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El sector energético de Honduras: Diagnóstico y política energética

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Wilfredo Flores
Universidad Tecnológica Centroamericana
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El sector energético de Honduras: Diagnóstico y política energética
Wilfredo C. Flores1

Resumen

En el presente trabajo se muestra la situación actual del sector energético hondureño. Específicamente, el
análisis está orientado en el sector transporte, hidrocarburos, electricidad, electrificación rural, consumo de
leña, el potencial desarrollo en biocombustibles, así como una breve reseña de la situación del potencial
geotérmico y biomásico. También, se muestran las iniciativas en eficiencia energética que se han
implementado o que se espera implementar para hacer un racional uso de la energía eléctrica. Asimismo, se
muestran los resultados obtenidos en el desarrollo de la prospectiva energética de largo plazo, en la cual se
aplica el software LEAP, herramienta computacional ampliamente utilizada en el desarrollo de políticas
energéticas y evaluación en la mitigación del cambio climático. Finalmente, se muestra el procedimiento que
se siguió para desarrollar la política energética del país y un plan energético al 2030, que servirán al Gobierno
y a la empresa privada en el desarrollo del sector energético hondureño de una manera sostenible y eficiente
de largo plazo.

I. Introducción

Honduras se encuentra geográficamente ubicada en el centro de Centroamérica, limítrofe con el mar Caribe,
entre Guatemala y Nicaragua, y el Océano Pacifico, entre El Salvador y Nicaragua, con una población
aproximada de 8 millones de habitantes al 2010 y una tasa de crecimiento poblacional de 2%, el país posee un
PIB per cápita de USD 4,200 (2010), siendo el segundo país más pobre de Centroamérica y el tercero más
pobre de América Latina, después de Guyana y Nicaragua (CEPR, 2009), sin considerar en esta clasificación a
Haití. A pesar de su situación económica, Honduras cuenta con suficientes recursos naturales para
autoabastecerse de energía, ya sea por el uso de sus recursos hídricos, cuyo potencial teórico se estima en
5,000 MW, o por el posible uso de su potencial de energía solar, el cual es significativo debido a su ubicación
geográfica, entre otras fuentes de energía. Otra posibilidad de abastecimiento energético es mediante el
mercado eléctrico centroamericano, a través del Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América
Central (SIEPAC), en el cual los cinco países de Centroamérica se interconectan entre sí mediante una
extensión de 1,800 km de línea a 230 kV y con el cual cada país se aprovecha de las ventajas energéticas tanto
de los países de la región centroamericana como de México.
Los efectos de la crisis económica mundial del 2009 frenaron el crecimiento de la demanda de electricidad. La
demanda máxima en el sector eléctrico hondureño registrada para el 2008 fue de 1,205 MW y para noviembre
de 2009 aun no se había superado esta cifra, a pesar de haber mantenido un crecimiento de 6-8% en años
anteriores. Ya para el 2010 la demanda tuvo un pico máximo de 1,245 MW. A este escenario hay que agregar
la crisis política que experimentó el país en junio de 2009, crisis que al principio detuvo las inversiones y que
ya al 2011 se está empezando a superar. Está claro que ambas crisis, tanto la económica mundial como la
política nacional, tendrán que solucionarse con el tiempo, pero no sin antes dejar una huella imborrable en la
sociedad y economía hondureña.
En relación a los temas específicos del sector energético, Honduras es un país cuya matriz energética está
formada casi exclusivamente por el consumo de combustibles fósiles y el uso de biomasa. La primera cifra
que sobresale es el 42.8 % (2009) de participación de la leña en la matriz energética nacional, valor que sigue
siendo ante el paso de los años un porcentaje casi constante en el Balance Energético Nacional, y si se enfoca
en el consumo residencial, el valor llega a representar el 87.5 % de la fuente primaria de energía en los
hogares, y si a esto se agrega el hecho de una creciente participación de diesel y bunker en la generación de
electricidad durante los últimos 16 años, se tienen los principales rasgos de la matriz energética hondureña
(ver Fig. 1).
Siendo un país netamente importador de petróleo, el cual se importa principalmente de EUA, Ecuador y
Venezuela, la alta dependencia del petróleo es evidente, con una gran parte de la factura petrolera debida al

1
Especialista Energético, Dirección General de Energía. Ave. la FAO, Edificio DEFOMIN, Tegucigalpa, Honduras, Centro América.
wilfredo.flores@gmail.com, Tel: ++504 22326227.

1
consumo en el transporte y a la generación de electricidad, ya que para el 2008 el 62 % de la energía generada
fue a base de combustibles fósiles. Del 2007 al 2008 la factura petrolera pasó de USD 1,303 a USD 1,945
millones, respectivamente, con una tendencia a la alza.

Fig.1. Consumo final de la energía en Honduras (DGE, 2009)

En relación al subsector electricidad, la empresa operadora estatal, ENEE, se mantiene en permanente déficit,
el cual no ha podido superar por varios años. Esta situación es debida principalmente a los altos costos de la
generación basada en combustibles fósiles, costos que ha tenido que absorber durante largo tiempo. Por otro
lado, la estructura organizacional de la empresa se ha quedado obsoleta y urge de un cambio que permita
transformar su administración más ágil y orientada a actividades técnicas. Para el año 2006 las pérdidas
técnicas y no técnicas estaban por el orden del 25%, el valor más alto en la última década. Actualmente dichas
pérdidas siguen por encima del 20%.
Del lado de las energías renovables se han dado algunos pasos que avizoran una mayor participación de estas
tecnologías en la futura matriz de generación. La próxima puesta en marcha del proyecto eólico más grande de
Centroamérica, con una capacidad de 102 MW, y una inversión aproximada de USD 250 millones, es
prácticamente un hecho (Mesoamérica, 2011). En (Pampagrass, 2009) se presenta un análisis del mercado de
energía renovable en Honduras. Asimismo, en (CEPAL, 2009) es mostrado un análisis de los posibles
escenarios para el desarrollo de proyectos con energía renovable en Centro América.
En lo relativo a la utilización de la biomasa, el sector azucarero cuenta con una autonomía de generación de
vapor y electricidad, y se considera un sector bien organizado, con un potencial de generación de 163 MWe
para autoabastecerse y con un excedente para exportar a la red de hasta 42 MW. En el caso de la palma
africana, se está aprovechando un potencial de 62 MW directamente con el desperdicio orgánico y 9.5 MW
con la captura de metano (Flores, W. et al, 2011).
En el área de hidrocarburos, ya se han iniciado estudios de exploración petrolera en la zona costa afuera
oriental del país, los cuales en el corto plazo podrán indicar con mayor certeza el potencial petrolero nacional.
En lo referente a la comercialización de los combustibles, existe suficiente capacidad instalada de
almacenamiento por parte de la industria petrolera, con un poco más de 3 millones de barriles, se cuenta
además con una cantidad suficiente de unidades de transporte de combustible y existe mercado para la
introducción de más gasolineras.
Por otro lado, en el sector transporte la flota vehicular es antigua, con un promedio de 15 a 20 años, por lo que
se infiere que el consumo de combustible por parte de este sector es ineficiente. El uso de combustibles
alternos de origen nacional se ha estancado, la sustitución de biodiesel y etanol en el transporte terrestre local
es prácticamente inexistente. Las plantas de extracción de aceite de palma, que antes producían biodiesel para
uso en el transporte local, lo han dejado de hacer por razones de precio y carencia de incentivos. Asimismo, el
caos vehicular se ha ido intensificando especialmente en las dos ciudades más importantes (Tegucigalpa y San
Pedro Sula), lo cual evidencia la falta de planificación vial y lo precario del mantenimiento de la red existente.
Por último pero no menos importante, en el tema de eficiencia energética se han dado algunos pasos
significativos. Uno de ellos fue la sustitución de un poco más de 4 millones de lámparas incandescentes por
lámparas fluorescentes compactas en el sector residencial durante el año 2009, lo cual representó una
disminución de la demanda en el pico de la tarde de 53 MW en el periodo 2008-2009 (AETS, BCEOM, EDE
Ingenieros, 2009). Además, se cuenta ya con un proyecto de ley para el Uso Racional de la Energía y las

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iniciativas privadas en materia de proyectos de eficiencia energética se han ido incrementando debidas
naturalmente al alto costo de la energía, el cual se ajusta periódicamente en relación al precio del petróleo en
el mercado internacional.
Observando todo el contexto anterior, se infiere la necesidad de una política energética sustentable de largo
plazo, que oriente al Estado y al sector privado en lo concerniente a las diversas inversiones necesarias para
desarrollar el sector energético nacional.
Considerando que dentro de las políticas públicas necesarias para el desarrollo del país, la formulación de una
política energética se ha convertido en una necesidad, dada la crisis energética global, la alta dependencia de
los combustibles fósiles, la situación de crecimiento poblacional y en vista de la importancia de la energía
como elemento determinante de la calidad de vida de la población, como insumo imprescindible y difundido
sobre todo el aparato productivo, como destino de una considerable magnitud de las inversiones requeridas
por el sistema de abastecimiento y atendiendo a la fuerte interacción con el medio ambiente, tanto por el uso
intensivo de recursos naturales como por los impactos derivados de la producción, transporte y utilización, la
política energética desempeña un rol de especial significación dentro de las políticas de desarrollo de
cualquier nación (CEPAL, OLADE, GTZ, 2003).
Debido a dicha importancia, la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente de Honduras (SERNA), a través
de la Dirección General de Energía (DGE), como ente rector del sector energía, desde el 2003 decidió
emprender la tarea de desarrollar una política energética sustentable de largo plazo y un plan energético que
sirva como guía al Gobierno y a los distintos actores para el desarrollo del sector energético en los próximos
veinte años.
El enfoque seguido para el desarrollo de la política energética nacional consistió en primer lugar en la
realización de un diagnóstico del sector energético, para luego realizar la propuesta de las soluciones de
mediano y largo plazo. Para el análisis de largo plazo ha sido utilizada la plataforma computacional
denominada LEAP (Long-range Energy Alternatives Planning System). Desarrollado por el Stockholm
Environment Institute, la cual es una herramienta ampliamente utilizada en análisis de política energética y
evaluación del cambio climático (COMMEND, 2011). Por lo tanto, la prospectiva del sector energía fue
desarrollada considerando dos escenarios, como sigue: un escenario tendencial (business as usual), donde
ningún cambio es aplicado a lo largo del tiempo; y un escenario deseado, donde los principales aspectos de
política son aplicados en distintos componentes del sector energía, p.e. mejoras en eficiencia energética,
introducción de automóviles híbridos y biocombustibles en el sector transporte, incremento de la cobertura de
electricidad, entre otros. Por lo tanto, este análisis proporciona una herramienta que facilita la planificación del
sector energía de acuerdo a las políticas consideradas clave por los tomadores de decisiones.
El presente trabajo está organizado de la siguiente manera: La sección II muestra los diagnósticos de algunos
sectores importantes del sector energético de Honduras. En la sección III se presentan de manera resumida los
potenciales en lo que respecta a la energía geotérmica, biomasa y biocombustibles. El análisis de prospectiva
energética es desarrollado en la sección IV. En la sección V es mostrada la metodología que se siguió para la
formulación de la política energética de Honduras, así como los objetivos de esta política, los costos y el
tiempo requerido para la implementación de un plan energético al año 2030, y la propuesta de una nueva
estructura del sector energía. Finalmente, las conclusiones se presentan en la sección VI.

II. Diagnóstico de algunos sectores importantes

1. Sector transporte

Según el Balance Energético Nacional 2009, del consumo final de energía, el 47.6% del total correspondió a
los hidrocarburos, y de ese total el 45% fue consumido por el sector transporte, siendo éste el de mayor
consumo (ver Fig. 2).
Por otro lado, según el último inventario de emisiones y sumideros de gases de efecto invernadero de
Honduras, 2005 (Flores, M. et al, 2005), el sector transporte terrestre fue responsable de la emisión del 63.2%
del total de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI’s). Bajo este contexto, es obvia la importancia de
este sector y su potencial de aporte al calentamiento global.
El sector transporte hondureño experimenta un crecimiento acelerado. La flota vehicular total en los últimos
19 años ha tenido una tasa promedio de crecimiento del 10.6% (910,120 vehículos en el 2009), lo que supera
ampliamente la tasa de crecimiento poblacional y del PIB per cápita. En general, la flota vehicular hondureña

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experimenta una situación similar al comportamiento de la flota vehicular en el ámbito mundial, por lo que el
crecimiento del consumo de combustibles debido a un parque vehicular en constante crecimiento seguirá
teniendo un fuerte impacto en la balanza de pagos del país, en vista de que Honduras es un país
eminentemente importador de productos derivados del petróleo.

Fig.2. Consumo de hidrocarburos por sector (DGE, 2009)

Basándose en un análisis de encuestas de campo y con la finalidad de conocer más acerca del sector
transporte, en vista de la carencia de datos, se obtuvieron las tablas 1 y 2, en donde se muestran el consumo
promedio anual de combustibles en galones por vehículo y el costo de movilización de una persona por km
recorrido, respectivamente.

Tabla.1. Consumo promedio anual de combustibles (Flores, M., 2009)


Promedio de
Tipo de Vehículo Consumo Anual
(gal/vehículo)
Transporte colectivo de Diesel (interurbanos) 11,830
Transporte colectivo de Diesel (urbanos) 3,877
Carga pesada Diesel 1,690
Vehículos Semipesados de carga (Diesel) 1,584
Transporte colectivo Taxis (gasolina) 1,446
Transporte colectivo Taxis (diesel) 1,357
Transporte colectivo(microbuses)Diesel 1,259
Vehículos livianos de Carga (Diesel) 477
Automóviles particulares Diesel 280
Automóviles particulares gasolina 218
Motocicletas 97

Tabla.2. Costo de movilización de una persona


por km recorrido (Flores, M., 2009)
Costo
Subsector pasajero/km
(USD)
Particulares 0.0989
Taxis 0.0297
Microbuses 0.0130
Buses urbanos 0.009
Buses
interurbanos 0.005

De estas tablas se infiere que es más barato utilizar el sistema de transporte público que usar un automóvil
particular. Con esta conclusión cuantitativa ya es posible inferir líneas de política objetivas para este sector.
Ante este panorama, es conveniente elaborar políticas que reduzcan el uso de combustibles, promuevan el uso

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de biocombustibles, permitan la introducción de nuevas tecnologías, como automóviles híbridos y eléctricos,
así como la promoción en el uso del transporte público, lo cual implica un análisis más profundo del sector
transporte, ya que envuelve factores de índole cultural y de seguridad pública.

2. Sector hidrocarburos

El problema del abastecimiento petrolero constituye el obstáculo energético más importante de la región
centroamericana. Ello es derivado al predominio de los hidrocarburos como principal fuente de energía
comercial y del hecho que, salvo pequeñas reservas en Guatemala y Belice, el Istmo Centroamericano no
posee hasta el momento reservas comprobadas de petróleo. Ello establece una relación de alta dependencia
energética de fuentes de energía foránea.
Honduras es un importador neto de combustibles derivados del petróleo, principalmente de EUA (48.8%),
Ecuador (13.1%) y Venezuela (13.1%) (CEPAL, 2008).
En la región centroamericana, solamente Costa Rica y Honduras tienen precios regulados para los derivados
del petróleo, mientras que los otros cuatro países han optado por el modelo de mercados liberalizados, con
precios establecidos por los agentes para la mayor parte de productos petroleros. A partir de la crisis de los
altos precios del petróleo y sus derivados, los países buscaron otras opciones de suministro, es así que al
aprovechar la cooperación bilateral que ofreció Venezuela durante 2007 y 2008, Nicaragua y Honduras
ingresaron formalmente al esquema de suministro petrolero venezolano conocido como Petrocaribe (Aguilera,
P., 2009). Además, en el pasado reciente se han emprendido acciones para participar o incrementar la
participación en algunas actividades de la cadena de la comercialización de los hidrocarburos, especialmente
en la importación y almacenamiento de crudo y derivados. Sin embargo, actualmente Honduras ya no
participa en la iniciativa de Petrocaribe.
El mercado dowstream de Honduras no cuenta con la fase inicial de refinación, por lo que la totalidad de la
oferta es de productos importados.
Además de las empresas que importan combustibles para su comercialización, a mediados de la década de los
noventa comienzan las importaciones directas de empresas generadoras de electricidad, que para el año 2000
representaban casi un 25% de las importaciones totales.
En cuanto a la exploración petrolera, las actividades de exploración se iniciaron en Honduras en 1920 y
continuaron hasta 1993 con la perforación del último pozo. Hasta el momento no se ha determinado la
existencia de hidrocarburos en cantidades comercialmente explotables, pero si se han encontrado evidencias
de la existencia de petróleo y gas en el Caribe hondureño, por lo que el Gobierno de Honduras pretende a
corto plazo reformar la legislación vigente con la finalidad de permitir un mercado abierto en la exploración
petrolera. En cuanto a este último aspecto, la actual Ley de Hidrocarburos ha demostrado que no incentiva la
inversión en actividades petroleras en Honduras, lo que es evidente en el hecho de que las investigaciones
cesaron desde 1993, hace 16 años, a pesar de que los precios de los hidrocarburos han llegado a su máximo
valor histórico. Es por esto que la DGE, consciente de esta situación, en 2006 inició un proceso de
modernización del sector hidrocarburos, finalizando en agosto de 2009 con la elaboración del Anteproyecto de
Ley de Hidrocarburos para su posterior envío al Congreso Nacional. Recientemente se ha aprobado una veda
por un año (2011) en las concesiones para exploración y explotación, con la finalidad de evitar especulación
en los proyectos, mientras se aprueba la nueva ley.
Finalmente, y de acuerdo al panorama analizado anteriormente, para el sector hidrocarburos se proponen las
siguientes metas para el año 2030, clasificadas en cuatro grandes grupos:

i. Acceso a los hidrocarburos por parte de la población con menos recursos.


Que toda la población tenga acceso a los hidrocarburos aun en las regiones aisladas
ii. Uso racional y eficiencia energética.
Reducir en 10% el consumo de derivados del petróleo en el transporte público y privado, mediante medidas de
manejo eficiente, aplicación de normas para la importación de vehículos, fomento al transporte público, entre
otros.
iii. Biocombustibles para transporte.
Sustituir el 15% del consumo de derivados del petróleo en el transporte público y privado mediante el uso de
biocombustibles.

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iv. Cambio climático.
Reducir en un 20% la emisión de gases de efecto invernadero con respecto al escenario tendencial en el 2030,
maximizando la aplicación de los certificados de reducción de carbono.

3. Subsector electricidad

El subsector electricidad en Honduras principalmente es manejado por dos entes estatales: la Comisión
Nacional de Energía, CNE, y la Empresa Nacional de Energía Eléctrica, ENEE. La CNE es el ente regulador y
la ENEE es la empresa responsable por la operación del sistema de potencia del país.
En 1994, y en vista de la crisis experimentada en el subsector durante ese periodo, en la cual se
experimentaron apagones de hasta 12 horas en muchas zonas urbanas del país, se aprueba la Ley Marco del
Subsector Eléctrico, la cual define la estructura institucional de la industria de la energía eléctrica en el país
(ENEE, 2011c). Dicha ley promueve la competencia en el mercado mayorista de energía mediante la
separación de la generación, la transmisión/despacho y la distribución, y la libertad de entrada a todas las
actividades del subsector; así como transacciones de energía en un mercado mayorista.
A pesar de ello, en la actualidad la implementación del nuevo modelo introducido por la ley no ha sido del
todo implementado, sino de manera parcial, y ha tenido un éxito limitado en resolver los problemas que
habían motivado la reforma. Las redes de distribución no fueron desreguladas como lo establece la ley,
dejando a la ENEE como una empresa verticalmente integrada, único distribuidor servido por la red de
transmisión y en control del despacho de todas las instalaciones de generación, ya sea como propietario o a
través de los respectivos Acuerdos de Compra de Energía (PPAs, por sus siglas en inglés). Es valioso
mencionar que si bien los PPAs proporcionan una manera rápida para resolver la insuficiente disponibilidad
de electricidad, estos contratos también incrementan la carga financiera de la empresa de electricidad (IDB,
2003), y este es el caso de la ENEE como veremos a continuación.
La ENEE ha venido incurriendo en pérdidas financieras de aproximadamente USD 103.6 millones anuales,
equivalentes casi al 2 por ciento del PIB (ESMAP, 2010). Su flujo de caja ha sido negativo y ha tenido que
posponer inversiones necesarias en distribución y transmisión.
Otro elemento importante es la cobertura de servicio de energía eléctrica, que en Honduras alcanza el 77%,
siendo esta la segunda más baja en Centroamérica, después de Nicaragua, tal como lo muestra la tabla 3.
Aunque datos recientes muestran una cobertura de electricidad de 81.27% a diciembre de 2010 (ENEE,
2011a).
Tabla.3. Cobertura de electricidad en los países de Centroamérica (CEPAL, 2008a)
País Cobertura (%)
Costa Rica 98.8
El Salvador 85.8
Guatemala 83.8
Honduras 77.0
Nicaragua 64.5

Con una capacidad instalada de generación de 1,606 MW (2009), Honduras se apoya en un sistema eléctrico
de potencia basado en generación termoeléctrica (que aporta casi dos tercios de la capacidad instalada total),
por lo que es muy vulnerable a la volatilidad del precio internacional del petróleo (ENEE, 2011b). Los planes
de expansión incluyen la adición de 2,095 MW de capacidad neta de generación durante el período 2008-
2022. Un análisis completo del subsector electricidad de Honduras es mostrado en (ESMAP, 2010).
Por otro lado, es valioso mencionar que en Centroamérica, Honduras es el país que genera la mayor cantidad
de Gases Efecto Invernadero, GEI, producto del subsector electricidad y resultado del uso intensivo de plantas
termoeléctricas, con casi 2.6 Millones de Toneladas de GEI, aproximadamente (ver Fig.3).
En (CEPAL, 2010), se muestra que de las plantas termoeléctricas que en conjunto contribuyeron en 2008 al
90% de la energía generada por plantas térmicas en el Istmo Centroamericano, una de las cuatro plantas más
contaminantes es LUFUSSA, con sus tres centrales ubicadas en el sur de Honduras.
En la actualidad, uno de los principales desafíos de la ENEE es su inminente y pronta inclusión en el Mercado
Eléctrico Regional, mediante la interconexión eléctrica Centroamericana, ya que la empresa aun no cuenta con
la plataforma tecnológica necesaria para hacerle frente a transacciones de energía en tiempo real, p.e.
Estimador de estado, etc.

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Por otro lado, la CNE necesita de fortalecimiento institucional que le permita cumplir a cabalidad con su rol
de regulador independiente del subsector eléctrico.
Finalmente, aunque se ha avanzado, Honduras todavía está rezagada en comparación con los otros países de la
región en términos de diseñar e implementar programas de eficiencia energética. Una revisión resumida de las
iniciativas en el uso racional de la energía en el país se presenta a continuación.

Fig.3. Emisiones de gases efecto invernadero debidas al subsector electricidad en Centroamérica.


En toneladas. CR: Costa Rica, ES: El Salvador, GU: Guatemala,
HN: Honduras, NI: Nicaragua. (CEPAL, 2010)

a. Diagnóstico e iniciativas en el uso racional de la energía

Honduras posee la segunda mayor intensidad energética en América Central (0.47), después de Nicaragua,
como se muestra en la Fig. 4 (IEA, 2009, Flores, W. et al, 2010), lo cual permite inferir que no se está
haciendo un eficiente uso de la energía en el país. En la industria existe la posibilidad de lograr un impacto
significativo en la intensidad energética a través de la aplicación de programas de eficiencia energética.
Reducciones de alrededor del 20% se podrían lograr, considerando las condiciones generales que se han
observado en la mayoría de los países de América Latina (CEPAL, SICA, 2007).

Fig.4. Intensidad energética de los países de Centroamérica (IEA, 2009)

Con la finalidad de tener un panorama más amplio del consumo de electricidad en el país, a continuación se
muestra la caracterización de la demanda en los sectores residencial, industrial y comercial.

i. En el sector residencial, la leña constituye el principal energético tradicional, ya que permite satisfacer el
87.5% de las necesidades energéticas de las familias (ver Fig. 5).
Es bien sabido que el consumo de leña se caracteriza por su gran volumen y muy baja eficiencia, la cual
llega en promedio a menos del 10% en la mayor parte del uso doméstico, es por ello que se propone
la reducción paulatina en su consumo hasta el año 2030, tal como mostrará más adelante en el desarrollo de
la política energética de Honduras.

7
En la Fig. 6 se muestra la caracterización de la demanda de electricidad para el sector residencial en la zona
central del país (zona urbana de alta densidad demográfica). De esta figura se desprende que una campaña
de sustitución y mejoras en la eficiencia de cocinas (estufas eléctricas), refrigeradores, bombillos
incandescentes y duchas o calentadores de agua, surtirá un efecto significativo en la reducción de la
demanda en el sector residencial, el cual representa el más alto consumidor de electricidad en el país, con
un 33% del consumo total, y cuyo número de usuarios representa el 91% del total de clientes de la ENEE
(ENEE, 2011a).

Fig.5. Origen de la energía doméstica (Flores, W. et al, 2010)

Plancha eléctrica
Ventilador- Aire
2.99% Bomba de agua
acondicionado
1.43% 1.77%
Telvisor- Equipos Iluminación
audiovisuales 17.17%
6.84%

Calentador de
agua - Ducha
15.88% Cocina
Lavadora- 29.19%
secadora Refrigerador
2.08% 22.65%

Fig.6. Caracterización de la demanda de electricidad en el sector residencial (Flores, W. et al, 2010)

ii. En el sector industrial, casi el 80% de la energía eléctrica que se utiliza tiene como uso final la fuerza
motriz (ver Fig. 7). Por lo tanto, de esta figura se desprende que para lograr un efecto significativo en la
reducción de la demanda del sector industrial, será necesario implementar campañas de sustitución y mejora
de la eficiencia en los motores que se usan en este sector de consumo.

iii. En el sector comercial, la climatización representa el 23.04% del consumo total, seguido por lo motores
con un 22.91%, quedando la iluminación con un 21.08% y el restante 32.97% en otros tipos menores (ver
Fig. 8). De esta manera, una campaña de sustitución y mejora de la eficiencia en la climatización de locales,
motores e iluminación, podrá surtir un efecto beneficioso en la reducción de la demanda en este sector de
consumo.

8
Climatización locales Cocina
4.37% 0.13%
Iluminación Equipos de oficina
4.85% 0.64%
Otros
Aire comprimido 0.52%
4.02%

Refrigeración
industrial
5.87%

Accionamientos,
maquinaria diversa,
bombeo, etc
79.59%

Fig.7. Caracterización de la demanda de electricidad en el sector industrial (Flores, W. et al, 2010)

Accionamientos,
Equipos de oficina maquinaria
Otros diversa, bombeo,
7.78%
4.68% etc
Cocina 22.91%
4.21%

Agua caliente Refrigeración


sanitaria industrial
2.98% 0.61%
Climatización Habitaciones
locales 12.70%
Iluminación
23.04%
21.08%

Fig.8. Caracterización de la demanda de electricidad en el sector comercial (Flores, W. et al, 2010)

En cuanto a las iniciativas en el uso racional de la energía, las más importantes se resumen a continuación.

 Ley de Promoción del Uso Racional de la Energía:


El objetivo de la ley es promover la adopción de medidas que den como resultado el uso racional de la energía
en los hogares y en las distintas actividades económicas presentes en el país.
Para los efectos de la ley, se entiende por uso racional aquél que asegure el ahorro y la eficiencia tanto en los
usos finales como en los procesos de conducción y de transformación de la energía, así como la utilización de
fuentes de energía no tradicionales actualmente desaprovechadas, tales como la energía geotérmica, solar,
eólica, mareomotriz, y del aprovechamiento del potencial hidroeléctrico del país, del cual hasta la fecha sólo
se aprovecha el 10%. La ley se encuentra en etapa de revisión y posterior envío al Congreso Nacional para su
discusión y aprobación.
 Normalización en eficiencia energética:
El Consejo Hondureño de Ciencia y Tecnología, COHCIT, a través del Organismo Hondureño de
Normalización, OHN, es el organismo encargado de coordinar a los diferentes sectores del país para
desarrollar normas. Actualmente ya realizó la publicación de las normas de eficiencia energética de lámparas
fluorescentes compactas (LFC) y dispositivos acondicionadores de aire.
Estas normas especifican los requisitos de eficiencia energética de las LFC incluyendo los balastos con que
estas operan, la metodología para su clasificación, sus métodos de ensayo y las características de la etiqueta de
eficiencia energética.
Las normas son voluntarias y Honduras todavía tendrá que fortalecer la verificación de la conformidad para
tener normas obligatorias.

9
 Proyecto generación autónoma y uso racional de la energía eléctrica (GAUREE):
Es un proyecto que con el apoyo de la Unión Europea actualmente está en su segunda etapa y cuyo objetivo
general consiste en la puesta en práctica de soluciones concretas para fomentar la utilización y desarrollo de
energías renovables ligadas a la generación de energía eléctrica, la realización de acciones para mejorar la
curva de demanda, promover el uso eficiente de la energía eléctrica y ejecutar acciones que contribuyan a
reducir las pérdidas técnicas y no técnicas en los sistemas de distribución de la ENEE.
Las áreas generales de intervención del proyecto son las siguientes:
– Electrificación en el área rural basada en energías renovables.
– Proyectos hidráulicos de demostración que conlleven el uso múltiple del agua.
– Reducción de pérdidas en los sistemas de distribución eléctrica.
– Mejora de la curva de demanda.
GAUREE ha realizado diferentes estudios y en su primera etapa, en los años 1997 y 1998, elaboró un
programa de más de 300 auditorias energéticas que arrojaron los primeros resultados en el país sobre los
potenciales de ahorro debido a la implementación de medidas de eficiencia energética. También, ha logrado
caracterizar la curva de la demanda de electricidad en las principales ciudades del país, ha presentado un
estudio sobre el impacto de la implementación de la tarifa multihoraria en dicha curva y actualmente está
implementando proyectos de generación de energía a base de recursos renovables.
 Programa de eficiencia energética en los sectores industrial y comercial(PESIC):
El PESIC es un proyecto que aboga por la adopción de políticas, desarrollo de capacidades de actores del
sector público y privado, y la implementación de prácticas de eficiencia energética por el sector privado.
 Auditorias energéticas en el sector Gubernamental:
En la actualidad, el Gobierno está en proceso de realización de auditorias energéticas en los distintos
edificios que ocupa el sector gubernamental. Con los resultados de estas auditorias y mediante el cambio de
equipos ineficientes, se espera reducir a corto plazo el consumo en este sector.

4. Electrificación rural
Las zonas rurales dependen en gran medida de sistemas eléctricos aislados, los cuales deben ser desarrollados
usando principalmente recursos naturales. La construcción de sistemas micro-hidro y la instalación de paneles
solares son una realidad en el territorio hondureño, siendo la Cooperación Alemana, GIZ, el actor principal
con más de 123 kW instalados. Es de hacer notar que el potencial solar de Honduras está claramente
identificado, no así el potencial micro-hidro, el cual aun es desconocido en detalle. La energía solar disponible
en territorio hondureño es estimada en el rango de 4.5 a 6.5 kWh/m2/día, el cual resulta en una energía teórica
anual de 547 TWh (SWERA Project, 2008a). Sin embargo, en 2007 el Banco Mundial condujo estudios de
mercado para la instalación de paneles solares en el sector rural de Honduras e identificó un potencial
fotovoltaico viable de 51 MW (CEPAL, SICA, 2007).
Por otro lado, el potencial eólico de Honduras se estima en 46,660.10 MW, el cual no ha sido explotado aun
(SWERA Project, 2008b). Aunque no todo este potencial eólico es técnicamente viable (ECLAC, SICA,
2007), en la zona sur del país y en las islas de la Bahía se encuentra el mayor potencial eólico identificado
hasta el momento.
En cuanto a los potenciales basados en las energías mareomotriz y undimotríz (olas), estos aun son
desconocidos en su totalidad.
El uso de los sistemas aislados podría reducir la inversión en electrificación rural por lo menos en USD 150
millones. (Zelaya 2009).

5. Uso energético de la leña


Probablemente uno de los temas más importantes en el desarrollo de una política energética sostenible para
Honduras es el uso de leña. Según el Balance Energético Nacional 2009 (DGE, 2009), el sistema energético
de Honduras muestra un alta dependencia de la leña, la cual se estima en el 42.8% de la energía de uso final,
como se mostró en la Fig.1.
Siendo un país de vocación forestal, los bosques son los recursos naturales más abundantes con que cuenta el
país. Sin embargo, los bosques del país han estado desapareciendo a un ritmo de hasta 67,0000 hectáreas/ año,

10
por diferentes causas, entre las que se destacan los incendios forestales y el procesamiento de productos de
madera. Los problemas de deforestación están asociados al crecimiento poblacional y al alto consumo de leña,
ya que es el combustible de mayor consumo domestico y de más fácil acceso.
El sector domestico es el consumidor más importante de la leña, el cual representa un consumo estimado en
todo el país de 7.5 millones de m3 de leña (Flores, W. et al, 2011).
Si se compara con los países de la región, en Honduras el consumo de leña está por el orden de 1.57 BEP
(Barriles Equivalentes de Petróleo) por habitante, contra el promedio de América Latina y el Caribe, que es de
0.6 BEP por habitante. Países como Costa Rica y El Salvador tienen un consumo de 0.95 y 0.8 BEP,
respectivamente (OLADE, 2009).
Por otro lado, es valioso mencionar que en Honduras la mayor parte de las estufas eficientes han sido
instaladas mediante donaciones nacionales e internacionales, el objetivo de los programas ha sido la
disminución del consumo de leña, la eliminación del humo de las viviendas y en general el mejoramiento de la
calidad de vida de las familias. Hasta 2010 se estima que existían instaladas alrededor de 15 mil estufas
eficientes en el país (OLADE, 2010), aunque recientemente se estima que hay hasta 50 mil estufas instaladas a
nivel nacional (Sanders, A. 2011).
Los principal problemática del sector forestal hondureño está relacionada a la fragilidad de los ecosistemas, lo
cual reduce su capacidad para amortiguar los impactos de los fenómenos naturales (sequía y desertificación),
aunado a las prácticas inadecuadas de uso de la tierra y cultivos agropecuarios poco sostenibles (cultivo de
caña); asimismo, la deficiente capacidad institucional del sector para la ejecución de políticas y programas que
respondan a las expectativas del desarrollo económico, ambiental y social (plantaciones energéticas, estufas
eficientes).

III. Potencial geotérmico, biomásico y de biocombustibles

1. Potencial geotérmico
La exploración geotérmica en Honduras inició en 1976 y se han logrado algunos avances desde entonces
(Laughlin, A. William and Goff, Sue J., 2003). Se ha realizado un inventario de manifestaciones termales y
una detallada investigación ha llevado a la categorización de varios campos de alta entalpia de interés
geotérmico para la generación de electricidad.
En la tabla 4 se muestran las áreas de interés geotérmico que se han identificado hasta la fecha. Asimismo, se
han identificado alrededor de 204 fuentes termales, cuyas temperaturas medidas en superficie están entre los
30 °C y 101 °C (Andara, C. 2009). A pesar del potencial con que se cuenta, aun no existen proyectos
geotérmicos que estén en funcionamiento. Sin embargo, algunos emprendimientos privados están en
preparación (Rodríguez & Herrera, 2007).

Tabla.4. Áreas de interés geotérmico (Flores, W. et al. 2011)


Area Potencial (MW)
Platanares 48
Azacualpa 36
Sambo Creek 15
San Ignacio 14
Pavana 11
El Olivar 1
Total 125

2. Potencial biomásico y de biocombustibles


Así como la leña, la biomasa proveniente de fuentes diversas constituye un buen porcentaje en el potencial
energético del país. A continuación se muestra el potencial de acuerdo al insumo biomásico. También, se hace
mención del potencial uso de los biocombustibles.

a. Potencial energético a partir de la caña de azúcar


La producción nacional de azúcar se procesa en seis molinos distribuidos a lo largo del país, con una
superficie de 45,000 hectáreas, 68% de la producción total de azúcar se destina al consumo interno y el 32%
se exporta (Sanders, A., 2009). El país tiene una productividad agrícola de caña de azúcar de 79.6 toneladas /

11
ha, ubicándose en la región sólo por debajo de Guatemala y en todo el mundo por debajo de los grandes
productores como Brasil y Australia (CEPAL, 2004).
El bagazo, un residuo de la molienda de caña de azúcar, se utiliza para generar vapor y electricidad. Alrededor
del 25% de la caña de azúcar cultivada está disponible como bagazo para generar energía. En la Fig. 9 se
muestra que el 10% de la energía eléctrica producida durante 2009 fue en base a bagazo. Los molinos tienen
una capacidad autónoma de generación de energía mediante sistemas de cogeneración.

Fig.9. Fuentes para la producción de electricidad (DGE, 2009)

En el sector azucarero existe un gran potencial de desarrollo de generación eléctrica debido a su alta capacidad
y centralización del recurso biomásico, se estima una disponibilidad teórica de generar 163 MWe y a la fecha
se considera el sector más organizado en lo que respecta la generación de energía eléctrica en el país.
Por el lado de los biocombustibles, en la actualidad Honduras es el único país de Centroamérica que no
produce etanol a partir de caña de azúcar. Aunque existe una ley para promover el uso de los biocombustibles
(ENEE, 2011d), la inversión en etanol requiere una regulación más específica.
Se espera que en el futuro cercano se active el consumo local de los biocombustibles en base a caña de azúcar,
ya sea a través de incentivos estatales o a raíz del siempre creciente precio de los derivados del petróleo.

b. Potencial energético de los residuos de palma africana


El cultivo de la palma africana es uno de los de mayor crecimiento en el país. Este cultivo es la principal
fuente del aceite que se consume en el mercado nacional y en los últimos años ha adquirido también
importancia como producto de exportación, para el caso, en el año 2007 se comercializaron en el mercado
internacional 149 mil toneladas métricas de aceite, con un valor de USD 110.5 millones.
De acuerdo a estimaciones correspondientes a valores de producción de fruta del año 2008, existe un potencial
teórico de cogeneración de 307,317 MWh / año (61.46 MWe) (Agüero, 2009).
Por otro lado, se estima que actualmente se generan unos 28.6 millones de m3 de metano, que son liberados en
su mayoría a la atmosfera, producto de la descomposición aeróbica en las lagunas de oxidación de la materia
orgánica proveniente de los efluentes del proceso de extracción de aceite. Esto representa un potencial de
generación de energía eléctrica de 47,759 MWh (9.5 MWe) y un adicional de recuperación calorífica de 21.26
MWth al utilizar sistemas de recuperación de calor en los gases de escape.
Por el lado de los biocombustibles, desde el año 2006 el biodiesel es producido en el país. En la actualidad,
existen proyectos para la producción de biodiesel a partir de palma de aceite y subproductos de tilapia (Gain
Report, 2009). En el país, 540 mil hectáreas son aptas para el cultivo de aceite de palma y 197,700 hectáreas
son necesarias para cubrir el 100% de la demanda actual de diesel fósil (B100). Por otro lado, si el biodiesel se
basa en la Jatropha, 416,226 hectáreas se necesitarían para la producción de B100. Por lo tanto, la demanda
local de biodiesel puede ser satisfecha completamente con la tierra disponible en el país (Ochoa, J. et al.,
2009).

c. Potencial energético de los residuos forestales


La producción de residuos de la industria forestal, utilizables con fines energéticos, proviene principalmente
de las actividades de aserrío y de transformación secundaria de la madera (elaboración de muebles, etc.).
El volumen de los residuos generados por la industria de aserrío está entre 40% - 50% del volumen total de la
madera procesada. En el año 2008 se obtuvieron aproximadamente 341,900 m3 de residuos equivalentes
energéticamente a unos 25.72 MWe.

12
En el país, las experiencias para generación local de energía eléctrica a partir de residuos forestales han sido
aplicadas moderadamente y actualmente están funcionando regularmente en algunos aserraderos del país.

d. Potencial energético del Café


De acuerdo al informe del Banco Central de Honduras, en el 2007 el café se convirtió en el principal producto
agrícola de exportación del país (Banco Central de Honduras, 2011), lo que refleja la importancia del café en
la economía, cumpliendo además un importante papel social con los 80,000 productores registrados.
El café se cultiva en 15 de las 18 provincias (departamentos) del país. Del total de los productores, 95.2% son
pequeños propietarios con volúmenes de producción menores a 9.2 toneladas; 4.5% son medianos productores
con volúmenes de 9.2- 46 toneladas; y sólo 0.3% (170 productores) son considerados grandes productores con
cosechas anuales de más de 46 toneladas. El 93% de la producción se destina a la exportación y el 7% restante
se distribuye entre los torrefactores (IHCAFE, 2010a, IHCAFE, 2010b).
En la temporada 2007-2008, se obtuvieron alrededor de 88,000 Toneladas Métricas de cascarilla disponibles
para el uso energético, correspondientes a una generación de energía eléctrica teórica de 62,655 MWh (16
MWe). Aunque en la actualidad el único uso dado a este residuo es en el secado de café en las centrales de
acopio.

e. Biogás a partir de desechos animales


El potencial para la generación de energía a partir de biogás proveniente de desechos de ganado y estiércol de
aves de corral en Honduras se estima en 72 MW (Agüero, 2009). Sin embargo, no hay proyectos o
regulaciones nacionales orientadas a la utilización de biogás a partir de fuentes animales.

IV. Prospectiva energética al año 2030


Honduras es un país emergente que tuvo un importante crecimiento del PIB de 5.0% anual entre los años 2000
y 2008, frente al 1.2% entre 1993 y 1999, mientras que su población creció en esos períodos 2.0% y 2.3%,
respectivamente. Ambas variables son las conducentes del sector energético, en particular el PIB sectorial
(Salgado, G., 2009).
El estudio de prospectiva se basó en un proceso de modelación de la estructura energética totalmente flexible
y adaptado a la realidad nacional, que podrá actualizarse continuamente en función del mejoramiento de la
base de información disponible y el avance de los estudios específicos sobre las demandas por subsectores y
usos, recursos de energías renovables, alternativas tecnológicas, entre otros.
Partiendo de la situación del año base 2008, se analizan dos escenarios, uno tendencial (business as usual) que
mantiene las tendencias históricas inerciales, y otro deseado en el que se plantean de manera contrastada
supuestos de cambios estructurales en la matriz energética nacional hasta el año 2030.
Considerando la situación energética y de país descrita en los diagnósticos mostrados anteriormente y dentro
de un contexto internacional que señala expectativas de costos crecientes de la energía a largo plazo, así como
de los insumos y los bienes de capital necesarios para su producción, transformación, transporte y
distribución, el sostenimiento de las tendencias inerciales históricas llevaría a un crecimiento económico lento,
con escasos efectos sobre la población y su nivel de vida, con poco o ningún cambio estructural en el sector
energético nacional.
En un escenario deseado de mayor crecimiento económico, al 4.1% anual sostenido, con un mejoramiento
visible del ingreso por habitante y planteando cambios estructurales relevantes en el sector energía,
especialmente a nivel de la demanda, en el largo plazo podrían apreciarse cambios positivos muy
significativos en la matriz energética.
En el sector residencial los cambios siguen dos ejes principales: El aumento del índice de electrificación y la
sustitución del intensivo consumo actual de leña por fuentes comerciales más eficientes como el GLP y
electricidad.
Por lo tanto, en el escenario deseado el índice de cobertura del servicio eléctrico aceleraría su incremento,
llegando a 92% en el año 2015 y a 95% en pocos años más, y la leña sería sustituida en un 24% por GLP y
electricidad al año horizonte del estudio (2030), generando un efecto muy significativo sobre la eficiencia
global del consumo energético residencial, el cual sería decreciente en el escenario deseado, frente al
crecimiento sostenido en el escenario tendencial.
Asimismo, se producirá un cambio estructural importante comparando ambos escenarios. En el escenario
deseado la participación de la leña en el consumo residencial al año horizonte se reduce al 65%, comparado

13
con el 84% en el escenario tendencial, mientras que la electricidad aumentaría en el escenario deseado al 25%
frente al 13% del tendencial (ver Fig. 10).

Fig.10. Escenarios tendencial (izquierda) y deseado (derecha) para el sector residencial.


Estructura del consumo al 2030 (Salgado, G., 2009)

En el sector transporte se obtendrían cambios significativos mejorando la eficiencia de los vehículos mediante
renovación del parque vehicular y la reducción de los recorridos medios, lo que implica mejoras en el
transporte público; la introducción de nuevas tecnologías más eficientes y menos contaminantes ya
disponibles en el mercado como los automóviles híbridos y eléctricos; el aumento del uso del Diesel en los
vehículos particulares y taxis; y la producción y utilización de biocombustibles como el alcohol y el biodiesel.
Consecuentemente con los cambios en los principales sectores de consumo, se obtendrán cambios importantes
en la composición por fuentes de la demanda final de energía. En ambos escenarios se aprecia un aumento de
la penetración de los derivados de petróleo, pero en una proporción más significativa en el escenario deseado,
debido al proceso de sustitución de la leña.
En el escenario tendencial los derivados de petróleo crecen su participación con respecto al año base, al 47%
en el año 2030, la leña crece al 37% y la electricidad se mantiene en el 12%, siempre para el año 2030.
En el escenario deseado los derivados de petróleo aumentan su participación a cerca del 54% para el año
2030, mientras que la leña reduce su participación al 21%, la mitad que en el año base 2008; la electricidad
crece a cerca del 16% y las energías renovables aparecen con un 4%.
Por otro lado, el crecimiento económico significativamente más alto del escenario deseado llevaría a una
demanda de 31.4%, mayor que en el escenario tendencial al año 2030, mientras que debido al impacto de las
mejoras en los rendimientos en el uso de la energía y las sustituciones por fuentes más eficientes en varios
sectores, el consumo del escenario deseado termina siendo un 2.7% menor al del escenario tendencial en el
año 2030.
El consumo de energía eléctrica al año 2030 sería un 25% mayor en el escenario deseado respecto al
tendencial. De esta manera, el consumo per-cápita de electricidad pasaría de aproximadamente 700
kWh/habitante actuales a 850 kWh/habitante en el año 2030 para el escenario tendencial y 1060
kWh/habitante en el escenario alternativo.
En ambos escenarios, en base a los supuestos realizados, la generación será principalmente hidroeléctrica y
termoeléctrica con motores diesel de media velocidad en base a bunker. En el escenario deseado aumenta la
proporción de hidroelectricidad, requiriéndose anticipar la instalación de varias plantas, aunque al final del
período de análisis la generación térmica vuelve a tomar una participación más importante debido a la falta de
proyectos hidroeléctricos adicionales conocidos.
Como hipótesis generales de mejora en la eficiencia y el uso de los vehículos, se plantea una mejora continua
hasta llegar al 18% en el 2030, en el consumo por vehículo para los motores de ciclo Otto, incluyendo la
eficiencia termodinámica del motor y el recorrido medio anual o factor de utilización de los vehículos, y del
27% al 2030 para los motores de ciclo Diesel.
Asimismo, se introduce en el escenario deseado el uso de biocombustibles, llegando el alcohol a reemplazar
un 10% de las gasolinas en los motores de ciclo Otto al año 2030 y el biodiesel al 19% en el mismo año para
dicho escenario. Las gasolinas, que hoy representan más del 97% del consumo de energía en autos y jeeps,
bajarían su participación a menos del 65% al año 2030 en el escenario deseado, con un 6% de etanol, 4% de
electricidad, 20% de Diesel Oil y 5% de biodiesel.

14
Por otro lado, en las figuras 11-13 se muestra que al utilizar las directrices del Panel Intergubernamental de
Cambio Climático para inventarios nacionales de gases efecto invernadero (IPCC, 1996), que se encuentran en
el software LEAP®, y hacer la prospectiva al año 2030 con las líneas de política mencionadas anteriormente,
se consigue una reducción en las emisiones en los sectores transporte, residencial e industria, para algunos
años en el periodo 2008-2030. Aunque, en vista del aumento en el uso de combustibles fósiles en el escenario
deseado, habrá un aumento de las emisiones de manera general, por lo que deberá ser necesario implementar
medidas de política más agresivas si se quiere lograr una disminución significativa de las emisiones al año
2030. Es así como, el escenario deseado planteado en este documento, busca la eficiencia desde el punto de
vista energético, pero no desde el punto de vista del cambio climático.

Fig.11. Escenarios tendencial y deseado para las emisiones de GEI (en miles de toneladas métricas de CO2 equivalente)
de los sectores transporte (izquierda) y residencial (derecha). Elaboración propia.

Fig.12. Escenarios tendencial y deseado para las emisiones de GEI (en miles de toneladas métricas de CO2 equivalente)
del sector industria. Elaboración propia.

Fig.13. Escenarios tendencial (izquierda) y deseado (derecha) para las emisiones de GEI (en miles de toneladas métricas
de CO2 equivalente) considerando todos los sectores. Elaboración propia.

15
V. Metodología y resultados en la formulación de una política energética para Honduras

1. Metodología para la formulación de la política energética


La metodología empleada para la formulación de la Política Energética de Honduras es la que se esboza en la
Guía para la Formulación de Políticas Energéticas OLADE-GTZ (CEPAL, OLADE, GTZ, 2003).
Este método plantea como premisa inicial que es una responsabilidad del Estado el diseño y la puesta en
práctica de la política energética y que no se puede dejar en manos de actores privados la asignación y el uso
de los recursos a través de sus decisiones descentralizadas. Pero por otro lado, el diseño de la política
energética requiere la participación de todos los actores, tomando en cuenta la importancia de las interacciones
del sistema energético con la economía, la sociedad, el ambiente y la política. Así que el proceso de
formulación debe ser amplio, participativo y socializado debidamente, para que sea aceptado y promovido por
todos.
Para la formulación de la política se parte del hecho que no se está bien con lo que se tiene y que existe un
horizonte deseado al que se quiere llegar. El diseño de la política gira entonces en torno a tres preguntas
estrechamente relacionadas:
 ¿De qué se parte?
 ¿A qué se aspira?
 ¿Cómo actuar?
La Fig. 14 muestra los factores clave en la formulación de la política energética, los cuales están íntimamente
relacionados con las tres preguntas planteadas anteriormente.
De acuerdo con la metodología, las condiciones de borde son factores externos al ámbito de acción de la
política y que difícilmente pueden ser cambiadas. Los objetivos se consideran como imágenes del presente
ubicadas en el futuro. La líneas estratégicas describen el cómo transitar de las situaciones negativas del
presente a los estados deseados de futuro; las metas permiten medir los logros de corto y mediano plazo en
dirección a aquellos estados deseados de futuro; los Instrumentos constituyen el con qué se da operatividad a
las líneas estratégicas complementados con las Actividades específicas por cada instrumento.
Tomando en consideración lo anterior, para la formulación de la Política Energética de Honduras se han
seguido los siguientes pasos.
En primer lugar, y como ya vimos en la sección anterior, se realizan los diagnósticos sectoriales en cada una
de las áreas específicas.

Fig.14. Factores clave en la formulación de una política energética (CEPAL, OLADE, GTZ, 2003).

Los resultados de los diagnósticos fueron socializados y discutidos en talleres con la presencia de los actores
principales en cada una de las áreas. Las conclusiones y recomendaciones de los talleres fueron consideradas
para la validación de los problemas.
Al tener la información validada y socializada de los diagnósticos se procedió a identificar los principales
problemas del sector energía con ayuda de la matriz de la Fig. 15.

16
Fig.15. Matriz de identificación de problemas en el sector energía (CEPAL, OLADE, GTZ, 2003)

Bajo estos problemas (15 en total, en el caso específico de Honduras), fueron condensados todos los
principales problemas sectoriales que se encontraron en los diversos diagnósticos y que se validaron en los
talleres, para luego ser presentados como las prioridades que debe afrontar la política energética.
Una vez definidos estos principales problemas se procedió a la redacción de la Visión de Política para definir
la situación deseada a la cual se quiere llegar mediante la intervención de la política energética. Luego,
asociados a esta Visión y tomando en consideración la solución de los problemas principales, se plantearon 5
objetivos generales y 26 objetivos específicos, mismos que dieron paso a la formulación de 159 líneas
estratégicas. Estas líneas estratégicas se identificaron por cada uno de los objetivos específicos, que a su vez
están ligados a un objetivo principal, con la ayuda del uso de la matriz de Identificación de Líneas
Estratégicas mostrada en la Fig. 16.
Las líneas estratégicas se obtienen al realizar un análisis FODA basado en las condiciones de borde como
Amenazas y Oportunidades y la realidad interna del sector como Debilidades y Fortalezas.
Una vez obtenidas las líneas estratégicas, se procedió a definir las diversas posibilidades para llevarlas a la
práctica, es decir, instrumentarlas. A cada una de ellas se le asignó uno o varios instrumentos de política que
permitieran llevarlas a cabo. De este procedimiento se obtienen 280 instrumentos. Para ello, la ayuda
metodológica utilizada fue la tabla de Identificación de Líneas Estratégicas e Instrumentos mostrada en la
Tabla 5.
Luego, para cada uno de los instrumentos se asignaron las actividades principales que se tienen que realizar
para ponerlos en práctica. De este procedimiento se obtienen 586 actividades y a cada una de ellas se le asignó
un presupuesto estimado, con un tiempo de duración y sus actividades predecesoras respectivas. Esto dió lugar
a la formulación del Plan Energético Nacional al 2030.

Fig.16. Matriz de identificación de líneas estratégicas (CEPAL, OLADE, GTZ, 2003)

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Tabla 5. Matriz de identificación de líneas estratégicas e instrumentos (CEPAL, OLADE, GTZ, 2003)
Relación
Código Línea Código
Ítem Descripción. Instrumentos
estratégica Instrumento Objetivo Objetivo
General Específico
I1-1 1 1.1

1 LE1-1 I1-2 1 1.1

I1-3 1 1.1

2 LE1-2 I1-4 1 1.1

3 LE1-3 I1-5 1 1.1

Como se mencionó anteriormente, previo a la implementación de la metodología mostrada hasta este punto,
fue necesario plantear la visión de la política energética hondureña, con la finalidad de contar con una guía en
la cual se basará todo el análisis. La visión surgió a partir de la realización de un taller en el cual participaron
los principales actores del sector energético hondureño, convergiendo en la siguiente visión:
Honduras debe ser: "Un país que es capaz de ofrecer oportunidades de desarrollo humano, reducción de la
pobreza, la protección de la vulnerabilidad del medio ambiente, asegurando a su gente el acceso adecuado a
los bienes y servicios, esenciales para una vida digna y el crecimiento económico sostenido, basado en el uso
sostenible de los recursos naturales dentro de un marco de transparencia y la participación plena y activa de
todos los hondureños. En el desarrollo del sector energético, esta visión tiene como objetivo lograr una menor
dependencia de las importaciones de energía a través del uso sostenible de los recursos naturales en el
suministro nacional de energía, la mejora gradual de la cobertura de las necesidades básicas de energía,
eficiencia energética y la gestión adecuada de su organización institucional” (Flores, W. et al. 2011).
Una vez planteada la visión de la política energética, surgieron los objetivos generales de la misma, los cuales
se muestran a continuación.

a. Constituir una institución que lidere, facilite, promueva y coordine la formulación y planificación de una
política energética nacional integral; desarrollando el marco jurídico adecuado en consonancia con el
desarrollo del sector energético.
b. Lograr, a través de un enfoque integrado, una mayor participación de los recursos renovables en el balance
energético y formular un plan para promover la eficiencia y el uso racional de la energía, reduciendo así la
dependencia de combustibles importados, incrementando la producción de electricidad procedente de
fuentes renovables y la mejora de la sostenibilidad de largo plazo en la oferta y los recursos.
c. Garantizar el suministro de petróleo, en la calidad y la diversidad de fuentes, para asegurar el desarrollo
sostenible, teniendo en cuenta la equidad social, la gobernanza y el impacto ambiental.
d. Lograr avances significativos en el acceso a la energía para las zonas rurales y urbano-marginales,
especialmente de la electricidad, en el contexto de estrategias de desarrollo integrado de actividades
productivas y de infraestructura social básica.
e. Lograr, a través de un enfoque integrado, una gestión adecuada del sistema de transporte, tanto público
como privado, mejorando los sistemas de carreteras, la introducción de medidas orientadas a la eficiencia
en el consumo de combustible y control de las emisiones.

2. Duración y costos del plan energético al 2030


El costo total para la ejecución del plan energético al año 2030 se estima en USD 4,946 millones y el tiempo
para su ejecución de 14 años. El plan también considera el desarrollo de una nueva estructura en el sector
energético, así como la instalación de potencia eléctrica en el orden de 3,000 MW. La inversión total necesaria
para la instalación de esta potencia es de unos USD 4,285 millones, costo incluido en el costo total del plan
energético.

3. Propuesta de una nueva estructura del sector energía


La necesidad de una nueva estructura en el sector energético en Honduras ha sido identificada. En la
actualidad hay una gran dispersión en el proceso de toma de decisiones y en la gestión de los proyectos y las
inversiones futuras en el sector energético nacional (Álvarez, 2009). Para el buen desempeño de estas

18
inversiones se propone el fortalecimiento del sector mediante la creación de una entidad pública dedicada
exclusivamente a la formulación, aplicación y actualización permanente de una política nacional energética
sostenible. Esta entidad, de manera eficiente deberá aprovechar los recursos existentes para garantizar la
calidad del servicio.
Por lo tanto, se estima que es imprescindible la creación de un organismo a nivel de Secretaría de Estado
responsable de todas las actividades de energía, cuya competencia primordial debería estar orientada
fundamentalmente a la formulación, coordinación, ejecución y evaluación de las políticas relacionadas con la
protección y la utilización de fuentes de energía con recursos renovables, la transmisión de energía eléctrica,
exploración, explotación, transporte, almacenamiento y comercialización de hidrocarburos.
Por lo tanto, dentro de la política energética propuesta para Honduras, también se propone la creación de un
ministerio de energía. Es claro de que a pesar de haberse identificado la necesidad de este ministerio, es una
decisión política su creación.

VI. Conclusiones
A lo largo del documento se muestran los distintos diagnósticos del sector energético en Honduras, teniendo
en cuenta el transporte terrestre, hidrocarburos, electricidad, electrificación rural, el uso de la leña, biomasa y
biocombustibles.
Asimismo, se muestran los resultados más relevantes del análisis de prospectiva energética al 2030, para lo
cual se utilizó el software LEAP ®. Por último, se muestran la visión y los objetivos de la política energética
al año 2030. Es así como, con estos resultados y el control necesarios para aplicar la política energética, el
Gobierno de Honduras ya cuenta con una herramienta para planificar a largo plazo y de una manera sostenible
el sector energético.
Además, se presenta una propuesta para modernizar el sector energético, mediante la creación de un
ministerio de energía en el que se tomarían de manera centralizada y ordenada las decisiones relativas al
sector, evitando la dispersión en el marco actual de toma de decisiones.
Como se puede observar en todo el documento, los problemas de Honduras desde el punto de vista energético
son viables de solucionar con una adecuada planificación, ya que el país cuenta con una cantidad adecuada de
recursos naturales para la auto-suficiencia y hay potencial para mejorar los procesos que intervienen en el uso,
generación y transmisión de la energía. Por lo tanto, mediante una planificación adecuada se puede mantener
la sostenibilidad de los recursos naturales, sin afectar negativamente a las próximas generaciones.
Por último, este trabajo muestra el instrumento más valioso que el Estado de Honduras tiene para planificar el
sector energético: Una política energética de largo plazo. Por lo tanto, el siguiente paso debería ser la
aplicación y mejora continua de esta política, a fin de reducir la vulnerabilidad y la dependencia energética del
país, colocándolo en una mejor posición para enfrentar los desafíos del presente siglo.

Referencias

AETS, BCEOM, EDE Ingenieros, 2009. “Caracterización de la demanda de electricidad en Honduras”. Proyecto
GAUREE 2. En base de datos de ENEE.
Aguilera, P., 2009. “Diagnóstico del subsector hidrocarburos”. En base de datos de DGE-Honduras.
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