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LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO

Magistrado ponente

AP2853-2017
Radicación No. 50167
Acta No. 124

Bogotá D.C., tres (3) mayo de dos mil diecisiete (2017).

ASUNTO

Resolver lo que en derecho corresponda en relación con


el recurso de queja interpuesto por los defensores de Luz
Mary Velásquez García y Hernán de Jesús Quintero Hoyos,
contra la decisión de la Sala Penal del Tribunal Superior de
Medellín, por medio de la cual no concedió el recurso de
apelación presentado contra la sentencia condenatoria
proferida en segundo grado por esa Corporación, por el delito
de fraude procesal.

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Luz Mary Velásquez García y
Hernán de Jesús Quintero Hoyos

ANTECEDENTES PROCESALES

1. El 16 de noviembre de 2016, el Juzgado Octavo Penal


del Circuito de conocimiento de Medellín, absolvió a Luz Mary
Velásquez García y Hernán de Jesús Quintero Hoyos,
acusados del delito de fraude procesal.

2. Inconforme con esta decisión el representante de la


víctima y la Fiscalía interpusieron recurso de apelación,
resuelto el 30 de marzo de 2017 por la Sala Penal del
Tribunal Superior de Medellín, en sentencia que revocó el
fallo impugnado y los condenó a la pena principal de 7.5 años
de prisión y a la accesoria de inhabilitación para el ejercicio
de derechos y funciones públicas por igual lapso, como
responsables de la conducta mencionada.

3. El 17 de abril siguiente se efectuó audiencia de


lectura de fallo, y notificado a los defensores de los
sancionados promovieron recurso de apelación con
fundamento en lo dispuesto por la Corte Constitucional en
sentencia C-792-2014, que fue negado por la Sala
cognoscente por improcedente según lo expuesto en la parte
motiva de su proveído.

Contra esta decisión los togados interpusieron recurso


de queja conforme con los artículos 179B y 179C de la Ley
906 de 2004, para insistir en la procedencia de la alzada
acorde con la decisión de la Corte Constitucional referida,
que habilita el recurso en estos casos, al observar que el

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recurso extraordinario de casación no cumple con los fines


de la impugnación.

4. Allegado el recurso a esta Corporación, la Secretaría


de la Sala de Casación Penal dispuso correr el traslado de 3
días previstos en el artículo 179 D del Código de
Procedimiento Penal para la respectiva sustentación del
recurso de queja, término dentro del cual la parte recurrente
guardó silencio.

CONSIDERACIONES DE LA SALA

1. Los defensores reclamaron a través del recurso de


queja, la concesión del recurso de apelación contra la
sentencia proferida por la Sala Penal del Tribunal Superior
de Medellín que revocó el fallo absolutorio dictado a favor de
Luz Mary Velásquez García y Hernán de Jesús Quintero
Hoyos y en su lugar los condenó como responsables del delito
de fraude procesal, que le fuera negado por improcedente.

2. Los artículos 179B, 179C y 179D de la Ley 906 de


2004, adicionados con la Ley 1395 de 2010, establecen la
procedencia y trámite del recurso de queja para aquellos
asuntos en los cuales el funcionario de primera instancia
deniegue el recurso de apelación, el cual deberá interponerse
en el término de ejecutoria de la respectiva decisión. Luego,
debe ser enviado al superior competente con las copias de las
actuaciones necesarias para resolver y dentro del término de
tres días siguientes al recibo, el recurrente deberá presentar

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sus argumentos, pues de no cumplirse con esa carga se


desechará.

Frente a esto último debe señalarse que si bien la


Secretaria de la Sala en constancia del 27 de abril manifestó
que dentro del término del traslado los quejosos no
presentaron escrito alguno, lo cierto es que se cumplió con
esa obligación previamente al momento de la interposición,
de modo que no aparece razón alguna para desechar su
proposición por falta de sustentación.

3. No obstante lo anterior, debe decirse que el recurso


de queja intentado es improcedente, en tanto la sentencia de
segundo grado no admite recurso de apelación, como
equivocadamente lo deduce la defensa de la sentencia C-792
-2014.

Al respecto la Sala, ha sostenido:

«(i) la queja únicamente procede contra las decisiones que tienen la


virtualidad de ser controvertidas a través del recurso de apelación; (ii) el
derecho a la impugnación de que trata la Sentencia C-792 de 2014, es
diferente al establecido legalmente, recurso de apelación; (iii) contra un
auto proferido en el trámite de segunda instancia, que niega, por
improcedente, el derecho a la impugnación contra la sentencia que
declara por primera vez la responsabilidad penal por el Ad-quem, sólo
procede el recurso de reposición.»., en consecuencia la Sala se

abstendrá de darle trámite al presente asunto.

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,


Sala de Casación Penal,

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Hernán de Jesús Quintero Hoyos

RESUELVE

PRIMERO. Abstenerse de resolver el recurso de queja


por improcedente.

SEGUNDO. Contra esta decisión no procede ningún


recurso.

Devuélvase el expediente al Tribunal de origen.

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO

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Hernán de Jesús Quintero Hoyos

LUIS ANTONIO HERNÁNDEZ BARBOSA

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ

EYDER PATIÑO CABRERA

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO

Nubia Yolanda Nova García


Secretaria

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Hernán de Jesús Quintero Hoyos

SALVAMENTO DE VOTO

Recurso de Queja
Radicado. 50167
Procesados: LUZ MARY VELÁSQUEZ y HERNÁN QUINTERO HOYOS
Acta No. 124 de 3 de mayo de 2017
Mag. Ponente: LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO
Mag. Salva Voto: EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER

El 16 de noviembre de 2016 el Juzgado Octavo Penal del Circuito de


Conocimiento de Medellín absolvió a LUZ MARY VELÁSQUEZ GARCÍA y
HERNÁN QUINTERO HOYOS por el delito de fraude procesal. Al desatar el
recurso de apelación, el 30 de marzo de 2017, la Sala Penal del Tribunal Superior
de la citada ciudad revocó la sentencia de primera instancia y condenó a los
procesados por el delito acusado.

En la audiencia de lectura de fallo de segunda instancia los defensores de


los incriminados recurrieron el primer fallo de condena con base en la sentencia
C 792 de 2014, impugnación cuyo trámite fue negado. Contra esta última decisión
se interpuso el recurso de queja insistiéndose en la procedencia del recurso
excepcional y expresando que la casación no cumple en este caso con los fines
de la impugnación.

Al desatar el recurso de queja en auto de 3 de mayo de 2017 aprobado con


Acta No. 124, la mayoría de la Sala se abstuvo de resolver el recurso de queja por
improcedente argumentando lo siguiente:

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Luz Mary Velásquez García y
Hernán de Jesús Quintero Hoyos

“(…) no obstante lo anterior, debe decirte que el recurso de queja intentado


es improcedente, en tanto la sentencia de segundo grado, no admite recurso de
apelación, como equivocadamente lo deduce la defensa de la sentencia C-792-
2014.

Al respecto la Sala ha sostenido:

(i) La queja únicamente procede contra las decisiones que tienen la


virtualidad de ser controvertidas a través del recurso de apelación; (ii) en derecho
a la impugnación de que trata la sentencia C-792 de 2014, es diferente al
establecido legamente, recurso de apelación; (iii) contra un auto proferido en el
trámite de segunda instancia, que niega, por improcedente, el derecho a la
impugnación contra la sentencia que declara por primera vez la responsabilidad
penal por el Ad quem, solo procede el recurso de reposición”, en consecuencia la
Sala se abstendrá de darle trámite al presente asunto.

El recurso de queja y el mecanismo de la doble conformidad judicial están


estrictamente ligados, como que por haber negado el trámite de éste último se
acudió al de queja para que el superior, en este caso la Corte, definiera la
procedencia de la doble conformidad judicial contra la primer sentencia
condenatoria que prefirió en este caso el Ad quem al revocar el fallo absolutorio
dictado por el a quo.

Bajo la anterior consideración se hace necesario explicar porque estimó


que en este caso procede la impugnación o doble conformidad judicial contra el
primer fallo condenatorio y consecuencialmente las razones que ameritan la

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Hernán de Jesús Quintero Hoyos

autorización del recurso de queja contra la decisión que niega acceder a ese
trámite para que se obtenga una solución de fondo.

Salvamento de voto al criterio mayoritario de la Sala.

En los radicados 49390, 49966, 49826, 49812, 48805, 48989, 48987,


49123, 48512, 48675, 48793, 48824, 48986, 48987, 48989,49000, 49029, 49954,
49090, 45832, 48406, 48442, 48522, 48538, 48363, 48473, 48688, 48711, 48013,
48482, 48528, 48546, 48557, 48572 48578, 48585, 48601, 48667, 48678, 48790
y 48872, he venido salvando el voto por entender que a raíz de la sentencia C-
762 de 2014, en Colombia contra la primera sentencia condenatoria proferida por
autoridades diferentes a la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de
Justicia procede la doble conformidad porque tienen un superior funcional,
supuesto éste último que no se da cuando la primera condena la profiere la Sala
de Casación Penal porque la Carta Política no establece un superior de dicha
autoridad al declarar el órgano límite de la jurisdicción y mientras no se reforme la
Constitución no es posible acceder a la modalidad de impugnación referida. A este
respecto, señalé en salvamento de voto presentado en el radicado 48805:

Es de anotar que a partir del 25 de abril de 2016 debe tramitarse


y resolverse la impugnación contra la primera condena emitida por los
Tribunales, en virtud de lo dispuesto en la sentencia C-792 de 2014,
complementada con la sentencia SU-215 del 28 de abril de 2016,
proferidas por la Corte Constitucional.

La sentencia C-792 de 2014 dispuso en el numeral 2º de la parte


resolutiva «EXHORTAR al Congreso de la República para que, en el
término de un año contado a partir de la notificación por edicto de esta
sentencia, regule integralmente el derecho a impugnar todas las

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sentencias condenatorias. De no hacerlo, a partir del vencimiento de


este término, se entenderá que procede la impugnación de todas las
sentencias condenatorias ante el superior jerárquico o funcional de
quien impuso la condena» por lo que la única interpretación que puede
hacerse de dicha decisión es que la impugnación procede contra todas
las sentencias condenatorias ante el superior del juzgador que impuso
la condena.

En la sentencia en cita dispuso la Corte Constitucional «se


dispondrá que en caso de que el legislador incumpla el deber anterior,
se entenderá que procede la impugnación de los referidos fallos ante
el superior jerárquico (sic) o funcional de quien impuso la condena». A
esta última afirmación en la decisión se hizo un llamado a pie de página
con el número 141, del que en lo pertinente se trascribe: «… esta
Corporación ha señalado la necesidad de que al interior de organismos
judiciales colegiados como la Corte suprema de Justicia, se diferencie
orgánicamente la función de investigación y la función de juzgamiento,
cuando ambas han sido atribuidas a esta corporación. De manera
análoga, en estas hipótesis se debe garantizar la revisión de los
primeros fallos condenatorios que se dictan en el marco de un juicio
penal por instancias que carecen de superior jerárquico.»

Para el suscrito no tiene discusión que con la Sentencia C-792


de 2014 se creó el derecho a impugnar la primer condena, pero esa
facultad conforme al actual estructura constitucional solo es posible
respecto de las decisiones que profieren los Tribunales de Distrito
Judicial, no de los fallos emitidos por la Sala de Casación Penal de la
Corte Suprema de Justicia, a quien la Carta Política no le creó superior
funcional y por vía jurisprudencial no se puede modificar la estructura
del Estado en materia de administración de justicia, como lo sugiere
indebidamente la Corte Constitucional.

En cuanto a la impugnación de la primera condena proferida por


los Tribunales la Carta Política y la Ley 906 de 2004 regulan las
autoridades judiciales que tienen la condición de superior funcional
para resolver las impugnaciones, apelaciones o el recurso de casación.

No riñe con la Constitución Política que por jurisprudencia se


establezca las reglas para darle trámite a la impugnación en los
términos en que lo ordenó la Sentencia C-792 de 2014 para las
primeras condenas proferidas por los Tribunales Superiores de Distrito
Judicial.

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En consecuencia, la primera condena del Tribunal debe


notificarse y durante el término de ejecutoria establecido por la ley
procesal penal para recurrir la decisión, las partes deben manifestar si
interponen recurso de casación y/o impugnación.

Como los recursos son rogados, si no se hace manifestación,


en los términos señalados en el párrafo anterior, la sentencia queda
ejecutoriada. De llegar a hacerse puede expresarse que se interpone
impugnación; casación o impugnación y casación.

Si solamente se interpone impugnación debe remitirse al


superior funcional, si el ad quem es el Tribunal la remisión debe
hacerse a la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,
para que ésta de plano la resuelva con plena competencia.

Si únicamente se interpuso recurso de casación se resolverá


exclusivamente éste pues por voluntad del condenado o su defensor
se renunció a agotar la impugnación como medio de protesta contra la
decisión adoptada.

Si se manifestó el deseo de recurrir en casación e impugnación,


fenecido el término de ejecutoria se correrá traslado simultáneo para
sustentar la casación y la impugnación, el término es igual para ambos
recursos y luego la Corte resolverá.

A las anteriores premias agrego como apoyo de mi convicción sobre la


doble conformidad judicial de la primera condena las siguientes razones que
desarrollo seguidamente.

La impugnación: un instrumento para materializar la doble instancia


y la doble conformidad judicial.

La Carta Política en Colombia establece en el artículo 29 el derecho del


condenado a impugnar la condena, con alusión inequívoca a la necesidad que en

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tal evento más de una única autoridad judicial debe revisar el fallo que declara la
responsabilidad penal de un procesado.

“Quien sea sindicado tiene derecho; (…) a impugnar la sentencia


condenatoria, (…)”.

El Artículo 31 de la C.P. otorga la facultad de apelar la sentencia proferida


por los jueces, admitiendo el establecimiento de excepciones por la ley. Así dice
el texto:

“Toda sentencia judicial podrá ser apelada o consultada, salvo las


excepciones que consagre la ley. El superior no podrá agravar la pena
impuesta cuando el condenado sea apelante único”.

Recursos ordinarios y extraordinarios.

Los conceptos que se expresan en este acápite en relación con la


impugnación y la doble instancia tienen aplicación en todas las jurisdicciones,
penal, civil, comercial, laboral, administrativo. No así la casación que no está
prevista para la jurisdicción administrativa.

Los recursos ordinarios corresponden a la reposición y apelación, en tanto


que el extraordinario es la casación, de conocimiento de la Sala de Casación
Penal, Civil o Laboral de la Corte Suprema de Justicia.

Los recursos tienen por objeto la revocatoria o modificación de una decisión


judicial, en tales casos tiene el recurrente la carga de demostrar el yerro
trascendente cometido en la providencia.

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Los recursos son de naturaleza rogada. El de reposición se tramita y


resuelve horizontalmente, por el mismo funcionario que profirió el auto. La
apelación (admisible contra determinados autos y la sentencia de primera
instancia) y la casación (contra sentencias de segunda instancia) se resuelven por
el superior funcional, el primero por el Tribunal y el segundo por la Sala de
Casación que por naturaleza del asunto corresponda (civil, penal, laboral).

Los recursos ordinarios y el extraordinario son limitados, la competencia de


quien debe resolverlos se circunscribe estrictamente a los asuntos propuestos por
el censor o que tengan una conexidad necesaria con los temas propuestos;
excepcionalmente pueden pronunciarse oficiosamente en los asuntos en los que
esté acreditada la vulneración de una garantía fundamental. Pero, además, la
técnica del recurso de casación como expresión del debido proceso casacional,
es otra limitante más de la competencia del superior funcional, en este caso, de la
Corte Suprema de Justicia para resolver la casación.

Los recursos ordinarios y el extraordinario son una expresión de la


impugnación.

La apelación satisface la garantía de la doble instancia, pero con las


limitaciones que se han precisado.

La impugnación o doble conformidad como recurso excepcional.


Finalidades y trámite.

La garantía de la doble conformidad judicial está consagrada en el Pacto


de San José de Costa Rica (1969) o Convención Americana de Derechos, que fue
ratificada por Colombia con la Ley 16 de 1972 (diciembre 30), con base en el
artículo 2° de la Convención Americana, los Estados Parte deben adecuar el

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ordenamiento jurídico interno a la legislación internacional que establezcan


garantías como la que se examina en esta oportunidad.

Además, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (artículo 14,


inciso 5), establece para los condenados el derecho a que las sentencias se
sometan a un Tribunal Superior, conforme a la Ley.

El artículo 29 y 31 de la C.P. se refieren a medios de impugnación distintos,


el primero corresponde a la doble conformidad judicial de la sentencia
condenatoria y la segunda de las disposiciones en mención a la apelación y
garantía de doble instancia.

La doble conformidad judicial, en términos de la sentencia de la Corte


Internacional de Derechos Humanos en el caso LIAKAT ALI ALIBUX Vs.
SURINAME, fallo de 30 de enero de 2014 y de los fallos C-972 de 2014 de la Corte
Constitucional, se caracteriza por ser:

a. Una garantía fundada en el artículo 8.2. (h) de la Convención Americana


de Derechos Humanos, para que las decisiones judiciales no sea arbitrarias, ni la
manifestación de una simple voluntad del poder punitivo del Estado, para que
tengan legitimación y se caractericen por la imparcialidad y la posibilidad de
acierto, deben contar con la confrontación de otra autoridad diferente a la que
declaró la responsabilidad, para que le haga un juicio al fallo condenatorio en la
búsqueda de verdad, certeza y justicia.

b. Procede contra la primera sentencia condenatoria, a favor del


procesado. No tienen derecho a la doble conformidad el fiscal, el ministerio público
ni la víctima, ni procede contra la sentencia absolutoria ni las decisiones que
precluyan la investigación.

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c. Se debe facilitar el examen integral de la sentencia, de lo revisable por


su trascendencia en el caso, a través de exigencias mínimas para que sea
accesible y eficaz, “no debe requerir mayores complejidades que tornen ilusorio
este derecho”.

d. La doble conformidad judicial es una manifestación del debido proceso.

No resulta incompatible con la garantía la naturaleza rogada de la


impugnación y que se presente sustentación, pero es de la esencia en éste último
evento, de todas formas, que a pesar de la motivación se debe admitir “un control
amplio de los aspectos impugnados de la sentencia condenatoria” por parte del
funcionario judicial que debe resolverlo. No se trata de ejercer una simple facultad
oficiosa sino de un verdadero deber funcional de revisión integral de la condena,
independientemente de la motivación.

La garantía de hacer necesaria la conformidad por otra autoridad judicial


en los casos de la primera sentencia condenatoria no participa de idéntico objeto
y fines de la especie de los recursos ordinarios, de ahí que la doble conformidad
no sea un recurso ordinario ni extraordinario, sino excepcional en el régimen penal
colombiano.

La doble conformidad no procede respecto de sentencias absolutorias,


éstas sí admiten apelación y casación.

La apelación únicamente está instituida para sentencias de primera


instancia y la casación para sentencias de segunda instancia, la impugnación por
vía de la doble conformidad tiene como objeto la primera sentencia condenatoria
sin importar la autoridad judicial que la profiera (juez municipal, de circuito, sala
penal de tribunal o sala de casación penal de la Corte Suprema).

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Las premisas anteriores hacen imposible que la apelación o la casación


satisfagan el objeto de la doble conformidad judicial.

En la apelación o casación el recurrente debe demostrar un error


trascendente y se hará pronunciamiento sobre los errores denunciados por el
censor. En la doble conformidad el funcionario debe examinar la sentencia
condenatoria y resolver los ataques propuestos por el impugnante, pero, además,
sobre lo que no cuestione expresamente, de manera oficiosa debe hacer un
examen integral de lo revisable para ajustar la decisión a las garantías
fundamentales, la legalidad y lo demostrado, para que la sentencia corresponda
a la justicia material que el caso demande. Sobre estos supuestos el fallo que
resuelva la impugnación puede confirmar o revocar la primera sentencia
condenatoria.

En apoyo de lo dicho puede citarse el siguiente aparte de la sentencia C-


792 de 2014:

“Para la Corte, este derecho a impugnar la sentencia condenatoria no es


equivalente a la garantía de la doble instancia, puesto que si bien en ciertos
supuestos puede haber coincidencia entre ambas figuras, como cuando en
un proceso de doble instancia, la decisión de condena se produce en la
primera de ellas, en otros escenarios, la previsión constitucional sobre la
doble instancia no resulta suficiente, bien porque se trata de un proceso
penal de única instancia, circunstancia permitida por la Constitución, que
admite excepciones a la garantía de la doble instancia, o bien porque siendo
el proceso de doble instancia, la condena se produce en la segunda de ellas,
hipótesis éstas en las que, al no contemplarse el derecho a controvertir el
fallo condenatorio, se desconoce uno de los elementos constitutivos del
debido proceso. Estimó la Corte que la previsión de recursos extraordinarios,
como ocurre con los recursos extraordinarios de casación o de revisión, o
de la acción de tutela en contra de providencias judiciales, no satisface las
exigencias del referido derecho, habida cuenta de que la procedencia de
estos medios de impugnación tiene claros límites materiales establecidos en
la propia legislación, por lo que no es posible hacer uso de los mismos para
controvertir toda sentencia condenatoria en los eventos planteados, y
porque, además, las facultades de los operadores jurídicos en esos eventos
se orientan, no a revisar integralmente el caso, sino a evaluar la decisión

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judicial a la luz de cierto repertorio cerrado de falencias o déficits del mismo,


o de la aparición de nuevos elementos que no fueron tenidos en cuenta en
la decisión judicial objeto de revisión.”.

e. La impugnación excepcional, dada la estructura constitucional que


estableció el constituyente primerio en la Carta Política de 1991, en Colombia
debe resolverse por el superior funcional en las decisiones adoptadas por los
jueces municipales, de circuito y tribunales, en cambio, cuando los fallos
condenatorios los profiere por primera vez la Corte Suprema de Justicia, debe
hacerse por subsalas, dividiéndose la Sala plena penal, civil o laboral de la Corte
Suprema de Justicia, porque como se ha dicho, la doble conformidad judicial debe
aplicarse en todas las ramas del derecho, que la pérdida de un derecho esencial,
como la libertad, el trabajo, la vivienda, o los derivados de las obligaciones
familiares o con el Estado, jamás pueden perderse con la opinión y la decisión de
una sola o única autoridad judicial.

La doble conformidad judicial no debe ser patrimonio exclusivo del derecho


penal, las jurisdicciones civiles, laborales, administrativas, comerciales de familia,
también deciden sobre asuntos y derechos fundamentales para la realización y
dignidad de las personas.

La fórmula de competencia para resolver la impugnación cuando la Corte


Suprema profiera la primera sentencia de condena está dada por la competencia
otorga a esta institución de resolver con exclusión el recurso de casación y el
juzgamiento de los aforados constitucionales, lo que es propio de la libertad de
configuración que le reconoce la Carta Política al legislador colombiano.

f. La impugnación busca un reexamen de la primera decisión de condena,


pero para que opere se requiere su interposición expresa, de lo contrario opera el
consentimiento tácito por no recurrir.

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Quien impugna debe estar legitimado y hacerlo oportunamente, contra


providencia que admita la doble conformidad, tener interés para reclamar, no
puede ejercer doble recurso contra la misma providencia, puede desistir pero con
posterioridad al proferimiento de la decisión impugnada y no antes (principio
dispositivo), sus efectos pueden hacerse extensivos a quien no haya impugnado
siempre que tenga derecho a ello y favorezca su situación jurídica

Las excepciones constitucionales a las que se refiere el artículo 31 de


la C.P.

La impugnación está reglada en el artículo 29 de la C.P. y el 31 ídem tiene


por objeto el recurso de apelación. Estos textos constitucionales solamente
admiten excepciones para la doble instancia (la apelación), pero no para la
impugnación en la modalidad de la doble conformidad judicial.

La cosa juzgada.

La sentencia hace tránsito a cosa juzgada cuando se han decidido por las
autoridades judiciales los recursos, los ordinarios, extraordinarios y
excepcionales.

La cosa juzgada es presupuesto de la firmeza y cumplimiento del fallo, en


materia penal esa es condición sine quanom para que constituya antecedente
judicial.

La Corte Constitucional en lo que tiene que ver con la impugnación o doble


conformidad judicial, en la sentencia C-792 de 2014 conminó al Congreso de la
República para que legislara en un año sobre dicha garantía, haciendo la
advertencia que de no hacerlo, “se entenderá que procede la impugnación de
todas las sentencias condenatorias ante el superior de quien impuso la condena”.

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Recursos contra la sentencia que resuelva la doble conformidad y


límites de ésta.

La cadena de revisión de una decisión judicial no puede generar


actuaciones posteriores que lleven al infinito y al absurdo la facultad de expresar
inconformidades. Por ello la decisión que resuelva el doble conforme no debe
tener recursos. Al fin y al cabo estos son limitados y aquella, la impugnación,
permite una revisión integral por el funcionario que resuelve.

La sentencia que resuelva la impugnación para verificar la garantía de la


doble conformidad debe tener como límite que la autoridad judicial ha de resolver
sin desmejorar la situación jurídica del recurrente, opera la no reformatio in peius.

Recurso de queja.

El recurso de queja, contemplado en los artículos 179B y siguientes de la


Ley 906 de 2004, se interpone contra aquellas decisiones que niegan la admisión
del recurso de apelación, su finalidad no solo se limita a que el superior del
juzgador que negó la apelación la conceda, sino también busca garantizar el
acceso a la doble instancia y el goce efectivo del principio constitucional del debido
proceso.

En ese orden, si lo pretendido por el recurrente era que se declarara la


procedencia del recurso de impugnación excepcional y para ello presentó los
recursos de ley, resueltos por el a quo de manera adversa a sus pretensiones,
solo podía acudir al de queja.

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De manera pacífica, con criterio uniforme, la Sala de Casación Penal de la


Corte suprema de Justicia ha entendido que si la decisión admite un recurso, éste
no puede negarse porque el peticionario se haya equivocado en el nombre del
mismo. Si en este asunto se manifestó el querer apelar pero se invocó como
sustento la sentencia C-792 de 2014, era obvio que el sensor reclamaba el
derecho a impugnar la primera sentencia condenatoria proferida por el Tribunal de
Medellín.

De allí, mal podrían calificarse de inadecuados los argumentos que con ese
mismo fin presentó en su libelo a manera de sustento de dicho recurso, pues como
se indicó anteriormente, el objeto de la queja no solo sería el de corregir los
posibles yerros en que incurre el a quo al negar una apelación, sino también la
impugnación excepcional de que trata la Sentencia C-792 de 2014. Donde hay la
misma razón de hecho (equivocada negación de un recurso) cabe idéntica
solución en derecho (recurso de queja contra la providencia que negó la
impugnación para la doble conformidad judicial de la primera condena).

Lo anterior cobra mayor relevancia si se tiene en cuenta lo dicho por la Sala


de Casación Penal1 en el sentido que no se puede desconocer la posibilidad que
tiene un procesado en relación con que otra autoridad judicial estudie su caso
(impugnación especial o recurso extraordinario de casación). Expectativa que se
vio truncada en este caso, por lo que en garantía del debido proceso y dado que
interpusieron, a través de su apoderado, un recurso contra una sentencia
condenatoria proferida por primera vez por un Tribunal Superior de Distrito
Judicial, expresando su inconformidad con la misma, la Corte debió conceder la
impugnación, dar trámite y resolver la impugnación excepcional.

1 CSJ AP5853-2016, 31 Ago 2016, Rad. 48667.

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50167
Luz Mary Velásquez García y
Hernán de Jesús Quintero Hoyos

Así dejo expuestas las razones de mi disenso,

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER


Magistrado

Fecha ut supra

21