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MODIFICACIÓN A LA LEY DE LEALTAD COMERCIAL.

ANÁLISIS DEL DNU, SUS


TÍTULO:
MOTIVOS Y CONSECUENCIAS
AUTOR/ES: Méndez, Federico G.
PUBLICACIÓN: Erreius on line
TOMO/BOLETÍN: -
PÁGINA: -
MES: Junio
AÑO: 2019

FEDERICO G. MÉNDEZ(*)

MODIFICACIÓN A LA LEY DE LEALTAD COMERCIAL. ANÁLISIS DEL


DNU, SUS MOTIVOS Y CONSECUENCIAS

I - EL DNU
Luego del lanzamiento del programa “Precio Esenciales” efectuado por el Gobierno Nacional el pasado
22/4/2019, se publicó en el Boletín Oficial el DNU 274/2019, mediante el cual se derogó la ley 22802 de lealtad
comercial, creándose un nuevo corpus normativo vigente desde el 30 de abril pasado.
Mediante dicho cambio, se regula la “competencia desleal”, complementando la ley de defensa de la
competencia. Los actos descriptos en el DNU -a diferencia de los prescriptos por la referida ley de defensa de la
competencia- tienen un carácter más abarcativo al sancionar conductas de competencia desleal “para obtener,
mantener o incrementar la posición competitiva en el mercado”, independientemente de la posición en el
mercado que ocupa el infractor.
En cuanto al aspecto formal, el decreto se divide en un título preliminar y 8 títulos, los cuales regulan: (i)
la competencia desleal; (ii) la publicidad y las promociones; (iii) información en el comercio; (iv) la autoridad
de aplicación, el procedimiento administrativo, así como los recursos y sanciones; (v) las acciones judiciales;
(vi) disposiciones comunes; (vii) la defensa del consumidor y (viii) las disposiciones finales.
Complementariamente, el decreto aumentó de modo sustancial el monto máximo de multa aplicable a la
suma de 10.000.000 unidades móviles (equivalentes a aproximadamente a $ 264.000.000), estableciendo a su
vez las reglas para el procedimiento de denuncias por infracción y prescribiendo nuevas acciones judiciales
para los afectados por actos de competencia desleal.
En el presente artículo me propongo analizar los motivos que llevaron al Ejecutivo a impulsar esta reforma
y las consecuencias prácticas que la misma traerá aparejadas, sin perjuicio de remitirme al decreto en lo que
hace a otras modificaciones de carácter procedimental.

II - ANTECEDENTES Y MOTIVOS
El cambio legislativo aquí analizado tiene como principal antecedente al hecho público y notorio del
lanzamiento del programa “Precios Esenciales” por parte del Gobierno Nacional.
Nótese que, pese a que los medios de comunicación han hablado acerca de un "pacto de caballeros" entre
Gobierno y empresarios, los especialistas consultados por el Gobierno -la llamada “mesa judicial”- advirtieron
que, de no modificar la legislación vigente, dicho pacto podría ser incumplido casi sin consecuencias disvaliosas
para los empresarios firmantes.
Es por eso que el decreto fue firmando en la previa de la reunión con los empresarios de las firmas
alimenticias con las que se acordó congelar los precios de 64 productos hasta octubre, contemplando -a modo
“preventivo”- desde multas hasta la clausura por 30 días aplicable contra quienes incumplan la norma, entre
otras sanciones.
El decreto se presenta entonces con el objetivo de asegurar la lealtad y la transparencia en las relaciones
comerciales y garantizar el acceso a información esencial de los productos y servicios comercializados, tanto a
través de medios físicos o digitales, lo que se encontraba previsto -de modo menos efectivo- en la ley de
lealtad comercial.
Así, en palabras del Ejecutivo, con estas modificaciones se pretende "proteger al comerciante y empresario
pyme" y "mejorar la competitividad de las empresas a través de la sanción de las prácticas desleales".

III - PRINCIPALES CAMBIOS INTRODUCIDOS


La principal novedad que el decreto incorpora es la enumeración de los actos que constituyen competencia
desleal, a saber: (i) actos de engaño; (ii) actos de confusión; (iii) violación de normas; (iv) abuso de situación
de dependencia económica; (v) obtención indebida de condiciones comerciales; (vi) venta por debajo del
costo; (vii) explotación indebida de la reputación ajena; (viii) actos de imitación desleal; (ix) actos de
denigración y (x) violación de secretos.
Así, el decreto prevé -en su art. 10- que dicha enumeración será taxativa, a efectos de la imposición de
sanciones por parte de la Secretaría de Comercio Interior -dependiente del Ministerio de Producción y Trabajo-
en carácter de autoridad de aplicación, y enunciativa a los fines de la promoción de acciones judiciales por
parte de los afectados.
Por su parte, la nueva ley vigente define a la competencia desleal como "aquellas acciones u omisiones
realizadas por medios indebidos que resulten aptas para afectar la posición competitiva de una persona o el
adecuado funcionamiento del proceso competitivo".
Por otro lado, define a los actos de competencia desleal como aquellos consistentes en competir en
incumplimiento de las normas legales obteniendo una ventaja económica, abusar de la situación de
dependencia económica de un proveedor, vender por debajo del costo, realizar publicidad comparativa en
forma indebida o divulgar secretos empresariales.
Como último aspecto destacable, cabe mencionar que, dentro de las sanciones por incumplimiento
establecidas en la norma, se contempla una multa económica de hasta 10 millones de unidades móviles, cuyo
valor se actualiza por el IPC que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Adúnese que se
prevé la suspensión al infractor de la pertenencia al Registro Nacional de Proveedores del Estado por hasta
cinco años, la pérdida de concesiones, privilegios, regímenes impositivos o crediticios especiales y la clausura
de hasta 30 días.

IV - OTROS CAMBIOS INTRODUCIDOS


El DNU ha establecido de esta manera las 13 conductas que serán consideradas desleales por la ley, a
saber:
1. Actos de engaño. Inducir al error sobre la existencia o naturaleza, modo de fabricación o distribución,
características principales, pureza, mezcla, aptitud para el uso, calidad, cantidad, precio, condiciones de
venta o compra, disponibilidad, resultados que pueden esperarse de su utilización y, en general, sobre los
atributos, beneficios o condiciones que correspondan a los bienes y servicios.
2. Actos de confusión. Inducir al error respecto del origen empresarial de la actividad, el establecimiento,
los bienes o servicios propios, de manera tal que se considere que estos poseen un origen distinto al que
les corresponde.
3. Violación de normas. Valerse efectivamente de una ventaja significativa derivada de competir mediante
el incumplimiento de normas legales.
4. Abuso de situación de dependencia económica. Explotar la situación de dependencia económica en que
pueda encontrarse una empresa cliente o proveedora que no disponga de una alternativa equivalente para
el ejercicio de su actividad en el mercado. Esta situación se presumirá cuando un proveedor, además de
los descuentos o condiciones habituales, deba conceder a su cliente, de forma regular, otras ventajas
adicionales que no se conceden a compradores similares.
5. Obtención indebida de condiciones comerciales. Se considerará desleal la obtención, bajo la amenaza de
ruptura de las relaciones comerciales, de precios, condiciones de pago, modalidades de venta, pago de
cargos adicionales y otras condiciones no recogidas en el acuerdo pactado o sin razones fundadas en los
usos y costumbres comerciales.
6. Venta por debajo del costo. La venta por debajo del costo de fabricación o por debajo del precio de
adquisición, cuando forme parte de una estrategia encaminada a dificultar la entrada al mercado o
eliminar a un competidor del mercado.
7. Explotación indebida de la reputación ajena. Realizar actos que aprovechen indebidamente la imagen, el
crédito, la fama, el prestigio o la reputación empresarial o profesional que corresponde a otro, induciendo
a confundir los propios bienes, servicios, actividades, signos distintivos o establecimientos con los de otro.
8. Actos de imitación desleal. La imitación de bienes y servicios o iniciativas empresariales será
considerada desleal cuando resulte idónea para generar confusión respecto de la procedencia de los bienes
o servicios o comporte un aprovechamiento indebido de la reputación o el esfuerzo ajeno.
9. Actos de denigración. Menoscabar la imagen, el crédito, la fama, el prestigio o la reputación de otro
competidor, a no ser que las aseveraciones sean exactas, pertinentes y verdaderas.
10. Violación de secretos. Divulgar o explotar, sin autorización de su titular, secretos empresariales ajenos
a los que se haya tenido acceso, legítimamente, pero con deber de reserva, o ilegítimamente. A estos
fines, será considerada desleal la adquisición de secretos por medio de espionaje o procedimientos
análogos, sin perjuicio de las sanciones que otras normas establezcan. En estos casos, será preciso que la
violación haya sido efectuada con ánimo de obtener provecho, propio o de un tercero, o de perjudicar al
titular del secreto.
11. Inducción a la infracción contractual. Inducir a empleados, proveedores, clientes o demás obligados a
infringir obligaciones contractuales contraídas con un competidor.
12. Actos de discriminación. El tratamiento discriminatorio de compradores cuando el vendedor o
distribuidor haya publicado una lista de precios, a no ser que medie causa justificada.
13. La publicidad comparativa. Aquella que aluda explícita o implícitamente a un competidor, o a su
marca, o a los productos o servicios ofrecidos por él. Solo estará permitida si no induce al error, engaño o
confusión entre los competidores; la comparación se realiza en forma objetiva; tiene como finalidad
informar las ventajas de los bienes o servicios publicitados; no desacredita ni denigra los derechos de
propiedad intelectual e industrial o circunstancias de algún competidor; no obtiene ventaja de la
reputación de una marca de algún competidor o no presenta un bien o un servicio como imitación o réplica
de un bien o un servicio con una marca o un nombre comercial protegidos.
Por otra parte, el texto de la norma delimita las sanciones -de modo independiente o en forma conjunta-
que podrán recibir las personas humanas o jurídicas que infrinjan las disposiciones antes referidas:
1. Apercibimiento.
2. Multa por un monto equivalente a entre 1 y 10.000.000 de unidades móviles.
3. Suspensión del Registro Nacional de Proveedores del Estado por hasta 5 años.
4. Pérdida de concesiones, privilegios, regímenes impositivos o crediticios especiales de los que gozare.
5. Clausura del establecimiento por un plazo de hasta 30 días.
Adicionalmente, el decreto incorpora a la ley 26993 (ley COPREC) el artículo 1 bis que prevé el Sistema
Electrónico de Resolución de Conflictos, como instancia previa, facultativa y gratuita para los consumidores y
usuarios para el acceso al Servicio de Conciliación Previa en las Relaciones de Consumo (COPREC), mediante el
cual se dirimirán los reclamos individuales o pluriindividuales homogéneos de consumidores y usuarios,
instruyendo a la autoridad de la ley de defensa del consumidor a reglamentar sus alcances.
Por último, cabe destacar que todo lo previsto a través del decreto reviste el carácter de orden público,
resultando aplicable la ley nacional de procedimientos administrativos 19549 y supletoriamente lo previsto por
el Código Civil y Comercial de la Nación.

V - COLOFÓN
El decreto de necesidad y urgencia 274/2019 debe ser analizando en el contexto electoral,
independientemente del análisis de su mérito o conveniencia.
En ese sentido, no debe soslayarse la instrumentación complementaria que el decreto impone al programa
Precios Cuidados -a través del Capítulo “Precios Esenciales”- como uno de los pilares de la estrategia electoral
del Gobierno. Sin las sanciones previstas en este DNU, el “pacto de caballeros Gobierno-empresarios”
consistente en mantener un esquema de precios que contenga a la “inflación núcleo” podría caer en saco roto.
Es así como una de las estrategias del Gobierno frente a incumplimientos del programa por parte de las
empresas sería alegar la comisión de publicidad engañosa por parte del comerciante, para aplicar sanciones en
forma inmediata. Claro está que será difícil ver una aplicación masiva de esta norma, pues su intención
pareciera ser meramente preventiva.
Por otra parte, no puedo dejar de referir aquí que hubiese sido conveniente que los ajustes y cambios
necesarios en la ley de lealtad comercial vigente se canalicen por medio del Congreso de la Nación y no por un
decreto que presupone una necesidad y urgencia al menos discutibles. Asimismo, un esquema de precios de
referencia tiene un efecto relativo si los empresarios entienden que puede llegar a haber un pronto cambio de
autoridades en la autoridad de aplicación o si ven que no existe un acuerdo general de precios y salarios que
contenga correcciones futuras.
No por ello debo dejar de sostener que era necesario legislar las prácticas comerciales que se esperan de
las grandes empresas y sus consecuentes sanciones de un modo más efectivo que con la antigua regulación,
para proteger a las pequeñas empresas de la competencia desleal.
Y es que, ya a modo de conclusión, la introducción de sanciones a la competencia desleal y a la publicidad
engañosa no es otra cosa que un medio para proteger la información adecuada y veraz que deben recibir los
consumidores y usuarios conforme expresamente lo prevé el artículo 42 de la Constitución Nacional.
Dependerá de la agilidad de la autoridad de aplicación ver si esta norma será útil para aproximarnos a una
economía de mercado “menos imperfecta”, haciendo efectivos los derechos que emergen de nuestra norma
fundamental.

Nota:
(*) Abogado (UBA). Autor de trabajos especializados sobre la especialidad