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CONSTITUCION DE LA NACION ARGENTINA

PREÁMBULO: Nos los representantes del pueblo de la Nación Argentina, reunidos


en Congreso General Constituyente por voluntad y elección de las provincias que la
componen, en cumplimiento de pactos preexistentes, con el objeto de constituir la
unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa
común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad,
para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que
quieran habitar en el suelo argentino: invocando la protección de Dios, fuente de
toda razón y justicia: ordenamos, decretamos y establecemos esta Constitución,
para la Nación Argentina.

Artículo 1º.- La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa


republicana federal, según la establece la presente Constitución.

Artículo 27.- El Gobierno federal está obligado a afianzar sus relaciones de paz y comercio
con las potencias extranjeras por medio de tratados que estén en conformidad con los
principios de derecho público establecidos en esta Constitución.

Artículo 28.- Los principios, garantías y derechos reconocidos en los anteriores artículos,
no podrán ser alterados por las leyes que reglamenten su ejercicio.

Artículo 31.- Esta Constitución, las leyes de la Nación que en su consecuencia se dicten por
el Congreso y los tratados con las potencias extranjeras son la ley suprema de la Nación; y
las autoridades de cada provincia están obligadas a conformarse a ella, no obstante
cualquiera disposición en contrario que contengan las leyes o constituciones provinciales,
salvo para la provincia de Buenos Aires, los tratados ratificados después del Pacto de 11 de
noviembre de 1859.

Artículo 33.- Las declaraciones, derechos y garantías que enumera la Constitución no serán
entendidos como negación de otros derechos y garantías no enumerados; pero que nacen
del principio de la soberanía del pueblo y de la forma republicana de gobierno.

CAPITULO CUARTO Atribuciones del Congreso Artículo 75.- Corresponde al Congreso:

1. Legislar en materia aduanera. Establecer los derechos de importación y exportación, los


cuales, así como las avaluaciones sobre las que recaigan, serán uniformes en toda la
Nación.

2. Imponer contribuciones indirectas como facultad concurrente con las provincias.


Imponer contribuciones directas, por tiempo determinado, proporcionalmente iguales en
todo el territorio de la Nación, siempre que la defensa, seguridad común y bien general del
Estado lo exijan. Las contribuciones previstas en este inciso, con excepción de la parte o el
total de las que tengan asignación específica, son coparticipables.

10. Reglamentar la libre navegación de los ríos interiores, habilitar los puertos que considere
convenientes, y crear o suprimir aduanas.

11. Hacer sellar moneda, fijar su valor y el de las extranjeras; y adoptar un sistema
uniforme de pesos y medidas para toda la Nación.

12. Dictar los Códigos Civil, Comercial, Penal, de Minería, y del Trabajo y Seguridad
Social, en cuerpos unificados o separados, sin que tales códigos alteren las jurisdicciones
locales, correspondiendo su aplicación a los tribunales federales o provinciales, según que las
cosas o las personas cayeren bajo sus respectivas jurisdicciones; y especialmente leyes
generales para toda la Nación sobre naturalización y nacionalidad, con sujeción al principio
de nacionalidad natural y por opción en beneficio de la argentina: así como sobre
bancarrotas, sobre falsificación de la moneda corriente y documentos públicos del Estado, y
las que requiera el establecimiento del juicio por jurados.

13. Reglar el comercio con las naciones extranjeras, y de las provincias entre sí.

15. Arreglar definitivamente los límites del territorio de la Nación, fijar los de las provincias,
crear otras nuevas, y determinar por una legislación especial la organización, administración
y gobierno que deben tener los territorios nacionales, que queden fuera de los límites que se
asignen a las provincias.

16. Proveer a la seguridad de las fronteras.

17. Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos.

Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e


intercultural; reconocer la personería Jurídica de sus comunidades, y la posesión y
propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la
entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna de ellas será
enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o embargos. Asegurar su
participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses
que los afecten. Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones.

18. Proveer lo conducente a la prosperidad del país, al adelanto y bienestar de todas


las provincias, y al progreso de la ilustración, dictando planes de instrucción general y
universitaria, y promoviendo la industria, la inmigración, la construcción de
ferrocarriles y canales navegables, la colonización de tierras de propiedad nacional, la
introducción y establecimiento de nuevas industrias, la importación de capitales
extranjeros y la exploración de los ríos interiores, por leyes protectoras de estos fines
y por concesiones temporales de privilegios y recompensas de estímulo.

19. Proveer lo conducente al desarrollo humano, al progreso económico con justicia


social, a la productividad de la economía nacional, a la generación de empleo, a la
formación profesional de los trabajadores, a la defensa del valor de la moneda, a la
investigación y al desarrollo científico y tecnológico, su difusión y aprovechamiento.

Proveer al crecimiento armónico de la Nación y al poblamiento de su territorio;


promover políticas diferenciadas que tiendan a equilibrar el desigual desarrollo
relativo de provincias y regiones. Para estas iniciativas, el Senado será Cámara de
origen.

Sancionar leyes de organización y de base de la educación que consoliden la unidad


nacional respetando las particularidades provinciales y locales; que aseguren la
responsabilidad indelegable del Estado, la participación de la familia y la sociedad, la
promoción de los valores democráticos y la igualdad de oportunidades y posibilidades
sin discriminación alguna; y que garanticen los principios de gratuidad y equidad de
la educación pública estatal y la autonomía y autarquía de las universidades
nacionales.

Dictar leyes que protejan la identidad y pluralidad cultural, la libre creación y


circulación de las obras del autor; el patrimonio artístico y los espacios culturales y
audiovisuales.
20. Establecer tribunales inferiores a la Corte Suprema de Justicia; crear y suprimir
empleos, fijar sus atribuciones, dar pensiones, decretar honores, y conceder
amnistías generales.

22. Aprobar o desechar tratados concluidos con las demás naciones y con las organizaciones
internacionales y los concordatos con la Santa Sede. Los tratados y concordatos tienen
jerarquía superior a las leyes.

La Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre; la Declaración Universal


de Derechos Humanos; la Convención Americana sobre Derechos Humanos; el Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; el Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos y su Protocolo Facultativo; la Convención sobre la Prevención y
la Sanción del Delito de Genocidio; la Convención Internacional sobre la Eliminación de
todas las Formas de Discriminación Racial; la Convención sobre la Eliminación de todas las
Formas de Discriminación contra la Mujer; la Convención contra la Tortura y otros Tratos o
Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes; la Convención sobre los Derechos del Niño; en
las condiciones de su vigencia, tienen jerarquía constitucional, no derogan artículo alguno de
la primera parte de esta Constitución y deben entenderse complementarios de los derechos
y garantías por ella reconocidos. Sólo podrán ser denunciados, en su caso, por el Poder
Ejecutivo Nacional, previa aprobación de las dos terceras partes de la totalidad de los
miembros de cada Cámara.

Los demás tratados y convenciones sobre derechos humanos, luego de ser aprobados por el
Congreso, requerirán del voto de las dos terceras partes de la totalidad de los miembros de
cada Cámara para gozar de la jerarquía constitucional.

24. Aprobar tratados de integración que deleguen competencias y jurisdicción a


organizaciones supraestatales en condiciones de reciprocidad e igualdad, y que respeten el
orden democrático y los derechos humanos. Las normas dictadas en su consecuencia tienen
jerarquía superior a las leyes.

La aprobación de estos tratados con Estados de Latinoamérica requerirá la mayoría absoluta


de la totalidad de los miembros de cada Cámara. En el caso de tratados con otros Estados,
el Congreso de la Nación, con la mayoría absoluta de los miembros presentes de cada
Cámara, declarará la conveniencia de la aprobación del tratado y sólo podrá ser aprobado
con el voto de la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada Cámara,
después de ciento veinte días del acto declarativo.

La denuncia de los tratados referidos a este inciso, exigirá la previa aprobación de la


mayoría absoluta de la totalidad da los miembros de cada Cámara.

25. Autorizar al Poder Ejecutivo para declarar la guerra o hacer la paz.

28. Permitir la introducción de tropas extranjeras en el territorio de la Nación, y la salida de


las fuerzas nacionales fuera de él.

CAPÍTULO TERCERO Atribuciones del Poder Ejecutivo Artículo 99.- El Presidente de la


Nación tiene las siguientes atribuciones:

1. Es el jefe supremo de la Nación, jefe del gobierno y responsable político de la


administración general del país.

7. Nombra y remueve a los embajadores, ministros plenipotenciarios y encargados de


negocios con acuerdo del Senado; por sí solo nombra y remueve al jefe de gabinete de
ministros y a los demás ministros del despacho, los oficiales de su secretaría, los agentes
consulares y los empleados cuyo nombramiento no está reglado de otra forma por esta
Constitución.

11. Concluye y firma tratados, concordatos y otras negociaciones requeridas para el


mantenimiento de buenas relaciones con las organizaciones internacionales y las naciones
extranjeras, recibe sus ministros y admite sus cónsules.

15. Declara la guerra y ordena represalias con autorización y aprobación del Congreso.

SECCIÓN TERCERA - DEL PODER JUDICIAL -Artículo 108.- El Poder Judicial de la Nación
será ejercido por una Corte Suprema de Justicia, y por los demás tribunales inferiores que el
Congreso estableciere en el territorio de la Nación.

Atribuciones del Poder Judicial Artículo 116.- Corresponde a la Corte Suprema y a los
tribunales inferiores de la Nación, el conocimiento y decisión de todas las causas que versen
sobre puntos regidos por la Constitución, y por las leyes de la Nación, con la reserva hecha
en el inc. 12 del Artículo 75: y por los tratados con las naciones extranjeras: de las causas
concernientes a embajadores, ministros públicos y cónsules extranjeros: de las causas de
almirantazgo y jurisdicción marítima: de los asuntos en que la Nación sea parte: de las
causas que se susciten entre dos o más provincias; entre una provincia y los vecinos de
otra; entre los vecinos de diferentes provincias; y entre una provincia o sus vecinos, contra
un Estado o ciudadano extranjero.

Artículo 117.- En estos casos la Corte Suprema ejercerá su jurisdicción por apelación
según las reglas y excepciones que prescriba el Congreso; pero en todos los asuntos
concernientes a embajadores, ministros y cónsules extranjeros, y en los que alguna
provincia fuese parte, la ejercerá originaria y exclusivamente.

Artículo 118.- Todos los juicios criminales ordinarios, que no se deriven del derecho de
acusación concedido a la Cámara de Diputados se terminarán por jurados, luego que se
establezca en la República esta institución. La actuación de estos juicios se hará en la misma
provincia donde se hubiere cometido el delito; pero cuando éste se cometa fuera de los
límites de la Nación, contra el derecho de gentes, el Congreso determinará por una ley
especial el lugar en que haya de seguirse el juicio.

TITULO SEGUNDO- GOBIERNOS DE PROVINCIA Artículo 121.- Las provincias conservan


todo el poder no delegado por esta Constitución al Gobierno federal, y el que expresamente
se hayan reservado por pactos especiales al tiempo de su incorporación.

Artículo 124.- Las provincias podrán crear regiones para el desarrollo económico y social y
establecer órganos con facultades para el cumplimiento de sus fines y podrán también
celebrar convenios internacionales en tanto no sean incompatibles con la política exterior de
la Nación y no afecten las facultades delegadas al Gobierno federal o el crédito público de la
Nación; con conocimiento del Congreso Nacional. La ciudad de Buenos Aires tendrá el
régimen que se establezca a tal efecto. Corresponde a las provincias el dominio originario de
los recursos naturales existentes en su territorio.

DISPOSICIONES TRANSITORIAS

Primera. La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas
Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares
correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional.
La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el
modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del derecho internacional,
constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino.

ORGANIZACION DE LA JUSTICIA NACIONAL

LEY N° 27 - Sancionada: 13/10/1862 - Promulgada: 16/10/1862

Artículo 1° – La Justicia Nacional procederá siempre aplicando la Constitución y las leyes


Nacionales, a la decisión de las causas en que se versen intereses, actos o derechos de
Ministros o agentes públicos, de simples individuos, de Provincia o de la Nación.

Art. 2° – Nunca procede de oficio y sólo ejerce jurisdicción en los casos contenciosos en que
es requerida a instancia de parte.

JURISDICCION Y COMPETENCIA DE LOS TRIBUNALES NACIONALES –

LEY N° 48 - Sancionada: 25/8/1863 - Promulgada: 14/9/1863

Artículo 1° – La Suprema Corte de Justicia Nacional conocerá en primera instancia:

1° De las causas que versan entre dos o más Provincias, y las civiles que versen entre una
Provincia y algún vecino o vecinos de otra o ciudadanos o súbditos extranjeros.

2° De aquellas que versen entre una Provincia y un Estado extranjero.

3° De las causas concernientes a Embajadores u otros Ministros diplomáticos extranjeros, a


las personas que compongan la Legación, a los individuos de su familia, o sirvientes
domésticos, del modo que una Corte de Justicia puede proceder con arreglo al derecho de
gentes.

4° De las causas en que se versen los privilegios y exenciones de los Cónsules y


Vicecónsules extranjeros en su carácter público.

Art. 2° – Los Jueces Nacionales de Sección conocerán en primera instancia de las causas
siguientes:

1° Las que sean especialmente regidas por la Constitución Nacional, las leyes que hayan
sancionado y sancionare el Congreso y los Tratados públicos con naciones extranjeras.

2° Las causas civiles en que sean partes un vecino de la provincia en que se suscite el pleito
y un vecino de otra, o en que sean parte un ciudadano argentino y un extranjero.

3° Las que versen sobre negocios particulares de un Cónsul o Vicecónsul extranjero.

4° Todo pleito que se inicie entre particulares, teniendo por origen actos administrativos del
Gobierno Nacional.

8° Las que se originen por choques, averías de buques, o por asaltos hechos, o por auxilios
prestados en alta mar, o en los puertos, ríos y mares en que la República tiene jurisdicción.
Art. 3° – Los Jueces de Sección conocerán igualmente de todas las causas de contrabando,
y de todas las causas criminales cuyo conocimiento competa a la justicia nacional, a saber:
1° Los crímenes cometidos en alta mar abordo de buques nacionales o por piratas
extranjeros, serán juzgados por el Juez de Sección del primer puerto argentino a que
arribase el buque.

4° Los crímenes de toda especie que se cometan en lugares donde el Gobierno Nacional
tenga absoluta y exclusiva jurisdicción, serán juzgados por los Jueces de Sección allí
existentes.

Art. 8° – En las causas entre una Provincia y vecinos de otra, o entre una Provincia y un
súbdito extranjero, o entre un ciudadano y un extranjero o entre vecinos de diversas
Provincias; para surtir el fuero Federal, es preciso que el derecho que se disputa pertenezca
originariamente, y no por sección o mandato, a ciudadanos, extranjeros o vecinos de otras
Provincias respectivamente.

Art. 21. – Los Tribunales y Jueces Nacionales en el ejercicio de sus funciones procederán
aplicando la Constitución como ley suprema de la Nación, las leyes que haya sancionado o
sancione el Congreso, los Tratados con Naciones extranjeras, las leyes particulares de las
Provincias, las leyes generales que han regido anteriormente a la Nación y los principios del
derecho de gentes, según lo exijan respectivamente los casos que se sujeten a su
conocimiento en el orden de prelación que va establecido.

SE REORGANIZA LA JUSTICIA NACIONAL - DECRETO-LEY Nº 1285 - Buenos Aires


4/2/58

Artículo 24. - La Corte Suprema de Justicia conocerá:

1°) Originaria y exclusivamente, en todos los asuntos que versen entre dos o más provincias
y los civiles entre una provincia y algún vecino o vecinos de otra o ciudadanos o súbditos
extranjeros; de aquellos que versen entre una provincia y un estado extranjero; de las
causas concernientes a embajadores u otros ministros diplomáticos extranjeros, a las
personas que compongan la legación y a los individuos de su familia, del modo que una
corte de justicia puede proceder con arreglo al derecho de gentes; y de las causas que
versen sobre privilegios y exenciones de los cónsules extranjeros en su carácter público.

No se dará curso a la demanda contra un Estado extranjero, sin requerir previamente de su


representante diplomático, por intermedio del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, la
conformidad de aquel país para ser sometido a juicio.

A los efectos pertinentes de la primera parte de este inciso se considerarán vecinos: a) Las
personas físicas domiciliadas en el país desde dos o más años antes de la iniciación de la
demanda, cualquiera sea su nacionalidad; b) Las personas jurídicas de derecho público del
país; c) Las demás personas jurídicas constituidas y domiciliadas en el país; d) Las
sociedades y asociaciones sin personería jurídica, cuando la totalidad de sus miembros se
halle en la situación prevista en el apartado a).

Son causas concernientes a embajadores o ministros plenipotenciarios extranjeros, las que


les afecten directamente por debatirse en ellas derechos que les asisten o porque
comprometen su responsabilidad, así como las que en la misma forma afecten a las
personas de su familia, o al personal de la embajada o legación que tenga carácter
diplomático.

No se dará curso a las acciones contra las personas mencionadas en el punto anterior, sin
requerirse previamente, del respectivo embajador o ministro plenipotenciario, la
conformidad de su gobierno para someterlas a juicio. Son causas concernientes a los
cónsules extranjeros las seguidas por hechos o actos cumplidos en el ejercicio de sus
funciones propias, siempre que en ellas se cuestione su responsabilidad civil o criminal.

2°) Por recurso extraordinario en los casos del artículo 14 de la Ley 48 y 6° de la Ley 4055;

3°) En los recursos de revisión referidos por los artículos 2° y 4° de la Ley 4055 y en el de
aclaratoria de sus propias resoluciones;

4°) En los recursos directos por apelación denegada;

5°) En los recursos de queja por retardo de justicia en contra de las Cámaras Nacionales de
Apelaciones;

6°) Por apelación ordinaria de las sentencias definitivas de las Cámaras Nacionales de
Apelaciones, en los siguientes casos:

a) Causas en que la Nación directamente sea parte, cuando el valor disputado en último
término, sin sus accesorios, sea superior a m$n. 50.000;

b) Extradición de criminales reclamados por países extranjeros;

c) Causas a que dieren lugar los apresamientos o embargos marítimos en tiempo de guerra,
sobre salvamento militar y sobre nacionalidad del buque, legitimidad de su patente o
regularidad de sus papeles.

7°) De las cuestiones de competencia y los conflictos que en juicio se planteen entre jueces
y tribunales del país que no tengan un órgano superior jerárquico común que deba
resolverlo. Decidirá asimismo sobre el juez competente en los casos en que su intervención
sea indispensable para evitar una efectiva privación de justicia.