciente o inconsciente,
son su marco de referencia.
En consecuencia, es erróneo pensar que, ante una situación de aprendizaje,
siempre hay una transferencia directa del profesorado al alumnado. Una vía
práctica para reducir la disparidad de planteamientos sería que el docente
conociera con anterioridad las ideas del alumnado y, a partir de aquí, planificara
su proceso de enseñanza-aprendizaje. Por eso resulta fundamental darle
importancia al proceso, que el alumno se exprese y comparta el trabajo en
equipo y que haya manipulación y experimentación antes de llegar a la teoría,
sintetizando su desarrollo en forma de pregunta.
Ahora bien, la realidad nos indica que la alfabetización científica en nuestra
sociedad es una de las asignaturas pendientes. Nuestra tradición educativa se ha
basado en una formación enciclopedista y memorística con un marcado acento
lingüístico y humanista, y con un gran déficit en materias experimentales. Por
eso, en nuestras aulas, generalmente se realizan pocas prácticas.
Las razones son diversas, como han afirmado centenares de docentes de las
etapas infantil y primaria a través del cuestionario que confeccionamos:1 falta de
formación científica, de infraestructuras y materiales adecuados, excesiva
dependencia del libro de texto (y ausencia de propuestas experimentales en
muchos volúmenes) y, sobre todo, comodidad para realizar los experimentos.
Hay que reconocer que preparar las prácticas supone un esfuerzo añadido: se
tiene que dedicar más tiempo y hacerlo con antelación, llevar los materiales, hay
más posibilidades de tener problemas con el alumnado…
Además, se debe tener en cuenta que durante muchas décadas se ha formado
tanto al alumnado como al profesorado en la típica contraposición entre letras y
ciencias. Cada uno de los ítems de esta antonimia tenía un público, unas
características y unas consecuencias. Incluso hoy en día, las carreras de un signo
u otro disfrutan de su simbolismo, y gran parte de los profesionales de la
educación están muy orgullosos de su talante. Sin embargo, y aunque
lentamente, la actualidad nos va ofreciendo un mundo diverso donde las líneas
de separación entre las asignaturas se difuminan cada vez más y el trabajo en
equipo e interdisciplinar y las temáticas de frontera son más necesarias, porque
los problemas reales –y no los de despacho– son complejos y afectan a
diferentes ámbitos (imagen 1).

Imagen 1. El experimento de Tonucci (1988)

Pero no se trata únicamente de un tema de profesorado. El otro elemento


básico que ha contribuido a esta falta de suficiente preparación en los temas
científicos es la formación inicial y la permanente, ambas responsabilidad de la
administración educativa. En el ámbito universitario tenemos, por una parte, la
preparación del alumnado de Magisterio, donde no siempre se realizan las
prácticas adecuadas para tener suficientes recursos en educación infantil y
primaria, como nos han confirmado grupos de alumnos y alumnas de diferentes
promociones.

Por otra parte, la formación permanente a través de los cursos programados


por los centros de profesores2 tampoco ha sido muy numerosa, como podemos
apreciar al repasar la oferta de actualización docente que aportan en sus
diferentes páginas web. Esto no significa que no existan excepciones, pero sin
duda son insuficientes para compensar las deficiencias de una preparación
básica. De nuestras conclusiones en los cursos de divulgación científica
impartidos, los grupos de profesorado de educación infantil y primaria nos han
comentado el desconocimiento general sobre prácticas experimentales adecuadas
para su alumnado; y los docentes de secundaria se han quejado de que sus
conocimientos eran «demasiado» complejos para el alumnado de la ESO y
necesitaban recursos más simples para conectar a sus discentes con el mundo
científico.
Otro tema son los recursos. En la mayoría de centros escolares de enseñanzas
básicas no hay laboratorios y, en los que sí los hay, se utilizan muy poco por falta
de interés del profesorado, formación adecuada o un exceso de instrumentos y
productos pensados desde consejerías y empresas que poco tienen que ver con
el perfil de los niños y niñas que hay en estos centros. Durante el Año
Internacional de la Divulgación Científica celebrado en 2007, fueron muy pocos
los docentes que supieron de esta efeméride, posible consecuencia de la reducida
sensibilidad de la mayoría de los medios de comunicación hacia su difusión.
Además las actividades «oficiales» realizadas fueron muy puntuales. Esto no es
obstáculo para reconocer que, cada vez, hay una mejor acogida social a estas
iniciativas científicas, como lo demuestran los diferentes programas de televisión
o el incremento en las visitas a los planetarios y museos de la ciencia, gracias al
esfuerzo de difusión que realizan y al buen trabajo de sus equipos didácticos.
El primer problema con el que nos encontramos fue la selección de
experimentos que queríamos difundir. Para ello, aplicamos unos filtros muy
estrictos a la cuantiosa información que nos ofrecía la bibliografía web y en papel
consultada para seleccionar los diferentes experimentos que íbamos a proponer:
debían ser sencillos, con pocos materiales, que no utilizaran agua caliente, hielo,
fuego ni productos alimentarios, que los objetos o sustancias no fueran
peligrosos ni delicados, que fueran baratos, fáciles de conseguir y reciclables, que
tuvieran grandes posibilidades de obtener éxito en su resultado, unos objetivos
fáciles de comprobar y que cupieran en unas bolsitas de plástico para facilitar el
trabajo autónomo. ¡Casi nada! Sin embargo, conseguimos unas quince
actividades que cumplían todos estos requisitos y empezamos a experimentar.
Después de algunos años, hemos conseguido aumentar las propuestas a un total
de sesenta, treinta que trabajan a partir del aire y otras treinta que lo hacen con
el agua.

¿Cómo podemos utilizar la maleta de la


ciencia?
Podemos usar los experimentos que se proponen de distintas formas. En casa
o en el campo, en el aula o en la universidad, bajo un puente o en una cueva,
juntos o individualmente, sólo debemos proveernos de los materiales adecuados
y leer la ficha que se especifica en el libro. Sin embargo, esta visión es muy
pobre, puesto que sólo incidiríamos en los procedimientos y un experimento es
mucho más. Un experimento es un camino de aprendizaje, un recorrido por el
que han pasado muchas personas que han seguido el proceso científico, el cual
ha producido grandes inventos para la civilización y nos ha ayudado a tener una
vida mejor.
Por tanto, es fundamental iniciar la práctica a partir de la pregunta que
encabeza y da nombre a cada uno de los experimentos. Su respuesta intuitiva –
como lluvia de ideas posiblemente reforzada por el apartado de motivación
titulado «Reflexión»– nos ayudará a situarnos ante el problema. Seguidamente,
el objetivo aclara el trabajo que vamos a realizar, y los materiales serán las
herramientas que nos facilitarán el trabajo. Ésta es la parte más importante del
proceso, pues se trata del ensayo, de la aproximación al camino científico y es a
la que se debe dedicar la mayor parte del tiempo. Si nos sale mejor o peor es
secundario, ya que lo más importante es practicar, reflexionar, analizar, en
definitiva, pensar.
Después de manipular las herramientas, de probar y de comentar todo lo que
hemos hecho con los demás, podemos comprobar si hemos realizado el
experimento como nos propone el libro o hemos descubierto otras formas más o
menos interesantes. Aquí radica la riqueza de la ciencia, en abrir caminos,
diversificar y experimentar. Evidentemente, el apartado «Práctica» y los
sugerentes dibujos que lo acompañan nos facilitarán la comprensión del
resultado y nos acompañarán hasta el final. En el siguiente epígrafe,
«Anotaciones», nos podremos enriquecer con muchas ideas sobre diferentes
variantes o trucos para mejorar. Por último, es muy importante darle un gran
valor a la fase de recapitulación, para poner en común todo lo que hemos
trabajado, reflexionado y debatido para beneficio del grupo, o detenerse a
reflexionar si el experimento lo he hecho individualmente.
Por tanto, el inicio de la práctica se realiza con el modelo de aprendizaje como
investigación, partiendo siempre de las ideas previas, se continúa con la fase
manipulativa y poco a poco, y siguiendo el proceso científico, finaliza con la
explicación del experimento y objetivos que se habían marcado, así como su
conexión con la vida cotidiana. En esta metodología es fundamental el
aprendizaje autónomo, aunque depende de la programación del docente, puesto
que no se trata de un método delimitado sino de un conjunto de recursos y
técnicas abiertas a la experimentación y al contexto.
En cuanto a la metodología para el ejercicio de la actividad, se puede optar
por hacer la práctica de forma individual, o con toda la clase (individual o por
grupos), para lo cual deberemos tener suficiente material y documentos que
trabajar. Otra variante es realizar los experimentos en un rincón de trabajo
permanente o temporal. También nos pueden servir las propuestas como
ejercicios individuales que pueden ayudarnos para motivar o como refuerzo. Es
muy importante hacerles ver que quizá no haya una solución única, y que sus
aportaciones son muy importantes. También conviene aprovechar esta situación
para que comprendan la importancia del error y del proceso en el progreso de la
ciencia.
Asimismo, nos ha dado un resultado increíble la utilización de este proyecto
científico en grupos de atención a la diversidad, en alumnos con necesidades
educativas especiales, en las aulas de acogida o en los intercambios de
estudiantes. En este sentido, hemos desarrollado experiencias muy exitosas en
intercambios del programa Comenius entre alumnos monolingües sin lengua de
comunicación. Fue muy alentador ver cómo, a través de la ciencia, compartían,
se comunicaban y pasaban unos ratos muy agradables mientras aprendían.
Además, al trabajar de forma vivencial, recuerdan sus avances durante mucho
más tiempo (Ramiro, 2008).
Por lo tanto, y como norma general, el protocolo recomendado es el que
encontraréis en el cuadro 1.
Poco a poco podemos ir poniendo los materiales de cada experimento en una
bolsa transparente (imágenes 2 y 3 en la página 21), con una etiqueta que
indique el número y nombre de la práctica (por ejemplo: «2. ¿Qué globo correrá
más?»). De esta forma la tendremos preparada para cualquier ocasión en que la
necesitemos: enseñarla a alguien, llevársela de excursión, realizarla, guardarla
para cuando sea necesario… Cuando tengamos varias, las podremos agrupar por
objetivos, dificultades, interés… De esta manera personalizaremos y
flexibilizaremos las diferentes propuestas que se hacen a lo largo del libro.
Además de los materiales que se indican en el apartado correspondiente,
conviene poner en la bolsa algún papel para anotar el material que se ha roto o
se ha acabado. Así, de una ojeada podremos actualizarlos. Si queremos tener el
kit más completo, podemos adjuntar la explicación del experimento que tenéis en
el libro y la bolsa quedará completa para trabajar de forma autónoma. En este
sentido, es muy importante que primero se experimente de forma intuitiva con
los materiales y se hagan las previsiones oportunas, el debate correspondiente y
las anotaciones necesarias. Al final, se consultará la página del libro donde se
explica la práctica para enriquecer los conocimientos que hemos adquirido tras
nuestra manipulación y razonamientos. Para guardar todas las bolsas, se puede
utilizar una bolsa de basura o un cubo grande, y si son para el aula y tenemos
varios grupos o clases, podemos usar bolsas de diferentes colores (imágenes 4,
5, 6 y 7 en la página 21). De esta forma, se pueden agrupar todas las
propuestas en un rincón y las podemos usar durante mucho tiempo.

Cuadro 1. Secuencia de trabajo para la realización de las actividades


Imágenes 2 y 3. Ejemplos de experimentos con bolsas núm. 1 y 9 del Aire
Imágenes 4, 5, 6 y 7. Ejemplos de organización de los materiales para los experimentos

Un recurso al alcance de todos y gracias a


muchos
Para resumir y definir el proyecto explicado en las páginas anteriores nos
gustaría anotar la palabra sencillez. Posiblemente por nuestra falta de formación
científica académica u otras deficiencias personales, queremos aportar un sistema
que facilite la alfabetización en la ciencia y provoque su estima de una forma
agradable. No se trata de un sistema cerrado, sino de un conjunto de ideas a
disposición de un profesorado que realmente es el protagonista de su práctica y
éxito, y responsable de su contextualización. Respecto al material confeccionado,
nos atreveríamos a calificarlo de divulgativo al tiempo que plenamente correcto, y
sobre todo muy flexible en su utilización, además de económico y al alcance de
todos (véase el cuadro 2, en la página siguiente).
Por eso, ofrecemos un conjunto de sesenta experimentos detallados, más
otros señalados brevemente, centenares de recursos en libros y webs e
información sobre centros de ciencia y planetarios del Estado español.
Evidentemente, no están todos los que son, pero sí son todos los que están.
Cuadro 2. Materiales que se utilizan

Aceite.
Alfileres.
Barreño.
Bolas de corcho blanco.
Bolsas de basura.
Bolsas de plástico.
Cartulinas.
Cinta adhesiva.
Clips.
Cordel.
Cubo.
Cuentagotas.
Destornillador.
Detergente.
Embudo.
Funda de boli.
Garrafa.
Gasas.
Globos.
Gomas elásticas.
Hilo de coser.
Huevera de cartón o plástico.
Jabón líquido.
Jeringuillas.
Latas de refresco.
Libro.
Mina de boli.
Papel.
Pajitas.
Palillos.
Pañuelos de papel.
Papel de aluminio.
Pelotas de pimpón.
Pimienta roja, negra o talco.
Pincho moruno.
Pinzas para la ropa.
Plastilina.
Platos.
Pluma de ave.
Rotulador permanente.
Servilletas de papel.
Tarjetas postales.
Tijeras.
Tubo transparente. adaptado a las jeringuillas.
Vaso.
Vendas.
Ventosas.
Vino o zumo.

Como siempre sucede, cualquier libro o proyecto no hubiera sido posible sin la
colaboración de muchas personas. En nuestro caso, cabe destacar las
orientaciones de los profesores Rafa García Molina, de la Universidad de Murcia,
Agustí Salvat, de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona y Daniel Gil, de la
Universidad de Valencia, que han supervisado cada uno de los experimentos
propuestos desde el inicio del proyecto. Igualmente, debemos dar las gracias a
los compañeros de ciencias de secundaria como Amalia Galdón, Josep Castells,
Nelo Traver, Miguel Maravilla, Carlos Martínez, Verónica Silvestre, M.ª José Cob,
Aurora Jordán e Inma Sánchez por sus ideas y sugerencias, a Bru Vidal por su
ayuda en los temas informáticos y a Rafel Ferrandis y Pilar Morant por sus
consejos lingüísticos.
Asimismo, hemos podido dar a conocer el proyecto gracias a las ayudas y
premios de Innovació Educativa de la Conselleria d’Educació de la Generalitat
Valenciana y de los compañeros de Cefires como José Ramón Albert y Maria
Giner (Cefire de Alzira), Vicent Giner (Cefire de Sagunt), Evarist Monfort (Cefire
de Castelló-Vinarós), Elisa Villar (Cefire de Vinarós), Tomàs Queralt (Cefire de
Torrent); Antonia Trompeta (Cefire de Benidorm-Ext. Ondara), Vicent Galán
(Cefire de Valencia), Miquel Alandete (Servici d’Ensenyament en valencià de la
Conselleria d’Educació), Jaume Martínez Bonafé y Clara Arbiol (Universidad de
Valencia); Pilar Benejam (Universidad Autónoma de Barcelona), Sebastián
Cardenete (director del Museo Principia de Málaga) y todo el equipo docente,
Maria Lucchetti (Escola d’Estiu Rosa Sensat de Barcelona), Carme Congost
(Col·lectiu d’Ensenyants de la Ribera), y Marga Campins (Escola d’Estiu de
Menorca); de directores de colegio como M.ª Ángeles Lorente (CEIP Cervantes
de Bunyol) o Fina Oliver (CEIP Blasco Ibáñez de Rafelguaraf); de responsables
formativos como José Ramón Torres (STE-PV) o culturales de ayuntamientos
como Potries (Pepa Tarrassó), Gandía (Josep Martínez) o Bétera (Empar Ten).
En un apartado especial, queremos dar las gracias de una manera particular al
profesor Manolo Fernández por su magnífico prólogo, al también profesor Rafa
García Molina por haber hecho una magnífica síntesis de la fundamentación
científica del aire, al igual que al creador científico Dani Jiménez por haber hecho
lo mismo respecto al agua, y a Josep Ferrer, el dibujante que ha dado vida y
movimiento a todo el conjunto.
Para terminar con los agradecimientos, es un placer hacer nombrar a los
alumnos de Magisterio de la Universidad Jaume I de Castelló y de la Universidad
de Valencia, y también a los del instituto de Guadassuar (en la ribera), que han
gozado y «sufrido» nuestros experimentos, igual que al equipo directivo de este
centro, que nos ha ayudado en todo lo que hemos pedido. A todas ellas y ellos,
muchas gracias, y ahora, a gozar de los experimentos.

Referencias bibliográficas
GALDON, A.; RAMIRO, E.; COB, M. J. (2007): «El cubo de la ciencia». Cuadernos
de Pedagogía, núm. 367, pp. 36-39.
MARTÍNEZ, J.; SIFREDO, C.; VERDÚ, R. (2005): «¿Cómo diseñar los contenidos
de un tema o de un curso?», en ¿Cómo promover el interés por la cultura
científica? Barcelona. UNESCO.
POZO, J.I.; GÓMEZ, M.A. (1998): Aprender y enseñar ciencia: Del conocimiento
cotidiano al conocimiento científico. 2.a ed. Madrid. Morata.
POZO, J.I. y otros (1992): Procesos cognitivos de la ciencia: Las ideas de los
adolescentes sobre la química. Madrid. CIDE/MEC.
RAMIRO, E. (2006): «¿Cal una alfabetització científica?». Escola Catalana, núm.
431, pp. 18-20.
— (2008): «De la ciència a la llengua». Escola Catalana, núm. 450, pp. 34-36.
SERRANO, T.; BLANCO, A. (1988): Las ideas de los alumnos en el aprendizaje de
las ciencias. Madrid. Narcea.
TONUCCI, F. (1988): Niño se nace. Barcelona. Barcanova.

1. Este cuestionario fue respondido por seiscientos docentes de la Comunidad Valenciana, Cataluña y las
Islas Baleares, asistentes a los cursos El Poalet de la Ciència. Las preguntas eran las siguientes:
1. Creo que en mi centro se han puesto en práctica [muchos, pocos, ninguno] experimentos.
2. El motivo de no realizar más experimentos creo que se debe a:
3. Indica algunos de los experimentos que hayas realizado en clase:
4. ¿Qué otras preguntas formularías sobre el tema para conocer la realidad de la ciencia en los centros
educativos?

Respecto a por qué no se hacían más experimentos, la inmensa mayoría reconoce que es,
principalmente, por la comodidad y la falta de formación, y después, por la necesidad de materiales e
instalaciones adecuadas, así como la dificultad de horarios y el controlar al alumnado.
2. Los centros de profesores tienen diferentes nombres en las comunidades del Estado español. En la
Comunidad Valenciana se llaman actualmente Cefires (Centros de Formación, Innovación y Recursos
Educativos) y, como su nombre indica, tienen como misión la actualización didáctica y científica del
profesorado de la zona.
Primera parte
Aire
Fundamentación científica de los
experimentos de aire

Aire por todas partes


Rafael Garcia Molina
Divulgador científico y catedrático de física en la Universidad de
Murcia

Los antiguos griegos pensaban que el aire, el agua, el fuego y la tierra eran
los cuatro elementos básicos con los que podían explicar la constitución de todo
lo que nos rodea. Aunque hoy en día esta teoría de los cuatro elementos ha
quedado obsoleta, podemos darnos cuenta de que la elección que hicieron los
griegos estaba justificada: en nuestra vida cotidiana, encontramos que estos
«elementos » están presentes, en diferentes proporciones, en la mayoría de
lugares en los que miramos. A esta omnipresencia, hay que añadir que, cuando
alguno de estos elementos libera su furia, los efectos que provoca son
catastróficos e incontrolables por parte de los humanos: huracanes,
inundaciones, incendios y terremotos.
El aire y el agua son los protagonistas del conjunto de experiencias que
contiene este libro. En parte, su elección está motivada porque los encontramos
por todas partes (¡como los griegos!) Y, además, por su inocuidad como materia
prima para realizar muchos experimentos. Tanto el agua como el aire son
imprescindibles para la vida de la mayoría de seres vivos. Por tanto, trabajar
adecuadamente con estos materiales puede servir para que los más pequeños se
den cuenta de su importancia y aprecien su valor.
El aire y el agua son dos buenos ejemplos para empezar a habla a los niños –
y no tan niños– sobre los estados físicos (o fases) de la materia: sólido, líquido y
gas. A simple vista, la descripción del mundo que nos rodea permite determinar
si aquello que observamos es un sólido (como una piedra), un líquido (como el
agua) o un gas (como el aire, aunque realmente se trate de una mezcla de
gases).
Las diferencias entre las propiedades observables de los sólidos, líquidos y
gases se pueden entender mejor si consideramos la naturaleza de la materia a
pequeña escala, la cual no es visible a simple vista. A nivel microscópico,
podemos decir que todos los cuerpos están formatos por átomos (y sus
combinaciones en forma de moléculas). Las propiedades macroscópicas (visibles)
de los sólidos, líquidos y gases se pueden justificar con un modelo simplificado
sobre la movilidad y la separación entre estos corpúsculos que forman la materia.
El cuadro 1 contiene las principales propiedades observables a simple vista, a
partir de las cuales podemos clasificar la materia en sus diferentes estados; en la
parte final del cuadro aparecen las características de los corpúsculos que
constituyen estos estados. Nos damos cuenta, además, de las posibilidades
plásticas que ofrece la descripción de los estados de la materia, tanto en
términos macroscópicos como microscópicos. En particular, el comportamiento en
términos de corpúsculos es ideal para una teatralización de los estados de la
materia por parte del alumnado de un centro escolar.

Cuadro 1. Clasificación de la materia en sus diferentes estados

La densidad es una medida que indica cuánta materia hay por unidad de
volumen de una sustancia. A nivel atómico, esto dependerá tanto de la masa
como del tamaño de las partículas individuales que constituyen la materia, así
como de su empaquetado. El modelo corpuscular de los sólidos, líquidos y gases
ayuda a comparar las densidades de estos estados de la materia.
La presión y la temperatura afectan a los estados de la materia. Por lo tanto,
cuando se discute en que el estado se presenta una sustancia, debemos
especificar su temperatura y presión. Las condiciones normales en las que
transcurren las experiencias cotidianas son temperatura ambiente y presión
atmosférica a nivel del mar.
Los materiales pueden existir en diferentes estados, según la temperatura a la
que se encuentran. Por ejemplo, el agua puede existir en los tres estados, según
sea su temperatura (a presión constante): a medida que aumenta, el hielo se
transforma en agua líquida y, posteriormente, en vapor.
La presión también afecta al estado de la materia. Muchos gases pueden
licuarse (y solidificarse) aumentando la presión, aunque la temperatura esté por
encima del punto de ebullición. A nivel molecular, el aumento de presión fuerza a
las moléculas del gas a estar cada vez más próximas entre ellas.
A continuación mostramos una breve justificación de las propiedades
macroscópicas del agua y del aire en términos de comportamiento a nivel
corpuscular:
Aire. A nivel del mar, el aire está formado principalmente por nitrógeno y
oxígeno (en proporciones de 78 y 21% en volumen, respectivamente),
además de otros gases en menos cantidad. De manera similar al agua, el
aire es un fluido –pero las partículas que lo constituyen se encuentran muy
separadas unas de las otras, sin tocarse mientras no choquen entre ellas al
azar–. El comportamiento de una partícula de un gas es esencialmente
independiente del de las partículas cercanas, y todas se encuentran en
movimiento constante y caótico. Por eso están confinadas a un espacio si
el contenedor que las acoge está cercado. Como las partículas del aire
están muy separadas unas de otras, es muy compresible.
El aire tiene una densidad baja (poco más de un kilogramo por cada metro
cúbico) porque sus partículas están muy separadas entre ellas. Si se
compara con los sólidos y líquidos, hay una gran cantidad de espacio entre
las partículas de un gas, como es el caso del aire.
Agua. El agua está formada por moléculas H2O (es decir, dos átomos de
hidrógeno unidos a uno de oxígeno, que se encuentra en el centro del
conjunto). Si pudiéramos ver las moléculas que forman el agua,
observaríamos que las adyacentes están en contacto, pero en continuo
movimiento. Es muy difícil comprimir el agua, ya que sus moléculas están
muy próximas, de forma parecida a como sucede con los sólidos. Aun así,
la libertad de movimiento de las partículas en un líquido es mayor que en
un sólido, y una en concreto puede cambiar de posición deslizante por el
lado de las partículas vecinas. Este movimiento de las partículas hace que
el agua pueda fluir y, además, adopte la forma del recipiente que la
contiene.
Los sólidos y los líquidos, con sus partículas prácticamente en contacto a
nivel atómico, tienen densidades mucho mayores que las de los gases.

Como vemos, el aire y el agua tienen propiedades en común, y por eso


muchas veces se les agrupa bajo la denominación común de fluidos (por su
facilidad para fluir). Los cuerpos sumergidos en un fluido (aire o agua)
experimentan una presión sobre su superficie, la cual sólo depende de la
profundidad a la que el cuerpo se encuentra sumergido; una consecuencia de la
diferencia de presiones que actúan sobre la parte inferior y superior de un objeto
es el principio de Arquímedes, que establece que el empuje hacia arriba sobre un
cuerpo sumergido (parcial o totalmente) es igual al peso del fluido desalojado. El
movimiento del aire y del agua se rige por las mismas leyes (como la ecuación
de Bernoulli, la cual predice que un aumento de velocidad implica una
disminución de presión, y viceversa). Los fluidos ofrecen una resistencia al
desplazamiento de los cuerpos a través de su sinus, y esto se debe
principalmente a dos motivos: porque los fluidos ocupan espacio (tienen una
densidad determinada) y porque son viscosos (las moléculas del fluido presentan
un tipo de fricción entre ellas y también con los cuerpos que se desplazan).
Tanto el agua como el aire son viscosos, aunque el segundo con menor
magnitud que el primero.
Ahora bien, el aire y el agua también presentan importantes diferencias en su
comportamiento. El agua (como todos los líquidos) tiene una superficie libre que
limita el volumen por su parte superior. La existencia de esta superficie líquida
produce toda una serie de fenómenos relacionados con la tensión superficial,
como es el caso de la capilaridad (el ascenso o descenso de líquidos entre
paredes sólidas muy próximas), la propiedad de mojar las superficies de
determinados sólidos y no las de otros (las gotas de agua sobre vidrio son
diferentes de las que se forman sobre cera, por ejemplo), la dificultad para
deformar una superficie líquida (por eso los Gerris remigis pueden andar sobre el
agua, o una aguja de coser puede mantenerse sobre el líquido si la dejamos
suavemente).
Por otra parte, la gran separación y movilidad de las moléculas que forman los
gases hace que los cambios de presión, temperatura y/o volumen no sean
independientes. Para una cantidad determinada de gas se verifica la siguiente
relación entre su presión (P), su temperatura (T) y su volumen (V): PV/t=
constante. Por ejemplo, si la temperatura no cambia, el producto PV se mantiene
constante (por eso debemos presionar cada vez más, y cuesta tanto comprimir el
aire –es decir, reducir el volumen–, dentro de una jeringa cerrada por un
extremo).
1 ¿El aire ocupa espacio?

Reflexión
La idea de que el aire no ocupa espacio, que no tiene volumen, es bastante
generalizada. El hecho de no verlo ni tocarlo puede llevarnos a error. Esta
experiencia nos permitirá darnos cuenta de que el aire ocupa un espacio, es decir,
que tiene volumen porque está constituido por materia, aunque no se vea.

Objetivo
Darse cuenta de que el aire ocupa un espacio.

Materiales
Dos jeringas de plástico y un tubo de goma transparente que las conecte.

Antes de la práctica realizar,


con los materiales debes experimentar

Práctica
Coge las jeringas como indica el dibujo. Empuja el émbolo de una de ellas
y observa cómo empieza a moverse la otra.
Empuja simultáneamente ambos émbolos y verás cómo casi no pueden
desplazarse.
Juega con las jeringas.
Anotaciones
Es importante que montes las jeringas correctamente para conseguir el objetivo.
Es frecuente observar que, en muchas ocasiones, se ponen las dos jeringas conectadas con los dos
émbolos abiertos o cerrados a la vez. Son otras experiencias y con distintos objetivos.
En tu vida cotidiana encontrarás instrumentos y máquinas que funcionan aprovechando el mismo
principio que se aplica en este experimento, como los elevadores de los talleres mecánicos (aunque,
cada vez más, funcionan con un motor eléctrico).
También se puede hablar de la compresibilidad de los gases, como en las burbujas de aire que
surgen de los reguladores de los submarinistas (que son más grandes cuando llegan a la superficie
porque hay menos presión), los neumáticos de los coches, los aerosoles…
Tapa la salida de una jeringa con el dedo o con un tapón de corcho y empuja el émbolo. Este
experimento puede hacerse si sólo tenemos una jeringa. Comprueba que, haciendo fuerza, se puede
comprimir un poco y que, cuando lo sueltas, el émbolo vuelve a su posición inicial.
En los neumáticos, el aire comprimido es capaz de soportar el peso de las bicicletas, automóviles y
camiones, y de amortiguar, gracias a su elasticidad, los golpes ocasionados por la irregularidad del
terreno.
2 ¿Qué globo será más rápido?

Reflexión
Desde tiempos antiguos se ha aprovechado la fuerza que produce el aire. Los
molinos de viento o los barcos de vela utilizan la fuerza que produce el viento
para su movimiento.
Algunas veces, hacer una fuerza provoca una reacción. Por ejemplo, si saltas
encima de un monopatín, éste se mueve. Vamos a construir vehículos que, al
desinflarse, avancen.

Objetivo
Comprobar que el viento ejerce fuerza, puede mover objetos y ejercer presión.

Materiales
Dos globos, un hilo largo (aprox. 5 metros), una pajita, cinta adhesiva.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Pasa el hilo por el agujero de la pajita.
Pega dos trozos de cinta adhesiva a la pajita, como indica el dibujo.
Ata los dos extremos de lado a lado de la clase.
Infla el globo y mantén cerrado el agujero para evitar que se escape el
aire.
Sitúalo debajo de la pajita y pégale los trozos de cinta adhesiva.
Deja escapar el aire para que el globo «corra» sobre el hilo y se desplace.
Anotaciones
La experiencia puede realizarse por parejas o en grupos, y poner todos los hilos de lado a lado de la
habitación. De esta manera se pueden hacer carreras de globos.
Se pueden dar diversas inclinaciones a los hilos (más o menos diagonal e incluso del suelo al techo),
inflar más o menos los globos, cronometrar el tiempo… y extraer conclusiones.
Al soltar la boca del globo, el aire sale y el globo es impulsado en sentido contrario.
Observa que con poco aire y un globo largo se puede correr más porque la forma influye en el
desplazamiento de los cuerpos. Es decir, habrá menos fricción con el aire cuanto más estrecho sea el
globo.
Si pones el globo perpendicular a la pajita, irá dando vueltas, y si está poco inflado prácticamente
no se moverá.
Puedes sustituir la pajita por un tubo de bolígrafo vacío.
Las brazadas del nadador o las paladas de los remeros muestran cómo a cada fuerza de acción
corresponde una fuerza de reacción. El impulso hacia atrás del brazo o del remo en el agua provoca un
impulso de la misma intensidad en dirección opuesta y hace avanzar al nadador o la embarcación.
También puede servir para comprobar el funcionamiento de un avión a reacción o de la propulsión
a «chorro».
3 ¿El aire pesa?

Reflexión
Un error muy generalizado es considerar que todo lo que no se puede ver o
tocar no tiene masa y, por lo tanto, no pesa. Piensa que los gases no pesan
porque flotan en el ambiente (algunos van hacia arriba y otros hacia abajo). Hay
otros, como el butano, que son más densos que el aire y se acumulan en la
parte baja de las habitaciones, o el grisú, que se encuentra en las minas.
El objetivo de este experimento es que nos demos cuenta de que el aire, y los
gases en general, pesan, sin llegar a la determinación milimétrica del hecho.

Objetivo
Llegar a la conclusión de que el aire, y los gases en general, pesan. Darse cuenta
de que el aire está formado por materia.

Materiales
Dos pajitas, un punzón de madera, cinta adhesiva, dos globos, hilo

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Monta la balanza como se indica en el dibujo.
Cuelga de un extremo un globo desinflado.
Equilibra la balanza con una pinza de tender hasta que quede bien
compensada (también se puede equilibrar con otro globo desinflado y un
poco de hilo para acabar de ajustar el equilibrio).
Quita el globo, ínflalo y vuelve a colocarlo en la misma posición que antes
para comprobar que la balanza se ha desequilibrado.
Anotaciones
Cuanto más larga sea la balanza, más se notará el desequilibrio. Una barra cilíndrica de madera de
las de marquetería, de unos 60 cm de largo, funciona bastante bien, o también una regla de pizarra.
Es mucho mejor sostener la balanza con un cordel que con los dedos, pues pierde sensibilidad.
Es cierto que el globo lleno de aire pesa, pero sobre él también actúa el empuje (hacia arriba) del aire
de la atmósfera, ya que se trata de un cuerpo sumergido en aire. «Aparentemente», el empuje debería
ser igual al peso del aire contenido en el globo. Pero no es así, ya que el globo contiene más aire (a
presión) que el correspondiente al volumen de aire desplazado en la atmosfera, por eso «se nota» el
peso del globo inflado.
4 ¿Cómo sabemos que existe el aire?

Reflexión
En esta ocasión, vamos a experimentar con el aire y comprobaremos su
existencia. Se trata de plantear un problema, despertar el interés y aprovechar la
curiosidad y la imaginación para que inventemos, sugiramos y aportemos
soluciones para la «vida moderna». ¿Quién sabe si podemos descubrir a un
nuevo Julio Verne?

Objetivo
Darse cuenta de la existencia del aire y de que ocupa un volumen. Favorecer
la educación medioambiental a partir de la reutilización de material reciclado.

Materiales
Diferentes utensilios como botellas, globos, jeringas, pajitas, bolsas de papel y
de plástico, vasos…

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Se trata de utilizar todo el material y jugar con él. Nos podemos plantear
dudas como las siguientes: ¿qué hay dentro de las botellas? ¿Dónde está el aire?
¿Dónde cabe más? ¿Y si dejamos abierta la bolsa? ¿Y si la cerramos y la
apretamos poco a poco? ¿Qué pasa si abrimos la boca del globo y lo soltamos?
¿El aire puede provocar ruidos? ¿Y si estiramos la boca del globo? ¿Y cuando
echamos aire por la boca? Al acercar una botella a la cabeza de una persona,
¿qué pasa con su pelo? ¿Nota algo? ¿Cómo se puede llenar un objeto de aire?…
Con todo este material, podéis hacer alguna construcción o mecanismo, y,
entre todos, montar un concierto con aire, algún baile, un mural…
Anotaciones
Es interesante que reflexiones sobre si es posible llenar una bolsa de aire sin soplar.
Puedes hacer una exposición de objetos donde cabe aire, del mayor al menor, y calcular
proporciones.
Haz una lista de conclusiones y ponlas en carteles por la clase.
Confecciona murales con objetos que contengan aire, recortados de diferentes revistas.
Señala dónde está el aire en diversos objetos.
Monta rincones sobre determinados temas, donde, a partir de fichas de plástico y cartones,
puedas marcar: hay aire-no hay aire, hay más aire-hay menos aire.
5 ¿Cómo funciona un helicóptero?

Reflexión
Si nos fijamos, a menudo la naturaleza nos enseña muchas cosas. Los
principios que hacen funcionar los helicópteros se parecen al comportamiento de
algunas semillas que se desplazan por el aire de la misma forma.

Objetivo
Darnos cuenta de que el aire hace fuerza sobre unas palas de molinillo, tanto
cuando hace viento como cuando es el objeto el que se mueve (lo que importa
es el movimiento relativo entre el aire y las palas).

Materiales
Clips, hoja de papel, tijeras, bolígrafo.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Copia este modelo de helicóptero en miniatura en una hoja de cartulina en
Din A5 (la mitad de un folio).
Recorta las líneas continuas y dobla la pieza por las discontinuas.
Dobla las solapas superiores en direcciones opuestas.
Dobla la solapa inferior hacia arriba y sujétala con dos clips (el peso
añadido facilita la caída vertical de la libélula).
Anotaciones
El peso de los clips debe corresponder al peso de la cartulina, por lo tanto, tendrás que hacer
pruebas. La libélula se puede decorar o ponerle mensajes.
En la naturaleza hay semillas --como las del sicomoro o el arce-que caen a tierra sin dejar de dar
vueltas, como hacen los helicópteros.
Las alas de la libélula giran cuando ésta se mueve por el aire, de la misma forma que las palas de
un molino giran cuando el que se mueve es el aire. Lo importante es que haya movimiento relativo entre
las palas y el aire.
Si doblas las alas de la libélula de forma contraria a como lo habíamos hecho al principio, verás que
girará en sentido contrario.
El helicóptero funciona aprovechando la presión que ejercen sus alas sobre el aire. Los rotores del
helicóptero empujan el aire hacia abajo y reciben como reacción un impulso hacia arriba que les ayuda a
despegar y a mantener el vuelo.
6 ¿Qué papel caerá primero?

Reflexión
¿Por qué los objetos caen hacia abajo y no hacia arriba? ¿Qué objeto llegará
antes al suelo? ¿Depende de su peso, forma o de los dos? ¿Los atrae la tierra
por igual?
Hablad sobre los objetos, animales y máquinas voladoras: cuáles son, medid
su velocidad, se puede hacer algo para que vayan más o menos rápido.

Objetivo
Comprender la existencia de la fuerza de la gravedad y la importancia del aire
y la forma de los objetos en su caída.

Materiales
Dos hojas de papel.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Coge dos hojas de papel y déjalas caer al suelo desde la máxima altura.
Comprueba si han caído a la misma velocidad.
Ahora, haz una bola con una de ellas.
Deja caer la bola y la hoja.
Comprueba si han caído a la misma velocidad.
Extrae conclusiones: si las dos hojas son iguales, ¿en qué han cambiado?
¿Puedes modificarlas aún más?
Anotaciones
Comprueba este principio con varios objetos: bolas de diferentes materiales (plástico y madera, por
ejemplo), platos, folios, plásticos y cartones, cartas de una baraja…
Si no hubiera aire, los objetos caerían al suelo en línea recta y a la misma velocidad, atraídos por la
fuerza de la gravedad. El aire entorpece la caída y cuanto mayor es la superficie de un objeto que
ofrece a la resistencia del aire, más lenta y menos lineal es su caída.
Como broma, puedes realizar el mismo experimento preguntando si caerá antes un libro o una
pluma, y explicar que se debe a la fricción del aire. Se puede colocar la pluma encima o entre las
páginas del libro y observar cómo caen juntos.
Antes de los estudios de Galileo Galilei (1564-1642), se pensaba que la velocidad de caída de los
cuerpos dependía de su peso: el objeto más pesado llegaría antes al suelo. En cambio, haciendo varios
lanzamientos desde la torre de Pisa, demostró que influía la diferencia de forma por su resistencia al
aire.
David R. Scott, uno de los astronautas del Apolo 15, realizó un experimento en la Luna que
consistía en dejar caer un martillo y una pluma desde la misma altura. Como era de esperar, ambos
llegaron simultáneamente al suelo, porque en la Luna no hay atmósfera.
7 ¿El aire ejerce fuerza?

Reflexión
El aire no se ve, pero ejerce fuerza y puede mover objetos. Cuando abrimos
una ventana, si hace mucho aire puede hacer volar los papeles. Si sopla aire
rápidamente se convierte en viento o incluso en un huracán. También puede
bueno para producir energía eólica y refrescarnos durante el verano. En este
experimento comprobarás que el aire en reposo también puede ejercer fuerza
sobre los cuerpos (presión atmosférica) y puedes aprovecharla para levantar
objetos con ventosas.

Objetivo
Comprobar que el aire, aunque esté en reposo, ejerce una fuerza sobre los
objetos, debido a la presión atmosférica.

Materiales
Ventosa, cordel, pañuelo y objetos para pegar la ventosa, como libros, sillas…

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Coge la ventosa y ata los dos extremos de un cordel.
Ahora pega sobre el cordel diversos objetos e intenta tirar del hilo hasta
levantarlos.
Para no hacerte daño, puedes ponerte el pañuelo en la mano y así no
notarás el hilo.
Procura que si el objeto que se eleva es pesado, no caiga encima de nada
o se pueda romper.
Anotaciones
La ventosa funciona gracias a la presión del aire. Cuando presiona contra una superficie plana,
empuja el aire hacia fuera, reduciendo la presión interior. Como la presión exterior es mayor ahora, la
ventosa se queda firmemente pegada.
Si sabes bucear, notarás su presión sobre el cuerpo (especialmente en los oídos).
Los aviones de pasajeros deben tener cabinas aisladas (presurizadas) porque la baja presión a gran
altura haría imposible la respiración.
También puedes poner una ventosa sobre otra y comprobar que cuesta mucho separarlas. Al vaciar
el aire del interior y apretarlas, la presión del aire exterior hace que sea difícil desunirlas (como en el
caso de las famosas semiesferas de Magdeburgo).
Cuando presionas una ventosa contra una superficie, el aire sale de su interior. La presión externa
del aire provoca que la goma de la ventosa quede herméticamente adherida a la superficie. Si levantas
el borde de la goma de la ventosa, entra el aire y pierde su adherencia: la presión interna y la externa
se equilibran.
8 ¿Cómo funciona un paracaídas?

Reflexión
El funcionamiento de un paracaídas es similar al de la semilla de diente de
león. Cuando se abre la tela, aumenta la fricción con el aire, se reduce la
velocidad de caída y el paracaídas suele aterrizar con suavidad.

Objetivo
Comprender el funcionamiento básico de un paracaídas, construir uno y
reconocer ejemplos en la naturaleza.

Materiales
Plastilina, cordel, pañuelo de papel.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Despliega el pañuelo de papel y alísalo.
Después corta el cordel en cuatro trozos de unos 30 cm cada uno, aunque
no es imprescindible, porque de esa forma lo tendrás más fácil.
Anuda cada trozo de cordel a una punta del pañuelo.
Une las cuatro puntas de cordel con una pelotita de plastilina.
Prueba a lanzarlo al aire y verás cómo baja despacio. Según el resultado,
puedes quitar o poner más plastilina.
Anotaciones
Además de plastilina, puedes colgar otros objetos. Procura que no sean muy pesados ni
demasiados ligeros. Repitiendo la experiencia, determina cuál es el peso más adecuado.
También puedes diseñar paracaídas con un papel más resistente, una bolsa de plástico abierta o un
trozo de nylon, que es el que utilizan algunos de los de verdad.
El equilibrio mejorará si haces un pequeño agujero en el centro. Así conseguirás que bajen más
suavemente y con un balanceo menor.
La forma del paracaídas está pensada para recoger debajo de él una gran cantidad de aire que
presiona hacia arriba. Es suficiente para contrarrestar la fuerza de velocidad de caída y retrasar el
descenso.
9 ¿Por qué se atraen dos pelotitas?

Reflexión
Habitualmente, soplamos para enfriar algo caliente o para que se vaya algún
pelo. Sin embargo, en esta ocasión soplaremos sobre dos pelotitas de pimpón, y
esto hará que se junten.

Objetivo
Darse cuenta de que la presión atmosférica es menor cuando el aire está en
movimiento.

Materiales
Dos pelotitas de pimpón, una pajita, hilo de coser, cinta adhesiva.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Pega un hilo a cada una de las pelotitas de pimpón con un poco de cinta
adhesiva.
Cuélgalas a la misma altura, con una separación de unos 2 cm.
Sopla por la pajita entre las dos pelotitas.
Cuanto más fuerte soples, más se acercarán (contra todo pronóstico) las
dos pelotitas.
Esto sucede porque, cuando el aire está en movimiento, se reduce su
presión. Por lo tanto, la presión que hay entre las dos pelotas disminuye y
éstas se acercan.
Anotaciones
Este experimento muestra cómo baja la presión cuando el aire se mueve más rápidamente. En vez
de dos pelotitas, puedes poner dos globos.
Hace unos doscientos años, Daniel Bernoulli (un científico suizo) descubrió que el aire en
movimiento rápido tiene una presión baja. El aire que se mueve a menos velocidad junto a los globos
tiene una presión mayor que el aire en movimiento, y esta presión más elevada hace que se junten. Sin
embargo, no todos los autores están de acuerdo con esta explicación y explican este fenómeno desde
otros prismas, como Coanda, un ingeniero húngaro.
Por eso vuelan los aviones. Las alas sólo pueden «permitir» la elevación del aparato mientras se
deslizan rápidamente por el aire. Si se movieran demasiado despacio, el avión se pararía y caería. Por
eso deben tomar velocidad para despegar, e ir disminuyéndola poco a poco para aterrizar.
Para volar, el motor del avión tiene que impulsarlo lo suficiente hacia adelante para que las alas
consigan vencer el peso y la resistencia del aire. Por eso los aviones se fabrican con materiales ligeros y
aerodinamizados, para ofrecer la mínima resistencia.
El ala de un avión en vuelo se mueve más velozmente por la parte superior, que es curva y tiene el
borde anterior más alto que el de salida, y esto ayuda al aire a resbalar. La presión del aire por debajo
del ala es, pues, mayor, y empuja el ala hacia arriba. La fuerza que sostiene el ala, por la diferencia de
presión, se llama fuerza de sostén. El flujo del aire sobre el ala puede ser desviado por los alerones y los
hipersustentadores, que permiten que el vehículo despegue, vire y se mantenga elevado incluso a baja
velocidad.
10 ¿Cómo podemos conseguir que un avión gire
continuamente?

Reflexión
Seguro que alguna vez habrás hecho aviones de papel o los has visto. El más
sencillo de es uno tipo flecha. Al tener la punta tan fina, «corta» el aire y vuela
lejos. Ahora haremos uno que continuamente dé vueltas.

Objetivo
Darse cuenta de la existencia del par de fuerzas que produce un movimiento
de giro.

Materiales
Papel.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Coge una hoja de papel y dóblala por la mitad.
Ahora dobla los dos extremos como en el dibujo.
Vuelve a doblarlos dos veces más, procurando que los pliegues queden
exactos.
Por último, dobla las puntas de los extremos, una a un lado y la otra al
otro. De esta forma, el avión irá dando vueltas.
Anotaciones
Si lo doblas así se produce un empuje hacia abajo y hacia un lado, y otro empuje hacia arriba y hacia
el lado contrario, y el planeador acaba girando alrededor de su eje.
Estas dos fuerzas que producen un movimiento circular se conocen con el nombre de par de
fuerzas.
Puedes lanzar una hoja de papel y observar su recorrido y después volver a hacerlo con el folio
convertido en avión y ver las diferencias. La forma del avión favorece la penetración del aire y
aprovecha el sostén para volar hasta que la velocidad disminuye debido a la fricción del aire. En
cambio, la hoja ofrece una superficie que no favorece el recorrido lineal.
Los objetos que deben moverse a grandes velocidades tienen una forma que reduce la resistencia
del aire al avanzar.
Los aviones de las líneas aéreas, vuelan a una velocidad media de 850 km/h. El avión civil más
veloz ha sido el Concorde, que viajaba a 2.330 km/h (ya no lo fabrican) y el militar es el Lockeed SR
71, que vuela a una velocidad de 3.675 km/h.
Los aviones que pueden superar la velocidad del sonido se llaman supersónicos. Su velocidad se
mide en Mach: Mach 1 corresponde a la velocidad del sonido, que se alcanza a 1.150 m. Su media es
de 1.050 km/h.
11 ¿Una bolsa puede tumbar un libro?

Reflexión
Seguramente habrás visto que las bolsas de basura son muy finas pero
pueden soportar mucho peso. También habrás ido al horno a comprar pan y te
habrán dado una bolsa alargada para el pan. Ahora comprobaremos que estas
bolsas tan delgadas pueden mover objetos pesados y tumbarlos.

Objetivo
Darse cuenta de que el aire está formado por materia y puede hacer fuerza.
Un poco de presión y una gran superficie pueden producir una fuerza
considerable.

Materiales
Bolsa de plástico alargada (como las del pan), libro, pajita, globo, cinta
adhesiva.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Sitúa sobre la mesa algunos libros e intenta tirarlos soplando. No podrás, o
te costará mucho.
Ahora, coloca la bolsa sobre la mesa, plana y que sobresalga un palmo.
Pon encima de la bolsa los libros en posición vertical.
Llena de aire tus pulmones, sopla fuerte dentro de la bolsa de plástico y
los libros caerán.
Anotaciones
Puedes sustituir la bolsa de pan por una de papel, de basura, de supermercado o por un globo,
añadiéndole una pajita con cinta adhesiva.
Los libros caen porque actúa sobre ellos una fuerza que los desequilibra. Esta fuerza es el resultado
de multiplicar la superficie de la bolsa por la diferencia de presiones entre el interior y el exterior de la
bolsa.
Puedes sustituir el libro por un bote de conserva o de refresco.
12 ¿El aire puede marcar goles?

Reflexión
El fútbol es un deporte muy extendido que está presente en todos los medios
de comunicación y en la mente de las personas. En este experimento lo
utilizaremos para demostrar la fuerza que produce y a la vez para pasar un rato
agradable, mientras se desarrollan diversas estrategias, como la observación o la
planificación.

Objetivo
Utilizar la fuerza que produce el aire en movimiento y darse cuenta de la
presión.

Materiales
Dos pajitas, una pelotita.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Delimitad el recinto sobre el que se jugará.
Marcad las porterías y la línea central.
Estableced reglas, si lo veis oportuno, como la duración, los córneres,
bordear la mesa o no moverse del asiento…
Iniciad el partido, y procurad marcar el máximo de goles al contrario.
Anotaciones
Está pensado para jugar como mínimo dos personas. También se puede jugar de forma individual.
En este caso se trata de marcar un camino que hay que seguir con la pelotita o marcar goles en un
tiempo determinado.
El juego es muy sencillo pero conviene dejar claras las normas desde el principio.
También podéis jugar sin pajita, soplando con la boca, y debatir las dificultades y diferencias.
Se puede sustituir la pelota de pimpón por una bola pequeña u otro objeto redondo.
El aire que lanzáis por la pajita sobre la pelota ejerce una fuerza sobre ésta, con la cual modificáis
su movimiento, controlándolo para conseguir marcar el gol.
13 Cuando soplamos, ¿por qué no cae la pelota?

Reflexión
Es normal que, cuando soplas sobre algún objeto, éste se vaya, si no pesa
demasiado. En este experimento comprobarás que no siempre sucede de esta
forma, y a veces cuanto más soplas más… nos quiere y no se va.

Objetivo
Vencer la presión atmosférica y la gravedad.

Materiales
Pelota de pimpón, embudo.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Coloca una pelota de pimpón dentro del embudo, con el agujero grande
apuntando hacia arriba.
Ponte la parte más estrecha del embudo en la boca y sopla con todas tus
fuerzas para que la pelota se vaya. Comprobarás que no lo consigues.
Ahora, coloca el embudo boca abajo y, con un dedo, aguanta la pelota
para que no caiga al suelo.
En el momento de soplar, quita el dedo y verás como tampoco hay manera
de que la pelota se vaya mientras soplas.
Anotaciones
Cuando soplas, el aire que sale no impacta de lleno en el centro de la pelota, sino que se escapa
entre la pelota y las paredes del embudo.
Por lo tanto, la presión del aire de fuera empuja más la pelota, que se queda encarcelada y tiende
a ocupar este vacío.
Si la pelota es muy pesada, el empuje del aire no es suficiente y la acción de la gravedad puede
más, por lo que el cuerpo cae al suelo.
14 ¿Puede funcionar un coche con aire?

Reflexión
En los últimos años ha habido una considerable afición a las carreras de
motos y de coches y una admiración por la velocidad. El experimento que
presentamos no llega a estos extremos, pero consigue desplazar un globo muy
rápidamente.

Objetivo
Experimentar con la tercera Ley de Newton, «Principio de acción y reacción».

Materiales
Pajitas, cartón rectangular, globo, cinta adhesiva, pinza de tender la ropa.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Coloca las pajitas paralelas encima de la mesa.
Pega el globo paralelo al cartón y tapa la salida con una pinza.
Pon el cartón sobre las pajitas.
Suelta la pinza y a correr.
Anotaciones
Puedes sustituir el cartón por una caja poco pesada y decorarla como si fuera un coche.
Puedes sustituir las pajitas por tiza, lápices o pinturas, que sean redondas y comprobar las
diferencias.
También puedes hacer carreras entre diferentes bólidos, sobre diversos tipos de pistas.
El movimiento rectilíneo no requeriría acción alguna (primera Ley de Newton) si no hubiera fricción;
la aceleración implica un cambio en el movimiento de los cuerpos, es decir, cuando aparece una
interacción habrá un cambio en el estado de los cuerpos (segunda Ley de Newton); principio de la
acción y la reacción (tercera Ley de Newton).
Cuando el globo está quieto, en su interior las partículas están en continuo movimiento, e
interaccionan con las paredes del globo. Al abrir el globo, el gas que se expande impulsa el resto del
objeto. Es la acción entre dos cuerpos.
15 ¿Existe el globo que no revienta?

Reflexión
Si te gusta la magia y el circo, éste es tu experimento. Quizás has visto alguna
vez cómo los faquires caminan por camas de pinchos sin hacerse daño, o se
clavan puñales y espadas sin herirse. También conocerás a gente que se hace
pírsines o lleva pendientes. De forma parecida, clavarás un punzón al globo sin
explotarlo, e incluso puedes atravesarlo como si fuera un «pincho».

Objetivo
Comprobar cómo actúan las fuerzas de la elasticidad de los materiales.
Romper las apariencias (cuando pinchas un globo, reventará) y reflexionar.

Materiales
Globo, punzón de varilla.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Coge el globo e ínflalo hasta la mitad de su capacidad.
Hazle un nudo para que no se escape el aire.
Coge el punzón y, rodando mientras presionas, clávaselo por una zona
cercana al nudo.
Una vez conseguido, intenta sacarlo por la parte opuesta, donde el globo
es más denso (la parte que parece un pezón y que tiene un color más
oscuro que el resto).
Ya tienes tu «pincho moruno».
Anotaciones
Para facilitar la entrada del punzón, puedes mojar la punta con aceite o saliva.
Cerca del nudo y del pezón del globo, son las partes más densas de materia, donde la tensión
elástica es menor y por eso es más fácil que entre sin que explote. Además, el material con que está
hecho el globo es elástico y, al entrar el punzón con mucho cuidado, la goma del globo se acerca al
punzón e impide que salga el aire del interior del globo. Lo mismo pasa en el otro extremo del globo.
Al hacerlo poco a poco, el agujero producido va tapándose con la materia del globo y de esta
forma no explota.
Si quieres hacerlo todavía más difícil, pon un trozo de cinta adhesiva en la parte más tensa del
globo y clávale un alfiler. La cinta adhesiva hará que no se rompa el látex del globo, ayuda a mantener
la goma contra la aguja y tapar la salida de aire, por tanto, tampoco explotará.
Conviene que cambies de globo cada vez que sople una persona diferente.
16 ¿Se puede inflar un globo dentro de una
botella?

Reflexión
Inflar un globo es bastante fácil, aunque hay personas a las que les da miedo
por si explota. Sin embargo, no siempre es fácil e incluso resulta imposible
cuando está dentro de una botella. ¡Ahora lo comprobarás!

Objetivo
Mostrar la mínima compresión del aire dentro de una botella.

Materiales
Globo, botella de plástico.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Coloca el globo dentro de la botella y pega su boca a la de ésta.
Intenta inflar el globo.
No podrás, por mucho que soples. El aire de la botella ocupa un espacio y
no te deja inflar el globo porque no puede salir.
Anotaciones
Coge botellas de muchas capacidades y formas y globos diferentes. Haz pruebas y extrae
conclusiones.
Al echarle el aire de los pulmones, inflas el globo un poco y reduces el volumen del aire dentro de la
botella, pero éste está muy comprimido y no dejará que se reduzca más.
La fuerza de los pulmones no es suficiente para superar la fuerza ejercida por la presión del aire
comprimido y por eso no se infla el globo.
Puedes hacer una broma realizando un agujero disimulado a la botella que se deja abierto cuando
inflas el globo y que se tapa cuando lo intenta la «víctima». Así, no podrá inflarlo. También puedes
«poner» polvos mágicos, y contar «una, dos y tres…».
La botella y el globo están a presión atmosférica. Si intentas inflarlo, debes hacer más presión y
por eso cuesta. Es como si intentaras desplazar el aire que hay en la botella pero no puedes, porque no
tiene salida, como si quisieras llenar de agua un vaso lleno.
17 ¿Es posible sostener una bolita en el aire sin
tocarla?

Reflexión
El aire tiene unos efectos maravillosos y sorprendentes. Cuando visites un
museo de ciencia lo podrás comprobar. En esta ocasión intentaremos mantener
una bolita en el aire sin tocarla.

Objetivo
Comprobar que una columna de aire (el aire en movimiento) puede mantener
objetos en suspensión y vencer la fuerza de la gravedad (si el objeto es ligero).

Materiales
Huevera de plástico, tijeras, pajita, palillos, bolita que pese poco.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Recorta uno de los recipientes de un huevo de la huevera.
Con el palillo, hazle un agujero pequeño debajo.
Coge la pajita, dóblala en forma de L e introduce la parte más pequeña en
el agujero.
Ponte en la boca la parte más larga de la pajita y sujeta con una mano la
bolita a cierta distancia del recipiente.
Sopla fuerte y seguido mientras dejas caer la bolita.
Verás que ésta se mantiene en el aire mientras soplas.
Anotaciones
Prueba con bolitas de diferentes tamaños y pesos (corcho blanco, marrón, pimpón…).
Si tienes un secador de pelo, verás que funciona de forma similar. Prueba con diferentes tamaños
y pesos.
El aire es materia, por lo tanto, puede interaccionar y provocar situaciones como ésta.
18 Al exprimir un objeto, ¿saca la lengua?

Reflexión
Quizás te gusten los zumos que hay en el mercado, o quizás los prefieras
naturales. Para hacerlos tú mismo puedes utilizar un exprimidor eléctrico o
manual. En cualquier caso, los zumos son alimentos muy nutritivos y digestivos
para nuestro organismo. Pero ¿conoces una jeringa exprimidora? Ésa es la
aventura que te proponemos.

Objetivo
Comprobar que algunos objetos tienen aire y que la presión puede influir en
su forma. Demostrar que el aire puede formar parte de la estructura de algunos
objetos.
Demostrar que l’aire pot formar part de l’estructura d’alguns objectes.

Materiales
Jeringa, bolitas u objetos de poliuretano, tapón de corcho, destornillador.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Consigue espuma de embalar.
Saca el émbolo de la jeringa y pon dentro algunos trozos de espuma de
embalar.
Tapa la punta de la jeringa con un tapón de corcho que no esté
agujereado.
Vuelve a colocar el émbolo y presiónalo tanto como puedas.
Los trozos de espuma se vuelven pequeños a medida que presionas y son
más grandes cuando dejas de hacerlo.
Anotaciones
Muchos objetos contienen aire en su interior. La presión del aire sobre ellos en un medio cerrado
provoca que el objeto pueda cambiar de forma al salir el aire que contiene. Evidentemente, exprimir un
objeto no hace que saque la lengua pero puede reducir su tamaño.
En lugar de poner un tapón de corcho en la punta de la jeringa para que no se escape el aire,
también puedes poner el dedo.
El aire, como los gases, tiene la propiedad de la difusibilidad, es decir, tiende a difundirse cuando
encuentra espacio libre, pero tiene que haber espacio (esponja, corcho, madera, el cuerpo humano…).
Hay objetos impenetrables al aire, como el acero y los metales en general. Este experimento demuestra
que el aire puede penetrar en muchos objetos por su estructura esponjosa.
19 ¿Cómo funcionan las alas de los aviones?

Reflexión
Es posible que hayas viajado en avión o que conozcas a alguien que lo haya
hecho. En cualquier caso, los habrás visto volar y seguramente te habrás
planteado cómo es posible. Uno de los elementos importantes son sus alas.

Objetivo
Comprobar qué efecto tiene el aire sobre un objeto en movimiento.

Materiales
Una tira de papel y ganas de soplar.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Coge una tira de papel.
Ponla perpendicular a la boca, bajo los labios.
Sopla tan fuerte como puedas de forma paralela y cerca de la superficie
superior.
Verás que enseguida se levanta la tira de papel.
Anotaciones
La hoja se eleva porque el aire que resbala por la superficie superior de la tira ejerce una presión
menor que la de debajo, que está inmóvil. Y esta última hace elevar el papel.
También puedes poner una hoja sobre dos libros separados por unos diez centímetros, y soplar por
debajo de la hoja. El papel se hundirá entre los libros en vez de subir. Esto ocurre porque el aire en
movimiento debajo de la hoja ejerce una presión inferior a la que presiona sobre la cara superior de la
hoja.
En los aviones, el aire pasa más veloz por la parte superior del ala, que es curva y tiene el borde
anterior más alto que el de salida (esto ayuda a que el aire resbale).
Los fluidos (líquidos y gases) ejercen determinado tipo de fuerzas sobre objetos que pones en su
interior, por ejemplo los remolinos que se forman en el café cuando sacas y pones la cuchara, debido a
su forma. Es el efecto Magnus. Otro ejemplo son los aviones y los pájaros. Sus alas tienen una forma
cóncava por un lado y por el otro convexa, y por eso el avión modifica el perfil de las alas cuando tiene
que aterrizar
El mismo efecto se produce el fútbol, cuando alguien pega con «efecto» al balón de forma que no
va recto, sino en curva, porque le ha pegado de lado y lo ha hecho rodar como si fuera una peonza,
debido a que las líneas de corriente no van rectas sino que se han cerrado. Por el efecto Magnus, se
ha creado un remolino y lo ha desviado de su trayectoria. Lo mismo pasa en el billar.
Si no hay aire no pueden volar, y por eso las naves espaciales no tienen alas. Otros ejemplos son los
timones y las hélices, objetos diseñados para moverse dentro de un fluido, aprovechando esas fuerzas.
Cuando desplaces esos objetos, verás que se forman remolinos.
20 ¿Cómo podemos construir un cohete?

Reflexión
Es evidente que no construiremos un cohete que vaya a Marte ni a la Luna,
pero podemos hacer un cohete que salga disparado de forma muy sencilla y
barata. Además, podemos organizar a su alrededor todo lo que queramos.

Objetivo
Experimentar cómo comprimir el aire puede provocar un movimiento (acción-
reacción).

Materiales
Botella pequeña de plástico, globo, tijeras, goma elástica, palillos, mina de
bolígrafo.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Coge un globo y córtalo por la mitad para que quede la mayor superficie
plana posible.
Ponlo encima de la boca de la botella y sujétalo con la goma elástica, de
forma que quede bien tirante.
Coge el destornillador y haz un pequeño agujero al globo en el centro de
la boca de la botella.
Introduce una pajita hasta la mitad de su longitud.
Pon dentro de la pajita la mina del bolígrafo.
Oprime fuerte la botella y la mina saldrá volando.
Anotaciones
Coge botellas de muchos tamaños y formas y globos diferentes, haz pruebas y extrae conclusiones.
El movimiento que imprime una fuerza hacia arriba a un cuerpo, se conserva.
En algunos deportes como el lanzamiento de peso, jabalina, tiro con arco… es muy importante la
fuerza con la que se lanza el objeto y la trayectoria que recorre, porque la finalidad consiste en que el
objeto resista el mayor tiempo y llegue lo más lejos posible, teniendo en cuenta que la gravedad actúa
siempre con el mismo valor y sentido.
21 ¿Una hoja de periódico puede romper una
regla?

Reflexión
Si por casualidad has observado una hoja de periódico, habrás visto que es un
papel muy fino y que pesa muy poco. Por el contrario, una regla de madera o
plástico es rígida y fuerte, y a veces, si golpeas la mesa con ella (aunque no
conviene hacerlo), no le pasa nada. Sin embargo, en este experimento
comprobaremos cómo una simple hoja de periódico parte una regla en dos.

Objetivo
Comprender la presión del aire que soportamos de forma cotidiana.

Materiales
Periódico, regla.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Deja la regla sobre la mesa, de forma que sobresalga un tercio más o
menos.
Pon la hoja de periódico sobre la parte de la regla que está encima de la
mesa, de forma que quede lisa.
Da un puñetazo a la parte de la regla que sobresale de la mesa para que el
papel de periódico salte.
Si el golpe es muy fuerte, la regla se romperá. El papel de periódico no
dejará que se eleve la regla.
Anotaciones
El aire presiona sobre el papel. Como la superficie de la hoja de periódico es muy grande, la
cantidad de aire que hay sobre él impide que la hoja se eleve a pesar de la fuerza del golpe.
Cada cm2 del periódico soporta un peso aproximado de 1 kg, de forma que, midiendo las
dimensiones de la página del periódico, puedes calcular el peso de la columna de aire que soporta. Si lo
compruebas, verás que es increíble.
22 ¿Puedes introducir una bolita de papel en
una botella soplando fuerte?

Reflexión
Cada uno tiene su propia fuerza. Hay quienes tienen mucha en los brazos,
otros en las piernas, en los dientes, en la barriga, etc. También hay quien tiene
mucha fuerza al soplar. En este experimento probaremos si tienes la fuerza
suficiente para introducir una bolita de papel en una botella.

Objetivo
Comprender que el aire ocupa un espacio.

Materiales
Bolita de papel, botella pequeña.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Coloca una botella pequeña en posición horizontal sobre la mesa.
Haz una bolita de papel y déjala al inicio del cuello de la botella.
Inspira tanto como puedas e intenta soplar fuerte para introducir la bolita
en la botella.
Comprobarás que cuanto más fuerte soples, más rápidamente saldrá la
bolita de la boca de la botella.
Anotaciones
El hecho de que la bolita salga del cuello de la botella demuestra que el recipiente está lleno de aire
y no deja entrar más.
La forma de introducirla consiste en soplar suavemente o hacerlo con una pajita apuntando hacia
la bolita. Así es mucho más fácil.
23 ¿Puedes subir el agua con el aire?

Reflexión
Quizás has visto en realidad o en películas cómo se forman los maremotos y
cómo el aire puede elevar el agua a gran altura. Nosotros no podemos hacerlo,
pero conseguiremos recrearlo.

Objetivo
Mostrar la presión atmosférica.

Materiales
Barreño pequeño, vaso, agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Llena el barreño de agua.
Pon el vaso dentro y dale la vuelta.
Levántalo poco a poco, sin sacarlo del todo.
Verás que el agua que hay dentro del vaso llega a una altura superior a la
del barreño.
Anotaciones
La presión del aire sobre la superficie del agua del barreño la empuja hacia bajo, mientras que la
presión del agua empuja hacia arriba. El agua que hay en el vaso, como está separada del aire exterior
por el cristal, sólo recibe la presión de dentro y se eleva.
Si levantas el vaso por encima de la superficie del barreño, el aire entra, expulsa el agua y vacía el
vaso.
Si hiciéramos este experimento en la Luna, simplemente sacarías el vaso y ya está.
24 ¿No puedes beber con pajita?

Reflexión
A menudo, cuando vas al cine y pides un refresco, te ponen una o varias
pajitas. Hay gente que, cuando toma granizados, horchata o leche, utiliza pajitas.
Pero ¿y si la pajita no nos dejara beber? ¿Cómo es posible que una simple pajita
nos lo impida?

Objetivo
Mostrar la importancia de la presión atmosférica para que el líquido suba.

Materiales
Una pajita, un bote con tapa de plástico, un destornillador, agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Coge la tapa y hazle un agujero con el destornillador, de forma que quepa
la pajita, tan ajustada como sea posible.
Llena el bote de agua hasta arriba.
Pon la tapa con la pajita e intenta a beber.
Si lo has tapado de forma hermética, te resultará muy complicado.
Anotaciones
Podéis hacer concursos, a ver quién puede beber más líquido, pero cambiando la pajita para que
cada participante tenga la suya. También las podéis decorar.
El experimento se puede hacer con botes de vidrio y tapa metálica, pero es más complicado
agujerearlos, aunque será más fácil cerrarlos herméticamente. En este caso tendrás que utilizar un
clavo y un martillo para hacer el agujero, y plastilina o chicle para taparlo. Se puede hacer el
experimento en varias fases para que compruebes la importancia del aire a la hora de sorber. Coge un
vaso de refresco parecido a los que venden en los cines y podrás beber con normalidad. Después, pon
un poco de plastilina o de chicle que tape el agujero herméticamente y no podrás. Para acabar, intenta
beber con dos pajitas a la vez, una dentro del vaso y la otra fuera. Tampoco podrás.
Cuando sorbes no absorbes el líquido, sino que cambias la presión que hay en el líquido, de forma
que la del exterior debe ser mayor para que impulse el líquido hacia arriba. Cuando tapas el agujero, la
presión exterior no influye. Si lo tapas con una lámina elástica, sólo podrás beber un poco.
Para sorber debes provocar una diferencia de presión entre el punto donde quieres elevar el líquido
y donde está. Si no, es imposible.
25 ¿Los palillos también se enamoran?

Reflexión
Ya sabes, por experiencia o conocimiento, que los animales se enamoran y
quieren estar juntos. Pero también hay objetos, como las pelotas de pimpón o
los palillos, que, en lugar de separarse, prefieren estar juntos. Es decir, cuando
les soplamos para que la distancia sea mayor, tienden a acercarse. Este
experimento nos lo demuestra claramente.

Objetivo
Demostrar cómo puede cambiar la presión en un fluido en movimiento.

Materiales
Una pajita, dos palillos, un plato pequeño, agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Llena el plato con agua.
Coloca los dos palillos paralelos en el plato.
Coge una pajita y sopla suavemente entre los palillos.
En lugar de separarse, se juntan.
Anotaciones
El aire que sale de la pajita se mueve y, al hacerlo, presiona menos que si no se moviera. En este
caso la presión del agua es menor, puesto que su superficie se mueve como el aire que sale de la pajita.
En resumen, ocurre lo contrario de lo que cree la mayoría: los palillos se juntan cada vez más en vez de
separarse.
Daniel Bernoulli fue un físico suizo (8-2-1700, Groninga; 17-3-1782, Basilea). Su trabajo más
importante fue en hidrodinámica y las propiedades del flujo de un fluido, la presión, la densidad y la
velocidad. Entre los años 1725 y 1749 ganó diez premios por su trabajo en astronomía, gravedad,
mareas, magnetismo, corrientes del océano y el comportamiento de una embarcación en el mar. Fue
el primero en explicar el fenómeno científicamente.
También funciona muy bien con dos globos colgados con hilos, o con dos pelotas de pimpón.
Al soplar, haces pasar las líneas de movimiento por un espacio más reducido. Esto crea una
depresión y provoca que la presión de los lados sea mayor y la de dentro menor, de forma que atrae
los objetos que hay cerca y, por tanto, el espacio se cierra contrariamente a lo que parecería en un
principio.
26 ¿Cómo podemos construir una fuente
divertida?

Reflexión
Un surtidor es un lugar por el que agua sale de la tierra, formando un chorro
que surge con fuerza. En las ciudades y pueblos, suelen encontrarse en jardines
y parques donde, mediante una serie de mangueras, el agua llega a presión y, al
salir, forma una columna vertical u oblicua. También los puedes encontrar en los
campos de golf o en la agricultura. En algunas ciudades se ponen en un lago o
estanque y llegan a bastante altura. Esto es lo que haremos.

Objetivo
Demostrar que la presión ejercida por el aire provoca la aparición de un
surtidor.

Materiales
Globo, carrete de hilo, pinza de tender, plastilina, lápiz, dos pajitas, botella
pequeña.

Práctica
Estira y tensa el cuello del globo en un extremo del carrete.
Infla el globo soplando por el otro extremo del carrete, enrosca el cuello
del globo y sujétalo con una pinza para la ropa.
Corta una pajita para que te quede una L.
Pon una pajita casi completamente dentro de la botella, y de la otra sólo el
codo de la L. Asegúrate de que la pajita larga y vertical tenga el extremo
inferior sumergido en el agua. Tápalas con plastilina para que cierre de
forma hermética.
Pega el otro codo de la L dentro del carrete de hilo y tápalo con plastilina.
Quita la pinza y verás cómo sale el agua por la otra pajita.
Anotaciones
Cuando quitas la pinza, entra aire dentro de la botella, de forma que aumenta la presión del agua
en la botella. El aire que ejerce presión en el agua es lo suficientemente fuerte como para impulsarla
hacia arriba a través del tubo más largo y expulsarla al exterior.
Los dispensadores de jabón líquido y los vaporizadores de colonia funcionan con este sistema.
Prueba a ver qué pasa al soplar por el tubo largo una vez desinflado el globo, y al succionar aire por
el tubo corto. Conviene que lo hagas sobre una pica o barreño para no mojar nada.
También puede hacerse sin carrete y sin globo. Pon las dos pajitas, por una sopla con la boca y por
la otra saldrá el líquido. Según por cual se haga, puedes construir una fuente de chorro vertical o una
especie de sifón para llenar vasos.
27 ¿Cómo podemos construir unos pulmones
artificiales?

Reflexión
Respirar es una acción que realizamos sin darnos cuenta y vivimos gracias a
ella. Para hacerlo, tenemos un sistema respiratorio con diferentes órganos.
Probablemente los más importantes sean los pulmones. Ellos se encargan de
aportar el oxígeno que será repartido por todo el cuerpo, y eliminar el anhídrido
carbónico (CO2), es decir, hacen que la sangre «se limpie». En este experimento
construiremos un pulmón artificial.

Objetivo
Construir un modelo de pulmón, reflexionar sobre su funcionamiento y darse
cuenta de la importancia de la respiración y la función del aire.

Materiales
Botella pequeña de plástico transparente, tijeras, dos globos (uno pequeño y
otro más grande), dos gomas elásticas, pajita, plastilina.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Corta la base de la botella con las tijeras.
Corta la boca del globo más grande, ténsalo sobre la base de la botella y
asegúralo con una goma elástica.
Introduce la pajita por el cuello del otro globo y ajústalo a la pajita con la
otra goma elástica.
Pon el globo y parte de la pajita en la botella sujetándola con una bolita de
plastilina, procurando que quede hermética.
Estira la goma de la base de la botella (como si respiraras) y verás cómo
se infla el globo más pequeño (el pulmón).
Anotaciones
La goma tensada en la base de la botella actúa como el diafragma, el músculo plano situado en la
parte inferior de la cavidad torácica que obliga al aire a entrar y salir de los pulmones. Cuando
asciende, la mayor presión del aire en la botella (cavidad torácica) empuja el globo (pulmón) y el aire
expulsado sube por la pajita (vías respiratorias). Cuando desciende, en la botella (cavidad torácica) hay
menos presión, y el aire es succionado hacia el interior del globo (pulmón) a través de la pajita (vías
respiratorias). Conclusión: inspiras o espiras.
28 Los globos, ¿saben compartir el aire?

Reflexión
Hay épocas en las que los niños y niñas tienen fama de no querer compartir
sus cosas. Después pasa el tiempo y a algunos se les pasa, a otros no, y pueden
acabar siendo egoístas. Pero ¿y los globos? ¿Saben compartir su aire o cada uno
se queda con el suyo?

Objetivo
Comprobar la importancia de la presión en el trasvase de gases.

Materiales
Dos globos, dos pinzas de tender, un carrete de hilo.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Infla un globo casi por completo.
Enrosca el cuello y ponle una pinza para que no se escape el aire.
Ajusta la parte abierta del cuello del globo a un extremo del carrete.
Infla el segundo globo hasta una cuarta parte. Enróscale el cuello, sujétalo
con una pinza y ajusta la boca al otro extremo del carrete.
Quita las dos pinzas a la vez.
Verás cómo fluye el aire del globo más pequeño al más grande.
Anotaciones
El aire fluye del globo más pequeño al más grande porque la presión es más elevada en el pequeño.
Esta afirmación, que puede resultar extraña, se puede comprobar al inflar un globo: necesitarás
más potencia pulmonar (presión del aire) para inflarlo cuando es pequeño que cuando es más grande y
la goma estará más tensa.
En este experimento, la mayor presión del aire en el globo pequeño empuja el aire hacia el grande.
Puedes comprobar este principio en la vida real. Es el procedimiento que utiliza la compañía de gas
para canalizarlo hasta tu casa desde miles de kilómetros de distancia. Tras bombearlo bajo tierra, se
somete a una alta presión y de esta forma fluye por las cañerías hasta llegar al domicilio, donde la
presión es menor.
29 ¿El aire tiene pegamento?

Reflexión
Para subir a una torre muy alta, normalmente se coge el ascensor (si
funciona) o se sube por las escaleras (si se quiere hacer ejercicio). Incluso se
celebran campeonatos de subir a edificios altos a pie. Pero no todos lo hacen así.
Spiderman sube a los edificios más altos gracias a diminutas ventosas (vasos de
succión) que funcionan por aire. Esto es lo que experimentaremos.

Objetivo
Experimentar el vacío del aire como fuerza de desplazamiento.

Materiales
Globo, vaso de plástico.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Infla el globo hasta un tercio de su capacidad y enróscale el cuello para
que no se desinfle.
Pon el globo en la boca del vaso y sigue soplando hasta conseguir el
volumen deseado o la forma que te resulte más agradable.
Anuda el cuello del globo y verás cómo el vaso queda sujeto a su base y el
globo no adopta su forma esférica tradicional.
Anotaciones
Ahora, fuera del vaso, hay más presión de aire que dentro. La mayor presión exterior empuja el vaso
hacia al globo y lo pega como si fuera pegamento.
Las ventosas funcionan de la misma forma, y se utilizan para transportar lunas de vidrio. Se
colocan sobre el vidrio dos vasos de goma unidos a un extremo de un mango metálico. Una válvula
aumenta el espacio interior y reduce la presión del aire. De esta forma, se puede transportar el vidrio
por el asa sin peligro de romperlo.
También te puede servir para hacer «magia». Dile a alguien que eres capaz de transportar un vaso
de un lugar a otro sin tocarlo. Infla un poco el globo, ponlo dentro del vaso, acaba de inflarlo y
trasládalo donde quieras.
Además, puede servir para jugar y hacer carreras. Divididos por equipos, debéis trasladar el agua de
un barreño mediante este sistema. A ver quién lo hace primero.
30 ¿Puedes construir un aerodeslizador?

Reflexión
Quizás hayas visto un aerodeslizador en películas como las de James Bond.
Son vehículos que llevan una especie de colchón y hacen sus recorridos por
llanuras, agua, nieve, arena o hielo. Para propulsarse utilizan un chorro de aire y
algunos pueden desplazarse a velocidades superiores a los 150 km/h. Nosotros
haremos algo parecido que no correrá tanto pero tampoco tendremos que
pagarlo.

Objetivo
Comprobar que el aire reduce la fricción en el desplazamiento de vehículos.

Materiales
Carrete de hilo, CD o DVD, pegamento, globo.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Coge el carrete de hilo y pégalo a la parte del CD o DVD donde escribirías
el nombre, de forma que coincidan sus agujeros.
Infla el globo y enróscalo para que el aire no se escape.
Coloca la boca del globo en la parte superior del carrete de hilo.
Desenrosca el globo y el aire hará moverse el aerodeslizador.
Anotaciones
El funcionamiento de un aerodeslizador también puedes simularlo con un globo inflado y un libro
encima de él intentando reventarlo. Al presionar con el libro, la fuerza ejercida sobre el globo se
distribuye a lo largo de su superficie. Por eso consigue soportar el peso de la presión que hacemos con
las manos.
El colchón de aire, generado por grandes ventiladores orientados hacia abajo, es capaz de cargar
docenas de coches y hasta 400 pasajeros, puesto que el peso se distribuye a lo largo de su superficie.
Los propulsores situados en la parte superior de la embarcación la desplazan hacia delante. Se
recomienda realizar el experimento sobre una superficie lisa y donde los objetos resbalen fácilmente.
En lugar de un CD o DVD, también se puede utilizar un disco de vinilo, pero le costará más
desplazarse porque el rozamiento con el suelo es mayor.
Conviene probar con globos más o menos pequeños, más o menos inflados, más o menos fuerza y
extraer conclusiones.
Ideas y experimentos de aire para los
más pequeños

¿Sientes el aire?
El aire nos envuelve. Aunque no lo vemos, ni lo olemos, ni le encontramos sabor, podemos detectar
su presencia sintiéndolo en el cuerpo u observando el efecto en otros objetos, como por ejemplo en un
espumillón un día de viento. Una bolsa de papel tiene una superficie sobre la que se puede sentir la
resistencia del aire. Cuando aplastamos una botella cerrada llena de líquido, demostramos que el aire
se puede comprimir. También podemos hacerlo con dos jeringas.

Jugar con diferentes objetos: bolsas de plástico, jeringas, globos,


embudos…
Ponerse una bolsa de plástico o de papel en la mano, detectar el aire y
notar las sensaciones.
Jugar con el ruido del aire cuando sale del globo.
¿Con qué parte del cuerpo se nota más el aire?
Hacer una tira larga de papel y jugar con el aire.
Poner dos jeringas conectadas por un tubo y ver cómo se puede comprimir
el aire.
Jugar con los émbolos.

¿Cómo es el aire?
Equilibramos dos globos desinflados y, al inflar uno, se demuestra que el aire tiene masa. Poniendo
la tira de papel de serpiente encima de una fuente de calor, se demuestra que el aire se expande y sube
hacia arriba cuando se calienta.

Hacer una «serpiente» y ponerla encima de una lámpara para ver cómo
rueda.
Construir una balanza con dos globos y ver que el aire pesa.

¿Dónde está el aire?


Pese a que el aire es invisible, existe. Se puede soplar para hacer burbujas de agua y para inflar una
bolsa de papel. Puede quedar atrapado en la pompa de jabón. Cuando se pone un objeto dentro del
agua, el aire sale en forma de burbujas.
Soplar con una pajita dentro del agua.
Intentar hundir una botella vacía y una llena de agua.
Atrapar aire con las pompas de jabón.
Inflar una bolsa de papel y explotarla. Notar que antes de inflarla, la bolsa
está blanda, y después está dura porque dentro hay aire.

¿Puedes mover el aire?


Cuando soplamos a los objetos, ejercemos una fuerza que puede moverlos. Sorbiendo o soplando el
aire con una pajita, se empuja o se atrae un objeto, según la dirección del flujo de aire.

Contar el tiempo que se tarda en inflar un globo.


Sujetar una pelota de pimpón con un hilo y cinta adhesiva y soplar con
una pajita.
Poner en un bol unos granos de arroz, soplar con una pajita y ver cómo se
mueven.
¿Qué pasa si haces un agujero en la pajita?
Aguantar una bolita de corcho blanco sorbiendo con una pajita.

¿Se sostiene en el aire?


Un objeto que cae se topa con la resistencia del aire, que retarda la velocidad de caída. Un objeto
que tenga la superficie grande tiene más contacto con el aire y cae más despacio. La hoja de papel, el
globo y la pluma se sostienen en el aire porque tienen superficies grandes y caen más lentamente. La
hoja de papel arrugada tiene una superficie más pequeña y cae más deprisa.

Dejar caer objetos y ver cuánto tardan en llegar al suelo: una hoja plana,
una arrugada, una pluma, un libro…

¿Volará o caerá?
Se puede hacer caer más lentamente un objeto ampliando la superficie. Si se añaden más plumas
al tapón de corcho o si se usa un paracaídas más grande, se aumenta la superficie y entonces caen
más despacio. Los objetos vuelan de diferentes maneras. Gracias a su forma, los bumeranes giran
alrededor de su centro de gravedad mientras vuelan.

Construir bumeranes de diversas formas y materiales y lanzarlos al aire.


Clavar unas cuantas plumas en un tapón de corcho.
Construir paracaídas.
¿Conseguirá moverlo el aire?
El aire en movimiento produce la fuerza que impulsa los objetos. El cohete de cerbatana volará
mejor si tiene alas porque lo elevan mejor y le aportan más estabilidad. Las barcas son impulsadas por
el empujón del aire. El aire que dejamos escapar de un globo inflado empuja el del entorno.

Construir molinillos a partir de un patrón.


Hacer un cohete de cerbatana. Con una pajita de horchata y la funda de
papel, con una pajita más delgada y una más gruesa… Ponerle alas y ver si
vuela más.
¿Qué pasa cuando haces flotar una barca de globos por el agua?

¿Está limpio el aire?


El aire es esencial para los seres vivos porque contiene gases que son necesarios para vivir. Todas las
criaturas necesitan aire para respirar. El aire puede estar contaminado. Existen formas de
contaminación que se pueden ver. Si dejamos una hoja de papel al aire libre observaremos que el aire
contiene partículas de polvo y suciedad.
Los pulmones están en el interior del tórax, protegidos por las costillas. Cuando inspiramos,
conseguimos que el aire entre en nuestros pulmones. Cuando espiramos, expulsamos el aire de nuestro
cuerpo por la nariz y la boca.

Observar qué partes de tu cuerpo se mueven cuando inspiras y espiras.


Colocar una hoja de papel al aire libre y dejar encima unos objetos. Al
cabo de un par de días, levantar los objetos y observar las huellas que han
dejado sobre el papel.

¿Volará?
La fuerza de la gravedad atrae los objetos hacia el centro de la Tierra. Un objeto que tenga una
gran superficie, por ejemplo una estrella, cae al suelo más lentamente porque la resistencia que ejerce el
aire en toda su superficie frena la caída.

Después de hablar de objetos que pueden volar, preguntar qué cosas


vuelan más fácilmente que otras.
Hacer aviones de papel de diferentes formas y tamaños utilizando papel de
diferentes texturas para observar y comparar cuáles llegan más lejos o
vuelan más alto.
Lanzar al aire un plato de cartón y uno de plástico. Observar este
fenómeno.
¿Conseguirá moverlo el viento?
El movimiento de un abanico agita el aire, que a su vez mueve el papel.

Construir un aerodeslizador. Cortar un círculo en la tapa de una caja de


zapatos para introducir en él un tubo de cartón del rollo de papel higiénico.
Soplar por el tubo y observar qué ocurre.
Jugar a fútbol sobre una mesa soplando a una pelota pequeña a través de
una pajita. Delimitar el terreno de juego y poner unas pequeñas porterías.
Construir un abanico doblando un papel sobre sí mismo muchas veces,
alternando un sentido y otro.
Segunda parte
Agua
Fundamentación científica de los
experimentos de agua

Somos agua
Dani Jiménez Albiac
Físico, divulgador científico y creador de experimentos

Sin duda, el agua es un compuesto indispensable, fundamental y único para


que haya vida en este planeta. Del mismo modo, el agua es clave en la mayoría
de experimentos que haréis a lo largo de vuestra vida. En este capítulo, el autor
os propone treinta experimentos donde descubriréis cómo hacer experimentos
sencillos, sorprendentes y espectaculares con el agua como protagonista. A
través de este elemento, experimentaréis con su compresibilidad, la presión
atmosférica, la presión hidrostática, la tensión superficial, la tensioactividad o la
capilaridad, entre otras características. Aprenderéis muchos principios físicos que
están involucrados en la propuesta experimental del autor.
En una época donde el consumo del agua no para de crecer y los recursos
hídricos continúan siendo limitados, es doblemente importante hacer
experimentos con el agua para mostrar, entender y valorar un compuesto
fundamental para nuestra especie. En este sentido, la propuesta del autor tiene
una doble valía. Por un lado es muy interesante realizar experimentos con un
elemento divertido, nada peligroso, polivalente y transversal. Por otro, es
fundamental experimentar con un componente que está por todas partes. Una
patata tiene un 65% de agua; una vaca, un 74%; una bacteria, un 75%; y ¡un
tomate, hasta un 95%! El agua es la pieza clave de la vida porque no sólo la
necesitamos para vivir sino que nosotros, el ser humano, somos agua en más de
un 65%.

Bebemos la misma agua que los


dinosaurios
La cantidad de agua que hay en nuestro planeta es extraordinariamente
grande, unos 1.300.000.000.000.000 litros. El reino del agua se denomina
hidrosfera y está formado por agua oceánica en su mayor parte. Concretamente,
el 97% se encuentra en los mares y océanos, principalmente en el Pacífico, que
contiene un 51,6% del agua oceánica. El Atlántico almacena el 23,6%, el Índico
el 21,2% y el resto el 3,6% que queda. Para hacernos una idea de la cantidad de
agua de la que estamos hablando, podemos decir que la profundidad media de
los océanos es de 3,86 km. A grandes rasgos, podemos afirmar que la superficie
de nuestro planeta está compuesta por agua en un 60%, es decir, sería más
coherente denominar a nuestro planeta «Agua» que «Tierra».
Esta enorme cantidad de agua es constante en nuestro planeta y está en un
sistema cerrado. Es decir, no se puede añadir ni sacar una gota. Esta cantidad es
la misma que se formó hará unos 3.800 millones de años, el momento en que
los océanos adquirieron los volúmenes actuales. Por lo tanto, en cada sorbo de
agua que bebemos hay moléculas que bebieron los dinosaurios, que tomó Jesús
en la última cena y que sudó nuestro tatarabuelo hace cien años. Todo esto es
posible gracias al ciclo del agua.

La Tierra, ¡un planeta donde el agua se


mueve!
Este movimiento hídrico tan antiguo es constante, sin freno y fundamental
para la vida del planeta. El papel del Sol es primordial para la formación de las
nubes y, por lo tanto, para el movimiento del agua en nuestro planeta. Gracias a
esta estrella se produce el proceso de evaporación del agua, sin él el ciclo no
existiría. Diariamente, nuestro astro evapora 1.000.000.000.000 –un billón– de
toneladas de agua. En la superficie del mar, océanos… la acción del Sol provoca
que el aire que se encuentra en este nivel contenga el vapor de agua que se va
formando en la superficie: como se calienta por la acción del Sol, empieza a
elevarse y, poco a poco se forman las nubes.
Así pues, la acción del Sol es fundamental en este proceso. Se produce de
forma gratuita y sin desperdicio de materias primas, consumo energético ni
impacto medioambiental, como en el caso de las desalinizadoras.
Sin duda, el Sol es la fuente de energía más ecológica que existe y
aprovecharla es la manera más económica y limpia de hacer mover el agua. Las
nubes son los principales protagonistas de su transporte. Igual que los ríos y la
lluvia, son los primeros que la transportan con la ayuda del viento.
Es interesante destacar que no toda el agua se mueve tan rápidamente como
podríamos pensar, ya que depende del lugar donde esté. Por ejemplo, en un
glacial, el agua suele estar por término medio entre 20 y 100 años. En cambio en
un río puede estar de 2 a 6 meses y en los lagos de 50 a 100 años. El mayor
tiempo medio de residencia que experimenta el agua en un lugar determinado es
en las aguas subterráneas, donde puede permanecer unos 10.000 años.
Una gota al microscopio
En esta breve introducción al mundo experimental del agua no quiero dejar de
destacar qué pasaría si mirásemos una gota de agua al microscopio. Veríamos
que sus moléculas están en constante movimiento. Como sabéis, una molécula
de agua está compuesta por dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno. La
pregunta es: ¿cómo se enlazan las moléculas entre ellas dentro de un vaso de
agua? El movimiento es tan veloz que es imposible de imaginar. Podemos
imaginarnos un baile frenético donde el hidrógeno forma breves enlaces con el
oxígeno y se desplaza rápidamente hasta encontrar otros átomos de oxígeno.
Por ejemplo, en un vaso de agua cada molécula está cambiando de pareja a
razón de miles de millones de veces por segundo. Este tipo de enlace se llama
puentes de hidrógeno. Este enlace les permite estar suficientemente unidas como
para formar charcos y lagos, pero si los pisamos, salpicamos o si nos tiramos a
una piscina, los enlaces se separan con facilidad. En conclusión, en este baile de
múltiplos y fugaces parejas, sólo el 15% de las moléculas se tocan
constantemente.

Tened cuidado con el agua


Para acabar, me gustaría decir que, a pesar de que el mundo está lleno de
agua, menos del 3% es dulce y potable para nosotros. La mayor parte de ésta se
encuentra en las capas de hielo. Sólo el 0,036% está en lagos, ríos y embalses y
el 0,001%, en forma de vapor de agua en las nubes. Esto hace que aunque
estemos hablando de enormes cantidades de agua, lo cierto es que 1.100
millones de personas de todo el mundo –es decir, el 18% de la población
mundial– sufren sed y no tienen acceso a fuentes seguras de agua potable, y
más de 2.400 millones de personas carecen de servicios básicos de saneamiento
hídrico adecuados. Se puede decir, por lo tanto, que hoy en día el problema del
agua no está resuelto.
Es cierto que disponemos de medios para conseguir agua potable, como las
potabilizadoras, desaladoras, ósmosis inversa… Pero la realidad es que debemos
mantener las aguas limpias para asegurarnos su disponibilidad, ya que su
contaminación dificulta, encarece su tratamiento y nos perjudica.
Os propongo que valoréis el agua, que comprendáis su complejidad, pero
sobre todo os pido que os atreváis a hacer todos los experimentos que os
propone el libro. Repetidlos las veces necesarias, introducid variantes y, lo más
importante, disfrutad mucho con esta ciencia experimental y participativa.
1 ¿Podemos comprimir el agua?

Reflexión
Vivimos en un planeta donde la mayor parte de su superficie está ocupada por
agua. Nuestro cuerpo también está mayoritariamente formado por agua. El agua
es muy importante para la vida y debemos conocer sus características. Una de
ellas es que el agua no se puede comprimir. Si lo intentas, puede ser muy
divertido.

Objetivo
Comprobar que el volumen que ocupa una cantidad de agua es invariable.

Materiales
Dos jeringas, tubo que las conecte, agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Llena una jeringa con aire (la otra no).
Conecta ambas jeringas con el tubo.
Presiónalas.
Comprueba que tienes que hacer un poco de fuerza, pero puedes
conseguir que el aire ocupe menos volumen.
Repite la operación anterior, pero llenando una jeringa con agua.
Sólo puedes presionar sobre ellas hasta que el agua ocupe todo el tubo. A
partir de ese momento, o no podrás presionar más o se saldrá el agua por
el tubo. (También se puede realizar la experiencia con una sola jeringa
llena de agua, tapada en su extremo con un dedo o un tapón de corcho,
por ejemplo).
Anotaciones
Es importante que llenes una jeringa y no las dos, porque en el caso del aire te costaría mucho pero
en el caso del agua te salpicaría enseguida.
Procura que el tubo no sea demasiado largo, porque si no el agua lo ocuparía todo y no se podría
realizar el experimento.
Si le pones colorante al agua, como azafrán o pimentón, el experimento será más visual.
Ahora ya sabes que el aire se puede comprimir, pero el agua no.
2 ¿El agua tiene pegamento?

Reflexión
Vivimos en un mundo donde la presión atmosférica nos empuja por todos los
lados, pero pocas veces somos conscientes de este fenómeno. En mayor o
menor medida, esto sucede en todos los planetas y satélites. Mediante este
experimento lo podrás comprobar fácilmente… en la Tierra.

Objetivo
Comprobar que la fuerza, debida a la presión atmosférica, contrarresta el peso
del agua de un vaso boca abajo (darse cuenta de que el aire hace fuerza).

Materiales
Tarjeta postal, vaso de plástico transparente rígido, agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Llena el vaso de agua.
Pon la tarjeta con la parte plastificada sobre el vaso.
Pon el vaso boca abajo sujetando la tarjeta con la mano.
Comprueba que el agua no cae.
Ahora, aparta la mano con suavidad.
La tarjeta se ha quedado pegada al vaso y ahora tampoco cae agua.
Anotaciones
El agua no tiene pegamento, pero el aire empuja por todos los lados, actúa sobre la tarjeta y no
deja salir el agua. Esto es así porque el peso de la columna de agua dentro del vaso se iguala a la
fuerza que hace el aire sobre la tarjeta.
Si mueves la postal con mucha fuerza, se puede separar un poco la tapa del vaso, puede entrar aire
y caer el agua, ya que el aire que entra también tiene un peso que se suma al del agua y la suma de
ambas fuerzas supera la fuerza que hace el aire sobre la tarjeta.
El experimento se realiza mejor con un vaso de vidrio pero es más peligroso y más caro.
En esta experiencia el aire es el protagonista, ya que la explicación del fenómeno está en la presión
atmosférica. También interviene la tensión superficial.
3 ¿Cuánto aire te cabe en los pulmones?

Reflexión
Hay personas más altas y más bajas. También hay gente que tiene los
pulmones más grandes que otros. Pero no siempre existe una clara
correspondencia entre los tamaños, como podremos comprobar con este
experimento. Construiremos un aparato para medir el aire que nos cabe en los
pulmones.

Objetivo
Medir aproximadamente la capacidad pulmonar de una persona («ver» que
respiramos aire y que podemos medirlo).

Materiales
Tubo transparente, rotulador negro permanente, una botella de plástico
grande o una garrafa (más grande o más pequeña, según la edad del alumno),
lavabo o barreño, agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Llena la mitad de la pila con agua.
Ahora llena la botella o garrafa.
Coloca el tubo dentro.
Pon la botella o garrafa dentro de la pila e intenta girarla sin que se salga
el agua.
Inspira profundamente y deja salir el aire por el tubo.
A medida que vaya entrando el aire en la garrafa o botella, irá vaciándola
de agua.
Haz tu marca y pásasela a otra compañera o compañero.
Si se calibra la botella en las unidades de volumen adecuadas, se puede
medir el volumen de aire expirado.
Anotaciones
Previamente, se pueden hacer marcas en la garrafa llenándola de 0,1 litros en 0,1 litros y haciendo
señales con un rotulador permanente.
Si no puedes utilizar una pila también se puede hacer con un barreño grande.
Por cuestiones de higiene, conviene preparar una boquilla para el tubo (por donde se sopla) y
cambiarla después de cada uso.
Es una forma de comprobar que el aire ocupa un espacio, y que es el responsable de que el agua se
desplace.
4 ¿Por qué no se moja un pañuelo dentro del
agua?

Reflexión
Estamos acostumbrados a mojarnos en el mar o en la piscina (y por la calle,
cuando no llevamos paraguas y se pone a llover) y, evidentemente, siempre
salimos mojados. Ahora pretendemos poner un pañuelo en un vaso dentro de un
barreño lleno de agua y que salga seco. Parece increíble pero conseguirlo es muy
fácil.

Objetivo
Mostrar que la presión ejercida por el agua aumenta con la profundidad. Darse
cuenta de que el aire está formado por materia y ocupa un volumen.

Materiales
Vaso de plástico transparente, pañuelo de papel, barreño, cinta adhesiva,
agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Llena la mitad del barreño con agua.
Coge un pañuelo de papel y pégalo con cinta adhesiva al fondo del vaso.
Pon el vaso boca abajo, de forma perpendicular, dentro del agua.
Sácalo y verás cómo el pañuelo está totalmente seco.
Anotaciones
Se puede sustituir el pañuelo por un terrón de azúcar o un trozo de tiza fijado con esparadrapo o
pegamento.
También puedes poner una pelotita de pimpón y comprobar que apenas se moja. Si inclinas el vaso
cuando está en el fondo, saldrán burbujas que explotarán al llegar a la superficie. El agua entrará en el
vaso, la pelota subirá más arriba y se mojará el papel.
La presión del agua produce una fuerza que es siempre perpendicular a cualquier superficie en su
interior. En el caso del vaso, el agua presiona contra el aire de su interior, intentando comprimirlo.
El espacio ocupado por el aire disminuye por la presión del agua, pero como el aire no se puede
comprimir totalmente, llega un momento en que no se puede más y ya no sube el nivel dentro del vaso,
por lo que el pañuelo no se moja.
El agua también contiene aire. Se puede comprobar dejando un vaso lleno de agua cerca de una
fuente de calor. Cuando el aire se calienta, se ven burbujas pequeñas llenas de aire adheridas a las
paredes del vaso.
Las personas no podemos utilizar el aire que hay en el agua para respirar. De hecho, en el agua hay
que utilizar un tubo para coger aire de la superficie o bombonas llenas de oxígeno.
5 ¿Cómo podemos transportar agua con
pajitas?

Reflexión
En muchas fiestas se hacen concursos para divertirse. En ocasiones, se trata
de comer o beber, tirarse cosas, coger algún objeto o transportarlo. Alguna vez
habrás visto las carreras de camareros con las bandejas llenas de vasos y
botellas. En esta ocasión, haremos un concurso que consistirá en trasportar
líquidos con un instrumento muy sencillo como son las pajitas de refresco.

Objetivo
Mostrar que la presión atmosférica puede contrarrestar la presión de una
columna de agua pequeña (experimentar con la presión atmosférica).

Materiales
Pajitas de refresco, vasos de plástico transparente, barreño (opcional), agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Cada jugador debe tener un vaso lleno con la misma cantidad de agua y
una pajita.
A cierta distancia, la misma para todos, habrá otro vaso para cada uno de
los participantes.
Al oír determinada señal, cada persona debe poner la pajita dentro del
vaso, tapar con el dedo el agujero superior y transportar el líquido hasta el
otro vaso.
Gana el que más agua haya transportado durante un tiempo determinado.
Anotaciones
Para evitar confusiones, especialmente si hay muchos participantes, conviene poner una marca, un
color o el nombre en los vasos de cada uno.
Las pajitas se pueden sustituir por cánulas de bolígrafos o cualquier clase de tubo cilíndrico y rígido.
También se puede jugar con los barquillos hasta que se deshagan.
La presión atmosférica empuja por todas partes, también por debajo, donde se encuentra el
agujero a ras del agua, y esto hace que no la deje caer.
Cuando levantas el dedo o lo aflojas, la presión atmosférica empuja por arriba y, en consecuencia,
el agua cae al suelo, ya que pesa.
Haría falta una columna de 10 metros de agua para no ser soportada por la presión atmosférica.
6 ¿Cae el agua en un cubo invertido?

Reflexión
Este experimento más bien parece un ejercicio acrobático que una actividad de
ciencia. Para practicarlo es mejor hacerlo en lugares soleados, al aire libre y, si
puede ser, en verano. No es peligroso, pero puede mojar al principio. De todas
formas, cuando lo consigas, verás lo bonito que es.

Objetivo
Ser conscientes de la fuerza centrípeta y de la influencia de la velocidad de
rotación sobre el agua del cubo.

Materiales
Cubo (de playa, de horchata…), agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Llena el cubo una cuarta parte o hasta la mitad.
Haz girar el cubo con rapidez por encima de la cabeza unas cuantas veces,
haciendo círculos enormes.
El agua no se cae.
Anotaciones
Si se hace girar con un mínimo de velocidad, el agua no se cae del cubo; en este caso, cuando el
cubo está arriba, la fuerza centrípeta (que empuja el agua hacia el centro del giro) se iguala al peso del
agua.
Este mismo efecto lo notarás cuando subas a una montaña rusa y vayas hacia abajo.
Si tienes miedo y lo haces despacio, es más fácil que se te caiga el agua.
Procura hacerlo al aire libre, y en verano.
Puedes girarlo por encima de la cabeza, en el plano vertical, horizontal, inclinado y de todas las
formas que te imagines… y el agua no se caerá.
Puedes sustituir el cubo por un vaso y hacer giros con la mano. Es un poco más difícil, pero con
práctica lo conseguirás.
7 ¿Puede mantener el equilibrio un bote de
refresco en diagonal?

Reflexión
Seguro que alguna vez habrás intentado mantener en equilibrio distintos
objetos: cartas de una baraja, fichas de dominó, un tapón de corcho sobre la
botella, o incluso con tenedores y cucharas. De eso se trata. Pero esta vez lo
haremos con un bote de refresco. Parece increíble, pero se sostiene en el borde
sobre la mesa.

Objetivo
Darse cuenta del centro de gravedad y de los tipos de equilibrio de los
cuerpos.

Materiales
Un bote de refresco vacío, agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Vacía un bote de refresco de la forma que consideres más oportuna.
Llena de agua aproximadamente una tercera parte.
Intenta colocarlo muy lentamente sobre la mesa, de forma que se apoye
únicamente en el borde de la base.
¡Verás cómo mantiene el equilibrio!
Anotaciones
Normalmente funciona con una tercera parte del líquido. Pero ¿cómo sabrás cuánto es una
tercera parte? Pues muy fácil. Puedes llenarlo e ir haciendo pruebas y, cuando lo tengas, haz una
marca con rotulador permanente y ya lo tienes preparado.
Se trata de que el centro de gravedad quede verticalmente sobre la superficie de la mesa sobre la
que se apoya el bote. De esta forma, aunque tenga un equilibrio inestable, no se caerá. Por lo tanto, se
mantiene en equilibrio cuando la vertical de su centro de gravedad pasa por su punto de apoyo.
No todos los botes necesitan la misma cantidad de líquido.
Si tienes suficiente práctica, puedes dejar el bote en equilibrio con el refresco que queda mientras te
lo bebes. Y, con un poco más de práctica, lo podrás hacer girar sobre sí mismo.
8 ¿Existe la botella de agua intermitente?

Reflexión
Hay experimentos que parecen trucos de magia y éste es un buen ejemplo.
Todo depende de la teatralidad con que lo hagas y de las palabras que utilices. Si
lo haces al aire libre, mejor, y si debajo del bote pones un barreño, mucho mejor.

Objetivo
Utilizar la presión atmosférica para hacer caer el agua cuando queramos.

Materiales
Botella pequeña de plástico transparente, destornillador, agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Coge una botella pequeña de plástico y hazle un pequeño agujero con el
destornillador en el centro de su base.
Ahora hazle otro agujero en la base, pero en un lado.
Tapa con cinta adhesiva el agujero que has hecho en un lado.
Llena la botella de agua.
Verás que el agua no cae.
Quita la cinta adhesiva y el agua se caerá.
Si pones el dedo en uno de los agujeros, dejará de caer agua y, si lo
quitas, caerá a voluntad.
Anotaciones
Observa que cae más agua cuanto más líquido hay.
La adherencia a las paredes y la presión atmosférica sobre el agujero logran que no caiga el líquido.
Si haces dos agujeros, en el interior del recipiente hay presión atmosférica y el líquido cae por su
propio peso.
Si el recipiente es transparente, observarás que entran burbujas de aire por un agujero mientras sale
agua por el otro.
En esta experiencia hay que tener en cuenta que el protagonista es el aire, aunque parezca serlo el
agua.
9 ¿Cómo puede entrar el agua y no salir?

Reflexión
Al poco rato de sacar de la nevera un bote de refresco, verás la condensación
del vapor de agua en forma de gotitas redondas. También tienen esta forma las
gotas de lluvia, las que caen de un grifo que gotea o en el rocío de la mañana. Y
son redondas por la tensión superficial, una fuerza paralela a la superficie de los
líquidos que se debe a la atracción entre sus moléculas. Vamos a demostrar esta
fuerza.

Objetivo
Observar la forma natural de los líquidos y darse cuenta de la importancia de
la tensión superficial en el agua.

Materiales
Botella pequeña de plástico, gasa, goma elástica, agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Llena la botella de agua hasta la mitad o menos.
Ponle una venda (tipo gasa) en la boca de la botella y fíjala con una goma
elástica.
Gira la botella con suavidad y verás cómo no cae el agua.
Ahora, llena la botella de agua del grifo por completo y verás cómo entra
el agua.
Gira la botella de nuevo y verás que no cae.
El agua entra pero no sale.
Anotaciones
La tensión superficial evita que el agua caiga por los agujeros que hay entre los hilos de la
estructura textil de la gasa. Se crea una membrana que encierra pequeñas cantidades con gotas
redondas.
Esta misma razón hace que las tiendas de campaña no dejen pasar el agua mientras no se toque el
tejido y se rompa la tensión superficial del agua.
La «piel» creada por la tensión superficial es suficientemente fuerte como para sostener el peso de
pequeños insectos. Las tijeretas tienen unas patas largas y finas provistas de pelos que les permiten
saltar y deslizarse sobre el agua en busca de su alimento. Bajo sus extremidades, la membrana
superficial se curva sin romperse. El agua «entra», porque cae a presión desde el grifo, y no «sale»,
porque la dejamos en reposo sobre la venda.
10 ¿Cómo se construye un embudo obediente?

Reflexión
Hay casas y pueblos enteros que no beben agua del grifo porque da
problemas, así que la cogen de la fuente o compran garrafas. Después las vacían
en botellas gracias a los embudos. Ahora realizarás un experimento en el que el
agua se queda en el embudo y no cae en la botella hasta que no se lo digamos
nosotros.

Objetivo
Darse cuenta de que el aire ocupa un volumen y que no puede ser sustituido
por el agua, mientras éste no se vaya.

Materiales
Botella pequeña de plástico transparente, plastilina, embudo y pajita, agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Coge una botella pequeña de agua y vacíala.
Ahora ponle el embudo y tapa bien el agujero de la boca con plastilina.
Vierte agua en el embudo.
Verás cómo entra un poco en la botella, pero luego ya no entra más.
Pon la pajita en el embudo, de manera que la parte inferior de la pajita
esté dentro de la botella, y la parte superior quede por encima del agua
que hay en el embudo.
El agua caerá.
Anotaciones
El aire que ocupa la botella no deja entrar el agua, pero si se comprime la botella el aire saldrá por
la pajita y dejará sitio para que el líquido entre en la botella.
Es un difícil cerrar herméticamente la boca de la botella con el embudo. Hay que trabajar mucho la
plastilina. También se puede utilizar chicle. Igualmente, puedes agujerear un poco la plastilina y, al salir
el aire, entrará el agua.
Hay que tener en cuenta que en esta experiencia el protagonista es el aire, aunque parezca que sea
el agua.
11 ¿Cómo se puede construir un surtidor de
agua?

Reflexión
Como sabes, los géiseres son surtidores naturales que intermitentemente
lanzan chorros de agua y vapor, y suelen encontrarse en los países nórdicos. Con
este experimento intentaremos construir uno, como si fuera una fuente.

Objetivo
Aprovechar la presión atmosférica para que suba el agua a través de un tubo.

Materiales
Pajita, vasito de plástico transparente, plastilina, destornillador, barreño, agua,
pinza de tender la ropa.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Coge un barreño y llena con agua un poco más de la mitad.
Con el destornillador, haz un agujero en la base del vaso de plástico
transparente.
Por este agujero, mete una pajita.
Sella herméticamente con plastilina el agujero que rodea a la pajita.
Comprime la punta de la pajita con una pinza de tender la ropa.
Hunde el vaso dentro del agua.
El nivel del agua sube un poco dentro del vaso. Quita la pinza y saldrá un
pequeño surtidor.
Anotaciones
Puedes sustituir la plastilina por chicle.
Si pones el vaso con la pajita tapada perpendicularmente, el agua no entra. Esto se debe a que el
sitio ocupado por el aire no puede ser ocupado por otro cuerpo y, como el aire no puede salir, el agua
no entra.
Cuando levantas el dedo o quitas la pinza, el aire comprimido del interior del vaso empuja el agua
hacia fuera a través de la pajita. Esto es posible porque la presión del aire comprimido dentro del vaso
es mayor que la presión atmosférica que hay en el exterior. La velocidad de salida depende del
diámetro de la pajita: cuanto más estrecho sea, mayor será la velocidad de salida.
12 ¿La pimienta negra tiene miedo al jabón?

Reflexión
Muchas veces utilizamos la pimienta para dar sabor a nuestros platos, pero no
conocemos su vida y costumbres. Ahora descubriremos que también la pimienta
tiene sentimientos, incluso tiene miedo, sobre todo… del jabón.

Objetivo
Darse cuenta de que hay sustancias que pueden romper la tensión superficial
del agua.

Materiales
Pimienta negra, un barreño pequeño, jabón líquido, un palillo, agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Llena el vaso de agua.
Deja caer suavemente un poco de pimienta negra y verás que se queda en
la superficie.
Con el palillo, deja caer una gota de jabón en el centro del barreño.
Verás «huir» a la pimienta negra hacia los bordes y, al final, se irá hacia el
fondo.
Anotaciones
Este experimento muestra con qué efectividad el detergente rompe la tensión superficial del agua.
La pimienta negra se mantiene flotando porque es menos densa que el agua. Cuando cae la gota
de jabón entre la pimienta negra, ésta se va hacia los bordes porque la tensión superficial se ha
reducido respecto a la tensión en la parte exterior.
Si dejas con suavidad un alfiler o un palillo sobre el agua, se mantienen flotando en una posición
parecida por la acción de la tensión superficial que da a la capa superior de los líquidos las
características de una película elástica muy fina que puede resistir presiones pequeñas. Pero la tensión
se rompe cuando se añade una gota de jabón: los palillos o alfileres caen al fondo.
En vez de pimienta negra puedes echar pimentón o talco; y en lugar del palillo puedes utilizar tu
dedo mojado en jabón. De los jabones líquidos, se recomienda el verde.
El jabón reduce la tensión en el punto donde se introduce el dedo. En el resto de la superficie la
tensión es mayor y atrae y retiene el talco.
Los agujeros hechos por el dedo enjabonado no se cierran porque en estos puntos el jabón no
permite que las moléculas se atraigan entre sí y recompongan la película superficial. Para repetir el
experimento, hay que cambiar el agua cada vez.
El jabón contiene un «agente humidificador» que disminuye la tensión superficial, de forma que la
grasa se moja y, así, se limpia.
13 ¿Cómo se fabrica un sifón?

Reflexión
Cuando el agua baja de las montañas puede ser canalizada hasta donde más
se necesite mediante cañerías y acueductos. Por eso los embalses están situados
en zonas elevadas. Pero cuando el agua debe subirse o correr más rápidamente,
es necesario utilizar sifones, bombas hidráulicas u otros métodos.

Objetivo
Aplicación del principio de vasos comunicantes.

Materiales
Dos botellas transparentes, un tubo de plástico, agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Llena una botella hasta 3/4 partes.
Pon el tubo de plástico dentro de la botella.
Succiona por el tubo hasta que el agua casi te llegue a la boca.
Levanta la botella hasta el nivel de los ojos.
Deja de succionar y tapa el agujero del tubo con el dedo.
Pon este extremo del tubo en la botella vacía que tienes en los pies.
Cuando quites el dedo, verás que el agua baja por el tubo desde la botella
más alta hasta la más baja.
Ya tienes un sifón.
Anotaciones
El peso de la columna de agua en el tubo de vaciado es mayor que en el de ascenso.
Esta experiencia tiene muchos usos en la ciencia y la industria. A menudo se utiliza para vaciar
peceras. La succión suave del sifón hace que se pueda quitar el agua sin tocar la grava, las hierbas…
También sirve para sacar gasolina del coche o ponerla sin embudo.
De forma parecida, cuando pulsas la palanca de la cisterna del inodoro, se activa el efecto sifón,
que hace que el agua pase de la cisterna a la taza del váter. El inodoro lo inventó en 1591 sir John
Harington, quien construyó uno para la reina Isabel I de Gran Bretaña. W.C. son las siglas de
watercloset, en inglés.
14 ¿Por qué limpia el jabón?

Reflexión
¿Quién no se ha ensuciado las manos alguna vez? Cuando te lavas, seguro
que has observado que si lo haces sólo con agua, no siempre quedas limpio. Si
añades jabón, notarás la diferencia.

Objetivo
Comprender el concepto de emulsión y su función ejemplificada en el jabón.

Materiales
Botella transparente, un poco de aceite, champú, agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Llena la mitad de una botella de agua.
Añade una fina capa de aceite.
Agítala y observa qué sucede.
Aparecen unas pequeñas gotas de aceite.
Déjalas reposar. Se formará una fina capa de aceite.
Añade un poco de champú y vuelve a agitarla.
Verás que se vuelve turbia porque el champú mezcla el aceite y el agua y
crea una emulsión.
Anotaciones
A través de las glándulas sebáceas, nuestra piel produce una especie de aceite (sebo) para
mantenerse fina y elástica.
Cuando te ensucias, la suciedad se adhiere a este aceite y el agua no puede limpiarla, porque el
agua y el aceite no se mezclan, y el agua resbala por la piel.
El jabón limpia la piel porque actúa como detergente y mezcla aceite y agua. El jabón descompone
el aceite sucio en pequeñas gotas y las mezcla con el agua. Esta mezcla se llama emulsión.
Si usas jabón con agua dura (agua con cal) se obtiene un tipo de emulsión diferente. Es más
espesa y pegajosa y flota por la superficie en forma de espuma. Cuando llega a la parte superior del
agua, en vez de dise, deja un círculo por las paredes del recipiente.
El jabón es una sustancia con dos partes: una de ellas es lipófila (o hidrófoba), y se une a las gotas
de grasa; la otra es hidrófila, y se une al agua. De esta forma se consigue disolver la grasa en el agua.
El detergente es una mezcla de muchas sustancias. El componente activo es similar al de un jabón,
ya que su molécula también tiene dos partes. Suele ser un producto sintético normalmente derivado
del petróleo. Una de las razones que explican su uso en lugar del jabón es por su mejor comportamiento
en aguas duras.
En 1907, una compañía alemana fabricó el primer detergente al añadir perborato sódico, silicato
sódico y carbonato sódico al jabón tradicional. El nombre escogido fue PERSIL (PERborato +
SILicato).
15 ¿Cómo puedo hacer que suba y baje el
submarino?

Reflexión
No sé si has visto los trajes de los submarinistas y las pesadas botellas de
oxígeno que les ayudan a estar y desplazarse bajo el agua durante mucho
tiempo. Nosotros construiremos un submarino e intentaremos dirigirlo hacia
arriba o hacia abajo, como queramos.

Objetivo
Darse cuenta del concepto de presión y de cómo cambia dentro del agua.
Estudiar las dos fuerzas que actúan en los cuerpos dentro de un líquido: el
peso y el empuje del líquido.

Materiales
Papel de aluminio, botella pequeña de plástico transparente, agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Haz una bola con el papel de aluminio del tamaño de un garbanzo.
Llena la botella de agua casi por completo.
Pon dentro la bola de aluminio.
Tapa la botella con su tapón de rosca.
Estruja las paredes de la botella y la bolita bajará. Reduce la presión y la
bolita subirá.
Anotaciones
También se puede hacer con un capuchón de bolígrafo y un poco de plastilina que cierre el agujero,
pero es más difícil de controlar.
Los buzos y los submarinos suben en el mar al ser menos densos que el agua. Por contra, para
sumergirse, deben ser más pesados.
Los peces suben y bajan usando una bolsa especial llena de aire que llevan dentro del cuerpo: la
vejiga natatoria. Cuando está llena de aire, el pez flota, y cuando quiere hundirse, usa sus músculos
para sacar el aire.
Las criaturas del mar que respiran aire, como las tortugas, no tienen vejiga. Por lo tanto, deben
hacer un gran esfuerzo para bajar al fondo.
El cuerpo humano no puede sobrevivir bajo el agua sin un equipo especial que lo proteja de la presión.
Los buzos visten trajes de neopreno muy gruesos que les sirven de aislante térmico, pero no les
protegen de la presión del agua.
Los submarinos están construidos con un metal muy resistente y dotados de ventanas de vidrio
muy grueso para que puedan resistir la enorme presión.
16 ¿Cómo puedo construir un barco que navegue
con jabón?

Reflexión
Hay muchos tipos de barcos: grandes, pequeños, lujosos, sencillos, rápidos,
lentos… Otro de los aspectos que los distingue es la energía que utilizan para
desplazarse. Antiguamente todos se movían a vela o mediante la fuerza humana.
Después, con la revolución industrial, aparecieron los barcos de vapor y, más
adelante, los de gasóleo. En esta actividad construiremos un barco que funciona
con la energía del jabón y que, como veréis, puede ir muy rápido.

Objetivo
Comprobar la existencia de la tensión superficial y observar cómo se rompe al
dejar caer una gota de jabón.

Materiales
Cartón o plástico, tijeras, jabón líquido, palillos, barreño pequeño, agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Recorta un barco según el modelo, con cartón o plástico.
Llena el barreño de agua.
Moja el palillo con el jabón líquido.
Deja caer suavemente el barco a un lado del barreño, con la popa (parte
de atrás) junto al borde pero sin tocarlo.
Deja caer una gota de jabón en la parte de la popa.
El barco se irá rápidamente hacia la otra parte del barreño.
Anotaciones
Existe una gran diversidad de formas para el barco: puedes abrir la parte inferior de una cerilla de
cera y hacerle un pequeño agujero; también te pueden servir los de madera si los abres por la parte
contraria a la cabeza; un palillo puede funcionar si lo partes por la mitad y, en la zona más amplia,
cortas un pequeño triángulo; lo puedes hacer con cartón, plástico, etc.
Éste es un magnífico experimento para trabajar la sistematización del proceso científico. Se puede
cambiar la forma del barco, el tipo de corte que se hace, la cantidad de jabón que se utiliza para
realizar la práctica, etc.
La explicación del fenómeno tiene que ver con la tensión superficial: al romperla el jabón, empuja el
barco y su forma facilita el desplazamiento.
Queda muy bien si hacéis concursos o decoráis las miniaturas de los barcos.
El agua sola no consigue quitar la suciedad de los vestidos, de los platos o de la piel, especialmente
si hay grasa. Las moléculas de detergente tienen dos propiedades: atraer y atrapar pequeñas
partículas de suciedad y disolverse en el agua y disminuir la fuerza de unión de las moléculas de la
misma. De esta forma, el detergente fragmenta la suciedad, la «ayuda» a dispersarse en el agua y
hace que ésta la transporte lejos del objeto que lavamos.
17 ¿Cómo puedo hacer trenzas o dejarle barba
al agua?

Reflexión
Hacerse trenzas o dejarse barba no es complicado, aunque es más habitual en
un género que en el otro y hacer trenzas con esparto requiere cierta habilidad. La
dificultad aumenta si utilizamos médula y todavía más si es mimbre. Lo que se
propone en este experimento es hacer trenzas y dejarle barba al agua, una
aventura mucho más fácil de lo que parece.

Objetivo
Mostrar que el agua está formada por partículas y se puede fragmentar en
líneas de corriente o hilos de agua que se pueden conducir.

Materiales
Botella pequeña, destornillador, cinta adhesiva, agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Con la ayuda del destornillador, haz una serie de agujeros a la botella.
Intenta que estén en línea recta y muy juntos. Si es para barba, házselos
en la parte de abajo, y si es para trenzas, en la parte de arriba.
Pon una tira de cinta adhesiva que tape toda la línea de agujeros.
Llena la botella de agua.
Quita la cinta adhesiva y verás cómo salen chorros de agua.
Pasa el dedo sobre ellos y los unirás, formando una barba o una trenza.
Anotaciones
Quedará muy bien si decoras la botella con una figura, humana o no.
El fluido pasa por unos agujeros muy pequeños, las líneas de corriente se modifican y, al pasar el
dedo, se desvían y se entrecruzan si están cerca.
18 ¿El agua tiene barriga?

Reflexión
La vida sedentaria, la falta de ejercicio, una mala alimentación y causas
fisiológicas pueden provocar que a las personas les crezca una barriga más o
menos prominente. Con un poco de paciencia, podemos desarrollarla también en
el agua.

Objetivo
Comprobar la tensión superficial y cómo puede desafiar a fuerzas más
intensas, como la gravedad.

Materiales
Vaso, alfileres, servilleta de papel, agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Llena el vaso con agua hasta arriba.
Ponlo encima de una servilleta de papel cuidando que no caiga ni una
gota.
Calcula cuántos alfileres puedes poner dentro del vaso y que no se salga el
agua.
Ve añadiendo alfileres, uno a uno, lanzándolos al fondo del vaso y observa
si se moja el pañuelo de papel.
Anotaciones
Hay que fijarse mucho en la superficie del vaso. Verás que el agua llega a estar por encima de los
bordes del vaso y que está curvada por los extremos. Esta forma se llama menisco y puede ser cóncavo
o convexo.
Menisco es una palabra que tiene su origen en el término griego mene, que significa ‘luna’.
Esta forma existe gracias a la tendencia de las moléculas del agua a permanecer unidas
(cohesión). Para conseguir una forma más eficaz, las moléculas se pegan con mayor intensidad a los
bordes de la superficie del agua y forman así una especie de piel elástica que los científicos llaman
tensión superficial.
Si pones una aguja (que realmente pesa) de forma horizontal, se puede comprobar que se sostiene
en la superficie. Sin embargo, si la dejas caer de forma vertical, seguramente se irá al fondo. Esto
sucede porque el peso se reparte por la zona de contacto del objeto y la tensión superficial del agua la
puede aguantar; en cambio, de la otra forma, no.
Cuando hay demasiada presión sobre el agua porque pones el dedo o dejas caer un objeto pesado,
la capa elástica se rompe y el agua se derrama.
Puedes jugar a calcular cuántos alfileres será capaz de «engullir» el vaso sin que se salga el agua
(pon debajo una servilleta de papel para comprobar cuándo cae la primera gota).
19 ¿Dónde es mayor la mancha?

Reflexión
Seguro que a lo largo de nuestra vida nos hemos hecho manchas de las
maneras más simples y divertidas, o no tanto, según para quién. Actividades tan
fáciles como abrir una lata, comer chocolate o pelar una gamba a veces dejan
huella.
En esta ocasión analizaremos las manchas, pero únicamente de agua y sobre
distintas superficies.

Objetivo
Comprobar el fenómeno de la adhesión del agua y de la capilaridad a través
de los poros de los materiales.

Materiales
Tiras de diferentes materiales: papel, cartulina, cartón, plástico, etc.;
cuentagotas, vaso, agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Llena un vaso con agua.
Pon una tira de cada uno de los diferentes materiales en fila.
Llena el cuentagotas con agua.
Deja caer una gota encima de cada una de las tiras.
Anota dónde se ha producido, desde la mancha más grande hasta la más
pequeña.
Anotaciones
Cuando el agua toca las moléculas de una superficie nueva, tiende a pegarse a ellas. Hay
superficies con moléculas más atractivas que otras. Las de plástico no lo son, en cambio, las del papel
de periódico, sí. Cuando la gota se integra en la superficie, se vuelve plana.
Lo más importante de la actividad es el orden y la sistematización de las acciones que hay que
realizar.
Se puede cambiar el agua por otros líquidos y comprobar si el resultado es el mismo. También se
pueden añadir otras tiras de diferentes materiales.
De la misma manera, puedes unir una tira de cada material encima de una regla, por ejemplo, y
ponerlas todas en remojo por la parte inferior. Observarás que en unas sube el agua más deprisa que en
otras.
Las esponjas son porosas porque están llenas de agujeros que pueden absorber mucha agua. Una
esponja natural es un esqueleto blando de una criatura que vivió bajo el mar.
20 ¿Cómo podemos hacer un círculo perfecto
con un hilo?

Reflexión
Si has ido al circo o has visto algún mago, seguro que te han sorprendido. En
este experimento jugaremos con la tensión superficial del agua.

Objetivo
Comprobar la tensión superficial y que la circunferencia es la figura de máxima
expansión de un objeto.

Materiales
Barreño pequeño, hilo, pajita, jabón líquido, agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Llena el barreño de agua.
Coge un trozo de hilo y anuda los extremos.
Déjalo caer encima del agua.
Coge una pajita y mójala en el jabón líquido.
Deja caer una gota de jabón líquido en el centro de la superficie que
delimita el hilo.
El hilo se estira formando un círculo.
Anotaciones
La superficie de cualquier líquido se comporta como si sobre ella existiera una membrana en
tensión. Por eso hay algunos insectos que pueden caminar por encima del agua o puedes dejar caer
delicadamente un alfiler y se mantiene sobre la superficie.
La fina capa que forma el agua se rompe en el punto donde se ha dejado caer la gota de jabón
líquido.
21 ¿Cómo podemos imitar a la primavera?

Reflexión
La primavera es la época durante la que, tradicionalmente, florecen los árboles
y las plantas. Se va alargando el día, hace buen tiempo y parece que hay una
luminosidad especial en el ambiente. Ahora intentaremos imitar a la primavera
haciendo que se abran las flores.

Objetivo
Comprobar la capilaridad y la acción que produce.

Materiales
Barreño pequeño, flor, tijeras, agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Dibuja o recorta una flor con ocho pétalos terminados en punta.
Llena el barreño de agua.
Dobla los pétalos hacia el interior de la flor.
Deja caer la flor lentamente sobre la superficie del barreño.
Al poco tiempo, verás cómo se va abriendo la flor.
Anotaciones
El agua penetra por capilaridad en los diminutos espacios vacíos que hay entre las fibras del papel y
las infla. En consecuencia, los pliegues se estiran y hacen que la flor se abra.
Este procedimiento se parece mucho a cómo les llega la sabia a los árboles a través de unas
finísimas raíces. Así, los líquidos que circulan por allí suben por las paredes.
La misma acción se observa en un vaso. Si te fijas, los bordes del agua tienden a subir un poco por
las paredes del vaso de forma convexa. Cuanto más acercas las paredes, más se nota la aparición del
menisco, hasta llegar a la parte de arriba.
22 ¿Cómo podemos construir una fuente
transportable?

Reflexión
Según el diccionario, una fuente es una salida natural y localizada de agua que
surge de la tierra. Nosotros no la haremos desde la tierra, pero conseguiremos
transportarla a cualquier lugar. Su construcción es muy sencilla y nos puede
explicar muchas cosas.

Objetivo
Comprobar que la altura es una de las principales variables de la que depende
la presión que actúa sobre un líquido.

Materiales
Tubo de plástico, cinta adhesiva, cuentagotas, embudo, agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar


Práctica
Une con cinta adhesiva el tubo de plástico con el embudo, de forma que
quede totalmente hermético.
En el otro extremo del tubo, pon la parte de vidrio del cuentagotas y
ciérralo bien con cinta adhesiva.
Tapa la abertura del cuentagotas con el dedo y llena de agua el tubo y el
embudo.
Baja el extremo del cuentagotas y quita el dedo.
Verás que sale un chorro de agua muy fino.
Si quieres que se detenga, levanta el extremo del embudo, y si no, bájalo.
Anotaciones
La fuerza de la presión ejercida por el aire sobre el agua del embudo y la de dentro del tubo lanza
el agua hacia arriba. Al levantar el embudo, aumenta la altura del chorro de agua, porque es mayor el
estrato de agua que presiona hacia abajo.
Desde hace siglos, la energía del agua es utilizada para accionar las ruedas de los molinos,
precipitándose de arriba abajo.
La fuerza de caída de las zonas de montaña es aprovechada en las centrales hidroeléctricas para
producir energía eléctrica.
23 ¿Cómo conseguir que aparezca una estrella
regándola?

Reflexión
Todos hemos visto multitud de estrellas en el firmamento, aunque no
tengamos la costumbre de mirar al cielo. Actualmente, hay mucha luz artificial en
los pueblos y ciudades, y esto dificulta la observación del universo. Si, una noche
clara, levantamos la vista en medio de la montaña, veremos una gran cantidad
de estrellas. Puede que si nos guiamos por un planisferio celeste adivinemos
algunos nombres. Ahora se trata de conseguir que aparezca una estrella
regándola con agua y utilizando sólo un palillo y un plato.

Objetivo
Comprobar cómo la madera absorbe el agua por capilaridad y provoca un
movimiento en sus fibras.

Materiales
Cinco palillos, un plato, algodón, agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Dobla cinco palillos por la mitad sin romperlos del todo.
Ponlos uno al lado del otro, de forma que estén juntos por la parte
doblada y separados por los extremos.
Moja el algodón y deja caer unas gotas en el medio, en la parte en la que
los palillos se tocan.
Verás cómo, poco a poco, van separándose y se cierran por los extremos,
de manera que formarán una estrella.
Anotaciones
Los palillos están formados por fibras de madera. Igual que los árboles con sus raíces más finas,
por capilaridad, pueden absorber el agua y, al inflarse, provocar un movimiento que, en este caso, forma
una estrella.
Jugando con palillos rotos y agua, se pueden conseguir otras figuras muy singulares.
24 ¿Cómo funciona el ascensor del agua y el
vino?

Reflexión
Probablemente hayas jugado con el agua y te lo hayas pasado muy bien. Con
el vino es más difícil, y seguramente no sería tan divertido (o sí) porque ensucia
y deja manchas. Si es complicado que hayas jugado con agua y vino, todavía lo
es más que lo hagas en un ascensor sin tocarlos.

Objetivo
Comprobar que dos líquidos de densidad diferente tienden al equilibrio e
incluso atraviesan el aire.

Materiales
Dos vasos, vino, tarjeta plastificada, agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Llena un vaso de agua hasta arriba.
Ponle una tarjeta encima y se quedará pegada al vaso.
Llena un vaso de vino hasta arriba.
Coge el vaso de agua, dale la vuelta junto a la tarjeta y colócalo sobre el
del vino.
Retira la tarjeta muy poco a poco. Tendrás un entretenimiento muy
original, como si fuera una fuente interna. Al final, el vino quedará arriba y
el agua, debajo.
Anotaciones
Es importante poner un periódico sobre la superficie donde se realizará el experimento, por si hay
algún «accidente». Hay que deslizar la tarjeta muy despacio.
Puedes utilizar otros líquidos. Sin embargo, hay algunos --como la leche y el zumo-- que, al ser
solubles en agua, el cambio de arriba a abajo no se produce de manera perfecta. Se puede probar, pero
en principio es mejor poner el vino arriba y el agua, debajo.
En el caso del aceite, el orden es inverso: se pone el aceite debajo y el agua arriba. Como el aceite
tiene una densidad mayor, cae en forma de bolas que se pueden ver muy bien y la separación es total.
A causa de su viscosidad, hay que ir muy despacio si hacemos esta experiencia.
25 ¿Cómo se puede construir un reloj de agua?

Reflexión
Hay muchos tipos de relojes. Unos tienen agujas (analógicos), otros dan la
hora con cifras (digitales), incluso existen los que combinan ambos
procedimientos. Además, los hay grandes, pequeños, de bolsillo, de pared, de
muñeca, de plástico, de hierro, de oro e incluso de diamantes. Y también de
arena y de bolas. Proponemos construir un reloj utilizando el agua.

Objetivo
Comprobar que la caída del agua puede utilizarse para medir el tiempo.

Materiales
Dos vasos, una regla, cinta adhesiva, un alfiler, un rotulador permanente,
agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Coge el alfiler, haz un pequeño agujero al centro de la parte inferior de un
vaso y ponle un trozo de cinta adhesiva para taparlo. Pégalo en la parte
superior de la regla.
Con cinta adhesiva, sujeta el otro vaso a la regla de forma vertical y
procura que quede al mismo nivel que el anterior y que se pueda plantar
sobre la mesa.
Llena el vaso superior (el que tenía el agujero) de agua.
Empieza a medir el tiempo (mirando el reloj o contando números) en el
momento en que quites la cinta adhesiva que hay bajo el vaso.
Empezará a caer el agua y, cuando lo consideres conveniente (al cabo de
un minuto o cuando llegues hasta diez), haz una marca en el vaso inferior,
y así sucesivamente hasta que se acabe el agua.
Anotaciones
En vez de contar, puedes mirar el reloj y marcar los minutos o cada 15-30 segundos.
Te darás cuenta de que el agua cae más deprisa al principio que al final. Esto se debe a que la
columna de líquido es más grande, por tanto, hay más presión. Como consecuencia de este fenómeno,
las líneas que mides estarán más separadas al principio y más juntas al final.
Es importante que los vasos estén lo más sujetos posible a la regla y lo más perpendiculares posible,
y los dos en la misma línea.
También puedes probar con otros líquidos, como aceite, alcohol, etc. o poner un colorante en el
agua.
Si los vasos tienen aros en su parte superior, es mejor cortarlos. De esa forma puedes acercarlos
más fácilmente a la regla. Te ayudará a que el vaso esté más recto y perpendicular.
26 ¿Puedes conducir una gota?

Reflexión
Hace miles de años que las personas conducen animales y vehículos, como
carros, bicicletas y coches, entre otros. Cada uno tiene sus propios peligros y
ventajas. Ahora queremos conducir agua.

Objetivo
Comprobar la adherencia del agua que permite conducirla un poco.

Materiales
Regla, hoja de plástico, rotulador permanente, cuentagotas, agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Con el rotulador y la regla, dibuja un laberinto sencillo sobre el plástico.
Marca el inicio y el final.
Deja caer una gota en el inicio.
Coge el plástico con las dos manos e intenta que corra la gota.
Cuando creas que ha desaparecido, deja caer otra con el cuentagotas y
sigue la carrera hasta el final.
Anotaciones
También puedes jugar con láminas de papel de aluminio o encerado (el que ponen en las
charcuterías para envolver el jamón o el que se utiliza para hacer bizcochos, por ejemplo).
Si se utiliza el papel encerado –pero sobre todo si se hace con papel de aluminio–, es muy
importante pegar una cartulina o un cartón debajo para que funcione mejor.
Además del agua, puedes intentar utilizar otros líquidos, como el jabón, el aceite o el alcohol, y
comprobar y comparar los resultados.
La lámina se puede decorar de muchas formas, según el gusto del artista..
27 ¿Cómo conseguiremos un trasvase barato y
ecológico?

Reflexión
La naturaleza es un ecosistema, es decir, está intercomunicada. Lo que
hacemos en un lugar, modifica la totalidad del medio. Si cambiamos un río,
hacemos trasvases, edificamos un polígono industrial en un pueblo, se produce
un incendio, construimos un pozo o ponemos goteo en una zona, esto afecta el
entorno y, de rebote, a todos. Aquí intentaremos hacer un trasvase utilizando la
misma agua y con el mínimo gasto posible.

Objetivo
Mostrar el principio de los vasos comunicantes y, en concreto, el sifón, que
sirve para trasvasar fluidos a diferentes alturas.

Materiales
Tres vasos, un tubo, libros, agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Pon algunos libros y, encima, un vaso (que será el 1).
Coloca otros libros a una altura menor y, encima, otro vaso (que será el 2).
Coloca el tercer vaso a ras de la superficie (será el 3).
De esta forma, tienes los tres vasos ordenados de mayor a menor altura.
Corta el tubo en dos partes.
Llena de agua la mitad del vaso que está más alto.
Coge un tubo y pon un dedo de manera que tape un extremo. Llénalo de
agua.
Ahora pon la parte del tubo abierto en el vaso 2 y la parte tapada con el
dedo en el vaso 1.
Observa cómo el agua sube por el tubo hasta el borde del vaso 1 y se
dirige hacia el vaso 2.
Repite los mismos pasos entre los vasos 2 y 3. Ya has hecho un trasvase.
Anotaciones
Para que sea más bonito, podéis teñir el agua con algún colorante alimentario.
La presión del aire actúa sobre la superficie del líquido que contiene el vaso superior. El aire empuja
el agua hasta que la obliga a subir un poco por el tubo para hacerla caer hacia el vaso inferior.
Cuando una acequia tiene que travesar un río, bajar de nivel y volver a subir, se aprovechan los vasos
comunicantes para canalizar por debajo del río y lograr que salga a la otra parte a la misma altura.
Para que funcione, la primera vez se tiene que sangrar, es decir, llenar todo el circuito de líquido (en
esta experiencia, se representa por el tubo que hay que llenar de agua).
28 ¿Cómo hacer que dos vasos se enamoren?

Reflexión
El amor es uno de los sentimientos más bonitos que existen. Amor entre
parejas, hermanos, padres e hijos, personas, a los animales, a las plantas… Y
también entre amigos y hacia los demás en general.
Hay líquidos que parece que quieren estar juntos y otros que no hay forma de
unirlos. A las moléculas de agua les gusta empapar el papel, pero no el plástico.
En este caso veremos cómo hay vasos, no todos, que quieren estar juntos y que
se resisten a separarse.

Objetivo
Comprobar la fuerza de cohesión y de adhesión.

Materiales
Dos vasos iguales, agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Moja un vaso.
Ponlo dentro de otro.
Intenta separarlos y comprueba cómo cuesta.
Anotaciones
Con los vasos de plástico, la dificultad será muy pequeña, porque son flexibles.
Este experimento funciona muy bien con los vasos de vidrio, pero es peligroso, por si se caen o se
rompen.
La dificultad de separar los dos vasos tiene que ver con los términos de cohesión y adhesión. En
este caso, funcionan bastante bien a causa de otros factores, como el espacio reducido que hay entre
los vasos. Un vaso presiona contra el otro, y esto ayuda a las moléculas del agua a cohesionarse y
adherirse con fuerza. Se pueden organizar concursos intercambiando las parejas de vasos que ha
hecho cada uno. También pueden decorarse.
Hay que diferenciar la cohesión --fuerza de atracción que mantiene unidas las moléculas o
partículas de un cuerpo-- de la adhesión - -fenómeno por el cual las superficies de dos cuerpos en
contacto se mantienen juntas, como resultado de las fuerzas intermoleculares, que pueden ser de
naturaleza electroestática o de enlaces de valencia.
29 ¿El agua puede ir hacia arriba de forma
natural?

Reflexión
En muchas ocasiones hemos visto y oído que el agua siempre va hacia bajo.
Cuando llueve o cuando se sale de su cauce, hemos comprobado cómo su
camino natural es buscar el descenso hasta llegar a la mar por muchos caminos.
De hecho, si queremos que suba, tenemos que utilizar los diversos artefactos
que hemos inventado para elevarla y aprovecharla mejor. Sin embargo,
comprobaremos que es posible que se eleve de forma natural.

Objetivo
Comprobar que el principio de capilaridad depende de distintas variables.

Materiales
Dos láminas de plástico transparente, un plato, colorante, agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Recorta dos tiras de plástico transparente que sean iguales y pégalas con
grapas por los lados, de manera que queden bien unidas.
Llena el plato de agua y añade un poco de colorante.
Coloca los dos plásticos dentro del plato, de manera que queden en
vertical. Pueden ayudarte dos pinzas de tender la ropa.
Verás que, al poco rato, el agua empieza a subir un poco por las paredes
de los plásticos. El agua desafía la ley de la gravedad.
Anotaciones
Hay que tener un poco de paciencia para ver cómo sube el agua o dejar que repose el experimento y
hacer otras cosas mientras esperas.
Es importante poner un poco de colorante para ver cómo sube. Cuanto más fuerte sea el color o
más concentrado esté, mejor, ya que apenas se distingue, porque se trata de plástico transparente y
agua.
El fenómeno de capilaridad tiene diversas variables y por eso la columna de agua no sube de
manera uniforme. Influyen la altura, la separación entre las superficies y su rugosidad, así como la
densidad del líquido.
Esta experiencia explica el fenómeno que aparece en muchas de las plantas bajas antiguas, en las
que hay mucha humedad por capilaridad.
30 ¿La pelota de pimpón se puede enamorar?

Reflexión
¡Qué bonito es estar enamorado! El problema surge cuando no te
corresponden. En este caso, todo irá bien. La pelota de pimpón, en la mayoría de
casos, ha encontrado a su amor en el agua y en otros líquidos.
Hay tapones de muchas formas y materiales: de rosca, corcho, plástico,
incluso de vidrio y con formas extrañas. Pero ¿puede hacer esta misma función
una pelota de pimpón? Claro que sí, porque es la base de este experimento. Las
pelotas tienen su corazoncito y quieren mucho al agua, tanto, tanto, que tienden
a juntarse y a no despegarse.

Objetivo
Conocer fenómenos relacionados con la existencia de la presión atmosférica y
de la tensión superficial.

Materiales
Botella pequeña, pelota de pimpón, agua.

Antes de la práctica realizar, con los materiales debes experimentar

Práctica
Coge la botella y llénala de agua hasta arriba.
Deja caer suavemente la pelota de pimpón encima de la boca de la botella.
Aprieta la pelota poco a poco con una mano, y con la otra da la vuelta a la
botella.
Verás que la pelota se pega a la boca de la botella y ni se cae la pelota, ni
el agua.
Anotaciones
En vez de una pelota de pimpón, también se puede utilizar una de corcho. En este caso, es
importante que sea redonda, para que no entre aire y tape bien.
Se le puede dar un poco de teatralidad al tema realizando movimientos lentos y el último bien
rápido, o pedir a alguien que se siente y realizar el experimento sobre su cabeza…
Ideas y experimentos de agua para los
más pequeños

¿Cómo es el agua?
El agua es un líquido. No tiene un gusto fuerte ni un olor intenso, ni siquiera tiene color.

Probar con diferentes aguas: natural, mineral, con sal, con azúcar, con gas,
etc.

¿Se mezcla el agua?


Cada líquido tiene unas propiedades determinadas. Todos tienen su olor y no fluyen a la misma
velocidad. Algunos sólidos se disuelven en el agua, otros, en cambio, son insolubles. Unos líquidos se
mezclan con el agua y otros, no. Removiendo el conjunto con una cuchara, es más fácil hacer la
mezcla o la disolución.

Productos que se mezclan o no con el agua: sal, azúcar, azafrán, vinagre,


aceite, manteca, leche, arroz, garbanzos, etc.

¿Qué forma tiene el agua?


El agua fluye, se dispersa y forma gotas. Las gotas de agua se adhieren a ciertas materias, en
cambio, otras la absorben.

Llenar una bolsa o un globo con agua y darle diferentes formas.


Aguantar gotas de agua con los dedos y ver la forma que tienen.
Dejar caer gotas de agua sobre diversos materiales (plástico, paño, papel
charol, papel higiénico, lana, etc.) y ver si absorben o no.
Hacer carreras de gotas a través de un espejo en vertical o sobre un plano
inclinado.

¿Lo puedes llenar de agua?


Los líquidos se pueden verter, llenar un recipiente y formar una superficie lisa en reposo. Llenando y
vaciando recipientes, se aprende qué es la capacidad, es decir, la cantidad de líquido que cabe.

Hacer ejercicios para observar dónde cabe más agua.


Poner botellas de plástico vacías sobre el agua, con y sin tapón, grandes y
pequeñas, etc.
Hacer medidas con recipientes y calcular las unidades que salen.
Jugar a vaciar las botellas lo más rápido y mejor posible (se puede
reflexionar sobre que, al hacer un remolino, se vacían antes).

¿Puedes trasvasar el agua?


Es fácil trasvasar el agua y se puede conseguir con diferentes instrumentos. El agua puede fluir, se
puede guardar en un recipiente, vaciar, aspirar o conseguir que salga en distintas direcciones.

El sifón.
Dos embudos y un tubo. Jugar a pasar el agua de uno a otro.
Jugar con las regaderas.
Hacer pasar el agua a través de las pajitas.

¿Qué objetos flotan en el agua?


La fuerza de la gravedad estira todos los objetos sólidos. El agua ejerce en el objeto una fuerza
hacia arriba y por eso flota. Cuando la fuerza de la gravedad es más fuerte que las fuerzas
ascendentes que ejerce el agua, el objeto se hunde. Cuando el niño hunde una pelota de pimpón bajo el
agua, siente una fuerza ascendente que quiere reflotar la pelota.

Hacer pruebas con objetos que floten o que se hundan.


Hundir una pelota de pimpón y ver qué sucede al soltarla.
Coloca una bandeja de corcho encima del agua y ponerle peso hasta que
se hunda. Calcular el peso necesario para conseguirlo.

¿Se moverá el agua?


Cuando un objeto se mueve por el agua, disminuye la resistencia del líquido. Algunos objetos tienen
formas que vencen mejor que otras la resistencia del agua y se mueven con más facilidad. La forma
de la vela influye en el desplazamiento de la barca por el agua. Las barcas van más deprisa con dos
velas.

Ver qué se desplaza más fácilmente por el agua (peces, patos, barcos,
personas, etc.), qué lo hace con mayor y por qué sucede esto.
Intentar trasladar objetos diferentes por el agua y hacerlo de maneras
distintas: abanicándolos, soplándolos, empujándolos, etc.
Construir pequeños barcos y probar cuál funciona mejor.
¿Se moja? ¿Se ensucia?
Cuando absorben el agua, algunos materiales se hinchan o cambian de color. Cada materia se
seca a una velocidad diferente. Cuando un material se seca, la textura cambia o a veces se encoge.
Los materiales se secan cuando se evapora el agua de la superficie.
Hay cosas que cambian de color cuando se ensucian. La mancha puede ser permanente o
temporal. Hay manchas que se van con agua o con detergentes.

¿Qué les sucede a las manos cuando están mucho rato en el agua?
¿Cambia el pelo si se moja? ¿Qué pasa si te secas el pelo con un secador?
Pon algunos materiales en el agua. ¿Cuáles se absorben más? ¿Cuáles se
secan antes? ¿Cuáles tienen un tacto diferente?
Ensucia los trapos con diferentes materiales (barro, colorante, etc.) e
intenta limpiarlos con agua o con agua y detergente.

¿Cambian los objetos con el agua?


Los objetos dentro del agua o mojados se exponen a ser descompuestos y pueden cambiar de
forma y aspecto. Hay algunos que lo hacen provisionalmente y otros, de forma definitiva.

¿Cómo cambian las cosas (pan, lentejas, fruta, plástico, tornillos, etc.)
cuando las dejas en agua durante mucho tiempo?
¿Qué cambia en el agua?
Algunas sustancias se disuelven en el agua y otras no. El azafrán se
disolverá inmediatamente, el té depende de la temperatura del agua para
disolverse y la manteca no se disolverá.

¿Absorben el agua?
Hay materiales que absorben el agua, mientras que otros son resistentes, es decir, son
impermeables. Hay materiales que cambian si se mojan con el agua y algunos de estos cambios son
reversibles. Los materiales de construcción, como la madera, los clavos, los plásticos y los ladrillos, son
materiales que el agua no puede cambiar con facilidad.

¿Cambian los materiales si se mojan?


¿Qué material son mejores para hacer un paraguas?
¿Qué pasa si dejas diferentes materiales dentro del agua durante unos
días?

¿Lo moverá el agua?


El agua en movimiento crea la fuerza necesaria para conseguir que se mueva el plato o la noria.
Cuanto más potente sea la fuerza, más rápido será el movimiento. Si el flujo de agua es débil, es
posible que nos sea suficiente para que se mueva un objeto.

Jugar con un buen chorro de agua y con uno escaso.


Si se tiene una manguera, intentar mover objetos con su chorro.
Hacer una noria a partir de una plantilla, clavarle un lápiz en medio y ver
cómo rueda.

¿Se mantendrán equilibrados los cubos?


La masa es la cantidad de materia de la que se compone un objeto. Cuando se cuelgan masas
iguales en cada extremo de la percha, ésta se equilibra. La masa se mide en gramos y kilogramos.

Con una percha y dos cubos puedes construir una balanza. En un extremo,
pon el objeto y en el otro, unidades de agua (por ejemplo: vasos).
También se puede hacer con una bandeja y dos vasos.

¿Puedes hacer colores?


Existe una gran variedad de colores que pueden conseguirse al diluir la tinta de los rotuladores.
Eso se llama cromatografía..

Prepara tiras con los filtros del café. Haz una mancha de rotulador en un
extremo, déjala secar e introduce la punta de la tira en el agua. Cuando
suba el agua, se descompondrá en diversos colores.

¿Caerá el agua?
Al colocar la cartulina tapando un vaso lleno de agua y darle la vuelta, el aire situado bajo el vaso
empuja hacia arribar a la vez que lo hace todo lo que le rodea. En este caso, la fuerza ascendente es
suficiente para anular el efecto de la gravedad.

Pon una cartulina, un calendario de bolsillo, una postal o una tarjeta


plastificada sobre un vaso lleno de agua y dale la vuelta. El agua no se
cae.
Recursos para hacer experimentos

Bibliografía sobre ciencia y experimentos


Los libros están organizados en tres grupos atendiendo a su priorización como
biblioteca básica para iniciarse en la práctica de la ciencia divulgativa. Los libros
en negrita y subrayados se consideran básicos para iniciar la experimentación
práctica; los que están en negrita se consideran interesantes en diversas
temáticas relacionadas con la ciencia (preguntas y respuestas, experimentos,
literatura científica…); por último, los que están en letra redonda son útiles para
ampliar y complementar los diversos temas que interesan.

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TOROK, S.; HOLPE, P. (2007): Ciencia fascinante: Los experimentos más
asombrosos sin salir de casa. Barcelona. Oniro.
VANCLEAVE, J. (1987): Juegos de física. Barcelona. Labor.
—(1997): Física para niños y jóvenes: 101 experimentos superdivertidos. Méjico.
LIMUSA.
UNESCO (1958): 700 Science Experiments for Everyone. Nueva York. Doubleday.
VAZKEN, A.; LERAT, J. (2008): El sorprendente mundo del agua. Barcelona.
Oniro.
VECCHIONE, G. (2002): Experimentos sencillos con la luz y el sonido. Barcelona.
Oniro.
WEINHOLD, A. (2005): Experimentar y descubrir: Más de 30 experimentos con
aire y agua. Barcelona. Elfos.
WIESNER, H. (2006): ¿Tienen los animales que lavarse los dientes?… y otras
preguntas al director del zoo. Madrid. EDAF.
WILKES, A. (1990a): Mi primer libro de ciencia. Barcelona. Molino.
—(1990b): Mi primer libro de la naturaleza. Barcelona. Molino.
—(1991): Mi primer libro de ecología. Barcelona. Molino.
WILLIAMS, M. (2006): Quin gran invent. Barcelona. Beascoa.
WILLIS, A.; RICCIUTI, H. (1990): Orientaciones para la escuela infantil de cero a
dos años. Madrid. MEC/Morata.
WOLLARD, K. (2001): El libro de los porqués: Lo que siempre quisiste saber
sobre el planeta Tierra. Barcelona. Oniro.
WYATT, V. (2004): Meteorología divertida. Barcelona. Oniro.

Bibliografía sobre ciencia y experimentos


Más de 200 experimentos desde primaria hasta bachillerato:
www.cienciaenaccion.org

Experimentos de física muy atractivos a partir de primaria. Muy visual y


con pocas explicaciones: www.tianguisdefisica.com

Visual, sencillo y práctico. Pocas opciones. Páginas para padres, profesores


y científicos: www.tryscience.org/es

Experimentos muy visuales. Pocos. A partir de primaria. En catalán:


http://educalia.educared.net/externs/tcosmoexp/cat/index.htm

Página muy completa con experimentos diversos, atractivos y sencillos:


www.experimentar.gov.ar

Página de divulgación científica: www.disfrutalaciencia.es

Interesante y curiosa. Bachillerato y ESO. Instrumentos con materiales de


desecho: www.degeneradores.com/archivosvertedero/paginas/menu.htm

Muy interesante: comentario sobre 100 libros de ciencia. En catalán:


www.upf.edu/pcstacademy/_docs/200711_100llibres.pdf

Experimentos y gráficos sencillos y claros:


www.educared.edu.pe/estudiantes/experimentos

Lista con los mayores descubrimientos de autor conocido (1463-2003)


www.iberiacunadelahumanidad.net/descubre.htm

Experimentos y preguntas científicas curiosas para todas las edades:


http://bohr.inf.um.es /miembros/rgm/s+mf

Muchas biografías mínimamente explicadas:


www.biografiasyvidas.com/biografia/a/index0001.htm

Una página simpática con algunos experimentos «mágicos»:


http://perso.wanadoo.es /rdelalquimista

Página de divulgación de un instituto con una gran cantidad de materiales:


http://centros5.pntic.mec.es/ies.victoria.kent /Rincon-C/rincon.htm
Juguetes científicos:
www.jpimentel.com/ciencias_experimentales/pagwebciencias/pag
web/juguetes.htm#juguetes

Inventos-curiosidades científicas de 2010 (páginas similares nos explican


los que destacan en cada año):
http://cibermitanios.com.ar/2010/02/inventos-y-
descubrimientoscientificos.html

Web muy interesante con pruebas matemáticas resueltas:


http://divulgamat.ehu.es/weborriak/cultura/MateMagia/matemagia.esp

Mujeres científicas con foto y unas pinceladas biográficas:


http://usuarios.lycos.es/mujeresenlaciencia/meitner.htm

Experimentos para educación infantil 3-6. Atractivos y didácticos.


Fotografías y explicaciones cortas. En catalán: www.xtec.es/ceip-
anselmclave/web%20ei/index.htm

Experimentos interesantes y esquemáticos. En catalán:


www.quimica.urv.es/~w3siiq/DALUMNES/06/siiq6

Experimentos visuales y sencillos. En catalán:


www.edu365.cat/eso/muds/ciencies/fisica/index.htm

Un poco de todo: historias, frases, humor, curiosidades…: www.uv.es


/~jaguilar

Muchos experimentos, prácticos y claros, con gráficos muy sencillos. De


primaria a bachillerato: www.iestiemposmodernos.com/diverciencia

Muchos experimentos para distintos niveles y páginas webs sobre el tema:


www.f-seneca.org/semanadelaciencia2006/peque_juegos.php

Experimentos diversos y sencillos. Muy estructurados:


www.cientec.or.cr/ciencias/experimentos/index.html

Preguntas y experimentos para diversos niveles, padres-madres y


profesorado: http://ksnnsp.larc.nasa.gov/35newsbreaks.html

Experimentos atractivos, visuales y sencillos: www.chemedia.com

Muchos experimentos a partir de secundaria:


www.madrimasd.org/cienciaysociedad/taller/fisica/mecanica/ default.asp
Experimentos, preguntas, anécdotas, chistes, libros…:
http://ciencianet.com

Experimentos atractivos y sencillos con consejos para padres-madres y


profesorado: www.curiosikid.com/view/index.asp

Inventos absurdos y muy divertidos en inglés. Muy visual:


http://totallyabsurd.com/archive.htm

Diez juegos online con los cuales puedes experimentar con la luz, hacer un
viaje interplanetario, excavar en el desierto, buscar restos arqueológicos o
plantar un árbol, entre otras posibilidades. En catalán:
http://Educalia.educared.net

Web de un colegio sobre ciencia en educación infantil:


http://cienciaeducacioninfantil.es /index_es.html

Interesante blog personal de Manuel Díaz Escalada con experimentos


caseros y un vídeo de cada uno de ellos: http://fq-
experimentos.blogspot.com

Página muy importante para introducir la ciencia en el aula de infantil y


primaria desde el punto de vista de los científicos del CSIC:
www.csicenlaescuela.csic.es

Webs de ciencia y diversos e interesantes recursos didácticos desde


educación infantil: www.xtec.es/escola/web_cien/index.htm

Museo de Ciencia de Boston: www.mos.org

Museo de Ciencia de Londres: www.sciencemuseum.org.uk

Página dedicada a colegios e institutos con contenidos muy divulgativos y


de ciencias en general:
www.secica.es/CIENCIALCOLE/ciencialcole_productos.html

Preguntas sobre el universo a partir de una aplicación de Google que se


tiene que instalar. www.google.es/aventuradeluniverso

Interesante enlace del buen divulgador científico Rafa García Molina, donde
encontramos 30 usos científicos para una o varias botellas de gaseosa.
http://bohr.inf.um.es/miembros/rgm/TeachPubl/30BotellasGaseosa.pdf

Museos de ciencia y planetarios del Estado


español

Museo Nacional de Ciencia y Tecnología


Paseo de las Delicias, 61. 28045 Madrid
915 303 121, 915 303 001
www.educacion.es/mnct museo.mnct@micinn.es

Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología (con planetario)


Parque de Santa Catalina, s/n. 35007 Las Palmas de Gran Canaria
828 011 828
www.museoelder.org museo.elder@museoelder.canariastelecom.com

Museo de la Ciencia y el Agua de Murcia


Glorieta de España, s/n. 30004 Murcia
968 358 600

Museu de la Ciència i la Tecnologia de Catalunya


Rambla d'Ègara, 270. 08221 Tarrasa
937 368 966
www.mnactec.cat info.mnactec@gencat.cat

Museo de la Ciencia de Valladolid (con planetario)


Av. de Salamanca, 59. 47014 Valladolid
983 144 300 www.museocienciavalladolid.net

Casa de las Ciencias de Logroño


Calle del Ebro, 1. 26006 Logroño
941 245 943
www.logro-o.org/casadelasciencias casadelasciencias@logro-o.org

Museo de la Ciencia y el Cosmos (con planetario)


Calle Via Láctea, s/n. 38200 San Cristóbal de La Laguna (Tenerife)
922 315 265, 922 315 080
www.museosdetenerife.org

Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha


Plaza de la Merced, 1. 16001 Cuenca
969 240 320
pagina.jccm.es/museociencias museociencias@mccm.jccm.es

Parque de las Ciencias de Granada (con planetario)


Av. del Mediterráneo, s/n. 18006 Granada
958 131 900
www.parqueciencias.com info@parqueciencias.com

Casa Ciencias (con planetario)


Parque de Santa Margarita, s/n. 15005 La Coruña
981 189 844
www.casaciencias.org/casa domus@casaciencias.org

Domus
Santa Teresa, 1. 15002 La Coruña
981 189 840
www.casasciencias.org/domus domus@casaciencias.org

Aquarium Finisterrae
Paseo Alcalde Francisco Vázquez, 34. 15002 La Corunya
981 189 842
www.casaciencias.org/aquarium aquarium@casaciencias.org

Cosmocaixa Madrid
Calle Pintor Velázquez, s/n. 28100 Alcobendas
914 845 200
obrasocial.lacaixa.es savimad@fundacionslacaixa.es

Cosmocaixa Barcelona
Calle Isaac Newton, 26. 08022 Barcelona
932 126 050
obrasocial.lacaixa.es icosmobcn@fundaciolacaixa.es

Centro de Ciencia Principia


Av. Luis Buñuel, 6. 29011 Málaga
952 070 481
www.principia-malaga.com portalprincipia@principia-malaga.com

Museo Municipal de Minerais


Calle Ramirans, s/n. 36400 O Porriño (Pontevedra)

Museo Geominero
Calle Ríos Rosas, 23. 28003 Madrid
913 495 700
www.igme.es/museo igme@igme.es

Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis


Av. Sagunto, s/n. 44002 Teruel
978 617 630
www.fundapolis.org fundapolis@fundaciondinopolis.org

Museo Nacional de Ciencias Naturales


Calle José Gutiérrez Abascal, 2. 28006 Madrid
914 111 328
www.mncn.csic.es webmaster@mncn.csic.es

Museu Valencià d'Història Natural


Paseo de la Petxina, 15. 46008 Valencia
963 910 606
www.naturamuseo.orgfundacion@naturamuseo.org

Museu de Ciències Naturals de Barcelona


Edificio de Geología (Museo Martorell. Parque de la Ciudadela).
08003 Barcelona
932 562 222
www.bcn.es/museuciencies museuciencies@bcn.cat

Edifici de Zoologia
(Castell dels Tres Dragons. Parc de la Ciutadella). 08003 Barcelona
932 562 200
www.bcn.es/museuciencies museuciencies@bcn.cat

Jardí Botànic
Parque de Montjuic. 08038 Barcelona
934 245 053
www.bcn.es/museuciencies jardibotanic@bcn.cat
Institut Botànic
Parque de Montjuic. 08038 Barcelona
932 890 614
www.bcn.es/museuciencies
Fichas de experimentación

Aire
Recomendaciones: •: muy fácil, •• : fácil, ••• : con dificultades.

Fiabilidad es la facilidad de evidenciar el objetivo del experimento. Un


triángulo equivale a que el resultado es muy evidente y tres triángulos a que no
lo es tanto. La construcción se refiere a la dificultad de realizar la práctica, de
forma que un triángulo significa que es muy fácil y tres triángulos que comporta
alguna dificultad.

Agua
Recomendaciones: •: muy fácil, •• : fácil, ••• : con dificultades.
Índice
Portada 2
Página de derechos de autor 3
Dedicación 4
Índice 5
Prólogo, Manolo Fernández Tapia 8
Introducción 11
Cómo utilizar este libro para aprender y sobrevivir 11
Una ojeada a la ciencia escolar 11
¿Por qué no se realizan más experimentos en las aulas? 13
¿Cómo podemos utilizar la maleta de la ciencia? 16
Un recurso al alcance de todos y gracias a muchos 20
Referencias bibliográficas 22
Primera parte. Aire 24
Fundamentación científica de los experimentos de aire, Rafael Garcia Molina 25
1. ¿El aire ocupa espacio? 29
2. ¿Qué globo será más rápido? 32
3. ¿El aire pesa? 34
4. ¿Cómo sabemos que existe el aire? 36
5. ¿Cómo funciona un helicóptero? 38
6. ¿Qué papel caerá primero? 41
7. ¿El aire ejerce fuerza? 43
8. ¿Cómo funciona un paracaídas? 45
9. ¿Por qué se atraen dos pelotitas? 48
10. ¿Cómo podemos conseguir que un avión gire continuamente? 51
11. ¿Una bolsa puede tumbar un libro? 54
12. ¿El aire puede marcar goles? 56
13. Cuando soplamos, ¿por qué no cae la pelota? 59
14. ¿Puede funcionar un coche con aire? 62
15. ¿Existe el globo que no revienta? 65
16. ¿Se puede inflar un globo dentro de una botella? 67
17. ¿Es posible sostener una bolita en el aire sin tocarla? 69
18. Al exprimir un objeto, ¿saca la lengua? 71
19. ¿Cómo funcionan las alas de los aviones? 73
20. ¿Cómo podemos construir un cohete? 76
21. ¿Una hoja de periódico puede romper una regla? 79
22. ¿Puedes introducir una bolita de papel en una botella soplando fuerte? 81
23. ¿Puedes subir el agua con el aire? 83
24. ¿No puedes beber con pajita? 85
25. ¿Los palillos también se enamoran? 88
26. ¿Cómo podemos construir una fuente divertida? 91
27. ¿Cómo podemos construir unos pulmones artificiales? 94
28. Los globos, ¿saben compartir el aire? 97
29. ¿El aire tiene pegamento? 99
30. ¿Puedes construir un aerodeslizador? 103
Ideas y experimentos de aire para los más pequeños 106
Segunda parte. Agua 110
Fundamentación científica de los experimentos de agua, Dani Jiménez 111
1. ¿Podemos comprimir el agua? 114
2. ¿El agua tiene pegamento? 116
3. ¿Cuánto aire te cabe en los pulmones? 119
4. ¿Por qué no se moja un pañuelo dentro del agua? 121
5. ¿Cómo podemos transportar agua con pajitas? 124
6. ¿Cae el agua en un cubo invertido? 126
7. ¿Puede mantener el equilibrio un bote de refresco en diagonal? 129
8. ¿Existe la botella de agua intermitente? 131
9. ¿Cómo puede entrar el agua y no salir? 134
10. ¿Cómo se construye un embudo obediente? 136
11. ¿Cómo se puede construir un surtidor de agua? 138
12. ¿La pimienta negra tiene miedo al jabón? 140
13. ¿Cómo se fabrica un sifón? 142
14. ¿Por qué limpia el jabón? 144
15. ¿Cómo puedo hacer que suba y baje el submarino? 146
16. ¿Cómo puedo construir un barco que navegue con jabón? 148
17. ¿Cómo puedo hacer trenzas o dejarle barba al agua? 151
18. ¿El agua tiene barriga? 153
19. ¿Dónde es mayor la mancha? 156
20. ¿Cómo podemos hacer un círculo perfecto con un hilo? 158
21. ¿Cómo podemos imitar a la primavera? 160
22. ¿Cómo podemos construir una fuente transportable? 162
23. ¿Cómo conseguir que aparezca una estrella regándola? 165
24. ¿Cómo funciona el ascensor del agua y el vino? 168
25. ¿Cómo se puede construir un reloj de agua? 170
26. ¿Puedes conducir una gota? 173
27. ¿Cómo conseguiremos un trasvase barato y ecológico? 176
28. ¿Cómo hacer que dos vasos se enamoren? 179
29. ¿El agua puede ir hacia arriba de forma natural? 182
30. ¿La pelota de pimpón se puede enamorar? 184
Ideas y experimentos de agua para los más pequeños 186
Recursos para hacer experimentos 190
Bibliografía sobre ciencia y experimentos 190
Iniciación a la experimentación práctica 190
Temáticas relacionadas con la ciencia 191
Para ampliar y completar conocimientos 191
Bibliografía sobre ciencia y experimentos 196
Museos de ciencia y planetarios del Estado español 198
Fichas de experimentación 203
Aire 203
Agua 206