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INSTITUTO SUPERIOR TECNOLOGICO LOJA

NOMBRE: SARA OCHOA

DOCENTE: PAMELA QUITUIZACA

FECHA: 21 DE AGOSTO DE 2019

TEMA: ELABORAR UN ENSAYO DE LOS ACTORES HUMANOS

ACTOS HUMANOS

INTRODUCCION

Este ensayo nos quiere decir que los seres humanos somos capaces de actuar en muchas formas

cada situación y que por eso nuestros actos son calificables moralmente. Para que un acto

humano pueda ser calificado como moralmente bueno o moralmente malo es necesario

tener conocimiento de los elementos que integran a este: objeto, intención y circunstancias; así

para que un acto sea moralmente bueno es necesario que su objeto, intención y circunstancias

lo sean también; para que un acto sea moralmente malo basta con que alguno de sus elementos

cambie. Así, los actos humanos son los únicos moralmente calificables pues es el hombre el

único ser capaz de tener el conocimiento de su acto y de las consecuencias que emanan de él,

así como tener la voluntad de hacerlo y ser libre para elegir el realizarlo o no.

Son aquellas acciones internas y externas en las que el hombre actúa por su voluntad, a

propuesta del entendimiento y previa la deliberación anterior. (Beuchot, 2004)

DESARROLLO

DEFINICIÓN DEL ACTO HUMANO

Los actos humanos son aquellos que proceden de la voluntad deliberada del hombre; es decir,

los que realiza con conocimiento y libre voluntad. En ellos interviene primero el entendimiento,
porque no se puede querer o desear lo que no se conoce: con el entendimiento el hombre

advierte el objeto y delibera si puede y debe tender a él, o no. Una vez conocido el objeto, la

voluntad se inclina hacia él porque lo desea, o se aparta de él, rechazándolo.

Sólo en este caso cuando intervienen entendimiento y voluntad el hombre es dueño de sus

actos, y, por tanto, plenamente responsable de ellos. Y sólo en los actos humanos puede darse

valoración moral. (BOFF, La búsqueda de los fundamentos)

No todos los actos que realiza el hombre son propiamente humanos, ya que como hemos

señalado antes, pueden ser también:

1) Meramente naturales: los que proceden de las potencias vegetativas y sensitivas, sobre las

que el hombre no tiene control voluntario alguno, y son comunes con los animales: por ejemplo,

la nutrición, circulación de la sangre, respiración, la percepción visual o auditiva, el sentir dolor

o placer, etc.

2) Actos del hombre: los que proceden del hombre, pero faltando ya la advertencia (locos,

niños pequeños, distracción total), ya la voluntariedad (por coacción física, por ejemplo), ya

ambas (por ejemplo, en el que duerme).


Existen dos tipos de actos, los Actos humanos y los Actos del hombre, ambos son ejecutados

por el hombre, pero poseen ciertas diferencias:

LOS ACTOS HUMANOS: Son ejecutados consciente y libremente, es decir, en un nivel

racional. Son originados en la parte típicamente humana del hombre, es decir, en sus facultades

específicas, como son la inteligencia y la voluntad. Estos son el objeto material de la Ética y

son los que pueden ser juzgados como buenos o malos desde el punto de vista de la Moral.

LOS ACTOS DEL HOMBRE: Carecen de conciencia o de libertad o de ambas cosas, un

ejemplo claro es por ejemplo la digestión, la respiración, etc. Los actos del hombre sólo

pertenecen al hombre porque él los ha ejecutado, pero no son propiamente humanos porque su

origen no está en el hombre en cuanto a hombre, sino en cuanto a animal. Estos actos carecen

de moral (son amorales) por lo tanto no pueden juzgarse desde el punto de vista moral como

buenos o malos, si pueden juzgarse como buenos o malos, pero desde otro punto de vista, como

por ejemplo el fisiológico. Los actos, ya sean humanos o del hombre, tiene un cierto valor

ontológico independiente del valor moral. El valor ontológico o metafísico de la conducta

humana se refiere al hecho real, a la existencia, a la objetividad del acto. En cambio, el valor

moral depende de ciertas condiciones subjetivas y propias de la persona que ejecuta dicho acto,

como la intención, la libertad, el grado conciencia, etc. El valor moral se encuentra solo en los

actos humanos y el valor ontológico se encuentra en ambos.

DIVISIÓN DEL ACTO HUMANO

Por su relación con la moralidad, el acto humano puede ser:

1) Bueno o lícito, si está conforme con la ley moral (por ejemplo, el dar limosna).

2) Malo o ilícito, si le es contrario (por ejemplo, mentir).

3) Indiferente, cuando ni le es contrario ni conforme (por ejemplo, el caminar; cfr.2.6.1).


Aunque ésta es la división más importante, interesa señalar también que, en razón de las

facultades que lo perfeccionan, el acto puede ser:

a) Interno: el realizado a través de las facultades internas del hombre, entendimiento, memoria,

imaginación…, por ejemplo, el recuerdo de una acción pasada, o el deseo de algo futuro.

b) Externo: cuando intervienen también los órganos y sentidos del cuerpo (por ejemplo, comer

o leer).

ELEMENTOS DEL ACTO HUMANO

LA ADVERTENCIA Y EL CONSENTIMIENTO

Ya hemos dicho que el acto humano exige la intervención de las potencias racionales,

inteligencia y voluntad, que determinan sus elementos constitutivos: la advertencia en la

inteligencia y el consentimiento en la voluntad.

LA ADVERTENCIA

Por la advertencia el hombre percibe la acción que va a realizar, o que ya está realizando. Esta

advertencia puede ser plena o semiplena, según se advierta la acción con toda perfección o sólo

imperfectamente (por ejemplo, estando semi-dormido).


Obviamente, todo acto humano requiere necesariamente de esa advertencia, de tal modo que

un hombre que actúa a tal punto distraído que no advierte de ninguna manera lo que hace, no

realizaría un acto humano.

No basta, sin embargo, que el acto sea advertido para que pueda ser imputado moralmente: en

este caso es necesaria, además, la advertencia de la relación que tiene el acto con la moralidad

(por ejemplo, el que advierte que está comiendo carne, pero no se da cuenta que es vigilia,

realiza un acto humano que, sin embargo, no es imputable moralmente).

La advertencia, pues, ha de ser doble: advertencia del acto en sí y advertencia de la moralidad

del acto. (Polo, 2014)

EL CONSENTIMIENTO

Lleva al hombre a querer realizar ese acto previamente conocido, buscando con ello un fin.

Como señala Santo Tomás, acto voluntario o consentido es “el que procede de un principio

intrínseco con conocimiento del fin”.

Ese acto voluntario –consentido- puede ser perfecto o imperfecto -según se realice con pleno

o semipleno consentimiento- y directo o indirecto. Por la importancia que tiene en la práctica,

estudiaremos con más detenimiento lo que se entiende por acto voluntario indirecto y directo.

Cuando se dice que un acto humano tiene un valor moral, se está implicando que este valor

moral puede ser de signo positivo o de signo negativo. Trabajar, por ejemplo, tiene valor moral

positivo, pero asesinar tiene un valor moral negativo. Normalmente hemos designado al valor

moral negativo como "inmoral", pero esta palabra, en su etimología, indica más bien un

desligamiento del valor moral y los únicos actos que están desligados de los valores

morales son los actos del hombre, pero estos ya han sido calificados como "amorales". Todo

acto humano tiene un elemento psíquico que también es motivo de una valoración moral, este
es el "Fin" o "intención" que es el objetivo o finalidad por la cual se realiza un acto humano,

por medio del fin o intención dos actos humanos idénticos pueden diferir notablemente por el

autor que realizó cada acto.

La Felicidad Sensible. Es la experiencia de satisfacción y beneplácito a partir de los sentidos.

La Felicidad Espiritual: Es superior a la sensible y se obtiene por el correcto funcionamiento

de las potencialidades humanas en un nivel suprasensible, como la inteligencia, la voluntad, el

amar, la libertad, el arte, las virtudes, etc.

La Felicidad Profunda. Proviene del núcleo de identidad personal. Es una felicidad más

refinada que las dos anteriores y sólo se percibe cuando el individuo capta su propio núcleo por

medio de un conocimiento conceptual y matemático.

También tenemos los requisitos que necesita uno al momento de tener el acto humano:

Conocimiento. Es el elemento imprescindible, porque no se puede querer algo si antes no se

conoce, y tampoco podemos querer algo libremente si no somos conscientes de ello. Este

conocimiento incluye:

Advertencia: atención de la mente al acto.

Deliberación: valoración sobre la conveniencia o inconveniencia del acto.

Imperio: la determinación al querer.

No basta cualquier conocimiento para que haya un acto humano; pero no se requiere un

conocimiento tan completo y exhaustivo que apenas podría darse en la práctica. Puede decirse

que, en general, para que haya un acto humano es necesario y suficiente con que el sujeto tenga

advertencia del acto que va a realizar y de su conveniencia o inconveniencia: así el sujeto puede

ser dueño de ese acto.


Voluntad

a) Que procede de nuestra voluntad a manera de efecto.

b) que el efecto o resultado de nuestra voluntad haya sido, al menos en su causa, previsto por

el entendimiento, previamente a ser realizado por la voluntad. Son también voluntarios los

efectos o resultados de las acciones y hasta de las omisiones, con tal que se hubieran previsto

y fuera obligación de evitarlo.

Libertad. Es característica esencial de los seres inteligentes y, por tanto, de su actividad. Sin

ella, el obrar humano se queda a un nivel puramente animal.

También uno se pregunta a veces Cómo saber cuándo un acto humano es moralmente bueno o

malo?, ¿Cuáles son las fuentes de la moralidad? estas son las interrogantes a las que se trata de

dar respuesta en el presente trabajo, ya que es un problema el determinar con exactitud de qué

depende la calificación moral de los actos libres del hombre, es decir, cómo nos aseguramos

que nuestros actos son buenos o son malos, pues bien, esta labor corresponde a la moralidad.

CONCLUSION

Como la conclusión del contenido de este tema está bien desarrollado y explica muy bien sus

características y logre comprender que es necesario el estudio de la moralidad para comprender

la naturaleza de las relaciones posibles entre las acciones humanas y lo que constituye su fin.

Los actos que realizamos es el modo en que nos movemos respecto del fin de nuestra vida.

Cada acto que realizamos nos acerca o nos aleja de ese fin, estos están dirigidos por normas,

que provienen de antecedentes culturales, costumbres y valores que abarcan todas sus acciones,

normas que no siempre tienen un contenido de valor moral.


En cuanto a la valoración de los actos según los principios o fuentes de la moralidad, hay que

tener en cuenta que el bien consiste en la posesión de todos los elementos requeridos para la

plenitud de un ser; y el mal, en cambio, en la ausencia de alguno de ellos.

Y pues la determinación de la bondad o malicia de los actos humanos se hace por los elementos

que los integran: El objeto, el fin y las circunstancias. Estos elementos no intervienen todos de

la misma manera, cuando determinan la moralidad de los actos humanos buenos y la de los

actos malos.

BIBLIOGRAFÍA

Beuchot, M. (2004). Filosofía y derechos humanos. Madrid: Taller de editores.


BOFF, L. (La búsqueda de los fundamentos). Ética y moral. Actos humanos. Bilbao: Editorial
Sal Terrae.
Polo, L. (2014). La etica y sus actos humanos . Puebla: Clío América.