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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

FISCALÍA GENERAL DE LA REPÚBLICA


ESCUELA NACIONAL DE FISCALES
ESPECIALIZACIÓN EN EJERCICIO DE LA FUNCIÓN FISCAL

EL ÍTER CRIMINIS

ASIGNATURA: DERECHO PENAL GENERAL


PROFESOR: Abg. JOHNNY OJEDA

AUTORES:

CASAS, YUSMAR CI V-14.626.238


CALDERA, OSWALDO CI V- 21.478.309
GÉSIME, JESSICA CI V- 18.352.507
HIGUERA, MILAGRO CI V- 13.681.390
LÓPEZ FERNANDO CI V- 18.108.810

NAGUANAGUA, 17 DE NOVIEMBRE DE 2018


INTRODUCCIÓN

El derecho penal general es la rama del derecho que se encarga de establecer las nociones
generales relacionadas con el delito; y, al referirnos a nociones generales, no sólo nos referimos a
los elementos que debe reunir una conducta para ser considerada delictiva, es decir, la acción, la
tipicidad, antijuridicidad o culpabilidad, sino que también trata del estudio de los elementos
negativos del mismo, así como las consecuencias jurídicas del mismo. Tal sería el caso de las penas
y las medidas de seguridad que se aplicarán una vez determinada la responsabilidad penal de una
determinada persona.

Conforme al principio de legalidad, no hay delito ni pena que no se encuentre establecido


previamente en la Ley vigente de un país. Dicha Ley es entendida como un conjunto de normas, y
toda norma responde a una estructura, que como ya se planteó, viene a ser la conducta, positiva o
negativa, y la pena o medida de seguridad. Ahora bien, en la comisión de un delito pueden participar
una o más personas, y surge la premisa de que la responsabilidad penal es personalísima, y de allí
otro tema relacionado al derecho penal que sería el del concurso de personas o las reglas
reconocidas doctrinaria, legal y jurisprudencialmente sobre la autoría y participación.

Los tipos penales dirigen su enunciado a la protección de bienes jurídicos fundamentales que
garanticen la convivencia social, en la legislación venezolana todos los tipos penales, o al menos la
mayoría de ellos, están dirigidos a conductas de sujetos activos indeterminados y, además, de forma
singular, describiendo la participación de una sola persona; cuando rezan por ejemplo: “…el
que…”, “…todo aquel que…”, y en esa tutela se garantiza no sólo la sanción para los delitos que se
consuman sino también para aquellos casos en los que el hecho no llegue a consumarse. Es decir,
que no se constituyó la realización perfecta del tipo penal establecido en la norma.

En la realización de un hecho delictivo, que cumpla con los elementos de acuerdo a la teoría
general del delito, el sujeto activo realiza un recorrido criminal, que se conoce como el íter criminis,
que tiene distintas fases hasta llegar a la consumación del mismo. El presente trabajo versará sobre
estos tópicos: el delito perfecto, el delito imperfecto, el delito imposible, así como el íter criminis y
sus fases.
EL ÍTER CRIMINIS

Establece el artículo 61 del Código Penal Venezolano que “nadie puede ser castigado como reo
de delito no habiendo tenido la intención de realizar el hecho que lo constituye…”, de allí se
desprende la premisa fundamental de la culpabilidad, toda vez que el agente de delito debe tener la
intención de producir el daño al que dirige su acción; acción que, está de más aclarar, debe ser
voluntaria o dolosa, ya que el sujeto activo ha elegido actuar de esa manera y no de otra, salvo que,
como reza el citado artículo, a pesar de la falta de intención, la ley le atribuya responsabilidad penal
como consecuencia de su acción u omisión, tal sería el caso de los delitos culposos.

No obstante, a nadie puede castigarse por la sola intención de cometer delito, es decir, los
pensamientos no se castigan, como señala Arteaga (2001) “en la medida en que el hecho se queda
en la esfera interna del sujeto, escapa a la represión penal, de acuerdo con el principio del
cogitationis poenam nemo patitur”1, expresión utilizada en el derecho penal para expresar que
solamente una conducta, y no un simple pensamiento, puede ser constitutiva de delito y cuya
traducción sería “nadie puede ser penado por sus pensamientos”2. Pero cabe destacar, que desde el
primer pensamiento delictivo el sujeto atraviesa por distintas etapas en su resolución criminal, y de
allí comienza el llamado íter criminis, entendiéndose éste como “las etapas por las cuales atraviesa
la vida del delito, desde el momento en que el sujeto activo concibe la idea de perpetrarlo hasta la
consumación del delito”3.

Señala Chiossone (1972) que el íter criminis puede descomponerse en cinco momentos:
psicológicos unos, físicos otros y estos momentos son: “la idea criminal, la manifestación de esta
idea, los actos preparatorios, los actos ejecutivos y los actos consumativos”4. Por su parte,
Rodríguez (2009) señala que el íter criminis “aparece como la unión de dos etapas en las que se
desarrolla o de las que se compone” y denomina a estas etapas o fases, al igual que la mayoría de la

1
ARTEAGA, Alberto (2001): DERECHO PENAL VENEZOLANO. Editorial McGraw Hill. Novena edición. Caracas, Pág. 361
2
WIKIPEDIA: COGITATIONIS POENAM NEMO PATITUR. Consulta realizada el día: 07/11/2018.
3
REBOLLEDO, Alejandro (1999): FUNDAMENTOS GENERALES DEL DERECHO PENAL. Instituto de Altos Estudios de
Derecho. Caracas, Pág. 189
4
CHIOSSONE, Tulio (1972): MANUAL DE DERECHO PENAL VENEZOLANO. Universidad Central de Venezuela. Caracas,
Pág. 199.
doctrina como la fase subjetiva o interna y la fase objetiva o externa5. De lo anteriormente expresado
se desprende el siguiente esquema:

Todo hecho delictivo doloso atraviesa inicialmente una fase interna, desarrollada en la mente
del sujeto y culmina en una resolución criminal. Empero, como ya se planteó, esta fase escapa de la
sanción penal. Ello en razón de que en un Estado garantista debe adoptarse el principio de la acción,
llamado derecho penal del acto que pune los actos externos de la persona y bajo ningún esquema
llevarse a cabo un derecho penal del autor, que atiende a la personalidad del sujeto, a su forma de ser
o de pensar, o por sus creencias, deseos o intenciones. Luego entra a la fase externa, externa porque
trasciende al mundo exterior, ya no meramente pensamientos sino que se manifiesta con actos dicha
resolución, y con ello se afecta el orden social.

De acuerdo al esquema planteado, en esa primera fase interna existen momentos como la
ideación y la deliberación; en la ideación el sujeto piensa en cometer el delito, las posibles ventajas
o desventajas, pero siempre dentro del fuero interno del individuo. Concluye esta fase con la
resolución criminal, pero, para que haya intervención de la Ley Penal es necesaria la actuación del
propósito, o lo que en la doctrina se conoce como los actos ejecutivos, y por lo tanto ya estaríamos
en la segunda fase, que es la fase externa.

Especial mención requieren los actos preparatorios, ya que si bien no constituyen


pensamientos, sino conductas encaminadas o dirigidas en una resolución criminal, ya que preparan

5
RODRÍGUEZ, Alejandro (2009): Síntesis de Derecho Penal Venezolano, Parte General. Ediciones Paredes. 2da
edición. Caracas, Pág. 408.
como su nombre lo indica preparan la ejecución de un delito, son una plataforma para el mismo,
éstos no siempre son punibles por cuanto aun no suponen el inicio de la ejecución del tipo. Señala
Grisanti (2003) que “como regla general los actos preparatorios también son impunes” y “se
caracterizan por ser multívocos o equívocos”; es decir, dicho acto puede tener varios sentidos
posibles6. Tal sería el caso de un sujeto que compre un veneno, el cual podría emplear para matar a
un individuo de la especie humana o para matar ratones. Sin embargo, continua el autor, esta regla
general tiene una excepción, y es el caso de aquellos actos preparatorios a los que la Ley Penal les
asigna de por sí un carácter autónomo y delictivo, es decir, constituyen tipos penales, como sería el
caso de la violación del domicilio o el porte ilícito de arma de fuego.

Debe diferenciarse los actos preparatorios ya definidos en el párrafo precedente, de los actos
ejecutivos, los cuales se encuentran en la fase externa del recorrido criminal, y a diferencia de los
primeros son inequívocos o unívocos, dichos actos poseen un significado que sin lugar a dudas se
entiende que ha comenzado la ejecución de un hecho delictivo. Para Rodríguez, lo más adecuado
para distinguir los actos preparatorios de los ejecutivos es determinar si el acto llevado a cabo por el
agente realiza parcialmente el tipo penal y que se entiende que hay un ataque al menos parcial al
bien jurídico protegido7.

Cuando se comienza a ejecutar la resolución criminal pero, el proceso no culmina en la


consumación del delito por causas independientes a la voluntad del sujeto, nos encontramos en el
caso del delito imperfecto; que, de acuerdo a lo establecido en nuestro Código Penal, distingue entre
la tentativa del delito y el delito frustrado y su fundamento legal se encuentra en los siguientes
artículos:

TÍTULO VI
De la Tentativa y del Delito Frustrado

Artículo 80. Son punibles, además del delito consumado y de la falta, la tentativa
de delito y el delito frustrado.

6
GRISANTI, Hernando (2003): LECCIONES DE DERECHO PENAL PARTE GENERAL. Editorial Vadell, Decimoséptima
Edición. Caracas, Págs. 267-268
7
RODRÍGUEZ, Alejandro. Op. cit. Pág. 413.
Hay tentativa cuando, con el objeto de cometer un delito, ha comenzado alguien su
ejecución por medios apropiados y no ha realizado todo lo que es necesario a la
consumación del mismo, por causas independientes de su voluntad.

Hay delito frustrado cuando alguien ha realizado, con el objeto de cometer un


delito, todo lo que es necesario para consumarlo y, sin embargo, no lo ha logrado
por circunstancias independientes de su voluntad.

Artículo 81. Si voluntariamente desiste el agente de continuar en la tentativa, solo


incurre en pena cuando los actos ya realizados constituyan, de por sí, otro u otros
delitos o faltas.

Artículo 82. En el delito frustrado se rebajará la tercera parte de la pena que


hubiere debido imponerse por el delito consumado, atendidas todas las
circunstancias; y en la tentativa del mismo delito, se rebajará de la mitad a las dos
terceras partes, salvo en uno y otro caso, disposiciones especiales.

Señala Rodríguez, que estas denominaciones de “tentativa y frustración” han sido abandonadas,
y que modernamente se habla es de tentativa y se alude a dos clases de ella, la tentativa acabada
(equiparable a la frustración) y la tentativa inacabada. Tal y como establece la norma la tentativa
inacabada se presenta cuando el sujeto que desea cometer un delito, ha comenzado la ejecución por
medios apropiados y no ha realizado todo lo que es necesario a la consumación del mismo, por
causas independientes de su voluntad. El máximo Tribunal venezolano estableció en la sentencia
592 de la Sala de Casación Penal de fecha 13 de Diciembre de 2002 que “hay tentativa cuando, con
el objeto de cometer un delito, ha comenzado alguien su ejecución. Sin embargo, es necesario
distinguir, que existen dos casos de tentativa a saber, es decir, si la tentativa se ha suspendido por
voluntad del acusado, o si se ha suspendido por causas independientes de su voluntad”.

Dentro de los elementos de la tentativa inacabada de delito tenemos:

 Que el agente tenga la intención de cometer un delito: se trata del elemento subjetivo
o moral, es decir, la voluntad orientada a cometer dicho acto delictuoso. Por lo tanto, se
excluyen la posibilidad de que los delitos culposos o preterintencionales admitan la
tentativa.
 Comienzo de la ejecución por medios idóneos: se trata del elemento objetivo que
requiere actos externos que impliquen el comienzo de la ejecución y los medios han de
ser apropiados y eficaces para la perpetración del delito.
 Es necesario que el sujeto no haya hecho todo lo que es indispensable para la
perpetración o consumación del delito, por causas independientes de su voluntad:
este elemento es el que entra a diferenciar la tentativa de la frustración (o tentativa
acabada).

Es importante resaltar que las circunstancias que paralizan el proceso delictivo deben ser
independientes de la voluntad del sujeto, ya que, si el sujeto abandona o desiste voluntaria y
espontáneamente se trata de la tentativa abandonada y a tenor de lo establecido en el artículo 81
del Código Penal no será punible, a menos que los actos ya realizados constituyan, de por sí, otro u
otros delitos o faltas, y en este último supuesto estaremos en presencia de lo que la doctrina
denomina como tentativa calificada, que ejemplifica Grisanti con el caso de un sujeto que en la
pretensión de cometer un robo penetra en la casa de otra persona, y desiste de cometer el robo, sin
embargo será responsable penalmente por la violación del domicilio.

Se ha pronunciado la Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia, en cuanto a la


tentativa calificada en la sentencia 592 de fecha 13 de Diciembre de 2002, de la siguiente manera:

En cuanto a la tentativa calificada, ha señalado que ésta es aquella en la que el


agente ha desistido voluntariamente, pero que incurre en pena, si los actos ya
realizados, constituyen de por sí, otro u otros delitos o faltas. Aclarando que, si el
agente desiste voluntariamente de la perpetración del delito que fundamentalmente
quería consumar, pero los actos preparatorios de por sí constituyen delitos o faltas,
“...no se debe responsabilizar penalmente al agente en lo que respecta al delito
fundamental y primordialmente quería perpetrar, porque respecto a tal delito existe
una tentativa abandonada que debe quedar impune...., pero en cambio, sí se debe
responsabilizar penalmente al agente por aquellos actos preparatorios previos al
desistimiento voluntario o espontáneo que están previstos en la Ley Penal como
punibles...”.

En otra sentencia, la Nº 359, de fecha 17 de Julio de 2002, de la Sala de Casación Penal del
Tribunal Supremo de Justicia, N° de Expediente: 98-2323. Quedó establecido que:

La tentativa es comienzo de ejecución de un delito determinado en el que el dolo es


el mismo de la consumación y los medios empleados deben ser los apropiados o
adecuados para la lograr consumar ese delito, vale decir, la idoneidad en el sentido
de aptitud para lesionar el bien jurídico protegido.

Hay tentativa cuando, con el objeto de cometer un delito, ha comenzado alguien su
ejecución por medios apropiados y no ha realizado todo lo que es necesario a la
consumación del mismo, por causas independientes de su voluntad?. Esta
interpretación contextual destaca tres exigencias importantes: a) un elemento
objetivo, el comienzo de ejecución, b) un aspecto subjetivo, el dolo o intención
delictiva, dado por la expresión “con el objeto de cometer un delito” y c) el empleo
de medios apropiados.

Se entiende que la tentativa inacabada está más lejos de la consumación que la tentativa
acabada (frustración) y por ello le corresponde una pena menor que ésta. En efecto, de acuerdo con
el artículo 82 del Código Penal Venezolano, en la tentativa se rebajará de la mitad a las dos terceras
partes de la pena que hubiere debido imponerse si el delito hubiese alcanzado la consumación. En el
mismo orden de ideas, el citado artículo establece otra rebaja de pena para el caso de que el delito
quede en grado de frustración, o tentativa acabada, la cual es de un tercera parte de la pena que se
hubiese impuesto si el delito quedare consumado por lo que se entra al análisis de tal concepto.

Sobre el desistimiento voluntario en la tentativa se ha referido la Sala de Casación Penal del


Tribunal Supremo de Justicia, en la sentencia 592 de fecha 13 de Diciembre de 2002. Que
textualmente estableció:

Se busca pues, con la norma prevista en el artículo 81 del Código Penal, por
razones de política criminal, darle una oportunidad a aquellas personas que desistan
voluntariamente de continuar con la comisión del delito, y mas aún cuando no se
llegó al fin último deseado, pues la finalidad se basa en la capacidad de la voluntad
de prever, dentro de ciertos límites, las consecuencias de su intervención en el curso
causal, tal como ocurrió en el presente caso, en la que la actitud del acusado
permitió el conocimiento total y no parcial del delito, evitando así que se causaran
daños mayores a la sociedad, siendo que su actuación fue mucho menos que una
tentativa, encontrándonos evidentemente ante un desistimiento, voluntario,
debiendo destacarse que de no haber sido por ello, jamás habría trascendido al
mundo exterior, pudiendo haberse quedado en el ámbito volitivo únicamente, lo
cual en el presente caso no fue posible dada la necesidad de asistencia médica para
el acusado.

Hay que distinguir entre una y otra tentativa para que el juez, luego de apreciar las
circunstancias de hecho, pueda determinadamente aplicar el desistimiento
voluntario previsto en el artículo 81 del Código Penal.
Hay tentativa acabada o frustración cuando con el objeto de cometer un delito el sujeto ha
realizado todo lo que es necesario para consumarlo y, sin embargo, no lo ha logrado por
circunstancias independientes de su voluntad; por lo que la frustración se caracteriza precisamente
por el hecho de que el agente hace todo cuanto es necesario pero algo independiente de su persona
hace que fracase el perfeccionamiento del delito por lo que de su parte ya no queda más nada que
hacer (razón por la cual resulta preferible hablar de tentativa acabada), es decir, que no se admite el
desistimiento voluntario del sujeto activo.

Dentro de los elementos de la tentativa acabada o frustración tenemos:

 Que el agente tenga la intención de cometer un delito: al igual que en el caso de la


tentativa inacabada, se trata del elemento subjetivo o moral, es decir, la voluntad
orientada a cometer dicho acto delictuoso. Por lo tanto, se excluyen la posibilidad de que
los delitos culposos o preterintencionales admitan la tentativa.
 Que el sujeto haya realizado todo lo que es necesario para la consumación del
hecho. En el supuesto de la frustración, no es suficiente que el agente haya comenzado
la ejecución del hecho con medios idóneos, sino que la Ley requiere que haya realizado
todo lo necesario para consumarlo. Rodríguez Devesa, citado por Arteaga, explica que
“esto supone que se haya llevado a cabo todos los actos que abandonados a su curso
natural darían como resultado la consumación del delito”8.
 Que la consumación no se logre por causas independientes de la voluntad del
sujeto. Se entiende en este supuesto que el hecho, se ha consumado subjetivamente,
pero no objetivamente.

Resulta claro que la tentativa acabada es la forma imperfecta de delito que más se aproxima o se
acerca a la consumación del mismo, vale decir, es el lugar más próximo del íter criminis a la meta o
culminación que es la realización completa del tipo penal, encontrándose por decirlo de alguna
manera, un grado más allá que la tentativa inacabada. Entre la tentativa del delito y el delito
frustrado existe una diferencia sutil pero perfectamente perceptible; esa diferencia se puede
esquematizar en los siguientes términos: en la tentativa de delito el agente no ha hecho todo lo que

8
ARTEAGA, Alberto. Op. cit. Pág. 366.
es menester para consumar el delito por causas independientes de su voluntad; mientras que, en el
delito frustrado, el agente ha hecho todo aquello que es indispensable para consumar el delito y sin
embargo no ha logrado su consumación por causas o circunstancias independientes de su voluntad.

Otro concepto relacionado al tema es el del delito imposible, que existe, como señala Grisanti,
cuando el agente tiene la intención de cometer un delito y sin embargo no consuma tal delito por
alguno de estos dos motivos: porque no emplea el medio idóneo o apropiado, o bien porque falta el
objeto material del delito que el agente se propone cometer. Puede haber inidoneidad del medio
empleado por el sujeto activo; por ejemplo: el agente tiene la intención de matar a otra persona pero
creyendo que le suministra un veneno por error le suministra azúcar, que, en cantidades normales no
es letal para matar a una persona. Ejemplos del otro supuesto, que es el de falta del objeto material
del delito, sería el caso de quien pretende hacer abortar a una mujer que no está embarazada o de
quien, con el fin de matar, dispara contra quien ya está muerto.

Como aspecto práctico y como aporte al grupo de estudio, se citan distintas sentencias del
máximo tribunal de nuestro país, para analizar el momento consumativo del tipo penal de robo.

En la Sentencia Nº 435, Expediente Nº C07-488 de fecha 08/08/2008:

“...el delito de robo se consuma con el hecho de apoderarse por la fuerza de un


objeto de otro y aunque sea por momentos: basta con que el objeto haya sido
tomado o agarrado por el ladrón, bien directamente por este o porque obligó a la
víctima a entregárselo.”

En la Sentencia Nº 401, Expediente Nº C01-0848 de fecha 14/08/2002, sobre el robo y delito


instantáneo especificó: “El robo es un delito instantáneo, que se consuma con el apoderamiento, por
la fuerza, de la cosa.” y en la sentencia Nº 1681, de fecha 19/12/2000 estableció que: “Es pues el
delito de autos, por definición de la Ley, de la doctrina y de la jurisprudencia, de naturaleza
instantánea: se consuma por el apoderamiento violento de la cosa”.

En cuanto al robo de vehículos y el momento consumativo estableció en la sentencia Nº 318,


Expediente Nº C07-0105 de fecha 15/06/2007 que:
“...En este tipo de hechos delictivos, la desposesión y el apoderamiento de la cosa,
implica el provecho de lo injusto, pues con el sólo acto de utilizar la violencia y
despojar el objeto fuera de la disposición de su legítimo detentador, se origina un
daño al bien jurídico protegido, que en este caso lo constituye el derecho de
propiedad privada. Tal daño es causado por el constreñimiento en la voluntad del
detentador legítimo, cuando entrega a disposición del victimario el bien que es suyo
en contra de su voluntad. Debido a ello, el delito de Robo y en este caso, el tipo de
Robo de Vehículo Automotor, se materializó al momento de sustraer de la esfera
natural del detentador legítimo, impidiéndole a la víctima su uso, disfrute y
disposición...”

Y en sentencia Nº 222, Expediente Nº C03-0513 de fecha 22/06/2004, al tratar sobre la tentativa


en el robo:

“Cabe señalar que el legislador en la Ley Sobre el Hurto y Robo de Vehículos


Automotores, atendiendo a las modernas doctrinas de la teoría del delito, abandonó
la distinción entre tentativa y frustración, tipificando, como tipo autónomo, la
tentativa de robo de vehículo automotor (artículo 7). Esa nueva concepción está
incorporada en el “Anteproyecto Código Penal”, elaborado por la comisión
coordinada por el Magistrado Dr. Alejandro Angulo Fontiveros (Caracas: Editorial
Torino, 2004), en cuya Exposición de Motivos (página 67) se dice: “Como aspecto
novedoso y de vanguardia, el anteproyecto sólo incluye la figura de la tentativa
como forma inacabada del delito. Por tanto, elimina la posibilidad de sancionar la
frustración y únicamente se está en presencia de un delito inacabado punible
cuando la tentativa haya sido idónea, ya que la tentativa inidónea no será punible a
menos que se trate de delito imprudente y consecuentemente evitable por el autor,
resultando entonces que se defina el delito imposible y se determina sólo su sanción
en caso de que la inidoneidad pueda transformarse en un delito de peligro, aspecto
de relevancia en el libro segundo en cuanto a la parte especial” Existiendo en la
citada Ley especial el tipo autónomo de tentativa de robo de vehículo automotor, el
sentenciador no debió condenar por el delito de robo de vehículo automotor, en
grado de frustración.”

En sentido contrario al previamente señalado en las sentencias anteriores, estableció la Sala de


Casación Penal en sentencia Nº 0320, Expediente Nº C00-0854 de fecha 11/05/2001, con el voto
salvado del Dr. Angulo Fontiveros que el delito de robo agravado sí puede quedar frustrado, criterio
que no es compartido por el equipo, ya que comparte el criterio de que los delitos de robo y hurto
son delitos instantáneos que se perfeccionan con el apoderamiento del sujeto activo de la cosa
mueble. Sin embargo, se citan a continuación las sentencias que contradicen a las anteriores:
"Esta Sala ha establecido: que el momento consumativo, tanto de los delitos de
HURTO como de los delitos de ROBO (hurto con violencia) está supeditado a que
se perfeccione el apoderamiento. Este apoderamiento ocurre cuando el sujeto activo
del delito adquiera la posibilidad de disponer en forma absoluta del bien hurtado o
robado. La disponibilidad, entendida en el sentido expresado en la citada
jurisprudencia, no se concretó en el caso que se estudia, pues los efectivos de la
Policía Municipal de Chacao, momentos después de ocurrir el delito detuvieron a
los imputados, incautándoles los bienes robados, no dejando en consecuencia que
se perfeccionara el delito de ROBO A MANO ARMADA atribuido a los
procesados CARMEN NORELIS LINARES MARTINEZ y JOSE GREGORIO
HERNÁNDEZ PIÑA, debido a que no se perfeccionó el apoderamiento."

Y también se establecieron 2 máximas sobre la frustración en el robo en la sentencia Nº 297,


Expediente Nº C07-0486 de fecha 26/05/2008. Tenemos:

“...no basta que el agente haya comenzado la ejecución del delito con medios
idóneos, sino que debe haber realizado todo lo necesario para consumarlo...”
“...de los hechos acreditados en autos se desprende que sí hubo frustración del
delito en el ROBO AGRAVADO, porque cuando los asaltantes constriñeron al
propietario del vehículo, éste apagó el carro y salió corriendo. En ese momento,
ellos (los asaltantes) trataron de prender el vehículo y no lo lograron, razón por la
cual huyeron del lugar, es decir, que realizaron todo lo necesario para perfeccionar
el delito de ROBO AGRAVADO A MANO ARMADA, pero por circunstancias
ajenas a su voluntad (el vehículo no prendió) no lograron perfeccionar su cometido.
Es decir, que el hecho se perfeccionó subjetivamente pero no objetivamente.”

Como corolario a los criterios anteriormente planteados, se finaliza con la conclusión de que el
delito de robo y el delito de hurto sólo admiten la tentativa si el sujeto activo no logra el
apoderamiento del bien mueble, si por el contrario sí se apodera, despojando de la esfera del
dominio al sujeto pasivo, pero por algún motivo ajeno a su voluntad, no logra hacer uso de él, bien
porque fue aprehendido por una comisión policial o bien porque el objeto material falla como en los
supuestos planteados en las sentencias precedentes, en todo caso, se considera a juicio del equipo
que lo que queda en grado de frustración es el provecho que hubiese podido obtener de dicho bien
proveniente del delito.
BIBLIOGRAFÍA

ARTEAGA, Alberto (2012): DERECHO PENAL VENEZOLANO. Décima Edición. Mc Graw


Hill. Venezuela.

CHIOSSONE, Tulio (1972): MANUAL DE DERECHO PENAL VENEZOLANO.


Universidad Central de Venezuela. Caracas, Pág. 199.

GRISANTI, Hernando (2003): LECCIONES DE DERECHO PENAL PARTE GENERAL.


Editorial Vadell, Decimoséptima Edición. Caracas, Págs. 267-268

REBOLLEDO, Alejandro (1999): FUNDAMENTOS GENERALES DEL DERECHO


PENAL. Instituto de Altos Estudios de Derecho. Caracas, Pág. 189

RODRÍGUEZ, Alejandro (2006): SÍNTESIS DE DERECHO PENAL PARTE GENERAL.


Ediciones Paredes. 2da edición. Caracas.

TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA: Sala de Casación Penal. Disponible en:


http://www.tsj.gob.ve/

WIKIPEDIA: COGITATIONIS POENAM NEMO PATITUR. Consulta realizada el día:


07/11/2018.