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¿Cómo se elabora un proyecto de

intervención?
Prof. Flor Garza Vargas

Dentro del rubro educativo, un proyecto de intervención es un plan para lograr llevar a cabo
mejoras en los procesos donde se hayan detectado fallas o procedimientos susceptibles de tener
algunos indicadores de posibles problemáticas.

El análisis del contexto, es un primer acercamiento hacia la resolución de las situaciones


conflictivas mediante la observación y el desarrollo de las medidas específicas para encontrar la
solución a determinados conflictos o necesidades que normalmente se ejecutan a partir de un
proyecto de intervención. Una vez que se ha identificado la cuestión que demanda atención, es
posible embarcarse en el diseño de tal proyecto designado para resolver favorablemente las
situaciones encontradas. Consecuentemente al analisis, se elabora un diagnóstico situacional que
permita ver en forma comprehensiva la magnitud y alcance de las cuestiones problemáticas que
requieren mejoramiento. Con el diagnóstico se podrá tener una idea de lo que representa para la
institución las cuestiones problemáticas y que el posponer una intervención puede tener
consecuencias no deseables para los involucrados en los procesos educativos.

Tras el diagnostico, se tienen las bases suficientes para establecer las siguientes fases del
proyecto, en este momento es importante delimitar el problema, de tal forma que haya claridad
entre lo que se ha identificado y las acciones que se proponen para mejorar esa situación. Los
involucrados en un proceso de intervención educativa requieren conocer las extensiones de las
situaciones problemáticas y las modalidades en que pueden emprenderse acciones tendientes a
resolver los planteamientos iniciales. Como parte trascendental de esta etapa se requiere de
establecer una visión de lo que se pretende hacer. La denominación o título del proyecto es una
incitación sobre la idea o temática que va a tratar el proyecto. Un buen diseño de un proyecto
debe considerar ampliamente estos pasos iniciales, pues son la carta de presentación de todo el
trabajo. Por tanto se debe pensar en un título atractivo. Generalmente, el título se expresa en
forma clara de tal manera que abarque entre 17 y 21 palabras aproximadamente. Además, es
importante que haya concordancia entre el título, la problemática que se pretende resolver y los
resultados que se esperan. Además, la redacción debe ser cuidadosa.

Una vez delimitada la problemática y denominado el tema del proyecto, los involucrados podrán
emprender las acciones pertinentes, ya que saben a lo que se enfrentan. Como parte integral del
proyecto, es necesario justificar y fundamentar la intervención. Esta es la parte donde se explica
el porqué se pretende realizar el proyecto y para qué se quiere llevar a cabo. Esta parte del
proyecto busca establecer las bases sobre las cuales se van a explorar las formas indicadas para
que la labor educativa fluya de manera que permita un crecimiento.
Partiendo de la situación ya identificada y con la finalidad de saber más acertadamente qué
medidas son las pertinentes para el caso que nos ocupa, se proponen los objetivos y las metas de
la intervención. Los objetivos narran los propósitos del proyecto y la visión de lo que se pretende
alcanzar. Las metas son los logros que se esperan obtener al final del proceso. Deben ser
congruentes con la definición del problema y con las estrategias a seguir para atacar la
problemática. Se requiere que sean proporcionales a los demás componentes del proyecto, para
evitar visiones cortas o anhelos inalcanzables.
Es así como el objetivo principal o general resume el plan maestro que marca en forma global el
punto al que se pretende llegar con el proyecto. De manera más concreta, los objetivos específicos
describen los pasos y acciones a llevarse a cabo para consolidar el objetivo general. Generalmente
son descripciones de acciones que utilizan verbos en infinitivo y claramente dicen qué se va a
lograr. A partir de entonces, se puntualizan las líneas o esquemas de acción encaminadas a la
resolución gradual de las dificultades encontradas especificando acciones concretas que se
implementarán durante el proceso. Las estrategias, describen las formas en que se van a atacar
las situaciones problemáticas y pretenden establecer un orden lógico y efectivo de actuar en los
asuntos que se pretenden resolver o mejorar.

Para darle continuidad al diseño, se deben determinar las condiciones de ejecución del proyecto,
es decir los recursos, tiempos, participantes, formas de evaluación y seguimiento.

En este sentido el diseño abre un nuevo apartado en donde se establece el marco teórico, que es
el punto medular en el cual se define el sentido conceptual del proyecto educativo. Se debe
considerar la orientación del proyecto para darle la acepción más apropiada a los vocablos a
utilizar. Esto permite cierto nivel de claridad semántica en el diseño general del proyecto.
Adicionalmente, es recomendable hacer referencia a otros programas que hayan servido de
precedente al proyecto que se está poniendo en marcha, esto con la finalidad de conocer las
similitudes y diferencias existentes en el abordaje de otras problemáticas similares.

La segunda parte del diseño de intervención le da forma y caracterización al producto, pues lo


define con amplitud. Es en esta sección donde se realiza una descripción operativa de la
naturaleza del proyecto, aquí es donde se debe expresar la génesis y la misión de todo el
programa; de dónde viene y hacia dónde se dirige. Para lograr lo anterior, se propone que se haga
una relatoría de lo que se trata el trabajo, donde se asiente brevemente lo que se piensa hacer
respecto a las áreas detectadas como problemáticas o zonas de desarrollo. En esta misma
vertiente, se establece la urgencia del problema, es decir se relata la dificultad que se ha
encontrado o las áreas de oportunidad y explicar la pertinencia de la implementación e
imposibilidad de posponer más un proyecto de este tipo. Emparejada a la descripción debe existir
una propuesta de solución dentro del mismo segmento, pues la idea dominante de todo el trabajo
es que se logren superar detalles encontrados en los procesos educativos. No es suficiente indicar
lo que está fallando, es necesario decidir cuáles son los mejores caminos a seguir para lograr
vencer las dificultades encontradas o fortalecer ciertas áreas. Es por ello que en esta parte del
diseño se requiere explicar claramente por qué las propuestas que incluye el proyecto son las
mejores y las más viables para afrontar decididamente las problemáticas identificadas.

Ahora bien, es importante la parte tangible del proyecto, por lo que hay que considerar al marco
institucional. Un punto sobresaliente a tomar en cuenta es que no siempre es la institución donde
se implantará el proyecto la encargada de aplicarlo. Existen otras instituciones que se pueden
hacer cargo del diseño e implementación de un proyecto. Por lo tanto, debe existir una clara
definición de la naturaleza de la organización, su estructura y los procedimientos personales o
administrativos que deberán llevarse a cabo para la puesta en marcha de dicho material. Se debe
especificar quiénes, en qué medida, y en qué forma van a lograr acceder a los resultados positivos
de la implantación del proyecto. En este apartado se indica en quién se estaba pensando cuando
se decidió emprender un proyecto de intervención, es decir, quiénes serán los usuarios de las
bondades de los resultados del proyecto. Por un lado, los beneficiarios pueden ser inmediatos, es
decir se debe especificar quiénes son los usuarios directos del proyecto de intervención, y por el
otro están los beneficiarios finales o indirectos, quienes reciben las bondades de los impactos del
proyecto, aun cuando sea en forma secundaria o indirecta. En este apartado es preciso indicar:

• Situación general de la institución.


• Ocupación de los beneficiarios del proyecto.
• Acceso a los servicios.
• Criterios de inclusión o exclusión.
• Zona geográfica determinada.
• Procedimientos de selección.

Avanzado ya el diseño teórico del proyecto, llega el momento de proponer cuál será el desarrollo
de las actividades estratégicas de atención mediante las cuales se componen los procesos. Las
actividades son una descripción detallada de las acciones que se van a emprender para conseguir
realizar los objetivos. Se debe fijar la metodología a seguir, el ritmo y la dinámica del proceso. Así
mismo, se incluyen las responsabilidades y cobertura de los involucrados, la coordinación del
desempeño de acciones, etc. Las actividades, a su vez, tienen en los productos su evidencia
primordial. Los productos son el resultado de la realización de las actividades y la condición previa
para el logro de las metas y de los objetivos. Es importante no confundir los productos con los
efectos, que son el resultado de la utilización de los productos para lograr los objetivos. Para darle
un seguimiento cercano a los productos, es necesario tomar en cuenta que deben cumplir con tres
requisitos, el primero es que la realización de las actividades para obtenerlos pueda efectuarse y
comprobarse (aun y cuando para efectos de este producto no se pueda llegar a la fase de
implementación) En seguida, se debe tomar en cuenta que los productos deben estar ordenados
según una secuencia temporal lógica (Cronograma de actividades) y, finalmente, que sean
realizables con los recursos disponibles.
A decir de este punto, es indispensable señalar los recursos mediante los cuales podrán ser
ejecutadas las actividades, estos pueden ser de tres tipos:

a) En el primer escalón se encuentran los recursos sociales, por lo que es necesario especificar los
recursos con los que cuentan las personas o las instituciones para involucrarse en el proyecto.
Por ejemplo, si existen centros que puedan ayudar a los padres con sus hijos mientras están
involucrados en el proceso, o las redes sociales de las que disponen las personas para
apoyarse durante la realización de las actividades.

b) Enseguida se mencionan los recursos humanos, es aquí donde se debe anotar el tipo de
personal y las funciones y responsabilidades de los involucrados en el proyecto. En este
apartado es importante detallar lo siguiente:

• Administración del proyecto: En el diseño del proyecto se incluyen los pormenores de las
líneas de gestión para lograr la ejecución del proyecto.
• Organigrama: Detalle jerárquico de los involucrados en el proceso. En qué parte de la
organización se incluye el proyecto.
• Funciones del personal: Enlistar las responsabilidades de cada uno de los agentes ejecutores
del proceso.
• Relaciones del personal: El flujo de la autoridad y ejecuciones del proyecto.
• Mecanismos de control. Cómo se irá verificando el avance de las acciones y de las metas.
• Sistemas de evaluación interna. Formas en que se marcará el alcance de los diferentes pasos
del proyecto.
• Canales de información. Qué formatos y vías se utilizarán para agilizar la información de
todos los avances de los procesos del proyecto de intervención.

c) El siguiente tipo de recursos son los materiales, es decir, se especifica qué es lo que se
necesita para desarrollar adecuadamente el proyecto.
d) Están seguidos por los recursos técnicos que detallan qué instrumentos tecnológicos se
utilizarán para una eficaz realización del proyecto.
e) Finalmente, se mencionan los recursos financieros, cuya misión es el establecimiento de un
presupuesto de los costos y gastos de la realización del proyecto. En pocas palabras, es
imprescindible especificar la cantidad y calidad de recursos, servicios, bienes, etc. que son
necesarios para la realización de los procesos incluidos en el proyecto.

Después de los recursos, el diseño del proyecto demanda que se asiente con claridad la tipología o
carácter de la intervención se estará llevando a cabo. Tal es el caso que la intervención puede
tener un formato individual o grupal. Por ello, hay que afirmar qué alcance tiene el proyecto y si
abarca individuos o grupos de individuos. Si es grupal, entonces hay que especificar si es
homogéneo o heterogéneo, a la vez que determinar puntos variantes o de encuentro respecto a la
edad, las necesidades y la relación con el problema del grupo de población destinatario del
proyecto de intervención. Si va a ser meramente informativo o implicará acción, se deberá definir
si el proyecto que se emprende tiene como finalidad proporcionar información únicamente o
también propone estrategias y acciones designadas para abordar las necesidades identificadas.
Ya casi por finalizar surge entonces la necesidad de dejar en claro qué procesos de evaluación se
llevarán a cabo durante la implantación del proyecto y la valorización de los resultados obtenidos
al final del mismo, con miras a hacer ajustes necesarios o emprender algún otro proyecto que
ataque otras áreas que se hayan detectado que requieran atención. Para estas alturas, el diseño
del proyecto está cercano a estar completo, tan sólo restan analizar los factores externos o pre-
requisitos de los logros, pues hay cuestiones de carácter externo sobre las cuales no se posee un
control total y sin embargo pueden afectar radicalmente la realización efectiva del proyecto. Es
por ello que, muchas de estas cuestiones son requisito para el buen término del proyecto, siempre
y cuando se sepan manejar adecuadamente.

De esta forma, resulta importante tomar en cuenta que la especificación de estos factores implica
que deben ser realistas y fundamentados, es decir, que tengan coherencia con las necesidades a
cubrir. También que sean precisos y que se expresen en términos concretos. Finalmente, deben
ser completos y exponerse ampliamente para su total comprensión.

Dentro de estos factores externos, se pueden mencionar los datos económicos, pues la realización
de un proyecto supone unos costos y la disponibilidad de fuentes de recursos. Entre ellos se
encuentran:

 Gastos previstos. Qué se planea que represente un costo para la puesta en marcha del
proyecto.
 Material y equipo. Costo de mobiliario, costo de material.
 Personal. Este gasto depende del número de personas que se planea participen activamente
en el programa y que reciban pago por ello.
 Dietas y desplazamientos. Gasto de desplazamiento personal: Transporte, alojamiento,
alimentación y en general todos los viáticos.
 Mantenimiento. Gastos fijos como el alquiler de un local para llevar a cabo el programa, luz,
agua, gastos variables como posibles reparaciones, etc.
 Gastos. Costo total, que es la suma de los diferentes gastos. Costo directo, lo directamente
relacionados con la prestación del servicio. Costos indirectos, son servicios complementarios
que se originan como resultado de la ejecución del proyecto. Costos fijos, no sufren variación,
como los sueldos del personal. Costos variables, como la contratación de personal para tareas
específicas.
 Gasto comparativo con otros programas. En este apartado es importante proporcionar
información acerca del gasto que supone otros programas en funcionamiento con objetivos
similares.
 Gasto comparativo con la no intervención. Establecer claramente el gasto que la no
intervención tendría para el estado de la institución comparándolo con el estado que se
conseguiría con la ejecución del programa.

Con base en lo anterior, se puede tener una visión de los puntos importantes sobre los cuales
construir un diseño de un proyecto de intervención que logre subvenir las fallas encontradas o que
presente caminos de acción orientados a aumentar el nivel de desempeño de un proceso
educativo. Compete ahora, al responsable del proyecto, adoptar y adaptar los distintos pasos
descritos para el diseño de un proyecto a su propio ambiente donde se requiera implantar un
proyecto de intervención educativa.

Cada institución o centro donde se deba implantar una intervención posee rasgos propios y
necesidades únicas, por lo que se debe llevar a cabo una planeación muy cuidadosa y detallada
para que la implantación del proyecto de intervención educativa tenga un impacto positivo y los
beneficiarios puedan hacer uso de los buenos resultados obtenidos.

Una vez reunido lo anterior, se presenta el proyecto para su autorización.